Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Azzuen Collingwood el Sáb Ene 07, 2017 2:29 pm

Su humor había cambiado en tan sólo un par de días. El hecho de que sus padres le hayan enviado a un tutor no era algo que la tuviera muy contenta. Thierry era un hombre arrogante que creía saber todo y eso le disgustaba, aunque prefería no demostrarlo tan abiertamente; a él sólo le seguía la corriente. Azzuen intentaba no salirse de control, a pesar de sentirse provocada por las palabras odiosas que solía dirigirle aquel tipo prepotente. Pero ¿qué podía hacer? Sus progenitores simplemente velaban por su bienestar, en especial por saber que ella se encontraba tan lejos. Lo agradecía, a pesar de lo incómodo que le resultaba.

Su trabajo en París la mantenía ocupada, lo suficiente como para no pensar tanto en aquel particular asunto. Iba de un lado a otro y parecía otra parisina más, en vez de una extranjera oriunda de Escocia. Le agradaba el estilo de vida que estaba llevando; quizás era aquello lo que necesitaba. El incidente con el cazador sólo había sido una situación lejana; algo que, aunque le afectara en algunas ocasiones, prefería mantenerlo oculto en sus memorias. Era la mejor manera de evitar caer en un mal estado; ya mucho había tenido que aguantar con la pérdida de su querida abuela, algo que le asaltaba en sueños y terminaba dejándola con una sensación desagradable. ¿Moriría ella de la misma manera que Jeanette? ¿Su muerte sería dada por un cazador? La sola idea la sacaba de sí. Pero no podía dejarse apabullar por semejante idea, no ahora que estaba tan bien.

También ere ese el motivo de sus constantes salidas. Aunque tuviera el día libre, Azzuen prefería salir a caminar, a despejar su mente; a mantenerse ocupada. Pasar tanto tiempo encerrada y dándole vueltas a sus dudas sólo le generaba ansiedad. Así que, a pesar de ser sábado y no tener nada por hacer en el teatro, ella consideró salir a buscar las mejores tiendas que comercializaran con telas. Le atraía toda la seda que se importaba desde China; quería usarla para los próximos vestuarios que debía confeccionar. A pesar de que aquella búsqueda debía ser hecha exclusivamente por otros en el teatro, Azzuen era demasiado meticulosa con su trabajo y no le molestaba ir en busca de todo el material que necesitaba.

Se paseó entre todos los mejores locales en la zona comercial. Algunos ya los conocía, otros no tanto. Le animaba sentirse útil en algo, y más en aquel entonces, cuando las mujeres eran más un adorno que cualquier otra cosa. Azzuen era de las pocas que demostraba ser trabajadora teniendo una buena posición; también solía experimentar en varias ocasiones con la encuadernación de libros y algunos grabados, tal y como se lo había enseñado su abuelo en Escocia.

Mientras revisaba la lista de colores que debían usar los ataviados trajes que llevarían los actores, recordó un pequeño almacén al final de la calle por la que iba. Aún le faltaba una cuadra completa para llegar, pero eso no fue problema. Volvió simplemente a inspeccionar su lista en lo que recordaba conversaciones recientes. Y fue tanta su distracción que no vio a quien tenía adelante y terminó tropezando con alguien. Levantó el rostro algo aturdida por el golpe, reconociendo a un caballero frente a ella.

—Disculpe —se excusó con educación—. Me distraje y no vi por... —Las palabras se quedaron atrapadas en su garganta. Aquel hombre, por alguna razón, le resultaba muy familiar—. ¿Le conozco de alguna parte? Mejor dicho, ¿tiene algún amigo que se apellide Collingwood? Perdone mi curiosidad.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Sáb Mar 11, 2017 10:35 pm

Rhys caminaba de manera alegre y despreocupada por las calles de París simplemente por el hecho de que era sábado y su trabajo en el hospital no comenzaría sino hasta el lunes. Hacía cerca de tres semanas que había llegado a la capital francesa y menos de una que termino de instalarse del todo así como de conseguir un trabajo dentro del hospital de la ciudad. Su llegada a la ciudad entonces podía resumirse como todo un éxito, ahora solo necesitaba re encontrarse con viejos conocidos, gente de Escocia que sabía se instalaban en la ciudad, gente como Azzuen Collingwood. Rhys recordaba a Azzuen como una pequeña hechicera de poderes ignis, justo como él. Sus familias habían sido amigas durante muchos años y si bien durante la infancia de ambos pudieron considerarse cercanos, ahora no eran más que desconocidos. Siendo entonces ahora dos personas adultas que no conocían de la vida del otro, ¿Qué era lo que llevaba a Rhys a querer encontrarla? La respuesta era sencilla. Su familia.

A temprana edad el hechicero decidió alejarse de todo aquello a lo que podía dañar si es que no controlaba sus poderes y no fue sino hasta que descubrió que existían formas de salvar a otros en lugar de dañarlos que se mantuvo alejado de todo, incluso de aquellos que alguna vez fueron importantes para él, gente como Azzuen. Ayudar a otros se volvió poco a poco el motivo de la vida de Rhys, quien pasaba más tiempo en hospitales que en su casa y termino por convertirse en un reconocido médico con demasiadas ocupaciones como para tener vida social alguna.

Sus horarios de trabajo impedían al Fian asistir a fiestas o reuniones, pero un día, de manera más casual que nada, llegó a su casa cuando la familia Collingwood estaba de visita. Como no saludar a los invitados hubiera sido demasiado descortés por su parte, Rhys permaneció lo que restaba de la velada con ellos, enterándose entonces de los complicados años que como familia se vieron en la necesidad de enfrentar. La muerte había golpeado a los Collingwood de una manera tan repentina y terrible que Azzuen no fue capaz de enfrentar todo, escapando un día de su hogar. Saber que una de sus amigas de la infancia atravesó momentos tan terribles llevó a Rhys no solo a expresar su pena por la muerte de Jeannette sino también a ofrecerse a ayudar en lo que pudiera a una familia tan querida por la suya. Aquel ofrecimiento fue el inicio de su viaje.

Los padres de Rhys, al escuchar a su hijo dispuesto a ayudar a los Collingwood, comenzaron a planear el viaje del hechicero a tierras francesas, donde Azzuen se encontraba, asegurándoles a sus amigos que el re encuentro entre los jóvenes hechiceros sería algo bueno no solo para Azzuen sino también para él. Y así fue. Antes de darse cuenta Rhys ya viajaba a París, ciudad que visitó en algunas ocasiones pero que nunca planeo que fuera a ser su hogar durante una temporada.

Ese día, Rhys estaba simplemente paseando, disfrutando de sus últimos días de libertad antes de entrar a trabajar. Caminaba sin preocuparse mucho, observaba los escaparates y a las personas ir  de un lado a otro, fue entonces cuando sucedió, alguien se estrellaba contra él.
¡Cuidado! – dijo tratando de evitar que la muchacha que lo golpeaba cayera al suelo o le sucediera algo – No tiene que disculparse, yo tampoco he visto por donde iba – aseguro antes de ver con atención el rostro de la muchacha y descubrir quien era – ¿No me recuerdas para nada? – su expresión se torno en una mueca que denotaba ofensa – Han pasado varios años Azzuen pero yo puedo reconocerte aun a la perfección, en especial por el aura a tu alrededor, sigue siendo tan indomable como siempre – la expresión de la joven frente a él aún era la de alguien completamente perdido, por eso fue que el hechicero termino por suspirar – Soy Rhys… Rhys Fian. Solía jugar contigo cuando eras pequeña.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Miér Abr 12, 2017 12:54 am

El mundo daba muchas vueltas, Azzuen así lo creía. Sin embargo, debido a sus recientes ocupaciones, no sopesaba mucho en dichas cuestiones, a pesar de que, en sus primeras semanas de estadía, había encontrado a su querida amiga Priscila, luego sus padres le hicieron llegar a un tutor, alguien cercano a la familia con quien pudiera controlar sus poderes. Tal parecía que en París no iba a estar lejos de sus raíces, aun así, le agradó que las cosas estuvieran resultando de ese modo. Incluso, hasta había considerado en quedarse a vivir en la ciudad de manera permanente, aunque no era algo que tenía cien por ciento asegurado, simplemente se convirtió en un repentino deseo, uno que iba haciéndose más presente durante cada día. París le tenía sorpresas, unas más gratas que otras, pero especiales a su modo; tal vez, lecciones que ayudarían  a equilibrar su existencia, así como lo quería Jeanette.

Por eso, cuando tropezó con aquel hombre, aún sumergida en sus pensamientos, mientras intentaba hallar algún rostro familiar, no pudo contener su sorpresa. En un principio creyó haberlo visto, pero fue él quien dispersó todas sus dudas, y, para ser honesta consigo misma, no lo podía creer. Eran demasiadas coincidencias en tan poco tiempo. Azzuen se quedó absorta, como si le hubieran echado un balde de agua helada. ¡Era Rhys Fian! Su amigo de la infancia, y casi némesis en algunas ocasiones; y no sólo eso, también, otro Ignis como los Collingwood.

—No es cierto —murmuró, en un intento de salir de su reciente consternación, cosa que ocurrió al cabo de unos segundos—. Lo siento, yo... no creí que esto ocurriría. Es decir, o sea, siempre fuiste tan apegado a Escocia. Verte aquí es extraño, no sé.

Aunque en su momento le costó entender lo que ocurría, ya cuando las primeras palabras surgieron, le volvió hacer eco lo de su aura, algo que la descolocó de nuevo. Ahora recordaba porque a veces solía discutir tanto con él.

—¿Indomable? —inquirió, mientras fruncía el ceño y le dirigía una mirada lacónica—. Pero, ¿de qué hablas? O sea, yo —hizo una pausa, exhalando en ese preciso instante—, no debería estar preguntando semejante tontería. Ya debía habérmela esperado de tu parte; sigues igual de “directo”, por decirlo de algún modo. ¿Cómo te ha ido? Supongo que llevas poco en París o, ¿ya estabas desde antes?

Y claro, lo mejor era seguir buscándole conversación, como una manera de bajar un poco la conmoción por lo dicho de su aura. También era una forma de evitar una disputa sin sentido cuando apenas estaba coincidiendo. Los Ignis solían tener un pésimo genio, casi todo les molestaba, y esto era un enorme riesgo para sus poderes, los cuales podían salirse fácilmente de control. En el caso de Azzuen, era mucho más notable. Por suerte, y gracias a la ayuda reciente de Thierry, había aprendido a bajar un poco la guardia. Aunque, no sabía si con Rhys iba a mantenerla de ese modo.

—Oh, y también veo que te conservas bastante bien. ¿Has estado bebiendo algún elixir? —Aquello último fue una broma. La creía innecesaria, pero, ¿qué más podía hacer? Los nervios empezaban a jugarle sucio.




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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Jue Abr 20, 2017 7:33 pm

Resultaba increíble que de cierta manera la razón por la que estaba en aquel país apareciera de la nada, era como que los espíritus de los antepasados de ambos brujos estaban de parte de aquel encuentro. Con una enorme sonrisa en el rostro, Rhys se presentó debidamente ante aquella amiga de la infancia que al parecer lo olvido completamente.
¿Tan diferente me veo? – preguntó, ligeramente sorprendido por la manera en que ella le miraba. Los ojos de Azzuen estaban clavados en su rostro, tratando de descubrir la identidad verdadera del hechicero que ya había hecho su presentación de rigor. La sonrisa se desvaneció de sus labios cuando un “No es cierto” salió de los de la hechicera. Por algún motivo estaba decepcionado de la falta de entusiasmo de parte de ella – Pues lamento echar abajo tu deseo, pero es cierto, soy Rhys – cruzó los brazos a la altura del pecho para recibir las disculpas de la joven, quien aseguraba que la presencia del brujo ahí era extraña. Azzuen era lista, aún recordaba perfectamente la preferencia de Rhys por su tierra, misma que había abandonado gracias a ella aunque eso, no podía hacérselo saber – Sí, bueno, las circunstancias cambian en especial para los que como yo han decidido ayudar a los demás. – su trabajo era la perfecta excusa para su aparición repentina en París – Es bien sabido por todos los médicos que París es un lugar muy necesitado así que vine a ayudar a la población francesa.

Sí, indomable – reitero antes de ver la expresión de Azzuen y reírse de manera aparentemente inocente – Vamos que sabes perfectamente a lo que me refiero, ocultar nuestras auras de manera común es imposible para hechiceros ignis como nosotros – por más que tratasen de hacerlo, sus auras siempre refulgirían como hogueras buscando devorar todo lo que pudieran alcanzar – ¿Esperado de mi parte? – la incredulidad en su voz era real – Pero no he hecho nada, solo dije que te reconocí eso es todo – Rhys en ese momento recordó como solía ser su relación con Azzuen durante su infancia. Ambos eran muy explosivos, rara vez estaban de acuerdo y siempre estaban causándose molestias o problemas el uno al otro, aun así, le parecía curioso que después de tantos años, siguieran pareciendo un par de chiquillos al hablar de sus habilidades y sus auras – Llevó apenas un par de semanas y tú, ¿Cuánto tiempo llevas aquí? – se hacía el que desconocía lo acontecido en su familia, creía rudo expresar de manera repentina su pésame por la muerte de su abuela.

Enarcó la ceja ante la broma de la Collingwood y acto seguido, estalló en una carcajada.
Pues ahora que lo preguntas… No, no bebo ningún elixir pero el descanso me sienta muy bien, debe ser eso – la miró entonces de arriba abajo – Seguramente Azzuen bebes algo tú, porque que crecieras tanto y te volvieras tan bonita – sonrió burlón – eso no es natural.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Lun Jun 12, 2017 12:48 am

Hubo un tiempo en el que solía ser excesivamente pesimista, en el que creía que todo cuanto le ocurriría, sería negativo. Se había aferrado a las peores cosas de su existencia y no dejaba de mirar atrás con temor, tropezando con sus propios miedos de manera constante. Fue algo terrible. Algo que se hizo más fuerte luego de la muerte de su abuela, el único pilar que la mantenía de pie; sin ella no sabía cómo continuar. Sin embargo, cuando decidió dejar Escocia, muchas cosas cambiaron. Claro, algunas situaciones amenazaron con descolocarla por completo, pero luego lo demás fue encajando bastante bien. Sentía que se desconocía, y entonces descubrió que se estaba convirtiendo en lo que Jeanette siempre quiso. Era satisfactorio descubrir eso, aunque para ella debía superar muchas otras cosas. Y lo haría, porque era una Ignis y los Ignis nunca se rendían.

Tal vez haberse encontrado con Rhys Fian era parte de ese cambio por el que tenía que atravesar, a pesar de no comprender bien el sentido oculto en la situación. ¿Era por su carácter? ¿Acaso tenía que mejorarlo para poder endurecer su coraza interna? Quiso negarlo en su mente, pero recordó las primeras palabras de Thierry Debussy y su negativa se esfumó, aunque sí que le dejó una sensación desagradable, una que se parecía a tener el orgullo herido. ¿Qué podía hacer? Actuar con fortaleza, porque no iba a echar por la borda todo su avance. ¡Se negaba rotundamente! Pero, tenía que reconocerlo, Rhys no ayudaba mucho, y menos cuando le decía “indomable”, así, sin más. ¡Paciencia debes conservar, Azzuen Collingwood!

—No es que te veas diferente... es decir. ¡Vale! Esto me supera —reconoció, rompiendo de nuevo sus límites de comprensión cuando se trataba de él—. Es quizás porque hacía mucho que no te veía y te noto diferente, puede ser eso. No me hagas caso. —Y así era mejor, para evitar entrar en meollos existenciales y terminar como lo hacían cuando eran unos chiquillos: discutiendo por tonterías—. ¿Ayudar? ¿Médi...? Oh, tú... ¡Vaya! ¿En serio te dedicaste a la medicina? Creí que te gustaba la arquitectura, ya sabes, es que solías construir maquetas de las abadías en ruinas... Sí, todavía lo recuerdo.

«Y todavía conservo la que me regalaste». Quiso decir, pero era mejor que se quedara en su mente, porque ahí estaba más seguro su recuerdo. Así que sólo prefirió enfocarse en otras cuestiones, como el hecho de que, ¿era médico? De verdad, nunca lo había imaginado de ese modo, y mucho menos por su condición de Ignis. Rhys Fian no dejaba de sorprenderla, tenía que reconocerlo.

—Llevo algún tiempo aquí —respondió finalmente—. Vine de vacaciones, pero decidí quedarme porque me ofrecieron un cargo en el teatro como diseñadora de vestuario —agregó, antes de reír un poco. Rhys solía ser bastante bromista y eso a veces la desquiciaba, aunque no siempre—. No, no estoy tomando nada de esas cosas. ¡Ya déjate de bromas!

No se lo decía en serio, sólo fueron unas palabras que escaparon a causa de la vergüenza. ¿Vergüenza? ¿Ella? Eso sí que era curioso, pero no imposible cuando terminaba relacionándose con ese hombre.




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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Dom Jun 25, 2017 10:17 pm

Su repentino encuentro con Azzuen no le resultaba del todo desagradable, o más bien, no problemático como se lo imagino. Recordar como es que eran cuando niños, había influido mucho en la imagen mental que Rhys se hizo sobre su re encuentro, uno en el que esperaba más discusión y por consiguiente, más problemas. Ambos eran brujos ignis, capacidad que durante su juventud los metió a ambos en varios problemas. Si bien Rhys siempre trataba de mostrarse sereno, era debido a la presencia,  discusiones o peleas sin sentido que tenía con Azzuen las que acababan provocando que ambos incendiaran sin darse cuenta árboles, canastos con ropa y hasta en una terrible ocasión, un granero entero. Sin embargo, ahora que eran adultos parecían estar más en control, al menos aparentemente.

Fían tomaba con entusiasmo y diversión, cada uno de los comentarios de su amiga de la infancia, aunque no podía ocultar del todo la decepción de saber que era él único que parecía haber tomado su amistad infantil como algo más serio, después de todo, ella no fue capaz de reconocerlo de inmediato.

En un intento por alejar la decepción ocasionada por Azzuen, Rhys se recordó que estaba en París por petición de los padres de la Collingwood y claro, sus propios padres. Tenía una misión y era necesario que se concentrase en ella.
Solo admite que no me recordabas para nada – llevó la mano hasta su pecho en un gesto algo dramático – pero quiero que sepas que has herido mis sentimientos al no reconocerme y que tendrás que compensarme por ello – comentó, decidido a aprovechar su desilusión como excusa para garantizar un nuevo encuentro con ella, uno al que quizás ella no querría asistir pero que él, la obligaría.

Aún me gusta la arquitectura y sigo creando maquetas, son la manera en que me relajo después de mis jornadas de trabajo, pero claro, todas las que he hecho están en Escocia, aquí en París tendré que comenzar desde cero con ese pasatiempo – sonrió, agradecido de que ella recordase que era realmente lo que a él apasionaba. En su juventud, Rhys deseaba con todo el corazón volverse un arquitecto famoso, pero fue su magia ignis lo que le llevó a desistir de aquel sueño y centrarse en el de ayudar a otros, especialmente a aquellos que de manera no intencional llegó a dañar con sus poderes. Recordar el motivo del porque escogió entonces ser médico le hizo suspirar – Con respecto a la medicina. He encontrado en ella lo que buscaba – dijo esperando que sus palabras le resultasen suficiente a la Collingwood, pues lo ultimo que quería era hablar de sus tiempos oscuros. No con ella, no en ese momento.

Entiendo. Te enamoraste de París y evidentemente también de tu trabajo, aunque eso no me extraña. Cuando éramos niños siempre estabas buscando que agregar a tus ropas que las hiciera lucir más especiales – aseguró antes de reírse de la forma en que ella reaccionaba ante su cumplido – Pero si no estoy bromeando. De verdad que luces muy bien, luces más feliz y mucho más tú – era complicado explicar como es que sabía eso, pues simplemente sentía en su interior, que estaba viendo a una Azzuen mucho más sincera y coherente  tanto con sus deseos como necesidades.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Miér Jul 12, 2017 2:38 am

Podría decirse que aquel inesperado tropiezo con Rhys Fian fue un motivo para revivir la nostalgia en su corazón. Los recuerdos de su infancia asaltaron su memoria; aquellos momentos en los que, podía decirse, se sentía realmente feliz. Claro, en ese entonces Jeanette estaba viva y ella no tenía que preocuparse por nada, porque así era la infancia, una existencia completamente ingenua. Por supuesto, tampoco aseguraba que todos los niños tenían una niñez feliz como la de ella, porque sería muy estúpido de su parte; pero al menos la suya no estuvo nada mal, hasta que tuvo que enfrentarse a la adolescencia y con el peor momento de todos: la muerte de su abuela.

¿A quién engañaba? Aunque, en ese instante se sintiera un poco más tranquila, no podía negar que aquello aún le hundiera espinas en el pecho, y que posiblemente fuera a dejarla en un mal estado en determinadas situaciones. Estaba más que segura que así sería. Pero debía ser fuerte, se lo había prometido a Jeanette, y luchaba a diario con eso, aceptando su nueva vida en París, tan llena de sorpresas, que aún no podía creer que tenía en frente a ese hombre. Podría estar soñando, por supuesto. Aun así, ¿por qué habría de soñar justamente con él? Oh, su mente le hizo una mala jugada. Menos mal que pudo disimularlo de manera profesional, como sólo ella sabía hacerlo en esas situaciones que no dejaban de ser vergonzosas para cualquiera, incluso para ella.

Y ahora que lo analizaba mejor, protegida por el silencio de sus pensamientos, ¿qué tan bueno iba a ser lidiar con Rhys esta vez? Ambos tenían un mal genio y solían discutir por casi todo; jamás se ponían de acuerdo, y parecía que luchaban a diario por tener la razón en todo, sólo por fastidiar al otro. Vale, en aquel entonces aún eran unos niños, luego pre-adolescentes... después hubo un aislamiento abrupto, ¿y ahora? Eran adultos, desde luego. Pero no dejaba de resultarle precisamente curioso, y tal vez esa ocasión, tan casual, podría proporcionarle algunas pistas, porque no iba a pretender su mente que se quedaría con la duda.

—No digas eso. Claro que sí te recuerdo, después de todo eras mi némesis, ¿o lo olvidaste? —soltó, curiosamente con un tono mucho más divertido—. Simplemente, es que me parece extraño que concediéramos. Es más, luego de que nuestras familias se distanciaron, creí que no iba a verte más nunca. Es un razonamiento válido, ¿no? —explicó con absoluta seguridad, porque en ese él tenía que darle la razón, así no quisiera—. Y bueno son... ¿recompensarte? Oh, Rhys.

Entornó la mirada. Se había centrado tanto en su explicación que ese detalle quedó muy en el fondo, y no, no sabía qué decir. Simplemente quiso optar por lo más fácil; quizás una cosa llevaría a la otra. Ya vería qué efectos podrían causar las palabras en él.

—¡Bien! Pero eso tendrá una paga, y aunque seas médico, igual te interesa la arquitectura y... deberás hacerme alguna replica de Notre Dame. Y no quiero un no por respuesta —aseguró, como último recurso a su favor—. ¿Luzco más yo? Que digas eso me sorprende más que lo de la medicina. No es por ofender, para nada. Es que los Ignis no somos especialmente empáticos con quienes nos rodean. Somos tan orgullos y egoístas como un dragón.




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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Mar Jul 25, 2017 10:16 pm

Charlaban con prudencia y familiaridad, como si la distancia que sus familias tomaron nunca existiera y sus encuentros se hubieran mantenido constantes a través de los años. Aquel hecho era algo que Rhys pensaba aprovechar. Tratar a Azzuen con familiaridad, hablarle de proyectos, de salidas, invitarla a ir a diversos sitios… ¿No era esa su misión?. Así pues, el hechicero mostraba a Azzuen un lado más tranquilo y calmado de lo que ella recordara, uno que había aparecido poco después del distanciamiento de ambos y que le ayudaba a vivir más como un hechicero promedio que uno perteneciente a los poderosos pero incontrolables ignis; o al menos, trataba de mostrárselo porque por un motivo desconocido, estar cerca de ella parecía hacer salir a ese lado intolerante y egocéntrico que poseía.

Centrándose entonces en su verdadera misión y decidiendo dejar de lado la curiosa manera en que se encontraban. El Fían se concentraba en las palabras que salían de los labios de la hechicera frente a él.
¿Némesis? – hizo como que pensaba durante un par de segundos – Me sorprende que me creyeras tu némesis porque tus poderes nunca estuvieron a mi altura – mencionó antes de sonreír. ¿No sé suponía que debía ser prudente y querer que ella lo viera una vez más? Claro que si, pero para ese punto no parecía ya preocuparse mucho por eso, después de todo, usaría su ego herido por el olvido para que Azzuen aceptara verlo.

Nuestras familias se distanciaron Azzuen, pero no estoy muerto, lo cual vuelve el que nos encontremos una posibilidad no tan nula como la que te creaste en la mente – Ella era lista. No parecía tragarse tan fácilmente la historia de un encuentro casual y si bien, el que estuviera buscando tener más contacto con ella se debía a una petición de los padres de la Collingwood, aquel encuentro reamente se desarrollaba de manera accidental – Pero, ¿Por qué te parece extraño que coincidamos? ¿Por qué estamos en París? O… – hizo una pausa – ¿Acaso piensas que te sigo? – y tras decir eso, la miro con incredulidad falsa, una que para su fortuna, pareció ser completamente verdadera.

La petición de Azzuen para el nuevo encuentro fue como un reto para el médico, quien casi de inmediato estiro la mano en dirección a ella.
Es un trato entonces, tendré te replica y a cambio deberás salir conmigo al menos 4 veces – sonrió – después de todo, has pedido una replica nada sencilla.

Empático. Aquella palabra que usaba Azzuen para referirse a las actitudes que él estaba tomando se encontraba muy lejos de la realidad. Más que empatía, la manera de actuar de Rhys se debía a la culpa. Durante años se había culpado de todas las desgracias que ocurrían a su alrededor y ¿Cómo no hacerlo si todas estaban ligadas al fuego?.
O quizás no sea eso – se encogió de hombros de manera desinteresada – tal vez solo percibí eso porque hace mucho que no te veía – hizo una pausa antes de añadir – Y no soy empático, es mi egoísmo el que me hace parecerlo – después de todo, todo lo que era, todo lo que hacía y decía era pos su bien, para evitar la culpa y el dolor.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Miér Sep 13, 2017 12:49 pm

Tenía que admitirlo, de algún modo, encontrarse con alguien de su infancia resultaba agradable, por más que su relación con esa persona no haya sido la mejor, sobre todo por las constantes riñas, pero, ¿no eran unos niños acaso? ¡Claro! Ahora Rhys y ella eran adultos, estaban ya grandecitos como para desviarse y empezar a discutir por cualquier tonterías. Quizá la palabra "némesis" no le quedaba en ese instante, aunque le parecía más graciosa ahora, lo reconocía. ¡Y tampoco estaba para pensar en esas tonterías! La plática entre ambos se empezaba a tornar más seria, más... ¡Demonios! Sintió curiosidad, cuando no debía.

¡Y quería que salieran! A ver, eso no se le esperó en lo más mínimo. Azzuen podía creer cualquier otra cosa de Rhys, menos eso. Fue extraño, debía reconocerlo, pero también quería su replica de Notre Dame, pero también... ¡Maldición! Era tan complicado tener que lidiar con esas cosas, y él siempre se las apañaba para dejarla en ese estado, a punto de hacer erupción, más no le dio el gusto, en lo absoluto. Simplemente hizo como si se centrara en otra parte de la conversación, aunque sabía que no se mantendría así por mucho, ¡lo intuía!

—Por favor, hablas de tus poderes como si fueran la peor cosa. Recuerdo que eras muy bueno, incluso tenías más control que yo, y eso era genial. Claro, no podría decir lo mismo ahora, porque lo ignoro. Ha pasado mucho —dijo, con absoluta seguridad, bajando la mirada, en lo que una sonrisa se asomaba en su rostro—. Me estás chantajeando, no puedo ignorarlo. ¡Es un chantaje! ¿Cómo se supone que...? Debes estar bromeando, ¿verdad? Ay, Rhys —se llevó las manos al rostro, estaba a punto de echarse a reír, pero se contuvo—. No es broma, ya... Bueno, ¡está bien! Acepto. Pero quiero una buena réplica, y tendrás que esforzarte.

No creía lo que acababa de decir, pero ya lo había soltado, ¿para qué retractarse a esas alturas? También era porque él tenía razón, hacía mucho que no se veían. Quizá el tiempo se había encargado de limar las asperezas y eso podría ser bueno, para los dos. Azzuen tenía que aprender a lidiar con ese orgullo desquiciado de los Ignis; debía ser más empática con los demás, sobre todo con personas como Rhys. Y por más que hubiera pasado por situaciones complicadas, sabía que tenía que superarlo tarde o temprano, o al menos eso se había asegurado luego de llevar un tiempo prudente en París.

—No, Rhys. Tú jamás fuiste egoísta, quizá un poco contigo mismo, aun así, con el resto no lo has sido. Eso es lo que te ha llevado a ser médico, supongo —reconoció finalmente—. No sé por qué dices eso, en serio. No seas insensato, o me veré en la obligación de rechazar tu sugerencia anterior —bromeó un poco, dejando escapar un suspiro, mientras observaba el cielo—. ¿Fueron mis padres, no? Ellos te pidieron esto, en caso tal que me encontraras aquí. Digo, pudiste ser médico en Irlanda, sin ningún problema. ¿Por qué aceptaste, Rhys?

Exacto, ¿por qué? No hubo más curiosidad en esa pregunta porque resultaba imposible...


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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Mar Sep 26, 2017 9:53 pm

Estaba usando las cartas que poseía con una certeza que hasta a él le sorprendía, ya que para ese punto de la conversación tenía prácticamente aseguradas varias citas de reunión con Azzuen que aunque se mostraba un poco incrédula, no parecía dispuesta a negársele, en especial considerando que negarse a salir con él sería como una derrota para ella, una que él no olvidaría fácilmente. Conforme seguían charlando, la naturaleza egocéntrica y egoísta de Rhys emergían, esas que él trataba de mantener en control, al igual que la furia.

Muchas cosas pasaron desde que su familia se alejo de los Collingwood y en ese tiempo, Rhys pensó que sus poderes no volverían a salirse de control tan fácilmente ya que en su ingenuidad, atribuía sus repentinas explosiones a la hechicera que ahora se encontraba frente a él. Claro que fue demasiado pronto que Rhys descubrió que culpar a Azzuen fue una completa tontería pues quien no era capaz de controlarse era él, quien se salía de sus casillas a la primera de cambios era él, quien incendio toda aquella mansión y a los que habitaban ahí, fue él; y su amiga, no tuvo nada que ver en ese incidente, ni en los que le sucedieron.
Sabes tan bien como yo que no existe brujo ignis que tenga control sobre sus poderes – a su mente llegó el recuerdo de la mansión que incendio hasta los cimientos – Nuestro poder solo descansa y espera el momento perfecto para estallar – sonrió con algo de tristeza – Aún soy bueno tratando de controlar mis poderes pero como ya has dicho, ha pasado mucho – tanto paso en su vida que había optado por estudiar medicina y olvidar su sueño de ser un arquitecto reconocido.

Se dejó envolver por un aura oscura que no era lo que estaba buscando para su primer encuentro en la capital francesa con Azzuen, así que carraspeo antes de mostrar un rostro más sereno y menos lleno de culpabilidad.
Claro que no estoy bromeando, te estoy pidiendo cuatro salidas a cambio de mi replica de Notre Dame – ladeo el rostro, observando con diversión los gestos de la bruja – Es un intercambio justo así que no puedes quejarte – y lo mejor de todo aquello, es que Azzuen acababa por acceder a su intercambio. Dando un aplauso que provoco que los transeúntes se girasen a verlos, Rhys sonrió – Lo dicho entonces. Tendrás la mejor replica que has visto en tu vida y yo tendré mis salidas contigo – que orgullosos que estarían sus padres y los de la Collingwood de saber aquello.

No podía confesarle el motivo que le llevo a convertirse en medico, no cuanto se reencontraban apenas y él tenía una misión que cumplir. El hechicero ansiaba quedar bien y hacer feliz no solo a sus padres, sino a los de Azzuen también, ya que ellos veían en Rhys una oportunidad de ayudar a su hija. Levantando entonces las manos se declaro derrotado.
No diré entonces nada más, únicamente porque ansió que nos volvamos a encontrar – El Fian esperaba cualquier cosa, menos que la hechicera preguntara de una manera tan seria y directa si es que sus padres le encomendaron encontrarla, a lo que el comenzó a negar solamente con la cabeza – Que decidiera venir a París no tiene nada que ver con tu familia o contigo Azzuen – mintió de manera descarada – Vine porque esta ciudad me ofrecía mayor crecimiento profesional además de la posibilidad de ayudar a un número mayor de personas – los ojos de Rhys se clavaron en los ajenos – Salvar vidas es una forma de pagar mi deuda y en París hay mucha gente a la que salvar, más que en Irlanda o cualquier otro lugar – Después de todo la capital francesa era la ciudad con más accidentes y ataques de sobrenaturales del continente.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Lun Nov 13, 2017 1:42 am

De acuerdo, estaba en una situación algo vergonzosa, y mucho, tratándose de alguien como ella, que solía ser absolutamente testaruda. No comprendía muy bien por qué aceptó la propuesta por parte de Rhys, sobre todo conociendo su historial con él. Pero había algo diferente esa vez: ya eran adultos. La realidad terminó por darle una bofetada al caer en cuenta en ello. Desde luego, ya no cabía lugar para las disputas infantiles. O quién podría decirlo con exactitud... Los de su tipo solían ser personas complicadas, y Azzuen estaba más que segura que la vida adulta no era ninguna cura a esas cosas, al menos desde su humilde opinión. Sin embargo, ya había fraguado una especie de trato con él, así que era tarde para retractarse. Además, se trataba de algo nuevo, diferente, ¿por qué no simplemente aprovecharlo? Ya había tenido que lidiar con muchas cosas terribles en lo que llevaba de existencia. Debía reconocer que necesitaba un verdadero descanso.

Y sí, también creyó necesitarlo en cuanto a sus poderes. ¿Qué podía decirle? Conocía, mejor que nadie, lo nefasta que era su magia, y ella misma había tenido que pagar consecuencias irreversibles debido a ésta. Aun así, luego de que tuviera que lidiar con un tutor, por un momento creyó que algo bueno podía sacar de todo eso. Y de seguro Rhys consideraba su salvación en la medicina. ¡Siempre había esperanza! Su abuela nunca paraba de repetírselo, y aunque antes había tomado una postura incrédula al respecto, esta vez las cosas empezaban a dar un giro diferente.

Fue ese mismo sentimiento que la obligó a manifestarle a su amigo de la infancia que estaba errado. Y no se contuvo, ni siquiera al pensar que ahí estaban de nuevo llevándose la contraria, ¡como cuando eran niños! Pero esto era más que una discusión corriente de dos chiquillos; era algo mucho más serio, al menos para ella.

—Rhys, te comprendo, lo sabes. Mejor que nadie sé lo terrible que pueden llegar a ser nuestras habilidades. Pero mi abuela nunca los vio como una amenaza, ¿no lo recuerdas? Nunca paraba de decirnos que no deberíamos dejar que el dragón terminara consumiéndonos —soltó, sabiendo que él de seguro haría algún comentario ingenioso. Pero debía intentarlo, y así lo estaba haciendo—. No sé qué tanto hayas hecho, sólo sé que sí, que creo en eso que dices de que eres bueno tratando de lidiar con ese fantasma de ser un ignis. Eso es bueno, supongo. No tengo mucho que decir al respecto...

Porque lo estaba llevando bastante mal antes de que apareciera Thierry, por eso. No obstante, un cambio no le hacía nada mal. Incluso sabiendo que él volvería a involucrarse en su vida, aunque no sabía exactamente cómo.

—Y también eres bueno evadiendo temas feos, cambiándolos por otros totalmente opuestos. ¡Eres imposible! De verdad —replicó, negando con la cabeza ante lo que suponía reconocer ese cambio tan radical, y al que, intuía, debía irse acostumbrando—. Sólo te diré una cosita, Rhys... Espero que no me estés mintiendo con respecto a lo de que viniste aquí por tu profesión nada más, porque sí me llego a enterar que mis padres tienen algo que ver, te arranco... ¡No sé! ¿La piel? —¡Qué poco original! Ya lo sabía, no era tan ingeniosa como él para decir ciertas cosas, pero al menos lo intentaba—. En fin, ya está. Me gustaría saber algo más, ¿has sabido algo de Anneke?

Neke. ¡Cómo olvidarla! Era una amiga de ambos cuando eran niños, y a diferencia de ellos dos, Anneke parecía equilibrar sus personalidades con su sosegada personalidad, que era tan serena como las aguas de un lago; transparente y encantandora como el rocío. Quizá Rhys sí continuó en contacto con ella, cosa que Azzuen no, y eso llegó a afectarle de alguna manera.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Miér Feb 14, 2018 11:45 pm

Los años transcurrieron, los brujos ignis que ahora se encontraban no eran más los chiquillos que cada vez que se veían acababan discutiendo y creando caos debido a sus habilidades, sin embargo, tampoco era como que los años hicieran un gran cambio en ellos pues de cierta manera, la discusión, la desconfianza y el deseo de fastidiar al otro seguía ahí, solo que ahora mucho más discreto, quizás más maduro. Para probar que existían cosas que nunca cambiaban, Azzuen menciono a su abuela y como ella siempre le dijo tanto a su nieta como al Fian, que el secreto para controlar los poderes que ellos encontraban como una maldición, era únicamente controlar su dragón. Una sonrisa triste apareció en los labios del médico. La abuela de Azzuen, Jeanette, en más de una ocasión le había ayudado a controlar sus poderes y ¿Dónde había estado él y su familia cuando aquella mujer tan importante para la Collingwood murió? Lejos, tratando de calmar a un dragón amenazante que se salía de control cada vez con mayor frecuencia.
Por supuesto que recuerdo lo que tú abuela nos decía, lo creas o no, sus consejos me sirvieron mucho más que los de mis propios padres – admitió antes de suspirar – pero creo que existen dragones demasiado poderosos para ser controlados – sonrió tratando de volver a alejar los remordimientos de su mente – y que bueno que no sabes lo que hice, de saberlo quizás me odiarías – porque aunque no estaba seguro de que era lo que su amiga atravesó en los años separados, se encontraba convencido de que ella nunca se había convertido en una homicida.

Era probable que en otra circunstancia Rhys le confesará su pecado a Azzuen, pero no ese día, en el que hizo todo lo posible por cambiar de tema, algo que evidentemente resulto obvio para su amiga.
Todos somos buenos evadiendo los temas que no nos agradan – menciono antes de soltar una risotada – ¿No me crees que de verdad vine por trabajo? – cruzó los brazos a la altura del pecho – Puedes ir al hospital y preguntar por mi, así me veras en el trabajo o si no estoy te dirán los horarios donde puedes encontrarme –  es que él no pensaba ceder ante ella y su maldita perspicacia –  Y claro que no puedes arrancarme la piel, en especial porque no tengo ni idea de por qué quieres que tus padres tengan que ver con mi presencia aquí – entrecerró los ojos – el día que tus padres me envíen a ti será el día que te digan que estamos comprometidos – tras decir eso hizo como que le daban calosfríos.

Estar con la Collingwood era hacer un viaje al pasado, uno que si bien no era del todo agradable, tenía sus momentos de extrema felicidad.
–  Bueno, no es como que haya visto a Anneke dado que hace algunos años contrajo matrimonio con un hechicero de Inglaterra y se fue a vivir allá, pero aún nos mantenemos en contacto por carta – admitió con una sonrisa enorme en el rostro. Anneke, aunque lejos, seguía siendo un importante apoyo para el Rhys dándole consejos o animándolo a seguir sus corazonadas – De hecho, suele preguntar por ti – hizo una pausa – deberías escribirle, se alegrara de leer noticias tuyas.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Jue Abr 05, 2018 2:06 pm

Una de las tantas cosas que tenía que obligarse a hacer, era a aprender a tener paciencia, y ahora más que Rhys y ella compartían el mismo espacio geográfico. Porque sí, él, sin duda alguna, llegaba a exasperarla con su actitud; con esa manera de evadir sus preguntas, ignorándolas como si nada de eso jamás hubiera salido de su boca. Era como si él tuviera algún don para causar ese efecto en ella, y por muy Ignis que fuera, lo de Fian ya era otro nivel. Ninguna otra persona llegaba a ese extremo, ni siquiera Thierry Debussy con su arrogancia de costumbre. ¡Y esa era la diferencia! Rhys no tenía ni una pizca de arrogancia, simplemente sabía qué responder para hacerla molestar, y ya no sabía si admirarlo o seguir sintiendo las ganas de ahocarlo. Incluso le quitaba las ganas de seguir tocando temas delicados y serios...

Tuvo que contar mentalmente hasta diez, respirar hondo, pero sin dejar de mirarlo con los ojos entrecerrados. Azzuen no era estúpida, y pocas veces creía en las coincidencias. El continente era demasiado grande como para que ambos terminaran en la misma ciudad, y luego de que un tutor desconocido apareciera de la noche a la mañana, alegando además que había sido ideas de sus padres, ella no estaba del todo convencida de que Rhys sólo estaba ahí porque sí, a pesar de que el encuentro si se trataba de algo con lo que no contaba ninguno ese día.

Así pues, Azzuen seguía descofiando, pero su insistencia tendría que dejarla para otra ocasión, o no. Es que, por mucho que intentara no nadar contra la corriente, terminaba haciéndolo de todos modos, y casi que podía escuchar la voz de su abuela advirtiéndole que dejara de ser tan necia, que se calmara. ¿Calmarse ella? Oh, pero... Vale, sí, ya estaba bueno. Si continuaba por ese camino, iba a terminar decepcionándose a sí misma por su poco aguante.

—¡Jah! Ya quisieras tú que mis padres tomaran esa decisión, porque para haberme chantajeado con una cita, bueno, eso deja mucho para pensar, Rhys, y sabes que no me quedan escamas de tonta. Y sí, hablo en términos Ignis, ya sabes, para entendernos mejor. Sólo me faltaría escupirte fuego en la cara —replicó, y sí, lo hizo ofendida, cómo no. ¿Ya no quedaba claro los efectos que él causaba en ella? Pues, ahí estaba uno de tantos—. ¿Cómo consigues ser tan irritante, Fian? De acuerdo, ya que no me quieres decir nada, buscaré la información por mi cuenta, y sabes que soy buena haciéndolo. Deberían hasta contratarme como investigadora en la policía.

Se tuvo que obligar a centrarse en el tema de Neke luego de ese ataque de frustración que había. Llegó a sorprenderse de lo fácil que fue, en comparación a lo que le costaba en veces anteriores.

—Oh, ella siempre fue más centrada que nosotros, y menos... libertina. —Cruzó los brazos mientras observaba la calle extendiéndose hasta el infinito. Pensar en su amiga le traía recuerdos de su niñez. La extrañaba—. Era tan mojigata, pero la mejor persona siempre. Soy una mala amiga, pero, ¿cómo iba a escribirle con mis ataques de ansiedad? Ni siquiera era prudente acercarme, menos cuando estuve a punto de internarme, por voluntad propia, en un asilo para enfermos mentales. ¡Y si te burlas te quemo la cara, Rhys! Que ya vi tus intenciones de continuar con tus bromas de mal gusto... ¡Es que no te soporto!


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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Vie Abr 27, 2018 11:39 pm

Azzuen no le creía ni de chiste nada de lo que salía de su boca, lo percibía en la manera en que torcía los labios y entrecerraba los ojos, buscando con persistencia alguna falla en las palabras de Rhys, algo que la llevará a exclamar ¡EUREKA! En medio de la concurrida calle y sobre todo, algo que le diera la excusa perfecta para negarse a verlo más o mejor dicho, para no aceptar la reunión que ya habían quedado se llevaría a cabo. Pero con todo y los esfuerzos de la Collingwood por descubrir alguna mentira, el Fian se mostró sereno y hasta bromista; y claro, ¿Por qué no ser asi cuando se tenía todo perfectamente planeado y nada (al menos de momento) podría salir mal?.

Mentalmente, Rhys estaba disfrutando en grande del estrés que provocaba en Azzuen, quien continuamente tomaba más aire del necesario o movía el cuerpo incomoda, dando a entender al médico que al menos en lo que llevaban de aquel round o reunión, él llevaba la delantera. Tan seguro pues se encontraba de que iba ganando en su encuentro, que hasta se atrevbió a decirle que cuando se vieran por deisición de sus padres, sería porque ya estarían comprometidos. Idea que pese a salir de sus labios, era lo último que deseaba. Ya mucho había hecho con ir a París a asegurarse de que le estuviera yendo bien a la Collingwood como para atarse de por vida a aquel dragón que no hacía más que divertir o alterar al suyo.

¿Chantajeando? Pero si solo pedí que nos reunieramos a cambio de la minuatura que te haré – exclamo fingiendo encontrarse ofendido – así que también tu petición y dudas sobre mi presencia, trabajo y otras cosas también dejarían mucho para especular Azzuen – continuó antes de acercar su rostro más a ella – Ya quisiera verte escupirme fuego a la cara – y entonces la pregunta de su amiga le hizo soltar una nueva carcajada y alejar su cara de ella – No soy irritante, de hecho en el trabajo suelen decir que soy muy agradabe. Más bien la que tiene algo en contra mía eres tú porque ahí vas de nuevo – cruzó los brazos, chasqueo la lengua y movio la cabeza en negativa – ¿Por qué dudas tanto de mi? – le preguntó centrando su mirada en la de ella – La oferta del hospital de aquí era algo que venía negociandose desde hace un tiempo, no fue algo novedoso y mucho menos algo que hiciera por ti – y para la fortuna del Fian, en aquello no mentía, pues el hospital para el que ahora trabajaba le había pedido que se convirtiera en médico ahí, a lo que él había estado dando largas y que quizá habría rechazado de no ser por los Collingwood.

Las dudas, las mentiras y los delirios de persecusión quedaron a un lado cuando la infancia y Anneke aparecían. Hablando de aquellos tiempos los brujos parecian nuecvamente chiquillos que se apoyaban pese a lo mal que se llevaran al jugar, algo que en el mundo adulto les faltaba.
No pensaba burlarme, de hecho quiero decirte que lo siento mucho Azzuen – habló después de mucho sin burla en su voz – Hubiera querido estar ahí para ti cuando sufrías los ataques de ansiedad o para despedirme de Anneke el día que se fue. También he sido mal amigo. – sonrió entonces de manera leve – A pesar de todo lo que has pasado, eres fuerte Azzuen. No tuviste que internarte, saliste sola de la situación – hizo una pausa, mientras el terrible recuerdo de las llamas y los gritos desesperados llegaba a su mente – Ojala yo hubiera sido tan fuerte o al menos hubiera tenido la decencia de cómo tu, decidir internarme para no exponer a nadie – y aunque no decía mucho, aquello, era demasiado para él.



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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Azzuen Collingwood el Dom Mayo 13, 2018 11:04 pm

Azzuen exhaló con evidente frustración al escuchar las palabras de Rhys, ¡es que le era casi imposible lidiar con su manera de barajar las cosas a su favor! Pero, de acuerdo, tenía que calmarse, o terminaría quemándole la cara en serio, y lo menos que quería era un espectáculo de ese tipo. Incluso llegó a temer que, si no modulaba su carácter con él, posiblemente en su siguiente encuentro si se vengaría, de alguna manera lo haría. Rhys Fian tenía esa capacidad de sacarla de sus casillas más que nadie, aún cuando ella no lo quería, ni mucho menos lo esperaba.

Respiró hondo, contó hasta diez, y volvió su atención a la situación, eso sí, dejando los ojos en blanco en el proceso. Al menos le había funcionado como terapia eso de la respiración. Azzuen no era tan estúpida como pretendía Rhys, y algo sospechaba. Sabía, muy en el fondo, que sus padres tenían mucho que ver, quizá porque se preocupaban en exceso por ella, temiendo que, por estar tan sola en París, hiciera alguna locura o le ocurriera algo debido a cierto grupo de cazadores obsesivos. La realidad era que ya había lidiado con un cazador obsesivo, y eso fue suficiente como para que se le bajaran los ánimos al suelo, enfriando su humor de inmediato. Alaric aún seguía doliendo, tanto como su desaparición.

—¿Agradable? Sí, claro. Eso es porque ellos no conocen al verdadero Rhys, ese mismo que conozco yo —alegó, aunque su voz había sonado algo apagada, a decir verdad—. Rhys, no dudo de ti, dudo de mis padres. Me acaban de enviar a un maldito tutor hace poco, y luego apareces tú, ¿cómo crees que me siento, eh? ¿Feliz? No. Me enferma que tengan que meterse en todo, cuando antes la única que ayudaba era Jeanette, y yo sólo ponían sus caras largas, como si se tratara del fin del mundo.

No supo de dónde sacó tantas energías para expresar aquello. No supo el cómo ni el qué, simplemente dejó fluir todo lo que llevaba acumulando desde un principio. No solía llevar bien lo de ocultar las cosas, ni mucho menos andarse con rodeos. Así que no pudo evitar expresar su inquietud.

—No sé si soy tan fuerte como dices, pero sí que evitado colapsar. Por eso no me deja de fastidiar que, justo ahora que me siento tan bien, mis padres se empeñen en arruinarlo. No es nada personal, Rhys, es que... no lo sé, me agota un poco esa desconfianza —reconoció. Quizá era eso lo que tenía que dejar salir para que se entendieran mejor, o quizá no. Azzuen ya ni sabía qué hacer o decir—. Tampoco acepté lo de la cita por la miniatura, que lo sepas. Supongo que es un poco bueno poder hablar con alguien del pasado sin que éste duela tanto, ¿verdad? Tú pon la hora y el lugar. Me he ofuscado mucho como para pensar en fechas ahora mismo, la verdad.


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Re: Light Your Light — Privado

Mensaje por Rhys Fian el Dom Mayo 27, 2018 10:32 pm

Abusaba de su buena suerte, eso no podía negarlo. El Fian retaba a Azzuen a que le quemara la cara, sabiendo que un lugar tan público como aquel, dejar salir al dragón solo terminaría en desgracia. Cierto era que existía la posibilidad de que alguno de ellos terminase explotando espontáneamente, pero él confiaba en que no sería así, de manera misteriosa, ahora confiaba en que los adultos en los que se convirtieron, sabían actuar de manera prudente y sobre todo, sabían como calmar su instinto de ignis. La respiración de Azzuen, esa que se mostró alterada fue calmándose poco a poco y él dio gracias a la gran capacidad de autocontrol que ella demostraba en ese momento, porque de otra manera, ambos hubieran acabado arrepintiéndose de haberse encontrado y eso, no beneficiaria en nada a los planes de los Collingwood o los Fian.
¿Qué te pasa?, quizás la que no conoce al verdadero Rhys eres tú. Recuerda que llevamos mucho tiempo sin vernos – pero lo que salía de sus labios no importaba pues en el fondo, eran los mismos; más maduros si, pero definitivamente iguales.

Escucho entonces con atención respecto a el por qué de las sospechas de Azzuen a que había sido enviado por sus padres. Los padres de la Collingwood no eran muy listos al momento de lidiar con su hija y sus necesidades, pero eso no le extrañaba a Rhys, quien sabía que para comprender a Azzuen solo Jeanette.
Puedo comprender que estés molesta por lo que tus padres están haciendo, de verdad que si – frunció el ceño – pero me conoces, ¿Crees que cedería a la petición de ellos? Vamos, que con trabajos cedo a mis propias peticiones – sonrió – y tampoco creo ser tan malo como un tutor, ¿Qué he hecho para que compares mi presencia con la de él? – quería dejar aquel tema de lado, que ya desconfiara de sus padres y la presencia del medico en París era suficiente por aquel día.

Y a pesar de todo, la Collingwood se negaba a ver su propia fortaleza, algo que llevó a Rhys a poner su mano sobre la cabeza de Azzuen para hacer así, que ella le mirase a los ojos.
Eres fuerte, siempre lo has sido y siempre lo serás. Las cosas pueden parecer complicadas ahora con la vigilancia de tus padres pero puedes superarlo – alejó entonces la mano de la cabeza de ella y soltó una carcajada – Sera una cita entre amigos, así que no te gastes la cabeza pensando en cosas que no y déjame ver, cuando será buena fecha – frunció el ceño, mientras en su mente analizaba todo lo que tendría que hacer para tener la miniatura lista para la siguiente reunión con la Collingwood – ¿Qué te parece dentro de dos semanas, en la plaza Tertre? Así me darás tiempo de salir de los compromisos en el hospital y de hacer tu miniatura, mientras que tú, aprovechas ese tiempo para tranquilizar esa mente y dejar de ser tan paranoica. ¿Te parece? – preguntó para después estirar la mano, a modo de hacer como si cerraran un trato.



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