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Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
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Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Se afianzo el abrigo mientras salía del coche y se dirigía a interior de su propio restaurante, tenia un cheff nuevo y deseaba ver por si mismo que tal trabajaba, hacia un par de años que el no trabajaba en nada mas que en la administración de sus bienes, había sido difícil pero había logrado un patrimonio estable y bastante abundante… ahora…la cosa es que su vida estaba tan vacía como el cascaron del polluelo que acaba de nacer. Entro al lugar, se sentía orgulloso cada vez que entraba, de techos altos y elegante decoración, los finos candelabros daban una iluminación casi mágica al lugar. Sonrío y le entrego su abrigo al hombre que se acercó respetuosamente a recogerlo.
Sus dedos se perdieron por su cabello unos segundos y su mirada se vio en uno de los espejos de la pared, aun se veía bien pero era obvio que no era un jovenzuelo… no había nada mas en su vida que el grupo de amigos con el que se reunía una vez por semana para jugar lo que se les ocurriera, daba gracias por que en la mayoría de las veces fuesen juegos de mesa. Aun intentaba mantener una buena condición física no deseaba arriesgarse a romperse algo, aquellos eran sus amigos, pero cierto era que la mayoría eran bastante mas jóvenes que el.
Entro al lugar alejando los pensamientos sobre su vida personal, observo a los clientes e intento buscar alguna señal de disgusto en sus rostros, no había avisado a su personal que estaría ahí así que noto que algunos cometían alguna que otra torpeza, nada demasiado notorio, sonrió un poco, no le molestaba, significaba que les importaba su presencia, sin embargo podía notar por el ambiente que estaban haciendo bien su trabajo y además al parecer no solo los meseros, el cheff estaba teniendo buen recibimiento. Sonrío complacido y camino por el lugar tranquilamente, no deseaba incomodar asi que intentaba que sus movimientos fuesen suaves, de vez en vez preguntaba a algún cliente si estaba satisfecho, recibía algún coqueteo de vez en cuando, a veces solo miradas receptivas, la verdad era que últimamente no sabia como interactuar con el sexo opuesto, era conocido por ser un amante atento pero también nada seguro…el no deseaba mas eso. Quería una compañera, por lo que las aventuras, al parecer habían terminado ya.
Sus dedos se perdieron por su cabello unos segundos y su mirada se vio en uno de los espejos de la pared, aun se veía bien pero era obvio que no era un jovenzuelo… no había nada mas en su vida que el grupo de amigos con el que se reunía una vez por semana para jugar lo que se les ocurriera, daba gracias por que en la mayoría de las veces fuesen juegos de mesa. Aun intentaba mantener una buena condición física no deseaba arriesgarse a romperse algo, aquellos eran sus amigos, pero cierto era que la mayoría eran bastante mas jóvenes que el.
Entro al lugar alejando los pensamientos sobre su vida personal, observo a los clientes e intento buscar alguna señal de disgusto en sus rostros, no había avisado a su personal que estaría ahí así que noto que algunos cometían alguna que otra torpeza, nada demasiado notorio, sonrió un poco, no le molestaba, significaba que les importaba su presencia, sin embargo podía notar por el ambiente que estaban haciendo bien su trabajo y además al parecer no solo los meseros, el cheff estaba teniendo buen recibimiento. Sonrío complacido y camino por el lugar tranquilamente, no deseaba incomodar asi que intentaba que sus movimientos fuesen suaves, de vez en vez preguntaba a algún cliente si estaba satisfecho, recibía algún coqueteo de vez en cuando, a veces solo miradas receptivas, la verdad era que últimamente no sabia como interactuar con el sexo opuesto, era conocido por ser un amante atento pero también nada seguro…el no deseaba mas eso. Quería una compañera, por lo que las aventuras, al parecer habían terminado ya.

Erico Morelli- Humano Clase Media

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Fecha de inscripción: 28/09/2011
Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
El día para la Duquesa se había presentado bastante ajetreado, sabía bien que la “visita social” a París apenas y le daría tiempo para respirar, que apenas y le daría tiempo para recordar a la Aleksandra libre de compromisos, que debía ser muy inteligente para mover las piezas en su tablero de actividades para tomarse un tiempo para ella misma. Encima para colmo no dejaba de rondar por su cabeza, aún estando lejos de Rusia, cuando sería el bendito día en que recibiría noticias del bastardo del Duque, Vaslav Viacheslav, ese maldito ser que apenas y lograba soportar y no por ella, sino por su querida Rusia, no tenía prisa por saber de él pero cuanto antes se enterará en que iban a trabajar juntos por su nación mucho mejor.
La joven Kuznetsova había sido informada que invitación a cenar de esa noche por causas sumamente forzosas era cancelada, dio gracias al cielo por ello, se trataba de una cena donde de haberse llevado a cabo tendría que fingir un gusto y una felicidad extrema por estar ahí y eso precisamente hoy le hubiera resultado difícil tal actuación, aunque esa victoria solamente la podía cantar por ese día y quizá algunos más pues simplemente la invitación se retrasaba pero por hoy era mujer libre….así se sintió de que esta noche podía disponer de su tiempo y de ella aunque eso implicase degustar su cena de manera solitaria, poco le importaba eso de vez en cuando no le venia mal un poco de soledad.
Llamo a la fiel chica que estaba a su servicio dispuesta a hacer su pedido sobre lo que deseaba cenar esta noche, al ver aquel rostro juvenil siempre sonriente frente a ella le recordó que ella también era una joven llena de vida su conciencia de inmediato se activo y comenzó a atosigarla “¿Por qué tienes que quedarte aquí sola? nada te impide disfrutar de la vida y sus places….reacciona Aleksandra tú no eres así no dejes que la vida te consuma…se tú quien consuma a la vida…sal…..debora el mundo entero que estas hecha para ello” con una sonrisa perspicaz se dirigió a la muchacha –saldré esta noche, prepara por favor e vestido negro, el de encajes, el abrigo y que este listo el carruaje- la sonrisa no se borraba de su rostro, Aleksandra portaba una sonrisa capaz de consumir con sus encantos a cualquier hombre que se le parase enfrente –pero….no vienen a por usted Madame- replico la muchacha un poco preocupada –sola- fue lo único que respondió en tono amable –date prisa- la urgió don amabilidad.
Mientras se vestía y la muchacha la ayudaba pensaba a donde ir, deseba hacer tantas cosas quizás acudir al teatro, pasear por la plaza, entrar solo a un café, en ir a aquel restaurante que esta mañana había llamado su atención y al cual aún no tenía la fortuna de conocer.
Estaba decidido. Antes de subir al carruaje dio indicaciones a donde debían llevarla. Mientras recorrían las calles observaba el ajetreo nocturno de las calles parisinas, pareciera que por primera vez la Duquesa se daba ese gusto. El carruaje se detuvo y al poco era ayudada hasta descender de el.
Entro al sitio con una sonrisa carismática en su rostro. Un joven se acerco de inmediato a recibirla, recogió su abrigo y después de una expresión de evidente asombro la acompaño hasta tomar asiento frente a una mesa en un sitio estratégico del lugar. El joven había preguntado si esperaba a alguien y al escuchar su respuesta como no se iba a asombrar de enterarse que nadie la acompañaría pensando que eso era una verdadera lastima.
El menú sobre la mesa y ella en espera de la copa de vino solicitada al camarero y una enorme satisfacción revelada en el rostro de la joven por su estupenda elección, el haberse liberado de la prisión de las paredes de la mansión, el restaurat tan acogedor en el que se encontraba definitivamente se sentía como en una cena en casa rodeada de sus mejores amigos.
Perdió su atención en el menú cuando se percato que un hombre de edad madura con pasos suaves caminaba por entre las mesas y en algunas ocasiones interactuaba con los comensales, por lógica supuso que se trataba del dueño del lugar. Le seguía disimuladamente con la mirada fingiendo su atención en el menú concentrándose nuevamente en el cuando noto que caminaba en dirección a su mesa deseando tener la fortuna de que el caballero le dirigiera unas palabras a ella. Quizás su noche estaba a punto de no ser tan solitaria, nunca se sabe.
La joven Kuznetsova había sido informada que invitación a cenar de esa noche por causas sumamente forzosas era cancelada, dio gracias al cielo por ello, se trataba de una cena donde de haberse llevado a cabo tendría que fingir un gusto y una felicidad extrema por estar ahí y eso precisamente hoy le hubiera resultado difícil tal actuación, aunque esa victoria solamente la podía cantar por ese día y quizá algunos más pues simplemente la invitación se retrasaba pero por hoy era mujer libre….así se sintió de que esta noche podía disponer de su tiempo y de ella aunque eso implicase degustar su cena de manera solitaria, poco le importaba eso de vez en cuando no le venia mal un poco de soledad.
Llamo a la fiel chica que estaba a su servicio dispuesta a hacer su pedido sobre lo que deseaba cenar esta noche, al ver aquel rostro juvenil siempre sonriente frente a ella le recordó que ella también era una joven llena de vida su conciencia de inmediato se activo y comenzó a atosigarla “¿Por qué tienes que quedarte aquí sola? nada te impide disfrutar de la vida y sus places….reacciona Aleksandra tú no eres así no dejes que la vida te consuma…se tú quien consuma a la vida…sal…..debora el mundo entero que estas hecha para ello” con una sonrisa perspicaz se dirigió a la muchacha –saldré esta noche, prepara por favor e vestido negro, el de encajes, el abrigo y que este listo el carruaje- la sonrisa no se borraba de su rostro, Aleksandra portaba una sonrisa capaz de consumir con sus encantos a cualquier hombre que se le parase enfrente –pero….no vienen a por usted Madame- replico la muchacha un poco preocupada –sola- fue lo único que respondió en tono amable –date prisa- la urgió don amabilidad.
Mientras se vestía y la muchacha la ayudaba pensaba a donde ir, deseba hacer tantas cosas quizás acudir al teatro, pasear por la plaza, entrar solo a un café, en ir a aquel restaurante que esta mañana había llamado su atención y al cual aún no tenía la fortuna de conocer.
Estaba decidido. Antes de subir al carruaje dio indicaciones a donde debían llevarla. Mientras recorrían las calles observaba el ajetreo nocturno de las calles parisinas, pareciera que por primera vez la Duquesa se daba ese gusto. El carruaje se detuvo y al poco era ayudada hasta descender de el.
Entro al sitio con una sonrisa carismática en su rostro. Un joven se acerco de inmediato a recibirla, recogió su abrigo y después de una expresión de evidente asombro la acompaño hasta tomar asiento frente a una mesa en un sitio estratégico del lugar. El joven había preguntado si esperaba a alguien y al escuchar su respuesta como no se iba a asombrar de enterarse que nadie la acompañaría pensando que eso era una verdadera lastima.
El menú sobre la mesa y ella en espera de la copa de vino solicitada al camarero y una enorme satisfacción revelada en el rostro de la joven por su estupenda elección, el haberse liberado de la prisión de las paredes de la mansión, el restaurat tan acogedor en el que se encontraba definitivamente se sentía como en una cena en casa rodeada de sus mejores amigos.
Perdió su atención en el menú cuando se percato que un hombre de edad madura con pasos suaves caminaba por entre las mesas y en algunas ocasiones interactuaba con los comensales, por lógica supuso que se trataba del dueño del lugar. Le seguía disimuladamente con la mirada fingiendo su atención en el menú concentrándose nuevamente en el cuando noto que caminaba en dirección a su mesa deseando tener la fortuna de que el caballero le dirigiera unas palabras a ella. Quizás su noche estaba a punto de no ser tan solitaria, nunca se sabe.

Aleksandra Kuznetsova- Licántropo/Realeza

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Fecha de inscripción: 25/10/2011
Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Caminando entre las mesas llamo ligeramente su atención la entrada de un nuevo cliente, le vio apenas de reojo pero no queriendo alejar su atención de la pareja a la que le hablaba en ese momento les sonrió asintiendo a lo que le decían. Ellos parecían a gusto con el lugar, eso le agradaba. Algunos más, de un carácter algo mas presuntuoso simplemente decían que todo estaba bien. Lo cual por supuesto quería decir que no encontraba defectos en su cocina o en su atención, lo cual era seguramente lo mas que podría sacar de algunos apretados labios.
Nada mas terminar con la pareja su mirada busco al nuevo cliente, buscando ver lo que no había logrado ver aun, como atendían a los recién llegados. Para su agrado los procedimientos fueron justo los que el había indicado, el mesero que atendía a la dama se mostro atento pero educadamente distante, sabia perfectamente lo que debía estarle costando aquello al muchacho, la dama frente a el no era cualquier dama, era una mujer de extraordinaria belleza, su cabello parecía perfectamente peinado y cuidadosamente arreglado, lizo y brillante daban ganas de quitarle las horquillas y envolver los dedos en ellos. Dejando que envolvieran el rostro fino, acariciando una piel que se adivinaba perfecta y suave, tersa y blanca… su belleza se notaba a la distancia, incluso al numero de mesas que estaba podía decir que aquellos labios tentaban al pecado y sonrió para si mismo, negando con la cabeza. Basta ya Érico, recuerda, es tiempo de dejar de ir jugando de cama en cama, se profesional caballero. Se dijo a si mismo mientras soltaba un poco de aire dibujando una educada sonrisa y caminando hacia ella.
Conforme se acercaba llamo su atención lo perfecta que era su nariz, recta y ligeramente respingada, las abundantes pestañas que abanicaban en cada parpadeo…noto cada maldito detalle en aquel femenino rostro. No podía adivinar como podría verse de pie y se arrepintió de no haber apartado su atención un segundo de la pareja anterior para apreciarla. Solo el pensamiento inundo su cabeza rio para sus adentros, no, no, aquello no era razón de arrepentimientos, había actuado justo como tenia que haberlo hecho, había hecho lo correcto como anfitrión y como mujeriego reformado. El jamás, muy a pesar de su adoración por las mujeres y el constante cambio en la que le acompañaba, jamás había sido tachado de patán y al menos se alegraba de nunca haber caído tan bajo.
-buenas noches señorita- le hablo con una discreta inclinación al llegar hasta su lado, buscando adquirir la atención de aquellos ojos…oh…a esa distancia podía ver perfectamente el color, eran una hermosos ojos… oscurecerían al calor de la pasión? Seguramente algún afortunado lo averiguaría- Erico Morelli, el dueño del lugar- se presento - ¿ le están atendiendo bien?- “disculpe si hay algún error mi personal puede atender princesas pero no esta acostumbrado a las diosas” y agradeció que el automático comentario se quedara en su cabeza.
Nada mas terminar con la pareja su mirada busco al nuevo cliente, buscando ver lo que no había logrado ver aun, como atendían a los recién llegados. Para su agrado los procedimientos fueron justo los que el había indicado, el mesero que atendía a la dama se mostro atento pero educadamente distante, sabia perfectamente lo que debía estarle costando aquello al muchacho, la dama frente a el no era cualquier dama, era una mujer de extraordinaria belleza, su cabello parecía perfectamente peinado y cuidadosamente arreglado, lizo y brillante daban ganas de quitarle las horquillas y envolver los dedos en ellos. Dejando que envolvieran el rostro fino, acariciando una piel que se adivinaba perfecta y suave, tersa y blanca… su belleza se notaba a la distancia, incluso al numero de mesas que estaba podía decir que aquellos labios tentaban al pecado y sonrió para si mismo, negando con la cabeza. Basta ya Érico, recuerda, es tiempo de dejar de ir jugando de cama en cama, se profesional caballero. Se dijo a si mismo mientras soltaba un poco de aire dibujando una educada sonrisa y caminando hacia ella.
Conforme se acercaba llamo su atención lo perfecta que era su nariz, recta y ligeramente respingada, las abundantes pestañas que abanicaban en cada parpadeo…noto cada maldito detalle en aquel femenino rostro. No podía adivinar como podría verse de pie y se arrepintió de no haber apartado su atención un segundo de la pareja anterior para apreciarla. Solo el pensamiento inundo su cabeza rio para sus adentros, no, no, aquello no era razón de arrepentimientos, había actuado justo como tenia que haberlo hecho, había hecho lo correcto como anfitrión y como mujeriego reformado. El jamás, muy a pesar de su adoración por las mujeres y el constante cambio en la que le acompañaba, jamás había sido tachado de patán y al menos se alegraba de nunca haber caído tan bajo.
-buenas noches señorita- le hablo con una discreta inclinación al llegar hasta su lado, buscando adquirir la atención de aquellos ojos…oh…a esa distancia podía ver perfectamente el color, eran una hermosos ojos… oscurecerían al calor de la pasión? Seguramente algún afortunado lo averiguaría- Erico Morelli, el dueño del lugar- se presento - ¿ le están atendiendo bien?- “disculpe si hay algún error mi personal puede atender princesas pero no esta acostumbrado a las diosas” y agradeció que el automático comentario se quedara en su cabeza.

Erico Morelli- Humano Clase Media

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Fecha de inscripción: 28/09/2011
Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
A pesar de tener los ojos sobre el menú que sostenía en sus manos ella no dejaba de prestar atención a esos pasos, lentos, suaves y elegantes que se aproximaban hacía ella. De repente alzaba la mirada descubriendo como el caballero no dejaba de mirarla con insistencia, deleitándose de cómo esos ojos brillaban entre la tenue luz de las velas mientras la escrutaban con total y disimulado detenimiento. Una sonrisa se dibujo en sus labios complacida de haber captado su atención. Volvió su vista al menú intentando ignorar la forma en que la miraba pero sintiéndose dichosa de cautivar a los hombres aún cuando estos ya no eran tan jovencitos. Tal vez eso era precisamente lo que a la joven Duquesa le despertaba cierta inquietud, cierta curiosidad, cierto deseo. Se sorprendió de ella misma al darse cuenta que se estaba sintiendo atraída por un hombre de edad madura, en su opinión, bastante atractivo por cierto. Lo peor, o lo mejor era que ella jamás frenaba sus impulsos mucho menos sus deseos.
La sonrisa aún dibujada en sus labios se pronuncio más cuando, al fin después de largos segundos que le parecieron una eternidad, el hombre de cabellos negros con destellos plateados se detenía frente a la mesa de la joven y le hablaba con su tan varonil voz. Levanto la mirada lentamente hasta encontrarse con su brillante mirada –Buenas noches, Monsieur- su voz fue tan cortes como la de él y tan dulce y sensual que cualquiera que la haya escuchado juraría que estaba intentando seducirlo –Aleksandra Kuznetsova, encantada de conocerle- dijo con total sinceridad, además se trataba nada mas y nada menos que del dueño de tan famoso restaurate –Oh si, Monsieur Moreli, la atención es excelente- le respondía justo cuando el camarero se acercaba con el vino y lo colocaba frente a ella con movimientos un poco torpes, que afortunadamente ningún accidente paso, seguramente intimidado ante la presencia de monsieur Moreli.
El joven titubeaba en si disculparse con el dueño del lugar, si disculparse con la joven o si continuar atendiéndola como si nada hubiera pasado y como si el caballero Moreli no estuviera frente a esa mesa charlando con la comensal –Gracias, aún no estoy lista con mi orden- indico la joven rompiendo la atmósfera de silencio que se había formado e intentando salvar al joven de la situación. El joven dudaba en retirarse quizás esperando alguna indicación. –Monsieur Moreli ¿me haría el honor de acompañarme al menos a beber una copa de vino?- estaba segura que no obtendría una respuesta negativa, el asentimiento de cabeza dirigido al joven le confirmaba que aceptaría
La sonrisa aún dibujada en sus labios se pronuncio más cuando, al fin después de largos segundos que le parecieron una eternidad, el hombre de cabellos negros con destellos plateados se detenía frente a la mesa de la joven y le hablaba con su tan varonil voz. Levanto la mirada lentamente hasta encontrarse con su brillante mirada –Buenas noches, Monsieur- su voz fue tan cortes como la de él y tan dulce y sensual que cualquiera que la haya escuchado juraría que estaba intentando seducirlo –Aleksandra Kuznetsova, encantada de conocerle- dijo con total sinceridad, además se trataba nada mas y nada menos que del dueño de tan famoso restaurate –Oh si, Monsieur Moreli, la atención es excelente- le respondía justo cuando el camarero se acercaba con el vino y lo colocaba frente a ella con movimientos un poco torpes, que afortunadamente ningún accidente paso, seguramente intimidado ante la presencia de monsieur Moreli.
El joven titubeaba en si disculparse con el dueño del lugar, si disculparse con la joven o si continuar atendiéndola como si nada hubiera pasado y como si el caballero Moreli no estuviera frente a esa mesa charlando con la comensal –Gracias, aún no estoy lista con mi orden- indico la joven rompiendo la atmósfera de silencio que se había formado e intentando salvar al joven de la situación. El joven dudaba en retirarse quizás esperando alguna indicación. –Monsieur Moreli ¿me haría el honor de acompañarme al menos a beber una copa de vino?- estaba segura que no obtendría una respuesta negativa, el asentimiento de cabeza dirigido al joven le confirmaba que aceptaría

Aleksandra Kuznetsova- Licántropo/Realeza

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Fecha de inscripción: 25/10/2011
Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Un timbre de voz suave, las palabras lentas… era como una tentación del mismo satanas puesta frente a sus ojos “oh mi querido dios, no eh dicho que me reformaría? No deberías ayudar a los propósitos de tu pobre siervo en ve de probarlo tan pronto?” Asintió con una sonrisa y tomando una de las manos de la joven la llevo a sus labios dejando un beso corto y educado- el placer es todo mio señorita Kuznetsova- hablo y supo por el sonido de su propia voz, tan conocido para alguien como el, que estaba cayendo como un hambriento ante la tentación de una hogaza de pan olvidada en una mesa ajena. Se enderezo soltando la delicada muñeca entre las suya y deshaciéndose de la tentación física que ofrecía su tacto. Un joven llego a servir el vino y el puso notar cierta torpeza, eso no le agradaba pero sabia que el chico era un novato y que seguramente estaría doblemente nervioso. En primera instancia por la presencia del dueño frente a el y en segundo punto por el miedo de quedar en ridículo frente a una bella mujer, podía comprenderlo, se sintió casi identificado con el joven “ten fuerza amigo, no dejes que te hechice, al menos uno de los dos debe salvarse” bromeo para sus adentros. Le hizo una seña al joven para que se retirara y este lo hizo, Erico toco ligeramente su hombro al verlo marchar, tranquilizando un poco al joven.
“recuerdas aquella ocasión en que tu abuela se emborracho tanto que salio en ropa interior a la cocina? Piensa en eso Morelli, piensa en eso” se dijo asi mismo mientras asentía con una sonrisa- seria un honor mi bella dama- aceptando sentarse a su mesa- dígame, si no le importuna mi pregunta, como una dama de una belleza tan abrumadora se encuentra sola en esta mesa? – y solo las palabras salir de sus labios se dio cuenta de que no eran las que habia querido decir pero estas habían salido sin pensarlo, en automático de sus labios “jajaja vamos Morelli, por que no le dices que salivas cuando la vez como un perro al que la correa le ahoga por no llegar a un buen trozo de carne puesto frente a el? Te ahorrarías mucho tiempo y muy seguramente podrias seguir con tu propósito de redimirte en cuanto te abofeteara por mal educado”
-desde luego, debo agradecer mi suerte, la desgracia de el acompañante no presente es mi suerte al ser invitado a su mesa- su cuerpo se movía en automático y decidió simplemente dejarse ser, el no iba a cambiar sus modales y sus formas solo por haber decidido que sus sabanas dejaran de tener una roma femenino diferente cada noche, que mas daba ser como era? En primera instancia la joven frente a el era muy joven, muy bella y seguramente infinitamente solicitada, no buscaría la compañía de un hombre mayor “engañate Morelli, hace un mes una jovencita de 17 estuvo apunto de meterse en tus pantalones” . El punto era, no podía ser tan arrogante como para pensar que la joven tuviese un interés mas alla de posiblemente máximo un poco e coquetería. Las mujeres como las que tenia frente a el eran precisamente las mas seguras y las mas peligrosas, tan hermosa y con una cándida voz y sonrisa encantadora era demasiado perfecta para caer en sus brazos, y al mismo tiempo tan perfecto para encapricharlo al punto de necesitar mas de una roma para sacarla de su sistema. Pero el estaba arto, el no quería seguir yendo de mujer en mujer, no solo lo dejaba mas solo, si no que aunque siempre intentaba ser un caballero, eso no alejaba la sensación de estar usándolas que le quedaba al final de cada relación. Lastima que fuese un habito tan arraigado.
“recuerdas aquella ocasión en que tu abuela se emborracho tanto que salio en ropa interior a la cocina? Piensa en eso Morelli, piensa en eso” se dijo asi mismo mientras asentía con una sonrisa- seria un honor mi bella dama- aceptando sentarse a su mesa- dígame, si no le importuna mi pregunta, como una dama de una belleza tan abrumadora se encuentra sola en esta mesa? – y solo las palabras salir de sus labios se dio cuenta de que no eran las que habia querido decir pero estas habían salido sin pensarlo, en automático de sus labios “jajaja vamos Morelli, por que no le dices que salivas cuando la vez como un perro al que la correa le ahoga por no llegar a un buen trozo de carne puesto frente a el? Te ahorrarías mucho tiempo y muy seguramente podrias seguir con tu propósito de redimirte en cuanto te abofeteara por mal educado”
-desde luego, debo agradecer mi suerte, la desgracia de el acompañante no presente es mi suerte al ser invitado a su mesa- su cuerpo se movía en automático y decidió simplemente dejarse ser, el no iba a cambiar sus modales y sus formas solo por haber decidido que sus sabanas dejaran de tener una roma femenino diferente cada noche, que mas daba ser como era? En primera instancia la joven frente a el era muy joven, muy bella y seguramente infinitamente solicitada, no buscaría la compañía de un hombre mayor “engañate Morelli, hace un mes una jovencita de 17 estuvo apunto de meterse en tus pantalones” . El punto era, no podía ser tan arrogante como para pensar que la joven tuviese un interés mas alla de posiblemente máximo un poco e coquetería. Las mujeres como las que tenia frente a el eran precisamente las mas seguras y las mas peligrosas, tan hermosa y con una cándida voz y sonrisa encantadora era demasiado perfecta para caer en sus brazos, y al mismo tiempo tan perfecto para encapricharlo al punto de necesitar mas de una roma para sacarla de su sistema. Pero el estaba arto, el no quería seguir yendo de mujer en mujer, no solo lo dejaba mas solo, si no que aunque siempre intentaba ser un caballero, eso no alejaba la sensación de estar usándolas que le quedaba al final de cada relación. Lastima que fuese un habito tan arraigado.

Erico Morelli- Humano Clase Media

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Fecha de inscripción: 28/09/2011
Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
“Encantador, eres encantador Erico” pensó Aleksandra ante el educado gesto, al sentir el contacto de sus labios sobre el dorso de su mano, olvidándose de que se trataba de un hombre maduro. Observando solo frente a ella a todo un caballero apuesto, educado, inteligente, descubriendo o intentando descubrir a través de sus ojos lo que en el interior de su alma habitaba. ¿Que importaba su edad cuando la atracción era tan fuerte, evidente e inevitable entre dos seres? poco o lo que es mejor no importaba nada, al menos a ella no le importaba –Bueno, ya veremos quién de los dos queda mayormente complacido de conocerse- la sensualidad en su voz fue inevitable, y una sonrisa picara y coqueta acompañaba su jovial y juvenil rostro.
Monsieur Morelli lucía un tanto aturdido o distraído. La chica se encogió disimuladamente de hombros sopesando sus deducciones. Aturdido ante su presencia ¿acaso lo intimidaba? sería posible que una joven como Aleksandra lograba intimidar a un caballero de edad madura, quien seguramente era todo un experto con el sexo femenino o distraído por la presencia del joven camarero que aún se encontraba frente a la mesa esperando una orden, una instrucción, una palabra del caballero, esperando que al fin llegará el momento en que lo dejará a solas con la muchacha.
Aleksandra los observaba a ambos. Esperaba la reacción de alguno de los dos quieres se habían quedado en completo silencio mirándose el uno al otro. Ella sonrió ante la escena era como si ninguno de los dos deseará alejarse de esa mesa y mucho menos de quien estaba sentada frente a ella. Finalmente Monsieur Morelli con una seña le indico al joven que se retirara. “Vaya que les ha costado” sonrió ante el comentario a ella misma.
-No será para tanto Monsieur- le encantaba fingir que le restaba importancia a ciertas cosas. Obvio que era un halago pero estaba convencida que el halagado no era solamente él pero era muy pronto para aceptar que ella se sentía igual de halagada por sus atenciones y compañía. Complacida le siguió con la mirada hasta verlo tomar asiento frente a ella -¿ha dicho….sola?- negó de manera divertida con la cabeza –no se equivoque yo no estoy sola en esta mesa- lo señalo a él –ni creo que me vayan dejar sola esta noche….- se aventuro a comentar con la voz tan coqueta como su sonrisa –o dígame ¿sería capaz de dejarme sola en la mesa? - susurro inclinándose un poco hacía él y extendiendo sus brazos por sobre la mesa como si quisiera alcanzar sus manos y tomarlas entre las suyas. Sonrió tímidamente y volvió sus manos a su posición anterior –entonces, olvídese del acompañante no invitado- sugirió –pensar en él le aumentará el ego y muy probable le haga reclamar mi compañía y….- tomo con delicadeza la copa de vino y dio un sorbo –bueno, es celoso muy celoso…y podríamos tener una noche poco grata si se aparece y ustedes llegan a enfrentarse- rió divertida.
Que le pasaba a la joven Duquesa esta noche como nunca estaba haciendo uso de sus dotes de coquetería. Definitivamente tanto ajetreo entre sus obligaciones la habían hecho olvidarse de la mujer que vive en su interior y esta noche se sentía liberada y renovada para revivir a la mujer y de qué manera lo hacía. Ella solo culpaba al destino por haberle puesto a Erico frente a ella.
Monsieur Morelli lucía un tanto aturdido o distraído. La chica se encogió disimuladamente de hombros sopesando sus deducciones. Aturdido ante su presencia ¿acaso lo intimidaba? sería posible que una joven como Aleksandra lograba intimidar a un caballero de edad madura, quien seguramente era todo un experto con el sexo femenino o distraído por la presencia del joven camarero que aún se encontraba frente a la mesa esperando una orden, una instrucción, una palabra del caballero, esperando que al fin llegará el momento en que lo dejará a solas con la muchacha.
Aleksandra los observaba a ambos. Esperaba la reacción de alguno de los dos quieres se habían quedado en completo silencio mirándose el uno al otro. Ella sonrió ante la escena era como si ninguno de los dos deseará alejarse de esa mesa y mucho menos de quien estaba sentada frente a ella. Finalmente Monsieur Morelli con una seña le indico al joven que se retirara. “Vaya que les ha costado” sonrió ante el comentario a ella misma.
-No será para tanto Monsieur- le encantaba fingir que le restaba importancia a ciertas cosas. Obvio que era un halago pero estaba convencida que el halagado no era solamente él pero era muy pronto para aceptar que ella se sentía igual de halagada por sus atenciones y compañía. Complacida le siguió con la mirada hasta verlo tomar asiento frente a ella -¿ha dicho….sola?- negó de manera divertida con la cabeza –no se equivoque yo no estoy sola en esta mesa- lo señalo a él –ni creo que me vayan dejar sola esta noche….- se aventuro a comentar con la voz tan coqueta como su sonrisa –o dígame ¿sería capaz de dejarme sola en la mesa? - susurro inclinándose un poco hacía él y extendiendo sus brazos por sobre la mesa como si quisiera alcanzar sus manos y tomarlas entre las suyas. Sonrió tímidamente y volvió sus manos a su posición anterior –entonces, olvídese del acompañante no invitado- sugirió –pensar en él le aumentará el ego y muy probable le haga reclamar mi compañía y….- tomo con delicadeza la copa de vino y dio un sorbo –bueno, es celoso muy celoso…y podríamos tener una noche poco grata si se aparece y ustedes llegan a enfrentarse- rió divertida.
Que le pasaba a la joven Duquesa esta noche como nunca estaba haciendo uso de sus dotes de coquetería. Definitivamente tanto ajetreo entre sus obligaciones la habían hecho olvidarse de la mujer que vive en su interior y esta noche se sentía liberada y renovada para revivir a la mujer y de qué manera lo hacía. Ella solo culpaba al destino por haberle puesto a Erico frente a ella.

Aleksandra Kuznetsova- Licántropo/Realeza

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Fecha de inscripción: 25/10/2011
Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Oh ella ya estaba con alguien…bien eso le daba mas razones para mantenerse al margen “vamos Morelli céntrate, no eres un jovenzuelo eres un hombre, compórtate como tal” se dijo a si mismo y sonrió viendo a la joven, parecía que la chica disfrutaba de ver la reacción que su presencia causaba en los que la rodeaban, con la apariencia que tenia no la culpaba, seguramente causaría las mas extrañas y apasionadas reacciones.
-Entonces no le mencionaremos my lady- asintió concediéndole la razón- aunque debo decirle que lleva usted la razón, no tengo intención de apartarme de usted ya que eh tenido la suerte de ser invitado a su mesa y respecto al joven- sonrio negando un poco- el debe aprender a mantenerse tranquilo incluso frente a una mejer con la belleza que usted posee, no podría ofrecer un ambiente agradable en el lugar si mis meseros se pondrán torpes con toda mujer hermosa y debo decir, que los hombres que frecuentan el lugar casi siempre, tienen una a su lado- después de todo era un restaurante de primera, los hombres mas poderosos se paseaban por el lugar y como normalmente sucede, el dinero y el poder solían atraer las bellezas mas exóticas- pero dejémoslo estar, dígame, que le trae por aquí esta noche?
La pregunta la hizo de forma casual, mientras notaba que el no tenia que beber y hacia una seña a uno de sus meseros mas antiguos para que le llevase algo de beber, la mayoría de sus empleados conocían sus gustos pues era un hombre de manías, tomaba siempre el mismo licor, cuando cenaba con alguien se sentaba casi siempre en la misma mesa, estar ahí con Aleksa ya rompía bastante sus viejas costumbres, no tardo demasiado para que el joven volviera con una botella de merlot de 50 años, el licor oscuro se deslizo elegantemente por su compa y agradeció al joven quien se alejó sin mayor problema, a el le gustaban esa clase de empleados, eficientes y discretos, aunque era difícil como el infierno encontrarlos- creo que mis modales volaron por la ventana hablo, volviendo la mirada a la joven- desea una copa? No es el mejor de los vinos pero es mi favorito- hablo observándola y llevándose la copa a los labios “claro Morelli, se puede ser mas idiota? Anda ve y pon tu sabor favorito en esos exquisitos labios”- y volviendo al tema- hablo levantando una de sus cejas- que le trae aquí esta noche?
El habia ido al establecimiento en un arranque simplemente, solo decidiendo caer inesperadamente por el lugar, ver un poco el funcionamiento de su restaurante. El tenia ahora muchos otros comercios, pero habia iniciado como cheff después habia tenido suerte con sus patrocinios y ese restaurante habia sido su primer establecimiento, tenia un lugar especial en su corazón. A pesar del dinero el no se consideraba a si mismo de “clase alta” el aun supervisaba sus negocios y en cierta forma trabajaba en ellos, aquellos que pertenecían a la clase privilegiada llamada “alta” no necesitaban siquiera mover un dedo. El jamás podría vivir asi, igual que los tiburones si nos e movía seguramente se ahogaría.
-Entonces no le mencionaremos my lady- asintió concediéndole la razón- aunque debo decirle que lleva usted la razón, no tengo intención de apartarme de usted ya que eh tenido la suerte de ser invitado a su mesa y respecto al joven- sonrio negando un poco- el debe aprender a mantenerse tranquilo incluso frente a una mejer con la belleza que usted posee, no podría ofrecer un ambiente agradable en el lugar si mis meseros se pondrán torpes con toda mujer hermosa y debo decir, que los hombres que frecuentan el lugar casi siempre, tienen una a su lado- después de todo era un restaurante de primera, los hombres mas poderosos se paseaban por el lugar y como normalmente sucede, el dinero y el poder solían atraer las bellezas mas exóticas- pero dejémoslo estar, dígame, que le trae por aquí esta noche?
La pregunta la hizo de forma casual, mientras notaba que el no tenia que beber y hacia una seña a uno de sus meseros mas antiguos para que le llevase algo de beber, la mayoría de sus empleados conocían sus gustos pues era un hombre de manías, tomaba siempre el mismo licor, cuando cenaba con alguien se sentaba casi siempre en la misma mesa, estar ahí con Aleksa ya rompía bastante sus viejas costumbres, no tardo demasiado para que el joven volviera con una botella de merlot de 50 años, el licor oscuro se deslizo elegantemente por su compa y agradeció al joven quien se alejó sin mayor problema, a el le gustaban esa clase de empleados, eficientes y discretos, aunque era difícil como el infierno encontrarlos- creo que mis modales volaron por la ventana hablo, volviendo la mirada a la joven- desea una copa? No es el mejor de los vinos pero es mi favorito- hablo observándola y llevándose la copa a los labios “claro Morelli, se puede ser mas idiota? Anda ve y pon tu sabor favorito en esos exquisitos labios”- y volviendo al tema- hablo levantando una de sus cejas- que le trae aquí esta noche?
El habia ido al establecimiento en un arranque simplemente, solo decidiendo caer inesperadamente por el lugar, ver un poco el funcionamiento de su restaurante. El tenia ahora muchos otros comercios, pero habia iniciado como cheff después habia tenido suerte con sus patrocinios y ese restaurante habia sido su primer establecimiento, tenia un lugar especial en su corazón. A pesar del dinero el no se consideraba a si mismo de “clase alta” el aun supervisaba sus negocios y en cierta forma trabajaba en ellos, aquellos que pertenecían a la clase privilegiada llamada “alta” no necesitaban siquiera mover un dedo. El jamás podría vivir asi, igual que los tiburones si nos e movía seguramente se ahogaría.

Erico Morelli- Humano Clase Media

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Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
-Si me permite el comentario Monsieur me atrevo a decirle que no ha sido mi belleza la que intimido a su joven empleado sino su presencia- sonrió un poco –no digo ni intento decir que usted como patrón sea un ogro pero el solo hecho de saber que frente a usted no debe cometer ni un solo error pone nervioso a cualquiera cuanto y más si se trata de un empleado que tiene pocos días laborando- la joven había tenido oportunidad de preguntar al chico cuanto tiempo llevaba trabajando ahí y este le había dicho que solo algunos días así que más que nada por eso y aunada la confianza que Erico irradiaba hacia ella se había atrevido a hacerle el comentario.
-Usted- dijo la joven Duquesa sin pensarlo ni dudarlo ni medio segundo siquiera. Si esa pregunta se la hubiera hecho así directamente el joven que la recibió en la entrada su respuesta hubiera sido mucho muy diferente a la que ahora daba. Por su cabeza jamás hubiera pasado inventarse eso de que venía a cenar nada más y nada menos que con el dueño de tan famoso lugar, ella hubiera respondido con cualquier banalidad.
-Solo los ha olvidado un poco- respondió a manera de broma. Sin darse cuenta casualmente acababa de dar el último trago a su copa. ¿casualidad o no? así había sido –Por supuesto, me encantaría probar ese mismo vino del cual usted disfruta, si es su favorito debe de ser si no el mejor, si de los mejores- “¿pero que te sucede Aleksandra? Intentas seducir a un hombre como Morelli, no seas idiota que a un hombre como él no se dejará seducir solo por una cara bonita, sueña, sueña, anda joven Duquesa, sueña y juega con fuego, ve directo a quemarte en ese fuego”
Monsieur Morelli como si hubiera ignorado la respuesta a la pregunta o como si no hubiera creído en la sinceridad de esta preguntaba nuevamente y una vez más sin titubear ni dudarlo medio segundo le repitió –le acabo de comentar que usted, su presencia me ha traído aquí esta noche- tomo la copa que él personalmente le había servido apenas le acercaron una copa limpia que había ordenado le trajeran con tan solo dirigir una mirada a uno de los camareros y asegurándose con ello que el sabor del vino fuera el autentico -estaba segura de que me encontraría aquí con tan apreciable caballero y lo invitaría a cenar a mi mesa- levanto su copa con elegancia y la alzó un poco a manera de brindis llevándola enseguida hasta sus labios y rozar el liquido sobre estos antes de permitir que este se deslizara con suavidad por su garganta. Lo saboreo, se delito con tan exquisito sabor –es usted un buen conocedor del vino, es exquisito- comento la muchacha.
-Volviendo a su pregunta no le miento con la respuesta que le he dado una amistad me dio muy buenas recomendaciones sobre la excelencia de sus platillos y del buen vino que aquí se sirve y de igual manera me comentaron que el dueño no suele pasarse mucho por aquí y no sé yo venía con la idea fija de encontrármelo y correr con la fortuna de conocerle y mire creo que lo llame con el pensamiento- una sonrisa coqueta se dibujo en la comisura de sus labios -¿me cree Monsieur Morelli?- parecía una historia inventada, una historia salida de un cuento de príncipes y princesas pero en el fondo no era un invento era verdad. Parecía que esta noche todo se había confabulado para su encuentro, para una velada y una cena perfectas.
-Usted- dijo la joven Duquesa sin pensarlo ni dudarlo ni medio segundo siquiera. Si esa pregunta se la hubiera hecho así directamente el joven que la recibió en la entrada su respuesta hubiera sido mucho muy diferente a la que ahora daba. Por su cabeza jamás hubiera pasado inventarse eso de que venía a cenar nada más y nada menos que con el dueño de tan famoso lugar, ella hubiera respondido con cualquier banalidad.
-Solo los ha olvidado un poco- respondió a manera de broma. Sin darse cuenta casualmente acababa de dar el último trago a su copa. ¿casualidad o no? así había sido –Por supuesto, me encantaría probar ese mismo vino del cual usted disfruta, si es su favorito debe de ser si no el mejor, si de los mejores- “¿pero que te sucede Aleksandra? Intentas seducir a un hombre como Morelli, no seas idiota que a un hombre como él no se dejará seducir solo por una cara bonita, sueña, sueña, anda joven Duquesa, sueña y juega con fuego, ve directo a quemarte en ese fuego”
Monsieur Morelli como si hubiera ignorado la respuesta a la pregunta o como si no hubiera creído en la sinceridad de esta preguntaba nuevamente y una vez más sin titubear ni dudarlo medio segundo le repitió –le acabo de comentar que usted, su presencia me ha traído aquí esta noche- tomo la copa que él personalmente le había servido apenas le acercaron una copa limpia que había ordenado le trajeran con tan solo dirigir una mirada a uno de los camareros y asegurándose con ello que el sabor del vino fuera el autentico -estaba segura de que me encontraría aquí con tan apreciable caballero y lo invitaría a cenar a mi mesa- levanto su copa con elegancia y la alzó un poco a manera de brindis llevándola enseguida hasta sus labios y rozar el liquido sobre estos antes de permitir que este se deslizara con suavidad por su garganta. Lo saboreo, se delito con tan exquisito sabor –es usted un buen conocedor del vino, es exquisito- comento la muchacha.
-Volviendo a su pregunta no le miento con la respuesta que le he dado una amistad me dio muy buenas recomendaciones sobre la excelencia de sus platillos y del buen vino que aquí se sirve y de igual manera me comentaron que el dueño no suele pasarse mucho por aquí y no sé yo venía con la idea fija de encontrármelo y correr con la fortuna de conocerle y mire creo que lo llame con el pensamiento- una sonrisa coqueta se dibujo en la comisura de sus labios -¿me cree Monsieur Morelli?- parecía una historia inventada, una historia salida de un cuento de príncipes y princesas pero en el fondo no era un invento era verdad. Parecía que esta noche todo se había confabulado para su encuentro, para una velada y una cena perfectas.

Aleksandra Kuznetsova- Licántropo/Realeza

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Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Erico soltó una pequeña risa limpia y sincera- eh de decir entonces mi lady que ambos tenemos la culpa de hacer pasar un mal rato al pobre muchacho, por aquí los clientes no preguntan el nombre o el tiempo de estancia a algún empleado si no están apunto de emitir una queja contra su persona, verme acercarme y aun mejor, permanecer aquí debe tenerlo al borde de un colapso de nervios, mas tarde hablare con el para tranquilizarlo, verdaderamente no me parece un mal joven y respecto a lo otro- tomo una pequeña pausa llevando el vino a sus labios- no sabría decir si tengo un buen gusto en vinos, pero si le ah gustado entonces debo ser un genio- bromeo no queriendo hacer hincapié en su habilidad o falta de ella “no quieres quedar al frente a ella, ni que fueses un adolecente morelli”
Rio otro poco y dejo pasar un poco mas de tiempo, dejando que los envolviera un corto y cómodo silencio, como si con este pidiesen familiarizarse el uno con el otro- le creo Aleksandra- le dijo finalmente- de serle sincero no tenia pensado venir hoy al restaurante, tengo mas de un negocio y la mayoría lo superviso de vez en cuando pero principalmente lo dejo en manos de los administradores, este en cambio, tiene un…valor sentimental para mi, me gusta estar al pendiente de todo y vengo seguido peor hoy no tenia pensado pasarme. Debo confesar que soy un hombre realmente afortunado, antes me lo habían dicho pero hoy lo compruebo, cuando abría de imaginar que me encontraría a semejante hermosa señorita y que además esta me invitaría a su mesa? Ah alegrado la noche con su presencia my lady, todo sabe mejor con buena compañía y la suya hace palidecer cualquier competencia. En agradecimiento, la próxima vez que venga. Me encargare de preparar su comida, no es por presumir, pero me han dicho que es bastante buena- A eso se debía el éxito del lugar, el había sido en un principio el cheff en jefe, al ir adquiriendo otras responsabilidades habia dejado el trabajo y contratado nueva gente pero aun sin el, habia enseñado a cada cocinero y mesero a trabajar como el lo hacia a seguir sus reglas a hacer cada cosa a la manera de Erico Morelli, posiblemente era un arrogante, pero asi le gustaban las cosas.
“por eso sigues solo morelli, por arrogante, egocéntrico y presuntuoso” la voz gritaban en su cabeza pero el se negaba a querer aceptarlo, intentaba ser un caballero, intentaba complacer a la dama que le acompañase con todo cuanto podía. Ellas siempre se marchaba, al parecer nunca daba lo suficiente “o no les daba lo que querían, lo que realmente querían” pero el compromiso…que hombre no tenia al compromiso? No sabía como justificarse, pero lo cierto era, que había llegado el tiempo de cambiar.
Rio otro poco y dejo pasar un poco mas de tiempo, dejando que los envolviera un corto y cómodo silencio, como si con este pidiesen familiarizarse el uno con el otro- le creo Aleksandra- le dijo finalmente- de serle sincero no tenia pensado venir hoy al restaurante, tengo mas de un negocio y la mayoría lo superviso de vez en cuando pero principalmente lo dejo en manos de los administradores, este en cambio, tiene un…valor sentimental para mi, me gusta estar al pendiente de todo y vengo seguido peor hoy no tenia pensado pasarme. Debo confesar que soy un hombre realmente afortunado, antes me lo habían dicho pero hoy lo compruebo, cuando abría de imaginar que me encontraría a semejante hermosa señorita y que además esta me invitaría a su mesa? Ah alegrado la noche con su presencia my lady, todo sabe mejor con buena compañía y la suya hace palidecer cualquier competencia. En agradecimiento, la próxima vez que venga. Me encargare de preparar su comida, no es por presumir, pero me han dicho que es bastante buena- A eso se debía el éxito del lugar, el había sido en un principio el cheff en jefe, al ir adquiriendo otras responsabilidades habia dejado el trabajo y contratado nueva gente pero aun sin el, habia enseñado a cada cocinero y mesero a trabajar como el lo hacia a seguir sus reglas a hacer cada cosa a la manera de Erico Morelli, posiblemente era un arrogante, pero asi le gustaban las cosas.
“por eso sigues solo morelli, por arrogante, egocéntrico y presuntuoso” la voz gritaban en su cabeza pero el se negaba a querer aceptarlo, intentaba ser un caballero, intentaba complacer a la dama que le acompañase con todo cuanto podía. Ellas siempre se marchaba, al parecer nunca daba lo suficiente “o no les daba lo que querían, lo que realmente querían” pero el compromiso…que hombre no tenia al compromiso? No sabía como justificarse, pero lo cierto era, que había llegado el tiempo de cambiar.

Erico Morelli- Humano Clase Media

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Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Le sonrió con complicidad a Erico. Ahora que lo escuchaba él tenía razón. Después de todo no sería la primera vez que la fresca y natural coquetería con la que solía desenvolverse lograba intimidar a los hombres –me agrada eso de compartir la culpabilidad- comento con cierto toque de diversión pero a su vez con seriedad. Era verdad porque él había dado en el clavo y en efecto el nerviosismo del chico era provocado por ambos tenía que reconocerlo y así lo hizo aunque claro después de que el caballero lo saco a relucir –Bueno es que soy una mujer diferente a las demás- replico ante el comentario guiñendole un ojo.
La chica se sentía cómoda ante la compañía de un perfecto y encantador coqueto, un coqueto al igual que ella, aunque tal vez él era mucho más experto en ese arte. Y mucho más que esta coquetería provenía de un hombre del cual ella jamás hubiera pensado que se atrevería a coquetearle tal cual adolescente en sus mejores épocas. Eso fue algo que a ella le encanto. Al parecer el destino quería divertirse un poco o un mucho al haberlos cruzado en el camino. Pero ya se vería si era el destino quien se divertía o eran ellos quienes se divertirían compartiendo juntos a causa del destino.
A medida que lo escuchaba se convencía de que tenia por compañía a todo un conquistador -es usted todo un sabio- susurro dulcemente justo antes de beber otro poco de su copa y deleitarse el paladar con el exquisito sabor del vino –creo que si lo sabe pero por alguna extraña razón no me lo quiere decir- bromeo. Por un corto espacio de tiempo se permitió mantenerse en silencio bebiendo de aquella copa cómplice de lo que entre ambos acontecía. –Me halaga que crea en mi palabra- sonrió mientras lo escuchaba descubriendo que conforme conocía un poco más de él cierto interés se despertaba en ella. –Monsieur, no es usted el único afortunado esta noche- en verdad que no lo era, ella se sentía muy afortunada y complacida de haberlo conocido y mucho más de sentirse de alguna manera tan identificada con él.
-Este sitio es acogedor, elegante y aunque aún no pruebo los manjares que aquí se preparan no tengo duda de que son exquisitos. No se lo digo solo por halagarlo solo hay que mirar alrededor y ver como no hay sitio vacio eso es prueba de que lo eligen por ser un restaurante excelente. No creo merecer tal agradecimiento pero de igual manera me honra con ello. Encantada acepto que usted cocine para mí- Aleksandra estaba fascinada ante la idea de que fueran esas manos las que prepararan algún platillo para deleitarle el paladar -¿me permite hacerle una petición?- sin esperar respuesta se adelanto y continuo hablando –me encantaría estar a su lado y observarlo mientras cocina o incluso podría servirle de ayudante…¿me permite estar en la cocina con usted?- quizás su petición era muy aventurada, muy loca pero era algo que para ella convertiría ese próximo encuentro en algo mucho muy especial que incluso, aún cuando ni este primer encuentro llegaba a su fin, desde ya estaba deseando fervientemente ese día llegará. Confiaba en que su respuesta fuera un si porque ella jamás aceptaría un no por respuesta.
En la mente de la joven ya se imaginaba metida en la cocina del restaurante al lado de Morelli como su ayudante preparando los alimentos que luego de estar listos los degustarían sentados frente a una de las mesas, quizás frente a la misma mesa donde ahora se encontraban o quizás esa cocina que ahora imaginaba no fuera precisamente la del restaurante sino la de la casa de alguno de los dos.
Se preguntaba cómo era posible que Erico estuviera causando este extraño efecto en ella. Ella quien infinidad de veces se había dado el lujo de rechazar hombres y varios de ellos de edades semejantes a la de Morelli e inclusive aún más mayores pero con él todo era diferente ¿el qué? Ni ella misma lo comprendía pero así era y eso no descansará hasta descubrirlo.
La chica se sentía cómoda ante la compañía de un perfecto y encantador coqueto, un coqueto al igual que ella, aunque tal vez él era mucho más experto en ese arte. Y mucho más que esta coquetería provenía de un hombre del cual ella jamás hubiera pensado que se atrevería a coquetearle tal cual adolescente en sus mejores épocas. Eso fue algo que a ella le encanto. Al parecer el destino quería divertirse un poco o un mucho al haberlos cruzado en el camino. Pero ya se vería si era el destino quien se divertía o eran ellos quienes se divertirían compartiendo juntos a causa del destino.
A medida que lo escuchaba se convencía de que tenia por compañía a todo un conquistador -es usted todo un sabio- susurro dulcemente justo antes de beber otro poco de su copa y deleitarse el paladar con el exquisito sabor del vino –creo que si lo sabe pero por alguna extraña razón no me lo quiere decir- bromeo. Por un corto espacio de tiempo se permitió mantenerse en silencio bebiendo de aquella copa cómplice de lo que entre ambos acontecía. –Me halaga que crea en mi palabra- sonrió mientras lo escuchaba descubriendo que conforme conocía un poco más de él cierto interés se despertaba en ella. –Monsieur, no es usted el único afortunado esta noche- en verdad que no lo era, ella se sentía muy afortunada y complacida de haberlo conocido y mucho más de sentirse de alguna manera tan identificada con él.
-Este sitio es acogedor, elegante y aunque aún no pruebo los manjares que aquí se preparan no tengo duda de que son exquisitos. No se lo digo solo por halagarlo solo hay que mirar alrededor y ver como no hay sitio vacio eso es prueba de que lo eligen por ser un restaurante excelente. No creo merecer tal agradecimiento pero de igual manera me honra con ello. Encantada acepto que usted cocine para mí- Aleksandra estaba fascinada ante la idea de que fueran esas manos las que prepararan algún platillo para deleitarle el paladar -¿me permite hacerle una petición?- sin esperar respuesta se adelanto y continuo hablando –me encantaría estar a su lado y observarlo mientras cocina o incluso podría servirle de ayudante…¿me permite estar en la cocina con usted?- quizás su petición era muy aventurada, muy loca pero era algo que para ella convertiría ese próximo encuentro en algo mucho muy especial que incluso, aún cuando ni este primer encuentro llegaba a su fin, desde ya estaba deseando fervientemente ese día llegará. Confiaba en que su respuesta fuera un si porque ella jamás aceptaría un no por respuesta.
En la mente de la joven ya se imaginaba metida en la cocina del restaurante al lado de Morelli como su ayudante preparando los alimentos que luego de estar listos los degustarían sentados frente a una de las mesas, quizás frente a la misma mesa donde ahora se encontraban o quizás esa cocina que ahora imaginaba no fuera precisamente la del restaurante sino la de la casa de alguno de los dos.
Se preguntaba cómo era posible que Erico estuviera causando este extraño efecto en ella. Ella quien infinidad de veces se había dado el lujo de rechazar hombres y varios de ellos de edades semejantes a la de Morelli e inclusive aún más mayores pero con él todo era diferente ¿el qué? Ni ella misma lo comprendía pero así era y eso no descansará hasta descubrirlo.

Aleksandra Kuznetsova- Licántropo/Realeza

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Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
-oh vaya- sonrió con un fingido susto- y dígame que la hace diferente señorita? Es decir además de su obvia belleza, hay algo aparte de esa apariencia de ángel caído del cielo que la diferencie del resto de las mujeres? Debo advertirle que tendrá que ser muy explicita con lo que diga, para un pobre mortal como yo cada mujer es ya un pedazo de cielo regalado a la tierra, creo que su clase madame es la raza mas exquisita que el creador pudo poner sobre la tierra, así que dígame, que la hace a usted mas brillante que el cielo abierto?- ladeo el rostro, moviéndose ligeramente en una interrogante juguetona- cuénteme sus secretos.
La muchacha era bella peligrosamente bella y dulce, joven, demasiado joven debería ser un delito que el estuviese sentado en aquella mesa con semejante dama, una flor en botón de rosa aun, no dudaba que su belleza incrementase con los años, seria un peligro para los caballeros que la rodeasen, una joven bella es peligrosa, puede volverse toda una debilidad, una pequeña traviesa que te maneje con su dedo meñique, pero una mujer bella, encantadora y perfectamente consiente de su atractivo era aun mas de cuidado “cuídate morelli, cuídate o antes de que termine la noche estarás besando el suelo que pisa... bueno aunque no seria malo besar no solo el suelo… ya basta morelli!!” se reprendió a si mismo, a veces era difícil controlar su innata fascinación. Por que dios mío, por que de todas las noches, de todas las ocasiones en que se podía presentar semejante ninfa con aquella sonrisa encantadora en su restaurante tenia que hacerlo el dia que el había decidido ser un hombre diferente? Era ese su castigo por su larga vida de inestabilidad? No creía jamás haber hecho daño a nadie.
Bebió de su copa perfectamente cómodo en compañía de la joven, peligrosamente cómodo, no debía acostumbrarse o mejor dicho tomarle demasiado gusto a su compañía. Su petición le descoloco un poco pero sonrió y abrió los labios para contestar. Por supuesto que le dejaría observarlo… una idea surco su mente y se quedo en silencio unos segundos, volviendo a cerrar los labios, quedándose callado como contemplando alguna posibilidad, alguna idea, el podría hacer algo por ella esa noche… pero… no no podía llevarla a su casa “anda morelli, se el GRAN caballero que eres y exponla a los rumores por no decir de a tu nada sano deseo!” no no, no podía llevarla a su casa, incluso dudaba que la joven quisiera acompañarlo. Recordó la zona Vib del restaurante, una sala algo mas privada para eventos especiales y sonrió un poco- Que le parece si lo hago ahora?- se levanto sin darle tiempo a responder- venga hay un área privada en el nivel superior- le tendió la mano para guiarla, el restaurante tenia un medio segundo piso, las escaleras hacían perfectamente visible el segundo nivel pero no era un área para el servicio regular, solo para reservaciones especiales, también era un área en que se cocinaba a la vista del publico, normalmente con algo de “espectáculo” para satisfacer a los clientes algo mas especiales.
Caminaron y seles permitió subir sin preguntas, erico le guio a una de las mesas cercanas a la barra y parrilla e hizo una reverencia exagerada con una sonrisa- hoy yo preparare su cena, quiere ordenarme o prefiere que elija por usted princesa mia- “oh claro morelli que original tu dialogo” rodo los ojos para sus adentros ante su propia tontería.
La muchacha era bella peligrosamente bella y dulce, joven, demasiado joven debería ser un delito que el estuviese sentado en aquella mesa con semejante dama, una flor en botón de rosa aun, no dudaba que su belleza incrementase con los años, seria un peligro para los caballeros que la rodeasen, una joven bella es peligrosa, puede volverse toda una debilidad, una pequeña traviesa que te maneje con su dedo meñique, pero una mujer bella, encantadora y perfectamente consiente de su atractivo era aun mas de cuidado “cuídate morelli, cuídate o antes de que termine la noche estarás besando el suelo que pisa... bueno aunque no seria malo besar no solo el suelo… ya basta morelli!!” se reprendió a si mismo, a veces era difícil controlar su innata fascinación. Por que dios mío, por que de todas las noches, de todas las ocasiones en que se podía presentar semejante ninfa con aquella sonrisa encantadora en su restaurante tenia que hacerlo el dia que el había decidido ser un hombre diferente? Era ese su castigo por su larga vida de inestabilidad? No creía jamás haber hecho daño a nadie.
Bebió de su copa perfectamente cómodo en compañía de la joven, peligrosamente cómodo, no debía acostumbrarse o mejor dicho tomarle demasiado gusto a su compañía. Su petición le descoloco un poco pero sonrió y abrió los labios para contestar. Por supuesto que le dejaría observarlo… una idea surco su mente y se quedo en silencio unos segundos, volviendo a cerrar los labios, quedándose callado como contemplando alguna posibilidad, alguna idea, el podría hacer algo por ella esa noche… pero… no no podía llevarla a su casa “anda morelli, se el GRAN caballero que eres y exponla a los rumores por no decir de a tu nada sano deseo!” no no, no podía llevarla a su casa, incluso dudaba que la joven quisiera acompañarlo. Recordó la zona Vib del restaurante, una sala algo mas privada para eventos especiales y sonrió un poco- Que le parece si lo hago ahora?- se levanto sin darle tiempo a responder- venga hay un área privada en el nivel superior- le tendió la mano para guiarla, el restaurante tenia un medio segundo piso, las escaleras hacían perfectamente visible el segundo nivel pero no era un área para el servicio regular, solo para reservaciones especiales, también era un área en que se cocinaba a la vista del publico, normalmente con algo de “espectáculo” para satisfacer a los clientes algo mas especiales.
Caminaron y seles permitió subir sin preguntas, erico le guio a una de las mesas cercanas a la barra y parrilla e hizo una reverencia exagerada con una sonrisa- hoy yo preparare su cena, quiere ordenarme o prefiere que elija por usted princesa mia- “oh claro morelli que original tu dialogo” rodo los ojos para sus adentros ante su propia tontería.

Erico Morelli- Humano Clase Media

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Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Sonrió. Obviamente no podía hablarle de cuan diferente era ella al resto de las mujeres. Al menos no podía decirle la verdad, no ahora y mucho menos sin saber si él sabía o creía en la existencia de los seres sobrenaturales. Algo le respondería como que se llamaba Aleksandra que no dejaría esa pregunta sin respuesta. –Pues verá usted- le sonrió de lado acomodando coquetamente un mechón de su cabello –Considero que me hace diferente mi personalidad, mi porte, mi alegría, mi seguridad, mi decisión y mi….independencia- tomo la copa entre sus dedos y dio un pequeño sorbo que apenas y le mojo sus labios –y obviamente los secretos que guardo y que muy probablemente usted algún día tenga la fortuna de descubrir- esto más bien parecía estarlo retando a que se encargara, se esforzara por descubrir todos y cada uno de los secretos que guardaba.
Los ojos de la joven consciente de su belleza no dejaban de observar con cierta sensualidad a Erico quien se mantenía verdaderamente embelesado ante la belleza de la dama. Ella estaba fascinada de mantener en tal estado al caballero. En un principio su coquetería fue natural, sin propósito alguno ahora se encargaba de pronunciarla un poquito más, solo un poquito, solo con el propósito de deleitarlo porque era consciente que eso lo mantendría más que complacido.
Ante la evidente sorpresa que le causo la petición recibida ella frunció el entrecejo dispuesta a objetar cualquier cosa que le respondiera. No fue necesario objetar nada luego de unos segundos él se arrepentía y guardaba silencio. “Ohhh vamos no me dirás que mi idea ha sido muy descabellada” pensó la joven. Aunque no era propio en un impulso coloco los codos al borde de la mesa entrelazando sus manos entre si y luego colocando sobre ellas su mentón ladeando la cabeza manteniendo su habitual sonrisa coqueta le miraba sin parpadear atenta y a la vez apremiándole con esa mirada dulce e inocente por escuchar su voz. Lo deseaba, deseaba ese próximo encuentro tanto como se desea lo inalcanzable. Intentaba en no seguir imaginándose en la casa de alguno de los dos “¿Pero que te sucede Aleksandra? De cuando acá te importa tan poco cuidar tu reputación” le recriminaba su subconsciente. Afortunadamente Erico hablo de nuevo y ella no tuvo que seguir haciendo caso a la voz de su conciencia.
-A…..ahora!!!!- exclamaba cuando ya estaba de pie y era conducida hacía un segundo nivel. El área tan elegante e incluso más que en el primer piso. A la vista de todo mientras estuvieras ahí y tan privad de todo lo demás ya que desde abajo nadie podía observar nada de lo que ahí sucediera. Se quedo boquiabierta al ver ese espacio VIP no cania duda que el caballero pensaba en todo para que su restaurante fuera lo suficientemente prestigioso.
Tomo el asiento que le ofreció muy cerca de la barra y las parrillas “Lo hará” se repetía en su interior anonadada por semejante detalle. –La princesa desea que la sorprendan con su mejor platillo, que elija el príncipe- comento muy complacida e impaciente por ver a Erico en acción. El asintió y de inmediato ponía manos a la obra. Mientras ella lo observaba y como una adolescente seguía fascinada ante el trato y los cumplidos de Morelli. No podía sacarse de la cabeza que la había llamado “princesa mía”. –Me dirá que va a preparar o hasta que este ya todo listo- pregunto con curiosidad buscando cruzar sus miradas.
Los ojos de la joven consciente de su belleza no dejaban de observar con cierta sensualidad a Erico quien se mantenía verdaderamente embelesado ante la belleza de la dama. Ella estaba fascinada de mantener en tal estado al caballero. En un principio su coquetería fue natural, sin propósito alguno ahora se encargaba de pronunciarla un poquito más, solo un poquito, solo con el propósito de deleitarlo porque era consciente que eso lo mantendría más que complacido.
Ante la evidente sorpresa que le causo la petición recibida ella frunció el entrecejo dispuesta a objetar cualquier cosa que le respondiera. No fue necesario objetar nada luego de unos segundos él se arrepentía y guardaba silencio. “Ohhh vamos no me dirás que mi idea ha sido muy descabellada” pensó la joven. Aunque no era propio en un impulso coloco los codos al borde de la mesa entrelazando sus manos entre si y luego colocando sobre ellas su mentón ladeando la cabeza manteniendo su habitual sonrisa coqueta le miraba sin parpadear atenta y a la vez apremiándole con esa mirada dulce e inocente por escuchar su voz. Lo deseaba, deseaba ese próximo encuentro tanto como se desea lo inalcanzable. Intentaba en no seguir imaginándose en la casa de alguno de los dos “¿Pero que te sucede Aleksandra? De cuando acá te importa tan poco cuidar tu reputación” le recriminaba su subconsciente. Afortunadamente Erico hablo de nuevo y ella no tuvo que seguir haciendo caso a la voz de su conciencia.
-A…..ahora!!!!- exclamaba cuando ya estaba de pie y era conducida hacía un segundo nivel. El área tan elegante e incluso más que en el primer piso. A la vista de todo mientras estuvieras ahí y tan privad de todo lo demás ya que desde abajo nadie podía observar nada de lo que ahí sucediera. Se quedo boquiabierta al ver ese espacio VIP no cania duda que el caballero pensaba en todo para que su restaurante fuera lo suficientemente prestigioso.
Tomo el asiento que le ofreció muy cerca de la barra y las parrillas “Lo hará” se repetía en su interior anonadada por semejante detalle. –La princesa desea que la sorprendan con su mejor platillo, que elija el príncipe- comento muy complacida e impaciente por ver a Erico en acción. El asintió y de inmediato ponía manos a la obra. Mientras ella lo observaba y como una adolescente seguía fascinada ante el trato y los cumplidos de Morelli. No podía sacarse de la cabeza que la había llamado “princesa mía”. –Me dirá que va a preparar o hasta que este ya todo listo- pregunto con curiosidad buscando cruzar sus miradas.

Aleksandra Kuznetsova- Licántropo/Realeza

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Re: Para una cena perfecta...(Aleksandra Kuznetsova)
Sonrió ante la respuesta, la muchacha tenía sin duda sangre noble corriendo por sus venas, tenia seguridad, elegancia y decisión. Sonrió negando un poco- creo que tendré que poner mis fuerzas en ello verdad?- se inclino un poco sobre la mesa sonriéndole- solo no me lo ponga muy difícil señorita, no querrá perturbar a este pobre anciano- exagerando a propósito- entonces intentare complacer a la bella princesa- sonrio ante la referencia que había hecho, el estaba algo mayorcito para ser llamado príncipe y aun asi le alagaba.
Hablo con uno de sus meseros y este asintió sin chistar, se marcho y no demoro en que le otros tres trajeran las bandejas con los ingredientes que necesitaba, para cuando lo tuvo todo con el, ya habia acomodado su indumentaria para que no interfiriera con su trabajo. Cocinar era como su segunda naturaleza, asi que simplemente comenzó a hacerlo, sus manos moviéndose veloz y al mismo tiempo sutilmente.
Pico una vaina de Vainilla sobre crema y la puso a hervir, dejando al fuego mientras batía yemas de huevo con azúcar. Era un postre delicioso y rápido, espero hasta obtener una mezcla uniforme y repartiendo en dos muestras las puso al horno. Ahora podía concentrarse en la comida.
Vio el resto de los ingredientes y suspiro, ella podía no encontrar agradable observar esto… en fin ya no podía arrepentirse, el Bouillabaise era uno de los mejores platillos que tenia en su repertorio y la dama que lo acompañaba esa noche sin duda merecía lo mejor... Retiro a 2/3 partes de los moluscos que le habían llevado la caparazón. En una olla puso aceite a fuego alto mientras en un sartén manteca a fuego bajo, añadió a la olla tomate, ajo y puerros. Bajo el fuego a lento y en el sartén añadió trozos de pescado. Cocino hasta que el pescado estuvo cocido, dándole vuelta en la mitad de la cocción. Retiro del fuego la olla y coloco el pescado, junto con el fondo de cocción, en la olla. Añadió caldo, el pimentón y la pimienta.
Su rostro estaba serio por la concentración que siempre ponía en cocinar, forme un ramito con las hierbas y echo en la olla. Cuando hirvió, bajo el fuego a lento y dejo cocer 5 min. Mas.
-espero que no se este aburriendo, es la desventaja de tener comida caliente y recién preparada- le hablo sonriendo y viéndola de reojo, pues no podía desatender la comida. Añadió entonces la carne de crustáceos. Espero que hirviera nuevamente, siempre a fuego lento, y agrego vino y los moluscos a los cuales le dejó el caparazón. Deje cocer otros 5 min. y añada los moluscos restantes, continúo la cocción 3 min más. Apago el fuego y sonrió al notar que todo había salido como debería, salo un poco y probando estuvo satisfecho. Sirvió suficiente para la dama y adorno espolvoreando con el perejil picado y azafrán.
El pan recién horneado lo trajeron de la cocina- lo lamento algunas cosas tendrán que ser de otras manos si espero poder pasar mas tiempo en su presencia- comento, mientras sacaba los recipientes que había puesto a hornear antes, era Crème Brûlée. Le habían traído algo de hielo asi que lo coloco en el esperando que enfriara y estuviese perfecto para la dama cuando lo sirviese.
A unos metros un mesero se mantenía cerca para cualquier orden que su jefe deseara, tenia el impulso de sonreír ante la escena, los cheff profesionales tenían cierta cualidad para moverse en la cocina, sus movimientos apresurados, calculados y elegantes les hacían parecer impresionantes, pero en Erico la cosa era aun peor, se concentraba tanto que poco consiente era de como el fuego se levantaba frente a el, tan seguro y dominado… mmm si el pudiese cocinar así seguramente su novia no le reñiría tanto…
Hablo con uno de sus meseros y este asintió sin chistar, se marcho y no demoro en que le otros tres trajeran las bandejas con los ingredientes que necesitaba, para cuando lo tuvo todo con el, ya habia acomodado su indumentaria para que no interfiriera con su trabajo. Cocinar era como su segunda naturaleza, asi que simplemente comenzó a hacerlo, sus manos moviéndose veloz y al mismo tiempo sutilmente.
Pico una vaina de Vainilla sobre crema y la puso a hervir, dejando al fuego mientras batía yemas de huevo con azúcar. Era un postre delicioso y rápido, espero hasta obtener una mezcla uniforme y repartiendo en dos muestras las puso al horno. Ahora podía concentrarse en la comida.
Vio el resto de los ingredientes y suspiro, ella podía no encontrar agradable observar esto… en fin ya no podía arrepentirse, el Bouillabaise era uno de los mejores platillos que tenia en su repertorio y la dama que lo acompañaba esa noche sin duda merecía lo mejor... Retiro a 2/3 partes de los moluscos que le habían llevado la caparazón. En una olla puso aceite a fuego alto mientras en un sartén manteca a fuego bajo, añadió a la olla tomate, ajo y puerros. Bajo el fuego a lento y en el sartén añadió trozos de pescado. Cocino hasta que el pescado estuvo cocido, dándole vuelta en la mitad de la cocción. Retiro del fuego la olla y coloco el pescado, junto con el fondo de cocción, en la olla. Añadió caldo, el pimentón y la pimienta.
Su rostro estaba serio por la concentración que siempre ponía en cocinar, forme un ramito con las hierbas y echo en la olla. Cuando hirvió, bajo el fuego a lento y dejo cocer 5 min. Mas.
-espero que no se este aburriendo, es la desventaja de tener comida caliente y recién preparada- le hablo sonriendo y viéndola de reojo, pues no podía desatender la comida. Añadió entonces la carne de crustáceos. Espero que hirviera nuevamente, siempre a fuego lento, y agrego vino y los moluscos a los cuales le dejó el caparazón. Deje cocer otros 5 min. y añada los moluscos restantes, continúo la cocción 3 min más. Apago el fuego y sonrió al notar que todo había salido como debería, salo un poco y probando estuvo satisfecho. Sirvió suficiente para la dama y adorno espolvoreando con el perejil picado y azafrán.
El pan recién horneado lo trajeron de la cocina- lo lamento algunas cosas tendrán que ser de otras manos si espero poder pasar mas tiempo en su presencia- comento, mientras sacaba los recipientes que había puesto a hornear antes, era Crème Brûlée. Le habían traído algo de hielo asi que lo coloco en el esperando que enfriara y estuviese perfecto para la dama cuando lo sirviese.
A unos metros un mesero se mantenía cerca para cualquier orden que su jefe deseara, tenia el impulso de sonreír ante la escena, los cheff profesionales tenían cierta cualidad para moverse en la cocina, sus movimientos apresurados, calculados y elegantes les hacían parecer impresionantes, pero en Erico la cosa era aun peor, se concentraba tanto que poco consiente era de como el fuego se levantaba frente a el, tan seguro y dominado… mmm si el pudiese cocinar así seguramente su novia no le reñiría tanto…

Erico Morelli- Humano Clase Media

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