Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

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Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Mar Feb 09, 2016 5:11 am

Los ladridos de Rufus, no le dejaban pegar ojo. ¿Qué hora sería? Daba igual, ese condenado can no dejaba de ladrar ni aunque le diese lo que desease. Como un ser de la noche, dormía por el día y vivía por la noche, un hombre diferente a cualquier otro o mejor definido, le encantaba la oscuridad, el ambiente que solo la noche podía ofrecer.

Dejó escapar un sonoro suspiro, incorporándose en la cama y no tardar en ser abordado por el dálmata. Tuvo que detenerle para que dejase de lamer su rostro, el único ser vivo que lo amaba con lealtad. A tal pensamiento, el italiano sonrió, acariciando su suave cabeza y tirando levemente de una de sus orejas, con todo el cariño que siempre mostraba a su único amigo.

- Está bien, Rufus. Deja que me vista , me tome un café y…-más ladridos por parte del can y una risa salió de los labios del italiano. Ya se tomaría ese café más tarde, lo primero era lo primero, así que tras vestirse, salió acompañado junto a su mascota hacia las calles de París, unas aún más misteriosas cuando el Sol desaparecía en el horizonte.

El lugar donde se alojaba era provisional, pronto no podría permitírselo así que de momento, disfrutaría de los placeres de la vida todo lo que pudiese. Pensativo, cruzó la calle sin mirar siquiera, tan metido en sus pensamientos que cuando se percató, estaba solo. Su amigo acababa de salir corriendo sin rumbo, o eso al menos creía el hombre. El parque más cercano no estaba lejos, supuso que se había dirigido hacia allí y con esa oscuridad, solo alumbrado por la luz tenue de las farolas, le sería imposible encontrarle tan fácil.

Retomó el paso, más acelerado, buscando al animal con inquietud, no podía perderle, algo le habría distraído y no solo a él mismo. Chasqueó la lengua al no verlo, ¿dónde se había metido? Maldito fuese. No conocía la ciudad aún, solo su área residencial y poco más. Resopló, revolviéndose el cabello, sin muchas esperanzas de encontrarlo hasta que oyó esos ladridos que tan bien conocía, los reconocería entre un millón. Siguió sus pasos con el sonido de los ladridos hasta que a lo lejos, lo reconoció. El italiano, suspiró largamente de lo más aliviado y más al ver que no estaba solo, lo acompañaba alguien, una joven que como él mismo , tuvo la misma idea de pasear por ese lugar.

Se acercó a ambos, con las manos en los bolsillos y su aire despreocupado, como si de algún modo hubiese programado ese encuentro, cosa que al pensar, le hizo sonreír de medio lado. Sonrió a la joven, dedicándole una leve reverencia. Rufus al verlo, se acercó a él con aprecio, moviendo la cola sin parar, ese perro… siempre llegaba a sorprenderle y de qué manera.

-El mejor amigo del hombre…ahora entiendo porqué -acarició la cabeza del animal , susurrándole palabras cariñosa y regañándole de alguna manera, no podía enfadarse con él y menos a donde se había dirigido -Disculpe, se parece demasiado a mí, ve a una joven hermosa y se pierde… -le dedicó una leve reverencia a la mujer, mirándola fijamente a los ojos -No sé si me creerá o no pero no sé volver… apenas acabo de llegar y me he alejado de donde resido ¿cómo puedo disculpar el comportamiento de ambos? Incomodarla en su paseo, eso no está bien, Rufus -juntó los labios en un delicioso gesto de regañina, que todas las regañinas fuesen como esas…



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Miér Feb 10, 2016 4:32 pm

Novalie deslizó sus pies por las calles parisinas, dejando que las sombras ocultaran su propia silueta. Su presencia solo era delatada por la luna, que alumbraba la ciudad con su tenue luz plateada. La muchacha vahaba sin rumbo fijo, como siempre le pasaba cuando solo habían pasado unas horas desde que se había alimentado.

Se sentía como el ser más ruin y despreciable del planeta, a pesar de que sabía que, a diferencia de muchos de los de su especie, ella no mataba a sus víctimas. Incluso se quedaba por los alrededores para comprobar que alguien llegaba a su auxilio, que la joven que le había servido de alimento no falleciera en un callejón oscuro.

Se estremeció de manera involuntaria, como un acto reflejo. No se debía a que sintiera frío, los hijos de la noche no lo sentían, sino a que no podía evitar experimentar de nuevo el miedo que recorrió su cuerpo cuando, hace ya siglos, creyó que iba a morir, que su sangre abandonaría su cuerpo, en un callejón parecido en el que ella había dejado a la joven.

Deshizo el elaborado peinado que llevaba, dejando que sus mechones castaños cayeran de forma desordenada sobre sus hombros. El no sentir las horquillas clavándose en su propia piel le hizo sentirse algo mejor, pero el miedo que había visto reflejado en las pupilas azules de su víctima la atormentaba en demasía. Formaba parte de su propia naturaleza, era cierto, pero no podía evitar sentirse así.

Compensaba sus actos intentando que el nombre de alguien con talento se convirtiera en eterno. No, no se dedicaba a ir convirtiendo a las personas, de hecho, nunca había convertido a nadie, pero sí que observaba con curiosidad el mundo entero, buscando la belleza en algo tan sencillo y a la vez tan complicado como una pintura o un poema. Solo eso conseguía dotar de algo de calma a su alma atormentada, si es que se podía considerar que una vampiresa tuviera alma. Muchos decían que carecían de ella, que eran seres sin sentimientos y aunque Novalie sabía muy bien que eso no era cierto, no podía evitar pensar que algo de razón tenían. Ahora mismo ella se sentía así.

Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no se dio cuenta de que no estaba sola hasta que un ladrido llamó su atención. Desvió la mirada hasta el lugar del que procedía y observó, a pesar de la oscuridad, un perro acercándose hasta ella. Alzó una ceja. Normalmente no solía tener trato con animales, pero…ese dálmata se estaba aproximando hasta ella, hasta detenerse justo delante de sus faldas.-¿Te has perdido?-le preguntó, y no pudo evitar reírse levemente. Si esperaba una respuesta del canino…Podía esperar sentada. Miró a su alrededor, buscando al dueño, aunque era una hora un tanto intempestiva para pasear a la mascota. Quizás…se trataba de uno de los suyos. O, sencillamente, de alguien con insomnio.

Se agachó para acariciar la cabeza del animal, el cual comenzó a mover el rabo de un lado a otro, sacándole una sonrisa a la muchacha. Pero pronto esa sonrisa se evaporó, cuando sintió la presencia del que debería ser el dueño y la vampiresa le dedicó una mirada mientras volvía a incorporarse, alisando ligeramente su falda y ladeando la cabeza. Escuchó sus palabras y alzó una ceja.

-Pues entonces quizás sea conveniente que les avisara a ambos. Sería una pena que perdieran su tiempo, caballero. Debería emplear sus dulces palabras en alguna ingenua muchacha, mi señor, seguro que con alguna damisela soñadora le iría mejor, no le costaría demasiado que cayera en sus redes-lo volvió a mirar y suspiró ante la siguiente frase que salió de sus labios.-Ese es un truco demasiado viejo…¿No se le ocurre algo más novedoso?-rió. Novalie no dudaría ni un segundo en ayudar a quien lo necesitara, pero…Su pasado seguía pesándole como una losa y no podía más que sentirse como la muchacha débil que una vez fue cuando su marido le dedicaba palabras que le robaban el aliento para intentar conquistarla, para que el matrimonio no fuera un simple contrato. No estaba enamorado de ella, sencillamente quería que ella sí se enamorara de él para poder dominarla en todos y cada uno de los sentidos.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Sáb Feb 13, 2016 2:20 pm

¡Maldito can! Le divertía jugarle malas pasadas al italiano. Solo de imaginar perderlo y tener que estar buscándole durante toda la noche, no es que fuese el mejor de los planes para una de sus noches libres. Rufus, tan juguetón y perverso, como lo era el propio dueño en ciertas ocasiones. Algunas personas afirmaban, las amantes de los animales, que…cada animal se parecía a su dueño y en eso, estaba de acuerdo.

El animal no solo consiguió un paseo sin supervisión de su dueño, si no algo más…unas caricias de una joven que como a can y dueño, se les había ocurrido esa noche. El cabello se le había alborotado por la carrera, sus indomables rizos caían sobre su frente, casi tapando sus claros ojos que no tardaron en alzarse a mirarla. Unos intensos ojos verdes, se clavaron en ella como si acabase de descubrir algo , algo que creía imposible.

Lejos de retraerse, se echó a reír de lo más divertido. Tuvo que morderse el labio inferior para parar, sin conseguirlo pues sus carcajadas alertaron al perro quien ladró al unísono de su risa. ¿Oyó bien? acababa de darle lecciones de cómo tratar a una dama, una joven que sí, parecía de lo más inocente cuando cual fue su sorpresa al referirse de sus palabras como “un truco viejo y nada novedoso”.

-No veo a ninguna ingenua muchacha por aquí , esa clase de mujeres está en casa, al lado de la lumbre, leyendo un libro o algo parecido. -se encogió de hombros, sin perder la sonrisa, si pensaba que todo acababa ahí, se equivocaba -La noche no es elegida nada más que por unos cuantos y usted y yo estamos aquí por algo ¿el destino quizás? -no perdió la sonrisa, se incorporó, colocándose bien el abrigo y ver como Rufus, se sentaba entre ambos, mirándolos alternativamente, como si lo entendiese todo, cuando era tan solo un mero espectador que no entendía nada, solo que acababa de ganarse una buena reprimenda por su parte.

-La signorina no ingenua ¿tiene nombre? Quiero agradecerle que ha encontrado a mi perro y… sí, también puede acompañarme si quiere, seré un estorbo de lo más encantador o la peor de sus pesadillas porque sí, no puedo evitar utilizar ciertas frases para chicas ingenuas pero… no lo es…

Entrecerró los ojos, fijándose en como la chica parecía reacia a todo, cualquier acercamiento o palabra por lo que desistió y chasqueó la lengua, sus encantos no iban a funcionar y menos con el carácter que se gastaba la muchacha.

-Puedo ser un grosero si quiere, no solo soy el lunático que asalta a jovencitas por las noches para llevarlas a su cama… bueno, en parte. Mi perro ha conseguido que le acaricie y le trate con cariño pero… no correré la misma suerte ¿cierto?

Chasqueó la lengua, estaba claro que le acababa de dejar las cosas claras y aún así, allí seguía… intentándolo, no dándose por vencido.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Vie Feb 19, 2016 4:05 pm

Novalie no solía tener más trato que el que tenía con Kaspar y su mujer y algunos artistas a los que intentaba ayudar. No se podía decir que tuviera demasiados amigos, aunque nunca había sido de tener un gran círculo social, fuera como fuera…No le importaba. Y mucho menos ahora, que si los rumores eran ciertos y aquel que intentó acabar con su vida se encontraba por París…debía ser precavida.

Por eso, durante unos segundos, se asustó al notar que alguien la seguía. Su cuerpo entero se tensó, sus labios se apretaron en una mueca que, en otro tiempo, habría reflejado, incluso, miedo, y estuvo completamente alerta hasta que divisó que no se trataba más que de un perro que corría hacia donde ella se encontraba. Automáticamente se relajó e, incluso, se permitió acariciar al animal, mientras intentaba encontrar con la mirada a su dueño.

Sí, se había relajado, pero por su cabeza también se había instalado la idea de que fuera una estratagema para eso mismo, para que se confiara y, de esa forma, fuera más sencillo llevar a cabo aquello que había intentado mucho tiempo atrás, casi en otra vida. Sin embargo, también era posible que no se tratara nada más que de una persona y su mascota dando una vuelta o de un perro extraviado. Se estaba volviendo demasiado desconfiada, pero no podía ser de otra forma.

Escuchó las palabras del chico y se rió, esbozando una suave sonrisa en sus labios. ─No he dicho que yo sea una de esas muchachas, caballero ─lo miró, ladeando la cabeza y alzó una ceja antes de continuar hablando. ─¿Destino? Quizás la casualidad. Simplemente somos dos personas con insomnio que han tenido la misma idea, pasear por este lugar bajo la tenue luz de la luna ─contestó, aunque era mentira. Ella no es que no pudiera dormir, simplemente era una hija de la noche que comenzaba a vivir cuando los rayos del sol dejaban de acariciar las calles parisinas. Observó de soslayo al perro unos segundos, pero pronto aquel chico y sus ojos claros volvieron a tener toda su atención, aunque no lo admitiría.

¿Mi nombre, signore? ─repitió, en forma de pregunta─¿Tiene importancia? Una rosa, con otro nombre, olería igual de hermosa ─comentó, parafraseando la célebre cita del dramaturgo inglés ─se quedó unos segundos en silencio, sopesando su propuesta ─Continúo diciéndole que le sería más provechoso emplear su tiempo en regalarle palabras bonitas a alguna joven enamoradiza, señor. No me gustaría ser el motivo por el cual sus planes se vieran, irremediablemente, alterados.

No, Novalie no creía en el amor, al menos no en ese que las novelas describían. Para ella, amor había significado dolor y cadenas, incluso muerte. No estaba preparada para dejarse seducir por un Don Juan, mucho menos cuando sabía cómo terminaba todo eso. No, definitivamente era mejor alejarse de ese caballero, por mucho que sus ojos le pudieran robar el aliento, en caso de ser humana, por supuesto.

Así que yo tenía razón y solo buscaba seducir a alguna jovencita para llevársela a su cama ─comentó, dejando que, tal vez, de su voz se desprendiera un deje de defraudación. ─En ese caso lo mejor es que no lo entretenga más. Ya sabe…dicen que el tiempo es oro.

Estoy segura de que encontrará ese cariño que pide en brazos de una tierna y adorable chica─le comentó, antes de comenzar a andar de nuevo, pero se detuvo cuando solo había avanzado un par de pasos y se giró para mirarlo─ Mi nombre es Novalie.




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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Sáb Feb 20, 2016 4:35 pm

La risa de aquella muchacha, le recordó a una serenata Veneciana en plena noche de primavera, fresca , hermosa y atrayente. Solo algunos adjetivos que definían a la desconocida. Imposible no apartar sus ojos claros de ella, buscando y descubriendo en silencio, nuevos datos sobre aquella chica que no solo se atrevía a caminar sola a esas horas, si no a ser el bocado perfecto de cualquier hombre que no estuviese en sus cabales, entre otras cosas.

La risa masculina junto con la voz de ella, se unieron en una sola, creando una perfecta melodía. Esos ojos verdes, no podían dejar de observarla ni un solo segundo, imitándola y ladear la cabeza, buscando no perder el contacto con aquella mirada dulce y rebelde al mismo tiempo. Acababa no solo de tirar por tierra lo que suponía parecer , una chica indefensa cuando no necesitaba otra cosa que ella misma para defenderse de indeseados y él, el primero de ellos.

-Permíteme que no esté de acuerdo con eso de la rosa. Puede que sí, cualquier otra huela igual pero todas y cada una…son diferentes. -mostró una sonrisa divertida, dejando el tiempo suficiente para que ella se expresase y volviese a inducirle a un camino de curiosidad e intriga, misterio. A cada segundo, sabía que no se encontraron por casualidad, destino o no, allí estaban, entre medias del dálmata quien acabó tumbándose al suelo para echar un sueño.

-Una joven enamoradiza. ¿Por qué cree que deseo enamorar y no embaucar? El amor es relativo, como una cadena que te ata a la otra persona de por vida y más que embaucar, hacer cumplidos a una joven hermosa no es un delito y si es así ¡que me condenen! Pues no habrá mejor condena que esa y con gusto la pagaría, siempre y cuando tenga un precio, una recompensa y …no veo ninguna. Su rechazo continúo me da que pensar -

Entrecerró los ojos, lo evitaba pero a la vez, buscaba no perder el contacto con su mirada. No se acercó más de lo necesario, era un caballero después de todo y el protocolo lo llevaba a rajatabla siempre y cuando la otra persona… lo rompiese. Sonrió cortés, lejos de molestarle sus palabras, la risa del italiano, volvió a hacerse eco en el lugar…provocando seguro indiferencia como sorpresa en la chica.

-Signorina, las chicas dulces no se dejan embaucar por nadie y menos por hombres que solo las desean para un rato de placer pero…ahora os pregunto algo. ¿Tan segura está que encontraré ese cariño? Claro que sí, lo piensa y lo leo en sus ojos. Como también leo una cosa más… se pregunta muchas cosas, qué hace por aquí un italiano y su perro… y la mejor pregunta de todas si…¿cuándo volvamos a vernos volveré a acordarme de usted? -esa sonrisa traviesa no desapareció de sus labios, aguardaba las distancias hasta que el can se levantó estirándose, tirando de la correa para que caminasen, cosa que según apreciaba…ella no estaba dispuesta a acceder.

Fue a invitarla, cuando oyó de esa hermosa voz su nombre. Novalie. Perfecto, ,tal y como lo era la propia joven. Sus ojos claros no pudieron evitar recorrerla despacio, esperando que la luna le apremiase con algo más de luz para dibujarla con aquellos ojos verdes que podían traspasarte.

-Novalie, nombre bonito…-se relamió sin poder evitarlo, dando un par de pasos hacia atrás y la chica no se violentase, lo cierto era que sería un descortés si no la invitaba, hasta que cediese, insistir se le daba demasiado bien y esa vez no iba a ser diferente -Éferon Gianetti…-le dedicó una reverencia sin dejar de mirarla a los ojos, mirada que se desvió a una de las manos de la joven, el contacto iba a ser más difícil así que esperó a que ella le ofreciese la mano y al no ser así desistir, ya habría momentos en donde se acercasen un poco más -Y él es Rufus…¿Me concede este paseo, Novalie? -susurró, dedicándole una nueva reverencia, como si aquello fuese una petición de baile -Las chicas tímidas y dulces me aburren… un sonrojo es divino pero una chica con carácter más ¿acepta? Prometo… portarme bien, además Rufus estará velando por usted ya que…él se llevó la caricia y la atención



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Mar Feb 23, 2016 4:58 pm

El hecho de que ese desconocido le hubiera hablado en italiano, aunque tan solo fuese una palabra, hizo que se estremeciera por completo. Los recuerdos comenzaron a agolparse en su mente y un nudo se formó en su garganta. Había aprendido, con el paso de los años, a controlar sus expresiones, pero la humana que una vez fue, aquella que todavía estaba en algún rincón de su interior, comenzó a experimentar la misma sensación que experimentó muchos años atrás.

¿Y si aquél desconocido no era más que el mensajero del cazador que quiso asesinarla por orden de su marido?  Podía haberla estado siguiendo y aprovechar esa noche para acercarse y buscar algún rastro en ella que delatara que se trataba de la misma persona, que no había terminado muerta a pesar de que la dejó desangrándose. Que alguien la salvó, convirtiéndola en una hija de la noche, dotándola de las ventajas y los inconvenientes de poder disfrutar de la eternidad.

Pero todas olerían de la misma forma aunque su nombre fuera distinto ─prosiguió la vampiresa, dedicándole una efímera sonrisa. Seguía intranquila, seguía sopesando la idea de que no fuera más que un esbirro de su asesino, a pesar de que los ojos del muchacho la invitaban a perderse, a bucear en las profundidades de ese océano que parecía tener en el interior de la pupila. Sacudió la cabeza levemente, alejando ese tipo de pensamientos de su cabeza. No podía permitir pensar de esa forma, aunque ese encuentro no se tratara más que de una casualidad, dos personas que se habían encontrado paseando. No podía volver a repetir su propia historia, no cuando el peso de su pasado continuaba siendo una carga sobre sus hombros.

Oh, mi querido señor…Algo me dice que es embaucar lo que quiere, pero todo buen cazador sabe cuál es la presa idónea. Una muchacha enamoradiza, inocente, una joven que se pueda creer cualquier palabra de amor que deshaga sus oídos y haga que su cuerpo tiemble, pero cuyo significado se encuentre, en verdad, completamente vacío…Ese es el tipo de presa que un perfecto Don Juan prefiere. ¿Me equivoco? ─le preguntó, sin dejar de mirarlo en ningún momento.

Alzó una ceja. En otra ocasión las palabras de ese hombre le habrían ocasionado un ligero rubor en sus mejillas y una leve sonrisa en sus labios, pero desde hacía mucho tiempo evitaba esa sensación de turbación que un cumplido puede ocasionar. Se acercó levemente a él, hasta quedar a escasos centímetros del muchacho. ─¿Me está queriendo decir que, con sus palabras, busca una recompensa por mi parte, señor? ─ladeó la cabeza, antes de volver a separarse. ─Eso tampoco es una novedad…Conozco a los hombres como usted. La curiosidad se pintó en sus ojos ante lo siguiente que dijo, y no pudo evitar reír.─¿Qué le dice mi continuo rechazo?

Si, como usted dice, puede leer la respuesta en mis ojos…¿Necesita que la exprese con palabras?─dijo la muchacha mientras jugueteaba con un mechón de su cabello castaño. ─No le costará trabajo, para alguien como usted, emabucar a una tierna muchacha hasta que caiga en sus redes y, como dice, pasar un rato de placer─añadió, encogiéndose de hombros. Y sí, se preguntaba por qué estaba allí, justo donde ella estaba. ¿Era una casualidad o se trataba de algo más? Necesitaba una respuesta, era cierto, pero no se atrevía a destapar los fantasmas del pasado porque si la segunda opción era la correcta…Él la había encontrado y su vida volvía a correr peligro. Una carcajada proveniente de la chica rompió el silencio nocturno. ─¿De verdad cree que me quitará el sueño el hecho de que no se acuerde de mí la próxima vez que nos veamos?─le pregunto, mientras se aproximaba al oído del muchacho, dispuesta a susurrarle.─Puede que ni siquiera haya una próxima vez, querido.

Escuchó el nombre del chico y asintió levemente. En otra ocasión, no le habría molestado devolver la reverencia o, incluso, extender su mano para que el joven depositara un beso en el dorso de la misma, pero con él todo parecía ser distinto. Se dijo a sí misma que la razón era que desconfiaba de sus intenciones, más allá de las que todo Don Juan podía tener. ─Paseemos─accedió al fin, volviendo a regalarle una caricia a Rufus. ─¿Qué le ha traído a París, señor Gianetti? Italia es demasiado hermosa como para abandonarla sin una razón de peso─dijo. Y ese era el motivo por el cual había accedido a caminar por ese paisaje nocturno,  débilmente iluminado por la luz de la luna. Quería descubrir algo que pudiera advertirle que su enemigo estaba cerca. O, por el contrario, despejar cualquier duda sobre una intención oculta de Éferon que tuviera que ver con su tormentoso pasado. En resumen, conocerlo un poco más, solo para ver si ocultaba algo que la pusiera en peligro, algo relacionado con su Florencia natal. O eso fue lo que se dijo a sí misma.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Jue Feb 25, 2016 5:32 am

La noche, le entregó un regalo mucho más apetecible que salir a pasear a Rufus. Esas palabras que le hacían discrepar, ¿todas olerían del mismo modo? Cada una tenía su esencia, más o menos intensa y hasta ahora, apenas pudo apreciar el olor de la flor que tenía justo delante. No era como las demás, lo supo nada más sus miradas se encontraron. Frágil , perdida y desamparada…adjetivos que nada más abría los labios para emitir palabra y hacer ver que detrás de aquella envoltura “inocente”, se encontraba alguien que podía no solo engañar a simple vista…tenía mucho más y estaba dispuesto a averiguarlo.

Como dice el refrán “La curiosidad mató al gato” y él lo llevaba a rajatabla. Ser curioso estaba a la orden del día. Y más que sus labios, sus ojos claros preguntaban a la desconocida, saber más de ella, conocer cualquier cosa que tanto su cuerpo, como esa aterciopelada voz susurraba palabras que significaban todo como te dejaban incontables puertas abiertas para que pudieses elegir cual. Un acertijo sin resolver, así se podía definirse aquella deliciosa joven de angelical rostro pero palabras sabias, decididas e intrigantes.

Se perdió por incontables segundos en aquella efímera sonrisa, consiguió que entrecerrase sus propios ojos, buscando algo más que no llegó. Dejó una interrogación entre medias de ambos, una que se llevo el viento. La risa del italiano, interrumpió el silencio que se había formado apenas efímeros segundos, lo tachaba de Don Juan y no lo negó, admitirlo, conocerse a sí mismo era mucho más sabio porque ¿para qué negarlo?.

Se acercó, mucho, demasiado y aún abrumado, lejos de jugar las cartas como lo haría habitualmente… desvió la mirada hacia un punto inexistente, provocando que aquel acercamiento le pusiese alerta de una manera diferente pues …se alejó lo justo para que la joven se percatase de ello.

-Los hombres como yo. Puede catalogarme si quiere pero juzgar a alguien y colocarlo en donde supuestamente corresponda… es algo que ni yo mismo haría. Cree que para mí todas las flores huelen igual pero déjeme decirle que cada una tiene su esencia y es delicada a su manera, unas se marchitan antes , otras… permanecen con vida si se sabe cuidarla ¿acaso no hay jardinero que alimente la flor que alberga, señorita? -se le formó una leve sonrisa, no una de las que mostraba habitualmente, más picara y juguetona, la conversación se había tornado a un terreno más “íntimo” por llamarlo de alguna manera y quería dejar claro que aunque su fachada de todo un galán le precediese, tenía mucho más que mostrar.

-Quizás por eso tendría que aceptar mi oferta , las oportunidades no podemos dejarlas escapar y menos si van a ocurrir… una vez, me alegra de que así sea -le ofrece como todo caballero su brazo. La carcajada de la joven, le atrapó, mirándola intensamente como se hubiese oído una maravillosa melodía , encerrada en el baúl de secretos que eran sus labios, esa mujer le había embriagado, no podía negárselo a sí mismo

-¿Qué me trae a París? Lo primero de todo, es casi mi segunda casa. Esta vez me quedaré una temporada, tengo asuntos y negocios que resolver…responsabilidades que cumplir-su gesto se endureció, mirando al frente, aquel tema era importante para el italiano, quizás la razón por la que no durmiese por las noches, uno de tantos motivos -Disfruto de Paris, me encanta la ciudad. Me instalé no muy lejos, apenas unas semanas y luego, volveré a buscar hogar. No me gusta mucho estar en un mismo sitio…

Se quedó en silencio, volviendo a mirar a la joven , sonriendo de medio lado al ver que el perro salía corriendo , dejándolos a solas. Se detuvo un instante, admirando el paisaje que se les presentaba, uno de los jardines . Los ojos verdes del italiano, admiraron el lugar como si fuese algo excepcional, como la primera vez y es que en compañía, se disfrutaba mucho mejor de las cosas.

-Señorita Novalie, ¿vive aquí, en Paris? O me va a dar la noticia de que se va a marchar porque está de paso…o no me quiera responder .-dejó espacio entre ambos, soltándola por si le incomodaba tal acercamiento, pregunta y si ese paseo terminaba o… seguían disfrutando de la noche, de los secretos y palabras que albergaban cada uno de los dos.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Vie Feb 26, 2016 6:09 pm

Era una buena noche en la ciudad. La luna brillaba en lo alto del cielo y las estrellas centelleaban, envidiando la luz que la esfera emanaba. Novalie sonrió. Podía pasarse horas contemplando el leve movimiento de las estrellas, tumbada en la hierba, dejando que la humedad nocturna acariciara su ropaje. No le importaba, esa era una de las pocas cosas que seguían haciendo que se sintiera con vida. Las estrellas y el arte eran, a pesar del tiempo, las dos cosas que conseguían hacer que se estremeciera, que la emoción recorriera todo su ser y que volviera a ver el mundo con los ojos de una niña.

Se emocionaba, sufría, se serenaba…Todos los sentimientos que el ser humano era capaz de experimentar pasaban por ella cuando contemplaba un gran cuadro, escuchaba una canción que quitaba el aliento o, sencillamente, paseaba con las estrellas y la luna como única compañía. Aunque esa noche estaba siendo distinta. Observó de reojo al muchacho con el que se había encontrado. Seguía pensando que igual solo quería acabar con ella, que él lo había enviado, pero de así ser…Ya lo habría hecho ¿no? Podría haberlo hecho oculto entre las sombras, cuando estuviera demasiado ocupada observando las estrellas como para darse cuenta de que esta cerca, de sus intenciones. No lo había hecho. Quizá, y solo quizá, debía relajarse. Tal vez solo buscara algo de compañía, a pesar de que parecía querer mucho más que alguien con el que poder pasear mientras conversaban.

Tenga cuidado, señor─comenzó a decir─De sus palabras se podría extraer que no le ha gustado que yo, una simple desconocida, lo juzgara, tachándolo de Don Juan─añadió, observándolo de arriba abajo, curvando ligeramente la comisura de sus labios. ─Aunque, a decir verdad, quizás estuviera algo equivocada. ¿Un Casanova apartando la mirada de una muchacha que se acerca a él?─cuestionó, de manera retórica, sin esperar respuesta, mientras ampliaba un poco más su sonrisa.─Creo que no lo haría…¿Qué es usted entonces, señor?─le preguntó, sin apartar la mirada de la del chico, pero sin volver a eliminar algo de la distancia que los separaba. Alzó una ceja y colocó una de sus manos en su cadera, ladeando suavemente su propio cuerpo.─¿A caso le importa si hay alguien en mi vida? Porque eso es, precisamente, lo que me ha preguntado.

Observó durante unos segundos al muchacho, mientras este le ofrecía su propio brazo para acompañarla durante el paseo. Iba a ignorarlo, a continuar caminando, pero la forma con la que lo miró después de que ella misma se riera estuvo a punto de hacer que tropezara, por lo que, como acto reflejo, tomó con suavidad su brazo, dejando que las yemas de sus dedos acariciaran su manga unos segundos antes de reemprender el camino. No dijo nada, se limitó a pasear en silencio, sin saber muy bien qué decir, sin olvidar sus ojos mirándola de esa forma.

La ciudad es una buena opción para convertirse en un segundo hogar─afirmó, aunque más bien se trataba de un pensamiento en voz alta. Ella misma la había convertido en eso, precisamente, en su refugio particular y puede que, ahora, hasta eso estuviera en peligro. Huyó de Florencia. Italia era demasiado pequeña como para sentirse a salvo, por lo que también abandonó su país y estuvo de un lugar a otro hasta que se enamoró de esas calles, de ese parque por el cual paseaban ahora…De todo.─Supongo que eso es algo que tenemos en común─murmuró─Aunque me gustaría quedarme indefinidamente aquí, en París.

Vivo aquí en París, es cierto─comenzó a decir─Aunque también es verdad que, quizás, tenga que marcharme muy pronto─añadió, suspirando. Eso era algo que no quería hacer. No quería dejar atrás una de las ciudades más vivas del mundo, una en la que en cualquier rincón podía verse innumerables muestras de arte, en todas sus facetas. Y tampoco quería alejarse de Kaspar, él era su única familia. A pesar de que Silke no aguantaba que estuviera viviendo en su casa, a pesar de que la miraba con recelo…Ambos eran su familia, aunque la mujer no pudiera considerarla como una hija, tal y como lo hacía Kaspar.

Y justo entonces, mientras continuaban caminando, amparándose en la oscuridad de la noche, la muchacha comenzó a escuchar el leve sonido de un violín, a lo lejos. Se detuvo de inmediato y empezó a caminar más deprisa, hasta que localizó el lugar del que procedía. Una triste sombra se dibujaba entre el claroscuro que la propia luna dibujaba en París. Novalie contuvo en aliento, mientras cerraba los ojos, dejándose llevar por las desgarradoras notas de esa triste melodía.

Sabía que Éferon la había seguido, hasta quedar justo detrás de ella.─¿No le parece hermoso?─preguntó, aunque no sabía si él le fuera a contestar. Novalie se acercó hasta el artista ambulante y sacó de un monedero oculto entre su ropaje unas monedas, lo suficiente como para que el hombre pudiera tomar un plato de comida y pasar lo que quedaba de noche en un lugar menos frío. La vampiresa se preguntó qué habría detrás de esas notas tan tristes, qué sería lo que atormentaba a ese alma. El hombre la miró y ella le pidió, clavando sus ojos en él, que continuara la canción, al menos hasta que la misma terminara y él desapareciera entre las sombras de la noche.




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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Dom Feb 28, 2016 1:32 pm

Esa mujer no solo le estaba juzgando con palabras, su mirada lo examinó con minuciosidad…como si le estudiase. Negó con la cabeza, ¿tener cuidado? Ella era la que debería tener cuidado. La imitó, mirándola de reojo, no perdiendo detalle de cada parte de su cuerpo. Se tomó su tiempo, mientras la joven le dedicaba a aquellas palabras. Era obvio que no buscaba saber cómo era su cuerpo tras la ropa, al menos no solo eso. Ladeó un tanto la cabeza al ver aquella leve mueca de sonrisa, contagiándose y terminar por reír de lo más divertido, le hacía mucha gracia con la elegancia que se movía. El lenguaje corporal decía mucho de una persona y el italiano era un experto en ello, ella escondía mucho y muchas más cosas que no estaba dispuesta a dejarlas salir sin más.

-¿Quién le dice que los Casanovas no pueden ser intimidados? Su belleza puede ser la culpable de ello o…el deseo irrefrenable de que quiera conocerla… y puede pensar de qué manera , no me importará pues ya la imagen que tiene de mí creo que pueda cambiar -sonrió divertido, quitando hierro al asunto y no empezase a ir por el camino indebido. Como empezasen esa guerra, a saber quién la ganaba y esa noche estaba de muy buen humor para terminar con uno de sus berrinches y ese carácter italiano que había heredado de su abuelo. -Con ese gesto le he dicho mucho de mi persona, demasiado y no estoy muy orgulloso de ello pues mostrar debilidades no nos hace solo vulnerables, también damos una imagen que es mejor solo saberla uno mismo. -

Parpadeó, haciéndose el sorprendido. Aquellos ojos claros, buscaron inmediatamente los de la joven, como si de algún modo, esa intensa mirada fuese capaz de desnudarla, lenta e intensamente, como si pudiese acariciar cada parte de su ser, a sabiendo que eso, sería totalmente imposible que ella se lo pidiese. No dijo nada, sus ojos verdes, sonrieron por la respuesta, si nadie le aguardaba…tendría menos impedimentos en acercarse un poco más, lo mínimo pero necesario. ¿Era ella la que procuraba mantener las distancias o era él mismo? El tacto de la mano ajena, pareció traspasarle, como si los finos dedos de la joven, le acariciasen despacio, sin prisa…como una descarga general que le provocó incluso gemir por lo bajo.

Se irguió, con ese simple roce, había provocado en él cosas desconocidas y conocidas al mismo tiempo. Maldita mujer, esa elegancia con la que le llevaba del brazo, caminaba como si flotase , más parecido a como si ambos bailaban entre las calles de Paris, seguidos de aquel can que no podía estar más en su salsa. No solía caerle bien mucha gente pero el hecho de ser el propio perro quien se acercase a la mujer, eligiéndola para su acompañante de paseo. Se detuvo de golpe, obligándola a hacer lo mismo al mencionar que se iría pronto.

No se atrevió a otra cosa que entrecerrar los ojos, sin articular palabra. ¿Por qué se marcharía justo ahora? quién sabe si él tuviese que volver a Italia. En ninguno de los dos sitios le esperaban con los brazos abiertos y por primera vez, él no hizo nada para ganárselo. Suspiró largamente, no esperaba oír eso y se notó por cómo la miraba intensamente, como si solo con eso, le quisiese decir demasiadas cosas…muchas más de las que dirían sus labios.

-Quizás el destino , llámalo así por si no cree en el, nos haya dado esta noche. Para no pensar ni en el pasado, tampoco en el futuro solo…el presente. Disfrutemos de este presente… ¿Está dispuesta a cambiar esta noche monótona con las demás en mi compañía? Y olvidar que abandonará Paris… mejor dicho, abandonemos Paris-sonrió de medio lado, mostrando ese aire seguro de sí mismo. ¿Por qué no? No tenían nada que perder, sí ganar y mucho, más de lo que ambos creían.

Pero no esperó que se alejase como una hoja guiada por el viento, como si se alejase otra vez después de haberse acercado. La siguió, con paso tranquilo, como si la joven fuese una gacela a la que podría asustar. Se quedó a un par de pasos de ella, los suficientes para admirarla en toda su esencia. Las manos comenzaban a quedarse heladas, las introdujo en los bolsillos de su abrigo y suspiró, dejando que su propio vaho le golpease el rostro y por un momento , ocultar la imagen que se le presentaba ante él.

Nunca nada le había emocionado y conmovido al mismo tiempo, las notas musicales, parecían salidas de la propia joven, como si ella misma las tararease ¿si era hermoso? La imagen de ella, mirando la escena, totalmente absorta, teniendo la suerte de poder apreciarla esos segundos. Asintió con suavidad, sin dejar de mirarla, acercándose sin poder evitarlo y quedar tras ella, a escasos centímetros de su espalda. Sonrió, inclinándose a su oído, susurrarle para que solo ella lo oyese… unas palabras cantadas, siguiendo el ritmo de la canción y añadir antes de que acabase solo una frase.

-Hermoso e inolvidable-no tocó su cuerpo pero no hizo falta, la sensación de cercanía era inevitable, como si, la abrazase por la espalda.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Dom Abr 03, 2016 5:50 pm

Novalie no solía juzgar a nadie de buenas a primeras. De hecho, se sentía orgullosa de hacer todo lo contrario, precisamente, pero las noticias que habían llegado a sus oídos, el miedo que intentaba aplacar, hacer a un lado, la había vuelto sumamente desconfiada. Tan solo con Kaspar conseguía relajarse, y eso era debido a que sabía que a su lado estaba segura. Él era el que la había salvado siglos atrás, el que la había acogido y convertido en su familia. El que le había concedido el don de la inmortalidad. Porque sí, era un don aunque muchas veces pensaba lo contrario. Y lo era, por la sencilla razón, de tener algo que ver con la evolución del arte. Con su consagración.

Volvió su mirada al extraño que se había convertido, por cosas del destino, en su compañero de paseo esa noche. Escuchó sus palabras, su pregunta, y esbozó una ligera sonrisa. ─¿Me está diciendo, caballero, que le intimida mi presencia?─le preguntó, ligeramente divertida. ─La belleza es algo efímero, engañoso. La luna también es bella y todas las noches acaba muriendo, desapareciendo de nuestros ojos de forma lenta, sin que nosotros podamos hacer nada para evitarlo. Ella, cómplice de los amantes más dulces, es letal, pues logra engañarlos, hacerles pensar que están seguros bajo su oscuro manto, pero siempre se marcha sin avisar, dejando que vuelva el día y ellos tengan que separarse ─susurra, jugueteando con su cabello, enredándolo entre sus dedos.

No debería dejarse llevar por la apariencia de la belleza, pero voy a darle la razón en algo. Yo tampoco debería dejarme llevar por lo que he escuchado sobre los casanovas y, a pesar de que no ha negado serlo, aceptaré la mentira de que se siente intimidado por mi persona ─añadió, mientras alzaba una ceja ante lo siguiente que salió de sus labios. ─Mostrar nuestras debilidades solo nos humaniza ─comenta─ Nos dice que confiamos en la otra persona, aunque no debería confiar en la primera persona que aparezca a su lado, aunque intente utilizar todas sus armas de seducción con ella.

Novalie acarició de forma distraída al perro, agachándose unos segundos antes de continuar caminando del brazo del muchacho. No tenía por qué hacerlo, pero era algo que le había apetecido. O quizás había sido una forma de alejarse de manera inconsciente, de ganar unos segundos para poder pensar con tranquilidad algo que, por descontado, no había conseguido. El animal se lo agradeció moviendo la cola de un lado a otro y la vampiresa rió con ganas, dejando que una cantarina carcajada se escapara de su boca.

Llevaba varios días pensando en que lo mejor sería marcharse de París, aunque no sabía muy bien a dónde podía ir. Quizás a Inglaterra, podía hablar con Kaden y contarle lo que ocurría, pero…Sería cambiar un protector por otro y no quería poner a nadie en peligro. No sabía por qué se lo había dicho al chico, le había salido así, de la nada, tal vez porque necesitaba contárselo a nadie. Estaba segura de que si se lo decía a Kaspar intentaría disuadirla y no pararía hasta conseguirlo. Alejarse de él era una de las cosas más difíciles que veía, no sabía si podría hacerlo llegado el momento.

El presente es lo único que nos tenemos. ¿No dicen eso?─comentó la chica chasqueando levemente la lengua, tomando aire, como si necesitara respirar, y continuando caminando del brazo del joven.─¿También piensa en marcharse, caballero?─le preguntó y cayó, por primera vez, en la cuenta de que seguramente no volverían a verse. Tal vez fuera mejor así, al fin y al cabo no eran más que dos desconocidos que compartían una noche, ni siquiera eso, pero había algo en esa idea que no terminaba de gustarle.

Pero, al escuchar las primeras notas que llegaron a sus oídos, se dirigió hasta el origen de la canción, dejando atrás al muchacho con el que estaba caminando. No lo podía evitar, le encantaba descubrir esas pequeñas joyas en los rincones menos pensados. Se dejó llevar por la triste melodía, moviendo ligeramente su cuerpo al compás de esas notas. Era tan triste y a la vez tan hermoso…Se estremeció y hubiera contenido el aliento si fuera humana. Cerró los ojos y se unió a la canción, como si fuera su propio llanto, como si pudiera hacer suyos los sentimientos del artista en cuestión.

Sintió a Éferon acercarse hasta colocarse a su espalda. Sintió su aliento sobre su nuca y casi pudo sentir como si sus brazos rodearan su cintura, algo que no ocurrió, por supuesto. Novalie se giró y lo miró directamente a los ojos. ─Es la magia de la ciudad─susurró─El arte se puede respirar en cualquier rincón. Y eso es algo que me fascina─añadió y volvió a girarse justo cuando la melodía cesó. Se acercó hasta el músico y se agachó, ayudándole a recoger el sombrero raído que había dejado en el suelo y depositando unas monedas en su mano. ─Una melodía preciosa y una historia muy triste detrás, si no me equivoco─le comentó, esbozando una triste sonrisa.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Sáb Abr 09, 2016 5:01 pm

Podemos tener esta noche
O todas las demás.



Los ojos oscuros de su acompañante, parecían centellear en la oscuridad , captando aún más su atención y curiosidad. La belleza jugaba a su favor pero no siempre ganaba. Aunque a simple vista, aquel italiano pareciese fijarse solo en determinadas cosas …para él, no todo era una cara y un cuerpo bonito. Escondía mucho más tras aquellas esmeraldas, esos ojos verdes que podían llegar a mirar de la manera más profunda como la más despectiva. En este caso, entrecerró los ojos ante sus palabras, su reflexión se parecía mucho a lo que pensaba sobre la belleza pero ¿a quién pretendía engañar? No le creería, pues nunca se mostraba como era en verdad.

-La luna todas las noches acaba muriendo pero renace, como el ave fénix, alzándose más hermosa y entera que nunca ¿por qué deben separarse los amantes cuando el sol haga aparición? Esa reflexión…discrepo. -se encogió de hombros, frunciendo un tanto el ceño -¿Quién dijo que confíe en nadie? ¿En…usted? Es mejor no confiar ni en su propia sombra… es más efectivo que perder el tiempo en pensar en si la otra persona va darte una puñalada por la espalda o…ser tu perdición, lo segundo es peor que lo primero… -pese a sus palabras, sonrió divertido…contagiándose de la leve sonrisa ajena.

Quizás esa noche fuese la única o la primera de muchas, nadie podía saberlo. Dos personas que se encontraron en la noche, disfrutando de ésta como un baile interminable hasta que se pusiese el sol. Vivir el presente, era lo más lógico y efectivo, a fin de cuentas ¿para qué perder el tiempo en revivir momentos del pasado e imaginar lo que pasaría en un futuro? Negó con la cabeza, siguiendo sus pasos, siempre manteniendo la distancia. Rufus, se detuvo al lado de la joven, observando al igual que ella la escena del músico y él, aún no le había respondido a su pregunta ¿qué si se marcharía?

-Depende. Me marcharé en el caso de no obtener lo que deseo y busco. Porque… ¿para qué andarnos con rodeos? Vine a quedarme una temporada pero, no puedo costeármelo, esperaba que una señorita rica estuviese dispuesta a mantenerme … me crié a la buena vida y salir de ella es duro… aún así, espero encontrar pronto lugar en donde permanecer en Paris hasta que…resuelva mis asuntos, mis negocios -lo dejó ahí, sin profundizar, observándola en todo momento.

Ahora que estaba distraída, podía apreciar la forma en la que bailaba en el sitio, como si esperase que alguien la sacase de aquella burbuja que la propia joven había creado. No perdió tiempo, deslizó la mano por su cintura, apenas en una efímera caricia, atrayéndola hacia sí para en el sitio dejar que diese una vuelta sobre sí misma. Sonrió, separándose y bailar con ella las últimas notas, mientras sus dedos se hacían paso por el brazo ajeno hasta enredar sus dedos en los de ella y soltarla segundos después, perdiendo el contacto.

Con las manos en los bolsillos, se acercó junto a Rufus al músico al que otorgó con un par de monedas y un leve aplauso. El arte bohemio estaba muy sobrevalorado , pocas personas lo apreciaban y lo apremiaban pero en este caso, ambos lo habían hecho. Entrecerró los ojos, no vio tristeza en aquella melodía… él siempre veía lo mejor, el lado bueno y ante todo, era el hombre más positivo que conocía.

-La tristeza no está en otro sitio que quien la alberga, signorina Novalie…-sin más, se echó a reír pues él mismo, al decir su nombre…le resultó la más hermosa melodía -Me gusta demasiado vuestro nombre, es como usted, una melodía hermosa, intensa pero…inacabada … -carraspeó, canturreando por lo bajo, dándole su toque italiano final a aquella melodía reciente… aquella que de algún modo, les había acercado como alejado al mismo tiempo.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Dom Abr 17, 2016 4:25 pm

Puede que sus pensamientos en voz alta hubieran ido más allá de lo que se consideraba necesario para una conversación entre dos desconocidos, pero Novalie no pudo evitar dar su punto de vista ante lo relativo a la belleza. Sí, era una paradoja que alguien eterno, alguien cuyo aspecto no iba a cambiar nada, hablara de lo efímero, pero es que para la vampiresa la belleza no era solo una cuestión estética, algo que tenía que ver con los sentimientos. Por ejemplo, una obra de arte era hermosa cuando lograba despertar algún sentimiento en aquel que la contemplara. Y a pesar de los cumplidos de los hombres como su acompañante nocturno, ella no era capaz de despertar ningún tipo de sentimiento en desconocidos, ni cuando era humana, ni ahora, como hija de la noche.

Porque con la luz del día, la realidad los golpea, como a todos. Las sombras de las noches nos permiten escondernos, como si de un pequeño refugio se tratase, pero luego todo vuelve a su sitio. No es más que una ilusión que se va desvaneciendo poco a poco, un tiempo que se nos escapa de entre las manos, a todos, aunque no pensemos en eso─comentó la muchacha, ladeando la cabeza ligeramente─¿Qué opinas tú, Éferon?─le preguntó, con curiosidad, pronunciando con suavidad su nombre, esperando su respuesta ya que el hecho de que discrepara con ella le había llamado la atención. Tal vez hacía demasiado tiempo que no mantenía un intercambio de pareceres con alguien que no fuera Kaspar.─Hace muy bien en desconfiar de todo el mundo. Nunca sabes qué o quién será tu perdición─susurró, aunque en realidad estaba pensando en voz alta, dejándose llevar por sus propios recuerdos.

¿Quién fue su perdición? ¿Su marido? ¿Su familia? ¿Ella misma? No lo sabía. Ahora, a pesar de los siglos que habían pasado, seguía pensando en eso, intentando encontrar respuestas a unas preguntas que, tal vez, no la tenían. Suspiró y se mordió el labio inferior, cerrando los ojos durante unos segundos, dejando que el frío nocturno acariciara su piel, aunque ella no sintiera nada ante tal caricia. Fuera como fuera, era agradable, aunque tan solo fuera porque evocaba recuerdos de los escasos momentos en los que fue feliz, casi todos cuando estaba sola, hasta que apareció su maestro en su vida.

Se detuvo ante las palabras del muchacho, observándolo detenidamente y alzó una ceja mientras él hablaba. ─Veo que es completamente sincero, caballero─musitó─Eso es algo nuevo, desde luego, pero me temo que, si esa son sus intenciones y si desea pasar más tiempo en esta maravillosa ciudad, debería plantearse invertir su tiempo en una mujer de las características que busca─le dijo, aunque no aprobaba del todo el hecho de que pensara a utilizar a alguien para esos fines.─No le haga daño cuando la encuentre. Incluso las murallas más altas pueden desquebrajarse.

Ella había sido utilizada, sabía lo que era eso, por eso le había hecho esa petición, que cuando encontrara a esa mujer no le hiciera daño, como se lo hicieron a ella. Sin embargo, ese tipo de pensamientos se evaporaron en cuanto las primeras notas de esa melodía llegó a sus oídos. En ese momento lo único que hizo fue ir corriendo al encuentro del músico y escuchar su canción, imaginar su historia, en silencio. Notó la presencia de Éferon a su lado, pero la muchacha no se movió ni un milímetro, simplemente cerró los ojos, sonrió, y se dejó llevar.

Poco después sintió la mano del muchacho sobre su cintura y como la atraía hacia él. Abrió lentamente los ojos para clavarlos en la mirada clara de su compañero. Sonrió levemente y colocó su mano sobre el hombro del chico, entrelazando la mano que tenía libre con la suya, en la típica posición de baile. Ambos se mecieron al ritmo que marcaba el músico desconocido, dejando que, durante unos segundos, nada más que esa canción y ese momento importara.

Siguiendo sus palabras, se podría decir que la tristeza vive en mí─susurró y dio una vuelta sobre sí misma, mientras sus pies seguían el ritmo de la canción. Pensó durante un instante en las palabras que él había dicho. Quizás tenía razón, quizás…no lo sabía.─Una melodía que puede que nunca esté completa─añadió ella─Un hermoso cumplido, aunque triste ¿no le parece?─le preguntó. En ese momento la música dejó de sonar y aunque por un segundo se opuso a la idea de separarse, terminó por romper la cercanía, soltando sus manos y alejándose un par de pasos. Miró al cielo, negro, todavía oscuro. Faltaba todavía al menos un par de horas para que tuviera que huir, desvanecerse y terminar esa noche.─¿Le apetece cambiar de escenario?─le preguntó─¿Conoce usted todos los secretos de París?



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Jue Abr 28, 2016 4:47 am

El mundo sigue girando
Y seguimos aquí, frente al otro.

Se sentía más cómodo en la noche, misterios e imperturbable. Lo mejor ocurría cuando el sol se ponía y pasear con Rufus a esas altas horas de la noche, le relajaba sobremanera. Siempre paseaba solo con el can, esta noche era diferente por el hecho de que aquella hermosa intrigante y hermosa joven accediese a acompañarle. Curioso que pudiese dibujar con su sola presencia, aún más hermosa aquella oscuridad a la que estaba sucumbida Paris en esos instantes.

Él, un hombre que decía las cosas tal como las pensaba, discrepó en aquella forma de ver el amanecer. No era más que eso , que el sol volviese a nacer un día más ¿solo por eso los amantes debían de huir despavoridos? No entendía aquello, por más que lo pensaba no entendía porque tanta tragedia en eso que llamaban amor cuando podían disfrutar del tiempo que deseasen, sin tener que despedirse una vez saliese el sol. Sonrió de medio lado, mostrando aquellos dientes perlados, una sonrisa segura de sí misma y hechizante.

-Discrepo, sin duda. El día solo brinda más tiempo a aquellos que desean estar juntos, no importa dónde ni cuando mientras los dos quieran estarlo ¿no cree? -no iba a convencerla, tampoco esperaba eso, solo le brindaba su punto de vista -No hay más realidad que esta, huir de ella porque salga el sol es un tanto absurdo, siempre podemos refugiarnos entre las sabanas, allí…ningún rayo de resplandor llega si no se desea -rió por lo bajo, risa que se unió a aquella melodía e inevitablemente, sus pasos se dirigieron hacia ella para comenzar el primer baile de la noche.

Aún algo que había dicho de todo le rondaba por la cabeza “alguien ser tu perdición”, en eso llevaba razón por eso andaba siempre con zapatos de plomo. Nadie debía ser la perdición ni del italiano, ni él de nadie. El baile, les brindaba un suspiro, paz y tranquilidad para ambas almas que seguían divagando por la noche buscando algún sitio en donde sentirlo parte de su ser. ¿Qué mejor lugar que aquel para brindarles una pieza? Aprovechar aquella oscuridad de la noche en la que ambos se sentían más afines.

-No la conozco, no puedo juzgarla. La tristeza es otro sentimiento más como lo es la alegría, la rabia y el miedo. Simplemente, hay que vivir con todos ellos aunque sea infinitamente difícil ¿no le parece? -sonrió, dedicándole una leve reverencia cuando acabó el baile, miró de reojo a su alrededor, lo cierto es que era un recién llegado después de años de ausencia en Paris y ahora mismo no sabría a donde dirigirse para cambiar de escenario -Me gustaría cambiar, comienza a hacer algo de frío ¿cuántos rincones de Paris conoce para huir de la luna, signorina Novalie?

Sonrió, ambos sabían que aquella no era una pregunta cualquiera. Dio por hecho que no fue casualidad que se encontrasen, sus ojos verdes, brillaban como luciérnagas esperando ser él mismo quien la guiase a pesar de haber pedido él que lo hiciese por él.

-Una melodía sin letra, ¿por qué no le ponemos un himno a nuestra melodía? La de nuestro primer baile. No se me da mal cantar, solo espero que estemos a cubierto…por si se ocasiona alguna nube y se moje por mi culpa -rió ofreciéndole su brazo, esperando que ella le llevase donde desease.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Vie Jun 24, 2016 5:16 pm

Novalie no recordaba ya lo que era ver un amanecer o un atardecer y puede que por eso coleccionara ese tipo de cuadros. Vivía de noche, si es que a su existencia se le podía denominar vida. A veces se odiaba con toda su alma, tal vez en demasiadas ocasiones, pero contemplar la admiración que despertaba, por ejemplo, una pintura que ella había descubierto hacía ya demasiado tiempo, era lo que le hacía sentir que, tal vez, todo mereciera la pena. Tal vez esa noche extraña fuera como una de esas obras. Un bálsamo para su tormento.

Era extraño. Al principio había desconfiado del desconocido que se había acercado a ella. Incluso una parte de ella, una pequeña, seguía diciéndole que no se fiara. Su pasado la atemorizaba. Su presente también lo hacía. Y su futuro no parecía que iba a ser muy diferente. Sin embargo, se iba relajando poco a poco, incluso se permitía reír como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Y Éferon, le gustara o no, era el causante de esas carcajadas que se escapaban de sus labios.

La vampiresa sonrió de lado ante sus palabras. ─¿Lo dices por propia experiencia?─le preguntó, y se sorprendió guiñándole un ojo, divertida─¿Has escapado del amanecer, deteniendo el tiempo entre tus sábanas por ser incapaz de ver alejarse a una mujer?─le preguntó, con cierta curiosidad en su voz─Si es así…No eres un casanova demasiado típico. Ellos suelen ser los que arden en deseo de desaparecer antes de que el primer rayo de sol ilumine el tejado de las casas─comentó. Tal vez lo había juzgado mal. Tal vez era distinto. O quizás, solo se trataban de palabras vacías que salían de los labios del muchacho.

La melodía que aquel músico desconocido les estaba regalando hizo que la muchacha se estremeciera por completo. Quizás era la luna, la compañía de Éferon y esas notas lo que hacían que el cuerpo de Novalie vibraba. No lo sabía, y no iba a pensar en eso ahora. Quería dejarse llevar, al ritmo de la canción que los envolvía. Apoyó su mano en el hombro del joven y entrelazó sus dedos con los de la otra mano, mientras se perdía en sus ojos. Si fuera humana, se habría olvidado de respirar durante unos segundos, estaba segura. Y eso le inquietaba, aunque no podía apartarse.

La vida es el contraste de sensaciones que experimentamos. Dolor, tristeza, miedo, alegría…Todo forma parte de nosotros─susurró en su oído─Puede ser complicado, pero nada tendría sentido si no fuera así ¿no crees?─le preguntó. Se quedó en silencio cuando él le preguntó sobre algún sitio del que poder esconderse de la luna. Miró al cielo. Las estrellas parecían ir apagándose poco a poco. Unas horas más y el sol comenzaría a brillar.─Yo no huyo de la luna, Monsieur, es mi más fiel aliada─comenzó a decir─Pero…conozco un buen lugar para poder disfrutar de ella en todo su explendor─le dijo y sin más tomó su mano, acariciándola levemente, poniendo rumbo a la que había sido su casa hasta hacía unas semanas. Un lugar en el que el sol no podía hacerle daño, pues las gruesas cortinas evitaban que cualquier rayo se filtrara en ellas.

La lluvia despierta miles de sensaciones distintas─le dijo entre risas─Canta si es lo que te apetece, siempre puedo encender un fuego para acabar con la humedad que la lluvia deje en nuestros ropajes y en nuestros propios huesos.




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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Vie Jul 08, 2016 10:12 am

Las experiencias, hacen de uno lo que es y será siempre en el largo camino.




Curioso que para un simple humano, la noche fuese su habitual entorno de vida. No había noche que no disfrutase al máximo, conociendo a todo tipo de personas, tratando con tantas que el día les había descubierto… alarmándole que debía irse a dormir. Vivía de noche, era un hecho. No disponía de un hogar propio, visitaba otros hogares ajenos. Enredado entre las sabanas y abrazado a cuerpos de diferentes féminas. No iba a negar su condición, le gustaban las mujeres, pasarlo bien pero nunca le prometió a ninguna nada que no pudiese cumplir.

-Mi experiencia para nada tiene que ver con la de esos “don Juanes”. Nunca prometí nada que sé que no puedo ofrecer. No me diferencia a todos esos hombres que disfrutan de lo más intimo de una mujer pero para mí no es solo eso. Si elijo acompañante es porque sé que esa persona piensa igual que yo. No soy estúpido, no me entrego y dejo que crean cosas que luego no tendrán. No engaño a nadie, voy con la verdad por delante -sonrió de medio lado, dejando escapar una risa, tampoco era especial…solo coherente, no se aprovechaba de absolutamente nadie - ¿Por qué tendría que escaparme? Un desayuno después de una noche de pasión es el mayor de los placeres -

Sus orbes verdes, buscaron los ajenos, sonriendo de lo más divertido. No iba a mentirle, era franco y no le gustaba irse por las nubes. Su mano envolvió la de la joven con tacto, mimándola con aquel simple gesto. No dejó de dedicarle la más tiernas de la sonrisa, su elegancia le tenía totalmente atrapado y él, se desenvolvía del mismo modo. Movimientos elegantes y calculados. La luna la más fiel aliada , para él no solo eso.

-EL manto de la noche siempre termina envolviéndome en cuanto el sol se pone. Mirar a los ojos a mi fiel amante, sería todo un honor y mejor de su lado -se dejó llevar, totalmente confiado, sus orbes verdes no reparaban en otra cosa que no fuese la figura de la joven y sus elegantes movimientos, estaba totalmente eclipsado por ello. Sus ojos verdes, se fijaron en aquella silueta resplandeciente, curioso que pareciese que pudiese hasta tocarle desde su posición, sus pensamientos le llevaron a tararear una nana italiana, la que su abuela le cantaba cuando apenas era un bebé.

Un himno para el italiano, se acercó a ella, dando un par de pasos , uno de sus brazos envolvió la cintura de la fémina y su mano, atrapó la de la joven. Empezó a moverse en el sitio, con un leve movimiento. Ella aún parcialmente apoyada en su pecho, su cabeza en la sien de la hermosura que tenía entre sus brazos. Dejando que sintiese cada nota, su aliento cálido acariciar su cuello y las palabras sobraban en ese mismo instante.

-Hermosa vista. ¿La lluvia mojar nuestros cuerpos? Me encanta caminar bajo la lluvia, me relaja, me hace olvidar en lo que no debo pensar. Debería probarlo, aunque creo que…conociéndola, no le importará mojarse lo más mínimo. Alguna vez debemos probar tal cosa . Caminar mientras la lluvia cubre nuestros cuerpos -lo último lo susurró, tan cerca que sus tentadores labios acariciaron la piel de su mejilla, dejando un suave beso en el lugar.





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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Novalie A. Flamcourt el Vie Oct 28, 2016 3:40 am

Cada fibra del cuerpo de Novalie le pedía que se alejara de ese hombre para, al instante, pedirle todo lo contrario. La vampiresa se encontraba sumergida en un mar de dudas en el que el pasado, su propio miedo y las palabras de aquel desconocido la envolvían. Sabía que no debía ser débil, como lo fue una vez, que tenía que mantener intacto el muro que tanto había tardado en construir a su alrededor. Pero, por un segundo, se preguntó si no sería mejor deshacerse de su coraza, pues esta comenzaba a pesar sobre sus propios hombros.

Escuchó atentamente todo lo que Éferon tenía que contarle, esbozando una ligera sonrisa en sus labios.-No me cabe duda de que sois completamente sincero-comenzó a decir-Pues nadie en su sano juicio hablaría de tal forma si no estuviera diciendo la verdad. Los hombres suelen utilizar palabras dulces para conseguir sus objetivos, pero vos estáis siendo franco-lo miró-No puedo reprocharle nada en ese aspecto-añadió. Y eso era completamente cierto. Había esperado que el susodicho intentara embaucarla con palabras galantes, con frases tan manidas como estudiadas, pero no estaba preparada para tal derroche de sinceridad.

Novalie desvió la mirada hasta sus propias manos cuando él estrechó la suya en una leve caricia que, aunque hubiera intentado que no fuera así, hizo que su cuerpo temblara de una forma apenas perceptible. ¿Qué le ocurría? Tal vez, y solo tal vez, llevaba demasiado tiempo sola y era reconfortante encontrarse con alguien. No quería pensar en nada más, no estaba preparada para darle vueltas al tema, por lo que guardó sus pensamientos al respecto en lo más profundo de su mente. Más adelante, cuando el sol estuviera en lo alto del cielo y ella descansara encerrada en sus aposentos, retomaría esas ideas que se agolpaban en su cabeza, cuando la soledad hiciera de amiga y nadie pudiera descubrirla.

Intuyó, en cierta manera, que él pensaba en pasar la noche a su lado. O lo que los humanos conciben de la noche. La vampiresa no sabía si reir al respecto o sacarle de su error, pues ni ella misma conseguía aclararse. El miedo, el pasado y la posibilidad de tropezar de nuevo por la misma piedra le había impedido siempre acercarse más de la cuenta a cualquier hombre. Kaspar había sido la excepción, pero porque su relación se parecía más a la de un padre y su hija que a cualquier otra cosa, por mucho que su mujer pudiera pensar lo contrario. -¿Cómo va a considerarse a alguien una amante fiel si no has compartido con ella ni una noche?-preguntó, alzando una ceja-¿Suele referirse así a todas sus conquistas? 

La magia de la canción se había adueñado de ambos y sus cuerpos comenzaron a acercarse, al ritmo de la melodía. Manos entrelazadas, miradas que se sostenían...La vampiresa sintió que contenía la respiración, algo que era completamente incierto pues ella no necesitaba respirar para vivir. No eran más que resquicios de su pasado como humana. Sintió el beso en la mejilla que le dio el joven y entreabrió los labios unos segundos, como si quisiera decir algo, pero las posibles palabras se atascaron en su garganta.

-Tal vez en un futuro podamos probar lo que dices-comentó-Bailar bajo la lluvia, pasear...Pero eso no va a ser hoy-susurró. Miró al cielo. No quedaba mucho para que el sol volviera a aparecer. Una hora, tal vez un poco más. Tiempo de sobra para volver a casa, pero una parte de ella no quería que ese encuentro acabara, aunque no sabía muy bien por qué.-¿Tienes refugio esta noche?-le preguntó. No pensaba llevarlo a casa de Kaspar, lo llevaría a la suya. Había decidido confiar en él, al menos de momento, pero eso no significaba que fuera a mostrarle donde residía su maestro. Si se estaba equivocando, se pondría en peligro a ella sola.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

Mensaje por Éferon Gianetti el Miér Nov 30, 2016 5:05 am

Y cuando amanezca...sé que todo habrá sido un sueño.


La sinceridad, era la virtud que brillaba de todas las que poseía. No iba a mentirle ¿para qué? siempre iba de cara, sin esconderse. Una breve sonrisa se formó en su rostro al mencionar lo de “los hombres…”, comprensible que metiese a todos en el mismo saco… era algo que no podía reprocharle pues había de todo en el mundo. No discutiría tal cosa, tampoco se echaría flores ¿para qué? Terminaría perdiendo él mismo en la batalla y ¿qué decir? La compañía de aquella deliciosa señorita le era muy agradable.

Franco como esa sonrisa que podía encandilar a cualquiera, prometiéndolo todo y nada. Rió por su pregunta ¿amante fiel? Lo era y siempre lo sería, no tenía porqué referirse a ese término como un especialista en temas relacionados con el catre. Guardó silencio los segundos suficientes para meditar sus palabras, impulsivo…sí pero en este caso, su impulso no servía en la conversación que había surgido y en la que ponía en duda ciertas cosas.

-La verdad es que no, no suelo referirme así en general. Un amante fiel se puede considerar algo más que… ser bueno en la cama. ¿En qué? ser leal y estar en vilo por un amigo, hacer lo que esté en tu mano para que así sea… para mí ese es otro significado de ser amante fiel y leal -sonrió de lo más cautivador, perdiendo sus pasos tras los de ella. Curioso que tuviese la sensación…como si flotase, al menos así la veía… su propia figura bailar ante sus ojos y eso que solo caminaban hasta un destino desconocido por su parte.

Esperó esas palabras que nunca llegaron, unas que murieron como su beso en la mejilla nívea y perfecta de la joven. Carraspeó incómodo, quizás le había importunado pero esta vez, su impulso volvió a empujarle a besar la otra mejilla y reír, acariciando el lugar con su cálido aliento embriagador. Cerró una de sus orbes esmeralda al notar como pequeñas gotas empezaban a caer del cielo, qué hermosa imagen verla adornada de ellas, se le antojó lo más hermoso que había visto en su vida y sin embargo sabía que esa quizás fuese la última noche…

-Podría decirse que Rufus y yo tenemos un techo donde resguardarnos , espero que lleguemos pronto … y no termine empapado, calado hasta los huesos y enfermo. Está helada -murmuró tomándola de las manos, intentando darle calor y con su propio vaho intentar algo que era completamente imposible, ingenuo humano qué iba a saber. Sin dejar de intentarlo, alzó la mirada, encontrándose de nuevo una vez más. Si se quedaba se calaría hasta los huesos, así que o se marchaba o tendría otro plan… como acompañarla , claro si ella lo deseaba…algo que le corría prisa antes de que las nubes descargasen sobre el cielo parisino.

-¿Me ofrece otro refugio? Un refugio que no sea una triste buhardilla, con solo una mini ventana a la que no poder asomarme para ver la lluvia caer mientras en mi casa… imagino cómo hubiese sido esta noche… con vos, Rufus y este italiano loco, amante y leal -bromeó dedicándole una breve sonrisa de lo más tentadora, soltando su mano…esperando su respuestas, sus actos… el destino los volvía a poner en un interrogante.

¿Qué sería de ellos dos esa noche? La primera y última.



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Re: Un paseo...diferente [Privado-Novalie]

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