Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Kill the bug | Privado

Mensaje por Slevin Shaw-Hackett el Dom Ene 31, 2016 11:33 pm

Everyone looked at him like an insect.
A dangerous insect which must be squashed quickly.

Cierta tarde, a Slevin se le hizo fácil cruzar la escasa distancia que lo separaba de su querida amiga Siobhan, y se presentó en su casa. Llovía, así que cuando llegó a la puerta principal, tocó el timbre para anunciar su presencia y una mujer se presentó para abrir la puerta. Ésta se encontró de frente con un empapado muchacho que llevaba consigo un arruinado ramo de flores y una casi deshecha caja de chocolates en las manos. Como era de esperarse, la empleada no pudo ocultar su asombro. Cuando ésta le preguntó a quién debía anunciar, mientras lo miraba desdeñosamente por su aspecto, Slevin, por su parte, se mostró entusiasmado.

Soy su vecino —respondió él escuetamente, mostrando una amplia sonrisa, dando por hecho que lo reconocería y lo dejaría pasar.

Por lo visto, su respuesta no fue suficiente para la mujer, porque enseguida le pidió que esperara afuera y le cerró la puerta en las narices, como si temiera que se tratara de un delincuente. Slevin no entendió lo que ocurría. Todo lo que sabía era que deseaba ver a Siobhan, así que tocó y tocó, lo hizo hasta el cansancio. Hasta que la puerta volvió a abrirse. Sin embargo, la persona que apareció detrás, no era la misma. Esta vez se trataba de una mujer mucho más joven, elegante, muy bonita, pero con un semblante increíblemente serio, casi intimidante. Rápidamente echó un vistazo a Slevin, barriéndolo de pies a cabeza, y no tuvo reparo alguno al mostrar una mueca de desaprobación, como si se tratara de un bicho raro que debía ser aplastado cuando antes.

¿Puedo ayudarle en algo, caballero?  —cuestionó la mujer con su firme voz y un tono algo altanero.

Yo… Eh… Buscaba a Siobhan —titubeó visiblemente amedrentado. Casi se encogió.

La mujer lo miró un momento y se mostró pensativa, como si estuviera decidiendo algo. No demoró demasiado en volver a hablar. La decisión estaba tomada.

Me apena informarle que mi hija no se encuentra en casa. Tendrá que volver otro día.

Slevin abrió la boca, con la intención de decir algo, pero se sentía tan confundido que fue incapaz de hablar. Muy en el fondo deseaba enfrentar a la mujer y decirle que mentía, que sabía que Siobhan estaba ahí dentro, que él mismo la había visto con sus propios ojos, apenas unos minutos antes, a través de la ventana de su habitación. No pudo.


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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Siobhan Lundqvist el Mar Abr 19, 2016 9:14 pm

Las visitas inesperadas habían llegado. Ni siquiera se anunciaron, nadie le avisó que sus padres arribarían muy pronto, todo ocurrió demasiado rápido y antes de poder ocultase y hacerse la que no estaba en casa, o en la ciudad, sus padres la habían levantado de la cama exigiéndole que los atendiera como era debido, cosa que le pareció demasiado cínico; la pusieron de muy mal humor.

Estaba más que claro que Siobhan no estaba feliz con la visita de sus padres, e su pecho se sentía presión, de esa que ahogaba a las personas porque no podían descargar todo lo que había de malos sentimientos. La jovencita se encontraba de tan mal humor, que incluso se encerró más de la cuenta en el baño, alargó su ducha, y tuvo que salir por el escándalo que su madre había hecho al golpear la puerta con insistencia.

Siobhan no perdonaba a sus pretenciosos padres. Sus hermanos habían sido enviado lejos porque ellos sentían vergüenza de sus “condiciones”, y ella simplemente había sufrido la gran y dramática separación. Los jóvenes seguramente estarían encerrados en un lugar horrible, siendo atendidos de la peor manera, y muertos de miedo por el cambio de vida tan radical, la jovencita simplemente no descansaría hasta encontrarlos, así tuviera que poner todo su tiempo y esfuerzo en ello.

Mientras se cambiaba, la joven escuchó la puerta de la casa, enseguida se alertó. Dos pares de pasos descendieron la escalera, y ella debía apresurarse, esos golpes constantes y simpáticos los conocía, no podía confundirse con ellos. Su corsé estaba siendo ajustado por dos de sus doncellas, el tiempo se le estaba tornando demasiado lento, sabía lo que estaba por ocurrir. La jovencita giró el rostro para poder topar su mirada con la de sus ayudantes, su mirada desesperada les dejó en claro lo que debían de hacer. En un abrir y cerrar de ojos su corsé estaba bien ajustado, su peinado elaborado, y era momento de salir.

Sin importar que pudiera salir corrió escaleras abajo, lo que se imaginaba estaba ocurriendo.

- No vuelvas a hacer eso, se te olvida que estás en mi casa - Articulo con total tranquilidad, lo cual resultaba muy raro en ella, más aún si se trataba de un ser amado, porque cuando les hacían daño, aunque fueran sus padres, lo peor de su carácter salía a la luz.

Siobhan ordenó a una de su doncellas que le trajeran una toalla, abrió la puerta en lo que esperaba por la prenda, abrió la puerta apresurada y se encontró con el rostro de un consternado joven. Su corazón se le achicó, sintió mucho coraje, pero lo tomó del brazo regalándole la sonrisa más cálida que pudo.

Lamento que mi madre sea tan maleducada, no volverá a pasar — Apretó su mano en seña de disculpa, lo atrajo a la casa, cuando por fin se protegieron del mal clima, la doncella ya llevaba la toalla, lo ayudó a acercarse. — ¿Estás bien? — Pidió ropa masculina que tenia, misma que guardaba por si llegaba a encontrarse con su hermano, al menos podía sacarle provecho su ahora invitado, ni siquiera volteó a ver a su madre — Pensé que hoy no vendrías, pero me da gusto, ¿quieres pasar la tarde tomando algo caliente y leyendo cuentos frente a la fogata? — Lo ánimo, necesitaba que volviera a tener confianza de sí, que no retrocediera en nada, ni siquiera por la culpa de su madre.



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Slevin Shaw-Hackett el Vie Abr 29, 2016 11:21 pm

Él nunca había sido demasiado bueno descifrando pensamientos y sentimientos en las personas, pero en esta ocasión el rechazo que provocó en aquella mujer fue demasiado obvio, incluso para él. Se quedó de pie frente a la puerta, con expresión aturdida, pasmado a causa de la frialdad con la que ella lo miraba. Era grosera y engreída, completamente desconsiderada con un muchacho cuya visita era inocente y desinteresada. A Slevin le cruzó por la mente la idea de dar media vuelta y volver por donde venía pero, ¿debía hacerlo? ¿Qué pasaría con las flores y los chocolates que había comprado para Siobhan? Como si se tratara de un niño, miró a la mujer con la secreta esperanza de que ésta desmintiera lo que había dicho.

Confundida con su actitud por demás extraña, ella lo estudió con aún más insistencia y pronto llegó a conclusión de que algo no andaba bien con él. “Retrasado”, fue la palabra que llegó a su mente, y enseguida lo relacionó con su propio hijo, del que jamás se hablaba en aquella casa –por órdenes suyas- y que había enviado muy lejos con tal de salvarse de las habladurías. Si había sido capaz de deshacerse de su propia sangre, ¿por qué no rechazar a un extraño? Sin decir nada más, estuvo a punto de cerrarle la puerta de manera definitiva, pero afortunadamente Siobhan llegó a tiempo para impedirlo.

Slevin se sintió aliviado de verla, aunque su inseguridad no desapareció. Tal parecía que la joven estaba decidida a ignorar la mala educación de su madre, a pasar por alto el evidente deseo que sentía de que el muchacho se retirara, porque enseguida lo tomó del brazo y lo hizo pasar a la sala. Allí Siobhan ordenó traer ropa seca e hizo que éste se cambiara antes de que pescara un resfriado.

Yo….  —dudó cuando ella le sugirió pasar la tarde frente a la chimenea y nervioso apretó el maltratado ramo de flores y la caja de chocolates contra sí La madre de Siobhan los vigilaba no muy lejos de ahí. Slevin sintió sus ojos clavados en él—. Esto es para ti  —dijo finalmente, y tímido como era le entregó los obsequios a la única persona que parecía ser amable en aquella casa. Pero la muchacha no alcanzó a recibirlos, porque en ese instante su madre, que no se fiaba de la presencia de Slevin, la tomó del brazo y la arrastró con ella a unos cuantos metros de ahí.

¿Qué significa esto Siobhan?  —le reprochó intentando no alzar demasiado la voz para que Slevin no lograra escucharlos—. ¿Tú lo has invitado? ¿Cómo es que no se me informó de esto? Éste no es un buen momento, tenemos invitados. Pídele que se vaya.  

No fue necesario escuchar aquella conversación. Slevin lo entendía: no era bien recibido en esa casa.



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Siobhan Lundqvist el Jue Mayo 19, 2016 9:08 pm

En el camino a aquel rincón, Siobhan movió con fuerza su brazo para soltarse del agarre de su madre. Había olvidado ya la cantidad de riñas que habían tenido por sus hermanos. Cuando los padres de la jovencita hacían esos grandes eventos de sociedad, sus dos hermanos terminaban en el ático escondidos, aunque su madre les inventaba era la hora del cuento. Ellas peleaban casi a gritos, pero nadie los escuchaba.

La jovencita no iba a permitir que en esa ocasión ocurriera nada de eso con Slevin. Él se había convertido en su esperanza, y en el único ser humano que amaba verdaderamente por lo que era, y a la inversa. Un momento ¿Lo ama? La realidad era que sí, su pecho desbordaba emoción con sólo saber de él, por lo que sentía amor, sin embargo no lo había aceptado ni siquiera para ella misma, pero quizás era el momento correcto de decirlo, un golpe duro para su madre.

Aunque su progenitora fuera tan estricta, y su padre tan tradicional. Lo cierto es que su viejo terminaba por doblegarse por sus hijos, a escondidas seguía viendo a los hermanos “especiales” de la joven, aunque por supuesto no se lo decía a ella, y la fortuna que le tocaba por herencia a los escondidos y ella, ya habían pasado a ser de la jovencita directamente, así que no debía rendirle cuentas a nadie más que a ella misma. Económicamente hablando, porque en cuestiones de moral y protocolo, otra cosa debía ser.

No pudo evitar sonreír con descaro, lo que su madre no sabía, era que ella había cambiado demasiado. Todo el tiempo lejos de casa, y conociendo la realidad de la vida, le habían dado las lecciones suficientes para tomar el valor necesario, y enfrentar a quien fuera, inclusive si se trataba de su madre.

Con un movimiento de cabeza, pidió al chofer, que siempre se encontraba en la entrada vigilante, que acompañara a Slevin a cambiarse mientras ellas termina la discusión.

Que quede bien claro una cosa. Te recibí por cortesía, y porque eres mi madre, aún te tengo un poco de cariño y respeto — La voz de la joven era firme, sin titubeo alguno. ¿En dónde había quedado la delicada, dulce y sonriente Siobhan? Enterrada desde el día en que habían alejado a su hermano de ella. — Pero no me vas a venir a decir quienes son correctos en venir y quienes no, y tus visitas no fueron autorizadas por mi, así que si no te parece lo que ocurre en está casa, te puedes conseguir la tuya, y hacer las reuniones que se te antojen — No habló ni siquiera con el tono de voz alto, aunque firmes sus palabras, seguía siendo una dama intachable.

La madre de Siobhan se había quedado muda. No reconocía a su dulce hija, sólo el rostro delicado y fino estaba frente a ella, pero jamás le había contradicho tanto como en ese momento. Tragó saliva y no supo que decir en ese instante, aunque le recordó que los invitados eran de suma importancia para los negocios de importación y exportación de su padre. No podían cambiar el lugar, ni la hora. El trato podría romperse.

Muy bien, ellos se quedan, pero mi invitado cenará con nosotros — En ese instante el muchacho había aparecido, con ropa limpia, seca, y se veía sumamente atractivo, la jovencita le sonrió enamorada, y suspiró no sin antes hacerle una dulce reverencia.

Hoy vendrán unos amigos de mi padre a hablar de negocios y a cenar, ¿Verdad que serás mi invitado especial? ¿Verdad que serás mi pareja está noche? — Lo cuestionó con nerviosismo.



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Slevin Shaw-Hackett el Vie Jun 10, 2016 10:10 pm

Su pareja. Slevin parpadeó, nervioso. No supo por qué y mucho menos cómo, pero entendió a la perfección el significado de esa frase. Siobhan, su amiga, quien en tan poco tiempo se había vuelto su mayor confidente y por consecuencia sumamente indispensable en su vida, estaba pidiéndole que la acompañase, ya no como su simpático e incondicional aliado, sino como algo más. Su pareja. La idea lo entusiasmó pero, sin poder evitarlo, una sensación de aprensión lo envolvió y el corazón le dio un vuelco. Se trataba de la familia de Siobhan y su madre ya se había encargado de darle una pequeña demostración de cómo serían las cosas. ¿Estaba preparado para algo como eso? ¿Era una buena idea entrar ahí? Probablemente no. Aún no había aprendido cómo mantener sus emociones contenidas en situaciones de alto estrés. Sin embargo, ella se lo había pedido. A él, habiendo tantos otros. La joven confiaba en que podía hacerlo. No la defraudaría.

El corazón de Slevin seguía latiendo fuertemente mientras se vestía. Cuando terminó, se miró en el espejo de cuerpo completo que tenía enfrente de sí. Nada en la imagen que éste le devolvía era decepcionante. Siempre había sido un muchacho bien parecido, y enfundado en ese traje color azul marino, lucía regio, como pocas veces. Era alto, de figura espigada, no muy ancho de espalda ni de hombros. Curiosamente el traje que le habían prestado era exactamente de su talla y se le ceñía al cuerpo impecablemente. Se echó el cabello hacia atrás, alisando con sus dedos las rebeldes ondas, de modo que las masculinas facciones de su rostro cuadrado quedaron mucho más visibles.

Cuando estuvo listo, se paró junto a la puerta que daba al comedor y desde ahí pudo escuchar risas y voces, masculinas y femeninas, de los invitados que ya se encontraban afuera, conversando y degustando galletas y mermeladas importadas, previas a la gran cena. Cuando se presentó ante ellos, se sintió avergonzado, pero intentó sonreír con tranquilidad. Inclinó la cabeza e hizo una breve reverencia y se sentó en el asiento vacío, justo al lado de Siobhan. Un hombre lo miró con una divertida expresión en los ojos cuando notó cuán acalorado se encontraba, pero fue la mujer a su derecha quien tomó la palabra.

Pero qué apuesto caballero nos acompaña esta noche. ¿Alguien tendrá la cortesía de presentarlo o debemos interrogarlo por nuestra cuenta? —un silencio absoluto reinó en la habitación, y la mujer, cuya curiosidad le carcomía el alma, añadió—: ¿Cuál es su nombre, joven?

Slevin sintió que le ardía el rostro cuando fue consciente de que de pronto se había vuelto el centro de atención de todos los presentes, quienes esperaban impacientes escuchar su nombre, y quizá el motivo por el cual estaba ahí, qué relación tenía con los Lundqvist.

Soy Slevin. Slevin Shaw-Hackett, de Londres. Y soy la pareja de Siobhan —concedió él, nervioso, ingenuo, pero absolutamente franco.

Todo el mundo abrió los ojos, sorprendidos, pues nadie tenía idea de que la jovencita tuviera una relación. Imaginaron que debía ser un pretendiente bastante reciente, pues la familia aún no había hablado de él. La madre de Siobhan casi se atraganta cuando lo escuchó. Sintió que el mundo se le venía encima y dirigió una expresión de absoluto odio a Slevin por su atrevimiento. ¡Quién se creía para mentir de se semejante modo! ¡Con qué derecho se atrevía a asegurar que él y su hija tenían algo que ver! ¡Estaba avergonzándolos! Para ella, que conocía perfectamente el padecimiento de éste, no era más que un estúpido, igual de tonto que su hijo, ése al que había enviado lejos, precisamente para que no los avergonzara ante sus conocidos y la sociedad en general.

¿Es eso cierto, Siobhan? —cuestionó la mujer, más intrigada que nunca.



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Siobhan Lundqvist el Lun Jul 04, 2016 10:12 pm

Estaba claro que la menos feliz en aquella reunión era su madre, pero eso no le quitaba el sueño a Siobhan, muy por el contrario, la hacia sentir la joven más afortunada del mundo. Todo lo malo que su progenitora le había hecho a su par de hermanos, se le estaba regresando y lo mejor de todo, era que se le devolvía con la simple felicidad de su hija. Internamente la joven le daba gracias a Dios por las bendiciones, ya había sufrido demasiado con anterioridad. Lo único que faltaba para poder estar completa, era encontrar a sus hermanos, y por alguna extraña razón, su corazón le indicaba que eso no tardaría en suceder.

Mientras Slevin se colocaba ropa limpia, la joven se dedicó a saludar a los invitados. A algunos ya los conocía. Un par de ellos la recibieron cuando recién se había mudado a París, dos de las jóvenes eran sus primas, reconoció a un par de socios de su padre. Si aumentaba la buena suerte de la joven, estaba claro que todos los presentes la apreciaban mucho. Sus primas incluso la admiraban por la ardua búsqueda que estaba haciendo por sus hermanos.

La platica entre todos fluía animadamente, hasta que por fin Slevin hizo acto de presencia. El rostro de la joven había enrojecido al notar la presencia del muchacho. Jamás lo había visto tan atractivo, no es que no lo notara en otras ocasiones, pero ese arreglo había hecho resaltar el hombre que era. Se dio cuenta entonces que no se trataba de un niño, que no debía protegerlo todo el tiempo, que él podía trabajar para hacerse respetar. Sintió como su corazón daba un vuelco. Se dio cuenta también de lo mucho que le atraía. Se dio cuenta que estaba enamorada.

Fue hasta que las palabras de él y su madre rompieron el silencio, que se percató de lo que estaba ocurriendo, sin embargo su felicidad no fue menor, muy por el contrario, conforme el tiempo avanzaba, se sentía más afortunada de lo que estaba ocurriendo.

Claro, Slevin fue invitado como mi pareja está noche — Aclaró a todos los presentes, aunque hubiese querido decir que si lo eran de buenas a primeras, Siobhan no perdía el toque de educación que sus nanas le habían inculcado muy sabiamente. De todas formas la rebeldía no tardaría en aparecer de nuevo.

¿Se atrevería acaso su madre en hacer un escándalo? Claro que no. Si su progenitora era experta en guardar las apariencias. Siobhan había sido educada por ella para ser una damita débil y sumisa. ¡Y si lo había sido durante mucho tiempo! Sin embargo el amor por sus hermanos la había cambiado, tanto como las lagrimas que derramó frustrada por no encontrarlos. Ambas podrían jugar ese juego, pero ella terminaría por ganar, estaba segura.

Y hemos estado dando paseos por las tardes, compartido tiempo juntos. — Miró a cada uno de los presentes. Sus primas morían de curiosidad, la invitaban a seguir la platica, se encontraban emocionadas por ellos — Ambos nos entendemos a la perfección, así que muy probablemente en poco tiempo sellemos esta relación, no lo sé, todo depende de él — Lo volteó a ver sonrojada — Así que puedo reafirmar que somos pareja — En la mesa un par de suspiros se hicieron escuchar, de igual forma un atragantamiento, seguramente de su mamá.

El personal de servicio llegó de forma oportuna a servir el vino y las entradas, para Slevin se dio un poco de agua de frutas, y ella para acompañarlo tomó lo mismo. Cuando nadie se percató, tomó la mano del joven por debajo de la mesa, le dio un ligero apretón para darle confianza y seguridad en aquella reunión. Recordó a sus hermanos y sintió muchas ganas de tenerlos frente a ella. ¿Qué pensaría su padre al respecto? Pronto lo sabrían.

Por cierto, escribí a mi padre para hacerle saber lo que está ocurriendo en mi vida privada, no le di muchos detalles porque deseo que los conozca de frente, imaginó que llegará en unas semanas, espero nos acompañen de nueva cuenta en esa ocasión, porque anunciaremos más cosas — Aunque Slevin no entendía del todo, ella lo habría con él más tarde, esperaba que la apoyara, quizás en el paso de los días, todo aquello que parecía en esa mesa, terminaría por hacerse real.



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Slevin Shaw-Hackett el Mar Jul 26, 2016 6:47 pm

Las palabras de Siobhan no sólo confirmaron lo que el muchacho decía, sino que lograron hacer de él en una amenaza mucho más latente. Su madre de inmediato intuyó que no se trataba de una insignificante amistad; había algo más. Anunciaremos más cosas. La frase de Siobhan hizo eco en su cabeza. Sintió miedo por lo que vendría, pero la llama de la rabia también se avivó en su interior. La mujer apretó los labios con fuerza para no gritar, apenas conteniéndose. Con aquella confrontación, su hija no solo la ponía en vergüenza frente a los invitados, sino que la desafiaba con toda la intención, casi como si lo hubiera planeado de ese modo. ¿Cómo era posible? ¡Ella era su hija! La única, su consentida, por quien había sacrificado tanto. Ya que no podía esperar demasiado de sus hijos varones, a quienes alejó por el bien de su familia, había depositado todas sus esperanzas y anhelos en Siobhan. ¿Y así era como le pagaba, enredándose con otro retrasado? El destino se burlaba de ella. Dios le daba una prueba demasiado dura. En cuanto a su hija, deseaba echarle en cara tantas cosas. Y lo haría, por supuesto que sí. Más tarde, en la intimidad, cuando el estúpido de Shaw-Hackett se hubiera largado y no quedara nadie más que pudiera interrumpirlas.

Slevin sintió la mala vibra ciñéndose sobre él, amenazando con ahogarlo. No obstante, decidió que esa noche nada opacaría su dicha. No lo permitiría. Lo que Siobhan había dicho, si es que había logrado captar bien el significado de sus palabras, era demasiado bueno. Oficialmente era su pareja; la mejor, la primera que había logrado tener, pese a que todos habían asegurado que jamás encontraría una. Ella lo entendía, eran compatibles y genuinamente deseaba su seguridad. ¿Acaso no era eso suficiente para sentirse dichoso? Por supuesto que sí. Ladeó el rostro para mirarla a los ojos cuando ésta tomó su mano y una suave sonrisa curvó su boca. De algún modo, sentir los dedos ajenos entrelazándose con los suyos, le hizo sentir que no había nada que temer, que no había peligro en absoluto, que la tormenta que por años lo había seguido a todos lados, al fin se daba por vencida con él, permitiendo que su cielo gris comenzara a aclarar. Ya no había razón para salir huyendo. Debía quedarse, luchar y afrontar su destino con valentía.

Y… ¿cómo se conocieron? —la mujer, cuya curiosidad aún no había sido saciada del todo, puso fin al incómodo silencio que se suscitó en el comedor.

Oh, Judith, te aseguro que no hay una historia extraordinaria o fascinante en ello. Es nuestro vecino. Era obvio que en algún momento coincidirían —pronunció la madre de Siobhan, que tras rodar los ojos, exasperada con la situación, como si de una verdadera víbora de tratase, no logró reprimir el deseo de escupir un poco de su veneno.

Afortunadamente Slevin era un poco ingenuo y no logró captar del todo la sorna con la que la mujer habló. Sus ojos brillaron al recordar aquel momento y se animó a relatarlo con sus propias palabras.    

Yo… solía espiarla a través de la ventana de mi casa —confesó, sonriente, pero también nervioso—. La observaba todo el tiempo. Y… un día mi deseo se hizo realidad: ella apareció ante mi puerta y la invité a pasar.

Al escuchar aquello, todo el mundo permaneció callado y una ola de tensión se sintió en el lugar. Algunos de los invitados se miraron discretamente los unos a los otros. Y es que lo que Slevin había dicho, si bien había sido pronunciado y en su momento efectuado sin malicia, no era nada apropiado para la ocasión. No era bien visto que las muchachas jóvenes y decentes como Siobhan, hijas de familia, pasaran tiempo a solas, sin una chaperona, con un hombre que no fuera de su familia, sin importar su condición o las circunstancias. Slevin no solo afirmaba haber faltado a esa tradición, sino que manifestaba haber estado con ella, completamente a solas, en su casa. ¡Qué escándalo!

¡Suficiente! —explotó la madre de la muchacha, mientras se ponía de pie. Una vez más fulminó a Slevin con la mirada—. ¿Te atreviste a tanto, Siobhan? ¿Acaso no te importa tu reputación? No fue así como te educamos. Retírate a tu habitación —ordenó firmemente mientras alzaba la barbilla, retándola a no contradecir su decisión o a poner en duda la autoridad que tenía en esa casa en ausencia de su marido—. En cuanto a usted… —esta vez se dirigió a Slevin—. Le pido que se retire. Es mejor que lo sepa de una vez: no es bienvenido en esta casa. Por favor, no vuelva.


Última edición por Slevin Shaw-Hackett el Mar Oct 11, 2016 1:42 am, editado 2 veces



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Siobhan Lundqvist el Vie Jul 29, 2016 10:34 pm

Incluso para Siobhan las palabras de Slevin resultaron un poco ofensivas y degradantes. Quizá se trataba de la tensión en la que se encontraba. Primeramente quiso contestarle, pero terminó por guarda la compostura y disfrutar sonriente de lo que acababa de decir el joven. Ella lo sabía, aquello no tardaría en explotar. Se trataba de minutos escasos. Su madre había aguantado más de lo que ella había imaginado. Le dio cierto crédito por eso, pero no el necesario para poder obedecerla en aquel momento. ¿Acaso su progenitora no entendía? Estaba en su casa, no en la de ella. Quien debía retirarse era otra persona.

La jovencita se puso de pie para poder ver a los ojos a su madre. Los invitados se encontraban asustados, pero muchos de ellos la habían visto, escuchado de ella, o conocido años atrás. Ninguno dudaba de los modales de la joven, sin embargo no se podía negar que palabras así, lograrían sembrar duda incluso en el corazón mas puro. Suspiró un par de veces. Su intención era poder tranquilizarse al cien, de esa forma no titubearía en nada, la jovencita necesitaba mostrarse cien por ciento segura.

Algo que a su madre probablemente le molestaría más que todo aquello, era notar que en el rostro de su hija aún seguía con una gran sonrisa. Por eso incluso sus comisuras buscaron poder estirarse más. La cabeza de la joven se tambaleó de un lado a otro en clara respuesta negativa a la orden que le acababan de decir. Se mordió el labio inferior. Al notar que Slevin decaído y confundido estaba a punto de obedecer, le tomó del brazo para impedirle el paso. ¡Nadie que no fuera su madre o invitados saldrían de esa casa! Antes de llegar a hablar, soltó a su futuro compañero de vida.

Pensé deseabas tener una agradable velada, madre. Hace mucho tiempo no estamos juntas, no entiendo el porqué del escándalo que haces — Se encogió de hombros para volver a tomar asiento. Todo aquello guardando la compostura, mostrando que no iba a fingir más su vida.

Siobhan amaba a su madre, de eso no había duda, pero también existía mucho resentimiento en su corazón. Nunca iba a llegar a perdonarle que alejara a sus hermanos de casa, y mucho que menos que no le permitiera tener comunicación con ellos. La joven deseaba hacerla entender. Sino llegaba a hacer que abriera los ojos, simplemente la haría sufrir.

Lamento mucho la confusión — Su mirada se movió de un lado a otro. Los invitados toparon miradas con la hermosa, delicada y terminada jovencita. — Slevin es brusco al decir las cosas, muchas veces se presta a mal interpretaciones — Lo disculpó ante todos de la mejor manera.

Estoy segura que todos los presentes llegaron a hacer locuras por el amor de su vida — Algunos simplemente ordenaron tener a sus mujeres como suyas, muchas veces sólo por deseo, por gusto, por amor, por como fuera. La mera en que hubiera sido. — Por eso es que el caballero aquí presente me miraba por la ventana, nunca fue con intenciones poco respetables — Suspiró. Se dio cuenta que lo que había entre ellos era incluso más puro, porque ninguno de los dos había tocado si quiera la atracción física, todo iba de la mano de la compresión y el amor.

Toqué su puerta porque fuera de casa habían olvidado algunas cosas de valor, las vi mientras pasaba de regreso del paseo de las seis. Él abrió y la lluvia comenzó, por eso me invitó a pasar, por agradecimiento y por protección, no hay nada de malo en ello, deberías agradecer su hospitalidad y atención, madre — No iba a decir que algunos detalles estaban aumentados o que ponía una que otra mentirilla, pero al menos rescataría la noche, o eso creía — Siéntate de nuevo — Le pidió con amabilidad. Todos los invitados aplaudieron el relato, incluso algunos felicitaron al joven por su buena acción.

He conocido a su familia por una fiesta de cumpleaños a la que fui invitada, debes saber que en Paris me tienen en un concepto muy bueno, incluso estoy invitada a la próxima festividad del rey gracias a este caballero y su amorosa familia — Ese era el perfecto golpe para que los invitados aplaudieran más la unión, y además los rumores se esparcieran para hacer más grande el compromiso. La joven volteó a ver a su chico, quien se notaba nervioso pero ya más a gusto con las palabras dulces de las mujeres, y las palmadas en la espalda de lo caballeros.

Dile a mi madre, Slevin, dile que estaremos felices juntos, y le daremos los más hermosos nietos — Si la situación iba a ponerse peor, debía ser en ese justo momento.



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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Slevin Shaw-Hackett el Miér Oct 12, 2016 7:09 pm

Pobre Slevin, nada le salía bien. Era verdaderamente frustrante para él sentir que se esmeraba en actuar como pensaba que el mundo esperaba que hiciese, y aún así fracasar en el intento, una y otra vez. Siempre ocurría igual y esa noche no fue la excepción. A los invitados no parecía incomodarles demasiado su presencia, pero la madre de Siobhan claramente lo odiaba. La tensión volvió a apoderarse de él y casi dio un respingo del susto al escuchar a la mujer vociferar del aquel modo. Confundido, pero sobre todo frustrado, se preguntó qué de todo lo que acababa de decir había sido tan malo como para molestarla de tal manera. Entonces, se dio cuenta de que el error más grande parecía ser el haber pasado tiempo a solas con la hija de la matriarca. ¡Como si hubieran hecho algo malo! Slevin se preguntó si era pertinente contarle con lujo de detalles lo que habían hecho en esa ocasión, cómo su hija le había llevado un presente sin siquiera conocerlo. Tal vez de ese modo entendería mejor por qué él se había sentido comprometido a regresarle el favor de algún modo y había terminado invitándola a pasar. Desde luego, había sido una excepción; Slevin jamás permitía que gente extraña invadiera su espacio personal.  

Siobhan no tardó en salir en su defensa y él lo agradeció internamente. Se había quedado pasmado, sintiéndose como un verdadero tonto, allí sentado, incapaz de decir una palabra, así que cuando ella le pidió apoyo, la secundó sin pensarlo dos veces.

Sí, los más hermosos nietos —pronunció atropelladamente, y hasta que no se escuchó a sí mismo, fue que se dio cuenta de la locura que acababa de decir. ¿Hijos? Sí, de eso, justamente, estaban hablando. Tragó saliva y observó a Siobhan. No le pareció que estuviera bromeando. Ella de verdad quería formar una familia con él. Y él, ¿deseaba formarla con ella? —Yo… —dudó un segundo, pero los ojos de Siobhan le dieron la confianza que necesitaba— yo quiero a su hija y quiero hacerla feliz. Sé que no soy lo que usted espera que sea, pero me esfuerzo y es horrible ver cómo pelean ustedes dos por mi culpa. Yo… no quiero ser el causante de su disgusto. Señora… soy una buena persona.

Slevin era tan ingenuo que llegó a pensar que sus palabras bastarían para recomponer la situación. No fue así. La madre de Siobhan suspiró, larga y sonoramente, en señal de exasperación. Si no había sido capaz de aceptar a su propia sangre, ¿por qué sería benevolente con un extraño? Cuando pareció calmarse se puso nuevamente de pie y, sin decir nada más, emprendió la retirada. Por esa vez aceptaba su derrota, una que para ella no era más que una batalla. Los que la conocían bien sabían que volvería a atacar, porque jamás permitía que alguien le ganara la guerra.



Y cuando te hayas consolado (uno siempre termina por consolarse)
te alegrarás de haberme conocido.


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Re: Kill the bug | Privado

Mensaje por Siobhan Lundqvist el Sáb Oct 15, 2016 3:14 pm

Siobhan sentía que le estaban clavando miles de cuchillos en el corazón. Aquella situación la hizo reflexionar por unos momentos, quizá su venganza no era la adecuada, sino la peor de todas, rebelarse de aquella manera a su madre podría ser contraproducente; le congelaba mil veces más el corazón. Probablemente gracias a ese momento no volvería a ver a sus hermanos, los esconderían con ahínco, jamás los dejarían volver. Sintió pena y dolor, sin embargo lo disimuló.

Sin embargo no bajó la guardia, no podía doblegar las manos, mucho menos caer de rodillas ante una mujer llena de crueldad y poco amor. Su madre no podía ser llamada de esa manera, no al menos cuando sólo le interesaba el dinero, el poder, y un montón de cosas superficiales, no cuando había sentido vergüenza de sus hijos, menos aún al mandarlos lejos para que no la pudieran “avergonzar”. Siobhan tenía ganas de llorar, pero fue más su coraje, por eso resistió toda las embestidas que su madre le había dado aquella noche. No era débil, por el contrario, se lo demostraría, y también encontraría a sus hermanos.

Giró el rostro un momento hacía sus invitados, algunos ponían atención a la escena, otros negaban, un poco se había olvidado de la escena y platicaban entre ellos. No se sintió arrepentida por su actuar, sabía que muchos ahí le aplaudirían, por lo que se sintió con su verdadera familia, a pesar de llevar tiempo sin verlos, a fin de cuentas cada uno de ellos poseía historias tan tristes y dolorosas.

Se sentó de nuevo dejando salir el aire contenido a causa de la escena que acababa de pasar, observó a su madre ir lejos de aquel lugar. Era su casa, su padre se la había regalado, ella pondría las reglas, aquella mujer no debía faltarle al respecto. Tomó un poco más de aire para relajarse y observó a todos con una gran sonrisa, misma que les decía gracias sin mencionar la palabra.

Ninguno de los invitaos quiso seguir ingiriendo  de sus alimentos, la cena se había cancelado ya por el desagradable momento que habían vivido minutos atrás. Siobhan los entendió, y aunque muchos le daban sus muestras de apoyo, la joven aún no podía dejar pasar la tristeza que albergaba su corazón.

Sólo fueron unas palabras más y todos comenzaron a despedirse. Aunque la anfitriona no había dirigido palabra alguna a Slevin, lo tomó del brazo para que ambos fueran hacía la puerta de la entrada. Entre los dos comenzaron a entregar abrigos, repartir abrazos y besos junto con palabras de despedida a todas las personas que habían aguantado, sin embargo recalcaban su gratitud por haber mostrado su apoyo. Sin duda aquello era invaluable, y muchos de ellos ya se hacían a la idea de que había pasado con los hermanos de la joven, lo cual era una gran ventaja para ella.

Cuando todos se fueron, Siobhan se tumbó en uno de los sillones de la entra, observó a Slevin unos momentos, pero no supo que decirle, debía buscar las palabras adecuadas para no hacerlo sentir mal, sin embargo no deseaba pensar, se sentía tan agotada, tan cansada de todo, lo único que quería era poder dormir y esperar a que llegara a la mañana siguiente, así seguiría en la búsqueda de sus dos hermanos. Sino los encontraba pronto, la basqueada volvería a quedar en cero. ¡No debía perder de vista a su madre o podría ser su final!

Slevin pudo entender el estado de animo de la joven, ella se encargó de hacerle entender que no era su culpa. Dos de sus doncellas se acercaron hasta ambos, y en dos trastes le dieron comida al joven. Ambos sonrieron y se despidieron con un cálido abrazo. La vida de ambos estaba por cambiar, pero ella sabía que todo sería de forma positiva. Amaba a Slevin, de eso estaba completamente segura, y aunque la vida los había acercado de una manera poco confortante, lo cierto es que había sido la adecuada para saber que quería luchar por él.

Siobhan subió a su habitación y se dejó caer en la cama, en menos de cinco minutos se había quedado dormida.

TEMA FINALIZADO.



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Re: Kill the bug | Privado

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