Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Carmine Angels (Privado)

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Carmine Angels (Privado)

Mensaje por Juliet E. Deveroix el Sáb Feb 27, 2016 1:58 am

“Death must be so beautiful. To lie in the soft brown earth, with the grasses waving above one’s head, and listen to silence. To have no yesterday, and no tomorrow. To forget time, to forgive life, to be at peace.”
–Oscar Wilde, “The Canterville Ghost”


Tan pronto sus débiles piernas pudieron sostenerla lo suficiente para poder caminar, Juliet abandono el castillo Della Rovere a primeras horas de la mañana. En esa ínfima brecha temporal en el que el cielo aclara y que, sin dar paso a los rayos del sol que colorean el firmamento, sumergen al dueño del hogar en un sueño ligero que por pocos minutos coincidiría con el resto de los habitantes que estaban prontos a despertar para dar inicio a sus tareas. La bruja había calculado aquel momento con ociosa precisión, mientras estaba tirada en una de las grandes camas y no podía hacer mas que mirar el techo o leer un libro que alguien más había seleccionado para ella; la biblia era el libro más recurrente y cuando no, novelas que no lograban captar su atención y así, aburrida, noto en el ritmo de la casa aquel pequeño momento en que todos coincidían en una respiración lenta y pausada, con los corazones latiendo perezosos como la de todos aquellos viajantes que atravesaban el mundo de los sueños. Era la calma que en otros años hubiera necesitado pero que hoy ya no servia para nada, no cuando algo mas grande amenazaba con destruir mas que su cuerpo enfermo que gritaba, clamaba aquel escape para poder sentirse viva. Sabia que estaba desechando las buenas intenciones de su medico al recomendarle reposar y que al regresar se arriesgaría a la reprimenda colérica y bien justificada del vampiro cuando este supiera donde había estado pero no creía que cualquier explicación que le diera pudiera hacerle ver el bien que podría traerle aquella aparente mala conducta ¿o si? Nadie allí entendía que tras meses encerrada, encadenada al suelo como un desdichado perro, lo que necesitaba para sanar no se encontraba en una cama lujosa, en almuerzos suntuosos o en personas junto a su lecho mirando con pena su belleza carcomida y atendiendo la mas pequeña de sus incomodidades como si fuera una invalida. Lo apreciaba, sin duda pues era mas de lo que ella hubiera podido hacer por si misma y agradecia los resultados que hasta entonces había dado aquel sistema, pero lo que realmente necesitaba era volver a la libertad de los amplios cielos y los inalcanzables horizontes, del viento frio que llenara sus pulmones en vez de aquel aire a encierro y la idea, la esperanza, de que en algún momento iba a poder regresar a la normalidad de poder ser ella y no ser  simplemente la presa de otras razas o prisionera del miedo, empujada a realizar magia que, aunque no le gustara, parecia ser la fuente a la que no podía dejar de recurrir cuando se encontraba en problemas.

Pero no aquella vez. No desde que la habían secuestrado y los huesos empezaron a marcarse con espasmosa claridad en su piel como señal inequívoca de la falta de comida, de algo que le proporcionara energías que dieran fuerzas al cuerpo para combatir todo aquello e incluso un mes después y libre de todas las ataduras y maltratos, no lograba conjurar siquiera los hechizos mas básicos pues el cuerpo gastaba todas sus fuerzas en recomponerse y no generaba el sustento suficiente para alimentar el núcleo mágico que se habían debilitado y atrofiado debido al desuso del mismo modo que lo habían hecho los músculos de sus piernas que temblaban ligeramente a cada paso que daba, frustrándola como la frustraba el hecho de que le faltase el aire, de necesitar apoyarse en los grandes árboles de la estancia para no caer a medida que se alejaba en el resguardo de la aun extendida oscuridad hacia el bosque donde sabia estarían aquellas almas y preparaciones que le permitían sanar con mayor celeridad….o eso esperaba.

Pero el camino no era el que recordaba y lo que antes podría haber recorrido en medio dia sin dificultad se convirtieron en millas y millas que pasaron pesadas para su delicado estado. Habia subestimado el camino o sobreestimado su condición y decisión de llegar en comparación con lo que su cuerpo en realidad podia lograr en aquel estado. Se sentía desorientada y sus ojos veian de forma nublosa y distorsionada la realidad que pareció volverse un infierno con la fiebre de aquel esfuerzo y el sudor pegando la ropa y los cabellos incómodamente a su cuerpo que ya torpemente tropezaba mas de lo que avanzaba mientras el día se volvía tarde y la tarde se difuminaba en la noche que escondía peligros y misterio sin que la extraviada joven se diese cuenta; los cambios de la poca luz que atravesaba el frondoso bosque ya no era suficiente para que su mente procesara la información y avanzaba por inercia, en ausencia de si misma solo con deseos de llegar a un lugar que no recordaba. Pero asi tampoco recordaba en que momento cayo, pero de pronto el frió de la noche le pareció apetecible y oportunamente, el pasto estaba húmedo y ofrecía una aparente comodidad en el que cayo dormida mientras las almas que buscaba, regresaban a ella.

Habia encontrado el claro, pero al parecer, no era la única.




Aun no sé si el olvidar se puede considerar como un acto valiente o uno cobarde


Juliet E. Deveroix
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Re: Carmine Angels (Privado)

Mensaje por Eirenne Le Noret-Maunoir el Lun Mar 07, 2016 7:00 pm

La caída del día siempre era el indicativo para empezar con la rutina que había adquirido mi vida durante el último período de mi vida. Desde que había vuelto a París, mi querida ciudad natal y la cual me había resultado completamente distinta a cómo la recordaba de mi época humana. Pero, ya todo eso carecía de importancia; a pesar de que, en esencia, siguiera siendo yo misma, ya no era la misma que había vivido y pasado los primeros años de su vida medio milenio atrás. Ahora era una mujer distinta, y lo único que seguía compartiendo con mi pasado era parte de mi personalidad y mi amor incondicional hacia la medicina; aunque, mis conocimientos al respecto distaran eones de los que tenía en ese momento. Era mas que consciente que, con casi total seguridad, era el ser vivo con mayor conocimiento sobre la medicina; tanto la tradicional y convencional como la alternativa, basada simplemente en remedios y mezclas de plantas. Aún así, nunca tenía suficiente, no cuando siempre estaba dispuesta a devorar y absorber cualquier conocimiento que cayera en mis manos; incluso con mas ansia y avidez de la que podía llegar a provocarme la sed de sangre.

Tras recoger mi larga melena rubia en un intrincado recogido, tomé una pequeña cesta que tenía en un rincón de la cabaña que poseía en medio del bosque y, en dónde pasaba gran parte de la noche, me dispuse a salir en busca de unas cuantas plantas que me hacían falta para seguir con las investigaciones en las que estaba sumida. El lugar de dónde sacaba esas plantas, no estaba muy lejos, era un pequeño claro situado en las profundidades del bosque y que pocos conocían. A pesar de ello, no permanecí mucho tiempo sola en el lugar, a los pocos minutos, mi oído detectó unos pasos errantes y al levantar la mirada pude distinguir la figura de una joven que, teniendo en cuenta la manera en la que se movía, tendría que estar al límite de sus fuerzas. Algo, que no tardó en suceder, cayendo en el suave pasto. Sin dudar ni un momento, recogí la última planta que me hacía falta y me acerqué al lugar en dónde había caído. Al observarla de mas de cerca, mis sospechas sobre su débil estado de salud solo se incrementaron, a la vez que me daba cuenta de que no se trataba de una humana común.

Su respiración denotaba que realmente no se encontraba inconsciente, solo semi dormida. Dejando escapar un suspiro, acomodé mi cesta en un brazo y la levanté con cuidado para dirigirme de vuelta a la cabaña en las profundidades del bosque. Solo ahí podría intentar o ver cómo mejorar el estado en el que se encontraba y, definitivamente, no podía dejarla tirada ahí, en el suelo, para que cualquier depredador la convirtiera en su cena. Tras unos pocos minutos, mis pasos finalmente cesaron al llegar a mi destino, abriendo lentamente la puerta, me dirigí a la parte trasera de la cabaña, dejándola con cuidado en una de las camas que tenía ahí. —¿No te han enseñado a no salir de la cama cuando estás tan débil? Cualquiera podría haberte encontrado tirada en el claro y haber sido esos tus últimos minutos. —Musité con suavidad tomando asiento en una silla cercana antes de empezar a observar y buscar cualquier detalle que me pudiera mostrar hasta que punto estaba delicada de salud— ¿O es que estás huyendo de algo o alguien? —pregunté tras un momento, al darme cuenta de unas leves marcas en sus muñecas; marcas que, tal vez, pasarían desapercibidas ante un ojo humano pero que, para mí, eran aún bastante claras y visibles.



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Re: Carmine Angels (Privado)

Mensaje por Juliet E. Deveroix el Sáb Mayo 07, 2016 4:09 am

Quizás, era lo mejor que Juliet hubiera sido vencida por su condición y que la fiebre no la dejase reaccionar correctamente al sonido o movimiento a su alrededor pues de otro modo, su corazón no aguantaría la desenfrenada carrera de verse en las manos de unos de los hijos de la noche. Un miedo que originalmente parecía prejuicioso, había empezado a tomar base en los múltiples encuentros con la especie, todos con malos resultados y el ultimo, en particular, reflejando sus mas turbios recuerdos en galaxias violáceas desparramadas por su piel que apenas eran el menor de sus problemas.

Sin embargo, ella estaba dormida y el movimiento la trajo lentamente a la conciencia lo suficiente para torturarla levemente con la noción de que era transportada -¿Que?– abrir los ojos le había costado un esfuerzo monumental y aun así, su vista estaba demasiado difusa para ver el rostro de la persona que la cargaba o siquiera distinguir las formas de su aura y sin embargo aun podia notar el color que la rodeaba. El azul era un color calmo, reflexivo y muy raramente relacionado con características que asustaran a la bruja, como eran los comportamientos explosivos y volátiles  ¿Qué querría allí? El interés propio no le parecía un rasgo que los humanos pudieran dejar atrás, no creía en el altruismo y la delirante fiebre solo le permitía suponer las peores cosas. Se removió inquieta, tanto como su cansado cuerpo le permitió –No, bájame– se quejo, siguiendo gran parte del camino con instrucciones similares –debo llegar..– pensamientos fragmentados salieron de sus labios de forma irregular, se dormia y despertaba constantemente entre una lucha de su mente, de permanecer alerta, y su cuerpo, de dejarse llevar y recuperar las fuerzas que habia perdido. Finalmente el stress de verse en una situación similar a la de su captura y el cansancio físico del viaje, la arrastraron sin aviso al mundo de la inconciencia.



Al despertar la segunda vez, pudo empezar a tener ideas mas claras, a reconocer los espacios de la realidad que ahora la rodeaban. Como el suelo húmedo y duro del bosque se había vuelto suave y como el aire frio se vio remplazado por una sensación de calor que, pese a su alta fiebre, le invitaba a regresar a los brazos de Morfeo. Pero esta era una invitación que debía rechazar pues su desconfiada naturaleza y su siempre preponderante curiosidad la instaban a abrir los ojos para ver a su alrededor; su visión seguía siendo borrosa pero esto no de la detuvo y forzando la vista pudo empezar a apreciar las formas y colores hasta poder reconstruir mentalmente una habitación, una habitación de madera. “Una cabaña” fue lo primero que su mente pudo notar, “sigo en el bosque” la primera deducción coherente, a la que le siguió un bombardeo de inquietudes y pensamientos, incluyendo algunos de su salud. Sabía que sus parpados pesaban por la falta de energía, pero la inquietud de estar en un espacio desconocido le prohibían dormir o sentirse cómoda y el descubrir la presencia a su lado la hicieron retroceder tan rápido que se hubiera caído de la cama de no ser que esta se encontraba al lado de una pared, contra la que se mantuvo pegada -¿Quién eres?- repitió, esta vez con mas decisión que antes, sus sentidos se agudizaron ante el miedo aunque no lo suficiente para identificarla como uno de los no-muertos -¿Qué hago aquí?– intento recoger las piernas debajo de su cuerpo, hacerse chiquita o prepararse para saltar y salir corriendo, pero el dolor la hiso detenerse en seco y apretar los dientes para no gritar.  Los músculos apenas recuperaban la movilidad suficiente para caminar cuando habia decido sobre-exigirlos con aquella insana caminata que para otros hubiera sido normal; el posterior reposo y la claridad mental hicieron que de pronto el dolor fuera mucho mas notorio que cuando se habia caido en el bosque, lo suficiente para arrancarle un gritillo cuando intento repetir la acción. Si aquello era malo, el saberse a la merced de alguien mas, era peor -¿Qué quiere de mi?– su voz reflejaba su dolor; no hacia la desconocida, pero al cumulo de sensaciones que venía cargando desde el secuestro e incluso antes, sumados a la frustración y el miedo de ni siquiera lograr sentarse por su cuenta. Todo la estaba empujando demasiado rápido a un declive mental que siempre se encontraba escondido detras de un cuerpo en decadencia




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Re: Carmine Angels (Privado)

Mensaje por Eirenne Le Noret-Maunoir el Lun Jul 11, 2016 1:45 pm

Habían sido varias las cosas que había podido percibir de ella mientras se encontraba sumida entre sus sueños, entre ellas destacaban algunas de forma mas notoria que de otras; el hecho de que si se había desplomado ante mi era debido al cansancio extremo hecho que me hacía deducir que o bien llevaba un largo trecho caminando o en el momento en que ésta había tenido la mas mínima energía hubiera huido de dónde fuera que se encontrara; también detectaba la falta de una alimentación adecuada hecho que había podido oler en el mismo aroma de su sangre y obviamente no me había resultado complicado el identificar que se trataba de una bruja en el mismo momento en que la había recogido en el bosque. También podía darme cuenta de que parecía poseer una personalidad testaruda fruto de sus leves quejas para que la dejara mientras la movía de lugar. Aún así, había aún demasiadas cosas que no terminaban de encajarme, la falta de información formaba demasiados huecos como para que pudiera vislumbrar con claridad la escena que realmente se encontraba frente mi.

Fue el oír de nuevo su voz que me sacó de mis propios pensamientos y volví de nuevo mi mirada hacia ella y dejé escapar un leve suspiro, si, definitivamente era testaruda. Negando ligeramente con la cabeza, esbocé una leve sonrisa antes de que me acercara y tomara asiento en una silla cercana a la cama pero sin invadir su terreno personal. —Aunque opine que quién soy yo resulte ser algo que carezca de importancia, si eso te va a hacer sentir mejor te responderé. Respondo ante el nombre de Eirenne y soy médico —dije con un tono tranquilo, apacible, filtrando las respuestas, diciendo la verdad pero sin llegar a decirla del todo puesto que no creía que el saber cuál era mi verdadera naturaleza fuera algo que jugara a favor en este momento y no era muy sensato hacer que se alterara mas de la cuenta—. Me encontraba en el bosque, recogiendo ingredientes que ya se habían  extinguido y te acercaste tambaleándote hasta terminar tirada en el suelo.

Negué con la cabeza y la volví a mirar, antes de levantarme y acercarme a una de las mesas del lugar— comprenderás que no iba a dejarte ahí tirada en medio de la noche, —sin dejar de hablar, vertí con cuidado en un vaso parte del contenido de uno de los frascos que tenía en una de las estanterías— te hubieras podido encontrar algo mucho peor que yo —añadí mientras dejaba escapar una leve risita, antes de verter en otro vaso el contenido de otro frasco y de girarme y regresar hacia ella con los vasos—. En cuando a que quiero de ti, me temo que esa es una respuesta un tanto mas complicada —respondí con sinceridad mientras una breve sonrisa se formaba en mis labios de nuevo—. para empezar quiero que seas una buena niña y que guardes el debido reposo y que me dejes hacer mi trabajo. En el estado en el que te encuentras ahora no le resultas útil a nadie, ni siquiera a ti misma. —Negué y tomé de nuevo asiento en la silla en la que había estado momentos antes— se que tal vez te cueste confiar en alguien en quién no conoces, pero yo no tomo nada de nadie en contra de la voluntad de ese alguien, no tengo esa necesidad.

Cerré los ojos por un momento tras depositar ambos vasos en la mesilla, a su alcance— sé que, tal vez, aún te sientas confusa y cansada, pero dejaré en tus manos el decidir que quieres hacer, si descansar o mantenerte despierta por un poco mas —abriendo de nuevo los ojos, miré ambos vasos— el de la derecha te proporcionará el sueño que tanto necesitas, sin pesadillas ni preocupaciones; el de la izquierda te dará las suficientes fuerzas como para sentarte y comer algo a la vez que permanecer despierta un poco mas si quieres despejar mas de tus dudas —mi sonrisa amable fue sustituida por una ligeramente burlona— aunque te de energía suficiente para eso, no tendrás la suficiente para huir exitosamente, te desplomarías a los pocos metros —me aparté un mechón de cabello de la cara y mi expresión volvió a la que solía ser, calmada, serena y apacible, sin ningún indicio de malas intenciones o de intenciones ocultas tras cualquier de mis movimientos y acciones.



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Re: Carmine Angels (Privado)

Mensaje por Juliet E. Deveroix el Jue Sep 01, 2016 8:05 pm

Los ojos oscuros siguieron a la vampiresa por la habitación con la insistencia de un animal herido y la desconfianza propia de quien jamás ha conocido la amabilidad de terceros sin un precio a pagar. Sin embargo, nada de aquello significaba que no fuera capaz de oírla y comprenderla y, aunque no contesto a su comentario, sus explicaciones le sirvieron para relajarse mientras comprendía su situación en aquel lugar y lo que había pasado, dándole la confianza suficiente para aventurar la mirada por el lugar.  Aquel no era demasiado grande pero estaba repleto de objetos científicos que corroboraban las palabras de la doctora y que le indicaron que se trataba de una mujer de bien que podía permitirse todo aquel  set de cristales extraños, ingredientes varios y, por supuesto, el haber estudiado la profesión.  No eran muchas las mujeres que pudieran estudiar una carrera, menos aún poder ejercerla para sustentarse y aunque en aquel momento seguía demasiado mareada para hacer conjeturas y unir toda la información que le ofrecían, si pudo maravillarse por las formas y olores desconocidos, creciendo en ella su no-siempre sensata curiosidad que la empujo a intentar un segundo intento de levantarse, no con resultados muy diferentes:  Las imágenes se volvieron borrosas y aunque no hubo dolor, el equilibrio flaqueo lo suficiente para obligarla a volver a apoyar el peso sobre uno de los antebrazos.

-Mierda. Tengo fiebre – susurro para si misma mientras presionaba la mano contra la frente y dejaba descansaba la cabeza por unos instantes aun sin atreverse a cerrar los ojos  pese a que lo único que podía ver fueran formas y colores demasiado difusos. Ignoraba que la mujer pudiera oírla claramente pese a la distancia y el tono de voz que usara porque no podía precisar la forma de su aura y con ello, no podía discernir a simple vista su naturaleza. Sin embargo, si podía identificar los colores que se arremolinaban alrededor de su figura y a través de ellos, de destellos suaves y tonos azulados, podía inferir que se trataba de alguien tranquilo y sin intenciones malignas. Intento concentrarse en ello, en repetirse mentalmente que todo estaba bien y que debía calmarse por el bien de sus adoloridos huesos. Aun asi, miro con sospecha la sombra de los vasos que estaban frente a ella y estiro la mano hacia el izquierdo, tanteándolo antes de poder sostenerlo entre los dedos -¿Qué es? – acerco el vaso hacia sus labios, dejando que el líquido mojara sus labios para poder intentar olfatear sus ingredientes mientras ella le explicaba de que se trataba –No quiero desconfiar de usted– confeso con la voz apagada y reseca.  Estaba avergonzada por su primera reacción y aun lo suficientemente temerosa para cuidar sus palabras, haciendo que estas fueran interrumpidas por largos momentos de silencio –No la conozco. No tengo nada en contra de usted y lo que recuerdo… lo que dice tiene sentido – respondió mientras se incorporaba con dificultad hasta sentarse cómodamente, apoyando la espalda en la pared – Pero es una situación extraña. Jamás he conocido a alguien que hiciera… esto, sin esperar algo a cambio. Pocas veces es un trato que me convenga-  observo los colores que giraban dentro del vaso y apretó los labios, saboreando disimuladamente las gotas que aún quedaban en ellos intentando descifrar su contenido. No encontraba nada que la alertase y decidió que, antes que mejor tantear la paciencia de su anfitriona, algo de beber no estaría mal. Calmaría el infierno en su garganta al menos

-Mi último doctor dijo lo mismo– contesto apenas hubo terminado el vaso y visto la sonrisa burlona de Eirenne, intento imitarla aunque su respuesta hubiese resultado más cansada – y mire donde…– de pronto se sentó derecha, con los ojos redondos de la sorpresa -¿Dónde estoy?¿qué día es? – Giro el cuello rápidamente buscando una ventana, mareándose con el movimiento pero evitando caerse hacia un lado de la cama. Era de noche y eso solo podía significar que los vampiros estarían buscándola y entre ellos, habría uno especialmente enfadado. Un escalofrió la sacudió su espalda.

Sus ojos se dirigieron desesperados a la mujer -¿Tendria un rosario? Me vendría bien rezar en estos momentos – “o agua bendita, o espino blanco, o lo que fuera” pensaba la bruja. Ya no tenia a donde ir ni que hacer mas que esperar y esperar que aquella mujer pudiera ocultarla por lo que quedaba de oscuridad.




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Re: Carmine Angels (Privado)

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