Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

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Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Sáb Jul 16, 2016 2:08 pm

La luna llena o lo que quedaba de ella era nuestro único testigo. Bajo el amparo de la oscuridad de aquella noche que pronto llegaría a su fin, habíamos tomado el maltrecho caballo y cabalgado sin descanso. Sus manos en mi cintura y su rostro sobre mi espalda me indicaban que Joe no era producto de mi imaginación, un sueño que desaparecería con el alba. Aquel ávido amante había resultado ser un ser sobrenatural que deseaba mi sangre además de mi cuerpo caliente junto al suyo. Aquel hombre que tantas veces me había dicho que era un monstruo estaba ahora tras de mi huyendo de aquellos hombres que querían darle caza en el burdel.

No sabía bien por qué me había molestado en ayudarle. Me había mordido, tratado mal e incluso faltado al respeto, pero yo no había podido evitar temer por su vida cuando supe que estaba en peligro. Di con mis piernas al caballo, apremiándole a cabalgar más deprisa para poder llegar a tiempo a nuestro destino. -Joe... ¿también es cierta la parte de la leyenda que cuenta que morís si el sol roza vuestra piel?- pregunté con cierto nerviosismo observando el cielo que ya comenzaba a clarear.

Sin esperar a su respuesta, apremié aún más al caballo sintiendo como mi frente y mi espalda se perlaban de nuevo de sudor, aunque en esta ocasión, en lugar de ser por causa de las embestidas de Joe, era por causa del miedo a que se desintegrara en mis brazos. Miedo, aquella sensación también me la provocaba el tenerle tan cerca, piel con piel; ahora sabía qué era capaz de hacer y, sin duda, debería medir más mis palabras porque lo último que podría desear era tenerle en mi contra. Deseo, aquello también fluia por mi piel cada vez que lo veía, me sentía como una polilla atraída por la luz mortal que podría ser su perdición, pero poco me importaba perecer entre sus brazos.

Gire un instante mi rostro para contemplar el suyo, sereno, altivo y ebrio, y aún así irresistible a mi ojos y mis sentidos. Giré de nuevo mi rostro, divisando ya en el horizonte las características rejas azules de la mansión que habitaba. Al llegar frente a ellas, bajé del caballo y las abrí con sigilo para, a continuación, montar de nuevo sobre el pobre animal y guiarlo hacia el invernadero, mi lugar predilecto de la mansión. Como causa de esto, cuando cumplí quince años, había pedido a mis padres trasladar mis aposentos al ala de la casa que quedaba prácticamente encima de aquel lugar, para así dormirme bajo el suave arrullo del olor a jazmín y rosas.

Descabalgué e insté a Joe para que hiciera lo mismo. Di una fuerte palmada sobre el lomo del animal y este, huyó libre por la finca, libre de ataduras y bridas como lo era yo por ahora al lado de aquel vampiro. -Quédate aquí y no te muevas- pedí a Joe depositando un rápido beso en su mejilla -Está a punto de amanecer y mi padre ya estará despierto, he de subir por la enredadera a mi habitación y ponerme un vestido si no quiero que me cruce el rostro nada más atravesar la puerta principal-

Me encaramé a la enredadera como tantas otras veces había hecho para escapar de aquellos muros y la subí hábilmente hasta alcanzar el balcón de mi habitación. Al poco rato, salí de nuevo a él, ataviada con un elegante pero sencillo y cómodo vestido azul oscuro que dejaba mis hombros al descubierto y resaltaba mi blanca piel. Arremangué el bajo de su falda y bajé de nuevo la enredadera -No aprovechéis el momento para ver mi ropa interior monsieur- dije con una sonrisa en los labios y un deje divertido y teñido de broma en mis labios.

A escasos metros del suelo pegué un salto y alisé la tela de mi vestido para que este quedara perfecto. Alcé la mirada y ésta chocó con el mar embravecido de aquel hombre, un mar no embravecido por la ira de antes sino, de nuevo, por el deseo. Reí con las mejillas sonrosadas y me acerqué a él para adecentar su apariencia. -Ahora os ruego que me sigáis el juego y que contengáis vuestro carácter si mi padre es grosero conmigo. Seguramente esté levantado, pero bien podría estar todavía bebiendo en su estudio, y cuando está borracho no tiene buen carácter conmigo-

Tomé la mano del vampiro y caminé con él de vuelta al sendero principal de la casa. Una vez fuimos avanzando por él uno de los criados salió a nuestro encuentro con un candelabro y nos saludó con una reverencia que yo correspondí con una leve inclinación de cabeza. Abrió la puerta de la mansión y caminamos por el recibidor de mármol hasta llegar a la escalinata. -Ahora os condu....-

-Cèline Marie Dampierre ¿crees que éstas son horas para volver a casa?Cualquier mujer decente estaría ahora desayunando y bordando en la sala de estar- bramó mi padre tras nosotros -¡Y encima tienes la desfachatez de volver acompañada de un hombre y sin avisar a tu padre de ello!-. Tomé aire y me giré lentamente para enfrentarme a aquel hombre que temía y odiaba por partes iguales.

-Padre, pensé que estaríais durmiendo y por eso no quería molestaros con formalidades de presentaciones. Este es Joe Black, amigo de la Contesse Vignoc y poseedor de una de las mayores fortunas del reino. La contesse me ha pedido como favor personal que le alojemos aquí durante el tiempo que este monsieur encuentre una villa en París digna de su categoría, ¿no es así Joe?-


Última edición por Cèline Dampierre el Miér Jul 27, 2016 1:47 am, editado 1 vez

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Dom Jul 17, 2016 2:49 pm

El viento azuzaba su oscuro cabello sobre mi rostro gélido, solo propio de un inmortal. Tras ella admiraba como su piel resplandecía por las perlas de sudor que la bañaban bajo el influjo de aquella vibrante luna llena.
Sonreí de medio lado al sentir como azuzaba al caballo temerosa de que el amanecer terminara con todo resquicio de mi, y su pregunta, susurrando al viento llegaba a mis oídos casi como una música lejana.
-Si, si el sol me encuentra estoy muerto -apunté con conveciemiento mientras sacudia ligeramente la cabeza intentando alejar de mi el sopor del alcohol que ahora inundaba mi cuerpo.
Una ultima mirada, de aquel rostro que aunque era el de una extraña que acababa de conocer aquella misma noche, me resultaba en este momento el mas familiar del mundo.
Mis ojos se centraron en sus labios, boca que ansiaba morder y besar hasta que el mismo alba me meciera en un sueño.
-Os deseo -musité enredando las palabras cuando vi que no me llevaba al cadalso como durante este tiempo había imaginado si no que cumplía su palabra y me abría las puertas de su casa, como poco antes había abierto sus piernas para mi.
Desmonto con cuidado para abrir una gran reja azul ,que cedió con un ligero rechinar bajo sus manos.
Cuando regreso a mi lado a hurtadillas una risa ebria me invadió, me resultaba divertido ver a aquella mujer tomarse tantas molestias por no ser descubierta cuando si ella me lo pidiera podría hacerla dueña absoluta de todo aquello.
-No has oído nunca que no hay que invitar a un vampiro a tu casa -bromeé mientras empezaba a acariciar su cintura cuando el caballo volvió a emprender el trote hacia un invernadero cercano, donde tras atravesar el patio de armas, y los olorosos y rosados jardines nos apeamos.

Un beso en mi mejilla, y la orden de que la esperara bajo fue toda promesa que realizo cuando subiendo por las enredaderas perdiéndose por la ventana que de sobra sabia daba a su habitación.
La espera se me hizo eterna, mas la vista de sus bragas hizo que una sonrisa picara se dibujara en mi rostro cuando nuevamente emprendió el descenso hacia mi.
-Negras y caladas, estoy deseando quitártelas -susurré casi frente a su boca.
Estaba muerto de ganas, y mi ebriedad no ayudaba en absoluto a contener aquellos impulsos que ahora mismo y frente a aquella dama me atenazaban.
Sus ojos nuevamente sobre los míos, acaso no podía verlo, me moría por follármela allí mismo, y sin embargo ella me hablaba de que controlara mi carácter frente a un padre que la trataría como el pájaro enjaulado que a el le interesaba que fuera.
Tomo mi mano para arrastrarme con suavidad hacia el interior de su casa.
-Estoy muy borracho -susurré -no yo bueno conteniendome nunca, mas en este estado, para mi lo que me pides es un imposible.
Un candelabro encendido corto las palabras de la dama, al parecer era la ama de llaves, que al oírnos salia a nuestro encuentro mas tras ella, aparecía un hombre que en estado de embriaguez hablaba a Celine con esa falta de respeto con el que ya había sido avisado le hablaría.
Mis labios se curvaron, mostrando ligeramente aquella sonrisa socarrona que caracterizaba mi altivez.
Pronto la dama se excuso frente a aquel hombre que sin duda era su padre, y con sus palabras buscaba mi aprobacion para terminar de afianzar aquella mentira que ese hombre daría por verdad.
-Señor, soy como bien dice vuestra hija Joe Black, y mi linaje se remonta hasta el fin de los tiempos -rei divertido por la cara de circunstancia de aquel hombre -su hija es deliciosa, y se ha ofrecido con amabilidad a darme alojamiento mientras busco algo apropiado para mi condición.
Espero no causarle mayor incomodidad.

Acaricie por detrás la mano de la mujer, que frente a mi temblaba creo que nerviosa o de la fatídica reaccion de su padre, o de que en mi afan por protegerla aquel hombre perdiera la vida.



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Lun Jul 18, 2016 4:55 pm

La confusión y el hecho de tener una oportunidad beneficiosa ante sus ojos hizo que mi padre esbozara una sonrisa maliciosa en sus labios. -Más te vale ser gentil entonces hija, y procurad que a Monsieur Black no le falte de nada y que todo esté a su gusto o si no serás la responsable Cèline-

Agaché mi rostro, relajando los músculos al sentir sobre mi piel la caricia de aquel hombre. Era curioso el poder que podía tener una simple caricia, un simple roce de su piel sobre la mía. Era relajante, conseguía hacerme olvidar de todas mis preocupaciones y problemas. Mis ojos se cerraron ante aquella sublime caricia. - Descuidad padre, haré que Monsieur Black se sienta como en casa. Ahora si no os importa, mientras vais a cazar, enseñaré a Joe sus aposentos y la casa y sus alrededores-

Clavé mis ojos sobre aquellos ojos azules que habían sido mi perdición durante aquella noche y comencé a subir los escalones de mármol cuando divisé a mi padre salir de aquella sala con una sonrisa triunfal en los labios. -¿Vienes o vas a quedarte mirando como subo hasta tu habitación? Pregunté con una sonrisa en los labios desde la mitad de la escalera.

Aguardé hasta que asecndió con torpeza siguiendo mis pasos y, una vez solos tomé su mano para conducirle a los que serían sus aposentos, en la misma planta que los míos. -Si necesitáis algo, mis aposentos están en esta planta en el ala Este, recordadlo- Le conduje hacia una habitación del ala Norte que apenas se usaba porque era fría y oscura, perfecta para él y alejada de la tentación del trasiego de doncellas que podían ser devoradas por sus afilados colmillos.

Una vez solos sus labios trataron de buscar los míos y mi respuesta, no fue otra que negárselos. Posé mis manos sobre su pecho, ahora cubierto por la tela de una camisa que se me antojaba demasiado gruesa para nosotros. Mordí mis labios reprimiendo mis ganas y le empujé con suavidad al que de ahora en adelante sería su lecho.

-Podrás permanecer aquí cuanto desees, ya has visto que mi padre está encantado ante tal perspectiva. Pero permanecerás con una única condición Joe Black- clavé mi mirada sobre la suya con total seriedad -Quiero saber por qué os perseguían, quién os persigue y... qué puedo hacer para ayudaros ¿Confíais en mi?-

Había mil y una preguntas más que deseaba hacerle sobre él, su raza o el por qué de sus cambios de humor. Era inquietante como aquel hombre podía ser puro deseo, un ser sin corazón y brutal y, también, alguien capaz de acariciar el dorso de mi mano con el único objeto de calmarme ¿por qué yo?¿por qué él?¿por qué nosotros?

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Mar Jul 19, 2016 2:40 am

El padre parecía encantado con mi presencia, al parecer mi estado de ebriedad para ese hombre era lo mas normal del mundo, supongo que porque era lo adecuado tras venir de una fiesta de esas características.

Invito a su hija a complacerme, con el desconocimiento que tenia de saber que su hija ya me había complacido de formas muy variadas.
De nuevo deseaba introducirme en su interior, mas aparte mis ojos de nuevo enrojecidos ocultándolos ligeramente para que su padre no descubriera mi condición y seguí a la dama que tras conversar con el viejo me llevaba hacia el interior de la casa.

Me tambaleé por las escaleras y la escuche con la cabeza embotada mientras me señalaba una habitación en la misma planta que la mía.
Algo me decía que de eso no me acordaría cuando la noche volviera en mi búsqueda.
Reí ebrio siguiéndola nuevamente hasta un habitáculo oscuro,mucho mas propicio sin duda para alguien como yo, y tras correr todas las cortinas, dejando la habitación en la oscuridad mas absoluta encendió una vela, que nos otorgo la penumbra para que nuestros cuerpos se encontraran.

Lleve mis manos a su cintura atrayendola contra mi, deseando tomar su bocas con mis labios sedientos.
Mas lo que encontré fue un empujón que me tiro sobre el lecho y unas palabras que me invitaban a confesar mi pasado y todo sobre el monstruo que tenia delante.
Fruncí el ceño mirándola, yo no quería hablar, quería follar.

-Esta bien -susurré invitándola a sentarse junto a mi en aquella cama -pero hagamoslo jugando.
Trae una botella de algo, algo fuerte y bebamos mientras te cuento...
Esperaba que aquello ayudara a la dama también a soltarse y que tras alguna de mis confesiones, su cuerpo se relajara volviendo a dejar que mi miembro latiera en su interior.

-¿Te parece? -pregunte deslizando mis ojos con descaro por su cuerpo muerto de ganas de ella.
-Antes de irte podías besarme -sugerí con picardia mientras relamía mis labios.

La dama salio por la puerta, mis ojos se entrecerraron fruto del sopor del alcohol y como no, de que el alba inundaba en aquellos momentos el día ahí fuera.
Sacudí la cabeza haciendo un esfuerzo inhumano por esperar esa botella y como no a la dama que la portaba, mas pronto mis ojos quedaron cerrados, aun vestido y con los zapatos puestos Morfeo se apodero de mi.



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Mar Jul 19, 2016 8:08 am

Aquel hombre parecía no tener fondo. Habíamos bebido una auténtica barbaridad en la fiesta, luego en el burdel y, por último, él solo tras haberme mordido. No entendía cómo aún podía desear más alcohol fluyendo por sus venas. Me encogí de hombros y me acerqué a sus labios, esos labios que tantas veces había besado ya aquella noche y aquellos que esperaba recorrieran mi cuerpo desnudo en un rato.

-Espérame aquí, deseo conocer todos tus secretos Joe Black- acerqué mis labios a los suyos y le robé un tímido y fugaz beso antes de salir de la lóbrega habitación. Por suerte para mi, mi padre adoraba ir a cazar cada mañana hasta bien entrada la tarde y mi hermano Francis había partido de nuevo a la Corte para tratar de mejorar sus relaciones y su negocios en ella. Estas ausencias nos darían un día o días de mayor tregua e intimidad a Joe y a mi entre los muros de aquella mansión.

Bajé hasta el estudio de mi padre, donde se guardaban los licores y brandys más exquisitos y los examiné uno a uno. Él deseaba que agasajara a nuestro invitado y yo, no iba a contradecirle en tal placentero deseo. Examiné todas las botellas del mueble bar y me decanté por una botella de whisky, recio y antiguo como decía mi hermano. Ese sin duda serviría para Joe.

Subí de nuevo las escaleras hasta los que ahora eran sus aposentos y entré empujando la puerta de la habitación con mi espalda. -Me temo que mi padre no es aficionado a la absenta...- Mis palabras se interrumpieron al encontrar aquella estampa en la habitación. Joe, postrado sobre la cama, aún con su ropa y profundamente dormido.

Era curioso el ver como alguien que podía ser brutal e incluso mortal podía transmitir tanta paz con el simple hecho de quedarse dormido. Deposité la botella en uno de los muebles de caoba oscuros, ya tendríamos tiempo para cuando él se despertara de beber y contarnos secretos pero ahora, él debía descansar y reponer fuerzas.

Mis pasos me llevaron junto a aquel cuerpo cincelado en mármol y, con cuidado de no despertarle, le quité los zapatos y le desabroché la camisa para que durmiera más cómodamente. Cogí una colcha de uno de los armarios y la puse sobre aquella helada piel que parecía volverse fuego cuando ambos nos hallábamos desnudos.

Contemplé su cuerpo sólo un instante más, tratando de asimilar todas aquellas cosas por las que habíamos pasado aquella noche. La pelea, la pasión, la borrachera, la pasión de nuevo, el miedo y la huida. Sin duda, un sinfín de sensaciones mezcladas y diferentes que habían hecho que aquella velada fuera única e irrepetible aunque yo, al menos, esperaba repetir ciertas con Joe hasta saciar mi sed de él y de su piel junto a la mía.

Desabroché la cremallera del vestido, sintiéndome al fin algo más liberada que antes y me tumbé en uno de los divanes. Mirar como dormía era placentero pero, si él despertaba sería algo perturbador que me encontrara así por lo que tomé uno de los libros que estaban al alcance de mi mano y comencé a leerlo echando alguna que otra mirada furtiva a aquel vampiro.

El cansancio y las emociones fuertes comenzaron a hacer mella en mi pues, paulatinamente comenzaba a sentir que no me enteraba de lo que leía y, en cuestión de minutos mis ojos se cerraron, rindiéndose a los brazos de Morfeo y dejando caer al suelo aquel libro: Romeo y Julieta.

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Mar Jul 19, 2016 9:25 am

Abrí los ojos lentamente al tiempo que estiraba sobre aquel mullido camastro los músculos de mi tenso cuerpo y alborotaba mi pelo con la mano emitiendo un ligero bostezo.

En ese instante abrí los ojos de golpe, ¿donde estaba? Aquella habitación no se parecía en nada al hostal donde me había alojado a mi llegada a París.
Era una habitación sombría, mas llena de lujos pese a parecer austera.
Desvié mis ojos hacia el diván, ahora si recordando en ese rostro y ese cuerpo la mujer que me había enloquecido en una noche de lujuria desmedida.
Hice un rápido repaso de la noche, desde aquella fiesta en le palacio, pasando por el burdel, hasta que salimos despavoridos de este, mas esa parte la tenia llena de lagunas y después la mas absoluta oscuridad.
Intuía que estaba en su casa, supuse que tras una noche pasional, mas algo me descuadraba, ni yo estaba completamente desnudo, como seria lo habitual en estos casos, ni ella estaba de la misma guisa en mi lecho.
Fruncí el ceño mirándola mientras me acercaba a ella lentamente y tomaba entre mis manos aquel libro que ahora en el suelo yacía abierto.
Sonreí al leer el titulo volviendo a fijar mis ojos en los de la bella dama.
-Romeo y Julieta ¿en serio? -bromeé casi en un susurro acuclillandome a su altura paras observarla mas de cerca.

Sin duda esa mujer era una romántica empedernida, mas también había vislumbrado su parte salvaje, aquella que deseaba salir de la jaula que su apellido y su padre le habían impuesto.
Quizás ambos pudiéramos ayudarnos mutuamente, yo necesitaba esto, una mansión y un apellido que me ayudara a parecer un hombre normal y no un ser de la noche.
Despistar a los iluminati era lo mas importante para mi en estos momentos, para mas tarde tenia muchos otros planes, mas era obvio que tenia toda una eternidad para cumplirlos.
Ella por le contrario deseaba con todas sus fuerzas salir de aquella jaula y no tener que depender de su padre.
Yo podría ofrecerle parte de esa libertad que ansiaba siempre y cuando ella cumpliera unas reglas básicas...

Lo tenia decidido, iba ha ejecutar mi plan maestro, sin esperar su consentimiento por supuesto, y así, pillandola por sorpresa no daría lugar a replicas.
Aparte su pelo de la cara con delicadeza, dejando que las frías yemas de mis dedos rozaran su tibia piel, admirando a la que sin duda pronto convertiría en mía.

Sonreí de medio lado al ver que se medio removía sobre el diván mientras mis labios buscaron lentamente sus labios.
-Buenas noches -susurre contra ellos al tiempo que mis dedos se deslizaban por las cuerdas de su corsee aflojándolas deliberadamente
-Tengo ganas de ti. Luego podrás explicarme que hago aquí y lo mas importante porque yaces en le diván y no conmigo.

Sonreí de medio lado atravesando el abismo de sus labios con mi lengua, buscando la humedad de sus labios, mientras mi mano posada en su nuca la atraía con pasión hacia mi.
Creo que ni yo mismo era consciente de hasta que punto lograba enloquecerme esa dama.



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Miér Jul 20, 2016 9:07 am

Un beso, aquello era lo que me había despertado de mi dulce sopor. Observé algo confusa al hombre que yacía junto a mi, de rodillas, aflojando las cintas de mi corset y devorándome con la mirada. Necesité unos segundos para recobrar todos mis recuerdos de aquella noche fascinante y loca, sus manos sobre mi piel, sus besos, nuestra huida... Todo iba volviendo a mi mente en pequeñas mis imágenes y mis labios respondieron curvándose en una sonrisa.

De nuevo sus labios sobre los míos, su mano acortando las distancias entre nosotros y al fin, nuestros cuerpos unidos de nuevo. Ya era de noche, ambos debíamos haber dormido bastante, tratando de recobrar las fuerzas perdidas que, de la misma forma agotaríamos ahora. Me dejé llevar por aquel beso, buscando su lengua con la mía y ayudándole con mis manos a desabrocharme aquella ropa interior.

Mis dientes traviesos mordieron sus labios y mis manos, con ganas de seguirles el juego, fueron directas a los pantalones de Joe -Me debéis explicaciones y un juego de beber ¿os acordaís?- pregunté desviando los ojos hacia la botella del escocés que reposaba en uno de los muebles de aquella estancia. Haciendo caso omiso a mis palabras, me tomó en brazos para llevarme y soltarme a aquel lecho que según él debíamos haber compartido.

Si yo era tan sólo una diversión para él ¿para qué compartir lecho y con ellos los futuros reproches? No deseaba hacerle sentir incómodo durmiendo el uno al lado del otro pues, pensaba que él sólo desearía compartir el lecho conmigo si ambos nos encontrábamos desnudos y practicando las más placenteras artes.

Tomé con mis manos aquella camisa que horas atrás había abierto para que durmiera más confortablemente, y atraje su cuerpo contra el mío. Su piel fría entraba en contraste con la mía, ardiente y sedienta de él, una deliciosa y excitante combinación. -Tengo ganas de ti también Joe Black, de sentirte entre mis piernas, de sentir tus labios... Pero siendo la hora que es podrían descubrirnos las doncellas o incluso mi padre...- reí levemente mordiendo sus labios -Y por mucho dinero que tengáis o mucha posición que posea vuestra familia, dudo mucho que le hiciera gracia el descubrir a un hombre deshonrando a su hija y mucho menos sin ser este su prometido o su marido-

Me levanté del lecho dejándole a él allí y sintiendo el deseo anclado en su mirada en forma de ojos rojos. ¿Tanto me deseaba que no podía esperar? Quería saberlo, quería poner a prueba su cordura y hacerle enloquecer por mi piel, mis besos y la calidez de mi entrepierna. Volví mi cuerpo frente a él deliberadamente y comencé a subir mis medias con lentitud, atándolas con el liguero negro, igual que mis braguitas, negras y caladas como el había dicho, al corset que ensalzaba y aprisionaba mis pechos. ¿Resistiría Joe o mandaría todo al cuerno por estar entre mis piernas? Pronto lo sabríamos.

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Miér Jul 20, 2016 3:03 pm

Sus labios acompañaron a los míos sobre aquel lecho mullido, donde mis sueños no muy distintos de lo que ahora se producía me habían acogido durante el día.
Mis ojos se oscurecieron cuando mis manos se deslizaron por debajo de su falda en busca de mas, de ella, de todo lo que deseaba de esa mujer que me estaba volviendo completamente loco.
Sus manos aferraron mi camisa, casi del mismo modo que nuestras lenguas danzaron entremezcladas la una junto a la otra.
-Te deseo -musite contra sus labios.
Y como vino se fue, de nuevo dejándome con las ganas con la frialdad de aquel aire que ahora nos separaba.
Los juegos empezaban de nuevo, el gato y el ratón entran de nuevo en eocena, mas ahora ya no sabia muy bien quien era el depredador y quien por consiguiente la presa.

Jadee al ver como las medias corrían por sus piernas, ansioso de que fueran mis labios los que lo hiciera.
Sus palabras de fondo lejano hablaban de un padre que ardería en cólera si nos pillaba, mas poco me importaba a mi su cólera.
Lo único interesante de aquella afirmación era la idea de desposarla, algo que ella aun no sabia que haría, mas sin duda seria el jaque mate a nuestros juegos.
Sonreí con picardia acercándome a ella gateando y ladee la cabeza para mirarla de cerca con una sonrisa de soslayo que creo revelaba muy bien que algo tramaba en mi cabeza.

-Juguemos -susurre mirando la botella -juguemos al yo nunca... ¿quieres?
Sonreí contra el muslo de sus piernas, que relamí deslizando nuevamente con mis dedos aquellas medias por su pierna con suavidad, mientras mi boca ascendía hacia su sexo.
-¿Dime que lo deseas? -susurré con la voz ronca.

Mas algo me decía que esta vez no sucumbiría tan fácil a mis encantos. Ella deseaba respuestas, y sin duda y tras lo que había echo por mi la noche pasada las merecía.
Mas como contarle sin asustarla, sin que saliera despavorida toda mi verdad.
Como decirle que no solo compartir habitación con un vampiro si no que posiblemente era el monstruo mas sanguinario de la ciudad.
Deje escapar el aire de forma pesada sobre su piel, estaba excitado, y creo que eso era mas que evidente por el tamaño con el que mi hombría presionaba los pantalones pugnando por salir.

-¿cuanto tiempo disponemos para nosotros antes de que tu padre vuelva para la cena? -pregunté hundiendo mis rojos ojos en los suyos.



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Miér Jul 20, 2016 4:21 pm

Mis ojos se volvieron hacia el reloj de madera que colgaba de unas paredes. Una hora, eso era cuanto teníamos para nosotros sin las distracciones de mi padre, la cena, los sirvientes y los trajes encorsetados. Mi rostro de nuevo frente al suyo, y mis dientes mordiéndose unos labios que ansiaba posar sobre los de aquel vampiro.

Enterré mis dedos entre su pelo obligándole así a subir la cabeza y mirarme a los ojos en lugar de besar las inmediaciones de mi entrepierna. Le deseaba sí, y mucho, pero tenía un deseo aún más grande, el de conocer las respuestas de aquellas preguntas que rondaban por mi mente.

Mas él parecía dispuesto a no ceder, me revelaría los rincones más oscuros de su alma con alcohol y juegos de por medio. Escondía algo en aquella sonrisa ladina o, quizá, simplemente temiera mi reacción al conocer sus más oscuros secretos. Yo era una persona pacífica pero no era quién para juzgar sus crímenes del pasado pues todo el mundo tenía una doble cara de la que no estar del todo orgulloso y nadie era completamente inocente.

Me arrodillé en la cama, quedando frente a él, cuerpo con cuerpo, mirada con mirada, y posé mis manos sobre su pecho desnudo.-Si teméis que me asuste con vuestros esqueletos en el armario no debéis asustaros. Soy consciente de que habéis vivido más que yo, y por lo tanto, amado, odiado y matado más que yo. La pasada noche deseabais mi sangre y revelasteis vuestra condición y, al yo asustarme, no me matasteis, me dejasteis con vida e incluso, creo que os molestó que yo dudara de ello-. Deslicé la palma de mi mano hasta el lugar en el que estaba su frío e inerte corazón. -Es con esa imagen de vos con la que deseo quedarme en la mente, pero entended que debo saber a qué y quiénes me enfrento al esconderos tras los muros de mi casa-

Una vez aclarado esto, abandoné el lecho para caminar hasta el mueble en el que horas atrás había depositado la botella de whisky con dos vasos vacíos. Tomé la botella abandonando los vasos y caminé de nuevo junto a aquel hombre que era capaz de tambalear mi propio mundo con una caricia de sus manos -Cuarenta minutos, ese es del tiempo que disponemos. He de vestirme y peinarme y prestaros ropa de mi hermano para que acudáis a tal evento. No obstante, creo que deberíamos ir a comprarte ropa, o quizá prefieras ir solo-

Desprendí el clip que mantenía sujeta mis medias al liguero y subí mi pierna al lecho para que Joe contemplara el espectáculo. Tendí mi cuerpo hacia delante dejándole entrever la exuberante delantera que amenazaba con escapar del corset, previamente aflojado por sus hábiles manos. Manos que parecían ya expertas en desnudarme y en hacerme enloquecer con sólo su roce sobre mi piel.

Mordí mis labios y clavé mi mirada en la suya mientras deslizaba lentamente las medias hasta los tobillos para después deshacerme de ellas. -¿Empezamos a jugar o vais a quedaros mirando como me desnudo ante vos toda la noche?

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Jue Jul 21, 2016 7:41 am

Escuche sus palabras con desazón, cada una de sus silabas se hundía en mi mente, como una daga revolviendo aquellas ideas que ahora se agolpaban en ella.
Un recorrido rápido de mi vida, imágenes donde la sangre, el alcohol, el sexo entremezcladas con la de mi madre, padrastro y hermanos en otros tiempos se sacudieron frente a ella.
Con los ojos rojos ,supongo que ella pensando por el deseo de sus turgentes senos que escapaban casi del corsee, y de aquellas piernas infinitas que en otro momento no hubiera dudado en abrir de golpe para hacerme hueco y embestirla sin pausa.

Cuarenta minutos para contarle una vida que no se propria resumir ni en años.
¿Por donde empezar?
Supongo que por el principio...
Me puse en pie y tome la botella alejándome de su cuerpo, creo que ahí mi actitud denotaba que esta era de las pocas veces que esa historia iba a ser narrada, y que para hacerlo no podía tenerla cerca.

Tome asiento en el diva, haciendo a un lado aquel libro de Romeo y Julieta cuyo trágico final se quedaría en borrajas frente al nuestro y busque con la mirada a aquella dama, que sin duda me miraba intrigada tanto por la distancia como por la actitud que había tomado en ese momento.

Deje escapar el aire de forma pesada antes de llevar la botella a mis labios para dar un profundo trago que me animar a empezar, por ese principio que aun no poseía final, por todos aquello siglos de vida llenos de sucesos de los que sin duda no me arrepentía.

-Mi padre nos abandono al nacer la octava hija, veníamos de una familia pobre de agricultores que segaban el campo y vendían la cosecha pagando excesivos diezmos a su rey.
Mesopotamia, corría el año 4000ac, cuando este hombre al que jamas llame padre y que pegaba soberbias palizas a mi madre la abandono por otra mujer mas joven.
Te diria que nos quedamos en la granja, mas seria mentirte, mi madre, orgullosa tomo a sus ocho hijos y nos lanzo a la calle, bueno, a una especie de hostal manceria, lo que hoy se conoce como burdel.
Allí le ofrecieron comida y alojamiento a cambio como no de que vendiera su cuerpo al mejor postor.
Por aquel entonces yo tenia 8 años, mi hermana pequeña era recién nacida y así bajaba la escala de hermanos desde mi edad hasta la suya.

Nunca vi a mi madre llorar, pese a que era consciente de que lo hacia muy a menudo, mas su fuerza y su coraje, ademas de su belleza infinita nos saco de la mas absoluta pobreza, de bagar por las calles para conseguirnos al menos un plato caliente que llevarnos a la boca.
Desconozco si fue capaz de acostumbrarse o no a esa vida de hombres entre las piernas, pues es un tema del que jamas hablamos. Solo se, que fue allí donde lo conoció.
Pasaron los años y aquel hombre, que no lo era la cortejaba, le ofrecía tantas cosas que imaginarlas resultaba imposible ante nuestros ojos, mas su negación siempre estuvo patente, supongo que porque sabia que tras esa opulencia se escondía un monstruo.

Una noche mi hermano mediano empezo con fuertes fiebres, mi madre trato en vano de controlarlas, mas hay enfermedades que no tienen cura y en ese entonces se temía a ellas.
Así que la manceria, bueno, la dueña de esta nos invito a salir de allí como a perros, con la escusa de no contagiar a putas y clientes.

Deje escapar el aire para dar otro buen trago de aquella botella.

-No creo que sea necesario te narre la muerte de mi hermano entre los brazos de mi madre sobre el suelo mojado de una Mesopotamia que en ese momento ansiaba prender en llamas.
Tampoco el llanto de esta desconsolado con el cuerpo inerte y aun caliente de mi hermano entre sus brazos. Ni siquiera como lloraba de hambre aquella niña de dos años que yo portaba entre mis brazos, envuelta tan solo en una manta mojada.
Pero si, ahí empezó nuestra historia, el principio del fin...

Mire el reloj de pared cuyas agujas marcaban sin duda la hora señalada.

-Creo que ha de bañarse, vestirse...¿cierto?



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Jue Jul 21, 2016 3:22 pm

Escuché atenta todas y cada una de las palabras de tan trágica historia. Sin duda, en Joe Black se hacía verídica la frase que afirmaba que todos éramos lo que nuestros recuerdos y vivencias habían construido en nuestro interior. Una vida dura, trágica, sin una influencia paterna y con una madre obligada a venderse para que sus hijos pudieran subsistir. Mi jaula de cristal y los problemas con mi padre parecían insignificantes al lado de todas sus desgracias y rencillas del pasado.

Si compartíamos algo era la pena por haber querido a un ser querido, el más querido para mi en mi caso y en el suyo, suponía que una de las personas más importantes de su niñez. Su relato amargo acabó y con él, intuía, que el compartir amargos recuerdos por un tiempo. Sabía que él no era un hombre de sutilezas o carantoñas, pero aquella historia removió algo en mi interior que me hizo acariciar su mejilla para tratar de reconfortarle, de hacerle desaparecer todas aquellas tribulaciones y pesares que revoloteaban por los oscuros rincones de su alma como si de cuervos se tratara.

Salvada la distancia decorosa y fría entre nuestros cuerpos con aquella caricia, besé sus labios levemente y clavé mis ojos, oscuros y profundos sobre los suyos, azules y fríos como el Ártico. -No debes contarme nada que te haga sentir incómodo o remover aquello que te causa dolor... Sólo quería saber a qué me enfrento...-

Mi mano se entrelazó con la suya, salí de la habitación con él y recorrí el largo pasillo hasta dar con otra habitación. Abrí la puerta y le conduje hasta el vestidor en el que mi hermano guardaba su colección inmesurable de ropa, casi tan grande como la de mi vestidor. -Escoge lo que desees y, cuando acabes, baja al estudio. Es la primera puerta a la derecha de la escalinata, mi padre te estará esperando seguramente para ofrecerte un buen escocés, yo te veré media hora más tarde directamente en la cena-

Miré una vez más su ojos azules, temerosa de que un beso no fuera lo que él deseaba. La distancia que él había impuesto entre nuestros cuerpos mientras narraba su trágica historia seguía latente en el ambiente. Desconocía si aún no deseaba salvar la distancia entre nuestros cuerpos mas, armándome de valor, pegué mi cuerpo al suyo y entrelacé mis labios sobre los suyos para minutos después separarme con lentitud.

-Sed todo lo amable que podáis con mi padre, armaos de paciencia pues tratará de venderme como un pavo en Navidad- reí ligeramente mientras caminaba hacia la puerta, le dediqué una última sonrisa y salí de aquella habitación para dirigirme a la mía.

Sin duda, Joe Black era un hombre de pasado y sorpresas, un hombre que me estaba atrapando en sus redes más de lo que a mi me gustaría reconocer. Dejé caer todo el peso de mi cuerpo sobre el lecho, dejando que mis preocupaciones y pensamientos se hundieran conmigo entre las plumas de ganso mientras de mis labios escapaba un suspiro ¿Hacía bien metiendo a un vampiro en mi casa y en mi cama? ¿O acabaría el deseo pasándome factura y siendo mi desgracia como a Julieta?

Unos golpes en la puerta interrumpieron mis pensamientos, mis doncellas puntuales como siempre, estaban ahí, listas para ensalzar mi apariencia y adornarme con caros vestidos encorsetados. Suspiré y me dejé vestir, observando el resultado final, sencillo pero elegante. Les dediqué una sonrisa y les agradecí su trabajo para a continuación dirigir mis pasos hacia el salón, esperando con una copa de Oporto a que llegaran mi padre y el vampiro de ojos azules.

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Vie Jul 22, 2016 5:59 am

Sus labios se apoderaron de los míos con dulzura, acallando a mi palabras y pidiéndome que no contara nada que me trajera viejos recuerdos trágicos del pasado.
Sonreí contra su boca, consciente de que mi vida llena de luces y sombras no podría ser contada sin esos momento trágicos que me habían convertido en lo que era.
-Un monstruo no nace, se hace -advertí contra su boca con la certeza de mis palabras -mas no os equivoquéis, no necesito que sintáis pena por ese pobre niño que abrazaba a su herma en las húmedas calles de Mesopotamia hace ya tantos milenios que he perdido la cuenta.
Mi vida esta llena de sangre, sexo, alcohol y muertes y de la mayoría de ellas yo he disfrutado y no me he arrepentido, no soy una victima, al menos no mas que un verdugo.

Su rostro resplandecía frente al mio mientras me indicaba donde tenia que ir y me advertía de que tuviera paciencia con su padre tras elegir la ropa correcta de la habitación de su hermano.
La atraje hacia mi posando mis manos en su cintura, para pegar mis labios sobre los suyos y deslizar mi lengua en su interior.
-¿Nos da tiempo a uno rápido? Pregunte antes de que ambos estalláramos en carcajadas para poco después dejarme solo con el obvio calenton en mi entrepierna.

Abrí el armario pasando las perchas de aquella cantidad infinita de trajes que su hermano de una constitución ligeramente menor que yo poseía.
No tarde en encontrar uno que aparentemente podría cuadrarme, así que me acerque al baño para tomar el baño que limpiara mi cuerpo para dejarme presentable para tan importante cita con su padre.
Dos doncellas trajeron agua caliente para llenar aquella bañera, mientras sus ojos se deslizaban mas en mi cuerpo que en la propia sala y en los quehaceres que les atañían.
Reí divertido cuando me ofrecieron su ayuda para tomar aquel exquisito baño que sin duda y de aceptar hubiera resuelto la calentura de mis partes bajas.
Mas decline firmemente la propuesta indecente intuyendo que de aceptar el enfado de Celine seria tan considerable que quizás me sacara de su casa, algo que no me importaba tanto como la idea de que me sacara de su vida.

No se desde cuando había empezado a importarme esa mujer, ni siquiera se si era real que solo pensaba pedirle su mano a su padre por aparentar una vida humana. Quizás solo trataba de engañarme a mi mismo, pues la idea de que otro hombre la tocara me hacia arder por dentro como el mismo fuego de la hoguera que en la chimenea nos calentaba.
Me desvestí y sumergí allí mi cuerpo durante unos minutos, enjabonandome lentamente para después salir y secarme ocn unas toallas que las doncellas habían dejado dobladas y dispuestas para mi.

Tras esto me vestí y cruce ese largo pasillo que la dama me había indicado hasta llegar a la puerta del hombre que a todos los efectos pensaba venderme a su hija, y como no, yo pensaba comprársela fuera cual fuera el precio.
Golpee la puerta con los nudillos y tras un “Pase” me adentre en el interior con una ladina sonrisa.
Pronto una copa de whisky irlandés se poso en mi mano, y las palabras gentiles de aquel hombre en mis oídos.
Durante horas conversamos y bebimos, la verdad es que se deshacía en elogios para la señorita Celine, y yo me reía interesado frente a las mil y una anécdotas que contaba de esa buena mujer complaciente que sin duda ambos sabíamos que no era.
El alcohol pronto hizo en mella en el, y tras un par de botellas también en mi, y así, tras un apretón de manos como hacen los hombres, quede mas que bienvenido a la familia, y como no a apoderarme de las piernas de la dama, ahora si por derecho.

Ambos caminamos juntos y entre risas al comedor, donde sin duda llegabamos mas que tarde y donde Celine nos esperaba con el ceño fruncido por el lamentable estado en el que ambos llegábamos.
Rei por lo bajo esperando que su borracho padre le diera la feliz noticia mientras hundía mis ojos cargados de deseo en mi nueva adquisición.



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Lun Jul 25, 2016 2:54 pm

Los minutos pasaban, lentos y tediosos mientras mis sentidos iban poco a poco adormeciéndose. Parecía que mi padre y el vampiro habían hecho buenas migas, eso o bien el primero había hecho un comentario que hubiera irritado o molestado a Joe y ahora él se estaba dando un buen festín con su sangre.

Sonreí por un momento, imaginando como sería mi vida sin mi padre. Supondría ventajas pero también desventajas. Me vería libre del yugo del control, de las apariencias y de esperar a que él encontrara al hombre adecuado al que venderme como un saco de patatas en el mercado.

Por otro lado, si él moría sin estar yo casada, quedaría privada de aquella mansión que era mi hogar, a merced de la bondad y clemencia de mi hermano. Quería a Francis y sabía que él me adoraba a mi también, pero no quería depender de la bondad o caridad de mi hermano y, tampoco, nadie podía asegurarme que en un momento dado, si nos enfadábamos, él me echara de la que sería su casa y yo sólo tendría mi dote y mi asignación mensual.

Mis ojos se deslizaron de nuevo hasta el reloj de la pared. Una hora, una hora y el único rastro que tenía de ellos era una gran risotada que resonó por las paredes. Al menos parecía que mi padre seguía vivo. Toqué la campanilla para llamar a una de las doncellas y pedirle una copa de champagne mientras esperaba. Caminé lentamente hasta el diván y la mesa de café y tomé un libro de poesía que había allí apoyado, di un sorbo de mi copa de champagne y pasé las hojas de aquel libro.

Joe Black, ese hombre que me intrigaba, me excitaba y me asustaba a partes iguales. Su historia parecía del todo trágica, mas él afirmaba que poco quedaba de ese niño lloroso, que con los años había sucumbido al sexo, alcohol y violencia y lo había disfrutado. Un ser brutal, un verdugo pero sin embargo, un hombre que mostraba retazos de humanidad conmigo en momentos puntuales. ¿Qué tendría yo para inspirarle aquellas cosas? Y sobre todo ¿Por qué aunque mi cabeza me decía que saliera huyendo era incapaz de moverme de su lado?

Todos estos pensamientos fueron interrumpidos por los pasos que se acercaban hasta el salón. Me incorporé, alisé los pliegues de mi vestido y esperé a que cruzaran el umbral de la puerta cruzada de brazos y con una mirada no muy amable. -Llevo más de una hora esperando, pensé que erais caballeros y que tendríais sentido de la puntualidad y la corrección, a una dama no se le hace esperar más de quince minutos-.

Caminé delante de ellos hasta el salón y ellos me siguieron entre risas. ¿Desde cuándo eran tan amigos? Estaba claro que ambos habían bebido, por su aspecto desaliñado y su olor, pero unas copas de escocés u otro licor no justificaban el grado de alegría que portaba mi padre. Pasé toda la cena observando a uno y otro, viendo sus complicidades, las bromas que se permitía gastar mi padre a nuestro invitado.

Entre risas y bromas, llegaron los postres y mi padre se levantó de la mesa. -Bueno, si me permitís yo no deseo postre y me retiro, me he citado con unos amigos para jugar a las cartas y no volveré hasta mañana- Miré a mi padre y a Joe tratando de buscar en sus ojos las respuestas a las preguntas que formulaban mis ojos, mas no hallé respuestas en los de ninguno. -Enhorabuena hija, la verdad es que últimamente no tenía muchas esperanzas contigo. Y... dada la petición del señor Black, si sois discretos puedes trasladar sus aposentos junto a los tuyos-

Observé incrédula a mi padre salir del salón y mis ojos se fueron directos a los de Joe sin entender. En su rostro una expresión triunfal y una sonrisa ladina, en el mío el desconcierto y el desconocimiento. -¿Qué ha pasado en mi ausencia? O bien habéis emborrachado más que nunca a mi padre para cambiar su humor y su falso decoro con los extraños o bien los de vuestra raza pueden controlar las mentes de quienes deseen y francamente no sé qué me inquieta más, así que os ruego Joe que me digáis qué demonios está pasando, vuestra sonrisa oculta algo-

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Mar Jul 26, 2016 1:41 am

Pude ver la cara de Celine durante toda la cena, las risas inundaban la habitación y el alcohol seguía corriendo entre nuestro jubilo y su sorpresa.
Es mas en alguna ocasión sentí su mano sobre mi pierna de forma disimulada, no se si porque se sentía molesta de la reciente buena relación entre su padre y yo o porque era incapaz de no tocarme por el deseo mas que implícito que había entre nosotros con cada mirada.

Fue entonces cuando su padre la felicito y en un susurro acompañado de carcajadas le indico que podíamos juntar nuestros aposentos cuando la cara de Celine mostró el mayor desconcierto de todos, mas frente a eso me limite a sonreír de forma triunfal y de nuevo a estallar en carcajadas.
Su padre se despidió de nosotros hasta el día siguiente y yo prometí que esa noche le llevaría al burdel para celebrarlo.
Así que pronto nos quedamos solos. Sus ojos me buscaron llenos de fuego, y como no de curiosidad desmedida, no había nada que ella entendiera y no la culpaba, pero es que su desconcierto me resultaba tan tremendamente divertido que decidí alargarlo por mas tiempo.
Acorte la distancia que había entre nosotros para tomar su boca con deseo, con la necesidad de llevar demasiadas horas sin hacerlo.
Mis ojos enrojecieron cuando mis dedos tiraron de las cintas de su corsee aflojandolo de golpe para liberar así sus senos.

-Voy a follarte sobre esa mesa -rugí bastante ido en esos momentos, en que no solo la pasión recorría mi cuerpo.

La doncella que recogía la mesa salio despavorida cerrando la puerta del gran salón tras nosotros, apostaría que puso un cartel de no molestar, algo que me hizo sonreír contra su piel antes de buscar sus senos que mordí y lamí lentamente, saboreando cada resquicio de su piel de porcelana.
-He de recompensarte la espera -musite acercándola paso a paso hacia la mesa de roble aun llena de platos, vasos y demás utensilios que empuje salvajemente ocn mi brazo para hacer sitio para nosotros.
Subí su falda sin decoro y girándola deposite su cuerpo sobre la mesa, con sus pechos presionando la fría madera, que ahora era su único sustento para aplacar las embestidas del diablo que empezaba a bajar sus pantalones deseoso de entrar en ella.

Hice con mis dedos sus bragas a un lado para introducir dos de mis dedos que se humedecieron al instante mientras despacio entraban y salían haciéndola jadear
-Tenias ganas -susurre con la voz ronca -porque estas empapada.
Sonreí cuando esta trato de alzarse, mas de nuevo la force a colocarse en esa posición, quería que supiera que yo tenia el mando, y que a partir de ahora, yo lo tendría para siempre.
Ella acababa de salir de la jaula de su padre para entrar en la mía. Puede que esta estuviera mas llena de libertades, mas sin duda también de perversiones, ahora ella era mía. Y esa idea me excitaba de sobremanera.
Me ponía muchísimo sentirla así, lista para hacer con ella lo que me placiera, mientras se trataba de resistir con los ojos oscurecidos el coño mojado y los jadeos saliendo de su boca.
-Te deseo -gruñí antes de entrar de golpe llevando ahora mis dedos mojados a su clítoris para acariciarlo al ritmo de mis sacudidas que movían la gran mesa con cada una de mis penetraciones amortiguando asi los golpes de nuestros cuerpos.



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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Cèline Dampierre el Mar Jul 26, 2016 9:09 am

Mis preguntas y sus respuestas murieron en el aire pues Joe no parecía dispuesto a querer contestarme, por ahora al menos. Ahora le permitiría cumplir sus deseos pero no pensaba irme a dormir sin saber todas las respuestas a mis preguntas y, por supuesto, sin que me explicara qué le había hecho a mi padre.

Sus ojos me miraban con deseo al vernos solos al fin y yo supuse que tardaríamos bien poco en cogernos de la mano y correr a su habitación o la mía para seguir con aquello para lo que antes no habíamos tenido tiempo. Mas no era ese el destino que me esperaba, sin ninguna contemplación y sin avergonzarse por la presencia de la doncella, rasgó la parte superior de mi vestido dejando mis pechos al aire. -Pero... ¿qué te crees..?-

Mis palabras se quedaron en el aire pues sus manos, bruscas y fuertes despojaron a la mesa de todo lo que había sobre ella y me puso a mi en su lugar. Gemí levemente al sentir aquella rudeza en mi propia piel. En cierto modo,no me gustaba que diera por sentado que podía disponer de mi y mi cuerpo cuando a él se le antojara pero, también era cierto que me excitaba sobre manera el hecho de que tomara el control sin preguntarme.

Jadee al sentir la madera fría sobre mis pechos y traté de incorporarme pero sus manos me empujaron de nuevo contra la madera. Sus manos abrieron mis piernas y se encontraron con mi entrepierna mojada y ansiosa de sentirle -Sí, te deseo Joe Black y ahora vas a tomarme, pero luego tendremos una conversación pendiente-

Y allí estaba, su embestida brutal, sin preguntar y sin contemplaciones. Gemí con fuerza al sentirle al fin entre mis piernas y mis uñas arañaron la madera de la mesa. Esta vez no hubo progresión, sus movimientos eran salvajes, brutales, fruto de los efectos del alcohol y del deseo y yo mientras tanto mordía mis labios tratando de no gemir más alto de lo habitual. Aquel hombre sabía como hacerme enloquecer y lo hacía cada una de las veces, ya fuera siendo cazador o siendo presa.

Él estaba a punto del éxtasis, lo notaba en sus jadeos sobre mi oido, en sus embestidas cada vez más frenéticas y en su cuerpo, que por momentos se dejaba caer más sobre el mío. Sus manos se apoyaron en la mesa, buscando apoyo e impulso y las mías se pusieron sobre ellas. Mis caderas tomaron el relevo a las suyas y entre jadeos, y al borde del abismo, comencé a moverlas frenéticamente contra su cuerpo, en círculos y sintiendo que con cada choque rozaba el éxtasis.

-¡Dios Joe!- Aquello fue cuanto pude decir antes de caer rendida y extasiada sobre la mesa, ahora caliente por nuestros cuerpos. Me dejé hacer esperando aquel gruñido final de sus labios propio del momento en el que rozaba el clímax. Cuando lo hizo, ya con mi respiración serena y su cuerpo sobre el mío me aparté con brusquedad y bajé mi falda colocando mi ropa interior.

-La próxima vez que quieras tomarme consúltame antes Joe Black, ¿quién te crees que eres para disponer de mi y de mi cuerpo a tu antojo? Y ahora vas a responderme a todas las preguntas que te he hecho antes o me temo que mis piernas se cerrarán ante ti hasta que lo hagas- Fui abrochando una a una las cintas de mi corset y coloqué mis cabellos para tener el mismo aspecto pulcro y elegante de siempre.

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Re: Dos hombres y un destino. Parte II (Joe Black) [+18]

Mensaje por Joe Black el Miér Jul 27, 2016 2:47 am

Mire con una sonrisa ladina como tras correrme en su interior me apartaba con brusquedad, pese a que ella sin duda lo había echo antes que yo.
Mordí mi labio inferior provocando mas aun su rabia mientras la devoraba con la vista al empezar a recolocarse la ropa, y casi empiezo a reír a carcajadas cuando con semblante serio empezó a dedicarme una charla que nada tenia que envidiar a la misa de los domingos.
Juro que durante ese tiempo logre desconectar, o eso le hice creer, mientras ahora era yo quien adecentaba mi aspecto para poder salir fuera sin que las doncellas, a las que sin duda ya había provocado, se echaran las manos a la cabeza.

-Vamos, no te enfades, no puedes culparme porque me cueste contenerme frente a tu cuerpo -bromee acercándome a ella seductoramente mientras rodeaba con mis manos su cintura y la acercaba para depositar sobre sus labios un casto beso.
Confieso que me excitaba de sobre manera tomarla de todas las formas posibles, poco me importaba ser cazador o presa siempre que el final fuera el calor que residía entre sus piernas, mas esta vez, era cierto que ambos teníamos que hablar y por suerte no de mi pasado, si no de su futuro..que indiscutiblemente había quedado ligado al mio.

-Mandemos a las doncellas que unan nuestros dormitorios, como bien a propuesto tu padre, y vayamos a comprarme algo de ropa decente, no pienso vestirme con las horteras ropas de tu hermano de por vida
-añadí con un guiño de ojo. -Quizás, y solo si te lo mereces, después, podamos ir a pasear por el lago, una botella de vino, tu, yo y las estrellas. Deja que te cuente ahí  los negocios que he cerrado con tu padre ¿te parece?

Solté su cintura oyéndola maldecir entre dientes, su impaciencia quería saberlo todo ya, y por el contrario mi idea era otra muy distinta, adoraba hacerla enfadar y que quedara así excitada de un modo u otro.
Tome su mano entre risas, sin duda estaba divirtiéndome muchísimo aquella situación y su rostro no hacia mas que acrecentar mis ganas infinitas de ella.

-Pensé que estarías contenta de que hubiera encajado tan bien con tu padre
-no pude evitar al ver sus ojos hundirse en los míos soltar una carcajada. Trate de disimular mi excelente buen humor, pero la verdad, entre el alcohol ingerido y que yo sabia algo que ella desconocía, me sentía pletórico.
Acorte las distancias rodeando su cintura con mis brazos desde atrás.

-Vamos nena, no te enfades -susurré besando con suavidad su cuello.
Pronto sus labios buscaron los míos enredando nuestras lenguas de forma apasionada.
Era algo extraño el modo en el que ambos pasábamos de cero a mil, no negare que esa relacion que empezaba estaba llena de fuego, esa mujer lograba hacerme arder de tal modo que adoraba las brasas, las llamas, y no deseaba otra cosa que metiera mas leña a la incandescente lumbre para seguir ardiendo enredado entre sus piernas.

Subimos al piso de arriba y tomamos las cosas que la dama necesitaba para ir de compras, decidimos que compraríamos la botella de vino antes de ir al lago, así que salimos con premura de aquella casa para llegar a una tienda de un viejo conocido familiar que según ella y pese a la nocturnidad que nos acechaba nos abriría las puertas para nosotros solos y podría allí elegir algo al menos para empezar mis días entre nobles.



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