Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


SALOMÉ AMERIS

MODERADORA

ENVIAR MP
RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA VAGGÖ

MODERADORA

ENVIAR MP
LOREENA MCKENNITT

MODERADORA

ENVIAR MP

CLIMA ÚLTIMO ACTO - PARTICIPAN CIRO, FAUSTO Y ÉLINE RIMBAUD. TEMPORIS - PARTICIPAN ELORA PAINE Y HÖOR CANNIF UNITED WE STAND, DIVIDED WE FALL - PARTICIPAN AXEL BLACKMORE, XARYNE ACKERMAN, GAEL LUTZ, ELORA PAINE



Espacios libres: 09/60
Afiliaciones élite abiertas
Última limpieza: 17/01/17


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://www.victorianvampires.com


Últimos temas


There goes the fear [Privado]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

There goes the fear [Privado]

Mensaje por Samantha Levine el Miér Ago 24, 2016 11:24 pm

¿Se podía soñar con un mundo mejor? La mayor parte de las personas lo hacía y no solo soñaban, luchaban por lugar ese mundo mejor para ellos. Samantha en cambio, era de esas muchachas que pese a soñar no hacía nada para cambiar su destino y el motivo era verdaderamente comprensible. La joven inglesa dedicaba su tiempo y su cuerpo a la prostitución para dar a su familia una vida mejor, para ofrecer a sus hermanas la oportunidad de soñar y no tener que hacer nunca lo que ella con tal de sobrevivir. Ese era su mundo mejor para la joven prostituta, vivir a través de sus hermanas porque para ella, ya no existía la salvación.

Un suspiro salió de sus labios mientras que observaba desde una de las ventanas mugrientas del burdel al exterior. El atardecer comenzaba a teñir de color rojizo todo, indicando que pronto sería la hora de mayor afluencia de clientes en aquel lugar donde a la inglesa le tocaba trabajar.
Sam, vamos a arreglar tu cabello – escuchó como le decía una de sus compañeras, quien de manera alegre la sujeto por el brazo. En la boca de Samantha se dibujo una pequeña sonrisa. A ella no le gustaba mucho peinarse de la manera en que todas, eso la hacía sentirse vulgar, aun así, nunca se negaba a sus compañeras quienes eran buenas mujeres en su mayoría.
No creo que sea necesario – susurró mientras se dejaba arrastrar y pensaba en alguna excusa que no hiriese los sentimientos de la castaña de ojos verdes que tiraba de ella con insistencia.
¿A qué te refieres? – preguntó con curiosidad Magdalena, que al igual que Samantha trabajaba vendiendo su cuerpo para ayudar a su familia, específicamente al padre que con tanto amor la había cuidado hasta caer enfermo de gravedad.
Es que no me siento muy bien, eso es todo – encogiéndose de hombros miró en dirección a su más que simple compañera, amiga. Magdalena suspiró y en ese sencillo acto, Samantha supo que su mentira era descubierta.
Vamos, deja que arregle tu cabello – una sonrisa enorme apareció en los labios de su amiga – Puede que hoy llegue el hombre que te salve de todo esto y ¿No querrás que te vea hecha un desastre? – tras esas sencillas palabras, ambas echaron a reír y la inglesa dejo entonces que su amiga se encargara de arreglarle.

Peinada de una manera sencilla, halagada por sus compañeras y sumamente agradecida por lo que Magdalena hacía por ella, Samantha tomó aire. Su mirada fue una vez más al exterior, la oscuridad ya devoraba por completo París y los hombres que devorarían tanto su cuerpo como ilusiones ya no tardarían en entrar por la puerta.


Última edición por Samantha Levine el Vie Sep 23, 2016 1:58 pm, editado 1 vez



Hace arder el cielo e inunda el infierno
avatar
Samantha Levine
Prostituta Clase Baja
Prostituta Clase Baja

Mensajes : 23
Puntos : 16
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 05/04/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Alöis Joubert el Vie Sep 23, 2016 11:03 am

Sus ojos contemplaban las luces de las farolas, esas que iluminaban con su endeble luz, las calles de una ciudad que deseaba ser reconocida como la mas moderna de todo el reino. Alöis, perdió su vista en el paisaje urbano y nocturno, mientras su carruaje se dirigía a una reunión de negocios. Bajó la mirada a sus manos, que temblaban casi imperceptiblemente, contempló el anillo que aún aprisionaba su dedo anular, lo hizo girar lento, recordando como era la dulce voz de quien se lo pusiera en su mano, una mañana de primavera, no hacía tanto tiempo atrás. Recordó las palabras del religioso, la promesa de lealtad, el "hasta que la muerte los separe", frunció su ceño, él jamás rompió su promesa, mas ella si. Le había prometido estar a su lado toda la vida, aunque ésta fuera corta, si se tenía en cuenta que un soldado, un coronel como lo era Alöis, moría en batalla, al lado de sus hombres. Mas por el capricho de ser madre, su esposa lo abandonó, muriendo lejos de él, sin darle tiempo a despedirse, a asimilar que nunca mas la volvería a encontrar.

Dejó escapar el aliento, cerrando los ojos y maldiciendo mentalmente, ¿que era su vida, desde que la realidad le golpeara en el rostro, entendiendo que la soledad había llegado a su lado para no dejarlo jamás? El día en que volvió se Asia, solo le quedó la insustancial oportunidad de despedirse de su amada, parado frente a su tumba, a su lapida de mármol blanco, que le recordaba, los sueños rotos, los días perdidos. En ese momento comprendió que para él, habían acabado lo sueños de una familia, de un heredero, de encontrar a un ser que le llenara el alma y solazara sus días. ¿Que le quedaba en el mundo? ¿para quien lucharía? de que valía ahora ser un militar retirado, un empresario exitoso, si al volver a su hogar, nadie lo recibiría con los brazos abiertos, o diría a su oído un te amo.

Apretó la mandíbula y ahogó un grito de frustración, necesitaba olvidar, quería hundirse en una mentira, que unos brazos lo contuvieran, que el calor de una mujer, le trajera el vago recuerdo de ese paraíso perdido. Era una locura, pero, ¿acaso no lo estaba un poco? ¿no se podía enloquecer de tristeza? ¿no merecía olvidar una sola noche, que su vida estaba destruida? Golpeó con dos movimientos secos, el techo del coche, - James, cambiaremos de destino - dijo antes de informarle que lo llevara al burdel.




Antigüedad :




Alöis:

avatar
Alöis Joubert
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 50
Puntos : 28
Reputación : 10
Fecha de inscripción : 12/03/2014
Localización : Paris - Londres

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Samantha Levine el Sáb Sep 24, 2016 2:45 pm

Poco a poco el burdel se había llenado de clientes, hombres necesitados del afecto de mujeres desconocidas, mujeres a quienes podían usar a su antojo y desechar como si fueran nada, después de todo, solo para eso servían las prostitutas.

Asqueada de la vida que había elegido vivir, de su propio cuerpo y todo lo que debía hacer para ganarse algunos francos, Samantha se mantenía lejos de los hombres que buscaban compañía y hasta de sus propias compañeras, como si la mentira que hubiera dicho antes a su amiga Magndalena se hubiera vuelto una realidad y de verdad se encontrará indispuesta. Con los brazos cruzados a la altura del pecho, la espalda recargada en la pared cerca de una ventana y la mirada perdida en el exterior, en esa libertad que parecía tan lejana, la inglesa permanecía inmóvil, en espera del inevitable momento en que alguien se acercara a ella y no tuviera más opción que ceder a sus demandas, pero mientras eso sucedía prefería estar sumergida en sus propios pensamientos.

Su mirada que curiosa observaba a los transeúntes, se detuvo en un carruaje elegante que se detenía frente al burdel, mismo del que descendió un hombre que usaba un elegante traje. La inglesa lo observo fijamente o al menos lo hizo hasta que los ojos de ambos se encontraron y ella, avergonzada aparto la mirada, dirigiéndola en dirección a Magdalena que reía con un par de hombres que pasaban sus manos de manera descarada por las curvas de la castaña. Su amiga miro en su dirección, dedicándole a Samantha una enorme sonrisa antes de señalar de manera sutil a la puerta. La inglesa dirigió entonces su mirada a donde su amiga le indicaba, únicamente para que sus ojos contemplaran nuevamente al hombre del carruaje y al hacerlo se quedó de piedra.

Aquel caballero no estaba hecho para encontrarse en un lugar como aquel, se veía tan educado, tan elegante, tan diferente del resto que resultaba increíble que se hubiera atrevido a entrar al burdel. Con la mirada clavada en él, maravillada por su presencia, la prostituta fue incapaz de notar que él se acercaba en su dirección. No fue sino hasta que ya se encontró demasiado cerca de ella que la muchacha apartó nuevamente la vista, como si nunca lo hubiera estado observando a él.



Hace arder el cielo e inunda el infierno
avatar
Samantha Levine
Prostituta Clase Baja
Prostituta Clase Baja

Mensajes : 23
Puntos : 16
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 05/04/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Alöis Joubert el Sáb Sep 24, 2016 8:32 pm

El cochero había quedado sorprendido, la nueva dirección era un burdel, y su amo, jamás, en todo el tiempo que llevaba como su empleado, había pedido dirigirse a ese lugar. Por el contrario, siempre había sido un hombre sumamente discreto, prefiriendo quedarse en la mansión, antes de salir a reunión alguna. En ésta ocasión, no solo que dejaba sin efecto su primer orden, implicando no asistir a una reunión, una noche de gala, que según le parecía al chofer, era en verdad importante, para dirigirse a un burdel. Pero, a mas de sorprenderse y callar su opinión, no podía dejar de cumplir con el pedido de su amo. Así fue que se dirigió al burdel mas suntuoso de la ciudad, uno que decían, trabajaban las mejores mujeres del oficio, un tipo de chicas que solos los magnates, los nobles, o la misma realeza, se podían costear.

Cuando por fin llegó al lugar, Alöis, dirigió su mirada al exterior, el lugar parecía una mansión principesca, sus altos y elegantes ventanales, se encontraban iluminados, decorados con pesados paños de brocato, ademas de suaves y semitransparentes cortinas haciendo juego. Su chofer abrió la portezuela del carruaje, desplegó la escalinata de metal y se hizo a un lado para que el empresario descendiera. El caballero no se hizo esperar, bajó con armónicos y elegantes movimientos, llevando su mirada a uno de los ventanales, cuando por fin se encontró en la acera de la propiedad. Fue entonces que su mirada se encontró con la melancólica mirada de una joven, le pareció estar contemplando a un ángel, aun hada que fuera raptada por algún sátiro.  El corazón comenzó a golpear con ferocidad, ¿que hacía allí esa joven tan indefensa? ¿porqué el mundo era tan cruel con las mujeres? imponiendo destinos que no se merecían, como el fatal destino que tuviera su dulce amiga y esposa.

Giró su cuerpo para decirle algunas indicaciones al chofer, - no te alejes mucho, no creo que me quede aquí, solo iré a... - se detuvo, apartó la mirada de su sirviente, ¿que se suponía debía decirle, si era mas que evidente que se suponía venia a hacer un hombre en un lugar así? suspiró desanimado - solo... espera a que vuelva - respondió, mientras comenzaba a caminar hacia la puerta principal, no valía en nada intentar justificar lo injustificable, aunque la sociedad abalara al los hombres de servirse de los cuerpos de aquellas mujeres, él siempre lo había detestado, pero ahora, solo deseaba ahogar el vacío que tenia en el centro de su pecho.

Golpeó suavemente la puerta, un hombre, vestido de levita le abrió, se suponía era el mayordomo, quien le hizo una reverencia a la que él no respondió, solo se quitó el sombrero, los guantes y dejó el bastón, para continuar su camino por el salón. observó a las mujeres que allí se encontraban, mas le pareció que la joven ninfa no se encontraba allí, - ¿habrá sido una ilusión?  - se dijo desilusionado, en verdad al verla, le había surgido la idea de sacarla de aquel lugar, tal vez, pedirle que lo acompañara a cenar, llevarla hasta donde que fuera viviera y huir a su mansión, a llorar aferrado a su almohada, la estúpida decisión de intentar tapar la ausencia de su amada, con el calor del cuerpo de otra mujer.

Volvió a suspirar desanimado, girando en dirección a la puerta nuevamente, dispuesto a dejar su cometido atrás, pero fue entonces que sus miradas volvieron a encontrarse, Como si una fuerza poderosa lo atrajera a ella, se acercó con paso lento, pero decidido, hasta pararse frente a la joven. No apartó su vista de la ajena, hasta que ésta desvió la suya, tal vez avergonzada por la forma en que él se había comportado.  Bajó la mirada, turbado, - disculpe, si la he ofendido, es que... yo jamás he pisado un lugar así... solo que esta noche... esta noche...  - las palabras no le salían de los labios, negó con la cabeza, - odio sentir este dolor aquí en el pecho, esa absurda sensación de que la soledad, ahogará mis pulmones... ¿no ha sentido que la vida es una pesada carga? - dijo buscando aquellos ojos que negaban contemplar los suyos.

¿Que estaba intentando decirle? ¡escusas para que lo aceptara en su lecho? volvió a negar con la cabeza, suspirando derrotado, - disculpe, creo... que no fue buena idea venir a un lugar así, en busca de... un oído para... - hizo un gesto de derrota, - va, no tiene importancia... buenas noche - susurró, antes de girar y comenzar a caminar hacia la puerta.




Antigüedad :




Alöis:

avatar
Alöis Joubert
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 50
Puntos : 28
Reputación : 10
Fecha de inscripción : 12/03/2014
Localización : Paris - Londres

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Samantha Levine el Lun Oct 24, 2016 11:20 pm

Había regresado la mirada al interior del burdel, ahí donde se encontraba su realidad. Mirar al exterior la llevaba a descubrir personas maravillosas, personas que no estaban a su alcance y a las cuales, era mejor dejar de contemplar, después de todo ¿Para que observar al exterior si ella era una mujer cautiva? No podía dejar el burdel y de poder hacerlo, ¿Qué iba a hacer? ¿Quién aceptaría emplear a una prostituta? ¿Quién podría darle una vida diferente? La respuesta era sencilla. Nadie.

Después de recordarse a si misma el lugar que le correspondía y que era bastante lejos del hombre que segundos atrás observaba, Samantha centró su atención en Magdalena, en los hombres que la tocaban y la manera en que ella parecía disfrutar de las atenciones masculinas. Claro que ella sabía que su amiga, tampoco había tenido opción de negarse a la prostitución, sin embargo, a diferencia de Samantha, Magdalena ya lo disfrutaba bastante. Las sonrisas que se intercambiaron las muchachas sirvieron únicamente para que la morena que ya se encontraba con bastantes clientes indicase a la inglesa que era su momento de hacer algo esa noche.

Más enviada por su amiga que por deseo propio, la prostituta se giro en dirección a la puerta, solo para que su mirada se encontrase nuevamente con la del hombre que antes observara desde la ventana. Sorprendida por verlo en aquel lugar, Samantha se mantuvo quieta, incapaz de dar un paso o apartar la mirada de aquellos ojos que parecían suplicarle que no dejara de verlos, que por el contrario los consumiera lentamente hasta que fueran incapaces de alejarse de los de ella. La inglesa hubiera hecho justamente eso de haber sido otra la historia de su vida, pero como sabia bastante bien que ella no era digna de soñar con un mundo fuera del burdel, desvió la mirada, simulando que no había sido al apuesto caballero a quien miraba.

Estaban demasiado cerca, tanto que Samantha era capaz de sentir el calor que emanaba el cuerpo masculino y como si tanto su apariencia como presencia, no fueran suficiente, su voz era tan profunda que al escucharla la inglesa se estremeció. Escucharlo decir que llevaba una pesada carga le hizo sentirse sumamente miserable. Quería ser capaz de hablarle, de decirle que ella le ayudaría a ahogar sus penas aunque fuera solo por una noche, que su cuerpo sería el lugar donde él podría olvidar el dolor, pero, ninguna palabra salió de sus labios, ni siquiera para responder a la pregunta que le formulaban.

No fue sino hasta que lo escucho dar las buenas noches que Samantha levantó la mirada, únicamente para ver como el hombre giraba y se encaminaba entonces a la salida. Algo dentro de ella se removió al verlo cada vez más lejos y antes de detenerse a pensar que lo mejor era dejarlo marcharse, la inglesa se movió.
Yo puedo escucharlo tanto tiempo como quiera… – aseguró mientras le sujetaba la mano – También puedo comprender perfecto a lo que se refiere con llevar una pesada carga y… no me ha ofendido, es solo que creí que iba a decirme algo por haberlo observado antes, desde la ventana – confesó con las mejillas encendidas. No era común en ella avergonzarse de aquella manera, mucho menos considerando a lo que se dedicaba pero ese hombre, tenía un extraño efecto en ella.



Hace arder el cielo e inunda el infierno
avatar
Samantha Levine
Prostituta Clase Baja
Prostituta Clase Baja

Mensajes : 23
Puntos : 16
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 05/04/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Alöis Joubert el Mar Dic 20, 2016 6:54 pm

Aquella mano en la suya, la dulce voz que acariciaba su oído, lo hicieron detenerse. El hombre, que había luchado sin miedo tantas batallas, que había buscad la muerte esquiva, que sufría en silencio la perdida de toda su familia, y que en ningún momento había temblado, ahora lo hacía, por el solo hecho, de que una chiquilla, le tomaba la mano.

Se giró, buscando ancioso aquellos dulces ojos, el rubor en sus mejillas, le daban una candidez que parecía inapropiada para un lugar tan pecaminoso como ese. Deseó protegerla, de pronto quiso abrazarla contra su pecho, acariciar con ternura infinita esos cabellos lacios, oscuros. Su alma entera se turbó, jamás, ni con su esposa le había pasado algo semejante. Saber que ella le había observado desde la ventana, no le molestaba, al contrario, pues si no hubiera sido por esa mirada, esa extraña conexión de almas, no se hubiera decidido a entrar. Sus manos tomaron las ajenas, sonrió con la timidez de un niño, en su mirada, un suave brillo de esperanza se dejó ver, ¿podría ser que hubiera encontrado una amiga?

Apretó aquellas manos con suavidad, -no, no se disculpe, fue su mirada la que me impulsó a entrar, fue su rostro, el que llamó mi atención y una necesidad de saber quien era ese ser que parecía... - se detuvo, no podía decirle que le había confundido con un ángel, con una de esas hadas que tantas veces su amada le había jurado que existían, que aparecían ante los humanos, cuando era necesario. No no podía decirlo, porque lo creería un loco, un desquiciado peligroso. Volvió a sonreír, antes de volver a hablar, - ¿le molestaría acompañarme a cenar? no se si ésto puede importunarle, pero preferiría salir de éste lugar - su mirada intentó escrutar en el interior de esos ojos claros, atisbar lo que pensaba de él, - si me permite, le aseguro que ayudará a un pobre hombre a seguir cuerdo un día mas - hizo una mueca de tristeza, pero era la verdad, no le mentiría, si le aceptaba, él le diría siempre la verdad, aunque ésta fuera difícil.

Volvió a apretar las pequeñas y delicadas manos, - ¿que dice, aceptará mi simple proposición? - dijo, esperando la contestación, para arreglar lo que fuera necesario para sacarla, aunque fuera una noche de aquel lugar.




Antigüedad :




Alöis:

avatar
Alöis Joubert
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 50
Puntos : 28
Reputación : 10
Fecha de inscripción : 12/03/2014
Localización : Paris - Londres

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Samantha Levine el Sáb Dic 24, 2016 11:56 pm

No podía permitir que él se fuera, no creyendo que ella no deseaba escucharle o acompañarle porque la verdad es que era todo lo contrario, por eso se atrevía a estirar su mano y asegurarle a aquel individuo que ella era la indicada para pasar la velada con él, claro que también se disculpaba por su impertinencia al momento de contemplarle desde el interior del burdel. Aquel acto era tan impropio de ella, tanto o más que lo que hacía en aquellos instantes, retener a un hombre que nunca en la vida real podría tener para ella.

Esperando una reprimenda o un rechazo (después de haberle avergonzado quizás sin responder a tiempo) Samantha aguardaba apenada la respuesta del atractivo caballero que se giraba para observarla y que no hizo más que maravillarla aún más con su sonrisa, llenado con esperanza el corazón de la prostituta. Con los ojos fijos en los del caballero, la joven Levine sintió la calidez de las manos masculinas que se aferraban a la suya y perdida en lo agradable que le parecía que aquel hombre le tomara las manos, ella sonrió.

La sonrisa que exhibió Samantha se convirtió rápidamente en una expresión de asombro. ¿Era realmente posible que fuera ella el motivo de que aquel hombre decidiera entrar al burdel? Él afirmaba que si y ella, aún con la posibilidad de que fuera toda una vil mentira, decidía creerle porque en aquellos ojos y esa voz, encontraba sinceridad.
Es entonces todo un honor para mi saber que le he convencido de entrar – desvió su mirada de él, apenada por cada una de las palabras que él decía y al mismo tiempo curiosa por algo que él omitía de manera deliberada – ¿Qué parecía? – la respuesta más obvia para ella era una prostituta, sin embargo, algo dentro de su corazón le decía que él no era la clase de hombres que entraban a un lugar así solo para saciarse del cuerpo de una mujer, él era mucho más.

Cuando hasta sus oídos llegó una invitación tan fuera de lo común, Samantha no pudo más que confirmar sus corazonadas respecto a que él no era como todos los hombres. Durante algunos segundos se mantuvo silente, maravillada con lo que le estaba ocurriendo en esos momentos, así que cuando el hombre frente a ella dejo de hablar y espero una respuesta, ella se apresuro a dársela.
No me importuna para nada y de hecho, me encantaría poder ir a cenar con usted – hizo una pausa – solo necesitamos arreglar la salida porque ya sabe – se encogió de hombros – no es muy normal que quieran llevar a alguien como yo a cenar y piden algo de dinero por ello, además de otra cosa… – se miró a si misma y sus ropas más sugerentes de lo usual – ¿No le molesta mi atuendo? Porque de ser así dudo poder acompañarle, todos mis atuendos son de esta manera y lo último que quisiera es avergonzarlo si es que se encuentra con conocidos fuera de aquí – como siempre ella pensaba más en los otros que en si misma, algo que desde muy joven la termino por orillar a dedicarse a lo que ahora, la prostitución.



Hace arder el cielo e inunda el infierno
avatar
Samantha Levine
Prostituta Clase Baja
Prostituta Clase Baja

Mensajes : 23
Puntos : 16
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 05/04/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Alöis Joubert el Jue Ene 19, 2017 7:42 pm

¿Porque su corazón golpeaba de esa manera? sus ojos no podían dejar de contemplar esa mirad triste, ese rostro angelical. Sonrió, negando con un suave movimiento de cabeza, - no, a mi no me molesta su atuendo, aunque si usted se va a sentir mas segura, y cómoda, podríamos pasar por un lugar que conozco, en pocos minutos le aseguro que podremos sortear cualquier obstáculo - dijo sonriendo, sin poder dejar de sentir esa alegría que lo estaba invadiendo.

No soltaba sus manos, como si tuviera terror a que si el contacto se terminaba, ella se desdibujaría, como un hechizo. Quería mantenerla así, a su lado, sin que nadie la mirara mal, sin que ninguno de esos hombres que estaban en el salón, la contemplaran expectantes, dispuestos a ir tras ella, si él decidía ir por la madama. No, no la dejaría, apretó la mano de la joven y tiró de ella, - vamos, acompáñeme, quédese cerca mio, no quiero que se desvanezca, como un hada, porque eso es a lo que me recordaba al verla mirando hacia mi, allí, por esa ventana -. llevó una mano a su nuca y sonrió, algo incomodo al confesar  aquello, pues podría pensar que era un hombre bastante peculiar, por no decir ridículo. Pero que importaba ahora, había decidido decirle siempre la verdad y eso sería lo que haría.

Solo se separó un instante de ella, para terminar de acordar el precio. Pagó por todo lo que la mujer le pidió, - mire caballero, ella es la chica mas imponente que tenemos, entenderá que si la lleva, casi deberemos cerrar el local por ésta noche - dijo la madama, al comprobar como él miraba a la joven y pensando en todo el dinero que le podría sacar. Alois frunció el entrecejo, - no me importa lo que me diga, solo ponga un precio - dijo con voz cargada de autoridad. La mujer enarcó una ceja antes de proponer el precio, - dos mil quinientos francos, por la noche - dijo, segura de que el caballero desistiría y podría así, hacerla trabajar mas, ya que había observado las miradas codiciosas de los demás caballeros, siempre era sí, si un hombre deseaba a una de las chicas, de seguro los demás querrían la misma. La sonrisa de costado, la mirada ladina, lo contemplaban con despreocupación. Mas Alois, puso un fajo de billetes sobre la barra. Había pensado ir al casino, gracias  a eso tenia tanto dinero encima, ahora pensaba que literalmente, había hecho saltar la banca.

No esperó que la mujer reaccionara, le comunicó que se retiraban. Giró, sonrió a la joven, la tomó de la mano y tiró suavemente de ella, - ¿nos vamos Samantha? - dijo mientras tomaba su abrigo y se lo colocaba a la joven, para que no tuviera frío al salir al sereno de la noche. Se sentía feliz, como hacía tiempo no lo experimentaba.




Antigüedad :




Alöis:

avatar
Alöis Joubert
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 50
Puntos : 28
Reputación : 10
Fecha de inscripción : 12/03/2014
Localización : Paris - Londres

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Samantha Levine el Vie Ene 27, 2017 12:15 am

La mirada de Samantha se iluminó por unos segundos al escuchar como es que aquel hombre aseguraba no tener problema alguno con su vestuario, y como en esos momentos nada más que la opinión de él le interesaba, estuvo tentada a aceptar salir así con él, sin embargo, una nueva mirada a su atuendo la llevó a desistir de esa idea.
No quiero causarle inconvenientes o vergüenzas, así que agradecería que pudiera llevarme a donde pueda conseguir otra clase de ropa – sus mejillas se encendieron – solo si no le molesta – pedir algo como aquello no era algo típico de ella. Samantha era de hecho una muchacha que se dedicaba a su trabajo y trataba de hacerlo bien, no pedía nada de más ni de menos, pedía lo justo y eso mismo es lo que hacía por lo que le resultaba extraño aceptar la ayuda de un cliente, mucho más de uno como aquel que decidía llevársela lejos.

Pensaba esperar mientras que el caballero realizaba el trato por su salida, más para su sorpresa, fue arrastrada tras él de manera cuidadosa. Una risita nerviosa se le escapó al escuchar que para el caballero ella era como un hada, nada más lejos de la realidad de la prostituta.
No debe preocuparse, yo no voy a desaparecer porque no soy una hada – Ni hada, ni ángel, ni siquiera mujer. La Levine era nada más que un objeto para los hombres que visitaban el burdel y para demostrar aquello estaba la mujer para quien trabajaba, esa que pidió una cantidad escandalosa de dinero por una noche. Tan ridícula le pareció la cantidad de dinero a Samantha que estaba a nada de descubrir a la mujer y sus mentiras, pues nunca en todo lo que llevaba trabajando en aquel lugar había sido la chica predilecta. Pero una vez más apareció su caballero de brillante armadura. La Levine se quedó muda, observando el fajo de dinero que era entregado a la mujer que se encargaba de venderla al mejor postor – Sí, vamos… – respondió de manera veloz, despabilando de aquel suceso que acababa de presencias y saliendo de aquel lugar antes de que algo más la retuviera.

Es tan extraño salir – confesó cuando sus pies pisaron el suelo de la calle. Su cuerpo fue cubierto por el abrigo del hombre que se encontraba a su lado. Hombre que le prometía al menos una noche memorable – Gracias – una sonrisa apareció en sus labios y sus ojos se mantuvieron fijos en los del hombre. Samantha se encontraba verdaderamente agradecido con él y seguramente seguiría agradecida por mucho tiempo.



Hace arder el cielo e inunda el infierno
avatar
Samantha Levine
Prostituta Clase Baja
Prostituta Clase Baja

Mensajes : 23
Puntos : 16
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 05/04/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Alöis Joubert el Jue Feb 16, 2017 5:45 am

Aquella joven, poseía la capacidad de atrapar su atención,de hacer que todo, al rededor de ellos, desapareciera, especialmente, el dolor. Sus ojos, hundidos en los ajenos, navegaban por un océano de tranquilidad, que solo pudo romperse, con la voz de su chofer que se acercó a ellos, para abrir la portezuela del coche y permitir así que la joven y su amo, se acomodaran en su interior.

Algo descolocado, un tanto molesto consigo mismo, agradeció con una inclinación de su cabeza, las maneras en que se comportó su empleado. Le refirió las indicaciones necesarias para dirigirse a la sastrería del los padres de quien fuera su amigo, un apuesto y vivaz parisino, que había muerto en sus brazos, en la india, victima de la malaria. Alois, le había prometido que cuidaría de sus padres y así lo había hecho, como hombre de palabra que era. Por eso, él sabía que los esposos Courbet, lo atenderían sin problema alguno, porque le amaban, como si fuera su hijo.

Cuando por fin subió al carruaje, se acomodó al frente de la joven, podría haberse sentado a su lado, abrazarla, besarla, hacer con ella lo que quisiera, pues, para la sociedad de París, ella solo era una cortesana. Pero Alois, no era como el resto de la sociedad, para él, ella era una dama, como cualquiera de las jóvenes damas que iluminaban con su gracia y su belleza, los dorados salones del palacio, o las reuniones mas encumbradas. Sonrió con dulzura al contemplarla, quería que ella pudiera disfrutar de una velada agradable, en la que olvidara todo pensamiento oscuro, así, los dos huir de una realidad, cargada de tristeza, soledad y dolor. - Espero que sea de su agrado la velada - dijo, mientras una sonrisa tímida florecía en sus labios, - Ahora iremos a la casa de un matrimonio amigo, ellos nos ayudarán con su vestuario, son muy buenas personas... han sufrido tanto... o mas que yo, y jamás las he visto tratar mal a nadie, o no ayudar a quien lo necesite - se quedó contemplando aquellos ojos cargados de dolor, - como desearía saber cual es la pena que la tortura - pensó, mientras con su mano derecha apretaba suavemente la delicada mano femenina, como si intentara infundirle valor.  

Los segundos habían pasado y él, se había vuelto a hundir en ese mar de calma que encontraba en la mirada de la joven, ese lugar que lo abstraía y le hacía perder la noción del tiempo. Cuando se percató de que el carruaje no se movía, carraspeó, mientras golpeaba con sus nudillos el cristal de la portezuela, entonces el cochero los alejó del burdel.




Antigüedad :




Alöis:

avatar
Alöis Joubert
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 50
Puntos : 28
Reputación : 10
Fecha de inscripción : 12/03/2014
Localización : Paris - Londres

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Samantha Levine el Jue Abr 20, 2017 10:32 pm

Se sintió como una princesa de cuentos de hadas al sentarse en el carruaje aquel. Generalmente ella y otras tantas prostitutas nunca viajaban con los hombres que las contrataban, ellas eran trasladadas a diversos sitios de manera oculta, como si su existencia fuera realmente un secreto para todos los habitantes de Paris y en parte así era. No existía mujer u hombre que al ver a una prostituta en peligro se detuviera a auxiliarle por eso su profesión era la que poseía el mayor índice de muerte, afortunadamente para Samantha, su día de morir no había llegado aún y aunque antes se decía que aceptaría ese día, ahora deseaba con el corazón vivir mucho más y poder encontrarse con Alöis muchas más veces.

Con sincera alegría observo a Alöis frente a ella y le dedico una sonrisa.
Esta velada ya ha superado por mucho mis expectativas así que todo lo que venga ahora, lo considerare una ganancia – observó por la ventanilla del carruaje el burdel – Muchas gracias – dicho eso, volvió a centrar su atención completamente en el caballero frente a ella que la miraba con cariño – ¿Es apropiado que conozca a sus amigos? – preguntó dudosa. Nunca antes se le presentó una situación como esa, así que no estaba segura de la manera en que debía proceder – ¿Cómo es que han sufrido ellos? – la mano de Alöis sujeto la suya, infundiendo valor a la inglesa para preguntar algo más personal – ¿Cómo ha sufrido usted? – ambos se miraban directamente a los ojos, fascinados por lo que descubrían en el otro, de hecho, tan concentrados en el otro estaban que no fueron capaces de percatarse de que el carruaje no se movía. Una risita se le escapo a la prostituta cuando se pusieron realmente en marcha – Es la primera vez que viajo con un hombre en carruaje – confesó antes de añadir algo menos vergonzoso – La casa de sus amigos, ¿Es lejos?.



Hace arder el cielo e inunda el infierno
avatar
Samantha Levine
Prostituta Clase Baja
Prostituta Clase Baja

Mensajes : 23
Puntos : 16
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 05/04/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Alöis Joubert el Vie Abr 28, 2017 5:39 pm

Como podía ser, que con tan solo una mirada, con una suave y dulce sonrisa, aquella joven lograra quitarle ese peso que le atormentaba el alma, tal si fuera un viento suave que llevaba lejos las nubes de tormenta y dejaba a su paso el cielo mas límpido y luminoso que jamás hubiera admirado. No pudo dejar de devolver sonrisa por sonrisa, y soltó suavemente la mano de la fémina, para acomodarse mejor en el asiento, intentando encontrar las palabras y las frases adecuadas para cada una de las preguntas que le formulara la joven.

Llevó su mano derecha a sus cabellos y se atizó la melena, un tanto alborotada, mientras sonreía algo cohibido con tantas preguntas, - vaya, es una joven muy curiosa - caviló, al tiempo que inspiraba profunda, pero tranquilamente, antes de comenzar a contestar las dudas que la joven tenía. - Pues bien, hace varios años, viví por algún tiempo en la india, también en los montes himalayas y en la península de Corea, en el Asia, una tierra muy distante, mas allá del imperio ruso, a miles y miles de kilómetros - hizo un silencio, mientras apreciaba como la joven ponía atención en sus palabras, sonrió aun cohibido, mas continuó su relato.  - Allí, Gran Bretaña, ha logrado colonizar vastos territorios, gracias a la armada que posee - levantó la mirada y la unió a la de Samantha - Fui un militar para la corona, un mercenario, como vulgarmente nos llaman, por dinero, por estirpe, por fidelidad al rey y a la reina, luchamos para mantener aquellas colonias, exponiendo nuestras vidas y aniquilando a todo el que se oponía a la voluntad del rey - bajó la mirada, profundamente arrepentido, - ahora que lo pienso, si hubiera sabido que el capricho de los monarcas, podían traer tanta desolación y sufrimiento, no solo a los soldados, sino, especialmente, a los pobladores de aquellos parajes, le aseguro que no hubiera aceptado aquella misión. - dijo con voz enfática, cerrando sus manos en puño, apretándolas al asiento del coche. había sostenido la respiración sin darse cuenta, mas dejó que ésta saliera de sus pulmones como un largo suspiro, - pero solo quería huir, huir de lo inevitable, de la tragedia que tarde o temprano asolaría mi vida y la de... mi esposa -, su mirada buscó nuevamente os orbes ajenos, para luego huir de ellos, como si pensara que aquellas palabras podrían disgustar a la joven.

Cunado volvió a retomar su historia, no se detuvo en aquel dolor que lo carcomía, sino que se dedicó a contarle sobre Emil Courbet, - él, Emil, era un joven alegre, feliz, dispuesto a progresar como fuera en la vida, quería que sus padres dejaran de trabajar tan arduamente y que disfrutaran de la vida, sin tantas preocupaciones - sonrió con tristeza al recordar la sonrisa ingenua de su ayudante, - no fue difícil quererlo, hacerle un espacio para vigilar su seguridad, era tan joven, tan frágil, en un lugar donde si no eres lo suficientemente fuerte, no podrás sobrevivir la temporada de lluvias - volvió a crearse un silencio breve en el interior del coche.  - Las noches húmedas y calurosas, los días insoportables, casi asfixiantes, no ayudaron a su salud, una epidemia de malaria se desató entre los soldados de mi batallón y el alegre Emil, cayó gravemente enfermo - una sombra de profundo dolor cubrió su rostro, - intenté hacer todo lo posible para que su salud mejorara, y cuando el medico lo desahució, le prometí que cuidaría de sus padre - sonrió con tristeza, - y eso es lo que hice, desde que volví de aquellas condenadas tierras, cuidar de el matrimonio Courbet, pues no tienen mas hijos, que aquel que descansa sus huesos en una lejana llanura, verde, silenciosa, allá en la India - el silencio lo invadió, la carta que le avisaba de la muerte de su esposa, se presentó en su cabeza, y chasqueó la lengua, disgustado porque los demonios de su alma, no le permitían ni siquiera dejar de pensar en su culpa, esa que parecía, debería expiar, hasta el día en que su último aliento llegara. Su mirada había huido por la ventanilla, al paisaje nocturno de las calles comerciales. Inspiró suavemente e intentó forzar una sonrisa, - no, no está muy lejos, la Maison Courbet, se encuentra muy cerca de aquí, tan solo unas cuantas cuadras - al posar su mirada en los bellos ojos de la  joven, pudo por fin sonreír con franqueza, sintiendo que el dolor remitía, - verá que agradables que son, los padres de Emil -.




Antigüedad :




Alöis:

avatar
Alöis Joubert
Humano Clase Alta
Humano Clase Alta

Mensajes : 50
Puntos : 28
Reputación : 10
Fecha de inscripción : 12/03/2014
Localización : Paris - Londres

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: There goes the fear [Privado]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.