Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Finn Hooper el Dom Dic 20, 2015 10:09 pm


“The mind is not a vessel to be filled, but a fire to be kindled.”
― Plutarch


El sol se estaba poniendo, A Finn le gustaba verlo ocultarse a través de las ventanas de la biblioteca. Sentía con pasmosa claridad cómo la temperatura descendía tan pronto el astro rey dejaba de cubrir con su manto amoroso a la ciudad de París. El silencio entonces se hacía total. Ahí en la biblioteca era una constante, quedaba claro, pero cuando la noche llegaba con su misterio, su sordidez y su encanto, éste se hacía más evidente. Como si el silencio mismo fuera atronador como un estallido. Y al chico aquello le gustaba.

Recargado detrás de uno de los mostradores de la biblioteca, con aire soñador y soñoliento por igual, suspiró para ponerse en pie e ir a revisar cada rincón del enorme edificio para dar por terminada la jornada. Aunque tenía que tratar con más gente de la que a él le gustaría, ese trabajo resultaba curiosamente adecuado para él; las palabras que tenía que cruzar con otros eran escasas. Algunos «gracias» y otros cuántos «por favor» la mayoría de las veces. Pero cuando llegaba la hora de cerrar, era presa del pánico, una vez más, porque sabía que no era raro que algún estudioso se quedara embebido en su lectura y se le olvidara ir a casa. Entonces le tocaba a él decirle que tenía que retirarse y esa era demasiada presión. Demasiadas palabras por pronunciar. En el poco tiempo que llevaba en París, trabajando ahí específicamente, sólo una vez había sucedido y esa noche no había logrado conciliar el sueño. Así que cada vez que le tocaba hacer su ronda, unas manos lo estrangulaban y las rodillas comenzaban a fallarle.

Comenzó por el área de ficción, luego Historia y las ciencias sociales para luego llegar a las ciencias exactas y finalmente a Biología, Anatomía y Medicina. Casi podía cantar victoria cuando sus pasos resonaron por los últimos pasillos hasta el fondo. Se fijaba también que los tomos no estuvieran fuera de su lugar. Entonces dobló para atravesar una pequeña sala de consulta donde la gente podía sentarse a leer y ahí se dio cuenta que no estaba solo. Tragó grueso, la otra persona no le prestaba atención, estuvo a punto de regresar sobre sus pasos pero este era su trabajo, debía hacerlo bien y se obligó a no huir, lo cual ya le significaba un esfuerzo físico enorme.

Era una chica, lucía delicada e intrigante. Por un segundo que le pareció eterno, Finn la observó y se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Sacudió la cabeza y carraspeó para llamar la atención de la mujer.

Eh… —las palabras huyeron de él, se burlaron de él. Se  hicieron inalcanzables adrede—. Estamos a punto de cerrar, yo… —se odió a sí mismo por su torpeza. No había mucha ciencia en la tarea que debía cometer, y ahí estaba, titubeando—. Puede pasar al mostrador de la entrada y llenar un formato para llevarse ese libro en préstamo —ofreció y señaló sobre su hombro. Fue capaz de hilar esa cantidad de palabras porque no la estaba viendo.

Luego alzó el rostro discretamente para cerciorarse que no le estaba hablando al aire y pudo notar dos cosas, el libro que tenía en las manos —referente a medicina— y los ojos de la chica. Lo segundo, sobre todo, provocó un pánico que lo atenazó con saña. Aguantó un suspiro y se encogió en su lugar, como si temiera que en cualquier momento pudiera ser atacado.


Última edición por Finn Hooper el Sáb Ene 09, 2016 9:38 pm, editado 1 vez


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Casstronaut el Mar Dic 29, 2015 10:52 pm

«Eliminar lo superfluo, restaurar lo que se ha dislocado, separar lo que se ha unido, reunir lo que se ha dividido y reparar los defectos de la naturaleza»1.


Aumenta el desasosiego, llegando a una exasperación por hallar resoluciones. Las investigaciones seguían, se dedicaba a modificar distintos segmentos, a revistar a sus pacientes cuando era necesario observar el avance de las operaciones. Pero no bastaba el dia para adquirir un desarrollo total en la medicina. Su maestro le dejo las bases y superó cada teoría. Complementando y perfeccionando ya que hubo más de lo que se estipulaba. Sin embargo, por culpa de su maldita enfermedad tuvo que posponer los planes para seguir educándose, todo se había detenido por la leucemia, por el juego del inmortal de burlarse de ella, este era su precio a pagar.

Así, llegó el día en que sus energías regresaron, sus signos se hallaban en equilibrio, todo a la normalidad que opto por ir a la biblioteca, debía aprender acerca de heridas por arma de fuego sin que estas sean modificadas, ya que la ausencia de tejidos reconstructivos se presentaba en varios casos. ¿Por qué?, ¿Hasta cuándo será capaz de tratar lesiones de tercer grado? Los hombres siguen llegando, las deformidades son cada vez más severas, si antes en batalla eran afectados, ahora algo peor destruía a la humanidad, monstruos que eran peores a un caníbal. Ya no se trata de operaciones sólo para embellecer, mejorar, reparar o rejuvenecer, sino que son cirugías para las “urgencias del alma” y por necesidad de interrelación entre los seres humanos.

Así, llegó hasta la biblioteca, con el pensamiento de irse con al menos una información útil...Se dedicó a recoger libros de diferentes secciones, leyendo desde tratamientos hasta enfermedades, era una fuente enorme de conocimiento, tomos que superan el saber de Casstronaut, que fue complicado, tenía de compañero a una enciclopedia, acudiendo para significaciones o alguna traducción.

Se había detenido ante un tratado de 1545 por Ambroise Paré "Méthode de traiter les plaies faites par les arquebuts et autres bastons à feu, et celles qui sont faites par la poudre à canon" (Método de tratar las heridas causadas por arcabuces y otros bastones de fuego y aquellas que son hechas por pólvora de cañón) considerado uno de los hitos del arte quirúrgico. Junto con la segunda edición, “Anatomie universelle du corps humain. Comparaba”, aquella época con la actual; En aquella época, las armas de fuego eran disparadas a distancias muy cortas debido a su corto alcance. Este hecho hacía que las heridas estuvieran rodeadas de pólvora causando envenenamiento a la herida. Además de aplicar ligadura de arterias a los muñones de las amputaciones, y puntos de sutura. Empleando el aceite de saúco.

Todo el día había transcurrido sobre líneas y palabras exactas. Así era, dedicada a lo que deseaba, el sobre esfuerzo es el problema de sus recaídas, pero, nada importaba, siempre ponía en primer lugar su trabajo. Que no se percató de que ya el recinto se hallaba solo. Solo estaba ella con la montaña de libros, sentada, perdida en su mundo. Era la hora de cerrar y ella apenas comenzaba a comprender.

Y una voz resonó, por ello se percató de que estaba sola con aquel joven, parecía ser un bibliotecario. Y fue una visión borrosa momentánea, el panorama de los libros a lo exterior era un problema cuando su concentración era enfocada.

—Disculpe, no me he percatado del tiempo. —Asintió, apoyando las manos en la madera pulida para levantarse del asiento. —Dígame, ¿Cómo puedo realizar el llenado? No creía necesitarlo pero debido al trabajo, seria urgente.

Dirigió la mirada a él, su semblante era confiable, y su voz aparentaba una especie de cortedad, y la de ella, un agobio. Aunque al mirar los libros nuevamente, sería acusada de herejía, los textos que consultaba eran prohibidos, y simplemente tomo el que había leído recientemente y sobre este puso uno sin importancia para cubrirlo. —Creo que será mejor dejarlos en su lugar, y mañana vengo a continuar con la lectura.

Cambio de parecer, no se atrevía a sacarlo, por una razón; checarían el libro que tomaría, y después, seria acusada y quemarían los vademécum. No, no podía permitirse aquello, aunque, no soltó para nada el compendio y permanecía en el mismo lugar. ¿Qué podía hacer en ese caso? ¿Dejarlo, llevarlo, o encomendarse a él?

1. ↑...urgencias del alma.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Finn Hooper el Sáb Ene 09, 2016 10:05 pm


“A mind needs books as a sword needs a whetstone, if it is to keep its edge.”
― George R.R. Martin, A Game of Thrones


Soslayó los pasillos desiertos a su alrededor. Hileras de libros una tras otra en silencio, como testigos mudos a la escena de un crimen muy horrendo. Finn se mordió el labio para no salir corriendo. La gente solía creer que era grosero, o que consideraba a otros indignos de su presencia. No sabían nada, absolutamente nada. No sabían la agonía que para él significaba la sola idea de interactuar, ya ni qué decir de hacerlo de hecho. Giró el rostro por acto reflejo al escucharla y agradeció la mesura de sus palabras. Hubo algo en ella, en su voz, que no le incomodó y eso siempre era valioso.

Ensanchó el pecho, tomando aire. No para hacerse ver más imponente, sino para darse valor y cuando fue apenas a responder que lo siguiera y que él se encargaría de indicarle cómo hacerlo, ella cambió de parecer. Soltó el aire contenido en la caja torácica y boqueó algo, sin decir nada por un momento.

Está bien —¿qué iba a decirle? Sólo eso—. Yo me encargo —dio un par de pasos para ir en su encuentro y ahora que estaba más cerca, pudo ver mejor el ejemplar. Parpadeó incrédulo y luego la miró con algo parecido a la sorpresa. Quizá su expresión sería interpretada erróneamente; no estaba asustado por el tema, sino por el hecho. El hecho de que ella estuviera interesada en algo tan profundo y elevado. Algo tabú, también.

Finn sabía que algo estaba mal con él. Que esa inteligencia que sobrepasaba la media y que esa memoria que no le permitía olvidar absolutamente nada no era algo normal. Los médicos que su madre llevó alguna vez para que lo estudiaran habían dicho que si quería vivir lo más normal que se pudiera, no debía decirle a nadie sobre sus dones. Conocía bien lo que era ser acusado con el dedo, sabía bien lo que se sentía pisar terreno que a otros daba miedo.

¿Esto… esto… tú lo entiendes? —La lucha que se llevaba al interior de Finn era cruenta. Su ansiedad social mordía la yugular de su curiosidad, y ésta, a su vez, regresaba el ataque con la misma ferocidad. Como es de suponerse, a pesar de su edad, el inglés sabía mucho de muchas cosas, pero la medicina, y en específico la cirugía no era uno de los temas en los que estuviera más versado—. No me malentiendas, es sólo que creo que… es muy interesante —se odió por ser incapaz de decir algo mejor, algo más original. Estiró la mano para tomar el libro que ahora descansaba sobre una mesa y lo ojeó.

No conozco mucha gente que consulte estos libros —era un decir, ya que no conocía a mucha gente en general—. Sé que podrías ir a la cárcel, o peor, por estarlos leyendo —más siendo una mujer, pero aquello lo obvió. No era una acusación, su voz fue tan suave que no quedaba lugar a dudas—. ¿Cómo es que no te da miedo? —Alzó el rostro y la vio de frente.

El temor usual se vio sustituido por una duda voraz. Era una desconocida, claro, pero en aquellos libros que estaba consultando podía ver más de ella de lo que podía aparentar. Se quedó expectante, sin decir más. ¿Quién podía sentirse amenazado por él? Nadie, ni siquiera ella con su apariencia frágil.


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Mensaje por Casstronaut el Vie Ene 22, 2016 2:33 pm

Extraordinario, era ver cómo el mundo se iba inclinando a favor de la moribunda, creyendo que sería acusada por el baldón, que el aliento que ofreció ese joven era como una paz reconfortante, tan hermosa que pudo inhalar y exhalar, esperando que su confianza no sea traicionada o engañosa. Siendo su mayor bendición las palabras que alguna vez temió, ¿Cuáles eran? ...Seguridad

Era cierto que había sido su sendero solitario, sufriendo los obstáculos por ella misma, cayendo a un mundo que todos temían, y que solo ella, era la forma de volver a respirar, sin llevar una convicción que le proteja, corría peligro, al igual que sus actos y hechos. Y es por ello que no suelta sus libros, ellos eran el motivo de que siguiera viva, la lucha contra la muerte, la enfermedad y la vida misma. Tan dispuesta a cumplir lo que su maestro no logro hacer.

Pero, ¿Qué era esa sensación? Tan desconocida, y a su vez agradable, pero el silencio entre ellos se prolongó, retrocediendo cuando el joven se dispuso a avanzar, aún el temor porque sus cosas desaparecieran eran extremos, y desvió la mirada en cuanto fuera descubierta. La evidencia marcaba que era ella una hereje, y ya interpretaba de los labios ajenos maldiciones y muerte. Y lo miró, sostuvo su mirada cuando este lo hizo, ¿Que debería de hacer? Pensaba en las posibilidades, de cómo escapar de esa situación.

Y el tartamudeo le desconcertó, no cambiaba su semblante, ni parecía juzgarla. Bien decía su maestro; “En la dificultad te encontraras siempre”. Liberando un asentimiento a su pregunta, había cosas que eran difíciles de interpretar por la falta de saber en el cuerpo, pero la mayoría si comprendía.

De repente en su rostro maquillo una media sonrisa, era triste verla, porque a pesar de mostrar la alegría, su belleza era fatal para representarla. —¿Te gusta esta clase de lectura? Realmente la investigación es la base para la práctica, por ello es que me esfuerzo para entenderlo.

Observó cómo sus delgadas manos ojeaba el tomo sobre la mesa, ¿Será cierto lo que sus ojos están deleitando? Y por su movimiento, supo que sabía de lecturas, pues no cualquiera sabe ojear el libro como él lo hacía. — A decir verdad, el mundo se encuentra mezclado por el miedo, y las personas lo sienten por ello, pero la poca gente que sigue la ciencia como yo, nos hemos estado ocultando porque bien se dice que es pecado...—comentó, determinando que él no era peligro alguno.

Extrañamente era entendida, y se preguntó el porqué,— Pero no es temor por ocultar lo que soy, sino por no poder seguir mi trabajo, ya no poder ser capaz de ocupar mis manos y el conocimiento. El avanzar con la única oportunidad que me encomendó mi maestro.

Por ningún motivo abandonó el libro de entre sus manos, pero la presión ya no era de protección. Ya que su voz se entonaba crédula —Es extraño que alguien más le sea interesante este tipo de cosas, ¿Quién eres realmente?

Sin pensar más o dudar, poso los libros sobre la mesa, alzando la falange para presentarse. Se interesó en él, ¿Qué razón? No lo sabía aún. Lo averiguara—Soy Casstronaut.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Finn Hooper el Dom Feb 07, 2016 1:31 am


“It's not given to people to judge what's right or wrong. People have eternally been mistaken and will be mistaken, and in nothing more than in what they consider right and wrong.”
― Leo Tolstoy, War and Peace


¿Quién era él para juzgar? Absolutamente nadie. Como todo hijo de una familia de gran poder adquisitivo, Finn aprendió desde pequeño las enseñanzas de la biblia. Sin bien con el tiempo éstas se diluyeron para dejar de ser importantes, no las olvidaba, como era incapaz de olvidar muchas otras cosas. En aquel sagrado libro se decía con claridad «honrarás a tu padre…», cosa que él no había cumplido al arruinar su negocio, aunque éste fuera la comercialización de seres humanos. Sabía que, de ser cierto todo lo que el buen libro decía, él era el menos indicado para emitir un juicio. Al contrario, constantemente sobrecogido por absolutamente todo, sintió una profunda admiración por la joven y sus convicciones.

Parpadeó un par de veces al escucharla y dejó de prestar atención al libro para mirarla a ella. Finn no era alguien que se dejara llevar por lo físico, pero esta ocasión, encontró en la bella fragilidad que ella reflejaba un confort que pocas veces lograba hallar en otras personas. Como si en ese semblante enfermo, confirmara que no le iba a hacer daño. La dejó terminar, absorto, identificado y sorprendido. Se rascó la sien antes de poder hilar una respuesta.

Finn, puedes llamarme Finn —al fin contestó, respondiendo a la pregunta porque le resultó más fácil así, atendiendo a lo que tenía una respuesta concreta. Lo dijo así, desnudo porque hace mucho que el Hooper ligado a su nombre había perdido importancia—. Casstronaut —repitió—, es un interesante nombre —sonrió apenas, de manera fugaz.

A decir verdad, me gusta toda clase de lectura. Encuentro en los libros un sitio seguro. Y me gusta aprender —no la miró—. Entiendo lo que dices. Y admiro mucho tu tenacidad. Por mi parte no debes temer, yo no diré nada —aunque seguía sin verla de frente, su voz sonó cándida, cercana y cálida.

No soy nadie importante realmente, pero sé lo que es ocultarse. Ya lo dicen, tememos a lo que desconocemos y la gente de ciencia es la valiente en un mundo de cobardes, pues siempre buscan la verdad aunque ésta sea muy amarga —al fin clavó sus ojos en los ajenos—. Me interesa esto como me interesan muchas otras cosas, yo… —no supo cómo terminar la frase. ¿Yo tengo una sed de conocimiento insaciable? Eso sonaba lo bastante ridículo en su cabeza como para si quiera atreverse a decirlo en voz alta.

Entonces… —suspiró, intentado continuar. Esto era lo más que había intercambiado palabras con alguien en años y no podía dejar pasar la oportunidad—. No sólo lees sobre esto, ¿también lo practicas? —No fue capaz de sonreír otra vez, pero sus ojos se iluminaron como pocas veces—. ¿Cómo es? Perdón que haga tantas preguntas, pero la curiosidad es mi cruz. No te preocupes, el horario de la biblioteca nos da permiso de seguir charlando sin que nadie nos escuche. Claro, si quieres contarme… —su voz sonó entusiasmada al principio pero hacia el final volvió a adoptar la inseguridad que lo caracterizaba.

En el fondo, sin embargo, encontró todo aquello emocionante. No sólo lo que Casstronaut tuviera que decirle, sino el secretismo, a hurtadillas, ocultándose. Recordó cómo su corazón golpeaba su pecho cuando se iba a la ciudad de Londres a liberar los esclavos que su padre había traído desde África. Estaba prohibido, lo que había hecho antes y lo que hacía ahora, pero tenía la certeza de que era lo correcto.


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Mensaje por Casstronaut el Mar Mar 15, 2016 4:08 pm

— Finn, ¿Eres el Finn que yo conozco? ... Un maligno que cada noche lanzaba bolas de fuego contra una ciudad, causando grandes llamas, nadie parecía capaz de luchar contra él pues cuando algún guerrero se acercaba, la bestia tocaba una música que provocaba un sueño profundo. Era Finn, el demonio que derrotó a un rey. — Murmuró la leyenda que de un libro recordó. Más, no ve un demonio en él, por más que Casstronaut observará, la maldad no se vislumbraba. Porque hasta en la voz del joven, era humildad. Nada se asemejaba a ese demonio, era todo lo contrario.

—Lo interesante es quien produce mi nombre. — confesó, con la verdad en los labios, refugiándose en la confianza brindada, en el cúmulo de tranquilidad que les rodeaba. Nunca había conocido la seguridad que emanaba el joven. Por lo que su cuerpo se cobijó en la placidez, volviendo su respiración normal, apaciguada con el empuje de que el peligro no existía más. ¡Que sublime sensación! ¡Que hermosa tranquilidad! Seguía su sonrisa maquillada, ¿Acaso era posible ser descubierta en esa enfermedad? Eso esperaba, no quisiera ser un cadáver sin animación, sin que recuerden que Casstronaut pudo sonreír a pesar de su desgracia.

Y ahí, vio un parecido a sus palabras, se identifica en el interés hacia cualquier tipo de lectura, pero era claro que se destacaba lo de medicina. Era una gentileza su habladuría, pero era curioso como aquel joven actuaba. — ¿A qué le tienes miedo Finn? Porque admirar es triste escucharlo para alguien como yo. Dices de tenacidad, pero realmente es un desespero, el tiempo se me acaba...— la pregunta se formuló, pues la seguridad que decía en los libros, era para Casstronaut su sentencia. — ¿Qué es lo que más te gusta de la lectura? Debe de haber una materia exacta que te diga que debes de tomar más tiempo con ella? —Sorprendente fue deleitar el cambio en su voz, antes las palabras salían a arrastras y ahora fluían, por lo que considero la gratitud.

Y su mirada fue ocultada, ella miraba, esperaba ver la verdad en sus ojos, pero tardó en hacerlo. Al fin la obtuvo, esas pupilas le atrajeron. — Gracias por compartir un bagaje elegante y hermoso para algo que en la vida es catastrófico, pero, ¿Por no conocerme, es que me temías? No quiero ser imprudente, pero me di cuenta en el tono de tu voz.

Asintió, mostrando sus manos, dando un medio giro para que sus palmas se expusieran. —Sí, pero dime Finn, veo que eres muy observador, ¿Que ves en ellas? — Era el hilo de su tiempo, estaban a veces débiles, y en esos momentos era una tortura, porque ni realizar un corte podía. — Para mí, el preguntar es comenzar a vivir, no te preocupes, puedes con confianza seguir. Aunque espero no decepcionarte.

Lo aclaro al ver el brillo inusual de esos ojos. — Es una larga historia, ¿Tienes el suficiente tiempo para escucharla? Porque cada momento es importante, y lo peor, ¿Estás seguro de que quieres oírla? Puede que seas mi cómplice en este atentado.

Su voz fue amable, brindando la mejor opción para él, no quería perjudicar, ni que su vida se expusiera ante los inquisidores. Ya que la rectoría de la iglesia al pueblo, era de temer.

—Lo que hacen estas manos, lo sabrás a la perfección, porque cambió la historia y lo seguirá haciendo pese a quien le pese...


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Finn Hooper el Mar Abr 05, 2016 11:15 pm


“I bet you could sometimes find all the mysteries of the universe in someone's hand.”
― Benjamin Alire Sáenz, Aristotle and Dante Discover the Secrets of the Universe


Al principio no supo si le estaba tomando el pelo, pero comprendió después que su acompañante, Casstronaut era una rara peculiaridad en el homogéneo paisaje del día a día. Justo como él. Y no sabía lo que ella pudiera sentir al respecto, o si estaba al tanto, pero por su parte, más que una bendición o algo de lo que pudiera jactarse, era una molestia, en el mejor de los casos, y una condena en el peor. Si fue a responder que de demonio no tenía nada, no pudo, en cambio la miró con las cejas ligeramente juntas, sin saber a qué se refirió ella en referencia a su propio nombre. Para ser alguien tan inteligente, no era demasiado listo cuando de esas cosas se trataban. Conjeturó luego su propia respuesta y sonrió con timidez.

Negó lentamente entonces con la cabeza. Sabía bien que su comportamiento errático podía ser confundido y odiaba esa parte de él, pero era algo que simplemente no podía controlar. Se frotó las manos con nerviosismo, preocupado de haber enviado el mensaje equivocado a su acompañante. Una persona tan única que no podía dejarla ir.

No, no… no te tengo miedo. O mejor dicho, le tengo miedo a todo —su respiración comenzó a agitarse y trató de tranquilizarse mentalmente, sin éxito. Debía verse como un grandísimo tonto—. Lo que sucede… yo… a mí… a mí me cuesta mucho trabajo hablar con las personas —su discurso comenzó atropellando pero fue tomando fuerza—, no sé por qué. No es que me crea mejor, es sólo… no lo sé, siempre ha sido así, siempre me refugié en los libros… —se detuvo porque se dio cuenta que su voz fue sonando cada vez más desesperada y que para ese momento, tenía ambas manos hundidas en el cabello, como si quisiera arrancarlo. Dios, esperaba que no creyera que era un loco que podía dañarla.

Me gusta la poesía —bajó los brazos y dijo, para cambiar de tema—. Pero también la ciencia. Es el lenguaje del universo —aún seguía afectado por su pequeño exabrupto de hace algunos segundos y con la mirada le pedía una disculpa. Pudo conectar sus ojos con los ajenos. Los de ella parecían decir mucho, pero no del pasado, sino de un futuro incierto.

Sólo rompió el contacto cuando le pidió que mirara sus manos. Lo hizo y las vio, blancas, largas, perfectas. Manos de un cirujano. Sin embargo, también se notaban… enfermas. No sabía de qué, pero denotaban una fragilidad que le supo lo mismo trágica que hábil. Y mientras clavaba los ojos en aquellas falanges, escuchó. «Pese a quien le pese» retumbó dentro de él, en su cabeza y en su pecho.

Tengo… tengo mucho tiempo —confesó y con cautela estiró una de sus manos para tocar la ajena, aunque no lo hizo—. Seamos cómplices, yo… yo quiero saber —siempre quería saber, ese era un hecho, una maldición. Entonces retiró su mano, sin alcanzar a rozar a Casstronaut. Intrigado, movido por una voraz curiosidad.

Quiero oírla —sonrió al fin, confirmando—. La ciencia es el lenguaje del universo, pero qué somos si ni siquiera tenemos la capacidad de conocer el cosmos dentro de nosotros —repitió sus propias palabras, agregando algunas más. Eso era lo que quería y con ella, sintió y tuvo la certeza, podía lograrlo. O al menos acercarse.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Casstronaut el Dom Mayo 01, 2016 7:23 pm


Y se interroga, ¿Hasta qué punto el trastorno puede colapsar? Ya que a la locura tiene en un concepto universal, el cual todos poseen, y este tiene etapas. Como toda una enfermedad posible, que la poseía ella, tanto como su acompañante; Finn. Y que objete lo contrario, para ella será eso. Si no, ¿Por qué de esa especie de intranquilidad? Un estado cambiante en cuanto mental, porque físicamente Casstronaut las tenía de perder, pero, ¿Por qué ese nerviosismo? ¿Por qué será esa tonada lenta? La tartamudez volvía en sí, y quizás siempre lo escucharía. Pues él ha dicho miedo, el maldito miedo destruye todo en cuanto lo quiera.

Y comenzó a entender, quería brindarle la confianza suficiente para que pudiese expresarse con libertad, pero no lo podía hacer en la noche a la mañana, llevaba un proceso. Por lo que asintió, elevando la falange hacia su hombro, y hace presión a esta. Sin criticar su habla, o formular más preguntas por el momento. Ya que todo tiene un porqué de las cosas. — Comparto ese sentimiento, le tengo miedo a la muerte después de todo, no al sufrimiento, ni padecer el dolor que me domina en mis estados fatales. Sino al desaparecer y que nadie recuerde mi labor, que olviden la estética, a eso temo. —Abrió paso a su mayor debilidad, una que si la conocen todos, podría destruirla con un solo paso. En cuanto esas manos tiraban de sus cabellos, se atrevió a elevar las propios, para capturarlos, descendiéndolos que brindó una presión a estos. Ahí podría detonar su frialdad comparada con la de Finn, esta era calidad que podía sentir un refugio tranquilizador.

— Las brillantes mentes son aquellas que se expresan con dificultad, no te preocupes Finn, puedes sentirte libre en hablar, así sea rápido o lento, bajo o alto. Yo te escucharé. —Comento con la sinceridad, liberando sus manos y le entusiasmó el escuchar poesía. Y supo que se comprenderían mutuamente a partir de ahora. Era un extraño encuentro para alguien como ellos dos que sin saberlo, compartían ciertos gustos similares.

Tras ser sus palmas una insignia de su historia, el acto de Finn, de incertidumbre, y el no atreverse a finalizar sus intenciones. Prosigo a hablar. Una vez aceptada la confesión, le invito a tomar asiento donde minutos antes, ella leía.

Una vez sentados, mantuvo las irises en él, y comenzó a redactar su historia.

— Mi mentor a través de su maestro, y así, sucesivamente, han pasado en generación a generación una especie de predicción, de que estaremos en una guerra; entre lo desconocido y lo conocido, entre sobrenaturales y humanos, y que nosotros, como moldeadores, no nos podemos situar contra estos dos, sino solo apoyar lo que hemos estado observando a través del tiempo, a nuestra misma especie, a los humanos. Que nosotros hemos resurgido para salvaguardarlos. Y así como conforme se ha desarrollado la sociedad, nos creen una amenaza. Más por los teólogos que comenzaron a acusarnos de interponernos a la obra de Dios y atribuyendo nuestros éxitos a la gracia del diablo, así fue que iniciaron con quemar todo, y exterminar todos aquellos que formaban parte de este proceso. Pero desde siempre hemos estado practicando las reconstrucciones, las investigaciones en secreto. Y aquellos que han sido capturados, fueron sentenciados a base de la ley del talión, pero más que sentenciados, fueron torturados. Y yo, desde que era pequeña, comprendía el mundo quirúrgico, en Alemania se hallaban escritos, pergaminos muy valiosos que explican paso por paso como restaurar, reparar y volver a hacer las partes del cuerpo dañado. Y mi maestro fue quien ofreció al príncipe en Hannover unos magníficos ojos, pero fue asesinado. Y ahí desde entonces, me encuentro en anonimato.

Hizo una pequeña pausa, aclarado su garganta y una lágrima se asoma por su lacrimal.

— Comencé a convertirme en una investigadora, me metía con los tejidos humanos, las posibilidades de donde se puede dibujar los puntos ante un cruce para extraer la piel. Y para esto, comencé a comprar cadáveres recién muertos...—Explica, con movimiento de manos en el rostro, para darle una idea de cómo era operar — Te seré honesta, he dudado sobre la veracidad y/o carácter moral, por el avance. Y como te has dado cuenta y ha sido confirmado con mis palabras, estoy enferma. La leucemia llegó a mí y para no caer en la destrucción de mi trabajo, me repito las palabras de mi mentor, para poder continuar con el debido cuidado; Nosotros restauramos, reparamos y volvemos a hacer esas partes del cuerpo que la naturaleza dio pero que el infortunio ha quitado, no tanto como para deleitar la vista. Pero, sí lo suficiente como para elevar el espíritu y ayudar a la mente del afligido…

Silenció, sin despegar la mirada en él, era una trágica historia que parece no tener fin.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Finn Hooper el Miér Jun 01, 2016 10:38 pm


“Sometimes…it’s easier to tell a stranger something very personal. It’s like there’s less risk, opening yourself up to someone who doesn’t know you.”
— Linwood Barclay, No Time For Goodbye


No podía creerlo. No podía, pero esto era algo bueno. Usualmente toda situación lo sobrepasaba y Finn se sentía acorralado, asfixiado, intimidado, en esta ocasión fue lo contrario. ¿Pero qué era lo contrario al miedo paralizante? En el caso de un chico como él, la comodidad. Porque nunca la encontraba, ni siquiera la conocía del todo, mucho menos en compañía de otros, y en esta ocasión, ahí estaba. Alzó el rostro al sentir a Casstronaut tocarlo, ¿de dónde había salido esta chica? Era un sueño, uno suave que te arrulla, y que deseas que nunca acabe. Más aún al escucharla, ese fragmento de ella como una confesión para sellar el trato entre ambos. La sociedad que habían formado ese día, con sus peculiaridades y sus tristezas. Pudo comprender el miedo de su acompañante, era absolutamente natural, a la muerte, pero sobre todo, a no trascender.

Sonrió tímidamente ante la promesa de ser siempre escuchado, sin importar el qué. Y la siguió, para luego sentarse donde le indicaba, ávido de escuchar la historia.

La voz de la joven vagó entre estantes de libros y muebles solitarios. Finn prestó toda su atención a ella, absolutamente embelesado. Quiso hacer montones de preguntas, sin embargo, decidió dejarla terminar, como si interrumpirla fuera una ofensa imperdonable. Algo en todo eso le sonó familiar; el consejo que recibió su madre cuando hizo que algunos doctores lo estudiaran. Le habían dicho que no hablaran de sus habilidades, pues podría causar más miedo que intriga. La sociedad tendía a perseguir todo aquello que era incapaz de comprender. Los médicos de antaño, allá en Londres, ¿habían dado ese consejo como hombres de ciencia? Así como Casstronaut. Ahora aquello tenía un poco más de sentido.

Reflexionó entonces en el hecho de que, hasta ahora que lo mencionaba, se daba cuenta del acento que acompañaba a la voz ajena. No tuvo tiempo de detenerse en esa banalidad cuando la lágrima rodó por el perfecto y pálido rostro de la joven. Frunció ligeramente el ceño, compungido él mismo por ella.

Ninguna de sus confesiones le causó especial curiosidad, el hecho de que usaba cadáveres o del área gris de la moralidad donde se sentía. Lo veía incluso normal. Ninguna, excepto una, por supuesto, aquella sobre su enfermedad. En ese instante lo lamentó, lo lamentó profundamente y quiso hacer algo por ella, y se sintió más inútil que de costumbre. Casstronaut era confort en un mundo en el que siempre se sentía a la deriva, y pensar que sobre ella pendía una condena de muerte le estrujó el corazón.

Yo… lo siento —habló muy quedo, tanto que por un segundo temió que no lo hubiera escuchado—. Entonces, ¿ese es tu legado? No te cuestiono, lo entiendo, pero me intriga… es… perdón, no sé qué decir en estas situaciones —ni en ninguna, para acabar pronto. Habló atropellado y se exigió acomodar sus pensamientos. Sacudió la cabeza—. Cuando hablas de una guerra, de estar del lado de los humanos, es una especie de metáfora, ¿no? —No encontraba otro significado ante tan crípticas palabras.

Tú… tú sabes… ¿tú sabes cuánto tiempo tienes? —No supo si ese era un tema permitido, o si había formulado la pregunta de manera que no sonara agresiva —¿acaso algo podía sonar así viniendo de él?— u ofensiva—. Yo, si quieres, claro, puedo ayudarte. En esto, en esto que tú haces —y sin meditarlo, tomó ambas manos ajenas con las suyas, como indicando que esas eran sus herramientas de trabajo. Si se hubiera detenido aunque fuera un segundo antes de esa acción, definitivamente no lo habría hecho. Pero ahora ahí estaba y lentamente, como si dejara que dos trozos de fina seda se escurrieran por sus manos, la soltó.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Casstronaut el Dom Jul 03, 2016 12:08 pm

Acaso, ¿Era una compunción? Lo que Finn comenzaba a ofrecer. Ya no era necesario, ni prestar la atención a semejante evocación. El tiempo ha fortalecido a Casstronaut y a pesar de que ha sido víctima de la esperanza, por lo cual a veces, tiende a caer en sus manos y mostrar la debilidad de una mujer que solo desea vivir. No da paso a semejante derrota, y eso era una fortaleza de la leucémica, no dejarse caer con facilidad. Siendo interesante, ver cómo se desenvolvió con el joven, era la primera vez que retoma su pasado, que se confiesa de las maravillas que ha aprendido y de las cuales está subsistiendo. Nadie debía saberlo, ya que era su sentencia, más esta vez, lo hablo. Pidiendo a gritos ayuda sin estar consciente de ello. Ya que por algo, abría las puertas de su vocación hacia él.

Los libros a su alrededor debían callar, silenciar lo que aquellos dos estaban conversando, debían de ser cuidadosos de que nadie estuviera escuchando, de que a nadie llegue a oídos lo que se estaba tramando. Porque dejo de ser un simple intercambio de palabras. Y él, era quizás su salvación.

Entre remembranzas y verdades rotundas, percibió una conexión, era como si lo que hubiese dicho no fuese sólo su historia sino la de él también. Un entendimiento sumamente aceptable por Finn que quiso saber de él, nadie, absolutamente nadie había estado de acuerdo con ella. Todos lo ven de la peor manera, todos juzgan. Y Finn, ¿Por qué...? ¿Porque se muestra comprensible? Debe haberse encontrado en una situación similar, y eso explicaría entonces todo.

Tranquilizó su vitalidad, no había paso para exteriorizar su aflicción por la enfermedad, y sonrió frente a su lamento, frente a la compasión —¡Oh, no! Por favor, no te preocupes.— le causaba impresión, un comportamiento que no era molesto, al contrario, era cómodo y se sintió familiarizada.—Quizás suena metafórico pero no, No Finn, esto está sucediendo en las calles de esta ciudad. Este legado fue creado por sabios moldeadores que tuvieron una visión de cómo se transformaría la especie humana, nuestra especie misma es la que ha deseado el cambio.

Guardó un momento de silencio, pensando en cómo explicar a tan cruel interrogativa. El decir el lapso de tiempo que le espera, no era una sencilla forma de como la muerte era aceptada con tranquilidad.— ¿Mi lapso de tiempo? ...Debo decir que he ido descontando los días que pasa, contando fase por fase. Y te sorprenderías de lo que ha sucedido en la interrupción del ciclo mortal.—¿Cómo decirle que se ha encadenado a la sangre? ¿Que un inmortal la ha estado manteniendo viva? pero no será por mucho tiempo, ya que, la inmortalidad es algo que no está en su destino.— Yo…—hizo pausa, sus irises se centraron en un punto fijo—me encuentro en la fase terminal, es de tan solo pocos meses, quizás días que me quedan.—la manera en la que sus manos fueron tomadas, le decían que era el camino correcto.

—Te preguntarás, ¿cómo es posible esto?, el que esté de pie, el que me encuentre contigo y no postrada en cama. Bueno, es cosa de la sangre de un inmortal. No sé, qué tan informado estés de la situación de los vampiros. Pero, estoy sobreviviendo de proporciones que me dan de la sangre, esta me está protegiendo, más si dejo de tomarla, es seguro que fenezca en transcurso de horas.

Una inmensa alegría predominó después de tan descabellada habladuría, había pensado en tener un aprendiz, transmitir su legado y que así no perdería su vida como si no hubiese existido. Y Finn era el indicado. —¿En verdad? ¿Estarías dispuesto a todo por aprender, practicar y llevarlo al caso concreto? —entono el compromiso de un maestro hacia su aprendiz. —Será un trayecto pesado, requerirá de muchas horas de estudio y esto implica abandonar tus rutinas. Y por ningún motivo, nadie debe enterarse, absolutamente nadie. Así, sean familiares, solo será tuyo este descubrimiento. Y por mí, sería un placer instruirte, confiare todo lo que se en tus manos.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Finn Hooper el Mar Ago 23, 2016 10:55 pm


“Better a cruel truth than a comfortable delusion.”
― Edward Abbey


A cada palabra que escapaba de la boca ajena, Finn se sentía más y más inmerso en un mundo desconocido. El joven amaba su rutina, porque significaba seguridad, siempre sabía qué esperar, el margen de error se reducía, pero entonces sucedían cosas que movían por completo todo su mundo: la presencia de Aishe en su casa, y ahora Casstronaut develando un nuevo mundo ante sus ojos, más grande, más peligroso, pero demasiado feraz como para no prestarle atención.

Las nuevas preguntas que tenía en la cabeza, murieron en su garganta. Le fue imposible sacarlas en ese momento, pues ella se encargaba de abrir nuevas interrogantes en un camino de por sí incierto. Sin embargo, cuando no pudo más, soltó un suspiro asustado ante lo que estaba escuchando y la miró tan fijamente que por un momento, el chico pareció una estatua más de las que adornaban la biblioteca. Estaba asustado; pero este miedo era más real y terrenal, no como el que usualmente lo atenazaba. ¿Pero qué estaba escuchando?

No, yo… yo no… nunca había escuchado algo así. Es decir, he leído sobre seres inmortales, muchas antiguas civilizaciones tenían mitos al respecto, pero… son sólo eso, ¿no? Mitos, leyendas, cuentos para asustar niños —quiso convencerse. Bajo otra circunstancia hubiera creído que Casstronaut quería verle la cara, pero en esta ocasión estuvo seguro que así no era. El modo en cómo lo había dicho, la seguridad empleada, la forma casi casual de soltarlo.

Esto debía ser verdad.

La verdad siempre resultaba más cruel que una mentira. Más complicada. Más atroz y espeluznante. Y aquí estaba la prueba. Tragó grueso y tensó las mandíbulas, aún con demasiadas cuestiones arremolinándose en su pecho y en su cabeza como tornados.

¿Cómo lo consigues? Que uno de esos seres te de su sangre —entonces preguntó y se dio cuenta de lo inverosímil que todo parecía. Hace un minuto, ni siquiera se le hubiera cruzado por la cabeza formular tal pregunta—. No, debe ser una broma todo esto, ¿no? —Entonces llegó la etapa de negación. Sonrió taimado y negó con la cabeza, como si quisiera encontrarle gracia a un chiste, pero no había nada de eso. Alzó la mirada y sin palabras le pidió que confirmara, que le diera detalles, o terminara la cruel broma. Pero Casstronaut simplemente no le parecía alguien que quisiera burlarse de él de ese modo.

No sobre todo cuando, a continuación, aceptó su petición, su deseo de aprender lo que ella hacía. Tal vez si no hubiera abandonado el hogar familiar, hubiera tenido oportunidad de estudiar medicina, o cualquier otra cosa, como capricho, pues su destino ineludible hubiera sido el de quedarse con los negocios de su padre. No obstante, Finn nunca había sido alguien veleidoso, ni cuando lo tuvo todo, ni ahora. Su solicitud no era movida por ningún antojo pasajero, sino por la necesidad eterna de siempre saber más. Aunque a esas alturas, necesitaba con más urgencia respuestas respecto a ese mundo que Casstronaut había develado ante él.

En verdad lo quiero. Haré todas las promesas necesarias para que así sea —guardar un secreto era algo que se le facilitaba, pues no hablaba con muchas personas. La entrega y el compromiso ahí estaban, así era con todo lo que hacía. Y aprender era simplemente una necesidad que jamás lograba saciar.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Casstronaut el Miér Sep 14, 2016 9:38 pm

Se está abriendo un paso hacia su sueño, pero, ¿a consecuencia de que? De depositar en una esperanza; su legado, su historia, su vida, su enfermedad y su muerte. ¿Estaba consciente, y sobre todo, decidida en su elección?... Si, ya no debía dejar que el tiempo la consumiera, ha estado en constante lucha contra este, sin desperdiciar ni un segundo, cada momento debía de ser memorable. El dejar su huella para que al final todos los puntos se uniesen y se haga pública la investigación de su mentor, de sus creaciones como aprendiz y ahora como maestra. Sobre todo el comenzar a instruir lo que un día se le adoctrinó. Será una satisfacción incompleta, porque sabe que no será capaz de llegar a ver su triunfo como mentora, el que los secretos sean expuestos y dejen de aplicar pecados a algo que sobrepasa el intelecto, y generalmente a la grandeza de la misma naturaleza para que den oportunidad al progreso. Así, como la manera de expresarse ya para con él, era siempre dando una visión al futuro. Constantemente ir un paso más del avance, de lo que se está generando. Sin guardar secretos, compartir el saber de cada uno para con el otro. Y el tema de las distintivas especies, era el motivo del porque aquello desconocido, iba de la mano con su vida, con la medicina que simplemente podía llegara a matar si no controlaba su interés.

— Finn, no, no solo son mitos, leyendas, cuentos alterados para un final feliz. Nada de esto es solo ficticio. De ahora en adelante deberás abrir tu mente al mundo exterior, no a una imaginación que por eso, perdieron el juicio. Sino a una realidad minuciosa, buscar la verdad ante todo. No solo el dejarte influenciar por rumores, o datos sobresalientes. El cerciorarte, basarte en hechos, pruebas que te orillen a aceptar las cosas como son,—hizo una pausa, pareció ser un monstruo en su manera de hablar, —cómo justo ahora. Mírame, observa mi aspecto, da lectura a las características que te llevan a decir que estoy enferma. Examina y conoce, mantén los datos para ti. Que mañana desaparecerá esta persona. Y verás a alguien totalmente diferente. ¿Por qué? … — Si para mostrarle las caras del mundo debía exponer su crónica situación, lo haría. No había otro ejemplo más eficiente para que entendiera aquello que se ha mantenido en secreto para un orden social conveniente para quienes lo gobiernan. —Para entenderlo, tienes que verlo con tus propios ojos. Mañana iré a la Morgue, he de encontrarme con un inmortal a quien me hace entrega de cuerpos que podemos estudiar. —Comprendía el impacto que significaba para Finn este tipo de saberes, la conmoción de un mundo que creía, era totalmente una farsa. —Es aceptable que no creas ninguna palabra de lo que he dicho hasta ahora. Pero, no tengo porque engañarte. Si has aceptado incluirte a esta mundología. Debes comenzar por el hecho de que todo puede tener consecuencias. El extremo de gravedad en el que te encuentras, pues como veras, es una caja de secretos y peor, te inmiscuirás entre seres que más allá de la magia práctica, es un método de sanar heridas.

Había hecho una invitación abierta, no era obligatorio que asistiera, aunque si ya ha decidido, debía resolver sus conflictos de aceptación a otros estados de existencia. — Ya he depositado mi confianza en ti, haré todo lo que esté en mis manos para transmitirte todo lo que sé… —Era una sensación desconocida, pero grata para ella el compartir su mayor tesoro, el ya no estar siempre a solas, hablándole al silencio, a las paredes, a los instrumentos, o a los cadáveres. Ya tenía a alguien con quien dialogar, analizar, y  practicar en conjunto. Ya todo estaba decidido, no había marcha atrás. —Ya es un hecho. — Ejecutando una leve inclinación, el respeto ofrecía, estirando su mano para pactar las palabras, y el compromiso que adquiere para con él. Y más que eso, la dedicación que le otorgara.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Finn Hooper el Mar Oct 25, 2016 11:03 pm


“The best way to find out if you can trust somebody is to trust them.”
― Ernest Hemingway


Alzó el rostro, aunque miró un punto en la nada, tratando de asimilar lo que Casstronaut le decía. Es que no era tan sencillo, claro, no era que creyeras que el cielo era blanco y las nubes azules y de pronto vinieran con la verdad: no, el cielo es azul con nubes blancas. Esto era mucho más grande, y para alguien tan obsesionado con saber las cosas, resultaba también frustrante. Darse cuenta que todo era una ilusión. Algo pactado hace eones para que hombres mortales como él tuvieran un existir más tranquilo. Sentía que le habían vedado la oportunidad de elegir. Elegir saber o mantenerse en la ignorancia.

Movió la cabeza al escuchar su nombre. Los ojos azules bien abiertos como un animal herido. Quiso decir algo, pero no pudo. No tenía palabras para ese momento. En cambio, la lección que ella le estaba dando reverberó en su interior como un canto en el desierto. Algo profundo y enorme. Él era una hombre de academia, y ahora se topaba de frente con una mujer de ciencia, que le decía que no se quedara con lo que leía, sino que fuera tras los hechos, tras la verdad. Finn no se consideraba fuerte, todo lo contrario, y no estuvo seguro si sería capaz de lidiar con algo así. Sin embargo, en ese momento, creyó que sí, con la ayuda de Casstronaut. Asintió.

La vio, como se lo pidió, y lo único que pudo ver fue a una mujer frágil y fuerte al mismo tiempo. Hermosa y desvaída. Quizá era que tenía ese gran defecto, siempre buscaba lo mejor en las personas. Era alguien demasiado puro para un mundo tan cruel.

No, yo… yo te creo —musitó entonces. Dijo muy bajito, pero con seguridad. Le creía y no sabía por qué—. Aunque, siguiendo el consejo que me acabas de dar, debo verlo con mis ojos. Mañana me gustaría acompañarte —sonrió taimado. Las preguntas seguían ahí, arañándole el interior con saña, pero sabía que, si era paciente, todas y cada una iban a ser resueltas.

No me juzgues, por favor. Esto es… demasiado. Tal vez otro lo hubiera tomado mejor. Pero también otro más, lo hubiera tomado de peor forma. Es sólo que… he estado tan inmerso en libros toda mi vida que no creí que la realidad fuera más… —no supo cómo terminar. «La realidad era más real» por tonto que sonara, pero era eso y Casstronaut lo estaba conduciendo a ese mundo, al verdadero. A uno que no buscó, pero no por miedo, sino por ignorancia. Porque desconocía su existencia.

Estrechó la mano ofrecida. Su apretón de manos siempre había sido débil, pero este se sintió más seguro.

Es un hecho —se rascó la sien—. Gracias, yo… yo no creo merecer tanto, pero… ¿puedo confesarte algo? Siempre he admirado a las personas como tú, jamás creí poder charlar con una, y mírame ahora —rio nervioso—. Prometo tener siempre la mente abierta —pero aquello ya no importaba. Finn siempre había sido bastante franco y jamás había sentido miedo del conocimiento. Claro, existían cosas que le abrumaban, como lo que acababa de saber, pero no las desestimaba. Jamás haría algo así y estuvo seguro que era precisamente lo que alguien, con su bella particularidad como Casstronaut, era lo que necesitaba.


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Re: Questions → Privado

Mensaje por Casstronaut el Mar Nov 01, 2016 8:20 pm

¿Cuánta posibilidad existe para que se convierta en un monstruo? El hablar de progreso sobrepasando lo sobrenatural, el crear un mundo diferente al que se está viviendo y claramente el que no se conoce ni una mínima parte. ¿A esto es lo que temen? ¿A esto es que puede parecer una pesadilla? El que exteriorice su mente, llevar a cabo las ideas que surgieron de la oscuridad de los actos de los hombres, las que interfieren con el cuerpo humano. Acaso, ¿por eso es que es temible y diferente? Porque más allá de aquella mirada negada, le dio curiosidad el saber que pensaba Finn de ella, si era una pesadilla para él, o algo que jamás debió aceptar para creer. Más, muchas veces aunque el horror más grande que se pueda sentir sea aquel de lo desconocido, aquello que en las tinieblas se oculta, criaturas cósmicas o delirios de locura, toda demencia tiene un porqué y ese terror al enfrentar aquello que permanece oculto será el reto más grande para él, ya que para ella el reto es darle lo necesario para que continúe con este arte.

Ante el silencio, solo se limitó a observar los gestos, comprender aquel chico, era curioso que el “destino” le haya hecho encontrarse con él, existía alguna razón que jamás se imaginó que su respuesta serian esas palabras. ¿Que creía realmente? El estado crónico o las crueldades del conocimiento. Elevaba el interés hacia él, conocerlo más, descubrir su mente, su fortaleza así como sus miedos. Todo, que se representó en una sonrisa, la claridad de los hechos es lo que le regalara para ver si en sus pupilas está esa fascinación, pasión, el hambre por aprender. Porque un aprendiz sin estas bases, no sirve de nada. Así como la paciencia que refleja, asintió a su aceptación, ya tan pronto que vuelva la tarde, descubrirá la realidad que el mismo mundo quiere esconder. — ¿Cómo podría juzgarte? No tengo y no quiero esa facultad para hacerlo, es un sabio consejo que te ayudará a salir siempre de la misma duda, no debemos estar inmersos en creencias. Y créeme Finn, es sorprendente el ver cómo lo has tomado con simpleza, una excelente conmoción que pocos poseen. —, desde el comienzo le agrado el interés hacia con los libros, esa tendencia de la lectura y el cómo era su habla. Sabe que habrá maravillas por su parte.

—Agradezco tus palabras Finn, así como el interés por la medicina, por tu sinceridad. Por ser tú quien sea mi aprendiz.

De manera que sonreía con frecuencia, una acogedora sensación de humildes palabras, una confianza plena que brinda su aura, y el agradecer es lo que le dio certeza que tomó la mejor decisión, que no se necesita pensarlo, era el indicado para esto. Ya siendo el trato, no quiso ser inoportuna en el horario, se hacía tarde que poco a poco comenzaron a apagar las luces de cada corredor, levantándose, sin abandonar los libros que protegía hace un momento. Desviando el rostro hacia el camino. — He perdido la noción del tiempo, es hora de partir, pero recuerda llegar alrededor de las cinco en la calle que se une con la avenida de la morgue, te estaré esperando.

Algo que jamás se había visto en ella, es que mostrará sus secretos, era más que una invitación, una cita, un encuentro, a partir de ahora todo será desarrollado con agilidad. Siendo mejor dos mentes que una. — Por favor, permíteme llevar estos libros, mañana mismo los devuelvo. Pero como veras no tengo identificación alguna, y la única que tengo es de mi país, pero eso la escondo, donde no puedan reportarme o saber de mi paradero. Trato de permanecer oculta, en anonimato. Y Casstronaut es lo que llegarás a comprender, mañana te confesaré mi nombre.

Sin más preámbulo, comenzó a caminar, ya todo se había dicho, y solo era la cuestión del permiso para poder irse sin tener que ocultar lo que se lleva en las manos.


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