¡Bienvenidos a Victorian Vampires!, un foro de rol ambientado en la pomposa época victoriana mezclada con diferentes criaturas sobrenaturales de las cuales incluso se dudaba si existían o no en tales fechas. Todo el equipo del Staff deseamos que tu estancia en el foro sea de total agrado y que cualquier duda, sugerencia o problema que pueda surgir nos las hagas saber para poder ayudarte, estamos para servirte. ¡A rolear se ha dicho!


Nigel Lucern Stephen Amanda Viola Asagi Lionel

GUERRA DE RESTAURACIÓN JAPONESA. - PARTICIPAN MAKOTO INOUE Y JAQUELINE S. RITCHWAY. - SE LLEVA A CABO EN UNIVERSO ALTERNO. ENMASCARADAS QUEDAN NUESTRAS FLAQUEZAS. - PARTICIPAN C. LAZARUS MORRIGAN Y JESSICA SAINT-BONNET. - SE LLEVA A CABO EN ZONA RESIDENCIAL. EL DEVORADOR DE PECADOS. - PARTICIPAN XRISÍ D' ARGENEAU Y MIKHAIL ARGENEAU. - SE LLEVA A CABO EN ZONA RESIDENCIAL/RESIDENCIAS DE VAMPIROS. CACERÍA...¿PRESA O PREDADOR? - PARTICIPAN JÎLDAEL Y TÂRSIL VALBORG. - SE LLEVA A CABO ZONA DE BOSQUES. MASCARADE. - PARTICIPAN THE PHANTOM Y JAQUELINE S. RITCHWAY. - SE LLEVA A CABO EN PALACIO ROYAL. LOS HIJOS DE OXUN. - PARTICIPAN LA LEGIÓN, DARCY TRUDEAU, MIA SYBELLE SILVERÁUX Y LEVANA MARÉCHAL. - SE LLEVA A CABO EN ZONA RESIDENCIAL.
Vampire Chronicles RPG





Últimos temas

This is the dream… [Doreen Caracciolo] 5 5 24

This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Pablo Díaz-Reixa el Sáb Sep 24, 2011 1:39 am

Recuerdo del primer mensaje :

"Crown myself the prince of buzz,
can't wait until you, can't wait 'til you unsubscribe,
I'll be a lonely scribe".

-Owen Pallett, “This is the Dream of Win and Regine”


Como cada tarde desde que estoy en París, debo plantarme en una plaza y tocar para un público sin rostro. No hay ovaciones de pie como las que un millón de veces he tenido, como las que tengo en mis sueños. Pero mi sueño no muere aunque se vea cada vez más lejano. Ahora mismo no es tiempo de sentirse débil, que lo soy, pero ahora más que nunca debo fingir fortaleza, por Antonella y por mí, por los dos, no estoy seguro de poder con la carga pero… qué otra opción tengo.

Con aire cansino dejo en el suelo el estuche abierto del violín, el único recuerdo que tengo de mi madre gitana, que por las circunstancias, es en realidad la única madre que he tenido. Suspiro y cierro los ojos, no me creería capaz de hacer esto con los ojos abiertos y comienzo a tocar. A tocar una melodía triste porque son las únicas que me sé.

Aprendí a tocar el violín con los zíngaros, y ellos me enseñaron danzas festivas y llenas de color, pero no me siento capaz de interpretarlas, no ahora al menos.

Las notas desgarran el aire y viajan montadas en el viento, yo continuo, toco como si en ello me fuera la vida, porque es de ese modo, sin la música no tendría nada a lo cual asirme a esta realidad, más me vale aférrame a esto, es lo único que tengo, y que tendré. Y que, estoy seguro, algún día traerá para mí el reconocimiento que merezco, porque soy un tonto, débil y maldito, pero lo único bueno que hay en mí es la música, lo sé bien, lo siento en las entrañas.

Después de un rato de estar tocando me doy cuenta de incluso aguanté la respiración, abro la boca y suelto el aire, abro los ojos poco a poco para acostumbrarme a la luz de la tarde, lo primero que miro, aún con mi vista atrofiada es el interior del estuche, hay algunos francos, pero no demasiados y luego alzo la vista de nuevo como tratando de buscar a los culpables de mi miseria y desgracia. Obviamente lo único que veo son transeúntes sumidos en sus propios problemas. Eso y una hermosa chica que está justo delante de mí, a unos metros de distancia que me observa con atención.

Me incomoda, no porque su mirada sea pesada, sino porque simplemente este tipo de cosas me incomodan, no se lidiar con la atención de terceros. Lo sé, lo sé, no sé qué haré si algún día me tengo que enfrentar ante un teatro repleto, supongo que superar mis miedos, qué más.

Me agacho para recoger los francos, los colocó en el bolsillo de mi pantalón y guardo con ceremoniosa calma mi violín, no sabría qué hacer si llegara a pasarle algo, no tengo dinero para comprar otro.

Es obvio que en esta esquina no me irá mejor de lo que me ha ido en estos minutos, así que lo mejor será cambiarme de ubicación, probar suerte en otro punto de la ciudad o de plano irme a casa con lo poco que he podido recolectar hoy. Mañana será otro día, que al menos eso me sirva de consuelo. Así pues, con el estuche del violín bajo el brazo, me dispongo a irme de este lugar a probar suerte en otro.

Pablo Díaz-Reixa
Licántropo Clase Baja
Licántropo Clase Baja

Mensajes: 259
Puntos: 306
Reputación: 31
Fecha de inscripción: 09/04/2011

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Bisexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Músico callejero

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Jue Feb 09, 2012 5:51 pm

Casi dejo abierta mi boca cuando pude notar que su timidez no era broma, nunca antes había conocido a alguien que pudiera ser tan tímido como yo, y ahora que veía a alguien más me parecía extraño. Quizás Milo por eso se desesperaba de verme tan reprimida, y buscaba la manera de que encontrará mi seguridad.

Dejé a un lado el plato de pasta que tenía en las manos, di un paso corto, pues la distancia que nos dividía no era demasiada. Mis manos se movieron para poder tomar su rostro, con cuidado hice que lo alzará, su mirada se topó con la mía, y entonces le sonreí con ternura, colocándome de puntitas para poder así, alargar también mi cuello y poder besar su mejilla - Haz a un lado tu timidez Pablo, no pienso negarte nada, yo me ofrecí, me acompañaste aun sin conocerme, te lo debo… - Lo solté suavemente, sin dejar de sonreír, no estaba haciendo nada malo, tampoco coqueteándole, más bien intentaba que tomará un poco de confianza para que disfrutara de la noche, aunque, no sabía si ya lo estaba haciendo o no, no quería ser fastidiosa.

Saqué un franco más para pagar el plato de pasta de Pablo. ¿El dinero era un inconveniente? Nunca he sido una joven que posea una gran cantidad de dinero para derrochar, de hecho, hubo un tiempo en que mi familia tuvo tantos problemas, que apenas podíamos hacer una comida al día, fueron tiempos difíciles pero que me dieron demasiadas enseñanzas, por ejemplo con el dinero, que va y viene y eso no lo puedes evitar, por eso cuando lo tengas no seas egoísta con el, utilizado para hacerte feliz pero también para hacer felices a los demás, es cierto que es algo tan vano que no debería comprar la felicidad, pero es un mal necesario, que te hace poder capturar momentos buenos como este, donde encuentras a alguien y utilizando unas cuentas monedas, puedes borrar una mueca de su rostro.

No me gustaba comer sola, y menos cuando la otra persona se notaba el hambre que podía tener, no es que conociera mucho a Pablo, pero hay cosas que se pueden notar fácilmente. - Acompáñame por favor - Le pedí siguiendo una pequeña fila de no más de dos personas, como no solo había una persona atendiendo la fila no duró más de un minuto, y entonces nuestro turno de poder comprar llego. - Quiero una crepa salda y una dulce por favor - Le pedí a la joven que me entregó una especie de canasta. Me dijo que en la mesa que estuviéramos me llevarían el pedido, por lo que seguí avanzando para poder encontrar un lugar donde sentarme con él.

La suerte estaba de nuestro lado, cuando me acercaba a una mesa, unos jóvenes se levantaron ya terminando de comer, me la ofrecieron y rápidamente tome asiento para que nadie no los quitara. Solté una risita cómplice. Un hombre llevaba una charola con vasos de agua, refresco y demás cosas, tomé los necesarios. Dos de ellos para que pudiéramos pasar al final nuestros alimentos - Te haré pedir ya no más comida de tanto que te daré - Dije mirando sus ojos de manera "inocente". Me llevé el primer bocado de pasta a la boca, estaba completamente deliciosa. - Adelante Pablo por favor, no me dejes comer sola - Un puchero se asomó en mis labios, uno fingido. - ¿No te gustaría tocar aquí? Ante tantas personas? - Pregunté observando detenidamente un escenario que se encontraba al final de las mesas de comida. Estaba vació, solitario, sin animar a la vida que rondaba por el parque parisino.

Doreen Caracciolo
Humano Clase Media
Humano Clase Media

Mensajes: 339
Puntos: 443
Reputación: 121
Fecha de inscripción: 02/03/2011
Edad: 21
Localización: Depende el día

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Pintora

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Pablo Díaz-Reixa el Sáb Feb 18, 2012 11:24 pm

Sus manos en mi rostro me tomaron por sorpresa. Abrí bien los ojos para verla, sorprendido, asustado, algo acobardado, nada fuera de lo común y asentí con nerviosismo, sacudiendo la cabeza en un movimiento frenético. Sí, sin palabras, aunque parecía una chica tranquila y todo eso, en ese instante me atemorizó un poco. Éramos parecidos hasta cierto punto, pero actitudes como esa me hacían ver que yo seguía en el escalafón más bajo de la escalera social.

Pobre y con una terrible incapacidad por decir algo, por alzar la voz, o si quiera para pedir un favor. No se me podía tachar de orgulloso, no lo era, sólo torpe y socialmente incómodo.

La observé hacer todas las transacciones necesarias, siempre atrás de ella, asomándome por encima de su hombro, jamás he sido demasiado alto. Aunque ella parecía igual de retraída que yo, tenía al menos la capacidad de hablar con otras personas, yo ni eso. La admiré mientras la seguía observando desenvolverse, en primer lugar, fue ella la que me habló y me condujo aquí, sin temor a que yo fuera un loco que pudiera hacerle algo. En su inocencia había un dejo de sabiduría, una que no se adquiere, una que es intrínseca.

Le sonreí al escucharla hablar observando el vaso con un agua que olía frutal frente a mí y la miré tomar el primer bocado. Fue como si de pronto se me olvidara la mecánica de comer hasta que ella me reprendió y la imité, me llevé un pedazo de comida a la boca y los sabores se derritieron en mi paladar, como si los colores me dejaran ciego, o los sonidos terminaran por ensordecerme. Sonreí para mi mismo, al salir de casa no me imaginé que todo esto iba a sucederme. Alcé la mirada para verla, sólo la mirada, mi cabeza agachada aun comiendo como si me fuesen a arrebatar el plato en cualquier momento.

Alcé ambas cejas ante el comentario inesperado y entones levanté el cuello y miré el escenario vacío, aunque se notaba que durante otras horas brillaba con algún artista, un mimo, tal vez una pequeña orquesta circense. Negué con la cabeza y volví a agacharme.

-Las calles son mi escenario –guardé silencio, quise llevarme de nuevo comida a la boca pero me detuve-, pronto, espero, lo san grandes teatros en toda Europa –confesé con voz pequeña, no debí de haber dicho nada, me acusaría de delirios de grandeza. Pero aunque yo mismo me encargarme de sabotearme cuando todo parecía ir bien, sabía que lo único que en verdad tenía era la música. Podía hacerlo bien, sólo necesitaba un gran momento de quiebre.

-No me hagas caso –mi voz fue de un volumen más aceptable ahora y di otro bocado a la comida-, seguramente moriré en el olvido –y moriré a los no sé cuántos años, con esta horrible maldición que traga años con la voracidad que los gusanos carcomen cadáveres. Reí taimado, como si lo que hubiese dicho fuera una broma. No lo era.

Pablo Díaz-Reixa
Licántropo Clase Baja
Licántropo Clase Baja

Mensajes: 259
Puntos: 306
Reputación: 31
Fecha de inscripción: 09/04/2011

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Bisexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Músico callejero

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Lun Feb 27, 2012 8:27 am

Un solo escenario. ¿No es así como vas empezando? Es cierto, las calles pueden ser el principio de una carrera fantástica, pero si siempre vas pensando en las calles ¿Cuando será el momento de ver hacía arriba? Un parque de diversiones con un gran campo, con un bonito escenario, con gente que estaba dispuesta a ver un espectáculo ¿No era acaso un verdadero regalo? Una gran oportunidad.

Ahí parada, observando el escenario imaginé a Pablo con su violín, siendo ovacionado por todas estás personas que esperamos que la magia ocurra. Sonreí más que nada por los sueños que tengo despierta, por los deseos de triunfo, por que siempre veo algo bueno, un buen futuro en los demás. ¿Qué sería en realidad de mi futuro? ¿Sería bueno? Supongo que no todo el tiempo tendré que estarme escondiendo, supongo que en algún punto de mi vida podré ser libre, o podrán terminar con mi vida, todo por haber creído en esta libertad, por la igualdad.

Volví a dar otro bocado. Imaginando algo bueno después de tantas cosas malas. Mi galería de arte, que fuera grande, que fuera transitada, que fuera famosa, y que mucha gente quisiera tener un cuadro hecho por mi, que me dejarán volver a abrirla, que no estuviera cubierta por pedazos de madera, y no tener que ocultarme nunca más de nadie. Quizás esa sensación sería la misma que Pablo tendría al tocar en todos esos lugares.

Ambos seríamos solicitados por el mundo de la alta alcurnia, nadie más nos humillaría, no tendríamos miedo del mañana. Me giré a verlo sonriendo - El día que seas tan solicitado, ¿me recordarás? - Pregunté totalmente emocionada. El tendría un traje elegante, con telas finas, y seguramente tendría aun ese violín, bien cuidado, siendo su cómplice por mucho tiempo más. - Y me invitarás a comer ¿Verdad? - Otro bocado más, vaya que estaba hambrienta, y era bastante placentero comer un alimento no hecho precisamente por mi, un día para poder consentirme no estaba mal.

Pedí un par de cosas más, sin embargo, un par de niños se ofrecieron para llevarlo a nuestro lugar. Accedí no por querer abusar de los niños. Más bien era una buena lección para ellos, el trabajo por más sencillo que fuera, era trabajo, merecía recompensas, pagas, cuando enseñas a los niños a trabajar se vuelven personas buenas ¿No es así?

La mesa nos estaba esperando, solo era una vacía entre tantas que estaban repletas de personas. Corrí para tomarla, me senté y casi me iba de lado por la velocidad. Sonreí con torpeza, sabía que de nuevo me había ruborizado, así que volteé a ver a Pablo avergonzada por mi actitud. - Cuando no tengo algunos problemas encima, te buscaré por todo Paris, y entonces te enseñaré una pintura, o mejor aun, pintaré algo para ti - Volví a sonreír acabándome lo que ya había estado comiendo de hacer rato.

Los pequeños llegaron con una pequeña charola de cosas para que ambos pudiéramos picotear. Sonreí sacando una moneda para cada uno. - Si te sirve de consuelo, no te olvidaré… Bueno el tiempo que viva - Sonreí observando aquella tarima aun vacía.


Doreen Caracciolo
Humano Clase Media
Humano Clase Media

Mensajes: 339
Puntos: 443
Reputación: 121
Fecha de inscripción: 02/03/2011
Edad: 21
Localización: Depende el día

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Pintora

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Pablo Díaz-Reixa el Sáb Mar 10, 2012 12:55 am

¿Qué habría pensado de mi ante mis torpes, torpes palabras?, que estaba loco, seguramente, que aspiraba a demasiado quizá. Estaba consciente que cuando se trataba de tocar el violín tenía algo que algunos llamarían un don. Algo que me venía natural y que del mismo modo me salía, sin esfuerzo, sin trabajar, ni pensarlo si quiera. Siempre he creído que ese que toca, que ese que se planta ante una multitud con el violín, ese es el verdadero Pablo, el verdadero yo, sólo en ese instante logro estar completo.

Sus palabras, sin embargo, me tomaron por sorpresa, alcé el rostro para verla atónito, parpadeé un par de veces no muy seguro de si lo que había escuchado era verdad, tragué el bocado que me había llevado a la boca y reí, así de la nada, así como si fuese absurdo hacerlo porque de hecho lo era. Luego ahí estaba de nuevo, otra pregunta sobre un supuesto imaginario en donde yo por fin tocaba en los teatros más importantes del mundo, a penas asentí cuando ella pareció ver algo entre la muchedumbre y se echó a correr, la seguí con la mirada y entendí que luchaba por un lugar entre tantas mesas ocupadas, la seguí y tomé lugar frente a ella.

-Claro que me acordaré de ti –le dije, mitad broma mitad verdad; quería decir, nada me aseguraba que de hecho algún día sería famoso, pero en el supuesto que sí, claro que no la olvidaría-, y te invitaré un gran banquete –hilar tantas palabras me provocó una fatiga momentánea, suspiré pesadamente y relajé la espalda, pues la había mantenido erguida mientras hablaba.

¿Problemas?, ¿había dicho problemas?, traté de imaginar qué clase de problemas podía tener una chica como ella, sí, era tímida como yo, pero mucho más desenvuelta, era muy bonita, eso también, y no se veía pobre, como yo, no pude adivinar de qué tipo de problemas podía estar hablando. La curiosidad encendió una antorcha en mi interior, pero las ataduras que siempre me detienen me impidieron preguntar, investigar, indagar. No era mi papel hacerlo, debían ser cosas personales y como tales debían mantenerse. Me eché otro bocado para así obligarme a callar con la avalancha de preguntas que se formaron en mi cabeza.

-Me podrás encontrar en las calles –miré a un lado, en dirección al escenario vacío y sonreí de lado-, no te preocupes, en caso de que sea famoso te mandaré buscar para que estés en mi primer concierto importante –la miré –suena descabellado, pero es una promesa –le sonreí, mi voz sonó más segura de lo usual y asentí –sería genial, yo podría tocar algo para ti y tú podrías pintar algo para mi –como un intercambio de lo que teníamos.

-No te culparía si me olvidas –confesé luego –soy un tipo olvidable –dije, pero en mi voz no había zozobra o enojo, lo decía como lo que era, la cosa más evidente del mundo-, que tú me digas algo así es suficiente, yo tampoco te olvidaré –concluí para seguir comiendo. Pensando en nuestra plática, en caer en el olvido, colectivo o en el de una sola persona como ella, en mi habilidad y qué tan valiosa era y en que aún existían personas a las que les interesaban otras personas, como Doreen, creí que ya no existían.

Pablo Díaz-Reixa
Licántropo Clase Baja
Licántropo Clase Baja

Mensajes: 259
Puntos: 306
Reputación: 31
Fecha de inscripción: 09/04/2011

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Bisexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Músico callejero

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Mar Mar 27, 2012 6:49 pm

Haberme escapado de la casa de la noche no había sido una mala idea. Había ya corrido bastantes riesgos incluso al entrarme a esa pelea, pelea que se había vuelto mía en un principio, y que ahora ya no me sentía parte de la causa. Suele pasar ¿No es así? Que antes te sientes importante, o eres importante para alguien o algo y de un momento a otro ya no. Así es la vida, nadie es indispensable. Tomé una gran bocana de aire, me sentía bastante cómoda, bastante a gusto, pensar que la noche siempre tiene que llegar a un amanecer es frustraste. ¿Y si siempre fuera de noche? Podría escaparme sin que nadie lo notara, lamentablemente no pasaba nada así, y tenía que terminar el encuentro.

Asentí al escuchar cada una de sus palabras, al parecer Pablo era una clase de espejo personal. Había leído algunos libros que hablaban sobre los espejos personales, estoy te dejaban en claro como algunas personas o la mayor parte de las personas tiene algo tuyo, o incluso te recordaran a alguien importante en tú vida, este reflejo llega para que aprendas de él, o para que reconozcas algunas maneras de ser tuyas que no harías en otras situaciones. Pablo era mi espejo en cuanto a timidez, inseguridad, y negatividad en su propia persona. Estiré mi mano para tomar la suya y apretar un poco queriendo confortarlo.

Esta noche había comido demasiado, de hecho hace mucho tiempo no lo hacía, incluso no me consentida como debía. Ya por fin había terminado, sentía como estaba por romper el corsé por la presión que mi estomago ejercía a causa de la gran cantidad de comida que había ingerido. Empujé mi plato hacía el centro - Estoy repleta - Musité con firmeza llevando mi mano libre a mi estomago, lo acaricié varias veces como queriendo aliviar lo llena que me sentía.

Miré a mi alrededor, las grandes cantidades de personas ya habían bajado sorpresivamente, nos había cuanto tiempo habíamos estado ahí, quizás más de lo que había sentido, y si digo quizás es porque cuando pasamos un tiempo muy cómodo el tiempo pasa volando, no podemos medirlo, simplemente pasa volando.

Solté su mano para poder ponerme de pie. Sonreí apenada pues apenas podía sentir mi cuerpo, estaba concentrada en lo llena que me sentía, alcé la mirada por unos momentos, el cielo estaba tan despejado, suspiré de nueva cuenta un poco melancólica. - Creo que debo marchar antes que sea un poco más peligroso volver a casa - Hice una mueca notoria, dejando en claro que me molestaba eso de tener que despedirme. Me encogí de hombros - Tú deberías también volver a casa, las calles parisinas pueden ser peligrosas, y no querría que te pasara algo - Sincera era, pues seguramente lo volvería a buscar para pasar una noche como esa.


Doreen Caracciolo
Humano Clase Media
Humano Clase Media

Mensajes: 339
Puntos: 443
Reputación: 121
Fecha de inscripción: 02/03/2011
Edad: 21
Localización: Depende el día

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Pintora

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Pablo Díaz-Reixa el Jue Abr 12, 2012 1:22 am

Mientras ella seguía comiendo, hubo un momento en el que yo me detuve, de todos modos yo me lleno rápidamente pues estoy acostumbrado a comidas frugales. No hablé por largo rato observando los platos de comida frente a mí, pensando en qué no debería acostumbrar a mi paladar y a mi estómago a bocadillos tan exquisitos. Casi había olvidado lo que era comer como se debía, esta condición mía, la que me hace cambiar cada luna llena, provoca que cada recuerdo se quede grabado en mi memoria con un énfasis especial, como si todo fuese igual de trascendente, por otro lado, mi corazón deseaba borrar todo aquello antes de llegar con los gitanos, antes de convertirme en Pablo Díaz-Reixa, cuando dejé de ser el niño Sant Jordi, pero eran impulsos que no le ganarían a la fuerza del lobo que ahora habitaba dentro.

Cuando tomé un violín por primera vez no lo hice porque supiera que iba a tener habilidad para dicho instrumento, lo hice porque su sonido me fascinaba y más entonado en festivas melodías zíngaras, descubrir que parecía tener un talento natural fue distinto, fascinante también, pero distinto. Y aquí, tras esta plática sopesé me sueño, lo que verdaderamente me había hecho continuar desde Barcelona hasta este sitio, tuve que regresar sobre mis pasos infinidad de veces pero finalmente estaba en la capital francesa, donde algo me decía que aquí yacía mi gran oportunidad. ¿Y si lo importante era el viaje y no el destino? ¿Mi sueño era tan ingenuo e inservible? Suspiré y retiré el plato de enfrente, fue cuando ella atrapó mi mano y por un momento observé aquella unión para luego alzar el rostro con el ceño ligeramente fruncido, sin entender qué sucedía.

Asentí no muy seguro a qué estaba dando una respuesta afirmativa y cuando ella se puso de pie, yo hice lo mismo. Parecía que ahí terminaba nuestro encuentro. Ojalá, pensé, cuando me la volviera a topar ya fuese yo convertido en un violinista de renombre, pero qué iba yo a saber, seguía tocando en las plazas de parís y quizá moriría haciéndolo.

-Sí, creo que deberíamos irnos ya –me llevé instintivamente las manos a los bolsillos del pantalón roído y miré al suelo, comencé a jugar con una piedra del suelo, a moverla con la punta del pie-, gracias por la comida –sonreí aunque no alcé el rostro, así que no supe si me había visto-. Te acompaño, si quieres… -ofrecí aunque aquellas dos últimas palabras eran dudosas, quizá ya se había hartado de mi, no la culpaba.

Miré el cielo, obscurecía e hice cálculos rápidamente, solía ser cuidadosos con eso, pero nunca estaba de más reiterar que esa noche no sería luna llena. Suspiré pensando en los días que faltaban para eso.

Pablo Díaz-Reixa
Licántropo Clase Baja
Licántropo Clase Baja

Mensajes: 259
Puntos: 306
Reputación: 31
Fecha de inscripción: 09/04/2011

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Bisexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Músico callejero

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Mar Abr 24, 2012 4:23 am

Quizás tomarme tantas confianzas podía incomodarle, intentaría frenar impulsos como el de tomar su mano para no tener problemas. Me gusta poder hacer sentir cómodo a las personas, incluso me gusta poder hacer que sientan confianza rápidamente aunque no todos lleguen a sentirlo, pero es bastante evidente que necesito un amigo verdadero con el que pueda hacer este tipo de cosas. ¿Es mucho pedir? No lo creo, pero es muy difícil obtener las cosas, menos mal no existen los imposibles.

Caminé a su lado por el lugar, cargando la basura que había recogido unos segundos antes. Llegué hasta un bote donde muchas personas dejan caer sus sobras y los platos utilizados. Ya no había demasiada gente por lo que no era necesario alzar demasiado la voz. - Me gusta Paris de noche, pero he aprendido a no volverme adicta a ella, siento que en cualquier momento algo me puede pasar - Dirigí mi vista a los juegos que estaban mucho más retirados, siempre había querido entrar a la casa de los espejos pero por extraña razón me frenaba, me daban escalofríos.

Dirigí mi mirada al frente, caminar mirando a todos lados no es la mejor de las acciones. - ¿Acompañarme? - Pregunté de manera dudosa. No, el no podía acompañarme a mi hogar, y tampoco podía pedirle que me dejará en medio del bosque, sería mejor decir una inocente mentira, ¿A quién engaño? Ninguna es inocente, todas son mentiras. - Me gustaría mejor acompañarle yo… - Sonreí de manera inocente, dejando a un lado el nerviosismo a causa de la mentira que estaba diciendo.

Después de avanzar unos cinco minutos aproximadamente, noté que ya no estábamos más en aquella zona. Sonreí aliviada. - A mi alguien me buscará donde nos encontramos, no te preocupes, yo quiero acompañarte - De nuevo otra mentira, nadie me iría a buscar, y dudaba que alguien se hubiera dado cuenta de mi escape tan rápido, lo guardias de la casa de la noche pueden ser muy eficiente en el campo de batalla pero no para mantenerme quieta en un solo lugar.

Volteé a verlo sin dejar de sonreír, esperaba que no tuviera problema alguno - Quisiera ver donde vives - Y eso si era cierto, me daba curiosidad el lugar donde pudiera pasar la noche, además que de saber podría ir a visitarle en alguna otra ocasión, si él quisiera claro. La noche comenzaba a mostrar sus complicidades con los seres de la noche, la temperatura estaba bajando demasiado, comencé a frotar los brazos para generar calor con la fricción que ocasionaba. Me quedé pensativa por unos escasos momentos - ¿Podrías contarme de tú familia? ¿Cómo era? - Me refería a las personas con las que vivía, debía vivir con alguien, es bastante joven… ¿No?

Doreen Caracciolo
Humano Clase Media
Humano Clase Media

Mensajes: 339
Puntos: 443
Reputación: 121
Fecha de inscripción: 02/03/2011
Edad: 21
Localización: Depende el día

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Pintora

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Pablo Díaz-Reixa el Jue Mayo 03, 2012 8:38 am

Caminamos uno al lado del otro, en silencio y aunque no era incómodo, quise decirle algo pero nunca he sido bueno iniciando –o continuando, como era el caso- conversaciones, aun conservaba las manos en los bolsillos, encogido en mi mismo, casi ocultando el rostro como los avestruces lo hacían, aunque yo no sabía a qué le tenía miedo. Temía a muchas cosas, pero en ese instante era diferente, me sentía bien en su compañía, era parecida a mi en algunos aspectos y muy diferente en otros tantos, en los cruciales quise creer, en los que perfilaban esta relación, si es que iba a continuar, y si no, este simple encuentro, tal vez ahí radicaba mi miedo. Las relaciones interpersonales siempre causaban ese efecto en mí ante mi incapacidad de mantenerlas. Pensando en todo aquello continué a su lado hasta que habló y giré el rostro cuando termino su frase, parpadeé un par de veces y tragué grueso, ¿a qué podía referirse? Guardé silencio nuevamente, quizá por demasiado tiempo.

-¿Algo? –Pregunté tímidamente, antes de adelantarme con conclusiones descabelladas, preferí hacer las preguntas prudentes-, ¿algo cómo qué? ¿Qué has oído sobre las noches en París? –y ahí estaba mi cruz de nuevo atormentándome, la de mi maldición, una que no pedí, una que no disfruto, una que me ancla, que marcha mis manos de sangre, mismas que deberías sólo crear melodías, no destrozar vidas. El pánico no desapareció pero logré tranquilizarme, miré al cielo, el morado casi se convertía en negro, la noche se precipitaba sobre nosotros.

-Creo que es más correcto que te acompañe yo a ti, yo corro menos peligro –dije y ni yo mismo me creí esas palabras. Mi figura no se impone, soy delgado, magro, insignificante, claro que ahora poseía habilidades que otros no tenían, pero eso Doreen no tenía por qué saber (no aún, al menos) y siempre cabía la posibilidad de toparme con algún vampiro, otro licántropo, o peor aún, algún cazador. Un escalofrío recorrió mi espalda y disimulé riendo con cierta torpeza. Pateé una piedra y sus siguientes palabras me tranquilizaron un poco. Alguien iría por ella… es decir, Doreen tenía esta imagen de niña inocente, rostro angelical y contextura delgada, realmente era un blanco fácil para las criaturas nocturnas, sin embargo, la zozobra no se apartó, sobre todo cuando dijo querer ver dónde vivo-. Verás, no es bonito, es suficiente para mi –dije, como advirtiéndole que si quería ver ese sitio, no esperara un palacio, luego pensé que esa aclaración estaba de más, bastaba con verme para saber que el dinero es una cosa que no tengo.

No terminaba de salir de una preocupación cuando sus preguntas me hundían en una nueva. Torcí las cejas en un gesto intranquilo y otra vez tardé demasiado en dar una respuesta.

-¿Mi familia? –repetí recordando los pocos años buenos en Barcelona, cuando fui un niño de cuna de oro, que tenía todo lo que podía desear-, mi familia se quedó en Barcelona –dije y quise terminar ahí el relato, no mentía, tanto los Sant Jordi como la gente calé estaba en aquel lugar, sin embargo continué –me criaron los gitanos, y dejé la caravana allá en Cataluña, estoy solo en París, vivía con una amiga –de nuevo tener que recordar, pero ella había preguntado sin afán de lastimarme, ella no sabía las mil peripecias que había padecido hasta entonces, no ahondé en el asunto de mi familia, desde luego –pero ella se fue y me dejó la casa –continué –por eso me quedo ahí, no pago renta y no es tan horrible como pudiera imaginarse, es humilde pero no creo necesitar más –me encogí de hombros y miré al frente, atrás había quedado la feria, ahora nos adentrábamos en la ciudad de nuevo, los puestos y las luces fueron sustituidos por adoquines, caminos de tierra y casas. Avanzábamos al sitio dónde nos habíamos encontrado, el violín bajo mi brazo apuntaba directo a esa dirección, como una brújula. Carraspeé.

-¿Y tú? –Finalmente hablé de nuevo, mi voz era más contenida, el ruido había quedado atrás-, ¿con quién vives? ¿Con tu familia? ¿Pintas para vivir o tienes algún otro empleo? –quizá eran demasiadas preguntas juntas, pero ahora que había tomado valor era mejor dejarlas escapar de una buena vez.

Pablo Díaz-Reixa
Licántropo Clase Baja
Licántropo Clase Baja

Mensajes: 259
Puntos: 306
Reputación: 31
Fecha de inscripción: 09/04/2011

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Bisexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Músico callejero

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: This is the dream… [Doreen Caracciolo]

Mensaje por Doreen Caracciolo el Dom Mayo 13, 2012 11:23 am

Lo entendía a la perfección, aquellos silencios prolongados, aquellas sonrisas tímidas, la manera en que ocultaba su cuerpo, incluso la manera en la que hablaba. Me recordaba a mi al llegar a Paris, a duras penas podía sostenerle la mirada a alguien, la situación en la que me había envuelto me había hecho quitar algunos temores, al menos ya podía hablar con otras personas, ya podía iniciar una conversación, ya podía invitar a alguien a la feria, invitarle de comer, y querer hacer una nueva amistad. Me estiré un poco para poder tomar su brazo, se lo apreté con suavidad, y le sonreí por unos instantes mirando sus ojos - Pablo… No tengas miedo de hablar, tampoco tengas miedo a contarme de ti, no me importa si tienes mucho o poco, quiero saber de ti - Lo solté con una mano para acariciar su mejilla - Te agradezco que vinieras, y se que quizás eso te haya costado mucho trabajo, confía otro poco en mi, estás a salvo - Y sabía que apenas y podía cuidarme, pero valentía no me faltaba, y podría cuidar de él tanto como se me permitiera, y claro, pudiera.

Presté atención a sus palabras, le agradecía el esfuerzo que estaba haciendo. - Las casas no tienen que tener los mejores lujos, hay algunas que los tienen y suelen ser una especie de calabozo fantasmal - Recordé las veces en que mi madre me contaba cuentos de fantasía, dónde las "malas" vivían en grandes propiedades y no llegaban a tener ni la mínima pizca de felicidad que las princesas tenían, quizás eran cuentos de fantasía, pero muchas veces eran muy parecidos a la realidad, una realidad que marca también el rico del pobre. - Seguro que ahora al menos vives con mayor tranquilidad, y nadie se mete contigo - O eso intentaba suponer, yo siempre veo el lado bueno de las cosas, o al menos siempre intento verlo, por los demás, para los demás, y en el último de los casos, para mi.

Me quedé pensativa, y ya que estábamos siendo bastante sinceros, podía seguir con ello - Mi familia - Guardé silencio por unos momentos, di un suspiro largo, de esos que muestran la tristeza que continuación dirán. - Yo no vivo con mis padres, ellos viven en un pueblo llamado Toulouse, es un lugar pequeño, o bueno en comparación con Paris. - Y podía ser pequeño, pero era muy bonito - Hace un año y medio escape de casa, no podía seguir ahí, yo quería enamorarme y mis padres simplemente querían poder, dinero, ya sabes que nosotras debemos ajustarnos a lo que nos dicen. - Me aclaré de nueva cuenta la garganta - No sé como tuve el valor para abandonar mi hogar, y llegué a Paris, al poco tiempo una señora me recibió en su casa, me trata como a una hija para mi buena suerte, y también en ocasiones vivo cuido de unos amigos - No iba a explicarle todo el tema de la revolución, sería algo bastante peligroso, y debía ser discreta por más confianza que le tuviera - Les voy a preparar alimento, y pasamos una buena tarde, en realidad no trabajo - No sabía como explicarle que mi trabajo en la revolución me daba lo necesario para seguir de pie, para tener alimento, y sobre todo un techo - Ellos se volvieron mi familia, y me han cuidado de muchas, y también me cuidan de este tipo de salidas - Le sonreí de manera amplia, seguramente me estarían buscando, y seguramente me darían un gran regaño por salir de la casa de la noche.

Me quedé completamente en silencio, esperando que dijera algo, pero tal parecía que yo debía seguir con las preguntas, no me molestó en realidad, me sentía cómoda, por primera vez el no ser la tímida no se sentía tan mal. Volví a presionar su mano para alentarlo a que dijera algo - ¿Y por qué se fue tú amiga? - Pregunté curiosa. ¿Quién sería la amiga de Pablo? ¿Había llegado con ella desde España? - ¿Cómo se llama? ¿Regresará pronto? - Seguimos avanzando por aquellas calles, el cielo estaba completamente estrellado, y la luna, aunque no estaba en su mayor esplendor, se veía hermosa, grande, y nos acompañaba iluminando nuestro camino, como si estuviera guiando el sendero a donde debíamos dirigirnos.

Me encontraba con un nómada, con un hombre que no se detenía por nada del mundo a estar en un lugar - ¿Piensas ir a un lugar distinto? Es decir, moverte de ciudad. ¿O acaso Paris es tú destino final? - Era cierto que bastante curiosa si soy, pero nunca antes había hecho tantas preguntas. De hecho era la primera vez que yo era la que buscaba permanecer con alguien, y seguir una platica. Me había topado con demasiados hombres, muchos de ellos con ese ego completamente inflado, con hombres que creen que todo lo pueden, que por ser el "sexo predominante" "el sexo fuerte", nosotras no podíamos más que obedecerles, alguien humilde, y ameno siempre venía bien, y no quería que este encuentro terminara en un recuerdo fugaz, quería que volviera a ocurrir, que quizás no fuera en la feria pero tal vez en un escenario donde podría escucharle. Quizás el podría soñar lo mismo, bien dicen que soñar no cuesta nada.

Doreen Caracciolo
Humano Clase Media
Humano Clase Media

Mensajes: 339
Puntos: 443
Reputación: 121
Fecha de inscripción: 02/03/2011
Edad: 21
Localización: Depende el día

DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: ---
Ocupación: Pintora

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.