Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

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La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Gaïa Goncourt el Mar Mayo 10, 2016 10:12 am

Recuerdo del primer mensaje :

De todo lo que he saboreado…
Nada es más sabroso que tu cuerpo, tus labios.



El criado del brujo, quien no tenía nada que ver con tal, le ayudó a al menos tener algún que otro vestido para cambiarse y así poder alternarlos. Ya había desayunado, un poco de café y alguna pieza de fruta, tampoco necesitaba más hasta la hora de comer…ya sería entonces cuando arrasaría con parte de los platos en la mesa. La primera clase era la más importante y por ello, quería estar de lo más preparada. Antes de empezar, le mostraría su “talento”, ¿de qué manera? Disponiendo en la mesa con sumo cuidado todas y cada una de las especias, hierbas, ungüentos, esencias y un sinfín de cosas que solo ella tenía constancia de para qué servían y lo que eran.

Desde su posición, sonrió ampliamente al ver el amplio abanico que podía ofrecer y enseñar al brujo. Se preguntó incontables veces, si fue capaz de todo eso que le había mostrado en el callejón, lo de la alfombra y demás… ¿qué más secretos guardaba aquel hombre? Era un misterio y un gran descubrimiento por su parte. ¿Quién iba a pensar que aquel joven podía ser un brujo negro? O como bien lo llamaba ella, un brujo del mal. Rió por lo bajo al recordar el apodo con el que le había bautizado, le venía como anillo al dedo.

-Para la fiebre, centaura… cornejo… perfecto -murmuró por lo bajo, llevándose una de las flores color violeta para olerla.. No iba a empezar hasta que él hiciese acto de presencia y… como viese su mesa en la que trabajaba llena de potingues e hierbas de ella… seguramente pondría el grito en el cielo. -Centinodia para el estómago … y ¿cuántas clases hay? Ah bien, perfecto -lo iba apuntando todo en su pequeño cuaderno, algo así como una especie de inventario.

Oyó pasos, supo de quién se trataba al instante. Fritz era más sigiloso, como si caminase de puntillas y así no molestar. Sonrió de espaldas a él, acababa de terminar de apuntar todo y así al menos, la próxima vez que fuese a la tienda o… mejor, sondease los callejones en donde vendían de exportación…podría saber con lo que contaba y le faltaba. Se llevó a los labios la pluma, acariciando éstos de lo más pensativa, la pluma le hacía cosquillas.

-Buenos días, señor Tisdale -dijo lo suficientemente alto, giró el rostro, quedando de perfil y recorrerlo con la mirada, imposible no hacerlo. El muy canalla era atractivo y ella no era estúpida, sonrió traviesa al recordar fugazmente lo que ocurrió anoche y ya solo con eso, se distrajo lo suficiente, tanto… que suspiró por lo bajo intentando no gemir, ella era así de expresiva. No había dejado de acariciarse los labios con los finos y suaves cabellos de la pluma, tomando alguno con los dientes -Estas son todas mis hierbas, especias, esencias…y cosas que se escapan de la sabiduría humana porque es mejor no saber -

Tomó impulso y se sentó en el borde de la mesa, ahora sí, mirándole intensamente con sus orbes azules como el mismo cielo. Pensativa, guió la mano de la pluma hasta el brujo y la deslizó por su frente , bajando por su nariz y acabar rozando sus labios, aquellos que había mordido infinidad de veces durante toda la noche y provocó que ella, se mordiese el inferior.

-¿Empezamos con la primera clase? Cogeré apuntes… como buena ayudante aplicada -más que dispuesta, lo miró fijamente a los ojos, estaba deseando empezar.


Última edición por Gaïa Goncourt el Vie Feb 10, 2017 5:04 pm, editado 1 vez



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Re: La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Logan Tisdale el Vie Feb 16, 2018 5:33 am

El camino que Gaïa había elegido no era ni mucho menos fácil, para conseguir lo que ella quería debía de esforzarse mucho, tropezarse, caer y levantarse de nuevo porque no le quedaba más remedio... el camino de la magia no era algo fácil ni sencillo y aún le quedaban pasar muchos más obstáculos de los que ella se imaginaba. No constaba solamente de leer un par de libros y ya está, se necesitaba de un estudio constante diario, practicar la energía interior y saber cómo utilizarla y moldearla... eso llevaba su tiempo y es lo que al parecer ella no entendía. Claro que el camino más fácil era conseguir la “magia” por métodos poco ortodoxos y peligrosos que podrían acabar muy mal para ella, había gente que cegados por el poder de la magia habían perdido algo más que sus vidas en pos de ese poder y lo habían perdido todo. No había que jugar con fuego y aunque sabía que ella estaba un poco desanimada porque no obtenía los resultados que ella quería no debía dejar que cayera en esos pensamientos. Ella no era capaz de entender que era un proceso largo y que apenas había comenzado a recorrer ese camino, su desesperación por conseguir lo que ella quería no le dejaba ver que estaba dando pequeños pasos aunque ella no viera los resultados, no se podía hacer en meses el trabajo que llevaba de años... entendía que quería tener magia y saber utilizarla pero ella quería volar cuando ni siquiera sabía andar y eso no podía hacer. Yo ya no sabía cómo decirle que todo esto llevaba tiempo, yo no aprendí la magia de la noche a la mañana y fueron muchos años de estudio, de aprendizaje, de caídas contra el suelo, de golpizas que solo hacían que siguiera hacia delante. Yo tardé años y ella también tardaría en lograrlo pero si le ponía empeño y dedicación lo lograría, solo necesitaba una paciencia que al parecer no tenía y que se le había agotado. Ella decía que quería y necesitaba sentir la magia así que yo, para que viera que la magia no era solo una sensación chispeante que te recorría el cuerpo sino que también había algo de dolor pues se tiene que pagar un sacrificio para ello, hice que sintiera esas chispas que ella mencionaba, pero también hice que sintiera el dolor y el cansancio que sentías cuando practicabas la magia. Te restaba energía y dolía y a eso también tendría que acostumbrarse.

Tan solo duró unos segundos la sensación pero los suficiente para que supiera lo que era, sin embargo ella parecía buscarle otros sentidos y negué con la cabeza con una sonrisa ante sus palabras, Gaïa era atrevida y algo descarada cuando quería y ya lo había mostrado cuando su hermano vino a verla e hizo que durmiera con aquel trozo de tarta para pedirme que la tomara frente a su hermano, tenía esa chispa picante que no muchas mujeres tenía y que me gustaba y divertía de ella. Lo mejor sería seguir nuestro camino y dirigirnos hacia la siguiente tienda que era donde habían los mejores libros de hechicería, habían más libros pero esa tienda se especializaba en eso en concreto y al igual que la anterior también estaba oculta a ojos de los demás. Se levantó y tiró de mi mano para que me levantara yo también, lo hizo tan fuerte que al estar en pie su cuerpo quedó pegado contra el mío por el tirón que dio y su sonrisa se ensanchó en sus labios, podía ver un toque pícaro en su mirada y enarqué una ceja porque a saber qué estaba pensando en esos momentos. Acercó tanto su rostro al mío que sus labios se rozaron de forma breve con los míos por apenas un par de segundos, su aliento cálido impactó contra mis labios sus ojos me miraron de forma pícara mientras se reía buscándome y tentándome, sonreí ante ese juego que se traía entre manos y la dejé hacer divertido para ver a dónde llevaba aquello. Tomó mi brazo para salir del local y dirigirnos de nuevo hacia la calle donde el sol iluminaba y aportaba calor a aquel día, la gente paseaba por la ciudad haciendo sus compras ajenos totalmente a nosotros dos. Fue entonces cuando me pidió lo que quería aunque más que comprarlo quería que se lo hiciera, enarqué una ceja dejando que se explicara escuchando sus palabras. Quería que le hiciera un colgante que la protegiera cuando estuviera en peligro, un “campo de fuerza” lo había llamado ella y eso me hizo reír durante un par de segundos para dejar que se siguiera explicando. Sabía que vendía sus conocimientos en hierbas en la calle, que incluso visitaba al burdel para proporcionarle a las cortesanas hierbas para que no pudieran quedar embarazadas y así seguir con su trabajo... sabía que la noche tenía muchos peligros y la idea no era tan absurda dado que cualquiera podría hacerle algo, y los vampiros y los licántropos podían hacerle daño. Crearle un collar como el que me pedía no era algo que me supusiera demasiado y a ella podría ayudarla. La contemplé un par de segundos con una ceja alzada para ver qué intenciones tenía para con ese colgante o si solamente se trataba de lo que había dicho.



-No es muy difícil hacer lo que me pides, es un conjuro sencillo y tan solo necesitaría un colgante que fuera tuyo para que el hechizo funcionase. Te daría un “campo de fuerza” pero este tan solo duraría durante unos segundos en los que te daría tiempo a escapar o a huir, pero no te escondería a otros ojos –expliqué por si era eso exactamente lo que ella quería- ¿es eso lo que quieres? –Pregunté mirándola porque antes no había querido nada y ahora me venía con aquella petición que haría solo porque sabía que la calle y la noche eran peligrosos para una mujer como ella y era mejor estar protegida. Sonreí de lado cuando dijo que si se lo hacía se portaría bien a lo que reí entre dientes- tú no te portas bien ni durmiendo Gaïa, en ese viejo truco no voy a caer –sonreí de lado pero luego borré mi sonrisa cuando siguió con la idea de aquel frasco de magia del que le había advertido- no, no saldría para nada bien. Créeme he visto los efectos que ese frasco puede hacer y perder el alma solo será el principio de tu fin, lo perderás todo y no obtendrás lo que anhelas y deseas porque la magia oscura tiene como propósito destruir, no crear –aclaré para que me entendiera- el precio que se paga no es con nuestra energía sino con sangre, con tu alma y con tu vida. Sigue estudiando los libros y practicando, que te los sepas de memoria no quiere decir que con eso puedas hacer magia, apenas has comenzado en este largo camino que te va a llevar años y debes de entenderlo y comprenderlo ya, los milagros no existen y todo requiere de su esfuerzo y dedicación... aún te queda mucho por aprender pero vas mejorando, aunque tú no lo veas yo sí lo puedo notar –aclaré para dejarle claro que eso era lo mejor, luego me reí de sus palabras- no tengo miedo de que me hagas algo Gaïa, al contrario, la que debería de temerme eres tú –concluí tirando de ella para entrar en la siguiente tienda que le había dicho, como en la otra debíamos de pasar por otra tienda que hacía de “cortina” para la gente que no conocía su existencia y nos adentramos en su interior, allí habían muchos libros de magia que quizás pudieran ayudarle en su recorrido- escoge el que quieras.


 

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Re: La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Gaïa Goncourt el Lun Feb 26, 2018 11:16 am

La confianza se había forjado entre ellos, él no sólo era su mentor, se habían convertido en cómplices y compañeros de batalla, él...le ayudaría a emprender este largo y duro camino. Aún le quedaba tanto por aprender, conocer y vivir, de qué mejor manera...a su lado, codo con codo. Una sonrisa se dibujó en los labios de la aprendiz al oír que le ayudaria con el hechizo, no se lo hubiese pedido si no fuese necesario y lo necesitaba. Si en alguno de sus intercambios, no lograse escapar de esos seres sobrenaturales, lo pagaría con su vida. No podía arriesgarse más, hasta ahora todo salió bien, la última vez no tuvo tanta suerte, gracias a su ingenio y a la ilusión que creó, pudo lograr escapar...pero ¿y la próxima vez?

-Lo sé, será momentáneo. Intenté crear un campo de energía, de apenas unos metros pero...no canalizo toda la energía que debo y termino con las puntas del pelo chamuscadas-se echó a reír, realmente divertida, sus orbes azules buscaron las ajenas, tan natural y viva, un torbellino de alegría y positividad-Sí, eso quisiera. Me ayudaría a no jugarme el cuello...aunque creo que necesitaré más de un hechizo de esos para volver a casa, sana y salva... quién sabe si un día, te quedas si tu aprendiz. Estoy segura... muy segura de que estarías mejor sin mí -

Frunció ligeramente el ceño, sin perder la sonrisa. No, no se portaba bien nunca, jamás le pidió nada y estaba en su derecho negarse a hacerle tal conjuro. Y si necesitaba un colgante, tendría que hacerse con uno, Rose tenía muchos pero no contaría como es uno propio por lo que el conjuro sólo le valdría a la verdadera dueña del collar en cuestión. Resopló, no muy convencida de que fuese tan buena idea, algo tan simple acababa de convertirse de lo más complicado.

-La magia oscura, si sabes utilizarla , te llevaría al fin que desees. Me he informado sobre ello, he leído todos esos libros. Sólo aquel que posee un poder infinito sería capaz de manejar a la oscuridad. Ni tú ni yo tenemos poderes infinitos... por una vez no me siento tan vacía e incompleta -sus intenciones por lo oscuro acaparaban su cabeza pero sabia perfectamente que si sucumbía a la oscuridad... terminaría atrapándote para siempre -Me olvido de lo oscuro...está bien -alzó ambas manos, rindiéndose... lo importante para ella ahora era el colgante en cuestión -No tengo colgantes, Logan. No tengo nada ¿Recuerdas? Si le pido alguno o lo robo no sería mío...-se encogió de hombros, abandonando la idea de obtener aquel hechizo protector.

Su mirada, le observó en silencio, a medida que se perdía en la tienda. Los pasos de Gaïa se perdieron en una dirección totalmente opuesta. Sonrió, ampliamente al ver la gran cantidad de libros pero … tendría que leerlos así que un suspiro...escapó de sus labios, maldiciendo por lo bajo ¿elegir un libro? ¡si ya tenía muchos! Pero...a caballo regalado no le mires el diente. Paseó el índice por la segunda estantería del tercer pasillo hasta detenerse en un libro de tapa dorada con pequeños dibujos en el borde. Muy bonito.

-Pues...te elijo a ti, veamos que tienes -con cuidado, pasó hoja por hoja...el idioma no lo conocía pero al menos podía leerlo -Anruek satoe amorise venite, comeas esete, aliset -enarcó una ceja, el tono de voz empleado fue muy suave, los pasos de Logan se acercaban a ella... y al girarse, sus miradas se encontraron, Gaïa no sólo había elegido. El libro lo había hecho.



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Re: La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Logan Tisdale el Jue Mar 15, 2018 11:03 am

Sabía lo peligroso que era jugar con la magia negra y sobre todo con lo que aquel frasco contenía, frasco que no sabía por qué lo tenía Marie en su tienda y mucho menos por qué lo tenía en su mostrador como si nada. Era muy peligroso si alguien lo cogía, no por lo que pudiera pasarle, sino por lo que podría hacer con dicho poder. La oscuridad era tentadora en todos los sentidos, era como si pudiera escudriñar en las mentes de las personas buscando aquello que más anhelaba o lo que más le hacía falta hasta tal punto de que te seducía para que cayeras en su propia trampa, solamente eran engaños que ejecutaba para que cayeran y la oscuridad pudiera apoderarse de ellos, así era más fácil controlarlos y someterlos a su oscura voluntad. No era un juego ni una tontería, yo había experimentado a lo largo de mi vida con la oscuridad, se podría decir que era un nigromante porque utilizaba más la magia negra que la blanca, pero no había sucumbido de esa forma ante el poder de lo que contenía aquel frasco... eso era algo que ni hechiceros como yo podían controlar, dudaba que alguien pudiera hacerlo y no quería ni pensar lo que podría hacer si Gaïa cogía ese frasco y lo utilizaba en su propio beneficio. Perder el alma sería lo mejor que pudiera pasarle pero lo que hiciera con ella o con sus seres queridos... la oscuridad era retorcida y era mejor dejarle claro que no era el camino a seguir. Sí, podría darle la sensación de que tenía el poder que ella ansiaba y que estaba buscando desesperadamente, pero no duraría, tan solo sería una ilusión efímera que acabaría sucumbiéndola por completo y perdería toda humanidad para convertirse quizás en un espectro, sin alma y a merced de algo maligno que utilizaría su cuerpo como enlace. Tendría que hablar con Marie para que quitara eso de la tienda, no debía de exhibirlo de esa forma pero al menos había podido haberle hecho entrar en razón a ella de que no era una buena idea, lo que ella quería tenía un coste y un sacrificio pero con el tiempo podría obtenerlo... tendría que tener paciencia porque no era cuestión de chasquear los dedos y ya saber lanzar hechizos, debía de controlar muchas cosas antes de que eso pasara y era mejor que lo tuviera claro. Nunca le dije que fuera fácil, siempre le advertí que le costaría y no le estaba mintiendo para nada... pero ella era obstinada y a veces no escuchaba aunque me dijera lo contrario.

Al menos lo que me pedía no era tan descabellado como yo creía en un principio, un colgante con el que pudiera protegerse cuando salía de noche con los peligros que había. Aún le quedaba mucho por aprender, y sobre todo, a aprender a canalizar la energía que teníamos porque apenas había comenzado con su recorrido. Era normal que sus hechizos no fueran tan fuertes y que se desvanecieran con rapidez, las primeras veces costaba pero con el tiempo y práctica se iba mejorando. La miré cuando dijo que no tenía nada para ofrecerme para hacerle el colgante, tenía que ser algo de ella para que surtiera efecto porque pensaba ligarlo a su energía, así sería más fácil mantener el hechizo por más tiempo o al menos el tiempo necesario para que escapara de ese lugar y se pusiera a salvo. Lancé un suspiro mirando la tienda en la que estábamos, llena de libros de hechizos y dejé que mirara para luego enarcar una ceja cuando me dijo que la magia oscura la llevaría al fin que ella desease y ya iba a reprocharle cuando al menos me hizo ver que no sería capaz de manejarla, ni ella ni nadie que yo conociera podría hacerlo... esos eran palabras mayores y no quería averiguar qué pasaría de utilizarla. Tampoco entendía, ni dije nada, cuando comentó que estaría mejor sin ella... estaba claro que estaba desanimada y yo no sabía –ni quería, tampoco- lidiar con aquello porque no se me daba especialmente bien, yo ya le había dicho todo cuanto necesitaba saber para seguir adelante, no era un hombre que expresara emociones y sentimientos y más bien era frío, no daba muestras de afecto así que me mantuve al margen y no hice nada algo que era característico en mi persona. Bajé mis ojos para contemplarla mientras pensaba qué podríamos utilizar para hacer ese colgante, cualquier cosa suya me valdría.



-Me valdría cualquier cosa mientras que sea tuya, si es tuya y no es prestada puedo enlazarla mejor con tu energía para que el hechizo dure durante más tiempo. Los objetos con el paso del tiempo acaban adquiriendo parte de nuestra energía, por lo que podría de alguna forma amplificar la duración de hechizo –dije mientras yo mismo iba revisando los libros que allí había, le había dicho que podía escoger el libro que quisiera porque seguramente cualquiera de los presentes la ayudaría por lo que dejé que anduviera por el lugar. Cogí uno de los libros entre mis manos y lo abrí leyendo su contenido, ese ya lo tenía. Pasados unos cuantos minutos sin saber dónde se encontraba Gaïa fui en su búsqueda, escuché que murmuraba algo y seguí el sonido de su voz... por lo que decía tenía que ser algún hechizo, ¿qué estaría haciendo ahora?- ¿Gaïa? –Pregunté atravesando uno de los pasillos encontrándola junto a una estantería llena de libros, cuando esta terminó de hablar y cerró el libro hubo algo en el ambiente que fue diferente, un pico que pude notar perfectamente y que supe que algo había hecho con aquel libro, ¿en qué lío se habría metido ahora? Fue entonces cuando se giró en mi dirección donde nuestros ojos se encontraron que supe, de alguna forma, que algo había sucedido por la forma en la que tuvo de mirarme. El ambiente volvió a cambiar de nuevo volviéndose algo más cálido, como más tentador.... ella no me apartaba la mirada y yo enarqué una ceja- ¿qué es lo que has hecho? –Me acerqué a ella quien no me apartaba la mirada y tomé el libro entre mis manos buscando esas palabras que había pronunciado. Parecía como si estuviera en un trance y finalmente fijé mis ojos en los suyos, enarcando una ceja por ello- ¿qué has leído? –No sabía lo que había sido pero estaba claro que algo relacionado con su persona, y empezaba a intuir con la mía también, porque no me quitaba la vista y su sonrisa se pintaba en sus labios. Seguramente al no tener todo el poder necesario para lanzar aquel hechizo no hubiera alcanzado su efecto, aunque sí lo suficiente como para afectarle a ella.


 

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Re: La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Gaïa Goncourt el Mar Mar 20, 2018 6:22 pm

Libros , libros, libros y más libros. ¿Es que tendría que estar toda su santa existencia leyendo? Siempre había algo que aprender pero ya le parecía casi obsesiva la fijación de su maestro con los textos. No era hechicera, sabía canalizar la energía, algún que otro hechizo básico pero de ahí a que algo le saliese bien...imposible. Estaba completamente chiflada, esa expresión, se la había oído en más de una ocasión a Frinch, pobre hombre...lidiar con ella suponía un rato de tortura para el criado y siempre terminaba siendo una aventura que contar, exceptuando algunos detalles.

El libro en cuestión, lo cerró de golpe, sin previo aviso como una niña que acababa de ser pillada por un adulto. No hizo nada, o eso creía, sólo leyó un párrafo ¿qué iba a hacer mal? Si seguramente hasta lo había leído mal y a medias. Resopló, lo que provocó que su flequillo se apartase de sus ojos azules, el Conde la reclamaba, seguro para recomendarle algún libro con su correspondiente regañina “Es peligroso”, “No se juega con la magia negra”, “No te pongas nerviosa, lee bien”. Estaba acostumbrada a ya no sólo releer todo libro que entraba en la mansión, también leía por su cuenta más que nada recetas y sus propios apuntes.

La idea de dedicarse a la gastronomía cada vez era más imposible, desistió de ello, ¿quién iba a contratarla? No tenía referencias, menos...experiencia en una industrial. Y fue oír su nombre cuando se giró, de golpe ¿qué pasaba ahora? Ni que fuese a liar ningún embrollo, siempre , SIEMPRE, tenía cuidado ¿por qué no se fiaba de ella? Por muchas razones y una...fue justo aquella. Las palabras pronunciadas, provocaron que sus ojos se aclarasen, volviéndose más claros y vidriosos, sólo como punto de fijación la imagen del hechicero.

¿Brillaba? Con pequeños destellos rosados, morados...y esa sonrisa burlona que le pareció lo más hermoso que había visto en toda su vida. ¿Dessde cuándo Logan lucía tan especialmente atractivo? Un hecho que le atrayese, desde el primer segundo la tensión entre ambos fue más que notoria pero...lo de ese momento no fue sólo una necesidad fisiológica. Atontada, ensimismada en el tono suave de su voz, se acercaba...cada vez más, ¡estaba tan cerca! Podía oler su perfume, a canela con ese toque amargo del chocolate más puro. Ronroneó sólo con imaginar cómo sabría su piel, los ojos de la picara madre tierra se paseaban sin control por cada centímetro de su rostro.

-Leer. Pues un libro de esos...¡no me regañes! ¿quieres? Sólo te miraba...digo miraba, ¡quiero este! - “te quiero a ti, en mi cama a todas horas”, con el libro en alto, sobre su cabeza, los ojos de la joven se perdieron en los ajenos, mirándole intensamente... -Tienes un hoyuelo en la barbilla, ¿lo sabías? Y estás más guapo sonriendo que regañándome, podrías... regalarme algo tú, para lo del hechizo, para lo que tú quieras -lo último lo ronroneó acortando las distancias, al darse cuenta del detalle, la mano libre la paseó por su pecho, tomando su mentón -¿Estás preocupado por mí, Logan? ¿Puedo llamarte Logan? Como tú me digas, tú mandas

Una risita, un leve rubor ¿qué diablos estaba haciendo? No podía controlarlo, la atracción hacia él era tan fuerte, le tomó del brazo para que fuesen a pagar... con una gran sonrisa, estaba rara, sí...pero tan sumamente adorable y tierna que era imposible no quererla en ese estado.

-Estás muy flaco -aprovechó que pagaba el libro para pasear la palma por el trasero del hechicero a la atenta mirada de los compradores, no le importó, es más le dio un pellizco en una de sus nalgas -Cómo me gusta tocarte...tocar cosas... ¿qué? ¿no me compras el libro? No hay quién te entienda, por ti...me leo todos si hace falta -de lo más rara...sin duda.



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Re: La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Logan Tisdale el Dom Abr 15, 2018 9:29 am

Había llevado a Gaïa para que pudiera encontrar un libro y que pudiera llevárselo, en esa tienda siempre encontraba cosas muy interesantes y acudía a ella muchas veces para comprar nuevos libros que pudieran servirme con la magia para seguir mejorando, un mago siempre debía de seguir practicando y mejorando con la magia que poseía porque siempre debía de estar en constante movimiento, no era fácil olvidar los hechizos pero cuando se llevaba un tiempo sin magia al final acababas perdiendo no solo práctica, sino el poder para lanzar los hechizos... sobre todo los más peligrosos de todos. Por eso era bueno mantener siempre una buena energía interior, saber canalizarla, fundirla con el entorno para utilizarlo a tu favor y mantener la mente despierta y hábil para poder estar atento al peligro. A ella aún le quedaba un largo recorrido por delante para poder empezar a controlar la magia, siempre le había dicho que era muy complicado el camino que había tomado pero que con paciencia y perseverancia podría lograrlo... pero ella quería pasar de no saber siquiera andar a empezar a volar y eso no podía ser porque era muy complicado, la magia no se basaba en aprender un par de cosas y ya saber utilizarla por completo, requería de temas complejos que a veces se tardaban años en aprenderlos y aunque ella lo sabía a veces bien sabía que quería tirar por lo fácil, como la idea de la magia negra con la que le había sobrevolado la idea, pero era peligroso porque podías perder mucho más que el alma y acabar reducido a la nada... no sería la primera vez que veía que pasaba algo como eso en una persona, que sus ansias de poder fueran tan grandes que lograra sucumbir ante lo más evidente y más fácil. Pero no podía dejar que ella hiciera eso, no porque en cierto sentido también me estaría condenando a mí y eso era algo que no iba a permitir por nada del mundo. Nadie dijo que fuera a ser fácil pero igualmente ella sabía muy bien las consecuencias al decidir aprender la magia, y yo no era una persona que estuviera constantemente encima de las demás ni dándole los ánimos constantemente, porque yo no los recibí en su momento y porque todas esas cosas me hastiaban por completo, me eran bastante tediosas y que ya la hubiera animado varias veces era más de lo que cualquiera podría obtener de mí. No me gustaba la gente que se hacía la “víctima” y que se quejaba constantemente por lo que si pretendía que yo estuviera para recogerla cada vez que caía estaba muy equivocada.

Le había dicho que cogiera el libro que quisiera para poder irnos mientras pensaba en la idea de si algo que yo le diera funcionaría para el hechizo que ella me había pedido, quizás si pudiera resultar efectivo. Fue cuando había pasado un tiempo sin saber nada de ella la busqué entre los pasillos del lugar hasta que finalmente di con ella, aunque había algo extraño que la rodeaba y que tenía que ver con el cambio que sentía en su aura sobre todo, que me hacía pensar sobre el libro que llevaba en sus manos mientras su mirada se clavaba en la mía, cuando me acerqué y cogí el libro preguntándole qué era lo que había hecho supe, al leer la página por la que estaba abierto, lo que había pasado y enarqué una ceja por ello.... de entre todas las páginas ¿había tenido que leer precisamente ese hechizo? Claro que al no tener el poder necesario su hechizo no había surtido efecto y , como si de un espejo se tratara, le había dado de rebote a ella mientras la miraba y ella a su vez me miraba de esa forma y sus palabras como si se contradijera a si misma era un síntoma de aquel hechizo que había lanzado. Negué con la cabeza mientras decía que quería ese libro y lo tomé entre mis manos pensando que bastante había hecho con tal libro cuando sus palabras hicieron que ladeara ligeramente la cabeza. ¿Un hoyuelo? Sin duda los efectos ya empezaban a notarse Acortó la distancia mientras me ronroneaba de forma seductora, su mano ascendía por mi pecho hasta llegar a mi mentón cogiéndolo entre sus dedos, me preguntó si estaba preocupado por ella llamándome por mi nombre algo que no solía hacer demasiado porque siempre me trataba con respeto, sin embargo con aquel hechizo parecía encontrar la valentía que a veces le faltaba y ahora estaba más envalentonada de lo normal. Enarqué una ceja observándola pensando en cuánto duraría los efectos del hechizo si tenía en cuenta que le había salido mal y esperaba que no le durase demasiado.



-Eres mi aprendiz, tendré que preocuparme por lo que haces ¿no? –Dije en respuesta a su pregunta mientras ella no se apartaba de mi cuerpo- puedes llamarme Logan, pero no te acostumbres a ello. Venga, vamos a pagar por el libro –dije haciendo un movimiento con mi mano para que empezara a andar hacia el mostrador, tenía las mejillas sonrojadas y una risa salía de sus labios, por suerte me hizo caso y llegamos hasta el mostrador para pagar por el libro cuando me dijo que estaba flaco, a lo que yo la miré de reojo y negué con la cabeza porque tenía exactamente la constitución que quería tener, y para nada me consideraba que lo estuviera en absoluto, Fritz se encargaba de alimentarme bastante bien. Aprovechando sus palabras su mano se pasó por mis nalgas y, sin esperarlo, pellizcó una a lo que tomé su muñeca para que se estuviera quieta. No me importaba lo que pudieran pensar los demás pero sabía que su actitud era provocada por el hechizo, al igual que las palabras que salían de sus labios- estate quieta Gaïa, sí voy a comprarte el libro –sonreí de lado- oh, no me darás el gusto leyéndote absolutamente todo –dije con cierta ironía mientras finalmente pagaba por el libro y salíamos de la tienda bajo la mirada de algunos hechiceros que acudían a esa tienda “escondida” por lo mismo que había acudido. Tras salir de nuevo a la calle la mire de forma fija durante unos segundos- ¿no crees que estás un poco.... rara? –pregunté para ver qué era lo que me respondía- más bien, ¿sabes por qué estás así? –Pregunté para ver si sabía que era por el efecto del hechizo o no siquiera se acordaba ya de esa parte.


 

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Re: La primera clase- Privado Logan Tisdale +18

Mensaje por Gaïa Goncourt el Lun Abr 16, 2018 10:37 am

“Quién de verdad posee magia,
no necesita trucos”






El hechizo no fue para otra persona que a ella misma, alguien más débil de los que se encontraban en el lugar. Canalizó la energía justo para que aquellas palabras surtiesen el efecto menos esperado, ella mucho más cariñosa y cercana, más lanzada que de costumbre. No solía callarse lo que pensaba, en este caso... la atracción hacia el hechicero no era simplemente por las palabras del libro, tenían esa conexión diferente a cualquier otra persona, ambos con sus asuntos y un pacto de sangre que ninguno había traicionado, “madre tierra” era fiel y leal, sobre todo con aquel que le dio la oportunidad de conocerse a sí misma , esa fuerza y magia interior que muy pocos humanos llegaban a conocer de sí mismos.

-Como siempre un auténtico aguafiestas. Ya...Logan. -le hacía sentir bien pero a la vez, muy pequeña. Él poseía poder ¿Y ella? Nada. Nada al menos que a él le sirviese para algo. Con un fingido puchero, salió de la tienda, ambos aparecieron en una boca calle que daba a la plaza Tertre, la salida de la puerta desapareció en un destello.

-No sé de qué me hablas. O quizás...sea el hechizo aunque ¿qué hay de malo en que te encuentre atractivo? Sabes que me lo paso bien contigo y ya sé que cero compromisos pero estoy segura que... -el labio inferior, se lo mordió con cierto recelo, no debía pronunciar esas palabras, no al menos si quería seguir formándose como la aprendiz y no terminar en la calle todo el santo día, las ventas habían descendido desde que el chivatazo se hizo presente, la inquisición buscaba a las brujas...o a las aprendices de”.

-Gracias por el libro. Seguro que me ayuda en mi camino...como todos los mil novecientos cincuenta y nueve, los he contado, este es el mil novecientos sesenta -se encogió de hombros ojeándolo, iba dando zancadas como si andase bailando mientras caminaba, un torbellino imparable, tan pizpireta y feliz como siempre salvo por el detalle que … le miraba de reojo de cuando en cuando, ya no sólo por el hechizo, él le llamaba la atención...y tampoco es que tratase con hombres, no con tanta confianza de dejarle colarse entre sus piernas.

-Creo que me he enamorado de ti -dijo sin más, sin titubear, sin dejar de caminar, con el libro entre los dedos, ya sabía lo que vendría ahora pero eso no le importó seguir hablando -El hechizo, claro, o no...no lo sé. No me ando con rodeos, tampoco pretendo regarte las orejas, siempre digo lo que pienso y este es uno de esos casos, no te pido me correspondas, sé que eso sería absoluta y completamente imposible, ¿por qué te lo he soltado? No lo he controlado, lo pensaba y mis labios lo pronunciaron pero ya está dicho, ahórrate el sermón, ya sé lo que tengo que hacer. No estoy enfadada, ni triste ni cosas parecidas...lo acepté

se encogió de hombros y leyó algún texto por encima, Logan sería ese amor inalcanzable, al igual que el señor Thomson, un hombre amigo de su hermano mayor al que Gaïa embobada observó en silencio desde muy pequeña.

-Ha sido una tarde entretenida. Le tengo que llevar a Rose el vestido morado, ¿a qué me quedaba bien? Me lo puse para impresionarte, estar bonita para ti pero seguro sólo veías a la loca de tu aprendiz hacer el ridículo. No tienes tiempo de oír tonterías, menos hablar de sentimientos...yo tampoco suelo hacerlo pero como bien dije ya está dicho y no puedo parar de hablar ¿quieres hacerme un favor?

Interceptó su paso, las pequeñas y frágiles manos de Gaïa sostenían el libro como un escudo, esperando palabras o acciones...estaba preparada, o eso creía.

-Hazme el favor...y cállame. Deshaz esto -en sus orbes azules se reflejó la súplica, no quería seguir con esto.



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