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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

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Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Vie Jul 29, 2016 2:15 am

Aquella noche la herida me estaba dando menos tregua que nunca, las visiones se solapaban una tras otra incapacitando mi sueño y aumentando la desesperación que las noches en vela provocaban en mi ser.
Hundí las manos en la sien incorporándome del lecho mientras un bufido de ira escapaba de mis labios.
Esa maldita mujer me torturaba día y noche, podía casi sentir su maldito y asqueroso aliento en mi nuca deseando alcanzarme, poseerme, mas podía estar segura de que no le pondría las cosas nada fáciles.

Me alcé colocándome los pantalones y la blanca camisola que sonae al parecer había lavado y dejado plegada en la silla de mi alcoba.
Sonreí mientras negaba consciente de que parecía mas mi madre que una amiga, algún día nuestros caminos se separarían y tendría que abandonar a su cachorro como ella en mas de una ocasión me llamaba.

Coloque los cuchillos entre mis ropas, y el ultimo en mi bota dejando las dos gemelas en la casa, a fin de cuentas, aquella noche solo pensaba ir a ala taberna a beber unas cuantas copas, a ver si el sopor del alcohol me ayudaba a conciliar el sueño aquella noche estrellada donde la luna menguante no presagiaba ataques de licántropos ni otro tipo de eventos inesperados.

No tarde en llegar frente a la concurrida taberna que frente al burdel daba cobijo a los hombres nocturnos que o bien solteros iban a disfrutar de las damas y del alcohol o bien casados hacían lo propio siendo infieles a las mujeres que en casa esperaban pacientes a sus maridos incapaces de ofrecerles los placeres que aquellas experimentadas damas podían darnos.

Mire la taberna encaminándome hacia ella, sin duda, con alcohol me bastaría, yo no era muy partidario de pagar para tener sexo y mucho menos tener que escuchar gemir de forma fingida a una mujer mientras me colaba entre sus piernas.
Eso por no contar que mi cuerpo todavía estaba lo suficientemente maltrecho como para que cualquier movimiento brusco acabara abriendo mi herida.

El interior estaba repleto de gente, hombres en su mayoría, el olor a alcohol, tabaco y otras sustancias se difuminaba por el aire, impregnado también de sudor.
Camine hacia la barra y me senté en uno de los taburetes esperando no ser molestado.
Pedí al mesonero un vaso de whisky irlandés que no tardo en servirme dejándome la botella al lado, creo que mi rostro y que sisee varias veces por el dolor de la herida indicaba que esa botella iría cediendo entre mis labios sin remedio.

Tome el primer vaso de golpe antes de servirme el segundo mientras hundía nuevamente mis labios en su vidriosos cristal para hacer lo propio con la segunda copa que abrasaba como la primera mi garganta a su paso.


Última edición por Agarwaen el Lun Ago 01, 2016 12:11 am, editado 1 vez



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nathan Beckett el Vie Jul 29, 2016 5:15 am

Él, como hombre de buenas costumbres, sí había ido hasta allí para disfrutar del burdel y del alcohol de la taberna. Por eso, tras pasar por el primero, decidió entrar en el segundo. Dos mujeres entraron con él, ebrias, ambas colgándose de cada uno de sus brazos en busca de... ¿Amor? No, dinero. Seguramente pensarían que Nathan era un hombre de clase media o alta, a pesar de que sus pintas normalmente indicasen lo contrario.

Nathan nunca desaprovechaba la oportunidad de recibir cariño, por llamarlo de algún modo, por lo que habló y bebió con ellas en una mesa durante un rato. Obviamente, eran rameras, y él lo sabía. Sabía que, si quería, podía meterse en una alcoba con ellas. Pero ya había tenido un encuentro íntimo hacía menos de media hora y necesitaba recomponerse con algo de alcohol.

Pidió una botella de ron y bebió con ellas durante aproximadamente media hora, acumulándose los vasos vacíos sobre la mesa en la que se encontraban. Fue Nathan el que sintió la necesidad de ir a la barra a por algo más de alcohol, encontrándose con un conocido.  


- Tú por aquí - sonrió, a modo de saludo, alzando un vaso vacío -  - Apúntate a la fiesta -dijo mientras, con la mano, señaló la mesa en la que se encontraban las dos mujeres.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Sáb Jul 30, 2016 1:39 am

Perdí la noción del tiempo allí bebiendo, las jarras se acumulaban una detrás de otra, y aun así no encontraba descanso para el dolor que aquella herida que me abrasaba por dentro y que desquebrajaba mi piel por fuera con cada movimiento.
Un golpe en la espalda me abstrajo de mis pensamientos, allí frente a mi, apareció un hombre, al que según el conocía, mas yo no recordaba, aunque claro en el estado que íbamos los dos cualquiera podía tener la razón.

Así que una sonrisa ebria asomo a mis labios y como si fuéramos amigos de toda la visa nos saludamos con efusividad tambaleándonos.
Me invito a compartir mesa con el y dos amigas ,que se me antojaron guapas, o eso creía pues la vista a veces se me nublaba.
Ambos reímos a carcajadas dispuestos a quemar la noche y pedimos dos botellas de ron para la mesa donde las damas ya animadas nos esperaban.

Paso su brazo por mi cuello y sisee ligeramente por el dolor que acompaño mi gesto mas pronto ese dolor sucumbió haciéndome reír a carcajadas mientras caminábamos tambaleándonos hacia las damas.
-¿Que tal la caza? -pregunté enredando las palabras sin poder parar de reír, pues ni sabia si era cazador, de echo si lo tomaba por la caza de hembras al parecer le había ido bastante mejor que a mi pues a el le esperaban dos mujeres con las que calentar su lecho y a mi ninguna.

Tomamos asiento junto a las mujeres que pronto parecieron no solo interesarse en su acompañante si no también en el desconocido, es decir yo, que acababa de tomar posición y que se peleaba con la botella de ron tratando de abrirla.
Reí cuando la botella sucumbió y llene no de forma muy correcta los cuatro vasos que me parecían ocho mientras todos reíamos.
Tome el mio que apure de un trago mientras una de las mujeres vaso en mano deslizaba su otra mano por mi pecho y bajaba por mis abdominales rumbo a mi entrepierna.
-Vaya, parece que tu amiga quiere guerra -apunté con sorna notando como ni virilidad se alzaba respondiendo a su gesto.

Me serví otro vaso derramando un poco de liquido fuera para volver a apurarlo entre mis labios  de un trago mientras escuchaba al otro cazador, que ahora por lo que contaba si lo era, narrar batallas lejanas y su afición por la tortura de seres sobrenaturales.
Algo que no compartíamos, pues yo prefería matarlos, cuanto mas mejor y la rapidez era mi meta para ser efectivo.
Ambos no parábamos de reír frente a tantas ocurrencias distintas de uno y de otro, mientras las mujeres, tampoco parecían perder el tiempo en acariciarnos poniéndonos a mil mientras bebíamos.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Kaia Andersen el Dom Jul 31, 2016 10:56 am

Apenas llevaba dos días en París, y ya había perdido toda la esperanza de encontrar al vampiro que había matado a mi padre, y cuya pista había seguido hasta la capital francesa desde Noruega meses antes.
Prometí vengarlo y seguir con su legado, pues él también había sido cazador, pero ahora me encontraba sola y cansada en un lugar desconocido y sin nadie en quien confiar.

Buscando información sobre aquellos inmortales de los que muy pocos habían escuchado hablar, topé con información acerca de un joven cazador a los que muchos seres de las tinieblas tenían miedo y respeto. Y tras debatirlo en mi mente, tomé la decisión de conocerlo; quizás podría pedirle ayuda en tan peligrosa misión que ahora se me antojaba difícil de realizar.

Siguiendo su rastro, que no era mucho más fácil de obtener que el del vampiro al que buscaba, me indicaron finalmente que podría encontrarlo en una taberna cercana al hostal donde me alojaba. Así que esa misma noche me aventuré a conocerlo y presentar mis respetos. Tenía una breve descripción de él, pero por lo que me habían contado, resultaba inconfundible.

Llegué a la puerta de la taberna dando un paseo desde mi alojamiento en la ciudad, y abrí la puerta indecisa. El olor a alcohol y a humanidad inundó mis sentidos y una arcada amenazó con echar mis planes a la basura. Finalmente pude controlarme, y con decisión caminé hacia la barra donde tomar asiento y observar al resto de clientes que allí se encontraban; buscando al cazador del que me habían hablado y la única razón por la que estaba allí.

No tardé en encontrarlo y comprobar que no me habían mentido al decir que era inconfundible. Una preciosa sonrisa se formaba en sus labios mientras hablaba y reía junto a otro hombre y dos mujeres cuyo honor parecía distraído.

La mesonera se acercó a mí, y pedí un zumo mientras miraba atenta los movimientos de aquel hombre que me desconcertaba por momentos; igual que mi petición a la mesonera.

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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nimue Dow el Dom Jul 31, 2016 11:57 am

Aquella noche empezaba a trabajar como mesonera en aquella taberna parisina. Esa misma mañana había llegado a Paris después de una larga huida desde Escocia semanas antes, donde había dejado a mi familia sin ni siquiera despedirme.

Me encontraba abatida y desanimada; echaba de menos a mis hermanos y la comodidad de mi hogar, pero el anuncio de mi compromiso con un lobo alfa al que no conocía eran motivos más que suficientes para mi desaparición.
Esperaba encontrar en París un lugar donde esconderme, y poder rehacer mi vida, aunque fuese lejos de los míos.

Los dueños de la taberna habían sido amables conmigo, y me habían aceptado como su nueva mesonera a pesar de mi inexperiencia a la hora de servir las mesas; pues hasta ahora en mi hogar no había tenido que trabajar para subsistir.Muchas cosas deberían cambiar en mi vida; en la que había sido criada entre algodones.

La posadera me indicó una mesa donde recoger los vasos y botellas vacíos; así que cogí mi recién estrenada bandeja y me dirigí hacia allí, mientras observaba a aquellos dos hombres ebrios que acompañados por dos guapas mujeres, parecían estar pasándoselo realmente bien. Cuando llegué a ellos me di cuenta que no eran simples humanos, ambos olían a cazador a la legua, aunque por su lamentable estado, en aquellos momentos no serían capaces ni de matar a una mosca.

- ¿Puedo servirles algo más?-dije con una sonrisa mientras recogía los vasos y botellas ya vacíos que se hallaban sobre la mesa, y los posaba sobre la bandeja para retirarlos, y clavaba mi mirada en los ojos azules de uno de ellos.




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nathan Beckett el Dom Jul 31, 2016 4:23 pm

Nathan había perdido la cuenta de los vasos de ron bebidos, de las carcajadas que habían salido de su garganta y de los minutos que habían pasado desde que el cazador había accedido a sentarse en la misma mesa que compartía con dos rameras. Bueno, llamémoslas mujeres de vida alegre.

¿Qué tal iba la caza? Si se refería a caza de mujeres, diría que bien. Si se refería a caza de criaturas, diría que bien también. ¿Conclusión? Le iba bien. Más todavía en esos momentos, que iba borracho. Todo le parecía bien en esos momentos. Incluso se le contagiaba de vez en cuando la risa de Agarwaen. Sin duda alguna, no era la mejor noche para una caza conjunta, pues ni un cazador ni otro parecía estar en plenas facultades. De igual modo, Nathan no había ido hasta allí con intenciones de cazar otra cosa que no fuera una mujer. Romántico, sin duda, era.  


- Siempre bien, estás hablando con Nathan Beckett, el mejor cazador de mujeres del país. Bueno, no sólo de mujeres - le guiñó un ojo a su compañero de caza, suponiendo que entendería que se refería a la caza de criaturas también. ¿Qué? Si cuando iba sobrio ya tenía el ego por las nubes, ¿cómo iba a tenerlo sino yendo borracho? Además, borracho podía pasar por un hombre agradable y todo - Pues dale guerra... - no pudo evitar contestar, riéndose y refiriéndose a la mujer que no paraba de manosearle.

Estaba intentando centrarse en la mujer que tenía al lado pero, como mal hombre de una sola mujer que era, no pudo evitar fijarse en la recién llegada. Ella era cazadora también, pero eso Nathan no lo sabía. Es más, únicamente había sido capaz de fijarse en el físico. Un físico de muerte, sin duda alguna. Vamos, una mujer de muy buen ver. Y Nathan, como muy poco disimulado que era, no se cortó ni un pelo a la hora de recorrerla con la mirada, de arriba a abajo, analizándola por completo. Le gustaba lo que veía, sí.

Aunque algo más llamó su atención. Bueno, alguien. Otra mujer. Noche de suerte para Nathan. Cuatro mujeres para dos hombres. No estaba mal.

¿Qué era de la mujer que ahora se encontraba en su campo de visión? Una mesonera, al parecer. Y no una cualquiera. Una pelirroja bastante atractiva. ¿Era cosa del alcohol o era real? No lo tenía precisamente claro.


- Por supuesto. Usted - la única diferencia entre un Nathan ebrio y un Nathan sobrio era que el primero resultaba ser algo más agradable, porque en cuanto ser directo y tener el ego subido, era exactamente igual para ambos Nathan - ¿Por qué no se toma un par de horas libres y nos satisface con su presencia? - incluso apartó a la mujer que tenía al lado, manoseándole, para hacerle un hueco a la mesonera. Obviamente, no tenía ni idea de la raza de ésta, sus sentidos estaban un tanto tocados por el alcohol.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Lun Ago 01, 2016 12:10 am

Nathan fanfarroneaba de lo bien que se le daba la caza, y al parecer no solo de mujeres, algo evidente por su compañía femenina de aquel momento.
Moví el hombro molesto, mas por suerte estaba tan borracho que el intenso dolor había quedado solo en eso, en una sensación de quemazón y en un dolor que me asolaba la piel con cada movimiento.

Al menos las visiones de la asquerosa nigromante habían desaparecido y en su lugar tenia la imagen de dos mujeres preciosas que parecían decididas ha hacérnoslo pasar de maravilla.
Las botellas fueron cayendo entre nuestros labios mientras las risas inundaban la taberna de mala muerte que ahora frecuentábamos.

Una mesonera de pelo rojo como el fuego se acerco a recoger la bebida, centre mi mirada en sus ojos, tratando de ver mas allá, puede que estuviera muy borracho, mas notaba algo distinto en ella, algo, que aun no era capaz de apreciar.
Reí cuando Nathan hizo a un lado a la mujer que lo acompañaba pidiéndole no precisamente de forma educada que nos acompañara en nuestro periplo por caer de un coma etílico, y esta que con sus ojos anclados al del cazador parecía dudosa intuía que acabaría aceptando por como mordía su labio nerviosa por la presencia de según yo, mi desconocido amigo, según el, viejos conocidos de siempre.

-Voy a por otras botellas -dije entre risas mostrando a los allí presentes una de las botellas vacías.
Me puse en pie tambaleándome mientras reía sin parar, pronto mis ojos se centraron en esa mujer que desde hacia rato había notado me observaba en silencio, bebía de una copa desde la barra, mas aunque estaba muy atenta a mis movimientos no parecía atreverse a dar el primer paso.
Me apoye en la barra a su lado indicándole a la mesonera que nos trajera sendas botellas de tequila, por supuesto con limón, sal y seis vasitos de chupito.
Esta me miro de medio lado, intuyo que sabiendo que las cuentas no salían, y posiblemente atrebuyendolo a mi estado.
-Se que somos cinco, mas pronto esta dama se unirá a nosotros -aseguré entre risas mientras la mesonera se iba a por la comanda.

-¿Y bien? Lleva un rato mirándome, pero parece un cervatillo asustado ¿por que no se acerca si es lo que lleva media noche deseando? -pregunté de forma descarada mientras observaba la bebida que llevaba en su copa y cuyo color desconocía.
-¿Puedo? -pregunté realmente no se bien porque pues tarde nada y menos en tomar su copa y darle un trago -¿zumo?

Ahora si no pude evitar reír a carcajadas, aquella mujer era un cúmulo de sorpresas, quien en su sano juicio viene a una taberna para beberse un zumo, trate de recomponer las formas, pero la risa escapaba de mis labios una y otra vez, vale que el alcohol no ayudaba en absoluto a controlarme frente a aquella mujer que seguía devorándome con los ojos.
-Vente conmigo y me cuentas que quieres de mi. Obviamente no es besarme, pues eso lo hubieras hecho ya mismo...sabes que no te rechazaría, lo que me da que pensar...que es algo mas importante.

Mi capacidad de análisis estaba bastante sesgada por mi ebriedad, mas aun así, no podía evitar mi condición de cazador y pronto deslice mis ojos por sus manos, me quede serio, en silencio al apreciar que tenia cayos en ellas, mas no los típicos que se tienen por trabajar en el campo, si no por empuñar armas.
Observe mis propias manos y volví a visualizar las suyas, espada si no me equivocaba, mas no pesada, era algo ligero, que podía esgrimir a una o a dos manos.
Alce la vista hundiéndola en sus ojos mientras la deslizaba nuevamente por su cuerpo, mas esta vez para tratar de vislumbrar las armas que tenia en el escondidas, pronto halle la respuesta a mis preguntas, pues aunque bien disimulada, el mango de una katana asomaba a su espalda.
-Cazadora ¿verdad? -aseguré mas que pregunté -entonces lo que deseas de mi, no es a mi -dije convencido -si no mis capacidades como cazador ¿me equivoco?



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Kaia Andersen el Lun Ago 01, 2016 6:38 am

Llevaba ya unos minutos observándolos, sin atreverme a aproximarme. No sabía muy bien qué decirle, ni siquiera si era buen momento para presentarse. Había tratado de imaginarlo tantas veces desde que me hablaron de él, que ahora que podía verlo, todas mis imaginaciones se habían quedado cortas. Me sorprendí embelesada mirándolo, cuando una camarera se acercó a ellos, y tras unas palabras que no conseguí escuchar debido al bullicio del lugar, observé como Agarwaen se levantaba de su asiento y se acercaba hacia la barra, con un paso no muy firme, aproximándose a mí.

Comencé a revolverme en el taburete nerviosa, tratando de concienciarme a mí misma de que aquello era una casualidad, e intentar de mantener la calma antes de que cayese de aquel taburete y quedase en evidencia; hasta que colocándose junto a mí en la barra, y sin parar de reírse pidió a la mesonera que le sirviese de nuevo. Y sin más preámbulos, me acusó de haberle estado observando durante toda la noche. Era cierto que le había estado observando, lo cual decía muy poco de mis cualidades de pasar desapercibida. Me apunté para recordarlo, mejorar este punto en mi adiestramiento.

Curioso por el contenido de mi vaso, preguntó si podía probarlo, y antes de que me diese tiempo a contestar, estaba tragando extrañado y riendose a carcajadas al descubrir que era zumo. Yo no le veía la gracia. Alcé mi ceja mientras lo observaba expectante, planteándome si estampar el vaso contra su cabeza o dejarlo pasar.
Finalmente consiguió calmarse, siguió hablando al mismo tiempo que me observaba con detenimiento. Miraba el movimiento de sus labios con anhelo; cuando fui a buscarle no me imaginaba que pudiese ser tan...atractivo. Aquello me desconcertaba mucho.

- ¿Sois vos, Agarwaen?.- susurré con timidez y el color subía a mis mejillas por haber sido descubierta mirándolo mientras me invitaba a tomarnos unas copas juntos.- Es cierto que estaba observándoos, más no quería interrumpir su velada.

Hice una pausa mientras observaba la mesa donde lo esperaban antes de volver a clavar mis ojos en su perspicaz mirada. Por dios, esos ojos me estaban confundiendo por momentos. Mi respiración comenzó a acelerarse ante su cercanía y di gracias por que no pudiese notar mi nerviosismo.

- Me han hablado mucho de vos, y quería conocerle...- dije con dulzura mientras miraba sus labios sonreír- También venía a pedirle ayuda, pero...se me aventuraba atrevido molestarle con sus amistades. Si lo prefiere podemos hablar otro día.

No deseaba irme; quería quedarme con él y saber porque hasta esos momentos mi ser nunca había reaccionado así con un hombre. Con aquel hombre de sonrisa provocadora y ojos hechizantes, que habían descubierto de mí en unos minutos mucho más que el resto en toda mi vida.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nimue Dow el Lun Ago 01, 2016 9:53 am

Sonreí al ver el osado comportamiento de aquel hombre de ojos azules que saltaba a la vista que había bebido alguna copa de más, cuando sin remordimiento alguno apartó a la dama que lo acompaña a un lado, proponiéndome sin rodeos querer disfrutar de mi compañía. Los ojos de está se clavaron en mi con cara de pocos amigos, y no la culpaba; compartir una presa así no era plato de buen gusto para nadie.

Observé de soslayo mientras seguía recogiendo los vasos vacíos como el segundo cazador se aventuraba a la barra, acercándose a una mujer que llevaba un rato sentada sola en un taburete. ¿Qué acaso aquellos dos no tenían bastante con las mujeres que ya los esperaban deseosas de llevárselos al catre? Tenía mis dudas incluso de que fuesen capaces de satisfacerlas a ellas con su estado de embriaguez.
Volví a centrar mi atención al primer cazador, cuyo porte era digno de un guerrero; no es que yo tuviese mucha experiencia en varones, de hecho no tenía ninguna, pero tenía que reconocer que aquel cazador distaba mucho de los demás hombres que se hallaban en la taberna.

- Lo siento, caballero, pero es mi primer día de trabajo y no me gustaría perderlo.- contesté con una dulce sonrisa mientras miraba a aquel cazador de ojos azules que había conseguido llamar mi atención.- Quizás en otra ocasión.

Terminé de recoger y pasé un trapo húmedo para limpiar el líquido derramado, que no era poco precisamente. El pulso de aquellos dos dejaba mucho que desear; menos mal que no era la encargada de limpiar los baños.

- Si desea algo, no tiene más que decírmelo.- susurré antes de coger la pesada bandeja para volver a la barra, mientras echaba un último vistazo a aquel atractivo hombre aún a sabiendas de que eramos enemigos mortales.- Por cierto, mi nombre es Nimue.

Tendí mi mano para presentarme, sin ser consciente de que aquel acto podía ser osado por mi parte. Pero una parte de mí quería tocarlo, y comprobar si su tacto tendría el mismo efecto en mí que su varonil voz.




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Lun Ago 01, 2016 10:46 am

Sonreí de medio lado cuando mi nombre salio de sus labios preguntándome si yo era el dueño de este.
-Si, soy Agarwaen -dije volviendo a echarme a reír por mi ebrio estado, claro que principalmente reía por lo que se me vino a la cabeza y no decía. Aun recordaba ese zumo que hacia escasos minutos había probado y que la dama aun saboreaba como si se tratase de la bebida mas afrodisíaca del mundo, pues hasta sus mejillas habían adquirido una tonalidad rosada, intuí que por el calor del ambiente o por mi embriagadora compañía.

Haciendo caso omiso a mis carcajadas apunto que había venido en mi búsqueda, y que me necesitaba. Trate de volver a ponerme serio, pues si de verdad me necesitaba es porque estaba muy desesperada, algo que no me extrañaba si de inmortales se trataba.
A mis espaldas la mesonera me advirtió de que ya estaban las bebidas que había pedido, así que volví a hundir mis ojos en los ajenos escuchando como se despedía diciéndome que quizás a la próxima podríamos hablar con mas calma.

Era cierto que estaba demasiado borracho en ese instante para hablar con seriedad de un tema como el que posiblemente le ocupaba, mas ella no parecía dispuesta pese a mis ganas de quedarse conmigo en aquella taberna donde parecía estar completamente perdida.
-Hagamos una cosa -propuse sonriendo -nos bebemos unos cuantos chupitos y soy todo suyo ¿le parece? Puedo acompañarla a casa -susurré acercando mis labios a su oído con picardia -podemos seguir allí esta fiesta que no ha echo mas que empezar, y mañana mas sobrios, podemos hablar de lo que en realidad le preocupa. Diviértase un poco, no creo que eso la mate.

De sobra sabia que esa dama no era como el resto, pues cualquier otra que hubiera deseado meterme entre sus piernas no se hubiera mantenido tan alejada de mi como esta, mas esperaba que aunque daba por sentado rechazaría lo de seguir la fiesta en su casa, al menos aceptara mi propuesta.
La vi pensativa, dubitativa, así que me limite a llevar mi mano a la chaqueta para sacar de esta una pluma.
Tome su muñeca con suavidad y garabatee en ella una dirección, reconozco que los trazos no eran muy firmes, mas el suelo jugaba en mi contra moviéndose como una noria.

-Allí puede encontrarme en otra ocasión mi señora...no deseo tampoco entretenerla mas de la cuenta, quizás alguien la espere y yo haya sido demasiado grosero.
Desvié mis ojos hacia la mesa donde Nathan saludaba a la camarera entre risas mientras las mujeres parecían bastante cabreadas por nuestras repentinas desapariciones.
Tome la bandeja dispuesto a marchar nuevamente hacia la mesa para continuar nuestro periplo de beber hasta no mantenernos en pie, mas antes de irme le dedique una fugaz mirada a la dama cargada de intención ,esperando que esta fuera suficiente para hacerla cambiar de opinión y que se quedara conmigo al menos unas horas mas.

Sisee en el momento en que la bandeja se volcó ligeramente rozando mi hombro dibujando en mi rostro el dolor abrasivo que durante toda la noche había ocultado. Mire la manga de mi camisa, que de nuevo se tornaba ligeramente carmesí.
-Joder -gruñí molesto antes de hundir mis ojos en la cazadora.
Volví a equilibrar la bandeja dispuesto a seguir mi camino para beber hasta olvidarme de la maldita herida y como no de la zorra que me ha haba echo y que ahora de nuevo resonaba como un demonio en mi cabeza repitiendo aquellas palabras que como una promesa se apoderaban de mi ser.
-Nos vemos preciosa -le dije -ten cuidado con las emociones fuertes, me han dicho que pueden ser mortales -bromee guiñándole un ojo



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nathan Beckett el Mar Ago 02, 2016 6:51 am

El cazador con el que estaba hablando antes había desaparecido, al parecer para hablar con otra de las chicas del local. No le dio mayor importancia porque él solía hacer lo mismo, aprovechaba cualquier oportunidad para hablar con una dama, independientemente de que fuera dama o no. Bueno, salvo que dicha dama tuviera más pelo que él o no tuviera dientes. Porque, aunque no lo pareciera, Nathan era bastante selectivo en ese aspecto.

Pero, bueno, centrémonos en la mesonera. Al fin y al cabo, Nathan estaba más que centrado en ella en esos momentos. Tenía una apariencia mucho más joven e inocente que él, pero no se le ocurrió pensar en esos momentos que las apariencias normalmente engañaban.

Chasqueó la lengua, sin disimulo alguno, cuando la pelirroja denegó la oferta de sentarse junto a él. Igualmente, siguió todos y cada uno de los movimientos de la joven, en silencio. Ni siquiera se le pasó por la cabeza que a ella pudiera intimidarle el hecho de que fuera tan directo o poco discreto a la hora de observar.


- Hablaré con el dueño de la taberna, si gustáis, para que no hayan represalias. Y tendréis a un cliente contento - no pudo evitar decir, con una sonrisa característica suya, pícaro y juguetón.

Agarró la mano que le tendió y se la acercó a los labios para depositar un breve y suave beso sobre ésta. Pocas veces Nathan era tan delicado. Probablemente fuera por el alcohol. O probablemente fuera un intento de encandilarla.


- Nathan Beckett, un placer - qué educado era cuando quería, ¿eh?



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Kaia Andersen el Mar Ago 02, 2016 9:11 am

El cazador escuchó mis palabras mientras explicaba la razón de mi presencia en aquel lugar donde estaba claro que no encajaba; juraría que hasta intentó conseguir esa serenidad que la embriaguez no le permitía.
Tras confirmarme que él era la persona a quien yo buscaba, se acercó íntimamente a mi oído susurrándome una proposición delirante y llena de matices escondidos con los que lidiar. La proximidad de su cuerpo me sobresaltó, y tuve que tragar saliva en un instante en el que pensé que dejaría de respirar por sentirlo tan cerca.

No sé que clase de mujer se pensaba que era, pero desde luego no de esas que llevan a un desconocido a su casa para pasar la noche; y aunque no quería irme, aceptar su propuesta y compartir copas en aquel momento podían ocasionar confusión y malentendidos.

El cazador debió de ser consciente de mi desconcierto, pues tomando mi mano con cuidado, escribió en el dorso de mi muñeca una dirección con una pluma que no me había percatado de donde la había sacado. Traté de descifrar aquella letra cuando soltó mi mano; mirándola desde diferentes ángulos, pero nada, no había manera. Supuestamente era el lugar donde podría encontrarle para poder hablar me explicó, añadiendo después que no quería entretenerme si me estaba esperando alguien.

- Gracias por la dirección.- susurré aún a sabiendas que tardaría más en descifrar aquellos garabatos que en encontrar yo sola al vampiro por el que estaba en París.- Y no se preocupe, no tengo a nadie que me espere.

Me sorprendí a mí misma cuando esas palabras salieron de mi boca, perdiendo totalmente la voluntad sobre mis actos. Era como si necesitase dejarle claro que no había otro hombre en mi vida que me esperase en casa. Tomó la bandeja donde la mesonera le había preparado las bebidas por él solicitadas, y se volvió para mirarme, de tal forma que mi corazón dio un brinco, y di gracias de que no fuese un inmortal que pudiese escuchar sus ajetreados latidos. Suspiré con disimulo mientras la tentación hecha cazador seguía con la mirada fija en mí.
La bandeja se tambaleó en sus manos, y vi la excusa perfecta para quedarme un rato más en su compañía sin que pareciese que mis intenciones eran otras que ayudarle.

- Déjeme que os ayude a llevarla hasta la mesa.- dije acercándome a él y colocando mis manos sobre las suyas.- Mi pulso ahora mismo es más estable que el suyo.

Hundí mis ojos en los suyos, buscando la razón de por qué aquel hombre me inquietaba de esa manera; de porque el simple roce de sus manos me hacían estremecer, y sobre todo, la razón de por qué necesitaba permanecer a su lado, cuando lo más lógico sería marcharme y buscarlo en otro momento más adecuado



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nimue Dow el Mar Ago 02, 2016 11:30 am

El cazador seguía todos mis movimientos como si tratase de aprender alguna pauta o patrón en ellos, acto que no hacía otra cosa que ponerme más nerviosa todavía ante su presencia.

Tomó mi mano con suavidad, y con un gesto que me hizo ruborizarme, me besó el dorso de la misma antes de presentarse. Nathan, dijeron aquellos labios que no podía dejar de mirar.

Juraría que dejé de respirar en aquel preciso momento en el que nuestras pieles se encontraron; jamás había osado tocar a un hombre, más que a mi hermano cuando peleábamos para divertirnos. Y por supuesto nunca había permitido que ningún otro me tocase a mí. Pero el roce de su piel me desconcertó. ¿Cómo era aquello posible? ¿Cómo en apenas unos minutos aquel cazador había conseguido llamar mi atención de esa manera, cuando otros no lo habían conseguido en toda mi vida?

- No sé si eso sería justo para los demás mesoneros, el local está a rebosar.- susurré tratando de poner distancia mientras me aclaraba ante todo lo sucedido.- Aunque si lo desea, solo estaré aquí un par de horas hoy; quizás luego podamos tomarnos algo.

Loca; me había vuelto totalmente loca. En algún lugar del trayecto había perdido mi raciocinio y no me había dado cuenta. ¿Pero cómo se me ocurría decirle aquello a un cazador? ¿Acaso quería terminar siendo la alfombra a los pies de su cama?
Cama...maldición; mi mente desvariaba; iba de una imagen a otra, y mi cuerpo comenzaba a reaccionar. Suspiré nerviosa por no poder controlar mis pensamientos; pensamientos que no eran precisamente los deseados en una loba alfa que debía salvaguardar su virginidad hasta el matrimonio, aunque claro, teniendo en cuenta que yo no pensaba casarme...

- Si me necesita llámeme, ¿de acuerdo?.- susurré mientras notaba el calor en mis mejillas, percatándome que todavía tenía mi mano cogida por la suya; soltándome con cuidado para no parecer asustada, me marché apresuradamente a la barra para no decir ni hacer más tonterías.

Mientras tanto, no perdía de vista a aquel cazador que había conseguido enturbiar mis pensamientos y vigorizar mi espíritu.




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Mar Ago 02, 2016 12:56 pm

Sus manos se posaron en la bandeja pegadas a las mías cuando vio que mi pulso se tambaleaba ligeramente arrastrando con el la bandeja.
Reí divertido al escuchar sus palabras mientras la cercanía entre ambos volvía a enredar nuestro aliento en uno.
-Debí haber bebido zumo -apunté entre risas sujetando el peso de la bandeja, mas dejando que la dama tuviera una escusa perfecta para acompañarme hasta la mesa donde mi amigo, o no, el cazador me esperaba con su aren de mujeres.

Deje hacer la bandeja a rebosar de bebidas en la mesa mientras miraba a la tabernera que aun seguía tonteando con mi amigo y no haciendo su trabajo.
-Anda siéntate un rato con Nathan, ya he servido yo la mesa -bromeé, aunque en el fondo cierto era que le había ahorrado el trabajo de servir a nuestra mesa.

Tome asiento en mi silla sin despegar los ojos de la cazadora que me había acompañado hasta allí y que ahora incomoda creo que deseaba irse a toda velocidad sin mirar atrás.
Tire de su mano sentándola sobre mi regazo, gesto que la mujer de mi lado debió tomar como un insulto pues su cara de pocos amigos era mas que evidente.

-Vamos cazadora -susurré acercándole un vasito que serví con tequila -uno y nos vamos.
Tome la sal y lamí el dorso de mi mano poniendo sobre esta un poco de los blancos granos que quedaron ahí pegados.
La cazadora no me quietaba el ojo de encima, así que con un divertido gesto y sin dejar de reír, hundí mis ojos en los ajenos lamiendo la sal, para seguidamente llevar el tequila a mis labios y apurarlo de un trago.
Me relamí cogiendo el limón para aplacar aquel calor que me subía y lo mordí refrescando de inmediato mi garganta.
-Te toca -le susurré hundiendo mis labios entre su pelo para alcanzar su oído.

Lleve una de mis manos al mango de la katana que sobresalía a la espalda y lo roce con mis dedos sintiendo la calidad de la piel que lo recubría, sin duda era un arma excelente.
-Vaya, una katana -susurré en su oído acercándome nuevamente -quizás en otra ocasión en que mi juicio no este nublado por el alcohol podamos practicar un poco, me excita la idea de un mano a mano contigo.

Reí por lo sumamente sexual que había sonado aquellas palabras, mas mentiría si decía que no me excitaba la idea de un mano a manos en el lecho de cualquier habitación donde nuestros cuerpos quedaran enredados en uno solo.
Pose mi frente en su hombro, la verdad es que no solo el alcohol estaba pasándome factura, la herida no me daba tregua, el dolor se acentuaba y posiblemente la falta de reposos de los últimos días no ayudaba en nada a mi recuperación ,si es que esa posibilidad existía.
Las visiones me asolaban sin darme descanso, así que la falta de horas de sueño se unia al sopor de la borrachera.
-El ultimo y nos vamos -susurré de nuevo entrecerrando los ojos




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nathan Beckett el Mar Ago 02, 2016 3:53 pm

¿Desde cuándo a él le daba por ser simpático y agradable? Ah, sí, desde que se había bebido dos botellas de ron. Ebrio era más fácil de tratar, sin duda. Al menos así no se llevaba guantazos por parte de las mujeres, debería emborracharse más a menudo.

La mesonera no parecía muy por la labor de sentarse a su lado, aunque en el fondo parecía que se moría de ganas. Extraño, sí, aunque seguramente se resistiese por querer conservar sin problemas su puesto de trabajo. Nathan no entendía de problemas o responsabilidades ajenas, ni siquiera entendía los suyos la mayor parte de las veces. Así que simplemente se quedó con el final de la frase de Nimue porque, al fin y al cabo, fue lo que más le gustó a él. 


- Está bien, como gustéis. Os esperaré al final de vuestro turno, pues -  obviamente, Nathan seguía sin saber que estaba tratando con una especie no-humana. ¿Con ese cuerpo cómo iba a pensar que se trataba de una licántropa? Él sentía odio y asco hacia criaturas sobrenaturales. Y en esos momentos sentía una atracción tremenda hacia la pelirroja, seguramente por eso no pensó en que se tratase de un ser distinto a él.

El otro cazador parecía querer echarle una mano con la chica, pues bromeó con haber servido él las mesas. Nathan trató de no reírse de forma divertida y clavó su mirada en la de Nimue. Sin embargo, ésta abandonó la mesa y continuó con sus tareas.

El cazador no le quitó ojo, al igual que ella a él. Por su mente pasaban mil y una imágenes no aptas para menores de edad mientras, prácticamente, la devoraba con la mirada. No podía evitar no hacerlo.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Kaia Andersen el Mar Ago 02, 2016 5:23 pm

El cazador bromeó con el hecho de estar ebrio apuntando que debía de haber bebido lo mismo que hasta instantes antes estaba bebiendo yo. No sabía si aquel era su método de quitar hierro al asunto, o es que trataba de cortejarme de una forma poco corriente; quizás pronto lo descubriría.
Sin soltar ninguno de los dos la bandeja, llegamos hasta la mesa donde minutos antes estaba sentado junto al otro cazador y aquellas mujeres, cuyos rostros habían cambiado bruscamente por la actuación de aquellos dos hombres que las habían ignorado para salir a la caza de dos nuevas presas, entre las que estábamos la mesonera y yo.
Aquella mesonera de cabellos rojizos sonrió timídamente y se marchó con un poco de prisa ante el comentario de Agarwaen, aunque se notaba a la legua  su reticencia de separarse del otro cazador, con el que llevaba un rato hablando; y como bien decía el hombre con el que había llegado hasta la mesa, no precisamente sobre las bebidas que iban a tomar.
Agarwaen se sentó y antes de que pudiese arrepentirme sobre mi atrevimiento acercándome a su fiesta privada, me asió de la muñeca sentándome sobre él. Sentí como mi corazón se salía del pecho al sentirlo tan cerca.
Me sorprendí cuando me tendió un vaso con aquel licor que acababa de servir para ambos, y me animó a hacer lo mismo con él. Observé con curiosidad al cazador siguiendo un ritual para beberse aquello, tratando de aprender el procedimiento si debía repetirlo después, pero cuando su lengua pasó por segunda vez por el dorso de su mano, sentí como me excitaba aquel premeditado gesto.
Fijé mi mirada en sus labios mientras con una sonrisa divina se tomaba aquel líquido transparente, mordiendo después un limón. Entre abrí la boca dejando escapar un leve suspiro; preguntándome como era posible que un gesto tan común pudiese convertirse en algo sensual y provocador en él.
Pero fue cuando me susurró al oído que había llegado mi turno cuando me perdí en el roce de sus labios en mi piel, mientras su aliento rozaba mi cuello provocándome un escalofrío que me hizo estremecer.
Cogí el vaso y la sal, sin saber muy bien que hacer, tratando de concentrarme en imitar sus movimientos, cuando de nuevo el cazador se acercó a mi oído y mi concentración se desvaneció como la bruma matinal. Tocando el mango que sobresalía de la katana que portaba a mi espalda, me propuso practicar en otra ocasión en la que estuviese sobrio; pero fueron sus palabras "mano a mano" y la cercanía de su cuerpo, las que me hicieron imaginar infinidad de posibilidades de cómo podíamos practicar juntos.
- Está bien, el último y nos vamos.- susurré mientras clavaba mis ojos en los suyos al tiempo que lamía el dorso de mi muñeca para echar la sal, como había visto hacer segundos antes.
Un brillo distinto apareció en ellos, y yo continué con lo recién aprendido, lamiendo de nuevo con lentitud la sal de mi mano, mientras mantenía nuestras miradas conectadas. Tomé el vaso y de un trago me bebí el contenido, guiñando los ojos al sentir como me abrasaba la garganta, pensando que sólo sería una y nos marcharíamos. Mordí el limón con premura, ante la sonrisa del cazador; que acostumbrado a aquello debía parecerle ridícula mi expresión.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nimue Dow el Mar Ago 02, 2016 6:07 pm

El cazador que se había marchado minutos antes, regresó junto a una mujer que algo me decía que era del mismo gremio; aunque parecía joven e inexperta. ¿Qué era aquello?¿La taberna de los cazadores? Menudo atino había tenido al pedir trabajo allí.

Suspiré resignada no solo por sentirme amenazada, si no por el hecho de tener que alejarme del cazador; sabiendo que si Nathan todavía no se había percatado de mi naturaleza, sí podrían hacerlo los otros dos; aunque viendo como actuaban era más probable que acabasen aquella noche en la cama juntos que de cacería.

Asentí ante la propuesta de Nathan de esperarme al final del turno; cosa que me inquietaba y satisfacía a partes iguales. Lo dicho; mi cordura había desaparecido. Aunque también cabía la posibilidad de que éste se olvidase o cayese redondo al suelo antes de cumplir con su proposición, que algo me decía que no sería inocente.

Me apoyé en la barra, dejando las copas de su mesa vacías, mientras disimuladamente miré  de reojo de nuevo hacia la mesa que acababa de dejar,cubriéndome con mi hombro para no se descubierta ; necesitaba saber si él todavía me observaba o por el contrario volvía a sus quehaceres con aquella mujer que había apartado minutos antes para hacerme un hueco a su lado. Sonreí al recordar la escena y la cara de ella, pero mayor fue mi satisfacción cuando me percaté que los ojos de Nathan seguían fijos en mí.

Sacudí mi melena de modo sensual y empecé a hablar con otra mesonera. Minutos después me acerqué a servir otra mesa donde un par de hombres exigían dos jarras de cerveza negra a viva voz. Dejé las bebidas sobre la mesa, pero cuando me dispuse a recoger los vasos vacíos uno de ellos me cogió de la muñeca con fuerza, impidiendo mi marcha.

Todavía no sé por qué lo hice, podía defenderme yo sola de aquel desgraciado, más inconscientemente mis ojos buscaron los de Nathan en señal de auxilio.




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Miér Ago 03, 2016 1:20 am

No pude evitar echarme a reír cuando vi a la cazadora rasgar sus preciosos ojos por el fuerte sabor del licor. Como una niña se apresuro a llevar el limón a sus labios para calmar así la garganta que en ese preciso instante debía abrasarle.
-Parece que ha llegado la hora de marcharnos -susurré acercando mis labios a los suyos. Ahora, húmedos por la bebida se me antojaban realmente apetecibles, entreabrí mi boca dejando que su aliento golpeara en ella entremezclando nuestros alientos en uno.

A escasos milímetros de tocar el cielo escuche vocear a un tipo gordo y posiblemente tan ebrio como nosotros que al parecer no solo esperaba aquella noche alegrarse con la bebida si no que como premio también deseaba compartir lecho con la posadera.
Saque de mi bota el cuchillo con una picara sonrisa en mis labios que la cazadora no se bien como interpreto.
-Odio que me interrumpan -aseguré con cierta chulería mientras lanzaba ese cuchillo de forma tan certera que rasgo la mano del hombre forzando a soltar a la pelirroja que buscaba con sus ojos a mi compañero.
La manga del gordo quedo clavada a la mesa, con mi puñal haciendo añicos la tela de esta.
-Nathan te importaría acercarme el cuchillo cuando acabes con el -susurré volviendo mis ojos hacia la cazadora con total indiferencia por lo ocurrido para acercarme precipitadamente hacia los jugosos labios que me llamaban a gritos tan cerca de mi rostro que creí enloquecer.

Sus rostro por el contrario parecía sorprendido por ese gesto, como si no esperara que mi puntería fuera tan sumamente certera, quizás porque la cantidad de alcohol en sangre era demasiado elevado, o porque apenas mire para lanzar ese cuchillo.
Reí frente a su rostro, relamiendo mis labios frente a los suyos.
-A veces solo hay que dejarse llevar -susurré rozando el filo de mi boca con la ajena -eso y llevar desde los cuatro años lanzando cuchillos.

Desde luego lo segundo ayudaba muchísimo, al contrario de la mayoría de cazadores que trágicas historias los habían llevado a odiar a los sobrenaturales y por ello dedicaban su vida a enfrentarse a ellos para proteger al mundo de sus desgracias.
Yo fui engendrado para la batalla,vine al mundo para proteger a los humanos de estos seres que como la peste se servían de la humanidad matándola a su antojo.
Eran una plaga que mi linaje se encargaba de erradicar desde tiempos inmemorables.

Reí de nuevo desviando mis ojos hacia el cazador que tambaleándose se alzaba de la mesa camino a dar la lección correspondiente al gordo que aun luchaba en la mesa por soltarse del agarre de mi cuchillo.
-No le durara ni un asalto -aseguré entre risas mientras deslizaba mis manos por la cintura de la dama que había acaparado toda mi atención.

Sentía como su piel se erizaba bajo el contacto de la mía, era extraño, sentía como se excitaba por mi cercanía, mas del mismo modo podía notarla reacia ligeramente a mis caricias, supongo que asustada, era la palabra correcta.
-¿Me temes? -pregunté hundiendo mis ojos en los suyos.

Allí estabamos ambos, en un tira y afloja en el que nuestros labios se rozaban con deseo, mas seguíamos manteniendo la pequeña distancia que separaba la tentación de la devoción, moría por presionar su boca con la mía, de introducir mi lengua para saborear cada recóndito espacio de la suya, mas,allí anclados el uno frente al otro, seguíamos jugando al juego de la seducción.
-Me estas volviendo loco -apunté contra sus labios




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nathan Beckett el Miér Ago 03, 2016 5:04 pm

Como ya había mencionado, Nathan no le quitaba el ojo de encima a aquella mesonera. Seguía todos sus movimientos mientras se terminaba la copa que tenía delante, las escasas gotas de ron que habían quedado al fondo. Entre que iba borracho y se había propuesto llevarse a la cama a aquella pelirroja, no era de extrañar que no pudiera en esos momentos fijarse en algo más de su alrededor.

Fue a los pocos minutos cuando la escena cambió por completo, observando de lleno cómo un hombre la agarraba con a saber qué intenciones. Bueno, Nathan se imaginaba esas intenciones. De normal, le habría dado igual porque él no se preocupaba por nadie más que él mismo. Pero aquella pelirroja era suya, al menos aquella noche. Y cuando Nathan se proponía algo entre ceja y ceja, lo conseguía.

Por esa razón se levantó de su sitio y se dirigió a la mesa en la que se encontraba el grupo de hombres junto con Nimue.


- Págate una ramera - fue lo único que dijo antes de impactar con todas sus fuerzas uno de sus puños contra la nariz del hombre que sujetaba a la chica.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Kaia Andersen el Jue Ago 04, 2016 5:49 am

Agarwaen sonrió ante mi terrible actuación, acercando de pronto sus labios a los míos y susurrando que había llegado el momento de marcharnos; dejándome casi sin respiración mientras notaba como su aliento se mezclaba con el mío, quedándonos ambos a escasos milimetros el uno de otro.

Lo más asombroso de todo es que era incapaz de alejarme de él; aun a sabiendas de que no era propio de mí dejarme engatusar por un desconocido.
De pronto, un alboroto a mi espalda desvió la mirada del cazador que con una sonrisa increiblemente seductora, sacó un cuchillo de la bota, que lanzó sin mirar sobre un hombre orondo que estaba molestando a la mesonera que minutos antes atendía nuestra mesa. Me quedé perpleja ante aquel gesto arrebatado por una parte y certero por otra.

Agarwaen volvió a centrar su atención en mis labios, y con ese gesto, acelerando mi corazón por momentos, pues me encontraba perdida ante él, pegó nuestros labios de tal forma que al susurrarme algo sobre "dejarse llevar" rozó los míos, mientras yo soltaba el aire poco a poco, tratando de contener aquellas extrañas ganas de juntarlos y fundirnos en un beso.

Noté como el otro cazador se ponía en pie para auxiliar a su amiga, pero mis ojos eran incapaces de mirar a otro sitio que no fuese a los ojos de Agarwaen, sus labios, su olor me embriagaba por completo. Todos mis sentidos estaban puestos en él, en su cercanía, en el calor que emanaba su cuerpo bajo el mío.

Sus manos recorriendo mi cintura provocaron en todo mi ser una excitación y escalofrío que no pude controlar. Mi cuerpo me pedía más, pero mi mente me exigía calma. Y de pronto su pregunta.- "¿Me temes?".

- No es temor lo que siento.- susurré mientras nuestros labios permanecían casi unidos, y él me confesaba volverlo loco.- Con vos me siento perdida.

Cuanta verdad encerraban aquellas palabras, aunque en realidad lo que deseaba era perderme en esa mirada, perderme en sus labios y como bien había dicho él, deseaba dejarme llevar. No quería moverme de allí. Quería ser capaz de juntar nuestras bocas para hacerlas una sola. Pero me daba miedo. Miedo de no hacer lo correcto; de perderlo con mis actos. De que pensase que era una cualquiera que se dejaba seducir ante el primer contacto.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nimue Dow el Jue Ago 04, 2016 6:22 am

Sin apartar mi mirada asustada de Nathan, que se levantó en cuanto nuestros ojos se encontraron, sentí como la hoja de un cuchillo pasaba volando mientras sesgaba la ropa de aquel hombre que me retenía contra mi voluntad, dejando su camisa clavada junto al cuchillo en la mesa. Busqué al dueño de aquel certero tiro, encontrando que era el otro cazador que tenía a la dama rubia sobre él, el que había intervenido de aquella manera tan sorprendente.

Observé como Nathan se acercaba a mí con un paso poco equilibrado, pero con los ojos llenos de rabia. ¿Por qué le resultaba tan insultante que otro hombre quisiera algo de mí si apenas nos conocíamos? Reconozco que aquello era lo que buscaba, que aquel cazador de ojos azules saliese en mi auxilio, aún a sabiendas de que sería capaz de cogerlos a ambos por el cuello y estamparlos contra la pared. Pero no era el caso; Nathan se acercaba y mi deseo por él aumentaba con cada paso que daba.

Fueron sus palabras las que me dejaron un poco confundida cuando llegó hasta mí, enarqué una ceja sin comprender muy bien el significado de aquello que decía; "Págate una ramera", le escupió al hombre que me sujetaba todavía con fuerza antes de asestarle un puñetazo certero contra la nariz de aquel pobre desgraciado, que dejó de zafarme la muñeca para tocarse la nariz sangrante con ambas manos, mientras caía al suelo vociferando improperios.

Sin un momento de premura cuando me sentí liberada de mi captor, me coloqué entre Nathan y aquel hombre que dudaba que fuese un peligro para nadie; coloqué mis manos sobre su pecho mientras con delicadeza empujaba de él para apartarlo de la pelea, y mis labios se acercaban a los suyos.

-Gracias por ayudarme, no sé que hubiera hecho sin vos.- susurré con una melodiosa voz, sintiendo bajo mi mano el palpitar de su acelerado corazón. Seguramente si él no hubiese estado allí los dientes de aquel hombre estarían esparcidos por el suelo, pero seguro que el final de la noche no hubiese sido el mismo.

Llegamos a una de las paredes de la taberna, mientras nuestros cuerpos se mantenían juntos, sin hablarnos, solo manteniéndonos la mirada a escasos centímetros uno de otro. Mientras nuestra respiración se entremezclaba y en esos momentos no había nadie más en aquella taberna.




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Agarwaen el Jue Ago 04, 2016 12:52 pm

Nuestros labios incapaces de separarse, mas tampoco de juntarse se mantuvieron en con esa abrasadora distancia, mientras sus susurros sobre mi boca me hacían enloquecer.
-entonces, si no es miedo lo que te provoco ¿que es? Pregunte divertido, mas bien sabia la respuesta, me deseaba, como yo deseaba su cuerpo en ese preciso instante en que la cordura no alimentaba mi cuerpo, mas bien todo lo contrario.

El sonido del puñetazo de mi amigo el cazador reson0o en la taberna, que por unos minutos se quedo en tétrico silencio, mientras el alarido perturbador del gordo daba el pistoletazo de salida para el resto de contiendas.
Vi de reojo como dos hombres se ponían en pie, tense el gesto, algo que obviamente percibió la cazadora, uno llevo su mano a la cintura, no tarde en vislumbrar escondido un arma de fuego, no alcanzaba a ver con exactitud de cual se trataba, mas sin duda ese acero pertenecía a un cañón, en mi opinión pequeño, posiblemente una pistola de corto alcance.
-Métete bajo de la mesa -le susurre contra sus labios mientras la empujaba hacia abajo.

Dude si por un momento y en mi ebrio estado dudaría de que lo que yo esperaba de ella era eso que tenia que haberle pedido a las otras dos damas que nos acompañaban, que sin duda eran de vida alegre.
El otro llevaba una ballesta, que dejo ver sacándola del abrigo sin contemplaciones y dirigiéndola hacia mi compañero, que arrastrado por la dama pelirroja se metía en una zona oscura.

Tome una de las dagas que aun me quedaba y la lance al tiempo que me ponía en pie, fui lo suficientemente rápido como para impactar con su brazo desviando así el primer virote que sin duda hubiera acertado de lleno en Nathan.
Corrí hacia allí, saltando por encima de una de las mesas, lanzándome sobre el segundo hombre, que sacaba su arma de fuego mas sin tiempo de dispararla, ambos caímos rodando sobre el cementado suelo.

Posiblemente este no era le mejor estado para una pelea, herido y borracho tenia las de perder, mas, llevaba en el campo de batalla desde antes que mi mente pudiera recordar que hizo otra cosa en su infancia, así que, una pelea en un bar, ni me asustaba ni me preocupaba.
Forcejeamos durante unos minutos hasta que la pistola se perdió por debajo de una de las mesas que entre el griterío de la gente quedo desalojada.
Pronto empezaron los puñetazos, sentía la herida abrasando mi interior, como si la violencia ejercida la encendiera, como si la ira de mi cuerpo la alimentara.
Pronto me vi como un animal sobre ese tipo pegándole puñetazos sin parar, no se en que punto perdí la razón, solo se que mis puños estaban llenos de sangre y su rostro desfigurado.

Abrí los ojos como si la cordura me hubiera invadido en ese preciso instante, o quizás fueron las manos de alguien que me tomaban por el pecho apartándome de aquel hombre casi muerto.
No se bien como pero poco a poco fui recuperando la calma, tomando aire mientras las visiones volvían a mi cabeza, aquella nigromante encapuchada reía repitiendo esas palabras que yo tanto odiaba.
Cerré los ojos perdido, ¿que me había pasado? Era como si no fuera dueño de mi mismo, como si algo se hubiera apoderado de mi voluntad no permitiéndome parar de pegarle aun cuando sentia que estaba medio muerto.

-Necesito salir fuera -apunté mirando mis manos ensangrentadas.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nathan Beckett el Lun Sep 19, 2016 12:06 pm

El encuentro con el grupo de hombres no terminó bien, no al menos para ellos, pues Nathan también acabó con las manos manchadas de sangre. Alguna que otra herida, pero nada grave. La peor parte se la llevó el resto, claramente.

No tenía muy claro cómo había transcurrido todo, ni cómo volvió todo a la normalidad poco a poco. El cazador se había cegado por la rabia de un momento a otro y no lograba recordar en esos momentos cómo había empezado ni cómo había llegado hasta ese punto. Sin embargo, le daba un poco igual en esos momentos. Prefería centrarse en la chica de antes, así que se acercó a ella una vez tuvo oportunidad.
 

- No tenéis que darme las gracias - susurró él también una vez pudieron quedarse a solas Nimue y él. El cazador no perdió la oportunidad y aprovechó el momento, juntando sus labios con los de ella, de golpe, completamente de improvisto. Él no era de los que se quedaban con las ganas de hacer algo. Y por eso la besó. Procuró alargar el beso lo máximo posible, todo lo que ella quisiera permitirle, para finalmente separarse - Debo marcharme, os esperaré al final de vuestro turno si podéis, en la callejuela de al lado - fue lo último que dijo antes de desaparecer de aquella taberna.  



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Kaia Andersen el Lun Sep 19, 2016 1:31 pm

Agarwaen reía sin moverse un ápice, manteniendo aquella posición en la que ambos deseábamos besar y ser besados, pero que ninguno osaba a dar el primer paso. De sus labios salió aquella comprometedora pregunta que no sabía como contestar. Era incapaz de decirle que provocaba en mí porque ni yo misma lo sabía.

El gesto del cazador se tensó de golpe, instándome a esconderme debajo de la mesa como si en ello fuera mi vida. Obedecí mientras él mismo me bajaba de su regazo, metiéndome entre sus piernas, desconcertada y cohibida por su acción.

Se puso de pie como un resorte, y salió disparado hacia la zona donde minutos antes había comenzado aquella contienda que yo había dado por finalizada cuando el otro cazador le había propinado un golpe en la nariz de aquel indeseable, para desaparecer poco después con aquella mesonera agradecida por su heroica acción.

Escuché asustada el sonido de un cuchillo cortar el aire, una flecha impactando en la pared y cayendo al suelo, los gritos de los clientes que ahuyentados por la pelea salían del local despavoridos, pero cuando más se me encogió el corazón fue al no escuchar la varonil voz de Agarwaen por ningún lado.

Asomé la cabeza de debajo de la mesa; necesitaba comprobar que se encontraba bien. Con el alma en vilo y una fuerte presión en el pecho, me puse en pie, mientras inconscientemente desenvainaba la katana que portaba en la espalda. No permitiría que nadie le hiciese daño, aunque con mi inexperiencia fuese lo último que hiciese en aquella taberna.

Dirigí mi mirada hacia el lado opuesto de donde salía la gente corriendo, y volviendo a guardar la espada en su funda, salí corriendo hacía él. Agarwaen se encontraba sobre un hombre medio muerto al que no paraba de golpear, como si dejarlo inconsciente no fuese bastante para él. El que suponía que era el compañero de éste, miraba incrédulo incapaz de mover ni un dedo.
Lo miré con rabia y dirigiendo la mirada hacia la empuñadura de mi katana, conseguí que saliese corriendo con el resto de clientes que quedaban en el local.
Me arrodillé al lado de Agarwaen, colocando mis manos sobre su pecho para hacerle reaccionar. Su ropa y sus manos estaban cubiertas de sangre; aunque para mi alivio, la sangre no era suya si no de aquel hombre inconsciente.

- Agarwaen, vamos.- susurré mientras trataba de buscar su mirada perdida en algún lugar de su interior. Sujeté su brazo con ambas manos para tirar de él y ponerlo en pie, mientras escuchaba su ruego.- Te sacaré de aquí, confía en mí.

Necesitaba ahora más que nunca volver a verlo como minutos antes, sonriendo, provocandome con esa sonrisa tan cautivadora que poseía; sentir sus labios de nuevo cerca de los míos. Asustada y perdida otra vez, conseguí levantarlo mientras comprobaba con mis manos temblorosas que no lo habían herido por ninguna parte.



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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

Mensaje por Nimue Dow el Lun Sep 19, 2016 4:47 pm

Los hechos se sucedieron con rapidez; el otro cazador que se encontraba en la mesa no dudó en enfrentarse a uno de los asaltantes que portaba un arma. La taberna se sumió de pronto en el caos más absoluto, donde los gritos, las copas cayendo al suelo y la sangre se esparcían por doquier. Los cazadores se entregaron con saña a aquellos hombres que no olvidarían el resto de sus vidas como tratar a una dama. Menudo primer día de trabajo, si no me echaban sería un milagro; eso o que nadie en su sano juicio trabajaría en aquella mugrosa taberna, pensé.

Nathan se acercó de nuevo a mí, orillando su cuerpo al mío como si nada hubiese pasado; como si el tiempo se hubiese parado durante unos instantes, y pudiese retomar la situación allá donde la había dejado.
Sentí como su aliento golpeaba mis labios, como su cercanía dejaba ver sus intenciones, y como su boca se hacía con la mía después de quitarle importancia al asunto. Un cálido beso fue aquello que me contradijo durante unos segundos, un beso que sabía a despedida, y que si no llega a ser por todo lo acaecido durante la noche, hubiese terminado con la palma de mi mano marcada en su rostro.

Se separó si más dilación, planeando un encuentro conmigo al final de mi turno que jamás se llevaría a cabo. Con aquel beso sin reprimenda Nathan se había llevado todo el agradecimiento que estaba dispuesta a darle, y con su marcha de la taberna, el fin a una breve historia que había terminado con varios heridos y una larga noche de limpieza del local tras el desastre organizado.




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Re: Bebamos hasta no tenernos en pie y cacemos hasta que no quede en pie ninguno de ellos. [Nathan, Kaia, Ninue]

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