Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Orgullo al amanecer [privado] [+18]

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Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Vie Nov 11, 2016 10:49 pm

Recuerdo del primer mensaje :

El alba me había encontrado despierta, los tenues rayos del sol trajeron el anuncio de un nuevo día y se colaron entre las pequeñas rendijas de los tablones de madera de las paredes del cobertizo. Ahora estaba de pie, tirando de las riendas de mi corcel y encaminándome con él hacia la puerta de salida del que fuera mi refugio nocturno.

Mis ojos observaron el panorama algo nublado y el ambiente a mi alrededor que tras la lluvia anterior lograba que todo oliese a humedad. Arrugué levemente la nariz al ver aquello. Iba descalza, sin ropa decente aún y necesitaba conseguir algo apropiado que ponerme pronto puesto que me había colocado las pieles encima y aunque me mantenían caliente tampoco era cuestión de viajar con aquella pinta a lo largo de todo el camino.

Observé los escombros de la anterior cabaña con pesar, no había absolutamente nada por rescatar, todo había quedado reducido a cenizas. Cenizas que recogí con una mano y las hice correr lentamente por mi palma hacía el suelo, como si fuesen una alegoría de mi pasado. De uno que por momentos apreciaba con mucha claridad.

Un movimiento a pocos pasos de distancia hizo que apenas moviera mis ojos. Dúshlán también estaba ya despierto y caminaba a corta distancia. No le había dirigido aún la palabra, ni tampoco lo miré cuando abandoné mi lecho de paja. Frente a él me mostré estoica y tranquila fingiendo total indiferencia ante su presencia. Supongo que para comportarme así era bastante buena aunque por dentro las emociones pugnasen por salir.

Podía pretender que había pasado bien la noche cuando la realidad era muy distinta. No había pegado el ojo en lo absoluto. Aún dándole la espalda lo sentía moverse y escuchaba su respiración que intranquilizaba a la mía. Mi cuerpo y mis latidos traicionaban a mi orgullo herido puesto que no querían que estuviera del otro lado del cobertizo. Muy por el contrario, le deseaba cerca mio sobre aquel lecho improvisado en el que aún percibía la huella de su calor, sin mencionar a mi propia piel que aún guardaba la sensación de sus manos sobre ella.

Apreté los labios mientras mi mirada finalmente se decidía a buscarlo. -Tendremos que detenernos en algún lado a conseguir ropa y otra montura para ti.- No deseaba que me siguiera a pie por todo el camino y aún no lo consideraba listo para dejarlo volar a su antojo, era capaz de batir sus alas y no volver. Por un momento mi mirada permaneció fija en él. Puede ser que mis ojos no denotaran nada pero aquel hombre se veía tan arrebatadoramente atractivo por la mañana que bastaba con que lo contemplase unos segundos para que sintiera mi orgullo tambalear y que no desease más que se acercara a mi y me tomara en sus brazos para declararme cautiva de su voluntad.

Retiré la mirada con lentitud porque aquello no sucedería, porque las diferencias entre ambos se constituían en un cráter imposible de salvar y porque aunque pretendiese olvidarlo desde antes de nacer estaba predestinado que yo fuese un alma maldita.

Haciéndole una seña con los dedos le indiqué que nos marchábamos. Mi intención era pasar por un poblado cercano, hacer un alto, abastecernos bien y luego proseguir el camino que marcara un nuevo empleador. -Procura comportarte bien hoy en lugar de ser un atolondrado.- Lo miré de soslayo al decirlo. El cambiante era capaz de hacer de las suyas y echar por tierra cualquier contrato que surgiera o incluso, olvidarse del hechizo de enlace otra vez y meternos a ambos en un aprieto. -No quiero sentir arder mi corazón otra vez.-


Última edición por Mila O'Connor el Vie Mar 24, 2017 8:09 pm, editado 1 vez



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Lun Mayo 29, 2017 12:19 pm

Ella me acariciaba suavemente, perdiendo sus dedos en mi rostro, dibujando mis labios para tirar con su yema del inferior y sentenciarlo con sus labios que lo lamió suavemente.
Sonreí contra su boca, sus verdes mostraban la bruma de sus pantanos, veía en ellos un brillo peculiar, parecía asustada  y algo me decía que no era por el trabajo que nos acontecía.

Aparté un mechón de pelo de su rostro, contemplado sus ojos que empezaban a convertirse en mi templo.
Sus palabras acariciaban no solo mis labios si no mi alma, aseguraba que no había nacido para ser un esclavo y no sabe cuanta razón tenia al emitir dichas palabras.
-Nací en una familia acomodada, pero la desdicha se cebó con nosotros y siendo solo un niño acabé siendo vendido.
No nací para ser un esclavo, peor en eso me convertí con el paso del tiempo -confesé hundiendo mis dedos en su pelo para atraerla contra mis labios.

Jadeé contra su boca, nunca me saciaba de ella y su cuerpo desnudo amoldándose al mio bajo las pieles me hacían desearla pese a que apenas hacia unos minutos que habíamos hecho el amor.
-Se que hay algo que no me cuentas, algo que te asusta, no quiero renunciar a la misión, porque se que tu vida esta atada a la búsqueda de cosas sobrenaturales, la magia queda anclada a ti y de algún modo también a mi.
Pero no olvides que no soy un hombre complaciente y aunque soy tu esclavo y no tu socio no me callaré si lo que veo al llegar a la iglesia puede poner tu vida en riesgo.

Enarqué la ceja escuchando sus palabras, decía que el demonio tenia forma de mujer, de ella misma y sus palabras sonaban sinceras, tanto que replicarlas era imposible, pero eso despertaba en mi cierta curiosidad ¿que me ocultaba?
-No tengo nada que perdonar, a fin de cuentas, eres mi dueña.
Quizás ella lo entendería por la parte de siervo, señor, mas no, ella era la dueña de mi corazón y como tal tenia derecho a complicar mi vida como yo lo haría con la suya.
-No temo al demonio, de echo encuentro cierta diversión en bailar entre sus piernas al mismo son.

Ladeé la sonrisa montandola de nuevo, acariciando la entrada de su vagina con mi miembro.
Nuestras manos se enlazaron, los jadeos de uno y otro se repetían sin tan siquiera dejar de mirarnos por un momento, pues hoy los dos eramos faros y barcos perdidos y encontrados. Los dos nos balanceamos en ese mar bravo guiados por las olas.
No había calma en nuestro interior, mas eso no importaba cuando yo le hacia el amor.
-Deja que suelte tus cadenas Mila, prometo luchar contra la tempestad si eso te permite volar a mi lado.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Mar Jun 27, 2017 3:10 am

Dúshlán comenzó a hablarme de su pasado y lo escuché con atención, sin perder detalle de lo que me decía. Desde que le compré en el mercado de esclavos no me había dicho una sola palabra sobre si mismo, por lo que me aferraba a la sorpresa de que lo hiciera, ávida de conocer sobre él. Me contó que había nacido en una familia acomodada, que no fue en sus inicios un esclavo y asentí en silencio, acariciándole, observando sus intensos ojos grises, y comprendí de donde le venía ese orgullo. Se las ingeniaba para mantener su dignidad a pesar de ser un esclavo y la realidad era que ni siquiera pensaba en él como tal, aunque esos fueran nuestros roles asignados, me era fácil ceder a la pantomima de comportarme como su dueña para mantenerle cerca.

Sonreí cuando sus manos se hundieron en mi pelo y nuestras bocas volvieron a encontrarse. Me estaba acostumbrando demasiado a su boca, sentía el calor de sus labios sobre los míos y quería explorarla de nuevo. Mi razón me decía respira Mila, pon distancia entre los dos pero mis instintos y mi corazón eran más fuertes. Entreabrí la boca sintiendo sus dientes morder mis labios y era todo mi cuerpo el que reaccionaba, deseándole de nuevo, a pesar de que acabábamos de alcanzar el clímax unos minutos atrás. Su lengua se paseó por mis labios y la mía salió al encuentro de la suya, y en mi había una necesidad fuerte, que le exploraba, le saboreaba, se perdía en el acoso de mis sentidos que pedían más de él, como si temieran que esta fuera a ser nuestra única noche.

Recuperé el aliento y él, aún con sus manos en mi rostro intentó buscar la verdad en mi mirada. Me decía que sabía que no le contaba todo y permanecí en silencio porque parecía que intuía más de lo que yo hubiera querido. Aceptó que emprendiéramos la misión y asentí. -Mañana saldremos a primera hora de la mañana. El trayecto será largo y tendremos que esquivar a cualquiera que se sienta atraído por adueñarse del contenido del cofre, nunca hacen falta los forajidos, especialmente en esta zona.-

Volví a besarlo, enredando nuestras lenguas mientras mis manos buscaban su cuerpo, y llegó su respuesta, esa con la que decía que no tenía que perdonarme porque era su dueña. Hice una pequeña mueca con mis labios. Quizás me ahogaba en un vaso de agua, quizás él no tenía sentimientos por su señora, si no que era la obligación la que le llevaba a querer complacerme como lo hacía, después de todo le había ofrecido un trato, sexo de forma directa y sencilla.

Negué con la cabeza cuando habló de bailar con el diablo. -No deberías confiarte, ni creer en el demonio. Más bien debes mantenerte alerta y cuidarte en todo momento. No vaya a sucederte algo…- Mi voz se extinguió llegada a ese punto, no quería perderlo. Habló de romper mis cadenas y quise creer en esa posibilidad con todas mis fuerzas, porque ya no me hablaba como a su dueña, no quería otra cosa más que volar con él.

Su miembro acarició mi entrada, y sus manos alzaron mis caderas, me arqueé para recibirlo y fueron nuestros ojos los que clavados en los del otro nos ayudaron a encontrarnos. El roce de mi pecho contra el suyo tumbó mis murallas, y mis besos sobre su piel dieron expresión a mis sentimientos. Nuestros labios se encontraron mientras él me calcinaba al atravesarme con sus embestidas. Me cogió de las manos y con ese enlace nos besamos despacio, profundo. Él se movía dentro de mi y sus labios ardientes recorrían mi cuello, mis pechos. Sus embestidas se tornaron más profundas y mis gemidos se ahogaron en su boca cuando regresó a ella. Nos entregamos a un duelo de lenguas voraz y hambriento, y cuando volví a respirar me perdí en sus ojos, me ahogué en sus profundidades y me sentí volar. 

Sonreí despacio contra su boca mientras mis piernas lo envolvían para que me penetrara con más fuerza, más profundamente. Él jadeaba, gruñía, y sus sonidos de placer eran los más maravillosos que habia escuchado. Podía leer en su mirada, descubrir lo que me expresaba y sentirle en cada parte mía. Mi pelvis se movía ritmícamente, pegada a él, y le sentí cada vez más adentro, más y más. Me aferré más a él y jadeé en su oído, temblando, sintiendo como la tensión se adueñaba de mi cuerpo. Con fuerza hundí mis dedos en su espalda, apretándolo más contra mi, lo sentí empujar con su miembro fuerte, duro, una última embestida suya me llevó directo al clímax y ambos nos relajamos en los brazos del otro.

Permanecí callada, sintiéndolo respirar sobre mi, cautiva de todas las emociones que él lograba hacer aflorar y poco a poco mis latidos se fueron tranquilizando. Observé el techo sobre nuestras cabezas antes de devolver mi mirada hacia a él. Sonreí al observar la iluminación de su silueta reflejando la luz de la chimenea, como sus ojos brillaban y los tonos dorados iluminaban su piel. Quise... deseé contarle todo, y sin embargo ni una palabra salió de mi boca.

Me levanté y caminé hacia la mesa del centro del salón, alcancé la alforja y saqué de ella una vela que encendí con rapidez antes de esparcir sobre mi palma polvo del saquito tras calentarlo. Me devolví sobre mis pasos y me arrodille frente a él. -Separadnos duo, vinculum ruptum.-  Soplé el polvo y este danzó mágicamente entre ambos antes de prenderse de nuestros pechos, incendiando el área sobre nuestros corazones, quemándonos la piel y luego desvaneciendo todo rastro de la antigua marca que teníamos como si nunca hubiera estado allí.

Me sentí inesperadamente vacía de él al hacerlo, por una parte era algo que tenía que hacer y por otra no deseaba haber roto el lazo que me unía a él. -Ahora puedes volar Dúshlán, nada volverá a impedírtelo.- Mis profundidades verdes se clavaron emotivas en sus grises, me levanté y tomé una bata, me la puse encima y salí de la cabaña.  



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Mar Jun 27, 2017 7:02 am

Su portón cedió ante mis embestidas, el asedio de mi boca había funcionado y ahora las murallas eran mías, cedían contra mi cálido aliento, cobijandolo, haciéndolo chocar furibundo contra sus húmedos labios.
Su pecho rozaba el mio, nos encontramos en cada caricia incapaces de desviar la mirada del otro, nos necesitábamos aquella noche que seria la ultima antes de emprender el peligrosos viaje.

Sus piernas se convirtieron en sierpes, rodearon mi cintura, permitiéndome entrar mas dentro, arrasarlo todo y devastar sus profundidades con mi movimiento.
Gruñí contra sus labios, dibujándolos ansioso con mi boca, el baile del fuego iluminaba nuestra piel, ojos que centelleaban presos del hechizo de cada uno de nuestros movimientos.

Cerré los ojos con mi frente pegada a la ajena, jadeos rudos acallados por sus labios, sonreía viéndome perder el juicio al tiempo que su espalda se arqueaba para cobijarme mas adentro haciéndome tocar el cielo con los dedos.
Nunca me sentí volar mas alto que cuando me sacudí en su interior, la llené de mi, sus besos en mi cuello, sus dientes en mi mandíbula, aquello era un encuentro diferente, nuestros dedos entrelazados lo gritaban pero nuestros labios lo silenciaban por miedo.

En silencio, acunados solo por la respiración acompasada de ambos pensaba en que ya no era la marca de mi pecho lo que me anclaba a ella en esos momentos.
Era su fiel esclavo, pero no había cadenas, ni grilletes si no unos sentimientos que crecían por momentos, no pensaba admitirlo, no estaba preparado para ello, aun tenia muchos escudos frente a mi y aunque sabia que ella había sido virgen hasta mi, no sabia si solo era para ella un esclavo con el que dormir.

Se levantó, alcé la vista siguiéndola, no sabia lo que hacia, peor no tardó en regresar a mi lado, un polvo voló entre nuestros cuerpos, sus palabras me liberaron como esclavo, decía que podía volar lejos ¿y que pasa si no quería hacerlo?
En silencio salió de la cabaña, inmóvil me quede sin saber que hacer, era libre, peor no quería serlo.
Pase un tiempo desnudo, mirando el techo de madera plagado de betas, mi aire salia pesado, era complicado.

Finalmente salí a buscarla, las estrellas brillaban fuera, preciosas, me hubiera gustado volar con ella, surcar le firmamento juntos.
Mis brazos rodearon su cintura, mi barbilla se apoyo en su hombro encorvando ligeramente la espalda para ello.
-Vamos a dormir -le pedí dejando después un reguero de besos en el cuello.
Era mi forma de decirle que no pensaba irme a ningún sitio.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Mar Jul 25, 2017 7:54 pm

Salí de la cabaña, sin un rumbo determinado, solo quería intentar encontrar algo de claridad en medio de la confusión en la que se habían convertido mis pensamientos y mis sentimientos. Sabía perfectamente que en un tiempo demasiado corto mis sentimientos por el cambiante se habían transformado en algo más profundo de lo que quería aceptar. Amarlo, como había pensado hace unos minutos… seguramente estaba confundida, no podía ser, era un sentimiento que me estaba vedado, un imposible que no debía ni siquiera considerar.

Tironeé de mi bata para cubrirme más con ella y caminé despacio frente a la cabaña, sacudiendo mi cabeza con lentitud. Acababa de devolverle la libertad de volar a Dúshlán, no tenía la menor idea de como usaría esa libertad. Podría marcharse perfectamente y quizás eso fuera lo mejor para él. 

Quizás lo más sensato fuera llevar a cabo la misión y después de ella regresar a mis tierras. ¿Qué me ataba a Francia más que la posibilidad de obtener más misiones intermitentes? Sentía nostalgia de Irlanda, quería volver a ver la grandeza de los parajes de Antrim, tomar una cerveza mientras escuchaba el ritmo incomparable de nuestras canciones, perderme descalza en las ruinas del castillo de Kinbane y recordar en ella mis raíces antes de que terminara de olvidarme del todo de quien era.

Los brazos del cambiante me tomaron por sorpresa, pude sentir sus manos rodeando mi cintura y su respiración acompasada contra mi espalda. Sus labios recorrieron mi cuello y en ese gesto comprendí que no volaría lejos. Enlacé mis dedos con los suyos y alcé la mano señalando a nuestro alrededor. -Esta es mi tierra Dúshlán.-

Liberé mi magia y con ella mi capacidad de crear ilusiones vívidas, presentando ante sus ojos una réplica exacta, como si en lugar de una irrealidad nos encontrásemos presentes en Antrim. Lo tomé de la mano para que camináramos por sus senderos, para que conociera la belleza indómita de mi lugar de origen, oliera la tierra que me vio nacer y fuesen las estrellas que iluminaban las ruinas de Kinbane las que nos bañasen a ambos con su luz. Giré entre sus brazos y me adentré en esos ojos grises buscando revelar los misterios de ese cambiante que de alguna manera pareciera finalmente abrirlos para mi. 

-De este lugar proviene mi esencia, esta tierra es lo que soy, mis raíces fueron forjadas en ella y mis creencias provienen todas de allí. En ella aprendí sobre Lugh y los dioses celtas, a seguir las tradiciones druidas y a usar el poder curativo de la naturaleza. De las entrañas de esa tierra surge la magia que corre por mis venas.-
Suspiré rodeándolo con mis brazos y mis labios anhelantes buscaron los suyos, uniéndose en un beso salvaje y lleno de deseo.

Buscando respirar de nuevo encontré sus grises y acaricié su corta barba con mis dedos. -Si los sueños fueran posibles quisiera que tú y yo caminásemos de la mano en Irlanda, algún día.-

Lo tomé de la mano para que regresáramos a la cabaña, allí tironeé de él para que cayéramos juntos sobre las pieles, para que me envolviera con sus alas frente al fuego, y diéramos rienda nuevamente a nuestra pasión. Nada me importó más que tenerle junto a mi, sentirle como una mujer siente a un hombre, y olvidarme de todo aquello que no fuera él antes de caer rendidos y entregarnos al sueño.

Aún la aurora no aparecía en el horizonte cuando abrí los ojos, el cambiante permanecía a mi lado, profundamente dormido. Mis dedos acariciaron su torso deseando prolongar esa visión. Me acerqué a sus labios y los besé suavemente, una última caricia mia en su rostro mientras le escuchaba murmurar entre sueños. -Dúshlán… si pudiera ser otro nuestro destino… Perdóname por no permitir que me acompañes.-

Me levanté y salí silenciosamente de la cabaña. Afuera los grillos nocturnos y el sonido de las lechuzas me recibía. Subi al corcel que me esperaba y me dirigí a la abadía adonde el sacerdote me entrego el cofre con el objeto maldito, advirtiéndome que había de andarme con cuidado, algo que sabía de sobra aunque noté el miedo y un tinte de pánico y locura en los ojos del párroco que aún se recuperaba de la extraña enfermedad que le invadiera desde que el cofre llegara a sus manos. 

Sujeté las riendas titubeando al mirar en dirección adonde se encontraría Dúshlán. Mi voluntad se debatía ante el deseo de regresar y reunirme con él, pero de hacerlo, nos condenaría a ambos. Di un toque con mis talones a los flancos del caballo y este se apresuró en su trote alejándonos del pueblo bajo las primeras luces del alba.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Miér Jul 26, 2017 3:03 am

La libertad, muchos no entenderán porque empiezo pensando en ella nada mas abro los ojos con los primeros haces de luz golpeando el postigo de la cabaña.
Mi lecho esta vació, después de una noche de pasión desmedida me doy cuenta de dos cosas, que ayer me regalo su primer adiós y con él lo que la libertad representa en cualquier ser.

Deslizo mi mano por el caliente lecho, no se bien si extraño su cuerpo o por contra la idea de no pertenecer a nadie se me hace extraño.
No me cuesta entender que me a abandonado, sus motivos los desconozco, pues la misión que íbamos a emprender era peligrosa y no adecuada para solo una mujer.

Medito en silencio el porque ahora, porque no después y donde quedaron esas palabras en las que me convertía en socio, en aliado y quizás en algo mas que todo eso. ¿Burdas mentiras?
Quería respuestas y no seria sobre este lecho donde las encontraría, puede que ella fuera una hechicera escurridiza, puede que sus verdes me hayan sentenciado a muerte y puede que las cadenas invisibles que me atan a ella se hayan roto, peor merezco al meno respuestas.

Me alzó del lecho desnudo, no me esfuerzo en vestirme, es ridículo cuando el único modo de dar con ella no es solo acudir a esa abadía donde íbamos a recoger el maldito objeto, si no volar para tener una vista panorámica de la realidad.

En el exterior de la cabaña, mi boca se trasforma en un afilado pico naranja, plumas crecen por todo mi cuerpo y mis brazos se convierten en las tupidas alas de una águila.
Mis garras sobre la tierra esperan que las alas se muevan y pronto me encuentro surcando el cielo preso de la libertad.

Desde arriba pedo ver el mundo minúsculo, como si todo fuera cuestión de perspectiva, cuando vuelo me doy cuenta de que los esclavos son el resto.
Surco el aire como el capitán de un navío la mar y solo nosotros podemos entender en todas sus formas la palabra libertad.

Finalmente la veo, sobre un caballo y con las alforjas bien cargadas no mira atrás mientras al galope se aleja de este lugar, de mi, de nuestra felicidad.
Me dejo caer en picado, muchas son las respuestas que me va a tener que dar, pero por el momento, mi cuerpo cae frente al corcel que se alza sobre sus dos patas traseras asustado por mi temeridad.
En los ojos de la hechicera veo desconcierto, en los míos puede leer la rabia de haber sido abandonado como un perro.
-Buenos días -apuntó nada mas recupero mi forma, claro que completamente en pelotas -¿te olvidaste quizás de despertarme? -apunto mordaz sin apartar mis ojos de su fría mirada.






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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Jue Ago 24, 2017 3:06 am

Mi montura galopaba a mediana velocidad sobre el sendero que afortunadamente había dejado ya atrás la entrada al pueblo. Afortunadamente, pensaba, porque de esa manera podría interponer distancia entre el cambiante y mi persona, o eso es lo que me repetía, diciéndome que hacía lo correcto, y por más que estuve tentada de regresar me negué a permitir que mi debilidad guiara mis acciones. Contrariamente a mi pensamiento espoleé con energía los costados de mi corcel y continuamos marchando en dirección a nuestra misión. Iba a tener que pasar por una zona bastante peligrosa, si habría de creer todas las historias que se contaban de boca en boca, y teniendo en cuenta lo que cargaba en las alforjas bien podía ser esta mi última misión.

Mi caballo relinchó y se puso en dos patas, amenazando de esa manera con lanzarme al suelo, afortunadamente me aferré lo suficiente de sus crines como para mantenerme sobre su lomo. El corazón se me había desbocado al creer que caería al suelo, pero eso no fue nada comparado con el asombro que me invadió al ver el águila descender frente a mi. 

Apreté los dientes al percatarme de que me había seguido. Maldición, debía haber lanzado algún hechizo que le impidiera localizarme, pero… le había dado su libertad, pensé que la tomaría y haría con ella todo lo que le fue negado durante la mayor parte de su vida. No había razón alguna para que me siguiera, no ahora que podría ir adonde quisiera, empezar desde cero, a menos que… a menos que…

Me negué a pensar siquiera en la razón que le orillaba a encontrarse frente a mi. A nuestro lado los árboles se volvían susurrantes meneando sus ramas a pesar de la escasez de viento. Estaba por entrar en un bosque adonde pocos se animaban a pasar, habían demasiados cuentos urbanos acerca de como muchos entraban para no salir más. Eso precisamente me orilló a venir por acá, mientras menos gente hubiese a mi alrededor mejor, no pensaba ser señuelo fácil para los asaltantes de los caminos.

Y ahora él… se aparecía de la nada. Le observé con los brazos cruzados y el ceño fruncido. -¿Qué haces aquí?- Bajé del caballo y me acerqué para acariciarle el cuello mientras le susurraba para calmarlo, resoplaba aún mostrando su nerviosismo, ya éramos dos. -¿Vienes a matarnos del susto? ¿Qué no ves que pude caer?-

No es que no estuviera feliz de verlo, una parte de mi no podía pasar por alto el hecho de que hubiera venido directamente a buscarme. Tampoco era como que no me percatara de su desnudez, que el muy desvergonzado ni siquiera actuaba como si se percatara y a mi me aceleraba la respiración solo mirarlo… así que no lo veía, desviaba mi mirada para otro lado. -El camino hacia tu libertad seguramente es hacia allá.- Extendí la mano para indicarle el extremo opuesto del sendero.

Pasé a un lado suyo para adentrarme en los árboles, el bosque susurrante le llamaban, iba tan ofuscada que no me percataba de que una capa oscura parecía ceñirse sobre este y que la neblina densa comenzaba a rodearnos. No pensaba lanzarme a sus brazos como una boba… como si no pudiera callarme lo que sentía al verlo…

Volteé hacia él, regresando sobre mis pasos al oír los suyos. -Pensé que estarías feliz con poder volar. - Mi respiración se había vuelto violenta, sus ojos me miraban furiosos y yo solo me sumergía en ese extraordinario gris que amenazaba con hacerme flaquear para terminar revelándole todo. -Puedo llevar a cabo sola esta misión, siempre lo he hecho asi.-


Última edición por Mila O'Connor el Jue Ago 24, 2017 4:56 am, editado 1 vez



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Jue Ago 24, 2017 4:44 am

Sus verdes se hundieron en mis grises con una mezcla de incredibilidad y de cabreo, la verdad es que si quería deshacerse de mi iba a tener que ser mas clara, que me hubiera dado alas para volar no implicaba necesariamente que quisiera hacerlo en la dirección contraria.
Esa mujer era un maldito misterio, no parecía tener claro lo que quería, tan pronto se perdía en mi piel mostrándome que era diferente a los demás, que conmigo había algo mas que..placer y de pronto desaparecía dejándome atrás como si le quemara el roce de mi piel.
Mujeres, el que las entienda …

Caminé tras ella con una sonrisa ladeada, ella no quería hablar del tema, menos yo, si esto iba de sarcasmo e ironía podía asegurarle que yo era el dueño de ambas, mi esclavitud me había hecho tragar mucha quina, así que la verdad es que no iba a lograr desesperarme.
-Matarte de un susto, nada mas lejos de mi intención -sonreí de nuevo -parece que has visto un fantasma y no un águila -bromeé guiñándole un ojo caminando tras ella como dios me trajo al mundo.

Podía ver como se desesperaba colándose entre los arboles al verme seguir sus pasos, tal era así que finalmente se giro para enfrentarme y recordarme que era libre, libre para largarme y que mi camino nada tenia que ver con el sendero que ella había tomado.
-Y en mi liberta he decidido quedarme, así que lo siento peor parece que el camino no se bifurca ¿o hay motivo para ello Mila? -pregunté pasando de largo.

Si quería librarse de mi iba a tener que explicármelo muy claro, yo no era un perro al que abandonar sin mas cuando te cansabas de tenerlo, así que sin hacerle caso pese a notar sus ojos clavados en mi nuca seguí el sendero marcado por ese bosque tétrico.
-No he desayunado -apunté cuando mis tripas rugieron -que desconsiderada, con las prisas has olvidado prepararme algo -dije divertido usando la indiferencia como castigo.

Mila creo que no sabia como actuar, seguía mis pasos resoplando mientras yo sonreía caminando.
-Tenemos trabajo señorita, no debería gastar las fuerzas en maldecirme ¿somos socios recuerdas? -apunté caminando sin detener mi paso -no llevaras unos pantalones de mi talla, no es que me moleste la desnudez, peor veo que se te van los ojso hacia mi trasero -dije sin poder dejar de burlarme de ella.

Estaba cabreado, pero no pensaba demostrarlo, no porque eso me dejaría en una situación de desventaja, así que use el sarcasmo como mejor arma.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Jue Sep 21, 2017 8:50 am

Observé a Dúshlán con una mezcla de asombro, inquietud e irritación ante su actitud desenfadada. Caminaba por el bosque como quien camina por su casa, como si no me hubiese marchado y si algo me había dolido en esta vida había sido dejarlo atrás pero había tomado mi decisión y tenía bases para ello, demasiadas pérdidas, todos aquellos rostros que una vez quise, todos perdidos, todos arrancados de este mundo prematuramente por mi culpa.

Lo miré en silencio mientras caminaba y tiré de las riendas de mi caballo, no sabía muy bien como tomarme su actitud. Guardé silencio cuando dijo que en su libertad decidió no marcharse, podía preguntarle por qué pero si su silencio abarcaba demasiado, no podía ni siquiera plantearme las razones por las cuales me había buscado o por las cuales aún decidía moverse de un lado al otro frente a mi en ese bosque.

-No deberías de estar aquí Dúshlán. No es bueno para ti…- desvié la mirada otra vez, golpeando una pequeña piedra con mi zapato. -¿Tienes idea de en qué bosque te has metido? Y no hablemos de lo que sea que contiene el cofre, o lo que su maldición podría desatar durante el recorrido, no son asuntos con los cuales se pueda jugar.-

Escuché sus tripas rugir de forma nada sutil, lo cual me hizo alzar la ceja pero lo que me dejó boquiabierta fue el hecho de que insinuara que había olvidado prepararle el desayuno. -Vaya, que rápido te acostumbras a que te haya dejado volar un rato.- Me enfurruñé. Honestamente… si hasta el día anterior era él quien se dedicaba a esos menesteres. -Que yo sepa puedes apañártelas bien, buscar algo comestible por acá y prender una fogata para cocinarnos algo.-

Me estaba desesperando con su actitud y más cuando habló de que éramos socios. -¿Ahora si aceptas la sociedad?- Alcé una ceja, después de tanto insistirle en que eso era lo que buscaba de él al comprarlo en aquel mercado de esclavos, y de que él hiciera caso omiso de mis palabras una y otra vez, ahora resultaba que se lo tomaba en serio.

Detuve a mi corcel para abrir una alforja tironeando de esta y saqué de su interior una muda de ropa que afortunadamente aún tenía de la compra del día anterior. -Me preocupo porque te veas bien y a la primera de cambio dejas tirada toda la ropa que te compré.- La lancé contra su cuerpo a modo de protesta por tanto descuido de su parte, quería que se pusiera algo encima, me inquietaba que anduviera desnudo…

-Que tal si una vez que te pongas la ropa vas y nos cazas algo para el desayuno.- Lo dejé que se adelantara un poco para que se vistiera y al cabo de unos minutos lo busqué con la mirada pero no le encontré, se había desvanecido. La espesa niebla se había tornado mucho más densa y no me permitía distinguir nada a mi alrededor. -¿Dúshlán?-

Me preocupé por su repentina ausencia y comencé a caminar, buscándolo de forma frenética a medida que avanzaba y no le veía por ningún lado. Mi mirada se fijó ahora en el tronco de un árbol, capturando mi atención una brillante luz roja que le envolvía como un halo. Me acerqué a ella y al tocar el tronco con mis dedos el árbol me engulló haciéndome desaparecer de adonde me encontraba para absorberme hacia su interior. 



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Jue Sep 21, 2017 10:15 am

Enarqué una ceja, encima la señorita tenia la desfachatez de preguntarme ¿que hacia allí? Ahora me decía que era peligroso, bosque, maldición y toda la demás mierda lo que me hizo ladear la sonrisa girándome para enfrentarla.
Si pensaba que me iba a sacar de quicio se equivocaba, si quería largarme de su lado iba a tener que ser infinitamente mas elocuente, sobre todo ahora que éramos...¿Socios?
-Tengo una duda ¿En lo de socios también va implícito lo de saciarnos en la cama...? no por nada..pero me gusta bastante como te mueves cuando hacemos el amor -apunté con picarda.

Yo también sabia jugar a lo mismo y si eso quería, llenar nuestro camino de palabras sin sentido pues perfecto, lo haríamos, lo que no pensaba era dejarla sola en esta mierda.
Sabia que me ocultaba algo, algo que no me decía, que la movía a tratarme de este modo tan ilógico, eso o que era bipolar, algo que también podía tener mucho sentido.

Me eche a reír ante su siguiente afirmación.
-¿volar un rato? Creía que me habías dado la libertad bruja ¿que pasa? ¿que te has dado cuenta de que no puedes vivir sin mi? -le dije acercándome a escasa distancia de su cuerpo -lo tienes fácil, vuelve a atarnos bruja y todo seguirá como antes.

Desvió la mirada para poner distancia entre nosotros, su destino las alforja ordenándome que me vistiera.
-¿Palabra mágica? -le pregunté buscando su mirada con una sonrisa -ahora que somos socios no tengo porque obedecerte en todo y mira..
Sacudí mi verga frente a sus ojos -mira que bien se mueve en libertad, deberías probarla ahora -le dije arrastrando las palabras.

Mila frunció el ceño cruzando en jarra los brazos y con sus inquisitivos y preciosos ojos verdes me pidió que me vistiera y de paso trajera desayuno.
-Joder, socia te has vuelto muy mandona -contesté mientras empezaba a vestirme con una sonrisa ladeada.

No se que demonios pasó de golpe pero una niebla espesa cubrió el bosque, no veía nada.
-¡Mila! -la llamé bastante alterado, pero aparte del aire atravesando las frondosas ramas no se escuchaba nada.
-¡Mila joder!
Si esto era un maldito truco no tenia la menor gracia. Si quería librarse de mi no le iba a funcionar ni siquiera este despliegue, que menos que mirarme a los ojso y ser sincera.
-¡Mila! -grité desesperado incapaz de ver nada, tropecé con las raíces de los arboles hasta que sentí como un polvo blanco era sopado en mi cara.

Iba a revolverme, cuando caí al suelo incapaz de mantenerme despierto, a mi alrededor ninfas o eso parecían, reían semidesnudas contemplándome fijamente, quizás solo eran los efectos de la maldita droga.
-Mila -la llamé antes de que la oscuridad me venciera.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Jue Oct 19, 2017 9:10 pm

Del otro lado las cosas eran… oscuras. El aire era más denso y el cielo negro no presentaba ni una estrella, aunque tampoco era de noche... En seguida me recorrió un escalofrío que me llegó a lo más profundo de la espina dorsal.

Caminé con rapidez, había atravesado una puerta mágica y ahora me encontraba en el límite entre un lado y el otro del bosque. Si volteaba a mi derecha aún podía ver a mi corcel meneando tranquilamente su cola bajo la luz solar mientras se alimentaba del pasto. En cuanto lo vi corrí hacia él pero me di de golpe con una barrera invisible que me impidió el paso. Sobé con mis dedos mi nariz adolorida al percatarme de la barrera. No iba a poder salir de aquí fácilmente, la única manera de regresar sería encontrar nuevamente una puerta que condujera de regreso.  

Mi preocupación ahora era el cambiante, por más que caminé a lo largo de la barrera no se le veía por ningún lado a pesar de que aquella neblina ya se había disipado.

Aún caminaba cuando escuché murmullos y risas por lo que con rapidez me escondí detrás del tronco de un árbol. Un grupo de féminas se acercaban. Asomándome apenas pude distinguirlas, presentaban un aspecto etéreo pero me pareció que había más en ellas de lo que se veía a simple vista. Una de ellas volteó y pude ver sus ojos rojos. Se parecían a las Korrigans… espíritus malignos del bosque que ocultan su verdadera apariencia... Demonios les llamábamos también en Irlanda... No esperaba ver criaturas similares a ellas en Francia, pero por supuesto ningún país estaba exento de magia, ya fuera blanca o negra...

Daba igual en realidad de donde provenían o qué eran. Acababa de percatarme de que se habían apoderado de Dúshlán… y si me ponía a adivinar sus intenciones distarían de ser benévolas. Conocía algunos demonios del bosque que cazaban hombres con la finalidad de asesinarlos y aumentar sus poderes. Apreté los labios, el cambiante era mío, así que les seguí los pasos a la distancia.

Al poco tiempo vi el lugar al que se dirigían, él estaba inconsciente por lo que lo movían con facilidad. Mientras un coro de risas atravesaba el aire, me moví con sigilo observando como lo introducían en una de las tiendas. Mi ventaja constituía en que no me vieran por lo que me mantuve inmóvil aguardando a que un grupo que se encontraba de pie frente a ella decidiera moverse. -Se lo dejaremos a Arethusa, ella realizará el ritual. No es humano, por lo que el sacrificio será mejor de lo que podíamos esperar.-

Transcurrieron los minutos hasta que finalmente se largaron a otro lado. Me introduje en la tienda para ver a una mujer preparando al cambiante. Lo habían colocado sobre un camastro de piedra y ahora la susodicha le lavaba el cuerpo mientras repetía un cántico una y otra vez. Se detuvo un momento para contemplarlo, acariciarle el rostro y una franja de desagrado se asomó a mi frente al notar que estaba demostrando demasiado interés por él.

El cambiante abría y cerraba los ojos adormilado e incluso esbozaba una sonrisa. Aprovechando la distracción de la mujer que continuaba concentrada en él agarré una vasija que vi a un lado y desde atrás se la rompí en la cabeza haciéndola caer al suelo.

-Dúshlán.- Sin perder el tiempo trepé rápidamente sobre el camastro. -Dúshlán despierta rápido, nos marchamos.- Le di un par de golpecitos en las mejillas, que luego torné en palmadas más fuertes. -Deja de hacer el tonto.- Seguía sonriendo de lo lindo. -Nos vamos ¿me oyes?- 



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Vie Oct 20, 2017 9:12 am

Abrí los ojos de nuevo, frente a mi luces de colores y una mujer de ojos verdes, otra mas, eso era le paraíso. Mi cara de idiota era un hecho, algo que me hizo saber la mujer, la otra me trataba mejor, quería que volviera, esta me daba tortas en la cara.
Gruñí como respuesta mientras trataba de enfocarla, apenas era consciente de lo que sucedía a mi alrededor.

La voz me sonaba familiar, me apremiaba a marchar ¿marchar donde? Si no sabia ni donde cojones estaba.
-Mila -pregunté aun con cara de tonto.
Cerré los ojos poniendo boca de besugo para recibir un beso que no llegó a cambio me llovió una hostia que me giró la cara.
Abrí los ojos como respuesta lazando el tronco para enfrentarla mientras ella sonreía.
-¿Donde estoy? -pregunté mirando a mi alrededor.

Poco a poco me llegaban las imágenes del bosque, la bruma y las mujeres.
enarqué una ceja mirando a la bruja.
-¿iban a follarme sin piedad y has venido a rescatarme? -puse cara de cabreo -tu estas loca, lárgate y vuelve mas tarde -dije dejándome de nuevo caer en el lecho.

Me eche a reír por la cara de cabreo que puso y con cierta dificultad hice por ponerme en pie, iba todavía bastante colocado a decir verdad.
Ella pasó su cuerpo por debajo de mi brazo, nuestros rostros se encontraron, alientos que chocaron furibundos en ese momento.
-Podrías haberte largado -susurré mirando sus labios.

Había tratado de escapar de mi ese mismo día, este era el modo mas fácil de hacerlo, irse sin mirar atrás y sin embargo estaba luchando por salvar mi vida -no me debes nada -aseguré algo ido mientras ella tiraba de mi y yo trataba de seguirle el ritmo.

Si pudiera al menos cambiar, seria mas fácil la huida, ella podría correr sin un peso muerto que llevar y yo podría cubrir su retirada desde el aire, pero tal y como estaba me resultaba imposible convertirme en ave.
Jadeaba por el esfuerzo, mis piernas no me respondían y no tardé en percibir que nos seguían.
-Tienes que irte -le pedí -las entretendré pero no se por cuanto tiempo -susurré deteniéndola para tomar su mentón y que me mirara atenta.
-Son demasiadas Mila, no podrás con todas ellas, lárgate -le instigué a obedecer mientras buscaba el acero con el que enfrentarlas y ganar tiempo.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Dom Nov 19, 2017 12:42 am

Tal vez el siguiente par de palmadas que le di a Dúshlán fueron más fuertes de lo necesario pero me estaba dando a entender que le hubiera gustado copular con las mujeres. Y mientras más, mejor.

Me crucé de brazos enfadada cuando volvió a dejarse caer sobre el lecho de piedra, felizmente decidido a esperarlas. -Esto no es una broma, a pesar de su aspecto, son demonios. Quieren ofrecerte en sacrificio.- Ahora mi preocupación volvía, había venido por él e iba a llevármelo de allí o dejaría de llamarme Mila.

A continuación me bajé del camastro para colocar su brazo sobre mis hombros y comenzar a avanzar, el polvo que le habían dado no solo lo tenía ido si no que le producía el efecto de ponerlo laxo como un muñeco de trapo, prácticamente tenía que arrastrarlo.

Luego empezó a hablar tonterías, como que podría haberme largado y que no le debía nada. Salimos sigilosamente de la tienda por detrás de ella. -El polvo te confunde aún más tus ideas. Se te olvida que somos socios y a menos que la disolvamos la sociedad sigue siendo de dos.-

Notaba que se le cerraban los ojos, por lo que volvía a darle palmadas en el rostro. -Mantente conmigo, no voy a dejarte aquí. Será mejor que comiences a confiar en mi y en que sé lo que hago.- Lo necesitaba alerta y no quería escuchar más sin sentidos, como que no era necesario que hiciera nada por él.

Seguimos caminando por el bosque, cargaba casi todo su peso, pero el empeño en salir de allí hacía que apenas me percatara. En una de esas se tambaleo casi cayendo encima mio. Un escalofriante rugido se escuchó en la distancia, las mujeres se habían percatado de la ausencia del cambiante y varios sonidos inhumanos que se sucedían indicaban que salían de su campamento en pos de él.

-No.-
Me pedía que me largara y maldita sea, no. No me iba a ir dejándolo atrás. Negué cuando hizo ademán de buscar el acero para que me marchara, y con acopio de fuerzas tiré de él para empujarlo contra un árbol, dejándolo atrapado entre el tronco y mi cuerpo. Llevé mi mano a su boca para que callara y me concentré. Nunca había entrado en la mente de demonios del bosque, pero tenía que intentarlo.

Ellas se acercaban y me concentré para utilizar mi habilidad mágica y crear la ilusión de que formábamos parte del árbol, de que solo éramos parte de su tronco. Miré esos en sus ojos respirando de forma pesada, él ya me había comprendido, debíamos de permanecer inmóviles, no realizar el más leve sonido.

Pronto se hicieron visibles, viniendo hacia nosotros. Un par ya no mostraban su disfraz humano, sus narices eran deformes, en sus bocas se distinguian colmillos afilados, y sus ojos hundidos buscaban alrededor, pasaron a escasos metros de distancia y siguieron su búsqueda. Mi ilusión les había engañado, no nos habían percibido.

Inmóvil miré al cambiante y por unos segundos era a mi a quien no sostenían las rodillas. No sabía ni como describir esos ojos grises, demasiado intensos me atrapaban. Su pecho subía y bajaba con el mío mientras permanecíamos en absoluto silencio, mis ojos verdes recorrían sus facciones y ya no sabía como demonios iba a hacer para seguir alejándolo de mi. Ya no sabía si tenía las fuerzas que necesitaba para hacerlo…

Volví a concentrarme en el problema presente, las mentes en las que entraba eran poderosas, requería mucho de mi entrar. En el oscuro cielo dos monstruos alados de gran tamaño hicieron acto de presencia capturando su atención al abalanzarse en dirección a las mujeres demonio y orillándolas a correr al amenazarlas a campo través, creando así una distracción que nos permitiera burlarlas.

-Busquemos la salida...- 



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Dom Nov 19, 2017 10:43 am

Mi espalda chocó contra un árbol, mi errática respiración golpeaba contra la humedad de sus labios que casi suplicaban que con lo ido que estaba me mantuviera quieto contra ese tronco y no hiciera ninguna estupidez.
Su cuerpo se trasformó en cárcel de piel y hueso, mis ojos recorrieron sus verdes, mi nariz friccionó con la ajena mientras mis labios se entreabrían buscando el candor de las brasas ajenas.
Los rocé con delicadeza, húmedo el vaho que existía entre nuestras bocas.
Su mano en mi pecho para que no la hiciera perder la concentración, cerré los ojos elevando la cabeza apoyándola contra el árbol.

Pasaron aquellos demonios que casi me hacen soltar un ¡joder que feas son! Pero que no hice porque su mano tapó mis labios.
Iba poco a poco despertando del sopor de esos polvos que me tenían aturdido por completo, así que cuando me dijo que teníamos que buscar la salida asentí.
-¿socios? -pregunté con cierta picarda -no dudaste en dejar a tu socio en la cabaña tirado ¿por que ahora somos de nuevo socios? -pregunté.

Esa mujer era el puto espíritu de la contradicción, tan pronto venia a buscarme al infierno para salvarme como me abandonaba a mi suerte sin motivo aparente, la detuve de la muñeca y tiré de ella para que me enfrentara.
-Mila ¿que me escondes? -pregunté inquisitivo.
Sabia que había algo tras ese juego de una de cal y otra de arena que me estaba volviendo loco.
-Cuando estas entre mis brazos puedo sentir que me deseas peor a la mañana siguiente te largas sin darme una sola respuesta ¿por que? Nada tiene sentido o lo tendría si ahora no hubieras venido por mi, pero estas aquí, arriesgando tu vida y recordándome que somos socios.

Negué con la cabeza cuando tiró de mi para que nos moviéramos, mas no lo hice, quería respuestas y las quería ya.
-Mila ¿que pasa?
El ruido de aquella mujeres hizo que ambos desviáramos la cabeza hacia atrás, nos miramos un instante antes de salir corriendo bosque a través, teníamos que buscar el modo por el que pasar.
Yo no entendía de magia, pero tenia que haber algún portal, algo que nos sacara de esa realidad donde las mujeres bellas ahora eran aberraciones.
-¡¡¡Corre!!! -rugí tirando de su mano pues la magia la había debilitado




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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Jue Dic 14, 2017 11:16 pm

-¿Socios? ¿por que ahora somos de nuevo socios? – Lo miré en silencio, un vistazo a esos grises e incluso me olvidaba de la situación presente. Me estaba echando en cara lo que él consideraba un abandono, y si, bien mirado a través de sus ojos, eso era lo que yo había hecho, aunque no por las razones que seguramente daban vueltas en su mente. Tenía derecho a creer que no me importaba cuando la realidad era completamente opuesta.

-¿No has venido detrás de mi? ¿No significa eso que somos socios?- Arrastré las palabras, el me había seguido hasta el bosque, yo le seguí en un mundo paralelo. Nada parecía demasiado lejano para no abandonar al otro, era algo que no podía ocultarse.

-No es el momento para hablar de esto en todo caso.-
Moví mis pies para que nos moviéramos aprovechando la distracción de los demonios pero él me atrapó el brazo.

Fruncí el ceño al sentir la presión en mi muñeca, sus grises eran un latigazo que me estremecía todo el cuerpo y francamente, notar su enojo o su frustración no hacía las cosas más fáciles. Tampoco lo hacía echar una mirada a sus labios que demasiado cerca me interrogaban, logrando estremecerme de manera tal que mis sentimientos tenían que ser demasiado evidentes.

Me encontraba reacia a responder a su interrogatorio. Por qué me fui, por qué regresé por él. -Basta, nos persiguen demonios, ¿recuerdas?-

Tiré de mi mano para zafarme y él negó obstinado con la cabeza, impidiéndome partir. -¿Ahora quien sujeta a quien sin necesidad de un hechizo?- Temblaba de la cabeza a los pies al decirlo, gritos demoníacos en el bosque llegaron a mis oídos, ya no sonaban tan lejanos.

Echamos a correr atravesando el bosque. -¡Tenemos que encontrar el portal! ¡Un árbol con un halo rojo! ¡Es nuestra manera de salir de aquí!-

Mi mirada buscaba frenéticamente el árbol, el bosque era demasiado extenso, era como buscar una aguja en un pajar. Volteé hacia el cambiante, tomándolo del brazo para que me escuchara. -¡Tienes que volar! ¡Yo seguiré corriendo para eludirlas!- Lo vi titubear, no muy decidido a dejarme. -¡Es la única manera de dar con el portal!-

Me acerqué a él movida por un impulso. ¿Qué más daba si de todas maneras bien podíamos morir o no volvernos a ver? Tiré de su pelo para abrirme paso en su boca y hacerlo fue como beber de un manantial del cual todo mi ser estaba sedienta, fue un beso hambriento, apremiante, uno de esos que revelan demasiado dejándote descubierta... en él le decía todo.

-No fue mi hechizo el que nos ató al conocernos, fue otra la atadura, una que surgió en el momento en el que te vi por primera vez en el mercado de esclavos.-
Susurré antes de soltarlo para apremiarle con mi mirada a que se transformara ante mis ojos. Lo vi una última vez, y al escuchar a las mujeres demonio, volví a correr.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Vie Dic 15, 2017 6:22 am

Corríamos buscando frenéticos ese árbol con el circulo rojo, pero el bosque era excesivamente amplio y a pesar de que buscábamos como locos ese símbolo eramos incapaces de encontrarlo.
Los demonios se acercaban, si no dábamos con la salida estábamos perdidos, fue entonces cuando esta me detuvo del brazo pidiéndome que echara a volar, podría a vista de pájaro dar con la salida con mayor facilidad.
-No voy a dejarte -gruñí rabioso. Lo peor es que sabia que tenia razón, podría abarcar mas espacio volando pese a que el bosque era espeso y las copas de los arboles entorpecerían mi visión.

Iba a replicar de nuevo cuando Mila acortó la distancia que separaba nuestros cuerpos. Ínfima nuestros labios chocaron violentos, hambrientos, jadeé metiendo mi lengua en su cueva, pasando de una a otra con la lengua húmeda de deseo.
Aquel beso fue necesitado, dijimos mas con el que con una conversación nunca mantenida. Abrí los ojos contemplado sus dos verdes.
-¡Corre! -le pedí -no pares de correr, te marcaré desde el aire hacia donde has de ir.

Tras esas palabras mis músculos se tensaron, un graznido escapó de mis labios que pronto se trasformaron en un pico.
Mis brazos abiertos se repletaron con plumas y mi cuerpo se fracturó cayendo al suelo, dando paso al águila de gran tamaño que rauda alzó el vuelo.
Desde el cielo la vista era mas sencilla, iba sobrevolando la zona hasta que dí con ese árbol que buscábamos, un circulo rojo en su tronco.

Grité para acaparar la atención de la bruja, marcandole la senda, lo malo es que los demonios iban tras ella.
Estos atajaban el camino, corrían voraces, no podía permitir que la atraparan, así que en caída libre me lancé contra una de ellas, la que estaba mas cerca de darle alcance.
Arañé con mis garras su rostro arrancándole uno de sus ojos.
Esta cayo al suelo gritando mientras yo volvía a alzar el vuelo sobrevolando alrededor de la bruja, marcandole el camino.

Juntos llegamos a la base del tronco, no sabia que cojones había que hacer, pero eso ya era cosa de la bruja, pronunciar las palabras que nos llevaran a nuestra realidad, yo mientras enfrentaría a aquellas arpías mas feas que la ostia.









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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Vie Ene 05, 2018 11:42 pm

El águila remontó el vuelo mientras mis pies me llevaban con toda la velocidad que podía mantener, procurando cubrirme con los árboles. Mi mente mantenía la visión de los monstruos alados pero una de las demonio se percató de mi presencia y emitió un alarido agudo que no solo lastimó mis oídos obligándome a cubrirlos si no que alertó a las demás.

El tiempo apremiaba, Dúshlán desde lo alto ubicó el árbol que estábamos buscando, y con su grito me alertó sobre su ubicación. Corrí hacia el portal, olvidándome ya de mantener la ilusión los monstruos se desvanecieron en el aire. A poca distancia vi el halo rojo, mi corcel se encontraba a unos pasos de distancia, había atravesado el portal en algún momento y ajeno a todo masticaba el pasto.

Lo tomé de las riendas y dirigí mi mano al portal, tocarlo le abrió de inmediato, al parecer no se mantenía cerrado del todo y un ser poseedor de magia actuaba como una llave que volvía a iluminarlo con ese resplandor rojo que indicaba que podíamos volver.

-¡Dúshlán!- Grité en dirección a él, saltando sobre mi montura e indicándole con la cabeza que era el momento de que atravesásemos el portal. Las flechas surcaban el cielo y una de ellas le atinó haciéndome gritar al ver como al ser atravesado dejaba de volar para precipitarse a tierra.

Apreté los dientes y golpeé los costados de mi corcel, cabalgando hacia él, había regresado a su forma humana debido al impacto de la saeta y las demonios se iban acercado peligrosamente en semicírculo. -¡Vamos cambiante! ¡Es el preciso momento de demostrarme de que estás hecho!- Tiré de él con fuerza, animándolo para que subiera en la montura. Los demonios se encontraban casi encima nuestro, no íbamos a llegar.

Abrí con rapidez mi alforja, saqué el cofre, salté del caballo y di un golpe en su anca para que cabalgara veloz hacia el portal y le atravesara. Dúshlán había desaparecido de mi vista, sonreí al notarlo y abrí el cofre. En su interior se encontraba una figurilla religiosa tallada con una ancestral piedra oscura que jamás debería de haber llegado a manos de mortales.

Tan pronto sentí los colmillos demoníacos cerca de mi rostro, tomé con rapidez la pequeña estatuilla y se la metí en la boca, tan dentro como me fue posible. La demonio retrocedió llevándose las manos a la garganta, su rostro comenzó a descomponerse, emanando una luz negra. 

Gritaba en agonía cuando eché a correr hacia el portal. Lo único que atiné a percibir con el rabillo del ojo fue una explosión que surgió de ella, haciéndola volar en pedazos y alcanzando a las demás para deshacerlas a su paso. 

Salté hacia el portal y en escasos momentos caía del otro lado y me incorporaba con rapidez para cerrarlo, dirigiendo mis manos hacia este.

La oleada maldita le atravesaba buscando abrirse paso hacia nuestra realidad. Mi magia entró en pugna contra ella, debilitándome hasta el borde de la inconsciencia. Me mantuve sobre mis pies, negándome a que se doblaran y redoblé mi esfuerzo, hasta que una poderosa descarga mágica salió de mi para sellar con ella el portal de forma definitiva.

Caí sobre mis rodillas, la luz solar me daba la bienvenida pero me sentía extremadamente débil y me esforzaba por enfocar la mirada sobre una silueta que creí ver acercándose. -¿Dúshlán?- Mi voz salió ahogada, deseaba que fuera él... quería verlo otra vez... pero finalmente la oscuridad me engulló y me sumergí en la inconsciencia.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Sáb Ene 06, 2018 1:08 pm

Alcé el vuelo de nuevo, mientras ella abría el portal yo las entretendría y eso intenté, pero los demonios no solo mordían, una saeta atravesó mi hombro voraz.
Un chillido afilado sesgo el cielo, el dolor era intenso, la sangre emergía a borbollonees emergiendo cálida de la herida.
Incapaz de mantener el vuelo planeé como pude cayendo en picado mientras recuperaba mi forma humana por el aire hasta estamparme golpeándome de forma brutal contra las piedras.
Los gritos de esas mujeres estaban llenos de jubilo, creían que malherido podrían atraparme, apreté los dientes alzándome, iba a enfrentarlas cuando escuché a la terca hechicera sobre su montura venir a buscarme.
-¿que parte de que te largues no entiendes? -gruñí apretando los dientes preso del dolor.

Le tendí la mano y de un salto estaba con ella sobre el lomo del caballo emprendiendo la veloz retirada hacia nuestra salvación, el portal que ya había abierto al parecer y que marcaba la senda a casa.
Pero como no, la loca, imprudente, tramposa, terca y otros tantos adjetivos mas que se me vinieron a la cabeza saltó del caballo en marcha, grité su nombre desesperado, pero no tuve tiempo de maniobrar con las riendas y a al velocidad que iba el corcel atravesé el portal dejándola detrás.

No sabia como cojones volver, no se puede decir que no lo intente, me golpeaba una y otra vez contra un campo de fuerza invisible que no parecía dispuesto a dejarme entrar de nuevo al infierno, la maldije tantas veces que me quedé sin fuerzas para gritar.
De rodillas, con mi mano apretando la sangre que brotaba de mi herida, mis ojos seguían fijos en aquel portal.
Pase de maldecir a suplicar para que volviera, no podía dejarme, no ahora.

El tiempo paso, infernalmente largo en mi opinión, hasta que de pronto apareció, extenuada mi nombre fue lo primero que emergió de sus labios, la atrapé entre mis brazos cuando se desmoronó ante mis ojos.
Inconsciente la llevé de nuevo a la cabaña que habíamos dejado atrás, la dejé despacio sobre el lecho buscando la menor herida, francamente no encontré nada..nada mas allá de un bestial cansancio.

Aparté de su rostro aun perlado en sudor los mechones de pelo que se pegaban a su frente, era preciosa y no iba a dejarme.
El tiempo pasaba y no despertaba, así que me limité a esperar lo hice sentado en una silla, esperando que despertara, que nada le hubieran hecho esos bichos, nada mágico que la pudiera mantener eternamente sumida en un sueño.
-Ya puedes abrir esos ojos verdes de gata, tienes mucho que explicarme ¿me oyes? -gruñí enarcando una ceja.
No se el tiempo que pasó pero acabé durmiéndome en la silla con la cabeza cayendo sobre mi pecho y el cuello ladeado.






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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Dom Feb 04, 2018 3:21 am

Desperté con un sobresalto que hizo temblar mi cuerpo y perló mi frente de frías gotas de sudor. El corazón me latía a toda velocidad cuando miré inquieta a mi alrededor. Debían haber transcurrido ya varias horas desde que atravesara el portal de regreso hacia el bosque y en un inicio no supe adónde me encontraba.

Mis ojos buscaron a mi alrededor con rapidez, encontrándole sentado en una silla en la pequeña habitación, con la cabeza inclinada hacia un lado y los ojos cerrados. -Dúshlán…- El timbre de mi voz distó de ser el normal, tornándose cansado, apenas alcanzándose a oir por encima de un susurro.

Aún me recuperaba de lo acontecido en el bosque, cerrar el portal luchando contra la fuerza oscura me había causado una fatiga extrema y me había privado de mi energía, como si estuviera en necesidad de irme recargando poco a poco. Con esfuerzo logré apoyar mis codos sobre el colchón, sentía como si me hubiese caído el peso del mundo encima.  

Arrastré mis piernas como pude hacia la orilla de la cama y dejándolas caer apoyé mis manos en el lecho para impulsarme y levantarme. Recordaba perfectamente la saeta que había atravesado su hombro y la forma en que había caído al suelo desde el aire. Lo único que me importaba ahora era asegurarme de que estaba bien, de que seguía respirando y de que tan solo dormía.

Caminé hacia él alcanzándolo y dejándome caer de rodillas. Al parecer él mismo se había encargado de su herida, podía distinguir como en su piel sobresalían algunas puntadas. 

Tomé su mano y coloqué mis dedos en su muñeca sintiendo su pulso que me indicaba que seguía con vida. Suspiré tremendamente aliviada y apoyé mi mejilla sobre sus muslos, permaneciendo así, con algunas lágrimas brotando de mis ojos, con ellas dejaba escapar toda la tensión que sentí desde que las demonio decidieran llevárselo a su nido y me sentí finalmente libre de la angustia que me embargó desde que se apoderaron de él.

-Dúshlán.-
repetí, pensando en que nuevamente se encontraba a mi lado. Me había traído de vuelta a la cabaña y al percatarme de ello limpié la humedad de mis mejillas con el dorso de mis manos y me incorporé para sentarme suavemente sobre su regazo.

Mis cejas se arquearon concentradas en observarlo, era posiblemente el hombre más terco que había conocido en toda mi vida… incluso me atrevía a creer que en su obstinación me superaba con creces. Dúshlán… desafío... eso era exactamente lo que siempre fue y lo que seguía siendo.

Por algún motivo se empeñaba en seguirme adonde fuera a pesar de mi comportamiento… Si yo fuera él me odiaría por haberlo dejado en la cabaña, a falta de una explicación mi conducta debía parecerle exasperantemente contradictoria.

-Despierta…-
Susurré, moviendo mis dedos al acariciar su rostro despacio, deteniéndome en sus labios los acaricié con detenimiento. Sentía temor de que despertara… y a la vez deseaba fervientemente que lo hiciera… 



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Dom Feb 04, 2018 5:12 am

Me costó abrir los ojos, los dedos de la hechicera se paseaban tibios por mi rostro, dibujando en una caricia lenta mis labios.
Muchas eran las cosas que teníamos que hablar, necesitaba respuestas, y al parecer solo ella me las podría dar, pero lo importante es que ahora estábamos allí, los dos, vivos.

Parpadeé varias veces dejando escapar mi aliento silencioso sobre sus dedos mientras su sonrisa se perdía en mi iris.
-Buenos días -susurré finalmente contra la yema de sus dedos -¿como estas?
Ella seguía mirándome como si una especie de dudas o pesar la embriagara, como si aun se debatiera entre volver a salir corriendo cuando no mirara o quedarse y afrontar este momento que llegaba.

Me incorporé ligeramente, el gesto de dolor quedó marcado en cada linea de expresión de mi rostro.
-¿Por que te largaste? ¿Me compraste para darme la libertad? Si es así, si crees que mi utilidad como esclavo a terminado porque no quedarte y darme la noticia de tus labios? No te entiendo Mila y me gustaría hacerlo.

Sabia que había almas solitarias que no necesitaban nada mas que su propia compañía, peor lo que no entendía era su necesidad de salir corriendo a hurtadillas y de puntillas.
Es mas, ¿por que vino por mi arriesgando su propia vida?
Esa mujer era un enigma imposible de resolver, quizás porque me faltaran las piezas necesarias para completar el puzzle.

Me incliné ligeramente hacia ella buscando esas dos esmeraldas huidizas.
-Explícamelo, no lo entiendo, tus actos y tus palabras no dejan de contradecirse todo el tiempo, vivo en una encrucijada de caminos, uno me lleva a ti, pero tu empeñas en convertirlo en laberinto.
Es mas fácil de lo que crees, solo di la verdad y terminemos con todo esto, sea para bien o para mal.

Hacia ya muchas semanas que nos conocíamos, habíamos fundido nuestros cuerpos en demasiadas ocasiones como para no ser capaz de percibir como su piel se erizaba bajo el tacto de mi dedo, ella ardía cuando la tocaba y si así era ¿por que salir corriendo? Podíamos ser socios, amigos o amantes, pero solo tenia que explicarme las reglas del juego para que no siempre yo saliera perdiendo.







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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Dom Feb 25, 2018 1:00 am

Ver a Dúshlán finalmente abrir los ojos me llenó de un alivio infinito, mi alma estaba inquieta y no sentí calma alguna hasta no haberme cerciorado de que se encontraba bien, de que se movía y de que sus profundos grises me reconocían.

Disfruté de esa imagen. Se sentía bien, por una vez, estar sentada sobre él, sentir su respiración acompasada, su cuerpo tibio junto al mío, algo cálido que se extendía por mi pecho mientras esos grises me hacían ver todo un mundo, el suyo y el mío quizás… si tan solo pudiera ser así…

Mi condena fue descubrirle en el mercado de esclavos, ansiar escuchar su voz por la mañana a pesar de que se la pasaba discutiendo conmigo, pero mi mayor sentencia fueron sus intensos pozos grises. Me atravesaban por entero, incluso ahora, deteniéndose en mi, cargados de preguntas.

Me di perfecta cuenta de que ya no podía seguir evadiendo la respuesta, de que la oportunidad que le di cuando le dejé en la cabaña se esfumó con la mía… Hubiera sido más sencillo si tan solo hubiese tomado su libertad. Mi condena no tenía por qué ser también la suya…

Me puse de pie para poder contestarle, me acerqué a mis alforjas y saqué de uno de los cierres laterales un delicado camafeo. -No siempre he sido una caza recompensas… ni siempre expuse mi pellejo con misiones temerarias, ni mi vida fue siempre itinerante…-
  

Me detuve aferrándome a un pilar de la cama, acariciando el camafeo con mis pulgares antes de abrirlo y extender mi brazo para que pudiese observar el interior. Mostraba una pintura de una pareja joven con una niña de oscuros rizos en los brazos de su madre. -Mis padres fallecieron hace años… este es el único recuerdo de ellos que aún conservo y que siempre llevo conmigo.-

Hice una pausa al observar el retrato sumergiéndome en el pasado, desenredando las palabras que formaban un nudo en mi garganta. -Nací en un castillo, en el condado de Antrim, única hija de padres nobles irlandeses, hechiceros de nacimiento… construyeron un matrimonio sólido. Si hay algo que recuerdo de ellos es el amor que se profesaban, fui su única hija así que se podría decir que era la niña de sus ojos.- Sonreí un momento, los recuerdos del pasado iban aflorando, haciéndose presentes, dulces y amargos a la vez, todo se entretejía acabando en pérdidas por causa de la culpa que radicaba en mi mera existencia.

-Si hay algo que no puedo reprocharles es haberme dado una infancia feliz, así que no puedo juzgar a mi padre por nada que hubiese hecho antes de conocer a mi madre.-
Parecía que daba vueltas al relatarle todo esto y sin embargo, todo estaba tan entrelazado que no sentía poder omitir detalle alguno.

-Tenía seis años cuando descubrí que una antigua hechicera muy poderosa, Damhnait, odiaba con fervor a mis padres. Acusaba a mi padre de haber provocado que su nieta se lanzase por un precipicio, de haberla abandonado al caer bajo el hechizo de mi madre… Sea como fuere la vieja hechicera lanzó una maldición sobre la criatura que mi madre llevaba en su vientre.-
Llegado a ese punto dejé de hablar, cerré el camafeo y desvié la mirada hacia las llamas que crepitaban en la chimenea.

-Alguna vez me preguntaste sobre maldiciones y la mayor de todas está frente a ti, nadie que esté alrededor mio está a salvo.-
En mi mente rememoré todas y cada una de mis pérdidas, demasiadas a lo largo de mi vida. -Lo aprendí a los once años cuando vi el cuerpo inerte de aquellos que me dieron la vida…- Mis padres… los cambiantes que me acogieron… mi maestro… había cobrado la vida de cada uno de ellos... al amarlos a todos.

-¿Por qué te compré? Mi camino solitario se desvió para atarse al tuyo... me ganó el egoísmo… mirarte una vez bastó para condenarme, y ahora lo mejor es que salgas de aquí porque…-
Me callé las siguientes palabras, estaba a punto de hacerle una confesión que él no se merecía.

-No estás a salvo al permanecer cerca mío… soy lo más peligroso que has podido conocer y si tienes un ápice de cordura te marcharás ahora.-
 ¿Cómo dejar salir esas palabras? ¿Cómo explicarle que la maldición consistía en sentir por él aquello que no debía? Que no podía albergar ese sentimiento si este le costaba la vida. Mi cuerpo temblaba a causa de mis emociones y mi pecho dolía al tener que mantener cautivas esas dos palabras. -Mereces vivir y ser feliz… eres libre Dúshlán.- 



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Dom Feb 25, 2018 10:50 am

Llega la hora de la verdad, es algo que me dice su mirada inquieta, baila por mi rostro, se detiene en mis labios y se pierde de nuevo en mis grises con el miedo de que aquello que va a rebelarme me haga salir corriendo o quizás volando pues tengo alas para ir mas rápido.
Guardo silencio, quiero escucharla, aunque nada me parece lo suficiente importante como para apartarme de su lado.
Mi sonrisa se ensancha cuando toma un camafeo que me muestra al momento, sus dedos pasean por él y pronto me doy cuenta que sea lo que sea aquello que le pase se remonta a la mas tierna infancia de Mila.

Sus labios se mueven, puedo notar su cuerpo trémulo como el de una hoja azuzada por los primeros vientos de invierno.
Tal y como habla empiezo a entenderlo, esta maldita, hija de hechiceros la venganza de una bruja la llevo a ello.
Mis brumas buscan comprender sus pantanos, a medias deja una frase que creo lo significa todo. Teme perderme como  todo aquel ser que la acompañó en su camino antes.

Me pide que me vaya, peor algo me dice que no quiere que lo haga, solo está asustada, demasiado para reconocer que solo necesita un abrazo.
Mi cuerpo se orilla contra el suyo, guardo silencio pero mi calor habla y la envuelve cuando mis alas se cierran alrededor de su cintura.
-No voy a irme -respondo tajante, podría decirle que preferiría haber muerto en ese bosque que no haberla conocido en el mercado de esclavos, peor francamente sobran las evidencias y decir cosas de ese tipo me cuesta en demasía.

Dejó escapar el aire despacio contra su cuello y eso eriza su piel y el bello, sonrió posando de forma etérea mis labios sobre su piel y allí mis palabras la acarician como pétalos.
-En uso de esa libertad que me has otorgado, voy a quedarme -susurré antes de elevar la mirada hasta sus ojos curvando ligeramente mi labio con picarda -y en uso de esa libertad, voy a marte ahora mismo.

Mi boca la busca, hambrienta mi lengua lame sus labios y se abre paso entre ellos en busca de la ajena, beso que se prolonga, que se busca y encuentra en un tornado apasionado que delata sus miedos y mis seguridades.
La alzó de las nalgas, como una enredadera sus piernas se enganchan a mi cintura mientras nuestras lenguas húmedas arrasan la cavidad oscura del otro.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Vie Mar 23, 2018 12:30 am

Todo estaba dicho por primera vez. Quizás debí decírselo antes, cortar con su presencia de raíz antes de permitir que avanzara cualquier cosa entre nosotros… lo que fuera que esto era y que no quería cuestionarme ahora o tan siquiera atreverme a ponerle un calificativo.

Mis ojos se posaron en él, mis temblores adquiriendo su dominio sobre mí aún. Dejé escapar el aire pesadamente, apretando los dientes, negándome a que salieran las lágrimas. Nunca fui débil, pero si insensata y estúpida…

-No, no, no.-
Lo vi avanzar hacia mi y di un paso atrás. -¿Qué no has oído lo que he dicho? Estoy maldita.- ¿Qué parte de toda mi explicación se había perdido? ¿Qué locura podía haberse apoderado de él como para no largarse y decidir caminar hacia mi? ¿Qué no entendía la gravedad de lo que le decía?

-No voy a irme –
escuché, y lo miré sin comprender, sus manos acercándose y cerrándose en mi cintura.

-Vete de una vez.-
Palabras que repetí en fútil protesta, mis manos se alzaron y mis puños encontraron su pecho resistiéndose. -¿No entiendes lo que significa para ti?- Me debatí entre sus brazos antes de que el calor de su abrazo triunfara sobre mi protesta.

Me incliné hacia él vencida al fin, hundiendo mi rostro en su cuello, empapándole la piel con lágrimas húmedas y calladas que finalmente me atreví a dejar salir. Tan solo quería por una vez… descansar… y él me acogía de esta forma… y me era imposible no desear estar así, con sus brazos a mi alrededor, creyéndome que tenía derecho a ello.

Su aliento me acarició el cuello, susurrándome que no se iría y al envolverme sus brazos cerré mis ojos entregándome a ellos. Mi cabello cobijaba su rostro y aunque quería moverme, me sentía incapaz al encontrarme envuelta en la calidez de su cuerpo y de sus palabras.

-Y en uso de esa libertad, voy a amarte ahora mismo.- Abrí los ojos de golpe al escuchar lo que dijo, queriendo separar mi cuerpo del suyo pero otra vez me venció cuando su lengua se sumergió en mis labios, caliente y húmeda, encendiendo el fuego en todo mi ser.

-Has perdido la cordura…-
Puse mi mano sobre sus labios temiendo sus besos más que a nada, pero me sentía vencida. Sus manos en mis nalgas me alzaron para que le abrazara y ya era una tontería negarme, o más bien intentar negarle, aquello seguramente ya tenía que haber descubierto.

-Ámame entonces… porque al parecer no puedo ni siquiera encontrar mi propia sensatez.-
Las palabras salieron de golpe y sus pasos nos guiaron hacia la cama adonde me dejó caer suavemente.

Mis manos tiraron de él para que no me dejase, tan solo separándonos unos segundos en los que le saqué la camisa. 

Respiré con fuerza, por unos segundos mis dedos apenas se atrevieron a moverse, lentamente se acercaron a su piel y surcaron sus caminos antes de que los retirara con rapidez. -No tengo derecho a esto…-


Última edición por Mila O'Connor el Vie Abr 13, 2018 11:12 pm, editado 1 vez



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Vie Mar 23, 2018 3:08 am

Y en ese momento el lecho se convirtió en nuestro confidente, las miradas de la bruja buscaban compasión, redención, justo lo que no encontró. El destino nos había llevado allí, quisiera o no, mi cuerpo se venció sobre el ajeno, sus labios enfervorecidos del sabor de los míos aun susurraban un débil “no”, la casualidad me guió a ella, según ella esto me condenaría, me limité a sonreír arrasando con un beso húmedo sus miedos, sus debilidades..
-La maldición sabe bien -aseveré con un gruñido y un mordisco en su inferior.

Despacio, como si bailáramos sobre las sabanas las prendas de ropa empezaron a abandonar nuestros cuerpos, cayendo en cascada sobre el suelo. Me importaba poco la maldición, lo que sucediera a mi alrededor, porque yo ahora mismo solo podía pensar en la mujer que un día me compró y que hoy me otorgaba la libertad para que volara lejos.
Lejos era relativo, pues surque sus montañas planeandolas con mi lengua, coroné los picos mas escarpados con los labios y con los dientes mordí las cumbres rosadas escuchando sus gemidos y el puente que como un paso curvaba su espalda.

Descendí ebrio de su piel, mi lengua marcó el sendero inexplorado en busca de el manantial de su sexo.
Su caderas bailaron con el primer mordisco, mis alas se desplegaron complacidas de aquella libertad inusitada a la que no estaba acostumbrado.
Hundí mi boca en su monte de venus, deslizando mis manos rudas por el relieve de su cuerpo, mi lengua bebió de su placer, atragantándose con los fluidos que como ríos escurrían por mis labios mezclados en saliva. Aun sediento hundí mas mi nariz en aquel precipicio entre roncos gruñidos, el baile solo había comenzado y la habitación se había prendido de puro fuego.

Mis dedos se introdujeron en la cueva, oscura, caliente y mojada, chocaba su clítoris con mi nariz, mientras mis dedos la penetraban con fuerza sacándolos empapados, divirtiéndome con su recto que se dilataba despacio al notas mis falanges dentro jugando al escondite con sus agujeros.
Mila enloquecida gritó mi nombre y con ese gesto mis ojos amarillearon como los de un halcón, sus dedos se deslizaron por mi pelo, atrapándolo como briznas de hierba, guiándolos hacia la perdición.

El amor parecía ser inmortal, y sus labios el manantial de la vida en el que pensaba nada hasta el alba.
Mi diestra aferró mi tronco, duro, palpitante, por mi glande escurrían gotas de liquido pre-seminal, sus orbes oscurecidos por el deseo centellearon al ver como lo aproximaba hasta su secreto, paseé la punta por su laberinto masturbandola al paso que con mi verga hacía lo mismo.
La impaciencia nos consumía como una vela.
-Te elijo a ti Mila -susurré antes de cornear su entrada con rudeza.



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Mila O'Connor el Dom Abr 15, 2018 2:34 am

Ámame le dije y con esa sola palabra sellé mi rendición y mi triunfo, presa de sentimientos encontrados y de una batalla que me dividía desde hace mucho y que continuaba haciéndolo ahora. Sin encontrar aún respuestas para sosegar a una conciencia que no encontraría pronto paz quien fuera anteriormente mi esclavo se convirtió en mi liberación y en mi verdugo. Verdugo que no me dio tregua, tan solo me depositó en el lecho, respondiéndome de esa manera lo que opinaba de mi confesión.
 
-Nadie me dijo en el mercado de esclavos que estabas a punto de perder la razón.- Palabras que escaparon en una broma agridulce que marcaba la realidad, él había perdido del todo la razón y yo junto con él, compartiendo ambos la misma locura. 

Por una vez quise darle todo lo que la pasión reclamaba sin remordimientos, sin tapujos, mientras nos desnudábamos sobre la cama y eran las yemas de sus dedos las que desbarataban mis reticencias al pasearse sobre mi piel a medida que las prendas caían a un lado. 

Lo observé mirarme de arriba abajo, como sus ojos brillaban con lujuria, ojos brillantes de halcón en un desafío en el que volvía a convertirse todo él al darle la cara a mi maldición.
 
Y ya no dije nada, porque su cuerpo había descendido sobre el mío, porque había echado de menos su cuerpo y ya no le prestaba atención a la idea de no tocarlo. Paseé mis manos por su pecho, deslizándolas despacio por el vello que lo cubría, gimiendo al sentir la cercanía de su excitado miembro entre mis piernas.
 
Verdugo dije que era, y eso fue exactamente, porque aún no me colmó de alivio si no que deslizó sus labios por mi cuello hasta llegar a mis pechos. Me arqueé contra su boca, sintiéndolo succionar y morder mis pezones hasta endurecerlos. La lluvia se desató repiqueteando con fuerza contra las ventanas junto con el viento que se arremolinó fuera de la cabaña barriendo las hojas caídas, sintiéndome envuelta en la ventisca bajo la tortura que me imponían sus dientes al morder mis cumbres.
 
Sus labios sobre mi piel bajaron hasta mi ombligo, mis manos se cerraron en puños aferrándose a las sábanas cuando su boca continuó descendiendo. Su lengua alcanzó mi clítoris y empecé a gemir. Sus dedos entraron en mi carne, atravesándola, abrí más mis piernas, hundiendo mis dedos en su pelo para que se enterrase más profundo.

Le sentí lamer, beberse mis fluidos... Me quemaba, su nariz contra mi clítoris, sus gruñidos en mi interior, me tomó por sorpresa al apoderarse de mi con sus dedos hundiéndolos en las profundidades que se contraían, besándole los dedos desde esos abismos que nadie había conocido antes de él.
 
Se detuvo apenas para permitirme reencontrar mi razón perdida, se alzó sobre mi y mi cuerpo tembló al mirarlo. Escuché sus palabras antes de que me atravesara al encuentro de mis profundidades y lo rodeé con mis piernas manteniéndonos quietos en un instante que para mi importaba como nada.

-Dúshlán…-
Mis manos se detuvieron en su rostro, buscando algo, una razón que se perdía en palabras aún no dichas. Había llegado muy adentro… mi mirada verde se detuvo en sus grises sondeando su interior, intentando descubrir exactamente que sentía, por qué esas palabras, te escojo a ti Mila… Palabras que resonaban aún en mi mientras sin dejar de mirarlo comenzaba a mover mis caderas instigando sus embestidas.
 
Deslicé mis manos por su espalda, llena de cicatrices de antiguos dueños, revelación que más que cientos de palabras me hablaba de lo que había sido su vida. -Solo yo he sido tu dueña… solo yo.-

Mi magia interna se desató desde mi subconsciente, aumentando la intensidad de las llamas de los candelabros que iluminaron la habitación haciéndolas fulgurar en sus flamas anaranjadas, mientras me movía acogiendo a su falo, flamas que eran un reflejo de ese baile que desafiaba a una maldición.  



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Re: Orgullo al amanecer [privado] [+18]

Mensaje por Imre Vogler el Dom Abr 15, 2018 10:55 am

Sus dedos se deslizaban por mi espalda, dibujando las cicatrices de mi pasado, hablaban de mis gestas, de los latigazos que me quebraron y los que me hicieron mas fuerte, ser aquel que hoy era, y en la libertad abrí mis alas y con ellas la abracé.
La elegía y con mis labios posados en los ajenos, mordiendo sus belfos hasta engrasarlos, lamiéndolos hambriento, repetí las palabras mas certeras que había pronunciado “siempre he sido solo tuyo” gruñí colándome entre sus piernas.

Nuestras lenguas como un baile de sierpes danzaron entre los muros, saqueando las fronteras, tomando cada trozo de piel no conquistado, porque la deseaba mas que a nada en el maldito mundo.
Gruñí, jadeé mientras mis nalgas se apretaban entre sus dedos con cada una de las embestidas.
-Te quiero -susurré en su oído mientras la montaba -te necesito.

Maldición, mil de ellas asumiría por esa mujer que arqueaba su cuerpo prendido en fuego, que friccionaba su piel contra la mia elevando las dos montañas perfectas que contra mi torso excitadas marcaban ríos escarlata.
Mi corazón bombeaba de prisa cuando mis manos la tocaban, como lava de volcan corriendo rauda por mis venas, así yo ardía.

Ella era mi norte, mi principio y mi fin y si la maldición debía cumplirse, o romperse en mil pedazos aceptaba cada parte del trato, pues amaba a esa mujer como a ninguna otra amé, porque era mi dueña y mi vida estaba en sus manos ahora.
-Te quiero -repetí entre roncos gruñidos mientras conquistaba sus entrañas con mi dureza, mientras nos amábamos sobre aquel lecho.

Caí sobre las sabanas cuando ella danzo sobre mi verga alzada, montándome como la dama de la noche que era y no pude evitar sonreír contra su boca recordando aquella noche en la que prendió la cabaña, descubrí aquel día que quien me compró era una mujer, mi boca ahora dibujaba las curvas de su desnudez, apropiándome de los bordes de su piel.
-Te deseo Mila.

Caí rendido sobre la hechicera con la respiración agitada, acariciando su melena parda mientras mis labios se perdían en su boca acariciándola.
-No me importa esa maldición, la venceremos porque si no es por amor ¿por que merece arriesgarse la vida?



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