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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Nuevos... reencuentros ~#Logan

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Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Eve D'Ascoli el Miér Feb 17, 2016 1:30 pm

A pesar de que adorara pasar tiempo con Isabella, una de mis hermanas mayores, era mas que consciente de una parte de los motivos que hacían que me invitara cada vez que podía a que pasara unos días con ella en París: estaba a la caza de algún pretendiente. Pretendientes que siempre encontraba la manera mas adecuada y educada de rechazar tras un par de encuentros para no herir los sentimientos de mi hermana y a la vez no parecer descortés y mal educada si simplemente me negaba a complacer a mi hermana y conocer al pretendiente de turno. Dejando escapar un suspiro, eché una mirada por la ventana que daba al exterior; era cierto que la casa de mi hermana estaba en la zona mas rica de París, pero para mi nada se comparaba con mi hogar en Italia, echaba de menos la paz que irradiaba el campo, las flores y el aroma del aire, tan distinto al de la ciudad.

Sabía, también, que llegaría el momento en que, con toda seguridad, tendría que abandonar mi hogar de forma definitiva, alejarme de aquello que conocía y adentrarme en un mundo que apenas conocía. Un mundo que apenas conocía y del que esperaba, por el momento, no ver mas de lo que conocía. Sabía que todo tenía su momento y sentía, que mi momento aún no había llegado, que lo sabría en el momento en que éste tuviera su lugar. Soltando otro leve suspiro, me aparté de la ventana, eché una última mirada al espejo que se encontraba a un lado de la habitación que siempre ocupaba cuando venía a casa de mi hermana y, tomando la decisión de forma repentina, me dispuse a salir de la casa. No tenía en mente un lugar, hoy tampoco tenía nada programado por hacer y tampoco esperaba ninguna visita en casa, aún había pasado poco desde el último intento de mi hermana por emparejarme, así que iba a tardar unos meses en encontrar al siguiente pretendiente que ella considerara adecuado para mi.

Era por ello, que tenía y disponía todo el tiempo que deseara mientras volviera antes de la hora de la comida, y aunque sabía que mi hermana hubiera preferido que saliera con la compañía de un escolta o una dama de compañía, no se encontraba en casa como para hacerme aceptar a llevar algún acompañante conmigo a dónde fuera que me dirigiera. Durante varios minutos, anduve por las calles, sin ningún rumbo, hasta que finalmente mis propios pasos me condujeron hasta el jardín botánico. Tenía que admitir que éste era, con bastante probabilidad, por no decir y asegurar que lo era de forma segura, el lugar que mas me gustaba de todo París, tal vez debido a que me hacía sentir un poco mas cerca de casa. Tras pasear un poco por el lugar, admirando la belleza de las flores y su agradable aroma, finalmente me acomodé en uno de los bancos y, rodeada de flores, me dispuse a sacar el libro que había traído conmigo, cómo siempre solía hacer cuando salía de casa, y disfrutar de tanto la lectura, como del lugar cómo del clima. A fin de cuentas, no creía que hubiera nada que pudiera llegar a ensombrecer el día, excepto el aburrimiento tal vez, pero eso no era algo que estuviera dispuesta a permitir que sucediera.


Última edición por Eve D'Ascoli el Lun Jul 11, 2016 12:37 pm, editado 2 veces




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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Logan Tisdale el Lun Feb 22, 2016 10:40 am

Bostecé algo cansado cerrando aquel libro que tenía sobre el escritorio, mientras seguía reclinado en el sillón, sin hallar ninguna prueba de aquel libro que tanto ansiaba en mí poder. Llevaba ya ocho años tras su pista y sabía que estaba aquí, en París. Por eso no me había movido de la capital Francesa ni había vuelto a Escocia. Aunque en realidad no tenía ganas de volver. El que fuera Conde era uno de los motivos para quedarme en París, no me gustaba demasiado el título que mi padre antes de morir me había otorgado… un título que siempre supe que en algún momento heredaría, pero jamás pensé que pudiera ser tan rápido.  Ni en aquellas circunstancias tampoco. Por eso jamás dejaría de buscar aquel libro, porque una parte de mí me pedía que no cesara en la búsqueda, mientras la otra solo clamaba por venganza. Y la tendría, tarde o temprano la tendría… y disfrutaría plenamente de ellas.

Levanté mi vista hacia la puerta cuando sentí unos golpes en ella, dejándome ver a Fritz asomándose y pasando al interior de la estancia. Era mediodía y ya estaba en aquella habitación en busca de pistas. A pesar de que no quise en su momento Fritz se negó a dejarme ir solo a París, había servido a mí familia durante toda su vida y así haría hasta el día de su muerte. Debía de reconocer que me había sido de mucha utilidad, se encargaba de la casa y de proporcionarme todo aquello que necesitaba. Al igual que se encargaba de hablar con los clientes, le decían lo que quería y luego él, después de hablarlo conmigo, les decía mis condiciones y lo que costaría al igual que el día que se llevaría a cabo.


-Señor, debo informarle de que le ha llegado una carta notificada. Es de uno de sus clientes –se explicó al ver cómo enarcaba una ceja ante la mención de la carta, me acerqué levantándome del sillón hasta él y tomé la carta en mis manos- La acaba de traer el cartero –era algo extraño que recibiera cartas, mucho menos de un cliente cuando sabían expresamente, que debían de comunicarse a través de Fritz. Abrí la carta y leí el contenido con una sonrisa, uno de mis clientes había encontrado un objeto que llevaba tiempo buscando y requería de mis servicios como pago por el objeto. Sonreí de lado y dejé la carta en el escritorio.
-Saldré en cambiarme Fritz, prepare todo para mí partida –me alejé dejando allí al mayordomo y cuando bajé una vez cambiado de ropa me despedí de él- Volveré por la tarde, a lo sumo a la noche, ten todo preparado. Esta noche vendrá el cliente, me falta algo para lo que me pide así que iré a buscarlo.

Fritz asintió con la cabeza y me marché de la mansión montándome en el carruaje hasta el centro de la ciudad. Sabía muy bien dónde podría encontrar aquel ingrediente que necesitaba, y debía de irme al Jardín Botánico. En mí fuero interno agradecía al que hubiera pensado en poner semejante jardín el la ciudad. para la mayoría de las personas sería un lugar más al que acudir, en mí caso, podría encontrar plantas para los hechizos y otras cosas de mayor utilidad.

Cuando llegué el ambiente estaba bastante tranquilo, era mediodía y mucha de la gente estaría en sus respectivas casas, por lo que seguramente no tendría ningún problema para coger aquello que necesitaba. Sabía qué era lo que estaba buscando y dónde podría encontrarlo, así que me dirigí directamente hacia el lugar encontrando que estaba medio vacío. Salvo que había una joven tumbada en un banco leyendo justo en el lugar donde debía de coger aquello que más necesitaba.

Vi que tan solo era una humana por lo que no correría ningún tipo de peligro, ya que no era otra hechicera ni nadie peligroso. Aunque, viéndola mejor, no parecía que pudiera presentar ningún tipo de peligro. Al quedarme algo más cerca de ella me di cuenta de que algo me llamaba la atención…algo que mi memoria comenzó a buscar hasta intentar dar con lo que era…y fruncí el ceño cuando supe de qué se trataba: nos conocíamos. Era raro coincidir con alguien en París ya que había dejado a todos aquellos que conocía en Escocia, pero aquella mujer que tenía delante de mí me era muy familiar, y mi mente evocó el momento exacto en el que nos conocimos; fue en una de las tantas fiestas burocráticas a la que tuve que asistir, como hijo de Conde que era. Me la habían presentado ya que alguien de su familia, no lograba recordar quién, también era de la realeza.
Sin embargo como debía de coger un par de las flores que estaba a su alrededor, me acerqué con paso firme hasta ponerme delante de ella, tapándole algo el sol mientras seguía enfrascada con su lectura.



-Creo que está entre algo que deseo obtener, señorita D’Ascoli –gracias a la memoria eidética que tenía, todo aquello que me dijeran, viera, o escuchara se quedaba grabado en mi cerebro, de forma permanente- Así que levántese porque no tengo todo el día, querida.

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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Eve D'Ascoli el Lun Mar 07, 2016 6:56 pm

Realmente era agradable el hecho de que hubiera un lugar tan apacible como éste en una ciudad tan bulliciosa como lo era París, puesto que realmente era agradable el hecho de poder escuchar hasta el canto de las aves de lugar, sin que voces ni el sonido de los carruajes moviéndose por las calles. El lugar era un completo remanso de paz, hasta el punto que había sucedido, mas de una vez, que tuvieran que mandar a alguien por mi, porque yo misma perdía totalmente la noción del tiempo. Permanecí completamente sumida en mi propio mundo, entre mis pensamientos y la lectura por un largo tiempo, o así me lo parecía, hasta que algo, o mas bien alguien, se interpuso entre mi fuente de luz y yo y una voz me sacó de mi pensamientos. Dejando escapar un breve suspiro, levanté mi mirada hacia quién me había hablado y, tras quedarme pensativa por unos momentos, intentando localizar de dónde le conocía, o mas bien, de dónde me era familiar, finalmente le pude localizar, en una de las fiestas que mi padre había organizado años atrás.

También es un placer verle de nuevo, señor Tisalde —respondí con un tono tranquilo, apacible. Probablemente, a cualquier otro, el tono con el que me había hablado y la manera en que lo había hecho le hubiera molestado, pero se necesitaba mucho mas que eso para provocar molestia en mi—. ¿A qué viene tanta prisa? —pregunté con calma, observando atentamente su aura en busca de cualquier indicativo de que se encontrase molesto o que yo me encontrara en una situación mas bien... delicada. Rechazando la posibilidad de que pudiera estar molesto conmigo casi de inmediato, recorrí con mi mirada el lugar en busca de aquello que podía ser lo que buscaba y que, según él, yo me encontraba en medio. Mi mirada finalmente se quedó en una planta que se encontraba justo detrás del banco en el que me encontraba. Estirando el brazo, tomé la planta con delicadeza y la hice girar entre mis dedos antes de volver a mirarle esbozando una dulce y pacífica sonrisa.

¿Es ésto lo que está buscando? —pregunté aunque, al parecer, por la expresión de su rostro en realidad no tenía que ni siquiera preguntar, ya que ésta me lo decía todo. Dejando escapar un suspiro, volví a alargar el brazo, tendiéndole la planta. No era precisamente una planta que yo usaría, pero que sabía bien que otros hechiceros le daban un uso bastante frecuente—. No era necesario ir con prisas —dije con suavidad— sólo tenía que pedirla y yo misma se la hubiera entregado sin ninguna reticencia —aunque, ahora tampoco tenía ningún problema en dársela sin mas. Dejé escapar un breve suspiro— yo no soy nadie para juzgar o no el uso que usted le quiera dar a ésta planta —le dediqué una breve y sincera sonrisa— a fin de cuentas, es usted bastante mayor cómo para saber lo que es bueno o no —musité, no con un tono que pretendiera sonar reprobatorio o pre-juicioso, no cuando no me consideraba superior a nivel moral cómo para hacer algo así—. Solo tenga cuidado, la magia negra siempre acarrea efectos negativos a quién la usa con demasiada frecuencia —desvié la mirada— supongo que, ahora que tiene lo que quería, se va a ir como una exaltación para aprovechar el tiempo que le he hecho perder —dije sin mirarle mientras mi mirada recorría de nuevo las plantas del lugar y pensaba detenidamente el porqué de que mis pasos me hubieran llevado precisamente a éste banco en vez de algún otro... a fin de cuentas... nada sucedía sin una razón o un motivo.




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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Logan Tisdale el Miér Mar 16, 2016 10:16 am

Me quedé esperando a que la mujer se moviera, se levantara del banco y me dejara coger aquella planta para poder seguir con mí camino. Tenía que hacer más cosas aparte de esa y no quería perder demasiado el tiempo en aquel lugar. No por nada, sino porque simplemente ya era bastante que hubiera salido a la ciudad en plena luz del día. Algo que me incomodaba totalmente, pero que de vez en cuando tenía que hacer si quería conseguir ciertas… cosas.
Aunque se lo mandaba todo a Fritz, ciertas hierbas y elementos debía de conseguirlos por mí cuenta ya que él no sabría dónde encontrarlos, o lo que requería de cada uno de ellos.

Alcé una ceja cuando dijo mi apellido dándome a entender que también me había reconocido, al igual que yo a ella. Sabía exactamente que la había conocido en Escocia, en una de las fiestas que su padre había dado y a la que, por narices, había tocado ir porque era el hijo de un Conde, y como tal, mi presencia en esa fiesta era obligatoria. Era algo que odiaba enormemente y por eso mismo había dejado atrás Escocia… además del asunto del libro, del cual cada vez estaba más cerca su búsqueda. Si había aceptado adquirir el título de Conde era porque no me quedaba de otra, mi padre antes de morir lo había dejado todo preparado y aunque era algo que no me gustase en absoluto, debía de cumplir. En parte, me sentía en la obligación de hacerlo. Si no hubiera sido por mí mi padre no hubiera muerto…

Sacudí la cabeza dejando esos pensamientos a un lado mientras me concentraba en la mujer que tenía delante de mí. ¿Cómo se llamaba? Ah, sí. Eve. Eve D’Ascoli. Hija de un Conde Italiano, y la más pequeña según me había dicho mi padre. Y por lo que me dijo, también era la única que había heredado la magia… ninguno poseía magia salvo ella. Algo poco común.


-No sabría deciros si es realmente un placer, señorita D’Ascoli. Para mí no es un placer en absolutola tranquilidad que desprendía aquella mujer era algo que chocaba fuertemente con mi personalidad y carácter. No poseía ni un gramo de paciencia y tranquilidad, por lo que sentirla a mí alrededor hacía que me enervara un poco- Mis asuntos no son de su incumbencia, ni mis prisas tampoco. Solo apártese y déjeme coger lo que he venido a buscar –me quedé observando como se giraba y miraba en dirección donde estaba aquella planta que necesitaba conseguir.

Seguí sus movimientos y vi como alargaba el brazo y cogía uno de los tallos arrancándolo de donde estaba, mientras lo observaba. Seguramente estaría pesando sus usos que tenía aquella planta, y podría tener varios usos dependiendo del tipo de magia que emplearas. En cuanto alargó el brazo para dármela, la cogí guardándola en la bolsa que llevaba encima para meter todo lo que iba a necesitar.



-Gracias, señorita D’Ascoli. Pero necesito más –estaba seguro de que había notado la ironía en la primera palabra, mientras ladeaba mi sonrisa y esperaba a que se apartara. Bufé algo cansado por sus palabras- Cierto, no le incumbe para nada el uso que quiera darle a esta planta. Seguramente sabrá que tiene varios usos además de la magia negra pero… eso es algo que solamente me atañe a mí. Oh, ¿se preocupa por mí? –me reí entre dientes- ¿Por qué debería de hacerlo? Aunque nos hayan presentado en sociedad ninguno tenemos una relación que sea cordial, así que, ¿por qué preocuparse? ¿Acaso su naturaleza bondadosa le incita a preocuparse por cada persona que va a acometer algo que está… mal? –Me reí divertido por aquello, cruzándome de brazos- Eso es algo que me parece sumamente divertido. ¿Es así? Lo lamento por usted, seguramente se estará preocupando a cada minuto del día.


 

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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Eve D'Ascoli el Sáb Jun 11, 2016 1:18 am

Era mas que consciente de que se encontraba impaciente, por lo que podía deducir que no era precisamente alguien que encajara en un ambiente tranquilo y apacible, si no que fuera mas bien alguien que estuviera acostumbrado a hacer las cosas rápido, con prisas y sin disfrutar ni apreciar aquello que se tenía al alcance, que la vida misma ofrecía de forma generosa y altruista. Dejando escapar un suspiro, tras un momento, cerré el libro y negando levemente con la cabeza me aparté lo justo para que pudiera coger sin problema alguno el resto de las plantas si era lo que quería. Sin decir nada por un momento, le observé antes de decir nada, mientras intentaba elegir las mejores palabras para expresar aquello que verdaderamente pensaba, aquellas palabras que eran dictadas tanto por mi yo consciente como por el yo que en ocasiones iba mas allá del presente y de las cosas que ya habían llegado a suceder.

Puede burlarse todo lo que quiera señor Tisalde —musité tras un momento con calma sin dejar que me molestara su actitud— es cierto que apenas nos conocemos y que, tal vez, antes de hoy solo hayamos coincidido en eventos sociales y no hayamos hablado mas allá de las simples palabras que se usan por mera cortesía, pero hay cosas que van mas allá del entendimiento humano, mas allá del ahora y del pasado —mi mirada se clavó por un momento en el firmamento, perdida en la inmensidad azul de éste mientras dejaba que mis pensamientos fluyeran por si mismos— puede que ahora no comprenda mis palabras, que crea que solo las esté diciendo por quedar bien en un intento de agradar o que las subestime pensando que me estoy preocupando por alguien a quién apenas conozco, pero eso no hará que ésas sean menos sinceras ni verídicas ni va a teñirlas de malicia o segundas intenciones ocultas —alisé delicadamente la tela de mi falda antes de seguir con mis palabras

en algunas ocasiones, perseguir una obsesión no da los resultados deseados una vez se obtiene el objetivo perseguido y una vez se alcanza el vacío y la decepción es lo único que queda, otras el precio para conseguir lo deseado puede llegar a resultar mucho mayor de lo esperado, algo que nunca creíste que tuvieras que pasar. Pero en ambas situaciones, dicha obsesión consume todo lo demás, hasta a uno mismo —mi mirada finalmente dejó el firmamento para mirarle a él— puede que piense que estoy hablando por hablar, sin saber de lo que hablo, puede que tenga razón, puede que no haya experimentado la obsesión por mi misma, puede que no haya pasado parte de mis horas pensando en algo sin poder quitármelo de la cabeza —cerré los ojos por un momento— pero por contrapartida he llegado a conocer y vislumbrar aquello que les deparaba a aquellos que vivían por una obsesión sin ser capaces de pensar en nada mas que eso para distinguir a alguien en esa situación. La verdadera pregunta aquí está en si se dejará ayudar o aceptará la ayuda de alguien que ni le quiere ningún daño ni tiene motivos para pensar en dañarle —musité, levantándome y mirándole mientras dejaba que las palabras flotaran en el aire.




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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Logan Tisdale el Lun Jul 11, 2016 1:50 pm

La miré enarcando una ceja por un momento mientras veía como se apartaba para dejarme coger las flores que necesitaba y meterlas a la bolsa que había traído, porque necesitaba más que lo había cogido y precisamente ella estaba justo en medio. Sus palabras flotaron en el aire mientras esperaba que se moviera hasta que finalmente lo hizo, dejándome espacio cerrando el libro que llevaba entre manos para que pudiera coger aquello por lo que había venido a buscar.

Lancé un suspiro por tener que estar escuchando sus palabras y rodé los ojos, dejándome claro que no nos conocíamos, tan sólo de haber cruzado un par de palabras y de conversaciones banales que no tenían sentido alguno. Yo la recordaba, mi memoria eidética me impedía olvidar cualquier cosa que hubiera visto, leído o escuchado… por lo que la recordaba a ella, en las veces que nos habíamos cruzado, y las conversaciones que habíamos tenido.

Nada fuera de la normal, yo tenía que asistir por obligación de mí padre a aquellas reuniones y, por ello, había tenido también que entablar conversación con gente a la cual no conocía y con la que realmente no quería entablar ningún tipo de relación. Pero eso era lo que tenía ser Conde y acompañar a las fiestas a tú padre, que tenías que hacer por obligación. Y no es que pudiera negarme, aprendí hace muchos años lo que podía pasar si me negaba y no era algo que quise revivir en futuras ocasiones.



-Señorita D’Ascoli, recuerdo perfectamente las conversaciones que mantuvimos y las escasas dos veces que nos encontramos, es algo que por desgracia debo de tener en mí memoria quiera o no –me acerqué para coger lo que necesitaba sacando una pequeña navaja que tenía escondida y cortar el tallo de la flor, guardándola posteriormente en la bolsa- Como bien ha dicho apenas nos conocemos y, aunque crea que me estoy burlando de usted, lo único que me produce es… gracia, a la hora de querer intentar salvar a alguien de hacer algo malo cuando es su política moral quien no se lo permite –la miré de reojo- es usted la que se pone limitaciones y trabas, no yo, no vivo bajo una regla moral estrictamente dicha como quizás esté viviendo usted… por lo que, no entiendo, su afán por… intentar conducirme al buen camino –me reí de forma sardónica, porque sí que me estaba produciendo gracia todo aquello. No me conocía de nada y, sin embargo, quería ayudarme.

Terminé de coger lo que necesitaba mientras ella soltaba otra diatriba, esta vez, sobre la obsesión que me hizo rodar los ojos. Era como el sermón que una madre daba a un hijo cuando estaba haciendo las cosas mal y quería llevarlo por el buen camino, o al menos, a mí me lo estaba pareciendo. Cerré la bolsa, guardé la navaja, y la miré ahora delante de mí estando de pie. Lancé un suspiro, miré al cielo, y luego clavé mis ojos en los suyos azules.



-No entiendo por qué intenta llevarme por un camino el cual yo no he escogido, además, ¿qué le puede importar a usted? No es nada mío como para que tenga que tener ese cargo de conciencia… salvo que su mayor afán sea reconducir a los demás al buen camino, si es así, déjeme decirle que conmigo no lo va a conseguir. Soy un diablo, y me encanta serlo –le sonreí con una sonrisa ladina, y me crucé de brazos- Parece que sabe muy bien de lo que es la obsesión, sin embargo, hasta usted misma ha reconocido que no ha tenido dicha obsesión por lo que…no sé si alabarla, o encontrarla totalmente estúpida por decir tal cosa –me mordí el labio- Dígame, señorita D’Ascoli, ¿qué es lo que quiere usted de mí? ¿O qué pretende conseguir conmigo? Quizás si se dejara de rodeos, cosa que odio, podríamos incluso a… llegar a un acuerdo. ¿Qué le parece? No puede negarme que es… tentador. –ladeé mi cabeza divertido con aquello. Vaya vaya, ni que se hubiera autoproclamado ángel, y si era así, yo iba a ser el demonio que la corrompiera.


 

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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Eve D'Ascoli el Mar Jul 19, 2016 3:18 pm

Un suspiro se escapó de entre mis labios y negué ligeramente con la cabeza antes de volver a mirarle de nuevo ¿cómo iba a hacerlo? Me quedaba claro de que no era alguien paciente, de la misma manera que se había percatado de que había algo mas tras mis palabras. En medio de mis propios pensamientos, me mordí ligeramente el labio, mientras repasaba mentalmente las pocas imágenes que había podido vislumbrar momentos antes cuando mis dedos habían rozado levemente los suyos al entregarle la planta. Era consciente de que eran muy pocos los que, tras ser informados de algo que podía suceder o sucedería en el futuro, mantenían la calma y la compostura y, temía y, estaba segura de que, sabiendo el contenido de la misma, él no iba a ser de esos pocos. —No quiero nada de usted y no pretendo conseguir nada —respondí calmadamente tras un momento— cada uno debe ser consciente de las que son sus propias limitaciones y sus propias virtudes y habilidades, cómo del control de las mismas. Usted conocerá las suyas y las podrá llegar a controlar en mayor o menor grado, de la misma manera que yo conozco las mías y se cómo funcionan y cómo suelen actuar.

Mi mirada se apartó de la suya por un momento, recorriendo con cautela los alrededores, en busca de cualquiera que pudiera estar  demasiado cerca cómo para poder llegar a oír dicha conversación, pero, tras asegurarme que no era así, dejé escapar un nuevo suspiro antes de volver a hablar, mientras mi semblante se tornaba serio y mi voz sonó mas cauta—. Corríjame si me equivoco señor Tisalde —musité— está usted a la caza de un libro, un libro el cuál no es capaz de encontrar de ninguna de las maneras y cada vez que cree que se acerca y que está a punto de conseguirlo, el rastro del mismo se desvanece. —Mi voz se silenció mientras le observaba, sin perder detalle de cualquiera que pudiera ser su reacción ante mis palabras, a fin de cuentas, eran pocas las maneras a través de las que podría llegar a conocer ésa información sin que él me la hubiera facilitado. Mordiéndome el labio inferior en un gesto reflexivo, fue mi propio instinto el que me instó a completar mis palabras añadiendo otras— a pesar de ello... —musité dando un par de pasos atrás, aumentando la distancia entre ambos, haciendo caso de mi propio instinto el cual me decía que me alejara lentamente.

No, no se dónde esta dicho libro, obviamente no se, ni quiero saber cuál es el contenido del mismo y no, no soy yo quien lo tiene —de forma inconsciente di otro paso atrás— pero... —dudé por un momento— si su futuro mas... cercano, no cambia... dará con él pronto —por un momento, recordé con bastante nitidez las imágenes que había vislumbrado; una discusión, él y una mujer que sostenía un libro con una sonrisa de triunfo y superioridad en sus labios, cómo si ésta hubiera vencido o ganado en algo. Podía ver con claridad algunos detalles de la escena, cómo la que era la portada del libro, la expresión de superioridad de la mujer, a él, pero no podía definir con la misma claridad los rasgos de la mujer, ni el lugar ni el tiempo en el que éste sucedía... solo la sensación de que éso sucedería dentro de los próximos meses. Pero... ¿Cómo iba a decirle a alguien que estaba obsesionado con dicho libro, que podía saber quién lo tenía, pero que no era capaz de darle detalles mas precisos de los que me proporcionaba mi propia premonición? Estaba segura de que no bastaría ni sería suficiente.




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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Logan Tisdale el Dom Ago 14, 2016 10:08 am

Aquel pequeño ángel, que así se había autoproclamado delante de mí, parecía que tenía algo más allá del trasfondo de aquella conversación. Podía notarlo en sus gestos y en la forma en la que tenía de mirarme… podía decir que no tenía o no quería nada de mí, pero había algo en su forma de actuar que me decía que era todo lo contrario. La cautela con la que me hablaba, como si estuviera escogiendo las palabras adecuadas, eran lo que más había llamado mí atención.

Lejos de eso, tras ver cómo se comportaba, la miré detenidamente durante unos cuantos segundos en los que intenté ver ese algo que me había llamado la atención y por el cual sabía que ella tenía algo que, quizá, pudiera interesarme. Evidentemente la bondad y lo buena que era estaba más que descartado, como bien había dicho, era un completo diablo y me gustaba serlo… mientras que ella era como un ángel piadoso. Se había preocupado por lo que pudiera llegar a hacer con aquellas plantas e, incluso, de su mal uso. ¿Qué le importaba a ella que le diera un buen o mal uso?

Eso debía de ser solamente cosa mía, algo que a ella no le incumbía y que no le iba a decir absolutamente nada… por el mismo motivo. No podía pretender que solamente con aquellas palabras confiara en ella y le contara absolutamente todo… ni de coña. No me fiaba de la gente, por muy buena que fuera, al final todos acababan corrompiéndose y ella con lo pura que era sería como un corderito atado si alguien intentaba cambiarla. Una presa demasiado fácil. El hecho de que la haya visto un par de veces tampoco significaba nada, en el mundo en el que me movía, cualquier paso en falso podía ser tú final.

Los cazadores parecían que no tenían ningún tipo de interés en nosotros, pero por el contrario los Inquisidores estaban buscándonos como si fuéramos la única orden en el día. Sentían un gran afán por quemar a la gente viva y no iba a permitir que nadie me encontrara, y ella debía de andarse con cuidado pese a su apariencia de buena… nada era lo que parecía en aquel mundo.



-Entonces creo que esta conversación se termina aquí, señora D’Ascoli. Solamente había venido con el fin de cortar unas plantas que necesitaba y, puesto que ya las tengo, lo único que hago aquí es perder el tiempo. Si me disculpa –dije con un tono de rintintín, con un falso gesto de reverencia que era más bien una burla en sí misma- tengo cosas que hacer –me giré cerrando bien la bolsa donde llevaba aquello que había ido a buscar y comencé a dar un par de pasos hasta que su voz llegó hasta mis oídos. Me paré en cuanto comenzó a hablar y, por un momento, hasta me quedé casi congelado en el sitio cuando dijo tras lo que iba buscando. Apreté con fuerza la bolsa que llevaba en la mano y me giré para mirarla, de la forma más fría y que te hacía sentir como mí mirada te traspasaba, deshaciendo los pasos que había hecho hasta quedar a la altura de ella de nuevo, que retrocedió un paso y le concedí aquello. Chica lista.- ¿Qué es lo que acabas de decir? Explícate, Eve –la rabia comenzaba a dominar mí voz y el tono frío de mis palabras iban a juego con mí mirada, fría y dura. Mí gesto se puso tenso por completo mientras esperaba a que ella continuara y se explicara y me dijera, también, por qué sabía todo eso y quién se lo había dicho. Enarqué una ceja cuando dijo las siguientes tres palabras, y cuando ella dio un paso atrás, yo di un paso hacia delante- ¿A pesar de ello…? –le insté volviendo a acercarme a ella de nuevo- La paciencia no es una de mis virtudes, por lo que te aconsejo que hables y rápido –porque sino yo mismo la haría hablar, y no iban a gustarle mis métodos.

Me quedé un poco más helado cuando dijo que no sabía del contenido del libro, algo el cual me alegraba, y que no sabía donde estaba ni quién lo tenía… pero que, si todo seguía así, daría con él en un futuro próximo. ¿Cómo cojones lo sabía ella? Volvió a alejarse otro paso más y, esta vez, volví a acercarme pero pegándome a ella haciendo que al retroceder chocara contra una de las paredes de aquel jardín, encarcelándola entre la pared y mí cuerpo. Quería respuestas y las quería ya, había soltado una bomba de relojería y no podía pretender que me quedara callado sin hacer nada. Me acerqué a ella hasta pegar mí cuerpo al suyo.


-Está bien, señorita D’Ascoli, ahora sí que ha captado todo mí interés –cogí una de sus muñecas con una de mis manos y la apreté, mientras intentaba contener la rabia que me recorría e intentando organizar mis pensamientos- Ahora, vas a indagar mucho más en eso que me has dicho, y me vas a decir con exactitud y con todo el detalle que recuerdes por qué sabes eso. Aunque supongo que será a través de una visión que no quiero saber por qué la has tenido. Pero ahora vas a cantar como un pajarito y me vas a decir, con precisión, qué es lo que recuerdas y has visto… porque sé que hay más. Y si decides que no quieres decírmelo, lo haré yo, y no será por las buenas. Así que tú decides.


 

Logan Tisdale
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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

Mensaje por Eve D'Ascoli el Mar Oct 18, 2016 1:01 pm

Tal y cómo había sospechado, su reacción no había sido para nada buena. Incluso peor de lo que hubiera podido pensar. Dejando escapar un suspiro y ocultando, lo mejor que podía, tanto el hecho de que el agarre sobre mi muñeca me dolía cómo el hecho de que su excesiva cercanía me incomodaba en gran medida, intenté invocar toda la calma y la serenidad que fuera capaz de conseguir en este momento y en esta situación. Mordiéndome ligeramente el labio, mi mirada buscó la suya, con la suficiente firmeza y determinación como para no amedrentarme ante la misma. —No son necesarias las amenazas, —dije, intentando que mi voz sonara calmada y pacífica— te contaré todo lo que sé y recuerdo de la visión que tuve, pero necesito espacio y que me sueltes; si no podrían darse... interferencias —musité aunque sabía que era bastante probable que no lo hiciera. Por ello mismo, dejé escapar un nuevo suspiro y cerré los ojos, intentando concentrarme en ello a la vez que intentaba ignorar la situación en la que me encontraba. Poco a poco, la escena volvió a mi mente, tal vez incluso con mayor nitidez de la que recordaba, las voces sonaban en mis oídos cómo si me encontrara ahí, dejando que solo pudiera alcanzar fragmentos inconclusos de las mismas, frases que, para mi, no tenían el mas mínimo significado. Ignorando éso por un momento, intenté concentrarme en aquello que, a pesar de todo, no era capaz de recordar con nitidez por mucho que lo intentara y, tras unos minutos, volví a abrir los ojos para mirarle.

El lugar tiene toda la apariencia de una sala de estar de una mansión, por el aspecto del mobiliario pertenece a alguien realmente adinerado. A diferencia de cómo debería de ser una sala de estar, esta es fría, a pesar de estar lujosamente amueblada, no tiene alma, solo un aspecto de perfección superficial, cómo si ésta solo sirviera cómo lugar de negocios, no como un lugar en dónde... relajarse. —Empecé a explicar, incluyendo en ello las sensaciones que el mismo lugar en que eso sucedía; lugar que yo no conocía, en dónde nunca había estado y, si podía elegir, en dónde prefería no pisar—. La estancia esta levemente iluminada, a pesar de que haya algunas luces encendidas, un ventanal con las cortinas abiertas y una chimenea encendida. Todo apunta a que es al atardecer o cerca del mismo. —Pensativa, me mordí el labio, mientras intentaba seguir describiendo la escena— Solo hay dos personas en la sala, de pie, pero encima de la mesa del té se encuentra una campanilla para llamar al servicio. La misma mesa con la campanilla se encuentra entre las dos personas en la habitación. Tú te encuentras cara la chimenea, con una expresión infinitamente peor que la que tienes ahora mismo, hasta el punto en que parece que, las llamas que abrasan los troncos de madera, brillen también en tus pupilas.

Un nuevo suspiro se escapa de entre mis labios llegado al momento mas... complicado de la descripción, pues ¿cómo describir a alguien de quién no eres capaz de ver el rostro claramente?— Frente a ti, se encuentra ella —musité finalmente tras una breve vacilación, fruto de mis dudas sobre cómo describirla cuándo la recordaba... borrosa—. En este punto, la descripción tal vez sea... vaga y escasa, puesto que no puedo recordar su rostro. Sólo sé que es una mujer, alta, delgada y rubia. Quién parece disfrutar ensalzando su aspecto si se tiene en cuenta su... ropa —me mordí el labio, cerrando de nuevo los ojos, intentando, aunque fuera por un momento, perfilar un poco mas de su apariencia, intento que resulta vano, puesto que aunque puedo recordar su expresión, no puedo recordar su rostro. Tras un suspiro resignado, vuelvo a abrir los ojos, mirándole de nuevo. — Aunque no pueda recordar su... rostro, si destaca su... expresión, el aura y la actitud que ésta desprende —un escalofrío me invade, recorriendo todo mi cuerpo mientras que, la sensación desagradable de que no me gustaría nada encontrarme con esa mujer me invade a pesar de mis propias creencias me recorre juntamente con un ligero temblor—. La actitud de la misma es de superioridad, cómo si ésta fuera la vencedora de algo. Parece como si estuviera paladeando el momento, disfrutando cada mínimo momento y detalle y que esté dispuesta a prolongarlo lo suficientemente cómo para que su satisfacción sea máxima y se sienta lo suficientemente saciada cómo para dejarlo ir. —Una vez las palabras surcan el aire, por escasos momentos, desvío mi mirada hacia un punto indefinido del horizonte, intentando recobrar un poco la calma, alejar la mala sensación que, esa mujer en mis recuerdos, me ha producido sin ni siquiera encontrarse en el mismo lugar que yo.




Eve D'Ascoli
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Re: Nuevos... reencuentros ~#Logan

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