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The Invisible Wall
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The Invisible Wall
Recuerdo del primer mensaje :
Eran al menos, las cuatro menos quince de la tarde. Una de esas en las que el sol ya no calienta como en el verano. Con un otoño que poco a poco cae en un sueño, dejando paso a la estación mas fría del año. La verdad que estaba emocionado. Jérémie adoraba el invierno. Como niño pequeño, esperaba por la primera nevada. Sentir la nieve en su mano. El frio en las mejillas, que no tardarian nada en ponerse rojas. Agradecia poder disfrutar sin temor a caer enfermo. ¡Que horrible pasar tantos dias en cama por un refriado!
Esperaba sentado, en una de las mesas en el espacio mas intimo de aquel restaurant. Solo, con una copa de agua entre sus manos. No era momento de beber alcohol. No aun. Y no podia pedir nada, hasta que llegara aquella persona. Cerró los ojos, con una sonrisa. Si lo hacia, podia verla con claridad. Ah, que linda muchacha. Eran más flashes de su memoria gatuna. La humana estaba totalmente turbia. Mas eso no le quitaba esa sensación de… ¿culpa? Que le carcomía lentamente, como los roedores que muerden las puntas de los sacos en las bodegas. Lentamente, hasta que llegan a un limite. Louis acaba de llegar a el.
De aquella noche, solo recordaba aquel calor. El sabor del alcohol en sus labios. Y las estrellas como cobijo, mientras una respiración le golpeaba el cuello. No necesitaba saber que habia pasado. No era idiota. Y eso era lo que lo tenia asi. Si bien el no era y nunca fue un casanova, no por ello, queria ser… ni por esa vez, de aquellos que hacen y corren. Eso no estaba bien. Asi que, quizás ella no sabia su nombre, bueno, si lo sabia, pero Lyuba no sabia que el gato y el demonio de ojos claros como manantial perdido entre las montañas de aquella noche, eran un mismo ser.
Queria verla una vez mas. Le habia simpatizado bastante aquella joven. Estaba encantado. Y por un par de semanas no se le quito esa idea del pensamiento. Por ello, tan solo tres dias atrás, habia ido hasta la zona de los gitanos. Sabia que ella era una de ellos, y a pesar de que tenia miedo de pisar de nuevo aquel lugar, por la mala experiencia que tuvo en el circo, se trago aquello, y le busco. Después de todo, no habian sido ellos los que casi lo matan. No la encontró, pero dejo recado con una de las señoras que mas confianza le inspiraron. No estaba seguro que le pasaran el mensaje, pero… al menos, estaba intentado, no?
Miro el reloj. Solo cinco minutos para la hora en que le habia citado. Esperaba de verdad, la morena hubiese aceptado ir, a encontrarse con prácticamente un desconocido. Solo habia dejado instrucciones a los de la entrada, que le condujeran hasta el. Se frotó las manos. Esperando.
Confundí tu piel de nácar con la mañana,
confundí tus ojos verdes con agua clara,
tu cabello con la noche,
y tu cuerpo con mi almohada,
yo estaba soñando y tú a mi lado acurrucada...
confundí tus ojos verdes con agua clara,
tu cabello con la noche,
y tu cuerpo con mi almohada,
yo estaba soñando y tú a mi lado acurrucada...
Eran al menos, las cuatro menos quince de la tarde. Una de esas en las que el sol ya no calienta como en el verano. Con un otoño que poco a poco cae en un sueño, dejando paso a la estación mas fría del año. La verdad que estaba emocionado. Jérémie adoraba el invierno. Como niño pequeño, esperaba por la primera nevada. Sentir la nieve en su mano. El frio en las mejillas, que no tardarian nada en ponerse rojas. Agradecia poder disfrutar sin temor a caer enfermo. ¡Que horrible pasar tantos dias en cama por un refriado!
Esperaba sentado, en una de las mesas en el espacio mas intimo de aquel restaurant. Solo, con una copa de agua entre sus manos. No era momento de beber alcohol. No aun. Y no podia pedir nada, hasta que llegara aquella persona. Cerró los ojos, con una sonrisa. Si lo hacia, podia verla con claridad. Ah, que linda muchacha. Eran más flashes de su memoria gatuna. La humana estaba totalmente turbia. Mas eso no le quitaba esa sensación de… ¿culpa? Que le carcomía lentamente, como los roedores que muerden las puntas de los sacos en las bodegas. Lentamente, hasta que llegan a un limite. Louis acaba de llegar a el.
De aquella noche, solo recordaba aquel calor. El sabor del alcohol en sus labios. Y las estrellas como cobijo, mientras una respiración le golpeaba el cuello. No necesitaba saber que habia pasado. No era idiota. Y eso era lo que lo tenia asi. Si bien el no era y nunca fue un casanova, no por ello, queria ser… ni por esa vez, de aquellos que hacen y corren. Eso no estaba bien. Asi que, quizás ella no sabia su nombre, bueno, si lo sabia, pero Lyuba no sabia que el gato y el demonio de ojos claros como manantial perdido entre las montañas de aquella noche, eran un mismo ser.
Queria verla una vez mas. Le habia simpatizado bastante aquella joven. Estaba encantado. Y por un par de semanas no se le quito esa idea del pensamiento. Por ello, tan solo tres dias atrás, habia ido hasta la zona de los gitanos. Sabia que ella era una de ellos, y a pesar de que tenia miedo de pisar de nuevo aquel lugar, por la mala experiencia que tuvo en el circo, se trago aquello, y le busco. Después de todo, no habian sido ellos los que casi lo matan. No la encontró, pero dejo recado con una de las señoras que mas confianza le inspiraron. No estaba seguro que le pasaran el mensaje, pero… al menos, estaba intentado, no?
Miro el reloj. Solo cinco minutos para la hora en que le habia citado. Esperaba de verdad, la morena hubiese aceptado ir, a encontrarse con prácticamente un desconocido. Solo habia dejado instrucciones a los de la entrada, que le condujeran hasta el. Se frotó las manos. Esperando.
Última edición por Louis J. Bouquet el Mar Ene 10, 2012 6:31 pm, editado 1 vez

Louis J. Bouquet- Cambiaformas

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Localización: In the 13Gate (?) Ok no, pero, posiblemente más cerca de lo que esperas
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Re: The Invisible Wall
Se sintió mucho más seguro una vez que Doreen estuvo a su lado, estiró ambas manos para tocar al joven pero se arrepintió, si sabía lo que era, y seguramente lo sabía gracias a sus habilidades que él ya había detectado, tal vez huiría, o le daría un golpe. Comprendía que a la gente no le gustaba la cercanía de alguien como él, así que se detuvo a mitad de su movimiento y en cuanto escuchó su nombre de voz de su acompañante y amiga, se giró para verla y asentir, entonces concretó lo que había dejado a medias y sostuvo por un momento a aquel sujeto mirando la mano enrojecida y sabiendo a simple vista que no había huesos rotos.
Parecía muy alterado, y que quería decir algo importante, pero cuando repitió su nombre y luego lo completó con su apellido ya no entendió nada. Frunció el ceño y lo dejó que se explicara aunque lo hacía con dificultad, al escuchar el nombre de Lyuba el corazón le dio un vuelco y de inmediato volteó a ver a Doreen como si ella pudiera darle una respuesta a todo aquello, pero fue el propio joven quien dio un poco más de información. Lo soltó ante el impacto de recibir aquella noticia, estaba teniendo a su hijo, ¿había pasado tanto desde la última vez que se vieron?, supuso que su subconsciente había tratado de enterrar todo vestigio de la gitana para que no le hiciera más daño el recuerdo febril de su rostro, de su tacto, de su testarudez y fuerza. Como acto reflejo se llevó la mano a un costado, ahí donde ella había dejado una pequeña cicatriz al clavarle un cuchillo.
Tuvo que tomarse un par de segundos para recomponerse, tragó saliva y normalizó la respiración.
-Sí soy yo, Daniil Stravinsky –pausó-, Doctor Daniil Stravinsky –aclaró y miró a la rubia-, ella es Doreen, a quien también buscas –a veces le parecía que el destino tenía un sentido del humor algo retorcido, como haberlos juntado esa noche precisamente en la que ambos sería requeridos por Lyuba (sólo pensar en aquel nombre lo descolocaba de sobremanera), y todo por un refriado, un pretexto ideal para la ventura. Dio un par de pasos hacia atrás como para darle espacio al otro, quien comenzaba a culparse.
-Tranquilo –le pareció absurdo decir aquello, cuando él mismo no estaba tranquilo-, haz venido con las personas indicadas -miró a Doreen y luego otra vez al desconocido -¿dónde está ella? –todo le parecía irreal; Lyuba estaba teniendo a su hijo ¿y lo mandaba a llamar a él?, ¿es que acaso no entendía lo mucho que aquello le rompía el corazón?, pero su sentido de responsabilidad podía más, y la ayudaría, más tratándose de ella, a quien había prometido proteger aunque lo odiara por ser lo que era.
-Creo que no tenemos mucho tiempo, ¡llévanos con ella! –apresuró un poco desesperado, aunque había practicado por tantos años la calma y la mesura que era imposible ver algo de impaciencia en sus movimientos, o escucharla en su voz.
Parecía muy alterado, y que quería decir algo importante, pero cuando repitió su nombre y luego lo completó con su apellido ya no entendió nada. Frunció el ceño y lo dejó que se explicara aunque lo hacía con dificultad, al escuchar el nombre de Lyuba el corazón le dio un vuelco y de inmediato volteó a ver a Doreen como si ella pudiera darle una respuesta a todo aquello, pero fue el propio joven quien dio un poco más de información. Lo soltó ante el impacto de recibir aquella noticia, estaba teniendo a su hijo, ¿había pasado tanto desde la última vez que se vieron?, supuso que su subconsciente había tratado de enterrar todo vestigio de la gitana para que no le hiciera más daño el recuerdo febril de su rostro, de su tacto, de su testarudez y fuerza. Como acto reflejo se llevó la mano a un costado, ahí donde ella había dejado una pequeña cicatriz al clavarle un cuchillo.
Tuvo que tomarse un par de segundos para recomponerse, tragó saliva y normalizó la respiración.
-Sí soy yo, Daniil Stravinsky –pausó-, Doctor Daniil Stravinsky –aclaró y miró a la rubia-, ella es Doreen, a quien también buscas –a veces le parecía que el destino tenía un sentido del humor algo retorcido, como haberlos juntado esa noche precisamente en la que ambos sería requeridos por Lyuba (sólo pensar en aquel nombre lo descolocaba de sobremanera), y todo por un refriado, un pretexto ideal para la ventura. Dio un par de pasos hacia atrás como para darle espacio al otro, quien comenzaba a culparse.
-Tranquilo –le pareció absurdo decir aquello, cuando él mismo no estaba tranquilo-, haz venido con las personas indicadas -miró a Doreen y luego otra vez al desconocido -¿dónde está ella? –todo le parecía irreal; Lyuba estaba teniendo a su hijo ¿y lo mandaba a llamar a él?, ¿es que acaso no entendía lo mucho que aquello le rompía el corazón?, pero su sentido de responsabilidad podía más, y la ayudaría, más tratándose de ella, a quien había prometido proteger aunque lo odiara por ser lo que era.
-Creo que no tenemos mucho tiempo, ¡llévanos con ella! –apresuró un poco desesperado, aunque había practicado por tantos años la calma y la mesura que era imposible ver algo de impaciencia en sus movimientos, o escucharla en su voz.

Daniil Stravinsky- Vampiro/Realeza

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Re: The Invisible Wall
Confusión era lo único que ella podía sentir en ese momento, sin embargo le preocupaba la situación del hombre que tenía enfrente. Por unos momentos se escondió detrás de Daniil temerosa de ser capturada, le jaló el brazo para que la envolviera con sus brazos y así ella poder sentirse segura, sin embargo el escuchar ambos nombres la hizo salir de su escondite, poco a poco todas las piezas empezaban a formar una sola idea. En realidad no entendía como los hombres se ponían de esa manera en este tipo de situaciones. Sus rubios cabellos se movieron cuando esta avanzó y se puso en medio de los dos - ¡Se calman los dos! - Alterada se encontraba solo de verlos de esa manera, por primera vez en la vída Doreen reclamaba tranquilidad a los demás, siempre había optado por portarse tranquila y dejar que los demás arreglaran las cosas como fueran. Vio de reojo a Daniil, lo conocía tanto que sabía lo que por dentro estaba pasando. Soltó un suspiro mirándolos con cierto enojo - Si se alteran no harán más que lastimar a Lyuba. - Su rostro paso al cambiaformas mirándolo de manera amenazante - Usted señor, sino se calma, juro que no dejaré que entre cuando este dando a luz, la terminará alterando demasiado, así que tranquilo o me vera molesta - ¿Doreen molesta? Eso seguramente seria un espectáculo bastante único de ver.
Tomó la mano de Daniil con cuidado para ser que este avanzará, espero a que el hombre les indicara el camino y entonces no se separó de él. En el trayecto, lo miró de reojo, su sonrisa no dejaba su rostro sin embargo estaba preocupada por su amigo vampiro - ¿Estás bien verdad? Se que puedes con esto, estaré contigo, a tu lado, no te soltaré para nada, lo prometo - Las palabras de la rubia no habían sido más sinceras porque ya no se podía, amaba a Daniil como un mejor amigo, como una figura que jamás imagino tener, que ahora tenía y no estaba dispuesta a perder. Apresuró el paso poco a poco hasta encontrarse a la altura del hombre que les había dado la noticia, se sentía un poco avergonzada por la manera en que le había hablado, peor este debía comprender que sino permanecía tranquilo, podía alterar la condición de su amiga y complicar el parto - Disculpe mi manera de hablarle, juro que no soy así - Sus mejillas pálidas habían tomado un tono rosáceo que dejaba en claro lo arrepentida que estaba pero también que quería saber un poco más de él - ¿Cuál es su nombre? - Preguntó con entusiasmo, y también queriendo saber que era de su amiga.
Doreen sabía que su función sería ayudar a Daniil para que el bebé de la gitana naciera con bien, peor también ayudaría a su amiga a estar distraída y no pensar tanto en el dolor, solo en que su criatura nacería con bien. El camino, comenzaba a hacerse un poco largo, incluso la intranquilidad que estos tenían se estaba apoderando de su cuerpo. Poco a poco dejo que estos avanzaran, la joven no haba notado que se estaba adentrando a zonas peligrosas, es decir, en ese lugar sería más lógico que la descubrieran, que fuera arrestada y llevada a la bastilla, sin embargo no le importaba, necesitaba ver a su amiga con bien, necesitaba ser parte de eso, ¿por qué? fácil, más de una de sus personas favoritas estaría en ese lugar, y en ocasiones las amistades como las que tenía con Lyuba y Daniil necesitaban apoyo como el de ella. De la nada, Doreen abrazo a su amigo, necesitaba saber también que sin importar nada estaría protegiendo de ella, sabía que no era el momento de pensar en capturas, pero era inevitable, más a sabiendas que si los seguían podían capturar también a la gitana y eso, si que sería un serio problema.
Tomó la mano de Daniil con cuidado para ser que este avanzará, espero a que el hombre les indicara el camino y entonces no se separó de él. En el trayecto, lo miró de reojo, su sonrisa no dejaba su rostro sin embargo estaba preocupada por su amigo vampiro - ¿Estás bien verdad? Se que puedes con esto, estaré contigo, a tu lado, no te soltaré para nada, lo prometo - Las palabras de la rubia no habían sido más sinceras porque ya no se podía, amaba a Daniil como un mejor amigo, como una figura que jamás imagino tener, que ahora tenía y no estaba dispuesta a perder. Apresuró el paso poco a poco hasta encontrarse a la altura del hombre que les había dado la noticia, se sentía un poco avergonzada por la manera en que le había hablado, peor este debía comprender que sino permanecía tranquilo, podía alterar la condición de su amiga y complicar el parto - Disculpe mi manera de hablarle, juro que no soy así - Sus mejillas pálidas habían tomado un tono rosáceo que dejaba en claro lo arrepentida que estaba pero también que quería saber un poco más de él - ¿Cuál es su nombre? - Preguntó con entusiasmo, y también queriendo saber que era de su amiga.
Doreen sabía que su función sería ayudar a Daniil para que el bebé de la gitana naciera con bien, peor también ayudaría a su amiga a estar distraída y no pensar tanto en el dolor, solo en que su criatura nacería con bien. El camino, comenzaba a hacerse un poco largo, incluso la intranquilidad que estos tenían se estaba apoderando de su cuerpo. Poco a poco dejo que estos avanzaran, la joven no haba notado que se estaba adentrando a zonas peligrosas, es decir, en ese lugar sería más lógico que la descubrieran, que fuera arrestada y llevada a la bastilla, sin embargo no le importaba, necesitaba ver a su amiga con bien, necesitaba ser parte de eso, ¿por qué? fácil, más de una de sus personas favoritas estaría en ese lugar, y en ocasiones las amistades como las que tenía con Lyuba y Daniil necesitaban apoyo como el de ella. De la nada, Doreen abrazo a su amigo, necesitaba saber también que sin importar nada estaría protegiendo de ella, sabía que no era el momento de pensar en capturas, pero era inevitable, más a sabiendas que si los seguían podían capturar también a la gitana y eso, si que sería un serio problema.

Doreen Caracciolo- Humano Clase Media

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Ocupación: Pintora
Re: The Invisible Wall
Su respiración se aceleraba con cualquier intento por respirar con tranquilidad. ¿Acaso podía hacer eso en aquellas circunstancias ?. Varios dolores atravesaban su cuerpo y se derretían en su piel en forma de gotas perladas . Con ligereza, sus pupilas se agradaron amenazantes y sus cejas estaban levemente enfurecidas a la espera de aquellas tres personas. ¿Que estaba pasando?. Tanto estrés podía matar al niño e incluso a ella. Se quejaba y con el estúpido intento de reprimir los quejidos, apretaba los dientes pero no era suficiente. El hombre,claramente desconocido no sabía con que ayudar a una futura madre. Nervioso como si aquel hijo era suyo, sujetaba la mano de la morena con fuerza y de vez en cuando limpiaba su frente con un pañuelo de la cocina. Un silencio abrumador pero Lyuba lo rompía tal cual una botella de cristal , en miles de pedazos. Clavó ,inconscientemente, las uñas en la mano del hombre . Ya no sabía ni quién era, ni del peligro que estaba corriendo. Pues ella se había unido a un grupo , que con el paso del tiempo se había convertido en su familia. Cada mañana era amenazante y cada noche era un paso mas a la cadenas que esperaban llevarla al vacío o quién sabe...a la misma muerte. Cerró los ojos con fuerza deseando despertar de aquella pesadilla y volver a ser la joven que había llegado a París, con un solo propósito ; matar a cualquier vampiro.
Estúpidas eran sus ideas y la manera de fabricar aquellos planes que en un final la condujeron por un mal camino. Tal vez había madurado, construido un muro alto y grueso entre la gente y ella y una ventana pequeña que permitía entrar a cualquier persona digna de estar tras ese muro,su muro. Al menos había cambiado la manera de pensar sobre los vampiros. Tenía preocupaciones diferentes , como el hijo que estaba por venir en cualquier segundo que pasaba. Su mente ,sus recuerdos, no eran nada mas que unos pequeños barcos ,otros grandes otros pequeños, que flotaban en un mar alterado y que de un momento a otro iba a hundir aquellos insignificantes barcos . Despegó los parpados cuando escuchó unos pasos apresurados , dirigidos hacía la cocina y las puertas de esta. Desde que había ...”cambiado”, sus instintos estaban muy alterados e incluso confusos, muy acentuados e insoportables. Giró su cuello con el corazón encogido por volver a ver a esas dos personas tan especiales para ella. Daniil, un vampiro inteligente pero totalmente diferente a los de su raza. Parecía humano pero no lo era, su piel fría y sus dientes delataban el monstruo que era. Tenía tantos recuerdos con el, desde el primer saludo hasta aquellos roces un poco íntimos . Sonrío tontamente, con una sonrisa estúpida ,parecía revivir sus recuerdos vagamente.
Dorren. Oh, su mejor amiga . Tan dulce como un cubito de azúcar capaz de derretirse en aquel líquido amargo para darle al menos, una pizca de su dulzura. Era especial para ella, y los recuerdos a su lado eran especiales. Tenía pocos, pero eran perfectos para darse cuenta de que a su lado tenía a una amiga y una protectora. Seguramente ella no sabía del cambio que había sufrido, tampoco deseaba asustarla o perder su amistad, solo necesitaba tiempo. Tiempo por explicar aquel accidente, por explicar como había caído en las manos de la muerte. Lyuba no pestañeó hasta ver las puertas abrirse con rapidez. Era el joven camarero , estaba solo. Lyuba frunció aun mas las cejas y tomó aire preocupada – No...no veo a nadie – musitó el evitando observarla a los ojos. Lyuba tragó saliva repentinas veces desviando también la vista y marcando un punto inexistente de la cocina . Su vista se nubló al instante, sin ser consciente de la gravedad de su situación. Estaba sola. ¿Louis había huido?. Posiblemente estaba nervioso, asustado y no deseaba formar parte de aquel problema. Menudo padre tenía su hijo!. Las lagrimas salieron mecánicamente y ella no hizo nada para limpiarlas . El camarero esperaba alguna otra orden mientras que el hombre estaba desesperado – Puedo..ir..a buscarlos... - comentó tras unos cuantos minutos de silencio. Lyuba no dijo nada, no se movía.
En un final, asintió con la cabeza mordiendo su labio por el dolor físico y al mismo tiempo por la decepción. El camarero, con un nombre desconocido , corrió hacía la zona que había visto al rubio salir y dirigirse. Con eso, demostraba que habían personas nobles, a pesar de ser tratadas de una manera cruel, como antes le había tratado la gitana. Aun corriendo, dobló una esquina y pudo distinguir a Louis y compañía . No pensó dos veces y con cierta torpeza se acercó a ellos, apenas tranquilizando su respiración agitada – Señor! Rápido! Su señora...o..bueno..la señora!puede dar la luz en cualquier segundo...el..agua...emm..su...agua...- hablaba con torpeza y con un nerviosismo propio . Cerró los ojos y suspiró – se a roto...- miró a la mujer por unos segundos y sus mejillas se vieron tornadas de un color rosado - ¿A que esperan? Vamos! - tras decir aquello volvió a emprender la marcha hacía el restaurante.
Lyuba tenía muchas mas dificultas en respirar y esta vez ya no lograba reprimir nada, gritaba aunque sus gritos podían ser escuchados desde afuera. Sorprendida ,temerosa,nerviosa y todas aquellas sensaciones la arrebataron en aquellos infernales dolores que seguían por brumar cualquier pensamiento positivo. ¿Su hijo estaría bien?. ¿Vendrían esas dos personas especiales con Louis?. ¿Moriría tras dar la luz?.
Estúpidas eran sus ideas y la manera de fabricar aquellos planes que en un final la condujeron por un mal camino. Tal vez había madurado, construido un muro alto y grueso entre la gente y ella y una ventana pequeña que permitía entrar a cualquier persona digna de estar tras ese muro,su muro. Al menos había cambiado la manera de pensar sobre los vampiros. Tenía preocupaciones diferentes , como el hijo que estaba por venir en cualquier segundo que pasaba. Su mente ,sus recuerdos, no eran nada mas que unos pequeños barcos ,otros grandes otros pequeños, que flotaban en un mar alterado y que de un momento a otro iba a hundir aquellos insignificantes barcos . Despegó los parpados cuando escuchó unos pasos apresurados , dirigidos hacía la cocina y las puertas de esta. Desde que había ...”cambiado”, sus instintos estaban muy alterados e incluso confusos, muy acentuados e insoportables. Giró su cuello con el corazón encogido por volver a ver a esas dos personas tan especiales para ella. Daniil, un vampiro inteligente pero totalmente diferente a los de su raza. Parecía humano pero no lo era, su piel fría y sus dientes delataban el monstruo que era. Tenía tantos recuerdos con el, desde el primer saludo hasta aquellos roces un poco íntimos . Sonrío tontamente, con una sonrisa estúpida ,parecía revivir sus recuerdos vagamente.
Dorren. Oh, su mejor amiga . Tan dulce como un cubito de azúcar capaz de derretirse en aquel líquido amargo para darle al menos, una pizca de su dulzura. Era especial para ella, y los recuerdos a su lado eran especiales. Tenía pocos, pero eran perfectos para darse cuenta de que a su lado tenía a una amiga y una protectora. Seguramente ella no sabía del cambio que había sufrido, tampoco deseaba asustarla o perder su amistad, solo necesitaba tiempo. Tiempo por explicar aquel accidente, por explicar como había caído en las manos de la muerte. Lyuba no pestañeó hasta ver las puertas abrirse con rapidez. Era el joven camarero , estaba solo. Lyuba frunció aun mas las cejas y tomó aire preocupada – No...no veo a nadie – musitó el evitando observarla a los ojos. Lyuba tragó saliva repentinas veces desviando también la vista y marcando un punto inexistente de la cocina . Su vista se nubló al instante, sin ser consciente de la gravedad de su situación. Estaba sola. ¿Louis había huido?. Posiblemente estaba nervioso, asustado y no deseaba formar parte de aquel problema. Menudo padre tenía su hijo!. Las lagrimas salieron mecánicamente y ella no hizo nada para limpiarlas . El camarero esperaba alguna otra orden mientras que el hombre estaba desesperado – Puedo..ir..a buscarlos... - comentó tras unos cuantos minutos de silencio. Lyuba no dijo nada, no se movía.
En un final, asintió con la cabeza mordiendo su labio por el dolor físico y al mismo tiempo por la decepción. El camarero, con un nombre desconocido , corrió hacía la zona que había visto al rubio salir y dirigirse. Con eso, demostraba que habían personas nobles, a pesar de ser tratadas de una manera cruel, como antes le había tratado la gitana. Aun corriendo, dobló una esquina y pudo distinguir a Louis y compañía . No pensó dos veces y con cierta torpeza se acercó a ellos, apenas tranquilizando su respiración agitada – Señor! Rápido! Su señora...o..bueno..la señora!puede dar la luz en cualquier segundo...el..agua...emm..su...agua...- hablaba con torpeza y con un nerviosismo propio . Cerró los ojos y suspiró – se a roto...- miró a la mujer por unos segundos y sus mejillas se vieron tornadas de un color rosado - ¿A que esperan? Vamos! - tras decir aquello volvió a emprender la marcha hacía el restaurante.
Lyuba tenía muchas mas dificultas en respirar y esta vez ya no lograba reprimir nada, gritaba aunque sus gritos podían ser escuchados desde afuera. Sorprendida ,temerosa,nerviosa y todas aquellas sensaciones la arrebataron en aquellos infernales dolores que seguían por brumar cualquier pensamiento positivo. ¿Su hijo estaría bien?. ¿Vendrían esas dos personas especiales con Louis?. ¿Moriría tras dar la luz?.

Lyuba A. Yumara- Licántropo Clase Baja

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Ocupación: Sometimes I dream I'm an exterminating angel.A traveling executioner from heaven
Re: The Invisible Wall
El hombre quiso tocarlo, y Louis no se movió. No estaba dentro de su personalidad, huirle a seres como él. Tal vez tomaba confianza rápido, o de verdad fuera tonto, y algún día sufriera por ello. Pero Jérémie estaba acostumbrado a ese aroma. Vivía con el. Le era tan familiar, que por eso sabía reconocerlo al momento, aunque había seres de naturaleza malvada a saber por que, también los había amables y de buen corazón. A simple vista, aquel parecía uno de ellos. Iba con una humana, y Lyuba… confiaba en ese personaje. Y entonces, le soltó. Por la cara que puso, era claro que le tomaba por sorpresa aquella noticia. Pero lo que le importa a Louis, era que en efecto, tenía suerte y aquellas personas eran las que había ido a buscar. No sabía si reír o llorar por tan buena suerte, ni tampoco terminaba de creérselo. Era curioso, extraño… ¡Y no podía estarse tranquilo! ¿Por qué se lo pedía? Lyuba estaba pronta a tener al bebe, mientras ellos estaban allí, a mitad de la calle, perdiendo tiempo… dioses, dioses… ¿Y si no llegaban? ¿Pasaría algo con la criatura? ¿Con la gitana? Arrugo con más fuerza su cabello que sujetara con anterioridad. Miraba por el rabillo del ojo a la rubia, que hasta hace un momento, parecía tenerle miedo, mientras el vampiro le instaba premura.--¡Ya lo sé, y eso intento!-Un tono mas elevado de lo normal, clavando su mirada clara, ahora en el médico. Pudo haber agregado algo más, pero la chica se interpuso. Dio un par de pequeños pasos atrás, enderezando su espalda. No era muy alto, de por si, pero con eso, se quedo quieto, mirándola casi como infante regañado. Así era Louis, mucho mas sentido que la mayoría, bajando la mirada dolido, mientras aquella prácticamente desconocida para él, le miraba de esa manera y pronunciaba esas palabras. ¿El, alterar a Lyuba…? Mejor debería callarse, y no decirles el porque estaba con ella. En parte, Louis se sentía con ligera culpa. ¿No era verdad que la gitana se había molestado solo con velo, y que, durante todo ese tiempo, solo le había gritado y mirada de mala manera? ¿Y si eso había influenciado para provocarle el parto? Tenía escasas posibilidades, verdaderamente, de ver el nacimiento del hijo de la morena. Su sola presencia parecía alterarla, por más que se empeñara en sonreírle.
No dijo, mas, y comenzó a caminar, sabia que lo seguirían, intentaba controlarse y no correr, pero si llevaba un ritmo acelerado. Una de sus manos, iba frotando su cuello, como si quisiera disipar parte de esa tensión. Podía escucharla con claridad, la voz suave y musical de la mujer. No era de su incumbencia lo que aquellos tres tuvieran. Con serle útil, podría sentirse mas tranquilo. Después de todo, Lyuba lo detestaba… Apenas miraba la calle, si no se perdía, era por el aroma, aunque percibido con menos intensidad que en sus formas animales. De un momento a otro, la voz de aquella que respondía al nombre de Doreen, le hizo girar el rostro un poco en su dirección. Suspiro, bajando la mirada, sin dejar de avanzar, negando un poco-No se preocupe, lo comprendo. -La verdad es que para una persona con la autoestima baja como el cambiaformas, que le hablaran más alto o firme de lo normal, lo dejaba quieto, y con varios pensamientos, que en ese momento, por el bien de Lyuba, estaba manteniendo a raya. Sonrió cuando ese tinte coloreo de manera delicada las mejillas ajenas.-Louis Bouquet… - respondió con la mirada baja, y un suspiro. Era claro que su nombre no les diría nada. Dudaba que la gitana hubiera mencionado alguna vez su nombre con alguien más. ¿Qué podía decir de él? Que era un cobarde, embustero, ruin y demás cosas que no era ni por asomo. Solo las circunstancias mal cuidadas, que… esperaba componer.-Si… si no me deja… que es lo mas seguro, estar cuando nazca su bebe… cuiden… cuiden de ella…-¿Qué mas podía agregar? Aunque el quisiera… hasta sostener ese pequeño ser, por el simple de hecho de tener cerca algo que nunca tendría… sabia que no le dejarían hacerlo. Era solo una piedra en el camino de Lyuba. Siguieron avanzando, y mientras la rubia abrazaba al vampiro, se sintió extrañamente solo. Sacudió la cabeza, intentando que cayeran lejos esos pensamientos que no le hacían ningún bien. El camino se alargaba… Y su corazón latía fuerte. Más aún, cuando esa cara conocida, apareció. Palideció… y aligero sus pasos, mientras aquel los alcanzaba. Se llevo ambas manos a las mejillas. ¿Había roto fuente? Sus uñas se encajaron levemente en sus mejillas. ¡Tenían que correr, el vampiro delante, joder! ¡Quien fuera, pero pronto! El camarero se giró y corrió de nuevo al local, Louis esta vez no se detuvo a pensar, y corrió igual. Sabía que los otros se apresurarían también. Alcanzo la puerta y casi la azoto, entrando, con la respiración agitada, nerviosa. Olisqueo, buscando el aroma de la gitana, que era mas marcado, con ese otro perfume… No era necesario, en realidad, aparto personas con algo de brusquedad, no intencional claro, los gritos de Lyuba le encogían el corazón. Entro en aquel sitio, y se quedo mirándola, con las mejillas arreboladas, quitándose del marco, para dejar paso a esas personas que había ido a buscar por encargo de la chica. Sus piernas se movían ahora mas lento. ¿Aun podía hacer algo por ella? Permanecería solo lo que ella deseara. Y esperaba… que… Mordió su labio inferior, preocupado.
No dijo, mas, y comenzó a caminar, sabia que lo seguirían, intentaba controlarse y no correr, pero si llevaba un ritmo acelerado. Una de sus manos, iba frotando su cuello, como si quisiera disipar parte de esa tensión. Podía escucharla con claridad, la voz suave y musical de la mujer. No era de su incumbencia lo que aquellos tres tuvieran. Con serle útil, podría sentirse mas tranquilo. Después de todo, Lyuba lo detestaba… Apenas miraba la calle, si no se perdía, era por el aroma, aunque percibido con menos intensidad que en sus formas animales. De un momento a otro, la voz de aquella que respondía al nombre de Doreen, le hizo girar el rostro un poco en su dirección. Suspiro, bajando la mirada, sin dejar de avanzar, negando un poco-No se preocupe, lo comprendo. -La verdad es que para una persona con la autoestima baja como el cambiaformas, que le hablaran más alto o firme de lo normal, lo dejaba quieto, y con varios pensamientos, que en ese momento, por el bien de Lyuba, estaba manteniendo a raya. Sonrió cuando ese tinte coloreo de manera delicada las mejillas ajenas.-Louis Bouquet… - respondió con la mirada baja, y un suspiro. Era claro que su nombre no les diría nada. Dudaba que la gitana hubiera mencionado alguna vez su nombre con alguien más. ¿Qué podía decir de él? Que era un cobarde, embustero, ruin y demás cosas que no era ni por asomo. Solo las circunstancias mal cuidadas, que… esperaba componer.-Si… si no me deja… que es lo mas seguro, estar cuando nazca su bebe… cuiden… cuiden de ella…-¿Qué mas podía agregar? Aunque el quisiera… hasta sostener ese pequeño ser, por el simple de hecho de tener cerca algo que nunca tendría… sabia que no le dejarían hacerlo. Era solo una piedra en el camino de Lyuba. Siguieron avanzando, y mientras la rubia abrazaba al vampiro, se sintió extrañamente solo. Sacudió la cabeza, intentando que cayeran lejos esos pensamientos que no le hacían ningún bien. El camino se alargaba… Y su corazón latía fuerte. Más aún, cuando esa cara conocida, apareció. Palideció… y aligero sus pasos, mientras aquel los alcanzaba. Se llevo ambas manos a las mejillas. ¿Había roto fuente? Sus uñas se encajaron levemente en sus mejillas. ¡Tenían que correr, el vampiro delante, joder! ¡Quien fuera, pero pronto! El camarero se giró y corrió de nuevo al local, Louis esta vez no se detuvo a pensar, y corrió igual. Sabía que los otros se apresurarían también. Alcanzo la puerta y casi la azoto, entrando, con la respiración agitada, nerviosa. Olisqueo, buscando el aroma de la gitana, que era mas marcado, con ese otro perfume… No era necesario, en realidad, aparto personas con algo de brusquedad, no intencional claro, los gritos de Lyuba le encogían el corazón. Entro en aquel sitio, y se quedo mirándola, con las mejillas arreboladas, quitándose del marco, para dejar paso a esas personas que había ido a buscar por encargo de la chica. Sus piernas se movían ahora mas lento. ¿Aun podía hacer algo por ella? Permanecería solo lo que ella deseara. Y esperaba… que… Mordió su labio inferior, preocupado.

Louis J. Bouquet- Cambiaformas

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Re: The Invisible Wall
Asintió ante las palabras de Doreen, ahora más que nunca la necesitaba, era su amiga y lo conocía aunque él era reservado, pero la sabía suficientemente inteligente para notar como su semblante cambió ante la sola mención de Lyuba, avanzó ausente de mente, pensando en muchas cosas y nada a la vez, era demasiado, incluso sintió una fuerte opresión en el pecho. Lyuba, por todos los cielos, a pesar de cómo había sido escrita su historia, sabía que dentro de ella aún existía la cazadora, y él… bueno, él no podía hacer nada ya al respecto de lo que era.
Luego escuchó el intercambio de palabras entre ella y el joven rubio, lo escuchó todo como quien mira algo fuera de foco, extraño y lejano, enrarecido, pero de cierto modo, dejaba claro algo, al menos sabía el nombre del desconocido ahora. Una leve sonrisa se dibujó cuando sintió a Doreen a su lado y ésta se disculpaba por sus modos con el cambiaformas, muy propio de ella.
Antes de poder seguir avanzando, alguien los encontraba en el camino y anunciaba aquello, Lyuba estaba a nada de dar a luz y él le había prometido algo, le había prometido cuidar de ella y de ese hijo o hija que, no podía evitar siempre agregar, no era suyo. ¿Había dicho “su mujer” en referencia al hombre que los guiaba?, sacudió la cabeza, no era momento de preguntarse aquello, de enfermarse de celos. Quiso apresurarse, hacer uso de esas habilidades que tenía, que sirvieran de algo por una condenada vez, pero no lo hizo, la mano de Doreen lo apretó, ¿o había sudo viceversa?, y aguardó al paso de su amiga humana. Llegaría cuando tuviera que hacerlo.
Siguieron al joven, Louis era su nombre y pronto estuvieron, algo en la desesperación del joven lo trastocaba mucho, pero no sabía qué era, eso y lo que escuchó antes, “su mujer”. Una vez que estuvo en el umbral de la puerta soltó la mano de su amiga y se volteó a ella.
-Necesito agua limpia y jabón para asearme, y agua caliente y paños para Lyuba –la agarró por los hombros dándole a entender lo mucho que la necesitaba, como enfermera, pero como apoyo para no derrumbarse también. Estar en un parto era de las cosas más sencillas para un médico como él, para un médico con la experiencia de siglos como la de él, pero se trataba de Lyuba, y eso lo hacía sentir un inútil. En la escuela de medicina no enseñaban a mantener la calma al auxiliar a dar a luz a la mujer que… cualquier cosa que Daniil sintiera por ella, ya no sabía nada.
Se acercó entonces a donde estaba ella, la gitana y de inmediato supo que algo era diferente, sí, olía a algo conocido, a la Lyuba que conoció, y a la Lyuba embarazada, pero algo era nuevo y tardó un par de segundos en saberlo. ¿Cuánto tiempo habían dejado de verse como para que tanto hubiese cambiado?, una vez ahí quitó de en medio al joven Bouquet, trató de hacerlo con sutileza pero resultó un movimiento más brusco de lo esperado, se quitó el abrigo y lo dejó en manos del cambiaformas y se subió las mangas de la camisa.
-Tranquila –fue lo primero que le dijo a la gitana mirándola a los ojos-, estoy aquí… respira profundo, pronto todo va a terminar –quiso esbozar una sonrisa, pero sólo un gesto triste se posó sobre su mirada.
Luego escuchó el intercambio de palabras entre ella y el joven rubio, lo escuchó todo como quien mira algo fuera de foco, extraño y lejano, enrarecido, pero de cierto modo, dejaba claro algo, al menos sabía el nombre del desconocido ahora. Una leve sonrisa se dibujó cuando sintió a Doreen a su lado y ésta se disculpaba por sus modos con el cambiaformas, muy propio de ella.
Antes de poder seguir avanzando, alguien los encontraba en el camino y anunciaba aquello, Lyuba estaba a nada de dar a luz y él le había prometido algo, le había prometido cuidar de ella y de ese hijo o hija que, no podía evitar siempre agregar, no era suyo. ¿Había dicho “su mujer” en referencia al hombre que los guiaba?, sacudió la cabeza, no era momento de preguntarse aquello, de enfermarse de celos. Quiso apresurarse, hacer uso de esas habilidades que tenía, que sirvieran de algo por una condenada vez, pero no lo hizo, la mano de Doreen lo apretó, ¿o había sudo viceversa?, y aguardó al paso de su amiga humana. Llegaría cuando tuviera que hacerlo.
Siguieron al joven, Louis era su nombre y pronto estuvieron, algo en la desesperación del joven lo trastocaba mucho, pero no sabía qué era, eso y lo que escuchó antes, “su mujer”. Una vez que estuvo en el umbral de la puerta soltó la mano de su amiga y se volteó a ella.
-Necesito agua limpia y jabón para asearme, y agua caliente y paños para Lyuba –la agarró por los hombros dándole a entender lo mucho que la necesitaba, como enfermera, pero como apoyo para no derrumbarse también. Estar en un parto era de las cosas más sencillas para un médico como él, para un médico con la experiencia de siglos como la de él, pero se trataba de Lyuba, y eso lo hacía sentir un inútil. En la escuela de medicina no enseñaban a mantener la calma al auxiliar a dar a luz a la mujer que… cualquier cosa que Daniil sintiera por ella, ya no sabía nada.
Se acercó entonces a donde estaba ella, la gitana y de inmediato supo que algo era diferente, sí, olía a algo conocido, a la Lyuba que conoció, y a la Lyuba embarazada, pero algo era nuevo y tardó un par de segundos en saberlo. ¿Cuánto tiempo habían dejado de verse como para que tanto hubiese cambiado?, una vez ahí quitó de en medio al joven Bouquet, trató de hacerlo con sutileza pero resultó un movimiento más brusco de lo esperado, se quitó el abrigo y lo dejó en manos del cambiaformas y se subió las mangas de la camisa.
-Tranquila –fue lo primero que le dijo a la gitana mirándola a los ojos-, estoy aquí… respira profundo, pronto todo va a terminar –quiso esbozar una sonrisa, pero sólo un gesto triste se posó sobre su mirada.

Daniil Stravinsky- Vampiro/Realeza

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Re: The Invisible Wall
En ocasiones no es tan difícil poder leer a una persona sin que esta hable. Para Doreen ese tipo de cosas era aun más fáciles de conocer, el ver a los ojos a las personas y estudiar sus expresiones gracias a la pintura, lograba que pudiera tener una idea de lo que sentía, de lo que pensaba e incluso de lo que podía estar viviendo. Los ojos de Daniil eran bastante reveladores, podía identificarse pena, confusión, desesperación, incluso una tristeza profunda, mucho más grande de la que siempre tenía. Nunca antes lo había visto así, pero bastante claro era el motivo.
Tragó saliva al recibir aquellas indicaciones. Asintió sonriendo, dándole el animo que quizás no podría contagiarle pero que no le costaba nada darle. Miró de reojo a Lyuba, lo que había imaginado ahora se hacía real, nunca antes había presenciado tan de cerca un parto, no es que le preocupara mucho al respecto, de hecho creía que era bastante fascinante pero le preocupaba la condición de su amiga, era lo único que importaba ahora, y claro el bebé, pero Doreen los contaba como una persona, como un lazo, como una unión. Volteó a ver al joven desesperado que había estado esperándolos y le pidió le indicará donde se encontraba la cocina. De manera rápida, aquel hombre la llevo sin poner una objeción, en el camino, varias personas que estaban en el restaurante preguntaban por la salud de la gitana, Doreen agradecida simplemente dejaba en claro que todo estaba bien, aquellas personas del lugar se pusieron a rezar, incluso a esperar como si de una sala de espera se tratará, no es que le molestará pero para la rubia eso era algo extraño, una mueva evidente se asomó en su rostro.
Ya en la cocina, puso de manera más rápida, agua para calentar, tomó dos bandejas de agua una la puso sobre el brazo del joven, la lleno de agua, y lo hizo andar con prisa, la otra bandeja de agua la dejo a un lado. Se puso a buscar jabón, y asomándose tras una puerta encontró varias toallas y trapos limpios, de todos los tamaños. Volteaba a ver a los cocineros, meseros y demás personas y estás no dejaban de seguirla con la mirada. Parecía como si del fin del mundo se tratará, le era gracioso, tierno y una escena sin duda única. Apresuró el paso para estar alado de Daniil. El joven que le había ayudado volvía con la bandeja que había dejado en la cocina colocándola a un lado de ella. - Incluso en este momento debo reconocer lo valiente y hermosa que eres - Susurró de manera tranquila, de manera suave, incluso como si se tratara de la más pura de las caricias. bastante evidente era lo mucho que la humana adoraba a la joven que estaba por dar a luz.
Su rostro se volteo hacía Daniil - Es bueno tener al mejor doctor de Paris - Alentó volteando ahora a ver Louis, aquella preocupación del joven la hizo sentirse más bien con ganas de abrazarlo pero no podía en ese momento - Siéntese cerca, aquí a un lado - Señaló una silla próxima a ellos - No queremos que se desmaye - Y entonces tomó un pequeño trapo para llenarlo de agua, lo exprimió colocándolo en la frente de Lyuba - Todo estará bien, el pequeño y tú - Empezó a limpiar con el trapo la frente sudorosa de su amiga. Y entonces su mirada solo se enfocó en él, en su amigo, esperando su próxima indicación.
Tragó saliva al recibir aquellas indicaciones. Asintió sonriendo, dándole el animo que quizás no podría contagiarle pero que no le costaba nada darle. Miró de reojo a Lyuba, lo que había imaginado ahora se hacía real, nunca antes había presenciado tan de cerca un parto, no es que le preocupara mucho al respecto, de hecho creía que era bastante fascinante pero le preocupaba la condición de su amiga, era lo único que importaba ahora, y claro el bebé, pero Doreen los contaba como una persona, como un lazo, como una unión. Volteó a ver al joven desesperado que había estado esperándolos y le pidió le indicará donde se encontraba la cocina. De manera rápida, aquel hombre la llevo sin poner una objeción, en el camino, varias personas que estaban en el restaurante preguntaban por la salud de la gitana, Doreen agradecida simplemente dejaba en claro que todo estaba bien, aquellas personas del lugar se pusieron a rezar, incluso a esperar como si de una sala de espera se tratará, no es que le molestará pero para la rubia eso era algo extraño, una mueva evidente se asomó en su rostro.
Ya en la cocina, puso de manera más rápida, agua para calentar, tomó dos bandejas de agua una la puso sobre el brazo del joven, la lleno de agua, y lo hizo andar con prisa, la otra bandeja de agua la dejo a un lado. Se puso a buscar jabón, y asomándose tras una puerta encontró varias toallas y trapos limpios, de todos los tamaños. Volteaba a ver a los cocineros, meseros y demás personas y estás no dejaban de seguirla con la mirada. Parecía como si del fin del mundo se tratará, le era gracioso, tierno y una escena sin duda única. Apresuró el paso para estar alado de Daniil. El joven que le había ayudado volvía con la bandeja que había dejado en la cocina colocándola a un lado de ella. - Incluso en este momento debo reconocer lo valiente y hermosa que eres - Susurró de manera tranquila, de manera suave, incluso como si se tratara de la más pura de las caricias. bastante evidente era lo mucho que la humana adoraba a la joven que estaba por dar a luz.
Su rostro se volteo hacía Daniil - Es bueno tener al mejor doctor de Paris - Alentó volteando ahora a ver Louis, aquella preocupación del joven la hizo sentirse más bien con ganas de abrazarlo pero no podía en ese momento - Siéntese cerca, aquí a un lado - Señaló una silla próxima a ellos - No queremos que se desmaye - Y entonces tomó un pequeño trapo para llenarlo de agua, lo exprimió colocándolo en la frente de Lyuba - Todo estará bien, el pequeño y tú - Empezó a limpiar con el trapo la frente sudorosa de su amiga. Y entonces su mirada solo se enfocó en él, en su amigo, esperando su próxima indicación.

Doreen Caracciolo- Humano Clase Media

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Re: The Invisible Wall
Tragó saliva tras un grito infernal, llenando cada hueco de silencio que intentaba adentrarse en aquel negocio del restaurante. No se había aventurado a pensar que iba a nacer en un lugar publico, a esas horas y con tanta gente esperando a que el rayo de luz saliese. Pero una vez mas, el destino mostraba sus caras blandas y las otras no tan blandas. Su rostro perfeccionaba aquel brillo y aquella mezcla entre las perlas del sudor y las lagrimas que salían al pensar en las cosas negativas y en el tipo de problemas que un parto traía, típico en aquellos momentos. Estaba preocupada, incluso mucho mas preocupada que aquella noche donde su humanidad murió. Ahoran eran dos personas expuestas al peligro, y sinceramente se preocupaba mas por aquel pequeño que por ella. ¿Y si ella iba a morir? ¿Quién se encargaría de el?.
¿Daniil?. En un descuido o simplemente descontrol podría quitarle la vida , saciando su sed aunque tras aquellos segundos su conciencia iba a regañarle. La sangre de los bebes era la mas deliciosa y ella lo había experimentado una noche ,la primera noche de su transformación. ¿Doreen?. Tal vez ella era la indicada, pues su amor y su dulzura llenaría el corazón del pequeño e incluso podía sustituir a la única que había cargado con el nueve meses enteros,aguantando dolores y problemas de salud. ¿Louis?. Posiblemente lo dejaría tirado en alguna esquina de algún callejón, tal cual hizo con ella tras robarle su pureza y convertirse en padre biológico de su pequeño. Sus pensamientos acerca de las posibles personas que podían cuidar al futuro Yumara, fueron interrumpidos por un olor conocido minutos atrás. Despegó los parpados con rapidez, desesperación . Era Louis. Estaba solo. Automáticamente sus cejas se fruncieron y sus labios no fueron capaces ni siquiera regañar el echo de no dar con un verdadero medico. Apunto de explotar como una dinamita en medio de un pueblo plagado de niños y mujeres, Lyuba reprimió decir algo a causa de Daniil.
Entraba con prisa y apartaba todo a su paso por ver a la futura madre. Sin ser consciente, las cejas de la gitana se ablandaron y sus labios formaron una sonrisa débil pero llena de esperanza - Daniil - movió sus labios con tanta sutileza que nunca creyó hacerlo con el. Se notaba en sus pupilas lo mucho que había extrañado su fragancia. Aunque....hablando de fragancias..¿que demonios era ese olor tan repugnante y doloroso?. ¿Acaso el olor podía ser doloroso?.No,daba aquella sensación y con ella ,como un pack, venía aquel olor inconfundible a muerte. Arrugó la punta de su nariz y cerró los ojos aspirando mejor el aroma. Dios!No podía controlarse! Estaba a punto de apartarlo pero reprimió todo aquello al escucharle de nuevo hablar. ¿Era normal sentir todo aquello?. Intentaba tranquilizarla pero no lo hacía, pues su sonrisa era amarga - Jura... júrame que no le pasará nada a mi bebe...- apretó los labios atrapando su mirada con fiereza . Hasta el destello de sus ojos era diferente, mucho mas salvaje y mucho mas distante con el vampiro - Hazlo!Maldita sea! Jura por tus..padres- exigió ella. Recordó aquella conversación , donde le habló sobre sus padres . Muertos. Por eso mismo , por su memoria, deseaba el juramento.
Por suerte, ella desvió su mirada de los ojos café del vampiro y los enfocó en la mujer que entraba a toda prisa. Su amiga había venido. Esbozó una sonrisa sincera, dulce. Solo con ella se mostraba dulce y tierna, porque lo merecía y porque deseaba lo mejor para ella. Parecía un antídoto a sus dolores, y sin poder evitar estiró ambas manos para abrazarla cariñosamente - Te prometí ser la primera en ver los ojos de mi niño.. - suaves melodías brotadas de su garganta. Pero lo que venía a continuación eran tormentas de dolor . Miró de nuevo a Louis, esta vez mucho mas "calmada" con su persona. Al fin había echo algo bien!. No deseaba verle en aquel momento por eso se opuso al instante - No. Espera fuera ,Louis...- tal vez iba a ser hipócrita pero no deseaba que su hijo estuviera en brazos o a la vista de un ser como el - Por favor...y...gracias - fueron unas palabras que brotaron con mucha dificultad. El orgullo junto con el dolor no le permitía comunicarse demasiado con Louis.
Llevó una mano a la mano de Doreen,la cual limpiaba su frente suavemente. La apretó y al mismo tiempo sus dientes crujieron . Lyuba sentía la urgencia de empujar,pues su útero estaba dilatado ,tras aquel tiempo que sus amigos permanecieron inactivos a su lado. Miró asustada a Doreen y apretó su mano temerosa.
¿Daniil?. En un descuido o simplemente descontrol podría quitarle la vida , saciando su sed aunque tras aquellos segundos su conciencia iba a regañarle. La sangre de los bebes era la mas deliciosa y ella lo había experimentado una noche ,la primera noche de su transformación. ¿Doreen?. Tal vez ella era la indicada, pues su amor y su dulzura llenaría el corazón del pequeño e incluso podía sustituir a la única que había cargado con el nueve meses enteros,aguantando dolores y problemas de salud. ¿Louis?. Posiblemente lo dejaría tirado en alguna esquina de algún callejón, tal cual hizo con ella tras robarle su pureza y convertirse en padre biológico de su pequeño. Sus pensamientos acerca de las posibles personas que podían cuidar al futuro Yumara, fueron interrumpidos por un olor conocido minutos atrás. Despegó los parpados con rapidez, desesperación . Era Louis. Estaba solo. Automáticamente sus cejas se fruncieron y sus labios no fueron capaces ni siquiera regañar el echo de no dar con un verdadero medico. Apunto de explotar como una dinamita en medio de un pueblo plagado de niños y mujeres, Lyuba reprimió decir algo a causa de Daniil.
Entraba con prisa y apartaba todo a su paso por ver a la futura madre. Sin ser consciente, las cejas de la gitana se ablandaron y sus labios formaron una sonrisa débil pero llena de esperanza - Daniil - movió sus labios con tanta sutileza que nunca creyó hacerlo con el. Se notaba en sus pupilas lo mucho que había extrañado su fragancia. Aunque....hablando de fragancias..¿que demonios era ese olor tan repugnante y doloroso?. ¿Acaso el olor podía ser doloroso?.No,daba aquella sensación y con ella ,como un pack, venía aquel olor inconfundible a muerte. Arrugó la punta de su nariz y cerró los ojos aspirando mejor el aroma. Dios!No podía controlarse! Estaba a punto de apartarlo pero reprimió todo aquello al escucharle de nuevo hablar. ¿Era normal sentir todo aquello?. Intentaba tranquilizarla pero no lo hacía, pues su sonrisa era amarga - Jura... júrame que no le pasará nada a mi bebe...- apretó los labios atrapando su mirada con fiereza . Hasta el destello de sus ojos era diferente, mucho mas salvaje y mucho mas distante con el vampiro - Hazlo!Maldita sea! Jura por tus..padres- exigió ella. Recordó aquella conversación , donde le habló sobre sus padres . Muertos. Por eso mismo , por su memoria, deseaba el juramento.
Por suerte, ella desvió su mirada de los ojos café del vampiro y los enfocó en la mujer que entraba a toda prisa. Su amiga había venido. Esbozó una sonrisa sincera, dulce. Solo con ella se mostraba dulce y tierna, porque lo merecía y porque deseaba lo mejor para ella. Parecía un antídoto a sus dolores, y sin poder evitar estiró ambas manos para abrazarla cariñosamente - Te prometí ser la primera en ver los ojos de mi niño.. - suaves melodías brotadas de su garganta. Pero lo que venía a continuación eran tormentas de dolor . Miró de nuevo a Louis, esta vez mucho mas "calmada" con su persona. Al fin había echo algo bien!. No deseaba verle en aquel momento por eso se opuso al instante - No. Espera fuera ,Louis...- tal vez iba a ser hipócrita pero no deseaba que su hijo estuviera en brazos o a la vista de un ser como el - Por favor...y...gracias - fueron unas palabras que brotaron con mucha dificultad. El orgullo junto con el dolor no le permitía comunicarse demasiado con Louis.
Llevó una mano a la mano de Doreen,la cual limpiaba su frente suavemente. La apretó y al mismo tiempo sus dientes crujieron . Lyuba sentía la urgencia de empujar,pues su útero estaba dilatado ,tras aquel tiempo que sus amigos permanecieron inactivos a su lado. Miró asustada a Doreen y apretó su mano temerosa.

Lyuba A. Yumara- Licántropo Clase Baja

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Re: The Invisible Wall
Allí se sentía algo que a falta de una palabra mas adecuada, podría clasificar como tensión. Pero no eran asuntos en lo que el asiático tuviera nombre. Omitir esas cosas, mientras dejaba a su mente fundirse en un espacio en blanco. Estaba quieto, en un sitio donde no estorbaba el paso, pero desde donde podía presenciar todo con claridad. Tenía en las manos en abrigo del vampiro. Apenas lo sintió cuando, momentos atrás, le había terminado por apartar de la entrada.
Si se había detenido demás, era por que esa mirada lo hacia sentirse mal. ¿Acaso la gitana solo creía de el que era un idiota, incapaz de hacer algo bien?
Jérémie deseaba seguir siéndole tan útil, como en ese momento lo era la joven llamada Doreen. Una chica de rostro tan dulce, y movimientos gráciles como los de un cervatillo de cuento. No pudo evitar sonreírle, mientras sus manos se aferraban con más fuerza a la tela de la prenda que sostenía. -No… no podría hacerlo… Gracias, estaré bien. Lo único que importa es Lyuba… y su…- La gitana pasaba de estar al rojo vivo –por que al vampiro por lo que noto aun en medio de su estado de… ¿estupor? Igualmente le trataba algo rudo, no tan asesino quizás, pero el ya sabia lo que era eso. Ver esas pupilas que parecen desear la muerte de aquel que tiene delante. A ser de nuevo, la muchacha que el conoció. Fue por el trato a Doreen, que confirmo aquel pensamiento que tuviera ya antes de todo aquel suceso.
No tenía ni que decírselo. Sabía que era cuestión de minutos, de hecho, se lo había esperado mucho antes, desde que lo viera aparecer. Algo así como un “vete y no molestes mas”. Como si el fuera una especie de servilleta, que una vez usada, ya no te sirve de mucho. Aun así, no podía evitar poner esa mirada dolida.
Al menos… y contra todo pronostico, se lo pedía con buenos modales. Un “gracias”, que era fácil ver que costaba, no solo por que la vida dentro de ella quería conocer el mundo ya, si no por el propio carácter fuerte de la madre. Asintió. -Claro… yo… yo esperare halla afuera… no me iré…. No hasta saber que estén bien… Hasta verte con tu pequeño en brazos, Lyuba. Rezare por ti. - Le aseguro con voz dulce, en tono medio, pero perfectamente audible. Era lo único que podía hacer, de cualquier forma. No era mucho de hacer ese tipo de cosas, pero, quería verla bien. -Doreen… No la sueltes.- Le pidió, aunque sabia que no era necesario.
Acto seguido, el cambiaformas, obedeció. Después de todo, siempre era dócil como un cachorrito. Con paso rápido, y el corazón oprimido, se escurrió fuera. Como siempre ocurre en ese tipo de cosas, la gente miraba curiosa. Pero sin atreverse a acercarse del todo, respetando un poco. Lo miraron. ¿Qué cara tenia? Camino un poco, antes de desplomarse sobre el suelo, con las manos entre los cabellos, los codos sobre las rodillas. Oía murmullos. ¿Lo creían el padre? ¿El amante? ¿Un amigo? Louis no era en realidad nada de eso.
Escuchaba el movimiento propio del lugar, que no paraba sus actividades, pero sobre este, estaba el que le importaba. ¿Cómo seria el bebe de la gitana? Louis jamás había tenido la oportunidad de cargar uno. Y sabía mas que bien, que aquel día seguiría igual. Tenía confianza en esas personas que había traído. Confiaba que la cuidaran. El embarazo no es una enfermedad, pero si era riesgoso, había tantos males flotando por Paris… Peino sus cabellos, dejando ir el aire de sus pulmones. Esperando por el llanto que le anunciara que todo estaba un paso delante.
Si se había detenido demás, era por que esa mirada lo hacia sentirse mal. ¿Acaso la gitana solo creía de el que era un idiota, incapaz de hacer algo bien?
Jérémie deseaba seguir siéndole tan útil, como en ese momento lo era la joven llamada Doreen. Una chica de rostro tan dulce, y movimientos gráciles como los de un cervatillo de cuento. No pudo evitar sonreírle, mientras sus manos se aferraban con más fuerza a la tela de la prenda que sostenía. -No… no podría hacerlo… Gracias, estaré bien. Lo único que importa es Lyuba… y su…- La gitana pasaba de estar al rojo vivo –por que al vampiro por lo que noto aun en medio de su estado de… ¿estupor? Igualmente le trataba algo rudo, no tan asesino quizás, pero el ya sabia lo que era eso. Ver esas pupilas que parecen desear la muerte de aquel que tiene delante. A ser de nuevo, la muchacha que el conoció. Fue por el trato a Doreen, que confirmo aquel pensamiento que tuviera ya antes de todo aquel suceso.
No tenía ni que decírselo. Sabía que era cuestión de minutos, de hecho, se lo había esperado mucho antes, desde que lo viera aparecer. Algo así como un “vete y no molestes mas”. Como si el fuera una especie de servilleta, que una vez usada, ya no te sirve de mucho. Aun así, no podía evitar poner esa mirada dolida.
Al menos… y contra todo pronostico, se lo pedía con buenos modales. Un “gracias”, que era fácil ver que costaba, no solo por que la vida dentro de ella quería conocer el mundo ya, si no por el propio carácter fuerte de la madre. Asintió. -Claro… yo… yo esperare halla afuera… no me iré…. No hasta saber que estén bien… Hasta verte con tu pequeño en brazos, Lyuba. Rezare por ti. - Le aseguro con voz dulce, en tono medio, pero perfectamente audible. Era lo único que podía hacer, de cualquier forma. No era mucho de hacer ese tipo de cosas, pero, quería verla bien. -Doreen… No la sueltes.- Le pidió, aunque sabia que no era necesario.
Acto seguido, el cambiaformas, obedeció. Después de todo, siempre era dócil como un cachorrito. Con paso rápido, y el corazón oprimido, se escurrió fuera. Como siempre ocurre en ese tipo de cosas, la gente miraba curiosa. Pero sin atreverse a acercarse del todo, respetando un poco. Lo miraron. ¿Qué cara tenia? Camino un poco, antes de desplomarse sobre el suelo, con las manos entre los cabellos, los codos sobre las rodillas. Oía murmullos. ¿Lo creían el padre? ¿El amante? ¿Un amigo? Louis no era en realidad nada de eso.
Escuchaba el movimiento propio del lugar, que no paraba sus actividades, pero sobre este, estaba el que le importaba. ¿Cómo seria el bebe de la gitana? Louis jamás había tenido la oportunidad de cargar uno. Y sabía mas que bien, que aquel día seguiría igual. Tenía confianza en esas personas que había traído. Confiaba que la cuidaran. El embarazo no es una enfermedad, pero si era riesgoso, había tantos males flotando por Paris… Peino sus cabellos, dejando ir el aire de sus pulmones. Esperando por el llanto que le anunciara que todo estaba un paso delante.

Louis J. Bouquet- Cambiaformas

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Re: The Invisible Wall
En cuanto tuvo a Doreen de nuevo a su lado, le sonrió a modo de agradecimiento, gesto que se acentuó cuando escuchó los cumplidos hacia su persona, alzó la vista a penas para luego regresarla a la gitana. Se lavó las manos de inmediato y por fortuna notó que su amiga humana sabía qué hacer, así que no fue necesario darle órdenes.
Estuvo a punto de comenzar a darle indicaciones a su paciente cuando ésta, fulminándolo con la mirada, una tan fiera, incluso más que cuando la conoció y lo hirió, que se sintió acobardado por un segundo. Pero ese era el momento menos indicado para dar un paso hacia atrás. Y luego aquello, aquel golpe bajo y trapero, Daniil abrió los ojos sorprendido tratando de comprender lo que acababa de escuchar y luego, lentamente, tal vez demasiado considerando la situación, asintió.
-Te lo juro –aceptó, aunque aquel juramente era sellado sobre las tumbas silentes que había dejado allá en Nóvgorod, cubiertas por el polvo de los siglos-, tanto tú como tu bebé estarán bien, yo me encargaré de eso –su voz sonó rígida y algo distante, luego tragó saliva, apartó cabello de la frente de Lyuba que se pegaba por el sudor y se acercó a ella, aunque ahora la cercanía era incluso más peligrosa, debido a sus respectivas naturalezas-, prometí cuidarte, estoy aquí para eso –esta vez le habló suave, con tono calmado como un arrullo.
Observó por sobre su hombro al joven, a quien la gitana le pedía que se fuera, a pesar de sólo verlo de soslayo, notó esa urgencia y decepción en su semblante. Sabía, porque así lo intuía, que era una pieza clave en todo ese rompecabezas, sólo aún no entendía bien cuál era su papel. Regresó la mirada a Lyuba, trataba de tranquilizarla aunque ni él mismo podía tranquilizarse.
-Respira profundo –indicó al tiempo que se acomodaba, y la acomodaba a su vez en una posición cómoda para el alumbramiento-, voy a necesitar que seas muy fuerte –no iba a mentirle diciendo que no dolería o algo así, él imitaba la respiración que requería ella hiciera, profunda y con cierto ritmo-, puja –le pidió y contó los segundos mentalmente. En algún punto la tomó de la mano para infundirle apoyo y confianza, de inmediato notó su nueva fuerza, reafirmando lo que ya sospechaba.
Así una, dos, tres veces le pidió que hiciera lo mismo, siempre alzando los ojos de su rostro perfecto y adolorido para dirigirlos a Doreen y comprobar que seguía ahí, haciendo su tarea. Lo peor estaba por venir, pero estaba lista.
-Ya falta poco –poco, relativamente, pero lo más complicado, sin embargo, el doctor tenía fe en Lyuba, la sabía fuerte, y su nueva condición le ayudaría, de nuevo la mecánica se repitió, respirar y pujar, alternadamente. Había cosas de su trabajo que eran terribles, como diagnosticar una enfermedad terminal o que un paciente muriera en sus manos, pero recibir un recién nacido, ser capaz de ver de aquel modo vida en su más pura acepción, esos eran los detalles que lo mantenían lúcido. Se preparó para ese momento, algo nervioso, no podía negarlo, pero dispuesto a enfrentar cualquier cosa que viniera. Había prometido proteger a esa gitana y a su hijo, estaba ahí para cumplir con su palabra.
Estuvo a punto de comenzar a darle indicaciones a su paciente cuando ésta, fulminándolo con la mirada, una tan fiera, incluso más que cuando la conoció y lo hirió, que se sintió acobardado por un segundo. Pero ese era el momento menos indicado para dar un paso hacia atrás. Y luego aquello, aquel golpe bajo y trapero, Daniil abrió los ojos sorprendido tratando de comprender lo que acababa de escuchar y luego, lentamente, tal vez demasiado considerando la situación, asintió.
-Te lo juro –aceptó, aunque aquel juramente era sellado sobre las tumbas silentes que había dejado allá en Nóvgorod, cubiertas por el polvo de los siglos-, tanto tú como tu bebé estarán bien, yo me encargaré de eso –su voz sonó rígida y algo distante, luego tragó saliva, apartó cabello de la frente de Lyuba que se pegaba por el sudor y se acercó a ella, aunque ahora la cercanía era incluso más peligrosa, debido a sus respectivas naturalezas-, prometí cuidarte, estoy aquí para eso –esta vez le habló suave, con tono calmado como un arrullo.
Observó por sobre su hombro al joven, a quien la gitana le pedía que se fuera, a pesar de sólo verlo de soslayo, notó esa urgencia y decepción en su semblante. Sabía, porque así lo intuía, que era una pieza clave en todo ese rompecabezas, sólo aún no entendía bien cuál era su papel. Regresó la mirada a Lyuba, trataba de tranquilizarla aunque ni él mismo podía tranquilizarse.
-Respira profundo –indicó al tiempo que se acomodaba, y la acomodaba a su vez en una posición cómoda para el alumbramiento-, voy a necesitar que seas muy fuerte –no iba a mentirle diciendo que no dolería o algo así, él imitaba la respiración que requería ella hiciera, profunda y con cierto ritmo-, puja –le pidió y contó los segundos mentalmente. En algún punto la tomó de la mano para infundirle apoyo y confianza, de inmediato notó su nueva fuerza, reafirmando lo que ya sospechaba.
Así una, dos, tres veces le pidió que hiciera lo mismo, siempre alzando los ojos de su rostro perfecto y adolorido para dirigirlos a Doreen y comprobar que seguía ahí, haciendo su tarea. Lo peor estaba por venir, pero estaba lista.
-Ya falta poco –poco, relativamente, pero lo más complicado, sin embargo, el doctor tenía fe en Lyuba, la sabía fuerte, y su nueva condición le ayudaría, de nuevo la mecánica se repitió, respirar y pujar, alternadamente. Había cosas de su trabajo que eran terribles, como diagnosticar una enfermedad terminal o que un paciente muriera en sus manos, pero recibir un recién nacido, ser capaz de ver de aquel modo vida en su más pura acepción, esos eran los detalles que lo mantenían lúcido. Se preparó para ese momento, algo nervioso, no podía negarlo, pero dispuesto a enfrentar cualquier cosa que viniera. Había prometido proteger a esa gitana y a su hijo, estaba ahí para cumplir con su palabra.

Daniil Stravinsky- Vampiro/Realeza

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Re: The Invisible Wall
Los ojos de la rubia siguieron el camino del cambiaformas hasta que se perdió de su vista. La tristeza en los ojos de aquel hombre la hizo sentir una opresión en el pecho. Si Lyuba hubiera visto lo mortificado que estaba al irlos a buscar seguramente le hubiera perdonado cualquier problema que tuvieran, y claro, le hubiera permitido permanecer en aquel lugar. Soltó un suspiro bastante prolongado, intentando dejar de pensar en el rostro triste de aquel hombre. Hizo una mueca poco perceptible pero en cuanto escuchó un quejido de la gitana, olvidó aquello, no al hombre que había salido, más bien se enfocó a lo que había llegado, lo gracioso es que incluso su seguridad se había hecho a un lado con tal de ver bien a su amiga, y claro al bebé.
Las manos suaves y delicadas de Doreen habían sujetado con tranquilidad el cabello de la gitana, con un palito, hizo una coleta en con el cabello para sujetarlo, entonces se sentó, cruzó sus piernas y entonces dejo que el cuerpo de su amiga se recargará sobre sus piernas. De repente secaba la frente de ella, para que el sudor no llegara a molestarla, los ojos, la boca, cosas pequeñas pero que seguro incomodarían en ese momento.
Tomó la mano de Lyuba con tranquilidad, pero sintió la fuerza de su amiga presionar su pequeña mano, casi saca un quejido de Dolor pero se aguantó, no era momento para quejarse, ahora tenía que enfocarse en el parto. En el bebé.
Doreen no dejó de mirar a Daniil, su semblante tan preocupado, incluso esa tristeza en sus ojos eran diferentes a los normales. ¿Qué estaría sintiendo? Cuantos sentimientos encontrados tendría dentro. Quería abrazar a su amigo, quería darle consuelo, decirle que todo estaría bien. Una prueba tan grande estaba teniendo en sus manos. Recibir al bebé de esa gitana seguramente era una prueba grande, el destino es cruel, bastante en ese tipo de cosas. La rubia no sabía que decir, no sabía ya que hacer, solo intentaba tener en una buena posición a su amiga, que no se lastimará, que no sintiera más dolor del que ya estaba sintiendo. Dolor, tristeza, todos esos sentimientos estaban rondando por aquel salón, y sin embargo Doreen se sentía feliz, estaba por ver como un bebé llegaba a la tierra, un bebé importante, uno que significaba todo para ella, e incluso para los que estaban presentes, un bebé que traería luz, esperanza, alegría y amor, eso que les estaban haciendo falta en su vida a todos.
Poco a poco las cosas comenzaron a tranquilizarse, incluso el dolor de Daniil ya se había esfumado, incluso él había dejado a un lado todo lo que tenía dentro por centrarse en el nacimiento. Doreen observó la mesita que teníamos cerca. Ahí se encontraban unas toallas limpias, una pequeña manta para poder enredar el cuerpecito frágil de su nuevo invitado - Trae eso - le indicó al joven camarero para que estuviera listo por cualquier cosa. No pudo evitar sonreír al ver la cara de asco que el joven había puesto al acercarse, era normal, estaba bastante escaso de edad, no estaba preparado, y pocas personas aguantaban la venida de un bebé, que aunque parecía sencillo, era un acto bastante puro y especial.
Las manos suaves y delicadas de Doreen habían sujetado con tranquilidad el cabello de la gitana, con un palito, hizo una coleta en con el cabello para sujetarlo, entonces se sentó, cruzó sus piernas y entonces dejo que el cuerpo de su amiga se recargará sobre sus piernas. De repente secaba la frente de ella, para que el sudor no llegara a molestarla, los ojos, la boca, cosas pequeñas pero que seguro incomodarían en ese momento.
Tomó la mano de Lyuba con tranquilidad, pero sintió la fuerza de su amiga presionar su pequeña mano, casi saca un quejido de Dolor pero se aguantó, no era momento para quejarse, ahora tenía que enfocarse en el parto. En el bebé.
Doreen no dejó de mirar a Daniil, su semblante tan preocupado, incluso esa tristeza en sus ojos eran diferentes a los normales. ¿Qué estaría sintiendo? Cuantos sentimientos encontrados tendría dentro. Quería abrazar a su amigo, quería darle consuelo, decirle que todo estaría bien. Una prueba tan grande estaba teniendo en sus manos. Recibir al bebé de esa gitana seguramente era una prueba grande, el destino es cruel, bastante en ese tipo de cosas. La rubia no sabía que decir, no sabía ya que hacer, solo intentaba tener en una buena posición a su amiga, que no se lastimará, que no sintiera más dolor del que ya estaba sintiendo. Dolor, tristeza, todos esos sentimientos estaban rondando por aquel salón, y sin embargo Doreen se sentía feliz, estaba por ver como un bebé llegaba a la tierra, un bebé importante, uno que significaba todo para ella, e incluso para los que estaban presentes, un bebé que traería luz, esperanza, alegría y amor, eso que les estaban haciendo falta en su vida a todos.
Poco a poco las cosas comenzaron a tranquilizarse, incluso el dolor de Daniil ya se había esfumado, incluso él había dejado a un lado todo lo que tenía dentro por centrarse en el nacimiento. Doreen observó la mesita que teníamos cerca. Ahí se encontraban unas toallas limpias, una pequeña manta para poder enredar el cuerpecito frágil de su nuevo invitado - Trae eso - le indicó al joven camarero para que estuviera listo por cualquier cosa. No pudo evitar sonreír al ver la cara de asco que el joven había puesto al acercarse, era normal, estaba bastante escaso de edad, no estaba preparado, y pocas personas aguantaban la venida de un bebé, que aunque parecía sencillo, era un acto bastante puro y especial.

Doreen Caracciolo- Humano Clase Media

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