Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Dos monstruos habitan en mi. (privado)

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Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Einar Hans el Miér Dic 07, 2016 12:16 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Hacia un par de semanas que llegué a la ciudad de las oportunidades, algunos dicen que también del amor. En cierto modo, venia buscando sendas cosas, expandir los negocios familiares y conocer por fin a mi prometida.
No había oído mas que palabras buenas de ella, de lo hermosa que era, lo educada, su saber estar, parecía la mujer perfecta y bien sabia que eso no existía, mas en mi mente había creado cierta utopía sobre ella.

Si bien era cierto que no me presente en su hogar nada mas llegar, no fue por falta de ganas, si no mas bien por responsabilidad. Antes de ello, me ocupé personalmente de adecentar mi mansión, buscar un buen servicio que mantuviera todo en orden y que la engalardonaran para llegada la ocasión ,que mi prometida llegara y lo viera todo acorde a su posición.

Del mismo modo me ocupé de estrechar lazos con las familias adineradas de la ciudad, viejos contactos de mi padre, políticos influyentes. Así durante varias noches acudí a fiestas varias ,todas ellas del mas alto estatus social.
Muchos fueron los negocios que me salieron de ellas, sin duda podría ampliar el trabajo mas allá de las fronteras.

Eso no quitó que alguna noche corriera salvaje por los bosques de la región. En forma de lince dejé que la bestia se adueñara de mi, que saciara mi sed, mi hambre y mi ser.
Ser un hombre de negocios, siempre guardando las formas, era agotador, quizás porque estaba acostumbrado a lidiar con esos dos “yos” que moraban en mi interior.

Se acercaba el día pactado para conocer a esa mujer que aun sin conocerla, ya poseía parte d mi corazón.
La curiosidad me mataba y una noche de esas que enfundado en ropa oscura, nada que ver con la condición que me acompañaba de señor, algo animado por las jarras que tomé en la taberna decidí descubrir como era el rostro de esa preciosa mujer que pronto seria mía.
Echo lince trepé por el árbol que daba a lo que seria su cámara, había pasado parte de la noche merodeando la casa, casi estaba seguro de que esa luz encendida le pertenecía.

Una vez arriba fijé mi mirada en el ventanal, los portones no estaban cerrados, la luna entraba por ellos dotando la estancia de unos bellos haces de luz plata.
Ella estaba sobre su lecho, sonreía con un animalillo entre sus manos ¿una mascota? No, un cambiante.
Mi gesto se tensó, no sabia que hacia con ese despropósito en su lecho, mas si bien era cierto que no me hacia la menor gracia la situación ,ella aun no me conocía, y yo no era de rendirme sin antes presentar batalla.
Como vine, me fui, desaparecí entre la inmensidad del bosque volviendo a mi mansión, por hoy había visto mas que suficiente.

El alba me saco de la cama para llevarme al gran salón, un copioso desayuno antes de acudir al patio de armas para mi entrenamiento diario con el arco.
Fue entonces cuando mi doncella me mandó llamar, al parecer Beatrice se había adelantado una hora y había llegado ya.
Sudado y con la ropa no demasiado adecuada para la ocasión, acompañé a mi doncella para recibir a mi futura esposa.
-Madam -susurré posando mis labios sobre su mano hundiendo mis ojos en su parda mirada -siento las pintas que llevo, mas estaba entrenando...
Era preciosa, de cerca mucho mas impactante que la visión de la ventana.
-Por favor, no os quedéis ahí, entrar. Mi casa es la vuestra.




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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Beatrice Delteria el Dom Ene 29, 2017 11:54 am

Lo vio desabrochar y tirar del cinturón que llevaba puesto con una velocidad y fluidez sorprendente, antes de que se acercara más para pasar el cinturón por las trabillas. Nerviosa, Bea respiró hondo y dejó salir el aire de forma algo entrecortada, tragando saliva con as mejillas rojas, aun no se acostumbraba a que se acercase tanto.

Alzó los ojos, curiosa por ver en por qué parecía tan concentrado, y se encontró con sus ojos azules, fue a alejarse, nerviosa, cuando notó que los labios de él se estampaban en los de ella, nuevamente. Se mantuvo quieta, estupefacta, pensaba que había quedado claro que no le gustaban esas cosas, pero ya no estaba asustada, algo era algo. Agachó la mirada, sonrojada, mientras él doblaba las mangas de la camisa.

Cuando él se arrodilló para doblar los pantalones, Bea cubrió su boca con la mano, aun roja, e intentó concentrarse en otra cosa, miró alrededor, el escritorio, estaba tan despejado que no parecía que hubiera habido nadie usandolo en días, tal vez más, ¿no usaba el cuarto para nada de negocios? Ella tenía tanto trabajo que cualquier escritorio de la casa por el que ella pasara acababa lleno de papeles. Notó bailar el cinturón en su cintura. Aunque estando en el agujero más lejano, le seguía viniendo algo ancho, debía haber perdido peso por el estrés, desde lo sucedido con el vampiro no había sido capaz de comer bien.

Suspiró y desanudó un lazo de su muñeca para anudar su pelo con velocidad y fue a hablar cuando vió a Einar alzarse antes de que le cayese un sombrero sobre la cabeza tapándole los ojos. Con un suspiro echó el sombrero hacia atrás, sintiendo un tirón para quedar totalmente pegada al pecho de su prometido. Respiró hondo, y apartó un poco la mirada, asintiendo.

Nerviosa, intentó llenar la mente de la perspectiva de ir a hacer algo que no había hecho nunca antes y esos segundo conectada a él, pasaron con velocidad, sonrió, juguetona, y cogió una de las manos que rodeaban su cintura antes de tirar de él hacia fuera del cuarto, tomando la chaqueta que había sobre la mesa y bajar rápido las escaleras.

- Tu me guías.- sonrió una vez en los establos, mientras acababa de atar la silla al caballo y montaba calándose el sombrero con sonrisa aniñada.





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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Einar Hans el Lun Ene 30, 2017 2:00 pm

De nuevo podía ver en ella un nerviosismo extremo, sonreí de medio lado observándola. Su historia podía posiblemente ser el motivo de la incomodidad que mi cercanía podía producirle, mas ¿sentía la misma con el otro cambiante?
Mi impulsividad estuvo a nada de decir en voz alta esa pregunta, pero finalmente guardé silencio. Prefería que las cosas simplemente fluyeran y aunque no lo hicieran, al menos esperaba que pudiera lograr una noche diferente en su vida, una que le recordara que se equivoco.

Su mano en la mía, me dejé llevar, su espalda contra mi pecho, un suave mordisco en su cuello, risas mientras bajábamos las escaleras, el sombrero le bailaba en la cabeza como el resto del traje dejando claro que la noche empezaba con una danza salvaje.

Bajo la lluvia alcanzamos las caballerizas, ensillamos con rapidez los caballos, mirándonos de soslayo.
-Que sepas que si estuvieras mas receptiva, no saldrías del establo sin probar lo mullido que esta el heno -le guiñe un ojo con picardia despertando una de sus preciosas sonrisas -pero como intuyo me quedaré con las ganas...podemos irnos.

Los cascos se perdieron por la ciudad de París mientras la lluvia caía furtiva sobre nuestros cuerpos empapando nuestros trajes al completo.
Pronto estuvimos en la zona mas concurrida por los hombres de París, varios negocios destinados principalmente al genero masculino y donde las únicas damas que se perdían en ellos era mujeres de vida alegre.

Desmontamos frente a una pub, dejamos los caballos a buen recaudo y como dos hombres mas nos adentramos cruzando el umbral de la puerta.
En el interior, el olor a tabaco, opio, y alcohol entraba con fuerza por nuestras fosas nasales.
Dos palmadas en el hombro de Beatrice y e señalé una de las mesas redondas con sofá rojo que había cerca de un escenario.

Ambos nos dirigimos hacia la mesa, dejándonos caer en el acogedor sofá rojo. Un gesto a una de las camareras para pedir dos whiskys dobles y una pipa para fumar opio.
La dama nos lanzó una picara mirada a ambos y yo me limité a guiñarle el ojo de forma seductora.
Era divertido ligar delante de mi prometida.
-Aquí cierro muchos de los negocios que nos traemos entre manos -le expliqué acercando mis labios a su oído, algo para nada extraño, ya que la música estaba muy alta como para poder escucharnos.
-Si en algún momento estas incomoda, nos vamos ¿vale? Solo quería que me conocieras un poco mas.




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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Beatrice Delteria el Mar Ene 31, 2017 3:35 pm

Comenzó a cabalgar bajo la lluvia con las mejillas ruborizadas, dando gracias al agua fría que le caía sobre la cara y le ayudaba a deshacerse del calor que le había subido a la cara. Ese chico no tenía vergüenza, era atrevido, explosivo, lanzado, como el viento o el fuego, casi como una fuerza elemental, no sabía hasta que punto podría seguir un ritmo tan frenético, le gustaba hacer cosas diferentes, disfrutaba saliendo a hacer locuras, pero su ritmo era más lento, más pausado, era más como el fluir del agua en un río, no como una tormenta, era una hoguera, y no un incendio.

Las calles pasaron frente a ella mientras avanzaban con velocidad, le gustaba cabalgar, y la lluvia, estaba deseosa de seguir hasta el bosque, ir trotando por todas las calles de París o atravesar los caminos embarrados cubiertos de ramas, pensaba que ese era el plan que habían decidido, por eso no creyó, al detenerse, que irían a entrar en el lugar donde se metieron.

En cuanto vio esas mujeres pasear por la sala se sintió como un cordero en el matadero. Miró de un lado a otro, encogiéndose, haciéndose pequeña. Siguió a Einar hasta un sofá rojo, sin saber que hacía en ese sitio, no quería haber ido ahí. Una camarera pasó por su lado con aire coqueto recibiendo la orden de su prometido para que trajera algo de beber, rodó los ojos y se dispuso a irse en cuanto lo vio guiñar un ojo a la mujer.

Increíble, ¿hasta que punto podía tenerse morro y cara dura? Porque ligar frente a una prometida, una que, además, tenía dudas, era el colmo, por no decir el simple hecho de haberla llevado allí. Se recostó, molesta, en el sofá, con cara de pocos amigos, dejando el sombrero a un lado mientras una mujer se acercaba y se sentaba junto a ella.

- Vaya, que jovencito.- sonrió mientras paseaba sus dedos por el hombro de la chica que, molesta e incomoda, le lanzó una mirada para que se alejase.- Oh, si es tímido.- rió la chica rubia como si su comportamiento no fuera por incomodidad y cierto enfado, Bea tosió intentando agravar la voz y cogiendo el sombrero, se lo puso en la cara a la chica, empujándola un poco para que se alejase.

- Ni jovencito ni tímido.- replicó con su intento de voz gruesa.- Déjame.- recuperó el sombrero mientras echaba la cabeza hacia atrás en el sofá y lo ponía sobre su propia cara para intentar calmar sus ánimos y la otra se alejaba, entre murmullos molestos, no quería a ninguna chica de vida alegra cerca de ella en esos momentos, de normal le importaba poco hablar con quien fuera, pero cuanto más lejos estuvieran, en ese instante, mejor, y cuanto antes salieran de allí, también mejor.

- Pues que mal gusto tenéis los hombres para elegir donde cerrar un trato.- comentó aun molesta, sin levantar el sombrero, los tíos eran unos raros y un poco asquerosos como para pisar tan a menudo ese tipo de sitios.





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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Einar Hans el Lun Feb 06, 2017 12:59 pm

No pude evitar reírme cuando como si se tratara de una niña chica se pego al respaldo del sillón enfadada. Parece que los bares de hombres tampoco eran exactamente como imaginaba. Si pudiera salir de esa coraza donde estaba metida y abrir los malditos ojos para verme como a un hombre dispuesto a darle la mano y mostrarle la verdad de todo su mundo. No quería fingir delante de mi prometida, quería que ella fuera capaz de ver a través de mi. Puede que me estuviera equivocando, de echo así parecía ser.

Una chica se acerco a ella, una de las camareras, mas Beatrice la espantó con malos modos y esta se fue renegando entre dientes por la falta de cortesía del caballero.
Llevé mi mano a su brazo acariciándolo suavemente, mi gesto se endureció al escuchar sus palabras.
-Vamonos, te llevaré a otro lugar mas apropiado, ha sido una mala idea.

Apuré de un trago la copa mientras mis ojos buscaban los suyos con cierta desesperación y una dosis de cabreo ¿donde creía que íbamos? ¿al circo? Si esa mujer fuera capaz de abrir la mente, el problema es que tenia a otro en la cabeza, ella decía dudar, mas yo no encontraba las dudas, estaba predispuesta a que todo le pareciera mal. Ni siquiera se molestaba en preguntarme el ¿por que a ese lugar?

Negué con la cabeza sin poder apartar mi vista de la suya, una parte de mi deseaba ahora mismo correr por la sabana, cazar, devastar todo a su paso, algo que no podía hacer en esa ciudad que se me antojaba un nido de cuervos.
Dejé escapar el aire lento buscando un poco de paz, una que no logré alcanzar.
-Beatrice te he traído aquí porque quería que entendieras un poco mas mi mundo, ese de negocios que se suelen cerrar en estos lugares. Pensaba que si lo veías con tus ojos, podrías ser capaz de confiar en mi.
Mostrarte la dura realidad, que no seas solo el jarrón que decora mi hogar.

Sonreí de medio lado, ahora que lo pensaba ni siquiera tenia jarrones que lo decoraran.
-Vayámonos Beatrice, quizás podamos montar un rato por los bosques, esa es otra parte de mi que intuyo te gustará mas.
Guardé silencio y no complete la frase ¿para que?
Mi crispación estaba clara, creo que ninguno de los dos era capaz de disimular el malestar que en ese instante nos producía el otro.
Desde que la conocí había intentado por activa y pasiva ser sincero, quizás era demasiado impetuoso en ciertos temas, pero ese era yo, impulsivo, apasionado...




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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Beatrice Delteria el Vie Mar 03, 2017 9:48 pm

Se levantó poniéndose bien el sombrero y salió sin comentar palabra, agradeciendo salir del local. Eso no era un sitio para fumar, ni un bar de caballeros, eso era un prstibulo, y creía haber dejado claro que no quería pisar por un lugar así. Aunque daba la impresión que su prometido había hecho oidos sordos, y había decidido que debía seguirse su voluntad, sin tener en cuenta su opinión. Decía que no, pero ella tenía la impresión de que, si se unía a él, si sería esa decoración que se colgaba de un brazo.

Suspiró y subió al caballo quitándose el sombrero y deshaciéndose del lazo que mantenía sujeto su pelo para sentir el agradable viento y la fresca lluvia sobre la cara, intentando, con eso, mejorar su estado de ánimo. Sin mirar, siquiera de reojo, a Einar, azuzó al caballo que respondió al instante, internándose delicada y velozmente en los bosques parisienses.

Respiró hondo el aroma de la tierra mojada, de las hojas, del viento, y se leantó un poco de la grupa del animal para poder notar mejor el viento que le revolvía el pelo. Se detuvo cuando la lluvia comenzó a ser más fuerte, menos amable, y más furiosa, se detuvo cuando notó el traje empapado y vio que una sonrisa había borrado todo rastro de mal humor de su cara. Miró al cielo detenida en mitad de un claro, y soltó un suspiro con los ojos cerrados. Eso era otra cosa.

Nada de gente alrededor que molestase, ninguna mujer intentando llamar la atención de nadie con un perfume demasiado pesado y espeso, no había promesas que pesaran sobre los hombros, ni obligaciones, solo estaba ella, bajo la lluvia, sonriendo, con el alma desnuda.

Suspiró y bajo la mirada pasándose las manos por el pelo, retirándolo de su frente, y giró a mirar a Einar, esperando que volviera a mediar palabra tras lo sucedido en el burdel, sin embargo, al final, fue ella quien habló, sin decoración o pretensión alguna, demasiado liberada de todo en ese lugar y momento como para fingir nada.

- No voy a disculparme, dije que no quería ir a un burdel y aun así mi opinión pareció ir dirigida contra una pared que la hizo rebotar.- se acercó con el caballo hacia él quedando a escasos centímetros, sin llegar a tocarle por a penas nada.- Si esto sigue adelante, debes saber que soy una persona de opiniones firmes, escucho, pero me gusta que se me escuche a cambio, no soy celosa, pero si algo es mío, lo es, e intento, siempre ser imparcial, aunque sea dificil, en más de una ocasión pareceré cruel, o atolondrada, pero mis decisiones siempre tienen una base firme, no siempre hablo ni digo lo que pienso, pero si me preguntas, contesto, soy rara, no soy una dama, ni tampoco dejo de serlo, ¿lo entiendo? no, y posiblemente, quienes me rodean lo hagan aun menos.- respiró hondo.- ninguno somos personas sencillas, estamos acostumbrados a los negocios y a mandar, pero si llevamos hacia delante el compromiso, son cosas que tendremos que aceptar y entender, habrá que hacer concesiones, y llegar a entendimientos, por ejemplo, jamás transigiria que nadie pudiera decir que vio a mi prometido en un burdel, no porque me importe que vaya, los negocios, son negocios, pero si estoy con alguien, ese alguien será tan mío como yo seré suya, y probablemente me lanzaría a degüello de cualquiera que lo dudase, porque yo, no quiero dudar, y no permitiré, tampoco, que nadie lo haga.- intentó explicarse, sin tener muy claro dónde quería llegar. Suspiró y bajó la mirada que le había estado aguantando a esos ojos azules. Tal vez solo quería dejar claro que, cuando su mente y su corazón decidieran ponerse de acuerdo, ninguna duda, ni ningún ápice de tambaleo se vería en ella o en su caracter.

Era consciente de que se estaba haciendo un flaco favor al hacerse saber tan firme, tan posesiva, de un caracter que, lejos de disfrutar de las dudas que tenía su corazón, como habrían hecho otras, las asumía como algo malo, algo que no debería suceder, y les intentaba poner un remedio que no mentía a parte alguna, pero, sobre todo, que no se mentía a si misma. Pero en ese momento, le importaba poco, en ese momento, la lluvia furiosa, el viento frío y la luz de la luna que se colaba entre las nubes de tormenta, habían hecho que abriera las puertas de su alma de par en par, y, hasta que el agua, el aire y los truenos cesaran, se quedaría así, con el cuerpo frío y el alma, sin capa alguna, en llamas.





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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Einar Hans el Lun Mar 06, 2017 1:33 pm

Silencio eso es lo único que reino durante el viaje a caballo bajo aquella penetrante lluvia que no solo empapaba nuestros cuerpos si no a su vez oscurecía el alma.
Ella posiblemente creyendo llevar la razón, convencida de que había quebrantado nuestro pacto.
Yo boquiabierto por el modo que tenia de reaccionar ante algo que al parecer ella creía haber pasado mas no lo había hecho.

Por suerte la lluvia aplacó la rabia de dos caracteres indómitos, salvajes, que parecían ahora mismo hervir como nuestra sangre.
Ojos que se encontraron desafiantes cuando acortó la distancia que nos separaba mas que decidida a dejarme claras todas sus sin razones.
-No era un burdel -espeté furioso mientras las gotas de agua resbalaban por mi mentón -no era un maldito burdel -sentencié esta vez en un tono mas bajo.

Ella prosiguió mientras mi caballo se alzaba sobre sus dos patas traseras. Mi estado de animo lo ponía nervioso, normal dada mi naturaleza fiera.
La escuché dándole vueltas, incapaz de estar quieto, fuerte carácter indómito el que me acompañaba en ese instante en el que me sentía menos hombre y mas león que nunca.

Sus ojos me desafiaban, capaces de sentenciarme a muerte con cada palabra. Afilados los puñales en los que se había convertido sus mordaces declaraciones.
¿quería ir mas allá? ¿formalizar nuestro compromiso? ¿acaso era yo quien le mentía?
No yo la llevé a ese lugar para que entendiera una parte de mi mundo, para que supiera que yo jamas tocaría nada si ella formaba parte de mi vida. Mas ¿Acaso ella me había hablado de ese otro hombre? No la sinceridad parecía solo tener un camino y no un doble sentido.

Rugí y mi rugido pareció el mismo trueno que avivó la tormenta, mis ojos centellearon mas fieros que nunca, si quería ver en una noche las dos caras de la moneda, sin duda en mi las estaba conociendo todas.
-¡Tu! -gruñí señalándola -hablas de que si este compromiso sigue adelante necesitas que sea tuyo en cuerpo y alma, mas ¿eres tu mía?¿ Acaso crees que no me tiraré yo a la yugular de cualquier hombre que te ronde? ¿donde crees que olvide mi honor?

De nuevo azucé el caballo para seguir volteándola, furioso, incapaz de permanecer quieto mientras la lluvia se revolvía intensa sobre nosotros y el bosque parecía quebrarse frente a mis gritos.
-¿quieres que formalicemos esto? Hagamoslo,mas seras tan mía que te asustará la idea de serlo.
No hablo de que seas mi precioso jarrón, no quiero eso, mas si una mujer que me ame a mi, solo a mi.
Golpeé mi pecho intensamente, acompañando aquella tempestad que no solo reinaba en el firmamento aquella noche si no frente a nosotros.




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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Beatrice Delteria el Jue Mar 30, 2017 6:22 pm

Estaba cansada, cansada de tonterías, de discusiones, de dudas, de miradas rancias, de secretos, de esa lluvia que le pesaba sobre los hombros y que, a pesar de que tanto le agradaba, al lado de ese desconocido que era su prometido se volvía pesada, mustia, como una flor rota, como espinas que re regaban con lágrimas, esa sensación de pesadumbre, de rabia, esa sensación que no había experimentado nunca, no, al menos, de un modo tan claro, frente a frente, como si quisiera arrancarle la boca para que callase.

Era totalmente inusitado en ella enner tal sentimiento negativo tan fuerte y reafirmado, no le cuadraba, no era así, por qué le daba la impresión de que ese hombre, a la larga, sacaría lo peor de ella? eso que intentaba, bajo todos los medios, mantener bajo control, eso que a penas formaba parte de su personalidad, si , era alguien ansioso, demasiado hablador, probablemente, no fuera la mejor mujer del mundo, su caracter fuerte a pesar de la apariencia que intetaba dar a sus socios de negocios para que se confiaran la hacía alguien dificil de tratar, pero nunca había llegado a sentir tal rabia y repulsión por nadie en tan poco tiempo.

- Me niego a discutir y escuchar acusaciones cuando desde el principio he sido sincera y he hablado de mis dudas, si me disculpa, seguiré sola con el paseo, mañana le devolveré la ropa y el caballo, puede estar tranquilo.- dijo azuzando al animal para alejarse, presa de los nervios.

Si hubiera seguido allí un instante más, solo podrían haber pasado dos cosas, o le habría pegado un tortazo, cosa que estaba totalmente fuera de lugar, y que podría haber acabado peor para ella, dado el caracter pasional que parecía identificar en ese hombre, y que probablemente, hubira resultado en otro golpe hacia ella, o hubiera saltado sobre él, y teniendo en cuenta sus dudas, y que la cara de Nahuel bailaba aun, en su mente, no le parecía, tampoco, lo más sensato.

- Corre.- le pidió al caballo alzando las caderas, y bajando el cuerpo para que el animal ganase velocidad al perder resistencia del viento.





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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

Mensaje por Einar Hans el Lun Abr 10, 2017 3:57 pm

La observe huir del lugar, parecía molesta, admito que también yo lo estaba.
En ese momento dos titanes habían chocado de frente devastandolo todo a su alrededor.
Me gustaba su impetuoso carácter, esa forma valiente de no amedrantarse sin perder la feminidad que la caracterizaba.

Observé como se alejaba de mi, dejándome solo en mitad del bosque, con el pecho subiendo y bajando de forma desorbitada mientras el agua de la lluvia caía con rabia sobre mi y frente a mis labios se pintaba el vaho blanquecino del frio invernal que arreciaba.

Espoleé el caballo poniendo rumbo a mi casa, algo me decía que no seria la ultima vez que la vería, a fin de cuentas estábamos prometidos, mas también algo me decía que nuestra relación o lo que quisiera que fuese esto estaba sentenciada a muerte.
No comprendía lo que trataba de mostrarle, no me escuchaba o simplemente no quería hacerlo.
Intuyo que mi tempestuoso carácter era excesivo en las formas y a ella esa forma de hacer tan impulsiva no le agradaba.

Quizás los dos deberiamos reflexionar en soledad, para un primer encuentro no había ido mal, pensé para mi mismo de forma burlona mientras dejaba que el viento golpeara mi cara sintiendo la libertad del galope de mi montura, de la fresca yerba que se perdía bajo los cascos y ese olor a tierra húmeda que todo el bosque desprendía.

Así llegue a la mansión, tras dejar al caballo a cubierto me adentre en el mausoleo, las doncellas no tardaron en tomar mi tupida capa y prepararme un baño que me apresure en tomar, tenia mucho en lo que pensar, así que me hundí en las cálidas aguas de la tina y con una buena copa de Bourbon, me relajé dejándome embriagar por el alcohol.
Tiré la cabeza hacia atrás, cerré los ojos y me limité a dejar la mente en blanco, paladear aquel delicioso licor y desentumecer los músculos.
Mañana seria otro día, mas por hoy mi día había concluido.




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Re: Dos monstruos habitan en mi. (privado)

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