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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

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Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Vie Abr 22, 2016 7:50 am

Y sin proponérmelo…
Llegué hasta aquí.


Acababa de llegar a la ciudad parisina hacía escasos días. Gracias a sus padres, por decirlo de alguna manera, consiguió un buen lugar en donde quedarse. Una urbanización de clase alta, con todas las comodidades y es que sus padres, no querían menos para ella. Después de aquellos sucesos, no podía ser de otra manera. Solo querían que estuviese bien, se comprendiese y entendiese a sí misma, eso querían creer cuando no habían acertado en la decisión. En vez de ayudarla, le habían empujado hacia un destino incierto.

Apenas conocía a nadie, solo a la joven que se ocupaba de mantener todo en orden, hacía la comida y poco más. Demasiados lujos para una chica de clase media pero ¿cómo negarse a ello si sus padres se lo costeaban? A base de sudor y lágrimas, trabajo duro. Y justo ella deseaba lo mismo, trabajar duro para superarse a sí misma, lograr aquellas metas a las que siempre había aspirado: ser actriz y reconocida.

Esa mañana, un dolor intenso le despertó de golpe. Lo último que recordaba era cuando se fue a la cama…y poco más. Las sabanas, le alertaron de que sangraba. Buscó el causante de aquello y…lo encontró con tan solo palparse el brazo izquierdo. La herida que se extendía en el brazo, no pintaba nada bien pero ¿cómo y cuándo ocurrió aquello? Se levantó todo lo rápido que pudo sin poder pensar con claridad, la sangre no podía ser más escandalosa y que no dejase de sangrar no ayudaba nada.

-Maldita sea… -murmuró, haciendo presión con una de las sabanas liada en el brazo ¿dónde ir? ¿qué hacer? Volvían a pasarle ese tipo de cosas inexplicables. En camisón, salió en busca de ayuda ¿qué mejor que la casa de al lado? Llamó con los nudillos, esperaba que aquello terminase de una vez, empezaba a ponerse nerviosa, enfadarse consigo misma pues ¿cómo iba a explicar algo así a nadie si ni ella misma lo sabía?

-Señor…verá, me corté y…¿puede ayudarme? Comienzo a marearme -el corte era profundo, no paraba de sangrar y entre eso y que apenas había comido nada, el mareo no tardó en hacer aparición -Necesito que me ayude y…. -cerró los ojos, apoyando la mano sana en la puerta… le necesitaba, se lo gritaba en silencio.








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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Lun Mayo 02, 2016 8:30 am


Hoy era otro de esos días en que las gestiones como abogado y Barón de los Países Bajos  ocupaban parte de mi tiempo un estrés que más o menos sobrellevaba lo mejor que podía.Ungumentos, magia que ayudara a distraerme de lo real sin llegar  ser algo por lo que obsesionarme, sabiendo las limitaciones y  consecuencias  del exceso uso.

Aún era pronto para salir hacia lo que debo, pero tampoco estoy acostumbrado a permanecer en la cama hasta que alguien del servicio toque la puerta para avisarme .Por ello  y después de avisar de que llenaran la bañera para asearme, me desvestí y tape mi desnudez con una larga camisa con la que dormía que me cubría un poco más debajo de mi parte genital, pies descalzos que no me molesté en tapar, el baño estaba frente a mi habitación y lo veía inecesario,nadie más me vería así salvo aquellos que se encontraran en la planta alta de este caserón.

Por varios minutos permanecí sumergido en el agua, con la cabeza fuera, mirando al frente pensativo en aquellos asuntos ajenos a mi rango, en mis amistades y aquella idea que todo interesado sabe aunque no sea dicho directamente por los implicados en ello. Las cosas están calmadas respecto a este tema y prefiero no pensar en ello aunque acabo de hacerlo momentáneamente.

Pedí que no me molestaran al menos que  fuera necesario, esta vez  no requeriría su ayuda para algo que podía hacerlo yo mismo, aunque también  he de decir que son escasas las veces en las que  accedo a pesar de la insistencia y mis reiteradas correcciones de que tan solo a una dama necesita de esa exclusiva atención.
Llaman a la  puerta, tal y como no quería que ocurriese— Monsieur… Blancquart, vuestro desayuno está servido… —dijo la dulce voz femenina de Agatha, quien se retiró después de avisar. Poco después salí del baño, tomé la toalla  para secarme la cara y el pelo, dándole la vuelta después para ponerlo alrededor de la cintura y salir  de allí mientras el vapor salía. En ese instante es de nuevo Agatha a quien me cruzo y miró de reojo y asentí— Ya he acabado aquí, gracias Agatha… — Dije sonriéndole apenas, lo suficiente como para ver de reojo como sus mejillas se sonrojaban por tan simple gesto.

Volví a mi habitación y me vestí con ropa elegante y limpia que ya habían preparado mientras me bañaba, por último zapatos acordes con la vestimenta. Bajé por las escaleras al piso inferior, peinándome con la mano el pelo y abrochando el par de botones de la chaqueta que aún no  había abrochado, yéndome a la derecha donde estaba situado el  amplio salón, deteniéndome a no más de un par de pasos del sofá de una sola plaza por la alarma de Florián, otro miembro del personal interino, — ¡Monsieur Blancquart a prisa, a prisa!.. ¡Venga! — dijo abriendo la puerta, saliendo unos segundos mientras me acercaba  a rápido paso,¿Qué lo alarmaba tanto?, comprobando de inmediato que no era exageración como supuse. De inmediato me acerque a ella cuando creía que se nos derrumbaría delante de la puerta, mire a los alrededores, sacando el cuerpo un poco después de escucharla y antes de  cogerla del brazo y pasarla por mi cuello, mientras que la otra rodeaba la cintura de la dama— Mademoiselle…¿Cómo? — dije mirando de reojo a la muchacha. El servicio aparentemente mantienen la calma, menos Florián que habla para ofrecerse— señor, ¿Qué os traigo, que os hace falta? —; hable después— Traed aguja,trapos  limpios, hilo.,agua… — dije sin ni siquiera darle tiempo a que me respondiera, fue a ello mientras que yo me iba con la señorita al interior, esperando no causarle dolor por hacerla caminar…


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Mar Mayo 10, 2016 10:45 am

Todo es un sueño…
¿o una pesadilla?


La herida, parecida a como si unas garras hubiesen acariciado con ansia el brazo de la joven, su sangre no paraba de salir a borbotones, aclamando un grito de auxilio. Tuvo las mínimas fuerzas de ir hasta la casa vecina y poder pedir ayuda. Todo lo veía borroso, solo oía palabras de fondo pero nada claro. Sus labios no paraban de susurrar palabras sin sentido. Triste, verse tan vulnerable, tan derrotada con lo luchadora que era su espíritu. Muñeca rota, en brazos de un desconocido ¿a dónde le llevaría su insensatez? ¿qué había ocurrido?

En ese instante, no podía pensar con claridad. Sus ojos verdes se encontraban entrecerrados, dejándose manipular. Lo que más dolía de todo era no poder abrir los ojos, ni siquiera poder moverse, no podía desmayarse… tenía que estar consciente porque ¿y si no volvía a abrir los ojos? Así el calvario de sus padres, por fin escucharía sus plegarias. ¿A quién pretendía engañar? Desde bien pequeña, no hicieron otra cosa que querer deshacerse de ella… no contestar a sus preguntas y dudaba que alguna vez lo hicieran.

-No lo sé… me duele la cabeza -murmuró sintiendo como su herida era tratada, sin expresar ningún ápice de dolor pues aguantaba lo que sea - No permita que… me duerma -hizo amago de abrir los ojos sin conseguirlo, mordiéndose los labios y al menos poder incorporarse en su asiento, si se movía y hablaba no perdería el conocimiento - No sé qué ha ocurrido, algo me atacó -murmuró, sintiendo como aún todo le daba vueltas pero al menos… estaba consciente -Lamento … haber irrumpido en la mañana… y obligarle a comenzarla así -esperaba terminase pronto, necesitaba no pensar en que la herida no fuese tan grande como toda la sangre que había perdido.

-En vez de hacer mi aparición como nueva vecina y usted traerme una cesta de bienvenida… traigo…esto -rió por lo bajo de lo más avergonzada, el que se sintiese vulnerable y tener que pedir ayuda ajena…la superaba -Le compensaré, es lo menos, puedo darle entradas para el teatro…buen asiento…trabajo allí un dato que no vino al cuento y al apreciarlo, giró el rostro, pudiendo abrir los ojos lo suficiente para admirar la exquisita decoración de la sala -Bonita casa, si me permite decirlo…

Estaba hecha un adefesio, completamente llena de sangre, aquel cabello revuelto como si fuese una mendiga. Una vergüenza extrema , solo de pensarlo se le tiñeron las mejillas de rojo, intentando esconderlo sin ningún resultado.

-Cuando me vea allí, no pareceré una loca que aporrea su puerta y casi se le desploma en los brazos ¿aceptaría mi presente? Por la herida…y…mi café, porque lo necesito, he perdido demasiada… -




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Jue Mayo 19, 2016 5:06 am


Tan rápido como pudieron, no solo Florián  si no también Agatha que al parecer ya había acabado su labor en la parte superior de este caserón y decidió ayudar  con la mejor de sus intenciones como lo ha hecho siempre desde que aceptó su compromiso con los Blancquart, al igual que todo el personal de servicio contratado por nuestro padre y consensuado con mi madre Martha antes de que pasara a mis manos como dueño de todo ello, compartidos con mi hermana Charlotte que a día de hoy sigue ausente en un viaje.

Aquí está lo que pidió,Señor , Aquí está lo que pidió,Señor — hablaron los dos a la vez tan coordinados que solo por su tono femenino pude diferenciar que eran hombre y mujer.

Gire medio cuerpo mientras terminaba por acomodar a la dama, que entre quejidos trataba de darme conversación, sus ojos le pesaban como aquel que hipnotizado solo seguiría la voz. Asentí ante  lo que proponía, era lo única forma de saber que seguía consciente desde el principio hasta que lograra cerrar esa herida sangrante, sin pasar por alto aquello que sentía y que sin ser experto  difícilmente podría saber si no era por su propia boca.


No se preocupe, señorita… —dije   mientras de nuevo me giraba y me levantaba al mismo tiempo que Agatha y Florián se acercaban con aquello que pedí, palangana de agua tibia, aguja y trapos limpios, era hora de empezar antes que perdiera más sangre.

Sería la primera vez que alguien tuviera semejante detalle de recibimiento, ma cherie… —dije   mirándole a los ojos. El personal de servicio se retiró con mi permiso que  con anterioridad habían pedido.

¿teatro?… —pregunté mientras mojaba uno de los trapos que dejaron encima de la mesita donde ella estaba sentada y yo entre medias, estrujándolo poco después el agua para que no goteara en el sofá ni en la ropa que vestía ella— no estoy acostumbrado a ir a ciertos lugares, y este es uno de ello. Por el revuelo… — dije esto último por lo bajo mientras comenzaba a limpiarle la herida ,intentando no hacerle daño. Y continué hablando, para que no se durmiese,— ¿y desde cuando trabaja allí?… — dije antes de escuchar su halago por la decoración del amplio salón. Cuadros, vitrinas con libros y otros objetos  que pertenecen a mi padre y sus viajes por mitad del mundo entre tratados y negocios de política. Muebles  de  la mejor madera  y otros detalles  que mezclaban parte del pasado, antes de la actual época victoriana. —Si,Claro.Gracias —dije   interrumpiendo brevemente, volví a mojar  el trapo y limpie lo que quedaba  de ese rojo intenso de la sangre. Volví a mirarla y cierto era que su aspecto no le favorecía, contrastando con las damas de alta sociedad. Cuando ya hube acabado, pasé  al hilo y la aguja, deteniéndome ante su petición y casi  ruego de que tomara como agradecimiento su gesto.

No dije nada, tan solo llamé a Florián, que tardo en venir, — Florián, tráigame un a vela encendida y un par de tazas de té y azúcar, claro… — dije a modo de orden, mirando por encima del hombro de la chica para que me viera, Enseguida,Barón — dijo antes de desparecer al cruzar el umbral de la puerta, revelando aquello que no pretendía decir.

Volví la vista a ella, mostrándole media sonrisa, — Discúlpeme, donde deje mis modales… —dije   haciendo una pequeña pausa, sin apartar la mirada, — Adrians Blancquart…,¿ Cuál es vuestro nombre?,ma cherie — dije, esperando saber a quién me dirigía y no solamente por ,dama u querida, esto último erróneo aun siendo mi coletilla con cualquier dama hasta que sabía su nombre.

señor, aquí tiene lo que pedía. El  té que pedía ya  está dicho, solo hay que esperar un poco más — dijo con recto tono, con la sinceridad que le caracteriza. Asentí, deje el trapo en el borde  de la palangana y tome por la diminuta asa el portador de la vela y con la misma, encendida.

Bien, vuelva cuando esté listo —dije  sin mirarle, se retiró y yo pasé a quemar la aguja ,que acaba encendiéndose por la punta, buena señal de desinfección, — no le mentiré y diré que dolerá cuando perfore su piel, pero es la mejor opción … — dije en un tono seguro, y creíble, — no se mueva.. o volverá a sangrar antes de terminar — dije advirtiendo, mientras enebro  la aguja y me acerco para con la aguja  iniciar la sutura. Retardando el uso de magia, que solo si volvía a sangrar me vería obligado a revelar otro secreto que muy pocos saben.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Miér Mayo 25, 2016 11:12 am

Tan difuso, lejano, disperso…
Como mis recuerdos.


Aún intentaba controlar la conciencia y no dormirse en aquel sillón, o eso al menos creía saber dónde estaba sentada. La presencia de los criados, le alertó a abrir aún más los ojos, no se fiaba ni de su propia sombra y si seguía allí sentada, no era por otra cosa que su herida… incapaz de poder curársela por sí misma. ¿Cómo demonios se la habría hecho? Dormía plácidamente en su cama, sola , sin otra compañía que la suya propia.

La voz suave y varonil del desconocido, le arrancó un suspiro de incertidumbre. Llamó a la primera puerta próxima a su domicilio, se encontraba en casa ajena, arrebatando hospitalidad y rompiendo la paz y tranquilidad que se respiraba en aquella casa. En cierto modo, le recordaba mucho el ambiente a su hogar, el de Irlanda. Intentó sonreír pero fue apenas un vano esfuerzo, sus labios se curvaron en una deliciosa tierna media sonrisa..

-Prometo traerle la cesta de bienvenida la próxima vez y sí me preocupo, hay que empezar con buen pie y no…haberle manchado de mi sangre por todas partes y… empiezo hablar demasiado, sí…dije teatro ¿por qué se extraña? ¿no sabe…qué es? -dudó por un segundo que pudiese tan siquiera conocer su segundo hogar pero qué ilusa, un joven de clase alta ¿Cómo no iba a saber qué era el teatro -Disculpe, milord… mi cabeza ya divaga y dice barbaridades -“revuelo”, comprendió enseguida a qué se refería con eso, preferiría sitios más silenciosos y menos transitados -Entiendo, aunque me dedique a ello, en mis ratos libres prefiero también ese ambiente sin…revuelo -hizo un amago de sonrisa pero volvió a desaparecer.

-Creí haberme presentado…Leona, Leona Louise Lawrence… .-sabía que esa herida le dejaría marca, una de tantas en su tez morena. No sabría explicar el nacimiento de ellas pero sí cuando ocurrieron. Asintió levemente, sin moverse…haciéndole caso en todo lo que le decía y sin inmutarse cuando la aguja perforó su piel -No me moveré, no es la primera vez -musitó pero inevitablemente aunque no se moviese, la herida no dejaba de sangrar, tanto que perdió la visión por un par de segundos…

La mano libre, se aferró al brazo ajeno para no caer, aferrándose a su único punto de apoyo que era el cuerpo del joven. Susurró algo en irlandés, imposible saber qué y cerró los ojos… acababa de perder el conocimiento, en su lucha había sido vencida por el dolor que rabia, el desgarro en su piel… fue más que vencida.

-Adrians, no dejes que me duerma… no sé cómo ocurrió y fue cuando…dormía. No quiero hacerme…no quiero hacerte daño -se dejó vencer, le costó horrores dejarse caer sobre su regazo , consciente jamás lo hubiese hecho y menos pedido ayuda. Ahora sí que parecía un animal malherido, buscando cobijo y qué mejor que en los brazos de aquel joven , él desde el primer segundo, quiso su bien… curarle las heridas, algo que jamás, hicieron por ella.




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Miér Jun 08, 2016 10:10 am

Mano  izquierda tocando con cuidado los latearles de aquella herida, arrugué el ceño al tiempo que entrecerraba los ojos para no perder la concentración en lo que hacía y producirle el menor daño hasta que terminara, era larga, llegaba desde las costillas hasta tres dedos por debajo de su seno más cercano a mí, aún hay sangre por el roce de mis dedos impulsan sin exagerar pero debo mantener el pulso firme tanto con la mano que coso como aquella con la que me ayudo para que la piel no se rompa mientras acabo.

Mantengo el oído atento cuando comienza  a hablarme  sobre cómo habría sido mejor nuestro encuentro y tenía razón, últimamente llegaban a mi mujeres heridas, otras heridas y huidas como ocurrió con Georgia, aunque en este caso no sabía el por qué tan mal herida. Continué cada puntada, atravesando su fina piel con cuidado como en la primera, sin dejar de prestarla atención, asintiendo a las respuestas que esperaba.

Madeimoselle… claro que sé lo que es un teatro, lo que quise decir es, que prefiero acudir cuando hay menor revuelo sin riesgo de que me interrumpan.. —  Dije dando  las puntadas centrales, dejando que ella me expusiera con otras palabras el mismo significado,— …y no se preocupe por la sangre, es lo de menos ahora…si es.. —,hable mirándome de reojo, el costado de la chaqueta del traje estaba impregnado de la sangre de aquella mujer de la que no tarde en escuchar su nombre.

Sonreí aunque creo no me vio— Leona Louis.. — dije reafirmando su nombre para dar una señal de que no estaba hablando sola después del pequeño espacio que fue rellenado por silencio que vuelve a repetirse hasta que vuelve a ser interrumpido y no por palabras si no por el agarre repentino de su mano al brazo con el que coso, rompiéndose el hilo  al ella vencerse hacia adelante, contra mi. Me alce un poco para cogerla bien y no solo por el brazo como instintivamente hice.

La sangre de nuevo brota de la herida, no llego a recostarla en el sofá aun. Llamo al servicio  con tono de urgencia, ellos acudieron los más deprisa que pudieron, trayendo incluso el té que pedí  para los dos y negué.

¿Qué ocurre seño…r? —Florián no termino su frase al ver la situación de cerca, dejo la bandeja de plata con el té, las cucharillas y los azucarillos sobre la besa a un lado del porta velas— …Vuestra ropa, mesie, la herida se a abierto —, advirtió y le mire mientras me levantaba, y la cogía pasando el brazo izquierdo  bajo sus brazos y con la derecho bajo sus rodillas— Florián, necesito que traigáis agua nueva en esa palangana, nuevos trapos.. al piso de arriba, ¡rápido! — dije alzándola, volviendo a mirarla a ella y andando tan deprisa como era posible. Escuche su advertencia pero no sabía a qué se refería, y lo que más me importaba en este momento es que no se desangrara y muriera, no sabría cómo explicar si me veían salir con un cuerpo en los brazos.


Leona, leona... —  repetí su nombre mientras subía las escaleras y le llevaba a una de las varias habitaciones del caserón, nadie residía allí, solo invitados por lo que ocurriera lo que ocurriese allí, no saldría. Esperaba que aún no estuviera ida del todo. Abrí la puerta como pude sin darla ningún golpe innecesario. Agatha llegó tras de mi— Espere señor, Blancquart no querrá manchar la cama… — dijo pasando por mi lado, abriendo uno de los armarios y sacando un par de sábanas, una sobre otra, me miro y asintió  dando señal de que ya podía continuar y la recosté sobre la cama a Leona mientras esta  me dejaba a solas con ella. Rajé su ropa  por el costado  hasta su axila, tapando aquello que no quería ver aunque no niego que mire de reojo la piel que desnudé.

Poco después vino Florián con lo que le pedí— Que nadie entre hasta que no de el aviso, de acuerdo.... —  dije a modo de ordenamiento sin dar pie a que  añadiera mas. Cuando salió de allí cerré la puerta— propinquus(cierre).... —, igual quise asegurarme de que no nos interrumpían mientras hacía uso de mi magia.

Volví a Leona, no sabía bien si seguía consciente de echo lo primero que hice fue volver a limpiar la herida  con el trapo humedecido, un par de veces, la sangre seguía saliendo y debía actuar ya al menos que quisiera que  mi preocupación se hiciera realidad. Me quite la chaqueta y la deje caer a un lado, puse  una mano encima de la otra solapando una con la otra,quitando previamente la mano de ella, próxima a mi— Vita eterna,sinit sanitatum,regenerationis , percutientes cute regeneratus....( eterna vida, permite curación,regeneracion,regenerate piel herida) —repetí varias veces, manteniendo los ojos cerrados, concentrándome  lo mejor posible, el quemazón es mayor a cuando retiras a tiempo la mano del fuego que te calienta  durante el frio. Sentía como ello se llevaba parte de mi  energía. Esperaba su curación y  como signo que volviera a abrir los ojos, a los que miré esperando que así fuera.


Última edición por Adrians Blancquart el Vie Jun 24, 2016 1:57 pm, editado 8 veces


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Dom Jun 19, 2016 3:00 pm

Todo puede desvanecerse en un segundo…

Luchaba con todas sus fuerzas, psíquica y físicamente. Si terminaba por cerrar los ojos, seguramente se perdería en un sueño profundo y quizás, eterno. No era la primera vez que se sentía al borde del abismo, abandonar este mundo. Su existencia era un claro ejemplo de  peligro constante. En el segundo que se dejaba vencer, se sumergía en un mundo extraño, desconocido del que no recordaba nada al despertar. La mayoría de las veces, despertaba desnuda o con heridas. Esta mañana, fue el peor de los casos…muy parecido a aquel amanecer en donde por primera y única vez, conoció el sentimiento de perdida, soledad y desamparo.

La única salida fiable, no fueron otros que sus brazos. Unos brazos ajenos, desconocidos pero a la vez, infinitamente familiares. Los segundos antes de desvanecerse entre sus brazos, le bastaron para dejarse vencer, quedarse allí y dejar que todo siguiese  a su suerte. Una leve sonrisa permaneció en sus labios por el simple hecho de oírle susurrar su nombre. Se imaginó fugazmente, una sonrisa en el rostro varonil que junto con esa voz no podía verse más perfecto en su cabeza, un atolondrada, perdida… sin tan siquiera poder situarse.

Lo siguiente después de desvanecerse entre sus brazos, desapareció de su conciencia. Volvía a ese mundo inventado, borroso y terrible. Por más que gritaba, nadie la oía, por mucho que intentase ubicarse en aquel sitio, más lejos se sentía de todo lo que le rodeó alguna vez y era cercano. Lo atribuía a como si saltase sin saber qué ocurriría cuando tocase fondo. Le oyó en sueños o quizás pesadillas. Esa voz masculina, dulce y atrayente. Hasta ese momento, no causó efecto en ella, podía haberlo oído de otros labios pero no con la misma esencia con la que él se susurró. Quiso sonreír pero le fue imposible, la sangre la debilitó tanto que volvió a perderse…una vez más.

El susurro pareció envolverla por completo. Su cuerpo reaccionó de tal forma que sintió levitar unos milímetros de dónde estaba tumbada. Leve brisa, envolvente que le devolvió mucho más que la conciencia. Su cuerpo pareció incluso iluminarse y acto seguido, sus ojos esmeraldas se abrieron de golpe, incorporándose  en la cama. Su respiración, entrecortada, buscaba sin hallar lo que deseaba hasta que la silueta de aquel hombre le avisó de que no estaba sola. La mirada cómplice, breve pero intensa. Dudó, algunos segundos , los suficientes para saber que él era su único agarre en este mundo injusto e incomprensible.

Él no se sorprendería tanto como ella. El impulso nació sin pensarlo, sin querer. Gateó por la cama hasta donde se encontraba el joven y… lo abrazó. Un abrazó de alivio, por primera vez, alguien que estaba cerca de ella no acababa herido, ni asustado. Lo aferró con cierta fuerza, ocultando el rostro en su cuello, susurrando palabras incomprensibles alguna que otra era un “gracias” infinito.

-Por favor. No hice que ocurriese nada… ¿está bien?  yo.. -se sonrojó ligeramente, no controló el acercamiento, llevada por las emociones, el alivio -No sé qué ocurrió… pero…estoy horrible -sus ropas rasgadas, manchadas, podía aún notar la humedad de la mancha de sangre, el olor férreo de ésta y como se le adhería a la piel -No lo entiendo ni quiero comprenderlo. No haré preguntas, tampoco quiero respuestas solo… no me deje sola - seguía medio abrazada a él, su sola presencia le infundía más que protección, una tranquilidad rara en ella, más extraño el acercamiento hacia aquel hombre -Si cierro los ojos, algo terrible ocurrirá…lo sé… pero a usted no…¿señor Blanc…? ¿señor Blancquart? Adrians Blancquart, le conozco y…sigue aquí -susurró maravillada por el descubrimiento… sorprendida, sonrojada por el acercamiento pero incapaz de soltarle por si…volvía a caer. -¿Cómo ha conseguido que no ...? ¿cómo puedo ...agradecerle que...? parezco necia, pero me sorprende que alguien...siga esperando a que despierte ¿por qué lo ha esperado usted?




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Dom Jun 26, 2016 6:24 am

Aquellas palabras fueron pronunciadas un par de veces más, no podía hacer uso en exceso de mi don y la razón era simple pero valiosa, mi energía vital y con ella mi propia vida. Se los riesgos del uso continuo de mi magia y no podía pasar la línea, salvar la vida ajena y perder la propia es una estupidez, esperaba pues que la usada fuera suficiente como para que desde su interior el hechizo hiciera el efecto esperado.

Su nombre ya no volví a pronunciarlo, me separe de la cama y quite la chaqueta que estaba a sus pies prácticamente y la reposé en la silla junto al escritorio. Justo al lado el ventanal por el que me asomé, viendo el tránsito de los parisinos, hombres, mujeres y niños, también comerciantes que traían la mercancía necesaria para la taberna situada frente al caserón e incluso carruajes en direcciones diferentes, hacia lugares distintos a los que dejo de mirar al escuchar el gimoteo tras mi espalda.

Leona se removía inquieta sobre la cama y me acerque para ver cómo está su herida pues tal vez se le había abierto o peor aún se hubiera infectado y que aquel hechizo fuese fracasado, pero no, la herida estaba bien cerrada e incluso no había señal de que cediera la piel y quebrarse. De igual modo me quedé a ese lado de la cama, moviéndome hasta el final de la cama. No tardé en deshacer mi camino, solo un paso al ver como se levantaba la señorita Lawrence, como si no le pasara nada y tras nuestras pupilas coincidir, a gatas se acercó a mí para abrazarme, tarde en reaccionar porque de primeras mantuve los brazos lacios, paralelos al cuerpo mientras ella se refugiaba en mi cuello, finalmente mis brazos pasan por debajo de los suyos para tocar su espalda y de algún modo reconfortarla mientras la oía hablar, sin dejar de sentirme extraño por impulsiva cercanía de la dama.

No señorita, no ha ocurrido absolutamente nada… — dije tratando de hacer lo mismo con mi caricia sobre su dorso poco antes de que se separar de él, viendo resaltadas su mejillas por su sonrojo. No puede evitar reír ante su comentario— casi os desangráis y... ¿os preocupáis aún por el estado de vuestra ropa?… —Negué de inmediato, seguí escuchándola y esta vez su tono cambia, parecía tener miedo pero no dije nada— No la dejaré sola, tranquilícese señorita Lawrence … —dije interrumpiendo por segundos mientras seguía escuchándola, llamándome la atención como de nuevo hacia mención a que algo malo ocurriría si cerraba los ojos, por lo que esta vez al estar consciente, pregunté— ¿Qué es eso terrible que ocurrirá si cierra los ojos?… — dije con total tranquilidad, usando en parte sus palabras.


¿Por qué iba a irme?,jejeje… — dije negando por unos segundos, mientras sus palabras hace que me quede en silencio y la separo un poco de mi— Hilo, aguja y algo de magia… — dije esto último más marcado pues todas fueron ciertas y la última la real que permitía a Leona estar…estar bien agarrada a mí.

Cuando estoy a punto de responder tocan a la puerta y mi atención va hacia ella, Señor Blancquart, ¿va todo bien ahí? — Dijo Florián seguido de un forcejeo sobre el pomo para intentar abrir, apenas lo intenta dos veces antes de mi respuesta, — Todo está bien, no se preocupe. No tardaremos en salir de aquí… — dije sin saber la cara que ponía pero supongo que conforme, siendo el señor de este caserón mientras Charlotte no está.
Pasos que se alejan de detrás de la puerta, vuelvo la mirada hacia la joven que aún me abraza, — ¿Tiene hambre, señorita?,jejeje… — Dije, volviendo a oír pasos pero esta vez la voz es diferente, dulce, era Agatha — Monsieur… Blancquart, ¿necesita algo más?… — Dije sin tardar en que obtuviera respuesta de mi; — Si por favor, traiga ropa nueva para la señorita…prepare también un baño — dije pidiendo, pues sabia de su preocupación insistente de su aspecto.

Está bien señor Blancquart, en media hora todo estará listo… — añadió antes de oír como sus pasos se alejaban. — Se quedará aquí conmigo hasta que se recupere del todo daño… —Dije más como una orden que como una posibilidad de negarse. La herida era reciente y quería asegurarme que no regresaba de la misma forma.

Y entonces respondí a aquello que casi paso por alto, — Es sencilla mi respuesta a lo anterior aunque con otra pregunta,¿ por qué no iba a esperar por vos, cherie? … — dije haciendo mueca tratando de buscar su mirada en lo que la pequeña distancia entre los dos— Me preocupa que una mujer muera de esa manera, no podía permitirlo ,así de simple. Me agarré a la posibilidad de que podía salvarte… —Dije sin dejar ninguna palabra en el tintero. La media hora pasó volando e incluso que se adelantaron a ello, Agatha avisa de que todo está listo.

Con disimulo y con la mano aun tras Leona, abrí— ostium(Apertura) … — Pronuncie en un susurro que bien puede ser audible por la dama, mientras que con la mano abierta giré ligeramente y se oyó el click del cierre.

El vestido que ceden a Leona sería : este




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Lun Jul 04, 2016 8:21 am

Nada más reparador que tu abrazo,
Bálsamo a mi alma.



Su pilar fundamental ahora mismo, lo tenía frente a ella. Él. Su salvador. No pudo controlar las emociones y las sensaciones que le provocó la situación en sí. El haber vuelto a caer en aquel agujero sin salida, despertándose malherida y casi al borde de la muerte, la superó. Pocos la conocían, ni aquel joven que acababa de salvarla y quizás estuviese dando una imagen equivocada por el acercamiento. Asustada, aterrada, no concebía el hecho de que hubiese pasado por aquel trance. Durante unos segundos, no supo reaccionar, siguió aferrada a él hasta que la voz varonil y suave le devolvió a la realidad. La risa ajena, dibuja en sus labios rosados una leve sonrisa. ¿Cómo no iba a preocuparse de la ropa? Desnuda, aferrada aún a él…desde luego a saber qué pensaría de su persona, justo por esos pensamientos se sonrojó ligeramente.

-Mi herida, por esa razón. Cuando desperté…el dolor casi no me deja abrir los ojos, no recuerdo nada de lo ocurrido y soy incapaz de situarme en un lugar que no sea mi casa…y ahora, la suya -murmuró, deslizando los dedos por su costado, ahí estuvo la herida, aún escocía aunque ya hubiese desaparecido -Magia. Sin duda ha tenido que ser magia cuando he tenido la suerte de que usted estuviese cerca…para curarme -sonrió levemente, buscó su mirada unos segundos, los suficientes para mostrarle su gratitud e incorporarse, despacio se dirigió a la cama en donde tomó asiento en el borde.

Le dolía la cabeza horrores y no ayudaba el que llamasen a la puerta, ese sonido hueco que se metió más hondo. Suspiró largamente, esperando por todos los medios que las voces y esas personas se marchasen, quería silencio…centrarse y pensar. No podía estar allí mucho tiempo, ya había molestado bastante. Sus palabras pronto le alertaron ¿quedarse allí? no podía dejar de ir a los ensayos y no, ya bastante había hecho por ella.

-Se lo agradezco pero estoy bien -se levantó, teniendo que apoyarse en uno de los muebles. Sonaba bien eso del baño, se quitaría los restos de sangre y al menos no mostraría esa imagen grotesca que seguro le ofrecía al joven -Salvarme es la muerte de muchos, señor Blancquart. Ha tenido suerte pero quizás la próxima vez…no sea así. No quisiera dañarlo, si me daño yo misma y casi siempre me rodea sangre que no es mía. Sé que puede controlarlo, es poderoso pero siempre me queda el miedo de que …sea tarde -caminó hasta él, no tenía que ser muy inteligente para darse cuenta lo terco que era aquel joven -Está bien, me daré el baño y volveré… solo para que no tenga esa imagen que tuvo de mí. Podemos…volver a presentarnos

Antes de marchar, le dedicó una amplia sonrisa. Sus orbes esmeraldas no pudieron evitar fijarse en aquellos hoyuelos, se le hacían tan familiares como si esa vez no fuese la primera vez. despacio, con ayuda del servicio, se dirigió al baño donde la mujer le ayudó a bañarse. Sorprendía cómo quedó el agua espumosa, con un tono rojizo de su propia sangre. Mientras se secaba, observó el vestido que dispusieron para ella, cómodo y quizás le quedase un poco corto. No era de la misma altura que cualquier señorita, sin olvidar el color de su piel. La piel de leona, brillaba como una fuente de caramelo adornada por esas orbes verdes intensas.

Preguntó dónde se encontraba el joven. El cabello aún húmedo, a un lado de su cuello. Sin duda no parecía la misma. Llamó, asomándose y buscarlo con la mirada. Allí estaba, tan sigiloso y tranquilo, se lo transmitía y de la única manera era sonriendo, caminando hasta él y tomar asiento a su lado. Le fascinaban aquellos hoyuelos, no podía apartar la mirada de ellos pero ahora mismo, se ocultaron ante sus ojos.

-Ahora sí puedo ejercer como vecina que viene a saludarle. Leona. -le ofreció su mano, no temblaba, esperaba que la estrechase y en caso de que se la besase, la piel solo de pensarlo se le erizó…¿es que no podía controlarse? Estaba visto que no.




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Jue Jul 14, 2016 3:39 am



Noto sus manos aun aferradas a mí y por segundos mis manos vuelven a tocar su espalda hasta que separa  lo suficiente para enseñar la parte del vestido que rasgue y ver el alcance de su herida, aunque esta vez tan solo era para indicar con su propia mano mientras me explicaba lo que sentía mientras mi hechizo ejercía su función interna en ella, quizás eso fue por lo que la vi moverse inquieta en la cama o tal vez no y fuese  un mal sueño, eso no lo sé.

Si, magia… —me repetí reencontrándome con su mirada acompañada de una bonita sonrisa, no quería profundizar en ese tema por ahora pues muy pocas personas sabían de mi don de hechicería, mi hermana Charlotte , Georgia, la  primera por que no podía disimular ante ella cuando me pillaba haciendo uso de ella para curarme de alguna herida con tal de probar el alcance de mis habilidades y quien la siguen a ella porque tenía que detener la hemorragia y la posible infección si no lo hacía, similares condiciones  a las de Leona, solo  que su daño era mayor, tanto en longitud como la dimensión que sobrepasaba la posibilidad de no sobrevivir ese día, en ninguno de los casos podía dejarlo pasar si llegaban a mí, aun tratándose de algo no planeado.

Seguí con la mirada sus movimientos y me acerque con intención de  ayudar a levantarse cuando pretendía levantarse del borde de la cama pero detuve mis pasos al ver como con ayuda del apoyo en aquella mesilla de roble le era suficiente, había perdido bastante sangre y sus movimientos podían llegar a ser algo torpes, hacerla caer al suelo y que la herida se abriera por lo que seguí observándola , no estaba dispuesto a que ocurriera de nuevo y no por qué no  fuera a auxiliarla, sino que  por la cantidad de energía vital que utilice para que la situación no se me fuera de las manos me había debilitado , podía mantenerme en pie por supuesto, pero sé que no estaba preparado para una situación  urgente, no sin ponernos a ambos en peligro de perder la vida, ella por desangrarse y yo por excederme del uso de la magia.

Su argumento volvió a confundirme, de nuevo insistía en que podía haber ocurrido algo peor, en su explicación dio un detalle al alza donde decía que salvarla  era la muerte de muchos, sin embargo allí no había ocurrido nada y ella estaba a salvo.

La muerte de muchos, pero aquí me tiene y aquí estáis vos a salvo…yo, no la temo —Dije viendo cómo se acercaba de nuevo a mí sin apartar la mirada de ella por si se tambaleaba en el camino que no era largo, ropa rasgada y sucia por lo ocurrido.

..piense en lo que le  dije… —:No dije más y asentí, dejándole paso para que fuera a darse el baño que ofrecí sin importarme lo que llegaran a decir parte del servicio, los rumores estaban a la orden del día, aunque sabían que no podían contar cosas que no eran ciertas que no podían interpretar como quisieran, su trabajo dependía de ello. Sonreí con amplitud a Leona, marcando esos hoyuelos característicos de mi gesto, asentí nuevamente con levedad, viéndola desaparecer con ayuda de Agatha e Gina otra de  las mujeres del servicio. Yo mismo me encargué de arrugar las sabanas hasta que Florián que pasaba por allí para saber cómo evolucionaba el asunto tras la puerta detuvo sus pasos para ayudarme, terminamos de hacer una bola con las sabanas, dejando que lo manchado quedara en el interior — Señor yo me encargo, no vaya a mancharse aún más —Dijo  antes de llevárselas. Por suerte la magia no dejaba rastro por lo que  un trapo mojado en sangre, hilo y aguja no levantaría sospechas de lo ocurrido aquí.

Mientras las doncellas del servicio se encargaban de dar el baño merecido a la dama, baje a la planta baja y volvía al salón para sentarme en el sofá donde antes Leona estuvo tumbada, llevándome las manos a la boca y con la  vista al frente mirando el reloj, dándome cuenta de la facilidad  con la que habían pasado un par de horas, todo ocurrió tan rápido que no reparé en el tiempo que me ocupara, casi muere delante de mí, por suerte todo salió bien y ese detalle no se lo revelaré, no quería preocuparla, estaba a salvo.

Minutos después  me levante al escuchar su voz tras de mí, apareciendo por el marco de la puerta, sin moverme viendo cómo se acercaba, pasando por delante de mí, desprendiendo aroma de jabón a su paso hasta sentarse y sentarme, dedicándole  una sonrisa donde nuevo volvían los hoyuelos y tome la mano que ofrecía, arrugando apenas  el ceño al ver la posición de su mano frente a mí, la giré con suavidad y olí su dorso, bese después si apartar la mirada de ella, —un plaisir… Leona Louise — susurré antes de separarme  y soltar su mano.

¿Os apetece un té?… —Dije ofreciéndoselo, antes de que abrirá la  boca, llamé al servicio de nuevo que por ese momento ya debían de estar cerca del  salón. Y así fue, Florián se acercó tan gentil y se quedó  por mi lado y frente a Leona— señor, ¿Qué os traigo, que os hace falta? — Dijo mirándome y mirándola a ella.

Sírvanos de nuevo un té y un café para acompañar a la dama… —, ordené a Florián y este se fue a realizarlo después del gesto leve con la cabeza con el que daba  a entender que así se haría.

Volví a mirarla a esos ojos  claros que destacaba de su piel  color caramelo tostado, — y...dígame…¿de qué trata vuestra obra?,¿Qué papel interpretáis? Cuénteme todo, tengo curiosidad,jejeje —Dije deteniéndome  ahí para no abrumarla de preguntas. Repose la mirada en ella en el vestido que la cubre para volver a mirarla a los ojos mientras seguía dándole vueltas a aquello que suponía la muerte para otros, tal vez incluso podía entreverse en mi gesto.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Vie Jul 22, 2016 2:49 pm

Mi protección por la tuya… esa es mi promesa.


“Aquí estais a salvo, yo no la temo”.


No la temía. La única persona que permaneció a su lado hasta que despertase de aquel sueño reparador pero traicionero. Nunca se acordaba de nada pero a partir de ese instante, sí que se acordaría de aquellos ojos claros que la recibieron cuando despertó. Solo de pensarlo, se sonrojaba ligeramente. El señor Blancquart, su vecino, al que no conocía hasta que le pidió ayuda desesperada, menuda manera de conocerse. Tenía que cambiar eso y por ello, su encuentro tras el baño sería muy distinto al inicial.

Meditó en la bañera lo ocurrido. ¿Por qué? ¿Qué pasó para que alguien o ella misma, se hiriese? Esperaba algún día, conocer respuesta y entender qué ocurría en su vida, su naturaleza. En el instante, en el que cruzó la puerta y le vio sentado…esperándola, inevitablemente se le formó una breve sonrisa. Una sonrisa que se ensanchó al apreciar esos hoyuelos tan característicos en el joven, por un instante, quiso alzar la mano y dibujarlos con las yemas de los dedos. Pensamiento que se disipó cuando ambas miradas se encontraron a aquella nueva presentación.

-Un té de anís estrellado , por favor -murmuró tomando asiento frente a él, el olor del jabón era el mismo que impregnaba la piel de su acompañante de té. Sonrió esperando ese té que tanto necesitaba para entrar en calor. Sin querer, se le escapó un largo suspiro y nada más se cerró la puerta, se relajó notablemente…dejando caer su cuerpo elegante en el sofá -Mi obra… -parpadeó, no esperó que le preguntase por tal cosa. No solía hablar de su trabajo, ni de sus actuaciones pero él…parecía tan interesado en ello -Mi papel no es otro que un personaje secundario , de momento -sonrió de medio lado, echando una sola cucharada de azúcar y remover un tanto sin disolverla del todo.

Se tomó su tiempo, se llevó a los labios la taza y degustó el té, justo como le gustaba, caliente pero no demasiado al igual que el toque dulce. Pensaba la respuesta, no deseaba que tuviese una imagen de ella equivocada pues ¿un papel de segunda? Era patético y más el saber que ese hombre era tan importante, por unos segundos se sintió pequeña.

-Mi papel es de una sombra, aconseja a las palabras de un joven que pregunta en voz alta y yo… le aconsejo -carraspeó, sonriendo de lo más divertida pues no parecía gran cosa -Es un musical, es un susurro…una canción. Salgo un par de veces, si acude a verla… solo me verá fugazmente para las dos horas que dura, todo un suplicio.. pues si soy sincera el momento más interesante es el final… -rió por la broma, esperando ansiosa que esos hoyuelos se formasen y no le importó lo más mínimo que se diese cuenta que buscaba eso -Habléme de su magia, haga… ¿me hace una pequeña demostración, de nuevo? Me gustaría sentir que pasea conmigo por uno de esos campos irlandeses ¿me concede este viaje? -se mordió el labio inferior, ofreciéndole su mano… esperando de verdad que pudiesen sentir aquel clima, tanto en la piel como en los sentidos… -Nunca deje de sonreír, señor Blancquart…hace que la gente que ve tal cosa….sea…feliz y sí, se señalaba a sí misma con aquella afirmación…en medio de una petición silenciosa ¿aceptaría?




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Jue Ago 25, 2016 9:29 am



Después de que pidiera algo que tomar,Lorían paso a retirarse, cerró la puerta tras de el y yo al igual que Leona hizo después, me acomode  en el sofá, colocando el brazo al filo del cabecero  y poniendo toda atención en Leona, esperando que tras meditar entre pompas de jabón obtuviste su aprobación a quedarse conmigo el suficiente tiempo como para vigilar la herida que casi la mata, todo un escándalo si llega a ocurrir y más en mi posición que no me dejaría en buen lugar precisamente dando razones a mi queridísima madre —nótese la ironía—haga  su visible su presencia y vuelva a reprocharme mi metedura de pata  por alojar a una desconocida y lo peor dejar que muriera  en una de mis habitaciones, pero volviendo al presente escuche respuesta a todo lo demás menos a ese punto en cuestión.

Entre  suspiros Lorian apareció y dejo sobre la mesa lo que habíamos pedido, dos cucharillas y el pequeño cuenco con azúcar. Esta vez no hablo, rápido se dio cuenta de la situación de que había una conversación  entre gesto a la que después le siguieron las palabras, pero para ese entonces él ya se había ido y mi atención volvía a estar sobre Leona, que endulzaba su té mientras yo hacía lo mismo con el café  en una sola cucharada, no me gustaba que su sabor fuera  solapado por lo dulce.

¿papel secundario?… — Dije removiendo con la cucharilla  el café para que se disolviera y poder dar los primeros sorbos en los que seguí escuchando en que consistía su papel en aquella obra. Por lo forma de hacerlo parecía conformarse con eso, sonreí al tiempo que ella manteniéndole la mirada, distanciando la taza de mi boca, marcándose uno de los hoyuelos al tiempo que trago ese sorbo.

¿Solo  el final?… —Dije arrugando la frente un poco— Dos horas no son nada si ello merece la pena… — Hice una pausa, deje  la taza en el platillo y volví a mirar a  Leona, — ¿podría escucharte?…un breve adelanto de lo que veré, ¿podría? —;Pedí al tiempo que revelé lo que haría próximamente.

Escuché su petición entre una sonrisa y esos ojos de los que no pierdo mira, accedí a ello pero siendo claro en algo— será breve, aun no me he recuperado del todo de lo que pasó allí arriba… —Dije, mirando hacia la puerta que sigue cerrada.

Tome su taza con permiso, sosteniéndola los dos— ” dejate vide , matrem terram , brevi in ea”( déjate ver, tierra madre,superficial en ella)… —Dije  manteniendo la mano libre sobre la taza, repitiéndolo en un susurro un número de tres. Apareció la silueta de una flor tras retirar mi mano. Un humillo salió de ella, alcanzándole el aroma de la flor de una rosa .No tenía color pero su perfume era idéntico en ellas, por suerte  era magia  instantánea, se conserva el aroma en el aire pero no en su té— Los grandes trucos no se pueden hacer aquí dentro… — Dije  quitando mi mano y tomando la suya para oler su dorso y después un beso en ella mientras  la miro a los ojos y porque no decirlo, también miré  de reojo sus labios rosados que se muerde delante de mi.

Solté  su mano con sutileza, sin dejar de mirar hasta que tome de nuevo la taza por su asa, dejando la cucharilla en ese pequeño plato y dar  un trago largo, equivalente a dos — ..y dime, ¿se lo ha pensado ya? —Dije siento directo en ello, sin separar la taza de mi boca, haciendo una pausa, — Qué me diría si… hiciéramos un trueque. Mi protección por tu protección, sería justo.. —,hice otra pausa— ..y así podría supervisar tu herida...has perdido mucha sangre y no hay que correr riesgos..Srta Lawrence — Dije con seriedad, creíble— ¿Qué me dice? —,finalice esperando respuesta a mi petición.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Miér Ago 31, 2016 4:24 am


Te protegeré, lo haré hasta el último suspiro.



Hasta ahora, el hecho de hablar de su profesión nunca le había avergonzado. Su papel secundario era un lastre en su historial pero por algo se empezaba. Solo afirmó con la cabeza, no se conformaba pero debía de hacerlo si pretendía progresar en su vocación pues nada era para ella tan importante. Qué vergüenza, solo de pensar en qué estaría pasando por la cabeza de su vecino, hizo que se sonrojase ¿cómo iba a aguantar dos horas para solo oírla? ¿y si terminaba por decepcionarle? Pensamientos que se detuvieron en cuanto le pidió oír un adelanto. No solía cantar para nadie, reservada, solo ensayaba en el teatro , ni siquiera en su casa por si era oída. Prefería que la sorpresa se la llevasen en aquel lugar tan apreciado para la joven.

-Con una condición, sea sincero y si no le gusta… me lo diga, así se ahorrará ver la función entera, mirándolo por ese lado, está muy bien pensado -buscó su mirada de forma tímida, sonriendo divertida, haciéndolo más ameno con esa pequeña broma entre medias. Con toda la atención puesta en su persona, esperó a que realizase aquel hechizo, un truco que de nuevo la sorprendería y dejaría sin palabras. Imposible, no observarle, en silencio e intensamente. Esos ojos claros la traspasaban cuando se encontraban ambas miradas y rezó mentalmente porque no se hubiese dado cuenta de ser tan descarada.

Cerró los ojos, abandonándose por su voz y sus sentidos. El aroma de la rosa, blanca como la nieve podía divisarla en su pensamiento pues aunque no estaba presente podía apreciar su olor. Sonrió muy complacida, dejando escapar una risa. Qué hermoso, la manera de expresarse de aquel joven le llegaba a lo más hondo, pequeños pero grandes detalles. Cuando volvió a abrir los ojos, él estaba cerca, demasiado para lo que cualquiera había estado. No se inmutó, le observó detenidamente, perdiéndose en su voz una vez más y en aquel beso que le erizó visiblemente la piel. Maldita su propia mano por haber podido probar aunque fuese un roce de sus labios, traicioneros de sus orbes esmeraldas por perderse en sus labios…demasiado tiempo, tanto que no se percató de ello menos si él se dio cuenta.

-¿Está seguro? No quiero ser una molestia, hizo demasiado . Ya le dije. Claro que, protegerlo sería un honor, no…un honor no, un privilegio ¿cómo podría yo protegerle? Si ni siquiera sé ni puedo recordar… -la mano que besó el brujo, fue la que apartó los mechones largos de su cabello, sonrió a medias sin saber muy bien si el trato era justo él sí que le había protegido pero ¿y ella podría? -Haré todo lo posible, lo que esté en mi mano para que no le ocurra nada y claro, el “doctor” es usted, tiene que verme la herida. -sonrió, ofreciéndole su mano para sellar el pacto y cuando él la hubo estrechado lo atrajo hacia sí.

La mano libre se atrevió, con mucho temor y cuidado apoyarse en su mejilla mientras se daba valor a sí misma a encontrar dentro de su ser, aquella canción, esas primeras notas que comenzó a tararear hasta que se hicieron palabras. Le cantaba a él, solo a él. No como en el teatro, quería que oyese cada una de sus palabras, sellasen así el pacto y de paso, hacerle sentir lo que provocaba en ella. Confiaba en él a pesar de no tener ni deber hacerlo. Él le infundía más que protección, simplemente…necesitaba mantener ese contacto directo.

Cada nota, cada sonido de su voz… le salía de su alma. Melodiosa, acariciadora, como un sueño del que no quieres despertar jamás. Sonrió entre medias, acercándose aún más para que casi pudiese sentir su voz sobre sus labios, casi podía acariciarlos, probarlos… pero no, no llegó a hacerlo, solo fue un roce… un roce que pudo hacer perder la razón a ambos. Cuando terminó, fue incapaz de moverse, temía que si lo hacía el contacto se perdiese así que tan solo sonrió de aquella forma dulce, perdida al mismo tiempo…casi había podido probarle, ¿sabría tan bien como ese té, tan suave como esa rosa que no tocó.

-Ya le dije que era un papel secundario




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Dom Sep 11, 2016 2:30 pm


[justify]Antes de que pudiera deleitarme con la voz-papel que presentaría en el teatro como segunda.Donde como bien decía no se  la vería demasiado por eso quería oír su parte,teniendo el protagonismo que merecía y alegrarla no solo con mi sonrisa como decía.Asentí y confirme cuando terminé de oír su condición,—No te preocupes por eso.Te seré sincero, tanto si me gusta como si no e incluso cualquier crítica, siempre constructiva, claro—, añadí esa coletilla y sonreí marcando esos hoyuelos que me caracterizan, demostrando  después ese pequeño hechizo que pareció maravillarla a juzgar por su mirada en el instante que se cruzan antes de dejar espació a un silencio roto por el beso en el dorso de su mano  en el que mantengo la mirada en ella para sonreír nuevamente,disimulando que nuevo había mirado sus labios y su rostro.

Aclaré la voz y moví un poco la taza para que el último sorbo de ella se mezclase con el azúcar que quedaba en su base,—aura—susurré para que la onda producida por mi soplo en el café creara un minúsculo remolino como lo haría la cucharilla al moverlo con ganas cuando el líquido es mayor.

Estoy seguro, te dije que no te temo. No me has hecho nada el tiempo que estuviste tendida en la cama, señorita  Lawrence—Dije, dejando la taza en el platillo para volver de inmediato mi atención sobre ella, viendo como retiraba sus mechones para que pudiera ver el color de sus ojos que destacaban sobre su piel de caramelo; —te ayudaré de alguna forma para mantener tras los barrotes a aquello que dices temer e incluso a recordar en caso de que ocurra algo…—Hice una pausa para volver a hablar;— Trato hecho…—Dije tomando su mano de suave tacto y la estreche con firmeza al mismo tiempo que miraba sus ojos una vez más. Me gustaba mirarla a los ojos al tiempo que sonreía para así corresponder a la que se marcaba en sus labios.

Enseguida su mano se deslizo por mi mejilla después de sellar el trato, preparándose para por fin y después de  un dulce tararear, hilo rimas a un suave tono de voz, dándole la libertad que sus manos me tocasen. Yo inmerso  por como me  miraba y como creía cada palabra que entonaba. Me parecía triste  lo que expresaba, la nostalgia del pasado y de querer encontrar un nuevo inicio, una nueva vida. Sin olvidar.

Hubo un tempo en el que la cercanía de la señorita Lawrence pasaba línea personal pero tampoco retrocedí si no que sonreí, interpretando su acercamiento como parte de su personaje pero también diré que me vi tentado a besarle los labios pero no era el momento por lo que igual que ella me conforme con el roce al acercarme a ellos y ser cómplice de ese papel aun no teniendo ni idea de que eso vaya a ocurrir en la representación.

Miradas cómplices donde mi mano  se pone sobre la suya— Sin ningún tipo de duda iré a verte, señorita  Lawrence. Merece la pena sin duda—Dije cogiéndole la mano, haciendo un barrido con la mirada desde su preciosa  y suave cara hasta el hombro que quedaba medio desnudo por el vestido prestado y que volviendo a mirar  me di cuenta que no era exactamente su tallaje—Tienes que disculparme por el vestido. Mi hermana es algo más baja que vos en el tiempo que los usaba y supongo que por eso…—Dije por romper el silencio, bajándole la mano y sosteniéndola por unos segundos más.

Llamé al servicio en concreto a Agatha, ella entendía y trataba más con Charlotte en temas de vestimenta  por lo que me pareció buena opción,—¿Que te parece si subes con la Señora Agatha a la habitación de mi hermana Charlotte y escoges uno de su vestidos?, no creo que se llevara todos para el viaje y para cuando regrese estará en su sitio…—Dije en lo que oí los pasos tras la puerta que golpea, pide permiso y entra después; — Monsieur… Blancquart, ¿Qué necesita?… —Dijo con correcto  tono de voz y respondí, —Acompañe a la señorita Lawrence a la habitación de Charlotte, algo de su estura actual, por favor. Voy a dar un paseo para despejarme y si la señorita lo desea puede acompañarme… —Dije mirando a Leona—¿quiere acompañarme?…—Dije queriendo asegurarme y no quedarme  con cara de tonto.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Vie Sep 16, 2016 10:36 am


Silencio, necesito silencio para volver a perderme en el sonido de tu respiración.




Fue inevitable que durante la canción, se aproximase a él, inclinando un tanto su rostro al ajeno y deslizar las yemas de sus dedos por su mejilla, delineando con infinito cuidado y suavidad su mentón…en una caricia efímera pero para ella, fue eterna. No solía acercarse tanto a nadie, ni siquiera en sus papeles en el teatro. Y no fue el único, sus orbes esmeralda se clavaron en los labios del brujo, completamente hechizada por el momento y pensamientos que se quedaron justo donde debían, en su cabeza. El beso en su dorso, la despertó de aquel pequeño sueño en el que se habían sumergido, regalándole la mejor de sus sonrisas, sincera y relajada…tranquila.

-Tenemos un trato, un trato es un trato. Le cuidaré del mismo modo o al menos, lo intentaré -por primera vez, su propio “personaje” le había traicionado, expresó lo que realmente sentía ella misma…en ese instante. Fue extraño, como si todo hubiese desaparecido y en medio del escenario estuviesen ellos dos. El miedo volvió a hacerla retroceder a la misma vez que él, obligándole a no sobrepasar aquella línea imaginaria que se impuso, una estúpida línea que por segundos dudó cruzar y que sin querer, susurró en voz alta -¿Merece la pena? ¿Lo cree? -volvió a fijar su mirada en sus labios, esta vez no vaciló ni disimuló, quizás …si ella no daba el paso, todo se quedaría en un simple “y si…” -Por un segundo, pensé que le había arrastrado, impulsado… a… besarme

Negó con la cabeza, sus mejillas se tornaron sonrosadas, sonriendo de medio lado…desviando la mirada hacia una parte de la habitación cuando la presencia de su criado irrumpió en la habitación. Asintió con la cabeza, dejando la taza en la mesa, no se quitaba de la cabeza el acercamiento, el atrevimiento de sus palabras que la disfrazaban con una leve sonrisa. Se levantó casi cuando la mujer entró en la habitación, caminando hacia la puerta…huyendo de alguna forma, una vez más. Esa joven siempre tan cerca pero tan lejos al mismo tiempo… como un gato que se dejaba acariciar pero sacaba sus uñas y volvía a ansiar su propia libertad.

-Será un placer, en cuanto esté lista iré a buscarle…claro que, tengo que disculparme, pues tendremos que ir a paso lento, ya sabe…mi herida -le dedicó una reverencia, mirándole fugazmente a los ojos de manera tímida y siguió a la criada.

La señorita Blancquart contaba con un sinfín de vestidos, de toda variedad y colores. Ella, se decantó por uno simple, blanco con pequeños lazos en el torso y falda negra. Elegante, sencillo y cómodo. Le quedaba mucho mejor que el anterior, la mujer…le adecentó un poco el cabello, ondas caían por su espalda y por cada hombro. Lucía realmente hermosa y más cuando tras llamar a la puerta donde se encontraba él, se sonrojó ligeramente , esperando que el paseo diese comienzo.

Había llovido, una leve brisa acarició el rostro sonrojado de Leona quien, cerró los ojos disfrutando del delicioso olor a tierra mojada. El otoño estaba cerca, se podía notar en lo que habían descendido las temperaturas. Un instante perfecto para dar un paseo como sugirió. Tomó su brazo y comenzó a caminar a su lado, en silencio… no se atrevía a decir nada después de lo ocurrido. Aún así, carraspeó por lo bajo, ocultando su rostro bajo la cascada de ondas castañas, el sol le obligó a cerrar los ojos , arrancándole una risa de lo más adorable.

-Lamento mi comportamiento… no quise, bueno, sí … quiero decir. -“Leona, tranquila, respira y…” -Siento mi atrevimiento, no quiero que piense… se haga una imagen de mí pero pensé que era mutuo… deseaba lo mismo , cosa imposible… ¿cierto? -tuvo que ladear la cabeza, buscando la mirada ajena… quería confirmarse a sí misma que de nuevo, veía cosas donde no , imposible… -En el papel…de la obra no está fijado que hubiese, beso pero casi…se me olvidó tal cosa porque…de verdad quise hacerlo y le pido disculpas -le miró esperanzada, mirándole fijamente a los ojos…realmente arrepentida, no quería romper , deshacer aquello que acababa de nacer entre ambos.

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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Dom Sep 25, 2016 11:35 am


Sonreí satisfecho de que el trato se había cerrado, dándonos la palabra uno al otro por y para protegernos y tal como había puntualizado Leona,”intentarlo” a lo que añado,”en lo posible de los dos” mientras aun sostenía su mano y la miraba a los ojos, escuchando cada sílaba que salía de sus rosados labios, —Estoy seguro de que si vale la pena e incluso puede que varíe mi opinión al respecto —dije en lo que dejaba resbalar su mano de la mia,escuchando lo que estuve a punto de hacer, por dejarme llevar ante la cercanía de una preciosa mujer y yo que desde  Orinya no me había dejado cautivar de esta manera pero preferí que entendiera lo contrario porque tampoco se si es por el tiempo de sequía (que no es mucho) o porque realmente comenzaba a gustarme siendo como dicen “un flechazo” pero prefiero no confundir y confundirnos aunque por un segundo donde nuestros labios se habían rozado no me parecía una equivocación ni mucho menos.

Enseguida se levantó cuando pedí que la acompañara por un vestido de mejor tallaje para poder salir fuera, aceptándome y dibujando así una sonrisa en mis labios  por ello,—No te preocupes iremos despacio para evitar complicaciones .Aquí  te espero—,asentí  como respuesta a su reverencia, viendo como desaparecía por lateral de la puerta abierta.

En lo que ayudaban a preparar a Leona yo llamé a Lorian para que me bajara un chaleco de similar tono al que me manche y un abrigo de capa fina  que estaba sobre la silla de mi habitación y que bien podría protegerme de la brizna que movían las hojas tras el ventanal del caserón. Después de traérmelo me puse el chaleco y me acomodé el cuello atado de la camisa blanca, dejando el abrigo en el sofá. Me acerque al ventanal y miré tras de él como  transitaban la calle tanto viandantes como  carros a caballo que se hacían paso entre ellas para llegar  a lugares céntricos o distanciados de su origen,Lorian paso a retirase, pude oír su “Ups” al momento que otro pasos se acercaron y yo estaba mirando el reloj de bolsillo que no tardé en guardar cuando oí la voz de la señorita Lawrence en lo que me giré para mirar como relucía cual gema preciosa recién tallada para el más precioso anillo de compromiso, enlace que no ocurrirá por ahora después del instinto fallido de mi madre con Jaelyn.

Admiré  cada detalle de ella  mientras me acercaba, desde  su pelo ondulado que  dibujaban su cara hasta las ropas que vestía y que estilizaban su figura mejor que  elegido con anterioridad, esta vez camisa blanca con detalles negros, corsé del mismo color dibujando su cintura hasta que se ve la caída de la falda tapando sus pies, perfecto conjunto que quedaba como el guante sobre la mano. Volví la vista a Leona y le ofrecí mi brazo para irnos, di un par de pasos con ella de  él pero antes de llegar a la puerta me di cuenta que me iba sin el abrigo, así que usé la habilidad de Tiritero he hice que la prenta llegara a mi, no sé si alguien me vio de pasada pero, ¿Quién iba a creer? Además ya dije de que dependía su empleo y no traicionar a los Blancquart sea cuales fueran los secretos que alberga en cada miembro de la familia.

Vámonos—,dije mirándola con abrigo de mi brazo, alargando la mano para girar el pomo y salir de  allí para  tomar aire de un tibio día primaveral.

En los primeros pasos fuera de allí se disculpó por su comportamiento en el interior a lo que negué antes de hablar, —..siento si di a entender eso, no te preocupes ha sido mi culpa… —,dije tratando de ser lo más creíble posible pues realmente quería besarla  pero ahora la mejor opción que se me ocurría era cambiar de tema y no trabar mi lengua para que se diera cuenta de la mentira piadosa para no entrar en el bucle que no era mi especialidad salir precisamente,—pero no imposible…—,añadí mientras nuestro pasos continuaba por  un camino sin rumbo aún, dedicándole una mirada complice.Por lo pronto disfrutaría de su compañía y de este día donde el sol da con toda su potencia para luchar con las nubes que arrastra la breve brisa aunque creo tiene las de perder.


Afiance su mano a mi brazo acariciando la ajena que reposa sobre el mismo, —¿A dónde te apetece ir?…—Dije aun caminando a la par.Oyendo algún que otro cuchicheo por  quienes me conociesen entendieran mi aparición con una dama de mi brazo, tan natural como presentando de distinto modo a la sociedad de mi prometida o futura esposa.Tal vez estos rumores llegaran a oídos de mi madre y que quisiera mover su trasero para impedir cualquier intento dependiente y decidir a quién tener a mi lado, no me importaba mucho si lo hacía, tenía planes para ella pero  aun ultimo los  detalles para dar el paso.

Aunque creo que este tiempo no nos dejará avanzar mucho..mira allí…— Dije señalando con leve gesto de mi cabeza y mirando entrecerrando los ojos por el Sol que por segundos es eclipsado  por una tosca nube grisácea que amenaza con lluvia aunque esperaba que por   un rato más nos diera tregua para disfrutar después del mal rato.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Mar Sep 27, 2016 12:02 pm

Light up, Light up....





¿Cómo describir la sensación que tuvo al acercarse al joven Blancquart?. Notó como esas orbes, más hermosas incluso que el mismo cielo y océano, la recorrían… e inevitablemente , se puso nerviosa. Mostró esa sonrisa tierna que muy pocos lograban apreciar de ella. Le gustó esa sensación, le agradaba la compañía de aquel hombre. El único que consiguió que no huyese como gato asustado, lo mismo que hacía con las personas que sobrepasaban una línea, él sin embargo… marcaba también ciertas pautas, lo agradecía más de lo que él pudiese imaginarse.

Fue sincero y no podía reprochárselo. Aún así, las palabras que salieron de sus labios… no fueron las esperadas pero un momento ¿qué esperaba de lo que acababa de decir? Nada. absolutamente… nada y eso obtuvo. Él no era cualquier hombre y quizás por eso, no. Se hizo ideas equivocadas. Reaccionó sonriendo de medio lado y mirar al frente, no volvería a llenar su cabeza de tonterías. Suspiró largamente al oír ese “pero no imposible”, sí que era imposible. Él no la miraría de ese modo y ella tampoco debería. El hecho de imaginar hacerle daño…simplemente era algo que no podría sin tan siquiera imaginar.

-Es precioso -sonrió, una sonrisa que se apagó fugazmente. Le estaba afectando demasiado la situación así que volvería a colocar no una barrera, un muro para que nadie lo traspasase y él no se hiciese daño -Pero no imposible -repitió sin querer en voz alta, girando el rostro y perderse en aquellos maravillosos ojos agua marina… no supo porqué lo dijo y sin embargo, le dedicó una de esas sonrisas…. Seguido de una risa al sentir como una fina capa de lluvia caía sobre ellos.

De forma inconsciente, acortó las distancias, acercándose a él y aferrar sus manos a la ropa del joven, como si de algún modo se resguardarse de la lluvia. Qué extraña forma de comenzar un paseo y aún así tan agradable. Sentir las gotas de lluvia acariciar su rostro, momento en el que cerró los ojos y se le escapó una sincera risa, una risa tan llena de vida y despreocupada que era imposible no ser contagiada.

-¡No se mueva! -se mordió el labio inferior, medio sonriendo… observando una imagen mucho más hermosa que el atardecer. Las pequeñas gotitas, adornaban el rostro del joven, provocando envidia por su parte. Malditas gotas que podían deslizarse por cada  parte de su rostro… y no lo pensó, sus dedos se deslizaron por el rostro ajeno para apartarlas de algún modo. Fue suave y dulce, deslizando los dedos por sus mejillas, siguiendo el recorrido del agua hasta que su dedo índice dibujo sus labios…

-¿Por qué temerle a la lluvia? Solo es agua -susurró muy cerca, deleitándose en la imagen que se presentaba ante su rostro. -Venga… creo que es el mejor modo de disfrutar de este momento

Tiró de su mano, seguido de una risa para sin dejar de caminar  , dar vueltas en el sitio, obligando al joven a hacer lo mismo. Hubo un instante en el que se separó de él y su cuerpo, comenzó a moverse bajo la lluvia… riendo feliz, disfrutando de aquel momento y no , no pensar. Había vuelto a ser tentada a besarlo… ¿qué diablos se le pasaba por la cabeza.




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Dom Oct 02, 2016 6:09 am

Observe su tierna sonrisa que enseguida desapareció, dándome cuenta de que había funcionado esa mentira piadosa, lo sentía por ella e incluso por mi, porque realmente era una mujer preciosa que sin duda destacaba por su piel caramelo y esos ojos esmeralda,junto a ello su carácter natural en comparación a otras damas que antes me había cruzado,supongo sea por la costumbre de colocarse una máscara ante la sociedad,siendo lo único importante su escalón en la sociedad,número de riquezas donde solo desean llamar la atención.En cambio Leona me había llamado la atención sin pretenderlo,en condiciones no deseables eso si pero fue después de eso cuando se levantó por si sola,el abrazo que me brindo al desplazarse hasta los pies de la cama donde me encontraba tan solo para agradecerme que no me había ido de su lado mientras despertaba después de un sueño que no sería agradable por la expresión de su cara y del que aun no había preguntado.

Escuche de su labios mis propias palabras mientras clavaba mi mirada en sus pupilas color esmeralda, no nos dio tiempo a un solo paso mas,pequeñas gotas comenzaron a caer justo en el instante que la miraba, la primera cayo en su nariz,la segunda en su mejilla y la tercera en sus labios, vi cada una caer y deslizarse por la forma natural en la que dibujaba el contorno.A estas le siguieron muchas otras,fina lluvia que nos calaba a los dos, la gente buscaba un lugar que refugiarse mientras nosotros estábamos uno frente al otro sin movernos, observándonos, dejando que sus manos atraparan mi camisa blanca como si fuera su refugio mientras su ojos permanecían cerrados, sonriendo con su risa.

.. deberíamos movernos o acabare…mos— Dije cortando la últimas letras al ver como me miraba,también lo hacía mientras sus dedos volvían a tocarme de forma suave y lenta, caminando estos por mi cara hasta llegar a los labios, entrecerré los ojos mirando de reojo poco después sus labios me acerque a ella para besarla pero luego recordé que me llevaría la contraria por ir tan deprisa con Leona,quería hacerlo bien y retrocedí de nuevo al instante que su pregunta me hizo abrir los ojos para si contemplar el brillo de sus ojos y de su piel bajo la lluvia.

Sin pretenderlo me vi corriendo bajo la lluvia y reía al mismo tiempo observando como aquella mujer bailaba frente a mi dando vueltas en si misma, riendo,tan llena de vida que casi parecía olvidar que estuve a punto de perderla ante mis ojos, —… No temo a la lluvia. Señorita Lawrence…pero si que enferme...—Dije entre risas,acercándome a ella, sin cortar su vuelo si no uniendo me a él cogiéndole la mano e improvise un baile bajo la lluvia.Tire de su mano para apegarla a mi y de paso evitar que su imprudencia de ponerse en mitad de la calle acabara con un atropello de uno de los carros que aprisa querían desplazarse bajo esta lluvia.Seguía habiendo gente e incluso algunos recién salían de sus casas u establecimientos con paraguas en mano.

…casi—Dije muy cerca de sus labios mirándola en todo momento a los ojos e iniciando el paso del un dos tres donde nuestros pies chapoteaban en los charcos que comenzaban a formarse a consecuencia de la fuerza que adquiría la lluvia;— …Un poco más y os llevan por delante— Dije poniendo algo de distancia entre los dos, mano en su cintura y mano en su diestra para guiarla.

…¡No es lugar para bailar!,¡quítense del medio!—Dijo un descarado que pasaba a nuestro lado, al que mal miré por encima del hombro de Leona, apunto de usar mi magia en público pero prefería dejar que pasara simplemente no iba arriesgarme ante los actos de un extranjero con poca educación.

…¿Te apetece ir a cenar conmigo,señorita Lawrence después ir a verla a la representación en el teatro?—Dije sin más sin detener nuestro paso y hacerla girar bajo mi brazo y volver a tomarla de la cintura, —…solo si te apetece,claro, no quiero obligarte a hacer lo que no quieras.. —Dije yendo a paso lento ante la melodía de la lluvia produce al caer,dando los últimos pasos para tomar su mano y volver a oler su perfume a jabón que en parte se había difuminado por el agua que veía deslizar por su dorso,antes de colocarle mi abrigo de textura fina sobre sus hombros,ya había desafiado suficiente a la posibilidad de que los dos acabásemos enfermos por hacernos los valientes.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Miér Oct 05, 2016 11:14 am

I'll sing it one last time for you
Then we really have to go
You've been the only thing that's right
In all I've done






El espectáculo, lo tenían ante sus ojos. El mejor espectáculo al que había asistido y no solo eso, ser una de las protagonistas junto a él, aquel joven de ojos cristalinos que la miraba como si nada más existiese, de esa forma única…haciéndola sentir especial. Nunca se sintió de esa manera pero recordó la contradicción de palabras y ella misma , se negó que aquel momento cercano pudiese ser real. Nadie la miró de aquella forma, ni la trataban como si fuese lo más delicado, con esa caballerosidad y elegancia.

Adrians Blancquart, la dejaba sin saber qué decir en determinados momentos, ocasiones en las que verdaderamente se sentía ella misma. ¿Cómo era posible? No encontraba las palabras exactas para describir cómo se sentía cuando aquellas orbes azules le traspasaban. Aquella mirada bajo la lluvia, el acercamiento en el que pudo apreciar su aroma. El olor a tierra mojada, se mezcló con el aroma de ambos, mojados por la lluvia. Entreabrió los labios, sin percatarse de nada, solo quería quedarse allí, calados hasta los huesos en su compañía, no necesitaba más que eso.

La risa de ambos, el sonido de la lluvia de fondo, los pasos acelerados que se perdían en un camino sin fin, fue para Leona la melodía perfecta en la que acompañando a los pasos de baile que el señor Blancquart había iniciado, su propio tarareó se unió al baile. Y volvió a perderse en esos ojos , mirada esmeralda completamente hechizada en los labios ajenos. No pensaría, actuaría… estaba a punto de cruzar una línea dibujada entre ambos. Su aliento le embriagó olvidándose de lo demás, ser valiente por una vez siendo imposible… el momento no llegaba nunca y quizás sería mejor que se olvidase.

-Nada me apetece más que cenar con usted, señor Blancquart -y esa frase, le hizo meditar durante unos segundos... los suficientes para negar con la cabeza. No iba a quedarse con las ganas, quería hacerlo…era el momento y aunque las señales por parte de él fuesen contradictorias, la señal de que la lluvia se intensificase más le envalentonó. Buscó sus ojos, volvió a tomar su rostro entre sus manos y antes de fundirse en sus labios susurró un “lo siento”.

Después de ese lo siento, dejó que sus labios sonrosados probasen por primera vez los ajenos, un beso tierno, suave y húmedo. Se deleitó en aquellos labios que se le habían negado desde el primer segundo. Se separó despacio, no queriendo despertar de aquel trance. Deseaba conocer su reacción y así fue. Sus ojos verdes, buscaron los ajenos, interrogantes… pero algo le decía que el silencio jugaba en su contra y la desesperación se reflejó en su rostro. No sentiría lo mismo y por miedo, temor por sus sentimientos, las sensaciones…se separó de él para retomar el camino de vuelta, en medio de la lluvia… sin querer mirar atrás.

Las lagrimas se mezclaron con las gotas de lluvia. No solía jamás lanzarse de esa forma ¿qué pensaría de ella? ¿qué se aprovechaba? Negó con la cabeza, sin poder tan siquiera enfrentar su mirada.

-Lo siento pero si no lo hacía… me volvía…loca -se giró, completamente empapada, mirándole con los labios entreabiertos… dijo que lo sentía pero sus ojos no, le afirmaban que volvería hacerlo una y otra vez.




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Miér Oct 12, 2016 6:58 am

Salvo la lluvia y los pasos de los demás viandantes no existía mayor ruido que nos superase, creándose un ambiente  casi íntimo entre Leona y yo,mientras su tarareo se colaba en cada paso dándole mejor ritmo que aquellas gotas que  cada vez nos empapan mas.Ojos que no aparto de sus esmeraldas centrales que siguen ahí como si los míos fueran su espejo como los contrarios conmigo, yendo  a parar en los labios del otro y que trate de no hacerlo por demasiado tiempo  para evitar aquello que es la confusión,aunque era casi inevitable que mis labios se entreabrieran para atrapar sus labios por fin.Creo que ambos pensamos lo mismo puesto que una vez sus palabras aceptaban mi invitación para cenar seguido de unas disculpas sus manos abarcaron mejilla y mentón para depositar un beso puro que se prolonga en el tiempo mientras la  lluvia se intensifica,empapando más que la ropa, pasando por la piel que no cubre una prenda.Con el mismo brazo que sostuve su mano en aquella reverencia acaricio su piel en la mejilla bajando mis dedos suavemente hasta el filo de la curvatura de su mandíbula mientras mis labios rozan los suyos cuan prolongado fuera,deteniéndome allí sin dar una respuesta esperada que las palabras no pronuncian pero que mi gesto me contradice en silencio bajo el temporal.

…no lo sienta,señorita Lawrence—Dije saboreando con disimulo su beso.

Busque su mirada mientras que con el pulgar limpiaba las lágrimas que se deslizaban por su mejilla que fácil deduje que eran suyas y no las gotas que caían del cielo gris por la dirección que tomaban y la calidez de cada una de ellas al tocarlas sobre su piel.Me acerque a ella, tentado a darle ese beso que había frenado aun sintiendo las ganas de besarla en cada roce,me quedé estático ante un beso de verdad que podía haberle dado y me contuve siendo tan minúsculo que eso podría dar señales equivocas de mi deseo por besarla allí mismo pero que sin embargo me remitía a uno de mis principios que era no ir demasiado deprisa para no caer en la misma casilla de aquella otra relación estable que tuve cuando alcancé la mayoría de edad, aunque claro en ese entonces ninguno de los dos veíamos más allá del cariño mutuo aun después de un encuentro bajo sábanas del que después averigüe que madre estaba detrás de ese primer intento,para su suerte nos gustábamos pero  ninguno queríamos seguir con tal sentimiento superficial,habían manipulado a una chiquilla solo por conseguir alianza y tierras que finalmente no obtuvieron al negarme a contraer matrimonio,yo no la amaba y ella a correspondía a otro pero  no había contado que  bajo esa sonrisa maquinaba nuevos intentos que perduran  a la actualidad.

El paseo de regreso se  detuvo, poniéndose ella de frente a mí para volver a disculparte ante el beso que propino y que no me disgusto en absoluto, esperaba incluso que volviera a besarme una vez cruzáramos las puertas hacia el interior del caserón.Por lo pronto  acomode mejor mi fino abrigo sobre sus hombros dando un repaso a su rostro y a esos labios que se me antojaban cada vez más una vez me dio probar.Atrape su mano y  la puse de nuevo bajo mi brazo para desandar lo andado,saque la llave de mi bolsillo izquierdo y abrí, en otras ocasiones hube usado mi habilidades de tiritero pero ante ojos ajenos ya había alardeado suficiente para no perderla ante mis ojos contando también con ese pequeño truco sobre su té.

adelante… —Dije viendo tras su pase  por delante de mi al interior, observe su silueta sin disimulo.Lorian me pillo infraganti y no disimulo que me miraba por eso,sonreí marcando mis hoyuelos y hablé,—Lorian, es un buen día para que los maderos caliente la casa…—Dije sin apartar las orbes de él,volviendo mi atención a Leona a quien guie con mi brazo en su cintura después de quitarle el abrigo prestado.Observe su pelo humedecido pero que aun no había desecho las ondulaciones que con caída natural se quedan adornando su espalda y hombro sobre la camisa que transparentaba dejando visible  trozos de su piel al estar mojada.Hice sonar la campana que estaba a un lateral de la puerta sobre una de las mesas de madera para llamar a Agatha a quien también di ordenes: —…un té para la señorita Lawrence…—,esperé a que se fuera después de asentir, acompañando al mismo salón en la que  la recibí herida.Mirada que coincide con sus esmeraldas y sonreí antes de bajar mi clara mirada al costado que también transparentaba la forma de su herida—…me gustaría echar un vistazo  a esa herida,¿puedo?… —Dije  sin apartar la mirada viendo como asentía aceptando sin palabras.Subió la camisa dejando visible poco a poco su piel caramelo.Me coloque en el mismo lateral que tenía herido, los puntos seguía intactos pero quería comprobarlo mejor así que con las yemas  de mis dedos toque su piel, los alrededores notando la calidez de su piel que contrastan con mis fríos dedos por la lluvia.

…bien,habrá que revisarla…—Dije subiendo mis dedos en la largura de su lesión  llegando hacia  los limites sin llegar bajo su seno—…de nuevo…—Dije mirando de reojo los labios de Leona y después su ojos al tiempo que entreabro los labios, —…no puedo permitirme  complicaciones…—Dije acariciando su mejilla de las misma forma que antes, atreviéndome por fin a acercarme a ella y besarla, apropiándome de sus labios con la mayor suavidad que intensifico por segundos antes de separarme y sin prolongar más de lo que deseaba,—…ahora quien lo siente soy yo…—Dije apartando la mano no sin antes retirar el mechón ondulado que adorna su mejilla y echar una última mirada a los labios que acababa de probar.

…¿Quieres?…—Dije acercándome a uno de los muebles en donde guardaba una botella de whiskey y que me serví en uno de los dos vasos que saque la misma botella.Negue en mi interior por la particular forma de pausar lo que había ocurrido hace segundos, siguiendo por el mismo camino hable,—…¿en que  lugar nacistes?…¿Qué te a traído hasta aquí?—,trague saliva en lo que el filo del vaso rozaba mis labios antes de dar un trago,—…¿familia, amigos…?—Dije esperanzado que fuera por algo más,buscando una salida para mantener a raya el impulso de volver a besarla.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Mar Oct 18, 2016 3:46 am

Único y maravilloso. El lugar y el momento eran el indicado, irremediablemente buscó aquel manantial del que ansiaba beber y perderse en aquel hermoso paisaje, en esos ojos azules más hermosos que los cielos despejados de su Irlanda natal. Se deleitó en aquella caricia efímera de sus dedos, delineando su rostro como si quisiera cincelarlo en su cabeza. Cuán dulce eran sus caricias, las que tantas veces había necesitado e imaginado y aún así… no tenía comparación alguna con la dedicación y la dulzura con la que sus pulgares se empaparon de aquellas pequeñas gotitas insignificantes de sus propias orbes esmeraldas.

No quería forzar nada, ella misma dejaba atrás un final turbio y desolado. Aún no encontró paradero de aquel que fue su cómplice durante un par de años y aún así… seguía siendo un misterio ¿y si ella en sus lagunas tuvo algo que ver en su desaparición? No esperaba nada de su salvador, con haber calmado un tanto su sed le era suficiente…o eso quería pensar. Él, Adrians Blancquart, le había ofrecido su ayuda sin pensar en nada… simplemente con tal de su bienestar y eso decía mucho de él. Imposible perderse en su mirada agua marina, como si le hubiese lanzado uno de esos hechizos…por segundos lo pensó pues la atracción es imposible controlar.

¿Y si cometió el error de haberse dejado llevar? Una idea que torturaba su mente, era imposible no perderse en aquella idea de la equivocación, sintiéndose aún más pequeña en aquella enorme casa. No ayudaba el hecho de admirarle, como una joven enamoradiza…totalmente embriagada por la esencia y el aura de aquel joven de alta cuna, lejos de su posición…lo que realmente le llamaba de él era algo muy diferente. Se sentía realmente ella, no estar a la defensiva como había estado hasta ahora. Y le abrumaba, a tal escala que el hecho de volver a estar a solas con él, le hizo ruborizarse,…aún más cuando le indicó que quería ver su herida.

No esperó aquello, le pilló con tal sorpresa que su cuerpo se inclinó hacia el de él, buscándolo y encontrar aquella calidez. Se unió a su beso, negándose a que se separase, quería más y él también ¿qué problema había? Negó con la cabeza aún con los ojos cerrados, no se acordaba de la herida solo de alargar aquel instante, le acababa dejar sin palabras una vez más. el sonido de los vasos , el líquido dorado que le ofrecía y al que esta vez no se negó, era mejor no pensar y centrarse en otra cosa.

- Sentir las cosas demasiado terminamos por perder momentos que no volverán-se atrevió a decir, una frase que leyó en uno de sus libros favoritos y que dedicó solo a él mirándole a los ojos. Tomó el vaso, dándole un largo trago y sopesar bien lo que iba a decir, era totalmente de total importancia esa información y hasta ahora no terminó de fiarse de nadie para contar -Huí de mi tierra. Estoy aquí por trabajo pero también por otros motivos… motivos que si termino contándolo no sé qué imagen tendrá de mí -bajó un instante la mirada, curioso que sus labios supiesen a aquel sabor fresco del hechicero junto con el sabor del whisky -Mi temor no es de ahora. Tenía a alguien allí, iba a casarme en unos meses pero … una noche me ocurrió algo parecido a lo que me pasó la noche… en la que no recuerdo nada y aparecí en la puerta de esta casa. Sé que estaba con él, con mi prometido aquella noche y cuando desperté… -le ofrece el brazo para que aprecie aquella cicatriz en su otro brazo, desde su muñeca hasta casi la altura de su codo -Él no apareció y muchos creyeron que tuve que ver en algo… pero no se supo la verdad -se mantuvo en silencio, terminando el licor y dejar el vaso a un lado.

La imagen que tendría de ella sería diferente, podría ser peligrosa…fue algo que le advirtió desde el primer segundo y ambos bien lo sabían. Ahora, sin embargo…ante los ojos , su cielo despejado del que se perdería una y otra vez… temía que se viese como una especie de monstruo.

-No quiero hacerle daño y si no siente lo que ha hecho, yo tampoco pero… -se abrazó a sí misma totalmente perdida -Sentir que me ha besado me da que pensar que se arrepiente y yo… no me arrepiento -y esta vez, sus orbes verdes se clavaron en él…solo en él -¿Qué puedo saber de ti? Hasta donde me deja-




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Miér Oct 19, 2016 11:03 am

Con los dos vasos aun en cada mano oí de sus labios una frase del que no era conocedor pero si sabía que era cierta cada una de las palabras que la formaban,tal vez no se diera de nuevo igual acercamiento como lo fue aquél beso o las caricias sobre su cuerpo mientras juzgaba el estado de su herida después de estar en contacto con el agua más cuando era reciente sin llegar a la cicatrización total de la misma.

Cada uno tomamos nuestro vaso, siendo el primero en dar un trago para ayudar a escurrir y asimilar lo que acababa de ocurrir entre nosotros, escuchando su relato en respuesta a mis preguntas con las que distraer la mente del deseo y dejarme llevar equivocadamente,de echo volví a beber de ese vaso siendo mas largo el trago que al inicio,tragando lentamente mientras  sabía de ella.Su inicio despertó aún mas curiosidad por ella,otras preguntas que se enlazaban con las de aquél sueño o pesadilla que por ahora no me atrevo a preguntar por tal de que no sintiera la obligación de responder o incluso que acabara yéndose por  la masiva.Aunque finalmente no pude evitar hacer al menos una pregunta antes de que continuara.

¿Qué clase de motivos?—Dije en una pequeña pausa donde bebí pequeños tragos del vaso,—No me asusto fácilmente señorita Leona por lo que dudo que sus motivos sean tan oscuros como para que cambien mi imagen de ti…—.

Lorian llegó con los maderos en total silencio, siendo correcto de no interrumpir el dialogo entre nosotros,donde la señorita Lawrence después de tomar un nuevo trago tan largo como el mío anterior,siguiéndola con la mirada cada gesto, oyendo tras de ello como uno a uno eran depositados los troncos,quedando por alto la voz de la dama que revela su compromiso a lo que le seguían las nupcias meses después lo que provoco un ligero cambio en mi gesto que llevo a paralizar por instante el movimiento de mis orbes.

Fruncí el ceño en lo que vi la cicatriz a la que seguí el recorrido acariciando con el dorso del dedo pulgar su lateral,sin perder detalle de lo que antes observé para luego mirarla a ella soltándo su brazo.Tenía numerosas preguntas  por hacer al respecto y algunas de ellas no tarde en pronunciar después de que al mismo tiempo que ella terminara el contenido del vaso,dejándolo después al lado del suyo para volver a rellenarlos hasta casi llegar al borde.

¿Qué es lo que te hicieron?—Dije, antes de una pausa donde volví a beber,notando como poco a poco su efecto hacia mella en mi,aunque por ahora todo estaba bajo control—¿Cuál es la verdad?,¿es por lo que debería tenerte miedo si llega a  ocurrir?... —Dije  antes de sentarme en el sofá sin dejar el vaso.Agatha llega con él te caliente para Leona y lo deja en la mesa junto  el azucarero y una cucharilla para remover— Monsieur… aquí tiene —Dijo sin cambiar el tono de voz sin un ápice, yo  seguí sus pasos con la mirada antes de sentarme a la verade la señorita  Lawrence—Agatha, por favor  traiga unas pastas de té, de aquellas que come Martha cuando viene a visitar..me —Dije entonando con mayor dureza el nombre de mi madre.Lorian se retira al tiempo que ella una vez consigue encender los maderos y airear para que la llama crezca y comienza a brindar el calor al salón,dejándonos solos.

No me arrepiento…—Dije clavando la mirada en la ajena,viendo como se abrazaba a si misma,después de interpretar el beso que deposite en sus labios,confesando que no se arrepentía de besarme bajo la lluvia.Volví a dejar el vaso vació, sintiéndome embriagado cuando ya iba a por mi tercera toma de whiskey,se subía más rápido de lo habitual y posiblemente fuera porque no probé bocado en todo que  avanzó la mañana después del desayuno.

Me acomodé en el sofá,ofrecí mi mano a Leona para que se sentara después de que yo terminara con el tercer vaso—..de echo...volvería a besarte…ahora mismo—,confesé abiertamente al tiempo que se sentaba cerca de mi,dándome cuenta que estaba lanzándome al vació por lo que su pregunta fue mi salva vidas.

¿Qué querrías saber de mi,ma cherie…?..y ¿Qué  más puedo saber de ti,Leona…?—Dije relajándome,acercándome más si cabe a ella para que no hubiera tanto espacio entre nosotros,permitiéndome observar su perfilada cara y esos carnosos labios rosados que me llaman a besarlos, mano  que busca la pierna ajena y se queda reposando en su rodilla—Debería ponerse cómoda.Señorita Lawrence..—Dije,retirando los dedos que tocaban su falda negra cuando oí pasos acercarse a donde nos encontrábamos.

Señor Balancquart…aquí tiene las pastas tal y como había pedido,¿desea algo más?—,negué enseguida como también di una sencilla y concreta orden,—A..si, por favor que no nos molesten hasta que sean llamados de nuevo ¿de acuerdo?..y—,hice una pausa y hablé—…preparen la habitación,esta noche tenemos una invitada—Dije sin revelar que era ella,a quien de nuevo presté mi atención.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Lun Oct 24, 2016 10:17 am

Temía que lo contado, interfiriera de algún modo en su manera de pensar hacia ella. Maldita sea, ¿qué ocurría en aquellos caminos de su memoria desconocidos? Las lagunas de su memoria seguían intactas como si cada vez que esas salidas ocurriesen, alguien se encargarse de borrarlas pero eso sería imposible ¿no? ya no estaba segura de nada. Sus ojos verdes seguían fijos en un punto inexistente de la habitación, intentando controlarlo pero siendo incapaz de hacerlo.

Abrirse a alguien, era tan complicado como su propia persona. Alguien tan reservada, apenas se relacionaba con nadie y él…sin proponérselo había llegado a ser demasiado importante en su camino. Hacía demasiado tiempo de lo de aquel hombre, alguien a quien no volvió a ver nunca más ¿fruto de su propia culpa? Otra incógnita en su vida y esperaba que Adrians Blancquart no lo fuese. ¿No se habían acercado demasiado? Y tenía miedo, temor de que también se evaporase como humo.

Nada se podía comparar a lo que sintió ante aquella caricia en su piel. Simple rutina y aún así… necesitaba más, era algo que no podía controlar. Quería tenerle cerca, le gustaba… le encantaba pero a la vez, algo se interponía entre ellos “aquel secreto” que hacía que Leona se alejase de cualquiera que intentaba acercarse demasiado. Se mordió el labio inferior, controlándose… los besos no eran suficientes y ¿acaso se estaba volviendo loca? Quería perderse en esas orbes azules una vez más y olvidar pero ahora no podía…tenía que ser todo lo sincera que hacía mucho no lo era, nunca fue con nadie.

-Me gusta demasiado oír tu voz, me tranquiliza, me relaja -tomó aire y lo soltó despacio, buscando la mirada ajena y al encontrarla, su corazón inquieto no paraba de latir con fuerza…era imposible no fijarse en cada parte de su rostro, perder la mirada en sus labios -Me encantaría que lo hicieras… estás demasiado lejos -susurró, ofreciéndole su mano para que se acercase a ella, le necesitaba cerca y ahora más que se estaba abriendo a él, desnudando su alma -Estoy cómoda pero más si estuvieses … más cerca -sonrió, lo tuteaba, le daba esa confianza… -No sé qué deberías saber más… pero si sigue acercándose… y no solo a lo físico…

Tragó saliva, ladeando la cabeza y perderse una vez en aquellas orbes infinitas. ¿Le había hechizado? Podía ser… pero nada que ver con la magia. Sonrió , así que le molestasen…cosa que le hizo reír por lo bajo por lo que se le pasaba por la cabeza, no se atrevía a decirlo pero … si no lo hacía ahora no lo haría nunca.

-Quiero saberlo todo. Prácticamente todo de ti, somos sinceros ¿no? Sobre mí… tengo miedo, ahora mismo más que nunca porque … no quiero sentir nada y… no sé qué me pasa que… -se acercó a él, quedando a escasos centímetros… acortó las distancias, apoyando la frente en la suya y deslizar los dedos por su rostro… no podía evitarlo, dejase llevar…siendo totalmente incapaz de controlarse a sí misma -Me gustaría que… quiero dormir pero que estés, quiero decir que… ¿te gustaría acompañarme? No tienes porqué sentirte obligado pero…estoy algo nerviosa y necesito tenerte cerca-lo último apenas fue un susurro, uno que apenas escapó de sus labios rosados.




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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Adrians Blancquart el Lun Nov 07, 2016 11:00 am


Previo en el alza de mi mano para que se sentara a mi lado,oí una confesión que no me disgusto pero si fue extraño porque nadie antes había dicho algo de mi voz,yéndose por las ramas a esas otras preguntas después de soltar un halago para destacar el color de mis ojos que son “la idéntica mirada de mi padre”como diría Martha.Pero con Leona era diferente,mi voz,un detalle nuevo en el que se fijan y que viniendo de sus labios sonaba bien,muy bien.Otro halago más que añadir y que agradecí con una sonrisa amplia que mantuve hasta que su mano toco la mía para por fin sentarse.

Silencio que no ensordece el crepitar del fuego sobre los maderos,notando el calor a nuestro alrededor sintiendo aún más intenso,aunque creo eso se debía al infundado por el alcohol que recorre junto a la sangre bombeada por mi corazón,tentado a acceder a esa invitación directa de volver a besarla en cada latido,ganas que no me faltan pero no quería ir deprisa por miedo a equivocarnos y que nuestra química solo fuera de un día,no estaba dispuesto,al menos esta vez.

…¿Todo?— Dije sin apartar mis ojos de los ajenos a los que ya me estaba volviendo adicto y miraba siempre que tenía ocasión y que del mismo modo que observaba sus labios,los mismos que pronunciaron por el temor a si misma por sentir cuando no deseaba hacerlo,siendo similar a lo que en estos momentos me ocurría a mi,no,por no querer sentir,sino mas bien que mi madre no estuviera jugándomela de nuevo como aquella vez,es un fantasma que a veces vuelve y por eso no he encontrado la estabilidad aun,sin necesidad de que hubiera terrenos que ganar entre medias de lo que pudiera comenzar a sentir hacia la otra persona.Suave contacto de sus dedos mientras recorren la mejilla,notando la calidez que sus dedos guardan ahora que la lluvia se había quedado fuera y nosotros disfrutábamos del calor del fuego junto a la nuestra propia.

Ojos que muevo apenas milímetros siguiendo sus esmeraldas que me miran y me interrogan en silencio,sonreía por ella y no por el alcohol,acompañando a esa risa tímida que se escapaban de sus labios.Es entonces cuando me atrevo a acariciar su mejilla con sumo cuidado tal y como se merecían las damas sin importar la clase a la que pertenecieran,—…¿Qué…?—Dije arrugando apenas la frente,sin dejar de mover mis dedos hasta detenerme porque la punta de ellos daba tope con su pendiente,siendo antes de que continuara con su petición de que la acompañara en la cama para ser como la hierba medicinal que calma los nervios antes de un acontecimiento importante,la bese con suavidad,aprovechando cada segundo de su silencio para conquistar sus labios carnosos y rosados,de inicio a fin con los ojos cerrados mientras que la mano libre rodeaba su cintura para atraerla hacia mi en los últimos segundos,antes de abrir los ojos y separarme aun con los ojos puestos en ella,tiempo que oí un chispotazo fuerte producido por el fuego que salía victorioso ante un trozo de tronco que parecía resistirse.

De nuevo acaricie su mejilla,esta vez con el dorso dibujando de nuevo la silueta de su perfil caramelo,—Si logramos ir sin caernos,puedo acompañarte por unos minutos..luego me iré a mi habitación que está contigua a la tuya,señorita Lawrence—Dije siendo sincero,no quería hacer algo de lo que después arrepentirnos por ir demasiado deprisa.

…en cuanto a mi,¿Qué puedo decir?— Dije sin dibujar distancia alguna,desviando la mirada por uno segundos hacia esa puerta para asegurarme que seguía cerrada y que nadie nos molestara tal y como había pedido.

…mi nombre lo sabe,mi don lo intuye—Hice una mueca donde se marcaba el hoyuelo derecho mientras la miraba,—…mi lugar en esta pirámide social de las que todos alardean excepto yo,almenos en la mayoría de las veces…—Dije mientras la mano que rodeaba su cintura la deslicé por ella,retrocediendo y tocando el perfil de su pierna y que cubría aquella negra falda que aún conserva la humedad,recordando mis propias palabras,retrocediendo por un momento en la conversación,—…¿tenéis frio?…creo que lo mejor será que…—Hice una pausa al tiempo que me levantaba y las manos de cada caricia retirada,me puse en pie,eso si,algo movido por los tres vasos de whiskey,—…te acompañaré a tu habitación,no conviene la humedad a tu herida…—,otra pausa más donde le ofrezco mi mano para iniciar el camino u almenos intentarlo,—¿Por qué un preciosa voz como la tuya la abandonarían así,desapareciendo sin más..?…—Dije retomando su propio hilo,hablaba poco de mi,eso lo sé,pero el interés que me despierta por aquello que no recuerda me originan preguntas,mas para no incomodarla desvié de nuevo la conversación que cause menos molestia,—te dejaré la luz prendida de tu habitación cuando me vaya…—Dije aun con la mano en alza y que acerco un poco más para poder tocar su dedos antes y llevarla conmigo u así quería yo.


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Re: Llamada de auxilio [Privado Adrians Blancquart]

Mensaje por Leona L. Lawrence el Mar Nov 15, 2016 4:32 am

Tócame el alma, en un abrazo infinito




El contacto visual, clave en ambos. Buscaban miradas que encontradas se volvían una. Adictos al baile de sus orbes, necesitando mucho más que una simple mirada, al menos por su parte. Los besos, caricias de las que no podía desprenderse. Quería y ansiaba más, los labios ajenos le habían mostrado una cura que no pensó en encontrar nunca, ¿podría curar a su loco corazón? Si alguien tuviese la vacuna , ese no sería otro que él, se lo mostró con la ternura de su beso, la desesperación porque finalizase.

Asintió sin dudar, quería conocerlo no todo… si no también poder leer su alma. No era ningún misterio que él guardaba secretos y no el hecho de ser un hechicero. Imposible no buscar su mirada, una y otra vez, de manera incesante. Le causaba tal curiosidad que conocerlo todo de él, no era suficiente. Sonrió contra aquellos labios de los que no podía desprenderse, frunciendo el ceño, enfadándose consigo misma por haberlo apartado de ella. Los brazos, como si fuese el único sustento que necesitaba, se enredaron en su cuello, atrayéndole de forma atrevida hacía sí…se negaba a soltarle.

-¿Por qué? se supone vas a cuidarme… y quieres quedarte ¿qué importa lo que piensen? Me has curado las heridas, eres el único quien puede… ya sabes. Quiero que te quedes, no pido otra cosa… solo que me hagas compañía. No tengo sueño, me quedaría hablando toda la noche o… -hizo una pausa, a la vez que notaba como se alejaba de ella…el frío se hizo constante, él le daba ese calor que ningún fuego podía ofrecerle, cobijo entre sus brazos.

-Ahora sí que lo tengo, frío me refiero… -dejó la frase a medias, mirando fijamente al joven de ojos azules, sonrío tomando su mano, intentando no perder el equilibrio. Demasiadas emociones, sentimientos acumulados… un volcán que aún no había estallado. Sentir el tacto con el que la rodeaba, hablaba y trataba… no tenía nada que ver en absoluto con ninguno otro, ni siquiera…el de “él”.

Acababa de cruzar un muro que ninguno se pensó tan siquiera a escalar. Su gesto cambió, el deje de tristeza de su mirada, desviándola hacia un punto inexistente mientras se fueron dirigiendo a la habitación de invitados donde se quedaría. Una habitación perfecta que junto su compañía la hacían aún más de lo que ya era. Tomó una de sus manos, entrelazando sus dedos antes de responder. Lo haría en la habitación, a solas donde solo él pudiese escucharlo.

-Soy un peligro, no sé porqué ya te lo dije… no sé porqué puede ser. Creo que me convierto en un monstruo cuando Morfeo me acoge entre sus brazos. Creo que yo lo maté, amanecí con sangre por todas partes y no era mía, yo no tenía heridas… el ángel disfrazado de diablo… y yo no sé qué he hecho para regalarme esta condena -se abrazó a sus rodillas, apartándose de él, podía hacerle daño …quizás sí sea mejor que se aleje, se olvide de lo que está comenzando a sentir ¿acaso tenía derecho a ello? .

-No quiero sentir, amar intensamente para sufrir del mismo modo, no podría hacerte daño… pero mi otra parte podría, seas un hechicero…seas lo que quiera que seas…él no tuvo suerte. Estaré bien, puedes marcharte -las cosas cambiaron en un segundo, el miedo volvía a cerciorarse sobre ella… y sus labios aún tenían su esencia.




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