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Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

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Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Alvar Trentemøller el Lun Jul 25, 2011 10:45 am

Recuerdo del primer mensaje :

Era el primer día en el que me levantaba con algo claro en la cabeza, encontrar a Týr, a pesar del tiempo transcurrido algo en mi interior me decía que seguía en París, e idiotamente esperanzado quería creer que Eve había tenido suerte y se lo había topado ya también. Sí, quería encontrar a mi amigo porque ese era nuestro trato, pero también porque tal vez, sólo tal vez eso también me iba a conducir a ella.

Me desperté temprano y desayuné en un pequeño café a unos cuantos locales del hotel donde me hospedo, ahí le pregunté al camarero si sabía de algún sitio donde comerciaran arte, un lugar así era desde luego un sitio donde Týr estaría, pero el chiquillo inexperto simplemente negó con la cabeza sosteniendo la jarra con la que servía café, creo que ni francés hablaba, el dueño del lugar me escuchó y me pudo dar mejores datos. Me habló de la zona comercial; “ahí hay muchos lugares como lo que usted busca” aseguró y le agradecí por la información, le dejé una propina generosa al muchacho a pesar de no haber recibido ayuda directamente de él. Tomé el periódico que leía y lo coloqué bajo el brazo, así comencé mi caminata hacía donde el hombre me había dicho.

No estaba muy lejos, aunque no me molesta caminar pues estoy acostumbrado, me alegré de llegar tan pronto. Vagué por un par de calles, me fijé en algunos artistas callejeros y no, no lo pude evitar, comparaba constantemente su talento con el mío, en Kuortane era difícil saber qué nivel tenía, me limitaba a recibir halagos de mi madre y mis hermanas, pero ellas ¿qué podían decirme?, en mi viaje pude observar mejor y darme cuenta de en realidad dónde estaba. Supongo que bastante bien considerando que nunca he recibido educación formal y mis primeros esbozos se limitaban a caballos y sólo caballos. Ver a los artistas callejeros de las calles parisinas me confirmaba lo que ya sabía.

Sin embargo, aunque edificante, mi tarea estaba resultando fútil, ni rastro de mi amigo, ni nada realmente relevante. Seguí caminando, ya dado por vencido, sólo para terminar de verlo todo hasta que vi una escena que llamó mi atención. Una joven y bella mujer trataba ella sola de cargar lo que parecía un cuadro envuelto para su protección, avancé hacia ella y tomé una de las esquinas del armatoste que yo intuía era una pintura, pero en realidad no tenía idea.

-Permítame –le dije sonriendo –yo le ayudo –ofrecí y vi hacia dónde se dirigía, un edificio que parecía estar en una especie de remodelación o adecuación interna.


Última edición por Alvar Trentemøller el Mar Jul 26, 2011 2:05 pm, editado 1 vez

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Dom Nov 27, 2011 5:38 am

Sonreí de manera natural al verlo detrás de esa barra, unas horas fueran las que nos habían tomado algunas parte de los cuadros, a mi me faltaría demasiado para terminar su retrato pero al menos ya tenía una idea y lo más difícil ya lo había empezado. Desvíe la mirada unos momentos hasta mis manos entonces me di cuenta que estaban completamente cubiertas en pintura. Hice una mueca notoría y caminé hasta un pequeño cuarto que se encontraba detrás de una cortina, ahí había un pequeño lavaba, una pequeña cocinetita, Darcy lo había pensado en todo, sabía bien que seguramente vendría aquí a distraerme de esas platicas que siempre tenía con Milo y que a mi no me interesaban, pues para mi las guerras y todas esas cosas no me importaban, estaba tan en contra de todo eso. Era una pequeña casita dentro de la galería claro sin que se dejará de ver elegante como debía ser, sin embargo todo tenía su truco y sino la conocías como yo, entonces no te enterarías de que es mi refugio personal. Lavé mis manos con cuidado, esperé a que escurriera el agua y las pase por una pequeña toalla para secarlas - Creo que debemos ir a tomar un té fuera de este lugar pues creo que de tu gusto no tengo - Me encogí de hombros un poco nerviosa.

Salí por detrás de aquella pequeña barra - Espera un segundo - Incliné mi rostro sin dejar de sonreír y me adentré al fondo para tomar un abrigo. Me lo coloqué con cuidado por el cuerpo, el tiempo había pasado demasiado rápido y seguramente la noche estaría demasiado fría. - Vayamos conozco lugares donde nos pueden dar algo de cenar o solo un poco de té, al menos yo no quiero comer comida preparada por mi este día, quizás consentirnos un poco estaría bien ¿No lo crees? - Lo cierto es que estaba harta de hacer mis propias cosas y las cosas para los demás eso no quería decir que estaba poco dispuesta para hacerle algo por él al contrario peor necesitaba un poco de descanso. Abrí la puerta del lugar observando a mi alrededor, el aire estaba un poco fuerte. - Vamos Alvar, París es hermosa de noche - Solo esperaba a que quisiera tomar mi invitación. Me quede en la puerta observándolo por unos momentos - Quizás la noche nos traiga buenas noticias y puedas encontrar a tu amigo o a ella, o quizás solo necesitemos un poco de nuestra compañía, no lo sé hay muchas cosas por hacer, conozco un lugar donde creían caballos, quizás montar unos momentos de noche no nos caería mal, no sé solo intento encontrar lo más oportuno para que pasemos una buena noche - El aire que se adentraba por la puerta había comenzado a apagar algunas velas que se encontraban en el lugar, sorpresivamente solo quedaba una, la que estaba cerca de él lo cual me dejaba poder verlo con claridad. Vaya que era atractivo, demasiado.

Sonrojada me puse de nuevo, no debía pensar que era demasiado atrayente ¿O si? Daba igual. - ¿Quieres un abrigo? Tengo unos allá atrás, de caballero de dos tallas distintas si quieres puedo mostrártelos - Suspiré no se veía una persona que padeciera de fríos en realidad no sabía bien como era del lugar de donde procedía. Me volví a adentrar a la galería y lo tomé del brazo para darle un tirón juguetón suave - Vayamos a un lado Alvar, no quiero estar encerrada aquí, cuando llegué el momento correcto lo estaré pero ahora que tengo un poco de libertad entonces quisiera aprovecharla - Quizás había dicho demás quizás no pero al menos era cierto, necesitaba un poco de adrenalina ¿no? Lo solté rápidamente, tome cierta distancia y volví a dejarla abierta la puerta -¿Qué dices? ¿Vamos? - Mordí mi labio inferior inquieta, esperando una respuesta, tal vez al contrario de mi el necesitaba un lugar solitario para platicar y ese era el lugar perfecto.

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Alvar Trentemøller el Vie Dic 09, 2011 10:01 am

La observé alejarse y me pregunté a dónde había ido, escuché agua correr y miré mis propias manos, sucias de óleo y solvente, acerqué una a la nariz y nadie en su sano juicio comería con unas manos tan sucias y con sustancias tan corrosivas en ellas, estaba en eso cuando ella regresó y la miré expectante, esperaba que regresara con lo necesario para el té, en lugar de eso me comentaba que no tenía de lo que yo había pedido y reí apenado, aunque no dije nada.

Volvió a alejarse para regresar cubierta por un abrigo y entonces caí en cuenta de la hora, debía estar obscuro allá afuera, y seguro quería irse a casa. Había sido una buena tarde y estuve a punto de preguntarle si podía visitarla pronto de nuevo, para seguir con las lecciones pero ella se me adelantó delatando el motivo del por qué se había ido a poner el abrigo. La miré desde mi sitio sin saber qué hacer, esperando que terminara de hablar.

-Claro –finalmente pude articular palabra, sonaba como la oportunidad perfecta para pagarle por lo que había hecho ese día por mí, podíamos ir a donde ella quisiera y todo iba por mi cuenta, no se lo dije porque seguramente se negaría, era mejor aguardar a que el mesero de sitio que finalmente eligiéramos nos trajera la cuenta-. No dudo que París de noche resulte hermosa, no me perdería esto por nada –acoté luego-, por ahora creo que ir a tomar un té y quizá algún aperitivo será suficiente, podemos ir a cabalgar cualquier otro día –dije y finalmente moví el cuerpo para caminar al umbral de la puerta donde ella ya me esperaba.

-No –reí divertido negando con la mano –no me hace falta un abrigo –decliné su ofrecimiento –muchas gracias –estaba acostumbrado al frío, esto no era nada comparado con los crudos infiernos nórdicos que me apalearon cuando crecía en Suecia, más si se tomaba en cuenta que no teníamos muchos recursos, pero nos las arreglábamos con pieles de alce y reno para cubrirnos del frío.

Me coloqué hombro con hombro junto a ella (aunque la diferencia de estaturas era evidente) cuando me jaló para unírmele, miré la calle y luego me giré para verla a ella y sonreírle, no supe si el rubor en sus mejillas era por el frío viento o porque había visto algo que la pusiera así, no dije nada y suspiré.

-Vamos –hice un ademán con la mano para comenzar a avanzar-, enséñame París de noche, que soy un turista sin noción de nada –bromeé un poco, aunque era verdad, yo aún no conocía las maravillas que esa ciudad tenía por ofrecerme, seguro Doreen tenía mejor idea y conocía lugares interesantes que podíamos visitar, que tampoco era tan noche, sólo acababa de obscurecer.



{Siento lo corta de la respuesta e_e}

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Lun Ene 09, 2012 7:52 am

Pocas cosas eran las que sabía en realidad de Paris. Cuando intente hacer un recorrido o una búsqueda de la ciudad, las puertas de todos lados se me fueron cerradas al tener que esconderme de la guardia real. Estar con Alvar era un tanto peligroso para él, para mi, pero yo no era muy cuidadosa con mi seguridad, en realidad era muy torpe en ese aspecto, pero tratándose de los demás era mejor mantenerlo al tanto, aunque quizás más adelante. Lleve las manos rápidamente a la capucha del abrigo. La subí con cuidado para resguardar mi rostro. Giré mi cuerpo dándole por unos momentos la espalda, pues necesitaba cerrar con llave el local. Regresé a la posición correcta, donde Alvar me esperaba con el brazo tendido, lleno de caballerosidad. Sonreí enredando el mío con el de él. Bastante graciosa seguramente me vería bien cubierta del cuerpo, y el como si nada, pero me era inevitable, siempre he sido bastante friolenta.

La ventaja de habernos conocido en el local, era lo cerca que nos encontrábamos de la zona de restaurantes prestigiados y no tantos de Paris. Lo cierto era que solo llevaba lo indispensable de dinero, dado a que nadie sabia que estaba en este lugar, o bueno pocos y solo era Casa de la noche- Galería. Galería- Casa de la noche, no había podido tomar el necesario. Me quede observando la calle mientras avanzábamos. - La verdad es que poco tiempo es el que tengo en este lugar, no sé cual es el lugar correcto, o cual es de su a grado - A juzgar por sus ropas, seguramente era alguien que no le importaba mucho derrochar dinero en una simple comida o bueno no lo sabia, al final de cuentas había permanecido en la galería sin chistar. - ¿De que tiene antojo usted? - Pregunté. Poco a poco los dueños de los locales comenzaron a salir para encender velas, faros y demás cosas para poder iluminar aquellas zonas. Todo se veía tan hermoso, perfectamente alumbrado. La luz tenue de las velas, la compañía de la luz de la luna, se veía hermoso en realidad. Paris, la hermosa ciudad de la luz, siempre daba a desear más, siempre tan impresionante ante los visitantes, y ante aquellos que estábamos dispuestos a permanecer en sus tierras, amar a su gente, vivir como si de aquí hubiéramos nacido.

Me queda parada observando aquel lugar. Muchos actos habían en las calles, por ejemplo alguno que otro artista que retrataba rostros graciosos en las calles, también mujeres bailando al compás de sus acompañantes, estos llevaban algunos instrumentos para hacer la música. - ¿Le gusta la vida nocturna? - Pregunté observando en cantada el lugar. Necesitaba relajarme antes de decirme la verdad de mi situación - Alvar… quizás sea mejor que cada quien se marche… No es seguro que este conmigo, no me perdonaría si alguien… pudiera hacerle algo por mi culpa… - Lo miré soltando su cuerpo. Con el semblante completamente preocupado. De repente quise mirar todo y nada al mismo tiempo, saber si alguien nos había seguido, pero nada, ni un par de ojos estaba encima de nosotros, y eso me tranquilizaba.

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Alvar Trentemøller el Vie Feb 03, 2012 4:28 am

París, la inmortal ciudad luz, sin duda era un lugar mágico y cada día que pasaba aquí me enamoraba más y más de ella, incluso barajeando la posibilidad de quedarme aquí, de comprar una casa, traer a mi familia aquí y no a Bruges. Era después de todo un centro de ebullición artística, perfecta para ese sueño mío, absurdo y sordo, de querer ser pintor, bastaban con ver con quien me había topado hoy, Doreen era una pintora talentosa Miré por sobre mi hombro a la chica en cuestión que se encargaba de cerrar celosamente su galería. Suspiré y luego la sentí a mi lado.

A pocos pasos de ahí estaba el bullicioso centro, las calles comenzaban a iluminarse pues el sol ya no les servía con fuente de energía. El ambiente era fascinante, aunque no dejaba de parecerme un sueño, uno del que pronto despertaría al regresar a Bélgica, sólo esperaba que tras haber hablado con Týr y con Eve a mi lado. Salí de mi estupor al escucharla hablar, giré el rostro para verla, igual o más perdido que ella.

-A decir verdad, no tengo idea –dije con una sonrisa en mi rostro –me gustaría comer algo… algo típico parisino –hablé con duda y regresé mi mirada a la calle, buscando el local que más llamara mi atención, no necesariamente tenía que ser el sitio más lujoso, a pesar del dinero que ahora tenía, estaba acostumbrado a las cosas sencillas, pero entonces, pensé que era mejor que ella decidiera-, no sé, qué quieres tú –dije aún entretenido con la calle y su colorido nocturno, los artistas callejeros, los letreros que anunciaban lo que ahí se vendía y la gente yendo y viniendo.

De pronto, todo aquello perdió importancia, Doreen cambió de parecer, no supe qué pasaba y la miré sinceramente confundido, la tomé de ambas manos y la miré a los ojos.

-¿Estás bien? –fue lo primero que se me ocurrió preguntar, aunque sonaba tonto, era prudente hacerlo, estábamos tan bien y de repente hablaba de dejarnos y que cada quien tomara su camino, si así lo quería, al menos merecía una explicación -¿peligroso?, no entiendo –no, no entendía, cómo una chica dulce como ella iba a resultar peligrosa-. No va a pasar nada Doreen –le dije con tono preocupado-, ¿hice algo malo?, no entiendo… yo… -la solté pero no dejé de mirarla –no hice nada malo, ¿verdad? -quería primero quedar claro en ese punto-, si lo deseas, podemos vernos otro día, sólo déjame acompañarte a tu casa –me preocupaba por esa actitud repentina que había adoptado y de ningún modo la iba a dejar irse sola.

Estuve seguro que no, no había sido nada que yo había hecho o dicho, y quizá no debía hacer tantas preguntas, París era una ciudad muy grande y te podía topar cualquier tipo de gente, incluso gente como Doreen que es amable y agradable pero que no sabes qué secretos guarda. Con tanta gente en esta urbe, debe haber también muchos secretos.

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Jue Feb 09, 2012 5:54 pm

Quizás había sido una mala idea haber salido de la galería, por eso siempre recibía demasiados regaños, podía ser tímida, reservada, pero era demasiado imprudente, por eso siempre me mantenían encerrada, haciendo las cosas claves de la casa de la noche.

Observé a mi alrededor con bastante atención. A lo lejos pude ver dos hombres corpulentos, ambos no dejaban de vernos, lo malo es que no los reconocía, nunca antes había visto a alguno en la casa de la noche, o quizás lo lejos que se encontraban no me permitía ver bien sus rostros. - Yo… - Hice una mueca, sin disimulos, y así con reproche. - No, no se equivoque, usted no ha hecho nada malo, es solo que… - Tragué saliva volviendo a ver a mi al rededor, me estaba poniendo demasiado paranoica. Tomé una gran bocana de aire para intentar relajarme un poco, pero después tomé otra, y otra, y así hasta que al menos pudiera hablar de nueva cuenta. - A veces podemos meternos en problemas sin darnos cuenta, aunque no queramos hacerle daño a los demás - Dije tomando de nueva cuenta su brazo.

Avanzamos por él lugar, estaba a punto de decirle que le acompañará al bosque, pero mi estomago, maldito traicionero, delató el hambre que tenía aquella noche. Negué - No haga caso a mi estomago - Dije sonriendo un tanto apenada, pocas veces me pasaba que el estomago fuera demasiado estruendoso, a veces creo que por más que por más que quieras evitar una situación algo pasa, el universo y sus energías se alinean para hacer que te cueste un poco más. - ¿Cómo saber si le cuento mi secreto no dirá algo? - Lo miré de reojo, no quería ser grosera, quería tenerle confianza, pero con tantos sucesos que me habían pasado con anterioridad, era mejor prevenir que lamentar.

Dos carruajes pasaron de manera lenta a nuestro lado. En mi pecho sentí una presión fuerte, llevé mi mano al pecho antes de acercarme y abrazarlo para ocultar mi rostro. - No me suelte, por favor - Le pedí temerosa de ser reconocida. Según los espías que Darcy tenía en el palacio, se habían hecho retratos detallados de los implicados en la revolución, no de todos pero al menos mi rostro era uno bien señalado. Tardarían en asociarme si, pero con un retrato no era imposible. - No deje que me vean - Volví a decir, pero esta vez con el tono de voz tembloroso.

Así me quede abrazada a él, queriendo avanzar, y de hecho lo jalé de manera brusca, solo un poco. - A veces por creer hacer lo correcto puedes perder la vida - Aquel pensamiento había salido en voz alta. Estaba tan nerviosa que ni siquiera me fijaba en que hacía, como reaccionaba, que decía - ¿Me acompaña al bosque? - ¿Cómo decirle que mi hogar estaba en medio del bosque? Que los hechiceros creaban ilusiones para los visitantes y así evitar la ruta y toparse con la casa. ¿Cómo explicarle que seguramente me estarían buscando preocupados? Cada que escapaba de la casa de la noche, eran periodos cortos los que me permitía para no preocupar a los demás, pero aquella tarde se había vuelto noche en un abrir y cerrar de ojos, todos saben que no duermo en la tarde, pues prefiero hacer las tareas pendientes con los revolucionarios. ¿Se abrían dado cuenta ya? Estaba siendo demasiado egoísta, los podría poner en peligro. - Solo al bosque - Susurré. ¿Y después? ¿Cómo le explicaría el quedarme a oscuras en un bosque peligroso, a mitad de la noche?

No quería, de verdad no quería separarme aun de él. Hacer lo correcto y hacer lo deseado puede chocar demasiado. ¿Cómo volver uno aquello? No se podía, o al menos yo no tenía permitido eso.

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Alvar Trentemøller el Sáb Feb 18, 2012 11:38 pm

Al menos supe que no había sido nada que yo hubiese hecho y eso ya era ganancia. La notaba aprehensiva, preocupada, como si desconfiara de su propia sombra, me intrigaba pero no podía ni quería obligarla a contarme, quizá tenía razón y corría peligro a su lado, aunque seguía pensando que una chica como ella era la cosa más inofensiva en el mundo. Tal vez ella no era la que podía causarme daño, pero si arrastrarme a situaciones que lo hicieran. Mi mente me empezó a jugar tretas, empecé a hacer conjeturas, una más absurda que la anterior.

-Pero escucha, tienes hambre –insistí y un segundo después me arrepentí de hacerlo, parecía que lo único que le importaba en ese instante era regresar a donde quiera que estuviese su casa. Regresar para ella era más importante que cualquier otra cosa, incluido comer. Me parecía una imprudencia, habíamos pasado toda la tarde pintando, necesitaba alimento, incluso yo que estaba acostumbrado a pasar días sin comer (durante el viaje así había sido) ya tenía hambre.

-Es un riesgo –me encogí de hombros –a penas nos conocemos, ¿te soy sincero?, yo no le confiaría un secreto a un desconocido, y eso soy para ti, apenas hemos charlado algo, no podemos decir que nos conocemos gran cosa –le dije con tono sereno-, tranquila, no me digas, pero lo que sí quiero que quede claro es que quiero dejar de ser un desconocido, quiero ser tu amigo, y quién sabe, tal vez algún día me cuentes.

Acababa de decir aquello cuando la noté de nuevo con aquella paranoia y luego se ocultaba detrás de mí. Mi primer instinto fue llevar el brazo hacia atrás para protegerla, pero luego me di cuenta que no sabía de qué según la estaba protegiendo. Me giré para verla.

-Si no quieres que te vean, no dejaré que te vean –era absurdo, la estaba protegiendo de una amenaza que para mi seguía siendo imaginaria, pero de pronto sentí el deber moral de hacerlo-, ven, soy más alto, camina ligeramente detrás de mi, pero guíame, recuerda, no soy de aquí, no sé en qué dirección está el bosque –sí, era extraño que me pidiera ir al bosque, pero a estas alturas ya todo parecía tener una extraña lógica. La de lo ilógico.

Cabía la posibilidad, lo sabía bien, que se tratara de una trampa, que se hubiese acercado a mi con ese semblante inocente, que me hubieran estado vigilando, que supieran del dinero que ahora tenía, y por eso mismo me conducía al bosque, para ahí ser atacado, pero quería y me aferraba a pensar lo mejor de ella.

Comencé a caminar, siempre cuidando de cubrirle el rostro con mi hombro. Me sentía ridículo, sobre todo porque no sabía por qué estaba haciendo aquello, de qué se suponía que debía cuidarla. Simplemente seguí, algo nervioso, tenso.

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Re: Stars paint the forest gold [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Miér Feb 29, 2012 6:51 am

No solo me estaba arriesgando a mi al venir a esta zona de Paris, también lo estaba arriesgando a él, y si me seguían, estaba poniendo en riesgo a todos los revolucionarios. Había estado actuando de una manera bastante inconsciente, y todo por ser egoísta, solo había pensado en mi aburrimiento, en mi soledad, no me había dado cuenta que todas esas personas pasaban lo mismo que yo, sin embargo solo me había visto a mi frente a un espejo, no despegué la vista del reflejo, no vi a aquellos que me veían incluso antes que a ellos.

Antes de pegar mi cuerpo al suyo subí las manos a la capucha para cubrir mi rostro. Lo bueno del frío, de esta temperatura, es que este tipo de cosas no parecían tan "raras", pues la mayoría de las personas se ocultaban de esa manera para no padecer. Sentí una felicidad invadir mi cuerpo, era apenas alguien que llevaba conociendo un par de horas, sin embargo mostraba interés por verme bien, por protegerme como si alguien importante fuera. Imaginarme como sería con su familia si con una desconocida era así. Mis brazos se estiraron envolviendo su cuerpo como si se tratara de un abrazo, mis dedos se aferraron a la tela de sus prendas. Avanzar de esa manera era bastante gracioso, incluso imaginaba como nos veríamos si alguien pasaba a nuestro lado.

La zona comercial estaba bastante alejada del bosque, pero me sabía algunos atajos para poder acortar el camino. - ¿Dónde me dijo se estaba quedando? - Pregunté con curiosidad, quizás si lo hacía caminar más de la cuenta el caballero se perdería, y no era algo que quisiera, por lo que me había dicho apenas y tenía idea de algunas calles de la ciudad. - ¿Está seguro que quiere acompañarme al bosque? No quiero que su regreso se pierda - Mi vos apenas salía en un susurró.


El viento de aquella noche nos estaba haciendo compañía, chocaba de manera violenta contra ambos cuerpos, las ramas de los arboles hacían sonidos tan raros como graciosos. Deje de permanecer alado de su cuerpo, me corrí un poco para poder caminar a la par, pero no lo solté, me quede abrazada a él mientras caminábamos - ¿Ve? Las calles parisinas son hermosas, aunque no sabría decirle si más hermosas o menos que en su tierra pues nunca antes he salido de este país y al paso que voy no creo hacerlo - Era verdad, ahora era una joven perseguida por la corona, no es que fuera muy peligrosa, pero al menos era cómplice, y alguien importante para las dos cabecillas del movimiento, eso me hacía un blanco interesante. Hice una mueca, esperaba que nadie hubiera salido a buscarme, o que hubieran mandado a llamar a Milo para darle como reporte que no me encontraba en aquel lugar. Solo esperaba que todo estuviera normal, y aquellos hombres bien.

Ya estábamos prácticamente a la entrada del bosque. Incluso el bosque teniendo criaturas de la noche, me parecía más seguro que las mismas calles iluminadas, me sentía al pisar la tierra, como en casa. Aparte de sentirme tan agosto en el bosque, la naturaleza era el mejor de los refugios, esta incluso te protegía, te escondía de cualquier ser que quisiera hacerte daño, solo si tú corazón era puro, sino, ten por seguro que dejará que seas una presa fácil, aunque claro está que en ocasiones por más bueno que logramos ser, las cosas se salen de las manos.

Nos adentramos al bosque, el sendero incluso parecía tener un poco de iluminación, se veía que estaba contento de recibir nuevos visitantes. - Quisiera poder decirle todo secreto, no me gusta mentir, menos poner en riesgo a las personas pero en ocasiones es necesario, ocasiones como esta Alvar - Volteé a verlo, le sonreí de manera sincera sin dejar de avanzar. - Yo también quiero que sea mi amigo, quiero poder verle en otra ocasión, que me cuente más de usted, que dibuje un paisaje para mi, que hagamos cosas que solo los amigos pueden hacer - Me encogí de hombros, ¿tenía amigos en realidad? Si, Sybelle lo era.

Llegamos a un punto medio en el bosque, detuve nuestro andar - ¿Me promete volver a verlo? Quizás nos veamos en el bosque, en la galería, en donde menos se imagina, las chicas como yo adoran el peligro - Solté una risita bastante nerviosa. - Para regresar solo tiene que tomar el mismo camino, no tome otro porque no son seguros, el que tomamos si lo es - Me acerqué aún más, pero en esta ocasión si lo estreché con total fuerza, dejando en claro que la despedida tan repentina me dejaba sin ánimo - Hace mucho no disfrutaba una tarde, debo agradecerle - Me separé apenas un palmo de distancia, deje que mis talones cargaran mi peso por completo así podía alcanzar besar su mejilla - Nos veremos pronto… - Solté su cuerpo. Comencé a avanzar rápidamente, no podía dejar que se despidiera, si él lo hacía seguramente me quedaría, le contaría, lo invitaría a la casa de la noche lo metería a esto, y quizás podría delatarnos o quizás lo matarían por saber de la cuenta. Quise voltear tantas veces, me contuve… Y entonces el limite entre la ilusión que protegía aquella casa estaba frente a mi, dejando que regresara a mi hogar.

Sonreí al ver que todo estaba en orden, que nadie estuviera a fuera con una cara llena de angustia. Al menos sabía una cosa, aquellos caballos rubios, aquel rostro perfecto nunca lo olvidaría, y quien sabe, tal vez en otra ocasión tendría el privilegio de volver a ver a Alvar.

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