Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Trifulca [privado]

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Trifulca [privado]

Mensaje por Volker Kaufmann el Sáb Oct 29, 2016 11:31 pm

Otra noche más en la cual no le encontraba ni pies ni cabeza a nada. Me encontraba frente a la barra de aquella cantina de mala muerte, sin prestar atención a nada más que a mis propios asuntos. Tenía un vaso en la mano y un laberinto en mi cabeza, esta noche quería beber más que de costumbre, ahogar pensamientos en líquido etílico que abotargara todo aquello que prefería mantener en un par de gavetas mentales, echar la llave y no mirar nunca adentro. Aunque al parecer la idea de mantener mis asuntos en paz esta noche no era tan sencillo porque alguien me estaba observando a dos bancos de distancia.

Presioné ligeramente el vaso que mis dedos mantenían a leve distancia de mi boca. Lo acerqué a mis labios y bebí el resto del contenido, ardía al pasar por mi garganta pero no lo suficiente. Giré hacia aquel tipo que me veía con insistencia. -¿Qué demonios se te ha perdido?- Me levanté, dispuesto a arrancarle la respuesta. -Te enviaron por mi, ¿es eso?- mi voz sonó áspera y ronca, mi acento alemán tornándola profunda y autoritaria. En dos zancadas estuve de pie frente a él y el susodicho se alzó para recibirme, notando la alevosía en mi voz. Tuvo el descaro de negar que le habían enviado por mi pero de igual forma intentó largarme un puñetazo.

Reí por lo bajo al notar la forma tan torpe en que se movía y alzando mi puño le estampé un puñetazo en el rostro que fue el inicio de la subsiguiente trifulca. Golpes, chasquidos, mesas, sillas volcadas…. varios minutos después un par de sujetos me sacaban de la cantina. Caí sobre el áspero y empedrado suelo, lanzando un sinnúmero de maldiciones en mi idioma natal. Giré sobre mi mismo y observé la luna sobre mi cabeza, me percaté de que estaba algo ebrio pero para mi desgracia no lo suficiente.

Me levanté, pasando la manga de mi maltrecha camisa por mi boca, mi labio estaba roto y escupí algo de sangre. Sonreí satisfecho antes de girar sobre mis pies. Alcohol, necesitaba más alcohol. Busqué en mis bolsillos percatándome de que apenas tenía dinero para comprar más y tambaleándome caminé, atravesando un par de callejuelas. Me detuve finalmente, percatándome de que mi camisa presentaba una mancha roja a un costado. Un trozo de vidrio, no era la gran cosa, pero aún estaba insertado en mi carne. Alcé el borde de mi camisa observando mi costado. -Sabes desde acá puedo verte perfectamente.- alcé la voz para que me oyera. Él estaba en la semi penumbra, pegando la espalda a la pared, como si así se fuera a fundir con ella, pero de igual forma me observaba.

Sabia quien era, me lo había topado vagando por los callejones oscuros, siempre en la misma zona, aunque apenas reparaba en él. -Que tal si mueves tu inútil trasero y me traes algo de alcohol que has de tener por allí.- Sonreí de lado con frialdad antes de tomar el delgado trozo de vidrio que veía encajado en mi piel y tirar de él. -Diablos.- Me sentía un poco mareado mientras observaba mis dedos rojos al teñirse con algo de mi sangre.


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Cailen Gowan el Lun Nov 14, 2016 12:05 am

Un suspiro helado que se convirtió en un espeso vapor blanco era lo único que delataba mi presencia en el callejón, por ello trataba de controlar mi respiración, hacerla lo más sutil que pudiera, pasar desapercibido, fundirme con el oscuro y sombrío entorno que me rodeaba, ser invisible. Inhala, exhala. Mis sentidos estaban atentos a cualquier señal de perturbación a la calma de la noche, me encontraba al acecho  cual depredador, a la espera de cualquier sonido, visión, aroma, lo que sea, algo que me indicara que alguien se aproximaba a donde estaba parado. Inhala, exhala. Nuevamente el vapor blanco se fundió con el aire, esta vez más tenue, estaba haciéndolo bien, lo único que tenía que hacer era continuar de esa manera. Quieto pero preparado. La noche no era del todo fría, sin embargo lo suficiente como para que mi aliento diera ese curioso efecto.

Era irónico pensar que aunque estuviese “listo” para cometer un robo a cualquier pobre transeúnte que se cruzara por mis andares, en realidad era todo lo contrario. Mentalmente no estaba ni remotamente preparado, si no estuviera totalmente concentrado en ese momento, mi cabeza comenzaría a rebuscar pensamientos cada vez más y más abstractos y funestos ¿estaba haciendo el bien? ¿acaso iba a ir al infierno a pesar de que me arrepentía de todo corazón, de que rezaba? ¡No, basta! Me estaba alterando, ese no era el momento de pensar en eso. Traté de volver a mi meditación interna cuando de pronto algo captó mi atención, aunque no estuviera muy seguro de qué. Me giré hacia mi izquierda de donde podía escuchar gritos y tal vez uno que otro golpe seco… me pareció oír cristal rompiéndose. -Alguna pelea en la taberna. -Murmuré, aquello no era importante por lo que proseguí con lo mío.

No mucho después, escuché pasos, mascullos, jadeos. Provenía de una voz ronca y aparentemente ebria de un hombre. Mi transeúnte, mi oportunidad. Lo miraba desde las sombras con ojos felinos, la única vez que mis ojos eran capaces de contradecirme, lo que pensaba, lo que era en realidad. Mi respiración era prácticamente invisible, no podría verme.  Observé la figura tambaleándose y decidí que era hora de entrar en acción, estaba por mover mis piernas para soltar a correr cuando su voz me dejó helado donde estaba. “¿Cómo es posible?” me quedé con la boca abierta y con mis ojos volviendo a lo que eran, un reflejo de lo que pensaba sin ninguna cortina, transparentes.  Volviendo a la parte racional de mi cabeza, me di cuenta de que ya había visto a ese sujeto anteriormente por las calles, también era del bajo mundo, pero no éramos ni remotamente parecidos.  Escuché sus palabras atento y decidí entonces salir de mi lugar, dejando que la luz de la luna iluminara solo mi silueta, más no mis rasgos. Luego me giré sin pronunciar palabra alguna para buscar otra parte, aquel sujeto era muy escandaloso, me iba a estropear todo.

Caminé un par de pasos cuando escuché su quejido de dolor y curioso volteé a verle. ¿Qué acaso era bruto? -Yo que tú no haría eso. -Comenté en voz alta volviéndome sobre mis pasos de manera lenta. -Si te sacas ese vidrio aquí y ahora no podrás detener el sangrado. -Dije como si fuera de lo más obvio del mundo. Continué mi acercamiento hasta que pude ver con más o menos detalle la herida. -Estuviste en la taberna. -La herida me lo decía todo. Subí mis ojos hacia los ajenos y me encontré con la figura fornida y alta del mayor, intimidante sin duda, pero trataba de no dejarme asustar por ello, tenía que seguir calmado. -¿Qué vas a hacer con esa cortada? -Pregunté con curiosidad, no podía andar con eso clavado en el brazo, y tampoco podía sacárselo así sin más.


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Volker Kaufmann el Lun Dic 19, 2016 12:54 am

Entrecerré los ojos, intentando enfocarlos lo suficiente en mi herida pero el consumo de alcohol me traicionaba, todo a mi alrededor daba vueltas, así que mantener mi mirada en un solo punto me estaba costando un esfuerzo de concentración bastante grande.

Apoyé una mano en la pared. Aquel jovenzuelo flacucho, que ya había visto en el pasado andando por los callejones al fin decidió mover su escuálido cuerpo. No tenía idea de como alguien tan extremadamente flaco conseguía calentarse en las calles. Y si, me parecía que no era más que otro vagabundo, solo que este robaba a veces. Ya lo había pillado en alguna que otra ocasión cuando las sombras de las calles me brindaban cobijo.

Pero volviendo a mi presente dilema, que en realidad era lo único que importaba…-AAAAAAAHHHHHHHHH!- refunfuñé de forma ronca al mover un poco el trozo de vidrio que de inmediato se llenó de sangre. No era algo que no pudiera manejar yo mismo según me pareció. -Tú que yo no harías eso. En primera, y gracias a Dios tú no eres yo y yo no soy tú o maldeciría mi suerte más de lo que nunca lo he hecho y probablemente usaría este vidrio para cortarme las venas.- ¿Qué podía decir? El alcohol me volvía honesto.

Llevé los dedos a mi sien, su voz era extremadamente molesta, hacía que me doliera la cabeza. -No sé que parte no me has entendido… necesito alcohol. Para la herida.- añadí lo último en caso de que no comprendiera aún. Me dije a mi mismo que le daría el beneficio de la duda y me atrevería a creer que comprendía.

Siempre había sido autoritario, desde que puse mi primer pie en el ejército mis superiores vieron eso en mi y posteriormente ascendí de rango con facilidad. En mis noches cargadas de alcohol mi temperamento se volvía más colérico… necesitaba descargar la ira de un modo u otro.

Aquel chiquillo aún me estaba mirando. -Te he visto robar, hoy precisamente, por la mañana. ¿Así que qué te parece si me compras una botella? Te lo pagaré al rato.- Intenté caminar un poco para señalarle la licorería, estaba algo desbalanceado en mi andar pero me mantuve en alto y parándome frente a él le señalé la dirección correcta.

Apreté los dientes. La noche se estaba tornando fría y no tenía ganas de dormir a la intemperie. Curaría la herida y allanaría algún lugar. -Incluso podría ayudarte a conseguir un techo esta noche.- Parpadeé y solté una risa entrecortada. Claro, eso suponiendo que “ellos” no mandaran a más de sus matones a buscarme… Los muy malditos me andaban acechando hace un par de noches.

Observé mi herida, continuaba sangrando por los bordes. Esbocé una media sonrisa. -Apresúrate antes de que me desangre.- Esto lo dije con voz amenazadora, si no se movía le daría un pequeño aliciente para que lo hiciera. Uno que incluyera la huella de mi bota.


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Cailen Gowan el Miér Ene 04, 2017 11:50 am

Fruncí el ceño con sus palabras, si era sincero, aquello me había ofendido pero no lo suficiente como para responderle de mala gana, tenía más paciencia que eso. -Solo intento ayudarte. -Murmuré por lo bajo, siguiendo ojéandolo de vez en cuando, noté entonces que el hombre fácilmente podría mandarme al hospital de un golpe, debía guardar mi distancia pero ebrio como estaba él, sería difícil, la gente que estaba bajo los efectos del alcohol tendía a ser completamente impredecible, como un huracán. Lo último que quería era desencadenar una situación tensa con el muchacho, aparentemente mayor que yo, o al menos eso creía.

Al parecer, cualquier intento que hiciera para tratar de aproximarme a él con palabras  parecía ser un paso errado. -No sé qué estás pensando pero no tengo ni una gota de alcohol ¿no lo entiendes? -Seguía sin comprender por qué pensaba que yo, yo de todas las personas, podría tener una botella conmigo.  

Pensé en mandar al diablo todo aquello y continuar alejándome por lo que lo hice, no podía estar perdiendo mi valioso tiempo tratando y fracasando de lidiar con un hombre borracho, tenía mejores cosas que hacer, y más importantes. Además de que era obvio que la situación solo tenía tendencia a empeorar, mejor alejarse antes de llegar a un punto de no retorno y eso pretendía… antes de que soltara las siguientes palabras, un balbuceo pero suficientemente entendible. Me heló la sangre. Frené mis pasos de forma precipitada quedando de repente inmóvil como si fuera una estatua de piedra, giré la vista de forma lenta sin saber cómo reaccionar a continuación, por un momento la noche quedó sumida en un profundo silencio, solo el sonido de mi palpitar  angustiado era lo que llegaba a mis oídos. -No sé de qué me estás hablando. -Respondí con un tono fantasmal.

Estaba incrédulo ¿cómo era posible? estaba totalmente seguro de que nadie me había visto, el callejón estaba vacío y las calles desiertas a excepción del hombre que terminó siendo víctima del atraco. Era imposible que me hubiera visto alguien, pero según parecía, el hombre ebrio lo hizo, y ahora me lo estaba echando en cara. Aún así, la oferta que me hacía no dejaba de ser tentadora, demasiado tal vez.

-Oye Hércules. -Me mofé un poco, no sabía mucho sobre la historia o quién había sido en verdad Hércules, solo que por alguna razón era muy fuerte. -Te la compraría de no ser por dos cosas, la primera es que, seguramente no te has dado cuenta pero no tengo nada de dinero, la segunda y es la más obvia es que la licorería está cerrada ¡Es pasada la medianoche!


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Volker Kaufmann el Jue Feb 23, 2017 11:30 pm

Escuché las palabras del escuálido sin demasiado ánimo. Su voz era como el zumbido de una mosca, persistente e irritante, se quedaba clavada en mis oídos dando vueltas, o era más bien que me sentía mareado y todo reverberaba, incluso el goteo sobre el suelo de una insipiente llovizna que comenzó a caer sobre nosotros.

Observé mi herida nuevamente, a pesar de lo ineficaz que parecía, tenía un punto fehaciente, no podía sacarme el vidrio nada más, debía cerrar la herida de alguna manera.

Tensé la mandíbula y con un par de zancadas me acerqué al muchacho, agarrándolo por el cuello de la camisa. -Escucha, esto no es opcional, no sé que parte no entiendes.- Observé su rostro algo atemorizado lo cual me hizo sonreír de medio lado. Mis impulsos usualmente sacaban lo peor de mi, la paciencia no era mi fuerte y la herida en mi costado me estaba poniendo de mal humor.

-Por supuesto has robado, te he visto perfectamente, y no es la primera vez.- Solté el cuello de su camisa y le di un par de golpecitos en el pecho. -No empecemos con el pie izquierdo, según lo veo haces lo que tienes que hacer, no pienso delatarte. Estamos en el mismo barco, somos un par de parias de la sociedad a la que le importamos un comino.- Pasé la mano por mi frente, pequeñas gotas de sudor comenzaban a formarse sobre ella y la temperatura de la noche ni siquiera estaba elevada.

-Así que voy a ponerte las cosas fáciles, quizás la licorería esté cerrada pero la farmacia permanece abierta. Está a unos pasos de aquí. Consigue alcohol, hilo, aguja, gasas, vendas. Ya sabes, lo necesario para arreglar esto.- Mi camisa ahora mostraba una mancha roja que poco a poco se iba tornando más notoria.

Comencé a caminar, algo tambaleante de nuevo, pero no tanto como para caerme de bruces, aún conservaba la mayor parte de mis sentidos intacta. No le di la oportunidad al chico de salir huyendo, simplemente caminaba lo suficientemente cerca como para que no se le ocurriera jugarme una mala pasada.

Finalmente llegamos a unos metros del establecimiento que buscábamos así que nos detuvimos frente a él. -Tengo que comentarte algo muchacho, tu técnica para robar es una porquería, me parece un milagro que aún no hayas muerto, víctima de un anciano o de una damisela con el brazo fuerte. Sin embargo tienes el rostro más inocente que he visto en mi vida, así que usa esa ventaja. Entra, pretende ser un cliente más y roba lo necesario.- Recorrí su ropa con mi mirada, llevaba una camisa gastada en la cual no iba a poder esconder mucho. Me quité el abrigo que me cubría, lo llevaba abierto así que no se había manchado como mi camisa. Se lo pasé de un manotazo.

-Úsalo, podrás sacar ventaja de los bolsillos y guardar cosas por debajo de el pero no me lo eches a perder, eso me pondría de muy mal humor, ¿me entiendes?- Terminadas mis recomendaciones me animé a sonreír. -Si necesitas ayuda, silba y entraré de inmediato.- Lo observé en silencio, aún no se movía así que lo tomé de los hombros y lo giré un poco para que viese de frente la entrada del lugar, no parecía alguien muy brillante. -Es por allá.-


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Cailen Gowan el Sáb Abr 08, 2017 8:31 pm

A mi derecha escuché el sonido de un leve golpe metálico e inevitablemente me giré para ver qué había sido eso. Resultó ser una gruesa gota de lluvia golpeando un techo de lámina a unos pasos de donde estaba. A ese golpe le siguió otro y otro más hasta que terminé elevando la mirada hacia el cielo que, a pesar de que ya estaba oscuro, podía notarse un manto grisáceo y agresivo que comenzaba a cubrirlo y a esparcirse por el cielo estrellado. Grave error. De no haber alzado la vista hubiera alcanzado a darme cuenta de que “Hércules” se aproximaba a pasos largos y fuertes, como queriendo romper el piso cuando lo pisara.

Estaba demasiado distraído contemplando el cielo que ni siquiera el estruendoso sonido de sus botas avanzando captaron mi atención hasta muy tarde. Ni siquiera me dio tiempo para jadear en sorpresa o dejar salir un grito ahogado. Nada. Cuando lo noté, estaba siendo casi alzado del suelo por el cuello de la camisa, las puntas de mis pies apenas si tocaban el suelo. De inmediato sentí mi respiración agitarse ¿sería él capaz?, ¿me golpearía?, o peor… ¿Me lanzaría contra el suelo? El rubio se encontraba ebrio, lo creí capaz.

Me quedé petrificado, tenía una voz gruesa e imponente que me recordaba a la de un sargento. Su aliento ebrio soplaba directamente a mi nariz, en medio de mi temor creciente por el porvenir de sus bruscas acciones, me permití poner una cara de asqueado. Olía a una mezcla de alcohol, comida y falta de aseo. -¡Está bien, lo admito! -Exclamé una vez fui libre de su agarre. -He robado ¿estás contento ahora? -Hice el intento fallido de calmarme de manera disimulada, acomodando los trapos que portaba como una pobre excusa de una camisa y que ahora el otro había dejado aún más maltratado. Incluso se soltaron algunos hilos.

Su voz sonaba comprensible, pero de repente la pronunciación de la “s” y la “r” se iban hacia otra parte, a pesar de mi creciente histeria, podía darme cuenta de ello, comencé a preguntarme si él lo pasaría por alto. Mientras el individuo frente a mí se tambaleaba volteé a todas partes sin dejar de avanzar. Prácticamente estaba gritando, raro era que nadie se hubiera acercado a ver qué estaba ocurriendo. O tal vez nadie quería meterse con un borracho del tamaño del sujeto que tenía delante…  

Lo que dijo a continuación era el colmo. Aún ebrio, herido gravemente, con una lluvia creciente que nos estaba empapando a los dos se atrevía a criticar y mofarse ¿Qué acaso no podía ser más pesado este tipo? Y encima, a darme órdenes para luego arrojarme su ropa de la manera tan brusca en la que lo hizo. ¡Esto es inaudito!

Solté aire iracundo y me di la vuelta con el abrigo ya puesto y las gotas de lluvia golpeándome en la cabeza. ¿Qué otra opción tenía? Si no iba a por las cosas, el otro se desangraría. -Claro, tenía que estar jugando con la herida, ese imbécil… -Murmuré enojadísimo antes de tomar aire para guardar la calma que el otro me había arrebatado y adentrarme en la farmacia.

Pasaron 10 minutos en los que, recorriendo los pasillos y fingiendo observar las cosas en los estantes, tenía ya en los bolsillos la mayoría de lo necesario. Pero algo salió mal cuando quise tomar una botella de alcohol.

Salí del establecimiento soltando a la carrera y regresé a donde el otro estaba aguardando a mi regreso. No me detuve, tan solo le grité. -¡A correr, que llega la policía!


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Volker Kaufmann el Jue Mayo 04, 2017 8:14 pm

Mi mente se había esclarecido gracias a las gotas de lluvia que comenzaban a caer sobre mi. Metí las manos en mis bolsillos raídos. La verdad la lluvia me hacía pensar en cosas en las cuales no había pensado desde hace algunas semanas. La insoportable casera de la habitación que rentaba le había cambiado la cerradura a la puerta. Por supuesto eso no me había detenido para entrar, yo era un luchador, un cerrojo no me iba a detener. Había roto la puerta con una serie de empujones y patadas, pero la mujer había buscado a su marido y a sus hermanos para sacarme. Allí fue cuando se armó una buena. Mis puños estampándose en rostros y cuerpos de bravucones, era un ex militar y sabía perfectamente como moverme aún cuando me superaban en número. El resultado, cuatro hombres ensangrentados sobre el suelo. Entré a la cocina, saqueé la despensa y me marché. De eso hace tres semanas...

Ahora comenzaba a extrañar la posibilidad de darme un buen baño, en una tina, con agua caliente. En lugar de encontrarme de pie bajo la lluvia esperando que el escuálido fuera capaz de realizar bien la pequeña y fácil tarea que le había encomendado. Me crucé de brazos y me apoyé contra la pared, el clima ahora se había vuelto húmedo y frío. Me llevé las manos a las sienes, no quería pensar, quería abotargarme entre alcohol y peleas, entumecerme hasta decir basta. Solo que ese basta no me alejaría de mi propia autodestrucción, el abotargamiento funcionaba, no me percataba de lo que hacía.

Habían transcurrido ya varios minutos desde que el pequeño aspirante a maleante entrara en la farmacia, finalmente salió corriendo como alma que lleva el diablo. Un rugido fue lo que salio de mi garganta al oirlo. Lo tomé de la camisa y lo retuve frente a mi. -¿Conseguiste las cosas?- Mis ojos brillaban de impaciencia al sostenerlo. -Pásamelas.- Le esculqué los bolsillos. -Aagh, no has traído el alcohol. ¿Qué no te das cuenta de que con eso pararía cualquier infección?- Lo miré amenazador, la sangre seguía brotando de mi costado. A lo lejos se escuchaban pasos de agentes policíacos que corrían hacía nosotros. Rugí de molestia y mal humor. Ahora encima tendría que cuidarle la espalda al flacucho.

-¡Por acá!- Corrimos hacia la derecha, atravesando las callejuelas mal iluminadas mientras los agentes utilizaban sus silbatos para llamar la atención de otros más. Un agente de policía nos interceptó. En cuanto lo vi me detuve, alzando las manos en señal de rendición, con el rabillo del ojo observaba la palidez mortal de mi acompañante. En cuanto el oficial se acercó a nosotros una patada mía sirvió para desarmarlo. La pistola cayó al suelo, un par de puñetazos y el joven agente caía rotundamente inconsciente sobre el suelo. Me agaché para recoger el revolver y lo enfundé por debajo de mi camisa, entre la espalda y el pantalón, y esculqué los bolsillos del oficial, sacando la billetera y quedándome con un fajo de billetes antes de devolverla al interior de su bolsillo.

-No te quedes allí, vámonos.- No era una petición realmente, o seguíamos corriendo o la pasaríamos en una celda esa noche. Nuestras piernas nos llevaron lejos del lugar, llegamos al callejón, al fondo, una malla de varios metros de altura. Comencé a trepar sobre ella y me detuve a medio camino al escuchar ladridos. Apreté los dientes, maldita sea. ¿Perros policias? Lancé una risotada. Debían de pensar que éramos criminales peligrosos, traficantes, o asesinos. Con el rabillo del ojo vi como un par de perros de aspecto temerario y salvaje entraban en el callejón. Casi llegaba arriba, un par de movimientos más y estaría del otro lado, pero al escuálido le faltaba un buen trecho, aún estaba muy abajo. Resoplé al ver aquello y lancé una maldición al cambiar la dirección de los movimientos que me permitirían escapar. Descendí justo a tiempo para tomarlo por el cuello de la camisa y alzarlo tironéando de él cuando uno de los perros estaba a punto de alcanzar su pierna.


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Cailen Gowan el Miér Jun 21, 2017 11:53 pm

La situación, ya de por sí mala, había empeorado aún más; y todo por no saber guardar la calma en el momento que más la necesitaba. Estaba por tomar la botella de alcohol, el único elemento faltante para completar la misión, y de repente, mi cuerpo se había tornado tembloroso y fui incapaz de coordinar mis movimientos; mis manos sudaron y entré en pánico cuando el dueño alzó la vista de su periódico, dándose cuenta de mis intenciones,  y con voz fiera, exclamó. —¡¿Qué crees que estás haciendo?! — Ni siquiera había completado la frase cuando, sintiendo un vuelco en el corazón por haber sido descubierto en el acto, solté la botella y ésta se rompió en mil pedazos. —¡Voy a llamar a la policía! —Gritó el hombre, saltando el mostrador de manera ágil con revólver en mano, dientes apretados, y rostro rojo de ira.

Unos segundos después salí corriendo del local medio sosteniendo la holgada chaqueta al sentir como los artículos que ocultaba dentro de la misma se movían, amenazando con caer al suelo también. Corrí hacia el callejón en donde “Hércules” seguía esperando con una calma que no tenía cinco minutos antes, el muy malnacido, desangrándose y refrescándose con la lluvia como si nada. —¡¿Qué te pasa?! — Le dediqué empujones y manotazos cuando, sin escrúpulos, comenzó a palmear la chaqueta hasta que no quedó ni un centímetro que no hubiera escrutado ya. —¡Olvida el estúpido alcohol, tenemos que irnos! — Clamé de regreso, exasperado por su actitud prepotente.

Sin pensarlo dos veces, huí en su dirección, no muy lejos de ahí escuchaba pasos presurosos que iban multiplicándose, todo a nuestro alrededor dormía plácidamente para ser despertado por nuestras respiraciones entrecortadas, gritos, ladridos y pitidos de silbatos. Sin previo aviso, un joven oficial salió de entre las sombras y se interpuso en nuestro camino; estuvo a punto de abrir la boca, seguramente para vociferar un “¡Quedan arrestados!” pero no tuvo la oportunidad, mi acompañante se lanzó sobre él, derribándolo de una patada en las costillas. —¡¿Qué haces?! ¡Suéltalo, suéltalo! — Grité alarmado al ver que seguía propinándole puñetazos, tal vez era la adrenalina del momento o el alcohol, pero lo que había hecho solo podía definirlo una palabra. Salvaje.

—¡Vas a matarlo, déjalo! — Y, saliendo de mi estado de parálisis, me acerqué a él, intentando inútilmente de separarlo. Finalmente se detuvo pero no porque yo hubiera tenido algo que ver, sino que el oficial había perdido la consciencia, sus músculos se relajaron y quedó inmóvil sobre el suelo mojado por la lluvia. Observé con horror la figura del uniformado, su ojo derecho se mostraba hinchado por los golpes.

Volteé a ver a mi acompañante, su rostro había cambiado, lo notaba más oscuro, irradiaba ira y violencia por cada uno de sus poros y quise apartarme pero dadas las circunstancias no tenía otra opción más que seguirle, era él o la cárcel y Dios sabía que terminar en la horca no estaba en mis planes.

La lluvia comenzó a caer con más fuerza y el agua se metió por mis zapatos, el piso era resbaloso y dificultaba correr, sin embargo no parecía problema alguno para el corpulento rubio que corría, empujando los obstáculos que se le cruzaban en su camino. El sonido de los pasos se escuchaba como una estampida que se acercaba peligrosamente a nosotros, aún más cerca estaban unos pasos más cortos pero también más rápidos, eran los perros que nos correteaban, uno de ellos estuvo a un pelo de enterrar sus dientes en mi pierna pero en el último segundo un tirón me salvó de dicho destino. Brincamos la malla y no nos detuvimos hasta muchos metros después, en un lugar donde otra vez reinaba el silencio, los habíamos perdido. Me detuve para tomar aire, sentía la garganta helada y pocas fuerzas. La lluvia, si bien no se había detenido, caía en menor cantidad, haciendo la noche helada pero no del todo desagradable. Crucé los brazos sobre mi pecho y me hundí en la holgada chaqueta que aún traía puesta, el viento soplaba del norte, jugando con nuestro pelo.  Desesperado por agua, alcé la vista al cielo y abrí la boca, bebiendo el agua de la lluvia. Reoetí dicho proceso dos veces más hasta que me sentí un poco mejor, luego me giré a “Hércules” —Casi matas a ese policía, y todo por una estúpida botella de alcohol.


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Volker Kaufmann el Miér Jul 05, 2017 1:25 am

Tuve que tironear del escuálido que seguramente paralizado por la situación no se percataba del todo de que el can estaba a punto de desgarrarle la pierna y hacer un festín con ella. No sé ni por qué me preocupé por salvarlo del sangriento destino, después de todo, si no fuera por él no estaríamos envueltos en este percance. Le encomendé una tarea simple. ¿Qué tan difícil era apropiarse de un par de artículos que nadie echaría en falta? Yo, por el contrario, los necesitaba.

Mi camisa estaba ahora empapada de rojo, el área de mi costado izquierdo se había abierto más por la precipitada carrera y ahora la sangre atravesaba la tela de la camisa. Mi piel ardió con furia cuando tiré del flacucho para impulsarlo hacia arriba de manera que pronto alcanzamos la parte superior de la malla, y con ello su pie permaneció intacto.

Una vez arriba sequé con el dorso de mi mano el sudor frío que perlaba mi frente. Un nuevo tirón sirvió para ayudar al fallido intento de ladrón a pasar al otro lado de la malla y unos minutos después caíamos sobre el pasto. La correría no había terminado sin embargo, aún tuvimos que correr un par de kilómetros para dejar atrás tanto a los agentes de la ley como a los perros.

Distinguí unos árboles que anunciaban el límite de un oportuno bosque y le silbé al muchacho para que me siguiera. Nos internamos en la zona verde y habíamos llegado a un claro cuando me detuve a respirar con las manos en las rodillas. Para entonces mi vista ya estaba nublada, lo cual me impedía ver mis alrededores con claridad, aunque procuraba mantenerme despierto. Algo sabía de que era mejor no perder el conocimiento en este tipo de situación. Además, no estaba en mis planes desangrarme en el bosque y morir en el.

Apreté la mandíbula cuando escuché al enclenque quejarse. -Te di una tarea fácil que hasta un niño de teta podría haber llevado a cabo gateando y mira el entuerto en el que nos has metido.- Avancé dos zancadas hacia él dispuesto a patearle el trasero tan fuerte que no le sería posible sentarse durante toda la semana.

Lo agarré por la solapa de la camisa, elevando sus zapatos a unos cuantos centímetros de distancia del suelo. El mareo aumentó y mis manos flaquearon, balancéandome lo dejé caer de nuevo sobre la grama y dejé salir el aire antes de dejarme caer sobre el verde manto. -Bien, ya deja de irritarme y hazte útil. Que sirva para algo haberte salvado esa pierna.- Saqué la navaja de mi bolsillo y señalé a mi alrededor. -Voy a necesitar que recojas maderos y enciendas una fogata para cauiterizar mi herida ya que ni para robar un dulce sirves.-

Me dejé caer sobre mi espalda, mis párpados se tornaban pesados. Mi piel quemaba tanto que sentía como si mis entrañas estuviesen siendo devoradas por llamas de fuego. -¿Qué esperas?- rugí. Mi voz sonó ronca y seca mientras arrastraba las palabras, se me dificultaba hablar y comenzaban a dominarme los escalofríos.

La lluvia comenzó a adquirir mayor fuerza y no pude evitar soltar la carcajada al notar como el destino escogía hacer de las suyas en el peor de los momentos. -No te me quedes mirando y muévete, te aseguro que aún ahora puedo romperte los huesos y colgarte por el trasero de uno de esos árboles.-


Última edición por Volker Kaufmann el Lun Oct 09, 2017 12:16 am, editado 2 veces


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Cailen Gowan el Lun Ago 07, 2017 10:48 pm


De repente mi acompañante se volteó, inmediatamente caminando hacia mí lleno de furia, ni siquiera la herida abierta en su brazo lo detuvo. Me tomó por la camisa y me levantó en el aire, en un punto en el que mis pies no tocaban el suelo a pesar de que movía mis piernas pataleando y estirándolas. Joder, es demasiado fuerte. Cerré los ojos y giré la cabeza a otra parte, esperando un golpe.

En vez de eso, sentí un temblor que provenía de sus manos, volteé a verlo en confusión ¿es que le temblaban las manos de ira? al notar sus párpados y su vista desenfocada tuve mi respuesta: se estaba debilitando, la herida era horrenda y él ya había perdido mucha sangre. Caí al suelo y de inmediato corrí casi a gatas, alejándome unos buenos seis metros de su figura fornida, en cuanto logré estar a una distancia que consideré a salvo volví a verlo. Rayos, se está desmayando. Ignoré su comentario y su grito. Claro que lo creía que capaz de cumplir su amenaza de colgarme de un árbol, apenas unos segundos antes me había levantado del suelo con un brazo a pesar de estar ebrio y… desangrándose.

En vez de ir por los maderos avancé nuevamente hacia él, parecía un león herido, su espíritu seguía siendo indomable, demostraba fuerza. Mi acompañante era todo un salvaje. -No es necesario. -Aclaré intentando que no se notara que estaba ofendido por todos sus comentarios. -Mientes, nada de esto hubiera pasado si no hubieras sido un bruto ¡Tú te metiste en una pelea y luego te sacaste un vidrio enterrado! -subí la voz. Había pasado poco tiempo desde que lo había conocido pero me tenía harto. -¡¿O me equivoco?! -Pocas veces eran las que había perdido los estribos, tal vez menos de 5, pero él en menos de 3 horas lo había logrado. Yo no quería nada que ver con él pero me arrastró a su problema, ahora ambos estábamos metidos en eso. Para colmo, no era capaz de abandonarlo a su suerte, si moría no podría perdonármelo nunca, tenía que ayudarlo aunque no lo mereciera.

-Por cierto. -Me desfajé la camisa, que estaba empapada y casi transparente por el agua, en ese momento ni siquiera me detuve a pensar en mis cicatrices que ahora estaban a la vista. Estaba demasiado molesto como para pensar en ello. Tenía la botella de alcohol en la cintura del pantalón, no pude guardarla en la chaqueta, ya estaba llena. -¡Toma tu estúpida botella de alcohol! -Se la arrojé, apuntando a su pierna. Si la lanzaba al suelo se rompería. -Luego de eso me di media vuelta y fui a buscar alguna cueva o lugar que nos sirviera de refugio, encontrar madera seca iba a ser una misión imposible.


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Re: Trifulca [privado]

Mensaje por Volker Kaufmann el Lun Oct 09, 2017 12:13 am

De la nada un zumbido en mi cabeza. Ah si, el flacucho que se acercaba creo. A estas alturas mi mareo se había incrementado. Me moví hacia debajo de un árbol frondoso, era lo suficientemente tupido como para que no me alcanzara la lluvia. Lo hice con mayor dificultad de lo que hubiera querido, me quité la chaqueta, era una buena chaqueta. La iba a echar en falta pero dadas las circunstancias no tenía muchas opciones. -¿Alguna vez te oíste hablar a ti mismo cuando te alteras? Tu voz se torna aguda y molesta, resulta más fastidiosa que el rechinillo de los grillos que nos hacen compañía en este momento.-

Alcé mi camisa y ejercí presión contra la herida con la chaqueta para detener el sangrado. -El problema no ha sido sacarme el vidrio si no el esfuerzo realizado…- Ahora lo miraba doble, dos esmirriados frente a mi, realmente no era un buen panorama tener que lidiar con dos él. El pelmazo no se percataba de que tuve que hacer un esfuerzo para lanzarlo por encima de la malla de alambre y eso terminó de abrir la herida. En fin…

Mi mente retornó a Munich… y se detuvo allí mientras los recuerdos afloraban. Me sentía afiebrado y mantenía la mandíbula apretada para que no me casteñetearan los dientes… -Te diré algo pequeño intento de ladrón, pronto te liberarás de mi, y te quedará una anécdota que contar a tus amigos, si es que tienes alguno. Procura no ser un fraude en lo que pretendes ser y aprende a valerte por ti mismo, de lo contrario te harán papilla en los callejones. No sé ni como has sobrevivido hasta ahora, debes ser el pelmazo más afortunado que conozco.-

Sonreí lentamente... y mi pie se deslizó para acercar la botella de alcohol hacia mi. Me eché a reir al mirarla. Bien, si él hubiese traído aguja e hilo hubiera sido muy útil. -Regla de primeros auxilios, necesitas algo con que cerrar la herida luego de desinfectarla.- Me sentía tan débil que me iba hacia un lado, estaba a punto de perder el conocimiento, requería de todas mis energías y de mi testarudez mantener los ojos abiertos.

-Realmente necesito esa fogata…- Sacudí mi cabeza y me enderecé, la lluvia seguía cayendo a nuestro alrededor. Hice un intento por mantener presión contra mi costado y todo se fue oscureciendo. Ella… podía verla y no sabía realmente si me lo estaba imaginando o si realmente estaba allí, de pie junto al árbol. Se veía más hermosa que antes... y no merecía verla… no después de lo que hice...

Alcancé esa botella de alcohol y la moví entre mis dedos, el alcohol también servía para olvidar… acallar los recuerdos, o para pretender que yo no era quien era… Prefería ser un despojo... Mi mano finalmente cedió y cayó a un lado mío sobre el suelo. La botella rodó por la grama, todo se tornaba negro y mis párpados se fueron cerrando.


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Re: Trifulca [privado]

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