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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Beat Your Heart Out [privado] [+18]

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Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Dom Jul 10, 2016 2:50 am

Caminaba entre los árboles esa tarde primaveral, apenas a inicios de la nueva estación. Los árboles se despojaban de su blanco manto para comenzar a mostrar sus hojas verdes, al igual que lo hacía el resto de arbustos y plantas. La nieve terminaba de derretirse bajo el calor de los rayos solares y las primeras flores comenzaban a vestir el bosque de colores que contrastaban con la capa blanca que poco a poco comenzaba a desaparecer. Comenzaba a distinguir los olores de la primavera, el polen que se desprendía de pétalos azuzados por el viento, escuchaba el leve crujido de ramas producido por pequeños animales silvestres que se escondían en madrigueras a medida que caminaba por la zona, y a mis oídos llegaba el sonido del viento que susurraba siguiendo su trayecto de rama en rama, y que dejaba atrás su árida temperatura para tornárse más cálido.

Supuse que el aumento en la temperatura del ambiente iba bastante acorde con el aumento en la mía, pues no estaba mi ánimo precisamente en su mejor punto, sino más bien alto en irritabilidad y con ciertos matices de alevosía, lo cual sabía perfectamente que se debía a la conjunción de la aproximación de la luna llena dentro de algunos días, y el mero hecho de no saciar aún mis deseos de venganza aumentaban la carga que inevitablemente acarreaba mi alma y que la tornaba aún más pesada, aunque había que admitir que algunos culpables ya habían pagado, y que no era mi mano la que había titubeado al emitir el veredicto y castigo, sino más bien habíase tornado la más certera al exhalar aquellos su último aliento.

Mi paseo por el bosque sin embargo, no traía consigo más deseo que el de distraerme un poco, buscando tranquilizar mis ánimos, e incluso buscar inspiración para mis próximas creaciones artísticas, deseando fervientemente encontrar algo que me conmoviese, un atisbo de belleza que pudiese utilizar como guía para derramar en un lienzo, y es que llevaba algún tiempo ya sin que mis manos dirigiesen los trazos de un pincel. Era precisamente cuando mi temperamento subía de tono, y mi espíritu intranquilo distaba de ser sosegado, cuando mayores impulsos movían a mis ágiles dedos, motivo por el cual me paseaba en ese momento entre el espesor del follaje. Eso, y otro suceso que tenía más que ver con el llamado que encontraba en la naturaleza y que repentinamente me impulsaba a buscarla, deseando internarme en ella al caer presa del mismo mis sentidos. El llamado que se había acrecentado últimamente y que lograba que me sintiera en mi elemento al proseguir mis pasos.

Continué caminando hasta aproximarme a un arroyo, sobre el cual observé algunos pájaros volando antes de que se detuvieran en la orilla y brincotearan de un lado a otro picando la tierra y cuanta flor se encontraban a su alrededor. Me senté un momento sobre la grama y observé el movimiento de las aguas. Aspiré el aire fresco y una sonrisa ladeada se extendió sobre mi rostro antes de volver a levantarme y acercarme al arroyo. No lo pensé dos veces, me despojé de mi vestido, permaneciendo con mi ropa interior que me permitía más agilidad de movimiento y ante el chapuzón que se sucedió a continuación los pájaros se dieron a la fuga, alzando vuelo en bandada mientras me zambullía y a los escasos segundos subía a la superficie.

A continuación comencé a nadar boca arriba, moviendo los brazos a los lados y sintiéndome liberada de mi antigua tensión. Observé el panorama sobre mi cabeza y mis pensamientos regresaron a mis recuerdos e inevitablemente se dirigieron hacia François... Me pregunté si él también se había sentido seducido por la naturaleza desde un inicio, si igualmente se habría percatado de los cambios que le permitían abrazar esa simbiosis entre el lobo y ella, si había gozado del afinamiento de sus desarrollados sentidos y si le habría invadido una sensación delirante al percatarse de todo lo que era capaz de hacer... Sentí un sacudimiento muy intenso al preguntarme aquello ya que su respuesta nunca me llegaría. Si tan solo hubiésemos podido compartir todo aquello... Si tan solo hubiésemos gozado de más tiempo...

Tan inmersa me encontraba en aquellos pensamientos que en un inicio no noté el cambio en el aroma que acarreaba el viento, no hasta un momento después cuando al percibirlo, me detuve rápidamente para cambiar de posición y nadé hasta detrás de una roca desde donde atisbé hacia la orilla del arroyo. A mis fosas nasales llegaba el olor distintivo de un ser humano, olor a sudor mezclada con algo que fácilmente reconocí como sangre. El descubrimiento no me causó la menor gracia, no solo venía a interrumpir mi tranquilidad sino que anunciaba la posibilidad de que quien se estuviese acercando acarrease consigo algún tipo de problema. Irritada por la interrupción nadé de regreso a tierra, alcancé mi ropa, me vestí con rapidez y apreté los labios cuando mis agudos oídos escucharon el crujir de unas cuantas ramas.


Última edición por Annabel Hemingway el Vie Ago 12, 2016 2:45 am, editado 2 veces



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Dom Jul 10, 2016 6:20 am

Posé los pies en el suelo de madera robliza de aquella cabaña que durante días había sido el único sustento de mi maltrecho cuerpo.
Las sabanas de aquel mullido lecho se pegan a mi piel que cubierta de vendajes y gracias a los cuidados de las dos mujeres que me acompañaban habían empezado a cicatrizar.
Todas las heridas, menos una, la de mi hombro que lejos de disminuir, o darme tregua en su ardiente dolor, se extendía por mi brazo como si de la misma peste se tratase.
Admito que tuve que pestañear varias veces para centrar mi nublada vista, pues estaba mareado, me sentía débil y ponerme en pie se me antojaba casi un imposible.
Pero también sabia que cuanto mas retrasara ese momento seria infinitamente peor, tenia cuanto antes que recuperar mi vida de cazador y el lecho no era desde el lugar donde se cazaban a las bestias.
Tome impulso para alzarme sobre aquellos pies que tambaleantes empezaron a guiar mis pasos hacia la silla de la cámara donde reposaba limpia mi camisola. La deslice con dificultad por mis brazos mientras siseaba de dolor con cada movimiento, mas pronto esta quedo colocada dejando así cubiertas todas las vendas para hacer lo propio con los pantalones.
Me senté en la silla para acomodar las botas en mis pies y en silencio atravesé el umbral en busca de la puerta de entrada.
Intuía que ninguna de las dos mujeres que durante días habían dedicado parte de su vida a cuidarme aprobarían aquel paseo clandestino, pero la verdad, me sentía enclaustrado entre esas cuatro paredes. Odiaba sentirme como un inutil al que tenían que hacerle todo, y la idea de ir en busca de algún lago cercano donde poder nadar y limpiar mi cuerpo del sudor de las fiebres y de la sangre seca que aun surcaba mi piel se me antojaba demasiado buena como para dejarla pasar.
Así que, sin dejar nota de despedida y esperando regresar antes de que las mujeres llegasen me marche cerrando la puerta tras de mi.


No tarde en adentrarme en un bosque repleto de vegetación donde los pájaros alegraban la mañana con su alegre piar.
La primavera había llegado derritiendo la nieve del frio invierno invitando a los animales a emparejarse y crear nidos o madrigueras para posiblemente un par de meses después dar sus frutos y continuar así con el ciclo de la vida.
Por suerte el paseo se me antojaba tranquilo, mas poco a poco fui adentrándome en la zona mas abrupta del bosque, donde el ruido de ramas era una eterno ir y venir, posiblemente de alimañas que algunas atraídas por el olor de mi sangre y otras simplemente porque ese era su hábitat natural me inspeccionaban desde la distancia.
Aun así, me sentía seguro, pese a no haber cogido mis dos cimitarras me había pertrechado con dos dagas. Una en mi bota derecha y otra en la parte trasera de la espalda afianzada con las dos cintas.

Me abrí paso entre la inmensidad del bosque hasta un valle verde acompañado por las corrientes aguas de un pequeño arroyo, la vegetación allí inundaba le paisaje de color pues regadas por las aguas y la humedad del ambiente las flores se abrían en busca de los rayos del sol.
El olor era agradable, un olor a violetas y tulipanes tan salvaje como las propias aguas que surcaban entre los pequeños salientes la tierra en busca de un lugar donde reposar.
Lo mejor de todo ello era la tranquilidad que allí se respiraba, no había ni un alma y me apresure a deshacerme de las botas, los pantalones y la camisola, no así de las cintas que sujetaban mi daga a la espalda.
Había que ser precavido, pues a los ríos acudían muchos depredadores a beber y alguno que otro de mayor tamaño podría ocasionarme problemas en mi lamentable estado.
Quite las vendas que envolvían mi piel dejándolas caer con suavidad sobre la húmeda hierba sintiéndome así libre de nuevo.
El agua surco mi cuerpo cuando de golpe me deje caer en ella zambullendome hasta lo mas profundo del arroyo,  nadando entre sus dulces aguas que arrastraron  la sangre seca a su paso.
Incluso pude sentir por momentos un ligero alivio sobre aquel quemazón que cubría mi hombro, aquella herida que la nigromante había ocasionado y que por desgracia parecía marcar mi sino.
Ensimismado en mis propios pensamientos y dejándome acunar por las aguas, me percate de que tras una roca alguien me observaba, no hice le mayor ademan de mostrarle que aquella criatura que ahora veía por el rabillo del ojo había sido descubierta, mas bien, una sonrisa de medio lado se instauro en mis labios al descubrir que se trataba de una bella mujer que posiblemente y como yo, había venido en busca de paz.
-Puedes salir -advertí en voz alta mirando hacia la roca sin dejar de sonreír con descaro -creo que ya me has admirado suficiente- bromeé con picardia -¿o te queda algo por ver?



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Miér Jul 13, 2016 3:22 am

No tardó el dueño del aroma en hacer acto de presencia. Mientras me alejaba hacia la orilla para vestirme rápidamente ya lo había visto, era un hombre que felizmente se había lanzando a las aguas del arroyo, emulando mis deseos de zambullirme para gozar del simple deleite que consistía en nadar en ellas. Un hombre por demás descarado según pude constatar apenas un par de minutos después de que viniese a interrumpir mi solitario paseo, que precisamente por no tener compañía alguna, resultaba tan encantador para mi.

Lancé una mirada rápida hacia el portador de la voz en cuanto le escuché pronunciar un par de frases que me dejaron lívida un segundo. Resoplé fuertemente dejando escapar el aire al escuchar aquello, no había dejado de ver su sonrisa socarrona, pero me decidí a ignorar el comentario. Tenía mejores cosas que hacer que dedicarme a observar a un hombre... que además parecía estar desnudo... cosa que no iba a comprobar.

El hecho de tener que vestirme me causo cierta decepción. Quería prolongar mi paseo entre las aguas, apenas había comenzado a disfrutar de ellas, y no era yo alguien a quien le hiciese gracia quedar insatisfecha. Caminé por la orilla del arroyo sin ponerme aún el calzado y me detuve para sentarme sobre el pasto, tumbándome en él y apoyándome sobre ambos codos, sentía como la brisa fresca de primavera golpeaba suavemente mi persona mientras buscaba el calor de los rayos solares.

Mi mente se distraía sin embargo pues aún me sentía observada, por lo que desvié mi mirada notando que el intruso mantenía la suya sobre mi, asunto que me distraía demasiado por la simple impertinencia que encontraba en que así lo hiciera. Justo cuando devolvía mi mirada hacia el horizonte al otro lado, mis ojos se detuvieron sobre un pequeño bulto de tela. Me levanté para constatar que se trataba de ropas masculinas que únicamente podían pertenecer al hombre del arroyo. Sonreí ante mi descubrimiento y me incliné para recoger la ropa con la cual me alejé de la orilla para internarme entre un grupo de árboles y luego regresar a mi anterior posición.

En ese momento el extraño miró en mi dirección por lo que me encogí de hombros con una sonrisa burlona. Desde allí lograba verle con cierta claridad por lo que le inspeccioné con curiosidad aunque por supuesto solo veía parte de su pecho y su rostro, por lo que pude percatarme de que se trataba de alguien de alrededor de mi edad, quizás unos cuantos años mayor. Noté también una extraña cicatriz sobre su hombro que llamó mi atención por su peculiar olor. Lo contemplé un momento, sintiéndome intrigada pero deseché rápidamente esa curiosidad. Su cicatriz no era asunto mio.

Me tumbé nuevamente sobre la grama, pretendiendo no haber sido la causante de la desaparición súbita de su ropa. Aunque la pequeña travesura me hacía sentir bastante complacida conmigo misma, le envidié un poco, él estaba disfrutando del arroyo mientras yo seguía inmóvil a cierta distancia de las aguas.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Miér Jul 13, 2016 5:01 am

La dama al sentirse descubierta pareció llenarse de orgullo y alzando la cabeza con total indiferencia caminó hacia el verde prado fingiendo que mis ojos clavados en aquel cuerpo que invitaba al deseo,  no estaban afectándola ni lo mas mínimo.
No pude evitar sonreír de medio lado cuando esta tomo asiento dejando que la brisa sacudiera su larga melena castaña, que azuzada por el viento le daba aquel aspecto salvaje que acababa de cautivarme por completo.
Me sumergí en las frías aguas, disfrutando de ellas, al parecer, la dama había decidido no tener el placer de sumergirse en ellas tan solo porque yo me encontraba delante, una lastima, posiblemente hubiera sido mas divertido compartir el baño en compañía.
Nuestras miradas se encontraron mas de una vez en el trascurso del tiempo en que el agua reconfortaba mi maltrecho cuerpo, llevándose con ella no solo la sangre seca, si no también el intenso dolor de aquella maldita herida.

Salí del agua en dirección a la dama, caminando con seguridad y percatándome rápidamente de que la ropa, así como las vendas que había dejado caer en la orilla del arroyo habían desaparecido.
Hundí mis ojos en los de la dama con una sonrisa socarrona, al parecer aquella mujer quería jugar conmigo, mas lo que aun desconocía era que yo tenia muy poco pudor, y bastante cara dura.
Sin cubrir mi virilidad, me acerque a ella acuclillandome justo enfrente.
-Entiendo que deseéis verme, mas mi señora ¿no creéis que seria mejor que os hubierais bañado en el rio conmigo y así ambos hubiéramos tenido lo que queríamos? Yo sigo viendo vuestra piel cubierta, creo que no es justo. -apunté con picardia dejando que mis ojos recorrieran con descaro su cuerpo.
-¿Vais a devolverme la ropa? -pregunté dejándome caer a su lado con mi virilidad en alza -¿o tenéis mejores planes para nosotros?.

Sus ojos bailaban por aquella herida negra, como si esta le ofreciera una inusual curiosidad, la verdad, no la culpaba su aspecto era bastante desagradable y posiblemente no necesitaría ser muy lista para saber que era la única de todas las heridas que portaba que no estaba curando, mas bien todo lo contrario.
Sonreí de medio lado mirando sus ojos
-Empiezo a sentirme molesto, tenéis algo mas grande en que fijaros y por le contrario vuestros ojos siguen anclados en mi hombro.

Tumbe mi cuerpo en la fresca hierba guardando silencio, esta vez, dejando que la brisa me hiciera sentir aquella libertad que los días de encierro en la cabaña me habían arrancado.
Pronto podría volver a empuñar las espadas, y con este gesto, volvería a la caza, aquello para lo que había nacido.
No dejaría que la muerte me alcanzara por esa herida, yo moriria en el campo de batalla, como todo guerrero que se precie.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Sáb Jul 16, 2016 3:12 am

Resultó que estando acostada sobre la verde grama, sintiendo como el calor de los rayos solares comenzaba a calentar poco a poco mi piel comencé a relajarme, entrando como en un ligero sopor, el cual jugueteaba con la posibilidad de lograr que me abandonase al descanso y al influjo de la naturaleza que me seducía por completo, apaciguando a la loba que dormitaba bajo mi interior mientras movía tranquilamente los  dedos de mis pies. De esa forma me entregaba a la grata sensación de la grama que a esa distancia del arroyo estaba ligeramente húmeda, producto del alcance de pequeñas gotas de agua que de vez en cuando el viento acarreaba en mi dirección desde el mismo.

Dicho estado de absoluta parsimonia duró mucho menos tiempo del deseable cuando, sin abrir aún los ojos, perfectamente me percaté de que el hombre del arroyo se acercaba. A mis oídos llegó el ligero crujir de pequeñas ramas debajo de sus pies y esbocé una sonrisa al percatarme de que no se escuchaba ruido producido por calzado alguno ya que obviamente, lo había hecho desaparecer. Sin embargo, el individuo se detuvo cerca mio, lo cual provocó que en mis labios se dibujara una mueca de descontento. ¿Por qué no se marchaba por allí a buscar su ropa en lugar de perturbar mi espacio a cada rato?

Abrí los párpados al percibir como su presencia bloqueaba el cálido sol frente a mi, únicamente para que mis ojos se dieran de frente y sin previo aviso contra su figura acuclillada que no se tomaba el menor esfuerzo en cubrir aquello que un hombre de al menos, modales básicos, no hubiera detenido frente a mi campo visual con tanta desfachatez. Por unos minutos no pude ni siquiera reaccionar frente aquello. Cierto era que como pintora, había apreciado la desnudez masculina en diversas ocasiones, pero siempre por un motivo artístico, por lo que me tomó unos minutos recomponerme antes de reaccionar.

-Sus heridas han de tenerlo afiebrado, o de lo contrario no tiene usted el menor ápice de sentido común.- le espeté, dispuesta a golpearlo si se atrevía a acercarse un mílimetro más. ¿Por quién me tomaba para atreverse a hablarme como si fuera una fulana? ¿Peor aún, como se atrevía a sugerir lo que acababa de sugerir? Resoplé otra vez, mientras la indignación que sentía aceleraba la sangre que corría por mis venas.

-Parece que el agua del arroyo no lo ha enfriado lo suficiente, le sugiero darse otra zambullida a ver si aparte de enfriarle la temperatura, le brinda cierta claridad a sus ideas.- Chasqueé la lengua contra mi mejilla, no valía la pena alterarme de esa forma por las desatinadas palabras de un hombre, que, a las claras, tenía obnubiladas las ideas. Podría deberse a sus heridas, podría ser que simplemente fuese un descarado innato.

-Su herida está sangrando.- señalé, en respuesta a su último comentario, y retiré el rostro de la misma. No me interesaban sus asuntos. Estuve a punto de levantarme pero decidí quedarme donde estaba. Ese era mi espacio, yo estaba allí primero, y en todo caso, era él el que debía correrse de lugar. Apreté los labios decidida a ignorarlo, si tenía algo de sensatez se lavaría nuevamente esa herida y se marcharía de vuelta por donde había venido.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Sáb Jul 16, 2016 5:03 am

Ladeé la cabeza para admirar a aquella dama que me hablaba con filos de cuchillos en su lengua. No pude evitar sonreír de medio lado frente a aquellos gestos de enfado y como fruncía ligeramente el cejo por la indignación que al parecer mi desnudez, propiciada por ella y mis palabras, propiciadas por mi le producían.
-Mi señora, debéis tener razón ,no acierto a comprender donde he dejado mis modales, quizás os los habéis llevado junto a mi ropa, así que si os viene a bien devolvérmela estoy mas que seguro que estos volverán de nuevo.

Una picara sonrisa recorrió su precioso cuerpo, que debido a su enfado alzaba el pecho con virulencia con la respiración ligeramente entrecortada.
-Estáis preciosa cuando os enfadáis -susurré hundiendo mis ojos en los suyos con el lecho verde bajo nosotros.
Volví a centrar mis ojos en el cielo azul que ahora mismo coronado por un sol radiante, calentaba nuestros cuerpos llevándose del mio el resto de gotas que aun resbalaban ligeramente sobre mi desnudez.
Aquel lugar desprendía paz, algo difícil de encontrar en la isla de la que venia, que plagada de sobrenaturales no tendía a darnos descanso.
Posiblemente mi mundo era tan diferente al suyo que mi actitud no alcanzaría a comprendedla jamas, mas para que mentir, ella se lo había buscado, no puedes jugar con fuego y luego pretender no quemarte.

Fueron sus nuevas palabras las que acapararon nuevamente mi atención, debía tener razón el arroyo no me había enfriado lo suficiente con tan bella dama a mi lado, mas creo que su idea de tomar un nuevo baño no se me antojaba tan ridícula.
Incorpore ligeramente mi cuerpo, apoyando el peso sobre mis brazos para volver a hundirme en aquellos ojos castaños.
-Quizás tengáis razón y necesite lavar mi herida y como no, enfriar mis ganas. Mas creo que vos también necesitáis de ese mismo baño para enfriar vuestra mala leche contenida.
Una picara sonrisa acompaño a mi rápido movimiento que inesperado por la dama hizo que emitiera un leve grito al sentirse volar  tomada por mis brazos.
Su rostro lo decía todo, y mi risa acompaño a su gesto corriendo hacia el arroyo con la dama entre mis brazos para zambullirnos juntos en tan gélidas aguas que nos acunaron con suavidad a ambos.

-¿Mucho mejor verdad? Pregunté aun tan cerca de la dama que  podía sentir su respiración sobre mis labios -¿ahora yo no tengo ropa, y la vuestra esta mojada difícil situación ¿verdad? -bromeé antes de sisear con dolor al sentir como la sangre roja fluía de mi costado manchando las cristalinas aguas.
Lleve mi mano allí con fuerza intentando sin mucho éxito de parar la hemorragia.
-Pesas demasiado -bromeé tratando de quitar importancia al asunto con un disimulado gesto de dolor en mi rostro.
-Necesito la daga que había entre mis ropas -le dije sintiéndome ligeramente mareado.
Un fuego y la daga bastaría para cauterizar la herida y que así dejase de sangrar, un modo doloroso pero sin duda efectivo dada la situación en la que estábamos.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Jue Jul 21, 2016 12:28 am

Francamente... pensé, escuchando la excusa que provenía de sus labios y que obviamente no alcanzaba a excusar en nada su carencia de modales. Por otro lado, se sentía bien haberle despojado de su ropa, de esa manera me había desquitado de su audacia al hablarme y me había dado el gusto de ganar esa pequeña partida. Y es que a pesar de mis intentos por ignorarlo, pareciera que más bien lo estuviera invitando a hablarme, pues alcanzaba a ver con el rabillo del ojo la sonrisa ladeada que desplegaba al hablarme y que acrecentaba mi perplejidad y lograba irritarme más.

Una especie de gruñido escapó de mis labios al escuchar su cumplido hacia mi persona y mantuve la mirada fija en el cielo intentando contar nubes, ya que me parecía más acertado que reparar en el hecho de que continuaba tendido junto a mi. Comenzaba a inquietarme el hecho de que no se moviera de lugar, pero me mantuve en mis trece, sin hacer amago de ir a buscar su vestidura que para ser honesta, con la actitud que tenía, no me parecía que le urgiera tanto.

Repentinamente y sin previo aviso, me vi expulsada de mi mullido lecho y el mundo se volteó de cabeza. Alcancé a ver las nubes moviéndose frente a mi al igual que los árboles en la distancia. Grité, e intenté zafarme de los brazos del hombre a la vez que le propinaba alguno que otro golpe pero ya era tarde. Me dejó caer en el arroyo, adonde el agua helada me acogió antes de regresar a la superficie justo a tiempo para escucharlo hablar.

¿Díficil situación decía? Ni bien acabó de decirlo cuando me abalancé sobre él y comencé a golpear su pecho. -¡Es usted insufrible!- bufé mientras nadaba cerca de su persona y comencé a golpear el agua repetidamente en un esfuerzo por incomodarlo con mis chapoteos. -¿Tiene idea del predicamento en el que me ha metido al lanzarme al agua? Tendré que regresar a casa chorreando durante todo el trayecto!-

Pasé una mano por mi cabello mojado y me percaté de que estábamos apenas a centímetros de distancia. Por primera vez le contemplé realmente, reparando en los detalles de su rostro y en sus ojos azul cielo. Tragué saliva un momento en silencio, aniquilándolo con la mirada, por alguna razón percatarme de su atractivo me exasperaba más.

-No peso nada.- rebatí, más por llevarle la contraria que por otra cosa, y luego me fijé en que las aguas en las que nadábamos se habían teñido de rojo. -Será mejor que regrese a la orilla.- comenté, y esta vez fui yo quien le tomó por sorpresa. Me acerqué y sosteniéndole, comencé a nadar arrastrándole conmigo hacia la orilla para llegar a ella y asegurarme de que se tendiera sobre el pasto.

-No crea que esto es una tregua, simplemente no me apetece ver morir a alguien desangrado, sin más. Lo considero un desperdicio.- Hice una pequeña mueca y con mis manos desgarré parte de la falda de mi vestido para utilizar el trozo de tela que arranqué de un lado, colocarlo sobre su herida y hacer presión sobre ella. -Sostenga allí.- indiqué, con la respiración agitada por la carrera al nadar. -Y no se mueva.- le indiqué firme con el dedo índice mientras me levantaba y comenzaba a adentrarme en el bosque.

Después de unos minutos regresé con su ropa y con el cuchillo. -¿Qué planea hacer?- Lo único que se me ocurría era que pensaba en cauterizarse la herida, lo cual parecía sensato. Nunca había visto una herida como esa y había algo en ella que no me gustaba. Tenía que ver con ese extraño olor a metal y azufre que emanaba. -¿Sigue consciente?- pregunté, arrodillándome a un lado suyo y dando pequeñas palmaditas con el dorso de mi mano en su rostro. No servía para hacerla de enfermera y no tenía idea de por qué estaba ayudándolo, pero una vez que se repusiera, me las cobraría por haber sido lanzada al agua, por eso y por la insolencia de sus ojos azul cielo.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Jue Jul 21, 2016 2:55 am

Pasamos de los gritos a los abrazos, la mire con una picara sonrisa cuando su brazo rodeo mi cintura, ahora si impactando su respiración contra mis labios que entreabrí frente a su cercanía.
La vista se me nublo, y pronto me sentí nadando medio arrastrado hacia la mullida y mojada orilla donde me deje, o mejor dicho me dejo caer con suavidad.

Se que sus labios se movían, mas mis ojos hundidos en los suyos, trataban con el poco juicio que me quedaba vislumbrar la mejor opción que tenia en esos momentos.
-La daga -balbuceé cuando la dama me señalo con el dedo que no me moviera de allí.
Mordí mi labio inferior mirándola, mas trate de volver a dedicarle una sonrisa, que sin duda quedaba bastante forzada mientras apretaba sin fuerza contra mi herida aquel trozo de vestido que la dama había usado para evitar que me desangrara.

Pronto vi su preciosa y empapada figura perderse por el bosque, mire a mi alrededor, en busca de algún vidrio que me pudiera ayudar a prender un fuego en esa húmeda zona. Sin duda no lo iba a tener nada fácil.
Hasta donde me alcanzaba la vista no había absolutamente ni una sola botella. La segunda opción era adentrarme en el bosque y buscar ramas secas y algo de pinocha seca que pudiera arder.
Mas eso me llevaría demasiado tiempo.
Fruncí el ceño haciendo un esfuerzo por incorporarme, cuanto antes empezara a buscar mejor, no podría cauterizar nada, sin fuego.

Mi intento fue vano y volví a impactar contra el suelo, esta vez con mucha menos sutileza que la que la dama había logrado al tumbarme con suavidad sobre el.
Cerré los ojos tratando de recobrar fuerzas para un segundo intento cuando oí sus pasos rápidos corriendo hacia mi.
Me mantuve así, casi podía oler aquel olor a cabello mojado tan agradable, al igual que su piel, con un olor dulce, como a fresas silvestres.
Su mano golpeo con suavidad mi rostro para de nuevo forzarme a abrir los ojos que enrede en su preocupada mirada.
-Estoy bien -mentí -dime que paseas por el bosque con una botella de alcohol bajo el brazo -bromeé tratando de quietar hierro al asunto.
-He de prender un fuego, mas no porto ni yesca, ni pedernal, necesito dos ramas secas, una a poder ser redonda, la otra mas ancha y plana. Y para que prenda algo de hierba seca.
También unos troncos secos, no serán necesarios demasiados.
Ayúdame a ponerme en pie y te ayudare, los troncos pesaran demasiado para ti.


Creo que la mirada de aquella mujer lo decía todo, estaba asustada, creo que porque al igual que yo, veía aguas en aquel plan descabellado, pues si no me mantenía en pie, como iba a buscar troncos.
Lleve mi mano ha su rostro con suavidad, tomando su mentón y haciendo que me mirara.
-Vamos, no decías que esto no era ni una tregua, pues ayúdame a levantarme, y podrás vengarte de lo del rio -apunté con cierta sorna mientras de nuevo y por mi mismo me esforzaba en ponerme en pie.
Mas esta vez, lo conseguía tambaleándome frente a ella.
La sangre escurría roja por mi herida muriendo sobre la hierba fresca dotándola de un bello color carmesí.

Camine hacia el bosque, por suerte para mi, este estaba tan cerca, que encontrar maderos, no nos resultaría excesivamente complicado, la mire de soslayo mientras me tambaleaba con cada paso.
-Lo siento, siento haberte metido en esto.

Quizás Sonae tenia razón, aun no estaban mis heridas suficientemente cerradas, ni yo lo suficientemente fuerte como para salir de la cabaña, mas mi afán por recuperarme y volver a hacer lo único que sabia había podido conmigo. Eso y mi arrogancia, algo que desde niño siempre me había acompañado.
Tome tres troncos no demasiado gordos, y busque con la mirada a la dama, que hacia lo propio con lo demás que le había pedido.
Apenas lograba ver ya el camino de vuelta, mas trate de fingir nuevamente que mi estado era mucho mejor del real, y camine, guiado por ella que creo no era tonta y se percataba de mi inmenso esfuerzo por mantenerme en pie y consciente.
En cuestión de un rato volvimos frente a la orilla del rio.
Deje caer los troncos que escaparon de mis manos casi al tiempo que mi cuerpo cayo rendido impactando con brusquedad frente al mojado lecho de hierba fresca.
Abrí los ojos buscándola, mas no alcanzaba ya ha verla, mi respiración era un vaivén, entrecortada y débil, jadeaba lentamente por le esfuerzo.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Vie Jul 22, 2016 11:03 pm

Aún daba palmaditas en su rostro, aguardando a que volviese a abrir los párpados y me molestase con la intensidad de sus ojos azules. Era preferible a que los cerrase y perdiese el conocimiento. -Lamentablemente no cargo alcohol conmigo o ahorita mismo tomaría un largo trago, que buena falta me hace.- respondí a sus palabras con sorna sin poder evitarlo.

Pensé en hacer un bulto con su ropa y colocarlo bajo su cabeza mientras iba a buscar los troncos de los que hablaba para encender el fuego y algo de madera pero al parecer el hombre tenía otros planes. -¿Qué está haciendo?- Abrí los ojos desmesuradamente al notar que luchaba por ponerse en pie. Al parecer era alguien independiente y terco, porque de otra manera no comprendía su afán por ir a buscar la leña el mismo.

-Puedo ir a buscar los troncos, no debería intentar moverse.- De nada me valió llevarle la contraria, ya se estaba incorporando a pesar de que se notaba a leguas que apenas podía conservarse en pie. Me acerqué a él y lo sostuve colocando mis manos en su pecho mientras observaba como su pálido rostro se perlaba de gotas de sudor.

-Está bien.- gruñí a regañadientes, ayudándole a avanzar para que nos internásemos entre los árboles, no sin que antes me sorprendiese al tomar mi mentón con su mano y comentar algo acerca de que me vengase de él. -Créame que eso vendrá después.- le respondí, haciéndole ver que no olvidaba, a pesar de que en ese momento no sentí enfado hacia él. Era difícil estar molesta con alguien que se desangraba frente a uno.

El trozo de mi falda casi cae al suelo, pero con un rápido movimiento lo atajé a medio camino y volví a presionarlo contra su herida mientras nos adentrábamos en el bosque, adonde fue fácil dar con troncos. Escuché su disculpa y lo miré de reojo. Parecía sincero y repentinamente me mostraba otra actitud con la cual lograba desconcertarme, aunque ya era tarde para pensar en no involucrarme en ello. No lo iba a dejar desangrarse en pleno bosque.

Me separé de él momentáneamente para buscar las dos ramas que hacían falta, y tras unos minutos regresábamos con nuestra carga a la orilla del río. Apenas habíamos puesto pie en nuestra anterior posición cuando vi como los troncos caían de sus brazos y se precipitaba hacia la grama. -¡Diablos!- dejé caer los troncos que traía y corrí hacia él al verlo caer de un sonoro golpe. -No se atreva a irse ahora.- Me incliné sobre su persona y volví a dar golpecitos en su rostro, procurando que mantuviera la conciencia. -¿Quieres darme una oportunidad de tomar revancha por haberme mojado? Imagino que si, pareces el tipo de hombre que no se quedaría quieto, así que demuéstrame esa voluntad que tienes.-

Me puse de pie para agrupar los troncos con toda la velocidad que me permitían mis habilidades de licántropa y luego comencé a frotar las ramas logrando que una pequeña flama comenzase a arder debido a la fuerza que ejercía al friccionar y que me sirvió para encender rápidamente una fogata. Habiendo hecho eso tomé la daga en mis manos y la coloqué en medio del fuego, esperando a que el metal comenzase a enrojecer. Una vez listo regresé adonde aún se encontraba el hombre y me arrodillé cerca de él. -Tendrás que morder esto.- le indiqué, colocando su propio cinturón entre sus dientes para que el dolor no provocase que se mordiese la lengua.

-Imagino que dolerá y nunca he hecho esto antes pero...- observé la herida sangrante y arrugué el entrecejo. -acá vamos.- Sin más aviso que ese presione el metal rojo sobre su herida mientras lo escuchaba sisear de dolor a pesar de que apretaba sus dientes contra el cinturón. Mantuve sin embargo la daga sobre su piel durante el tiempo que me pareció prudencial después del cual la retiré lentamente y me cercioré de que no hubiese más sangrado.

-Ha funcionado.- comenté, suspirando y me pareció que finalmente había perdido el conocimiento. Me asusté al verlo tan quieto por lo que me incliné sobre su pecho pero al pegar mi oido a este escuché con claridad los latidos de su corazón. -Al parecer eres fuerte.- susurré observandolo dormir. Repentinamente y sin saber por qué sentí el impulso de retirar un mechón de cabello mojado de su húmeda frente. En realidad era un hombre hermoso, aunque la hermosura física no me impresionaba como lo hubiera hecho dígamos con mis hermanas, que perdían la cabeza por un rostro apuesto. Aunque algo había en la expresión de su rostro al dormir que logró cautivarme.

Me recuperé de esa abstracción tras un momento y arrastré su cuerpo para acercarlo a la hoguera y que esta lo calentase mientras descansaba. También tomé su ropa y lo vestí con cuidado, después de lo cual me senté a su lado para que el mismo fuego me calentase a mi también. Transcurrió algún tiempo en el cual me abstraje en mis pensamientos, dejando que mi imaginación volase hacia mis recuerdos y me sentí nostálgica. Un par de lágrimas rodaron por mis mejillas antes de que las retirase rápidamente con el dorso de mi mano.

Percibí entonces un movimiento que hizo que dirigiese mi mirada hacia un lado. Al parecer el hombre comenzaba a recuperar el conocimiento. -Su idea funcionó... creo que no hay peligro por ahora.- Mencioné, haciendo alusión a que la hemorragia se había detenido. -Pero sería bueno que descanse un poco y que no intente incorporarse de inmediato, ha pasado por un trauma bastante grande.-



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Sáb Jul 23, 2016 11:28 am

Apenas conseguía entender las palabras que de sus labios eran pronunciadas, algo así como que pretendía vengarse de mi, y no me extrañaba, el miedo que reflejaba su gesto nada bueno presagiaba.
Le dedique una media sonrisa, mas bien forzada en el intento de decirle que no se preocupara, mas las palabras no brotaban de mis labios, estaba débil hasta para intentarlo, mis ojos se abrían y cerraban, en un intento vano de mantenerme lucido, de no abandonarla a su suerte, y al menos ser capaz de indicarle como y por cuanto tiempo debía cauterizar mi herida.
Las imágenes se tornaban borrosas, solo podía oír el ajetreado vaivén de aquella mujer manipulando todo aquello que habíamos traído, de nuevo hice un absurdo intento por alzarme, mas creo que ni siquiera moví mi cuerpo, pues si lo hice, no lo sentí caer.
Poco después un cinturón o algo de cuero se introdujo en mi boca, no era muy consciente de lo que estaba pasando, mas imaginaba lo que estaba por venir y no tardo un dolor abrasador sobre mi piel, ínfimo si lo comparaba con el que la Nigromante me causo al tocarme hace ya unos días.
Sisee mordiendo con fuerza aquel trozo de piel mientras mi herida quedaba cauterizada, alargue la mano para tomar la suya cuando esta aparto aquel objeto punzante y ahora abrasivo de mi piel, o al menos eso creo que hice pues la oscuridad se cernió sobre mi invitándome a un letal y reparador sueño.

Cuando abrí los ojos me costo un poco centrar la vista, mas allí estaba, con su larga melena os cura y esos ojos castaños capaz de hipnotizar a cualquiera, mas de estos se desprendían sendas lagrimas, que se esforzó por disimular borrandolas con el dorso de su mano.
-No llores por mi, aun no me he muerto -bromeé tras escuchar su consejo.
La verdad no me sentía con fuerzas para moverme, ademas tenia muchísima sed, posiblemente estaba deshidratado por el calor y por el mareo de la enorme perdida de sangre que aquella herida abierta me había producido.
La mire de nuevo esta vez alargando la mano para rozar la suya que reposaba sobre el césped dándole sustento.
-¿Puedo ayudarte en algo? -pregunté buscando su mirada.
De sobra sabia que en mi estado parecía ser mas yo que ella la que necesitara de esos cuidados, mas por el contrario a mi ella se me antojaba infinitamente mas débil, como si su dolor fuera casi equiparable al mio.
Sonreí nuevamente tratando de incorporar con suavidad mi cuerpo.
Su gesto lo dijo todo cuando de un salto trato de ayudarme para que no me esforzara lo mas mínimo.
-No te preocupes, estoy bien, se que solo lo haces para poder tomar esa revancha que me debes, pero aun así, te lo agradezco.

Sonreí con picardía tratando de quitar la tensión del momento vivido mientras me percataba de que mi cuerpo estaba cubierto, y que la hoguera frente a nosotros nos calentaba con suavidad, habiendo secado casi al completo sus ropas y su pelo.
-¿No podías pensar en otra cosa que en vestirme? -bromeé a escasos centímetros de su cuerpo, que aun sujetaba el mio con suavidad para evitar que mis brazos que me daban sustento flojearan de nuevo. -ahora es cuando nos desnudamos y -alcé las cejas mientras sonreía mirando sus labios -y nos damos ese baño que debimos haber tomado juntos desde el principio.

-Tengo sed -apunté mirándola -voy a beber del arroyo, he visto que los animales lo hacen, con lo cual el agua es potable, y ademas corre, no esta estancada, osea que esta limpia y apenas tendrá bacterias.
Posiblemente con mi explicación entendiera que no era un simple hombre rico, que entendía de la fauna, de los bosques y de la naturaleza. Pero ¿y ella? ¿quien era esa dama misteriosa de oscuros ojos que pegada a mi cuerpo anhelaba venganza y que despertaba pasión en mi?



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Jue Jul 28, 2016 3:11 pm

Gruñí al escuchar su broma, pero me pareció un buen indicio que recobrase el sentido del humor y por ende, intuí, otras formas de alterar mi carácter, aunque es cierto que sentí cierta complacencia al percatarme de que regresaba en sí después de haber perdido el conocimiento un largo rato. -Afortunadamente para usted.- respondí, lanzando breves miradas en su dirección. -Esa herida que tiene, es algo que nunca había visto, pareciera algo sobrenatural...- resalté, aún sin deseos de interesarme demasiado en él, pero preguntándome si habría en ese hombre más de lo que saltaba a plena vista.

Devolví mi mirada al fuego y di un respingo cuando su mano tocó la mía, su cuerpo ya se había calentado e imaginé que era eso y no otra cosa, lo que emitió calor a mi piel al entrar nuestras manos en contacto. Mis ojos se detuvieron un momento en los suyos y le observaron sorprendida. ¿Estaba despierto hace unos minutos cuando me había adentrado en mis recuerdos? Por un instante mi rostro se suavizó y negué con la cabeza. -Me temo que no exista remedio alguno para mi aflicción.- le respondí, devolviendo mi mirada al fuego sumida en el único estado que me tornaba frágil, haciéndome bajar por un momento mis barreras para ser simplemente alguien que había sufrido una pérdida que por siempre llevaría en su alma, hasta que terminado su objetivo de vida pudiese descansar en paz.

Sin embargo volví a mi estado usual cuando le vi intentar moverse, reaccionando con la celeridad de mis reflejos para tomarlo de los hombros e impedir así que hiciese amago de incorporarse. -Pensé que tendría el sentido común suficiente para escuchar mi consejo.- le reconvine, decidida a no permitirle levantarse. Alcé una ceja al oirlo e hice una mueca de resignado fastidio. -Por supuesto que pienso cobrar mi revancha, pero no soy tan atolondrada como para hacerlo cuando noto a la perfección que aún no recupera del todo sus fuerzas. Ni siquiera comprendo que demonio le indujo a venir a tomar un baño en el arroyo en ese estado.-

Aún lo sostenía con cuidado procurando no lastimarlo cuando escuché sus siguientes palabras y resoplé. -Veo que ya regresó a usted su natural socarronería y su singular desparpajo. No me animé a presionar esa herida suya.- advertí, a escasa distancia de su mirada y de su cuerpo, que en mis brazos me hablaba silenciosamente de virilidad y de sensualidad, pensamientos que me golpearon al sentirle muy cerca y que me orillaron a estudiarle con todos mis sentidos, embargándome momentáneamente de su aroma varonil y provocando que mi mirada se detuviese en sus labios antes de desviarla con rapidez, irritada ante esa reacción mía que de sensata nada tenía y de la cual me recompuse en seguida.

-De acuerdo, pero entonces se apoyará en mi.- Me incorporé ayudándole a hacer lo mismo, antes de que se le ocurriera dar unos pasos. -No me lleve la contraria o no me importará verlo caer.- Caminé con él de vuelta al arroyo permitiéndole que se apoyara en mi y lo solté a la orilla del mismo para que calmase su sed. -Parece ser conocedor de la naturaleza.- Observé las aguas cristalinas y mi mente de inmediato protestó por no haber podido sumergirme en en el arroyo por mayor tiempo del que lo había hecho. -Comprenderá entonces el encanto del cual es poseedora y la facilidad con la que seduce los ánimos e induce a dejarse abrazar por ella.-

Sonreí unos segundos y luego lo mire enérgica. -Voltee.- Noté que estaba a punto de hablar y añadí. -No me pregunté por qué, solo hágalo.- Una vez que me dio la espalda comencé a despojarme de mi vestido, dejándolo caer sobre la grama, sintiéndome infinitamente compelida a regresar hacia las aguas por lo que me apresuré a liberarme del abrazo de la tela antes de correr de vuelta hacia ellas. Me sumergí extasiada y regresé a la superficie, buscando con la mirada al extraño para asegurarme de que continuase descansando sobre la hierba mientras nadaba un poco, felizmente liberada.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Vie Jul 29, 2016 1:03 am

Me ayudo a acercarme al rio despacio, la verdad es que su cercanía resultaba perturbadora y no pude evitar mirar sus labios mientras aquel cabello castaño rozaba mi brazo que sobre sus hombros apoyaba parte de mi peso en ella.
No quería reconocerlo, pues mi orgullo me lo impedía pero me sentía bastante mas débil de lo que debiere, a este paso, mis quehaceres como cazador tendrían que esperar, mas eso no era lo que mas me preocupaba si no lo cerca que la sentía, sabia que la nigromante me seguía y seria cuestión de tiempo que me encontrara, para entonces tenia que estar recuperado o hacerle frente seria mas que imposible.

Me dejo caer con suavidad en la orilla y con las manos encerque un poco de agua fresca y clara para llevarla a mis labios, repetí el gesto varias veces, cuando oí que me pedía que me girara.
Justo en ese momento volteé para mirarla y preguntar un motivo para su súbita timidez, mas pronto entendí que pensaba volver a sumergirse en esas aguas dispuesta a deleitarme con el espectáculo que sin duda su desnudez me proporcionaría.
Me gire con una picara sonrisa y para que mentir, incapaz de no echar pequeñas miradas furtivas a través del rabillo del ojo.

Una vez se sumergió en las aguas la mire con descaro, sus pechos quedaban ligeramente hundidos, mas contorneaban una silueta que sin duda acaparaba toda mi atención y pese a la sangre perdida alzaba de nuevo mi hombría.
-Me tentáis madam a entrar con vos, mas entre la sangre que he perdido y la que acumula mi entrepierna no se si llegare hasta vuestra posición -bromeé con descaro sin apartar mis ojos de ella.

Moví los dedos de mis pies descalzos que se mojaban a la orilla del arrollo sin dejar de echar rápidas miradas furtivas a aquel cuerpo de escándalo que parecía invitarme a entrar con cada uno de sus movimientos, que se me antojaban completamente seductores, aunque las palabras de la dama dijeran todo lo contrario y me hostigaran a quedarme en la orilla alegando no solo mi reciente herida si no también un decoro que yo no tenia y que creo ella en el fondo no deseaba.
Fruncí el ceño poniéndome en pie mientras mis manos tiraban del borde de la camisola haciéndola a un lado.
El agua me vendría bien para limpiar los rastros de sangre seca ¿acaso no había venido para eso y para nadar en aquella aguas cristalinas?
Sonreí con picardia haciendo lo propio con los pantalones y despico camine hacia las frías aguas hasta que mi cuerpo quedo sumergido en ellas.

Cerré los ojos frente a aquella sensación de libertad, mientras buceaba bajo el agua en dirección a la dama.
La herida abrasaba y solo bajo las frías aguas me daba cierta tregua aquel dolor insoportable que se apoderaba de mi durante el día y también en la noche.
Salí de golpe cuando alcance su posición posando mis manos en su desnuda cintura que acaricie con suavidad con la yema de mis dedos mientras la sujetaba a escasos centímetros de mi cuerpo.
-¿Me llamaba? -pregunté con una sonrisa socarrona mirándola de frente mientras mis ojos recorrían su rostro para morir en sus labios que me llamaban a gritos.
Mi respiración estaba agitada, no solo por el esfuerzo que nadar hasta allí había supuesto a mi cuerpo si no por la cercanía del cuerpo desnudo de esa mujer que empezaba a volverme completamente loco.
-Piensas demasiado -susurré ladeando la cabeza sin ser capaz de dejar de mirarla -¿nunca te dejas llevar? -pregunté antes de relamer mis labios apurando las gotas de agua que resvalaban por mi rostro.

Era como si la dama se debatiera en una lucha interna entre lo que deseaba y lo que era correcto hacer, y de momento parecía ganar la batalla lo decorosamente correcto que lo impulsivamente inmoral y divertido.

Leve mi mano a su rostro acariciando su fría piel que frente a mi seguía anclada pensativa.
-¿Que deseas señorita..? -la mire pensativo.
¿Me había dicho su nombre? Si lo había echo no lo recordaba, mas casi podría asegurar que no, pues de saberlo dudo hubiera pasado desapercibido
-Mi nombre es Agarwaen -susurré acercándome mas a la dama sin dejar de mirar sus labios, mi mano acaricio cada rastro de su piel hasta alcanzar su nuca mientras mis pasos seguían acortando las distancias que ahora mis labios se descendían a emprender hasta esa boca que me llamaba de un modo tortuoso. Cerré los ojos apunto de tocar el cielo cuando la visión de la nigromante me asalto lanzándome con brusquedad hacia atrás mientras caía sobre las frías aguas, hundimiento de nuevo.
Mi respiración se agito salvaje mientras mi mano buscaba sin éxito el cuchillo que de normal portaba en la bota y que ahora residía en la orilla de aquellas aguas.
Mi batalla a muerte era un contrarreloj del que aquella bruja parecía divertirse poseyendo el reloj de arena que dejaba correr a su capricho,  torturándome una y otra vez.
La imagen desapareció de mi cabeza, mas sus palabras todavía resonaban en ella, las mismas que el día que me marco como al ganado que esa mujer creía que era “ Eres mio”
Sonreí de medio lado saliendo de nuevo a flote bajo la mirada preocupada de la mujer que tenia en frente.
Si esa nigromante creía que yo era un hombre cualquiera estaba mas que equivocada, y si pensaba que era suyo es porque todavía no me conocía, antes de caer en sus manos hundiría mi puñal en el pecho acabando con mi vida y posiblemente arrastrándola conmigo al infierno del que nunca debió salir.
-No se que me ha pasado -mentí tratando de no asustarla, mientras de nuevo me acercaba a ella tratando de recuperar la posicion perdida y esperando que no me tomara como por un loco.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Dom Jul 31, 2016 3:08 am

Rodé los ojos cuando escuché su broma desde la orilla. ¿Cómo era posible que después de haberse desangrado y sin que hubiese aún recuperado del todo sus fuerzas volviese a las andadas, dirigiéndome sus referencias indecorosas mientras me (estaba completamente segura de ello) dirigía otra de sus sonrisas ladinas? Tenía que admitir que el hombre me desconcertaba. En primer lugar, tenía heridas menores en el cuerpo, no tan terribles como la que llevababa en el hombro pero si las suficientes para indicar que había estado metido en algún enfrentamiento que había estado a punto de cobrarle la vida.

Entrecerré los ojos mientras nadaba tranquilamente, observándole de vez en cuando desde mi posición y luego distrayéndome un poco, lo suficiente como para no percatarme del hecho de que ya no estaba sentado sobre la grama. A decir verdad, comenzaba a inundarme una sensación de plenitud gracias a la frescura del arroyo, por lo que me sentía en un estado de completa relajación antes de que mi corazón diera un vuelco cuando repentina y abruptamente una figura emergió del agua frente a mi preguntándome si le había llamado.

Mi sobresalto fue colosal y más aún cuando se le ocurrió detenerse a escasos centímetros y tener la audacia de tocarme. Pude sentir el roce de sus dedos sobre mi cintura por lo cual mi cuerpo dió un respingo. Algo sobresaltada y sorprendida me pregunté por qué aún no lo golpeaba cuando mi mirada se detuvo en él para ser testigo de como múltiples gotas rodaban por su rostro y su oscuro pelo, cayendo sobre la piel desnuda de su pecho en un recorrido que por alguna razón seguí con mis ojos con lentitud, sin comprender del todo porque de la forma en que estas le acaricibian me resultaba repentinamente magnética y altamente fascinante.

¿Qué si me dejaba llevar? Pregunta terriblemente lacerante era la que me dirigía. No, yo nunca me dejaba llevar. No desde que sufriese la mayor pérdida de todas, no desde que conociese la manera perfecta en la cual todo mi ser se había henchido de un sentimiento intenso por alguien que sentía lo mismo por mi solo para que la humanidad en su crueldad se hubiese encargado de arrebatármelo de forma prematura. Nunca más... no había vuelto a pensar en un hombre de una manera que indicase un mínimo deseo por mi parte.

Entrecerré los ojos observando como el pecho a tan escasa distancia del mio se agitaba. Podía decir con total honestidad que en dos años nunca había sentido deseo por nadie. ¿En qué pensaba? Pensaba en eso, en la posibilidad de que fuera frígida, posibilidad que me había acompañado durante todo ese tiempo, sin que esta se inmutase hasta ahora. Detuve mi mirada en los labios carnosos del hombre frente a mi, que poco a poco comenzó a repasar mi piel con lentitud hasta llegar a mi cuello. Su mano se me antojó fuerte y suave a la vez pero eran mayormente sus labios los que comenzaban a atraerme. -Soy Annabel.- respondí, sumida en el magnetismo que emanaba de su boca y al cual comenzaba a ceder al verla aproximarse y sentir su aliento cada vez más cerca, logrando que por un momento simplemente quisiese comprobar que sentiría bajo la presión de esos labios seductores contra los mios.  

Un chapoteo fuerte fue lo que escuché y como el agua me salpicaba de forma abrupta interrumpiendo esa posibilidad. Abrí los ojos desmesuradamente al verlo hundirse en el agua y lo primero que se me vino a la cabeza fue que se le hubiese vuelto a abrir la herida. -¿Agarwaen?- lo llamé por su nombre y a punto estaba de lanzarme detrás de él en el fondo del agua cuando resurgió en la superficie con la mirada algo desorientada. -¿Está usted bien?- pregunté, observándolo un momento en el cual comprobé con la mirada que la herida de su hombro seguía intacta.

-Obviamente no está bien. Ha perdido sangre y debería estar descansando en la orilla en lugar de aventurarse a alcanzarme aquí.- le indiqué, haciendo hincapié en mis últimas palabras. -Debería de regresar.- añadí refunfuñando y me acerqué a él para tocar su pecho y presionar contra este para hacerlo moverse. Solo que en lugar de empujarlo hacia la orilla permanecí observándolo un instante en el que volví a reparar en la sensualidad que emanaba de él, antes de bufar y zambullirme en el agua, buceando para calmar la repentina subida de temperatura que acababa de sufrir al tocarlo.

Resurgí nuevamente a flote y habiendo puesto algo de distancia entre ambos le observé. -Tiene un nombre inusual...- Nadé despacio alrededor suyo. -Algo me dice que no lleva mucho tiempo en Paris ¿o me equivoco?- Me detuve nuevamente frente a él diciéndome que no debía involucrarme en sus cosas ni desarrollar interés alguno por ellas. -¿En su tierra las mujeres también piensan que es insufrible?- pregunté burlonamente y ladeé pensativa la cabeza al mirarlo.

Volví a posar mi mirada en sus labios, llevando mis dedos a los mios para rozarlos lentamente y preguntarme... si estos eran capaces de hacerme sentir algo... de accionar mis terminales nerviosas, despertar mis sentidos, algo que me hiciera creer que no estaba del todo muerta y de que aún podía responder como mujer.

Comencé a nadar lentamente hacia él, acortando la distancia hasta estar nuevamente a escasos centímetros el uno del otro. -Deseo sentir algo, darme cuenta de que sigo viva.- le confesé, insegura de que pudiera sentir deseo por un hombre. Mis ojos se mantuvieron fijos en sus labios y mi rostro se acercó lentamente al suyo. Mis labios alcanzaron suavemente los ajenos, rozándolos apenas, permitiéndose regodearse en la sensación que emanaba de ellos, húmedos y cálidos. Sutilmente presioné la entrada de su boca besando su contorno, notando como se entreabría para permitir a mi lengua adentrarse a explorar y de esa manera emprender una lucha sensual entre la mía y la suya, primero de forma lenta, saboreando su boca varonil, que me pareció que tenía un sabor a melocotones, a incienso, a selva y follaje, y que logró enviar una corriente a mi espina dorsal y despertar a la loba que dormía debajo de mi piel, arrancándome un jadeo antes de aumentar la intensidad y sentir, por un momento, que en efecto, aún estaba viva y podía sentir deseo. Un inusitado deseo por ese extraño de palabras descaradas y sonrisa libertina que me sacaba de quicio mientras mi cuerpo se pegaba al de él y dejaba que mis manos le acariciaran despacio.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Dom Jul 31, 2016 8:31 am

Annabel, su nombre resonaba en mi cabeza mientras con el ceño fruncido volvía a echarme la bronca por estar en pie y no tumbado sobre la fresca hierba como según su opinión debería estar haciendo para reposar.
-No soy un buen enfermo apuntille sin dejar de mirar sus ojos pardos que ahora se acercaban a mi malhumorados hasta que su mano alcanzo mi pecho dispuesta a arrastrarme hacia la orilla.
Ladee el rostro al ver como sin fuerza esta impacto en mi pecho quedando allí anclada con los pies inmóviles frente a mi.
Sonreí de medio lado cuando nuestros ojos se encontraron en un vaivén de miradas que descendían como las mismas gotas de agua a morir en nuestros labios.
Resoplo cuando mi cuerpo guiado por el deseo se acerco a ella, zambulléndose en las claras aguas que de nuevo enfriaban no solo mi herida si no daban distancia a mis ganas.

Pronto salió a flote, nadando a mi alrededor sin valor para acercarse demasiado, mas mis ojos la seguían con el deseo implícito y con la seguridad de saber que ella ansiaba exactamente lo mismo, mas algo la frenaba, algo que no sabia y que empezaba a intrigarme.
-No es un nombre -dije siguiéndola con la mirada -es mas bien un apodo, de allí donde vengo, a los guerreros cuando alcanzamos la edad adulta nos otorgan un apodo que nos acompaña de por vida. Todos con un significado que nos caracteriza.
Mientras hablaba su cuerpo había vuelto a juntarse al mio, creo que de forma inconsciente nos buscábamos y pronto volví a sentir como su respiración entrecortada chocaba con la mía.
Su siguiente pregunta me forzó a echarme a reír.
-La verdad es que no es la primera mujer que me dice que le saco de quicio, es un don que poseo mi señora -bromeé con cierta ironía -aunque de allí de donde vengo, poco tiempo me queda para jugar a tontear con bellas mujeres como vos.

Alargue nuevamente mis manos para acariciar su cintura al sentir su aliento sobre mis labios, estaba tan cerca que mi respiración se agito al tiempo que mi boca se abría al verla rozar la suya, como si dudara de si dejarse llevar o por le contrario poner nueva distancia entre nosotros.

-Deseo sentir algo, darme cuenta de que sigo viva -fue su explicación irracional antes de que sus labios se posaran con suavidad sobre los míos.
Me deje hacer tratando de contener mis ganas de empujarla hacia mi cuerpo, saboreando un beso lento, que no se porque extraño motivo me agradaba, era como descubrir una tentación prohibida, como si sus labios retornaran a la vida pegados a los míos siendo esta vez yo y no ella quien así curara su herida.
Eran húmedos, temerosos recorrían el borde de los míos incitándome en cada cálido movimiento que bañado por el agua imploraban mas.
Entreabrí la boca con deseo de sentirla, su lengua se adentro en ella enlazándose con la mía que salio a su encuentro con ganas, saboreandola mientras mis dos manos se posaban en sus mejillas con la intención de no dejarla ir.
Ahora había desaparecido esa inocencia, esa sensacion que tenia de que pegada a mi boca trataba de descubrir algo olvidado o jamas snetido, dando paso esto al mas puro deseo. Su cuerpo se pego al mio cuando nuestros jadeos escapaban de nuestras bocas sin vehemencia.
Su cadera rozo la dureza de mi pene que bajo los calzoncillos pugnaba por salir a su encuentro y deslizarse entre sus húmedas piernas.
Deseo que trate de controlar, pues algo me decía que la dama no estaba preparada para esto, o quizás me equivocaba.
-Annabel -gemí contra su boca, apoderándome de nuevo con ansia de su lengua mientras mis manos se deslizaban hacia sus caderas empujándola contra la dureza de mi falo.
-Te deseo, aquí y ahora -musité contra su boca despegándome solo un instante para mirar sus ojos pardos entre jadeos.

Trate de ver en ellos quizás una muestra de que estaba preparada para dar el siguiente paso, la sentía frágil, y no se porque me preocupaba infinitamente romperla.
Ella había ayudado a cerrar mi herida, mas las suyas se me antojaban infinitamente mas profundas y temía que esto solo lograra abrirlas dejándola sangrando después.



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Mensaje por Annabel Hemingway el Miér Ago 03, 2016 1:40 am

Jadeé nuevamente en su boca, saboreándola poco a poco con creciente intensidad. Mi mente se sorprendió ante aquello, al percatarme de que me gustaban sus labios y la manera en que su lengua provocaba a la mía que se empecinaba en continuar reconociendo y demandando más de la ajena mientras mis manos alcanzaban el rostro masculino y las yemas de mis dedos acariciaban su rostro manteniéndole cerca mio. Me percaté entonces de que comenzaba a sentir después de haber estado dormida tanto tiempo, y que eran los labios de aquel extraño los que me despertaban en las aguas de aquel arroyo, logrando que mi cuerpo hasta ese momento entumecido comenzase a hormiguear y que mis sentidos apaciguados recobrasen su vitalidad y quisiesen capturar cada sensación que hacia mi cuerpo emanaba de él.

-Agarwaen.- Repetí su nombre cuando un jadeo suyo murió en mis labios antes de que él volviese a apoderarse de ellos y sus manos empujasen mi cintura contra su masculinidad, logrando que de mi garganta escapase un callado gemido al notar como esta se alzaba endurecida contra mis caderas, incitándome de esa forma a que hiciese lo que él me había propuesto tan solo un momento atrás, que me dejase llevar.

-No sé si puedo.- le indiqué, insegura, no del súbito deseo que nos envolvía en ese húmedo escenario que acariciaba nuestros cuerpos con las aguas cristalinas sino de que yo fuese capaz de responderle de la forma en la que una mujer le respondía a un hombre, pero era mi propio cuerpo el que me orillaba a acallar esa duda al ceder a la idea de tocarle. Mis brazos le rodearon y mis manos comenzaron a recorrer su espalda despacio. Mi cuerpo se relajó finalmente a medida que mi tacto se concentraba en la sensación de su piel bajo mis dedos, como si esta fuese un lienzo sobre el cual mis manos inquietas encontrasen la más hermosa iniciativa al desear recorrer lentamente sus definidos trazos. -Pero quiero averiguarlo.-

Mis ojos se detuvieron en la mirada azul cielo y mis labios por primera vez esbozaron una sonrisa lenta que expresaba que finalmente había decidido amortiguar mis barreras, al menos durante aquel lapso que me permitiese concentrarme en el extraño de peculiar nombre y ceder al puro deseo que nos envolvía.

-Aunque más que dudar de mi me pregunto si será buena idea que se esfuerce.- Lo miré burlona un momento mientras respiraba junto a él, sintiendo como su pecho se movia acompasado cerca del mío y luego adquirí una expresión pensativa. -No sé por qué me preocupa lo que te pase o porque te deseo... ni porque tengo la impresión de que hay algo en ti de lo que debería cuidarme.- Me acerqué a él y tiré despacio de su ropa interior, rompiendo la única barrera que se interponía entre los dos al ayudarle a despojarse de ella.

Mi respiración se agitó y mi cuerpo se estremeció ante el roce de su miembro, mi mirada le recorrió despacio y se detuvo en la de él percatándome de que el contacto de su cuerpo me hacía sentir libre como no me había sentido desde que aquellos tiempos que ahora solo perduraban en mi memoria a través de hermosos y tristes recuerdos. Acaricié suavemente su potente virilidad y deseando apoderarme de la libertad qué él me traía la dirigí hacia mi feminidad que deseosa y palpitante se deslizó sobre esta reclámandole para si.



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Mensaje por Agarwaen el Miér Ago 03, 2016 4:10 am

Mi nombre escapo de sus labios arrasando mi cordura con el, poco ya me importaba si su cuerpo tenso como un arpa dudaba entre mis manos, ahora solo deseaba que ese nombre volviera a ser susurrado entre jadeos contra mi oído.
No tardo en confirmar con palabras lo que su cuerpo aseveraba en gestos, que dudaba, posiblemente no del deseo que me prodigaba, pues su piel se erizaba al paso de mis manos, y su espalda se arqueaba ligeramente cuando estas caricias se tronaban tan profundas como mi lengua y la suya húmedas chocaban con pasión recorriendo cada recoveco de nuestras bocas.

Jadee contra la humedad de sus labios cuando sus brazos rodearon mi cuello hundiendo sus dedos en mi pelo para hacer mas intenso si es que eso era posible aquel incesante beso.
Su cuerpo se relajo, cediendo a mis caricias, mientras sus dedos, al principio despacio, mas poco a poco afianzándose en mi cuerpo daban paso a dibujar los músculos de mi espalda.

Sus palabras dieron paso a una lenta sonrisa que dibuja el principio de lo nuestro, algo marcado a fuego sobre mi hombro.
Me perdí en sus ojos castaños escuchando como de forma burlona dudaba sobre la capacidad en que mi cuerpo tomaría el suyo debido a mi lamentable estado, así como aseveraba que algo en mi no entendía.
Sonreí sin aflojar mi agarre un ápice, mis labios se abrieron provocando los suyos, acercándose para que cuando esta los fuera a tomar poner la distancia justa para no ser alcanzados.
Me relamí frente a ella, con las gotas de agua aun resbalando por mi rostro.
-compruébalo por ti misma, creo que te sorprenderá lo dura que me la has puesto.

Descaro, entre nosotros había empezado el juego de la provocación y esa mujer lograba hacerme enloquecer solo con el tono de su voz, que con sensuales gestos y palabras arrastradas no me dejaba pensar en otra cosa que en introducirme en su interior.
Tiro de mi ropa interior liberando mi falo, que entre sus manos se erguía duro y palpitante.
Jadeé esta vez si aproximando mi boca a la suya para quedarse, enredando nuestras lenguas nuevamente mientras mis dedos surcaban ya sin vacilación su entrepierna para acariciar los labios menores, recorriendolos con suavidad.

Acaricie su pequeña bulba haciéndola gemir, su cuerpo se arqueo entre mis manos, como si hiciera mucho tiempo que no se permitiera aquel contacto.
Su respiración estaba ronca, casi al borde del éxtasis.
Sonreí excitandome muchísimo aquella reacción tan primitiva, tan salvaje frente a una caricia que no había echo mas que empezar.
-Tranquila nena, o me harás correrme sin metertela -susurré contra su boca dejandole mas que claro que su excitación era la mía.

Impaciente dirigió mi virilidad hacia la entrada de su vagina, quería sentirme dentro, lo quería ya, mas yo deseaba seguir jugando, quería hacerla explotar de placer una y otra vez, que no olvidara aquel encuentro en el arroyo, que el fuego y el agua marcaran nuestro camino.
Cerrar sus heridas como ella había echo con la mía, quería tomarlo todo de ella.
La gire pegando su espalda a mi pecho, dejando mi falo entre sus piernas, acariciando la entrada con delicadeza.
-¿Me quieres dentro? -pregunté sin dejar de masturbarla



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Dom Ago 07, 2016 3:24 am

Diablos. Mordí mi labio notando perfectamente como el extraño me incitaba para luego hacerse desear alejando tanto sus labios de los mios como eludiendo a mi cuerpo que ahora se había decidido a buscar el suyo después de su insistencia. ¿Y qué era lo que hacía después de aquella incitación que comenzó desde que le vi en el arroyo? Estaba jugando conmigo, eso era lo que hacía y ni siquiera se molestaba en ocultarlo.

Bufé al notar como su falo escapaba del alcance de mi intimidad, cuando lo que había previsto era que entrara en ella. Ni siquiera comprendía por qué me molestaba el hecho cuando hasta hace un momento no tenía previsto que nos embarcáramos en el juego de la seducción. Mentiría si dijera que había dejado de irritarme, o si pretendiera que la duda no me embargaba, ¿Y si a pesar de que él me complaciera seguía igualmente hueca, incapaz de sentir un ápice, por siempre congelada, aunque por un momento sus labios seductores me hubiesen inducido a pensar otra cosa al igual que la firmeza de sus manos sobre mi cuerpo?

-Ahhh, maldición.- golpeé el agua, protestando sin disimulo al fijar mi mirada en la de él a punto de moverme cuando su boca se acercó de nuevo y se enredó sin previo aviso en nueva contienda con la mía. Gruñí tomándole del cabello, jugueteando con su lengua de forma provocativa, atenazando cada recoveco suyo y adentrándome en su boca, dejándome llevar por la loba que indignada y demandante exigía todo de él.

Jadeé cuando sus dedos descendieron y tocaron mi feminidad, rozándola apenas, con un leve frote que me encendió con rapidez, disipando las dudas que tenía acerca de mi capacidad de responderle. Deseaba a ese patán que ahora introducía sus dedos en mi cavidad sin disimulo, arrancándome un gemido que ahogué en su boca antes de descender por su comisura y su cuello, marcándolo con una mordida fruto de la pasión que enronquecía mi respiración, antes de que me girase y comenzase a jugar de nuevo frotando la dureza de su falo entre mis piernas.

-¿Me quieres dentro?- preguntó y mis ojos se encendieron sin que él pudiera mirarlos. Si, le quería dentro, más que a nada, pero le había prometido vengarme de él y nunca dejaba de cumplir una promesa. Mi mano descendió a la que él mantenía adentro mío, dirigiéndola para que alcanzara aquel punto que mayormente me daba placer, gimiendo al comprender que un movimiento tan sutil pudiese excitarme así, provocar una reacción que creía olvidada hace ya tanto tiempo. Comencé a mover mis caderas contra él, emulando el movimiento de sus dedos para acoplarme a ese ritmo y de esa forma comenzar a estimular su virilidad que se deslizaba entre mis glúteos, mientras mis caderas jugaban a presionarse contra ella, azuzándola con firmes movimientos que hacían que mi cavidad se frotase una y otra vez contra su dureza de forma tal que esa tortuosa fricción elevase la temperatura del agua en la que nos encontrábamos, mezclándose esta con el aire que se mecía entre la poca distancia que existía entre nuestras bocas.

Giré mi rostro para atrapar sus labios, rozándolos por momentos, mordiéndolos en otros, sin dejar aún que nuestras bocas volviesen a encontrarse del todo. Suavemente y con un gran esfuerzo por mi parte me alejé de su contacto para poder girar sobre mi misma y quedar frente a él, con la respiración agitada, al encontrarse mis ojos oscuros con los suyos le desafié calladamente. ¿Quería jugar a la seducción? ¿Quería conocer el significado de la provocación? ¿Y si se encontraba con su igual?

Una sonrisa de lado se dibujó en mi rostro, bien, que empezara la partida. Me acerqué a él nuevamente, permitiendo que nuestros cuerpos se acariciasen simplemente con el suave contacto de ambas pieles. Mi aliento chocaba con el suyo, envolviéndonos en un vaho de deseo, mi mano bajó hasta su entrepierna y se enredó suavemente en ella, serpenteando a lo largo, alcanzando su plenitud y acunándola entre mis dedos para masturbarle como él había hecho conmigo, aumentando poco a poco la intensidad de la fricción hasta escucharle jadear.

-Depende de que tanto quieras estar adentro mío.- Mordí su labio carnoso manteniéndome a escasos centímetros de él e inspirando su aroma. -A la mejor no es tanto el deseo que nos envuelve, sino una mera visión provocada por la fiebre. Después de todo no hay que subestimar esa herida.- Pasé mis dedos por ella suavemente, por esa herida cauterizada con fuego, para de inmediato reemplazarlos con mis labios acercando mi rostro a ella y besándola con dulzura.

Si, deseaba a ese hombre intensamente. El había despertado el deseo al tocarme, mi intimidad seguía palpitando y deseándole como a nada, pero yo era sumamente orgullosa y no me dejaba conquistar por un rostro apuesto.

Claro que cualquier aliento que me arrebatase con su tacto lo echaba a perder al abrir los labios y recordarme su descaro. -¿Qué tanto me deseas?- Susurré contra su boca antes de separarme de él y caminar a su alrededor deteniéndome tras su espalda. Me incliné sobre su hombro, permitiendo que mi cuerpo rozase nuevamente al suyo, susurrando en su oreja antes de morder su lóbulo incitándolo otra vez. -¿O solo estamos jugando unos minutos a calentar las aguas del arroyo antes de que pase el efecto de la fiebre que parece que me has contagiado?- Acaricié su hombro con mis labios y permanecí con mi pecho agitado pegado a su espalda, preguntándome si había perdido todo trazo de cordura, desafiando a mi razón que me hacía sentir culpable por desearle así.  



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Mensaje por Agarwaen el Dom Ago 07, 2016 8:47 am

Lo inesperado sucedió, aquel juego de cazador y presa no se exactamente cuando cambio, mas aunque mis dedos llevaban el control de sus gemidos, el placer de un cuerpo que se arqueaba frente al mio al ritmo de mis dedos, pronto fueron sus caderas las que cambiaron la intensidad, mis ojos se tornaron negros del deseo que aquel cambio de papeles producía en mi.
Siempre acostumbrado a poseer el control, a que las mujeres murieran entre mis manos.
¿y ahora? Aquella mujer meneaba las caderas trazando círculos contra mis dedos, excitándose a si misma con aquellos bruscos movimientos como si necesitara mas, como si lo quisiera todo.
Su boca buscaba la mía, gemía con la voz ronca y entrecortada contra mis labios que no siempre lograban alcanzarla.

Gruñí esta vez yo frustrado, como la deseaba. Mi falo duro entre sus piernas se movía al ritmo de aquella embestidas logrando masturbarme con cada movimiento.
Si la locura tenia nombre sin duda era el de Anabel, esa mujer de pelo oscuro y lacio, que ahora contra mi pecho se meneaba a un ritmo vertiginoso.
-Así pequeña -gruñí al sentir como sus labios mordían los míos, sentía como su vagina apretaba mis dedos, como estaba tan cerca de tocar el cielo que sin duda lograría que me corriera sin tan siquiera penetrarla.
-Quiero follarte -gruñi completamente fuera de mi, era cierto, nada en este mundo deseaba mas que sacar mis dedos y meter mi polla.
Mas ella no parecía conforme, pues aun aferraba mi muñeca no permitiéndome aquel cambio, masturbándose con mis propios dedos, aquello hubiera vuelto loco a cualquiera.
-¿que demonios eres?

Juro que pensé que era un sucubo, una diosa del sexo, pues si no de que otro modo podía un ser como ella poder lograr aquello, había cedido a su control, mas ella lo sabia, y me lo demostró cuando se separo de mi haciéndome jadear en su ausencia.
Distancia que se trono fuego, juego peligroso en el que nos embarcábamos, pues aquel no seria ni mucho menos el ultimo asalto.
Sonreí de medio lado al ver como de nuevo se acercaba, así nuestros alientos se encontraron de forma brusca y entrecortada, esta vez fui yo quien busco su boca, mas un mordisco fue su respuesta, algo que me hizo gemir de nuevo.
Sus dedos se pasearon por mi herida seductoramente, admirando aquel trabajo incendiario que nos había llevado a abrasarnos.

Hablaba de mis altas fiebres de que quizás ellas y no el deseo fueran las causantes de todo ello.
-Claro, son las fiebres -susurré frente a ella, -mas deberíais pues aplacarlas, no se debe dejar en ese estado a un enfermo, la locura podría hacerse conmigo -apunté provocadora.
Sus labios se deslizaron por la herida arrastrando con ellos parte de mi dolor, mas no el ardor que me atenazaba el hombro.
-ven -pedí, casi exigí mientras su cuerpo volvía a ponerse en marcha caminando a mi alrededor.
Ahí estaba el depredador que durante siglos parecía haber estado latente en ella, mas ahora parecía salir de caza.

Sonreí de medio lado cuando sus pechos se apoyaron contra mi espalda, no existía de nuevo distancia entre ambos, y sus labios nuevamente surcaron mi piel hasta de forma desesperada se encontraron con los míos.
Hablaba de si la deseaba, o de si esto solo era un juego, mas acaso lo primero no era evidente y lo segundo ¿acaso importaba?
No podía mas, mi pasión y mi cordura no iban cogidas de la mano, mas con brusquedad me gire a buscarla, encontrándola de frente.
Tome sus nalgas para alzarla mientras mis ojos se centraban en esa mirada parda.
-Voy a follarte -rugí dejando que mi polla se adentrara lentamente en su dilatada vagina.

Su cabeza se tiro hacia atrás, sus labios se abrieron despacio dejando escapar el aire pesadamente
-así nena -susurre contra su mentón, no quería perderme ni el menor gesto de placer de ese rostro divino.
Me introduje hasta dentro muy despacio, moviéndome en su interior, dentro fuera, de una forma tortuosa, quería vela jadear, suplicar que me moviera mas rápido, sentir como sus uñas se hundían en mi piel mientras sus dientes rasgaban mi cuello salvaje.
Ambos jadeábamos frente a frente, perdidos el uno en el otro.
No podía mas, mi ritmo aumentaba junto a mi excitación, gimiendo frente a su boca de forma ronca.
-Te deseo -asegure antes de apoderarme de sus senos, castigando su pezón con mi lengua sin parar de lamerlos mientras la embestía brutalmente al compás del agua.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Vie Ago 12, 2016 2:39 am

-Voy a follarte.- Gruñí cuando escuché aquello. El dueño de los ojos azul cielo y la bocaza impertinente estaba enardecido, deseoso, incluso desesperado. Sonreí de lado al notarlo, al pensar en que le estaba provocando tanto como él me había provocado. Era la primera vez que me entregaba a aquello en mi condición de loba, por lo que en cierta forma era como si fuese mi primera vez. Era una sensación extraña, la de antaño en mi condición humana era similar y al mismo tiempo completamente diferente a lo que experimentaba en las aguas del arroyo.

Con mis sentidos agudizados en un cien por ciento, deseaba todo de ese hombre. Quería provocarlo, morderlo, rasguñarlo, quería que de una vez por todas dejase de hacerse desear y me regalase su hombría. Sabía perfectamente que había algo salvaje en esa reacción mía, que en nada tenía que ver con la usual Annabel, pero llegados a ese punto me era imposible reprimir aquello, ya se había desatado y sabía perfectamente que en el fondo, la loba también era yo, y la reacción de mi cuerpo ante aquel hombre era simplemente mi reacción... para bien o para mal...

-Hazlo de una vez.- demandé en respuesta mientras me alzaba en vilo y mis jóvenes y fuertes piernas se enredaban en su cintura para asirse a él, recibiendo a su falo en mi feminidad, sintiendo como este, grande y potente se deslizaba adentro, provocando más gruñidos que escapaban de mi garganta. La sensación era dolorosamente placentera, el sentir algo que hace tanto tiempo no me había permitido sentir. No después de la muerte de mi amor... No después de comprar mi licantropía... Era como descorrer un velo de sensaciones, comprender que mi cuerpo aún funcionaba, sentía, reaccionaba como lo había hecho antaño, igual pero al mismo tiempo, completamente diferente.

Jadeé. El extraño me torturaba a propósito, entrando y saliendo con lentitud, sin terminar de llenarme del todo. -¿Qué estás haciendo?- Mis manos impacientes arañaron su espalda con fuerza, posiblemente dejándole marcas. Aquel modo de tomarme era demasiado tortuoso, a punto de complacerme pero sin llegar a hacerlo, haciéndose desear. Era demasiado, me estaba enloqueciendo al comportarse así.

Mis ojos se oscurecieron, y comencé a jugar con él. Me mecí contra sus caderas cuando lo sentí comenzar a moverse con más fuerza. Yo era ágil y fuerte, sabía como moverme de un lado a otro como una amazona y eché mano de aquello, chocando mi pelvis contra su cuerpo, logrando que de esa forma se adentrase en mi para luego moverme y evitar que llegara al fondo, apretando mis piernas para sentir con mayor fuerza el roce de su falo, que chocase con mi cavidad, ambas intimidades palpitantes echando chispas al colapsar la una con la otra pero sin que él se adentrase del todo aún, no hasta que yo quisiera que lo hiciera.

Así fue como dancé con él en las aguas del arroyo, enredando su cuerpo con el mío, gimiendo de placer al sentir como su boca alcanzaba mis senos y se detenía en ellos, excitando cada fibra mía. Mis manos se enredaban en su cabellera oscura invitándole a seguir, pidiéndole así que no se detuviera. Y fue cuando le escuché gemir, cuando comprendí que él lo disfrutaba tanto como yo, que volví a impulsar ágilmente mis caderas, de forma desesperada y ansiosa, su dura virilidad alcanzó mis profundidades, chocando con ellas con la potencia de un rayo que se precipita a tierra, produciendo una inevitable combustión al encontrarse con ella.

Juro que por un momento pensé que ese hombre debía ser un licántropo aunque mis sentidos me indicaban que no lo era. De lo contrario ¿cómo se explicaba que me embistiera así? ¿Tan brutal? ¿Importaba? La loba decia que no, mientras el choque de nuestros cuerpos jóvenes calentaban las aguas del arroyo, y finalmente mi alma lo aceptaba. -Argawaen.- Fue la única palabra que salió de mis labios al morder salvajemente los suyos, lamiéndolos con lentitud después de verlos hincharse y volviéndome a adentrar en su boca para que callara sus jadeos y los vertiese en la mía. De esa manera reclamaba todo de él, meciéndonos sin parar, sintiéndome revitalizada junto a su cuerpo, ahogando en sus labios aquel sonido que pugnaba por salir de mi garganta, y que no era otra cosa que un aullido que le dedicaba, como si en ese momento él fuese mi luna...



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Mensaje por Agarwaen el Vie Ago 12, 2016 8:36 am

Su boca sedienta de mi acallaba a la mía que gemía bruscamente acompasando cada embestida.
El agua se tornaba olas frente al incesable encuentro de nuestras caderas que con violencia chocaban entre si como si nuestros instintos mas bajos se hubieran apoderado de nosotros.
Como si ambos solo fuéramos bestias salvajes que tras la tempestad buscaban refugio en el interior del otro, como si de un modo u otro ambos nos necesitábamos en aquello instantes mas que a nada en ese mundo.
Aplacar nuestra sed, eso era lo que con cada embestida lograba, gruñí contra su boca, mordiéndola y lamiéndola acallando sus gemidos que cada vez mas seguidos se encontraban con los míos.

Su calor contrastaba con las frías aguas enredándose en mi cintura, haciéndome enloquecer con ese vaivén que controlaba mis brutales penetraciones que la empotraban contra el lecho de la marea.
Su espalda se arqueo entre mis manos presa del clímax que con sus labios y aquel grito que me supo a gloria me indico que había alcanzado. Un grito ahogado entre bruscos jadeos roncos y rápidos que acompaño al gruñido que emergió de mi garganta cuando mi falo se sacudió en su interior llenando su vagina de mi.

Cerré los ojos contra su cuello, aun manteniendola en vilo conmigo en su interior, jadeé despacio tratando de recuperar el norte mientras sus brazos seguían anclados a mi cuello, creo que incapaz de moverse, sus piernas temblaban por lo fuerte que ambos nos habíamos corrido.
-Si este es el modo en el que vas a vengarte de mi siempre, tendré que enfadarte mas a menudo -bromeé separando la cabeza de su cuello para observar aquello ojos pardos que por unos instantes se habían adueñado de mi razón.

Caminé con ella aun pegada a mi cuerpo hacia el exterior del arroyo dejándonos sucumbir agotados sobre la fresca hierba que bajo nuestros cuerpos formaba un lecho de paz.
La mire divertido antes de dejarme caer a un lado mientras nuestras respiraciones empezaban a encontrar sosiego acompasándose lentamente.
-Encantado de conocerte -susurré con una picara sonrisa volviendo a encontrarme con su mirada de fuego.

Mordí mi labio inferior viendo como las gotas de agua resbalaban por ese rostro perfecto, sin duda era una mujer preciosa, mas no lograba leer en sus facciones como se sentía en ese preciso instante, sabia que una parte de ella se había dejado llevar, mas también sabia que otra era reticente a hacerlo.

-¿y bien? -susurré ladeando mi cuerpo y apoyando en mi mano la cabeza para admirarla mejor mientras mi codo se hundía en la grama -¿repetimos? -dije todo lo se rio que pude intentando romper ese momento de tensión.
Ambos sonreímos mirándonos cómplices, extenuado acerque mis labios a su mejilla que bese con suma suavidad sin separarme un ápice de ella.
-Gracias, por lo de antes...por ayudarme con la herida, he visto el miedo en tus ojos y se que para alguien que no esta acostumbrada a tratar con heridas de guerra seguir las instrucciones de un hombre moribundo ha de ser complicado. Mas lo has hecho estupendamente bien, si no hubieras estado aquei ahora en vez de agotado por la excitación que me produces estaría muerto.






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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Dom Ago 14, 2016 2:15 am

El clímax no se hizo esperar, se hizo presente entre aquellas embestidas brutales en las cuales tanto él como yo desfogamos todas nuestras pasiones, en mi finalmente liberadas, revividas gracias a la frescura del arroyo y a ese hombre salvaje, que sin saberlo, había hecho más por mi en un breve encuentro que cualquier interacción que hubiese tenido con cualquier persona en los últimos dos años de mi vida. Y también para su desconocimiento, en mi transitar por esta tierra únicamente me había entregado a dos hombres, siendo él el segundo pero siendo aquel encuentro, y para mi sorpresa, algo que me revigorizaba y que me hacía sentir de forma diferente con cada uno de mis sentidos, que ahora disfrutaban plenamente de la naturaleza que nos rodeaba y de él.

La explosión que descompuso cada átomo de mi cuerpo me dejó exhausta, tanto, que ni siquiera hice el menor esfuerzo por moverme. Lo único que había escuchado era un gruñido suyo que me había avisado que se corría junto a mi, antes de llenarme con la calidez de su hombría y que finalmente yo exhalase, con mis manos alrededor de su cuello, sintiendo aún su respiración apretada contra mi piel. Sé que comenzó a moverse para conducirnos  hasta la orilla, y mientras lo hacía soltó una frase que provocó que me riera de buena gana.

Alcanzamos el césped y ambos nos dejamos caer, satisfechos y lánguidos. Estiré mis brazos por encima de mi cabeza, con el cabello húmedo desparramado y las gotas que refrescantes aún bañan mi cuerpo, y el de él, tal y como aprecié cuando lancé algunas miradas breves en su dirección.

-Encantado de conocerte.- le escuché decir, y esta vez lo observé, clavando mi mirada en sus ojos, que al igual que sus labios se tornaban pícaros. Asunto extraño aquel, él seguía tumbado al lado mío y ya no me molestaba aquel hecho. Muy por el contrario, me agradaba que siguiera allí, tan cerca que si hubiese estirado la mano hubiese podido tocarlo otra vez.

Mi pecho seguía agitado, subiendo y bajando con cada respiración mía, que seguía rápida sin lograr normalizarse aún. ¿Por qué? No lo sé.  A la mejor había sido aquella explosión que aún podía sentir en todas mis terminales nerviosas. A la mejor me sobrecogía que ahora todo se percibía más claro y más agudo, tanto los colores del bosque y del cielo sobre nuestras cabezas, como los olores que nos traía el viento con los árboles frutales, e incluso podía oler su piel junto a mi, eso y su distintivo aroma seguía embargando mis fosas nasales.

Suspiré antes de voltearme sobre un lado para escuchar lo que estaba diciendo. Algo preguntó acerca de que repitiéramos, lo cual logró que riera con ganas por segunda vez. -Pensé que estarías agotado.- dije retornando a una expresión más seria. -Perdiste mucha sangre y no sé si hemos hecho bien en dejarnos llevar de tal forma.- Antes de que creyera que me estaba arrepintiendo me apresuré a añadir. -No, no me arrepiento de lo que acaba de suceder, pero tú mismo mencionas tu herida y sé que hay algo de extraordinario en ella.-

Mis dedos se alzaron para rozar esa zona de su hombro suavemente, como si de esa forma pudiese cerciorarme de que realmente estaba cauterizada. Negué con la cabeza al oirlo. -No me agradezcas, hice lo que había que hacer. He peleado mis propias batallas y siempre me he dejado guiar por mi instinto pero nunca había tratado la herida de alguien antes de hoy. Aún me sorprende que te hayas recuperado tan rápido y me preocupa que sea una oleada de adrenalina la que te mantiene despierto. Deberías descansar.-

Mi mano se alzó para alcanzar sus labios, los cuales repase suavemente con mis yemas, ensimismada en ellos mientras la brisa del día nos acariciaba. -Tampoco tienes que sentir que me debes algo, en todo caso ya me lo has resarcido.-

Me dejé caer boca arriba, observando unos cuantos pájaros que sobrevolaban entre las copas de los árboles por arriba de nuestras cabezas. -Te diré qué, suelo venir acá muchas veces por lo que conozco este bosque como la palma de mi mano...- Volví a voltear hacia él y lo contemplé en silencio. -Puedo acompañarte de regreso, adonde sea que te estés alojando. Al menos para cerciorarme de que llegues en una pieza y de que no pierdas repentinamente el conocimiento en el camino...- Sonreí burlonamente antes de añadir lo siguiente. -Espero que antes de hacerlo encuentres tu ropa y esta vez te vistas tú solo.-



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Dom Ago 14, 2016 5:19 am

Sus dedos acariciaron mi hombro con suma suavidad mientras mis ojos se fundían en los suyos que atentos admiraba aquella herida que oscura daba un aspecto espantoso, ademas de que se extendía de forma desesperante y nada lograba parar su avance.

Leve mi mano hacia la suya para enlazar mis dedos rozando con la yema la palma de su mano y alejándola así de esa herida que nada bueno le traería.
Sonreí de medio lado cuando escuche como quitaba importancia la hecho de haberme ayudado, mas ambos sabíamos que de un modo u otro si estaba allí, sentado sobre esa fresca hierba junto a ella era porque había tenido el arrojo necesario para cauterizar la herida siguiendo las instrucciones de un hombre medio muerto.

-Soy un guerrero, supongo que mi cuerpo esta preparado desde niño para reponerse con rapidez de las adversidades. En mi mundo la diferencia entre vivir o morir pende de un pequeño hilo. Supongo que por eso no suelo aferrarme a nada ni a nadie.

Las yemas de sus dedos perfilaron mis labios con suavidad, dibujándolos mientras la brisa nos acunaba sin vehemencia. Sonreí contra su mano antes de acercar mis labios instintivamente contra los suyos, eran carnosos, apetecibles y ahora mismo mi mayor anhelo.
-Decís que no os debo nada, y puede que así os sintáis vos, mas yo por ende pienso que os debo mínimo una venganza, pues hasta ahora solo me habéis dado placer y salvado mi vida. ¿Pensaba que lograba sacaros de quicio? -bromeé contra sus labios antes de apropiarme por un instante de su labio inferior que mordí con ganas.

Se tumbo sobre la hierba admirando el cielo azul mientras los pájaros nos deleitaban con su canto y el olor a bosque, a frutas y a hierba húmeda nos invadía.
Mis ojos contornearon su figura, que allí desnuda contra el verdor de la hojarasca se me antojaba espectacular, su piel reflejaba los rayos del sol dotándola de vida.
Era espectacularmente salvaje, bella, su cabello caía desordenado, largo, dotando si es que era posible aquel cuadro de ella misma en poesía de los mismos juglares que sin duda hubieran narrado durante siglos las hazañas de aquella mujer que se me antojaba fuego, puro deseo.

Sonreí de medio lado al escuchar como me decía que solía acudir a ese arroyo muy a menudo.
-¿Tratas de invitarme a una segunda cita? -pregunté con cierta picardia mientras esta vez era yo quien alargaba mi mano para acariciar su vientre, trazando círculos hacia su pubis lentamente.

Seguí escuchando como se ofrecía a llevarme a casa para que no me desmayara por el camino, lo que logro esta vez si hacerme sonreír y soltar una ligera carcajada cómplice.
-Llevo poco tiempo en París, de echo esta es la primera vez que salgo de las cuatro paredes de la cabaña donde he permanecido durante algunas semanas.
Llegue herido, casi muerto y gracias a los cuidados de dos cambiaformas y ahora a ti, estoy aquí con vida.
Se puede decir que vivo no muy lejos del arroyo, en una cabaña que se adentra en el bosque, mas creo que tendré que abandonarla pronto, pues ya he abusado suficiente de la generosidad de mi anfitriona. Así que...aunque estoy mas que seguro de que podre llegar solo a la cabaña no me importaría que me acompañarais...quizás allí podamos disfrutar de ese segundo encuentro que ansiáis
-bromeé divertido sin dejar de acariciar el monte de venus.

-Quizás también podáis aconsejarme un buen lugar para pasar mi estancia en París que por desgracia se me antoja mas larga de lo que espero o deseo. ¿Que os parece? Podríamos cenar, un buen vino, y ...no se

Reí frente a su siguiente comentario.
-¿Ropa? Para que vestirnos si solo ansió desnudaros -bromeé hundiendo mis ojos en los ajenos de nuevo.
Mire hacia los restos del fuego que la dama había hecho y allí encontré mi ropa.
-Tu ropa sigue mojada, ponte mi camisola, ya me la devolverás...



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Lun Ago 15, 2016 10:39 pm

Continué tumbada sobre la hierba, sin apenas moverme, limitándome a escuchar sus palabras mientras mis ojos le recorrían con lentitud antes de detenerse en los suyos, meditando en su descripción de si mismo. -Y dime, ¿te ha servido esa filosofía?- indagué, preguntándome de repente si era la respuesta a todo. -No aferrarte ni a nada ni a nadie para que al final del día nadie te eche en falta.- Sonreí cuando mordió mi labio y a mi vez mordí el suyo, que seguía pareciéndome tan sensual y atractivo que resultaba demasiado tentador el no hacerlo así.

-¿No crees que te pierdes de algo al no acercarte a nadie? ¿Qué al final del día tengas a alguien que te mueras por volver a ver, a quien se le ilumine el rostro y se deleite con tu compañía por el mero hecho de que existes?-  Mis brazos abrazaron mi cintura un momento y viajé en mis recuerdos con aire distraído antes de devolver mi mirada hacia él. -Te estás perdiendo la mejor parte de la vida.- le indiqué suavemente, observando a ese hombre que de tan apuesto se volvía arrebatadoramente irrestible, no solo por su aspecto, si no por su cualidad de guerrero, algo que yo admiraba más que la belleza física. Me sentía atraída hacia las personalidades fuertes y las voluntades tenaces, y me percataba de que él poseía ambas cosas.

-Fuego y agua, esos son tus elementos.- observé, mirándolo socarronamente al oir sus palabras. -Disculpa pero que te hace creer que he cambiado mi opinión sobre ti y que no te considero igual de irritante?- Volví a morder su labio con fuerza y jadeé calladamente cuando sus dedos comenzaron a dibujar trazos en mi vientre, como si él fuese el escultor y estuviese moldeando mi figura en arcilla con bastante paciencia y fogosidad.

-Mencionas tanto una repetición que comienzo a sospechar que estás ansioso porque suceda.- Gemí al sentir su mano acariciando mi entrepierna, con una caricia que se tornaba tortuosa ante sus movimientos casuales y lentos. Giré con rapidez, para posicionarme sobre él, rodeando sus caderas con mis rodillas y tomando sus antebrazos los sostuve contra la grama, inclinando mi rostro sobre el suyo, y manteniéndolo a pocos centimetros de él. -¿Estás incitándome?- Aspiré su aroma y besé su mandíbula, bajando por su cuello en el cual me detuve, succionando su piel y mordiéndola con sensualidad, deteniéndome en ella para saborearla y sabiendo que con mis acciones le dejaría una marca.

-Te invitaría a alojarte en mi mansión, si quieres, mientras consigues tu propia vivienda. Y antes de que te creas mucho, lo hago por tus pobres acompañantes para quienes mis puertas también estarían abiertas, y que apuesto a que serán más agradables y menos escandalosas que tú.- Lo besé fogosa y profundamente antes de separarme lentamente de sus labios. -También conozco algunas posadas de buen nombre adonde podrías hospedarte si lo prefieres. Ya veremos acerca de esa invitación a cenar. Lo pensaré.- Le sonreí con picardía y me incorporé de un salto.

-Vamos, no creerás que tu camisola me cubrirá en serio ¿o si? Antes mejor dejar que se termine de secar mi vestido y buscar con que calmar el apetito, y no, no me refiero a ti.- añadí, señalándolo con el dedo índice para enfatizar. Alcé la mirada y busqué a mi alrededor, dando con facilidad con la vista de algunos árboles frutales. Me acerqué a uno de ellos y ágilmente trepé por su tronco para alcanzar una rama, saltar de ella hacia otra y arrancar unas cuantas manzanas, frescas y jugosas.

En un santiamén descendí y caminé de regreso en su dirección para pasar por un lado suyo y lavar mi pequeña carga en el arroyo. Hecho eso me devolví sobre mis pasos y me dejé caer junto a él. Mordí una manzana con ganas, ofreciéndole otra con una mano antes de volver a treparme sobre él, jugando a incitarlo cuando mi feminidad se acercaba a la suya y la rozaba con lentitud. -¿Qué decías acerca de repetir?- pregunté con voz ronca mientras tragaba el trozo de manzana y notaba como su virilidad se endurecía como una roca en clara respuesta al tenue roce de mis caderas.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Agarwaen el Mar Ago 16, 2016 6:09 am

La oí gemir cuando mis dedos traviesos seguían surcando su piel aquello era su rendición, la muestra inequívoca que la repetición que yo ansiaba era exactamente lo que ella esperaba.
Jadee cuando de un salto subió sobre mi acariciando la punta de mi falo con su sexo, mientras movía las caderas invitándolo a entrar de forma tortuosa.
Sus manos sujetaban mis antebrazos mientras sus labios lamían y mordían los míos con fuego y pasión a partes iguales incitándome con cada susurro a seguir su juego.

Ansioso de tomar sus caderas con mis manos para empotrarla contra mi falo que duro y mojado ansiaba su interior, aquel calor que ni las mismas llamas del infierno podrían ahora darme si esa mujer se alejaba de mi.

Ladee la cabeza dejando que recorriera mi cuello, que se apoderara de el, que lo succionara aun a sabiendas de que eso me marcaría, pero poco me importaba llevar su marca cuando sobre mi hombro también iba arcado aunque de forma bien distinta.
-Métetela ya -gemí dejando escapar el aire de forma abrupta esta vez dejándome hacer.

Mas caso omiso hizo a mi suplica pues como si quisiera que la deseara mas si es que eso aun era posible se levanto de un salto dejándome con las ganas y completamente endurecido.
La mire de soslayo cuando me invito a alojarme en su casa, mas guarde silencio sin apartar mis ojos de los suyos.

No podía aceptar, no porque no me gustara la idea de probar su piel a cada segundo del día si no por algo muy distinto.
La que me había echo esa herida me buscaba, no podía poner en peligro a aquella preciosa humana que me había salvado la vida mostrando esa valentía, ella no era una cazadora, era tan vulnerable como los pájaros que cantan cuando llega la mañana y la sola idea de que ese ser oscuro la dañara cuando llegara en mi búsqueda, algo que sabia sin duda que pasaría lograba encenderme aunque sin duda ahora de rabia e ira no contenida.
Creo que noto como mi cuerpo se tenso, mas intuyo que lo interpreto al hecho de dejarme con las ganas.

Deje escapar el aire cuando la vi alejarse mientras mis ojos se perdían en el horizonte en busca de una calma que no hallaba, tenia que ponerme fuerte, y no sabia como pues aquel día, el primero en abandonar la cabaña me había abierto la herida del modo mas tonto. ¿Qué pasaría cuando mis cimitarras silbaran al viento? ¿seria capaz de empuñarlas para presentar digna batalla?

Mis pensamientos quedaron en nada cuando la preciosa mujer que me acompañaba volvió tendiéndome una manzana.
Reí divertido dejando mi mal humor detrás.
-¿este es el fruto prohibido? Porque yo deseo otro -asegure relamiendo mis labios observadora como mordía esa manzana de forma pecaminosa frente a mi.

Su cuerpo volvió a trepar sobre el mío, animando como si de una roca se tratara rápidamente a mi falo que de nuevo jugaba con la entrada de su húmedo y cálido sexo.
Pose mis manos en sus caderas dejando caer la manzana con ese gesto para empotrarla sobre mi falo que ansioso la recibió.
Gruñí lanzando la cabeza hacia atrás para dejar escapar el aire mientras movía al compás de mis manos sus muslos atrapando sin tregua mi virilidad que entre deliciosos círculos quedaba presa del mismo infierno en llamas de su cuerpo.
Jadeé cuando sus labios se encontraron con los míos acallando cada uno de mis bruscos y continuos gemidos.
Su ritmo aumentaba como la corriente del arroyo que ahora parecía haberse puesto de acuerdo con nosotros para mecernos con su sonido en un rápido vaivén.

Sentía mi pene entrar y salir con brutalidad, esa mujer era una fiera salvaje imposible de domar, cabalgaba como una amazona dejándose caer sobre mi completamente ida mientras gruñía de placer con cada embestida.
Si seguía así me correría en breve.
La voltee para adquirir un leve descanso sacando de allí mi polla que vibraba pidiendo mas guerra, mientras mis labios se deslizaron por su piel hasta alcanzar su entrepierna.
Sus ojos me miraron creo que adivinando lo que iba después.
Sonreí de medio lado hundiendo allí mi boca, lamiendo su clítoris que completamente mojado me invitaba a perderme entre sus labios saboreando cada resquicio de ella.
Estaba deliciosa, relamí su raja de arriba a bajo varias veces sintiendo como aferraba mi pelo con fuerza para que la lamiera con mas ímpetu, mas rápido.

Sus jadeos era cada vez mas roncos, mas fuertes y mas cortos, estaba a punto y lo notaba.
En ese instante pare volviendo a subir sobre ella, trepando hasta que nuestras bocas se encontraron y de un brusco movimiento me introduje en ella.
Moviéndome de forma brusca, empotrándola con cada movimiento, apoderándome así de su alma y de su ser, que hundiendo en mi espalda sus uñas se corría conmigo al unísono.
Gruñí por aquella mezcla de dolor y placer que me estaba propinando, cuando sus labios mordieron los míos para acallarme.
-Ummm -me queje ligeramente introduciendo mi lengua en ella para calmarla mientras aun sentía como sus paredes se sacudían mientras mi falo expulsaba el liquido de mi hombría en su interior.

Caí rendido sobre ella, ladeándome un poco para no hacerle daño con mi peso.
-¿Estas bien? -pregunté, esta vez la había visto muy fuera de si, algo que confieso que me había encantado.

Hundí mi pelo en su cuello, dejando que su aroma a bosque inundara mi ser.
-No se si es la filosofía correcta Annabel, pero es la única que me da cordura para seguir haciendo lo que hago.
No puedo tener a nadie esperándome en casa porque tengo asumido que moriré joven, no puedo hacer que una mujer llore mi perdida cuando se que esa perdida sera temprana. ¿entiendes? Trato de no ser egoísta, puede que me este perdiendo lo mejor, puede que perderme entre las piernas de unas y de otras en el fondo no sea lo que realmente me llene. Pero ¿tengo otra opción?

Quizás a ese arrebato de sinceridad debería haberle confesado que me moría, que esa herida que había cauterizado arrastraría a mi alma al infierno antes de lo previsto.



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Re: Beat Your Heart Out [privado] [+18]

Mensaje por Annabel Hemingway el Miér Ago 17, 2016 8:38 am

Fuego y agua. Eso fue lo que le dije que él era y volví a comprobarlo en cuanto le escuché gruñir para recibir a mi feminidad con su falo, que duro y potente se iba deslizando en mi interior, demostrándome así lo delicioso que era. La ansiedad de ambos hacía que me empotrara de una vez contra ese instrumento de divina tortura, lo cual bastaba para que mis paredes se humedecieran y que inmediatamente mi cuerpo comenzase a mecerse, marcando un fuerte ritmo que hacía que echase mi cabeza hacia atrás concéntrandome únicamente en cabalgarle, en continuar moviendo mis caderas para que acoplásemos nuestros movimientos, que raudos y torrenciales, se asemejaban al ímpetu con el cual se desplazaba el agua del arroyo y que mis oídos agudizados por mi licantropía podían escuchar a la perfección.

Me encantaba escuchar los jadeos de ese hombre, sus gruñidos de pura excitación, dichos sonidos me orillaban a continuar trazando círculos intensos con mi cavidad, de manera que su falo golpease más hondo, que llegase más profundo, que se adentrase hasta aquellos rincones de forma total y que su vigor no disminuyese al excitarle con mi cabalgada. Jadeaba al sentir la potencia de cada nueva embestida, de forma tal que sentía que su falo excitaba cada uno de mis sentidos, con lo cual sabía que de un momento a otro me correría, y de vez en cuando mordía sus labios para acallar sus gemidos con mi boca, encantándome la forma en que los desahogaba adentro, sentir sus gruñidos de primitivo y salvaje placer lo cual me instaba a arañarle. De esa forma me acercaba cada vez más a esa culminación de la cual me vi brutalmente separada cuando inesperadamente sacó su miembro de mi interior.

Emití un gruñido de fuerte protesta en cuanto me vi privada de el, mi cuerpo al límite lo resintió sobremanera, de lo único que me percaté fue de que volteó, tumbándome sobre la grama. Mi pecho subía y bajaba desbocado, mi piel húmeda y sudorosa, y mi cabello alborotado, tal y como lo estaban mis lobunas hormonas que se resintieron demasiado ante semejante e inesperada privación.

Lo que sucedió a continuación me tomó por sorpresa. Mi mirada se cruzó con la de sus ojos azul cielo en el justo momento en el que sus labios esbozaban una sonrisa pícara que fue la antesala a lo que estaba a punto de realizar con ellos. Estos descendieron ágilmente sobre mi vientre, trazando un camino cálido y húmedo que de inmediato me hizo temblar de placer. Mis manos alcanzaron suavemente su cabello mientras mis rodillas se flexionaban a ambos lados de su cabeza, justo en el momento en que su boca alcanzaba mi pubis. Jadeé de pura expectación antes de que la punta de su lengua se introdujese en mi cavidad.

La sensación fue tan fulminante que no pude más que emitir un sonoro gemido, segura de que el leve estímulo acababa de humedecerme más de lo que ya me encontraba. Su lengua alcanzó mi clítoris y comenzó a jugar en esa zona, provocando que mi cuerpo se tensase de simple delirio, mis manos apretaron su oscuro cabello mientras el despiadadamente se hundía más, lamiendo y succionando mi cavidad como si fuese un caramelo con el cual se deleitaba. Mis gemidos fueron aumentando en rapidez y potencia. Aquel hombre estaba haciendo estragos en mi cuerpo, logrando someterme de la forma más tortuosa posible, mientras múltiples corrientes viajaban por mi espina dorsal, inducidas por su lengua divina que no se apiadaba en darme tregua alguna.

Finalmente se apiadó  de mi, justo cuando sentí que mi cuerpo cedería a esa imponente oleada que de tan fuerte se convertía en maremoto. Su boca fue reemplazada por su falo, que de inmediato se adentro con rudeza, logrando que gimiera otra vez, perdiendo aquel sonido adentro de su boca. Me enzarcé en una batalla cruenta con su lengua y de inmediato mis piernas apresaron su cintura, ansiosas y demandantes, exigiendo esas embestidas que quería que se hundieran de nuevo en mi ser, mientras mis uñas sin recato alguno rasguñaban la piel de su espalda con intensidad desmedida. No faltó demasiado tiempo para que ambos terminásemos corriéndonos a la vez y finalmente yo pudiese respirar, apaciguando a mi cuerpo, que a pesar del clímax aún se sentía desaforado, como si flotase en ese bosque, presa aún de la vigorosidad del cuerpo de Argawaen.

-Uffff.- fue todo lo que pude decir cuando me preguntó si estaba bien. Tan bien como lo anunciaban mis mejillas aún enrojecidas por la intensidad de nuestro encuentro sexual, mi respiración acelerada y mi cuerpo abrumado por la excitación. Mi mano le alcanzó cuando hundió su rostro en mi cuello, acariciando mi piel con su cálido aliento, y mis dedos recorrieron suavemente su espalda.

Mordí mi labio inferior cuando le escuché decir lo que estaba diciendo. -¿Por qué pensar que esa mujer lloraría por ti? Por qué no pensar mejor que sería el estímulo para que te mantuvieses con vida y regresas a casa en una sola pieza.-

De repente me conmovía que él hablase así y no comprendía del todo por qué alguien que acababa de devolverme la sensación de estar viva hablaba de esa forma acerca de morir.

Con suavidad tomé su barbilla con mi mano para elevar su rostro y por un instante perderme en sus ojos azul cielo. -¿Por qué hablas de morir Argawaen? ¿No acabas de decirme que eres un guerrero? Entonces has honor a ello y lucha ferozmente tal y como te han enseñado, regresa con la hembra que has de escoger. Deja de buscar excusas para no vivir una vida plena. Dios, he estado congelada durante dos años. Dos años en los cuales pensé que tanto mi cuerpo como mi alma estaban muertos, y luego apareces tú en el arroyo y revives cada átomo mío solo para decirme que vas a morir.- Me negaba a escuchar semejantes palabras.

-¿Es por la herida?- Busqué la respuesta en sus ojos y lo estreché entre mis brazos con fuerza. No sabía ni por qué estaba reaccionando así, simplemente me negaba a haber cauterizado su herida para que esta volviera a abrirse. -Quién te la ha hecho...  Y sobretodo, dime como demonios luchamos contra ella.- Creo que fue en ese instante en el que me percaté de que aquello que comencé al presionar su daga ardiente sobre la piel de su hombro fue solo el inicio, y que realmente deseaba involucrarme en el destino de ese hombre para asegurarme así de que encontrase la cura a ese mal que le amenazaba.



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