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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

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Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Ariyne el Mar Ago 30, 2016 9:19 am

El Presente


Estaba sola aquí en Paris, el último cobijo era el lugar donde me había asentado con Danna este tiempo atrás, al que volvía en cada encuentro sin desvelar la ausencia de ella, fingiendo que aún estaba aún habiéndose marchado de vuelta a Escocia, convirtiéndose Erlend en mi sustento y la raíz de mis sentimientos que florecen, de mi avance, la definición de lo que quería y lo que no, mi futuro después de prometernos en sus mazmorras. Lo amo tanto que no sabría que hacer si todo esto cambia de golpe.

Esta vez no había obligaciones de otros si no las propias, a pesar de haberme quedado aquí tenía que mantener limpio el lugar de residencia para no parecer una pocilga, más si quería proponerle a Erlend que después de volver de Escocia y pedir mi mano a Danna, sería yo quien pidiera que viviera conmigo, sin necesidad de ocultar por mas tiempo  mis noches en vela de decírselo o no de si le parecería descabellada la idea o todo lo contrario y comenzar a vivir como quería desde que el pacto no era pacto, sino que ambos queríamos la compañía del otro.

Me  dirigí a mi habitación para  del armario coger el primer vestido que usé  en nuestro encuentro en aquella taberna, donde por curiosidad y atractivo de su persona me acerque para conocer a quien hoy es mi prometido, aun sonrío como cada encuentro que viene a mi mente, inolvidables todos ellos pero sin duda la más especial de todas fue en el hostal. Parece que fue ayer cuando ocurrió y sin embargo han pasado cerca de  dos meses, quizás un poco menos pero suficientes como para dar este paso de querer compartir mi vida con él y tener mayor intimidad que las escapadas una vez dieran las doce de la noche.

El peinado no era tan elaborado como otras veces, quedando en un simple recogido en coleta sujeto por un lazo, donde dejé escapar un par de mechones para adornar los perfiles de mi cara, coloree suave mis labios y ya casi estaba lista para acudir al encuentro en los bosques donde habíamos quedado para hablar. Solo me quedaba coger los dos billetes que compre a principio de mes, después de aceptar ser su futura esposa e ir a mi tierra para pedir por fin la mano a Danna,era la única condición que ponía, ni siquiera quería  doble celebración, me bastaba con celebrarlo a su manera, una boda vikinga donde honrar a los dioses, beber hasta reventar aunque luego salga perjudicada al no estar acostumbrada a tanto.

Coloque la capa sobre mis hombros y lo até, tome el par de billetes de barco para de ahí salir a nuestro encuentro. El camino ya era conocido, cada piedra en el camino, cada obstáculo del recorrido, objetos y personas que aún transitan por las calles parisinas, hasta llegar a los límites donde  se extiende la flora y fauna tan exquisita como cada rincón de Paris. Guie mis pasos a la misma altura donde nos enfrentamos a aquél oso negro donde nosotros salimos victoriosos, bañados en sangre y vísceras por la forma en la que me ensañe con el una vez muerto,donde Erlend tuvo que pararme para que dejara de golpearle.

Me plante en medio, dejándome envolver por el sonido que emite la naturaleza,desde el ulular de los búhos hasta el minúsculo movimiento de las hojas por el pase de un lado a otro de los seres que habitaban en las copas y ramas de los árboles de este inmenso lugar.Coloque mis manos tras la espalda ocultando los billetes, mirando a mi alrededor,quedándome con cada rastro que llega a mi nariz  con la finalidad de hallar entre ellos a Erlend.


Última edición por Ariyne el Miér Ago 31, 2016 6:47 am, editado 1 vez



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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Erlend Cannif el Miér Ago 31, 2016 2:52 am

Había pasado una semana desde la ultima vez que vi a Ariyne, ella sumergida en sus quehaceres de la nobleza y yo por ende haciendo el descubrimiento mas grato y peligroso de mi vida.
Un trabajo me llevo frente al ser que hoy copaba mi vida, Adaline, no podría explicar si eran los dioses, las estrellas o solo el destino quienes me pusieron frente a esa humana a la que saque de un mar embravecido aquella noche desde la cual jamas pude volver a separarme de ella.

Hoy mis pies pesaban, era consciente que tenia que enfrentar mi realidad ante los ojos de otra mujer, esa a la que había amado durante mil años, esa por la que a fecha de hoy todavía residía en gran parte de mi corazón, esa con la que estaba prometido.

Dejé que la naturaleza me invadiera, que el sonido de las distintas rapaces, de las ramas quebrándose por los depredadores, del viento azuzando el bosque con un sonido ronco y silbante llegara hasta mi.
Necesitaba encontrar la calma, esa que no tenia, añore en ese momento la mano de Adaline enzarzada en la mía, mas esto era algo que tenia que hacer solo.

Pronto me encontré con aquella mujer que durante siglos había visto en sueños, esa que se había materializado como mi realidad en París, esa que aun no había olvidado, mas que tendría que hacerlo.
Sonreí de medio lado al verla con aquel vestido, ese que llevo el día de nuestro primer encuentro, como siempre estaba preciosa, sus manos quedaban cubiertas tras aquella cintura de ensueño mientras su pelo, recogido en una sencilla coleta la dotaba de un aire bohemio.

-hola -susurré acercándome a ella para depositar un casto beso en su mejilla.
Supongo que ese fue el detonante que para ella basto para saber que nada iba bien, que algo tenia que contarle, no le costo mucho inspeccionarme con la mirada de arriba a bajo, como si los gestos de mi rostro le hablaran sin palabras.
Palabras que anudadas en mi garganta parecían no desear salir aquella noche de primavera.

Alce la mirada por un instante al cielo en busca de nuestra constelación, la del cazador, esperando que me infundiera el valor, que ahora frente a ella se tornaba tan efímero como el casto beso.
-Tenemos que hablar -susurré de nuevo frente a ella.
Tres palabras que lo decían todo sin decir nada, esas que denotaban el principio del fin, esas que abrirían entre nosotros un abismo, uno que ni quería ni necesitaba.

Mire el anillo que pendía de mi dedo, lo hice de reojo mientras lo acariciaba con suavidad con uno de mis dedos, recordé aquella noche en la que en un claro quede preso de mi esposa, podría decir que me arrepentía, mas no era cierto, la necesitaba, porque ella me daba la paz en tiempos de guerra, ella era la vaina de mi espada. La amaba, mas por desgracia eso no hacia que dejara de querer de un modo irracional a la loba que frente a mi se encontraba.


Última edición por Erlend Cannif el Miér Ago 31, 2016 7:55 am, editado 1 vez


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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Ariyne el Miér Ago 31, 2016 6:55 am

Seguí mirando a mi alrededor,los diferente olores del lugar seguían danzado por delante de mis narices sin encontrar aún el diferente que me indicaría que Erlend ya estaba aquí a muy poco pasos de mi.Sonreí al poco tiempo de detectar por fin su esencia que bien marcada estaba en mi alma y en mi piel por las numerosas caricias   de nuestras manos y nuestro labios recorriéndonos al mismo tiempo con la mirada y deleitarnos  por el placer que uno al otro nos dábamos y esta noche auguraba que iba a ser una de ellas para celebrar que por fin haríamos vida juntos como un matrimonio u eso creía hasta que le vi aparecer entre los árboles.

Hola — ,respondí.Observe su parsimonia con  la que daba su pasos, también percibí un cambio en su aura mientras de arriba abajo observe cada uno de sus gestos hasta que se acercó a mi, haciendo tambalear la idea de celebración, de que esto no era algo que había que festejar y que uno de los dos saldría perdiendo en este encuentro, momento en el que recibo su beso en mi mejilla cuando bien pudo ser en los labios como esperaba y corresponder con tal fuerza que en parte delatara la sorpresa,aunque sus palabras revelaron la mayor parte del encuentro aquí.

La sonrisa desapareció de mis labios los billetes casi se resbalan de mis dedos y mi corazón delata preocupación, miedo por lo que siguieran a sus palabras que ya llevaban parte  del mensaje de que algo no iba tan bien como creía, di un paso hacia atrás, mirando al mismo  sitio donde él  miraba en el claro viéndose estrellas salteadas que adornaban el cielo nocturno mientras con un par de dedos a mi espalda acaricie la alianza que perteneció a la madre de Erlend y que uso para desposarme en aquellas mazmorras donde se refugiaba para sus silencios y reflexiones para cuando sus demonios retumbaban en su interior, dejándolos salir en alguna ocasiones donde yo lo vi y sin embargo no me asusté por que formaban parte de él y así lo quería,sus más y sus menos eran él y no quería cambiarlo porque entonces ya no sería de quien me había enamorado en esta vida y en otra a pesar de la rarezas entre nuestras especies donde era constante el enfrentamiento, de echo incluso ahora se mantienen pero supongo que éramos la excepción de que no tenía que ser así.

Con el gesto más serio que nunca, hablé muy brevemente, —Hablemos — dije, notando como cada letra que formaba esa palabra me arañaba la garganta al salir.

Sentémonos y hablemos — Dije notando como se  me aceleraba el pulso y como un escalofrío me recorría el cuerpo erizando cada poro de mi piel, suspire con pesadez y cerré los ojos por un instante antes de volver a mirarle una vez más, dándome cuenta también que ni siquiera le había devuelto el beso, ni siquiera una caricia aunque mi intención fue esa nada mas encontrarnos pero no surgió así,no después de un saludo tan distante del que no me  nace  corresponder.



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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Erlend Cannif el Jue Sep 01, 2016 1:40 am

Tomé asiento sobre la mullida hierba mientras admiraba a aquel ser que durante mil años me había echo perder la vida, la razón, estaba allí tomando asiento a mi lado, tan bella como siempre, con aquel olor a bosque y a flores.
Sonreí ligeramente al verla tan nerviosa mientras alargaba la manos para tomar la suya con suavidad.
-Esto no es fácil, no para mi y menos para ti. Se que has oído rumores, se que no has querido creer nada de lo escuchado.

Guarde un minuto de silencio intentando ordenar mis ideas, el modo de decirle las cosas sin causar mayor daño, aunque también era consciente de que eso era imposible, que en estos ambos íbamos a sufrir, ella posiblemente de forma inmerecida, yo por le contrario me merecía todo lo que por su boca saliera.
-En estos días, de forma inesperada otra mujer se cruzo en mi camino, juro que no pensé que acabaría sintiendo lo que siento por ella, mas no puedo negarte que la amo.

Un silencio abrasador se abrió entre nosotros, ese que se necesita para asumir las palabras del hombre que tienes al lado, su manos se apartó de las mías, pude ver odio, quizás mas decepción en sus ojos, ojos que como dagas se hundían voraces en mi pecho, estacas que afiladas marcaban mi corazón como única presa de su enfado, razonado, lógico.

-Lo siento -susurré bajando los ojos al suelo.
Podía decirle que una parte de mi aun la quería, que eso no había cambiado, que de cierto modo ella siempre formaría parte de mi vida, que la quería cerca, que no quería que se fuera, que si lo hacia una parte de mi se la llevaría.
Mas eso hubiera sido ser egoísta, era consciente de que no lo podía tener todo, aquella noche, en el claro, elegí compartir mi vida con Adeline, y hoy, esa decisión me llevaba a despedirme de Ariyne.

Cerré los ojos un instante, consciente no solo del inminente adiós, ese que de nuevo me arrancaba le alma conduciéndome al abismo mas absoluto, si no que aun me quedaba lo peor, su mirada, esa de desesperación, quería que me gritara, que me pegara, quería que me odiara para quizás poder sentirme mejor.
No lo merecía, no merecía nada de lo que este monstruo le estaba haciendo.
-Se feliz Ariyne, vive, disfruta, ve con alguien que te merezca mas que yo.


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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Ariyne el Jue Sep 01, 2016 11:39 am

Seguí sus pasos y me senté a su lado sobre la hierba crecida y verde de este inmenso  bosque en primavera, mantuve la respiración  mientras su mano sostenía la mía dejando a la vista la otra mano  donde adornaba la joya y bajo los dedos  los billetes medianamente arrugados por ese sudor frio que me cala, mirándole a los ojos hasta  que comenzó esa frase que bien confirmaba lo que presentí en el conjunto de las cosas, aquella sonrisa fue como el bálsamo  antes  de sentir como la sorpresa y proposición  desaparecían de un plumazo dejando un silencio  de por medio.Los rumores que habían llegado a mis oídos eran confirmados de su propia boca,tal como dijo él no quería creerlo porque ello supondría un enfado mayor al del hostal y que perdoné porque aunque no me pareció bien sabía que ocultar a ese sin nombre traerían consecuencias  no como esa pero ocurrió así.

Retire la mano del contacto frio de su palma como comenzaba a quedarse esta relación que estaba vista para su final y ya no existía remedio después de oír que la amaba lo que provoco que mi gesto y preocupación se convirtieran en rabia e incluso odio por lo que estaba haciendo,encogí la misma mano apretándolo en un puño al tiempo que  tuerzo el gesto, el corazón se aceleraba por momentos la rabia se apoderaba de mi notando ligero cambio como aquél que ocurre la noche anterior a la luna llena, donde la naturaleza de mi ser se apodera de cada acción con la diferencia de que no me transformaría para su suerte y para la mía porque esta vez si era consciente de que si lo hacía iría en contra de mis principios y le daría la razón a aquellos que  destrozaron su pueblo llevándose a su familia por delante como a mi en otra vida llevarme de su lado pero gran parte de que no llego a hacerle daño y es que a diferencia de él yo no podía  dejar de amarlo de repente,no habría suficientes números en el candelario victoriano para que algo así ocurriera.

¡¿amar?! — Dije rompiendo el silencio que nos envuelve  por una burbuja donde ni los sonidos de la naturaleza quedan silenciados, manteniéndole la mirada  tratando de controlar el mal  humor que me había causado este encuentro, lejos de llorar aun solapándose por la ira y la decepción por su parte,— ¿un lo siento?— Fruncí el ceño y negué gruñéndole, —¿cómo, como..? — dije tratando de calmar la respiración que se entrecorta señal de que algo  iba peor en mi y esta vez no era algo con lo que se relacionara con el placer.

¿Cómo puedes hacerme esto,Erlend..?—Dije apretando mas los puños, alejándome un poco, abriendo  la mano para dejar caer los billetes arrugados e inservibles.Cerré los ojos con fuerza después de ver como él bajaba la mirada no tardando en alzarla,con los ojos de ese color ámbar como protagonistas en mis pupilas abofeteé de nuevo su cara como aquella vez en el hostal, respiración agitada siento como mi mandíbula cambia dejando visible la dentadura lupina en esa boca entreabierta mientras miro al suelo tratando de controlarme pero era casi imposible,podía oírse la respiración idéntica a la de un licántropo antes de la segunda fase donde cada miembro cambia para acabar cubierto de pelos y a cuatro patas,trancisión que esta noche no se completaría.

¡Dime solo dimee! —, respiración cada vez mas acelerada no controlado en demasía  el tono, —¿¡Dime  si no ha sido suficiente los sacrificios que hice por los dos. Dime  porque nos dimos tiempo después de  mil años. Dime porque he vuelto  para buscarte!?,¿¡acaso creías que iba abandonarte de nuevo!?,¡Te amoo!—,dije  quedando parte de mi voz ronca,—¿¡Dime, que se supone que debo hacer ahora!?,¿ahora soy yo quien tiene que lidiar con tu perdida  no solo en esta vida si no en la siguiente si es que tengo oportunidad?—Dije levantándome,moviéndome ágil por un instante dejándome caer en el tronco más cercano que me sirve de apoyo.



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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Erlend Cannif el Vie Sep 02, 2016 1:55 am

Allí, frente a mi, con los puños apretados y el corazón bombeando sangre con la fuerza de un ciclón estaba ella, furiosa, alterada, y no sin razón.
Los billetes de nuestro viaje cayeron al suelo, arrugados, inservibles, y con ellos cayo nuestro sino y parte de nuestra razón.

Alcé la vista para enfrentar sus ojos ámbar, lupinos, odio, rabia, desprecio, no se bien que era eso que reflejaban pues en el fondo creo que era consciente y eso era lo que mas me dolía, que me amaba, me quería como a ninguno.

Su dolor aumentaba al ritmo de sus palabras, esas que me preguntaban abiertamente un ¿por que?.
No tenia respuesta, no podía dejar que una respuesta lógica inundara el bosque, pues no hubo un ápice de razón cuando conocí a Adaline, solo pasión, una noche que marco nuestros destinos, una que me orillo a su cuerpo de un modo mágico, casi divino.
No podía decirle que me arrepentía, que no amaba a Adaline pues le mentiría.

Fue entonces cuando se puso en pie, busco el sustento de un árbol y de sus labios salieron palabras, palabras que ya no pertenecían a la mujer con la que había estado prometido si no a otra, otra que conocía muy bien, otra que por mil años había amado desde mi oscuro abismo, ese del que Adaline con su mano me había sacado.

Desconcertado, sentí mi cuerpo temblar frente a aquella mujer que había sido mi todo, y que ahora de nuevo parecía volver de entre los muertos dispuesta ha hacer que mi vida se tambaleara.
Guarde silencio, mi cuerpo se tenso como las mismas cuerdas de un arpa recién afilada, ya no era Ari, era Katherine a quien me enfrentaba.

-¿Ahora? Ahora vienes a decirme si no has arriesgado suficiente. Me abandonaste a mi maldita suerte llevándote en tus brazos a mi hijo, ese que nunca yo he conocido ¿imaginas mi dolor?
Me puse en pie para buscarla, y la gire bruscamente para ahora si con los ojos rojos enfrentar su mirada ámbar.
-¿Imaginas lo que es ver como destruyen todo lo que amas?, ¿imaginas ver como frente a tus ojos mutilan a tus seres queridos?..ni un misero musculo moviste sobre ese caballo con el que desapareciste.
Aun guardo esa imagen, tu y mi hijo como fantasmas perdiéndoos entre las llamas.
¿Sabes lo que son mil años? ¿Sabes por cuanto te he esperado?
Y ahora, apareces y ¿esperas que lo deje todo y corra a tus brazos?

Le dí la espalda para cerrar los ojos, mi respiración se agitaba, brusca, acompasando la suya, mi cabeza iba a mil por hora mientras las imágenes de un pasado, de tiempos felices a su lado se sucedían sin darme pausa, sus besos, sus caricias, todo en ella lo echaba de menos.

Alcé de nuevo la vista, buscando la constelación del cazador, ahí donde esperaba encontrar la cordura. Por un momento añore la manos de Adaline aferrando la mía, necesitaba que no la soltara o acabaría cometiendo una locura.
Dejé escapar el aire resignado, pesado.
-¿que fue de nuestro hijo? -pregunté tratando de saber sobre aquello que siempre me había torturado.


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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Ariyne el Vie Sep 02, 2016 10:02 am

Mirada baja  aquejándome de dolor del  impulso de la sangre y la respiración que poco tenía que ver  con el sonido emitido por un humano. Ceño fruncido, tratando de no caerme del soporte natural, reafirmando el mismo apoyo con la mano izquierda dejando visible el anillo con el que fui desposada, uñas que se clavan en la madera del tronco, respirando cada vez mas acelerada, tenía miedo por Erlend no por mi,de que esto se me fuera mas allá de alzar la voz. Imágenes que parpadean en mi mente de hechos que comienzan a despertar después  de un tiempo dormidos en una parte de mi cerebro, escuchando de fondo la pregunta de la que tenía respuesta clara, revelaciones del pasado que se destaparon como aquellos sueños que me llevaron a este punto en el que revele lo que sentía y siento después de tantos años.

Ahora—Dije firme,llevándome la mano al vestido arrugándolo bajo mis dedos llegando incluso a ir el crujido de los nudillos por la fuerza en el que lo hacía, soltando un ahogado respiro—Ahora, que te he encontrado… — hice una pausa para proseguir—Volví allí.. —.Alce la mirada al mismo tiempo que escuché sus pasos  acercándose a mi donde me endereza con su manos frente a él y así girarme con brusquedad  para encontrarse nuestras miradas  rojo y ámbar frente a frente nuestros demonio interior, gruñí molesta ni siquiera me había dejado terminar de explicarme para cuando hizo la pregunta clave para la que tenía también respuesta,—volví a pie…después de cabalgar menos de la mitad  del camino donde quiso arrastrarme para alejarme de ti, discutiendo en el tránsito sobre la decisión que tomo por mi lo que estaba bien y lo que no, todo por una línea divisoria entre razas que decidimos cruzar porque nos amábamos y como fruto a nuestro hijo, teniendo consecuencias de un enfrentamiento letal del que tu, yo y él…hemos sufrido por un largo tiempo—Dije poniéndome su nivel de voz y la respiración que no logro calmar del todo.

…aunque eso supuso que la manada me diera la espalda  donde sobrevivir dependería de mi,de nosotros. Pero no me importaba…estaba dispuesta a volver a por ti y apartarnos de todo…pero ya no estabas allí cuando te busque acompañada de nuestro hijo que rompía a llorar, al que intentaba calmar en lo que rastreaba tus huellas en el aire. Todo lo que había allí quedó destrozado, hecho cenizas, cuerpos en el suelo calcinados, que dificultó el rastro tardando en llevarme a unos cuerpos de idéntico olor al tuyo. Barba crecida y rasgos  que no identifique en uno y otro por el estado  en el que se encontraban pero tú no estabas allí. Me desesperé en la búsqueda ,fui incluso a aquél riachuelo donde te dejaste ver por primera vez con la esperanza de encontrarte e irnos…pero…tu olor despareció  a unos cuantos pasos más de allí…—,trague saliva y negué cerrando los ojos en el mismo instante que él los aparto de mi para darme la espalda y mirar hacia otro punto pero de igualmente respondí, deteniendo el relato que a ambos nos causaba dolor, podía notarlo en su aura como él en mis palabras  y en la forma de nuestro respirar,— Erlend ese es su nombre en honor a ti a quien ame ,amo y busco en cada salto de recipiente…—Dije haciendo mención a algo que no es nuevo y que reveló en aquél encuentro con la hechicera. Me volví a recostar, mire al suelo de nuevo, seguía tan alterada  con la idea de que  aun habiendo hecho sacrificios no  habían servido de nada, ya lo había perdido en el instante que dijo amar a otra mujer y eso me destrozaba por dentro, las lágrimas no salen aun notando ese nudo en la garganta que me tensa y dificulta poder calmar mi bestia.

Tenía tus ojos, el color de tu pelo pero mas corto, mi nariz  hasta ese carácter indomable de los dos, dispuesto a defender a escudo y espada a su madre y al nombre de su padre por el que preguntaba a cada instante y del que hable largo y tendido para que se hiciera a la idea de cómo eras de quien eras, se sentía orgulloso de ti,se iluminaba su mirada. Entrené  en cuerpo y espíritu para convertirlo en un buen, no, en un perfecto guerrero con las mejores artes que podía ofrecer, para que pudiese defender tal y como quería y hacer justicia por los dos. Siguió creciendo sano y fuerte hasta convertirse en hombre respetado y justo, aunque con sus demonios también…hasta su vejez—sonreí recordándolo, añoraba  su presencia así como la de Erland en otras vidas.

Suspiré  mientras mi gesto dolorido aun persiste,— conserve su foto… —,apunté en un susurro, tragando de nuevo saliva,—por los dioses, era tan, tan especial nuestro pequeño se parecía tanto a ti… —Negué cogiendo aire, apretando las manos de nuevo en un puño llevándome con la izquierda parte de la corteza del árbol al impulsarme un poco y separarme. Mire el dorso de su espalda quise acercar e incluso alce la mano para tocar su hombro pero de nuevo mi bestia conmovida por el odio, la rabia y la decepción me detuvo haciendo patente su presencia provocándome dolor en la mandíbula y  los músculos que se tensan en cuello y espalda.

pero como él, yo morí… e irremediablemente eso supuso pausas en encontrarte…en recordar—Dije  con entrecortada voz, pinceladas de una voz más brusca de mi bestia, sin revelar el como para no hacer daño. Esta muerte le siguieron otras a lo largo del tiempo ya fueran por enfermedades, la vejez o heridas mortales que a fecha de hoy se han repetido y tengo las marcas  en partes visibles solo cuando estoy desnuda, siendo un recuerdo de enfrentamientos en los que me  vi involucrada en cada una de mis vidas salvo en esta donde todo era diferente, mejor, hasta el día de hoy.

¿Sería egoísta pedírtelo verdad? —Fruncí el ceño bajando la mirada dejando escapar un suave gruñir junto a  la respiración que no sufre variedad,claro que  lo quería—Irme de aquí sin pedírtelo me arrepentiría  después de cada muerte donde mi anhelo ha sido encontrarte…pero después de encontrarte y perderte así..—Negué dando un paso atrás, gruñí dándole la espalda. La boca me dolía y las costillas se dilatan para dar espacio a los pulmones que aumenta su tamaño en una respiración constante—No….—cogí una bocanada de aire haciendo el mismo esfuerzo desde el inicio.Volví a moverme de ese árbol pase a otro y a unos mas,—será mejor que me...vaya.. — dije plantando la mano en el troco haciendo herida en su corteza quedando  trocitos bajo las uñas que crecían por antojo de mi ser interno,—ale. Aléjate de mi...—Dije alzando la mirada aun de espaldas a él, gruñidos entre cada palabra  mas seguidos, rabiosa  y dolorida ante una respuesta que bien pude intuir, ¿Qué sentido tendría volver  si ya lo había perdido?, tan solo pensarlo acabaría convirtiéndose en una condena esto de renacer más que una oportunidad para continuar aquello que no debería haber terminado asi.
.



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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Erlend Cannif el Dom Sep 04, 2016 3:34 am

Allí, de espaldas escuche la cruda historia de su vida, de mi vida, esa que ahora veía ya tan lejana.
Apreté los puños, incapaz de buscar sus ojos, esos que sabia que se encontraban furiosos, llenos de dolor y de rabia, mas la verdad, no fue eso lo que impidió que alzara mi mirada, si no la descripción de ese que jamas pude tomar entre mis brazos, ese que se me arranco de mi lado, prohibiéndome un futuro con el, formar parte de la vida de ese niño echo hombre que ella disfrutó y yo no.
Mi hijo, fiel reflejo de su padre, ese que nunca conoció.

Sentí como el agua se agolpaba en mis ojos, tensé la mandíbula para que las gotas saladas se mantuvieran ahí, quietas, odiaba sentirme débil, odiaba demostrar que acababa de romper aquella parte de corazón que aun me queda en pie.
Las lagrimas finalmente resbalaron silenciosas por las mejillas, cuando hablo de la muerte de ese que nunca llegue a conocer.
Ese que a diferencia de ella no salto de piel a piel, ese que murió de viejo protegiendo a su madre y el efímero recuerdo de un padre que ni siquiera le vio nacer.

Entonces escuche que algo tenia que pedirme, algo que le rondaba la cabeza, alago que llevada por la rabia, el dolor y los celos, parecía pensar que era mejor que callara.
Sequé las lagrimas con la manga antes de girarme para ahora si enfrentar su mirada ámbar.
-¿Dime? ¿que es eso egoísta que ansias pedirme? No te odio, aunque gran parte de l oque paso fue culpa tuya. Te pedí siendo un humano que nos fugáramos, mas tu dijiste que tu padre no hallaría el descanso hasta que me encontrara y diera caza.
¿acaso no lo hizo del mismo modo? Mas no solo me dio caza a mi, si no a mi pueblo, a mis padres, a mi hermana.
Dices que volviste, mas tarde lo hiciste, tarde porque yo ya no estaba, porque yo ya no era un hombre si no el monstruo que ves ahora, ese que se alimenta de sangre.
¿crees que no pensé en buscaros, en daros yo caza? En destruir tu manada como tu padre había destruido mi pueblo.
¿Crees que para mi fue fácil dejar a esos que desmembraron a mi gente frente a mis ojos con vida?
Mas lo hice, porque no quería ver el odio en tu mirada, ese que la mía reflejaba, lo hice para dar un futuro a nuestro hijo, ese que ahora dices que tuvo que enfrentarse a mil peligros.
Hablas de haberme buscado toda tu vida, hablas de amarme todavía, mas yo no soy ese que una vez conociste, ya no hay humanidad en mi, no te odio, y miento si te digo que no albergo sentimientos por ese cuerpo, por ti, por la mujer que he amado por mil años, y posiblemente ame por otros mil.
Mas he conocido a alguien que deja atrás esta historia de locos, que cuando me toca me hace sentir como ese humano del rio, feliz, ilusionado.
Es una bocanada de aire fresco, capaz de apagar los gritos de mis demonios con un beso. La necesito, y se que es injusto para ti, para mi y para ella, pero ahora mismo ella es el faro que guía mi camino y tu solo eres un duro pasado que me acompaña a cada paso.

Guardé de nuevo silencio, tratando de asimilar mis duras palabras, esas que desprendían la rabia de no haber cruzado antes nuestro sino, de que no hubiera huido conmigo frente a ese lago cuando le suplique que lo hiciera, estaba enfadado, con ella, conmigo, con todo lo que se pusiera en mi misero camino.
-Pídeme lo que quieras, tu eres parte de mi vida, no quiero perderte, trata de vivir esta vida del modo que no pudiste vivir la otra, trata de reír, ser feliz..quizás descubras que no soy el mejor hombre que hay sobre la faz de la tierra, quizás nuestros caminos vuelvan a encontrarse algún día.
Pídeme lo que quieras, sea o no egoísta, porque sabes que si esta en mi mano ayudarte lo haré, que no hay nada que no haría por verte sonreír, porque te quiero, y siempre te querré, eso es un echo, una evidencia.
Pero hoy estoy casado con una mujer que merece mi respeto, ese que no te tuve, ese que por tu parte no merezco.
Ojala pudiera partirme en dos...


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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Ariyne el Dom Sep 04, 2016 2:09 pm

Alce la mirada, gruñendo en  cada respiración, oyendo como me echaba en cara el cambio que le convirtió en lo que es a quien me  he acercado todo este tiempo, fijándome en la humedad que hacía brillar esa mirada por el dolor de no haber conocido a nuestro hijo ni verlo crecer—¡No entiendes que quería protegerte para que no fueran detrás de ti y de evitar que acabaran haciendo lo que hicieron, por eso no acepte!.¡¿Crees que lo vi bien?,¡¿ que tengo culpa… por sus métodos? !— negué sin apartar la mirada. Mi gesto muestra la rabia, lagrimas que caen al rebosar el lagrimal y de ahí descender por las mejillas, las mismas que ha llorado instantes antes de que volviera a quedar frente a mi y que debilito su aura, pude oírle, sentirle de la misma forma en la que aquella vez me lo pidió lo que hoy me reprocha, esa humanidad robada,—¡Crees que no lo hice yo!,¡Lo mate, mate a mi padre después de no encontrarte, por arrebatarme la felicidad junto con quien amo, para cambiar las cosas convirtiéndome en su alfa pero…!—,hice una pausa sin contarle que ellos me mataron por no conformarse con mi exilio después de lo que hice, por  desconfianza y traición—¡Odio esa noche, odio que me maldijeron con volver el mismo día que te perdí!, para no olvidar lo que había hecho, por traicionarlos al concebir a nuestro hijo, donde yo no veía así—,hice una pausa más—No importa, ya no quiero nada—Dije entrecortando la voz de nuevo volvía sentirme impotente, rabiosa, dolorida y todo sentimiento por aquél que amas y debes  asumir mientras le miraba a los ojos sabiendo que no hay vuelta atrás;—Jeg vil elske deg i dette livet og i den andre ,men nå jeg...Farvel...(te querré en esta vida y en la otra,..pero ahora debo...Adiós)—Me despedí dejando escapar unas últimas palabras en el idioma que me enseño durante ese año del pasado de encuentros entre caricias, risas y besos sentidos.Mal fingí que podía controlar todo sentimiento, aunque quien me conocía rápido se daría cuenta que no, de que incluso podría cometer una acción irreversible .

Bese sus labios por última vez y me fui de allí cogiendo velocidad en cada paso hasta empezar a correr.Ira,rabia e innumerables sentimientos negativos convirtiéndome en la peor  forma de autodestrucción que derribaba todo su  paso sin tener ningún cuidado de que cazadores o peores enemigos supiesen de mi posición y acabase muerta, pero estaba  tan ciega por el dolor que no pare en las consecuencias de lo que ello supondría, quería deshacerme de esta maldición de volver, pasándoseme por la cabeza varias posibilidades una mas agresiva que la otra, habiendo hasta cuatro posibilidades pero con apenas porcentaje de suceder estas últimas.

Una de ellas consistía en ir hacia aquella bruja de nuevo y pedirle que acabara con esto que expulsara mi alma, que me hiciera olvidar todo y cada uno de los encuentros, empezar desde cero si es que no quedaba tocada.Que diga cuántas vidas me quedaban por volver y detenerlo, no lo soportaría otra vez,recordar y llevarme al vació porque no habría nada bueno con lo que encontrarme,siendo la siguiente vida peor que la que me tocaba vivir este presente. La otra posibilidad no sería acudir a ningún lugar si no acabar conmigo, parar este corazón, que alguien tal vez me encontrara y me salvase  reiniciando así mi mente, una auténtica locura pero era lo mas drástico que se me ocurría, la otra posibilidad era volver a Escocia, Irlanda o cualquier otro lugar pero para ello tendría que encontrar las formas, unas buenas formas que no salen de mi pensamiento ahora mismo.

No quedo rincón por recorrer en los bosques, destroce a mi paso lo que se me antojaba, cogí cada piedra en el camino usándolo  como proyectil contra los árboles, arranque  plantas enteras, golpee troncos, levante arena entre saltos en donde se enganchaban los bordes del vestido. Podía oírse en da rincón mis  fuertes gruñidos cada vez que gritaba, rabiosa porque había perdido todo definitivamente, tenía que encontrar un sentido a todo, uno nuevo donde tenía que asumir de las consecuencias que esta vez no fueron por mi culpa.
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Última edición por Ariyne el Lun Sep 05, 2016 4:58 am, editado 1 vez



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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

Mensaje por Erlend Cannif el Lun Sep 05, 2016 1:49 am

Un beso, uno amargo sobre mis fríos labios, ese que sabe a despedida y que entona unas palabras que bien entiendo en nuestro idioma.
Cierro los ojos sintiendo como la pierdo, como sus pasos primero lentos toman velocidad hasta difuminarse entre los arboles.
Allí me quedo plantado con el ulular de los búhos, con el sonido de las rapaces, solo, pensativo, vació.
Una parte de mi quiere correr tras ella, detener ese avance que aun oigo en la distancia, ese que arrasa desesperado con todo a su paso, mas se que no es lo correcto, no porque no puedo decirle lo que quiere oír, que dejare a Adaline, que volveré con ella y que todo sera como antes.

Ya nada es como antes, yo no soy el de antes y mi amor por mi esposa es fuerte, tanto como las estrellas que sobre mi cabeza brillan en el firmamento.
Aun así, aun con esa paz que solo ella me trasmite, hoy me siento en guerra, mi interior grita como siempre que Katherine entra y sale de mi vida.
Mi amor y mi maldición a partes iguales me arrastra de nuevo a ese abismo del que tanto me cuesta salir, luz que ahora no veo, me dejo caer en el suelo.
Los puños se aprietan alrededor de la tierra, tierra que se torna cenizas entre mis manos.

No tengo fuerzas ni ganas de ponerme en pie, no hay mano que ahora tome la mía, allí me siento perdido, se que he echo daño a una de las personas mas importantes de mi existencia, esa que marco mi sino a fuego durante mil años.
Puede que mi valor frente a ella se quiebre, demasiado tiempo dependiendo de ella, de su oscuridad, mas hoy tengo un pequeño rallo de luz, ese que con una sonrisa en sus labios me espera en casa, para tenderme la mano.

Mano que deseo ahora mismo aferrar, mas como hacerlo, como decirle que estoy así por otra, como explicarle y que lo entienda, sin reproches, ni celos, que el dolor de Katherine es mi dolor, pero que a su vez solo necesito que me abrace ella. Que mi mujer me haga un hueco en su regazo, que solo eso aliviara mis penas.
Me pongo en pie caminando hacia ninguna parte...

Fin


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Re: Liberando a la bestia después del Adiós [Erlend Cannif]

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