Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Joshua Maloney el Dom Mayo 18, 2014 11:54 am

Recuerdo del primer mensaje :

He caminado en la vida
fabricando mi destino,
de a poco junté las cosas
que estaban en mi camino,

pero no me cuestioné
tras tan largo recorrido,
si todo aquello fue real
o era un dictado frío...



________



La función del día anterior me dejó rendido, física y mentalmente. Ya no disfruto de la actuación en ese recinto como antes. Ha dejado de ilusionarme, todo me parece igual. Comienzo a pensar que la decisión de haber ido a aquella audición en la taberna fue una buena idea. Jefes nuevos, rostros frescos, nuevos compañeros… Los aires de cambio me sentarán bien. Si bien, no es algo seguro en cuanto al prestigio del teatro, es lo que menos me importa. Las cosas con sujeto que se hace llamar mi jefe, están muy tensas. No puedo seguir ni un minuto más ahí. Mucho de lo que pase hoy, va a influir en mi vida futura, para bien, para mal, pero será un parte aguas. Formar parte de un nuevo proyecto me ilusiona, porque me da la oportunidad de volver a comenzar. De aprender de los errores del pasado y no volverlos a repetir.

Con éste pensamiento feliz, termino de arreglarme, luego de haber desayunado un poco, más no mucho (De cualquier modo, no es que hiciera abundancia en casa) me gusta sentirme ligero, porque de ésta manera estoy alerta, y no con pesadez, bostezando. No quiero causar una mala impresión al señor Callahan y a la señorita Natalia. Un pensamiento vuela fugaz hasta la figura del que será mi nuevo jefe. Tan joven, pero ya con ideas claras en su cabeza. No es mucho mayor que yo, y sin embargo ya con un importante proyecto entre manos. Es ambicioso y sabe lo que hace, lo que quiere y lo que busca. Aquella noche en la taberna dijo mucho y a la vez nada. Ha depositado su confianza en mi y no quiero fallarle. No le voy a fallar…

Cerrando con trompicones la puerta de mi hogar - la perilla esta demasiado oxidada - me dirijo hacia una de las avenidas principales a buscar un carromato. La dirección que se me ha proporcionado parece ser un poco alejados De mi actual ubicación y si bien puedo ir a pie - o valido - No quiero llegar tarde y mucho menos perder mi ropa. Gastaré un poco más de lo planeado porque será un viaje un poco costoso, pero no me importa. Estoy decididoido y cuando algo se mete en mi cabeza, no hay poder humano que me haga cambiar de opinión.

Una vez abordo, me dedico a observar el paisaje circundante. Como, con el transcurso del camino, las construcciones van cambiando de aspecto. De las muy humildes, a las muy elegantes y… A las derruidas. << ¿Estaremos en la dirección correcta? >>   Es inevitable el que yo saque mi cabeza y le pregunte al hombre que va guiando al caballo si es correcto el camino por el que vamos pasando. Él tranquilamente contesta, que no desespere, que la dirección que le he proporcionado está retirado del centro de la ciudad, pero que en cuestión de minutos estaremos a la puerta de mi destino. Me encojo de hombros, si lo ha dicho tan seguro, es por que así debe ser. No soy quién para cuestionarlo. Yo creo que estoy ansioso, desesperado por llegar y todo se me vuelve más alejado de lo que realmente debe estar.

-Hemos llegado señor.-La voz del ansiando me hace respingar, arrancándome de mis pensamientos. Al parecer cerré los ojos sin darme cuenta y comenzaba a quedarme dormido.

-Muchas gracias, aquí tiene. Muy amable-. Pago la cantidad pactada antes de haber abordado, observando cómo es que se aleja lentamente . Giro sobre mis talones y me sorprende ver lo que observo. La construcción parece abandonada, aunque el cancel está abierto de par en par. ¿Sería conveniente entrar sin antes anunciarme? Camino sigiloso, intentando no hacer demasiado ruido, todo parece tan silencioso…

-¿Buenos días?

Mi voz hace eco.

-Vengo al ensayo… Busco a Kurt Callahan-. Cuando ingreso por completo al recinto, me doy cuenta de que algún grupo de gente está tratando de limpiar y poner todo en orden barriendo la estancia, lo que ocasiona que el polvo acumulado se levante, haciéndome toser.-- Me ha citado a ésta hora.




Última edición por Joshua Maloney el Mar Jul 14, 2015 5:14 pm, editado 1 vez






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Miér Jul 15, 2015 6:10 am

Los pantalones de Joshua acabaron en el suelo, donde debían estar. Mi piel reacciono al sentir sus manos moverse por debajo de mi camisa, mi estomago tembló un poco y sentí como se me erizaba la piel cuando me acariciaba, era una sensación muy agradable, baje la vista un momento, cerré los ojos unos segundo y volví a mirarle, pero el tenia la mirada apartada, quizá la pregunta había sido demasiado privada y le había incomodado. No dije nada, pero la respuesta me sirvió para saber que debía ir con suavidad.

Tome sus manos posándolas sobre mi estomago, las hice subir y junto con ellas mi camisa. Deje las manos de Joshua sobre mis hombros y termine de quitarme la camisa. Me acerque a su cuello, lo acaricie con la punta de mi nariz y después lo mordí con suavidad mientras mis dedos se enganchaban en la última prenda que aun llevaba puesta…despacio le baje la ropa interior hasta las rodillas y a partir de allí cayo sola.
El camino de subida fue un deleite para mi tacto, sus muslos eran muy suaves y acogedoramente cálidos, cuando llegue a la mitad no podía resistirme más y los cogí elevándole un poco, los abrí y me acomode entre ellos. Finalmente los deje apoyados en mis caderas para que se sostuviesen. En ese momento pudo sentir el miembro de Joshua rozándome el ombligo.

De pronto me sentí con demasiada ropa. Solo se escucho el sonido de la tela caer al suelo, ahora los dos estábamos en igualdad de condiciones. Desnudos y con ganas. No hubo más preguntas, ni palabras pues nuestras bocas estaban ocupadas comiéndose.
Nuevamente sentía que me dejaba llevar por mi cuerpo y el suyo, y este me pedía sentirle, conectar con él. Mi miembro estaba erecto a esas alturas y con la ayuda de mi mano derecha encontró la entrada al paraíso. Le penetre despacio y con toda l suavidad con la que fui capaz de hacerlo.





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Jue Jul 16, 2015 1:41 pm

Está pasando. En verdad está sucediendo. Aquel sueño que tantas veces me despertó por la noche, se está convirtiendo en realidad. Mis manos tímidas se deslizan por su pecho. Kurt debe intuir que soy demasiado recatado para aventurarme a desvestirle... Pero es que estoy impávido, emocionado... Un cúmulo de emociones coexisten dentro de mi cuerpo arremolinándose, chocando unas con otras, cegándome. Quiero decir algo, pero mi boca no se abre más que para dejr salir pequeños suspiros y gemidos. Kurt lleva la batuta -pues no podía ser de otro modo- yo, trato de olvidar cosas de antaño que me lastimaron; no quiero que me tormenten en éste momento, ahora soy yo mismo quien está tomando la situaciòn de seguir adelante, y no obligado. Es mi deseo estar con él, estoy muy excitado e incapáz de poner un freno. Mi cuerpo pide más, mucho más. Simplemente me dejo guiar por el, por sus manos, que ya han tomado mis piernas para que yo pueda enredarlas en su cadera. Me tiene preso en la cárcel del deseo de la cuál yo no quiero escapar.

Rodeo su cuello con ambas manos, trato de encontrar su mirda, quiero verle a los ojos cuando se acerque el momento quiero.... Un pequeño gemido de dolor. No he sido preparado para éste momento, más no importa. Estoy dispuesto a soportar lo que tenga que ocurrir, no estoy pensando en nada más que en sentir, en entregarme.

-Ve despacio... Despacio. - pego mi frente con la de él, mordiendo mi labio con fuerza. Quiero relajarme para facilitar un poco más las cosas, pero la verdad sea dicha, estoy nervioso. No tengo demasiada experiencia, temo que Kurt piense que soy un niñato. << No poenses en nada más, no pienses, no pienses >>

Refugio mi rostro en su cuello, acostumbrandome a su intromisión, lamiendo y mordiendo, suspirando y gimiendo, tratando de mover mi cadera a un ritmo semi lento y suave, para indicarle el ritmo al cuál deseo ser amado.

-Dios mío...- en cada movimiento le siento entrar más y más. Hasta sentirle todo, porque... Le siento muy grande. Me sonrojo, siento que lo hago. Ahí le pido que pare por breves momentos. Necesito acostumbrarme a su hombría.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Vie Jul 17, 2015 6:22 am

Al sentirme expresa su dolor pero también su placer, me pide que vaya despacio y apoya su frente con la mía. Puedo ver sus ojos verdes a través de sus pestañas, el no me miraba, me daba la sensación de que intentaba concentrarse en lo que estábamos haciendo.

Por supuesto fui despacio, sabía que tenía hacerlo por su respuesta a la pregunta pero sobre todo por su estrechez…no quería hacerle daño. Joshua movía las caderas de forma suave y lenta y lo interprete como el ritmo que debía tomar. Lento, suave…sí, pero también haciendo presión por entrar un poco más en cada penetración.
Mi tacto al completo estaba en alerta, podía sentir sus labios sobre mi cuello, la forma en la que me mordía me hacía temblar y soltar algún jadeo que se intensificaron a medida que iba entrando más en él.

Tenía los ojos cerrados por el placer, las manos sujetando con fuerza sus muslos y de un momento a entro entre totalmente en él. Me pido que parase, le mire y está completamente sonrojado y algo me decía que no era por el calor. Eso me indicaba que era muy tímido y eso de alguna forma me excitaba más, no sabría decir el por qué, pero así era.

Me quede quieto como me pidió, durante unos segundos -¿te hago daño?-le pregunte, quizá era el momento de parar, sin embargo no lo hice, comencé a mover la pelvis lentamente el círculos y fui yo quien se refugió en su cuello esta vez.





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Vie Jul 17, 2015 8:57 am

-Un...Poco...- No puedo hablar, estoy tan concentrado en el placer, que no estoy siendo coherente al momento de hacer las cosas; mi mente está nublada incapaz de actuar con cordura. Más no importa. Es lo que quiero. Quiero sentirle muy dentro de mí. Que por un instante le pertenezco, y él a mí. Que somos uno. El escenario está puesto, y nosotros actuando y disfrutando de la mejor de las escenas de toda la historia. El clímax, el momento cúspide.

- Te deseo Kurt Callahan- Aprovecho que su rostro ha ido a parar a mi cuello para susurrar algunas palabras. Era la verdad. Desde aquel duelo de espadas en la audición, llamó enteramente mi atención. Su gallardía su soltura,su juventud, su seguridad... Un hombre tan joven con muchas cualidades, era imposible de pasar desapercibido por alguien como yo, ávido de refugio; más nunca pensé que llegáramos a éstas instancias, deseada, si, pero en algún momento planteada imposible. Acaricio su cabello rizado, olfateando su aroma a madera, a tierra mojada.

- Me gustas mucho, mucho..- Beso un costado de su cuello, casi por encima de su oreja, ondulando mi cuerpo, hundiendo mis uñas en su espalda.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Sáb Jul 18, 2015 9:07 am

Unas punzadas en mi espalda me hicieron estremecer, Joshua me estaba clavando las uñas. Cerré los ojos por el placer que sentía en ese momento, me susurro al oído que me deseaba y quería decirle lo mismo pero no podía hablar –yo…ah…-moví las manos recorriendo sus muslos y le apreté con fuerza el trasero con la intención de hacerle entender de que yo a él también le deseaba.

Me pegue más a su cuerpo para sentir su tacto constante. Sentí como el cuerpo de Joshua empezó a escurrirse de mis manos, seguramente porque deje de sostenerle de los muslos, así que volví a sujetarle con fuerza apartándolo de la pared. Di unos cuantos pasos subiendo al escenario y con cuidado le deje tumbado sobre el suelo, me quede de rodillas observándole un momento antes de continuar.

Tenía el cuerpo algo sudoroso, las mejillas y los labios muy rojos, parecían dos fresas jugosas, mis dedos pasearon por sus labios entreabriéndolos. Me miraba con sus ojos verdes q brillaban escondidos tras sus pestañas espesas. Pase las dos manos por su torso perfecto hasta sus caderas, colocándome para penetrarle nuevamente.
Eche la cabeza hacia atrás jadeando un poco, le sujete de las caderas para evitar que se moviese demasiado y me costase menos entrar hasta lo más profundo de su ser. –Dios…-trague saliva





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Dom Jul 19, 2015 8:56 am

Parezco una plumita entre sus brazos. Me ha alzado de nuevo con tanta facilidad, que pareciera que carga una almohada en lugar de una persona. El suelo del escenario me recibe ente vítores y aplausos de un público inexistente. Ya mi espalda está unida al frío piso que actúa como un remanso, debido a que siento mi cuerpo arder de pies a cabeza. Todo éste cúmulo de sensaciones nuevas me hacen estremecer, porque... No es igual a aquella desastroza primera vez. Ahora formo parte de éste vínculo carnal, no soy un simple expectador, sino claro partícipe que se se entrega al placer sin restricciones ni miramientos.

Cuando los dedos de Kurt rosan mis labios, alcanzo a lamer tímidamente uno de ellos, juguetón. Le observo, observo sus ojos de un azul profundo, enmarcados por dos bellas cejas y su cabello un tanto despeinado, que ha dejado escapar un pequeño rizo hacia un costado. Es toda una visión para mis ojos y oh, sus manos acariciando mi pecho, Siento deleite en cada uno de sus movimientos, siento pudor, pero es más el deseo de que me explore que las mejillas rojas y el nerviosismo pueden quedar muy atrás. Hoy sólo quiero pensar en una cosa y es estar con él, compartiendo el escenario de un modo distinto, pero excitante a su vez.

-Uh..- un ligero gemido escapa de mis labios al volver a sentirle enterrarse en mi cuerpo. Acaricio sus brazos un instante, antes de sujetarle por el cuello atrayéndole hacia mí. Mis labios no han hecho contacto con los suyos, no quiero besarle todavía, simplemente sentirle, sentir sus movimientos mientras le miro a los ojos, escuchando su respiración agitada. -Eres un príncipe... -Una de mis manos a ido a explorar una de sus nalgas, estacionándose ahí, apretando con un poco más de duerza que la normal. Me desconozco, hoy el instinto me ha ganado terreno, pero no me importa, estoy en el mismísimo cielo.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Lun Jul 20, 2015 9:05 am

Las manos de Joshua me envuelven el cuello y me atraen hacia él. Nuestros cuerpos están más cerca y se rozan con intensidad, mi tacto al completo hace contacto con la piel de Joshua.
Los movimientos, ese vaivén infatigable se han más apasionados, rápidos profundos. Mis músculos trabajan con intensidad y empiezo a sentir los límites del placer. Ese momento en el que todo tu cuerpo se libera, solo dura unos segundos pero es una sensación tan adictiva a la que todos los seres humanos estamos enganchados.
Las caricias, su estrechez y la forma en la que Joshua gemía me llevaban inevitablemente hasta ese final de clímax perfecto y absoluto.

Me pegue tanto a su cuerpo que estaba apoyado en mis codos con las manos recorriendo su cuerpo. No hacía falta hablar, solo quería disfrutar de ese último momento, sabía que en cuanto acabásemos las cosas se complicarían. Sacudí mi cabeza, no quería pensar en aquello en esos momentos, quería concentrarme en el placer, en el sexo.
Sentía el cuerpo de Joshua en sintonía con el mío, podía notar su miembro ardiendo y palpitante cada vez que rozaba con mi ombligo, sabía que ambos estábamos en ese punto de no retorno, un momento en el que solo puedes dejarte llevar. Y yo me deje llevar…





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Mar Jul 28, 2015 11:29 am

No quiero que todo termine tan rápido. Quiero más de él. Lo necesito, necesito de su cuerpo, de sus besos, de su compañía. No quiero estar en otra parte del mundo que no sea estar con él, sin embargo, dada la intensidad del encuentro, las ganas antes reprimidas, son hasta cierto punto lógico que ambos estemos al borde, excitados, sudorosos y... Es ahora que le siento desbordarse dentro de mí. Me sujeto con fuerza de su espalda, mordiendo su hombro. Está ocurriendo, está sucediendo... Hemos estallado casi al mismo tiempo, pero... pero no. No quiero dejarle ir tan pronto. Quiero tenerle entre mis brazos todo el tiempo posible, porque presiento que cuando él haya desbordado toda su pasión dentro de mi cuerpo, se irá de mi lado. El sueño tantas veces soñado terminará y me quedaré nuevamente solo. << No te vayas, no te vayas >> En un deseo casi imperceptible, busco nuevamente sus labios, sujetando su cintura con mis piernas. Es un beso largo, húmedo, apasionado.

-Kurt... Kurt... - Me he separado un momento para tomar aire por segunda vez. Mi corazón late a una velocidad vertiginosa, como si quisiera escaparse de mi pecho. Mi respiración agitada me tiene descontrolado, todo mi cuerpo es una bomba a punto de explotar infinidad de veces ¿qué es lo que me sucede? Me desconozco, no me siento yo, pero la verdad sea dicha de paso es... Que me encanta sentirme así. Libre, libre y dispuesto a todo.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Sáb Ago 08, 2015 6:23 am

Todo ocurrió en cuestión de segundos. Él, yo…los dos casi al mismo tiempo. Pude sentir el liquido caliente que había dejado escapar sobre mi ombligo al igual que el habría sentido el mío en su interior. Sus labios fueron más rápidos que cualquier pensamiento, atraparon mi boca y me beso con una pasión más ardiente que al principio, nuestros cuerpos pedían unos minutos más antes de caer de golpe a la realidad.
Sus piernas me atraparon, sus labios murmuraron mi nombre con la respiración agitada aun.

-Estoy aquí…-bese su barbilla y su cuello, me gustaba…
El corazón de Joshua latía con fuerza, podía sentirlo golpeándome en el pecho, sonreí y puse la mano sobre su pecho, le di un beso en esa zona. Pero aquella calma, ese momento en el que los dos aun nos regodeábamos en el placer que acabábamos de sentir se rompió cuando una ráfaga de viento cerró con fuerza la ventana que se había quedado abierta. Parecía que el mundo real no nos proporcionaba más tiempo.

Mire hacia la ventana, uno de los cristales se había resquebrajado, me separe del cuerpo de Joshua despacio, no quería hacerlo pero sentía que debía, si no quería que los cosas se complicasen más de lo que ya estaban…

-Lo siento yo…esto ha sido una locura- recogí mis pantalones y me los puse- por favor no quiero que pienses que mi intención ha sido aprovecharme de ti…-me puse la camisa aunque no cerré los botones – me deje llevar y…creo que tu también sentiste lo mismo, pero trabajamos juntos y…esto no ha sido una buena idea- sin la protección de aquella especie de atmósfera extraterrenal todo tipo de pensamientos y sensaciones me atacaban, estaba confuso y avergonzado pero a la vez tenía una especie de satisfacción porque lo que acababa de ocurrir llevaba ocurriendo en mi cabeza todo aquel tiempo, desde el primer beso. Quería acostarme con él, saber cómo sería y la experiencia no me decepciono en absoluto, más todo lo contrario me gusto…tanto que quería repetir y eso me confundía aun más. Sacudí la cabeza intentando encontrar claridad.

Me acerque a él que ya estaba de pie y le tome de las mejillas, le mire a los ojos, dios eran tan…le di un beso suave – Esto no ha pasado…si alguien se enterase…los dos acabaríamos muy mal, espero que podamos seguir trabajando juntos y..que esto no cambie nada…-dije aquellas palabras sin creérmelas realmente, claro que todo cambiaría, ya no podría mirarle de la misma forma, entre nosotros habría algo intimo y secreto que no podríamos compartir con nadie más y eso inevitablemente cambia las cosas, solo esperaba que no acabase mal.





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Vie Ago 14, 2015 8:54 am

Le siento separado lentamente de mí, y yo esperando que el calor de su cuerpo se prolongara algunos minutos más. Necesitaba de él en aquel instante, de su cercanía, de sus besos del calor de su esencia . Pero la realidad es otra muy diferente: El se ha levantado inmediatamente buscando su ropa, y ya a medio vestir, ha dejado escapar aquellas palabras que no quiero escuchar en aquel instante, perdiendo el mágico momento.

Mientras le escucho decir prácticamente que aquello no ha pasado, voy buscando por igual, las prendas que han de cubrirme, que quedaron desperdigadas por el suelo. Ya las sostengo con una mano mientras el se acerca a besar nuevamente mis labios. << Dios, ésto no puede estar pasándome de nuevo >> No es que yo espere algo más de Kurt, nunca lo he pensado. Su corazón pertenece a otra persona, Natalia, que al recordarla, el estómago se me hace pequeño. Me he comportado como un auténtico prostituto barato. Me dejé llevar por las ganas, por el sentimiento de no querer estar sólo aquel instante, pero... Algo dentro me dijo que posiblemente él y yo...

-Esto no ha pasado…si alguien se enterase…los dos acabaríamos muy mal.

Sus palabras rondan mi mente una y otra y otra vez. ¿Pero qué estaba yo pensando cuando me dejé llevar? ¿En que momento pensé en que yo era alguien especial para él? Ya mismo estoy presintiendo que los ojos quieren volverse rojos y acuosos. No, no puedo ni quiero darle el derecho de verme derrotado de nuevo.

Doy dos pasos hacia atrás para vestirme a toda prisa, pues no quiero estar bajo el escrutinio de su mirada y una vez que me he "vestido" (si al estar desparpajado y despeinado se le puede llamar así) le miro una vez más por compromiso o una manera de despedirme en ése instante. Giro sobre mis talones e intento hacer una huida discreta que no parezca que me voy derrumbando a cada paso que doy.

Una vez fuera, me sostengo sobre la reja, inhalando y exhalando para intentar calmarme. Estoy temblando y con ganas de devolver el estomago ¡Todo es tan igual a lo acontecido hacía unos meses! << ¿Por qué? ¿por qué? ¿por qué? >> parece una escena salida de un cuento de horror, en el que el protagonista de la película, el idiota, siempre termino siendo yo.

No quiero ni es mi deseo echar la vista atrás. Encamino mis pasos hacia ningún lado en particular. Sólo sé que quiero alejarme tanto como me sea  posible, poner muchos metros de distancia entre aquella casona, Kurt y yo. ¡Me siento tan miserable!  << ¿Por qué dejé que ocurriera esto? Soy un estúpido... ¿Cuando vas a entender Joshua? ¿Cuándo? >>

Ya llegado a un punto sin retorno, medito en que sólo hay un lugar donde me puedo sentir protegido, aquél rincón, aquel pedazo de tierra en el que descansan los restos de mi único amigo de toda la vida: El cementerio. Mi amigo el bailarín que me abrió las puertas de su casa -aún si conocerme - cuando recién llegué a París. Aquí sentado a un costado de su lápida y abrazando mis piernas, es que por fin me dejo llevar por el profundo sentimiento de tristeza. Poco me importa que el cielo se haya llenado de nubarrones y comience a  llover. Ya mi alma llora de cualquier manera. Estoy llorando ¿Qué mas da?

-¿Por qué no logro ser especial para alguien? ¿por qué siempre han de lastimarme? Lo único que quiero en ésta vida es ser feliz a la lado de una persona que me quiera tanto como yo a ella ¿Es mucho pedir? Yo no hago mal a nadie, trato siempre de ser una persona honesta, cordial, amable... Pero parece que no es suficiente. -Balbuceo-  ¡A veces quisiera morirme! Ir allá donde tú estás... - Limpio mi nariz húmeda con el antebrazo- Pero he de seguirte cuando Dios así lo disponga, no antes... Así que lo único que creo que tengo que hacer es protegerme. No abrir el corazón, ni confiar tanto en las personas. Levantar un muro enorme para que nadie traspase y me lastime o me lastime a mí mismo por ser tan crédulo y soñador... Ahora no sé que hacer mañana. Si no vuelvo a la compañía, dejaré tirado el trabajo de meses, dejaré tirados a mis nuevos compañeros a los cuáles aprecio, mismos que no merecen que no sea profesional. No tienen la culpa de mis fallidos intentos. Además no quiero que Kurt piense que... Bueno, no quiero que piense nada. Simplemente voy a dedicarme a lo que me gusta a hacer y... Eso. ¡Oh Dios tan confundido me tienes! Pero tú nunca te equivocas. Si el destino que has elegido para mí es que esté sólo, lo tengo que aceptar.

Me hago ovillo un par de horas más, hasta que más de a fuerzas que de ganas, me levanto. Me despido de mi amigo el bailarín santiguándome una vez más, diciendo una pequeña oración por el eterno descanso de su alma. Ya de noche me recuesto sobre mi cama, tratando de conciliar el sueño, cosa que no consigo hasta bien entrada la madrugada.

Ya de mañana y pasado el medio día, con todo el orgullo por delante, me presento a "trabajar" como todos los días, pero eso sí, sin dirigirle una palabra o una mirada a Kurt. Como el dijo: Nadie debe saber nada, ni enterarse, pues bien eso es lo que va a ocurrir. Voy a poner todo de mi parte porque así sea.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Jue Sep 03, 2015 8:29 am

-¡Ay! Ten más cuidado Kurt…
-Perdona, me he distraído.
-¿Te pasa algo? Últimamente estas muy distraído…
-Sí, perdona es que estoy un poco saturado por el trabajo es solo eso…vamos, terminemos de subir esto, es lo último que queda.

Natalia me estaba ayudando con los últimos trastos de la mudanza. El día anterior habíamos dejado terminada la escalera e hicimos muchas pruebas entre todos, estábamos seguros de que, al menos de momento, no se caería. Josep no tenía muchas cosas así le ayudamos primero pero yo tenía el escritorio, libros, la cama…me preguntaba de donde habían salido tantos trastos si apenas llevaba un año viviendo en Paris después de mi regreso…

Después de dejar el delgado colchón de telas viejas y algo de algodón sobre la cama ambos nos sentamos en él agotados.

-¿Contento con tu nueva habitación?
-Mucho, es más de lo que podía pedir y al menos así no viviré sobre un burdel…aunque ahora que lo pienso…dejaré de tener tanta compañía por las noches.-Natalia me dio un codazo.
-¡Oye! Y yo ¿qué? Me invitaras a pasar aquí algunas noches, ¿no?-me dio un beso.
-Bueno…depende de cómo te portes.- un par de golpes y reclamos después estábamos estrenando el colchón.

La mudanza y los arreglos me habían tenido distraído pero aun así no dejaba de pensar en lo que había pasado con Joshua. Le había visto poco esos últimos días y apenas me miraba, mucho menos decir que me hablase…estaba enfadado conmigo y en cierto modo lo entendía pero no me parecía justo, al fin y al cabo yo no le había obligado a hacer nada que él no quisiese y menos aun que eso significase algo más profundo. Estaba confuso, por un lado me sentía culpable e intentaba acercarme para retomar nuestra amistad pero a la vez me molestaba su actitud, el no querer hablarme ni mirarme, que teníamos ¿cinco años? Argg no paraba de darle vueltas en la cabeza y eso me desconcentraba de mis obligaciones.

Nuestro reto de por sí con la obra de teatro era gigante, teníamos poco tiempo, poco presupuesto y actores novatos, todo lo que pudiese salir mal saldría. Eso me tenía ciertamente estresado, me pasaba las noches en vela. Necesitaba ayuda, un poco más de ayuda. Natalia ya hacía demasiado, conseguir los trajes, preparar todos los elementos de la escenografía, cosa que no era nada fácil y que yo le agradecía constantemente, sin ella no hubiese podido hacer nada…pero necesitaba ayuda con los actores, a muchos les costaba aprenderse sus papeles, otros confundían sus textos porque hacían varios papeles pequeños y nadie excepto Joshua y Sashenka parecían llevarlo bien…

Quería pedirle ayuda a Joshua, que ensayase con algunos de los que tenían más dificultad pero ni si quiera podía acercarme a él sin que se alejase lo más disimuladamente que podía de mi. Así que hable con Sashenka, parecía sorprendida por lo que le había pedido pero yo le repetí que lo haría muy bien y que confiaba plenamente ella. Era una joven muy trabajadora que siempre lo daba todo, se esforzaba mucho por hacerlo bien y gozaba de la simpatía de todos. Por supuesto también de la mía, me había quedado prendado de sus ojos verdes desde el día en que la conocí.
Con Sashenka ayudándome la carga se hizo más liviana lo cual no fue del todo positivo porque tenía mucho más tiempo para pensar…para pensar en cosas o mejor dicho en personas en las que no quería pensar…

No quería estar enfadado con Joshua, no quería pensar en él, no quería extrañarle pero lo cierto es que no podía evitarlo. Antes de que todo aquello ocurriese Joshua y yo éramos amigos y echaba de menos hablar con él, picarle y bromear… ¿cómo pude dejar que pasara? Lo había estropeado todo otra vez…

Pero a veces las cosas pueden complicarse aun más sin que te des cuenta. Ese día era sábado y por lo tanto había ensayo general. Joshua no vino. El ensayo fue mejor de lo que me esperaba y desde luego mucho mejor que el del anterior sábado, Sashenka había hecho sus deberes y había ayudado a los compañeros que más flojos había ido. Como el protagonista no estuvo esa noche tuve que hacer de Hamlet así que no hubo más problema con ese tema pero no dejaba de molestarme, ¿por qué no había venido? Era su deber…entonces me preocupe ¿y si le había pasado algo?
Como aquel sábado las cosas habían ido mejor decidí invitar una cerveza a toda mi trope, nos fuimos a una de las tabernas más populares de Paris, cerca del teatro principal en el que Joshua aun trabajaba…
Todos bebimos y celebramos las mejoras y sí, se nos fue de las manos. Estábamos borrachos, todos sin excepción.
-Bueno muchachos…creo que me iré a casa…
-No jefe, quédese un poco más, nosotros le acompañaremos después-me dijeron en coro.
-No no no…es suficiente para mí por esta noche-me despedí con un beso de Natalia que estaba pasándoselo bien-Nos vemos después.
-¿No quieres que te acompañe?
-no no no…estoy bien tranquila.

Salí de la taberna despidiéndome de todos y camine sin direcciones unos minutos y llegue sin pretenderlo al teatro de Paris…me acerque, al parecer había acabado una función hacia un rato y algunos actores terminaban de salir del teatro, me acerque a uno de ellos y le pregunte si conocía a Joshua Maloney, me miro con desconfianza pero asintió, me preguntó que quería y le dije que era un pariente suyo y que le estaba buscando, le pedí que me dijese donde podía encontrarle y me dio su dirección.
No lo pensé…porque si lo hubiese hecho no me habría plantado delante su puerta a las tantas de la noche, llamando con insistencia hasta que me abriese.
Su cara al verme lo decía todo, parecía que había visto un fantasma, no recuerdo muchos detalles de aquella noche pero sí recuerdo que le pregunte si podía entrar, el apenas me hablo, se limitaba a asentir. Me pregunto qué hacía allí y no sé muy bien que le dije…tenia la sensación de que no era capaz de juntar dos palabras con sentido así que decidí no hablar más, ¿para qué? Yo sabía lo que quería que pasase esa noche, sabia porqué había ido.
Después del primer beso no recuerdo como acabamos en su cama ni como nos desnudamos. Solo recuerdo que besaba su espalda mientras acariciaba su torso, recuerdo el sonido del cabecero de la cama chocar contra la pared y también sus gemidos…me llamaba entre ellos y yo le respondía con besos, recuerdo el olor de su piel aquella noche y la forma en la que me besaba cuando acabamos.
Cuando desperté solo podía pensar en el dolor que me martilleaba la cabeza, no solía sentarme bien el whisky barato. Al incorporarme le vi sentado y vestido, me miraba y yo me frote los ojos, me dio los buenos días.

-Buenos días…-no hacía falta que le preguntase qué había pasado la noche anterior, podía suponerlo-¿Y mi…?-antes de que terminase la pregunta me señalo mi ropa que estaba doblada en una esquina de la cama-Gracias…-me vestí como pude y con más prisa de lo normal, por alguna razón me sentía muy avergonzado. Aunque pensándolo bien ¿cómo no estarlo? Me presento allí de madrugada borracho y después…-Lo siento Joshua, anoche no me comporte como es debido- me daba la sensación de que siempre estaba pidiéndole perdón. –Creo que es mejor que me vaya…-él no me dijo nada, miró hacia otro lado y asintió.
Salí de la cama y me puse las zapatos como pude, me arregle un poco la camisa y eche mi cabello hacia atrás lo mejor que pude.
-Espero verte en los ensayos y…-quise decirle muchas cosas pero no fui capaz, me fui intentando no pensar en nada.

No le vi ese día ni al día siguiente y el martes por fin se presentó, ensayó con los demás, se hizo pruebas del traje que Natalia tenía preparado para él y se quedo hasta el final, hasta que todos se habían ido a sus casas, incluida Natalia. Quise pensar que se quedaba por mí, porque quería hablar por fin y me acerqué.
-Hola…me alegra verte-le dije y me contesto con un escueto hola- yo…se que la he cagado, mucho y esto no es justo para ti, he sido un desconsiderado por aparecer así en tu casa y…es que yo…-le mire por primera vez después de mucho tiempo a los ojos- Dios…te he echado de menos, estar contigo hablar contigo, éramos amigos y no…no quiero perder eso y no sé qué hacer yo…-me corto pero no dijo nada, solo se acerco a mí y me beso, despacio, acariciando mi cuello , rodeándolo después con los brazos.

Me deje llevar y subimos a mi habitación, nos desvestimos sin hacer más preguntas y acabamos en la cama haciéndolo con ansia. Fue algo salvaje e instintivo, era como si a nuestros cuerpos les diese igual lo que pensaran nuestros cerebros, ellos se deseaban y estaban al mando. Y a partir de ese día lo estarían siempre.

Nuestros encuentros sexuales eran cada vez más asiduos, algunas veces yo iba a buscarle y otras venía él. Empezamos a pasar más tiempo juntos, como antes pero con el añadido del sexo. Salíamos, a veces nos íbamos juntos a tocar a la plaza, otras veces nos perdíamos en el bosque y después nuestras manos se buscaban impacientes por llegar hasta la piel del otro. Aprendíamos los dos juntos sobre el placer y la intimidad. Lo que nos gustaba y lo que no, la forma en la que debíamos hacerlo y sobre todo a experimentar distintos tipos de placer.
Si bien es cierto que yo no era virgen, ni él y que para ninguno de los dos habíamos sido los primeros hombres eso no quitaba que nos quedase mucho por aprender a ambos.
Al principio Joshua era bastante tímido y muchas veces se sonrojaba con alguna de las cosas que hacíamos, he de admitir que eso me volvía loco…no hablábamos mucho durante el sexo, pero a veces él me decía cómo quería que se lo hiciera, dónde quería que tocase o me pedía que hiciese algo y era en esos momentos cuando sus mejillas se ponían coloradas y apartaba la mirada. Sentía que se me erizaba aun más la piel cuando eso pasaba.

Aprendí a entender su lenguaje corporal, con una mirada ya sabía lo que quería, eso hacía que no hablásemos demasiado pero eso no me molestaba en absoluto. Sabía que le gustaba que le besasen el cuello, sabía que se excitaba más rápido cuando besaba sus pezones, sabía que cuando le temblaba el labio inferior era porque estaba a punto de llegar…después de un tiempo sabía incluso el número de sus lunares y cuáles eran sus favoritos. Imagino que él también sabía cosas similares sobre mí porque cada vez nos costaba menos entendernos sin hablar. A pesar de todo esto no solíamos pasar la noche juntos, cada uno se iba a su casa, era mejor para evitar sospechas o que alguien nos pillase.

Con el tiempo empecé a sentir que poco a poco Joshua se abría más a mí y en cierto modo se volvía más atrevido pero eso lejos de molestarme me excitaba más…

No sé si recordáis que dije que las cosas podían complicarse, pues ocurrió, se complicaron, demasiado.
No quedaban más que quince día para presentar la obra y todos íbamos como locos, Natalia tuvo que irse unos días a buscar más atrezo y se llevó a Josep para que la ayudase. Cabe mencionar que en ese tiempo que pasaba con Joshua Natalia y yo apenas nos veíamos, de hecho no volvimos a estar juntos y aunque ella no me decía nada yo sabía que las cosas no iban bien, me sentía como un equilibrista intentando cruzar al otro lado sobre una cuerda muy fina…tan fina que el último día antes de que se marchase discutimos durante horas.

Aquel día estaba agotado por todo aquello y preocupado por la obra, habían demasiadas cosas que podían salir mal y eso me estresaba…mientras revisaba mis apuntes en el escritorio que tenía en la planta baja no me di cuenta de que alguien se había colado en la casa.
Me frote los ojos y levante la vista, solo entonces pude ver a Joshua, estaba apoyado en el marco de la puerta mirándome con una sonrisa. No me dijo nada, solo empezó a quitarse la ropa despacio, por mi parte no podía dejar de mirarle, atónito por el espectáculo sí y ansioso por ver como acababa…Cuando estuvo completamente desnudo me miró de aquella forma, se giró y le escuche subir las escaleras. No tardé ni dos segundos en dejar mis papeles y subir detrás de él, cuando llegue él me esperaba tumbado en la cama acariciándose y pidiéndome que le follase.

Era lo más atrevido que había hecho nunca y eso me dejo estupefacto y muy excitado. Pronto acudí a sus piernas y a sus besos. Follamos un par de veces hasta quedarnos agotados, le pedí que se quedase, no quería estar solo esa noche y a pesar de que nunca lo había hecho Joshua acepto. Se durmió casi enseguida abrazado a mí, yo tarde un poco más, de hecho no fui capaz de dormir bien, me desperté de madrugada. La luna estaba llena y entraba por la ventana, me senté en la cama y observe a Joshua mientras dormía bocabajo abrazado a la almohada. Me perdí en sus lunares como solía hacer y empecé a ver constelaciones en su espalda.
Alargue el brazo hasta mi escritorio y cogí la primera pluma que pille, aun tenia tinta y fui uniendo sus lunares en dibujos irregulares, sin darme cuenta empecé a dibujar letras formando dos palabras: “Te quiero”. Solo cuando lo leí fui capaz de darme cuenta de lo que había escrito y de todo aquello que eso conllevaba. Me asuste por un segundo, sentí que el corazón se me saldría del pecho, eso no podía estar pasándome otra vez…otra vez no…
Saque un cigarrillo y corrí a la ventana, fume sentado en el alfeizar con la ventana abierta negándome a mí mismo aquellas palabras. Al poco rato escuche a Joshua tiritar y revolverse en la cama, solo tenía una manta y no era suficiente para las noches frías de París. Cerré la ventana enseguida tirando la colilla, volví a la cama y abrace a Joshua por la espalda y por fin pude dormir.

Aunque no por mucho tiempo…
Me desperté con brusquedad cuando sentí un gran peso caer sobre mí, cuando abrí los ojos estaba confuso y de fondo escuche gritar a Natalia, decía algo así como…”Lo sabía”. ¿Sabía el que? ¿Y qué me había tirado encima? Empuje aquello que tenia encima, eran telas y alfombras, cuando me gire vi a Joshua a mi lado.

-Oh no…- Salí de la cama y me puse lo primero que encontré, baje las escaleras a toda prisa llamando a Natalia





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Mensaje por Joshua Maloney el Mar Oct 27, 2015 11:17 am

La vida de un actor es sumamente difícil, el dicho: "El show debe continuar" tiene tanto de verdad, tanta razón... Es lo que yo hago últimamente,  aparentar que nada pasa, sonreír aunque por dentro me esté muriendo de tristeza.

Desde lo ocurrido con Kurt, las cosas entre los dos han cambiado, en parte yo tengo la culpa, puesto que he estado evitándolo porque no quiero enfrentarlo; porque me lastima su sola presencia, me lastima el hecho de saber que después de estar conmigo a vuelto acostarse con Natalia, los escuché- por casualidad desde luego- cierta noche que terminó su mudanza y pasó su primera vez en la casona, yo no tenía sueño y no quería ir a casa y entonces... Bueno,  escuché, risas, besos, gemidos. Tapé mis oídos (odio tener este sentido tan desarrollado) y escapé lo más pronto posible que pude. Como es de suponer, no dormí y lloré toda la noche mi desgracia.

Los días subsecuentes, él parecía intentar un nuevo acercamiento, pero yo no lo permitía, estaba molesto con él y conmigo mismo por ser tan estúpido, por haber sucumbido ante sus encantos y por pensar que yo le importaba aunque sea un poco. De cualquier modo estuve esforzándome en mi papel y ensayar con Sashenka, ella y yo teníamos una buena química sobre el escenario por lo que no fue necesario ensayar más allá de dos veces.

También estaba el hecho de que debía aún presentar una última función en el teatro principal -del cuál Kurt ya tenía conocimiento - y dado que no tenía nada más que hacer me concentréen lo que sería esa última función y que fuera en lo que Dios quisiera. No asistiría al ensayo general por obvias circunstancias con mis nuevos compañeros, desde luego, pero confiaba en que harían un buen papel, Sashenka había hecho en magnífico trabajo con todos ellos.

Ya finalizada la última función, me despedí de todos mis compañeros que decían extrañarme , que me notaban sumamente extraño y que debería de salir con ellos a festejar, pero educadamente decliné su oferta, pues estaba agotado física y emocionalmente, lo cual me invitaba a llegar a casa y reposar. Mi modesta casa me recibió con los brazos abiertos y era todo lo que necesitaba. Un vaso de leche pan y estaba listo para irme a la cama, ya que pasaba más de la medianoche.

Arreglaba ya las sábanas frías de mi cama, cuando escuché que tocaban insistentemente a mi puerta, pensé que eran alucinaciones mías puesto que yo nunca recibía visitas y menos a tales horas, pero no los golpes continuaron por breves instantes, así que no tuve otro remedio más que acudir deprisa a enterarme de quién se trataba. Abrí la puerta << ¡Oh por Dios, es Kurt. ¿pero qué hace aquí? >> se le veía bastante pasado de copas y tenía los ojos muy rojos. tratzba de hablar, pero se le atoraban las palabras de tan beodo que se encontraba.

- Claro, pasa - le cedí el paso, ya que afuera hacía demasiado frío como para dejarle allí en el umbral. Me miró, dijo algunas palabras que no entendí; inmediatamente después de estas se acercó y me besó acorralando mis mejillas contra sus manos.  Mi primer pensamiento fue rechazarle, incluso traté de apartarle con mis manos pero él se aferró a mis labios y ese contacto... Desgraciada o afortunadamente me dejé llevar y terminé correspondiéndole en contra de todo, hasta de mi mismo, arrojándome a sus brazos.

Hicimos el amor un par de veces en la noche, siendo igual de placentero como aquella primera vez de los dos, aunque esta vez sentí que se entregó a mí, que no fue un simple deseo, un simple acostón. Sus besos y sus caricias no fueron frías, sino cálidas. Pude percibirlo perfectamente.

Por la mañana me levanté un tanto adolorido y me dirigí a la seo y en cuanto volví del sanitario, le observé dormir plácidamente abrazando mi almohada. Sonreí un poco,  sin embargo, éste sentimiento de culpabilidad y confusión, volvió apoderarse de mí. Aquello estaba mal. Kurt no era un hombre libre, tenía una pareja y yo...no hacía falta que repitiera lo mal que me sentía pues - en aquel momento- era la persona llamada: Amante.

Me vestí, recogí la ropa de Kurt del suelo y la dejé doblada perfectamente sobre el borde del colchón, a los pocos minutos él despertó sobresaltado,  me miroó y cayó cuenta del lugar en el que se encontraba. Se vistió de prisa y nuevamente me dio una puñalada en el corazón:"Lo siento Joshua no me comporte como es debido, creo que es mejor que me vaya" Desvié la mirada y asentí, me levanté y fui a abrirle la puerta. Cuando me quedé solo, no pude evitar cerrar los ojos y aguantar las ganas de llorar. ¡Todo lo estaba haciendo mal! y no podían seguir así las cosas, no podían.

Dos días después, me presenté a la casona, una vez que estuve listo para dar la cara. Socialicé un poco con la tropa, argumentando - en inventándome- una enfermedad de no mucho cuidado pero que me mantuvo en reposo todos aquellos días. Dicho ésto, la actividad transcurrió normal en el recinto.

El día dió paso a la noche y con ello la posibilidad de hablar con Kurt seriamente. Esperé a que todo se fueran - incluida Natalia, que supe después que iría a hacer un viaje a conseguir algunos instrumentos para la ecenografìa - Y me acerqué a kurt, él por igual acortó distancias y comenzó a darme una serie de explicaciones que yo no le había pedido, pero que agradecí internamente y fue cuando dijo que me echaba de menos que me di cuenta de lo que ya era obvio: Él sentía algo más por mí, más que una simple amistad y mi corazón latió apresuradamente:

-Sh, no digas nada -Coloqué un dedo sobre sus labios y lo besé. Ésta vez tomé la iniciativa; lo besé como si no hubiera un mañana, atrayéndole por la nuca para no dejarlo escapar.

Volvimos a pasar la noche juntos entregándonos en cada beso en cada caricia. A partir de ése momento nos pertenecíamos; ya no habría poder humano que no separara, ibamos a todas partes juntos, inclusive dormíamos algunas veces y llegamos a compartir gustos secretos, como el hecho de saber que ambos tocábamos algún instrumento musical y aprovechamos esos detalles para realizar pequeños conciertos en algún callejón o plazoleta para ganar algunas monedas. El ir conociendo esa otra parte de Kurt, me tenía completamente extasiado, emocionado motivado y muy enamorado. Si, para tales instancias ya estaba yo enamorado y perdido por él; que pasara  lo que tuviera que pasar, yo lucharía por él y porque se quedara conmigo para siempre.

La vida esos días transcurrió de la manera más normal posible, aunque Kurt parecía estar muy agobiado por todo lo de la obra y los papeleos y las cuentas, así que aprovechando que seguíamos solos -si saben a lo que me refiero - decidí darle una especie de sorpresa para intentar relajarlo. Una idea llegó hasta mi mente y en aquel momento lo hice, me planté en la puerta de su despacho y fui despojándome lentamente de mi ropa,  yo tan tímido que era - y lo sigo siendo- quise despertar su libido aún y que sentía las mejillas arder por el sonrojo y la vergüenza. Cuando estuve desnudo ante él, guiñé un ojo, haciéndo una señal para que me siguiera. Subí las escaleras y me recosté sobre su cama acariciándome;  la verdad es que estaba deseoso de él, me avergonzaba decir que la mayor parte del día pensaba en hacer el amor, pero no podía quitarlo de mis pensamientos, era como una droga a la cual no podía resistirme, lo quería conmigo en lo que restara de la noche y no le daría tregua.

Lo hicimos de manera voráz, salvaje, hasta terminar exhaustos y con ello el regalo del sueño hasta la mañana siguiente, que comenzó de manera abrupta. Abrí inesperadamente los ojos al escuchar gritos en la habitación << Dios...Dios, Natalia >> había llegado ya de su viaje y no había sorprendido en la cama. Me cubrí con la sábana a toda prisa, mientras ella vociferaba, saliendo de la habitación indignada, furiosa... y no era para menos. Kurt se coló con los pantaloncillos y fue en su búsqueda, gritando pir su nombre. ¿Qué debía hacer? con nerviosismo me puse la ropa y los zapatos, bajé lentamente las escaleras para no hacer ruido y los escuché discutir a lo lejos:

-¡Eres un idiota! - Natalia lo abofeteó y Kurt le sujetó de las manos con fuerza para tratar de calmarla.

-Déjame explicarte, Natalia...

-No hay nada qué explicar. ¿Qué le has ofrecido? ¿Dinero? ¿Otro papel estelar?

-¡Nada de eso, no es lo que estás pensando!

-¿Por qué no puedes tener la polla quieta dentro de los pantalones? ¿Por qué? - soltó el agarre - ¡Te odio Kurt Callahan! -. Natalia se marchó vociferando, diciendo improperios y finalmente azotó la puerta. kurt se quedó en medio del salón negando y llevando ambas manos hacia su cabeza.

No pude ver más regresé a la habitación para terminar de vestirme, me sentí nuevamente mal, no debí haberme quedado a aquella noche allí, todo era mi culpa. Recogí las telas y las alfombras de la cama y las coloqué sobre la pared, esperando a Kurt, quien seguramente me pediría que lo dejara solo para poder pensar y yo tendría que hacerlo con todo el dolor de mi corazón ¿acaso mi sueño terminaría? ¿me alejaría de su lado para tratar de arreglar las cosas con Natalia? Era una posibilidad factible, ya que él y yo...¿Qué eramos Kurt y yo? Esa pregunta rondó por mi mente, pero para la cuál no tenía una respuesta.

Esperé atento al sonido de sus pisadas volviendo a la habitación.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Lun Dic 28, 2015 2:44 pm

Lo que más me había dolido no fue esa bofetada que aun palpitaba en mi mejilla, ni los gritos ni los reclamos, lo peor de todo fueron los ojos de Natalia.
Hubiese deseado que hubiese sido odio lo que encontré en ello, desprecio, rencor o enfado, pero no fue nada de eso, Natalia me miraba con dolor y decepción. Para mi aquello fue como un golpe frio y certero que me hizo darme cuenta de todo lo que había estado haciendo hasta ese momento, de los juegos, de Joshua…

Si bien es cierto que yo no tenía ningún compromiso formal con Natalia sí que existía uno implícito, existió desde la primera vez que nos besamos en aquel café días después de nuestro reencuentro. Aquella tarde ambos decidimos emprender con el teatro, ella me daría su apoyo y lo que era más importante: me daría la oportunidad de encontrar un mecenas, y a cambio yo haría la otra parte del trabajo. Pero no solo eso, esa misma tarde me dijo que siempre había sentido algo por mí a lo que yo conteste con un beso. En mi defensa diré que ella siempre me gustó y que tenía la esperanza de llegar a sentir lo mismo que ella, pero lo cierto es que nunca la llegué a querer, como era mi intención, y todo se puso peor cuando apareció Joshua…él movió el suelo que pisaba y lo hizo carecer de sentido.

Poco a poco consiguió lo que nunca había podido hacer Natalia. Le quería, le necesitaba, cada centímetro de mis pensamientos o de mi piel me pedían estar junto a él, por eso no fui consciente de…, bueno, sí lo era, sabía lo que le estaba haciendo a Natalia pero no era capaz de frenarlo. Por mucho que lo intentase cada vez que Joshua me miraba inevitablemente perdía la cabeza.
Que injusto había sido con ella, ella lo único que hizo fue darme su apoyo en todo momento, me ayudó a salir adelante en mis peores momentos ¿y cómo se lo había devuelto? Traicionándola.

Pero no tenía más tiempo para cavilaciones, Joshua aún estaba arriba esperándome. Subí las escaleras, nunca me habían parecido tan largas y altas como en aquel momento. No terminé de subirlas, me quede a la mitad apoyado contra la pared pensando en qué hacer, qué paso tomar. Cerré los ojos y suspiré buscando un poco de paz y fuerza para hacer lo correcto, debía alejarle de mí, no quería que corriese la misma suerte que Natalia.
Al fin me decidí a subir los pocos escalones que faltaban, Joshua estaba vestido e intentaba recoger la habitación me miró y yo creo que adivino lo que iba a decirle porque no quiso mirarme.

-Joshua yo…-aparte la mirada- he sido un egoísta, con ella y contigo- le mire, al menos se merecía que le mirase a la cara y le dijese la verdad-te seduje para que te acostases conmigo, esa es la verdad…tú…tu me gustaste desde la primera vez que te vi y quise…-era tan duro decir todo aquello…sí, esa era la verdad pero había cambiado en aquel tiempo, el deseo y la pasión que sentía por él se había ido transformando lenta y sutilmente en algo más profundo, en algo que solo podría hacernos daño.-quise estar contigo…pero creo que se nos ha ido de las manos-me apoyé contra la pared, necesitaba algo que me sostuviese para decir todo aquello-se que nada de lo que te diga hará que las cosas acaben bien entre los dos pero prefiero que me odies ahora antes …-“antes de que te rompa el corazón como a Natalia” pensé sin decírselo-antes de que hayan sentimientos más profundos entre los dos, aléjate de mí ahora que todavía puedes

Me miro de forma intensa, tanto que no fui capaz de sostenerle la mirada, le puse la mejilla porque tenía la sensación de que él también iba a pegarme, por supuesto me lo merecía. Cerré los ojos esperando el golpe pero este no llegó, solo escuche sus pisadas por las escaleras y la puerta cerrarse con brusquedad. Me dejé caer y me quedé sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared durante un buen rato, no sé decir cuánto, probablemente horas, sin pensar en nada, sin sentir nada. No quería hacerlo, no podía.

La casa no tardó en llenarse de gente, Joseph subió y me preguntó que me ocurría, le dije que tenía algo de resaca y me ayudó a ponerme en pie, no tenía ánimos para bajar y trabajar pero debía hacerlo. Me lave un poco la cara y baje, todos estaban reunidos charlando y riendo, esperando. Apenas quedaban unos días para el estreno y los nervios empezaban a notarse, ese día debía organizar el transporte de los materiales, el montaje y el reparto de los trajes. Intente reponerme pero fue inútil, la reunión duró poco y apenas pudimos organizar algo, al salir les escuché cuchichear sobre mí pero no me importó. Esa noche fue una de las más largas que he tenido.

Al día siguiente la situación no mejoró demasiado pero no nos quedaban más días y Sashenka me ayudó a organizar algunas cosas, sin ella no había podido. Contratamos a los carros que nos ayudarían a llevar el material, fuimos juntos a ver el sitio que el Conde nos había cedido para interpretar la obra y me ayudó a repartir los disfraces, fueron tres días de trabajo duro que tendría que haber hecho con Natalia pero no dio señales de vida, ni ella ni Joshua.
Sin duda era comprensible pero lo cierto era que los días se me hacían muy duros sin verle, quería hablar con él, escucharle reír, besarle…tocarle, pedirle que me perdonase y que nunca se fuese de mi lado, pero no podía hacerlo, no debía. Decidí no beber para no cometer estupideces, no preguntar por él y dejar que volviese cuando lo considerase y si lo consideraba. Me había resignado a que no viniese al estreno. Pero sí vino.

La semana siguiente paso muy rápido, entre ensayos e ir al teatro del Conde a controlar el montaje del escenario, sentía que el tiempo nunca era suficiente para todo aquel trabajo. Tres días antes Natalia volvió y ayudó en todo lo que fue capaz pero en ningún momento me habló de nada que no fuese el trabajo. Aún así me sentí contento de volver a verla, de saber que no la había perdido del todo, al fin y al cabo era mi amiga, la mejor que tenía y a pesar de todo lo ocurrido esperaba por remendar mi error y hacer las paces con ella, aunque en esos momento no parecía muy factible.

Como dije el tiempo se esfumó y pronto fue 30 de diciembre, un día que no olvidaría nunca.
-No, no, ¡cuidado! Sujétalo bien o se caerá sobre vuestras cabezas en plena actuación.
-¡Kurt! ¡No encontramos el maquillaje, están ya todos vestidos y no puedo maquillarlos!
-Espera, aun no lo hemos descargado, ahora te lo traigo. Josep, ve a ayudar a Frederick con las nubes del escenario.
Sentía que me mareaba, la situación me superaba, demasiadas cosas en las que estar pendiente, el escenario, los trajes, los actores, el Conde…todo requería mi atención y para colmo las cosas parecían esconderse- ¿Dónde diablos esta esa maldita caja de maquillaje?- los gritos, el estrés y los nervios dominaban ese reducido espacio de un teatro secundario de París en el que estrenaría por primera vez una obra de teatro.

No puedo negar que estaba muy emocionado, a pesar de todo lo ocurrido aquello hacia que se me revolviese el estomago por la emoción y los nervios. Corrí con la caja de maquillaje hasta los vestuarios y me choque de bruces contra Joshua, hacia días que no le veía aunque sabía que había estado ensayando cuando yo no estaba en casa, tampoco le había visto llegar así que podría decirse que era la primera vez que le veía desde lo ocurrido.
-Joshua…lo…-antes de que terminase de hablar se apartó y siguió su camino-siento…-me quedé mirándole hasta que se fue del todo, llevaba el traje puesto, era negro y ajustado en algunas zonas, resaltaba su porte y su figura, se veía tremendamente guapo.-te echo de menos...
-Deja de suspirar jefe y dame ya esa caja-Sashenka me arrebató la caja de maquillaje de la mano despertándome. Me puse rojo y huí, ¿Se habría dado cuenta de que miraba a Joshua? Esperaba que no fuese así. Me fui a seguir ayudando allí donde hiciera falta hasta el momento final.
Las luces se apagaron, el telón estaba echado y solo se veía una luz al fondo en los camerinos donde se daban los últimos toques al vestuario, al maquillaje y a los diálogos. Yo esperaba en mi sitio, escondido en el tornavoz reservado para el apuntador. Natalia se ocuparía de los consejos de última hora y mientras yo me repasaría la obra para tener la memoria fresca en caso de que alguien lo necesitase pero lo cierto es que estaba tan nervioso que no podía ponerme a leer.

Pronto les vi salir, Joseph con el traje para presentar la obra, fue una decisión de último minuto, en principio lo haría yo, pero preferí dejárselo a Josep, tenía que empezar a enfrentarse al público, tarde o temprano le haría salir al escenario como actor.
Lo hizo tremendamente bien, con soltura, al principio un poco nervioso pero solo duro unos segundos, el público aplaudió y en ese momento el telón se abrió…





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Jue Feb 25, 2016 2:29 pm

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Me paseaba nervioso en aquella habitación, que de pronto se me hizo inmensa. Cruzaba los brazos algunas veces, otras tantas caminaba de la ventana hacia la puerta… En fin. Que no podía estarme quieto. Yo necesitaba saber que estaba ocurriendo ahí abajo. Decidí volver a reacomodar todo lo que había quedado sobre la cama, hasta que por fin Kurt traspasó el marco de la puerta, con la mejilla sumamente roja, impregnada con la mano de Natalia sobre ella. Presentaba un semblante sombrío, triste.

Presuroso, intenté a cercarme para asistirle pero algo dentro de mí, me detuvo en seco, que fue justo el momento en que Kurt comenzó a hablar de nuevo. Bajé la mirada, no quería verle. Estaba nervioso, angustiado, expectante. El corazón quería salirse de mi pecho:

<< Te seduje… Me gustaste…Se salió de las manos…Antes de que hayan sentimientos profundos de por medio >>

Luego de breves instantes, me armé del valor suficiente para clavar mis ojos en los suyos. ¡Kurt no podía estar hablando en serio! ¿Es que aún no se había dado cuenta de que estaba total, completa y absolutamente enamorado de él? ¿Cómo podía ser tan cínico y minimizar mi cariño a tal grado? Lo que me llevaba a pensar en que todo éste tiempo compartiendo juntos, había estado mintiéndome. ¿Habría estado interpretando su propio melodrama teatral, en donde Natalia era la joven e inocente víctima, él, el marido arrepentido y yo el amante incómodo? Claramente lo percibía así. ¿En que estaba pensando cuando volví a sucumbir a sus encantos? ¿Cómo no pude darme cuenta de que únicamente estaba actuando?

Caí en las redes de mi ”jefe”. De lo que yo tanto había huido en mi anterior compañía. Me enredó en su telaraña, como sólo un experto podía hacerlo. Y yo que tontamente creí en sus besos, en sus caricias, en sus palabras tiernas… Doblemente estúpido por pensar que por fin se había dado cuenta de todo lo que representaba para mí.

Sentí cómo mis pupilas se dilataron. Únicamente podía observarle a él, reduciendo el mundo y la distancia entre ambos, borrando todo el ruido o los objetos que estuvieran a nuestro alrededor. Sólo me ocurría cuando divisaba una presa en mi estado animal. Mis piernas temblaron. Todo mi cuerpo temblaba. << Dios no, no ahora  >> No podía permitir que mi instinto salvaje ganara terreno; si no me alejaba pronto de ahí, inevitablemente ocurriría algo inimaginable.

Sin pensarlo mucho tiempo más, abandoné la estancia. Cerré con fuerza la puerta tras de mí, y bajé presuroso las escaleras de tres en tres, hasta verme liberado – una vez más -  de aquella reciente prisión.

___________________________oo_____________________________


MEA CULPA


No recuerdo claramente, cómo es que llegué hasta los lindes del muelle (hasta la fecha no he podido recordarlo. Es como si hubiera bloqueado por completo el recuerdo. Ha sido una laguna mental en mi vida) Corría y corría por todas partes, tratando de perderme entre la multitud, entre las decenas de barcos con rumbos distintos. Deseé treparme a alguno y viajar de polizonte, llevándome hacia algún sitio lejano, donde pudiera poner tierra y mar de por medio. Sin embargo detuve mi loca carrera. ¿Qué cosa estaba haciendo? ¿Hacia dónde quería huir? Todo giraba en círculos. ¡Tantas voces hablando al mismo tiempo! Querían volverme loco…

-¡Déjenme en paz! – grité tapando mis oídos con las palmas de las manos. Más todo seguía en el mismo tenor. Gente yendo y viniendo, ruidos, risas, llantos, despedidas. -¡Déjenme en paz!

Los temblores se volvieron inaguantables. No podía soportar mucho tiempo más sin que de un momento a otro, me convirtiera en aquello que tanto odiaba, en medio de todos. Trastabillando me colé a una callejuela que olía nauseabundamente mal (pescado podrido) y ahí vacié hasta el alma. Me sentía enfermo, incapaz de seguir dándole frente a mi conversión, que finalmente salió victoriosa.

Convertido en halcón, me dediqué a revolotear por los alrededores, atacando a cuanta ave se cruzara por mi camino; mataba por enojo y no por hambre. Gaviotas y pelícanos cayeron en mis garras, a las cuáles les cercené el cuello porque podía, porque mi condición de cambiante me daba la facultad, fuerza y dominio sobre todo aquello que no fuere más astuto, ágil y veloz que yo.  

Plumas iba y venían. Caían desde el cielo, como bien dijo una pequeña que pasaba por ahí de la mano de su madre. Cuando la multitud volteó hacia arriba, percibieron que un ave rapaz peligrosa estaba haciendo de las suyas. No era común observar que un ave como aquella se acercara demasiado a la ciudad, por lo que fui el centro de atracción de todo aquel que se encontrara cerca.

Algunos marineros comenzaron a hacer apuestas: El primero que lograra dar en el blanco, se haría acreedor a una buena tanda de cervezas gratis. Así pues, varios valientes fueron en búsqueda de sus armas para dispararme. Tan molesto con la vida estaba, que osé quedarme quieto cerca del mástil mayor para que acabaran conmigo de una vez por todas. Ahí los observaba dispararme. Desgraciadamente para mí, todos y cada uno de ellos, tenían la mira desviada; ninguna bala se acercaba en lo más mínimo, salvo el capitán de la fragata que bien tuvo la suerte de acertar en el ala derecha.

Fui cayendo en picada, y justo cuando iba a estrellarme en la cubierta del barco, levanté el vuelo batiendo mis alas  lo más fuerte que pude. El instinto de supervivencia había prevalecido al deseo humano de morir. Volé lejos, muy lejos, hasta que el cansancio me atrapara. Mea culpa


___________________________oo_____________________________


Fui despertándome lentamente, debido a algunas gotas que caían sobre mi frente. Cuando me hube incorporado del todo, me sorprendí rodeado de plumas. Todo mi cuerpo desnudo estaba sucio, cubierto de guano, sangre y raspones. ¿Qué cosa había ocurrido? Cuando observé a mí alrededor, me di cuenta de que estaba – al parecer – en un viejo ático, que las palomas habían convertido en su hogar, pero que habían sucumbido a mi hambre desmedida. Traté de levantarme pero sólo atiné a golpearme con el techo. El espacio era demasiado pequeño como para que un hombre pudiera permanecer de pie. A gatas me dirigí a la entrada. Ahí me di cuenta de que estaba dentro de una propiedad importante porque abajo podía divisarse verdes prados y jardines muy bien cuidados.  << ¿En qué lío te has metido ésta vez Joshua? >> Si me pillaban ahí arriba, ya podía darme por muerto – que era lo que estaba buscando en un principio – pero se contaban atrocidades de la santa inquisición y yo no iba a desaparecer en manos de aquella gente inhumana.

Lo mejor que pude hacer, fue esperar a que anocheciera. Intenté transformarme por mi cuenta pero estaba agotado. Tanto, que todas las articulaciones me dolían. Sumado estaba el hecho de que yo no tenía ropa para cubrir mi cuerpo desnudo. ¿Cómo haría para…? Cerré los ojos. ¿Pero es que acaso quería volver a casa? ¿A que los recuerdos me atormentaran con fuerza? Me hice ovillo en un rincón. Y lloré, por fin lloré todo cuanto pude. Nuevamente me habían partido el corazón en miles de pedacitos. Kurt había dejado clara su posición: Amaba a Natalia y no iba a dejarle nunca por alguien como él. Nunca había representado nada especial, salvo el mero deseo carnal de verme sometido a sus instintos sexuales. Si alguna vez sus ojos cantaron para mí, dándome a entender algo que no era entonces mea culpa.

De madrugada, bajé descolgándome por un costado. En el ático había dado cuenta de alguna tela vieja que dejaba ver más allá de lo necesario, pero cumpliría la función de cubrir mis partes pudendas. Ahí caminé muchos kilómetros a pies descalzos, haciéndome algunas ampollas que no tardarían en sanar dada mi condición de sobrenatural. Para cuando llegué a casa, pude darme cuenta de que habían pasado varios días. Parpadeé ¿cuánto tiempo había estado vagueando por los aires? La leche – la poca que había comprado – se había agriado y el pan endurecido. Las ventanas estaban abiertas de par en par, dejando que algunas flores secas se colaran al interior, al igual que la lluvia. El suelo estaba mojado. Sólo las cerré y me eché en mi cama, poco importándome que aún estuviera sucio. Estaba muy cansado.

La mañana siguiente me levanté cuando el sol estaba ya en lo alto. Perezosamente y con mucho desgano me obligué a tomar un baño de tina. La única cosa hermosa y decente que tenía mi hogar.  Dentro del agua medité sobre lo que sería mi futuro, sobre la puesta en escena… Yo no tenía el ánimo suficiente para regresar, puesto que no quería verle. Tan sólo pensar en él me lastimaba y me hacía llorar. Sin embargo, habíamos puesto tanto empeño que… No sería para nada justo que por mi situación sentimental echara todo a perder. Tenía buenos camaradas, amigos sinceros. Estaba Sashe, que siempre me recibía con una sonrisa y un beso en la mejilla. Josep, ese chiquillo que siempre estaba buscando el modo de bromear… Motivos suficientes para regresar e intentar ser nuevamente yo. Que me dolía en el alma, sí, pero no podía darme por vencido tan pronto. Si mi madre viera en el estado deplorable en el que me encontraba, seguro se sentiría decepcionada. Ella me había educado para ser un buen cristiano, un hombre fuerte y decidido capaz de cumplir sueños y metas. Por eso había llegado a París, para convertir mis sueños en realidad y... ¿qué estaba ocurriendo? Ahora sólo estaba llorando por los rincones. No era sano para mí. Nadie iba a mover un dedo por mí, estaba consciente de que tenía, debía mover el trasero y encarar lo que viniera, echando un cerrojo definitivo al corazón.

Después del baño y ponerme ropa decente, fui a la casona. Pregunté sobre los horarios en los cuáles Kurt no solía frecuentar la casa. Así fue pude regresar a los ensayos con tranquilidad. Ensayaba rápido, pues todo lo tenía perfectamente bien aprendido y de ahí de vuelta a mi casa. Los días volvieron a transcurrir lentos, entre bajones de ánimo, risas y llanto, hasta que llegó el día de tan ansioso estreno. Llegué muy temprano, directo al área donde se había dispuesto a los actores para que comenzaran a arreglarse. Ahí me fue entregado mi traje negro, que tan bellamente había sido decorado, era una preciosidad.  Lo admiré, incluso lo olfateé. Olía a tela, a nuevo, a esperanza.

-¿Pasaste una noche agitada, no Joshua?- algunos compañeros actores comenzaron a reírse y yo no atinaba a saber por qué. Cuando pregunté el motivo de tanta burla, me indicaron que revisara mi espalda. Fui al primer espejo completo que encontré y me observé: Aunque tenue, había algo escrito en ella; parecía decir un “te quiero” ya casi difuminado, pero que todavía se alcanzaba a apreciar. No supe qué responder, por lo que hui cobardemente de ahí vistiéndome, por el camino.

Al caminar por el entre tela, topé de frente con alguien y era… << Oh Dios, justo tenía que ser tú  >> proseguí mi camino sin hacer demasiado caso al inesperado encuentro. Ese pequeño instante en que se volvieron a cruzar nuestras miradas, fue como un dentellado a mi cordura. ¡Justo tenía que verle minutos antes de salir a escena! ¿Por qué? ¿Por qué? Había sido tan cuidadoso…
Tuve que serenarme al primer rincón libre que encontré. Ahí una de las chicas de escenografía se acercó hasta a mí para darme ánimos. Comentaba que me veía más pálido de lo normal. Yo minimicé su comentario, aludiendo a que sólo eran los nervios propios de la obra, que ya se me pasaría. Entonces escuché la voz de Josep como el maestro de ceremonias. Todo estaba ya sucediendo. Todo el esfuerzo y horas se verían reflejadas en lo que ocurriera las próximas dos horas. El corazón latía aprisa nuevamente, las manos me temblaban. << No Dios, no dejes que me pase esto, ¡por favor! >>

Las luces del escenario se apagaron, cerré los ojos. Pensé en algún recuerdo bonito y me aferré a él, hasta que fue mi turno, de entrar en escena…

Claudio
Y tú, Laertes, ¿qué solicitas? Me has hablado de una pretensión, ¿no me dirás cuál sea? En cualquiera cosa justa que pidas al Rey de Dinamarca, no será vano el ruego. ¿Ni qué podrás pedirme que no sea más ofrecimiento mío, que demanda tuya? No es más adicto a la cabeza el corazón ni más pronta la mano en servir a la boca, que lo es el trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, ¿qué pretendes?
Laertes
Respetable Soberano, solicito la gracia de vuestro permiso para volver a Francia. De allí he venido voluntariamente a Dinamarca a manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronación; pero ya cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinación me llaman de nuevo a aquel país, y espero de vuestra mucha bondad esta licencia.
Claudio
¿Has obtenido ya la de tu padre? ¿Qué dices Polonio?
Polonio
A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardío consentimiento. Al verle tan inclinado, firmé últimamente la licencia de que se vaya, aunque a pesar mío; y os ruego, señor, que se la concedáis.
Claudio
Elige el tiempo que te parezca más oportuno para salir, y haz cuanto gustes y sea más conducente a tu felicidad. Y tú, Hamlet, ¡mi deudo, mi hijo!
Hamlet
Algo más que deudo, y menos que amigo.
Claudio
¿Qué sombras de tristeza te cubren siempre?
Hamlet
Al contrario, señor, estoy demasiado a la luz.
Gertrudis
Mi buen Hamlet, no así tu semblante manifieste aflicción; véase en él que eres amigo de Dinamarca; ni siempre con abatidos párpados busques entre el polvo a tu generoso padre. Tú lo sabes, común es a todos, el que vive debe morir, pasando de la naturaleza a la eternidad.
Hamlet
Sí señora, a todos es común.
Gertrudis
Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan particular sentimiento?
Hamlet
¿Aparentar? No señora, yo no sé aparentar. Ni el color negro de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante río, ni la dolorida expresión del semblante, junto con las fórmulas, los ademanes, las exterioridades de sentimiento; bastarán por sí solos, mi querida madre, a manifestar el verdadero afecto que me ocupa el ánimo. Estos signos aparentan, es verdad; pero son acciones que un hombre puede fingir... Aquí, aquí dentro tengo lo que es más que apariencia, lo restante no es otra cosa que atavíos y adornos del dolor.

________________________________oo_______________________________


Última edición por Joshua Maloney el Lun Mayo 16, 2016 12:00 pm, editado 1 vez






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Vie Feb 26, 2016 3:30 pm

-¡Aquí traigo romero, que es bueno para la memoria!- le susurre a Sashenka, por un momento se había perdido, pero con ese pequeño apunte consiguió retomar su papel sin mayor dificultad y hasta el final. No fue la única que lo necesitó, Frederick, el joven que representaba a Laertes también necesito ayuda y alguno más, sobre todo al cambiar de personaje ya que más de uno repitió papel secundario.

A esas alturas de la obra ya estaba más relajado pero siempre alerta de que todo saliese bien. Nunca olvidaré el momento en que el telón de tela pesada y rojiza se abrió dejando a la vista de todo el teatro el montaje escenográfico que habíamos conseguido montar. Me parecía imposible que todo con lo que llevaba meses pensado se había vuelto material y estaba ante mis ojos, tan firme y tan real.

Uno a uno los personajes fueron tomando el escenario, recreando una vez más la obra de Shakespeare tal y como la había imaginado cuando la leí por primera vez cuando tenía catorce años. Más de una vez la había visto representada en teatros de pequeñas ciudades donde nosotros también hacíamos una gira con obras menores. Ninguna era lo suficientemente buena para mi, ni si quiera la que fui a ver con el escritor en el Teatro Real de Florencia, aunque fue una gran actuación no estaba a la altura de mi imaginación. Pero esta…la que estaba teniendo lugar delante de mis ojos…esta era para mí la representación con la que siempre había soñado.

No me arrepentí de no haberla protagonizado porque Joshua era la encarnación del Hamlet de mis recuerdos. Se movía con tanta naturalidad…al principio note que algo no iba bien pero solo fueron unos minutos, enseguida se hizo con el escenario, sin cometer sin fallo. Expresaba muchísimo más de lo que esperaba. Los últimos días no le había visto ensayar y podría decirse que era la primera vez que le veía trabajar. Era realmente bueno. Mucho mejor de lo que yo podría aspirar a ser, sonreí y sentí verdadera alegría por él y su talento. Estaba casi seguro que después de todo lo que había pasado en cuanto terminase el espectáculo vendría a verme y a decirme que no trabajaría más para mí.

Era perfectamente comprensible, yo tampoco querría trabajar con una persona que se había aprovechado de mí. Suspire y me quede embobado mirándole. Viendo como luchaba contra la espada de Laertes, como el día de su audición y como tantos otros en los que preparábamos juntos esa escena y siempre acababa con un beso de sus labios, los echaba tanto de menos…

El momento culmen de la tragedia, la muerte, la venganza y la justicia que se cobraron la sangre de los culpables y de los inocentes, dejo en silencio y en vilo a todo el teatro. Las últimas palabras de Hamlet y el cierre final levantaron una ovación de aplausos y felicitaciones. El telón cayó y salí de mi escondrijo sin poder aguantarme más ahí dentro.

Me colé entre bambalinas y sentí el abrazo fuerte de Natalia – ¡Lo hemos conseguido! Lo hemos hecho Kurt…- me sentí muy reconfortado por ese abrazo, solo los dos sabíamos todo lo que habíamos sufrido por sacar adelante todo eso, conseguir el dinero, los actores, hacerlo real…pero sobre todo porque fue una firma de paz entre los dos.

-Gracias por todo lo que has hecho por mí- El resto de actores se unieron al abrazo y saltamos en coro por un momento- Enhorabuena a todos…pero ahora debéis salir ahí fuera a disfrutar esos aplausos que son para vosotros.

Todos corrieron nuevamente al escenario, el telón se abrió una vez más, el público volvió a aplaudir al verle y una lluvia de pequeñas flores baño el suelo del escenario. Joseph y Sashenka me insistieron para salir y me colocaron en medio, junto al protagonista de esa noche. Joshua. Le mire y sonreí, tenía tantas ganas de abrazarle y de compartir con él mi orgullo por su trabajo, mi alegría y mi satisfacción…pero no podía.

-Has estado increíble, enhorabuena y gracias por darme este momento y tu trabajo. – Él no me miró y yo giré la vista, sonreí y agradecí al público con una reverencia. El telón volvió a cerrarse y esta vez de forma definitiva.
Los actores fueron hacia los camerinos con felicitaciones y agradecimientos, por mi parte salí hacia el patio de butacas cuando los espectadores ya se había marchado. Había quedado con nuestro benefactor en vernos después de la función allí. Era la primera vez que le vería en persona, generalmente la que se ocupaba de las reuniones y negociaciones era Natalia, que era la que le conocía y todo el contacto que tenía con él era a través de correo.

-Buenas noches señor Callahan, por fin nos conocemos- Me sonrió y me tendió la mano. Era más joven de lo que esperaba, por cómo me hablaba Natalia de él pensé que se trataba de un hombre de 60 años con canas y joroba. Cuando le vi lo comprendí, pues era un hombre apuesto, alto, un poco más que yo, con un porte y modales propios de la nobleza. Tenía los ojos de un verde intenso y el cabello castaño tirando a rubio. Le estreche la mano.

-Buenas noches señor, es un placer conocerle al fin- Su mano era grande y fuerte pero suave. No sé muy bien porque pero me sentí un poco intimidado.

-He de darle la enhorabuena por su trabajo, a decir verdad cuando nuestra querida amiga Natalia me contó el proyecto no lo tenía claro, solo accedí porque soy un amante del teatro y tener una compañía ha sido uno de mis deseos más ambiciosos. –Dio unos pasos caminando hacia el escenario- Ha sido una representación sublime de Hamlet, una de las mejores que he visto, sobre todo por el actor que interpretaba a Hamlet, impresionante trabajo-se giró – quisiera que tomase en consideración algunos cambios que me gustaría hacer, pero ya hablaremos más tarde de eso…ahora me gustaría que por favor me llevase a conocer a sus actores, tengo muchas ganas de darles la enhorabuena.

-Claro, como no…sígame- Le guié hacia los camerinos y en el camino no dejaba de pensar en sus palabras… ¿cambios? ¿Qué clase de cambios? ¿SU compañía? Si bien es cierto que el ponía el dinero él que había trabajado por y para ella había sido yo, no él. – Muchachos, por favor atended un momento…-todos estaban ya vestidos pero había mucho revuelo, algunos seguían quitándose el maquillaje, otros seguían comentando la obra…todos me ignoraron. –por favor…muchachos…
Todos se quedaron en silencio cuando el noble silbó. Sonrió ampliamente-Buenas noches caballeros y señoritas, soy Enrique, Conde de Chambord y desde hoy vuestro mecenas.

Nadie dijo ni una sola palabra más, él camino entre los actores dándoles la mano y felicitándoles por su trabajo.
-Habéis estado todos magníficos, pero me permitiréis que le dé un aplauso especial a la estrella de esta noche, Hamlet- aplaudió colocándose frente a él- Enhorabuena, pocas veces he visto actores tan buenos como usted señor…-Joshua le dio su nombre – Maloney, un placer. Bueno, no quiero interrumpir más por aquí, solo quería felicitarles por el trabajo y el talento derrochado, nos veremos en otra ocasión, buenas noches a todos- salió de los camerinos acompañado de Natalia.

Miré a Joshua, aun estaba sonrojado, seguro que se debía a la forma en la que el Conde se había acercado a él, era tan tímido…me quede un rato mirándole hasta que se dio cuenta que lo hacía y entonces desvié la mirada y salí. Me quede sentado en una de las butacas hasta que todos terminaron de recoger sus cosas, Joseph vino a decirme que el último carro está listo para partir y que solo me estaban esperando a mí.

-Gracias Joseph, enseguida voy.- Entré una vez más en los vestuarios para apagar las luces y vi una prenda blanca sobre una silla, me acerqué y la cogí, se parecía a una de las camisetas de Joshua, lo sabía porque tenía un pequeño agujero en la parte inferior, se lo hice sin querer cuando le mordí por esa zona, sonreí recordando ese momento y la acerque para olerla. Sin duda era suya, tenía su olor. Cerré los ojos dejándome llevar por ese aroma, me senté en la silla de donde había cogido la prenda, me sentí en paz por unos momentos…no era capaz de entender el efecto que Joshua tenía en mí.

Lo que me hacía sentir era muy distinto a todo lo que había experimentado antes, cada vez que le veía se me aceleraba el corazón, solo pensaba en sus besos y sus manos, verle en el escenario había sido una sensación indescriptible. Sentir su olor otra vez…hizo que me derrumbase. En todo aquel tiempo había estado más pendiente de que la obra saliese adelante y había encerrado todos mis sentimientos en una habitación oscura que se abrió en aquel momento.

Noté un nudo en la garganta y los ojos empañados –te echo tanto de menos…-apreté la prenda y entonces escuche un ruido que me sobresalto-¿hola? ¿Hay alguien? – no obtuve respuesta. Me puse en pie y doble la camisa guardándola en mi chaqueta. Apague las luces y salí a coger el ultimo carro, en el solo fuimos Joseph, yo y todos los trajes de los actores.

Al volver a casa estaba tan cansado que solo le di las buenas noches a Joseph y me metí en la cama, me puse la camiseta de Joshua y por una noche dormí profundamente.





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Miér Mar 30, 2016 9:07 am

Por fin el relón se cerró, todo habia concluído por aquella noche. Fue lo único que pensé en aquel instante. Sentía el cuerpo engarrotado y el cuello duro, ya que habían sido semanas de tensión, pero gracias a Dios, ya todo había llegado a su fin. Solté un hondo suspiro apenas pude ponerme de pie, en el momento en que todos los actores comenzaron a felicitarse unos a otros. Yo estaba muy lejos de sentir alegría, había trabajado durísimo para aquella noche, sin embargo si otras fueran las circunstancias, estaría saltando de puro gozo. Sólo pude dar algunos pasos hacia atrás para que nadie reparara en mí.

Deseaba con todas mis fuerzas retirarme inmediatamente, pero las pesadas cortinas rojas volvieron a abrirse debido a los aplausos del respetable público, sin que yo pudiera hacer algo para evitarlo, obligándome a mostrar una careta alegre y cordial. Sentí la presencia de Kurt a mi lado, escuché sus palabras, más no le miré, suficiente dolor había ya en mi interior como para seguir clavando más agujas a mi corazón, únicamente sonrí a los presentes, regalándoles una sonrisa franca al momento de hacer una leve reverencia en señal de agradecimiento. Acto seguido me alejé de la algarabía lo más pronto posible, ya no podía soportar un minuto más ahí.

Como pude, llegué hasta el área de camerinos tratando de desabotonar el cuello alto de mi vestimenta, pues sentía que me estaba ahogando e hiperventilaba. Hice algunos ejercicios de respiración para tratar de tranquilizarme, pero las piernas me temblaban. En verdad lo estaba pasando fatal, ya que la cabeza comenzó a darme tumbos, quizás se tratara de toda la tensión acumulada en todos esos meses, pues no encontraba otra explicación.

Me deshice de la parte superior de mi ropa, dejándola descansar sobre el respaldo de mi silla. Ahí me dediqué a desmaquillarme lo más pronto que pude. ¡El negro circundante de los ojos no cedía, por más que me pasaba el aceite con una esponja! Sólo perdí la concentración cuando escuché un silvido agudo. Ahí pude reaccionar y regresar al mundo real, en el cuál todos mis compañeros observaban con asombro y curiosidad al hombre que yacía de pie, en medio de todos los miembros de la compañía. Se trataba ni más ni menos que del mecenas que había hecho realidad todo éste sueño. Siempre me había preguntado el cómo luciría, ya que ni en mis más remotos sueños había podido conocer tan de cerca a un miembro de la realeza. Un hombre demasiado alto. Para mi asombro era un hombre bastante joven. Muy elegante pero sobrio al hablar. De verdad despedía elegancia en cada una de sus palabras, tenía a todos con la boca abierta, incluyéndome, desde luego.

El acabose fue cuando pidió un fuerte aplauso para mi persona, ¡Dios no quería que nadie me viera! no pude pasar desapercibido, y no pude evitar ponerme rojo. ¡Odiaba ponerme así! Únicamente agradecí con un leve movimiento de cabeza, pues yo quería que la tierra se abriera y me tragara de un bocado en aquel instante. Nunca me había gustado ser el centro de atención de nada. Lo que yo quería en aquel momento era huir. Si, huir lo más lejos que pudiera. Poner metros - muchos metros - de distancia, entre Kurt y yo.

Cuando todos comenzaron a dispersarse, terminé por volver a ser yo, y entregarle a Josep mi traje de Hamlet para que lo llevara a Natalia. Le agradecí despeinándolo como era mi costumbre y una vez estuve listo para partir, eché una última ojeada al lugar. Quizás, muy probablemente jamás volvería a poner un pie de ahi, sumado a que quedaba retirado de casa. Y... Los recuerdos me golpearían durísimo.

Mi casa...No deseaba volver. Al menos no tan temprano. Quizás deambularía un poco por las callejuelas buscando distracción. Algo en qué pensar, que no fuera en él. Todos esos días alejados de su persona habían sido duros, pero sentía que podría olvidarlo, sin embargo, volverle a ver había sido un gran retroceso. Todo el terreno ganado, lo había perdido en el instante en que su mirada azul se había cruzado con la mía. Derrumbó en segundos una barrera que creía haber construído fuerte. Tal poder tenía sobre mí... Lastimosamente.

Me limpié los ojos con el antebrazo, pues ya había comenzado a derramar algunas lágrimas de nuevo. No podía permanecer mucho tiempo más ahí, así que salí por la puerta trasera sin hacer demasiado aspaviento. Dejaría a los demás miembros de la companía celebrar sin mi presencia. Así pues, con mi mochila al hombro, me dediqué a caminar sin rumbo aparente, con la mirada gacha y las manos en mis bolsillos, hasta que el estómago comenzó a protestar. Yo no quería comer, pero mi cuerpo pedía a gritos que le alimentara. A veces no entendía el funcionamiento de mi propio cuerpo. Parecía que mente, corazón y barriga, tenían vida propia.

Con sumo pesar, entré a la primera hostería que encontré. Me senté en la mesa más alejada y pedí un café. Ahí perdí mi mirada sobre una servilleta, tratando de alejarme lo más posible de la realidad, para no sentirme tan miserable.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Lun Mayo 16, 2016 10:42 am

Dormí durante horas, ni si quiera la luz del medio día consiguió sacarme de la cama. Me sentía muy cansado, física y emocionalmente y no quería salir de la cama.

-Kurt, son las seis de la tarde, tienes que ponerte en pie. Tenemos una reunión importante-Escuchaba la voz de Natalia entre sueños, también sentí sus manos acariciando mi cabello-vamos, te estamos esperando…-me revolví un poco gruñendo, no quería salir de la cama, no quería enfrentarme con mi realidad silenciosa y hueca. Pero Natalia abrió las cortinas y las ventanas dejando que la luz de la tarde y el frio entrasen, también me preparo ropa y agua fresca para que me limpiase la cara.-Tienes 15 minutos para bajar, Enrique quiere hablar contigo…-entonces salió de la habitación y yo me tumbe boca arriba mirando hacia la pequeña claraboya que tenía en el techo.

Enrique… ¿de qué quería hablar? ¿De esos supuestos cambios? No estaba dispuesto a ceder en lo que se refería a hacer cambios estructurales en la obra ni era mi intención entregarle mi compañía en bandeja de plata…Con pocas ganas salí de la cama y me lave la cara, aún llevaba la camisera de Joshua, la cual acaricie un momento y me la quité. Probablemente fuese lo único que me quedaría de él. Me vestí y peine lo mejor que pude, no podía bajar hecho una piltrafa a recibir a nuestro “querido Conde”.
Al bajar las escaleras les escuché hablar en el despacho. No había nadie en la casa, todos tenían un par de días libres hasta ver que se decidía con Enrique y cuando volveríamos a empezar.

-Buenas tardes señor Chambord- Enrique estaba sentado en mi asiento y Natalia frente a él. El Conde se puso en pie y se acercó para estrecharme la mano.

-Señor Callahan, espero que haya descansado porque nos queda mucho trabajo por delante-me dijo con una sonrisa.-Por favor siéntese-me ofreció mi silla y yo tuve que agradecer. –Bueno, como le había comentado a nuestra querida Natalia, gracias a la buena aceptación del público y sus opiniones sobre la representación he contratado el teatro para 10 días, empezaremos pasado mañana. –dijo con una enorme sonrisa, sin duda era una gran noticia, estaba contento, eso significaba que teníamos una oportunidad de hacer un hueco en el mundo del teatro a nivel profesional en París.
-Eso suena maravilloso y…
-Con respecto a la gira por Francia, estoy preparándolo todo, por eso no debéis preocuparos, he contactado con amigos en Lyon, Marsella, Burdeos, Normandía y Toulouse.
-Sí, eso también es maravilloso pero esa no iba a ser mi pregunta…
-Y ¿cuál es entonces?
El hecho de que no me dejase terminar una frase empezaba a molestarme-Quería hablar sobre aquello que me comentó ayer, lo de que quería introducir cambios…
-Oh sí, ya lo recuerdo…son pequeñas cosas, nada de lo que deba agobiarse. Con respecto al elenco y la escenografía…os daré algo más de dinero para que mejoréis el atrezo, no quiero desmerecer tu trabajo Natalia, lo has hecho de maravilla pero creo que hay algunas cosas que podríamos mejorar con algo de dinero-Natalia asintió entusiasmada, pero a mí esa actitud me resultaba un tanto pedante- y con respecto al elenco…-por ahí sí que no iba a pasar-todos los actores son magníficos, pero considero que esa chica..no recuerdo su nombre, la que representa a Ofelia..
-Sashenka-conteste dispuesto a negarme a cualquier cambio que la perjudicase
-Sí, ella, la veo un tanto…no sé, no termina de convencerme en el papel de una joven noble…no parece parisina, ¿de dónde es?
- Es de París y déjeme decirle que Sashenka es la mejor actriz de la compañía y nadie trabaja más que ella
-Eso es porque es la única actriz señor Callahan y no discuto sobre sus aptitudes a la hora de trabajar pero preferiría que buscase a otra para el papel.
-Creo que eso no va a ser posible en tan poco tiempo señor-empezaba a responder con más descontento.
-Está bien…entiendo que haya poco tiempo, pero quiero que se plantee en cambiarle el tipo de papeles que representa…y con respecto a la estrella, quiero que le aumente el sueldo, no se preocupe que tendrá más presupuesto para ello.
-Me temo que Joshua…bueno, puede que deje la compañía
-¿Cómo? ¿Por qué?
-Aun no lo sé con certeza señor-en el fondo sí que me lo temía, Joshua apenas podía estar en la misma sala que yo, sabía que en cualquier momento vendría para decirme que se iba- Pero creo que tenía otros planes para después del estreno…-no podía hablar sobre lo que realmente había pasado entre nosotros evidentemente.
-Bueno, no te preocupes por eso, iré a hablar con él personalmente
-No creo que sea necesario…-dije pero Enrique parecía haber dejado de escuchar, se puso de pie y empezó a darle instrucciones a Natalia sobre otros asuntos.
-Un placer como siempre señor Callahan, ya sabe que tiene dos días para tener a los actores a punto y por Joshua no se preocupe –saco su chequera y le dio un papel a Natalia-con eso tendrás suficiente para mejorar el decorado, nos volveremos a ver pronto para confirmar la gira y el itinerario de la misma – Se despidió y salió del teatro, Natalia no se quedo mucho rato más porque solo disponía de dos días para conseguir más materiales.

Por mi parte me quede sentado en mi escritorio, un poco enfurruñado, la actitud del Conde me molestaba…y entonces me puse a pensar qué pasaría si no lograba convencer a Joshua… ¿tendría que salir a escena? Nadie más se sabía ese papel y aunque no me hacía gracia reconocerlo, esperaba que Enrique convenciese a Josh para quedarse. Suspire y volví a mi habitación. Me tumbe en la cama mirando al techo, pensando en la última vez en la que estuve con “Hamlet” en esa cama, en como una noche como aquella acabo tan mal.
Me sentía solo.





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Vie Jul 22, 2016 10:15 am

Mi casa era un desastre. La había descuidado demasiado, estaba tan sucia, tan abandonada, que me parecía un recinto extraño. La sentía fría, olvidada, sin vida. Tal vez era un reflejo de mi mismo en aquel instante. Pero no tenía otro lugar adonde ir, así que solté un largo suspiro de resignación. Debía hacer algo por aquel inmueble, y por mí mismo, porque aunque me sentía más solo que nunca, no debía permitirme la derrota. Si bien estaba herido, tenía dos manos brazos dos piernas, para tratar de salir adelante.

Tomé la escoba, el recogedor, me puse un pañuelo en el cabello y un mandil. Comencé por la recámara abriendo la ventana de par en par, dejando que el sol entrara por ella y recibiera un poco de aire. Barrí debajo de la misma, sacudí los muebles y almacené la basura y el polvo en una pequeña bolsa de papel. Tendí la cama, le cambié las sábanas ( el único par que tenía ) dejándola limpia e impecable.

Y así sucesivamente fui poniendo en orden todo aquello que en semanas había estado fuera de lugar. Aunque era un espacio pequeño y humilde, trataba de enfatizar las cosas tanto como podía. Necesitaba sentirme distraído, ocupando mi mente en pensamientos positivos, y que en nada tuvieran que ver con cierto rubio de ojos azules. Así fue como un florero con tres tulipanes rojos terminaron dentro. Al menos un toque de vida, en la soledad. Esperaba que la vecina no echara en falta sus flores.

Tuve la grandiosa idea, de tratar de encerar el piso, pero nunca me hubiera imaginado que fuera tan difícil y laborioso. De cualquier forma estaba quedando estupendamente bien, aunque mis brazos, mi espalda y mis piernas ya me dolían mucho por estar agachado, parado, trepado en una silla para limpiar el techo, etc. Me incorporé un poco llevando mis manos a las cintura suspirando, de verdad estaba cansado. Entonces escuché Tres toquidos en mi puerta, que me hicieron regresar a la realidad. Por obvias razones no esperaba visita de ninguna persona, pero quizás fuera el casero, esperando cobrar los dos meses de renta que le debía. Sin mucho ánimo, y si tratando de idear algo para salir del embrollo, me dirigí a abrir la puerta, cuando vi quien estaba detrás, el alma se me fue el piso. ¡Se trataba nada más y nada menos que del Conde Chambord! Pero... ¿Qué hacía en el marco de mi puerta? ¿Cómo es que había llegado hasta ahí? Las piernas parecieron volverse de hilo, y el rostro lo sentí caliente, seguramente ya estaba rojo tomate de vergüenza. Traté de hablar, pero las palabras parecían rehusarse. De por sí yo era una persona demasiado callada, y ahora con un personaje de la realeza parisina delante de mi...Bueno, no sabía que decir, ni como actuar.

-Buenas tardes Maloney ¿me permites pasar? -sonrió, dejando ver esa dentadura perfecta.

-Eh, si, claro, claro por supuesto...Adelante, por favor monsieur.

Le cedí el paso, esperando que no me hiciera algún comentario acerca de mi casa porque me sentía tan empequeñecido, tan, pobre, que esperaba la ropa y los zapatos del conde, nos ensuciaran por el simple hecho de poner un pie dentro (Aunque estaba todo lo reluciente que pudiera estar)

Tal y como me temía, el conde comenzó a observar cada uno de los detalles de mi humilde vivienda. Yo estaba con la mirada gacha, y las manos por detrás meciéndome como un niño. Me sentía observado en el más ínfimo de los detalles. Más nada podía hacer.

-Me gusta tu casa, Joshua. Es muy sencilla, pero acogedora. ¿Puedo sentarme? -  señaló el único diván que había en la pequeña salita. Colocando su capa pulcramente doblada, en el respaldo.

-Por supuesto -
tartamudeé, nervioso, recordando que no tenía nada que ofrecerle, pues las últimas monedas las había gastado en el café al cuál había ido, apenas la función había terminado. Estaba siendo un pésimo anfitrión.

-Ven Joshua, siéntate, necesito hablar de asuntos importantes contigo - palmeó el lugar contiguo al suyo. Caminé un par de pasos y tomé asiento, aún evitando mirarlo directamente, esperando que fuera el quien llevara el hilo de la plática, y me limitaría a responder, se me daba bien eso. - Iré directo al grano y seré franco contigo. Acabo de hablar con Callahan y me ha dado una noticia fulminante. - fue entonces que levanté mi rostro y lo miré directamente por breves instantes. -Me ha dicho que muy posiblemente dejes la compañia ¿Es cierto esto?

Parpadeé. Si bien era cierto que lo había pensado, y una factible posibilidad, no había nada en concreto, de cualquier forma, ahora estaba conciente de que tal vez Kurt, ya no me quisiera trabajando allí junto a él. Hasta cierto punto era predecible y doloroso.

-Eh, bueno...Yo...


-Sí lo haces porque el dinero no te alcanza lo suficiente, déjame decirte, que he girado la instrucción de que se te aumente el sueldo. No vivirás con lujos por el momento pero tengo fe en tí y en la compañía. Haremos grandes cosas. Te lo puedo asegurar. Haremos giras por varias partes de Francia - eso ya es un hecho y lo tengo resuelto - enfatizó-. Pero faltaría la parte medular, que eres tú. No podemos pensar a lo grande, si Hamlet, quiere hacerse el escurridizo.

Allí estaba yo con los ojos muy abiertos. ¿Era verdad todo aquello que decía? El conde no tenía pinta de ser bromista, por lo que su palabra debía ser tomada en cuenta. ¡Todo lo que había soñado últimos meses podría convertirse en una maravillosa realidad! Comencé a rascarme la ceja, era un tic que yo tenía cuando me encontraba sumamente nervioso y expectante.

-Vamos Joshua, no te lo pienses demasiado. Te he visto arriba del escenario y sé que amas actuar. En esta compañía podremos lograr grandes cosas. Te quiero dentro; por el momento no me interesa tener otro actor principal que no seas tú.

El conde hablaba como si la compañia le perteneciera. Era bien sabido que él proporcionaba el dinero para la realización de la obra, pero todo el fuerzo y el trabajo duro había sido un todo; actores actrices y por supuesto la sabiduría y experiencia de Kurt.

-Sería...Maravilloso poder conocer todas esas ciudades, monsieur.- fue todo lo que pude decir, estaba ido de la realidad.

El decidir quedarse, implicaría, el que viera a Kurt todos los días. Aún no estaba lo suficientemente fuerte emocionalmente como para hacerle frente diariamente; se sentía entre la espada y la pared. Por un lado estaban sus sentimientos y el hecho de sentirse utilizado, por otro, el esfuerzo de todos y cada uno de los amigos que había logrado conseguir en la compañía. No podía abandonarlos, no podía dejarlos a su suerte. Bien decían que el espectáculo debía continuar, pero aún flotaban muchas dudas al respecto.

-Bien Joshua, por el momento debo retirarme. Aún debo solucionar algunos asuntos importantes con respecto a algunas empresas que tengo el extranjero. Pero me ha dado gusto platicar brevemente contigo y conocer cómo vives- se levantó, e inmediatamente ayudé a colocarle la capa, me dió las gracias. -Ahora que sé dónde vives, vendré a visitarte más seguido. Claro si es que estás de acuerdo... Debemos platicar muchas cosas respecto a tu futuro en el teatro.

-Ésta siempre será su casa monsieur Chambord.

-Hasta pronto Hamlet, y...por cierto, la cofia y el mandil te hacen ver bien, con tu permiso.

El mismo cerró la puerta detrás de sí. Yo me quedé como tonto parado el centro de la sala, aún no creyendo todo lo que acababa de escuchar. Hasta que reaccioné tardíamente, sintiéndome más tonto aún, por haber recibido un conde, con el pañuelo y el mandil sucio de tanto fregar los pisos.

<< Joshua, eres un completo idiota. >>

Recargué la espalda en la puerta, cruzándome de brazos. ¿Estaba despierto? ¿No era un sueño? Comencé a hiperventilar, dejando escapar la tensión. No iba dejar de pensar todo el tiempo, en aquellos sueños que siempre quise realizar, y que al parecer podrían convertirse en una realidad muy pronto. Sonreí levemente, después de mucho tiempo.  
Al parecer la desición ya estaba tomada.


Última edición por Joshua Maloney el Lun Jul 25, 2016 8:28 am, editado 1 vez






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Lun Jul 25, 2016 6:13 am

Una, dos, tres…las colillas caían una tras otra desde mi ventana, la noche se me hizo eterna, me sentía pesado y algo acalorado. La primavera estaba terminando y daba paso al verano con alguna que otra noche de bochorno. No había nadie en casa, Josep me dijo que tenía que visitar a alguien esa noche, era demasiado independiente para la edad que tenía aunque era lógico teniendo en cuenta su situación. Me preguntaba dónde iría a esas horas y a quién visitaría, pero siempre que sacaba el tema él lo esquivaba, me preocupaba que una noche ya no regresase, sin embargo yo no era su padre ni nada parecido, solo podía quedarme pendiente y a la espera por si ocurría algo.

Desde mi posición se veían los campos de cultivo que tenían algunos campesinos cerca de la casona. Los arboles de frutas que desprendían un olor agradable y a lo lejos se escuchaba al ganado parlotear, todo ello quedaba separado de la casa por un camino de tierra algo estrecho por el que apenas pasaban coches y la mayoría solían ser de los campesinos que llevaban su cosecha a las ferias. Sin duda era un lugar agradable en el que vivir y comía mejor y más barato. Nada en comparación a donde vivía antes, aunque ese lugar también tenía sus ventajas…nunca pasaba una noche solo.

Eche la ultima colilla, ya no me quedaba más tabaco – mañana tendré que ir por más…-me senté en mi escritorio y me puse a escribir. Llevaba tiempo sin hacerlo, tenía una carpeta con varios relatos cortos que había estado escribiendo desde que aprendí a hacerlo. No eran muy buenos pero me gustaba sacar todo eso que me inundaba la cabeza. El que estaba escribiendo trataba sobre dos jóvenes que se conocieron por casualidad, un amor difícil que acabo en desgracia…
Un tanto autobiográfico sí, la verdad es que Joshua me inundaba la cabeza y solo quería sacármelo de ella. Menos mal que la vida no se detiene y que las responsabilidades siempre llaman a tu puerta para darte trabajo y distraerte. Natalia vino a buscarme para darme algunos recados, ya era por la mañana y yo apenas me había dado cuenta.

Quería que fuese al centro a buscar papel, tinta y que pusiese anuncios para buscar más actores. Eso no me hizo gracia, yo no quería cambiar a nadie y tampoco veía necesario contratar a más gente pero ella insistió argumentando que ahora que teníamos más presupuesto era el mejor momento para ir preparando a más gente. Tenía razón eso no iba a negárselo pero tampoco me convencía del todo…
De todas formas salí porque ya no me quedaba tabaco.
Camine hasta que encontré un carro que me acerco al centro de la ciudad, allí busque el papel, hice unas cuantas copias del anunció y pegue algunas por la ciudad, luego fui a buscar a mi amigo Essis. Le encontré tocando el saxofón con un chico un tanto peculiar…me dijo que se llamaba Esteve.

Fue una noche extraña…todo empezó a medio día cuando me fui a comer con el tal Esteve, me dijo que era pintor y terminamos en su casa, luego en su sofá y finalmente ambos nos vinimos en su cama casi a la vez. Una completa locura.
Salí de su casa a la mañana siguiente, muy temprano, con un cuadro y mi paquete de tabaco. Seguía sin poder creerme lo que había pasado y me puso aun más confuso, aunque reflexionado por el camino…quizá era lo que necesitaba para olvidar a Joshua.

Era domingo y había quedado con todos los actores para definir lo que haríamos, si habíamos pasado la prueba o no, si habría más actuaciones o giras…menos mal que cuando llegué aun no había nadie. Subí a mi habitación y deje el cuadro junto a mi escritorio. Me cambie de camisa y me asee. Más fresco, aunque con dolor de cabeza por no haber dormido, baje a esperar a que todos llegasen pero alguien ya lo había hecho.

Joshua estaba apoyado en una pared junto al escenario, muy cerca de la ventana en la que le bese y más cerca aún del sitio en el que lo hicimos por primera vez.
-Buenos días, creo que has sido el primero en llegar…-llevaba un jersey verde ligero, esa mañana hacia un poco de fresco, tenía los brazos cruzado y levanto la mirada cuando le hable. Nos miramos a los ojos por un momento y supe que nunca podría olvidarme de él y que...estaba enamorado de esos ojos, aunque en aquel momento me mirasen con cierto enfado. Quise acercarme a él, decirle que me perdonase, que le quería que… “¿y qué más a vas a decirle? ¿También vas a contarle que has estado con otro esta noche?” una voz en mi cabeza me frenó y se me removió el estomago porque era cierto. No le merecía.

Alguien más entró, uno de los actores nos saludo y enseguida fueron llegando más. Lo agradecí. Me escabullí a mi despacho con la excusa de tener que ir a buscar unos papeles…cerré la puerta y la atranque con una silla.

Sentía mi respiración agitada y no entendía porque, tampoco entendía las lágrimas que empezaron a caer por mis mejillas. –Los hombres no lloran, los hombres no lloran-me repetía una y otra vez, algo que me habían enseñado a base de golpes desde pequeño, mientras me secaba la cara. Intente serenarme, respirar profundamente y aunque las lagrimas cesaron mi malestar no. Me sentía como si le hubiese traicionado aunque en realidad no era así porque no estábamos juntos, pero no podía evitar sentirme así.

-Kurt, ya han llegado todos, te estamos esperando-dijo Josep desde el otro lado de la puerta
-Enseguida salgo- Me encendí un cigarrillo y me asegure de limpiarme bien la cara y salí. Natalia me esperaba fuera, estaba de pie frente al resto, me acerque a ella.
-¿Estás bien? Tienes los ojos rojos…-me dijo con cara de extrañeza y en voz baja
-Sí, es solo que anoche no dormí. –Ella asintió sin estar muy convencida- Buenos días a todos, tenemos buenas y grandes noticias para vosotros –intenté sonreír aunque no sé si dio resultado – El Conde nos financiará para una gira por varias ciudades, probablemente estemos fuera de París unos tres meses…
Todos empezaron a aplaudir y emocionarse, se abrazaban entre ellos y se daban la enhorabuena. Viendo esa alegría pude sonreír de verdad.

-Además quiere que actuemos toda esta semana en el teatro del estreno-la emoción continuó. Mucho del atrezo utilizado se había quedado en el teatro, hasta saber lo que pasaría, por lo que las cosas para llevar eran menos y no sería tan trabajoso empezar. –Por lo tanto mañana volvemos a escena así que hoy habrá ensayo general- algunos que estaban sentados en el suelo se pusieron de pie y gritaron que estaban listos- Pues vamos a trabajar…






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Lun Jul 25, 2016 10:21 am

Tres días después de mi fugaz encuentro con el conde, recibí en mi puerta nuevamente, a un embajador con una nota, escrita de puño y letra del antes mencionado. Estaba haciéndome una invitación a cenar en su residencia. El anciano mozo que había entregado la encomienda, parecía tener las órdenes precisas de llevarme a costa de lo que fuera. Le pedí que me esperara un poco para ir a tomar mi abrigo. Segundos  antes eche un último vistazo al espejo, para no verme demasiado desaliñado.

Así fue como abordé el carruaje, que me llevó por las calles empedradas de París, hasta las afueras de la ciudad. Ahí, donde comenzaban las hileras de mansiones -apostadas a ambos lados del camino- que competían unas con otras, en grandeza y belleza. Era un espectáculo aparte, observar cada detalle grabado en sus fachadas. De verdad se debía poseer mucho dinero para poder habitar en una de ellas. Yo iba fascinado.

Cuando el cochero se detuvo, abrió la puerta y bajé a un temeroso y nervioso. Me escoltó hasta la puerta principal, donde ya me esperaba una señorita muy educada que me ofreció pasar al interior. Allí permaneci unos segundos mientras ella se dirigía a alertar al conde sobre mi llegada. Aproveché para observar la elegancia del interior. A pesar de la juventud de mi anfitrión, el gusto por la buena decoración podía sentirse en cada uno de los rincones. Nacer en cuna de oro era todo un honor y un privilegio.

La misma señorita que me escoltó hasta el Hall, regresó devolviéndone a la realidad, llevándome ahora, hacia el área del comedor, también muy impresionante: De doce plazas, con respaldos largos y anchos. Había únicamente dos lugares arreglados sobre la mesa. Uno en la cabecera, y otro justo al lado. Ahí me senté, dándome cuenta que había montones de cubiertos a ambos lados del plato. Me sentí intimidado. ¿Para qué servía cada uno? Volví a temblar, acariciándome los brazos, para tratar de tranquilizarme.

-¿Tienes frío Joshua? - la voz del Conde me hizo brincar en la silla. Me levanté, haciendo una pequeña reverencia. Estiró su mano para saludarme, misma que acepté, podiéndome que por favor le llamara Enrique. Me dio las gracias por haber aceptado su invitación y volví a sentarme. Llegaron dos criados más con sendas charolas de comida que olían exquisitamente delicioso. Amablemente "Enrique" - iba a ser muy difícil el acostumbrarme a llamarle así- fue explicándome el uso de cada uno de los cubiertos. Lo tomaba casi como un juego y mucha paciencia. Al final me fui relajando. El conde no era como yo me había imaginado. Era una persona muy sencilla, que me hizo reír un par de veces con sus ocurrencias.

Nunca me atreví a preguntar el nombre de cada una de las cosas que degustamos. Ni de la copa de vino que me ofreció, una vez salimos a dar un pequeño paseo por su jardín. Un sitio muy colorido y bien cuidado. Supe entonces que le gustaban las flores. Yo le dije que mis preferidas eran los tulipanes rojos y me elogió por mi buen gusto, resaltando que "ya lo sabía" (Se dio cuenta el día que tomé prestados tres tulipanes , y los puse sobre mi mesa) Era muy observador, después de todo.

Luego de la plática florida, hizo hincapié en lo que me había contado anteriormente. Me quería dentro de la obra, inclusive me adelantó planes como primicia, etc. Para tranquilizarlo, le dije que lo había pensado mejor y estaba dispuesto a continuar, dejándole en claro que lo hacía por amor al arte más que por el dinero extra. Sonrió e inclusive me abrazó. Me tomó por sorpresa y casi derramé la copa de vino sobre su ropa. Me sentí... Extraño, pero reconfortado. A veces un abrazo hacía mucha, mucha falta. Más por la situación tan complicada por la que pasaba.

Lo que una muestra de aprecio podía hacer...

La medianoche nos sorprendió, y con ello el momento de la despedida. Me acompañó hasta la puerta del carruaje. Me regaló un último abrazo y un "nos volveremos a ver"  para cuando llegué a mi casa, me sentía completamente relajado y contento. Sería quizás que el vino me había relajado más de la cuenta, no lo sabía. Únicamente me dediqué a desvestirme, y a meterme en la cama, me sentía cansado. Dormí como lirón esa noche.

-----

Dias después, traté de no pensar en nada más, que en la obra misma. Sí, tendría que volver a ver a Kurt nuevamente, pero si no lo hacía, nunca iba a poder sanar, debía demostrarme , que a pesar del dolor, la vida podía seguir adelante. Así que traté de relajarme lo más posible, de ir hacia la casona para continuar mi labor. Llegué muy temprano, no había llegado absolutamente nadie, pero no era algo extraño. O yo llegaba muy temprano, o los demás llegaban muy tarde. Tomé asiento cerca de una de las ventanas, recargué mi espalda sobre la pared, cruzándome de brazos. Esperando...

Tal como lo imaginaba, Kurt se presentó minutos después,  tal ves un poco sorprendido por mi presencia, e incluso me dirigió algunas palabras. Más no le contesté, únicamente lo miré fijamente, con el ceño fruncido. Me hablaba con tanta familiaridad, como si nada hubiera pasado, que bastaba tan sólo esa actitud despreocupada para sentirme muy enfadado. Creo que bastó sólo eso, para que de inmediato se disculpara y se perdiera por un instante. Dejé  escapar el aire contenido. Esperaba que el resto del día continuará así y no se me hiciera pesado soportar su presencia. Oh, pero había otra persona a la cuál esquivar: Natalia, que para no perder la costumbre, ahí estaba detrás de él todo el tiempo. Después de todo, eran tal para cuál.

Para cuando Kurt nos hubo reunido a todos en el centro del salón, y reveló lo que yo ya sabía, todos comenzaron a dar de vítores y abrazarse unos a otros; no era para menos todos y cada uno de ellos estaban felices, puesto que el trabajo arduo, había tenído frutos. Estaba feliz también, pero a mi modo. Ensayamos de manera tranquila, rectificando unas cosas aquí y otras allá, debido a que nos habíamos relajado. Ahora debíamos retomar el ritmo, y no olvidar pequeños detalles que hacían la diferencia, sobre todo en los diálogos. Lamentablemente para nosotros Sashenka dejaría la companía por situaciones personales. Fue una dura sorpresa, que tuve que asimilar en ése instante, puesto que habíamos llegado a tener una buena química y pronto se iría. Así era la vida, que nos llevaba por destinos inciertos. Por lo pronto, buscarían un reemplazo a la brevedad posible.

-----

La noche del re estreno, me había quedado dormido. Estaba tan cansado que no me había dado cuenta de la hora; para cuando llegué, y con los nervios a flor de piel, estaban casi todos listos. ¡No podía creer que me hubiera sucedido algo así!  Cuando llegue al lugar donde normalmente me maquillaba, la mandíbula casi se me iba al piso. Todo el espejo, y algunas partes de la pared estaban adornadas con tulipanes rojos. Muchos, ¡demasiados tulipanes por todas partes! ¿Quién había hecho tal cosa? Parpadeé incrédulo. Escuchaba los susurros de la gente a mis espaldas, algunos comentarios buenos, otros sorprendidos, y otros haciendo más allá haciendo apuestas.  Pero no tenía tiempo de hacer preguntas, me deshice rápidamente de mis ropas, y me cambié delante de todos sin importar nada; comencé a maquillarme lo más rápido posible, puesto que sólo me quedaban cinco minutos para que todo diera comienzo nuevamente.


Última edición por Joshua Maloney el Mar Jul 26, 2016 7:24 am, editado 1 vez






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Mar Jul 26, 2016 5:43 am

-¡¿Qué?! ¡¿Cuándo te lo ha dicho?! – Natalia intento tranquilizarme pero yo estaba enfurecido
-Cálmate kurt, escúchame…por favor
-seguro que ha sido cosa de ese hijo de puta
-¡Kurt! Ya basta…te digo que no fue así, ella vino a hablar conmigo y me dijo…
-¿y por qué no vino a hablar conmigo? Ahora lo entiendo, estas compinchada con Enrique por eso me dijiste que pusiese ese dichoso anuncio, ¡él sabía que yo no quería que Sashenka dejase la compañía pero de alguna forma se las ha arreglado para echarla!
-Kurt baja la voz, todos están fuera y seguro que están escuchándonos, para por favor…
-No puedo creerme que me hayas traicionado así
-¿Qué yo te he traicionado? ¿Y me lo dices tú? ¿El mismo que se llevo a “ese”  a la cama? ¡Tendrás cara! –se refería a Joshua
-No le metas en esto, no tiene nada que ver, se suponía que éramos socios en esto
-No olvides quien consiguió el dinero, ni quien lo pone Kurt
-Me lo acabas de dejar todo muy claro-tiré la silla que atrancaba la puerta y salí de la casa intentado hacer el menor ruido posible mientras todos continuaban con el ensayo general, pero lo cierto es que tenía ganas de partirle la cara ese imbécil. Estaba convencido de que él tenía algo que ver, la gente que tiene dinero se cree que puede comprar a cualquiera. Fui a buscar a Sashenka pero no la encontré, me dijeron que se había marchado…me sentía tremendamente frustrado porque no podía hacer nada al respecto.

No podía enfrentarme a Enrique, no tenía pruebas y si lo hacía seguramente se encargaría de que yo también desapareciese…quizá en algún calabozo o algo peor. La rabia me consumía por dentro.

Esa noche solo conseguí dormir a base de botellas de whisky barato y tabaco. Por la mañana tenía un dolor de cabeza tremendo y solo me desperté por todo el jaleo que había abajo, ya se estaban preparando para ir al teatro. Me di un baño de agua fría y me preparé para irme con ellos. Me fui en el último carro con Josep, como de costumbre.

Una vez en el teatro empezamos a colocar todo lo que faltaba en la escenografía, Natalia estaba con los chicos ayudándoles a vestirse y maquillarse. Josep me dijo que Natalia haría de Ofelia. Algo que se añadió a mi molestia ¿Cuándo había tomado esa decisión? ¿Ni si quiera era capaz de decírmelo a la cara? Simplemente asentí, estaba de muy mal humor.

Vi que todos empezaban a salir de los camerinos preparados y cuchicheando, pero no veía al protagonista por ninguna parte, me dijeron que acababa de llegar. Fui a buscarle para pedirle explicaciones, le encontré maquillándose frente a su espejo, el cual estaba cargado de tulipanes rojos. Trague saliva ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Quién había…? No tarde ni dos segundos en responderme a mí mismo aunque no podía creérmelo. ¿Cómo sabía el Conde que esas eran sus flores favoritas?
Tulipanes rojos...las flores favoritas de Joshua. Me lo contó una de las tardes que fuimos a tocar a la plaza...vimos tulipanes en una floristería y me dijo que eran sus favoritas, quise comprarle una pero no me llegaba, eran una flores que llegaban desde Holanda y eran bastante caras. Joshua me miro.

-No vuelvas a llegar tarde y date prisa que todos te estamos esperando-mi tono no fue para nada amable. Salí de los camerinos y les di algunas instrucciones a todos antes de salir a escena, incluida a Natalia aunque no tenía ganas de hablar con ella, bueno en realidad no tenía ganas de estar allí. Enrique vino y me saludo, pero fingí estar muy ocupado  para no tener que darle la mano ni hablar con él, me fui a mi cubículo debajo del escenario donde se escondía el apuntador.

Encerrado y a oscuras solo podía escuchar mi respiración. Cerré los ojos e intenté concentrarme para no estropear la obra, tenía que estar atento a todo lo que ocurría en el escenario para, en caso de necesidad, ayudar al que se hubiese quedado pillado con alguna frase. Pero lo cierto es que me estaba costando. Lo último que vi en los camerinos fue la guinda del pastel. No podía haber sido otro que el “señor” Chambod…nadie más podría permitirse esa cantidad de flores, ahora entendía mejor su enorme interés por Joshua.

Mis pensamientos se acallaron cuando escuche pasos en el escenario, como siempre Josep hacia la presentación de la obra y todo daba inicio. No estuve al cien por cien, estaba distraído y eso se notó cuando Natalia olvido una de sus frases de Ofelia y tarde en darme cuenta que en escena estábamos. A pesar de todo el público aplaudió y nos echó flores al escenario. Salimos a agradecer y yo intentaba sonreír y quedarme al margen.

Cuando acabó me puse a preparar las pocas cosas que debíamos llevarnos porque no se podían quedar allí. Pude cargarlo todo en un solo coche. Me despedí de todos agradeciéndoles su trabajo y recordándoles que mañana todos debíamos estar pronto para preparar la actuación del día siguiente.

Inocentemente creí que ese día había terminado y que ya no podía pasar nada peor…cuando llegamos a casa todo estaba en silencio, Josep subió a su habitación y yo fui a mi despacho a dejar todo lo que habíamos traído del teatro. Mi sorpresa fue encontrarme a Chambod  sentado en mi silla.

-Por fin ha llegado señor Callahan, llevo un buen rato esperándole-se puso de pie- ¿ahora ya tiene tiempo suficiente para estrecharme la mano?- me la tendió y no tuve más remedio que responder.
-Sí, aun habían cosas que recoger allí- le miré-no esperaba verle hoy, ¿qué le trae por aquí?
-Sí lo sé, la verdad es que yo tampoco tenía intención de venir-se sentó en mi silla-por favor siéntese. –tuve que sentarme frente a él –pero lo veía necesario…después de lo que ha pasado hoy
-Y… ¿qué es eso que ha pasado hoy?
-Tu distracción evidentemente-se acomodo en la silla- ¿va todo bien Kurt? Si hay algún problema quisiera saberlo para poder ayudarte.
-No hay ningún problema señor Chambod, solamente me despiste unos segundos
-¿Seguro?
-Completamente
-Bueno…me sorprendió ver a Natalia en el escenario esta noche
-A mi también, desde luego no estaba en mis planes
-¿Qué ha pasado con la otra joven?
-Pensé que usted lo sabría mejor que nadie- Enrique se rio entre dientes
-¿Crees que ha sido cosa mía?
Me encogí de hombros-¿de quién si no?
-Está muy feo acusar sin pruebas señor Callahan y lo cierto es que me ofende…pero se lo dejaré pasar. Por esta vez. –No le contesté pero no aparte la mirada-creo que no le caigo bien y hasta cierto punto puedo entenderlo, no le gusta que vengan a darle ordenes ni que interfieran en sus asuntos-Se puso de pie-créame que le entiendo…a mí tampoco me gusta –camino hasta ponerse detrás mío-pero entienda que en esta vida muchas veces es más útil ser inteligente y fingir cortesía que idiota y sincero-sentí como me daba unas palmadas en el hombro-intentemos tener una relación agradable , por el bien de la compañía y el suyo propio- Abrió la puerta-Buenas noches señor Callahan. –se fue.

Rugí de rabia e impotencia. Tire la silla y la puerta, cuando subí las escaleras Josep me preguntó si estaba bien.
-Duérmete es muy tarde-me encerré en mi habitación, parecía una bestia enjaulada. No paraba de dar vueltas de un lado a otro con la respiración agitada. Volví a beber.
Durante los siguientes días intenté no pensar en nada, solo en hacer mi trabajo lo mejor posible y no defraudar a nadie. Pero era muy difícil. Por supuesto el Conde vino todos los días. Con flores. A pesar ello eso no era lo peor… en más de una ocasión vi a Joshua y a Enrique hablando a solas, escuchaba a Joshua reírse y eso me dolía más que cualquier otra cosa.

Beber se estaba convirtiendo en la tónica de todas las noches, aunque cada día decía que no bebería para estar fresco al día siguiente lo cierto es que no era capaz de cumplirlo.
-Se ríe...se ríe con él y a mí ni si quiera quiere verme, lo sé, sé que no aguanta estar en la misma habitación que yo…  –le decía al tabernero mientras me tomaba un chupito tras otro
-Tienes que olvidarte de ella chico, búscate a otra ¡será por mujeres!-me puso su mano en el hombro-en serio chico…no merece la pena –pague la cuenta y me fui con la botella en la mano. Iba dando tumbos por las calles secándome los ojos llorosos y gritando improperios... Penoso. Acabaron arrestándome por alteración del orden público.
-¡Callahan! ¡Levántese! han pagado su fianza- Salí a duras penas y creí estar viendo alucinaciones.
-¿Mamá? ¿Qué…que haces aquí? ¿Quién te ha dicho que…?
-Uno de los alguaciles es amigo mío y me ha dicho que te trajeron de madrugada-se acerco a mí y me acaricio –hijo mío pero… ¿qué te ha pasado? Vamos a casa…





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Mar Jul 26, 2016 10:05 am

Kurt entró al camerino, pude presenciar su llegada a través del espejo. Rápidamente dirigí mi vista hacia él, y de pronto acaeció lo que ya me imaginaba. Me reprendió. No dije nada más, puesto que me lo merecía. Aunque para ser honestos, me sentí mal, y triste. Haber tenido la torpeza de levantarme tarde, había tenido su coste. Pero es que no había podido dormir la noche interior, y dí vueltas en la cama una, y otra, y otra vez sin poder conciliar el sueño. Todo este problema entre Kurt y yo, el conde, la obra, me tenían completamente aturdido.

Lamentablemente para mí, en el último minuto, me di cuenta de que Natalia, representaría el papel de Ophelia. Tuve un aguijonazo el estómago, porque no la soportaba. Pero yo era un actor, y como tal debía representar un papel digno en representación de todos los actores, tragándome el orgullo, dejarlo encerrado en algún rincón y continuar hacia delante para sacar la obra adelante.

Antes de salir a escena, eché un vistazo hacia la concurrencia por el entretela,  observando que todas las butacas del teatro estaban ocupadas en su totalidad. Desde luego, Enrique tenía un lugar privilegiado, justo el centro de todo. Él podía darse esos privilegios sin preguntar si quiera, eso me ponía aún más nervioso, porque estaba seguro de que estaría observándome todo el tiempo. Había algo en su mirada que no me acaba de gustar.  Suspire lenta y pausada mente durante varios segundos, para tratar de poner mi mente en blanco de problemas ajenos a todo, y tranquilizarme, debía pensar en cosas bonitas y felices o en situaciones tristes y dolorosas, dependiendo de la escena. Eso sí, nada que incluyera a cierto rubio.

Finalmente, llegó el momento cumbre de la puesta en escena. Para cuando toda la tragedia término, el telón se cerró. Pudimos escuchar nuevamente los aplausos del respetable, por varios minutos. Nuevamente el telón volvió a abrirse en un par de ocasiones y a cerrarse otras tantas,  aunque la emoción yo no fui la misma de la primera vez. El teatro comenzaba hacerse, como de costumbre como yo me dirigí lugar del principio, para quitarme el atuendo y volver a ser una persona normal. Fui abordado inmediatamente por Enrique quien entró aplaudiendo, alabando mis grandes dotes de actuación; no me gustaba que lo hiciera, mucho menos delante de los demás, porque yo me sentía como cualquiera de ellos, ni más ni menos. Tendría que dejárselo claro la próxima vez que tuviera la oportunidad, esperando que no me lo tomara mal. Me hacía sentir incómodo con tantas atenciones, puesto que no estaba acostumbrado. Sus detalles me agradaban, pero no delante de toda la concurrencia, porque la gente comenzaba especular, y eso no me convenía. Bien era sabido que esta clase de "familiaridad" entre un hombre y otro, no era bien visto por la sociedad. El país estaba atravesando por una serie de dificultades, en que hasta el más influyente de todos, terminaba recluido en los calabozos sin volver a ver la luz del día. Nuevamente, a Enrique parecería no importarle nada de eso. Su autosuficiencia lo sacaba a flote. Y fue esa mismo suficiencia, el decidir también por mí, en que debíamos festejar... A solas. En su mansión desde luego, donde deliciosos manjares nos esperaban. No pude negarme, ¿acaso habría podido? El conde parecía decidir todo por mi, como si fuera dueño de mi vida. Quizás yo estuviera pensando mal de él, y únicamente, lo que estuviera ocurriendo, fueran simples atenciones de un amigo a otro, porque eso es lo que éramos, simplemente amigos.

Tratando de mantener una actitud positiva, le acompañé hasta su mansión. Cenamos, platicamos, reímos, y así fue transcurriendo el tiempo, hasta que el reloj de piso a techo que tenía cerca del comedor, comenzó a dar de campanadas. Acababan de dar las dos de la mañana. ¡El tiempo se había pasado volando! El conde mandó llamar a su mayordomo - nunca había conocido hombre más fiel que él- para que me prepararan una habitación. Sin remilgos, porque de nada hubieran servido, accedí. Era una hermosa habitación muy grande, y muy bonita. Con grandes y amolios ventanales, pir donde se colaban algunos rayos de luna.

-Es la mejor de todas, para huéspedes distinguidos. - Enrique se acercó hacia a mi. Con ese andar tan elegante y seguro. Entonces tomo mi rostro entre sus manos y sin más, me besó. Tuve el impulso de separarme, pero sus labios comenzaron a besarme de aquella forma que... Simplemente doblegué mi miedo y me dejé llevar, permitiéndole ganar terreno. - Cierra la puerta - le ordenó al mayordomo, quien sin decir una sola palabra se retiró, dejándonos a solas.

-------

Los días subsecuentes, Enrique se aparecía todos los días en la casona, para llevarme flores. Ya se estaba volviendo una costumbre, que no sabía si me gustaba o no. Recuerdo haberle dicho que me sentía un poco incómodo, porque los actores comenzaban alejarse de mí, y ya no querían hablarme como antes, incluído Josep.  Me sentía más solo que nunca, a pesar de estar rodeado de atenciones. A veces, cuando comenzábamos a platicar Enrique y yo, fingía reírme, por educación. Porque sentía el ambiente pesado. Deseaba tener mi propio espacio, como antes. Decidir por mí, ser dueño de mi tiempo.

También me encontraba preocupado por Kurt porque aunque no lo supiera, de vez en cuando y sin que lo notara, lo observaba de lejos. Se le notaba más delegado y demacrado. Como si no tuviera brillo. Gracias a mi especial Don, podría darme cuenta de que había comenzado a beber nuevamente. El aroma a licor barato, pululaba a su alrededor. Más nada podía ser, ya tenía quien velara por él.

-----

La mañana siguiente, pude ver algo que me sorprendió. Kurt llegó acompañado de una mujer madura muy rubia, hermosa. Subieron las escaleras al segundo piso, y cerraron la puerta tras de sí, la de su despacho. ¿Quién sería ella? Fingí no darle importancia y continuar con el ensayo normalmente, aunque mi mente estaba en otra parte. Entre bambalinas, se comentaba que Kurt había tenido un pasado tormentoso, donde tenían cabida decenas de chicas guapas y que aquella mujer, debía ser su nueva conquista. Pero claro ¿todo era un chisme? ¿No? Natalia estaba por llegar, sería demasiado estúpido volver a cometer el mismo error dos veces. Aunque pensándolo bien, no sería nada descabellado pensar que se acercaría otro drama. Fingí no darle importancia, pero el estómago comenzó a molestarme nuevamente. Estaba enojado, molesto... ¡Arggg! Ya deseaba que la gira comenzara, y no tener que verle la cara todos los días. En algún momento había sentido lástima por él, ahora me alegraba. Bien merecido se lo tenía por no poder mantener la polla guardada entre los pantalones, como bien había escuchado alguna vez. Esperaba que Natalia volviera a propinarle un par de buenas bofetadas por infiel.

<< Eso, deberías odiarlo. No hace más que restregártelo en la cara >>

Tan molesto estaba, que tomé mi abrigo, y sali de ahí ninguna clase de explicación. Lo que necesitaba era aire fresco para poner en orden mis ideas y decidir de una vez por todas, qué hacer con mi vida en el aspecto sentimental. Todo estaba hecho un completo desorden.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Miér Jul 27, 2016 7:13 am

Me quede mirando el cielo a través de la claraboya que había en el techo. En ese momento solo pensaba en la buena idea que tuve abriéndola. Mientras mi madre se ponía a recoger la habitación.

No recuerdo cómo llegamos hasta mi casa, solo que fue un camino largo en el que solo me concentraba en no vomitar. Creo que llegamos en medio de un ensayo y que todos nos vieron subir…pero me daba igual, la cabeza aun me daba vueltas. En un momento dado me quede dormido.

-Cariño…kurt…despierta, te he preparado la cena, necesitas comer algo-escuche a mi madre pero no quería salir de la cama, me cubrí con las sábanas y me hice un ovillo entre ellas. Mi madre se sentó en la cama a mi lado- ¿dónde estás ratoncito? Sal...Tengo un trozo de queso para ti.-me decía mientras me apartaba las sábanas
-Mamá…ya no tengo 5 años…puedes irte, estaré bien-ella suspiro
-Lo sé…sería más fácil si los tuvieras- acaricio mi cabello-al menos cuando eras pequeño me dejabas cuidarte- me quede en silencio cerrando los ojos- cuéntame ¿qué ha pasado?
-Nada, solo me pase de copas, nada más
-Mi hijo no es ningún borracho para ser arrestado por desorden público, algo ha tenido que pasarte
-¿Y cómo sabes que no lo soy? Tú no me conoces
-He velado por ti desde el momento en que supe que iba a tenerte y te llevé dentro de mi durante 9 meses- me aparto el cabello de la cara- y he estado a tu lado todo el tiempo que me has permitido así que sí, te conozco Kurt, mejor de lo que crees
-Me largaste con 8 años mamá, quizá me conocías cuanto tenía esa edad pero ya no soy ese niño, así que gracias por traerme a casa y adiós. –se quedo en silencio por unos instantes, se que había sido duro con ella pero ya estaba harto, solo quería estar solo.
-Te daría una azotaina pero creo que eso no aliviaría el dolor que me provocan tus palabras-suspiro, ella siempre lloraba en silencio y después suspiraba- se que no vas a perdonarme nunca lo que hice, comprendo que cometí un error pero solo te envíe allí porque creía que así tendrías un futuro mejor lejos del lugar en el que vivíamos. No pasa una noche sin que me arrepienta de haberte alejado de mí, por favor no cometas ese mismo error
-Estoy cansado…
-Está bien, descansa-me dio un beso en la frente y se puso de pie, yo me quede dormido nuevamente.

Mientras yo dormía ella dejo mi habitación impoluta y leyó todo lo que tenía escrito en mi libreta, cosas sobre mi relación con Joshua y demás, aunque nunca lo reconoció. Me desperté a medio día, no había nadie en la habitación, pensé que se había ido y me levante con un dolor de cabeza bestial. El plato de comida aun estaba allí, me fui hacia la ventana con él y un paquete de tabaco, me senté en el alfeizar y devore la comida. Mi madre había preparado mi plato favorito. Después de quedarme lleno me fume un par de cigarrillos viendo los campos y viñedos.

-----------

Madre de Kurt:
Baje por la mañana al escuchar ruido en la casa, supuse que serían los actores de la compañía y así era. Había como unas diez personas allí y ninguna cara conocida. Tímidamente termine de bajar las escaleras y entre en esa especie de salón donde había algo parecido a un escenario, al verme todos se quedaron en silencio y desde la esquina escuche alguien que decía mi nombre. Era Natalia.

-Señora Callahan… ¿qué hace usted aquí?
-Natalia querida, cuánto tiempo sin verte-me acerque para darle dos besos y después me gire hacia el resto que empezaron a cuchichear- Buenos días señores, soy la madre de Kurt. Ayer mi hijo estaba indispuesto y le traje a casa, se disculpa por no haber podido trabajar ayer con vosotros.
-Pero ¿está enfermo? ¿Se pondrá bien?- un niño de no más de 12 años se acerco a mí y me hizo sonreír por su preocupación
-Claro que sí, no tiene nada grave-acaricie su cabello y mejilla- seguramente hoy mismo se incorpore al trabajo diario
-Señora Callahan, venga conmigo para que charlemos
-Claro que si querida…ha sido un placer conoceros a todos, espero poder veros actuar esta noche-Natalia me ofreció una taza de té en el despacho que tenían y allí charlamos…

-------------

-Vaya, ya te has levantado…-mi madre entró en la habitación
-Creía que ya te habías ido
-No, tenía que cuidar de ti-se acercó para coger el plato vacio- He bajado para hablar con los actores, son bastantes y estaban preocupados por ti, al parecer no fuiste anoche al teatro-había olvidado por completo la representación, me sentí muy culpable por haberles dejado solos- pero si pude hablar con Natalia, ahora es toda una mujer-dejo el plato en la mesa de mi escritorio –me ha contado que ya habéis estrenado y que os iréis de gira. También me ha hablado sobre algunos roces que habéis tenido…y me ha mencionado algo sobre un tal Joshua
-No tenía que haberte hablado de nada de eso –tire la colilla por la ventana
-¿Es por ese chico por el que estas así?
-¡mamá!
-¿qué? Siempre he sabido que te gustaban los chicos también…aun sigo queriendo encontrar a ese escritor que te llevo lejos de París para darle una azotaina –me quede callado
-No es por él-dije con la boca pequeña-ya te he dicho que no me pasa nada
Me miró fijamente-No me mientas Kurt Callahan…y dime lo que ha pasado –resople aburrido por esa conversación no quería hablar con ella sobre Joshua, es más, no quería volver a hablar de él ni saber nada. -¿él no te corresponde?
-¡No! No es eso mamá, déjame ya –pero ella insistió e insistió hasta que consiguió sacarme la historia entera, aunque sin muchos detalles claramente. –y eso es todo…-me puse de pie y me tire de boca en la cama –ahora me odia y seguro que se casará con el petimetre de Enrique y tendrán bebes –mi madre se rio suave y yo también sonreí
-Dudo mucho que puedan hacer ambas cosas cariño –se sentó a mi lado y me acaricio la espalda-tienes que reconocer que parte de culpa tienes por haberle echado así y nunca haberle dicho que le querías…
-Lo sé…es solo que en ese momento intentaba protegerle de mí, no quería hacerle daño
-Creo que os habéis hecho daño los dos igualmente –me acariciaba el cabello apartándolo de mi cara-¿porque no hablas con él esta noche? Le dices todo eso que me has dicho sobre lo que sientes por él
-Me rechazará ahora tiene a otro…
-¿y qué? Tienes que decírselo para sacártelo de dentro y si te rechaza, bueno, no hay más que hacer pero al menos lo intentaste, lucha por él
-¿y si…?
-No tengas dudas, le amas. Lo sé por la forma en la que hablas de él y por todo lo que me has contado y si le amas no tendrás ojos para nadie más.

La conversación con mi madre me animó mucho, se quedaría para ver la representación de esa noche.
Por la tarde baje y todos me preguntaron si estaba mejor, les die que sí y que me disculpasen por haber faltado el día anterior. Volvimos a prepararlo todo en los carros, mi madre se fue con Natalia hablando y yo como siempre en el ultimo con Josep.

Estaba contento y a la vez nervioso, había visto a Josh en el ensayo y cuando se iba con los demás pero poco más, no sabía si lo que iba a hacer estaba bien o no pero…la señora Callahan tenía razón, al menos debía intentarlo. Por algún motivo la actuación de esa noche fue mejor que las anteriores, todos parecían tener más animo. Salimos todos juntos a recibir los aplausos del público entre los que se encontraba mi madre por primera vez. Tuve una sensación extraña al verla allí, creo que estaba orgullosa de mí.
Mi intención era pillar a solas a Joshua en los camerinos y tuve suerte porque era el único que quedaba aun dentro o eso creía yo…

Le había llevado tres claveles rojos, no eran tulipanes pero…era lo que había podido conseguir. Cuando estuve a punto de entrar escuche dos voces. Frene el paso y me asome despacio, lo suficiente para ver como el Conde abrazaba a Joshua y le besaba. Me aleje de la entrada y deshice las flores entre mis manos con toda la rabia, frustración y dolor que sentía, las deje regadas por el suelo. –Eres un imbécil Kurt Callahan, un completo idiota… ¿qué otra cosa esperabas?

No me monte en ninguno de los coches, vague por el camino hasta que alguien me recogió y me llevó al centro, me metí en una taberna y fácilmente me deje seducir por el aroma del whisky y una pelirroja de ojos verdes que solo me metió en problemas…
Acabe en el callejón intentado convencer al novio de la pelirroja y sus otros 3 amigos que había sido ella la que se me había acercado. Pero era inútil, lo único que ellos querían era un saco de hueso con el que divertirse mientras ella me robaba todo lo que llevaba encima, que no era prácticamente nada.

Borracho como una cuba y contra cuatro no tenía nada que hacer, aunque intente defenderme acabe en el suelo mientras ellos me daban patadas, sin embargo ese dolor no se comparaba al que sentí cuando vi a Joshua besarse con el otro. De hecho solo podía pensar en esa imagen, una y otra y otra vez…
Pero de repente una sombra se acerco y empezó a apartarles, vi como tres corrían y al otro inconsciente en el suelo. Esa sombra se acerco a mí y me llamo por mi nombre, me cogió del rostro y entonces pude verle.

-Joshua… ¿eres tú? –al verle supe que había muerta, era la única explicación pero no me importó estarlo. Acaricie su cabello y era tan suave como lo recordaba-Te quiero…-le dije-ojalá te lo hubiese dicho cuando aún vivía pero…qué más da ya, ahora estaremos juntos-dije antes de quedarme inconsciente.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Joshua Maloney el Miér Jul 27, 2016 11:17 am

Rubia de ojos azules, porte elegante ¿cómo no lo había pensado antes? Kurt era su vivo retrato. Sentí alivio, porque aunque yo ya no éramos absolutamente nada, más que completos desconocidos habitando en el mismo recinto, sabía que no podría ser tan cínico como para... En fin. Bastaba con resumir que no le conocía de nada y por eso me había visto la cara. Aún así su madre me agradó a simple vista. Era esa clase de dama que no podía pasar desapercibida por su belleza. Había llegado acompañando a Kurt, quien volvía a estar desaliñado y demacrado. ¿Estaría enfermo? Esperaba que nada grave, y que sólo fuera una cosa de nada y la visita de su madre, simplemente eso, una visita de rutina ¿ verdad?

Una vez que ella fue abordada por Natalia -cosa que también me molestó- porque seguramente le llenaría la cabeza de ideas, di la media vuelta para tratar de ayudar a mis demás compañeros de escena (todos los pensamientos de preocupación hacia el rubio, desaparecieron por el enojo que sentía aún hacia él en específico) y nada tan grave como para repasar horas y horas; pero extrañaba a Sashenka y su sonrisa. Ahora más que nunca necesitaba de sus consejos. Me sentía confundido respecto a Enrique y no sabía que hacer. Cada vez sus acercamientos eran más posesivos. Sus planes a futuro para mí, no eran para nada halagadores. Ya tenía todo un itinerario listo para la gira: Yo no dormiría en las caravanas como mis compañeros de compañía, sino con el, en su cuarto, en su cama para ser precisos y... No. Ya vería la forma de escabullirme y solventar el problema. Porque, me daba la impresión de que El Conde sólo estaba patrocinando la obra por mi causa. No es que me sintiera el centro del universo pero, algo similar ocurrió con Aleksandr, mi antigua y primera pareja. Mientras yo fungiera como juguete, lo demás salía sobrando, y tenía mucho miedo de que las cosas estuvieran marchando por ese camino nuevamente. ¿Y si decidía ponerle un alto a Enrique? ¿Y si se enfadaba y echaba todo por la borda? Tragué saliva. Cerré los ojos y traté de olvidar la historia trágica que acababa de imaginar. << Deja de hacer una tormenta en un vaso de agua, Joshua. No eres tan importante >>

---

Nuevamente en la noche acaeció en París, y con ello una nueva representación. Para mi sorpresa, tuvimos otra gran acogida y las butacas estuvieron llenas completamente, con el agregado de la madre de Kurt estaba entre los presentes, no en un lugar privilegiado como el conde, que ahora le platicaba alegremente con una bella dama que tenía a su lado derecho - pero se le veía radiante con ese vestido azul que combinaba con sus ojos y el cabello recogido en una coleta con rulos. Sentí una punzada en el corazón. A mi también me habría gustado que mi madre me viera actuar, pero había perdido su rastro una vez mi padre me había separado de ella. Bueno, aunque no estuviera presente, actuaría como si en verdad ella ocupara una butaca, la mas importante de todas, dentro de mi corazón.

----

Di lo mejor de mi esa noche. No sé por qué, pero quería lucirme como un pavoreal y sus hermosas plumas en todo lo alto. Me sentía extrañamente emocionado y hasta cierto punto alegre. Cuando el telón se cerró por última vez, regresé rápidamente a mi camerino que, por enésima vez estaba adornado con flores. Torcí el gesto. Todo marchaba igual, aunque la diferencia ahora radicaba en que una caja aterciopelada, descansaba justo al lado de mis maquillajes, con un sobre encima. Me daba miedo el sólo pensar lo que debía estar ahí dentro. Me acerqué no muy seguro en si debía o no abrirlo en aquel instante. Estiré mi mano para intentar tomarlo, pero en el último segundo, desvié la mano para tomar un algodoncillo para comenzar a limpiarme la cara lo más rápido que pudiera; quería irme de ahí antes de que...

-¡Estuviste fantástico ésta noche! - Enrique entró y por educación me levanté. Ojalá lo hubiera pensado dos veces porque enseguida me abrazó, plantándome tremendo beso. Pude sentir su lengua jugar dentro de mi boca. Sentí asco, repulsión...Por instinto le empujé, ya que sus manos bajaban más de la cuenta, colocándolas sobre mi trasero.

-¡Detente, por favor!

-¿Sucede algo? ¿No quieres...?

Enrique intentó acercarse nuevamente, pero yo me alejé dos pasos, pues la pared ya no me permitió ir más allá. Vi claramente como entrecerró los ojos, negó y caminó hacia atrás los mismos pasos que había dado hacia adelante. Posó su vista hacia la caja de terciopelo negro. Luego regresó su mirada herida hacia mí, que por obviedad estaba tan asustado, que sentía mis dientes castañear.

-Lo que te dije la otra noche sigue en pie. No voy a forzarte a hacer algo que no quieres hacer, por el momento. Pero entonces te pediré que no me mandes señales equivocadas. -chasqueó la lengua- Tus besos me dijeron una cosa y hoy, ésta noche, me demuestran otra. Piénsalo bien Joshua. Conmigo puedes tener todo, hasta lo que no puedes imaginarte, pero - sus ojos parecieron oscurecerse- No juegues conmigo, porque suelo ser muy revanchista. Espero sepas lo que te conviene...Lee la nota por favor.

Enrique se retiró, dejándome absorto en el rincón. Nadie, incluso mi antiguo jefe me habían hecho sentir tanto miedo. Tenía la piel erizada. Como autómata regresé a mi silla para tratar de serenarme. Me miré en el espejo y una lágrima comenzó a rodar por mi mejilla.

----

Ya en las afueras del teatro (por la parte trasera, pues quería escabullirme del carruaje de Enrique que siempre me esperaba fuera) algunas personas me abordaron para regalarme flores. Traté de sonreír, era la primera vez que me sucedía algo así. Acepté algunas, pero dejé en el aire otras tantas, necesitaba irme ya sujetando con fuerza la mochila donde llevaba mis pertenencias y los presentes del conde.

-¿Aceptarías la mía?

Fue una voz dulce y serena la que me obligó a detenerme. Se trataba de la madre de Kurt, quien llevaba un clavel rojo en la mano, o algo parecido. Me miró y sonrió aunque su rostro denotaba preocupación.

-Señora...claro, que sí...- Fueron pocas palabras las que salieron de mi boca. Las mujeres volvieron a acercarse y a hacer tumulto. ¡Ya no sabía que hacer!

-Ven, déjame salvarte de ellas.

La madre de Kurt tomó mi mano y me llevó nuevamente dentro, donde ya no quedaba nadie, salvo nosotros. Cerró la puerta tras ella.

-Tendrás que irte acostumbrando a esto, muchachito. -sonrió una vez mas justo antes de tomarme de las manos. -Joshua sé que no me conoces, pero necesito que me hagas un gran favor. - sus ojos denotaban preocupación, y se llenaron de lágrimas. -¡Ayúdame a encontrar a mi hijo! He ido a buscarle apenas concluyó la obra y... No pude alcanzarlo. Iba ofuscado, furioso. - apretó mis manos, la sentí temblar- Tú eres su amigo, por favor... Tú puedes saber a dónde encontrarlo.

Le vi tan desesperada, que no podía hacerle la cobardía de decirle que no. Yo sabía que Kurt era impredecible y podría perderse en cualquier parte pero...Con algo de suerte...

-E-Está bien, yo, iré a buscarle. Sostengame ésto por favor.-Le entregué la mochila- Yo, haré hasta lo imposible por encontrarle. No se preocupe. Nos veremos mas tarde.

Agradecida, me dio un beso en la mejilla que me descolocó. Pero enseguida me hice el escurridizo, mimetizándome con el entorno una vez le perdí de vista. Comencé a olfatear por el camino, de algo debía servirme éste éstupido don que tanto odiaba. El aroma de Kurt podría reconocerlo en cualquier parte. Seguí su rastro casi a la entrada de otro pueblo, pero de ahí todo se difuminaba. Había huellas de carruaje en el lodo, seguramente había abordado alguno. Entonces comencé a caminar en círculos. ¿Si yo fuera Kurt a dónde iría? Por supuesto alguna taberna, pero en París abundaban tantas, que era casi como buscar una aguja en un pajar. Sin sentirme derrotado, proseguí mi camino hasta la ciudad y los barrios menos populosos. Seguí olfateando. ¡Dios, París tenía tantos malos olores que casi me hacían devolver el estómago! Pero el aroma de Kurt por ninguna parte.

No fue sino pasada la media noche que encontré el rastro. ¡Al fin! Una luz en el camino. Presuroso lo seguí hasta una taberna de mala muerte donde abundaban las mujerzuelas. Entré pero el ya no estaba ahí. El rastro se extendía más allá, donde la luz de una farola tintineaba. Era un callejón oscuro donde se escuchaban varias voces. Una de ellas, la del rubio, ahogada en alcohol. Habían otros tres sujetos que le estaban propinando una severa golpiza. Una ira irracional invadió mi cuerpo. No lo pensé dos veces y me abalancé sobre los sujetos. Yo no sabía pelear, me consideraba un hombre pacífico. Mi fuerza- mas no mi destreza- era muy superior a la de los ladrones de poca monta, que eran unos simples humanos sin oficio ni beneficio. Así que los golpeé tan duramente, que tres escaparon trastabillando, y a aquel que le había hecho mas daño a Kurt, recibió la peor parte. Le pegué tan duro en el rostro, que sentí como los huesos de mi mano tronaron y cayó desvanecido metros atrás, sobre un montón de cajas de basura. Inmediatamente corrí a auxiliarle.

-¡Kurt, Kurt háblame por favor!
-le tomé el rostro con una mano, deseando no haber llegado demasiado tarde. Estaba bastante golpeado y hablaba cosas sin sentido. - No, no has muerto, sigues aquí y sigues vivo y debes mantenerte así, no te atrevas a dejarme solo- le tomé entre mis brazos como si no pesara nada. Debía llevarle a algún sanatorio o algún sitio donde pudieran curarle las heridas sin hacer demasiadas preguntas. Entonces recordé aquella vez, cuando la persecución de los inquisidores, y mi herida de bala en el abdomen. La mujer había sido muy amable conmigo y me había salvado la vida. Quizás Kurt tenía muchas probabilidades. Así pues, con Kurt en brazos, encaminé mis pasos hacia ese lugar.






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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

Mensaje por Kurt Callahan el Jue Jul 28, 2016 5:40 am

Cuando recobre la consciencia aun estaba convencido de que había muerto en ese callejón. Intentaba abrir los ojos para ver si Joshua seguía ahí pero me dolían mucho, pensaba que quizá se debía a que tenía que esperar para ver el cielo.
Hice un último esfuerzo y abrí el derecho, pero el izquierdo solo se abrió hasta la mitad, era como si tuviese una bola encima que me lo impidiese. Mi vista se aclaro un poco, estaba en un lugar con luz tenue, de madera y con objetos en las paredes que no era capaz de reconocer. Me asuste, ese no podía ser el cielo ¿verdad? Intente moverme pero tenía los músculos agarrotados, hice más fuerza pero un dolor intenso en el costado me dejo sin aliento y volví a mi posición intentado respirar.

El dolor era demasiado real e intenso como para estar muerto.

-¡Cariño!-enseguida sentí que se acercaba a mí y cogía mi mano-no te muevas…-era la voz de mi madre
-¿dón…dónde estoy?-balbucee con dificultad
-Estas en casa de una especie de doctora
-¿qué? Y ¿qué hago aquí?
-llevas un par de días inconsciente, la otra noche recibiste una paliza que casi te mata y…bueno, Joshua te encontró y te trajo aquí- así que no había sido una alucinación, realmente le había visto.
-¿un par de días? ¿y la obra y la gira? –Tenía que salir de esa cama, teníamos que preparar la gira-tengo que ir al teatro…-el dolor volvió y mi madre me empujo nuevamente contra el colchón
-No puedes moverte, aun estas débil, te han partido dos costillas –por eso dolía tanto-no te preocupes por eso, la gira se ha suspendido por el momento, todos están preocupados por ti
-¿qué? No...No podemos suspender la gira y menos por mí, tienen…tienen que ir
-Han decidido que no irán sin ti, Enrique ha propuesto mantener la representación en París dos semanas más debido a su gran existo y hasta esperar a tu recuperación
-No, me niego, ¡no!-Enrique otra vez…metiendo sus narices en algo que no era de su incumbencia
-Lo siento cariño pero ahora mismo no hay más que hacer… debes recuperarte
-Tengo sed…-dije cerrando los ojos, empecé a sentir de todo, calor, una sed que me arañaba la garganta, hambre y malestar a la vez. Moví mis dedos para saber si aun me funcionaban las piernas y aunque me costó pude hacerlo
-Enseguida te traigo agua-mi madre se puso de pie para buscarme agua y me dio un poco
-No puedo abrir mi ojo izquierdo… noto algo encima
-Esta inflamado, pero no te preocupes, la inflamación bajara y quedaras igual
-¿qué más me han hecho en la cara?-me entró el pánico, mi cara era muy importante para mí, siempre me había cuidado de no perder ni un diente, de no romperme la nariz ni nada parecido. Me toque los dientes con la lengua, afortunadamente estaban todos
-Nada más cariño, tranquilízate-me dio un beso en la frente-sigues siendo igual de guapo –cerré los ojos
-Creo que…necesito dormir un poco más-volví a quedarme dormido y perdí la noción del tiempo.

Tuve sueños extraños y pesadillas, intentaba revolverme en la cama lo notaba pero me costaba. La última vez el dolor me despertó.

-Mamá…-busque su mano pero no fue a ella a la que encontré, abrí el ojo derecho, que era el que menos me costaba y le vi a él- ¿Joshua?-me puse rojo aunque quizá no se me notase, estaba avergonzado, no quería que me viese así y tampoco sabía qué le había dicho cuando me encontró. Aparte mi mano llevándola a mi pecho –gracias por venir, sé que no querrás estar aquí así que puedes irte tranquilo, no hace falta que me tengas pena, estoy bien – seguramente estaría allí por compromiso, probablemente todos me hubiesen ido a visitar mientras dormía.





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Re: - Destinos inciertos - / Kurt / +18

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