¡Bienvenidos a Victorian Vampires!, un foro de rol ambientado en la pomposa época victoriana mezclada con diferentes criaturas sobrenaturales de las cuales incluso se dudaba si existían o no en tales fechas. Todo el equipo del Staff deseamos que tu estancia en el foro sea de total agrado y que cualquier duda, sugerencia o problema que pueda surgir nos las hagas saber para poder ayudarte, estamos para servirte. ¡A rolear se ha dicho!


![]()
|















Últimos temas
Distrayendo la mente [LIBRE]
Página 2 de 2. • Compartir •
Página 2 de 2. •
1, 2
Distrayendo la mente [LIBRE]
Recuerdo del primer mensaje :
No sabia como había acabado ahí, pero allí estaba, con la tercera copa bebida y el mundo dando vueltas alrededor de ella.
Aquel día había sido agotador, para empezar,se perdió en una grande avenida y estuvo como máximo dos horas intentando salir de ese maremagnum de personas.
Al menos esperaba que en París fueran un poco más considerados con alguien extranjero, algunos señoritos no lo eran con nadie, gran desilusión que se llevo la rusa.
Y es que su estrafalario acento no ayudaba y menos su pronunciación, la joven muchas veces se moría de vergüenza al no saber vocalizar bien una palabra por muy educado que se presentara el interlocutor, ella sabia que en el fondo le tenia lastima.
Y para colmo su representante no había hecho acto de presencia. Estaba empezando a temer que había sido abandonada a su suerte y que tendría que apañárselas sola, pero ella no quería de esa manera, no, juro no volver a ser una mercancía que un asqueroso empresario pudiera tocar cuando quisiera.
Ya era de noche y el frió se volvía más intenso. Acostumbrada estaba, pero cuando alguien tiene el cuerpo debilitado siente peor las inclemencias del cuerpo. Por eso, cuando la rusa vio ese local, aparentemente acogedor e iluminado, entro sin dudar, con la orden de un buen vaso de Vodka....y ahora ya iba por el tercero.
Suspiro. Rebusco en su bolso y saco la cantidad exacta. Al levantarse sintió un leve mareo, quien la viese vería a una dama tambaleándose con una sonrisa tonta en los labios.
Mejor era irse de ahi...que ya estaba entrada la noche.....
No sabia como había acabado ahí, pero allí estaba, con la tercera copa bebida y el mundo dando vueltas alrededor de ella.
Aquel día había sido agotador, para empezar,se perdió en una grande avenida y estuvo como máximo dos horas intentando salir de ese maremagnum de personas.
Al menos esperaba que en París fueran un poco más considerados con alguien extranjero, algunos señoritos no lo eran con nadie, gran desilusión que se llevo la rusa.
Y es que su estrafalario acento no ayudaba y menos su pronunciación, la joven muchas veces se moría de vergüenza al no saber vocalizar bien una palabra por muy educado que se presentara el interlocutor, ella sabia que en el fondo le tenia lastima.
Y para colmo su representante no había hecho acto de presencia. Estaba empezando a temer que había sido abandonada a su suerte y que tendría que apañárselas sola, pero ella no quería de esa manera, no, juro no volver a ser una mercancía que un asqueroso empresario pudiera tocar cuando quisiera.
Ya era de noche y el frió se volvía más intenso. Acostumbrada estaba, pero cuando alguien tiene el cuerpo debilitado siente peor las inclemencias del cuerpo. Por eso, cuando la rusa vio ese local, aparentemente acogedor e iluminado, entro sin dudar, con la orden de un buen vaso de Vodka....y ahora ya iba por el tercero.
Suspiro. Rebusco en su bolso y saco la cantidad exacta. Al levantarse sintió un leve mareo, quien la viese vería a una dama tambaleándose con una sonrisa tonta en los labios.
Mejor era irse de ahi...que ya estaba entrada la noche.....

Ludimila- Humano Clase Media

- Mensajes: 154
Puntos: 117
Reputación: 6
Fecha de inscripción: 09/07/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: creo que pronto dejare de estar libre
Ocupación: bailarina

Re: Distrayendo la mente [LIBRE]
Se había quedado pensando en algún libro para Ludimila, pero en su poder sólo tenía antiguas obras religiosas escritas (en su mayoría) en latín y otras referentes a su "objeto de estudio", es decir, nada adecuado; tal vez comprara alguno con el único propósito de obsequiárselo... pero ese pensamiento lo sorprendió: ¿pensaba volver a verla? ¿Se olvidaba a acaso de lo que era?
Sin embargo, esas ideas pasaron a segundo plano. Ella parecía exhausta y hablaba de marcharse, lo cual hubiera sido perfecto, si no le hubiera pedido - ¿se lo había pedido?- que la acompañara. La expresión que se dibujó en su rostro nunca antes la habían ensayado sus músculos y los sintió extraños, demasiado fuera de lugar: los ojos muy abiertos, la mandíbula particularmente tensa. ¿Qué debía responder? Nadie le había solicitado antes que fungiera como escolta o lo que fuera que significara "acompañar" en ese contexto.
La chica parecía haber recuperado la sobriedad, pero era un hecho que correría algún riesgo si se aventuraba a salir sola de un local como aquel y -en su fuero interno- Adso no quería (ni podía permitir) que le pasara algo malo; después de todo, su consciencia no le perdonaría dejarla a su suerte. Y aunque la idea lo incomodaba, accedió. No le dio importancia a la disculpa que Ludimila articuló y tampoco quiso pensar ya demasiado en el asunto: la noche ya era bastante atípica como para esperar que los acontecimientos recobraran un curso normal. -No tengo problema en acompañarte- respondió finalmente-, después de todo, yo mismo dije ser un caballero y no estaría honrando mis palabras si te dejo deambular sola en la oscuridad de las calles, así que vamos-.
Se puso de pie y ofreció la mano a la bailarina para que ella hiciera lo mismo, luego dejó que ella se enganchara a su brazo y se encaminaron hacia el frío exterior. -Tú me mostrarás el camino-.
Sin embargo, esas ideas pasaron a segundo plano. Ella parecía exhausta y hablaba de marcharse, lo cual hubiera sido perfecto, si no le hubiera pedido - ¿se lo había pedido?- que la acompañara. La expresión que se dibujó en su rostro nunca antes la habían ensayado sus músculos y los sintió extraños, demasiado fuera de lugar: los ojos muy abiertos, la mandíbula particularmente tensa. ¿Qué debía responder? Nadie le había solicitado antes que fungiera como escolta o lo que fuera que significara "acompañar" en ese contexto.
La chica parecía haber recuperado la sobriedad, pero era un hecho que correría algún riesgo si se aventuraba a salir sola de un local como aquel y -en su fuero interno- Adso no quería (ni podía permitir) que le pasara algo malo; después de todo, su consciencia no le perdonaría dejarla a su suerte. Y aunque la idea lo incomodaba, accedió. No le dio importancia a la disculpa que Ludimila articuló y tampoco quiso pensar ya demasiado en el asunto: la noche ya era bastante atípica como para esperar que los acontecimientos recobraran un curso normal. -No tengo problema en acompañarte- respondió finalmente-, después de todo, yo mismo dije ser un caballero y no estaría honrando mis palabras si te dejo deambular sola en la oscuridad de las calles, así que vamos-.
Se puso de pie y ofreció la mano a la bailarina para que ella hiciera lo mismo, luego dejó que ella se enganchara a su brazo y se encaminaron hacia el frío exterior. -Tú me mostrarás el camino-.

Adso de Melk- Condenado/Vampiro/Clase Alta

- Mensajes: 69
Puntos: 60
Reputación: 9
Fecha de inscripción: 29/12/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: Ninguna
Ocupación: Inquisidor/Bibliotecario
Re: Distrayendo la mente [LIBRE]
La mueca que el austriaco dibujo en su cara fue motivo suficiente para que la joven se sintiera abochornada. Juraría que hasta tenia las orejas rojas.
Pero...¿tan santo era ese hombre que nunca había acompañado a una mujer a su casa?... quería descartar la opción de malpensado, no quería juzgarle de aquella manera ya que este había halagado sus virtudes y no las físicas precisamente, por su cabeza paso la idea de que de verdad no trataba mucho con mujeres y no estaba acostumbrado a ello.
Aunque Ludimila le costaba entender eso, ya que le parecia atractivo y caballeroso.
La joven trago saliva para olvidar aquella incomoda situación y acepto la mano.
-Gracias...gracias...-contesto aliviada.
Pudo sentir que aquella mano estaba un poco fría, más no le dio importancia, se agarro del brazo y se dispusieron a salir. El frío volvió a azotarle en la cara. La rusa se encogió sobre si misma. Tanto tiempo dentro del bar y ahora de repente en las calles heladas, al final quisiese o no notaba el frío. Su nariz enseguida tomo un color rojizo, otorgándole una apariencia graciosa.
-yo...ser valiente- se justifico ella, hinchando el pecho. De verdad lo era, Ludimila era una mujer con agallas-pero...otro día me atracar....y llevar buen susto...y ahora, tan oscuro-hizo una breve pausa- ay...tonta de mi, merecer por salir tarde a beber...-se regaño la joven-espero no molestar Adso.
La joven conducio al bibliotecario hacia mano derecha, ya se encontraban en el centro de París, donde Ludimila vivía. No estaba excesivamente oscuro, ya que aun había gente haciendo vida nocturna. Algun borracho deambulando...un grupo de amigos que reia sin cesar y unas cuantas parejas que, definitivamente, disfrutaban del ambiente. Al menos la rusa había elegido una calle normal, donde estuviese a salvo del peligro.
-¿como que usted estar en París? ¿ Austria no ser bonita? ¡ Oír cosas maravillosas sobre el país....con sus balls y todo aquello- y en ese mismo instante la mente de la joven viajo al mundo de los sueños, donde se imaginaba una gran sala palacial llena de gente distinguida y hermosa marcándose unos pasos- aunque San Petersburgo no quedar atrás- admitió orgullosa- ser ciudad muy señorial...lugar donde vive nuestro amado
zar....-esta suspiro con algo de nostalgia.
Finalmente, rodearon una rotonda hasta llegar a una larga avenida, llena de arboles que le daban un aspecto residencial, más la mayoría de edificios eran tiendas.
-Ya llegamos- anuncio finalmente Ludimila, miro a un edificio sobrio pero elegante, en el portal había un rotulo donde rezaba "Pensión Bleu"-de nuevo....gracias...gracias Adso-la joven sonrió de manera cálida e infinitamente agradecida- después todo, haber buenas personas en París....um....aun no decir en que sitio encontrar...para dejar el libro...
Pero...¿tan santo era ese hombre que nunca había acompañado a una mujer a su casa?... quería descartar la opción de malpensado, no quería juzgarle de aquella manera ya que este había halagado sus virtudes y no las físicas precisamente, por su cabeza paso la idea de que de verdad no trataba mucho con mujeres y no estaba acostumbrado a ello.
Aunque Ludimila le costaba entender eso, ya que le parecia atractivo y caballeroso.
La joven trago saliva para olvidar aquella incomoda situación y acepto la mano.
-Gracias...gracias...-contesto aliviada.
Pudo sentir que aquella mano estaba un poco fría, más no le dio importancia, se agarro del brazo y se dispusieron a salir. El frío volvió a azotarle en la cara. La rusa se encogió sobre si misma. Tanto tiempo dentro del bar y ahora de repente en las calles heladas, al final quisiese o no notaba el frío. Su nariz enseguida tomo un color rojizo, otorgándole una apariencia graciosa.
-yo...ser valiente- se justifico ella, hinchando el pecho. De verdad lo era, Ludimila era una mujer con agallas-pero...otro día me atracar....y llevar buen susto...y ahora, tan oscuro-hizo una breve pausa- ay...tonta de mi, merecer por salir tarde a beber...-se regaño la joven-espero no molestar Adso.
La joven conducio al bibliotecario hacia mano derecha, ya se encontraban en el centro de París, donde Ludimila vivía. No estaba excesivamente oscuro, ya que aun había gente haciendo vida nocturna. Algun borracho deambulando...un grupo de amigos que reia sin cesar y unas cuantas parejas que, definitivamente, disfrutaban del ambiente. Al menos la rusa había elegido una calle normal, donde estuviese a salvo del peligro.
-¿como que usted estar en París? ¿ Austria no ser bonita? ¡ Oír cosas maravillosas sobre el país....con sus balls y todo aquello- y en ese mismo instante la mente de la joven viajo al mundo de los sueños, donde se imaginaba una gran sala palacial llena de gente distinguida y hermosa marcándose unos pasos- aunque San Petersburgo no quedar atrás- admitió orgullosa- ser ciudad muy señorial...lugar donde vive nuestro amado
zar....-esta suspiro con algo de nostalgia.
Finalmente, rodearon una rotonda hasta llegar a una larga avenida, llena de arboles que le daban un aspecto residencial, más la mayoría de edificios eran tiendas.
-Ya llegamos- anuncio finalmente Ludimila, miro a un edificio sobrio pero elegante, en el portal había un rotulo donde rezaba "Pensión Bleu"-de nuevo....gracias...gracias Adso-la joven sonrió de manera cálida e infinitamente agradecida- después todo, haber buenas personas en París....um....aun no decir en que sitio encontrar...para dejar el libro...

Ludimila- Humano Clase Media

- Mensajes: 154
Puntos: 117
Reputación: 6
Fecha de inscripción: 09/07/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: creo que pronto dejare de estar libre
Ocupación: bailarina

Re: Distrayendo la mente [LIBRE]
Caminaron hasta salir de los barrios menos glamorosos y pronto se hallaron en una zona de aspecto mucho más respetable donde la gente todavía no terminaba de marcharse a la calidez de sus hogares. Adso escuchaba las palabras de Ludimila como si provinieran de un sueño, todavía sin asimilar bien lo que estaba sucediendo. En su aislamiento nunca se había planteado tener que responder a una situación semejante. De repente sentía el temblor de la chica con el frío y el intento de ésta (tal vez) por buscar un poco de calor en su cuerpo sin lograrlo. "No puedo ofrecerte eso", se dijo.
La pregunta no lo sorprendió. Era totalmente comprensible que suscitara la curiosidad de alguien que se hallaba en París para buscar un mejor destino. -Es una especie de viaje de investigación, estoy buscando algunos datos genealógicos por encargo- era una explicación simple, verdadera y sin más detalles que lo comprometieran-, pero hace ya mucho que no vivo en mi tierra natal, viajo de un lugar a otro si me es necesario-. Su mente se dejó llevar por las imágenes que le describía Ludimila y trató de imaginar el ambiente de las cortes, que seguramente serían similares a lo que había visto en el Vaticano, y le pesó la conciencia de los cambios que había sufrido todo en esos siglos... cambios que pocos mortales (o ninguno) podían imaginar. "La muerte es piadosa", pensó, "y ahora me doy cuenta del verdadero peso de esta maldición: sólo unos ojos cuya visión está limitada por la finitud pueden apreciar la belleza de un momento, yo debo ver el conjunto y lo que viene tras la magnificiencia... que suele ser ruina y podredumbre". -Imagino que debe ser tan hermoso como dices- respondió todavía ausente, pero pronto se detuvieron frente a la casa de la bailarina.
La joven tenía las mejillas y la nariz enrojecidas por el frío, él no lo sentía con la misma intensidad y había sido descortés no darse cuenta de ello, ni darle su abrigo para que se cubriera, pero ya era muy tarde para esas lamentaciones. Ahora se sentía más comprometido con el asunto de libro, para calmar la culpa por su torpeza. - No me agradezcas, has sido tú quien me ha acogido esta noche- no mentía diplomáticamente, era sincero. Pensó un instante antes de responder sobre el libro, no era prudente que ella conociera su refugio ni se adentrara demasiado en sus secretos, pero tampoco quería borrarla así nada más, le agradaba su presencia y sí, quería volver a verla, compartir aunque fuera un poco esa alegría de vivir que ella emanaba por cada poro de su ser. Le sonrió, ya sin experimentar tanta extrañeza ni dificultad al hacerlo. - ¿Te resulta molesto o inconveniente que venga a verte aquí para entregarte uno?- al tiempo que esperaba la respuesta, tomó delicadamente la mano de la joven y la acercó a sus labios para depositar un beso en ella, alzando la vista para toparse con los ojos violeta. -Prometo que será uno que te entretenga-.
La pregunta no lo sorprendió. Era totalmente comprensible que suscitara la curiosidad de alguien que se hallaba en París para buscar un mejor destino. -Es una especie de viaje de investigación, estoy buscando algunos datos genealógicos por encargo- era una explicación simple, verdadera y sin más detalles que lo comprometieran-, pero hace ya mucho que no vivo en mi tierra natal, viajo de un lugar a otro si me es necesario-. Su mente se dejó llevar por las imágenes que le describía Ludimila y trató de imaginar el ambiente de las cortes, que seguramente serían similares a lo que había visto en el Vaticano, y le pesó la conciencia de los cambios que había sufrido todo en esos siglos... cambios que pocos mortales (o ninguno) podían imaginar. "La muerte es piadosa", pensó, "y ahora me doy cuenta del verdadero peso de esta maldición: sólo unos ojos cuya visión está limitada por la finitud pueden apreciar la belleza de un momento, yo debo ver el conjunto y lo que viene tras la magnificiencia... que suele ser ruina y podredumbre". -Imagino que debe ser tan hermoso como dices- respondió todavía ausente, pero pronto se detuvieron frente a la casa de la bailarina.
La joven tenía las mejillas y la nariz enrojecidas por el frío, él no lo sentía con la misma intensidad y había sido descortés no darse cuenta de ello, ni darle su abrigo para que se cubriera, pero ya era muy tarde para esas lamentaciones. Ahora se sentía más comprometido con el asunto de libro, para calmar la culpa por su torpeza. - No me agradezcas, has sido tú quien me ha acogido esta noche- no mentía diplomáticamente, era sincero. Pensó un instante antes de responder sobre el libro, no era prudente que ella conociera su refugio ni se adentrara demasiado en sus secretos, pero tampoco quería borrarla así nada más, le agradaba su presencia y sí, quería volver a verla, compartir aunque fuera un poco esa alegría de vivir que ella emanaba por cada poro de su ser. Le sonrió, ya sin experimentar tanta extrañeza ni dificultad al hacerlo. - ¿Te resulta molesto o inconveniente que venga a verte aquí para entregarte uno?- al tiempo que esperaba la respuesta, tomó delicadamente la mano de la joven y la acercó a sus labios para depositar un beso en ella, alzando la vista para toparse con los ojos violeta. -Prometo que será uno que te entretenga-.

Adso de Melk- Condenado/Vampiro/Clase Alta

- Mensajes: 69
Puntos: 60
Reputación: 9
Fecha de inscripción: 29/12/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: Ninguna
Ocupación: Inquisidor/Bibliotecario
Re: Distrayendo la mente [LIBRE]
-¡oh, entonces viajar y ver muchos sitios!-comento entusiasmada la rusa, ya el trabajo que desempeñaba Adso le era de menos, le sonaba a difícil y aburrido, ahora lo que le interesaba era saber a que lugares había viajado-Yo solo ir por toda Rusia y parte de España ¿estar ahí? ser un país bonito y agradable-Ludimila rememoro en su mente el viaje a Barcelona y a Málaga, dos ciudades bien distintas pero encantadoras.
Más recorrerse toda Rusia no era poca cosa, debido a la amplitud del país y la diferencias kilométricas que había de una ciudad a otra, sumando el frío, era sin duda, un viaje tortuoso.
Arqueo una ceja, entonces, a juzgar por sus ultimas declaraciones, el bibliotecario no había tenido oportunidad de estar en la corte. Suspiro para si misma, a veces era demasiado fantasiosa, pero soñar era gratis.
-¿aqui?...-enmudeció, cuando este tomo su mano y deposito un beso sobre ella. Ludimila sintió como su corazón daba un vuelco y como el labio inferior le temblaba ligeramente al no saber que hacer o decir. esto era nuevo para ella ya que nunca había reaccionado así con un hombre.
Trago saliva y espero a que el calor que estaba sintiendo el pecho se disipara. Instintivamente bajo la mirada porque se sentía como una niña pequeña y no quería que le viera con esa reacción tan tonta.
-Bueno....-irremediablemente pensó en su insufrible casera-esto ser...residencia femenina...-dirigió su mirada a las ventanas, no se explicaba como no estaba la otra fisgoneando al oír ruido en la calle. Regreso su mirada a la de Adso, en aquel instante le parecían hipnotizantes- bah ¡dar igual! No molestar para nada Adso, solo saber que hay bruja malhumorada...pero ser inofensiva si se sabe tratar-rió levemente-decir cuando pasar y yo esperar-señalo con el dedo a una ventana que se encontraba a la derecha-ser primer piso, numero 34.
Pestañeo curiosa.
-¿como ser eso de que yo acoger? si solo dar dolor de cabeza con problemas-se cruzo de brazos-en fin...esperar con ganas libro.
Más recorrerse toda Rusia no era poca cosa, debido a la amplitud del país y la diferencias kilométricas que había de una ciudad a otra, sumando el frío, era sin duda, un viaje tortuoso.
Arqueo una ceja, entonces, a juzgar por sus ultimas declaraciones, el bibliotecario no había tenido oportunidad de estar en la corte. Suspiro para si misma, a veces era demasiado fantasiosa, pero soñar era gratis.
-¿aqui?...-enmudeció, cuando este tomo su mano y deposito un beso sobre ella. Ludimila sintió como su corazón daba un vuelco y como el labio inferior le temblaba ligeramente al no saber que hacer o decir. esto era nuevo para ella ya que nunca había reaccionado así con un hombre.
Trago saliva y espero a que el calor que estaba sintiendo el pecho se disipara. Instintivamente bajo la mirada porque se sentía como una niña pequeña y no quería que le viera con esa reacción tan tonta.
-Bueno....-irremediablemente pensó en su insufrible casera-esto ser...residencia femenina...-dirigió su mirada a las ventanas, no se explicaba como no estaba la otra fisgoneando al oír ruido en la calle. Regreso su mirada a la de Adso, en aquel instante le parecían hipnotizantes- bah ¡dar igual! No molestar para nada Adso, solo saber que hay bruja malhumorada...pero ser inofensiva si se sabe tratar-rió levemente-decir cuando pasar y yo esperar-señalo con el dedo a una ventana que se encontraba a la derecha-ser primer piso, numero 34.
Pestañeo curiosa.
-¿como ser eso de que yo acoger? si solo dar dolor de cabeza con problemas-se cruzo de brazos-en fin...esperar con ganas libro.
- Spoiler:
- Adso me ha conquistado *.*

Ludimila- Humano Clase Media

- Mensajes: 154
Puntos: 117
Reputación: 6
Fecha de inscripción: 09/07/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: creo que pronto dejare de estar libre
Ocupación: bailarina

Re: Distrayendo la mente [LIBRE]
¿Basta una noche para demoler una convicción que ha sido petrificada por los siglos?
¿Cómo era posible que un rato de charla banal fuera suficiente para que un redomado misógino como él dejara de sentir asco y desprecio por una mujer?
Últimamente su cabeza era un lío y si sabía donde estaba parado era gracias a que no era un simple ente errabundo que viviera a merced de sus pasiones; no, no era como el resto de los inmortales cuyo propósito en la ¿vida? se basaba en lo que les dictaba su sed de sangre y su capricho en turno… él tenía un propósito; pero ahora su mundo sufría una sacudida.
-Sí, viajo mucho, pero casi siempre suele ser para ver alguna biblioteca en donde haya libros raros o antiguos que puedan serme de utilidad- y sí que había visto España, pero sólo de noche y no precisamente en visitas de placer, por lo que mejor guardó silencio.
La sola pretensión de formar un vínculo sin que hubieran de por medio órdenes, jerarquías, búsquedas o trabajo le era tan extraño como ese deseo que comenzaba a sentir de no estar solo. Después de todo, ¿qué daño podría hacer esa joven cuya mezcla de ingenuidad y autosuficiencia había despertado en él su lado menos duro?
“Cómo me gustaría ser infalible”, pensó; pero sabía que esa era una cualidad a la que nadie en el mundo podía aspirar y suspiró resignado: quizá esa era la desventaja de conservar un lado humano. Iba llegando el momento de despedirse por esa noche y el hecho de que tenía una especie de cita con ella le pasó desapercibido hasta que verbalizó su respuesta: -Entonces vendré a buscarte una de estas noches, con un libro entre las manos, para que no tengas que buscar distracción en las tabernas-.
Miró a Ludimila y descubrió que además de todo le tenía un poco de envidia: en ese momento ella era un ser digno de entrar en el Paraíso, aun con los tragos encima. Los ojos de Adso se entristecieron. ¿Era por eso que no la había despachado desde el primer momento? ¿Tenía alguna esperanza de que – de alguna manera- su compañía lo acercara a la redención? No tenía la respuesta a esos cuestionamientos.
-No te preocupes por la bruja malhumorada, sé cómo tratar a esa clase de personas- memorizó las indicaciones que le dio sobre su vivienda y pensó en qué fecha fijar para el próximo encuentro.-Espérame dentro de un par de noches- le dijo y, aunque se resistía, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia las sórdidas y oscuras calles por donde habían venido…quizá ahí pudiera encontrar alimento antes de volver a su buhardilla, a sus libros y a pensar en un título para obsequiarle a esa pequeña desconocida que se había metido en su vida de golpe (literalmente). Antes de alejarse demasiado, se volvió y se despidió con la mano. –Hasta pronto, Ludimila-.
¿Cómo era posible que un rato de charla banal fuera suficiente para que un redomado misógino como él dejara de sentir asco y desprecio por una mujer?
Últimamente su cabeza era un lío y si sabía donde estaba parado era gracias a que no era un simple ente errabundo que viviera a merced de sus pasiones; no, no era como el resto de los inmortales cuyo propósito en la ¿vida? se basaba en lo que les dictaba su sed de sangre y su capricho en turno… él tenía un propósito; pero ahora su mundo sufría una sacudida.
-Sí, viajo mucho, pero casi siempre suele ser para ver alguna biblioteca en donde haya libros raros o antiguos que puedan serme de utilidad- y sí que había visto España, pero sólo de noche y no precisamente en visitas de placer, por lo que mejor guardó silencio.
La sola pretensión de formar un vínculo sin que hubieran de por medio órdenes, jerarquías, búsquedas o trabajo le era tan extraño como ese deseo que comenzaba a sentir de no estar solo. Después de todo, ¿qué daño podría hacer esa joven cuya mezcla de ingenuidad y autosuficiencia había despertado en él su lado menos duro?
“Cómo me gustaría ser infalible”, pensó; pero sabía que esa era una cualidad a la que nadie en el mundo podía aspirar y suspiró resignado: quizá esa era la desventaja de conservar un lado humano. Iba llegando el momento de despedirse por esa noche y el hecho de que tenía una especie de cita con ella le pasó desapercibido hasta que verbalizó su respuesta: -Entonces vendré a buscarte una de estas noches, con un libro entre las manos, para que no tengas que buscar distracción en las tabernas-.
Miró a Ludimila y descubrió que además de todo le tenía un poco de envidia: en ese momento ella era un ser digno de entrar en el Paraíso, aun con los tragos encima. Los ojos de Adso se entristecieron. ¿Era por eso que no la había despachado desde el primer momento? ¿Tenía alguna esperanza de que – de alguna manera- su compañía lo acercara a la redención? No tenía la respuesta a esos cuestionamientos.
-No te preocupes por la bruja malhumorada, sé cómo tratar a esa clase de personas- memorizó las indicaciones que le dio sobre su vivienda y pensó en qué fecha fijar para el próximo encuentro.-Espérame dentro de un par de noches- le dijo y, aunque se resistía, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia las sórdidas y oscuras calles por donde habían venido…quizá ahí pudiera encontrar alimento antes de volver a su buhardilla, a sus libros y a pensar en un título para obsequiarle a esa pequeña desconocida que se había metido en su vida de golpe (literalmente). Antes de alejarse demasiado, se volvió y se despidió con la mano. –Hasta pronto, Ludimila-.
- Spoiler:
- XD Con Ludi saca su lado encantador... XD

Adso de Melk- Condenado/Vampiro/Clase Alta

- Mensajes: 69
Puntos: 60
Reputación: 9
Fecha de inscripción: 29/12/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: Ninguna
Ocupación: Inquisidor/Bibliotecario
Re: Distrayendo la mente [LIBRE]
Esta suspiro, no tenia el mismo concepto de viaje que tenia Adso, ella siempre era de las personas que aprovechaban para escaparse un rato y ver en que nuevo mundo se hallaba.
-Te esperare Adso-sonrió esta, sabiendo ya que era el momento de separase.
Se moría de ganas por volver a encontrarse con él y sobre todo saber con que libro le sorprendería..y es que ¡¡era extraño!! Estaba dispuesta a centrarse en un libro...que cosas.
El bibliotecario se dispuso a marcharse, no sin antes voltearse y despedirse de ella, ella le devolvió el adiós agitando suavemente su fina mano...no obstante se quedo unos segundos observando como la figura del hombre se perdía en la negrura de la noche.
Ya cuando sus ojos eran capaces de advertir nada se dio la vuelta y suspiro profundamente. Saco una llave y abrió la puerta con sumo cuidado, para no hacer ruido.
Nada más entrar al recibidor la nariz cotilla de su casera se asomo para incriminarla, pero Ludimila estaba muy feliz para hacer caso a sus ataques, así que, ignorándola completamente y tarareando una canción subió a su cuarto y cerro con cuidado.
Se tiro sobre la cama, sus músculos agradecieron el confort del delgado colchón.
Poco a poco el sueño se fue apoderando de ella, quedándose dormida tendida sobre la cama, sin ni siquiera quitarse el abrigo....
TEMA CERRADO
-Te esperare Adso-sonrió esta, sabiendo ya que era el momento de separase.
Se moría de ganas por volver a encontrarse con él y sobre todo saber con que libro le sorprendería..y es que ¡¡era extraño!! Estaba dispuesta a centrarse en un libro...que cosas.
El bibliotecario se dispuso a marcharse, no sin antes voltearse y despedirse de ella, ella le devolvió el adiós agitando suavemente su fina mano...no obstante se quedo unos segundos observando como la figura del hombre se perdía en la negrura de la noche.
Ya cuando sus ojos eran capaces de advertir nada se dio la vuelta y suspiro profundamente. Saco una llave y abrió la puerta con sumo cuidado, para no hacer ruido.
Nada más entrar al recibidor la nariz cotilla de su casera se asomo para incriminarla, pero Ludimila estaba muy feliz para hacer caso a sus ataques, así que, ignorándola completamente y tarareando una canción subió a su cuarto y cerro con cuidado.
Se tiro sobre la cama, sus músculos agradecieron el confort del delgado colchón.
Poco a poco el sueño se fue apoderando de ella, quedándose dormida tendida sobre la cama, sin ni siquiera quitarse el abrigo....
TEMA CERRADO

Ludimila- Humano Clase Media

- Mensajes: 154
Puntos: 117
Reputación: 6
Fecha de inscripción: 09/07/2011
DATOS DEL PERSONAJE
Orientación Sexual: Heterosexual
Pareja Actual: creo que pronto dejare de estar libre
Ocupación: bailarina

Página 2 de 2. •
1, 2
Página 2 de 2.
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.













por
» Es un farol!!!
» DEJA AQUI TU LINK PARA CERRAR
» Welcome, Ghosts [Daniil Stravinsky]
» Comienzo a pensar que tenemos algo en común, pero entre sábanas, no me lo dirás...{+18}[Reika Roux]
» Red Moon {Kazu + Jin}
» Red Night [Dark Kaisers]
» What do you want from me? {Dark Kaisers}
» Encuentro y obsesión {Privado}