Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
LUCERN RALPH

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
HERO JAEJOONG

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

MODERADORA

ENVIAR MP
SALOMÉ AMERIS

MODERADORA

ENVIAR MP
LARA KARSTEIN

MODERADORA

ENVIAR MP
RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA VAGGÖ

MODERADORA

ENVIAR MP
LOREENA MCKENNITT

MODERADORA

ENVIAR MP

CLIMA ANGELS FALL - PARTICIPAN ASTRID J. BERGÈS Y NAXEL EBLAN ¿QUIERE UNA MANZANA? - PARTICIPAN ANDREW LAMBERTI Y SOREN KAARKAROGF LA NOCHE DEL BARÓN - PARTICIPAN ALPHONSE DE LA RIVE Y CORDELIA HOLTZ EL DESTINO DEL GUERRERO; CICATRIZADO - PARTICIPAN LAZARUS MORRIGAN Y JESSICA SAINT-BONNET EL JARDÍN DE LAS PLANTAS - PARTICIPAN SARA ASCARLANI Y KATHARINA VON HAMMERSMARK



Espacios libres: 00/60
Afiliaciones élite cerradas
Última limpieza: 01/06/16


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://www.victorianvampires.com


Últimos temas


A cera pupa plenum nequitia

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Casstronaut el Lun Dic 14, 2015 11:08 pm

“… La vida enseña que las grandes tragedias suelen comenzar por pequeñas concesiones”.

El poder de la sangre va más allá de los límites de la cordura, es el llamado de destrucción que necesita el hambre. Su hambre, para saciar esos deseos de ver como lentamente cae presa del embrujo de una máscara. Ese rostro. Un rostro que nunca había visto más la sensación que causaba ya algunas veces la había presentido. Siendo claro que no era tan potente como en esta ocasión.

Invade por todo su cuerpo y lo paraliza, entonces las voces surgen como cánticos demoníacos que taladran sus oídos, y va perdiendo el control de ella misma, y se va perdiendo entre la oscuridad que le arrebata el alma o lo que queda de ella… y después … y después el silencio aparece tan ensordecedor como aquellos cánticos de ultratumba que llegaban a sus oídos, y ahí está… observándola fijamente, con esos ojos fijos y huecos impregnados de sangre y odio, con esa despiadada sonrisa, el miedo le invade, no por él, sino porque teme a no plasmar su arte, le carcome cada esperanza de sobrevivir, y su mente no reacciona, no puede salir de esa alucinación, aunque empieza a dudar que eso sea una fantasía. Y su atracción a la belleza ajena se cegó, era como un reflejo acudiendo al real abstracto.

Estaba caminando hacia él, tambaleándose, estaba frágil, hace noches que no le dan sangre, consecuencia de que se vislumbre enferma, pálida y agonizando. Como si escapara de la realidad. Parecido al silente sonido de su corazón debilitado, con una respiración lenta. El sobre esfuerzo la está matando, aún no se deja vencer por la leucemia, su trabajo era su vida, todo lo único que deseaba hacer y por el cual se hallaba en la calle con el maletín en mano y su capa negra. Perdida ante un dolor ocasionado en su cabeza. Sin poder ir a esa reconstrucción del rostro, no logro acudir a reparar esa deformidad, y eso era su mayor suplicio.

Y sin más, cayó. Se desmayó por la tensión y solo se acobijo en un horrendo frío.

No sabe cuántas horas transcurrieron, ni a donde había caído. Abrió sus ojos lentamente, con el dolor perforando su cráneo, y frente a ella estaba ese rostro, manchado de belleza, burlándose de ella. Y su fascinación por esa apariencia quedo en la debilidad que poseía. —Pero, ¿Que está haciendo?... ¿Quién es usted? — Murmuró, puesto que la estaba olfateando y con sus huesudas falanges acariciaba su rostro, esa pálida y siniestra cara disfrutaba de esta moribunda, ese rostro poseído por la demencia que tomaba forma con un terror más caótico. Esa presencia que le atraía y a su vez atormentaba en cuanto le vio, pero quería hundirse en la decadencia más oscura y encerrarse dentro de esas alucinaciones, porque lo vio disfrutando mientras está asfixiándole con esos dedos que se prensan de su cuello, y su lengua danzante balbuceaba una melodía.

— ¿Quién eres? ¿Dónde estoy? ...¡Aléjate! — con dificultad hablaba, su voz era áspera, la presión la estaba dejando sin fuerza alguna, se entregaba a esas manos que disfrutaban de torturar.

Más el caos viviente es y era ella, su obra quedó entre sus manos y está vez no pudo exteriorizarlo. No recordaba nada, solo escuchaba una voz que le decía:”Que nunca acabaría esa pesadilla, que no tenía caso seguir, si la sangre le estaba matando, que el corazón ya no obedece y que era momento de que la infecciosa muerte dejara huella..."



«De dia, es una sumisa ante la estética, y de noche, ante la sangre»

Aunque pase por el valle de la muerte, no temere mal alguno...:
Valle Art:

Casstronaut
Esclavo de Sangre/Clase Alta
Esclavo de Sangre/Clase Alta

Mensajes : 43
Puntos : 47
Reputación : 20
Fecha de inscripción : 23/04/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Aleksandr Mussorgsky el Lun Ene 04, 2016 1:05 am


“Your nightmares follow you like a shadow, forever. ”
― Aleksandar Hemon, The Lazarus Project


Absoluto como la noche y voraz como la oscuridad. Aleksandr era un rey por encima de todos los reyes, porque lo dominaba todo. La muerte, que él llevaba como turíbulo, no respetaba y era él su mensajero y ejecutor. ¿Cómo no se iba a erguir triunfante en ese monte de cráneos? Pero aunque su realidad ya distaba mucho de la de los demás, eternos e mortales por igual, y su mundo de sombras invadía absolutamente todo como una peste negra, era hombre que se aburría con facilidad.

Todos estos pobres diablos, marcados por su mortalidad, apestando a mediocridad, eran sus juguetes. Sus muñecos, y cuando ya no encontraba uso para ellos, sólo bastaba aplastarlos como los insectos que eran. Sutil y terrible, así era, como la muerte misma. Un caballero aristocrático y la quimera más inicua. Veneno puro. Y esa velada se reafirmaba. Rasgaba el firmamento con su crueldad, con sus juegos maquiavélicos. Porque si no era así, no existía verdadero encanto y real placer.

La había conducidos con trucos que el mismo Satanás envidiaría, hasta ese punto. Pero el gozo se había prolongado por días. Jornadas enteras había invertido para llegar hasta este punto. El de la última destrucción, si le placía. Y con aquellos ojos heredados de su abuelo, un hombre obsesivo como él, terrible como él, la miraba desde el otro lado de la calle, burlándose de su infortunio con una sonrisa tan afilada que parecía poder cercenar la carne y la piel. Cuando al fin cayó, se acercó y la tomó entre sus brazos como una Piedad a la inversa. La contempló, sin hacer nada. Podía acabar ahí mismo con su existencia, pero qué gracia tenía eso. Estaba inconsciente, no vería el terror reflejado en sus ojos, además era obvio que estaba sufriendo, matarla sólo significaba liberarla de su suplicio.

Oh no, su destino debía ser peor. La saña de Aleksandr no necesitaba motivaciones; esta mujer era una desconocida, y aun así, quería ver con detalle su calvario.

Cuando ella hubo despertado, debilitada y aturdida, los largos y helados dedos del vampiro estaban alrededor de su cuello. Apretaban y apretaban pero no lo suficiente como para terminar el trabajo. Se inclinó más, hasta hacer que uno de sus angulosos pómulos rosara con el ajeno. Y le habló al oído con una dulzura que contrastaba con aquella mano que no la soltaba.

Soy el diablo. Y vengo por tu alma —le dijo muy quedo, casi sensual y se separó para volver a verla a los ojos. Le sonreía. ¡Con qué descaro le sonreía! La soltó, pero no se alejó como le había pedido, como le había ordenado. Se quedó ahí, de rodillas, sosteniéndola.

Pero mírate, qué débil estás. Sabes que yo tengo el antídoto para tu enfermedad —en efecto, era diablo que hacía promesas a cambio de precios muy altos. Le acarició la negra cabellera y le besó la frente para entonces soltarla con suavidad y ponerse de pie.

De aquel modo parecía más alto, si es que eso era posible. La lanza de Longino clavada en el húmedo suelo. Una atalaya en medio de la noche. Aguardó paciente y estiró una mano para ayudarla a ponerse de pie. Esa misma que antes estuvo amenazándola con arrebatarle la vida. ¿Pero acaso era vida eso que ella tenía? Aleksandr lo dudaba, y sólo podía pensar en nuevos modos de hacerla más miserable, uno más horrendo que el anterior.


æternum:
Gracias:

Aleksandr Mussorgsky
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 44
Puntos : 67
Reputación : 34
Fecha de inscripción : 29/10/2015
Localización : París

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Casstronaut el Lun Ene 18, 2016 4:30 pm

Exigía con argumentos lo sucedido, no podía ceder a la locura y mucho menos rendirse ante el arte que representa esa figura, y en medio de la tragedia expuesta, el agarre de su cuello le alerto su instinto de supervivencia. Era peor que las bestias que observaba cada noche de agonía o cada día de alucinaciones, era peor que la penumbra, ¿No sería deseable recibir mejor el desenlace? Que termine su calvario, que esas manos la estrangulen y le den la salvación de la cual le es negada por su ambición visual. Más, sería una piedad absoluta, y eso nadie quería, castigarla por lo que ansiaba, y que terror con la enfermedad.

Porque la enfermedad imita a la muerte, la muerte quiere imitar a la vida, y ese hombre imitaba al diablo, pero era consciente que jamás aquel imitaría a la muerte, por mucho que vea agonizar patéticamente a Casstronaut, porque simplemente era un espectáculo que nadie logrará llevarlo a la vida. — ¿Alma?. —murmuró, mezclándose a su ingrata voz, repudiando su toque, la unión de su frialdad con la tibieza de su piel. Percibiendo ese vibrar de su voz melodiosa, una sinfonía maldita para sus tímpanos. Era como si aclamara un llanto para elevar su satisfacción, un rapsoda mortecino para mofarse. Era repugnante, se cree diablo pero solo es un títere más.

Y sus pupilas se lo confirmaron, le miró, sosteniendo esa siniestra mirada, su sonrisa era imperfecta para aquellos que osan llamarse reyes de la propia muerte y hermanos de la vida. Era un caballero inflado de ego, aunque lo caballero quedó aplastado por sus propias manos. Y de inmediato tomó aire, agitada por la obstrucción, volviendo en sí poco a poco, cayendo a la verdad que desprendía. Débil, débil… la única singularidad que le destrozaba.

Tose, aún la presión no se va de su cuello...

Y su mirada decayó, soltándose sus lágrimas con facilidad, aun sentía ahogarse, el dolor no era solo físico, y su beso era asesinarla. La mató por su bajeza, por las esperanzas que proporciona cuando sabe bien que es mentira. —Hasta el diablo sabe que soy un cadáver sin alma, porque él mismo me la arrebato y ¿Por qué? Por simple capricho, estaba celoso de que Dios me juzgara y quiso asesinarme, mas ¿Que quedó? Simplemente lo que ves.

Creyó que la iba a dejar en paz ya después de destrozarla mentalmente, pero era una simple ilusión que le negaban. ¿Cuánto tenía que padecer para ser perdonada por sus pecados? ¿Cuánto dolor es necesario soportar? Un castigo que nadie podía cambiar. —No intentes jugar con la enfermedad, es muy peligrosa, y no serás capaz de soportar. Estoy débil, apesto a la muerte, pero, aun con ese peso, sigo aquí, no necesito de alguien más para sentirme poderosa, ¿Diablo? Que extravagante nombre para una miseria como tú…Ya dije, ¿Ves acaso un alma? Sí es así, no creas en ello, es una hipócrita que enferma, hastía de tan solo verla, puede engañar a cualquiera. Es un hábito habitar bajo una máscara pero no a quien la ha creado, y ese no eres tú, has sido engañado, solo él está jugando con lo que más deseas para destruirte.

Su voz se acobijo en el dolor y silencio sepulcral, atesorando su flaqueza. Desviando el rostro hacia una especie de lanza, y en vez de acudir a su mano, quiso tomar la lanza, logrando hacerse una cortada en su palma. — Mi única pócima es la muerte…

Derramó sangre de su mano como muestra de un llanto, sentada esperando un final a tal angustia, culpando a la vida y a la muerte de una manera atroz y escalofriante.


«De dia, es una sumisa ante la estética, y de noche, ante la sangre»

Aunque pase por el valle de la muerte, no temere mal alguno...:
Valle Art:

Casstronaut
Esclavo de Sangre/Clase Alta
Esclavo de Sangre/Clase Alta

Mensajes : 43
Puntos : 47
Reputación : 20
Fecha de inscripción : 23/04/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Aleksandr Mussorgsky el Miér Feb 03, 2016 10:46 pm


“The devil doesn't come dressed in a red cape and pointy horns. He comes as everything you've ever wished for.”
― Tucker Max, Assholes Finish First


Pero había algo raro en ella. Podía sentirlo vibrar en el aire. Algo diferente y llamativo. Sufría, claro, pero eso que aún no lograba descifrar vivía por debajo de lo evidente. Escondido entre capas y capas de una vida maldita por sabrá el demonio qué. Entornó la mirada ahora que estaba de pie y podía verla por completo. ¿Qué escondes? Se preguntó. Iba a averiguarlo así tuviera que abrirla por la mitad para descubrirlo. Así necesitara leer en sus entrañas qué era, como viejo chamán que desuella una cabra.

Vaya, lo retaba. ¿Acaso deseaba con tanto fervor el último estertor de la muerte? O simplemente carecía de instintos tan básicos como el de supervivencia. Cualquiera de ambas posibilidades le resultaba atrayente. La chica, sin saberlo, se condenaba más. No a una ejecución limpia, sino a una tortura que se prolonga interminable.

No te haré cambiar de parecer —habló al fin y se mantuvo sorprendentemente en calma a pesar de la obvia provocación—. No puedo hacerlo, ¿cierto? Mejor te lo voy a demostrar —coronó sus palabras con una guirnalda siniestra; su sonrisa blanca en medio de la oscuridad. Chasqueó la lengua mientras se acercaba a ella con pasos medidos pero seguros. Cuando por fin iba a tenerla de frente, dio un paso más, a un lado. La miró más de cerca… comprobó sus palabras. Su semblante entero rezumaba a muerte. Pero era distinta a la que él tan bien conocía. Se relamió los labios e inclinó el rostro, escuchándola, atento.

Guardó silencio y cuando la sangre brotó de la mano ajena, el aroma comenzó a marearlo, queriendo abalanzarse sobre su cuerpo y beber de ella, aunque estuviera condenada desde mucho antes. Sin embargo, no en balde tenía tantos milenios a cuestas y supo controlarse. Su meta esa noche y con esa chica no era hacerla su bocadillo. Para eso utilizaba a otras personas menos interesantes.

Sabes que esa es tu cura, ¿pero en verdad quieres curarte? —Era raro que Aleksandr se detuviera a cuestionar las motivaciones de otros. Usualmente sólo las propias interesaban, pero la mujer frente a sus ojos representaba una particularidad tal que valía la pena la excepción—. Debo admitir que admiro tu valentía, aunque no sé si llamarla así o imprudencia. No he sido engañado, soy yo el que confecciona trucos y trampas. Soy el único que está despierto en un mundo sonámbulo —desde que había decidido regresar después de su letargo, esa era la primera vez que se podía ver con tanta claridad los verdaderos alcances de su locura. Completamente desapegado de la realidad, forjado en ideas inalcanzables, sangre inocente y fuego eterno.

Con movimientos rápidos, tomó la mano sangrante de la chica. La acercó a su rostro y la olió. El perfume que de ella emanaba era diferente a cualquiera que hubiera experimentado antes. Cada persona poseía un gusto distinto en sus venas, de eso no había dudas, pero ésta en especial sobresalía. La soltó y lamió la punta de sus dedos que se habían manchado.

A pesar de tu herejía, no hablas con mentiras. Alguien te condenó mucho antes de que yo viniera. ¿Qué pecado estás pagando? Aunque creo que simplemente es una cruel broma. Despojar de su salud a una joven mujer… ¿no lo ves? ¡Es hilarante! —Rio pero estuvo lejos de ser una carcajada. Fue una risa más bien lúgubre—. No seré yo quien te libere de tu suplicio, tendrás que vivir con él. Sabes la cura que necesitas, pero no la tomas, en su lugar… prolongas lo inevitable, como si de verdad esperaras un cambio —sentenció.


æternum:
Gracias:

Aleksandr Mussorgsky
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 44
Puntos : 67
Reputación : 34
Fecha de inscripción : 29/10/2015
Localización : París

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Casstronaut el Sáb Feb 20, 2016 6:08 pm

“Si algo pudiera desearse desde la muerte, preferiría, personalmente, a los discursos fúnebres en que todos los muertos aparecen despersonalizados por la atribución de unas mismas virtudes, la evaluación cruda de mi propia personalidad en blanco y negro, el examen de mi trabajo con sus valores y desvalores”

Retazos de crueldades, ella quería morir, y a su vez era absurdo desear la vida en un grito agónico, ¡Sí! Por dentro se ahogaba, el dolor la callaba, la asustaba, pero como era siempre. Su enfermedad se viste primero que las demás, no hay nada que pudiera cambiar su aspecto, no había cómo mostrar los gritos de terror que representa al silenciar su llanto. Porque si, quiere vivir, ¿Cómo desearlo? ¿Cómo buscar esa vida? No se da por vencida, pero la muerte a veces juega, como se lo ha dicho al que quiere ser diablo, todo es un juego… Donde, ¡No quiere jugar! Solo esa moribunda ora porque sus manos sigan moldeando, que proyecte la belleza que poseo algún día, y que sigue teniendo, en los demás. Era el único modo de plasmar recuerdos de que Casstronaut existió.

Y nadie podría exactamente, hacerla cambiar, su esencia era única, ella era un bello insecto que si no tenía cuidado, lo iban a pisotear. Porque él avanza, observa esperando asesinarle. Como un mosco que a todos molesta, y por ello lo aplastan. Más fue la lanza que espero que la desangrara. Astuta fue la sangre, que comenzó a recorrer en el dedo de en medio, comenzando a gotear hacia el suelo, soltando la lanza cuando la profundidad de la abertura obtuvo. Y el sonido del choque contra el suelo y el metal resonó.

Atento el monstruo mira, sin principio y fin, se queda en la espera de que su cuerpo se vacíe. Pero siguen golpeando sus palabras, ¡Vil boca venenosa! Sabe cómo asesinar con palabras. — ¡No quiero, no quiero, solo necesito curarme! Pero maldita sea el filo de la lanza, no es tan suficientemente filosa para hacer su trabajo.—Quiso gritar una cobardía sin aceptarla, realmente no quiere morir, pero tampoco vivir de manera que siga acompañada de la muerte.

—Qué ironía, los vivos estamos muertos, y los muertos están vivos… — murmuró, decayendo su brazo, alzando la mirada hacia él después de un intento al acercarse al punto letal.— ¿Y no temes a nunca más dormir? ¿Liberarte de lo que ves? …Llegará el día en que rogaras por hac…—No termino, la rapidez en que fue su mano tomada por la ajena, la frialdad no era conocida, más si la pesadez obtuvo. Moviendo su brazo, quiso retroceder de su fosa nasal, ¿Que estaba haciendo?— ¿Qué haces? Sueltam…—Era la misma imagen que ella proyectaba cuando ambicionaba la vida, el rogar por sangre para no desfallecer. Un mosco que succiona energía.

Con lentitud, cerró su mano, le negaba la posibilidad de seguir lamiendo su linfa. — ¡No lo hagas! Es cruel que no me dejes ver al menos esta señal de vida.—Negó, siendo manchado ese arte que creó, quería al menos plasmar su línea corta, de la vida que le queda.

Sin compartir su dolor, pues no lo hace de forma gratuita, nunca de su boca aclamara piedad, aún faltaba mucho para que el que imita al diablo le quiera arrancar.

— ¿Que sabes tú de cambios? ¡Cállate! Eres el peor hereje existente, más nadie te castiga, ¿Por qué? ...Porque solo a alguien que vino a cambiar la historia, a luchar por aquellos que han sido dañados por bestias como tú. Yo solo devuelvo la vida a quienes se olvidaron de que la poseían, transforme el horror en una belleza plena, tan natural y tan real que por ello me sentencian. Castigaron a una moldeadora de cicatrices, pero que befa, que no puedo curar las propias.

La voz era un cantico triste, olvidado de dichas, pero reinando las desgracias, intentando levantarse, que lo logra y alzó la mano, dando vuelo a una bofetada hacia quien solo disfruta del espectáculo. Esperando que su voz, entone su molestia.

—Espero a que mis manos terminen con su deber…


«De dia, es una sumisa ante la estética, y de noche, ante la sangre»

Aunque pase por el valle de la muerte, no temere mal alguno...:
Valle Art:

Casstronaut
Esclavo de Sangre/Clase Alta
Esclavo de Sangre/Clase Alta

Mensajes : 43
Puntos : 47
Reputación : 20
Fecha de inscripción : 23/04/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Aleksandr Mussorgsky el Mar Mar 15, 2016 11:12 pm


“Waiting, waiting, waiting for you to die.
Waiting, waiting, waiting for you to die,
I’ve been waiting, waiting for you to die,
collecting tears from the weak,
do what you’re told is right,
someone to offer me a life they end.”
— Alice Glass, Stillbirth


Admiraba su testaruda tenacidad. La admiraba como quien contempla una polilla que va hacia el fuego, abstraída, encandilada, y muere por su propia necedad. Así la admiraba. No deseaba sus dones, para él cualquier mortal, incluso esta, eran incapaces de comparársele, pero la estima que surgía en él al mirarla, frágil y aguerrida a partes iguales, era retorcida como todo sentimiento del ser sin alma en el que se había convertido. (Aleksandr, en verdad, nunca tuvo una, fue sustituida por ambición corrupta.)

¿Cruel? —Sonrió ante la sola melodía de esa palabra—. Creo que ya nos estamos entendiendo. Cruel es lo único que soy, ¿lo ves? Deseas tanto esto que me complace como no tienes una idea, poder negártelo —y el regocijo fue palpable en su voz de bajo barítono que reverberó por los muros y las calles.

Volvió a tomarla, esta vez del rostro por el mentón, obligándola a verlo directo a los ojos que, aunque claros como los de su abuelo —su madre se lo dijo tantas veces que le era imposible olvidarlo— rezumaban oscuridad. Todo él era una sombra, pero no una silente, sino una que lo ha de consumir todo.

Ah, pequeña niña… —suspiró y sonó suave, a pesar de que con la mano de largos dedos de pianista, le estaba haciendo daño—, el camino al infierno está enlosado de buenas intenciones —la soltó con fuerza y le dio la espalda, llevándose ambas manos a los bolsillos como si aquel fuera un encuentro amistoso como cualquier otro. No temía, desde luego, estaba en la posición de ventaja.

Soy el peor hereje que existe —confirmó con satisfacción mientras la miraba por sobre un hombro—. Nadie me castiga porque soy ejecutor y yo decido quién vive y quién muere. La agonía puede prolongarse tanto como se me dé la gana —se giró y salvó la distancia que había impuesto entre ambos una vez más. La tomó por ambas muñecas de tal modo que la sangre en su brazo volvió a manar con intensidad, manchando no sólo su propia mano, sino también su impecable ropa.

No —y su voz sonó como el castigo más inicuo enviado por los dioses. Un trueno y un relámpago—. Vas a vivir, porque así quiero que sea. Y vas a sufrir cada segundo de tu agonía. Tus manos borrarán cicatrices en otros cuerpos pero no en el tuyo. Será como si cada marca que rectifiques en otros se timbre sobre ti —poco a poco fue disminuyendo la fuerza con la que la sostenía, pero no la soltó—. ¿Qué vas a hacer en este mundo tan injusto? Donde nadie es capaz de castigarme, pues yo soy verdugo, y tú tienes que cargar con este suplicio —la haló hacia él, de modo que sus pechos quedaron pegados. La miraba hacia abajo causa de la diferencia de estaturas.

Decide. Toda tu vida te las has pasado en la cuerda floja. Decide al fin, lanzarte al vacío o intentar cruzar. Decide —dijo con voz vehemente y trastornada, como si en ello le fuera la existencia entera. La zarandeó, sin soltarla, instándola a darle una respuesta. Con los rostros tan juntos que podía besarla o arrancarle la boca de un mordisco.

He estado dormido ya por mucho tiempo. Estar despierto es lo único que me queda. No es un lamento, es la verdad. Solo eso. Muerta en vida, y yo soy un vivo muerto —sonrió. Todo su gesto sólo podía traducirse en una sola palabra: locura. La más pura y la más brutal de las locuras. La que se disfruta, la que se usa como estoque y como sayo.


æternum:
Gracias:

Aleksandr Mussorgsky
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 44
Puntos : 67
Reputación : 34
Fecha de inscripción : 29/10/2015
Localización : París

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Casstronaut el Lun Abr 04, 2016 11:53 am

Resonancias rotundas propagándose en un sosegado susurro, murmullos confusos y la misma voz disminuyendo su volumen hasta no escucharse nada y que solo quede en un movimiento de labios. Un mover que solo percibe Casstronaut; indispuesta, confusa, herida de mil formas horrendas. Por bestias como él, es que no desampara a la humanidad, y recordar el valor significativo de ello, le dio fuerzas para continuar y, no desvanecerse como al insecto que no puede volar porque lo han aplastado.

Su visión le mostraba un impreciso rostro, aun cuando su mentón fue elevado, pudo mantenerse fija, con unas pupilas decadentes, comparadas con una especie de placer en las ajenas, pues su brillo lo gritaba. — ¿Entendernos? Es lo último que no estamos haciendo, no podrás, ni jamás podrás entenderme. Tú, un degenerado que se complace del dolor ajeno, que se ciega por sus deseos y sobre todo, fantasea con las debilidades de uno. ¿No puede llegar a pensar que una moribunda delira, que siempre usa la crueldad para todo, y con todos, que no siente dolor más que el de soportarse a diario? ...Tan potente quieres ser, pero te equivocas. ¿Por qué sentir placer por una moribunda? Mírame, observa a mí alrededor. La crueldad siempre ha sido empleado por mis labios, por mis ojos, por mi cuerpo. Cualquier daño ya lo he conocido, tanto ajeno como el propio, he sido el alma gemela de la crueldad, yo soy quien le da ese significado, y tú, te das el privilegio de adueñarte de ella. Pero, ¿No crees que la crueldad es una debilidad más? La línea entre la vida, y la muerte enseña tantas cosas. Que no sabes en realidad qué es ser cruel, que es ser una sombra.

Dolió la presión forjada de su mano sobre el mentón alzado, trataba de ser retirado por la cabeza de Casstronaut al removerla, sus manos inútilmente se posaron en el pecho ajeno y trató de apoyarse en este, para empujar. Pero su mano solo embadurno su ropa, tatuando la sangre. Y palidecía más, la resequedad de sus labios afloró, y al ser liberada de manera agreste, trato de no caer, mirando sus pisadas, adolorida del mentón que era claro que saldrían moretones por la opresión. — Buenas intenciones que terminan siendo malas, y el resultado es lo que se juzga. Más, tu…

¿Cuánta aflicción debería de sentir? ¿Cuánta consternación es que se merecía? Pero debería de reír, tratar de reír y no dejar ver las lágrimas, ni su tristeza. Tenía que reír porque le dolía el pecho, y tanta pesadumbre asesinaba—... Ahora, más que diablo, te cree Dios. —logro hacerlo, rió con un sonido fino, y lacónico.

— ¿Que te hace pensar ser dictador? No por la inmortalidad te creas superior a los demás. Aunque, al dictador solo lo veré en la inquisición cuando me sentencien. Y de la agonía, solo aquellos que la padecen, serán los que decidirán cuánto tiempo soportaran. No te engañe por los deseos, no te creas tus ilusiones. Parece que el que está muriendo no soy yo, sino tú, pero sería caer en una baja mentira. No delire, que…

Interrumpida, un gemido se prolongó, de nuevo el ardor, la congoja sintió, sus muñecas son opresas, su distancia se disminuye, y ¡Maldita sea! ¿Cuántas veces le dañará? … Tiró sus manos, pero la fuerza era una migaja comparado con la otra. Y desvió el rostro, no quiso ver más esos ojos que desprenden odio.

En ese instante, compartió sus palabras, ella cree que todo lo que embellece, a ella la deforma, que todos esos actos se voltean contra ella, siendo hechos injustos, pero que jamás dejara de hacerlo. Aun así, si un día, sea peor la marca, no lo abandonara. E inmóvil perpetuo.

—Nada, nunca me he lamentado por lo que hago, y nunca será de esa manera, mas, si, a ti, te deformare al paso que vaya dando, haré que sufras conmigo, porque no todo siempre es de la misma forma, llegará el día en que me necesites, y ahí, yo seré quien te tenga en mi poder.

Había alzado el rostro, aferrándose a esa posibilidad, porque tenía ganas de herir, de sacar todo contra él. — Todo se paga en esta vida, o en la otra, pero se paga. Y tú, no te eximas de ello. Y cuando sea así, te acordaras de mí. —amplia una sonrisa horrorosa, horrenda para alguien que no tiene el sentimiento. — ¡Suéltame! Hoy controlas mi vida, pero en cuanto te largues, ¿Quién dominara mi agonía, mi existencia? ...Yo, yo si quiero me muero, pero la maldita respuesta está ahí, no moriré, no lo haré.

Quería alejarse de su pecho, era el mismo vacío, un silencio eterno en esa cavidad. Zarandeada, que cerró los ojos, eran movimientos bruscos que le perjudicaban, le terminaban de doler la cabeza. Mientras su voz, perdía la tonada. — Por muy dolorosa que sea, seguiré. Viviré atada a la congoja, a la agonía, a la enfermedad… hasta que el final llegue. Lo aceptare. Esa es mi naturaleza, ese es mi lapso de tiempo.

Se humedecieron sus ojos, era la realidad que desde un principio admitió, pero, ¿Por qué decae? Porque el maldito le mostró una esperanza que por amor a la vida, no debe someterse. Y amar, es amar los latidos del corazón.


«De dia, es una sumisa ante la estética, y de noche, ante la sangre»

Aunque pase por el valle de la muerte, no temere mal alguno...:
Valle Art:

Casstronaut
Esclavo de Sangre/Clase Alta
Esclavo de Sangre/Clase Alta

Mensajes : 43
Puntos : 47
Reputación : 20
Fecha de inscripción : 23/04/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Aleksandr Mussorgsky el Vie Mayo 06, 2016 10:12 pm


“I care for no one but the offspring of your mind,
run from the one who comes to find you,
wait for the night that comes to hide.”
— Chelsea Wolfe, Feral Love


A pesar de no estar llegando a ningún lado, Aleksandr lejos de sentirse contrariado, harto o aburrido, estaba sacando el mayor provecho de aquel encuentro tan inverosímil. ¿Qué posibilidades había que un amante de la muerte se topara con otro? Y es que ambos querían la misma cosa, pero de manera distinta. Ya bien dicen que no hay modo correcto de amar.

Mientras hablaba, guardó sepulcral silencio. Sólo observaba con esos ojos que como llamas lo devoran todo. Un fuego verde como el que arde en las fogatas de los aquelarres. Abrió la boca, sin embargo, por una vez, se calló lo que tenía que decir cuando ella continuó, y no sólo eso, se quejó también. Aquello le produjo un placer indescriptible. La veía luchar tan fútilmente, la veía resistirse a lo inevitable. La veía aferrarse a algo que hace mucho le habían arrebatado. Pero como había dicho, no sería él quien le diera ni consuelo ni alivio a su agonía. Sería sólo espectador, y si podía, ayudaría a prolongar el estertor. Porque ese era él, porque eso le divertía. Porque carecía de propósito como un hijo de Satanás desatado en la Tierra. O un dios que se ha aburrido de su creación y como a un insecto, de a poco, le arranca una a una las patas. Chasqueó la lengua.

Pareces muy hecha a la idea sobre tu futuro. ¿Qué garantía tienes? Lo único seguro es tu muerte, pero ella para todos llega. Tampoco es algo que tengas solo para ti. Sólo se ha encaprichado contigo, como yo… y debo decirte que una vez que he puesto mis ojos en algo, no lo dejo ir —¿era una amenaza? Viniendo de él, todo sonaba a tal cosa, y todo terminaba siéndolo.

Se envaró alto y largo como era. Una torre de marfil que sirve de puesto de vigía para poder observar un mundo tan corrupto que ya no vale la pena tratar de salvarlo. Estuvo a punto de reír después ante las aseveraciones de la chica, sin embargo se contuvo. No por respeto, sino porque no quería interrumpir.

Vamos a decir que te creo —comenzó fijando su atención en los orbes ajenos que brillaban con el inconfundible llanto. Era tan hermoso ver a alguien romperse de ese modo. El ruido y la furia cayendo como pesos inconmensurables en hombros que no están diseñados para soportarlos. Cuando la realidad golpeaba a un mortal, éste sólo se hacía un ovillo y lloraba, como si eso fuese a solucionar algo. Aunque, si era sincero, Aleksandr lo agradecía. Era ahí, en ese momento de desnuda debilidad, cuando podía erguirse superior, aunque ella lo dudara—. ¿Y luego qué? Quieres vivir, puedo verlo y puedo sentirlo, pero se te olvida que no es una decisión que esté en tus manos. Si quisiera, ahora mismo te dejaba hecha trizas. Ya quedamos que eso no es lo que quiero —aclaró.

Controlo más tu vida yo, de lo que lo haces tú —al fin sentenció con un aplomo abrumador. Como un dios, ese que ella no quería ver en él —demonio y deidad eran, a fin de cuentas, parte de uno—, como una verdad terrible e irrevocable. Una lluvia de astillas que marca la piel con sus afirmaciones. Aleksandr tenía esa capacidad, perfeccionada al pasar de los siglos; una en donde cada palabra que salía de su boca maldita, sonaba a sentencia de muerte.


æternum:
Gracias:

Aleksandr Mussorgsky
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 44
Puntos : 67
Reputación : 34
Fecha de inscripción : 29/10/2015
Localización : París

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Casstronaut el Sáb Jun 11, 2016 11:22 pm

¿Hasta cuándo será suficiente? ¿En qué momento estará ya satisfecho? No ve el final de este infortunio, más en sus irises ve una total devastación, pero, ¿De quién, si de él o de ella? Más solo queda una opción para césar, intentó aferrarse a absurdas ideas, por el miedo a que no ve nada en su futuro. Y el cual no obtuvo nada. Entonces, debía aclamar el desenlace, esta vez, esperando triunfar ante su derrota. Porque ya el dolor era demasiado, y si continuaba de esa forma, perdería la conciencia si es que aun la poseía, y sería otro tormento acumulado. Como un maldito sentimiento suicida; ya que bien o mal desaparecen del control emocional en el que se encuentra la miserable Casstronaut; Y muerte es lo que continua…

Siendo verdades las que escupe aquella bestia, como si le diera su fin a la paranoia que domó el alma de la leucémica, pero no se da cuenta que esa muerte, lo sufren todos desde lo más profundo, que el cerebro memoriza sensaciones, y sonidos volcando a tu debilidad misma. Permutando la confusión y el brillo finado.

—¿Por qué sigues atormentandome? ¿Qué es lo que necesitas para que me dejes en paz?... ¿Qué es ese capricho, que es eso que ansias? Estoy cansada, si parezco una mojiganga; complácete, observa y mófate todo lo que desees, pero deja que me vaya.

Ya las amenazas le eran ensordecedoras, ya flaqueaba la pobre, y su huesudo cuerpo era afectado, grito, suplico lo que su fuerza le permitió, siendo inútil su actuación, y ofendidas lágrimas que no quisieron ser desprendidas. Bien dijo, ella era la elegida para un insidioso, anhelando poder renunciar a sus propias heridas para que no le fuera fácil dañarla, pero no, era absolutamente lo contrario a pesar de que se hiciera la fuerte. Estaba la esencia aclamando libertad.

Desvió el rostro a consecuencia de la pesadez de la mirada, buscando la salida alguna, intentando caminar, pero ni sabía dónde se situaba. Y por atrás esa voz le golpeaba. — Deja que me vaya…—murmuró, mirando al frente, arrastrando los pies, mareada por ese timbre. —[...]por favor.— repitió, topando con pared y golpea esta seguido de posar la palma.

—¡Quiero vivir, quiero salir de aquí!.— Intentó una vez más, dejando a la deriva la realidad.

—¿Qué es lo que harás conmigo? Me tendrás aquí, ¿befándote de mí agonía, regocijándote de mis lamentos, el que suplique, el que llore…? ¿Acaso eso es lo que has decidido? —se posa en esa pared, con el brazo rodeando su vientre. Quería vomitar, pues el aliento le sofocaba y su mente se atrofia al ser repetitivo; Controlo más tu vida yo, de lo que lo haces tú, y se desvaneció en el suelo.

Tan nostalgia lo era todo, y ella suplico por dormir. — Si esta en tu decisión, ¿Cuando será mi momento de morir? Quiero saber al menos, el día.

Su templo letárgico, decaído e inerte, y luego, conducido por su ánima herida, no añorara para nada más...excepto el final sí mismo; para la oscuridad y para la muerte. Encadenada ya, por culpa de él, se resigna en esta ocasión. Fría y desganada.



«De dia, es una sumisa ante la estética, y de noche, ante la sangre»

Aunque pase por el valle de la muerte, no temere mal alguno...:
Valle Art:

Casstronaut
Esclavo de Sangre/Clase Alta
Esclavo de Sangre/Clase Alta

Mensajes : 43
Puntos : 47
Reputación : 20
Fecha de inscripción : 23/04/2015

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Aleksandr Mussorgsky el Dom Jul 31, 2016 3:19 am


“Early this morning
when you knocked upon my door
and I said hello Satan,
I believe it's time to go.”
— Soap&Skin, Me and the Devil


Tienes razón —soltó luego de lo que pareció una eternidad resumida en minutos—. Voy a dejar que te vayas. Pero sabes, no me puedes mentir, que ahora seré amo de tus pesadillas. Protagonista de tu locura. Portador del tormento que te aqueja. Seré tu dueño, niña —sonrió ante las súplicas. Admiró aquel semblante descolorido y desgastado —como un viejo harapo—, porque eso era lo que más gustaba al ruso. No había forma más absoluta de posesión, que la de los temores.

Mientras ella continuaba, la dejó. La dejó en falsa libertad reclamar y llorar y dolerse. Patalear, luchar en vano. Al menos, le pareció, había entendido ya la dinámica y ahora sólo era un coro de tragedia griega que narra la desgracia que en ese instante escurría de manos y palabras de ambos. Uno como gran verdugo, la otra como víctima eterna. Su sonrisa pronto amenazó con convertirse en risa, una de esas cortantes como guadaña, hirientes como un dedo en una yaga. Pero no logró concretar. Se detuvo cuando ella cayó al suelo.

Con pasos firmes y austeros, se acercó. La miró hacia abajo como si contemplara una mancha en el camino. Al fin se agachó, se hincó en la rodilla izquierda. Se dice que los centuriones que querían vejar a Jesús hacían eso, se hincaban con la “rodilla equivocada” para burlarse, pues no lo creían el hijo de Dios. Y eso mismo hizo. La tomó con una delicadeza que no había mostrado hasta entonces. Le quitó el oscuro cabello de la cara y pudo ver el pálido rostro de facciones hermosas y enfermas. La llevó contra su cuerpo y la abrazó.

Si te dijera el día, lo estarías esperando. En cambio, la incertidumbre es más violenta —declaró muy cerca de su oído y sin soltarla, la separó, para poder verla. Le sonreía y el mundo, las sombras y el diablo sabían que eso no era indicio de algo bueno.

Se inclinó para besarla. Y lo hizo. La besó con suavidad en los labios, despacio y delicado. Un beso casto, apenas un roce. Al mismo tiempo, abría una herida en su propia muñeca y la sangre maldita brotó de ella. Se separó y extendió la mano, para que las gotas carmesí cayeran en la boca de la chica. Cardenales en parvada que cruzaban el cielo renegrido.

No la estaba salvando, oh no, la estaba condenando a él. Y esa era la peor de las sentencias. La amarraba a él. La obligaba a ser de él. Quería que viviera, le daba fuerza, sólo para volver a torturarla, cuantas veces él quisiera.

Bebe, vive. Porque sé que es lo que no quieres —la crueldad brotó de su boca como la sangre lo hacía de su cuerpo.

Se puso de pie, con la joven en brazos. La cargaba como un recién casado a su virginal novia. Sin más palabras, comenzó a avanzar. Le daría descanso por esa noche, porque la necesitaba para las que vivieran después. Para divertirse y martirizarla, sólo para eso. Esa era la motivación detrás de todos los actos de Aleksandr, después de todo.


æternum:
Gracias:

Aleksandr Mussorgsky
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 44
Puntos : 67
Reputación : 34
Fecha de inscripción : 29/10/2015
Localización : París

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: A cera pupa plenum nequitia

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 3:59 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.