Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Caminando entre las sombras [privado]

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Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Sáb Ene 14, 2017 1:56 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Desde aquella mañana fría, había pasado demasiado tiempo. Suficiente para que todo volviese a su lugar. No habría restos del ángel en ninguna parte de su ser, la habría olvidado, como otra de las personas que te cruzas por la calle, de casualidad . ¿Ella? aceptó el simple hecho de que jamás podría salvar un alma oscura, a él. La conexión de las miradas, cómo sus pieles se erizaban al contacto del otro, voces que se mezclaban creando una sola sinfonía, necesidad de tener cerca al otro…todo eso, magia. Una magia que ella había disuelto con palabras, ritual con consecuencia de una víctima mortal.

Al menos, lo devolvió a las sombras, como debía ser. Escuchó a sus almas perdidas, unas que cuando regresó esa mañana a la cabaña, la consolaron y aliviaron aquel peso que cargaba su alma. Si había hecho lo que debía ¿por qué se sintió de aquella forma como si su alma ya no estuviese con ella? él se la había llevado, la condenó a no poder olvidar, a revivir todo , soñar con algo imposible, juntos… podía olerle, sentirle en los sueños. Sus almas la despertaban, no deseaban que Maia sufriese más de lo debido, dejar marchar al demonio había supuesto condenar una parte de ella a las sombras.

Sus poderes parecían haberse estancado, como ella en aquella calle. Se quedó sin alimento, sustento para comer. El fuego parecía haberse ido con el alma del licántropo, el frío la había absorbido por completo. No tenía nada y debía buscarse la vida. ¿De qué forma? De una que ni pensó y aún así… no le quedaba más. Solo un alma condenada a vivir en la lejanía, maldita belleza, malditos recuerdos que no la dejaban dormir tan siquiera, él se incrustaba en cada uno de ellos.

Vagó por el bosque, hasta adentrarse entre las calles de Paris. Apenas podía tener los ojos abiertos, nevaba y los copos se anidaban en sus pestañas. Un destino clave, no era otro que el burdel. Allí muchas chicas empezaban una nueva vida, tenían un alojamiento, comida y un techo donde refugiarse. Desesperación por no encontrar salida, más perdida que nunca pues no recordaba ni tan siquiera el camino a casa. El hambre ocupaba el primer puesto, ya no sentía frío aunque sus labios, esos rosados tan hermosos como corales de mar… ahora tuviesen un tono morado. Había decaído durante todo este tiempo, no sentía ni fuerzas y lo agradeció porque así, no se acordaría de quien la tomase…por primera vez.

No fue fácil, la dueña del local al verla, casi la echa a la calle. Llamó tantas veces que molestaba a los clientes por eso terminó dejándola pasar, creía que era una vagabunda más pero en cuanto la joven apartó la capucha, sus rasgos la dejaron sin palabras. Era tan hermosa aunque estuviese demacrada.

-Un baño caliente y darle comer, empezarás esta noche, querida… eres especial. Eres tan bonita y frágil, pagarán mucho por ti -Maia desvió la mirada asintiendo, aceptaba ¿acaso tenía donde ir? Se dejó llevar por una de las chicas, la cual le brindó aquel baño caliente que necesitaba, ropa limpia y un buen plato que llevarse a la boca, esa noche iba a ser el primer día de su nueva vida.

Apenas con un simple camisón blanco, destacaba por encima de todas las jóvenes del lugar. Esperaban sacar buen partido de esa noche fría en donde muchos hombres esperaban refugiarse entre las piernas de una dama y beber hasta caer rendidos. Maia se abrazó a sí misma, en la habitación asignada… la puerta se abrió y ella, deseó que aquella tarde…el demonio la hubiese matado con sus propias manos, pues qué mejor dulce condena que esa. E volvió a acordar de él y por primera vez, una lagrima de desesperanza cayó por sus mejillas.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Lun Oct 30, 2017 12:31 pm

-No te lo estoy pidiendo, lo deseo más que nada ahora mismo. -ojos repletos de ilusión, sus orbes azules centelleaban mientras le observaba, perdiendo los dedos en su cabello, disfrutando la sensación de felicidad plena. Se tuvieron que encontrar por una razón y la pudo ver en sus ojos oscuros, nadie le había mirado jamás de esa forma...como si fuese el tesoro más preciado, esa sirena de la que tanto hacía mención, su reina del mar.

Le atrajo hacia sí por la nuca, riendo sobre su boca, rozando su nariz con la ajena y aspirar su olor salvaje. Terminó con la mejilla apoyada en su hombro, mirándole desde esa posición y sentirse tan dichosa, enamorada...debía ser eso el amor. Sentía flotar, como si solo ellos fuesen uno solo. Dedos entrelazados, impedían que se alejasen del otro, aunque solo fuera un mísero centímetro... Maia lo atraía hacia sí para impactar contra su boca, besos furtivos, dulces, pícaros con algún que otro mordisco...sonrisa amplia y sincera.

Un equilibrio entre el bien y el mal. El ángel negro y la sirena, envueltos en un abrazo infinito. Sus mismas alas haciendo escudo para que nadie dañase al otro. Maia había encontrado su hogar en él, en su cuerpo y alma, se la estaba entregando en silencio con promesas silenciosas que las escribían las miradas y caricias. Lo amaba, era un hecho, un amor sincero y puro que quiso disfrazar con odio para que los suyos no lo juzgasen, no se lo arrebatasen de su lado.

-En el mar, dónde te encontré. Nuestro hogar, pintado de libertad, brisa marina nuestro abrazo, nuestros cuerpos el hogar...ya no necesitamos más, como si vivimos bajo un árbol para siempre ¿qué me importa? Solo, solo quiero estar contigo. -buscó su mirada, enredó los brazos en su cintura, dulce jaula de condena que esperaba él aceptase y juntos cerrar la llave, dedicarse el resto de sus vidas no solo a proteger al otro, a amarse como nadie hasta ahora los había amado a ninguno.

-La riqueza carece de sentido cuando solo te necesito a ti, sin un traje caro, desnudo si lo prefieres... pues así te tomaré en cuanto me prometas que me amarás para siempre. Mi ángel negro, me condenaste... a el peor de los pecados para tu gente, amarte de manera sincera. Ver la luz, sentirme tuya -se impulsó para que la tomase en los brazos, enredando las piernas en su cintura, riendo de pura felicidad porque por fin sería suya -Una corona de flores blancas, tu voz aterciopelada con la promesa... una que estoy dispuesta a hacerte.-tomó su rostro entre sus manos, mirándole a los ojos -Mañana al atardecer, déjame ir al mercado, las mejores flores blancas para adornar nuestra bendición, déjame amarte para siempre, mi Aúkoc -la voz dulce de su ángel, no podía prometerle algo mejor que amarle, respetarle, estar a su lado pasase lo que pasase.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Lun Oct 30, 2017 1:12 pm

Mi felicidad se reflejaba en el rostro, mis ámbar centelleaban ante sus dos mares profundos que me observaban mientras sus dedos se deslizaban por mis mejillas acunandome con las palmas.
Su boca ansiosa acortó la distancia, mis labios entreabiertos la esperaron y el choque de lenguas por una vez me llevó al cielo.

Mi ángel de alas blancas esta vez envolvía mi cuerpo, su dulzura, el modo en el que su piel se erizaba en contacto con la mía lograba arrancarme gruñidos plagados de deseo y de algo mas que eso.
La amaba, ya no era un secreto, lo hice desde que abrí mis ojos en esas frías aguas, era un hechizo, verla me convirtió en su mas humilde súbdito.

La abracé, mis manos se perdieron en su piel y nuestras bocas colisionaron pausadas, saboreando un beso clamo que hablaba sin palabras.
-¿Me prefieres desnudo? -bromeé guiñándole un ojo mientras ella me daba un manotazo en el pecho por la broma que le gastaba ahora mismo -yo también te prefiero desnuda, pero ante los ojos del resto te pondré un burka -bromeé de nuevo llevándome otro manotazo que nos hizo reír a los dos mientras caíamos sobre el lecho enredados en una sucesión de besos.

El bosque iba a convertirse en el testigo del amor entre un lobo y una bruja, dos ángeles con auras y alas de distinto color.
No iba a ser fácil, pero eso no me importaba, casarnos era lo primero y una vez nuestra unión fuera bendecida por sus dioses y los míos nada podría osar separarnos.
Había pensado comprar unos pasajes, huir de París con ella y empezar una vida lejos de mi señora.
El desacato era pagado con la muerte, pero..primero tenia que dar conmigo y estaba demasiado ocupada buscando al príncipe como para reparar en mi.
-Compra las flores y te haré mía ante los dioses. Quiero que empecemos de cero lejos de este lugar, quiero establecerme contigo en algún sitio donde pueda ganarme la vida y mantenerte.
Se felices, tener nuestros hijos y envejecer juntos.
No soy un hombre fácil, no siempre estaré a buenas y sabes que hay mucha oscuridad en mi, pero si me aceptas..quiero intentar algo distinto a la guerra.


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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Maia Moreau el Mar Nov 21, 2017 10:03 am

Empezar de cero, una nueva vida en la que sólo importaba él y ella. Los ángeles de distintos bandos, dos almas que se habían encontrado. Él era todo lo que no imaginó tener jamás, alguien que la protegía, la amase y respetase. Aúkoc, el demonio que le había condenado pero una condena que aceptaría, aceptaba su condena si con ello él no se marchara nunca. Aún le parecía un sueño que quisieran lo mismo.

-Te prefiero desnudo a que lleves esa ropa andrajosa, eso sí que es cierto -rió, iría al mercado y se haría con tela para adecentar al menos su vestuario. Los dedos de la joven se pasearon por su rostro, era tan hermoso como una estrella y lucía como tal, con más fervor cuando se encontraba a su lado. La oscuridad perseguía a todas las almas, todos teníamos ese pequeño trozo de oscuridad incrustado en nuestra alma.

Cerró con fuerza los ojos, feliz de tenerle sobre ella colmándola de besos. Cuando le pidió que comprase las flores, una sonrisa se dibujó en sus labios. No necesitaba más que flores blancas en el pelo, sus manos unidas y una promesa de amor eterno. Se le quedó mirando fijamente, oyendo cada una de sus palabras, él sin quererlo...estaba comenzando a hacerle una promesa. Se sonrojó ligeramente, aún no podía creer que tuviese tanta suerte.

-¿Y qué es , amor? -susurró muy cerca de sus labios, incorporándose en la cama, sonriendo ampliamente...feliz y pletórica. Cualquier lugar era un buen hogar...de su mano. -Yo, te prometo tomar tu mano para guiar tu camino, alejarte de la oscuridad solo si me prometes que harás lo mismo. No soy un ángel, recuerda que soy un ser con poderes y la oscuridad también está en el filo de la navaja. Recuerda, mi amor que eres mi corazón, mi vida y la razón de mi existencia... no podría estar en mejores brazos que los tuyos -se subió a horcajadas sobre él, una promesa que cumpliría... no, no iba abandonarle jamás ¿cómo hacerlo? Ahora él era su alma, sin él tan sólo sería un cuerpo sin vida.

-Y para que no lo olvides...-en su pecho, una concha blanca como la nieve con una pequeña perla. Fue un regalo que le hizo el mar, lo desató para tendérselo y él lo sostuviese, paseó la mano por encima de dicha concha susurrando unas palabras -No importa dónde esté, esto, te llevará a mí -una prueba de confianza, ni ella misma podía deshacer lo que acababa de crear.

-Volveré al atardecer y seré tuya -sonrió besando su boca fugazmente, cuanto antes fuese antes volvería. Entre risas abandonó la pequeña cabaña, apenas un par de kilómetros hasta que llegó a pie a París. Era de esperar, brillaba de por sí pero no podía evitar ocultar cómo su alma brillaba... ser débil para ser el blanco perfecto de aquellos, que en todos estos años la habían buscado. Su luz era tan cegadora..como la belleza de aquellas flores blancas que captaron toda su atención.

Alguien la observaba entre las sombras, ahora no había duda de que era ella, aquel alma pura...tan pura que volverla oscura desataría el caos mas absoluto. La alegría de la joven, sería la de aquel desconocido quien la siguió del mercado entre la maleza, no la dejó alejarse... la atrapó, utilizando un conjuro en el que sus sentidos quedaban anulados. flores blancas caidas en la hierba... ni rastro de Maia.



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Re: Caminando entre las sombras [privado]

Mensaje por Aúkoc el Miér Nov 22, 2017 6:49 am

Nos besamos, nuestras pieles se servían de abrigo, el amor no sabia bien lo que era y responder a esa pregunta aun me costaba en exceso, pero si esto no era justo eso, amor, juro por el Olimpo que se parecía demasiado.

Entre risas y con la promesa de que volvería se vistió para acudir al mercado, comprar flores blancas y todo lo necesario para que siguiéramos el proyecto de una boda y poder poner rumbo hacia otra ciudad, dejar atrás París y empezar de nuevo juntos, una vida en el que oscuridad y luz pudieran comulgar.

Tumbado boca abajo sobre el lecho, bostecé, apenas había dormido y la verdad es que en cuanto cerró la puerta Morfeo abrazó mis sueños.
No se las horas que pasé allí tumbado, solo que cuando abrí los ojos la noche se había adueñado del día y ella no había vuelto a casa conmigo.

Me alcé sobresaltado de la cama, no captaba su esencia, no entendía que podía haberla llevado a estar tanto tiempo fuera de casa, pro nervioso me coloqué la ropa y salí de la cabaña dispuesto a dar con ella.
Era un gran rastreador, no dejaría que nada le sucediera, así que sobre mi espectro emprendí camino hacia el centro de Piras, el mercado debía haber cerrado hacia horas pero esperaba encontrar allí alguna prueba que me guiara hasta ella.

Cuando llegué al mercado las carpas estaban cerradas, ni rastro de ella, me acerqué a uno de los hombres que recogía las mercancías para meterlas e un carro, la parecer se llevaba todo al mercado que abrirían en las afueras con las primeras luces del alba.
Le pregunte al anciano de nariz aguileña por una chica joven de pelo dorado y ojos azules.

El hombre dijo que le pareció ver alguien así, pero que había mucha gente y que no sabia bien, que fuera a la policía, en ocasiones las doncellas se pierden, se despistan y que quizás ellos podrían dar con su paradero.
Me largué de allí, pensaba dar con ella, recordé la concha, como demonios se usaba, según ella me llevaría con ella, pero ¿como?




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