Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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(Época Actual) Destino.

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(Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Vie Feb 26, 2016 7:13 pm

Desde que había despertado en París dentro de el cuarto de Lakme por allá de 1920 que me sentía como si hubiera vuelto a nacer. Según sus palabras yo era la que tanto le había insistido en convertirme en "un alma eterna" sin importar que no recordara nada, y como ella me tenía mucho cariño así lo había hecho.

En ocasiones me sentía desesperada por no saber de que familia provenía o si me encontraba con alguien... ¿Tenia hijos? Para mi suerte la supuesta "amiga" tan sólo se hecho a reír mientras negaba todo y me dijo que poco a poco recordaría lo necesario, mientras tanto tenía que aprender a sobrevivir como vampiro.

Curiosamente fui aprendiendo muy rápido para ser neófita como Lakme aseguraba, era como si desde hace décadas estuviera acostumbrada a cazar, esconderme de la luz y a dominar mis poderes entre otras cosas. Algunas cosas no tenían mucho sentido dentro de lo que me había explicado pero nunca me atreví a llevarle la contra.

Meses después Lakme nuevamente hizo otra cosa sin sentido, preparó sus maletas y se despidió de mi después de unos meses viviendo juntas. No me había dicho nada del porque su decisión más que una promesa de que volveríamos a vernos. Me pidió abandonar esa casa y me hizo jurar que me cuidaria, tuve que prometerle que a nadie le contaria sobre ella o sobre quien era, mucho menos debía convertir a alguien. Todo era muy extraño pero, aún así jamás desconfie de ella.

Pasaron los años y me translade a Estados Unidos en donde me hice cargo de los negocios de varios clubes nocturnos por los cuales alguna vez me pasaba. Lakme me había dicho que aquellos lugares eran míos desde hace tiempo así que no dude en "retomar labores" y poco a poco aquellos lugares fueron cambiando con el paso de los años... Desde los shows nocturnos con bailes excéntricos de los 40, hasta las típicas chicas a gogo bailando dentro de las jaulas que hicieron tan populares los 70's.

Para no levantar ninguna sospecha acerca de mi forma de vida me pasaba muy poco por aquellos lugares, cuando lo creía conveniente me maquillaba cicatrices o arrugas nuevas. En mis conversaciones con los empleados me inventaba historias de una familia; hermanas, sobrinas, esposo, hijas... Hasta que me despedía de ellos anunciando que mi supuesta "hija" o "sobrina" se encargaría de todo y yo me marchaba. Para esto era usual que tambien cambiara mi cabello, forma de vestir y en ocasiones hasta ensayaba 'tics' que hacían a mi distinta 'descendencia' única. Estaba sola en esto.

Multiples veces descargue mis frustraciones en algún hombre, cuidaba mucho que no fuera gente importante o que no me vieran con él muchas veces. Desgraciadamente si no me trataban como me gustaba o consideraba que su vida no valía la pena aprovechaba para alimentarme y asegurarme de que no vivieran para contarlo.

En la mañana de navidad del año 2015 una carta llegó a mi suite en Nueva York... Mi nombre ahora era Asher Buttler, sin embargo el sobre no tenía remitente ni destinatario aunque, no era necesario para darme cuenta de quien venía: Lakme.

En aquél entonces la "exitosa y rubia empresaria Asher" había pasado la noche con Diego, mi prometido. Era el único al que no había querido asesinar y me siguió buscando por años después de haber sobrevivido a mi algunas noches. Tenía 2 años saliendo con él y nunca me preguntaba nada sobre porque no salía a desayunar con él o porque no me gustaba salir por las tardes, era un hombre muy comprensivo asi que al proponerme matrimonio pensé que la idea no era tan mala sobretodo si quería seguir fingiendo tener descendencia.

Diego sabia que tenia un secreto, pero aún no había tenido el valor para contárselo. Quiza lo haría tarde o temprano.

La carta de Lakme era muy breve: tenia que estar en España el último día del año, hospedarme en un hotel grande y extraño llamado "Los patos" para esperar a que llegara alguien de su confianza a la media noche que me explicaría todo.

-Perdoname por irme sin avisar, no te molestes conmigo... -intenté tranquilizar a Diego del otro lado de la bocina del celular mientras caminaba por toda la suite con mi vestido negro. -...yo sé que ya son muchos secretos. Esta vez te juro que  te contaré todo ¿Esta bien? ...sí, no hay más secretos después de esto. -prometí segura de mi decisión. -Yo también te quiero, Feliz año nuevo. -me despedí finalmente antes de colgar el celular y tirarme al sillón con una copa de champagne.

Físico Actual:

Las 12 campanadas sonaron inmediatamente después de eso.

-Feliz año nuevo Asher... Natalie, Scarlett, Vanessa, Jazmín, Isabella... Lilith. -levanté mi copa para brindar  sola pero, antes de poder beber un solo sorbo el timbre de mi habitación sonó haciendo que me levantara rápido para dirigirme a la puerta.

-Si eres quien creo, entonces quiero una explicación final para todo esto... y ya no estoy dispuesta a esperar otro año más, ni un día si quiera. -reclamé a aquel extraño apenas abrí la puerta para ponerle fin a todo este embrollo.



“Prendimos la llama por el final...”



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Dom Feb 28, 2016 5:32 pm

Allá en París, pleno años veinte…
Una guerra que terminaba, y para muchos un boom de oportunidades y riqueza; mientras otros en la miseria se recuperaban de todo lo perdido.
Una época donde la sociedad se vio de sus encorsetados valores tradicionales, tanto en su espíritu como en su misma estética se veía tal cambio.

Hubo despedidas, hubo sacrificios… Habían sido años felices desde que había introducido a Lilith en el mundo de la inmortalidad. Por fin una compañera de eternidad, una perfecta compañera con la tenía su más y sus menos, eran dos tornados que chocaban, pero a la vez aquella atronadora fuerza sentía una atracción fatal.

Una decisión, difícil, pero por el bien de todo. Lakme le había borrado la memoria y se quedaría en París con ella fingiendo ser su Sire, Lucciano se marcharía al sur, a España. Él se convertiría simplemente en un desconocido, para su dolor y sentir.

Al principio pensó que no iba a superarlo, y de algún modo debía de haber sido así, cuando en sus rezos nocturnos a dioses
Como en un retiro, no dio demasiado de su rastro para el mundo, vivió en la tranquilidad en un pueblecito alejado donde la única preocupación que tenía la gente era la ganadería y los cultivos para tener contentos a los “Señoritos”. Las noticias de una república que sucedía a otra, un Rey destronado, y luego una guerra por estallar. Una guerra entre propios hermanos, una guerra civil que solo pudo atraerle como buen soldado que había sido.
“Luca” se hacía llamar en ese entonces, se identificaba como extranjero que apoyaba el bando rojo; como había hecho muchos otros que venían de países extranjeros a unirse en aquella lucha, a aquella guerra donde él había elegido el bando perdedor.
Y allí fue donde la conocería. Ella, madre soltera que llevaba consigo una niña de apenas unos 8 años, miliciana; no tardaron mucho en casarse, y no llegaron a pasar apenas dos años cuando la perdería…

Ella sabía perfecta de su secreto, es más, ella había procurado protegerlo de todo mal.
Fue aquella noche cuando despertaría por el temblor que se aferraba a su lado, Elena, su ahora hijastra llevaba allí toda la noche junto a él, escondida en aquel agujero; y el letargo del día no había hecho que se inmutara.
Palabras breves de la pequeña, que solo le contó que su madre la había encerrado allí, que “los habían encontrado”.

Una búsqueda sin fin, y un oficial nacional al que sacar recuerdos. En un camión se los había llevado a todos; la mujer había sido rapadas y humilladas ante todos, y luego vino el momento de desplazarlas para fusilarlas; ella había saltado del camión buscando la libertad, pero solo encontró una muerte por bala y una fosa común donde sería enterrada.

Ante estos acontecimientos y como muchos había hecho, el vampiro se llevó a Elena con él a Francia, para empezar una vida como tutor y padre, pero poco duro su compañía, ingresándola en un Liceo para señoritas, legándole un nuevo negocio que prosperaba se marchó a una guerra que empezaba a tener fin.
Una muerte fingida en guerra, la fuerza de un motor de una moto, y no hubo tierra donde permanecer en años. Viajo perdiéndose en nuevas culturas, sin detenerse, esperando algo… Y ese algo llegaría con una llamada de Lakme, que ahora se hacía llamar Ebony, y un encargo: “Ha llegado el momento, nos vamos a reunir todos. Sé que ahora vives en Granada, Lilith en dos días pisará la ciudad, necesito que se la enseñes.”
Enmudecido no supo que decir, más sentir la impaciencia de un niño ante la ilusión.

- ¡Feliz año nuevo padre! -Una anciana en su sillón, le había despertado de sus pensamientos, había llegado el día.

- ¡Feliz año nuevo abuela! -Él le sonrió, y tomó un retrato en blanco y negro, se veía a sí mismo vestido de uniforme militar, portaba un bigote a la moda de la época y un parche en su ojo tuerto, así había conocido tanto a Elena su hijastra, como a su esposa.

Ahora volvía a tener ambos ojos, del mismo color, se había rasurado aquel horrible bigote y llevaba un peino un tanto mas moderno.

- ¿Padre vuelves a tener ambos ojos? -Dijo la anciana, confundida. El alzhéimer la consumía, y a pesar de ser acertada su afirmación, ahora Lucciano fingía ser su nieto. Un nieto que se dedicaba todas las tardes a hacerle compañía y que, en su soledad, había pasado el año nuevo con ella, cosa que debería haber hecho sus hijos y nietos.

-A veces ocurren milagros… Y ahora vamos a dormir. -La cuidadora se dispuso a llevarla a su cama, Lucciano solo se despidió y se marchó, ahora tenía un asunto que llevaba años esperando.


Frío seco, que se esfumaba con una buena chaqueta de cuero. La velocidad de su moto, y la entrada de un hotel.
Las calles rebosaban de vida, año nuevo, tiempo de festividades. El vampiro impaciente, llegó a la puerta de la habitación, pegó a la puerta y ella le abrió la puerta.

No supo que decir, es más, se quedó paralizado frente a su imagen. Su físico había cambiado en algunos aspectos, ahora lucía un cabello rubio y bien largo, pero seguía siendo ella. Una belleza, peligrosa, una fuerza de la naturaleza que había conseguido desafiarle una y otra vez. Su fuerza de la naturaleza, su… “fierecilla salvaje”.

-Lilith… -Solo consiguió pronunciar. En seguida espabilo y reacciono. -Feliz año, eh… puedes llamarme “Lucciano”, supongo que Lakme te habrá hablado de mí, aunque ahora me hago llamar, “Luca”… -Se sintió estúpido.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Vie Mar 04, 2016 6:39 pm

Mis palabras de bienvenida habían sido bruscas y poco amables al igual que la expresión de mi cara, pero esta cambió de inmediato al escuchar mi nombre de entre sus labios con tanta sorpresa y una naturalidad que me había quitado el aliento. Supuse que había notado el cambio en mi cara y me sentí ligeramente avergonzada mientras el a su momento también hablaba en tono nervioso.

-EH... Sí me.. Me dijo que alguien vendría por mi... pero... no me detalló mucho realmente... -hablé pausadamente y luego me quedé callada mientras lo miraba, su forma de mirarme me hizo sentir algo en el pecho como si mi instinto tratara de advertirme alguna cosa. Un silencio incómodo nació y se quedó presente durante unos minutos.

-Oh, lo... Lo siento. Pasa. -Me retiré de la puerta y lo hice caminar hacia adentro de el pasillo que llevaba hasta la sala de la suite. -Es que... Tiene años que nadie me llama por mi nombre y fue algo sorpresivo. -cerre la puerta y me adelanté por enfrente de el extraño hombre para señalarle uno de los 3 sillones en donde podía sentarse, uno de ellos aún tenía marcada un poco mi figura en donde había estado anteriormente. -Que tonteria... Debí suponer que Lakme te lo diría. -reí.

Lo observé sentarse y mirarme detalladamente. Una parte de mi comenzó a sentirse algo nerviosa como las señoritas de colegio al estar cerca de un muchacho, como ni siquiera mi prometido había logrado hacerme sentir, eso me provocó un sentimiento de culpa e incomodidad.

-Mira... No sé que más te haya dicho de mi pero, no quiero hacer nada hasta no verla primero o que me digas lo que está sucediendo. -me senté en un sillón diferente al del hombre para evitar estar cerca suyo. -... Y antes de que me digas otra cosa... -interrumpí antes de que hablara. -...me gustaría que me entendieses. Después de todo me imagino que también a ti te convirtieron a esto. -señalé mi cuerpo refiriéndome a la inmortalidad que tenía con cara de desagrado. Con el paso de los años el  alimentarme de sangre y sólo poder salir en las noches en compañia de la eterna soledad era algo que me tenía fastidiada. -...Tu sabes lo que es ser convertido. -insistí dando a entender que Lakme había dado esa explicación a mi amnesia. -Es como si perdieras una parte de ti, como si a pesar de poder vivir para siempre algo dentro de tu pecho está muerto y sientes que no vas a recuperarlo jamás porque un dia simplemente despertaste y... Ya se había esfumado sin dejar rastro. -No saber nada de mi pasado me tenia frustrada y desesperada. Hice un breve silencio para recuperar la compostura. -Sólo ella sabe quien soy... Necesito verla.

Vi su anillo y sonreí al acordarme de algo.

-¿Sabes? Hay alguien que me hace olvidarme a veces de lo sola que estoy y a pesar de todo el misterio que me rodea, él nunca me ha juzgado... -me sentí en más confianza y me pasé a su lado en el sillón para mostrarle el diamante en forma de flor sujetado a un aro de plata en mi mano izquierda.
Anillo:

-...solo que Lakme antes de irse me hizo jurar no confesarle a nadie lo que era y yo ya no deseo tener mas secretos con mi prometido. -el hombre sujetó mi mano mientras observaba atentamente el anillo algo sorprendido. Giré la palma de mi mano y sujete su dedo en donde el también tenía un anillo. -¿Y ella?, ¿Sabe quien eres?, ¿Es como... Nosotros? -se me dificultaba pronunciar la palabra "vampiro" o "inmortal".



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Dom Mar 13, 2016 6:47 pm

Ella había notado su nerviosismo, y eso le hizo sentirse más estúpido. Él, el rey de los depredadores.
Ahora parecía haberla enervado también, pero era de destacar que llevaba décadas esperando aquel encuentro. Aunque no se hubiese producido como él se lo había imaginado.
Lilith cuando lo miraba, veía en él un desconocido, y es que una decisión del pasado, necesaria, había borrado sus recuerdos como humana y de otra época donde ella había nacido. Lucciano ya no formaba parte de su historia, en su mente no era su Hacedor, ni su Sire, aunque ella era tan de su sangre como él de ella.
La había podido sentir desde la distancia, latiendo y aquello se había convertido en un consuelo y conformismo, ya que su vástago, pensaba que Lakme le había convertido. Al menos la había tenido a ella de protectora y maestra, quien mejor que su propia Hacedora, quien mejor que aquella antigua inmortal tan especial para ambos.

-Tranquila, y lo siento. No sé cómo he de llamarte en esta época Nebt, digo, Lakme. ¡Son tantos nombres! Me habló de ti como Lilith. -Paso tras su invitación, sin atender demasiado a la suntuosa decoración dela habitación ni al sonido de las risas y petardos de entre las calles. El mundo celebraba el año nuevo, y él en su interior celebraba aquel encuentro.

Silencios extraños, silencios incómodos. ¡Si él pudiese contarle todo! Pero no. Aun no era el momento, le había dicho su Hacedora con una de aquellas sonrisas misteriosas.

-Tenemos algo en común. Ambos somos vástago de la misma persona, Lakme. -Se sentó en el asiento tras su invitación, no podía mirarla de aquel modo, con incredulidad, como si viese un espejismo. De vez en cuando apartaba la mirada, para disimular. -Aunque a mí me creo mucho antes, creo que fui su primer éxito, tras muchos intentos fallidos… -Dejo aquello en el aire.

Por sus explicaciones, parecía que no le gustase demasiado ser inmortal, o que al menos lo hubiese aborrecido. Si ella supiese que se había conocido por una búsqueda irrefrenable de ella misma por hacerse con aquella condición, y que en su día se había convertido en la inmortal perfecta, tanto como él. Ambos habían encontrado en aquel traje de poder y longevidad, uno hecha a medida, como si siempre hubiese sido su destino, y ahora se la veía tan contraria de ello.

-Es posible que sepa más o menos lo mismo que tú, aunque tal vez algo más, pero… Hay cosas que debo de reservarme. No es el momento. -Habló con suavidad, con aquella voz tan suya e inconfundible acariciante en el aire. -Al parecer no somos los únicos convocados, no sé lo que ella te habrá contado o dejar ver, si la conoces tan bien como yo, recuerda que ella no es un vampiro como cualquiera. Es especial, y fue creada con un “sino” que cumplir, y al parecer esto tiene vinculación con ello. -Lucciano se giró pensativo en anillo que llevaba en el dedo. -Ella solo me ha dado unas pocas indicaciones, que debía de visitarte en éste hotel, a esta hora y esta noche. Que debía de mostraste la ciudad y… -Saco de un bolsillo de su chaqueta dos frascos pequeños con un líquido que no terminaba ser escarlata ni negro, era sangre, pero no una común. -… y que cuando el amanecer se acerque bebamos esto. Cuando lo bebamos dijo que “comprenderemos”.

Se lo mostró acercándoselo, pero no llego a entregárselo, es más se mostró reservado y volvió a guardarlo en su bolsillo.

-Yo confió plenamente en ella, y cumpliré con sus instrucciones a rajatabla. -La mirada de fascinación efímeramente se borró, pasando a una rotunda seriedad y aquella sombra amenazante que consigo siempre llevaba, otorgándole una enorme presencia y denotando su ancianidad. -Así que, si queremos verla, tendremos que esperar a que se ponga en contacto. Sé de seguro, que está en esta ciudad y ahora se hace llamar Ebony. -Le sonrió borrando esa seriedad, y desprendiendo confianza. -Está atando ciertos cabos, no debemos preocuparnos, además añadió en su mensaje “divertíos”.

Una muestra de que ella pensaba que era más joven de lo que realmente era, una muestra que su humanidad estaba bien latente, a diferencia de en tiempos primigenios donde ella había sido a su lado tan feroz e igual, en el trato a la humanidad.
Como por inercia no pudo evitar tomar su mano para mirar el anillo, y sumándole su sonrisa de felicidad, ¡era tan bonita! Sintió una primera oleada de punzadas de celos. ¿Prometida?

Su voz le hizo salir de sus pensamientos, cuando ella se refirió a su anillo.

-No nos conviene que los mortales lo sepan, créeme, es mejor. -Reafirmo. - ¿Ella? Si, lo sabía. En tiempos difíciles para ocultarse se necesita que alguien te proteja de algún modo… Pero eso fue hace casi 80 años… -Le mostró su otra mano, en su dedo meñique estaba la pareja de su anillo, señal de “viudedad”. -Fue corto, dos años, o tres. Pero estuvo bien, cuando ella murió me hice cargo de su hija, y aún sigo haciéndome cargo… Piensa que soy su nieto. Creo que se lo debo. -Se silenció, apartando la mirada al reflejo de los cristales de la ventana. - ¿Él lo sabe? ¿Le amas? -Fue una pregunta indiscreta, y el tono frío no fue disimulado, de nuevo los celos.

Silencio por un instante, la recuperación de que debía contenerse. Ella no tenía culpa, ambos habían tenido vidas distintas y numerosos amantes, aunque Lucciano no había recordado haberse enamorado de otra persona, que no hubiese sido ella desde entonces.

-Deberíamos ir poniéndonos en marcha, ¿no crees? Aunque si lo deseas puedes seguir preguntando. -Se levantó de su asiento, carraspeando e incómodo, intentaba disimular aquellos celos.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Vie Abr 01, 2016 3:23 am

El lugar se llenó de un silencio cómodo y eterno cada que nuestras miradas chocaban, mi sentido auditivo que normalmente era muy agudo no era capás de apreciar los sonidos de la fiesta de afuera porque lo único que existía para mis oídos ahora era su voz rasposa la cual me hacía sentir en un lugar cómodo a pesar de no conocerlo.

Cuando me preguntó sobre Lakme un desconcierto tocó mi mente. Suspiré tristemente a pesar de no poder sentir el aire, la costumbre de siempre tratar de expresarme como un humano me hacía hacer cosas como esa.

-Nunca quiso contarme, siempre me decía que todo lo sabría a su debido tiempo. -hablé en voz baja. Me sentí como tonta y fuera de lugar ante toda la situación. ¿Qué estaba haciendo yo aquí realmente? -Sé que ella es diferente... Aún no puedo saber bien por qué pero yo confío totalmente en Lakme. –confesé, aunque realmente no tenía otra opción de todas formas. -Ella es... La única amiga que he podido tener y si me ha dejado en tus manos he de confiar en ella entonces. -sonreí sin prestarle demasiada atención a los frascos, no tenía mucho caso insistir y preguntar sobre lo que era si ni el mismo lo entendía del todo.

El hombre al cual aún no sabía cómo llamar tenía unos ojos brillantes, algo especial había en esa forma de observarme y a diferencia de las primeras veces cuando recién abrí la puerta ésta vez me sentía algo conmovida y ya no me incomodaba más su presencia. Lo observé tranquilamente mientras me dejaba guiar por su voz como si fuera una bella canción, era como el sonido perfecto para mis oídos.

Varias veces mi propia mirada había chocado con la de él observándome minuciosamente el rostro como si deseara tocarlo, pero inmediatamente se desviaba perdiendo los ojos en alguna otra parte, pensé que tenía mucha curiosidad por conocer a la otra vástago de su creadora pero seguro no quería incomodarme, así que preferí hacer como que no me daba cuenta de su tierna mirada.

Luego le hablé de mis planes para el futuro con un humano al cual le tenía mucho aprecio, la sonrisa al acordarme de él salió sin darme cuenta pues realmente se había convertido en alguien importante desde que lo había conocido sin embargo, inmediatamente aquella sonrisa que se me había dibujado se desvaneció al mencionar el vampiro lo poco conveniente que era el convivir con los humanos.

-Entonces... ¿No debo hacerlo? -apenas pude susurrar sin poder esconder mi tristeza al pensar en cómo se sentiría mi prometido si cancelara el compromiso.
El hombre me dio la sensación de ser una buena persona al contarme sobre su fallecida esposa y agradecí dentro de mi cabeza que Lakme me hubiera mandado alguien como él. La desconfianza al extraño de pronto ya había desaparecido por completo.

Una vez más su mirada esquivó la mía para preguntarme algo que me hizo sentir un poco avergonzada.

-¿Amor? -jamás había pensado realmente en eso. ¿Acaso y sólo estaba con él porque ya no quería sentirme tan sola? -Hm... ¿Acaso unos asesinos como nosotros somos capaces de sentir algo como eso? -Silencio. Me di cuenta de que sin querer había esquivado la pregunta pues la verdad es que ni yo misma sabía la respuesta a eso.

Esta vez yo volteé mi cara de lado contrario a él para evadirlo esperando a que me vinieran las palabras a la mente del cielo o algo que me ayudara a explicar lo que realmente sentía, ni yo lo sabía.

-Yo... –empecé a hablar mientras analizaba la situación. -…fui capás de asesinar durante muchos años a muchos hombres sin sentir una pizca de culpa. -Recordé las caras de aquellos hombres que visitaban mis clubes nocturnos y se me acercaban para conquistarme, con ellos solía desquitar mi soledad en ocasiones y los seducía hasta el cuarto. La mayoría de las veces no salían con vida de ese lugar y si lo hacían era porque consideraba que eran demasiado buenos para morir esa misma noche. –Cuando conocí a Diego no fui capás de terminar con su vida… sin embargo el regresó todas las noches a buscarme. –solté una pequeña risa. –Traté de poner distancia para que no terminara muriendo en mis manos… y una noche yo termine en las de él llorando. –suspiré al recordar esa escena en la que él me había encontrado deprimida mientras me acababa la segunda botella de vino. A veces la soledad llegaba a frustrarme y llenarme de desesperación porque ni siquiera tenía un recuerdo de alguien a quien extrañar.

Me llegó aquel sentimiento de nuevo cuando volví a pensar en eso así que detuve mi plática para tratar de recuperar el control. Jugueteé con mis manos un poco nerviosamente y luego de un rato por fin conseguí superar esos tristes pensamientos de nuevo.

-¿Sabes? –volteé a verlo. –Es muy extraño que casi siempre sea tan comprensivo conmigo y no pregunte sobre porque no salgo en las mañanas, porque me pongo tan ansiosa cuando llega la noche o estos escapes tan repentinos… Es por eso que ya no quiero mentirle, tiene que saber lo que soy si pienso compartir parte de mi vida con él. Pero tiene que saber que jamás me atrevería a hacerle daño, nunca.

Esperaba que mi compañero lo entendiera y estuviera de acuerdo con mi decisión, pero de no estarlo tampoco era algo que me importara mucho ya que al final haría lo que yo considerara correcto y algo dentro de mí me decía que él sabía que al final yo haría lo que quisiera.

-¿Sabes? Ese "amor profundo" que aparece en las películas y del que hablan todos los humanos creo que son exageraciones... O quizá y para nosotros los inmortales el amor es diferente al de ellos. –Hice una pequeña pausa y acaricié mi anillo. –Por lo menos no es tan intenso ni mucho menos doloroso. -la conclusión a la que había llegado sonaba lógica para mí. -Tú con tus sentimientos inmortales amaste a tu esposa y de igual forma esto que siento por Diego... seguro es amor. Sí, lo es. -un enorme alivio inundó mi pecho. Realmente nunca me había puesto a pensar en lo que sentía por él hasta ahora y me sentía mejor al pensar que estaba con él por "sentimientos" y no por dejar de estar sola.

La expresión del otro vampiro al escuchar mis conclusiones me hizo sentir algo incómoda. ¿Acaso le molestaba que quisiera rebelarle sobre nosotros a mi prometido?, ¿O el que hubiera mencionado a su difunta esposa?

Carraspeo un poco y dio por terminado el tema de manera brusca.

-Eh... No por ahora. Salgamos de aquí. –Actuaba extraño y me hacía sentir aún más extraño a mí.

Cogí mi celular y la tarjeta que usaba como llave a la puerta del cuarto para meterlos en una cartera pequeña, me levanté rápido como si tratara de huir de la situación esperando que aquella energía tan pesada se desvaneciera en cuanto saliéramos de ahí.

Él se levantó detrás de mí y caminamos hasta la puerta para encaminarnos a la salida del hotel.

Mi pecho no se encontró tranquilo cuando camine a través del pasillo acompañada del hombre, mi cuello se sintió algo tenso y parecía como si mi cuerpo estuviera tratando de advertirme sobre algo. No hablamos mucho y apenas nos miramos en el trayecto hasta el elevador pero yo no podía evitar observarlo con la orilla de mis ojos fingiendo que veía hacía el frente. ¿Acaso todos los demás vampiros eran así de extraños?, ¿Este tipo de atracción tan “rara” se sentía con los demás?

El pasillo se me había hecho eterno mientras íbamos esquivando a la gente enfiestada apresurada por llegar a su habitación, parejas apasionadas que no se aguantaban las ganas, chicas corriendo a cambiarse para irse a la siguiente celebración, ancianos cansados de todo el desorden y hasta una que otra persona cargando con un amigo ebrio para llevarlo a descansar.

Apenas llegamos al elevador no pude contener más la risa y reírme de estos últimos.

-A veces me pregunto si en mi vida humana llegué a estar tan ebria hasta llegar a hacer mucho escándalo. -finalmente logré romper un poco el hielo al entrar al elevador y cerrarse las puertas. -...es que tú no tienes idea del carácter tan pesado y terco que me cargo. –él apretó los botones y yo seguí hablando. –No por nada aquellos amantes de una noche sólo duraban eso… A veces me daban lástima, pero cuando recordaba el pequeño coraje que me habían hecho pasar se me quitaba. -si bien no me sentía muy cómoda tener que sobrevivir de vidas ajenas, aun así no me arrepentía de las víctimas que habían caído ante mi necio temperamento.

Las puertas del elevador se abrieron dando paso al lobby que había que cruzar para llegar hasta la puerta de salida.

-Tómalo como advertencia, amenaza, aviso… o lo que tú quieras, pero te diré una cosa Lucciano... -al fin me había decidido por un nombre por el cual dirigirme a él, me resultaba más cómodo y elegante. -Nunca me lleves la contra, porque te guste o no... Siempre saldré ganando. –sonreí muy segura y caminé por delante hasta la salida.

-Ah… -recordé algo más justo al llegar a la puerta de salida y me di la media vuelta. -..Y en caso de que no ganara, créeme… pelearé como una fiera hasta conseguir lo que quiero.

Cruzamos la puerta hacia la gran ciudad que nos esperaba el resto de la noche.
Si Lucciano podía entender eso quizá y esta podría ser una amistad que durara más allá de esta noche… quizá podría ser una relación que durara por toda la eternidad.



“Prendimos la llama por el final...”



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Mar Abr 05, 2016 7:35 pm

Un momento de silencio incómodo y largo. Él había sido descarado y directo ante la indiscreción de su pregunta, intento disimular su leve molestia ante aquella noticia, ¿pero que esperaba? ¿qué ella le recibiese con brazos abiertos? Ella no sabía ni quien era, no le recordaba y ahora solo veía ante ella un desconocido que se comportaba de forma extraña
 
Sin quererlo Lucciano bajó el rostro y miró el suelo pensativo, se sentía decepcionado consigo mismo, y aquel recuerdo de la pena que había sentido ante su perdida se le antojo que paseaba por el interior de su alma. Recordándole lo difícil que había sido apartar su imagen de la mente, desterrarla a un recuerdo lejano.
 
Sus labios se curvaron irónicos ante la respuesta de ella, aun no la miraba solo la atendía.
Ella estaba preocupada por su identidad inmortal y de la carencia de sentimientos. Cierto era que él tenía la capaz de sentir más que ninguno o por el contrario apagar el botón de la conciencia, pero igualmente seguían sintiendo, ya que no eran máquinas autómatas carentes de corazón. Dejaban de sentirse más humanos para pasar a un estado más salvaje, donde no se había apagado ningún sentimiento, solo se había despertado al depredador de sed de sangre.
 
-Podemos llegar a sentir más que ninguno, y la culpa no es algo que solo nosotros somos capaces de apagar… Hay muchos seres humanos que lo hacen, y muy a menudo. -Dijo, mientras levantaba su vista a ella y le miraba con seriedad. -Él que se lo digas o no, ya es cosa tuya. -Estaba sonando un tanto borde, pero era inevitable. -Pero ten en cuenta las consecuencias que pueden venir de ello… A no ser que quieras hacerlo “Tu compañero” en el futuro… A veces encontramos las personas adecuadas para una vida, corta o no. Ya es tu decisión. -Le miro las manos nerviosas, le dolía decirle aquello, ¿y si quería un compañero? Estaba en su derecho. Aunque el hecho que ella eligiese a otro, cuando en un pasado él la había elegido a ella, era un pensamiento doloroso. Al fin y al cabo, él era su Hacedor, le había regalado de su sangre la inmortalidad, formaba parte de su mismo espíritu.
 
Al ver girar su anillo y escuchar sus preguntas y conclusiones, él la imito y luego la miro de aquella manera que solo sabía mirarla a ella. Era inevitable, la había esperado tanto tiempo que no le importaba la relación que tuviese con ella, se conformaba con solo tenerla.
 
-No ame a mi esposa, no de ese modo… Cariño y la quise. -Encogió los hombros, realmente Lucciano había amado a pocas personas en su vida con aquella profundidad. A Lakme la amaba con fe ciega y devoción, no había un amor romántico por el medio como lo había sido con Lilith, un amor tan intenso que sería capaz de destruir el mundo. -Es diferente en la persona más bien, y mientras más verdadero más doloroso se puede volver, más… -Por un momento sus ojos se volvieron gachos a los labios de ella, y sus manos se entrelazaron contenidas. Ojalá pudiese besarla con aquel desenfreno, trago saliva y pronto volvió a dirigir su mirada a ella. -… más te engancha por dentro.
 
Ella había carraspeado dando por zanjado el tema, y para él mejor, la situación se estaba volviendo más y más incómoda y él no sabía si podría contenerse en su promesa.
 
Lucciano se levantó y la siguió por el pasillo hasta el ascensor. Por el camino estaba silenciosos, la incomodidad latente en la habitación aun la llevaban arrastrando.
El vampiro como viaje costumbre quiso meterse las manos en los bolsillos, pero recordó que los vaqueros que usaban en aquella época eran ciertamente ajustados y luego recordó la inutilidad de unos bolsillos que no podían ser usados; como alternativa metió las manos en la chaqueta de cuero disimulado.
 
Por fin llegaron al ascensor, y lo miró a ambos en el reflejo del espejo de éste mismo. Ella estaba bellísima dispuesta para salir de fiesta, y él en cambio vestía más informal, pero sin perder su elegancia, más pasear en su moto.
 
-Te pones a cantar… -Río ante su cuestión sobre la embriaguez. “Y al parecer yo también”. Ese último pensamiento le hizo ruborizarse y sentir vergüenza de sí mismo. -… o eso al menos es lo que me han contado. -Intento disimular rápidamente, no podía parar de sonreír aquel recuerdo de una París lejana en el tiempo le hacía sonreír, de aquel modo, ya que probablemente aquel recuerdo la avergonzaría.
 
Había ocurrido semanas anteriores a que ella perdiese sus recuerdos. Se habían colado en una joven Torre Eiffel bien subidos de alcohol entre risas y besos, miraban la ciudad de la luz bajo sus pies y decían más tonterías de la cuenta. Lilith había escuchado a un muchacho, que en el futuro se convertiría en el famoso Charles Trenet, cantar una cancioncilla un tanto pegadiza "Boum". Sin quererlo y a causa de lo que había bebido, Lilith no paraba de cantar la canción que nunca terminaba, y a veces al repetirla comenzaba lentamente para luego volver a cantarla a una velocidad increíble que hacía que esta se convirtiese en un tremendo trabalenguas. Sin saber cómo fue evolucionando la historia, Lucciano termino haciéndole los coros con sonidos de animales, y luego ambos alternando sus puestos de cantantes. Y así trascurrió la noche, donde lo “hicieron” allí mismo un par de veces hasta que el amanecer les obligó a buscar refugio. Al día siguiente la resaca era para recordarla, y la canción seguía en sus mentes.
 
El ascensor llego a su destino, y la moto de Lucciano les esperaba. Él comenzó a prepararla, mientras las calles desprendías una vida que pronto se apagaría, cuando el cansancio se hiciese con los más jóvenes y el alcohol y la fiesta agotasen sus fuerzas. Años nuevo convertía la noche en un nuevo día.
 
-Necesitaras más noches para ver los mejores rincones de Granada, esta noche solo podré hacerte una ruta exprés. Te voy a llevar a uno de mis lugares preferidos. -Sube.
 
Cuando ella subió hicieron el primer tramo con la moto recorriendo calle Carreterías para luego llegar a Reyes Católico. Justo en Plaza Nueva, fue donde el recorrido en moto se terminó.
-Espero que te manejes bien con ese calzado, porque ahora solo vamos a caminar. -Le sonrió, invitándole a que la siguiese por aquellas calles empedradas y estrechas, pegadas al río.







Adentrarse por el Paseo del Darro era como viajar en el tiempo, a una Granada del medievo y en pleno Al-Andalus.
 
-Entonces, a modo curiosidad. ¿Qué te ha contado de mí Lakme? -Estaba seguro que ella le habría contado más cosas sobre él a lo largo de los años que ambas había compartido, y que no solo se había limitado a hablar de sus instrucciones. 



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Miér Abr 20, 2016 1:52 am

Resople algo molesta ante su respuesta, "Ten en cuenta las consecuencias que pueden venir con ello", ¿Que no tenía otra forma de ayudarme?, ¿No me había puesto atención a que no estaba dispuesta a lastimar a Diego de ninguna forma?

La molestia de inmediato se borró de mi mente al sentir su mirada la cual ya había dejado de incomodarme y en su lugar ahora me sonrojaba junto a aquellas palabras de su opinión respecto al amor.

Tomé aire y suspire despacio.
¿Suspire?
Si, lo había hecho y esta vez no era controlado ni por costumbre... Lo había hecho porque algo dentro de mi pecho se había movido, como si mi corazón hubiera vuelto a latir y quisiera saltar hacia afuera de mi cuerpo. Por primera vez y por un breve segundo en toda mi vida (o en la que yo recordaba) me sentí... ¿Viva?

Tonterías.

Deseché la absurda idea, era imposible saber ese sentir si yo no recordaba nada de mi pasado. Prosegui a salir de la habitación.

-¿Como dices? -respondí ante su segura respuesta de que yo cantaba cuando me embriagaba. Mas luego el vampiro corrigió al decir que eso solo era lo que había escuchado lo cual pensé que tenía más lógica, quizá Lakme le había contado algo de mi pasado que a mi no.

Pude notar una ligera sonrisa en sus labios causándome una gran comodidad, el muro entre nosotros parecía estar callendo rápidamente y a mi me agradaba la idea de tener a alguien de mi misma naturaleza de amigo aparte de mi creadora.

Miré asombrada la moto y con un poco de temor, hacía años que no veía tan de cerca una ni mucho menos había tenido la necesidad de montarme en algo como eso. Lo vi a los ojos preguntando con la mirada si acaso era una broma teniendo la esperanza de que detras apareciera un carro... Hablaba enserio.

Me había acostumbrado tanto ya a una vida extravagante y con lujos incluso desde que vivía con Lakme que batalle mucho para subir al vehiculo con el vestido entallado.

-A donde sea que vayamos... Para la próxima vez asegurate de avisarme de que no nos iremos en un transporte común. -no iba a batallar más para montarme, un aparato como ese no iba a derrotarme. Tomé el extremo de mi vestido y lo rompí de lado de la pierna derecha hasta un poco abajo de mis caderas, eso sería suficiente para poder abrirlas y subirme a la moto. -De las pocas cosas que me agradan de la inmortalidad es que ya no importa mucho destruir algunas cosas materiales... Ni aunque sean de diseñadores exclusivos. -sonrei y me subí a la moto.

Bajarse de el vehículo de dos ruedas ya no suponía un gran reto, pero poner un pie sobre aquel suelo empedrado con los tacones que me cargaba esa noche era diferente.

-Maravilloso... -susurré sarcásticamente. -Cuando Lakme me dijo que viniera a España, solamente me dijo que alguien estaría conmigo para no estar sola y que juntos iríamos a verla... Realmente no esperaba esto. -sonreí un tanto molesta y de manera hipócrita por no venir preparada a un recorrido. ¡Pero que ilusa había sido! Aquella mujer solía tener un carácter juguetón, ¿Como me había confiado tanto de sus palabras en aquella carta si ella NUNCA me decía las verdades completas? Era obvio que queria sorprenderme y por eso no me aviso que me esperaría un gran recorrido por un camino rocoso.

Me imaginé la cara sonriente y burlona de Lakme al momento de escribirme una cosa y ordenándole a Lucciano otra.

-Ahhh... Puedo aguantar algunas horas bailando en mis club nocturnos con esta clase de zapatos, esto no será gran cosa. -una vez mas algo como eso no me iba a derrotar y sacaria mi orgullo a flote. Caminé detrás de él a paso seguro pidiendo en mi interior que mis tacones no quedaran atorados entre las piedras y tratando de disfrutar de la suave brisa del río.

Poco a poco me fui relajando con la suavidad de el aire sobre mi piel, la sensacion era maravillosaay muy diferente a lo que era la ciudad a la que yo estaba tan acostumbrada y habia pasado toda mi vida (o lo que recordaba de ella), hasta llegue a cerrar los ojos e inspirar el aire llenando mis pulmones muertos para disfrutar mas el olor de la naturaleza.

-¿Eh? -por un momento mientras disfrutaba del tranquilo ambiente me habia olvidado de que no estaba sola. -Oh, pues... no recuerdo que haya mencionado a un Lucciano o Luca realmente. -contesté mirándolo. -Lo cual es extraño si dices que se conocen desde hace siglos...  Lakme me contaba muchas cosas y cuando me dijo que alguien vendría a hacerme compañía esperaba que fuera alguien de quien ya me había hablado. -sonreí con algo de lástima, quizá la idea de que su amiga intima no hablará de él conmigo lo hiriese pero no podía mentirle. Luego me di la media vuelta para seguir disfrutando del paisaje adelantándome un poco y sin importar dejar a mi guia detrás. -...aunque eso es raro, de lo único que no me hablaba era de mi. Siempre que yo le hacía una pregunta de mi pasado esa mujer siempre buscaba la forma de evitarme. -seguí caminando alegremente, ya había superado el temor a caerme con los tacones entre las rocas.

De pronto me detuve de golpe... Cierto... ¿Porque nunca me había hablado de Lucciano si eran tan cercanos?

Y otra cosa...

-Lucciano... -susurré dándole aún la espalda. Seguí uniendo algunos cabos en mi mente en silencio hasta que la voz de mi guía me sacó de mis pensamientos. -..tu... Tu dijiste hace rato que alguien te habló de mi. -lo miré. -yo nunca he bebido tanto desde que desperté en casa de Lakme... -me acerque a él. -¿Quien te contó?, ¿Conoces a alguien cercano a mi cierto? Por eso ella no te mencionaba. -todo tuvo sentido para mí en ese momento. Probablemente el sabía un poco de mi o de quien es me rodeaban mientras era humana. -Si es así quiero saber quién es. -se lo rogue con la mirada mientras la suya me respondía de manera afirmativa, aunque me dijera lo contrario su cara lo había delatado, el sabía algo.

De pronto otra cosa lógica vino a mi mente... Ya habían pasado muchos años.

Mis ojos se humedecieron, pero no lloraron. No sabía si aquello era algo natural en los vampiros o no, pero por lo menos yo me había dado cuenta de que por más tristeza y soledad que sintiera... Yo no podía llorar.

-Lucciano dime la verdad... Esa persona... ¿Aun vive?



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Miér Mayo 18, 2016 7:45 pm

Sin quererlo, Lucciano sonrió divertido ante la molestia y complicaciones que le calzado y la ropa de a vampiro le traían al subirse en la mano y luego al caminar en la carretera empedrada.
 
Aquel paseo junto al río les había hecho viajar en el tiempo a un lugar bien remoto. Las luces de las farolas eran más tenues y la calma más latente que en centro, donde la fiesta aún estaba abarrotando las calles de gente y ruido.
En aquel paseo se dejaban llevar por el balanceo tranquilo, entre aquel frío seco de invierno que se cortaba fácilmente con algo de abrigo, o en su caso era de poca preocupación.
 
Lucciano metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta de cuero, mientras escuchaba cada una de las palabras de ella, con ojos distraídos a todo lo que le rodeaba.
¡Ups, al parecer lo había pillado! Pensó, había ido hilando poco a poco las ideas, y se había dado cuenta de que algo en las palabras de su guía no cuadraban. Lilith había sido demasiado inteligente. ¿Acaso aquel reencuentro que Lakme le había bridado, le daría la oportunidad indirectamente de confesarse?
 
Ella se había detenido con ojos brillantes que le rogaban. Él al miro apacible y en silencio, no contestaría enseguida, más bien lo dejaría para más adelante.


 
-Ahí esta… La Alhambra. -Parecía ignorar sus preguntas, pero solo las había dejado en el aire. Con fascinación miraba aquel palacio de piedra rojiza iluminado por los focos, de época del Al- Ándalus, se hablaban de muchas historias y leyendas entorno a todos sus rincones. - ¿No es una maravilla? Nunca me canso de mirarla. -Pero no esta vez no miraba al palacio, más bien a ella, con esos ojos que solo podía dedicarle a ella y solo ella.
 
Su hubiesen sido capaces de caminar bajo el sol, hubiesen podido ver al fondo de la fortaleza la sierra cubierta de nieve en su contraste. Una pena.
 
-Esa persona aún vive. -Suspiró por fin, agachado la mirada y pateando el aire. -La conozco demasiado bien, es muy cercana a mí y puede que esté en este mismo lugar. -Camino hacia ella, y le ofreció el bracete para que continuasen caminando. - ¿Sabes? Lakme me matará si se entera que me he ido más de la lengua. -Casi parecía disfrutar de aquel riesgo, a pesar de que se hubiese puesto serio. Pero no podía resistirse a aquellos ojos que le encandilaban. -No le digas que te he contado nada, si no nuestro paseo se termina aquí.
 
Había advertencia en la mirada del anciano, había llegado el momento de contarle la verdad, pero claro a su “manera”. Espero un juramento por su parte antes de iniciar el habla.
 


.-Lakme no es tu hacedora, ella solo se ha encargado protegerte durante estos años y enseñarte. No fuiste creada en 1920. Tu tiempo fue el siglo XIV, época victoriana, París Y se unas cuantas cosas de tu “yo” humano que lo mejor no te gustan. Insisto la persona que te hizo me es muy cercana y me ha contado demasiadas cosas.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Mar Mayo 24, 2016 6:59 pm


Seguí observando a mi guía impaciente por escuchar sobre mi familia o quien sea que me conociera. Quizá para él o para cualquiera era algo muy tonto preguntar por alguien a quien ni siquiera recordaba o sabía absolutamente nada, ni siquiera si era un hombre o una mujer... pero para mi por más estupido que todo esto sonará de alguna forma tenía sentido, pues sólo esa persona tendría la clave de quien yo era realmente o quien había sido antes de transformarme.

El pareció ignorarme... claro, hubiera sido demasiada belleza el que me lo dijera. Ahora sabía que jamás me iba a enterar de quien era.

Volteé a ver el Palacio pero sin mirarlo realmente.
Mi mente estaba perdida entre falsos recuerdos que me inventaba cuando me aburría pero que en su momento me aliviaban, sin embargo en ese preciso momento por más que me concentrara en ellos ahora me parecían puras tonterías sin sentido.

-...si, precioso. -mentí en tono muy quedo ya que ni siquiera estaba prestando atención al paisaje o a él.

El sentimiento de soledad y el hecho de no recordar nada me resultaba realmente frustrante y deprimente, pero era una tristeza a la cual ya casi me había acostumbrado y por ahora sólo me quedaba volver a resignarme mientras seguia esperando con paciencia a recordar algo o a que alguien por fin se dignara a hablarme de ello.

Mientras tanto, cuando ya estaba decidida a darme por vencida Lucciano atrajo mi atención de nuevo.

-¿Como? -pregunte incrédula e inmediatamente lo observé. ¿Seria que me contaría algo sobre quien era?

¡Existe!
¡No estaba sola y estaba ahí!

La emoción que sentí y las ansias por querer escuchar más eran inexplicables, me habían dejado casi muda.

Tomé de su brazo sin apartarle ni siquiera por un segundo la mirada, no quise perder ni un solo detalle de todo lo que pudiera contarme.

-¡Jamas! Será como si esto no hubiera sucedido. Nuestro secreto. -juré.

Lakme siempre tenía una forma de sacarme la verdad y era casi imposible mentirle, no sabía cómo es que sería capás de esconderle algo pero haría hasta lo imposible con tal de lograrlo porque así se lo había prometido a mi nuevo amigo.

Mis ojos se abrieron como platos al enterarme de que la única verdad que tenía sobre mi había sido falsa, si hubiera sido capas de respirar como un humano normal estaba casi segura de que en ese momento se me hubiera ido el aire y me hubiera puesto pálida, pero debido a mi condición inmortal eso era algo que ya había hecho hace siglos.

-París... -susurre sin poder creerlo. Durante toda mi "vida" había pensado que mi origen era norteamericano y que la época de las fiestas elegantes y la rebeldía femenina había sido lo mío cuando realmente provenía de un lugar en el que las mujeres eran más recatadas y los hombres más caballerosos pero también mas dominantes.

-Lucciano... ¿Tuve un matrimonio arreglado entonces? He leído que así se acostumbraba entre las familias... ¿Fui el ejemplo de hija que mi padre quiso?, ¿Me obligaron a ser inmortal o fue algo que yo elegí? -me fue imposible detenerme. -¡Contestame Lucciano! ¿Mis padres me amaban?, ¿Sabes como era mi madre?, ¿Podre conocer a esa persona de la que hablas?, ¿Porque Lakme no quiere que me entere de nada? -distintas preguntas brotaron de mi boca sin parar, una tras otra y sin embargo no eran suficientes, aún tenía mucho que saber sobre mi, mi familia, mi pasado, mi humanidad y mi forma de vida. ¿Lilith era mi verdadero nombre?, ¿Tuve una buena vida humana?, ¿Que me gustaba comer?, ¿Como era poder sentir?, ¿Porque no podía recordar nada?, ¿Porque había dicho que podria no gustarme lo que quería saber?, ¿Acaso había sido un mal ser humano y quise convertirme yo sola en un ser peor?

Hasta ahora sólo sabía una cosa y estaba segura de ello... cada día odiaba más esta maldita, solitaria y sangrienta forma de vida.

El sentimiento de nostalgia y dolor inundo mi pecho hasta al grado de sentir que podía respirar pero de una forma muy ansiosa y demasiado desesperada... entonces deseé poder morir algún día.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Mar Mayo 31, 2016 6:08 pm


Agarrada de su brazo, por un momento él se detuvo esperando sus respuestas. Iba a continuar revelándole más sobre ella, por un momento sintió la tentación de decirle quien era y todo lo que había ocurrido, ¿por qué, no? Estaba ya todos seguros, ¿verdad? Lakme había descubierto algo, ya era el tiempo que sus visiones le había revelado, ¿qué iba a ser de todos ellos?

-París… -Le reafirmó con un susurro, sabía que tal vez no le hubiese ni oído, ya que imparable ahí venían todas las preguntas y aquella desesperación, ¿qué había sido de la antigua Lilith que amaba aquel estilo de vida? ¿Qué no temía a nada? Había conseguido volverse aún más humano de lo que había sido, ya que incluso en cuanto el cambio se había realizado en su estado de vampirismo Lucciano nunca apreció cambio alguno den su carácter.

Por eso la había elegido, ambos eran tan parecido que chocaban constantemente como tormenta en furia destruyendo todo lo que le rodeaba, para luego venir aquella dulce calma que tanto le gustaba. La había elegido porque en aquel humano, aunque que fue, vio un igual, otra humana perfecta para aquel poder, y habían sido muchas las pruebas que había pasado hasta llegado el momento.

En seco se detuvo, y dispuso ambas manos en los hombres de ella. Sus ojos ahora gemelos en color, pero en brillo distintos indicando que aquel hombre había sido tuerto la miraron en silencio detenidamente, esperando un segundo de calma ante la turbación causada por las historias.

-Lilith. -Con aquella voz acariciante, apaciguadora la había vuelto a llamar por su nombre de nacimiento. -Te repito, hay cosas que pueden que no te gusten, pero si te empeñas… Luego, espero que… ¡Maldita sea!

Blasfemó y la soltó, y por un momento le dio la espalda. Ahora era él que se sentía turbado, ¿Qué clase de historia le había contado su Sire? Tanto le había alejado de su memoria.

“No sigas Vecchio, no continúes con esto, no te dejes llevar por las emociones aun no sabes si todo se ha acabado… Fue ella misma la que te pidió esto, fue ella la que te pidió que le borrases todo rastro.” -Pensaba, dudaba y deseaba tanto dejar su lengua suelta en revelaciones.

Rostro gacho, dispuso su mano en sus sienes, tapando sus ojos por un momento.

-No tenías familia, vivía y trabajabas en un burdel… -Terminó por decir, mientras lentamente se volvía a ella, sus ojos brillaban, parecía a punto de derramar lágrimas. Sin querer tuvo miedo al rechazo, a hacerla huir. -Una noche, un hombre te encontró e hicisteis un pacto, tú deseabas más que nada la inmortalidad, pero ese vampiro no estaba seguro de que la merecieses o estuvieses preparada. Te hizo pasar por mucho, tuviste que demostrarle demasiado… Que habías nacido para ser inmortal, y de algún modo lo conseguiste a pesar de las dudas. Y él… él te…-No terminó de decirlo. Unos pasos próximos, de nuevos esos ojos brillantes, aquella fascinación ante ella, aquel sentimiento que no había logrado morir. Lucciano, acarició la barbilla ajena, sus labios... –“Éramos” una familia. Por una vez felices durante décadas, pero parece que todo debe de acabarse. -Bajó su mirada de un modo efímero, sus ojos brillaban aún. -Lakme solo quería proteger a sus hijos… Nos quiso proteger, cada uno elegimos un modo, tú elegiste… Olvidarnos. Y aquel hombre, tu sire, tu hacedor… -Se silenció indeciso, tragó saliva. -… ese hombre te amaba, os amabais. Y aún creo que lo hace. Yo aún te… -No terminó la frase, más bien se atrevió a lo que llevaba temiendo y reteniendo en su interior desde que se había encontrado, con rostro gacho había decidido besarla. Sus labios fueron acariciante, se recrearon en los ajenos, como si llevase demasiado tiempo sin beber de aquello, y estuviese sediento, luego este retorno a su habitual y apasionada actitud con aquella pizca de peligrosidad que desprendía y ambos tanto conocían.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Vie Jun 03, 2016 6:56 pm


Me sentí ansiosa y no podía parar de hablar y preguntar. ¡Necesitaba respuestas ya!

Mire hacia todos lados mientras de mi boca salía una duda y otra como si la naturaleza de la noche pudiera contestarme y poner fin a mi soledad.

Entonces, algo detuvo mi mundo. ¿Quien era ese extraño hombre que con tan solo llamarme hacía que todo al rededor desapareciera? Escuchar mi nombre en sus labios era fascinante, me había hecho entrar en calma de nuevo.

-¿Te encuentras bien? -pregunte al escucharlo maldecir y tocar su cabeza como si algo en su conciencia le estuviera hablando. -¿Esperas qué Lucciano? Te lo suplico. -le miré con ojos de ruego a pesar de que me daba la espalda.

Hubo un silencio... ni siquiera los gritos de la gente celebrando el año nuevo se distinguían. Me encontraba demasiado concentrada en el vampiro que parecía tener una lucha interna... hasta que finalmente, una de sus voces se declaró victoriosa a mi favor.

-Yo era... una prostituta. -apenas pude susurrar.

¿Un burdel?
¿Acaso eso era lo mismo en aquella época que en esta?
De cualquier manera si no lo era estaba segura de que antes aquello era algo peor.
¿Me prostituía por dinero?
¿Me dedique a vender mi cuerpo para obtener dinero a cambio de sexo?
Ni siquiera yo me había preocupado por mi, tan solo era un objeto, algo que usaban las personas el tiempo que quisieran a cambio de algunas monedas.

-No... yo, yo no... -Miré mis brazos, mis piernas y el resto de mi cuerpo y me  sentí asqueada de mi misma, jamás me había odiado tanto.

Entre tanta repugnancia hacia mi propia persona me sentí mareada, ni siquiera había tenido unos padres que me cuidaran o alguien que se hiciera cargo de mi... Seguramente había vivido en las calles durante toda mi vida humana, sufriendo frío y pasando hambre, haciendo mi vida cada vez mas miseerable. El mundo se desmoronó a mi alrededor y me obligó a caminar de espaldas en busco de un apoyo, por poco caía del otro lado del muro que formaba el puente hacía el río pero, más tardé en gemir del susto que en agarrarme.

-...nunca he sido nadie. No le importé a nadie. -el dolor se hacía cada vez más grande que mi voz casi no se escuchaba.

La sorpresa había sido demasiada, casi no podía ni prestar atención a lo que el hombre me contaba pero aún así trataba de escucharlo, aunque entre mas lo hacia mas me detestaba.

-Entonces... ¿Siempre busqué ser una asesina? Que... ¿Que clase de ser humano tan ruin era? -susurre con voz entre cortada.

Lucciano se aproximó a mi cada vez de manera más extraña, como si estuviera enloqueciendo y sintiéndose desesperado.

-...detente. -susurre al sentirme aprisionada entre el muro del puente y su cuerpo inmortal. -N... No lo conozco... ¡Detengase! -su piel cálida sobre la mía era agradable pero, ¿Porque me tomaba de esa forma y me aprisionaba?, ¿A que se estaba refiriendo al decir "ERAMOS"? -Yo no lo conozco a usted... ya no quiero escucharlo, alejese de mi. -sus dedos sobre mis labios y la forma desesperada en la que me miraba me hacía sentir nerviosa a pesar de que su mano me agradaba.

Se estaba acercando demasiado y se veía preocupado.... tuve miedo.

-Alejese de mi Lucciano... ya no hable mas... quiero irme... -continue hablando por encima de el. -¡NO QUIERO SABER MAS DE LAKME! -Le grité al escuchar su nombre. La información era demasiada y no podía procesarla toda. -...yo no podría amar a alguien que me condenó a ser una asesina. Lo mejor que pudo haber hecho era deshacerse de esa vida tan inmunda y matarme. ¡YA NO QUIERO ESCUCHARTE MAS! -agite mi cabeza y me tape los oídos al hacer caso omiso a mis palabras el vampiro.

Había sido suficiente, no podía seguir escuchando de mi, de el, de los hijos de Lakme ni mucho menos de aquel dichoso viejo amor que yo no conseguía entender ni quería.

El siguiente segundo fue todo un borde de locura. Por más que luché contra el hombre para no escucharlo ni verlo todo había sido en vano ya que cuando menos me di cuenta lo tenía sobre mis labios... Aquello me dejó petrificada y con los ojos abiertos sin poder creer tal atrevimiento, pero luego ya no pude controlar nada.

Me gustaba.
¿Pero como era eso si apenas lo conocía?
Mis labios se sintieron en el lugar correcto y mi cuerpo sintió un cosquilleo por todas partes dandome a entender que deseaba que aquello avanzara cada vez mas. Parecía conocer a la perfección cada caricia y cada centimetro de sus manos, de sus labios... el ritmo de la desbordante pasión ajena y el respirar de su cuerpo a pesar de no necesitar aire.
Justo como si me respirara a mi...
...y yo habia necesitado durante todos estos años respirarlo a el.

Suspiré mientras dejé que mi cuerpo se desvaneciera por completo en sus brazos, era algo obvio ...yo lo conocía.

Mi cuerpo estaba seguro de quién era esa persona a pesar de que mi mente no podía recordarlo. La sangre comenzó a hervir por debajo de mi piel fresca y suspire de nuevo mientras una gota de agua rodaba por mi mejilla.

¿Estaria lloviendo?
No.

El beso cada vez iba mas en aumento con el peligro de llegar a desbordarse la pasión en aquel mismo lugar. Alguien en algún lugar lanzó un fuego artificial llenando el cielo de luz y colores pero, aquello me saco a mi de ese bello trance haciendo que me liberase lentamente de él.

-Fuiste tu... -susurre en tono doloroso con los ojos cerrados apenas mis labios quedaron libres. -¿Eres tu quien me volvió... en esto? -Abri mis ojos. La tranquilidad así como había llegado se iba desvaneciendo. -Siempre... siempre pensé que si yo le había pedido a Lakme ser así... era porque... había hecho algo importante en mi otra vida y... quería continuarlo. Pensé que... que alguien... alguien me necesitaba... -por primera vez desde que había despertado en casa de Lakme lloraba, estaba llorando tanto que mis palabra se cortaban.

-No era lo que creía... mi vida realmente no valía la pena.  ¡ALEJATE! -ante la más mínima señal de querer acercarse a mi de nuevo, lo arañe con mis uñas filosas y lo empujé con desmedida fuerza. -¡Tu pudiste haber acabado con esto!, ¡Mi vida no tenía ningún sentido y tan solo volviste mi soledad más eterna! ¡ME DEJASTE SOLA! -camine lentamente lejos de Lucciano sin dejar de gritar mis quejas. -No puedo creerte nada... nadie puede amar a una mujer que tantas veces usó su cuerpo de esa forma. Tu no pudiste haber amado a una repugnante prostituta como yo. Seguramente me usaste.... convertir en asesino a alguien así era lo más sencillo ¿Verdad?

Por más que me alejaba, el vampiro seguía queriendo acercarse intentando hablar.

-¡No! -grite una vez más al escuchar mi nombre. -Esa mujer de la que hablas ya no existe... no quiero ser esa horrible persona. -camine de espaldas hasta topar con una vieja casa. -Lilith murió en casa de Lakme... -mi voz se entrecorto una vez más. -...y Asher sólo quiere tener una vida tranquila y normal con su prometido. -di media vuelta antes de proseguir y poder meterme por una de las calles. -Yo a usted no lo conozco... y lo unico que podría sentir ahora es odio. -declare finalmente antes de salir huyendo lo más rápido que pude.

Aquello no era una mentira, pero tampoco era del todo una verdad... los sentimientos encontrados me invadían. ¿Habia sido asi siempre?
Algo dentro de mi lo llamaba, quería confesarle que mi corazón y mi cuerpo lo recordaban y que de no ser por ese horrible pasado, deseaba poder saber que fue de mi vida con el y porque nos habiamos separado.

¡Pero lo odiaba tanto tambien!
¿Porque me había convertido en esto?, ¿Porque me había dejado ir?, ¿Era enserio que se había enamorado de mi aún siendo un humano tan aberrante?, ¿Porque no me había buscado?

Corrí sin prestar atención a que alguien me viera. No conocía la ciudad pero no me importó perderme, era justo lo que necesitaba en ese momento aunque tuviera que morir por ello.  

Me metí entre las calles y me escondí entre los callejones mas obscuros que se cruzaban en mi camino hasta encontrar un lugar abandonado y obscuro el cual me dejaba admirar un enorme panorama lleno de luces y fuegos artificiales en donde la gente seguía festejando la llegada del año nuevo.

Año nuevo, vida nueva... y la mía era cada vez mas triste miserable a pesar de haber vivido varias.

Me tiré al suelo y lloré, lloré todo lo que no había podido sollozar durante tantos años.




“Prendimos la llama por el final...”



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Jue Jun 09, 2016 6:14 pm

-Una bailarina. -Quiso rectificarle, pronto la razón de ella se veía nublada por aquella cantidad de información difícil de asimilar en un principio. No pudo pronunciar más palabras. -Lilith… Lilith…
 
Ella se había rendido al fin y al cabo por su beso, a pesar de rechazo inicial. Cada centímetro de ella parecía recordarle a la perfección cuando, su cuerpo como pieza de puzle encajo junto al suyo a la perfección, y es que sorprendemente a pesar de las décadas, sus labios no habían cambiado en su forma de recibirle, su piel desprendía aquel perfecto aroma que la hacía tan ella, por un instante él sintió como si la hubiese recuperado, como si hubiese pulsado un botón que le devolvía su identidad. Pero estaba tan equivocado.
 
Lágrimas y reproches vinieron después, había vuelto a despertar aquella fiera salvaje que era ella, aquella tormenta en forma de mujer que sentía como sus simples palabras poco a poco desquebrajaban su mundo ahora conocido, su mundo construido con mentiras por un bien común.
 
No pudo detenerla, no quiso reprocharle, sabía que ella necesitaba espacio, necesitaba tranquilidad y soledad para calmar y poner en orden sus ideas. La dejo huir, le dejo tiempo… Con paso tranquilo fue a buscarla, subiendo por aquellas callejuelas estrechas y empedradas, perdiéndose en aquel laberinto atemporal que era capaz de ofrecer una ciudad como la de Granada.
 
Por fin la encontró, en uno de aquellos miradores bien escondidos. Lucciano miró a su alrededor, una especie de placita con naranjos, un par de bancos y una baranda de metal negro, que daba vistas al palacio. Si hubiese sido primavera, aquella noche hubiese olido a azahar, pero no, él frío era el encargado de acariciar sus rostros inmortales, despertando todos sus sentidos.
 
Lucciano se acercó a ella, y de pie permaneció frente a ella, sin atreverse ni a tocarla, le daba espacio.
 
-No digas nada ahora, por favor. -Su voz era aquel bálsamo que tal vez necesitará. Congoja en su corazón al verla de repente tan pequeñita y frágil en el suelo. -Trabajabas en un burdel como bailarina, que yo sepa nunca fuiste prostituta, nunca dejabas que se propasen contigo, a no ser que tú lo desearás. Tú llegaste a mí, y nos convertimos en algo parecido a “socios” de un negocio, con todo lo que conlleva su seriedad, te enseñe lo que era la inmortalidad, por si decidías echarte atrás… Y poco a poco, terminamos… -Dejo caer sus rodillas, con manos entrelazadas. -Yo me enamore de ti, y al parecer era mutuo. No sé cómo acabamos en esa situación, porque siempre peleábamos ¡No sabes lo irritante que has podido llegar a ser! -Sin querer sonrió, nostalgia y tristeza, él también había sufrido como ella en ese tiempo. -Nos amábamos, aunque ahora creo que ya no es así. -Se refería a lo que le tocaba a ella. -Yo te amaba… Te amo, pero muchas cosas han cambiado…
 
Ojos brillantes, dedos entrelazados e inquietos, que con cuidado se posaron sobre la rodilla de la inmortal que sollozaba. Lucciano parecía a punto de llorar, pero mantenía bien el tipo.
 
-Hubo un momento, en el que no estabas segura de lo que querías, te deje ir, te deje elegir si querías ser inmortal o no, al fin. Hasta que sucedió algo y… Te morías. -La voz de bálsamo se quebraba, al parecer aquel recuerdo, le era doloroso. -No querías morir Lilith, recuerdo mirarte a los ojos, y ver el ruego, pensé en dejarte ir, pero… No había llegado tu momento. -Una lagrima asomo. -Luego fuimos tan felices, pero algo cambio… Estábamos en peligro. Y me abandonaste, nunca llegue saber el motivo y le pediste a Lakme que te borrase de la memoria.
 
Lucciano no dijo nada más, busco la mano ajena, no había signos de lloro, pero su rostro había sido mancillado por las lágrimas.
 

-No lo vas a comprender, ni tienes que comprenderlo. Tienes una vida ahora, y lo entiendo. No se puede cambiar cosas, pero es bueno que lo sepas. Nunca fuiste una asesina, fuiste justa con tus victimas a diferencia mía. -Por un momento reflexionó, en silencio se quedo meditabundo. -Una vez, en un momento de flaqueza me dijiste que "deseabas morir", fue cuando nos distanciamos, cuando nos separamos... Nunca llegue a decirte nada, pero ahora te digo "que moriría contigo...". -Le abrió la mano y le dispuso un bote con un líquido oscuro. -Pronto amanecerá, solo quiero pedirte una cosa tal y como Lakme me pidió comunicarte. Bebe, confía… Y espera, Lakme solo me dijo “que había esperanza”, y me dio estas instrucciones: bebe, confía y espera al amanecer… Solo te pido esto Lilith, y podrás huir de nosotros para siempre, si es tu deseo. Podrás volver con tu prometido.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Jue Jul 07, 2016 7:11 pm

Lloré por primera vez, justo como nunca había sido capaz de hacerlo, callando con sollozos todos los pensamientos horribles que anidaban dentro de mi cabeza.

Quizá lo que me había dicho era demasiado en tan poco tiempo, pero también todo había sido necesario. Me estaba deshaciendo en ese lugar entre las lágrimas y sin embargo dentro de mi sentía que por fin podía sacar como nunca había hecho lo que tanto me había estado doliendo durante años.

Acostada sobre mi brazo alcancé a percibir los pasos de alguien dirigiéndose a mi, era Lucciano.

Mi primer instinto había sido ordenarle que se marchara y me dejase sola, no soportaría que me viera en ese estado con la cara manchada de maquillaje y el vestido arrugado, aunque me parecía hasta cierto punto satisfactorio, también me parecía vergonzoso que me encontrará de esa forma.

Él se apresuró a hablar primero antes de poder si quiera limpiarme la cara. Su voz tranquila y suave al tenerlo enfrente de mi me hizo tragar el orgullo y sumisamente obedecer para poder escucharlo. Me senté de lado apoyando la palma contra el suelo y con la otra limpiando mi cara, su voz grave era tan seductora que no fue muy difícil prestarle atención.

Se agachó hasta quedar cerca de mi cuerpo mientras continuaba con semblante calmado. Una profunda nostalgia en sus ojos pudo asomarse reflejo de el dolor que llevaba años guardado, fue entonces cuando comprendí que aquella historia de amor era cierta y no había estado tan abandonada después de todo.

-Lo siento tanto Lucciano... -logre susurrar con mis ojos aun muy húmedos. -...debiste sentirte muy desesperado sin saber nada de... de ella. -seguía siendo difícil para mí tomar el rol de aquella mujer que tanto amaba y de la cual no podía recordar nada.

Posó sus dedos sobre mi rodilla haciéndome dar un pequeño salto de sorpresa como un animal asustado, luego caí en cuenta de que su piel cálida sobre mi realmente no me molestaba. Me acostumbré rápidamente a su tacto... era como si me hubiera domado.

Ya no tenia nada de que temerle.

Tímida bajé mis ojos recorriendo su brazo con la mirada hasta la unión de su mano con mi rodilla, la mano con la que antes había limpiado mis lágrimas recorrió suavemente mi pierna sin dejar de escucharlo hasta llegar a donde se encontraba él sobre mi piel, pero apenas me atreví a rozarlo con las yemas.

-Así que me salvaste porque no quisiste seguir sin... bueno, no quisiste que muriera.  -susurre al comprender cómo había sido convertida sin tener claro aun que la mujer que el amaba era la misma que yo era.

La gota cristalina que rodó por su cara me rompió el corazón, era muy difícil aceptar que aquel hombre también había pasado por momentos difíciles por mi culpa. Sin saber de qué exactamente, comencé a sentirme culpable.

Una vez mas la mano ajena me buscó entre las sombras de la madrugada para tomarme y aquello fue como un sedante instantáneo que me debilitó enseguida.

-Se que no lograré comprenderlo... -dije entre un suspiro lleno de resignación. -Los poderes de Lakme son tan efectivos que te juro me resulta difícil entender como fue que yo misma nos condené a tantos años de soledad.  -me quedé callada por un instante pensando no como Lilith, Asher o cualquier otra mujer que me hice pasar, pensé con la esencia de quién siempre había estado ahí incluso desde antes de haber sido convertida y de lo que estaba segura ser parte de el hombre que estaba a mi lado. -...pero ahora sé que hubo una razón más importante que mi vida misma. No habría recurrido a Lakme a no ser que alguien o algo estuviera en peligro. -reflexione en voz alta. Agache mi cabeza aún sin atreverme a mirarlo.

Mi cuerpo y mi piel lo recordaban perfecto, pero para mi mente todo aquello había sido incómodo, ¿Como podía sentirme enamorada de alguien que conocí apenas hace unas horas? Era como si el destino quisiera imponerme algo a la fuerza y aquello me incomodaba, no estaría dispuesta a estar con alguien a la fuerza y solo porque el destino decía que así era sin poder sentir la seguridad de estar segura y saber el porqué lo amaba tanto.

Sin duda alguna lo que me había hecho sentir Lucciano con ese beso había sido demasiado... pero no era yo. Él tenia razón, ya no podía cambiar las cosas a menos de que recordara.

-Yo... ¿Te dije eso? -Lucciano atrapó mi atención nuevamente. Esta no era la única vez en que me había sentido derrotada. -...no puedo hacerte eso Lucciano. -apenas alcance a susurrar entre mi impresión a sus palabras de sacrificio.

Miré el frasco asustada por el contenido, era el mismo que horas antes había visto en el cuarto del hotel, si eso era un encargo de Lakme entonces podía suceder cualquier cosa y no forzosamente agradable.

Tomé el frasco en mi mano y me puse de pie para caminar directo hacia el mirador en donde las nubes obscuras de la noche comenzaban a quedarse dormidas.

-Creo que ésta noche he tenido tanto que realmente no quisiera nada mas que venga de ella... -suspiré harta de toda la situación y luego lo miré a el. -...pero yo por alguna extraña razón... confío en ti.

Con gran curiosidad jugueteé con el pequeño frasco entre mis dedos haciendo tiempo antes de beber, sin embargo la noche moriría en cualquier momento y no podía arrastrar a ese hombre a cometer un sacrificio por mi culpa.

Cerré los ojos aun temerosa de lo que pudiera suceder después, pegué mis labios a la botellita apretando los ojos con mucha fuerza, mi cara de desagrado no tardó mucho en hacerse notar, el sabor amargo y espeso del líquido carmesí no había sido de mi agrado lo cual fue bastante bueno para detenerme e ingerir la mitad que me tocaba a mi solamente.

-Esto sabe horrible. -me burle ante algo tan simple como eso con una ligera sonrisa en mis labios antes de darle el resto de la botella a Lucciano.

De pronto, mientras el vampiro bebía del mismo líquido recordé...
Fuera de la sangre, ¿Cuando algo me había sabido tan mal?
Nunca desde que tenía memoria...


En ese instante la noche murió.

-Lucciano... -adverti atemorizada al sentir el rayo en mi cara y contemplar la claridad del día con mis ojos. Estaba volviendo a sentir el calor de la mañana en mi cara como hacía un par de siglos...

Lo vi y algo dentro de mi despertó de golpe.
Una vez más como tantas veces antes me había sido imposible alejarme de ese testarudo y enojón vampiro, al igual que cuando había intentado escaparme de su mansión siendo esclava, como cuando estuve muerta por un segundo al dejar de ser humana o cuando estuve a punto de rechazar la inmortalidad con tal de evitarlo y traté de abandonarlo... de alguna u otra forma siempre me hacía regresar y ésta vez cuando había decidido borrar mi memoria para mantenerlo alejado, una vez mas y como siempre... volví a el.

...y lo había extrañado tanto.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Jue Ago 11, 2016 5:58 pm

Desolada y muda, sus lágrimas y su silencio se hacían hirientes en cuanto las palabras del vampiro salían en aquel arrebato de sinceridad donde intentaba de algún modo calmar y remediar la situación. Y era de admitir que había sufrido sabiendo que en algún rincón del mundo ella estaba viviendo una vida separada a la de él, sin tener menor idea de su existencia o su sentir. Él había tomado la decisión dura de dejarla en paz, de regalarle un espacio para hacer borrón y cuenta nueva, y él había intentado de algún modo alejarse y hacer lo mismo, pero con escaso éxito, ya que en cuanto había tenido oportunidad había preguntado por ella a su Hacedora.

Calmada repentinamente, parecía que el tacto del vampiro le era bálsamo y consuelo en una realidad con la cual se había estampado, creando una grave confusión.

Por fin habló, y su voz bajita le pareció tímida, al parecer empezaba a ordenar ideas en su mente dañada y falta de memoria. Un leve gesto de la yema de sus dedos, y para Lucciano fue como si ella le perdonase de algún modo por ese algo que aún no comprendía.

Ella no era suya, lo había confirmado hacía demasiado tiempo y era algo que tenía claro. Nunca iba a ser suya, ella no le pertenecía, no era un objeto o una esclava, ella era un ente independiente con un poder similar al suyo aun no explotado totalmente, y con una mente demasiado parecida con él. Por ello le había llamado siempre la atención, dos mitades parecidas que chocaba y como dos polos opuestos que se atraían fatídicamente. Siempre había pensado que cada vez que estaba demasiados unidos, podría decirse que era declarar el apocalipsis al mundo, ya que su relación solía traer destrucción a aquello que le rodeaba, a lo ajeno. Pero dentro de frivolidad, a él poco le importaba si estaba a su lado.

Lakme se lo había dicho siglos atrás “Es como si el destino hubiese decidido que te encontrarse para regalarte la inmortalidad y que tu alma encontrarse el siglo adecuado al que pertenecer y encontrarla a ella, como tu mitad.” Bellas palabras con demasiada razón, había tenido que pasar casi el milenio para encontrar a la persona adecuada.

-Lakme es alguien importante dentro de nuestro mundo, tu misma lo habrás averiguado que no es una inmortal cualquiera, su don es codiciado.
-Por su manera de mirarle, su manera de actuar. Estaba seguro que ella le creía en sus afirmaciones, su propio cuerpo en su química y física recordaba con cada célula las de él mismo.

-No me haces nada, todo lo que tengo me lo he buscado yo solo y me lo hago yo solo… Y ahora. -Un vistazo al cielo que se teñía del purpura anunciando el rosado amanecer. -Bebe y confía…

Él la imito, y tomó aquel trago amargo. El sol pronto los devoraría en una mezcla de fuego y cenizas, pero no… Su piel se vio acariciada por lenguas solares, y su calor era satisfactorio. Podía volver a sentir el respirar de sus pulmones, el olor y los sabores. ¿Volvía a ser humano de algún modo? No, no era mortal porque sus poderes seguían ahí y la sangre, pero el sentir volvía ser humano. Ese era el secreto de Lakme, aquella sangre con otro componente el cual no había querido revelarle, era la clave para regalarle una mortalidad prematura a cualquier especia maldita incluida la licantropía. Y por ahora era algo temporal.

Lágrimas al sol, nunca había deseado volver a ser humano, pero sentirse como tal. ¡Era embriagador!

Su nombre le despertó del estupor, y reconoció ojos claros y dulces de antaño.

-¿Lilith? ¿Vuelves a…? -La pregunta quedo en el aire, pero lo evidente. -Volver a ser humanos, no sé por cuanto, pero… -Se adelantó y la estrecho en sus brazos con alegría, beso sus cabezas, sus labios una y otra vez. ¿Podía ser de repente más feliz?

Aquella misma noche le esperaba una reunión importante. Él junto a otros se iba a enterar de que iba toda esta historia creada por Lakme, y seguro que ahora mismo muchos estaban compartiendo por primera vez y en siglos un amanecer como aquel.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lilith O'Hara el Jue Sep 08, 2016 8:22 pm


-Eras tu... todo este tiempo lo único que me faltó fuiste tú. -apenas logre susurrar al verlo con los ojos bien abiertos, sin perderme ni un solo detalle de ese rostro que sin saberlo había extrañado por tanto tiempo.

Detestaba sentirme débil, realmente odiaba eso y más desde que había sido convertida y me había vuelto más fuerte pero, ahora necesitaba estar entre sus brazos. Hoy más que nunca lo único que estaba deseando era que me estrujase contra su cuerpo para no volver a separarnos de nuevo, no soportaría pasar más tiempo alejada de él, no lo merecía. -...lo siento, lo siento tanto, yo no quería llegar a esto pero soy tan terca y.. ¡TONTA! -Me sentí frustrada y molesta con mi propia forma de hacer las cosas. -Tuviste razón todo el tiempo, estaban tras de mí y con mi terquedad sólo dejé que me atraparan. -Lo abracé fuerte hasta casi encajar mis dedos sobre sus brazos, no permitiría que estuviéramos separados de nuevo. -Logre escapar al final pero sabía que yo solo era una carnada para llegar a ti si no ya me habrían matado porque... ¡HABÍA DECENAS DE ELLOS! -comencé a temblar. -Yo... estaba sola y... y asustada... no supe que hacer...  -volví a sentir el mismo pánico que hace unos siglos, todavía recordaba. -...nos puse en peligro a todos, todo es mi culpa Lucciano, lo siento, en verdad lo siento tanto... -Estaba a punto de romper en llanto, con el mismo pánico con el que había estado frente a Lakme.

Recordé las torturas y las amenazas con las que me atacaron aquellas personas que me habían tenido presa durante escasos 7 días pero que entre golpes y daños a toda hora a mi se me habían vuelto una eternidad. Después de una discución con Lucciano ese día yo había salido de la mansión junto a mi terquedad, al ser yo una vampiro él ya no podía detenerme con tanta facilidad como en un principio y yo simplemente había escapado creyendome fuerte y autosuficiente aún teniendo pocos años de convertida, necia con que él no podía protegerme de todo... entonces me atraparon.

Ellos tan solo querían atraer a Lucciano y saber el paradero de Lakme, pero desde el momento en que había conocido al que después sería el amor de mi vida le había jurado lealtad y aunque siempre estuve en desacuerdo en que se sacrificara por Lakme mientras el me lo pidiera, mi deber como la persona que mas lo amaba en el mundo entero era apoyarlo.

Aquellos que me secuestraron y torturaron no lograron conseguir nada a cambio... pero en su lugar me dejaron libre para dar con ambos. Decidí perderme y no volver con ninguno y deseando porque Lucciano no me encontrara, lo matarían si aquello pasaba pero, Lakme de alguna forma me había encontrado quizá por petición de Lucciano al contarle de aquella pelea.

Ella logró escapar de los cazadores que la buscaban, pero me llevó con ella sabiendo que aún me seguían. Ambas sabíamos que no podía quedarse conmigo para siempre ni yo podía regresar con Lucciano, pero estabamos conectados y él pronto me encontraría.

-...sé que tomé una decición muy precipitada, pero si yo no te recordaba sería más fácil dejar de atraerte. Tuve que confiar ciegamente en Lakme justo como tu me dijiste y cuando llegara el momento a pesar de los siglos me encontrarías para hacerme volver a ti, como en los viejos tiempos amor mío. -Estar ahí rodeada de sus brazos era como un tranquilizante recién inyectado, mi voz se quebraba pero mis ojos ya no tenían lágrimas, ahora tan solo podía cerrar los ojos, hundirme en su pecho y perderme en su aroma.

Sonreí y me sonroje al recordar mis tiempos de mortal en los que en medio de mis propios berrinches humanos siempre trataba de huir, pero el siempre conseguía una forma de hacerme regresar. -Gracias.

Su aroma y el sonido de su voz era el sedante perfecto, está vez no necesitó de mucho esfuerzo para poder tranquilizarme. Con el paso de los siglos había aprendido que a pesar de tener todo el tiempo por delante, también los mejores momentos se volvían demasiado fugaces y había que vivir el instante para aprovechar cada segundo a su lado.

-Sé que tenemos que ir con ella... -renegue incluso antes de que terminara de hablar. -...pero acabas de encontrarme después de tanto. Sin saberlo yo te estuve esperando... no me separes ahora. -me aferré a él y lo tomé de la cara. No había cambiado tanto a excepción de las ropas y de que por primera vez lo veía con luz natural del día, el rayo de sol parecía un adorno por encima de el ya que tan solo hacía resaltar su belleza, su cuerpo de hombre maduro,  cabello sedoso y sus ojos brillantes que me deslumbraron como nunca antes lo había hecho.

El era el mismo con quien había hecho una promesa simbólica hace siglos jurando por siempre amarlo, mi amor, mi todo, mi Lucciano.  -Además... tenemos el resto del día. -acaricié su cabello y una vez mas me perdí en su boca como hace años.



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Re: (Época Actual) Destino.

Mensaje por Lucciano Vecchio el Dom Oct 30, 2016 7:47 am

Aquella magia misteriosa que siempre había confiado de su Hacedora, sabía que el milagro obraría tarde o temprano. Lo que no se imaginaba el vampiro es que en aquel amanecer temprano iba recibir regalos simultáneamente: la mortalidad temporal y que el amor de su vida volviese a recuperar la memoria.

¿Cuántas décadas había pasado a la espera para que se reconciliasen? ¿Cuánto tiempo sin poder arrancársela del corazón? La había sentido aferrada a su alma, y era una herida grande que no terminaba de cerrarse. Había renunciado ante la verdad a ella, lo había consentido, pero nunca se marchaba de él.

La había envuelto entre sus brazos y refugiado entre aquellos cabellos ahora rubios, embriagándose una vez más de su perfecto perfume y susurrando su nombre como si el dejarlo de pronunciar hiciese que ella se fuese a desvanecer como el aire, y desaparecer de nuevo.

Había sido un gran sacrificio, Lakme le había dado las pistas sobre aquello, sobre la verdad de Lilith y su memoria perdida, y se había mantenido al margen y dejar las cosas estar, ¿qué daba un día más que otro? Lilith se merecía la vida prometida, y no junto a él que solo le había traído problemas. Eran personalidades muy fuertes que constantemente chocaban, en un continuo peligro a causa de su contacto con la anciana inmortal. Chocaban y chocaban, pero luego se necesitaban, desesperadamente, enganchados el uno con el otro, como droga.

Volvía a tenerle por fin con él, lágrimas derramadas y el rayo del sol calentaba. Se había perdido entre sus besos, en sus ojos. Entregado a sus caricias. ¿Cuánto duraría la paz?
La vida volvía a sonreír y no tenía palabras para expresar lo que sentía.

-Sí, tenemos todo el día… -Solo supo decir con una sonrisa.

La reunión podía esperar, todo podía esperar por unas horas. Sabía que significaba aquello y lo que suponía para todos, para los de su raza, para los hijos de las sombras.
Lakme había descubierto por fin su sentido y su ser, y esto cambiaría una historia que llevaba siglos siendo contadas.



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