¡Bienvenidos a Victorian Vampires!, un foro de rol ambientado en la pomposa época victoriana mezclada con diferentes criaturas sobrenaturales de las cuales incluso se dudaba si existían o no en tales fechas. Todo el equipo del Staff deseamos que tu estancia en el foro sea de total agrado y que cualquier duda, sugerencia o problema que pueda surgir nos las hagas saber para poder ayudarte, estamos para servirte. ¡A rolear se ha dicho!


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Desire ... {Privado+18}
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Desire ... {Privado+18}
Recuerdo del primer mensaje :
Si Alguna vez alguien me hubiese dicho que estaría haciendo o sintiendo aquello, simplemente no se lo hubiese creído. Había llegado a la mansión después de aquella ligera caminata. El aire frío había calado mi cuerpo, aun cuando eso sonase imposible. Atravesé las puertas sin duda en mis movimientos. Así estaban las cosas, sólo tenía a una persona en la cabeza. La única que podía mover mi mundo de tal forma que olvidaba quién era en realidad. Subí las escaleras, siguiendo el aroma de su presencia.
Ah, me sentía como un simple ser humano buscando el calor en los brazos de alguien más. Aunque ese alguien no fuese cualquier ser sobrenatural. ¿Qué podía decir? Aquí estaba, buscándole apenas me había separado de su presencia poco antes. Me detuve antes de atravesar el marco de aquel portal que llevaba a la biblioteca. Podía ver su figura sentada a unos cuantos metros de distancia y no pude más que observarle un momento antes de poder avanzar. Mis pasos ligeros me guiaron hasta situarme detrás de él, rodeándole con los brazos. Susurré algo a su oído antes de recargarme en su hombro. Nunca había necesitado a nada ni a nadie como lo necesitaba a él.
Sentí que el tiempo se había detenido por un momento, y tuve que moverme para darme cuenta de que no era cierto. Me costó un poco soltarle y dar algunos pasos por la habitación. Observé a mí alrededor perdiéndome por un momento entre aquellos libros. Me acerqué al escritorio y me recargué en él viendo en su dirección. no había una expresión realmente en mi rostro, solo estaba allí con la vista fija en él. no es que necesitase algo para ello, sólo tenía ganas de verle y estar cerca de él. que nadie me preguntara, solo era así.
Ah, me sentía como un simple ser humano buscando el calor en los brazos de alguien más. Aunque ese alguien no fuese cualquier ser sobrenatural. ¿Qué podía decir? Aquí estaba, buscándole apenas me había separado de su presencia poco antes. Me detuve antes de atravesar el marco de aquel portal que llevaba a la biblioteca. Podía ver su figura sentada a unos cuantos metros de distancia y no pude más que observarle un momento antes de poder avanzar. Mis pasos ligeros me guiaron hasta situarme detrás de él, rodeándole con los brazos. Susurré algo a su oído antes de recargarme en su hombro. Nunca había necesitado a nada ni a nadie como lo necesitaba a él.
Sentí que el tiempo se había detenido por un momento, y tuve que moverme para darme cuenta de que no era cierto. Me costó un poco soltarle y dar algunos pasos por la habitación. Observé a mí alrededor perdiéndome por un momento entre aquellos libros. Me acerqué al escritorio y me recargué en él viendo en su dirección. no había una expresión realmente en mi rostro, solo estaba allí con la vista fija en él. no es que necesitase algo para ello, sólo tenía ganas de verle y estar cerca de él. que nadie me preguntara, solo era así.
Última edición por Kei Koizumi el Dom Dic 11, 2011 7:37 am, editado 1 vez

Kei Koizumi- Vampiro Clase Alta

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Re: Desire ... {Privado+18}
Ese carácter podría terminar con todo en ese momento, con la cordura que ya era poca, pero el deseo de tratarlo peor que una mujer de burdel me estaba ganando, bien, ¿Qué era Koizumi a estas alturas?, a estas alturas un juguete del cual ya me había aburrido y hartado, lo había dicho y no había retroceso, hoy mismo lo quería fuera de ese lugar, entonces mis manos comenzaron a aventurarse al borde de esos pantaloncillos para deshacerse de ellos, lentamente, aunque escuchara su voz la respuesta que él daría estaba lejos de parecer racional, o más aun guiada por algún sentimiento.
No buscaba entender las cosas, si bien ya lo había repetido muchas veces, lo único que quería era a esa persona ahí dentro enjaulada, no importaba nada más, si se figuraba a un pajarillo para decorar la mansión, podría hacer lo que fuera para mantenerlo ahí, pero eso ya era pasado, porque las decisiones habían cambiado así como el estado de animo, tal como todo a su alrededor.
Observe la prenda resbalarse por aquellas piernas blancas como lo permitía la tenue luz de las lámparas, y bien ahora iba por la otra prenda, pero no sin antes recargar mi frente contra su nuca aplicando fuerza para que este no se moviera… - Solo quiero una cosa – respondía a esa ultima pregunta con un tono de voz único, que pocas veces mostraba, -Que terminando esto te largues…-Sin recatos le tome por los hombros y llevándole de nuevo al escritorio bocabajo, sosteniendo sus piernas para poderlas alzar a mi antojo. Deslizando ya la última prenda que le quedaba por esa parte del cuerpo.
¿Dejarlo? Que patético se escuchaba eso, pero claro que no, yo no podría dejarlo, solo deseaba que se alejara por ese instante, - Vamos a ver si aun sirves al menos para esto – ese tono de voz, esa sensación de sentirle solo mío, no la verdad es que no me interesa, fue un tipo que encontré y brinde placer como él a mí… y hasta ahora eso nos unía. Sin pensarlo el primer objeto que metí dentro de esa cavidad fue un pluma que había resbalado y se sostenía tambaleante ante la mesa. Quería escucharle gemir de placer, más de esa forma, introduje lo más que pude esa pluma mientras hundía su cabeza en la superficie de ese escritorio.
No buscaba entender las cosas, si bien ya lo había repetido muchas veces, lo único que quería era a esa persona ahí dentro enjaulada, no importaba nada más, si se figuraba a un pajarillo para decorar la mansión, podría hacer lo que fuera para mantenerlo ahí, pero eso ya era pasado, porque las decisiones habían cambiado así como el estado de animo, tal como todo a su alrededor.
Observe la prenda resbalarse por aquellas piernas blancas como lo permitía la tenue luz de las lámparas, y bien ahora iba por la otra prenda, pero no sin antes recargar mi frente contra su nuca aplicando fuerza para que este no se moviera… - Solo quiero una cosa – respondía a esa ultima pregunta con un tono de voz único, que pocas veces mostraba, -Que terminando esto te largues…-Sin recatos le tome por los hombros y llevándole de nuevo al escritorio bocabajo, sosteniendo sus piernas para poderlas alzar a mi antojo. Deslizando ya la última prenda que le quedaba por esa parte del cuerpo.
¿Dejarlo? Que patético se escuchaba eso, pero claro que no, yo no podría dejarlo, solo deseaba que se alejara por ese instante, - Vamos a ver si aun sirves al menos para esto – ese tono de voz, esa sensación de sentirle solo mío, no la verdad es que no me interesa, fue un tipo que encontré y brinde placer como él a mí… y hasta ahora eso nos unía. Sin pensarlo el primer objeto que metí dentro de esa cavidad fue un pluma que había resbalado y se sostenía tambaleante ante la mesa. Quería escucharle gemir de placer, más de esa forma, introduje lo más que pude esa pluma mientras hundía su cabeza en la superficie de ese escritorio.




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Re: Desire ... {Privado+18}
Aquellos forcejeos, era como si hubiesen perdido fuerza de un momento a otro, aunque sabía que era solo la forma en la que estaa percibiéndolo, porque mis movimientos aún eran caracterizados con la misma fuerza, sin embargo aquella presión en mis hombros me hacía pensar que librarme sería una tarea que probablemente no podría completar, Por mucho que lo intentase, estar en aquella posición no me ayudaba en lo más mínimo para librarme del agarre. Sentí sus manos acercarse al borde de las telas y un momento después como se deslizaban con sutileza por mis piernas, lo cual contrastaba con lo que sus manos hacían deshaciéndose del resto. Pero mi mente se vio absorta en sus palabras. Imposible, eso pensé ¿En qué momento se había convertido en esto? Y por ello... por solo un instante, el cual era suficiente para muchas cosas, mi cuerpo se paralizó mientras sentía aquel nudo en la garganta formarse.
Pero no fue mucho lo que pude procesar en ese momento. Abrí la boca al sentir un objeto siendo introducido en mi cuerpo, todo mi cuerpo se tensó al momento. Dejé de moverme, solo para evitar causarme algo innecesario. Mis manos se asieron a la orilla del escritorio, con más fuerza de la debida -Sácalo- Mi voz apenas y se escuchó. Mi rostro estaba pegado a la madera de aquel mueble mientras él hundía aquello aún más. Llevé mi mano hacia atrás intentando detener la suya que sostenía aquello. Agarré su muñeca con fuerza, intentando que sacara la pluma.
Estaba apretando mis labios para no quejarme, porque aquello no era agradable, tal vez por la situación, tal vez por otra causa, solo no lo era, mi mente y mi cuerpo estaban desocnectándose de una manera bastante peculiar y que de algún modo me asustaba. Una cosa era lo que mi cuerpo podía resistir, sabía que sin importar lo que hiciese sanaría rápidamente. pero... ¿Qué clase de alivio era ese? De hecho no lo era... Por alguna razón mi mente se iba al peor de los escenarios y ahora no estaba seguro de cuál era.
Pero no fue mucho lo que pude procesar en ese momento. Abrí la boca al sentir un objeto siendo introducido en mi cuerpo, todo mi cuerpo se tensó al momento. Dejé de moverme, solo para evitar causarme algo innecesario. Mis manos se asieron a la orilla del escritorio, con más fuerza de la debida -Sácalo- Mi voz apenas y se escuchó. Mi rostro estaba pegado a la madera de aquel mueble mientras él hundía aquello aún más. Llevé mi mano hacia atrás intentando detener la suya que sostenía aquello. Agarré su muñeca con fuerza, intentando que sacara la pluma.
Estaba apretando mis labios para no quejarme, porque aquello no era agradable, tal vez por la situación, tal vez por otra causa, solo no lo era, mi mente y mi cuerpo estaban desocnectándose de una manera bastante peculiar y que de algún modo me asustaba. Una cosa era lo que mi cuerpo podía resistir, sabía que sin importar lo que hiciese sanaría rápidamente. pero... ¿Qué clase de alivio era ese? De hecho no lo era... Por alguna razón mi mente se iba al peor de los escenarios y ahora no estaba seguro de cuál era.

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Re: Desire ... {Privado+18}
La pluma que había tomado se introducía lentamente en la cavidad del vampiro, haciendo unos movimientos parecidos a las embestidas, demasiado, moviéndola de un lado a otro, tratando de introducirla más, bastaba con el simple roce de las yemas para empujarla y meterla hasta el fondo, y al sentir su tacto, no me fue posible resistirme a la idea de empujar tal objeto, introduje, no uno, sino tres dedos para empujar más aquella pluma, haciendo que las paredes de esa cavidad se irritaran al no poder adaptarse aun a mis dedos, pero no solo eso, empecé a empujar más y más como embestidas potentes sobre él, quería escucharle gemir, suplicar, lo que sea, pero ahora deseaba descargarme en su pequeño cuerpo.
Puse sus muslos orilla con orilla del escritorio, haciendo que quedara en una posición más abierta ante mí, mirando cada uno de sus inútiles movimientos y su inestable resistencia, no decía más, simplemente le veía sufrir y eso me gustaba, por ultima vez podría deleitarme con ello, sin más, solo así, ver su cara de dolor, verle molestar, resistirse, era una de las sensaciones que me podía poner al mil, agresivo, pero mientras yo disfrutara lo demás me valía poco.
Él era como un juguete sexual, un objeto nada más, lo había comprobado hasta ahora, cuando sentí un cuarto dedo deslizarse por aquellas paredes, vislumbre un chorro de sangre al sacar los dedos y ver caer la pluma rodando hasta el suelo, sin embargo eso no era nada, cambie su posición, poniéndolo de nuevo bocarriba, sin pensarlo, hice el movimiento de ponerme a horcajadas sobre sus caderas, tomando con las yemas su mentón, apretándolo con fuerza, ese hermoso rostro deseaba deformarlo.
Una de las sortijas de mis dedos se deslizo por el torso, cortándole la piel desde el cuello hasta el abdomen, todo con un movimiento lento y profundo, no deje de mirarle, con ese tinte carmín en la mirada.
(No hice muchos movimiento…-falta de imaginación-)
Puse sus muslos orilla con orilla del escritorio, haciendo que quedara en una posición más abierta ante mí, mirando cada uno de sus inútiles movimientos y su inestable resistencia, no decía más, simplemente le veía sufrir y eso me gustaba, por ultima vez podría deleitarme con ello, sin más, solo así, ver su cara de dolor, verle molestar, resistirse, era una de las sensaciones que me podía poner al mil, agresivo, pero mientras yo disfrutara lo demás me valía poco.
Él era como un juguete sexual, un objeto nada más, lo había comprobado hasta ahora, cuando sentí un cuarto dedo deslizarse por aquellas paredes, vislumbre un chorro de sangre al sacar los dedos y ver caer la pluma rodando hasta el suelo, sin embargo eso no era nada, cambie su posición, poniéndolo de nuevo bocarriba, sin pensarlo, hice el movimiento de ponerme a horcajadas sobre sus caderas, tomando con las yemas su mentón, apretándolo con fuerza, ese hermoso rostro deseaba deformarlo.
Una de las sortijas de mis dedos se deslizo por el torso, cortándole la piel desde el cuello hasta el abdomen, todo con un movimiento lento y profundo, no deje de mirarle, con ese tinte carmín en la mirada.
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Re: Desire ... {Privado+18}
Mis uñas se habían clavado en la madera y casi se habían desprendido de su lugar por la fuerza que había puesto en ellas, pero lo que sentía con eso no opacó en lo más mínimo con lo que estaba pasando. La pluma y sus dedos moviéndose en mi me provocaron cierto dolor al desgarrar la piel interna de aquella cavidad, pero solo me mordí los labios, haciéndolos sangrar también. Me movía sabiendo que era mala idea, que hacía todo menos ayudarme en ningún sentido, forcejear en ese momento era algo que no debía hacer, pero mi cuerpo reaccionaba en automático sin esperar la orden que quería darle. Cuando sentí que sus dedos me abandonaban solté mis propios labios y mi cuerpo pareció haber sido vencido por algo. Pero no pude sentir ninguna clase de alivio y el movimiento haciéndome girar y enfrentarme a su mirada me lo confirmó, aquel nudo en la garganta no hizo más que aumentar la sensación, sentí que mi corazón daba un vuelco, solo la idea porque era lógico que alguien como yo no podía sentir eso en realidad.
Un ligero quejido, ahogado con toda la fuerza que aún tenía salió de mis labios cuando la sortija abrió la piel. La sangre, pude sentir su olor inundar la estancia, producto de mis sentidos aumentados. También sentí la herida empezar a cerrar a pesar del líquido rojo y brillante que aún brillaba con fuerza ante mis ojos. Le empujé con fuerza, con toda la que tenía, con toda la que fui capaz de usar. Intenté quitarme del escritorio, pero cuando mis piernas tocaron el suelo, sosteniendo mi cuerpo las sentí fallar… Si, sentí que la fuerza en ellas no era suficiente y me tambalee. Me reí, no porque me hiciese gracia, era producto de la desesperación que sentí. Me llevé la mano al rostro, intentando que mis pasos no fuesen tan lentos, es más, tan solo intentarme moverme lo suficiente para no sentir que había hecho algo totalmente vano al haber usado toda mi fuerza para apartarlo. No sé porque pero tenía la impresión de que un segundo después habría sido justo eso, un movimiento sin sentido de mi parte... por eso reía sin poder calmarme... Sinceramente, esa risa quería ser otra cosa muy diferente pero no se lo estaba permitiendo... Más que nunca sentí mis fuerzas flaquear, no supe si por sus palabras o por lo que hacía... probablemente más la primera que la segunda, pero no estaba seguro de nada en ese instante.
Un ligero quejido, ahogado con toda la fuerza que aún tenía salió de mis labios cuando la sortija abrió la piel. La sangre, pude sentir su olor inundar la estancia, producto de mis sentidos aumentados. También sentí la herida empezar a cerrar a pesar del líquido rojo y brillante que aún brillaba con fuerza ante mis ojos. Le empujé con fuerza, con toda la que tenía, con toda la que fui capaz de usar. Intenté quitarme del escritorio, pero cuando mis piernas tocaron el suelo, sosteniendo mi cuerpo las sentí fallar… Si, sentí que la fuerza en ellas no era suficiente y me tambalee. Me reí, no porque me hiciese gracia, era producto de la desesperación que sentí. Me llevé la mano al rostro, intentando que mis pasos no fuesen tan lentos, es más, tan solo intentarme moverme lo suficiente para no sentir que había hecho algo totalmente vano al haber usado toda mi fuerza para apartarlo. No sé porque pero tenía la impresión de que un segundo después habría sido justo eso, un movimiento sin sentido de mi parte... por eso reía sin poder calmarme... Sinceramente, esa risa quería ser otra cosa muy diferente pero no se lo estaba permitiendo... Más que nunca sentí mis fuerzas flaquear, no supe si por sus palabras o por lo que hacía... probablemente más la primera que la segunda, pero no estaba seguro de nada en ese instante.

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Re: Desire ... {Privado+18}
Hermoso marco, se reflejaba en sus ojos esa desesperación, ese arrebato, pero la voz en mi cabeza no hacía más que gritar, más que implorar y manejarme, estaba fuera de la cordura, de hecho estaba dentro de mi verdadero ser, de quien soy en realidad y eso solo era un poco que aquel ser había desatado, aseguraba para ese entonces que podría durar un tiempo con ese enfado desencadenado, que arremeter contra su cuerpo de la manera más cruel era algo que me faltaba.
La comisura de mis labios se curvo de una manera tan aterradora, yo mismo hubiera huido de mi mirada, aquel bufido que era el preludio de algo me dio el material necesario, me había apartado, que imbécil, eso me provocaba más, me acerque con lentitud a él, estaba desnudo, agitado y desconcentrado, sin olvidar que entre sus piernas recorría un hilillo escarlata lo suficientemente grueso, esas piernas blancas pronto iban a quedar amoratadas.
Le tome de los cortos cabellos de un tirón, pude percibir que unos mechones de este mismo quedaron entre mis dedos, lo arrastre hasta al sótano con fuerza, casi haciéndolo chocar con cualquier pared, incluso al llegar a las escaleras que daban a aquella mazmorra lo deje caer cuesta bajo hasta que su frágil cuerpo dio con las escaleras, seguro que estaría confundido, lo patee varias veces directamente en la columna vertebral para ordenarle se levantara y parecía que no podía.
Tirando de sus cabellos de nuevo abrí aquel lugar y lo empuje contra el piso empedrado, veía rastros de sangre por las heridas causadas en el proceso, volviendo a tirar de sus cabellos levante ese pequeño cuerpo y lo puse sobre una antigua y plana superficie que muchas veces servía para poner unos cuantos cadáveres, una excelente mesa de experimentos, había cuatro grilletes pegados, para las muñecas y tobillos, no dude en ponerlos contra él.
Le observe con malicia, tomando su barbilla y sonriendo – Parece que de esta noche no pasaras – El sonido de mi voz, el timbre era tan grueso, un tanto diferente de cualquier voz que hubiera emitido en todo este tiempo, cerca de las armas que se guardaban en otra mesa de madera con demasiados experimentos sin terminar encontré algo interesante cuatro clavos de madera, más bien estacas, tan afiladas, nadando en un veneno que probé muchas veces y al cual me hice invulnerable, encendí las antorchas del lugar eso me ayudaba a vislumbrar el cuerpo de aquel ser.
Ahora lo desconocía, el tinte de mis pupilas nunca antes se había visto, un rojo tan intenso, una mirada más allá de lo vacío e infinito, un borde oscuro, contra la suavidad del amor que reflejaban los orbes ajenos, menee el frasco de un lado a otro como mostrándolos saque el primero, vaya sorpresa el veneno comenzó a quemar un poco mi piel, siendo así, supuse que la persona responsable había mejorado aquello, que oportuno.
Lamí mis propias heridas, tome su palma derecha extendiéndola contra la superficie y clave la estaca de un solo golpe, ese olor a quemado, a pudrición, era único, la sangre se evaporaba por el ambiente y el grito desgarrador de mi interior fundiéndose con el ajeno. Pero aquello era solo una probadita de lo que estaba por venir.
(No sé ni que escribí y tampoco si estés de acuerdo)
La comisura de mis labios se curvo de una manera tan aterradora, yo mismo hubiera huido de mi mirada, aquel bufido que era el preludio de algo me dio el material necesario, me había apartado, que imbécil, eso me provocaba más, me acerque con lentitud a él, estaba desnudo, agitado y desconcentrado, sin olvidar que entre sus piernas recorría un hilillo escarlata lo suficientemente grueso, esas piernas blancas pronto iban a quedar amoratadas.
Le tome de los cortos cabellos de un tirón, pude percibir que unos mechones de este mismo quedaron entre mis dedos, lo arrastre hasta al sótano con fuerza, casi haciéndolo chocar con cualquier pared, incluso al llegar a las escaleras que daban a aquella mazmorra lo deje caer cuesta bajo hasta que su frágil cuerpo dio con las escaleras, seguro que estaría confundido, lo patee varias veces directamente en la columna vertebral para ordenarle se levantara y parecía que no podía.
Tirando de sus cabellos de nuevo abrí aquel lugar y lo empuje contra el piso empedrado, veía rastros de sangre por las heridas causadas en el proceso, volviendo a tirar de sus cabellos levante ese pequeño cuerpo y lo puse sobre una antigua y plana superficie que muchas veces servía para poner unos cuantos cadáveres, una excelente mesa de experimentos, había cuatro grilletes pegados, para las muñecas y tobillos, no dude en ponerlos contra él.
Le observe con malicia, tomando su barbilla y sonriendo – Parece que de esta noche no pasaras – El sonido de mi voz, el timbre era tan grueso, un tanto diferente de cualquier voz que hubiera emitido en todo este tiempo, cerca de las armas que se guardaban en otra mesa de madera con demasiados experimentos sin terminar encontré algo interesante cuatro clavos de madera, más bien estacas, tan afiladas, nadando en un veneno que probé muchas veces y al cual me hice invulnerable, encendí las antorchas del lugar eso me ayudaba a vislumbrar el cuerpo de aquel ser.
Ahora lo desconocía, el tinte de mis pupilas nunca antes se había visto, un rojo tan intenso, una mirada más allá de lo vacío e infinito, un borde oscuro, contra la suavidad del amor que reflejaban los orbes ajenos, menee el frasco de un lado a otro como mostrándolos saque el primero, vaya sorpresa el veneno comenzó a quemar un poco mi piel, siendo así, supuse que la persona responsable había mejorado aquello, que oportuno.
Lamí mis propias heridas, tome su palma derecha extendiéndola contra la superficie y clave la estaca de un solo golpe, ese olor a quemado, a pudrición, era único, la sangre se evaporaba por el ambiente y el grito desgarrador de mi interior fundiéndose con el ajeno. Pero aquello era solo una probadita de lo que estaba por venir.
(No sé ni que escribí y tampoco si estés de acuerdo)




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Re: Desire ... {Privado+18}
No, no era que no hubiese querido escapar, era algo totalmente aparte. Me apostaría muchas cosas que toda persona ha sentido alguna vez que quiere escapar y en alguna ocasión no puede hacerlo. ¿Se preguntan por qué? Soy un vampiro, como tal, aunque mínima con alguien de mi misma raza, tengo una oportunidad. Los reflejos, la fuerza, tengo lo necesario para huir. Eso antes del aturdimiento de los golpes. Hay cosas que aunque no van a destrozarte, te hacen tambalear, así pues, cuando me di cuenta de que me encontraba en el sótano mi mente captó claramente una cosa... Como decía, que puedas recuperarte de ello no significa que el dolor no puedas sentirlo, bien, he sentido muchos tipos de sufrimiento en lo que llevo de existir, aunque me gustaría decir que ha sido fácil, no siempre ha sido así y aunque a veces mi mente no lo recuerde, el cuerpo guarda ciertas memorias de los pasados que han quedado atrás y a pesar de ello dejan marcas difíciles de quitar.
Héme aqui entonces, en un sótano, desubicado y sin casi poner resistencia al verme atrapado. Si, es cierto, soy de los que no discuten, de los que evitan situaciones que lleguen a los extremos, pero justamente ahora, no puedo negar que he fallado en ello. Puedo ver sus ojos y estoy seguro que en los míos ha de reflejarse una pizca de miedo. Claro, no soy invencible, nadie lo es, y si fuese un humano sabría que esas heridas no cerrarían tan rápido como han comenzado ya a hacerlo. Hay algo que sé claro, no importa que tan rápido pueda regenerarme, eso tiene un límite y hay cosas que hacen más daño que otras. Sentí aquello, no era resignación pero en ese momento creí que era algo muy parecido. Si el golpe con la pared no me hubiese dejado unos segundos tan atontado, probablemente hubiese podido evitar los grilletes o al menos intentarlo. Si no podía huir ¿qué opciones tenía? Vi el daño que hizo aquello en sus manos y sonreí. Si, justo eso, solo pude sonreír y cerrar los ojos. Alguien más podría haber aguantado la respiración, pero para mi no servía de nada.
Sus palabras me hicieron verlo... ah, claro, ahora decidí abrir la boca como si fuese el mejor momento -Qué más da... No dije acaso que mi existencia te pertenecía, ¿qué mejor para probarlo? - Claro estaba que el cinismo en mis palabras era mera pantalla, ¿miedo? talvez pero aún estaba lejos de lo peor que podría lograr... ¿cómo no sentirlo cuando sabes que están a punto de hacerte algo poco agradable? Bien, ventaja, sabía que podía soportar suficiente ¿hasta dónde? No tenía ni idea, pero solo me quedaba eso y que tendría que detenerse en algún momento, porque el dolor cuando se vuelve demasiado intenso, cuando tu cuerpo o tu mente no puede soportarlo, hay un punto en el que ya no puedes y dejas de sentirlo... Mala suerte para mí, aún estaba lejos de ello... pero si las cosas se ponían peor, me quedaba esa clase de consuelo.
Aquel grito desgarrador que salió de mi garganta no fue ni de asomo algo fingido, ardía y dolía como el infierno, mi cuepro se movió tratando de librarse de aquello, pero mucho esfuerzo no ayudaba en ese momento. Había cerrado con tal fuerza los ojos y no quise abrirlos de nuevo. La mano que él no sostenía, la había apretado con tal fuerza que mis uñas, aún siendo cortas, se habían clavado en mi piel haciendo aquellas heridas en la piel. Haber azotado mi cuerpo contra la fría piedra, eso apenas lo sentí... se sentía apenas comparado con la estaca que atravesaba mi mano. Apreté los dientes para no seguir gritando, pero era imposible calmar aquela ansiedad, ni aquello que aquel objeto me estaba causando. Venenos... he probado muchos, y generalmente no tienen el efecto esperado en mí, pero maldita sea, algunos se sienten como este, causando un daño que no puedes imaginar hasta que lo sientes.
Cuando abrí los ojos nuevamente había lágrimas en ellos, pero le sonreí con aquella actitud que estaba lejos de protegerme -¿Qué más tienes para mi? Porque se nota que es sólo el inicio- Que incluso mis labios temblaran ya era una señal evidente de algo que intentaría esconder a toda costa. Odiaba sentirme vulnerable, pero ya no era solo eso, en ese instante, más que antes, sabía que estaba indefenso. Sin poder moverme eso parecía ser el indicio de algo que simplemente causaría algo más que un simple mal recuerdo. ¿Estaba preparado para eso? Yo puedo decir lo que quiera, pero solo los hechos dicen la verdad en cosas como esta.
Héme aqui entonces, en un sótano, desubicado y sin casi poner resistencia al verme atrapado. Si, es cierto, soy de los que no discuten, de los que evitan situaciones que lleguen a los extremos, pero justamente ahora, no puedo negar que he fallado en ello. Puedo ver sus ojos y estoy seguro que en los míos ha de reflejarse una pizca de miedo. Claro, no soy invencible, nadie lo es, y si fuese un humano sabría que esas heridas no cerrarían tan rápido como han comenzado ya a hacerlo. Hay algo que sé claro, no importa que tan rápido pueda regenerarme, eso tiene un límite y hay cosas que hacen más daño que otras. Sentí aquello, no era resignación pero en ese momento creí que era algo muy parecido. Si el golpe con la pared no me hubiese dejado unos segundos tan atontado, probablemente hubiese podido evitar los grilletes o al menos intentarlo. Si no podía huir ¿qué opciones tenía? Vi el daño que hizo aquello en sus manos y sonreí. Si, justo eso, solo pude sonreír y cerrar los ojos. Alguien más podría haber aguantado la respiración, pero para mi no servía de nada.
Sus palabras me hicieron verlo... ah, claro, ahora decidí abrir la boca como si fuese el mejor momento -Qué más da... No dije acaso que mi existencia te pertenecía, ¿qué mejor para probarlo? - Claro estaba que el cinismo en mis palabras era mera pantalla, ¿miedo? talvez pero aún estaba lejos de lo peor que podría lograr... ¿cómo no sentirlo cuando sabes que están a punto de hacerte algo poco agradable? Bien, ventaja, sabía que podía soportar suficiente ¿hasta dónde? No tenía ni idea, pero solo me quedaba eso y que tendría que detenerse en algún momento, porque el dolor cuando se vuelve demasiado intenso, cuando tu cuerpo o tu mente no puede soportarlo, hay un punto en el que ya no puedes y dejas de sentirlo... Mala suerte para mí, aún estaba lejos de ello... pero si las cosas se ponían peor, me quedaba esa clase de consuelo.
Aquel grito desgarrador que salió de mi garganta no fue ni de asomo algo fingido, ardía y dolía como el infierno, mi cuepro se movió tratando de librarse de aquello, pero mucho esfuerzo no ayudaba en ese momento. Había cerrado con tal fuerza los ojos y no quise abrirlos de nuevo. La mano que él no sostenía, la había apretado con tal fuerza que mis uñas, aún siendo cortas, se habían clavado en mi piel haciendo aquellas heridas en la piel. Haber azotado mi cuerpo contra la fría piedra, eso apenas lo sentí... se sentía apenas comparado con la estaca que atravesaba mi mano. Apreté los dientes para no seguir gritando, pero era imposible calmar aquela ansiedad, ni aquello que aquel objeto me estaba causando. Venenos... he probado muchos, y generalmente no tienen el efecto esperado en mí, pero maldita sea, algunos se sienten como este, causando un daño que no puedes imaginar hasta que lo sientes.
Cuando abrí los ojos nuevamente había lágrimas en ellos, pero le sonreí con aquella actitud que estaba lejos de protegerme -¿Qué más tienes para mi? Porque se nota que es sólo el inicio- Que incluso mis labios temblaran ya era una señal evidente de algo que intentaría esconder a toda costa. Odiaba sentirme vulnerable, pero ya no era solo eso, en ese instante, más que antes, sabía que estaba indefenso. Sin poder moverme eso parecía ser el indicio de algo que simplemente causaría algo más que un simple mal recuerdo. ¿Estaba preparado para eso? Yo puedo decir lo que quiera, pero solo los hechos dicen la verdad en cosas como esta.

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Re: Desire ... {Privado+18}
Su voz molestaba a mis sentidos, me hacía estallar en una rabia que jamás había experimentado, aquella arrogancia me hacía recordar algo, el cristal con el que se miraba a través de un loco deseo, de una mente aturdida era borroso, no importando el grosor de este mismo, me apresuré a tomar la siguiente estaca clavándola en su otra palma, el olor a putrefacción se hacía presente como si miles de voces me hubieran transportado a tiempos remotos y sabía que no había forma de jugar en este tipo de cosas, como si las ideas de una anterior guerra cruzara a mi cabeza, viendo los ojos de la vulnerabilidad humana ante mí, ante un ser que ‘había dejado de existir’ pero ni eso sirvió en el momento, justo ahora aquí estaba pudieron callar la voz, encerrar a un ser tan despiadado, pero aquello a veces se mostraba por momentos y no había quien me calmará… pensé que la siguiente estaca habría que usarla en otra zona ¡Maldita sea!, que excelente, recordar aquel encuentro lejano con un cazador…
Lentamente balanceándola entre los dedos que eran consumidos por el veneno, fui acercando dicha arma y la clave de un solo golpe en la garganta, privando totalmente a Koizumi del alma, lo opcional era dejarlo ahí, hacerlo sufrir esta noche, tenerlo para siempre encerrado, no para siempre no, habría un punto en el que dejaría de existir. Sus lágrimas ahora no me daban esas fuerzas para detenerme, ni siquiera para enjugarlas, muy por dentro el muy cobarde temblaba de miedo… Ahora ni sus lindas palabras de ruego por amor podrían salvarle, estaba ante alguien que no conocía ni había visto jamás.
Tres, solo tres ¡Maldición!, busco algo más botellas, estacas, armas, ¿Qué diablos era todo eso?, ¿Dónde estaban las armas de verdad?, que hermoso el fuego y cierto jugo de pinzas y tenazas, las tome entre manos analizando el grosor del hierro, la forma en la que se encontraban ahí, por poco y se me olvidaba Koizumi seguía desnudo ante mí, sostuve las pinzas más largas y las pace abriendo y cerrando ante sus orbes – Oh, mira esto nos servirá, es un buen juguete sexual, no te parece? – Le mire sentándome a su lado sin dejar de mover las pinzas – Perdona, no puedes hablar… Que mala suerte, Aun podrás gritar y llorar del dolor – susurre al acercarme a una de las antorchas y empezar a calentar el metal contra ellas – Si puedes… - Las pinzas comenzaron a enrojecerse, cuando estuvieron en ese punto máximo las retire abriéndolas lentamente y sin dudarlo capture el pezón de una de sus tetillas, viendo como ardía la piel, como aquello le estaba terminando.
Esas lindas piernas fueron victimas de este juego sexual, ¿Qué podría seguirle, su miembro?... buena idea, muy buena idea pero aquella parte de él la torturaría de otra manera, mientras la pinza arrancaba lentamente pedazos de piel, cortar su miembro con alguna otra arma de tortura podría servirme en ese momento, Koizumi se había metido en algo tan grave como para pensar en ello.
Lentamente balanceándola entre los dedos que eran consumidos por el veneno, fui acercando dicha arma y la clave de un solo golpe en la garganta, privando totalmente a Koizumi del alma, lo opcional era dejarlo ahí, hacerlo sufrir esta noche, tenerlo para siempre encerrado, no para siempre no, habría un punto en el que dejaría de existir. Sus lágrimas ahora no me daban esas fuerzas para detenerme, ni siquiera para enjugarlas, muy por dentro el muy cobarde temblaba de miedo… Ahora ni sus lindas palabras de ruego por amor podrían salvarle, estaba ante alguien que no conocía ni había visto jamás.
Tres, solo tres ¡Maldición!, busco algo más botellas, estacas, armas, ¿Qué diablos era todo eso?, ¿Dónde estaban las armas de verdad?, que hermoso el fuego y cierto jugo de pinzas y tenazas, las tome entre manos analizando el grosor del hierro, la forma en la que se encontraban ahí, por poco y se me olvidaba Koizumi seguía desnudo ante mí, sostuve las pinzas más largas y las pace abriendo y cerrando ante sus orbes – Oh, mira esto nos servirá, es un buen juguete sexual, no te parece? – Le mire sentándome a su lado sin dejar de mover las pinzas – Perdona, no puedes hablar… Que mala suerte, Aun podrás gritar y llorar del dolor – susurre al acercarme a una de las antorchas y empezar a calentar el metal contra ellas – Si puedes… - Las pinzas comenzaron a enrojecerse, cuando estuvieron en ese punto máximo las retire abriéndolas lentamente y sin dudarlo capture el pezón de una de sus tetillas, viendo como ardía la piel, como aquello le estaba terminando.
Esas lindas piernas fueron victimas de este juego sexual, ¿Qué podría seguirle, su miembro?... buena idea, muy buena idea pero aquella parte de él la torturaría de otra manera, mientras la pinza arrancaba lentamente pedazos de piel, cortar su miembro con alguna otra arma de tortura podría servirme en ese momento, Koizumi se había metido en algo tan grave como para pensar en ello.




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Re: Desire ... {Privado+18}
¿Qué hace a una persona desistir y rogar por qué algo se detenga? Fuese como fuese ya no la tenía, esa opción se había ido de mis manos. Si me movía demasiado solo me causaría más daño y no, no es que no hubiese querido quedarme quieto pero si hay algo que el fuego puede lograr es justo esto. Porque a pesar de todo, solo me quedaban las lágrimas y unos míseros sonidos saliendo de mi garganta . El veneno, como un ácido lastimando no solo la piel, habiendo la estaca atravesado mi garganta ¿Qué podría decir? La verdad es que solo podía llorar de dolor y solo de dolor... Porque no podía controlar las heridas curándose a sí mismas, entonces comprenderán, que en ese momento hubiese deseado que no estuvieran curándose a velocidad vertiginosa, porque simplemente aquello no se detenía. Antes se acabarían mis fuerzas que el efecto que aquello podía tener sobre mi.
El calor intenso, todos saben que si algo puede lastimarnos, más que muchas otras cosas es justamente eso, abrasante calor nacido del fuego... Y me moví violentamente al sentir el ardor sobre la piel, en esos momentos uno no piensa en qué tan malo puede ser porque no lo hace conscientemente, solo quieres escapar. Me reiría de no ser porque no tiene nada de gracia. Si, quería gritarle que se detuviera, si, me valía poco si eso era rogar en ese momento. Nunca, y había que ver que he pasado un par de situaciones adversas... nunca nadie lastimó este cuerpo a este punto, así que se comprenderá que no, mi mente no podía soportarlo tampoco...
El sonido de los grilletes ante mis movimientos, que no tenían la fuerza suficiente para romperlos, Las estacas que me lastimaban de una forma atroz ante mi reflejo de escapar del calor de esas pinzas que me recorrían con ese deseo probablemente de no solo hacer lo que ya habían hecho. Cuando hizo el primer movimiento mi cuerpo se arqueó y no supe qué dolía más, las quemaduras o que yo mismo estuviese desgarrando la piel de mi garganta al curvar la espalda de esa manera. El olor, el que ya no pudiese ver con claridad, todas las sensaciones mezcladas, por un momento sentí que simplemente ya no podría más. Dejé ceder a mi cuerpo, que sucumbiera.
El cosquilleo que producía el estar regenerándome era un poco más lento ahora, símbolo de que estaba debilitándome. o tal vez era mi mente la que se estaba quebrando y me hacía sentir las cosas diferentes. Le miré sin moverme, no sé, creo que intenté pronunciar su nombre, aunque mi voz estaba fuera del dominio de aquel que parecía ser una extraña clase de juego, sabía que no saldría el sonido de la forma que deseaba, pero no pude detenerme.... Perdí la fuerza, por reflejo mi cuerpo se movía ante ciertos impulsos, pero ya no con la violencia de hace un momento. Empezaba a sentir aquella disociación, aunque sentía no podía procesarlo... como si no importando cuánto quisiera enviar aquella señal, ya no pudiese responder a ella por mucho que quisiera. Solo pude clavar mi vista borrosa sobre él. Incluso las lágrimas tendrían que detenerse en algún momento...
¿Algo gracioso? Me sentía totalmente fuera de mí, juro que en ese instante podría haberme puesto a cantar y reír siendo solo un símbolo de mis ganas de huir de aquello... Soy un vampiro no un muñeco de trapo que no siente y como cualquiera que posea una mente, puede ser destruida y esta era una forma muy clara de cómo causar daño a más de un nivel a una creatura como yo. Incluso creí estar empezando a alucinar. No sabía qué expresión tenía mi propio rostro, ni podía ver claramente el suyo. Quise tocarlo, no me pregunten por qué, pero me olvidé de las cadenas intentando acercar mis manos a él... si, probablemente era una imagen creada por mi cabeza, porque claramente aún a través de mi difusa vista sentí que podía hacerlo, estpupidamente pude sentir la temperatura de su piel... seguro que micerebro hacía bien su trabajo, porque se sentía demasiado real... Lo que había dicho antes, todo... aquella actitud, la forma de desafiar, la mirada llena de arrogancia, sabía que de eso no quedaba nada... Pero tampoco sabía que quedaba en ese instante...
El calor intenso, todos saben que si algo puede lastimarnos, más que muchas otras cosas es justamente eso, abrasante calor nacido del fuego... Y me moví violentamente al sentir el ardor sobre la piel, en esos momentos uno no piensa en qué tan malo puede ser porque no lo hace conscientemente, solo quieres escapar. Me reiría de no ser porque no tiene nada de gracia. Si, quería gritarle que se detuviera, si, me valía poco si eso era rogar en ese momento. Nunca, y había que ver que he pasado un par de situaciones adversas... nunca nadie lastimó este cuerpo a este punto, así que se comprenderá que no, mi mente no podía soportarlo tampoco...
El sonido de los grilletes ante mis movimientos, que no tenían la fuerza suficiente para romperlos, Las estacas que me lastimaban de una forma atroz ante mi reflejo de escapar del calor de esas pinzas que me recorrían con ese deseo probablemente de no solo hacer lo que ya habían hecho. Cuando hizo el primer movimiento mi cuerpo se arqueó y no supe qué dolía más, las quemaduras o que yo mismo estuviese desgarrando la piel de mi garganta al curvar la espalda de esa manera. El olor, el que ya no pudiese ver con claridad, todas las sensaciones mezcladas, por un momento sentí que simplemente ya no podría más. Dejé ceder a mi cuerpo, que sucumbiera.
El cosquilleo que producía el estar regenerándome era un poco más lento ahora, símbolo de que estaba debilitándome. o tal vez era mi mente la que se estaba quebrando y me hacía sentir las cosas diferentes. Le miré sin moverme, no sé, creo que intenté pronunciar su nombre, aunque mi voz estaba fuera del dominio de aquel que parecía ser una extraña clase de juego, sabía que no saldría el sonido de la forma que deseaba, pero no pude detenerme.... Perdí la fuerza, por reflejo mi cuerpo se movía ante ciertos impulsos, pero ya no con la violencia de hace un momento. Empezaba a sentir aquella disociación, aunque sentía no podía procesarlo... como si no importando cuánto quisiera enviar aquella señal, ya no pudiese responder a ella por mucho que quisiera. Solo pude clavar mi vista borrosa sobre él. Incluso las lágrimas tendrían que detenerse en algún momento...
¿Algo gracioso? Me sentía totalmente fuera de mí, juro que en ese instante podría haberme puesto a cantar y reír siendo solo un símbolo de mis ganas de huir de aquello... Soy un vampiro no un muñeco de trapo que no siente y como cualquiera que posea una mente, puede ser destruida y esta era una forma muy clara de cómo causar daño a más de un nivel a una creatura como yo. Incluso creí estar empezando a alucinar. No sabía qué expresión tenía mi propio rostro, ni podía ver claramente el suyo. Quise tocarlo, no me pregunten por qué, pero me olvidé de las cadenas intentando acercar mis manos a él... si, probablemente era una imagen creada por mi cabeza, porque claramente aún a través de mi difusa vista sentí que podía hacerlo, estpupidamente pude sentir la temperatura de su piel... seguro que micerebro hacía bien su trabajo, porque se sentía demasiado real... Lo que había dicho antes, todo... aquella actitud, la forma de desafiar, la mirada llena de arrogancia, sabía que de eso no quedaba nada... Pero tampoco sabía que quedaba en ese instante...

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Re: Desire ... {Privado+18}
Acércame a esa piel ver a través del dolor que nunca imagine ver en alguien, lentamente los deseos de destrozarlo me fueron invadiendo por todo el sistema, era interesante hasta que punto estaba dispuesto a llegar, en que momento iba a reaccionar y soltarle antes de matarlo, pero habían ideas transcurriendo en la cabeza como si aquel Sadismo no fuera suficiente, apropósito de lastimarlo tome su barbilla alzando más y más su rostro viendo como las lagrimas se acumulaban ensuciando su tersa y blanca piel, esa que algunas noches me empeñaba en probar.
Pobre sus labios una vez más destrozándolos al jalarlos y hacerlos sangrar quería verlo caer en pedazos, sostener su piel y cada una de sus extremidades verlas destrozadas, bañarme con su sangre dejar que pereciera en mis manos y decirle que así de enfermo era ese amor por el, había alimentado la llama de la obsesión que escondía la pasión y posesión, todo por un estúpido pleito marital o como quisieran llamarlo, mi mente escuchaba en tintinear de las gotas de agua.
A lo lejos de esa mirada azul que me caracterizaba estaba aquello, aquel deseo, aquella frase que invadía mi ser, deje de besar dichos labios, sin dejar de sostener aquellas pinzas entre las manos, para volver a calentarlas al rojo vivo y aprisionar su miembro, ¡Vamos grita, Koizumi!, ¡suplica como puedas!, porque esta vez no me voy a detener, era lo que mi mente arrojaba. No sé que sentía, quería arrancar aquello que representaba masculinidad en él.
El frasco que contenía la última estaca rodo hasta quebrarse, pues mi intento por no soltar esa parte de él con las pinzas y mi tacto libre luchando por sacar la última de su interior lograron eso, sin dejar de apretarle y ver el dolor en el rostro quite dichas pinzas, viendo el dolor transformarse en un miedo, en un dejo de locura y sadismo, aun me atreví a morder la punta de aquello que quedaba de su miembro con fuerza hasta hacerlo sangrar buscando con la punta de la estaca su cavidad.
Eso quería, penetrarle con ella y hacerle el amor de una manera que entendiera lo que era un castigo por dicha desobediencia todo eso nos había traído ahí, lo siento Koizumi pero por un largo tiempo quizá nunca volverás a admirar el firmamento, aquella estaca fue penetrando de un solo golpe hasta dentro de su cavidad, seguro que aun podía gritar de dolor, sus fuerzas se irían agotando ¿Qué haría para salvarse?, ni un te amo, ni una caricia permitida, nada podría calmar el torrente que crecía en mi interior. Es así como se llega a comprobar que aun existe el dolor, que aunque clavara esa mirada escarlata en aquellos ojos que parecían perder su brillo, lo mío no se iba a detener no ahora.
Pobre sus labios una vez más destrozándolos al jalarlos y hacerlos sangrar quería verlo caer en pedazos, sostener su piel y cada una de sus extremidades verlas destrozadas, bañarme con su sangre dejar que pereciera en mis manos y decirle que así de enfermo era ese amor por el, había alimentado la llama de la obsesión que escondía la pasión y posesión, todo por un estúpido pleito marital o como quisieran llamarlo, mi mente escuchaba en tintinear de las gotas de agua.
A lo lejos de esa mirada azul que me caracterizaba estaba aquello, aquel deseo, aquella frase que invadía mi ser, deje de besar dichos labios, sin dejar de sostener aquellas pinzas entre las manos, para volver a calentarlas al rojo vivo y aprisionar su miembro, ¡Vamos grita, Koizumi!, ¡suplica como puedas!, porque esta vez no me voy a detener, era lo que mi mente arrojaba. No sé que sentía, quería arrancar aquello que representaba masculinidad en él.
El frasco que contenía la última estaca rodo hasta quebrarse, pues mi intento por no soltar esa parte de él con las pinzas y mi tacto libre luchando por sacar la última de su interior lograron eso, sin dejar de apretarle y ver el dolor en el rostro quite dichas pinzas, viendo el dolor transformarse en un miedo, en un dejo de locura y sadismo, aun me atreví a morder la punta de aquello que quedaba de su miembro con fuerza hasta hacerlo sangrar buscando con la punta de la estaca su cavidad.
Eso quería, penetrarle con ella y hacerle el amor de una manera que entendiera lo que era un castigo por dicha desobediencia todo eso nos había traído ahí, lo siento Koizumi pero por un largo tiempo quizá nunca volverás a admirar el firmamento, aquella estaca fue penetrando de un solo golpe hasta dentro de su cavidad, seguro que aun podía gritar de dolor, sus fuerzas se irían agotando ¿Qué haría para salvarse?, ni un te amo, ni una caricia permitida, nada podría calmar el torrente que crecía en mi interior. Es así como se llega a comprobar que aun existe el dolor, que aunque clavara esa mirada escarlata en aquellos ojos que parecían perder su brillo, lo mío no se iba a detener no ahora.




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Re: Desire ... {Privado+18}
Aquel sonido desgarrador salió de mi garganta, y no fue el único, ya no sabía cómo sentía aquello, de nuevo los movimientos violentos y en ese breve instantante, en el que el dolor nubló por completo mis sentidos, no supe que pasó, mis manos quedaron libres, me costó sacar las estacas sobre todo la de la garganta, las de las manos tuve que sacarlas con los dientes. Fue rápido pero no pude liberar mis ies de aquello, en parte por que el dolor lacerante en aquella parte de mi cuerpo me impidió hacerlo. Vi sangre por todos lados, supuse que era la mía, pero ya no sabía ni lo que veía ni lo que sentía. Me revolví y me retorcí tratando de librarme de aquello. Le empujé con las manos, la fuerza, no tenía la fuerza suficiente por aquellas sensaciones taladrándome por todos lados. No podía localizar ni entender bien nada. Sólo repetí su nombre, aún no tenia la voz necesaria, pero aquellos sonidos empezaban a tomar forma de palabras, roncos, como ahogados, lo que fuese, repetía su nombre y que se detuviera.
No iba a hacerlo ¿verdad? En ese momento ya no supe que hacer, ni gritar ni llorar iban a funcionar, en lugar de empujarle no supe en qué momento me aferré a él, era porque podía sentir cada fibra de mi cuerpo removerse, haciéndome sentir aquello de una forma que no creí fuese posible. Malditos sollozos que no me dejaban hablar claramente, y esa voz que no sabía si eran más sonidos gutirales que otra cosa en ese instante. Intenté alejar sus brazos, aquella punzante arma, neceitaba deshacerme de ella, eso era lo que gritaban mis sentidos desequilibrados...
No, no podía decir tampoco demasiado, ya parecía que solo podía pedir que se detuviera, eso y su nombre, era todo lo que mi mente podía discernir como palabras en ese momento. Me aferré a él con toda la fuerza que poseía, No estaba pensando si podía o no hacerle daño, solo que ya no podía soportar más, el llanto no cesaba, el dolor tampoco, ¿dónde estaba? ¿el límite? Me sentía pronablemente como se sentía un animal que está por ser devorado, tal vez era solo mi sentido de supervivencia tratando de hacer algo, tal vez algo más, instinto, qué se yo, pero aun estaba consciente... ¿Qué podía hacer para que se detuviera? Era extraño porque se sentía como nsi no fuese yo, pero lo sentía con suficiente claridad, pero por momentos no distinguía blanco de negro, ni dolor de lo que no lo era...
No iba a hacerlo ¿verdad? En ese momento ya no supe que hacer, ni gritar ni llorar iban a funcionar, en lugar de empujarle no supe en qué momento me aferré a él, era porque podía sentir cada fibra de mi cuerpo removerse, haciéndome sentir aquello de una forma que no creí fuese posible. Malditos sollozos que no me dejaban hablar claramente, y esa voz que no sabía si eran más sonidos gutirales que otra cosa en ese instante. Intenté alejar sus brazos, aquella punzante arma, neceitaba deshacerme de ella, eso era lo que gritaban mis sentidos desequilibrados...
No, no podía decir tampoco demasiado, ya parecía que solo podía pedir que se detuviera, eso y su nombre, era todo lo que mi mente podía discernir como palabras en ese momento. Me aferré a él con toda la fuerza que poseía, No estaba pensando si podía o no hacerle daño, solo que ya no podía soportar más, el llanto no cesaba, el dolor tampoco, ¿dónde estaba? ¿el límite? Me sentía pronablemente como se sentía un animal que está por ser devorado, tal vez era solo mi sentido de supervivencia tratando de hacer algo, tal vez algo más, instinto, qué se yo, pero aun estaba consciente... ¿Qué podía hacer para que se detuviera? Era extraño porque se sentía como nsi no fuese yo, pero lo sentía con suficiente claridad, pero por momentos no distinguía blanco de negro, ni dolor de lo que no lo era...

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Re: Desire ... {Privado+18}
Sentí sus brazos sobre mi ser, sobre todo mi cuerpo aferrándose con la débil fuerza que le queda a un flor apunto de marchitarse dentro de un fuego que arranca feroz su vida desde las raíces, no podrá germinar más, no ahora, no iba a desistir de la idea, tampoco de provocarle dolor, lo azote una y otra vez a la superficie, para que me soltará, no era necesario, la sangre corría, era demasiada que me daban ganas de beberla toda sin desperdiciar ni una gota, pero ¿Esta escena no lo valía?, si, ver como se baña de una sangre tan oscura que le da ese brillo era impresionante y tan inspiradora.
No deje de apretar aquellas pinzas que de apoco empezaban a desgarrar la piel, me hubiese sido tan fácil arrancarle de una vez por todas el miembro y obligarle a que lo comiera si es que vivía, o penetrarle con este mismo, lo olvidaba aun la estaca estaba dentro –¿No quieres que te coja por ultima vez? –Hermosa manera de pedirlo, ya estaba desnudo, apenas liberándolo de las piernas, de aquello grilletes, poniéndolo contra la superficie de nuevo y volviéndolo a encerrar tome la estaca hasta que penetrara toda con fuerza, sin dejar de morderle el cuello.
Aproveche el desgarrador grito, el dolor ajeno para hacer un movimiento tan rápido como podría proporcionármelo mi habilidad, lo que traía en manos era lo que me quemaba la piel, una corona de espinas justo como la que cristo había usado en aquel entonces – Vamos, hay que coronarte esta noche Koizumi – Lo jale por los cabellos viendo como se apoyaba en las rodillas como si rezara. No precisamente la corona se poso alrededor de su cabeza, penetrando en la piel de su frente, el veneno donde se remojaba era un acido que hasta mi piel había quemado, con fuerzas la baje hasta su garganta como si fuera una correa, apretándola para ver como quemaba su piel.
La estaca fue guiada por aquella cavidad más adentro, tanto que podría hacer otra cosa, claro aquello me excitaba, verle sufrir y llorar, implorar, ver como se destroza, sin darme cuenta mi miembro ya estaba en su interior empujando vertiginosamente la estaca a más allá, seguro que esta desgarraría sus entrañas poco a poco, sí, claro aquella sangre cálida corría entre sus piernas manchando mi miembro y mis manos parecían estrangularlo con la corona incluso en su cuello. No importaba si yo mismo me estaba hiriendo apretarlo y herirlo, viendo como su espalda se bañaba de su propia sangre era algo digno de saborear lentamente. Pronto se quedaría sin este liquido o moriría con una simple estaca que una de mis manos alcanzo, una que lentamente se enterró en medio de su pecho con fuerza, deslizándose hacía bajo abriendo una herida atroz.
Ponerlo a gatas, ver sus costillas y parte de su piel en el suelo, mientras lo cojo lentamente no tiene precio, pero eso solo es una idea, fuerzas o resistencia, ¿Qué haría Koizumi para detenerme?, la estaca pudo haber atravesado su corazón y terminar con su asquerosa existencia de una buena vez.
No deje de apretar aquellas pinzas que de apoco empezaban a desgarrar la piel, me hubiese sido tan fácil arrancarle de una vez por todas el miembro y obligarle a que lo comiera si es que vivía, o penetrarle con este mismo, lo olvidaba aun la estaca estaba dentro –¿No quieres que te coja por ultima vez? –Hermosa manera de pedirlo, ya estaba desnudo, apenas liberándolo de las piernas, de aquello grilletes, poniéndolo contra la superficie de nuevo y volviéndolo a encerrar tome la estaca hasta que penetrara toda con fuerza, sin dejar de morderle el cuello.
Aproveche el desgarrador grito, el dolor ajeno para hacer un movimiento tan rápido como podría proporcionármelo mi habilidad, lo que traía en manos era lo que me quemaba la piel, una corona de espinas justo como la que cristo había usado en aquel entonces – Vamos, hay que coronarte esta noche Koizumi – Lo jale por los cabellos viendo como se apoyaba en las rodillas como si rezara. No precisamente la corona se poso alrededor de su cabeza, penetrando en la piel de su frente, el veneno donde se remojaba era un acido que hasta mi piel había quemado, con fuerzas la baje hasta su garganta como si fuera una correa, apretándola para ver como quemaba su piel.
La estaca fue guiada por aquella cavidad más adentro, tanto que podría hacer otra cosa, claro aquello me excitaba, verle sufrir y llorar, implorar, ver como se destroza, sin darme cuenta mi miembro ya estaba en su interior empujando vertiginosamente la estaca a más allá, seguro que esta desgarraría sus entrañas poco a poco, sí, claro aquella sangre cálida corría entre sus piernas manchando mi miembro y mis manos parecían estrangularlo con la corona incluso en su cuello. No importaba si yo mismo me estaba hiriendo apretarlo y herirlo, viendo como su espalda se bañaba de su propia sangre era algo digno de saborear lentamente. Pronto se quedaría sin este liquido o moriría con una simple estaca que una de mis manos alcanzo, una que lentamente se enterró en medio de su pecho con fuerza, deslizándose hacía bajo abriendo una herida atroz.
Ponerlo a gatas, ver sus costillas y parte de su piel en el suelo, mientras lo cojo lentamente no tiene precio, pero eso solo es una idea, fuerzas o resistencia, ¿Qué haría Koizumi para detenerme?, la estaca pudo haber atravesado su corazón y terminar con su asquerosa existencia de una buena vez.




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Re: Desire ... {Privado+18}
Aquel desgarre en la voz, hasta que ya no podía gritar, hasta que sus manos se cerraron en torno a su cuello. El movimiento, ya no lo percibía, no me daba cuenta de lo que hacía ni sabía bien lo que sentía. Y aún así pudo hacer que mi voz se escuchara aún más fuerte cuando penetró con fuerza enterrando aquel objeto profundo en el cuerpo. Ya no estaba seguro de dónde provenía aquella sensación, el dolor, todo se confundía, se entremezclaba, el ardor en el rostro, en el cuerpo, después de que la piel se desgarrase y ya no pudiese saber si seguía doliendo o ya no sentía absolutamente nada.
La húmedad en mi rostro, sin saber si las lágrimas aún estaban allí o si simplemente se habían desvanecido. Las ganas de vomitar a pesar de que no tenía nada que sacar de mis entrañas, tal vez solo sangre, la sensación de ahogo al hacerlo. El mareo, las espinas clavándose con la fuerza de los movimientos. el desconocer todo, inclusive mi nombre en ese momento.
-Asagi... - un susurro o algo parecido, la voz se había tornado en algo tan diferente a lo usual que no podía más que desconocerla. Su nombre, lo único que mi mente discernía, más que mi propia identidad, más que si imagen en ese momento, su nombre...
Aquel que podría repetir como un mantra tratando de mantener la cordura que ya no tenía. Sentí que me desvanecía. El temblor en mi cuerpo, la debilidad en mis piernas o en mis brazos. Sentía que al cerrar los ojos no podría abrirlos de nuevo, ya no dolía, era como un espejismo, como si todo fuese una ilusión de mi mente, no como un sueño, porque son demasiado vívidos a veces. Era justamente como la muerte, cuando llegas a ese borde, al margen de todo lo que conoces, creo que todo vampiro lo ha sentido al transformarse, cuando tu vida está terminando, cuando das ese último suspiro.
La única diferencia es que yo ya había pasado por eso y podía notarla sutil diferencia. A pesar de mis recuerdos difusos podía decirlo con seguridad. ¿Era realmente posible en ese momento perder el conocimiento? -Lo siento... - No sabía bien si aquellas palabras se entendían en aquel balbuceo, todo parecía distorsionado, había perdido el sentido de las formas, de lo que había frente a mis ojos, de los sonidos, aquel que hacía su cuerpo al chocar contra el mío, el goteo de la sangre sobre el suelo, las cadenas, el olor de la piel, de mi sangre, todo se estaba combinando y perdiendo todo sentido. Podía moverme, estaba seguro, pero librarme de esas cadenas parecía más difícil que antes. Mis manos ya nos e aferraron a la losa, sus embestidas movían bruscamente mi cuerpo, pero el que la piedra raspara la piel de mi rostro o enterrara las espinas había dejado de tener sentido.
Sentía que los ojos se me cerraban, viendo la expresión en su rostro, intenté sonreírle y decirle algo, pero creo que solo se quedó en eso en un intento porque todo parecía volverse una oscuridad que me absorbía '... Si eso tranquiliza tu ser, destruye mi cuerpo o lo que tengo... Pero no apartes tu vista de mi... no mires a otro lado, termina con todo, desata mi dolor.. desata tu furia... pero solo hazlo de esa forma conmigo, piérdete en la visión que quieras, siempre que sea conmigo... ya sea mi cuerpo, mi mirada, siempre que sea yo el foco de ello...' Nunca nadie pregunte cómo funciona una mente como la mía, lanzar esos pensamientos hacia él, cuando la voz ya no puede ser audible a sus sentidos, creer que mis pensamientos llegarán a él parece una locura, pero estoy atrapado en esta oscuridad, y esa oscuridad o la luz que se encienda ante mi solo llevará un nombre...
La húmedad en mi rostro, sin saber si las lágrimas aún estaban allí o si simplemente se habían desvanecido. Las ganas de vomitar a pesar de que no tenía nada que sacar de mis entrañas, tal vez solo sangre, la sensación de ahogo al hacerlo. El mareo, las espinas clavándose con la fuerza de los movimientos. el desconocer todo, inclusive mi nombre en ese momento.
-Asagi... - un susurro o algo parecido, la voz se había tornado en algo tan diferente a lo usual que no podía más que desconocerla. Su nombre, lo único que mi mente discernía, más que mi propia identidad, más que si imagen en ese momento, su nombre...
Aquel que podría repetir como un mantra tratando de mantener la cordura que ya no tenía. Sentí que me desvanecía. El temblor en mi cuerpo, la debilidad en mis piernas o en mis brazos. Sentía que al cerrar los ojos no podría abrirlos de nuevo, ya no dolía, era como un espejismo, como si todo fuese una ilusión de mi mente, no como un sueño, porque son demasiado vívidos a veces. Era justamente como la muerte, cuando llegas a ese borde, al margen de todo lo que conoces, creo que todo vampiro lo ha sentido al transformarse, cuando tu vida está terminando, cuando das ese último suspiro.
La única diferencia es que yo ya había pasado por eso y podía notarla sutil diferencia. A pesar de mis recuerdos difusos podía decirlo con seguridad. ¿Era realmente posible en ese momento perder el conocimiento? -Lo siento... - No sabía bien si aquellas palabras se entendían en aquel balbuceo, todo parecía distorsionado, había perdido el sentido de las formas, de lo que había frente a mis ojos, de los sonidos, aquel que hacía su cuerpo al chocar contra el mío, el goteo de la sangre sobre el suelo, las cadenas, el olor de la piel, de mi sangre, todo se estaba combinando y perdiendo todo sentido. Podía moverme, estaba seguro, pero librarme de esas cadenas parecía más difícil que antes. Mis manos ya nos e aferraron a la losa, sus embestidas movían bruscamente mi cuerpo, pero el que la piedra raspara la piel de mi rostro o enterrara las espinas había dejado de tener sentido.
Sentía que los ojos se me cerraban, viendo la expresión en su rostro, intenté sonreírle y decirle algo, pero creo que solo se quedó en eso en un intento porque todo parecía volverse una oscuridad que me absorbía '... Si eso tranquiliza tu ser, destruye mi cuerpo o lo que tengo... Pero no apartes tu vista de mi... no mires a otro lado, termina con todo, desata mi dolor.. desata tu furia... pero solo hazlo de esa forma conmigo, piérdete en la visión que quieras, siempre que sea conmigo... ya sea mi cuerpo, mi mirada, siempre que sea yo el foco de ello...' Nunca nadie pregunte cómo funciona una mente como la mía, lanzar esos pensamientos hacia él, cuando la voz ya no puede ser audible a sus sentidos, creer que mis pensamientos llegarán a él parece una locura, pero estoy atrapado en esta oscuridad, y esa oscuridad o la luz que se encienda ante mi solo llevará un nombre...

Kei Koizumi- Vampiro Clase Alta

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Re: Desire ... {Privado+18}
No hay voces, no esta más que el cantico de una soledad, alguna vez se experimento que aquello era más placentero, pues si amor mío el romance nocturno es tortura, siente a los demonios carcomer tu piel, a este cuervo arrancarte la carne y las ganas de seguir en este mundo humano, este demonio se apodera de ti en cada embestida, en cada dejo de fuerza, es como un sueño… Escucha a los gusanos venir por ti, a las sanguijuelas venir por tu sangre una estaca por el placer, un poco de veneno en tu cuello, eso no es nada, cariño mío no aguantas nada comparada con la tortura en la que te tendría y apenas mi cuerpo se separa del tuyo para verter fuego sobre tu pecho, el fuego te quema, quiero acabar con tu existencia, es esa vela y las embestidas las que destrozaran tu ser y aquel éxtasis divino por el que entro y salgo de esa cavidad es como la gloria llamándome por mi nombre, no hay nada más que un cadáver delante de mis ojos, esa oscuridad en las pupilas que van de un rojo a una llamarada.
Escucha aquellos ecos divinos que solo la gloria abre para que tu alma descanse, mueres a manos de un demonio, si muere, púdrete, que los gusanos coman tu cuerpo ahora, que el fuego te recorra y que todo empiece con un vaivén lento y fuerte sobre el cual nadie escape, deja que nosotros estas almas refundidas en un pedazo de sopor disfrutemos del placer divino de destrozarte, hacerte pedazos hasta que te vuelvas cenizas, en tu maldita alma residiré y en tu bendito sentimiento me pudriré… Siente la estaca entrar a todo tu sistema, siente el fuego de estas alas y esta voz recitando al infierno en un idioma que no conoces, ¿No es seductor?, hacer un festín con tus restos, quiero tus intestinos, abrir tu cuerpo, quemar tu rostro, sacarte los ojos y regalárselos a Juana…
Campanas del infierno, llamas de la gloria, donde serás enviado cualquiera de mis deseos y dejo de penetrarte porque este divino cuerpo se ha cansado, desnudo y sangrando te envuelvo en una manta, no sin antes encadenarte con veneno y plata, con estacas juntando ambas de tus manos y pies, ah que divino te ves y te baño en más veneno y fuego, creo que ya no reconozco quien eres, tu rostro se va deformando y la sanación haciéndose lenta has perdido sangre y los minutos corren para el amanecer… Sí, Kei, te alejo de la civilización sé que si puedes moverte será poco, encerrado en una mazmorra estas, ahí te meto, sin techo y el sol comienza a venir y la gloria se abre para ti, ruega y dime una sola palabra que me haga sacarte de ahí.
…Haz que este cuervo no te saque los ojos, suplica, tu, envuelto en cadenas de plata, bañadas en veneno con estacas sobre el cuerpo y con la sensación del fuego que antes quemo tu piel, haz que este cuervo sea un ave blanca, por que el sol viene y la mazmorra no tiene tanta protección en el techo, como las demás… solo una suplica dime una palabra y volverás a sentir este amor…. Podre salvarte con mi propia sangre.
Escucha aquellos ecos divinos que solo la gloria abre para que tu alma descanse, mueres a manos de un demonio, si muere, púdrete, que los gusanos coman tu cuerpo ahora, que el fuego te recorra y que todo empiece con un vaivén lento y fuerte sobre el cual nadie escape, deja que nosotros estas almas refundidas en un pedazo de sopor disfrutemos del placer divino de destrozarte, hacerte pedazos hasta que te vuelvas cenizas, en tu maldita alma residiré y en tu bendito sentimiento me pudriré… Siente la estaca entrar a todo tu sistema, siente el fuego de estas alas y esta voz recitando al infierno en un idioma que no conoces, ¿No es seductor?, hacer un festín con tus restos, quiero tus intestinos, abrir tu cuerpo, quemar tu rostro, sacarte los ojos y regalárselos a Juana…
Campanas del infierno, llamas de la gloria, donde serás enviado cualquiera de mis deseos y dejo de penetrarte porque este divino cuerpo se ha cansado, desnudo y sangrando te envuelvo en una manta, no sin antes encadenarte con veneno y plata, con estacas juntando ambas de tus manos y pies, ah que divino te ves y te baño en más veneno y fuego, creo que ya no reconozco quien eres, tu rostro se va deformando y la sanación haciéndose lenta has perdido sangre y los minutos corren para el amanecer… Sí, Kei, te alejo de la civilización sé que si puedes moverte será poco, encerrado en una mazmorra estas, ahí te meto, sin techo y el sol comienza a venir y la gloria se abre para ti, ruega y dime una sola palabra que me haga sacarte de ahí.
…Haz que este cuervo no te saque los ojos, suplica, tu, envuelto en cadenas de plata, bañadas en veneno con estacas sobre el cuerpo y con la sensación del fuego que antes quemo tu piel, haz que este cuervo sea un ave blanca, por que el sol viene y la mazmorra no tiene tanta protección en el techo, como las demás… solo una suplica dime una palabra y volverás a sentir este amor…. Podre salvarte con mi propia sangre.
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Asagi Dunkelheit- Vampiro/Realeza

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Re: Desire ... {Privado+18}
La oscuridad que se cierne por un momento desaparece, mis ojos lentamente se acostumbran a lo que tengo frente a mí, veo las cadenas e intento moverme, pero no es suficiente, siento mis ojos cerrarse ante la pesadez que produce el cansancio sobre mí. Lo siento, puedo sentir con claridad el sol acercarse. Alcé la mirada viendo el lugar en el que me encontraba, la mente confundida, los ojos acostumbrándose a aquello, la sensación de no poder mover el cuerpo. La mente en una confusión que me hacía no poder centrar los pensamientos.
En las claras inmediaciones del infierno, a veces la conciencia vuelve a ti. El dolor no es lo que te hace quedar ciego, es tu cuerpo el que dicta el límite entre la razón y el resto –Asagi?- Y mi mirada recorre todo por un indicio de su presencia. Cuando ya no sientes del todo lo que te pasa debe ser un indicio, porque no sentía dolor, solo confusión –por favor…- Escuchaba incluso mi voz como algo desconocido –Déjame ver tus ojos para que pueda sentir que puedo ver el cielo… - ¿Tenía sentido decir eso? Probablemente no… Pero ansiaba entre todo ver su rostro, sentir que no estaba solo. Las lágrimas… ¿Cómo es que aún podían resurgir en mis ojos cuando nada quedaba? Con la poca sangre que aún sentía corriendo por mis venas. Me hubiese reído, ni siquiera sabía si esos sonido que emitía tenían algún sentido o si estaba cerca.
A veces la desesperación o tal vez el miedo te dan fuerza. Me moví como pude, sacando fuerza de algún lugar de donde creí no existía y entonces las punzadas de dolor invadieron de nuevo mis sentidos clavándome de nuevo en la realidad. Me dejé caer en el suelo de aquel lugar, las cadenas no me dejaban moverme lo suficiente, no como quería. Me arrastré hasta avanzar apenas un poco –Déjame verte… - la voz se me quebraba, las ideas en mi mente eran un remolino que se veía detenido de repente –Asagi… déjame ver tus ojos… sólo un momento…- Sus ojos, quería que se cruzasen con mi mirada, entre aquel caos no había podido descifrar nada –Sácame de aquí… por favor… Si lo que quieres es matarme, hazlo con tus propias manos… mírame a los ojos y termina con lo que te pertenece… pero déjame verte…- ¿Desesperación? Tal vez, pero no por la muerte, sino por él –Déjame ver el cielo que anhelo en tus pupilas…
En las claras inmediaciones del infierno, a veces la conciencia vuelve a ti. El dolor no es lo que te hace quedar ciego, es tu cuerpo el que dicta el límite entre la razón y el resto –Asagi?- Y mi mirada recorre todo por un indicio de su presencia. Cuando ya no sientes del todo lo que te pasa debe ser un indicio, porque no sentía dolor, solo confusión –por favor…- Escuchaba incluso mi voz como algo desconocido –Déjame ver tus ojos para que pueda sentir que puedo ver el cielo… - ¿Tenía sentido decir eso? Probablemente no… Pero ansiaba entre todo ver su rostro, sentir que no estaba solo. Las lágrimas… ¿Cómo es que aún podían resurgir en mis ojos cuando nada quedaba? Con la poca sangre que aún sentía corriendo por mis venas. Me hubiese reído, ni siquiera sabía si esos sonido que emitía tenían algún sentido o si estaba cerca.
A veces la desesperación o tal vez el miedo te dan fuerza. Me moví como pude, sacando fuerza de algún lugar de donde creí no existía y entonces las punzadas de dolor invadieron de nuevo mis sentidos clavándome de nuevo en la realidad. Me dejé caer en el suelo de aquel lugar, las cadenas no me dejaban moverme lo suficiente, no como quería. Me arrastré hasta avanzar apenas un poco –Déjame verte… - la voz se me quebraba, las ideas en mi mente eran un remolino que se veía detenido de repente –Asagi… déjame ver tus ojos… sólo un momento…- Sus ojos, quería que se cruzasen con mi mirada, entre aquel caos no había podido descifrar nada –Sácame de aquí… por favor… Si lo que quieres es matarme, hazlo con tus propias manos… mírame a los ojos y termina con lo que te pertenece… pero déjame verte…- ¿Desesperación? Tal vez, pero no por la muerte, sino por él –Déjame ver el cielo que anhelo en tus pupilas…

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Re: Desire ... {Privado+18}
Mientras en las sombras el miedo se hace grande y aquello se ensombrece, esas palabras no resuenan en el razonamiento, es como si nada existiera más que el placer de verle arrastrarse de esa manera, el amanecer esta por llegar, huir antes que llegue por completo es lo que se debe de hacer, pero no, esa mirada, esas palabras, aun sombre la oscuridad mi mano toma su rostro, lo acerca a este sueño efímero donde esta aun seguro, sus labios, probar aquel dulce néctar de ellos.
Desnudar su cuerpo con una mirada –Con una promesa, solo con ello, no la digas, cúmplela, pero que tus palabras tengan el impacto para que las crea –Murmullo contra esos labios ensangrentados, bien sabe que dejarle morir también significaría mi muerte, pero aquellas lagrimas aun pueden conmover un poco a la razón para dominar sobre esta locura, aprovecha el momento en el que el banquete de esta luna termina, antes de que los rayos de sol abracen ambos cuerpo, una pequeña mirada al cielo.
El firmamento se tornaran menos marino, la hora esta por llegar, cuando la luz cruce el umbral, entonces aquellos cantos de gloria podrán atraparlos a ambos si la cobardía es grande aun podre huir de ello, pero esa voz, si aun estas dispuesto, solo quiero refugiarte en mis brazos, penetra con tus palabras, como si fueran un canto, esta maldita alma. Incluso por primera vez daré algo de mi sangre que podrá recuperarte en casi todos los sentidos, pero dame ese impacto que necesito o yo mismo enterraré aquel viejo pedazo de madera en un corazón muerto.
El cielo se esta abriendo con sus maldiciones de por medio, con ese sueño eterno, la gloria empezara a calcinar ambos cuerpo, ¿Quieres ver aun el cielo?, es un deseo de milenios, algo que he querido admirar hace tantos años y que hoy se convierte en realidad si no puedes, si no me controlas, aun busco aquello que me haga sentir confianza en ti, a decir verdad ya no la tengo pero aun vivo con aquello, convence a mi alma de que puede ser así.
Desnudar su cuerpo con una mirada –Con una promesa, solo con ello, no la digas, cúmplela, pero que tus palabras tengan el impacto para que las crea –Murmullo contra esos labios ensangrentados, bien sabe que dejarle morir también significaría mi muerte, pero aquellas lagrimas aun pueden conmover un poco a la razón para dominar sobre esta locura, aprovecha el momento en el que el banquete de esta luna termina, antes de que los rayos de sol abracen ambos cuerpo, una pequeña mirada al cielo.
El firmamento se tornaran menos marino, la hora esta por llegar, cuando la luz cruce el umbral, entonces aquellos cantos de gloria podrán atraparlos a ambos si la cobardía es grande aun podre huir de ello, pero esa voz, si aun estas dispuesto, solo quiero refugiarte en mis brazos, penetra con tus palabras, como si fueran un canto, esta maldita alma. Incluso por primera vez daré algo de mi sangre que podrá recuperarte en casi todos los sentidos, pero dame ese impacto que necesito o yo mismo enterraré aquel viejo pedazo de madera en un corazón muerto.
El cielo se esta abriendo con sus maldiciones de por medio, con ese sueño eterno, la gloria empezara a calcinar ambos cuerpo, ¿Quieres ver aun el cielo?, es un deseo de milenios, algo que he querido admirar hace tantos años y que hoy se convierte en realidad si no puedes, si no me controlas, aun busco aquello que me haga sentir confianza en ti, a decir verdad ya no la tengo pero aun vivo con aquello, convence a mi alma de que puede ser así.




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