Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

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Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Jue Ago 04, 2016 7:34 pm

Cuando esa mañana se dispuso a sentarse en el salón comedor para desayunar, su padre que se encontraba sentado, leyendo el periódico, la contempló en silencio, había algo de tristeza en el rostro de su hija y no pudo sentirse un poco culpable. Podía entender que su pequeña Yvo, sintiera la desazón de no tener una figura femenina que le ayudara en la elección de su ajuar, al fin y al cabo, él no tenía esposa, no porque no se hubiera enamorado, sino porque al hacerse cargo de la hija de su reina, mintiendo a todo el mundo, incluso al verdadero padre de la joven, no había querido involucrar a ninguna dama en un problema que podía terminar en un hecho de sangre. ¿que podía pasar si algún día el rey, se enteraba que la niña que él había decidido matar tras la muerte de su mujer, gozaba de buena salud y se encontraba siendo cuidada en París, por el jefe de su guardia personal? fuera del escándalo que eso implicaría, del arresto por traición, lo culparía de secuestro y le haría ejecutar por traición, aduciendo que él jamás habría hecho daño a su propia hija, ¿y a quien creerían? ¿a un militar, que conocía de las aventuras de la reina y algún caballero de la corte? ¿o al rey que había llorado la supuesta muerte de su hija y la de su esposa? El hombre suspiró, dejando el periódico en la mesa y frotándose los ojos, aunque no quisiera mentirle, jamás podría descubrir la verdad ante aquella joven, debía llevarse la verdad a la tumba, que el sacrificio de su vida, su propia soledad, no fueran en vano. Aramis, solo esperaba que la próxima boda de su hija, trajera un poco de alegría a su vida, tal vez, ellos aceptaran que él los visitara y podría disfrutar de los hijos que tuvieran.  

Yvo levantó la vista y su mirada se encontró con la de su padre, enarcó una ceja al darse cuenta de la tristeza que había en su padre, - ¿que pasa papá? - preguntó intrigada, - Nada hija, solo es que me preguntaba, en que momento se esfumaron dieciocho años de nuestras vidas. Si me acuerdo de la noche en que naciste, tan pequeña, tan blanca, tan parecida a tu madre - dijo sin pensar, cun pocas veces él había hablado con ella de esa misteriosa mujer. La joven dejó de beber su jugo de naranja y se levantó de su asiento, para volverse a sentar al lado de su padre, -¿y como era ella? - preguntó con la ingenuidad de la pureza de su alma. El hombre sonrió mientras sus ojos veían la avidez de conocimiento que la joven tenía, - pues... era hermosa, fuerte, decidida a luchar por todo lo que creyera que valía la pena... - la sonrisa se convirtió en una mueca de dolor y sufrimiento, - no merecía ser tan infeliz, yo hubiera dado mi vida porque fuera feliz al lado de quien amaba... - dijo sin pensar, sin poder detener en sus labios aquella porción de verdad. La mirada temerosa de su padre la hizo temblar, - ¿que dices papá? ¿acaso tú y mamá no eran felices juntos? -. Tarde había callado, debía intentar arreglar aquel desastre, pero no pudo, estaba tan cansado de esconder la verdad a su hija adoptiva que, bajó la cabeza y suspiró. - Querida mía, te he cuidado y criado, como si fuese en verdad mi hija, mas solo tu madre sabía quien era tu verdadero padre - aquellos ojos le devolvían la tristeza que se desprendía del alma del caballero y que invadía la de ella.

Yvo no supo como había llegado a las calles cent ricas de París, luego de aquel descubrimiento, se había levantado de su silla, haciendo que ésta se tumbara, su padre la quiso detener , pero ella se lo negó con un movimiento y entre llantos había salido por la puerta, tomando el primer coche que había pasado por la calle. Suspiró, le dolía el pecho, podía tener un ataque, caer fulminada en cualquier momento, ¿pero acaso eso no sería una bendición?  ¿quien era? ¿quien había sido su madre?, si aquel hombre que la amaba y la protegía durante tantos años, no era su verdadero padre... ¿quien lo era? Intentó hacer varias inspiraciones profundas, en busca de paz, cuando sus latidos se serenaron, decidió que lo mejor sería poner sus pensamientos y su fuerza en lo único seguro que le quedaba, en su pronta boda con Konrad, el único ser que jamás le había mentido y que siempre le sería leal.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Mar Ago 16, 2016 10:33 pm

Los planes iban mejor que nunca. La fecha de la boda con su joven prometida Yvonne estaba dispuesta y ahora la “feliz” pareja solo necesitaba encargarse de preparar todo para el evento. Yvonne debía buscar su ajuar, él su traje, entre ambos ver la iglesia y el lugar donde se celebraría después una pequeña fiesta en honor a quienes estarían unidos para siempre. Duprie, esa excelente asesina que contratará hacía un par de semanas también sabía ya como proceder para deshacerse de Aramis y él, bueno, él solo debía esperar a que las fechas llegaran y todo saliera tal como lo planeó.

Aquella mañana, Zhivago tenía planeada una visita sorpresa a la casa de su prometida, seguro de que sería bien recibido por la De Bailleux, quien desde que fueran presentados no había hecho más que mostrar un afecto en aumento por él, garantizando a aquel hombre sediento de venganza, que cuando llegará el momento tendría el dominio suficiente como para destrozar a Yvonne con tan solo sus palabras. Con una sonrisa que era más de placentera maldad llegó hasta el hogar de la familia De Bailleux donde fue recibido por un apurado Aramis que aseguraba no saber donde es que se encontraba su hija y que le pedía además no respondiera a las preguntas que ella hiciera sobre el tiempo en el que ambos habían servido como guardias reales. Aquel hombre había sido tan estúpido como para revelar a Yvonne un fragmento aparentemente inocente de su pasado, un detalle que si bien no era relevante y no afectaba para nada los planes de Konrad, si afectaría a su prometida, quien también se había mostrado ante él como una joven demasiado sensible. Resistiendo el deseo interno de ser él mismo quien terminará con la vida de Aramis en ese preciso instante, salió de la mansión, dirigiendo sus pasos hacía cualquier lado, esperando que su prometida no se encontrará muy lejos de su hogar.

Subiendo a su propio carruaje, Zhivago indicó al cochero que le llevará a dar un paseo sin rumbo definido y que si en algún momento daba con la figura de su prometida, no dudará en detenerse ya que era primordial para él dar con ella. Su cochero asintió de manera firme y apenas tomaba asiento Zhivago dentro del carruaje, este se puso en marcha. Los ojos de Konrad recorrían con atención a las personas en el exterior, así como a las personas dentro de otros carruajes, todo sin que la figura que él deseaba encontrar apareciera.

Frustrado después de haber recorrido por cerca de una hora las calles más céntricas de París, pidió a su cochero que se detuviera para de esa manera ser capaz él de recorrer a pie algunas otras calles. En cuanto el carruaje se detuvo, Zhivago descendió del mismo, comenzando su andanza entre las calles y pidiendo porque aquella joven e imprudente muchacha que tenía por prometida apareciera pronto y sin daño alguno, ya que destruirla sería su placer personal.




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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Dom Ago 28, 2016 6:00 pm

Yvonne, había caminado, recorriendo tienda tras tienda, buscando el genero específico para su vestido de bodas, deseaba ser la mujer mas bella que Konrad hubiera contemplado alguna vez, vestir casi como una reina y conquistar definitivamente su corazón. No se trataba que Yvo sintiera, de alguna manera que él no la amaba, pero, el hecho de no saber quien era su verdadero padre, podría llegar a ser un impedimento para la boda. Indecisa, abrumada, miraba los encajes y sedas, pero todos le parecían feos, deslucidos, nada la conformaba. Por esa razón, abandonó la idea de elegir algo aquella mañana, pues estaba segura que de hacerlo, se arrepentiría al dia siguiente.

Por eso caminó sin rumbo fijo, deteniéndose en los escaparates, no tanto para apreciar lo que pudiera estar expuesto en ellos, sino, para intentar reflexionar en la verdad que su padre le había descubierto, - mi padre - repitió al sentir que muy en el fondo, aunque no tuvieran la misma sangre, Aramis, se había comportado siempre como su padre. Un traje exhibido en una tienda de ropa masculina, le hizo recordar una noche en que su padre, a punto de salir con una joven, la dejó plantada, solo para quedarse con su pequeña niña, y contarle historias de princesas y caballeros, los dos arropados por gruesas mantas y el calor del fuego en el hogar. Sonrió con tristeza, porque si debía ser justa, ésa era la forma con que un hombre debía tratar a sus hijos, y su padre lo había hecho, no una vez, sino cientos, hasta que ella se sintió demasiado adulta para escuchar historias antes de ir a dormir.

Su mano enguantada, acarició el frio cristal, mientras sus mejillas eran humedecidas por sus lagrimas. Había sido injusta, muy injusta con el hombre que eligiera ser su padre, encargarse de ella, en vez de abandonarla en un orfanato. Sentía vergüenza, de ella, de su comportamiento aniñado, de sus arranques irracionales, deseaba poder decirle que lo lamentaba mucho, pero ahora se sentía insegura, ¿que diría su padre? ¿la perdonaría? pensó en que seguramente su padre le contaría lo que había pasado a su amigo, y el prometido de Yvonne, lo que hizo que sintiera un vacío en el estomago, al pensar en lo que pudiera decir su prometido al enterarse de aquello.

Comenzó a caminar nuevamente, con una idea fija en su cabeza. Si Konrad y su padre eran tan amigos, ¿acaso su futuro marido habría conocido a su madre? ¿podría haber saber quien era su verdadero padre?, nuevamente la angustiante sensación se apoderó de ella, haciendo que apresurara el paso, intentando huir de unos demonios que no la soltarían tan fácilmente.


Última edición por Yvonne De Bailleux el Miér Sep 28, 2016 8:36 pm, editado 1 vez


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Miér Sep 14, 2016 11:41 pm

Sus pasos le llevaban de una calle a otra pero en ninguna de ellas era capaz de encontrar rastro alguno de Yvonne. Su prometida tan joven, tan imprudente, tan pura de corazón y de espíritu era un peligro no solo para ella, sino para él también. Konrad había sido consciente desde el primer momento en que la vio que le sería sumamente complicado no ver en ella a su madre, no ver en aquel rostro angelical a la misma mujer que años atrás había amado y por quien ahora estaba dispuesto a llevar aquel plan de venganza.

Zhivago luchaba diariamente contra los sentimientos que se despertaban dentro de él cada vez que sus ojos se posaban sobre el rostro de su prometida y aunque todos los días había podido convertir su amor y preocupación en odio, ese día su preocupación por el bienestar de ella era completamente real pero lo ocultaba diciéndose a si mismo que el único motivo por el que deseaba hallarla era porque no podía darle a nadie más el placer de destrozarla.

Conforme los minutos pasaban y las calles cambiaban una tras otra, Konrad perdía más y más la paciencia. La ausencia de la De Bailleux estaba realmente atormentándole, llevándole a un limite que solo con la muerte de su primer amor había alcanzado. Zhivago de hecho estaba ya necesitando destrozar algo cercano para calmar su frustración e ira cuando sus ojos, dieron con una cabellera rubia que hubiera reconocido en cualquier lado y por primera vez desde que conociera a Yvonne, agradecía el parecido de la muchacha con su madre ya que debido a ese parecido era que finalmente Zhivago daba con ella.

Rápidamente Konrad siguió los pasos de Yvonne, quien parecía caminar sin saber exactamente a donde es que debía ir, tratando de huir de algo invisible que la perseguía y que él sabía que era. La verdad podría ser dolorosa, y la revelada por Aramis era como un demonio que amenazaba con devorar todo, él lo sabía porque había tenido que lidiar con ese demonio durante mucho tiempo. Para ella aceptar la verdad no sería algo fácil pero él estaba dispuesto a brindarle su falso apoyo, todo con tal de que los planes boda continuasen según lo planeado.
Yvonne… – la llamó una vez que se encontró lo suficientemente cerca como para tomar la mano femenina e impedir que siguiera caminando – Al fin te he encontrado, estaba sumamente preocupado por ti – dijo con cierto grado de sinceridad para después tirar de ella y abrazarla contra su pecho – Tu padre me ha contado un poco de lo que ha sucedido, ¿Te encuentras bien? – preguntó a sabiendas que ya que estaba entre sus brazos, nada malo iba a ocurrirle, al menos nada que él no hubiera planeado para ella.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Miér Sep 28, 2016 8:59 pm

Mil y un preguntas, giraban en su cabeza, como un vals que no concluiría jamás. Los ojos de la oculta princesa, buscaban en los rostros desconocidos, ese que le pudiera dar un poco de tranquilidad, de certeza, que no le permitiera hundirse en esas arenas movedizas, en que se había convertido ahora su vida. Si no era Yvonne De Bailleux, entonces ¿quien era? su respiración estaba agitada, sus nervios destrozados, y los oídos solo intentaban acallar aquello que su padre le dijera, la verdad que la desesperaba, sin una salida aparente, sin una manera de llegar a saber, alguna vez la verdad.

Intentaba no llorar, no mostrar a los extraños, lo vulnerable que se encontraba, solo deseaba encontrar algún lugar en donde esconderse, en el que pudiera huir de aquello que no comprendía, y por ahora, también de su padre, o del que consideró toda la vida como su verdadero padre.

Fue entonces que la voz segura, grave y seductora del que era su prometido llegó a sus oídos, como el contacto de su cálida mano, sobre la suya, apretando, tirando, suavemente de ella, para que al final, se encontraran en un interminable abrazo, que provocó un milagro. Aquellos brazos apretándola suave, pero firmemente, el perfume inconfundible de aquel hombre, a quien lentamente comenzaba a enamorarla, la hicieron suspirar, haciendo que todo los demonios la soltaran, apoyó su frente en la mitad del pecho masculino y sus manos aferraron la camisa por debajo del abrigo, buscando esconderse del mundo, al fin había encontrado el lugar al que deseaba llegar, al refugio que no la dejaría en mitad de ésa tormenta. Giró suavemente su cabeza, para posar su oído en el pecho masculino y escuchar el mas dulce de las piezas musicales. Los latidos del corazón de Konrad, la hipnotizaron, cerrando sus ojos y volviendo a suspirar.

Se apretó con mas fuerza a su pecho, - amor mio - susurró, - no, no me dejes, no puedo volver a la casa de ese hombre, no sé quien es... no sé quien soy - dejó salir sus dudas, para luego suplicarle que le permitiera quedarse con él, en donde fuera que se hospedara, porque no tenía intención de volver al que alguna vez había considerado su hogar - sólo puedo confiar en que juntos construiremos un lugar al cual llamaré hogar, pero no me pidas que vuelva a ese lugar - susurró, dejando que sus lagrimas descendieran por sus mejillas, humedeciendo la camisa de Konrad.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Lun Nov 14, 2016 10:06 pm

La ira que sintiera contra Aramis y su impertinencia, el deseo de regresar a la casa de aquel hombre para acabar con él, el desespero y la frustración por no dar con Yvonne, todo se redujo a nada cuando sus ojos finalmente dieron con ella y la paz llegó al espíritu del hombre que deseaba a aquella muchacha solamente para hacerle la vida miserable. Con pasos veloces entonces fue tras ella y sinceramente preocupado estiro su mano para sujetarle primero la mano para que girase el rostro, cerciorándose así de que era realmente su prometida y no un delirio de su propia mente. Cuando los ojos confundidos de la muchacha se encontraron por un segundo con los del Zhivago, recordó una vez más a su difunto amor. Su hija, miraba exactamente igual que ella  cuando se encontraba perdida en el mundo y tal como él lo hiciera antes con su madre, abrazaba a la muchacha para ofrecerle un refugio seguro, al menos de momento.

Yvonne se aferró a él como si fuera el único que podría salvarla y al sentir Konrad la manera en que ella necesitaba de él, una sonrisa de satisfacción apareció en sus labios pues una parte fundamental de su plan ya estaba del todo concluida. Mostrarle a Yvonne que él era el único incapaz de traicionarla, que a su lado estaba a salvo y que no la dejaría nunca, pasara lo que pasara, era de hecho necesario para que a muchacha se entregase por completo a él, sin dudas, sin temores, haciendo que una vez que él le mostrara su lado más oscuro ella terminara por quebrarse y dudar hasta de su sombra. La joven e ingenua de su prometida realmente no sospechaba el cruel destino que le aguardaba al lado de él, mucho menos sospechaba el tiempo que él tenía planeando aquel malévolo plan, únicamente para ella.

No voy a dejarte, mi pequeña Yvonne – la acercó más a él, susurrando aquellas palabras con expresión más bien ausente – Y no digas eso, sabes perfectamente quien eres y quién es Aramis – necesitaba tranquilizarla y hacerla confiar nuevamente en su padre, pues aunque a Konrad le encantaba la idea de llevársela con él de una buena vez, la verdad es que eso cambiaría el curso de todo lo planeado y modificar el tiempo de sufrimiento de su prometida la verdad no estaba en sus planes – Seremos un hogar Yvonne – le apartó un poco de él solo para llevar sus manos al rostro femenino y tomarle con la delicadeza que realmente no poseía – Pero tienes que ir con Aramis y hacer las pases con él – le sonrió – Quizás no sea tu padre verdadero, pero te ha criado como si lo fuera y para él, tu felicidad, la felicidad de su hija es lo más importante. Él haría cualquier cosa por ti, de la misma manera en que yo lo haría – mintió – Dime mi pequeña ¿Acaso no amas al hombre que te ha cuidado y ha dado todo por ti?



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Dom Nov 27, 2016 7:02 pm

Se apretujó al pecho de Konrad, - como puede ser que en tan poco tiempo, se haya vuelto tan importante para mí, su presencia, su calor, sus caricias – pensó mientras suspiraba, aliviada, entre los brazos de su prometido. Cerró sus ojos, hundiendo su rostro en el abrigo del caballero, depositando un suave beso en la superficie de la prenda, como si en ese ingenuo acto, él pudiera apreciar cuanto lo amaba.

No quiso levantar su vista y mirarle a los ojos, más la mano de Konrad, hizo un mínimo de presión, apartándola mínimamente de él y levantando su rostro, sus orbes tristes ante las palabras que escuchaba, se fijaron en los ajenos, - no me puedes pedir eso… no quiero volver allí – dijo casi en un hilo de voz. Sus labios hicieron un gesto de tristeza y disgusto, la joven bien sabía que el Zhivago llevaba razón, al afirmar que Aramis era, al fin de cuentas, el único padre que conocía y amaba con todo su corazón, a pesar de estar muy desilusionada con él.

Resopló como una niña caprichosa, se soltó del abrazo que la unía a él y se alejó una corta distancia, - es que tú no puedes entender lo que siento… creí que lo harías, pero me equivoqué, eres su amigo, y por eso lo defiendes – dijo dándole la espalda, mirando a los coches que pasaban por la calle, - si tan solo te pusieras a pensar en lo difícil que sería enterarte de una noticia que te cambiara la vida, entonces de seguro, me comprenderías mejor – concluyó, mientras dejaba escapar el aire de sus pulmones, inclinaba su cabeza, mirando la punta de sus zapatos y sus manos caían sin fuerza a los lados de su cuerpo.

Negó con la cabeza, luego de pensar unos instantes, - no, Konrad, no puedo volver aún – no esperó que él contestara, comenzó a cruzar la calle, sin importarle si los coches estaban muy cerca de ella, si algún caballo podía encabritarse y terminar atropellándola, solo sabía que debía huir, alejarse hasta que el dolor no fuera tan intenso y pudiera por fin tener un poco de valor para perdonar.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Miér Dic 14, 2016 8:18 pm

Yvonne era completamente suya, podía hacer cualquier cosa que deseara con ella y eso era lo único positivo que podía sacar de la imprudencia de Aramis. Su antiguo e inútil amigo le había hecho sin querer un favor al Zhivago. Con la confesión de su mentira sobre la paternidad de Yvonne, Aramis enviaba a lo que más amaba hasta las fauces del lobo que se encargaría de devorarla de manera lenta y dolorosa.

Durante la ausencia de su prometida Konrad sufrió realmente, pero ahora que una vez más la tenía a su alcance, no sentía esa preocupación así que cuando la alejo de su pecho, la preocupación en su voz era nuevamente una farsa.
No te lo pido porque quiera verte sufrir Yvonne, te lo pido porque sé que es lo correcto y que si no lo haces te arrepentirás después – las ultimas palabras las decía con conocimiento sobre el futuro. Destiny esperaba a su ordenes, esas que llevarían a Aramis a la muerte y sumergirían a Yvonne en el dolor de la perdida que Konrad había experimentado por culpa de la muchacha – Vamos, si no quieres estar a solas con él estaré a tu lado, apoyándote en todo momento – aseguró mientras que buscaba los esquivos ojos de su prometida. La De Bailleux era aún una niña y lo demostraba tanto con actitudes como gestos, esos que la madre nunca tuvo, pues aquella mujer a la que Zhivago había amado mostro fragilidad y fortaleza, más nunca infantilismo o indecisión.

Un suspiro salió de sus labios cuando Yvonne se alejó de él. Él ya sospechaba que convencerla de volver a su hogar no sería sencillo, sin embargo, había tenido la esperanza de que sus palabras la convencieran fácilmente, algo que evidentemente no sucedió.
Es mi amigo, en eso tienes razón – se acercó más a ella y le rodeo la cintura al verla de espaldas – pero te equivocas al decir que no me he enterado de noticias que cambian la vida – recargo su mentón delicadamente en la cabeza de su prometida – He vivido muchos años Yvonne, así que he pasado por incontables experiencias de este estilo… – sus palabras flotaron en el aire cuando de manera brusca la joven se alejo de él y comenzó a cruzar la calle sin prestar atención a nada más.

Dejándose llevar por la misma actitud impulsiva que Yvonne, Konrad la siguió.
Espera, Yvonne no actúes de esta manera – la voz del Zhivago atrajó la atención de varias personas que observaban atónitas la escena – Habla al menos conmigo – pidió justo antes de escuchar el grito de una mujer que le alertaba sobre un carruaje y sin pensarlo siquiera un segundo, Konrad terminó por tirar de Yvonne acto que provocó que ambos cayeran al suelo pero que estuvieran a salvo – ¡POR DIOS! NO SEAS IMPRUDENTE – gritó, dirigiendo su mirada entonces al rostro de su prometida – Yvonne… – la rodeo entonces con sus brazos – ¿Qué no ves que todo lo que hago es solo por ti? – todo lo bueno y lo malo, absolutamente todo era para y por ella.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Dom Dic 18, 2016 4:46 pm

El carruaje pasó a escasos centímetros de ellos, Konrad, la había salvado de una muerte atroz y por la imprudencia cometida, él ahora estaba adolorido. Yvonne le miró de hito en hito, con una expresión de angustia, que no daba lugar a dudas de lo arrepentida que se encontraba por haber provocado aquel accidente. Aún en el suelo, y mientras que las miradas curiosas los rodeaban, ella puso su mano en el pecho de su prometido, - Konrad, ¿estas bien?  oh, yo... no quería... - se detuvo, claro que había querido, huir, dejarle solo y correr lo mas lejos posible de todo aquel que la quisiera llevar a donde el hombre que siempre había creído que era su padre, la estaría esperando. - Disculpa, no quise herirte, solo... no quiero volver... no puedo enfrentarlo- susurró, mientras con esfuerzo intentaba levantarse mientras un hombre joven le tendía la mano para ayudarla a levantarse, ¿debía aceptar aquella ayuda? no lo sabía, ¿podía hacer que Konrad tuviera celos? podía ser, ¿pero acaso él no le hacía morir de celos, cada vez que se lo imaginaba con alguna antigua novia, o una amiga? ¿que hacía cuando él no estaba a su lado? frunció el ceño, era verdad, él sabía todo de Yvonne, por su padre adoptivo, pero para ella Konrad era todo un misterio, una incógnita, un acertijo.

Sonrió suavemente, mientras el joven, galante, le ayudaba a levantarse, -¿se encuentra bien señorita? cálmese, parece que su padre se encuentra en  perfecto estado - dijo el caballero, mientras se inclinaba a levantar el pequeño bolso de Yvonne, - no se preocupe, aunque mayor, aun parece ser bastante fuerte - le susurró, guiñándole un ojo de forma seductora, haciendo que Yvonne se pusiera roja como una rosa del jardín, - ¡disculpe?... él no es mi padre... - Alcanzó a contestar, mientras se alejaba del extraño, buscando la seguridad del brazo de su futuro marido. Se prendió al brazo del Zhivago, como si estuviera a punto de caer en un abismo, - Por favor, llévame a algún lugar tranquilo, no a la casa de mi padre, por lo menos... no aún - susurró, buscando su mirada, sabiendo que estaría enojado con ella, con la impertinencia del extraño, bien podía sentir los músculos del brazo masculino, tensionados y el puño cerrado, como si intentara mantener la calma.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Vie Ene 27, 2017 12:30 am

Tener una prometida tan joven e imprudente como Yvonne iba a acabar tarde o temprano con su vida, eso si no acababa él con ella antes. Las miradas curiosas y temerosas de los transeúntes se posaban sobre la peculiar pareja que continuaba en el suelo. Konrad era incapaz de moverse, de hecho, lo único que había podido hacer era rodear con sus brazos el cuerpo frágil de Yvonne, quien para ese momento se alejaba un poco de él y con preocupación le miraba.
Yo estoy bien, ¿Tu lo estas? – preguntó aunque ya sus ojos recorrían el cuerpo de su prometida, que arrepentida comenzaba a disculparse por su manera de actuar – Sé que no has querido herirme, así que no te preocupes – aseguró mientras que le acariciaba los cabellos – pero tenemos que hablar las cosas, no puedes salir corriendo de esta manera cada vez que algo no suceda de la manera en que esperas – le advirtió, porque no podía estarla siguiendo siempre y salvándola de todo. Konrad debía estar seguro de que él sería quien la haría sufrir, no que ella pondría en peligro su propia vida a la primera de cambios.

De un momento a otro, un amable hombre ofreció su mano para ayudar a Yvonne a incorporarse, detalle que en principio Konrad agradeció, de no ser porque una vez que ella estuvo de pie, Zhivago fue perfectamente capaz de escuchar aquello que el muchacho comentaba.
¿Padre? – preguntó al tiempo que se ponía de pie y se acercaba un poco más a su prometida – ¿Has dicho que soy su padre? – Para fortuna de todos, la De Bailleux supo perfectamente como responder y actuar, sujetando de manera firme a Konrad y pidiéndole entonces que la llevara lejos – Caminemos un poco entonces, necesitamos relajarnos los dos – respondió a su prometida mientras que lanzaba una mirada molesta al joven, que los miraba sin comprender del todo que era lo que había sucedido.

Que yo soy tu padre. ¿Qué es lo que piensan? – dijo aquello una vez que estuvieron lo bastante lejos. Zhivago se hallaba molesto, ahora no solo porque debía descubrir la manera de hacer que su prometida volviera a su hogar, sino también por aquel comentario que le había vuelto mucho más evidente la diferencia de edad entre él y su futura esposa. Después de andar algunos minutos se detuvo y suspiro – ¿A dónde quieres ir Yvonne? – aquel día, no era el suyo. Zhivago necesitaba llegar a un lugar tranquilo donde pudiera hablar apropiadamente con su prometida, un lugar donde él también pudiera poner sus propios pensamientos en orden porque en ese momento, todo lo que podía pensar era en lo cerca que estuvo de perder a Yvonne y que quizás, existían peores formas que la muerte para perderla.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Sáb Feb 18, 2017 5:02 pm

Sentirse en los brazos de su prometido, le proporcionaba una tranquilidad que no había disfrutado en toda la vida, - que maravilloso será caminar por éstas calles, tomada de su mano, cuando por fin pueda se llamada tu esposa - caviló, mientras se apretaba aún mas al brazo masculino, y sus mejillas rosaban, acariciándose con la superficie del abrigo del Zhivago. Suspiró cerrado los ojos, sonriendo, pensando en todo lo que el destino les tendría preparado, olvidándose por un instante del mal momento vivido en casa de su padre; de aquel secreto que lo cambiaba todo y de su propio silencio, esa verdad que se había prometido jamás decir a Konrad.

Su suave sonrisa se intensificó, cuando entre sus pensamientos y sueños, se imaginó el día de la boda, también, las mañanas despertando al lado de su marido, o las interminables caminatas, por el bosque. se imaginó como serían aquellos paseos, como él la ayudaría a saltar un pequeño arroyo, o la tomaría entre sus brazos, cuando las fuerzas ya le fallasen. Mas sus pestañas se perlaron de gotas cristalinas, cuando en su imaginación, le vio cargando un niño en sus brazos. Verle así, tan feliz, pleno, si esas pequeñas arrugas que marcaban el semblante del Zhivago, cada vez que se enojaba, la hicieron sufrir, pues sabía que no podría darle aquellos hijos, esos que de seguro, él querría tener.  

Su sonrisa había desaparecido, un temblor se apoderó de su cuerpo, no podía, no debía, decir su verdad. Si ella le confesaba aquella prohibición, la fatal aseveración del facultativo, - si quedara embarazada, de seguro, ella moriría en el parto -, las palabras lúgubres del medico, resonaron en su cabeza, como si éste las estaría pronunciando allí mismo, mientras su amado el le preguntaba adonde quería dirigirse, - a la luna - pensó, - al fondo del océano - volvió a cavilar, - a cualquier lugar donde la realidad no fuera tan dura - sentenció mentalmente mientras, levantaba los hombros, en un gesto pueril, - no lo se... a donde podamos estar solos, a donde nadie logre hacernos daño - susurró, levantando su mirada, buscando la ajena. Su mano, enguantada, acarició el rostro del caballero, - ¿acaso aún no sabes que solo el tenerte así, calma mi espíritu? - sonrió con tristeza, mientras una lagrima corría por el filo de su mentón, recorriendo su cuello y muriendo en el escote de su vestido.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Miér Abr 19, 2017 1:52 pm

Zhivago se decía una y otra vez que su preocupación, su manera tan arriesgada de actuar y la molestia que le generaban los comentarios de terceros sobre su relación con Yvonne, eran meramente por el tiempo que empleo en tramar su venganza contra aquella muchacha. Konrad se negaba aún ese punto a creer que se estaba encariñando con ella. Insistía en decirse a si mismo que ese cariño que experimentaba era meramente el recuerdo de lo que sintió por la madre de la De Bailleux y nada más que eso.

Caminando entonces al lado de su joven prometida, pensando aún en las palabras del hombre que dejaran tras de ellos, Zhivago ignoro por completo lo que ocurría con la mujer que caminaba a su lado. Yvonne era atormentada por sus propios demonios, esos de los que él desconocía y quizás, solo quizás, de haberlos conocido habría decidido no continuar con su venganza. Hartó de todo lo que estaba sucediendo esa noche, Zhivago observó finalmente a su prometida, dispuesto a llevarla a donde quiera que ella deseara pero al mirarla, noto la tristeza que agobiaba a la joven, la que era atribuida por Zhivago al secreto que antes de escapar de su hogar hubiera descubierto. Konrad suspiro antes de sonreír a la De Bailleux.
Vamos, tienes que tener algún lugar que quieras visitar – la tela del guante de Yvonne le rozó el rostro y la sonrisa en los labios de Zhivago se desvaneció – No llores mi pequeña – con delicadeza limpio otra lágrima que comenzaba a correr por la mejilla de la muchacha – Quiero verte feliz y hare lo que sea para lograrlo – con suavidad la acerco a él y le abrazo contra su pecho – Sonríe una vez más mi prometida.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Jue Abr 20, 2017 6:08 pm

Aquellas dulces palabras, el gesto de acercarla a él, apretándola suavemente al pecho masculino, la hicieron sentirse un poco mejor, pudo así sonreirle y suspirar aliviada, el calor de esos brazos, el latido rítmico de el corazón, le permitieron encontrar el lugar al que deseaba llegar, - acabas de encontrarlo - susurró, - el lugar en donde deseo estar, es entre tus brazos - lo dijo sin pensar, sin reflexionar que aquella aseveración, era de mas imprudente, poco elegante e intolerable en los labios de una señorita. Hundió su rostro en el cálido pecho, para levantar su mirada buscando la ajena, pero sin fuerzas para enfrentar el sermón que le podría caer con semejante expresión, ese era un deseo que aunque pudiera tomarse como el de una mujer de mundo, en sus labios, solo era con la única intensión pueril de alguien que no conoce lo que sucede tras las puertas de las alcobas, entre las sabanas de un hombre, pero que imagina algún día, no muy lejano, estar en ese lugar, junto al hombre que había conquistado su corazón.

Inspiró profundo, pero serena, - me gustaría tomar una tasa de té, y que me contaras de tu infancia, ¿donde vivías? ¿como eran tus padres? - inclinó un poco su cabeza, hasta apoyar en el brazo masculino, - todo lo que me puedas contar, me hará inmensamente feliz - sonrió, para luego ponerse en puntas d pie y besar la comisura de los labios de Konrad, - quiero llegar a ser, el único amor de toda tu vida - caviló, aunque se mantuvo en silencio, admirando al hombre que era su prometido.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Lun Mayo 15, 2017 10:51 pm

Las palabras de Yvonne, cargadas de inocencia y sinceridad lo hicieron sonreír. Era increíble como es que ella realmente lograba en momentos como ese, hacer que su corazón se exaltara y latiera desbocado en su pecho como si de un adolescente se tratará. Zhivaga había tenido un único amor, todas las mujeres que vinieron después de ella eran simple entretenimiento pues nunca alguna logro lo que la madre de la De Bailleux, al menos no hasta que la encontró a ella.

Cada vez entonces que Konrad se molestaba, alteraba o sufría por ella, se repetía incesante que se debía únicamente al parecido físico de madre e hija, algo de lo que ya no se encontraba tan seguro en esos momentos, pues antes de que sus ojos contemplaran el angelical rostro de Yvonne, su corazón ya latía demasiado rápido. Sin poder contenerse, sonrió a su prometida.
Pero que cosas dices, yo que quiero que vayamos a pasear a algún lugar que consideres especial y me dices esas cosas – le besó la coronilla – eres una mujer singular – notar entonces como es que ella ocultaba el rostro de su mirada lo hizo reír. Yvonne era tan valiente como para decir cosas inesperadas para una joven de su clase, pero al mismo tiempo era temerosa y dulce. Definitivamente si no tenía cuidado con ella, su corazón acabaría prisionero de los encantos femeninos – ¿Qué pasa ahora? ¿No quieres mirarme más? – cuestionó curioso, pero al no recibir una respuesta inmediata, Konrad no la presionó o alejó de su lado. El Zhivago se mantuvo sereno, aguardando porque su joven prometida hiciera o dijera algo.

Cuando finalmente la De Bailleux levantó la vista, pidió al Zhivago que le contara sobre su juventud. Hablar de si mismo era algo prohibido. No quería que ella supiera nada de su vida al lado de la mujer que más había amado en el mundo, aún así, dado que la curiosidad de Yvonne iba más bien para su infancia, Konrad decidió que al menos esa noche, haría una excepción. Un suspiro salió de sus labios después de que ella le besara en la comisura y sonriendo, ofreció su brazo a su prometida.
Sé de un lugar cercano donde el té es delicioso – comenzó entonces a andar – Y mi infancia fue en realidad muy simple. Mi madre era una mujer muy dulce, de cuna noble que se enamoró de un hombre sin nada – pensar en su madre y en su valor, lo llevó de manera inevitable a pensar en la madre de la De Bailleux y en su amor prohibido – Ella incluso dejo todo por seguirlo, así que yo nací en una familia bastante humilde.  Mi madre aunque era muy educada, nunca presumió de sus conocimientos y apoyo a mi padre en todo lo que necesitaba – observó a Yvonne – Mi casa era pequeña, sencilla. Nada sorprendente – tras decir eso, detuvo su andar frente a un pequeño café – Aquí tomaremos el té – señalo antes de entrar en un café humilde pero elegante.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Jue Mayo 25, 2017 5:01 pm

Caminaba al lado de su prometido, con la cabeza suavemente inclinada, apoyándose en ese brazo fuerte, en el que sentía, podría descansar y olvidarse de cualquier dificultad en su vida, o que las preocupaciones, si llegaban, serían mas fáciles de tolerar. Sonrió al pensar en él como un pequeño niño, ¿como imaginar que alguna vez, aquel hombre fuerte y gallardo, había sido un pequeño bebé, berreando en los brazos de su madre? Pensó en lo hermoso que él se vería, el día en que cargara entre sus brazos un hijo de los dos, mas al recordar su imposibilidad de ser madre, todo su cuerpo se tensó, y el miedo al rechazo se apoderó de ella. Por suerte para la joven, Konrad se detenía en la puerta de un café, y le explicaba que era un lugar donde el servicio era muy agradable. Así, sin que se diera cuenta, él le estaba dando la oportunidad de calmarse y no ser descubierta. Yvonne, agradeció, con un suave gesto de su cabeza y se dispuso a entrar. En ese momento se el mesero abrió la puerta, para que ambos pasaran, indicándole una mesa, un lugar que permitía observar la calle desde uno de sus ventanales, pero a la vez, mantener la privacidad que toda pareja necesitaba.

El empleado gentilmente, le ayudó a sentarse, ella le agradeció, aunque no estaba muy segura de que a su novio, aquello le sentara bien, ya  había comprobado que algunas actitudes de los hombres hacia ella, le molestaban, solo esperaba que no perdieran esa complicidad, que habían logrado crear, de camino hacia el pequeño café. El joven, se retiró, prometiendo volver a tomar la orden, fue entonces que Yvonne, buscó con su mirada los orbes del Zhivago, le sonrió, mientras sus dedos buscaban la mano de él, acariciándolo suave, - Cuéntame mas, quiero saber todo de ti, quiero conocerte y saber que es lo que te hace feliz, lo que te entristece, cuales son tus sueños, tus heridas, las que quisiera restañar con mi amor -, le dijo sin dejar de mirarle a los ojos y apretando su mano.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Miér Jun 14, 2017 11:41 pm

En su andanza hasta el café, Yvonne se había mostrado cariñosa, atenta y hasta agradecida con él. Zhivago intuía que parte de ese agradecimiento era porque no insistió en llevarla a su hogar, al lado de un padre que ella sentía la traiciono, aunque también creía que agradecía la disposición de Konrad de hablar por primera vez de si mismo, de su vida pero sobre todo de su infancia.

Lo que comentaba a la De Bailleux era agradable de escucharse, a pesar de que no siempre su vida fue tan bendecida. Su padre, hombre humilde desde su nacimiento, no solía tomar las mejores decisiones o trabajos, lo que llevaba a su familia a pasar en diversas ocasiones por periodos complicados en los que su madre, haciendo gala de lo aprendido de su acomodada familia, ayudaba a su progenitor a sacar adelante a la familia, claro que eso después de grandes discusiones, después de todo, ¿Qué hombre quería sentirse incapaz de brindar lo necesario a su familia?. Pese a las dificultades monetarias y alguno que otro desplante familiar por el lado de su madre, Konrad vivió bien o al menos, no podía quejarse y era esa idea la que le llevaba a no hablar sobre las complicaciones en su infancia. Así pues, en un intento por desviar la conversación de él, Zhivago trató de cambiar de tema.
¿Te agrada este lugar? ¿Te sientes cómoda? – interrogó a Yvonne mientras entraban en el café – Quiero que lo que resta de la noche sea especial para ti – algo que en cierta medida era verdad.  Konrad necesitaba que la resistencia de la De Bailleux por volver a su hogar cediera, principalmente porque debían estar en buenos términos con quien por poco tiempo sería su suegro, ya que a Aramis lo seguía la muerte.

Viendo la amabilidad del mesero para con su prometida como algo natural, Konrad agradeció. Zhivago apreciaba realmente que los que le rodeaban fueran amables con la muchacha que caería bajo su dominio muy pronto pero lo que si no toleraba era que le confundieran con su padre, con algún pariente o peor aún, trataran de seducirla y robársela. Ellos estaban comprometidos y pronto se casarían. Pronto ella sería completamente suya y nada, ni nadie intervendría en su planes.

Sentados frente a frente, Konrad observó a su prometida, quien presurosa estiro la mano por encima de la mesa para tomar la suya. Una sonrisa ligera apareció entonces en los labios del Zhivago, que una vez más, se veía obligado a hablar de si mismo.
Mi pasado es realmente muy aburrido pero puedo decirte que me hace feliz ver tu sonrisa, contemplarte me fascina y cada vez que lo hago me doy cuenta de que me embelesas más – su voz sonaba sincera pues se refería al aspecto físico de Yvonne, ese que era idéntico al de su madre y el gran amor del Zhivago – Me entristece no poder proteger a los que amo y no haber sido capaz de salvar a alguien que fue muy importante para mi – hizo una pausa, e incapaz de poder continuar hablando de si mismo y de lo que más añoraba o lo hería apretó la mano de Yvonne – Ahora, háblame tú de tus sueños y heridas.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Miér Jul 19, 2017 10:37 pm

Su mirada recorrió el pequeño café y sonrió, en verdad era acogedor y parecía muy apropiado para pasar horas en buena compañía, como en el caso de una pareja de enamorados que desea privacidad y pasar desapercibidos. Sonrió asintiendo con un gesto de su cabeza, - si, me gusta, es hermoso y acogedor- mencionó, mientras observaba como el empleado se alejaba presuroso a preparar su pedido. Sus orbes buscaron la mirada de su amado, -¿desde cuando conoces éste lugar? ¿eres de venir seguido? - se ruborizó l pensar que tal vez tantas preguntas podían hacer que su prometido pensara que intentaba controlarlo. Por eso se apresuró a explicarse mejor, - lo.. lo digo porque había dicho que era un lugar precioso y no se ha equivocado en ello... es un lugar encantador - su mirada evadió la ajena, mientras intentara que sus mejillas dejaran de arderle por el rubor y la vergüenza que le provocaban quedar en evidencia frente a él, pues era mas que claro que ella deseaba saber todo lo que a él le gustaba.

Luego de preguntarle sobre su pasado, su prometido le respondió de una manera que no era la que ella esperaba, lo que hizo que sus ojos pudieran mostrar la tristeza y desilusión que aquella escueta respuesta provocaba en ella. Un sin fin de incertidumbres la asaltaron, haciendo que se preguntara cosas tales como, ¿porque cada vez que intentaba que su prometido le revelara algo de su pasado, éste se negaba, o evadía la situación, de forma sutil, hasta casi imperceptible? Ella podía entenderlo, aceptar una vez, dos, pero, ¿hasta cuando pensaba hacerlo? ¿acaso no se daba cuenta que lo que había hecho que ella huyera del lado de su padre había sido justamente, el esconderle el pasado? En verdad molesta con esa situación, se retrepó en su asiento, acomodó la falda de su vestido, intentando encontrar un poco de serenidad en su interior. No se quería comportar como una chiquilla malcriada, pero, aquel comportamiento departe del caballero, solo lograba angustiarle mas.

Inspiró profundamente, pero lento, intentando que su disgusto no fuera descifrado por Konrad, Cuando creyó que podría dominar sus emociones, levantó la mirada, buscando la ajena, sonrió de manera leve, un tanto triste, quería confiar en él, por sobre todas las cosas, pero si su prometido no comenzaba a mostrarse mas abierto a descubrir su historia, ella no podría confiar en él. - Por favor, tal vez para usted, su pasado es poco atractivo, pero, para mi, es importante, pues el hombre que es hoy, fue forjado por todo lo vivido en el pasado... - su mirada se clavaba en la ajena, - ¿me preguntas cuales son mis miedos, mis heridas? pues no poder confiar, sentir que me ocultan las cosas, por mas que sea en pos de mi bienestar... como lo hizo mi padre... - se quedó en silencio, recordando que ese hombre a quien había amado y respetado por toda su vida, al que había creído su padre, le había mentido, ocultando una verdad que no podía asimilar. - Por favor... por favor Konrad... no me mientas... no me ocultes la verdad... - caviló, mirando a los ojos al hombre que tomaba su mano, - ¿porque dices que no pudiste cuidar a quien amabas?- preguntó, con un nudo en la garganta.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Mar Ago 22, 2017 10:14 pm

No pudo evitar mirar de manera divertida a su prometida. Yvonne era una chica muy pura, una muchacha curiosa que apenas estaba convirtiéndose en una mujer.
He venido un par de veces, pero no es un sitio al que suela acudir de manera regular – sonrió – y no tienes que explicarme los motivos que te han llevado a interrogarme, es normal que las parejas se interroguen después de todo, ¿No es así? – preguntó observando entonces a su alrededor – Te traje aquí porque creí que te gustaría. Quería hacerte feliz, eso era todo – volvió a mirar el rostro sonrojado de su prometida – ¿Por qué creías que te traía a este lugar? O ¿Cómo es que crees que lo conocía? Acaso… ¿Pensaste que había venido aquí con otra  mujer? – Konrad preguntaba aquello simplemente porque deseaba ver el rostro avergonzado y quizás celoso de la mujer que en pocas semanas se convertiría en su esposa y prisionera.

Hablar del pasado era algo que simplemente no deseaba hacer con ella. Zhivago sabía que existían fragmentos de su juventud que bien podría revelarle a la De Bailleux, sin embargo, creía que en cuanto menos conociera ella de él y su historia, sería mucho más sencillo para él, poder llevar a cabo su venganza, ya que el pasado y los secretos se compartían únicamente con personas que amabas o querías, algo que Konrad jamás llegaría a sentir por Yvonne, o al menos eso creía.

Los ojos del Zhivago se posaron sobre el rostro de su prometida. La frustración que irradiaba la mirada de Yvonne le resultó evidente, aún así, se mantuvo silente, aguardando a que ella respondiera a sus preguntas y una vez más, dejara que el pasado de Konrad se desvaneciera, tal y como él dejó que la mujer a quien amo desapareciera. La respuesta que Zhivago recibiera de su joven prometida fue sin duda algo que no esperaba. Yvonne era lista, demasiado y al parecer, esa noche estaba decidida a obtener respuestas de parte de él y de todo aquel que fuera importante para ella. Evidentemente, Konrad no podía culparla por querer respuestas; aquello era lo menos que ella necesitaba hacer después de la enorme decepción que sufriera al conocer la verdadera identidad del hombre que durante toda su vida aseguro ser su padre. Un suspiró fluyo entonces de los labios del caballero, quien con falso pesar agacho la mirada.
Lamento estarte decepcionando esta noche en la que solo deseaba tu felicidad pero mi pasado es algo que me cuesta compartir – levanto la cabeza un poco, para mirar ligeramente los ojos de la mujer frente a él – No es que no confié en ti, no es que no quiera hacerlo, solo necesito tiempo para prepararme a mi mismo – sujetando entonces la mano de Yvonne sonrió – No pude cuidar a mi familia, a mis compañeros de trabajo, a mis reyes… las personas que amaba – quien le escuchara creería que era un hombre recto, que siempre hizo lo correcto pero tuvo un mal final, claro que la realidad era una muy diferente, una mucho más oscura.


Última edición por Konrad Zhivago el Jue Sep 21, 2017 11:12 pm, editado 1 vez



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Jue Ago 31, 2017 7:14 pm

¿Porque creía tan ciegamente en alquilen que apenas unos días atrás, había conocido? tal vez se debía al hecho de que si no podía creer en el hombre que en poco tiempo sería su esposo, ¿en quien se suponía que debería confiar? Aunque había intentado no mostrar su frustración, parecía que no era buena encubriendo sus sentimientos, o tal vez, él, en tan poco tiempo, había conseguido conocerla profundamente.  

cuando él tomó su mano, y le habló con ese tono que jamás hasta ahora, ningún hombre - ni siquiera su padre - habían usado con ella, no pudo mas que volver a ruborizarse. Se sentía avergonzada, porque, por una parte, Konrad, tenía razón, en la mente de la joven, el presentimiento de que él ya había estado en ese lugar con una mujer, le hacía hervir la sangre. Ella no quería ser otra en la historia de vida del ex soldado, quería ser la única, o por lo menos, la última. ¿que malo había en ello? entendía que con la diferencia de edades, él habría tenido otras novias, o hasta amantes, vamos que podría haberse casado y hasta tener hijos, en algún lugar de Europa. Yvonne, podría soportar esa sorpresa, pero, necesitaba saber que al final de todo, ella sería la que permaneciera a su lado por el resto de su vida.

Bajó la mirada, contemplando las manos de aquel hombre, no pudo dejar de pensar que con aquellas manos, él se habría defendido de sus enemigos, habría abrazado a sus padres, a sus hermanos y hasta ese amor que muy en el fondo del alma de su prometido, permanecía latente, puesto que cada vez que ella intentaba saber de aquel amor, aquel pasado, los orbes de su futuro marido se nublaban, como si en mitad de un día soleado, el cielo se encapotara de un segundo a otro. - No, no debes seguir presionando - se dijo, mientras cerraba los ojos, intentando controlar sus emociones, no quería, que él pensara que se trataba de una niña malcriada. Claro que le podía entender, y esperaría todo el tiempo necesario para que él creara el momento justo en el que le revelara la verdad del pasado que tan celosamente ocultaba. Pero eso no significaba que ella, dejara de sufrir con sus solapadas respuestas.

- Tienes razón, no debo presionarte, ya llegará el momento en que puedas confiar en mi - le contestó, retirando sus manos de la mesa y escondiéndolas. Suspiró, realmente frustrada, cuando levantó la mirada, sus orbes brillaban de forma extraña, como si de pronto, la joven mujer, de dulce carácter se hubiera desvanecido. Estaba tan cansada de los secretos, de las mentiras, de los porque, que por un segundo deseo salir huyendo de aquel lugar. Pero no quería cometer el mismo error, - tal vez, deberíamos darnos un tiempo - dijo con hastío, sus ojos se llenaron de lagrimas y esquivó la mirada de Konrad - tal vez crees, que te presiono, porque me consideras una chiquilla... pero sabes... estoy harta de los secretos -.

Se levantó de improviso, puso las manos en la mesa y se inclinó hasta que sus rostro estaba a pocos milímetros del de su prometido - quiero alguien que me ame, que se vuelva loco por mi, no un remilgado, un asustadizo hombre que parece que no tiene sangre en las venas... ¿no se da cuenta que solo me queda usted? ¿que quiero confiar en usted? pero me lo pone demasiado dificil... y así... así no puedo seguir - le espetó. Hasta ella se sorprendió en la forma en que le había hablado, pero, deseaba sentir que él temía perderle, y no que la mareaba con palabras o frases que al final no decían, ni descubrían nada. O él reaccionaba de alguna forma, dejando ese carácter flemático, frío y calculador, o simplemente ella se iría, ¿adonde? no lo sabía, pero de seguro a casa de su padre no sería.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Jue Sep 21, 2017 11:49 pm

El sonrojo en las mejillas de Yvonne indicaron a Konrad que había acertado con sus interrogantes. Su joven prometida estaba celosa. Se imaginaba al Zhivago en aquel sitió con otra mujer o quizás lo imaginara con más de una, pero lo que él le dijera era la absoluta verdad, a aquel restaurante nunca había asistido acompañado aunque claro, en muchos otros tenía varias historias con mujeres pero ninguna era seria, todas eran meras acompañantes ocasionales o convenientes, nada más y nada menos que eso.  Sujeto de manera más firme la delicada mano de la De Bailleux.
No puedes mentirme – sonrió entonces – eres tan clara como el agua Yvonne, pero deja que tranquilice tu mente – hizo una pausa – Nunca he venido aquí con otra mujer, eres la primera – acarició la mano de su prometida – habrá otros restaurantes que si he visitado con damas, sin embargo, salgo únicamente con socias o clientas pero cuando estemos casados no las veré a solas, porque siempre estarás conmigo, ¿Verdad que me acompañaras a mis reuniones de negocios? –  se lo preguntaba, dándole a entender que ella tenía una posibilidad de elegir dentro de su matrimonio, evidentemente las palabras de Konrad eran una mentira pues una vez casados, Yvonne estaría a su merced y haría solo lo que él pidiera y cuando lo pidiera. La libertad de la De Bailleux llegaría a su fin y se volvería únicamente una prisionera en una jaula de oro que la consumiría lentamente.

Después de haber confesado sus salidas con otras mujeres, Konrad fingió experimentar dolor por su pasado, ese que aseguraba necesitaba algo más de tiempo para poder revelarle a la joven. Zhivago pensó que el corazón dulce de su prometida la llevaría a aceptar sin dudar la petición hecha, pero el hombre se llevó una sorpresa cuando Yvonne alejó sus manos de las suyas y con decisión en la voz, le pidió un tiempo. Lucía tan similar a su madre, tenía de hecho actitudes parecidas a las de la Reina, sin embargo, tenía una fuerza que nunca vio en la mujer que amó y eso, eso le ponía mal. Atónito por lo que hasta sus oídos llegaba, Zhivago se mantuvo en silencio, observando únicamente la figura femenina frente a si y preguntándose ¿Cómo es que sucedía aquello? ¿Sería aquel el final de su plan? O ¿Existiría una manera de hacer que ella confiase una vez más en él y se le entregara por completo?.

Su prometida se levantó entonces de golpe y acercándose a él, le retó. Yvonne no planeaba dejarlo como él pensó al inicio de su discurso, no. Lo que la muchacha buscaba era hacerlo reaccionar, provocarlo hasta que debiera contarle toda la verdad que ocultaba su atormentada alma y si eso era lo que ella quería, eso sería lo que tendría.
¿Quieres saber la verdad? ¿Quieres conocer mis secretos y todo lo que dices que te oculto? – preguntó al tiempo que se levantaba también él – Te lo contare todo pero para ello, tengo antes una condición para ti – se movió un poco lejos de la mesa y estiró entonces su mano en dirección a Yvonne – Casémonos ahora – soltó de improviso – Busquemos una iglesia y casémonos, une tu vida a la mía, después, responderé a todas tus preguntas sin pero alguno – y ahí estaba la única posibilidad de la De Bailleux de escapar de la bestia. Si la muchacha sujetaba la mano de Konrad se arrepentiría muy pronto de haber confiado en él, pues el Zhivago estaba dispuesto a contarle su historia, a revelarle el verdadero origen de ella y sobre todo, a hacerla sufrir con el conocimiento de lo que le deparara el futuro tanto a ella como a todos los que amaba.



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Yvonne De Bailleux el Dom Oct 01, 2017 6:19 pm

por un segundo se sintió fuerte, poderosa, hasta sonrió de lado, mostrando un brillo en su mirada que hasta no hacía mucho, se encontraba opacada por su propio secreto, por sus dudas y la terrible verdad que pesaba sobre su cabeza - si tiene un hijo, morirá - habían sido las palabras de aquel médico, el día en que la revisó por su falta de apetito, por sus pocas fuerzas. Ese secreto que solo su padre, o el que creía hasta ese momento que era su padre, ocultaba de todos, hasta de ella. Claro que la joven, siempre despierta y dispuesta a descubrir conjuras, los había escuchado discutir en el despacho de su padre. No importaba lo que ocurriera de ahora en mas. Si él se enojaba y todo se quedaba en la nada, por lo menos no tendría que mantener un secreto doloroso, un dolor que podía causarle el odio de parte de su propio marido, cuando no pudiera darle hijos.

Aunque si él, prefería ser sincero con ella, aceptando sus condiciones, y dispuesto a contar los secretos que le hacían ser tan frío, ella le prometía, que sería padre, aunque con ello, su destino estuviera sellado. La sonrisa que comenzó con un dejo de superioridad, fue volviéndose más suave, hasta convertirse en una sombra, una cargada de tristeza, al saber que tarde o temprano, le perdería, - solo, quiero disfrutar de el tiempo que me resta la vida - le dijo mentalmente, con los ojos cuajados de tristeza, como de lágrimas.

Él, se levantó de la mesa y le hizo la propuesta mas descabellada que alguna vez oyó en su vida. Claro que deseaba casarse con él, en verdad, no deseaba nada mas en la vida, más que estar a su lado y darle la felicidad, que estaba segura, la vida le había quitado. Tragó saliva, intentó hablar, pero la boca se le había secado, entonces movió su cabeza de arriba hacia abajo, en un claro gesto de afirmación. ¡que su padre no podría estar en la boda? no le importaba, ¿Que no se pusiera un hermoso vestido de novia? tampoco, ¡que la fiesta fuera solo una cena en algún restaurante? era lo de menos, lo único que en verdad importaba,, era que desde esa noche ella sería totalmente suya, en cuerpo y alma, porque ella se entregaría a él, para ser su amor y compañía, por lo que le restara de vida.


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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

Mensaje por Konrad Zhivago el Mar Oct 17, 2017 11:20 pm

Las miradas de ambos se encontraron. En la de Zhivago se veía decisión y quizás si su joven prometía lo hubiera mirado un poco más, se hubiera percatado del brillo de oscuridad en la mirada del hombre que le proponía se convirtiera esa misma noche en su esposa, pero quizás ni al darse cuenta de esa oscuridad ella se hubiera detenido, pues en los ojos de Yvonne, brillaban la esperanza y la bondad.
¿Entonces? – preguntó con la mano estirada en dirección a su joven prometida, quien se mantenía en silencio, observándole con los ojos llenos de lágrimas que no corrían aún por sus mejillas.

El silencio se mantuvo entre ambos, en lo que para Konrad resultó ser una eternidad pues muy en el fondo temía que ella no lo aceptará y que terminase por escaparse de él. El Zhivago tragó saliva con dificultad, esperando que su prometida aceptase, pues de no hacerlo, todos los planes del hombre se vendrían abajo y debería, prácticamente comenzar de cero una vez más en lo que era su relación con Yvonne. Afortunadamente para Konrad, la rubia frente a él asintió enérgicamente Una sonrisa de victoria apareció en los labios del caballero, quien debió esperar un par de segundos más para que su prometida tomará su mano, sin embargo, una vez que los dedos del Zhivago se cerraron en torno a la delicada mano femenina, se dijo a si mismo que no la soltaría por nada del mundo.

Olvidándose de la cena que pidieran y dejando sobre la mesa dinero suficiente como para pagar los mejores platos de aquel restaurante, Konrad guío a Yvonne hasta la salida pues estaba dispuesto a cumplir su promesa lo más pronto posible y para ello, tenían que ir a la iglesia más cercana, esa donde los sueños de la De Bailleux comenzarían a tornarse pesadillas.

FINALIZADO



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Re: Solo tú eres mi fortaleza, el único que jamás mentiría ¿cierto? - (Konrad)

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