Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Caminando entre las sombras [privado]

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Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Sáb Ene 14, 2017 1:56 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Desde aquella mañana fría, había pasado demasiado tiempo. Suficiente para que todo volviese a su lugar. No habría restos del ángel en ninguna parte de su ser, la habría olvidado, como otra de las personas que te cruzas por la calle, de casualidad . ¿Ella? aceptó el simple hecho de que jamás podría salvar un alma oscura, a él. La conexión de las miradas, cómo sus pieles se erizaban al contacto del otro, voces que se mezclaban creando una sola sinfonía, necesidad de tener cerca al otro…todo eso, magia. Una magia que ella había disuelto con palabras, ritual con consecuencia de una víctima mortal.

Al menos, lo devolvió a las sombras, como debía ser. Escuchó a sus almas perdidas, unas que cuando regresó esa mañana a la cabaña, la consolaron y aliviaron aquel peso que cargaba su alma. Si había hecho lo que debía ¿por qué se sintió de aquella forma como si su alma ya no estuviese con ella? él se la había llevado, la condenó a no poder olvidar, a revivir todo , soñar con algo imposible, juntos… podía olerle, sentirle en los sueños. Sus almas la despertaban, no deseaban que Maia sufriese más de lo debido, dejar marchar al demonio había supuesto condenar una parte de ella a las sombras.

Sus poderes parecían haberse estancado, como ella en aquella calle. Se quedó sin alimento, sustento para comer. El fuego parecía haberse ido con el alma del licántropo, el frío la había absorbido por completo. No tenía nada y debía buscarse la vida. ¿De qué forma? De una que ni pensó y aún así… no le quedaba más. Solo un alma condenada a vivir en la lejanía, maldita belleza, malditos recuerdos que no la dejaban dormir tan siquiera, él se incrustaba en cada uno de ellos.

Vagó por el bosque, hasta adentrarse entre las calles de Paris. Apenas podía tener los ojos abiertos, nevaba y los copos se anidaban en sus pestañas. Un destino clave, no era otro que el burdel. Allí muchas chicas empezaban una nueva vida, tenían un alojamiento, comida y un techo donde refugiarse. Desesperación por no encontrar salida, más perdida que nunca pues no recordaba ni tan siquiera el camino a casa. El hambre ocupaba el primer puesto, ya no sentía frío aunque sus labios, esos rosados tan hermosos como corales de mar… ahora tuviesen un tono morado. Había decaído durante todo este tiempo, no sentía ni fuerzas y lo agradeció porque así, no se acordaría de quien la tomase…por primera vez.

No fue fácil, la dueña del local al verla, casi la echa a la calle. Llamó tantas veces que molestaba a los clientes por eso terminó dejándola pasar, creía que era una vagabunda más pero en cuanto la joven apartó la capucha, sus rasgos la dejaron sin palabras. Era tan hermosa aunque estuviese demacrada.

-Un baño caliente y darle comer, empezarás esta noche, querida… eres especial. Eres tan bonita y frágil, pagarán mucho por ti -Maia desvió la mirada asintiendo, aceptaba ¿acaso tenía donde ir? Se dejó llevar por una de las chicas, la cual le brindó aquel baño caliente que necesitaba, ropa limpia y un buen plato que llevarse a la boca, esa noche iba a ser el primer día de su nueva vida.

Apenas con un simple camisón blanco, destacaba por encima de todas las jóvenes del lugar. Esperaban sacar buen partido de esa noche fría en donde muchos hombres esperaban refugiarse entre las piernas de una dama y beber hasta caer rendidos. Maia se abrazó a sí misma, en la habitación asignada… la puerta se abrió y ella, deseó que aquella tarde…el demonio la hubiese matado con sus propias manos, pues qué mejor dulce condena que esa. E volvió a acordar de él y por primera vez, una lagrima de desesperanza cayó por sus mejillas.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Lun Feb 20, 2017 3:21 pm

El ángel movía sus caderas contra el fuego, ascuas saltaban de los maderos del ángel negro que completamente extenuado abría sus alas contra el lecho tratando sin mucho éxito de empezar de nuevo.
Sonrisa ladina en mi rostro al verla danzar conmigo dentro, mas, pedía mas y admito que le regalaría el infierno, solo que ahora mismo no lograba encender los leños.

Su boca busco la mía, ardiente, necesitada de nuevas promesas, de mas besos, de una lujuria pecaminosa que parecía arrastrarla junto a mi a la parte mas oscura del sendero.
Mis dedos recorrieron su columna vertebral en una caricia que pretendía apaciguar su sed de mas.
-Te deseo confesé al escucharla casi suplicar que aquello no terminara jamas -pero necesito tiempo para volver a alzar el vuelo.

Sus ojos me buscaron con cierta inocencia, era virgen y posiblemente al ser inexperta no entendiera que todo llevaba su tiempo y que después de correrme necesitaba al menos un poco de tiempo para recobrar el aliento si quería de nuevo que se alzara el acero para luchar sin tregua una nueva gesta.

Su lengua surco mi mandíbula mordiendo mi barbilla con decisión, buscarme, provocarme esa era su única minios.
Mi boca colisionó con la suya, el oasis de mi desierto, la paz en tiempos de guerra la única luz de mi existencia.
Tenia razón, tenia una misión, una que desde luego no era ella, mas tampoco era pura ni buena.

Me removí en el lecho inquieto como hablarle de mi mundo sin que esta saliera corriendo, mentirle no era una opción, ser sincero implicaría no estar cuerdo.
Mis ojos se perdieron en sus aguamarina. Dijo que mi corazón era blanco, no sabia lo equivocada que estaba con esa afirmación, que tuviera la capacidad de amar no me convertía en mejor persona.
-Maia se que quieres creer que soy un buen tipo, te equivocas, es cierto que te quiero, no voy a negar la evidencia, peor del mismo modo es igual de cierto que mato sin ningún tipo de arrepentimiento.

Mis ojos se deslizaron por su cuerpo, la atraje con necesidad por la nuca para besadla de nuevo quizás por el miedo a no poderlo hacer mas, a que se diera cuenta de que era una bestia y nada mas.
-Necesito que entiendas que quiero empezar una vida contigo, no prometo ser un hombre perfecto, pero prometo cuidarte hasta mi ultimo aliento.

Medité si era el momento de explicarle de donde venia, porque me encontró a la deriva.
-De allí donde vengo hay una guerra abierta entre humanos y bestias. A los humanos los protegen los cazadores, Agarwaen es el príncipe de todos ellos.
En el otro bando esta mi señora, Nessanie, una poderosa hechicera que gobierna con mano férrea a los sobrenaturales.
Esta desea gobernar la isla entera, para ello derrocar a Agarwaen o esposarlo es la única opción.
Esta obsesionada con él, en una gesta lo hirió, un hechizo que lo devora por dentro volviéndolo tan oscuro como nosotros mismos, así que ella viene a Paris a reclamar lo que es suyo.
Todo apunta a una gesta épica, pues los cazadores de su reino han dado con el y todos parecen decididos a luchar.


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Dom Feb 26, 2017 5:32 pm

El infierno y el cielo batallando en un lecho repleto de jazmínes, deseo y pasión desmedida. Aquel mar le había regalado mucho más de lo que esperó alguna vez, un ángel negro que la amaba con la misma intensidad que ella a él. deseaba más, necesitaba sentirse a cada segundo suya. Lo que acababa de ocurrir la había transportado a uno de los mayores placeres, sentirse del otro, que le pertenecía…era algo increíble, maravilloso.

Hermoso ángel que admiraba desde su posición, tumbada en la cama y no poder apartar la mirada de él ni un segundo. Sonrió, negando con la cabeza, él creía que pensaba aquello cuando ni por asomo era así. las promesas había oído alguna vez que se las llevaba el viento y sin embargo, oírlo de sus labios no podía ser otra que verdad. Jugueteó con sus cabellos rebeldes, oscuro como la misma noche.

-Tu lucha es tu lucha. Sé que no será fácil. Presentar a tu señora con una niña, con escasos poderes mágicos debe ser una deshonra pero puedo mejorar, por ti. Ser ese guerrero que te falta en tu camino. No sé luchar pero puedo lograr ser fuerte de otro modo. Nadie me ha ayudado a comprender mi don, ni siquiera sé cómo pedir ayuda a gritos… no puedes ayudarme y lo sé, la oscuridad no entiende si no es de magia oscura -

Suspiró, abrazándose a él, intentando buscar soluciones, ver que en efecto…todo no era tan bonito y perfecto como se veía en aquel lecho. Tendrían hasta el amanecer, si iba a cuidarla… debería de presentarla ante aquella mujer, su vida ya estaba condenada ¿qué más le daba? Lo haría por él , ahora y siempre, solo había que buscar soluciones.

-En esta lucha puede que perdamos pero si no luchamos no lo sabremos -buscó su mirada, cómplice, esperando le devolviese la mirada y por consiguiente le robase un beso fugaz , rió por lo bajo, contra sus labios… mirándole embelesada, completamente perdida en aquel hechizo… uno inquebrantable llamado amor. Intercambió los papeles, rodando en la cama y quedar sobre él…como si hubiese vencido esa batalla..

Aunque pareciese una niña, su fortaleza y fuerza brillaban por sí sola y él pudo darse cuenta de ello. Sonrió contra sus labios, tomándolos y mordisqueándolos , como si no hubiese otra cosa más deliciosa.

-Prometo luchar y no como cualquier escudero, lucharé contigo hasta mi último aliento. Es nuestra batalla y nada ni nadie va a impedir que esté a tu lado, aunque te conviertas en lobo y me comas -bromeó entre risas, mirándole intensamente… suspirando sobre sus labios, él sin duda podía… derrotarla y ella por su parte al igual, podían vencerse al otro, ahora solo tenían que luchar juntos.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Lun Feb 27, 2017 4:12 pm

Sus dedos recorrían nerviosos mi piel, podía sentir su agitada respiración, mientras su cabeza reposaba en mi pecho y mis dedos surcaban la cordillera de su columna vertebral dibujando nuevos senderos en su piel que me llevaban al mismo sitio todos ellos. El cielo.
Iba a luchar por ella, por mi, por nosotros, cuando sus palabras me arrastraron al lodo, puede que tuviera razón en algo, así no llegaríamos muy lejos.

Podía oírla pensar casi en voz alta, mas pronto sus palabras oscurecieron mi mirada, conocer a Nessanie. La despedazaría, la corrompería, no podía llevarla frente a ella o nada de esto tendría sentido pues su magia era pura, blanca y a mi lado la oscurecería.
Solo se me ocurría una salida, abandonar mi estirpe, aun así corría el riesgo de que la bruja me encontrara, pero no existía otra opción pues si la hechicera llegaba hasta Maia aprovecharía su poder convirtiéndola en uno de los míos, se acabaría la luz de su mirada, se acabaría su pureza y la noche entraría en ella.

Negué sin apartar mis ojos de los de ella, ojos que representaban al mar y donde podía ver aun pintadas las estrellas.
-No puedo cumplir con lo que me pides, de llevarte frente a Nessania no quedaría nada bueno en ti.
Busqué de nuevo su boca, sabia a miedo, miedo a salir de esta cámara que ahora nos servia como único refugio. Su piel tembló contra la mía, no había ropa que pudiera poner sobre esta que la hicieran entrar en calor pues lo que sentía Maia era el nerviosismo de lo imposible, y eso era nuestro amor.

Ladeé mi sonrisa contra sus labios mientras de nuevo mis alas negras la abrazaban cubriéndola de todo resquicio de mundo que pudiera alcanzarla.
-Maia, cásate conmigo -mis palabras salieron de mi boca sin opiaceos que las contrarrestaran, sinceras como la mirada que en ese instante le dedicaba.
-Se mi mujer, nada podrá separamos.

Supliqué, mis ojos rogaban que confiara lo suficiente en este monstruo para darme ese si quiero, sabia que no me conocía, ni siquiera había visto mi peor cara, esa esclava de la luna llena, mas la amaba y si ella me dejaba le demostraría que cada día con el alba y cada noche con el ocaso yo cumpliría mi promesa.

Acaricié sus labios con la yema de mis dedos mientras esta sopesaba posiblemente la locura de mi impulsivo arranque.
-Maia, piénsalo... -sabia que era una locura, ni siquiera era capaz de argumentar los motivos por los que quería hacerlo, tal vez solo era el miedo frente a la idea de perderla de nuevo.
Demasiados encuentros y desencuentros, no quería que abriera los ojos y se diera cuenta de que era un monstruo incapaz de hacerla feliz y que de nuevo me dejara vació huyendo de mi.


Dejé caer mi cabeza contra su pecho, su corazón latía desbocado, acaso el mio no lo hacia del mismo modo. Cerré los ojos con sus dedos enredados en mi pelo, me gustaba esa sensación distinta, no sabia lo que eran las caricias hasta que ella entro en mi vida.


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Sáb Mar 04, 2017 12:14 am

La noche había caído, apenas los primeros rayos de sol los sorprendían abrazados después de una noche muy intensa. Aún temblaba, por todas las sensaciones y emociones. Él pudo notarlo, sentía como su cuerpo había dejado de abandonarle para pertenecer solo a él, la propia esencia del ángel derramada en aquella alma oscura que se negaba a brillar por ser vulnerable. No importaba las miles de veces que ocurriese, siempre el lado oscuro lo acogería arrancándole de sus brazos.

-Sé que piensas eso. Esa mujer debe ser uno de los demonios más poderosos pero no le temo, no cuando he derrotado al tuyo… aquel que intentaba mostrarme esa otra cara y de la cual no tengo miedo en absoluto -parecía muy convencida pero el hecho de conocer a esa mujer… lo revolvería todo. seguramente lo aclamaría a su lado, como el soldado que él seguía siendo de la oscuridad.

Meditó en silencio unos segundos, intentando buscar respuestas, saber qué decir. No se le ocurría nada más que huir lejos, abandonar aquel infierno que suponía Paris. Nada les retenía allí o eso quería pensar. En silencio, bajó un instante la mirada, sus orbes azules como el infinito océano se cerraron , no sabía cómo afrontar aquello, como salvarles…pues nada parecía ser fácil para ninguno de los dos y es que ¿cómo iba a ser así? si cada uno venía de un lugar diferente.

-¿Tu esposa? -buscó su mirada, inquieta, mirándole intensamente…ojos plagados de ilusión y esperanza pero también de temor. No era todo tan hermoso como parecía, si se le ocurrían unirse… sería cuando esa mujer querría apartarle de su lado, deshacerse de ella. No respondió aunque su mirada lo hubiese hecho, él supo porqué no le dio un sí rotundo -No quiero condenarte. La magia al final, sea oscura o blanca…te termina clavando un puñal en la espalda. No deseo me tengan como tu vulnerabilidad. La utilicen en tu contra y te dañen -se incorporó, abrazándose a sí misma, por las piernas, sentada en la cama…

El simple hecho de salir de allí ya suponía un problema, verse a escondidas…mantener esa doble vida pero ¿hasta cuando? sería engañarse a sí mismos. Suspiró, cerrando con fuerza los ojos.

-Cumple tu misión, reúnete con ella. Yo estaré a salvo, donde me digas y entonces, solo entonces… decidiremos qué hacer. Si no pensamos bien…si lo que acaba de ocurrir no demuestra cuanto tenemos que perder y ganar… -tragó saliva, buscando su mirada, tomando su rostro entre sus manos, ella estaba dispuesta a seguir adelante -Recuerda, no importa lo que pase, ya nos hemos unido en cuerpo y alma , eso nadie podrá cambiarlo jamás, mi demonio -



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Dom Mar 05, 2017 3:33 am

Los primeros haces de luz entraron por los postigos de aquella habitación que en penumbra acogía nuestros cuerpos.
Maia temblaba aun entre mis brazos, mientras la sabana parecía no ser suficiente para calentarnos.
No era frio lo que sentíamos si no la inquietud de saber que el reloj de arena había dado ya su ultima vuelta y que con este, todo tendría que acabar de un modo u otro.

Acaricié su precioso cuerpo, tratando de que entendiera que mis alas negras la cubrían por y para siempre. Llevaba la guerra inscrita a fuego en mis venas, ahora ella debía dejarme pelear por los dos, pues nunca una gesta fue para mi mas certera que esta.

Nessanie era un monstruo, peligrosa, atrayente, hasta hoy incluso había sentido por ella la admiración de mi especie.
-Maia, deberías temerla -sentencié sin mas buscando con intensidad su mirada, esos ojos aguamarina que me trasladaban a la mar de donde había salido gracias a ella.

Llegó mi propuesta como lo hacen las flores en primavera, sonreí esperanzado, esperando que aquello llenara de luz nuestro momento agitado, mas su respuesta nada tuvo que ver con el salto ilusionado que esperaba que diera hacia mis brazos.
No fue un no, mas como si lo hubiera sido, mis ojos se oscurecieron, sombra en mi mirada que reflejaba la desilusión, la frustración y el desconsuelo.
-Ya -atajé al escuchar el mas adelante ya veremos.

Eso decían los ciegos y después jamas veían, entendía que no quisiera unirse a un demonio, mas entonces ¿por que no era clara conmigo?
-No me uses como escusa, me condenaste al sacarme de la mar, al mirarme con esos ojos y sentenciarme a necesitar tu maldita luz. Mas créeme, no veo que a ti te haya ido mejor que a mi. ¿No lo ves? Soy tan patético que vine a un burdel a buscar alguien que se te pareciera, necesitado de obnubilar mis sentidos para que así fuera.
Mas tu ¿crees que tu lo has hecho mejor? No, has acabado aquí ofreciéndote al mejor postor.
No quieres casarte conmigo mas entonces ¿que harás? Eres mía, si crees que voy a consentir que te quedes aquí es que no me conoces.

Mis ojos se tornaron ámbar, estaba molesto enfadado y para que mentir, la ira crecía en mi interior devorándolo todo a su paso.
Me alcé del lecho, ningún mueble quedaba en pie en esa habitación. Un puñetazo contra la pared basto para mostrar mi ira.
-Vamos Maia, vístete nos vamos de aquí y te juro que si reniegas, si alzas la voz mas de la cuenta matare a todo y todos los que se interpongan en mi camino, no olvides que no hay luz en mi interior y que haré lo que crea necesario para protegerte, aunque para ello me odies.


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Vie Mar 24, 2017 12:23 pm

El camino de luz y calidez, se iba tornando sombrío por momentos. Maia intentaba buscar una salida menos dolorosa para ambos. No podría soportar el simple hecho de dejarle marchar una vez más, fuese o no por su bien. Ahora que se había dado cuenta de lo que sentía por él…lucharía, aunque con ello… perdiese sus alas blancas.

Y los caminos separados, no terminaban en uno…si no se separaban en un sinfín de ellos ¿cuál tomar? Nada era fácil. Tras esas paredes, les esperaba una guerra eterna…de la que no estaban seguros saldrían vivos pero al menos, juntos. La esperanza, Maia jamás la perdía y sin embargo, la decepción, la desilusión y la desesperanza… pudo leerla en aquellos ojos oscuros como la noche, como si ya no hubiese solución para los dos.

El tiempo corría demasiado deprisa, se le escapaba de las manos, le inquietaba. El nerviosismo se hizo presente en su persona, temblaba de pura impotencia, miedo y desolación. Estaban condenados, lo estarían por toda la eternidad…por el simple hecho de enamorarse. Decían que el amor era algo maravilloso, único y que solo el amor verdadero ocurre una vez en la vida, los demás…son solo para olvidar. Y aún así, Maia sabía que por mucha magia empleada, mucho tiempo pasase o mil vidas viviese… no podría olvidarle nunca, ni esa noche en la que se lo había entregado todo, su cuerpo y su alma por entero.

-Aúkoc, espera… no tomemos decisiones a la ligera. Si nos casáramos ahora ¿qué cambiaría? Ya soy tuya… lo fui desde el primer segundo -las palabras se evaporaron, para él el casarse lo significaba todo pero para ella no, significaban más otras cosas más importantes -Cálmate ¿quieres? - murmuró en vano, el golpe en la pared le cortó la respiración durante unos segundos, sus ojos azules se entrecerraron… tenía miedo…más por lo que acababa de decirle.

-Odiarte…lo harías, terminarías haciendo una masacre por el simple hecho de… que te odie, te obedezca… no soy tu maldito ejército, Aúkoc ¿Tanto te afecta que no nos casemos ahora? nos vamos a condenar más… y… hablaré como desee, tú no tienes porqué darme órdenes -los nervios , sacaban ese lado con carácter del que él aún no había sido partícipe -Siempre vas a ser un demonio, en el instante en el que desvías la mirada de mi persona, dejas de tocarme… vuelves a ser ese asesino sin escrúpulos. Si quieres hacer tu masacre de siempre adelante. No voy a ir contigo. No así, tú no eres mi ángel negro… está ahí pero no eres tú y hasta que no regrese… no me moveré de aquí. Puedes matarme si quieres, es el camino más fácil…dejas de sentir -

Bajó la mirada un instante, sus lagrimas eran incapaces de contenerlas, no se movió…se esperaba lo peor, ella misma se había condenado .





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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Vie Mar 24, 2017 4:29 pm

“¿cálmate quieres?” No por supuesto que no quería calmarme ¿por que hacerlo? Ella me estaba condenando al infierno con sus palabras ¿donde quedaba ese lucharemos? Todo era mentira, juraba ser mía, mas ¿como? Para mi no era suficiente una palabra, quizás porque la traición de allí donde venia estaba a la orden del día.
Ella no se bien que quería, hablaba palabras vacías o quizás yo era capa de entenderlas en el estado de alteración en el que me encontraba.

Ojos ámbar presos de la luna ahora fijos en sus agua marinas ¿que la matara? No ,eso seria demasiado fácil, ella era mia y sentía si se había arrepentido de esas palabras tras habérmelas dicho, pues no saldría de aquí sin ella poco me importaba sembrar la muerte, la destrucción o el caos, ella era mi luz en este mundo de tinieblas y no pensaba dejarla escapar ni aunque me lo pidiera.

No quería casarse conmigo, de acuerdo, mas ¿que quería? Un mundo lleno de virtud, no, yo vivía en la oscuridad mas funesta, mi vida era la muerte y no la eterna vigilia de las almas perdidas.
-No eres mi ejercito, pero ¡que somos? -pregunté mirándola con la desesperación inscrita en mis ojos -no lo entiendes ¿que esperas de mi Maia? Soy un demonio y tienes razón si te vas me quedaré a oscuras, mas, tampoco es que tu luz te haya calentado en las frías noches de invierno.
Te estoy ofreciendo una vida, si, oscura, nunca tendrás paz a mi lado, mas ¿acaso quieres paz cuando puedes vivir conmigo aunque sea en guerra.

Negué con la cabeza poco me importaba sus respuestas hoy la hechicera abandonaría aquel lugar conmigo, le gustara o no, estábamos destinados a ser unos desde el mismo momento en el que me saco de aquellas aguas condenándome a la vida.
-haberme dejado morir, pues si pretender que me vaya sin ti ese es mi fin.

No podía contener la ira, mi pecho subía y bajaba desbocado, no había paz entre esa cuatro paredes nada mas que ella pero lejos de calmarme me azuzaba como el viento lo hace con el fuego ¿no se daba cuenta de que estaba ardiendo.
-Nos vamos -apunté sin ningún tipo de miramientos, no necesitaba su permiso y si lo necesitaba poco me importaba.

Me acerqué a ella y coloque mi hombro con brusquedad en la boca de su estomago tiré hacia arriba y enganche su culo con una de mis manos, con la otra desenvainé la espada, puede que no pensara ponérmelo fácil, puede que los de fuera tampoco ,pero eso solo lograría una cosa, desencadenar una batalla sin tregua, no saldría de esa habitación y menos del burdel sin esa mujer, así que..mas le valía portarse bien y dejarme hacer.

Sus lagrimas escurrían por sus mejillas, la baje un instante para enfrentar sus sollozos, me estaba volviendo loco.
-Maldita seas -gruñí acortando la distancia hasta que nuestros alientos entrechocaron como el agua y las rocas. Rocé mi nariz con al ajena, bruma que escapó de nuestros labios robándonos el aliento con cada palabra, con cada suspiro.
-Te necesito, ven conmigo -susurré torturando su boca con la cercanía de la mía -se que no soy un buen hombre, pero..por favor.


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Dom Abr 16, 2017 6:32 am

Llegaron a un punto en el que ya no había marcha atrás. Se habían amado desde el primer segundo y odiado al mismo tiempo por ser quienes eran, porque su naturaleza les impedían ser quiénes deseaban. El tiempo se había detenido en aquella habitación en la que segura hubiese perdido no solo la virtud, si no a ella misma. Él la salvó de condenarse al infierno, esta vez…él fue ese ángel de alas blancas que le había alejado de ese mal y condenado al infierno. ¿qué importaba si era el infierno? Cuando estaba a su lado, porque amarlo no era una condena. Le devolvió la vida cuando su cuerpo permanecía vivo pero no su alma, se había apagado y él prendió la llama, una que no podría apagarse jamás aunque quisiese.

-¿Qué somos? -repitió en un susurro, preguntándoselo en voz alta a ella misma - Somos lo que nunca podremos ser y hemos sido por una noche, un mísero instante. Somos todo para el otro, todo lo que para nadie seremos jamás. Porque significarás para mí lo que nadie nunca. ¿me preguntas que somos? Cuando no tendría fin en mi respuesta. porque sabes que ya nada volverá a ser como antes, ahora ya no. Nos condenamos en el primer instante en el que nos conocimos. Lo supimos en cuanto nos miramos, tocamos y sentimos las almas revolotear inquietas en nuestros cuerpos. ¿Qué somos, dices? Por más que intentemos evadirlo, evitarlo… volvemos a encontrarnos una y otra vez… en el mismo punto de partida. hizo una pausa… habló de ambos pero ahora quería hacerle ver lo que él era para ella.

-Aunque no lo creas, antes de que aparecieses mi luz se había apagado. La oscuridad acaparó todo mi ser, perdida…no sabía el camino, ni las almas que divagan aún en este mundo pudieron ayudarme. Me faltaba algo, mi esencia, mi todo… y el mar te trajo hacia mí como no solo el mejor de los presentes. Me negaba a aceptarlo pero ¿cómo negarme ahora? si no puedes verlo, no se cómo explicarlo de otra manera… no puedo hacerlo. .-tomó aire para soltarlo despacio, intentaba que la comprendiese… no se hiciese ideas equivocadas -Crees que no quiero estar contigo, realmente lo piensas cuando solo es contigo donde me siento a salvo, me olvido de todo lo demás y mi único pensamiento y deseo es amarte a cada segundo más si cabe. ¿Me preguntas qué somos? Yo soy tu oscuridad y tú mi luz… no al contrario ¿es que no puedes verlo? -estiró la mano buscando su mejilla, dejando apoyada la palma y acariciar su pómulo con dos de sus dedos, una suave y tierna caricia que volvió a erizarle la piel pero desencadenar la ira del licántropo.

Lagrimas de desesperanza e impotencia. Nunca podrían estar juntos aunque fuesen los dos únicos en la tierra. Por ello sus sollozos, que avivaban el llanto, uno completamente desesperado. Lloraba a pleno pulmón porque lo amaba, porque por más que intentase todo, se lo arrebatarían… porque él no le pertenecía, sí a otra. Esa mujer siempre permanecería en sus vidas para siempre. el beso le supo a principio y cuando se separó a adiós , lo buscó entre quejidos, un nuevo llanto que no cesaba aunque lo desease. Por primera vez, no encontraba salida… ni solución.

-No, no eres un buen hombre y quizás no lo seas nunca pero te amo tal como eres, no busco alguien diferente, te busco a ti… ¿por qué no puedes entenderlo? Cuando salgamos de aquí, no será fácil…a partir de ahora solo depende de nosotros luchar y yo no puedo sola ¿luchas conmigo? -sonrió, una sonrisa mezclada con lagrimas de cristal.





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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Dom Abr 16, 2017 4:03 pm

Ladeé la cabeza escuchando esa respuesta que lo decía todo con palabras demasiado complicadas para poder ser comprendidas por este necio que no pillaba los dobles sentidos, pues a veces me sabían a despedida y otras me daban aliento para seguir aferrando su mano cada día.
Guarde un estúpido silencio para que sus labios rozaran los míos mientras seguía hablando, al menos nadie podría robarme ese efímero instante en el que su aliento me pertenecía casi insuflando en mi de nuevo la vida.
-Debiste dejarme morir en el mar -susurré cerrando los ojos cansado con toda sinceridad.

Mi oscura mirada se perdió en esos ojos aguamarina, lo primero que había presenciado al despertar de casi mi final.
Mi vida sin ella en este mundo no tenia sentido, ella pese a creer lo contrario era mi luz, la única que me permitía ver entre tanto caos, le había pedido que confiara en mi, que tomara mi mano, es mas le había suplicado que eso se tradujera en un para siempre que nadie pudiera quebrar, mas ella no había aceptado separando así de nuevo nuestros sinos.

Dejé escapar el aire contra sus labios me costaba entender tantas paradojas quizás porque estaba completamente cabreado, mi aliento se perdió errático contra su boca.
Un beso que me supo a principio y a final y la mas cruda de las desesperaciones pasó frente a mis ojos cuando la vi hundida en un desolado llanto marchitar.

Quizás era tiempo del adiós, no tardé en darme cuenta de que hasta que me conoció quizás no era feliz mas se había acomodado a esa vida que portaba casi de forma autómata, quizás no conoció el amor, mas no lo necesitaba y de pronto irrumpí como una tormenta en el desierto, plagué de oscuridad su luz y eso la hizo desear lo desconocido, al guerrero que había tras el hombre, la bestia que la miraba con ojos ámbar cuando se enfadaba.

No le hacia ningún bien, mas mi egoísmo suplicaba que no la dejara ir, que fuere lo que fuere lo que pudiéramos tener, era mejor que nada ¿o no era así?
Aseguro lo que yo ya le había dicho, que no era un buen hombre, mas este mal hombre había rogado que tomara mi mano y que siguiera andando conmigo, no seria facil, mas ¿acaso estar en pie lo es?

Mi mano se extendió hasta aferrar la ajena, ladeé mi sonrisa y tiré de ella para orillar mas nuestros cuerpos, mis labios secaron sus mejillas, despacio, bebí cada lagrima de cristal, mi nariz acarició la ajena y de nuevo nuestros alientos se encontraron sedientos de mas besos.
-Lucharé, he luchado por muchas causas, unas justas otras no tanto, no me ha importado matar, quemar y saquear. Hoy lucharé por ti y por mi, por un nosotros, porque te quiero y puedo decirlo mas alto pero dudo que mas claro puedas sentirlo.

Mi lengua se paseo por sus labios pidiéndole permiso para arrebatarla ese cálido beso que pronto recibí, pues sus labios se entreabrieron permitiéndome paladear el sabor agridulce de lo nuestro.
-Maia, no necesito grandes cosas, solo a ti, arreglaré esa cabaña en la playa si es lo que te hace feliz, esperaré a que estés lista para ser algo mas para mi, pero no me dejes ir sin ti pues no imagino peor fin.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Jue Mayo 04, 2017 3:30 am

Quizás tenía razón. El mar debería habérselo entregado sin vida para haberle dado sepultura y haber sido y significado, otro cuerpo inerte encontrado. No fue así. Ninguno podía saber cuando ocurrió pero había surgido, sin más. miradas fundidas en uno, en silencio se dijeron demasiado, más de lo que sus labios dirían jamás. Un hecho de que ya, sus almas se habían unido para siempre y ahora, solo quedaba la lucha.

El tiempo apremiaba en contra de los dos. El ser descubiertos sería cuestión de cualquier momento. Maia intentaba mantener la calma, pensar con claridad pero no se le ocurría gran cosa. ¿Cómo luchar contra los demonios? almas oscuras y puras, ambas metidas en un mismo saco. Sus orbes azules, se perdieron en la ventana. La mañana los había pillado en aquella habitación donde se habían prometido demasiadas cosas, seguramente , ninguno podría cumplirlas. Solo fue una noche, una en la que se lo dieron todo y sería inolvidable. Una simple noche bastó para que sus almas pudiesen perderse en la otra, descansar del mundo de fuera en el que las cosas se las hacían demasiado difíciles.

Reloj de arena que apenas los dejaba respirar. Maia, dejó escapar un suspiro desesperado. Si huían juntos, estarían condenados de por vida. ¿Qué hacer cuando el amor y la locura se habían dado la mano? Él regresaría a su hogar, donde nunca debió haber abandonado. Ella se quedaría en aquella cabaña, tejiendo recuerdos , recordándolos una y otra vez… no olvidarlos jamás. Nunca le olvidaría, sabía que él no le pertenecería nunca como ambos deseaban. El mundo fuera era demasiado complicado, era un hecho.

Buscó su mirada, apenas sus labios rosados mostraron una breve sonrisa. Lo miraba y sentía morir por dentro, nunca sería suyo por mucho que ambos sintiesen por el otro. Los demonios se lo arrebatarían para devolverlo donde debió permanecer y no a su lado. No se rendía, solo se resignaba pues con aquella noche debía bastar aunque ya lo estuviese echando de menos, ¿cómo podía echarle en falta si estaba ante ella? intentando encajar las piezas en un rompe cabezas que ninguno era capaz de montar del todo y los dos, eran las piezas que faltaban.

Beso agridulce que le supo a poco y a demasiado. La despedida debía tener ese sabor. Apenas el beso comenzó con un roce, ojos abiertos admirando a su demonio. Caricia que se intensificó al juntar los labios, antes de eso, susurró algo que solo ella conocería y le mentiría a él en el caso de preguntar qué había dicho. Un beso lento, como el mecer de las olas, le confesó demasiado en ese beso infinito al que su mano se unió, acariciando su mejilla muy despacio y sin prisa.

-Tu sitio no está conmigo, Aúkoc. Está a su lado, sirviéndola, protegiéndola…yo solo soy un simple espejismo en tu vida. No, no debiste aparecer, ni yo salvarte pero apareciste y yo te devolví la vida. Estabas muerto incluso antes de caer al mar y lo sabes. y yo…perdido intentando encontrar el camino, uno que tú me mostraste. -apoyó su frente en la ajena, mirándole a los ojos y no ver demasiado sentido a nada, quería quedarse en esa habitación un poco más, atesorando ese instante…uno que seguro no volverá a repetirse -Cuando salgamos no podrás venir a mi cabaña, ni yo seguir tus pasos. Estás en Paris por una razón y no soy yo. Has olvidado tu misión, esa mujer no dejará que te desposes conmigo ni con nadie. ya estás casado con ella… le perteneces. Y sí, muero de celos porque ella puede dártelo todo y yo solo puedo darte esto. No puedo ofrecerte poder, no otro que el sentimiento verdadero, mostrarte otro lado de la vida que desconoces, pasión, locura y aventura pero no podría desvincularte de ella nunca. Ni tú tampoco. Solo te pido que te quedes, solo hoy. -y sobraron las palabras.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Lun Mayo 08, 2017 2:47 pm

Escuche todas y cada una de las palabras que escapaban de sus labios. Esa mujer era el día y la noche juntos y a mi me estaba trastornando.
Como si se debatiera entre el bien y el mal, alas negras, blancas o sin ellas cada vez decía una cosa y me hacia dudar de que realmente me quisiera.
Mi discurso no había cambiado un ápice, yo iba a luchar por ella. No se que parte no entendió de esa mujer del que era esclavo en cierto modo, pues mi relación con ella jamas implicó amor, ni pasión, solo era mi reina.
Cierto que era fría, sin escrúpulos y que no perdería uno de los alfiles del tablero, pero ¿dejar lo nuestro era todo cuanto se le ocurría hacer?
-¿Que no vuelva a buscarte? ¿que debería haber muerto en esas aguas? Quizás estés en lo cierto y largarme sea la opción mas lógica para solucionar este entuerto. Al parecer a ti te va mucho mejor que a mi. Dime Maia ¿a que viniste al burdel? Yo a buscar una mujer como tu para ebrio follarmela pensando que era tu cuerpo. Soy patético, mas no eres menos patética tu.
Me pides que me vaya, pero que me quede al mismo tiempo. ¿por que voy a pasar aquí una noche si mañana me despediré para siempre?

Me alcé del lecho abandonando sus cálidos brazos, ni un minuto mas me retendría en esa cámara, no si mañana tendría que olvidadla.
Busqué mis pantalones, colocandolos por las perneras, calcetines, botas y por ultimo deje caer sobre mi peco la camisola.
-Adiós Maia -fue la triste despedida de un día en el que nada entendía.
Si el burdel creía que era su sitio, allí la dejaría, yo le había ofrecido una vida, algo distinto, seriamos fugitivos o por ende lucharíamos contra nuestro propio sino, pero ella había elegido el camino fácil y no podía culparla por ello.

No era un buen hombre sus voces se lo gritaban, esperaba que esas voces calentaran aparte de su oído su corazón ,el lecho ya lo calentarían los mil babosos que harían cola en su habitación.
Gruñí rabioso porque me importaba, porque no me daba igual lo que le pasara y por un momento la idea de arrastrarla a la fuerza tomo mas relevancia.

Me orillé de nuevo a ella, a fin de cuentas ¿que hace el demonio cuando el infierno le quema?
Ladeé la sonrisa, ojos ámbar como la miel y un golpe seco en su rostro sirvió para que desmayada cayera en mis brazos.
Su elección era otra, peor ¿acaso el demonio obedece o le importa lo que sus victimas quieran hacer?

Caos, destrucción y un reguero de sangre marco mi salida del burdel, pobre del que se interpuso entre mi camino, la salida y esa habitación que ahora ardía consumiéndose bajo las llamas que yo mismo provoqué.

Cuando abrió los ojos estaba encadenada sobre el lecho de una habitación, mi mirada lobuna frente a ella en un sofá de piel negra, botella de ron en mano, nada era lo esperado mas ¿acaso me importaba el resultado?


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Vie Jun 02, 2017 11:45 am

No quería discutir más. Mente cansada, cuerpo aún perlado de sudor por lo que acababa de ocurrir. Esa noche le di mi virtud, lo más puro pero no parecía ser suficiente. El amor no nos daría de comer, no quería ser una fugitiva y sentir que estaba en peligro constantemente. Él no lo entendía pero yo más no podía hacer, solo le ofrecía amor pues no tenía nada más salvo mis poderes que no controlaba y mi belleza que solo trajo desgracia.

-Vine porque casi me muero de hambre y de frío ¿eso es para ti ser patética? No debiste cruzarte en tu camino anoche pero pasó y aquí estamos, discutiendo sin sentido. -guardé silencio, tenía la respuesta perfecta para su pregunta “ ¿por qué voy a pasar aquí una noche si mañana me despediré para siempre?”. tuve que morderme la lengua, tragar saliva para así tragarme las lagrimas -Porque al menos tendremos una noche. -no pude guardármelo, lo susurré con tal tristeza que mis parpados se cerraron al oírle decirme adiós.

Dolía, jamás sentí dolor parecido y recé mentalmente para caer fulminada y no despertarme jamás. Él estaba mejor sin mí y yo haría todo lo que fuese porque él encontrase su sitio sin tener que huir. Sonreí a su vista, podía parecer que quería que se despidiese de mí pero yo sentí otra cosa,…que lo salvaba. Y como si cumpliesen mis deseos silenciosos, todo se volvió negro como la misma noche.

No sé cuanto tiempo transcurrió hasta que pude abrir los ojos, me dolía la cabeza horrores y mascullé mil maldiciones por lo bajo al haberme despertado de nuevo. Fui a incorporarme pero no pude, estaba atada , lo intenté varias veces buscando al culpable con la mirada y le vi mirándome como si fuese su presa…y así era.

-Suéltame -se negaría o no me respondería , el demonio que era me miraba estupefacto, esperando más… no le di ese gusto, solo giré el rostro…dejándome hacer -Aúkoc, estás borracho -escupí las palabras, girando el rostro, ahora soy su prisionera - Debiste acabar con tu quebradero de cabeza, tu tortura… ¿por qué no me matas ya? Ya has conseguido llevarme al lecho, no me amas…solo me deseabas y lo sigues haciendo, te estás equivocando. Tú no puedes amar a nadie que no sea tu condición y a los tuyos. -bajé la mirada, no lo pensaba de verdad pero solo así conseguiría que se deshiciera de mí de una vez, acabase con todo.

-Yo no te amo. Te mentí -cruda mentira que escapó de mis labios…porque simplemente… quería salvarle.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Vie Jun 02, 2017 2:13 pm

Las horas pasaban mientras yo bebía de la botella contemplando dormir a mi ángel de alas blancas, nunca me perdonaría lo que había hecho pero dejarla en el maldito burdel era demasiado hasta para alguien tan oscuro como yo. Puede que no lo entendiera hasta ese momento, no tenia porque buscar luz, ni siquiera redención, no cuando podía poseerla siendo el demonio que ella siempre había imaginado, el que veía frente a esos ojos azul mar cada vez que me acercaba a tocarla, besarla o rozarla.

Me odiaría ¿y? Acaso no es lo que hacen las razas enfrentadas.
Mis buenas palabras, mis suplicas, mi llanto y pedirle que amara no había funcionado, nunca me sentí mas débil que entre sus brazos, había luchado en miles de gestas y siempre creí que Nessanie era la única capaz de arrancarme el corazón de cuajo, me equivoque el mayor peligro lo tenia enfrente, mi condena, mi cruz mi enemigo.

Limpiar mi alma no funciono, así que ahora dejara que mi oscuridad la envolviera y así despertó rugiendo porque era mi prisionera culpándome por estar borracho, algo que me hizo gracia, no porque no fuera cierto, si no todo lo contrario.
Alcé la botella para brindar por sus palabras, nunca fueron mas certeras que en ese momento, estaba ebrio, cegado por la rabia, por su abandono, pero que no culpara al alcohol de mis actos, pues era bien consciente de lo que hacia en cada momento.

Escupió mordaz todo su veneno, desconocía que entre las blancas alas portara tantos dardos para lanzar sobre un hombre que se había rendido ante ella sincerándose y a cambio solo había recibido desprecio.
Me eché a reír preso de una indiferencia que no sentía pero que si fingí. Si ella era capaz de atacar, mi contraataque no se quedaría atrás.
-Bueno teniendo en cuenta que vendías tu cuerpo por unas monedas -una a una las lancé sobre el lecho -he decidido comprarte entera ¿quien va a echar de menos una furcia mas o menos?

Deslicé su rubio cabello por la yema de mis dedos.
-Tienes razón, soy incapaz de amar, soy un monstruo al que debiste dejar morir en las gélidas aguas del mar, pero me salvaste y esa es tu condena, ahora seras el polvo que eche este guerrero cuando regrese de combatir junto a lo único que amo, los míos, mi manada, esos que no traicionan, que no fallan.

Me relamí los labios dándole la espalda di otro trago mientras me tambaleaba hacia la lumbre para echar mas maderos. Escuché que ya no me quería ¿acaso alguna vez lo hizo?
Muchas cicatrices surcaban mi cuerpo, mas ninguna tan profunda como ese “no te quiero”
De nuevo mi risa se fundió con el fuego, mi imagen sin duda en este momento era la de una bestia impasible, el juego de mascaras empezaba y a decir verdad era bueno en dar la peor cara.
-¿a alguien le importa si una furcia lo ama o no? Me conformo con que abras tus piernas, si no tranquila...te las abriré yo.


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Dom Jun 18, 2017 12:40 pm

Mi demonio se había abandonado a su suerte, la oscuridad le envolvió en su manto, dispuesta a arrebatármelo y ¿Acaso no contribuí a ello? el alcohol lo absorbió, sacaba de él su verdadero yo y he de admitir que me asusté, me aterraba pensar en la idea de … haberlo perdido. Era tarde, me estaba pagando con monedas que no necesitaba. Aparté la mirada un instante, si no llevaba mi papel hasta el final no me creería así que tomé una a una las monedas y las guardé en uno de los bolsillos de mi vestido, en completo silencio.

-Pensaba que desvirgar valía más pero con esto vale, supongo que ya no me debes nada ni yo a ti -escupí las palabras , el veneno me corroía poco a poco por el alma. Me estaba condenando para que no sufriésemos más pero nada era suficiente, él no parecía el mismo hombre que aseguraba me amase, estaría dispuesto a hacer cualquier cosa por mí y ahora, me había convertido en su rehén, en su esclava… la persona que seguramente odiase más que a nada ni a nadie en el mundo.

Giré el rostro al tocarme el pelo, ese no era mi demonio, no lo reconocía… ante mí otro hombre diferente con su mismo cuerpo. Su frialdad me dejaba sin palabras pero mi gesto no cambió en ningún momento, seguía impasible como si mi mentira fuese la mayor de las verdades. Me eché a reír, risa que no era esa cantarina ni llena de vida, una cargada de malicia y desprecio, lo miraba como si lo nuestro jamás hubiese ocurrido.

-Si no te dejé morir fue por una sola razón, sabía que podría hacer contigo lo que me diese la gana y justo fue así. ¿Vas a violarme? Ya lo has hecho, solo pensar…imaginar que tu esencia sigue dentro de mí… me dan arcadas -incluso chasqueé la lengua, volví a reírme, me esperaba lo peor… lo seguía despreciando cuando por dentro me estaba matando cada palabra. bajé un instante la mirada, apretando los labios y tragarme las lagrimas, mis sollozos…

-¿Qué se siente? -lo dije en voz alta, con cierto tono divertido en mi voz -Saber que una insignificante chica te ha vuelto loco… te ha robado la razón y ha hecho contigo lo que ha querido - mi cuerpo se dejó caer en la cama, aún atada, arqueando la espalda, provocándola y sonreír de lo más divertida… lo miré fijamente , mordiéndome los labios, lo volvía a provocar , mi papel estaba saliendo a la perfección.

-Te gustaría matarme pero no puedes…esa es tu condena. Me tendrás a tu merced pero jamás podrás tener lo que creías de mí… ¿amor? Los demonios no se enamoran… ¿quién de los dos es el demonio?¿Tú o yo? Oh al final … serás tú el angelito… -me reí a carcajada limpia, no me importaban las consecuencias pues… ya le había perdido para siempre… ahora solo quedaba que acabase con aquella tortura. Él estaba mejor sin mí, siendo quién era y no ser débil, vulnerabe…



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Lun Jun 19, 2017 2:05 am

Me eche a reír frente al fuego, tenia razón en todo, me había aniquilado. Poseía mi corazón y no parecía dispuesta ni de lejos a devolvérmelo en ningún momento.
Yo lejos de ser un lobo era su perro fiel y ese y no otro era el motivo por el que me había salvado.
Me haba hechizado con sus artes oscuras, si no ..¿que otra razón podía haber?

Gruñí con los ojos ámbar, preso de la rabia, afirmaba que podía violarla, que su cuerpo podía pertenecerme al tenerla presa, pero que su corazón jamas seria mio pues me odiaba, es mas, le daba nauseas.
Tensé el gesto, cada vez mas irascible por sus palabras, cada vez mas dolido por su desprecio y por la sarta de mentiras que en el burdel me había hecho creer.
¿Que me amaba? Nadie ama a un ángel negro y eso yo lo sabia muy bien.

No llevaba bastante alcohol en sangre para soportar todo aquello, el ángel blanco luchaba en una encarnizada batalla, sin armas, sin escudos y aun así, ganaba cada asalto con solo mover sus labios.
Regresé al mismo lecho donde encadenada había recogido las monedas.
Ladeé mi sonrisa alzándola del mentón hasta que quedó de rodillas sobre el colchón, mi aliento impactó furibundo en su boca.
-Ves acostumbrándote a tener mi semilla dentro pues voy a tomarte día y noche hasta que me canse de hacerlo.

Sus ojos centelleaban, mis ámbar la retaban. Parecia buscarme, provocarme, querer reducir aquello a la nada y yo estaba dispuesto a incinerarnos con el acto que hiciera falta.
Necesitaba odiarme, le daría motivos mas que suficientes.
La giré con brusquedad, alcé su falda sin pensar en nada mas, mi mano amortiguo contra su feminidad, rozándola, frotándola con la yema de mis dedos hasta sentir su humedad.
-Para darte arcadas estas muy mojada -la instigué con mis palabras a gruñir, a maldecir.

Bajé mi pantalón lo justo para liberar mi acero, pasé el glande por su abertura sin pensarlo, la escuche gemir de placer, aunque se mordía los labios para que ni un solo sonido escapara de ellos.
-¿quieres que entre? -pregunté enredando las palabras -no te doy asco, te gusta lo que te hago sentir, te gusta sentir como me muevo dentro de ti, por eso abres las piernas.

Me eche a reír contra su espalda, mi aliento se perdía en su cuello mientras seguía deslizando mi hombría por la trinchera sin dejar de acariciarnos.
-Pídemelo -rugí - pídeme que arrase con lo poco que nos queda. Eres mi maldición, me has condenado y yo te hundiere en el abismo mas oscuro porque ángeles y demonios nunca podrán estar unidos.


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