Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

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Mensaje por Aveline Blackmore el Miér Feb 08, 2017 5:15 pm

El rescate de Stein fue bastante accidentado. Cuando Xaryne y Elora le pidieron que fuera con ellas, no lo dudó, hacía días que no veía a Stein y la Inquisición ya les había fastidiado bastante con el asunto de Assur Black, así que no podía permitir que le sucediese algo al protegido de Cirilla.

Lo que encontraron bajo la Catedral fue toda una sorpresa, el cura aquel tirando de Stein, liberándolo de la tortura y la inminente muerte, los inquisidores pisándoles los talones, la bruja conjurando sombras que fueron de lo más útiles, y luego Xaryne y ella impartiendo misericordia como La Parca y La Muerte Negra, implacables y letales.

Llevaron al brujo a una pequeña iglesia donde el cura y una monja prometieron cuidarlo. Allí levantaría pocas sospechas, a casa de la bruja no podía ir, porque sería el primer lugar donde mirarían. La iglesia no era segura. Lo habló con Axel y estuvo de acuerdo en trasladarlo a su casa. La sede tampoco sería segura, así que lo fueron a buscar la noche del tercer día y se lo llevaron a la mansión Blackmore. Mansión era un término exagerado, era una buena casa de dos plantas y desván. En la superior tenían las habitaciones, apenas una decena; y en al inferior el salón, el despacho, la biblioteca, el saloncito de té y las cocinas.

El hechicero estaba agotado, los religiosos lo habían cuidado bien, habían limpiado sus heridas y vendado, pero su energía se había desvanecido, necesitaba guardar reposo. La criada de Aveline, que se llamaba Typhaine, tenía órdenes de pasar cada hora a ver cómo estaba y si los vendajes supuraban, limpiarlos; pero a esa hora la mujer se había marchado a llevar unos vestidos de la señorita al tinte.

Aveline descansaba la vista un rato, pellizcándose el puente de la nariz, inclinada sobre un libro de partituras sentada en un sillón tapizado de rojo, al lado de la ventana, haciéndole compañía al alemán aunque seguía inconsciente.


Última edición por Aveline Blackmore el Vie Feb 24, 2017 11:55 am, editado 1 vez






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Miér Feb 08, 2017 6:24 pm

Las brumas de la inconsciencia lanzaban mi mente de un lugar a otro. En mi cabeza se cruzaban recuerdos, ojos azules que me miraban, las mazmorras de la Inquisición, el burdel, la huida, la muerte de...
Abrí los ojos de golpe y jadeé en busca de aire. La cabeza me martilleaba y no reconocía aquella habitación. ¿Dónde me encontraba? Lo último que recordaba era haber fundido la puerta de aquella mazmorra... ¿Entonces habíamos conseguido salir? Hice una revisión de mi estado. Podía mover todos los músculos y no me faltaban extremidades, por lo que al menos seguía entero.

Me encontraba en una habitación lujosa, parecía una mansión o una casa grande por la altura a la que se encontraba el techo, algo más elevado que los de las casas humildes. Seguía notándome muy débil, lo que me cabreó. Pero seguía vivo.
No acababa de saber si esto era un sueño o no, porque la aventura de la mazmorra había sido cuanto menos, subrrealista; pero lo que sí sabía era que tenía que volver a mi habitación del Golden Cat cuanto antes.

Intenté moverme, pero un dolor extremo en todo el cuerpo me hizo apretar los dientes. Estaba jodido. Fue entonces cuuando me di cuenta de que alguien me observaba. Sonreí de lado al reconocerla y comprender la situación. Me apoyé con una mueca en un codo, incorporándome un poco para mirarla y hablé con voz ronca:
- Hola Faith, ¿No nos hemos acostado y ya me has traído a tu casa, o lo hemos hecho y no lo recuerdo? Qué falta de decoro el aprovecharse de un inconsciente...


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Jue Feb 09, 2017 4:40 pm

La inglesa levantó las cabeza cuando lo escuchó hablar, y cómo no, era para decir sandeces. Estaba claro que mala hierba nunca muere. Esbozó una sonrisa de lado, cerró el libro y lo dejó en la mesilla levantándose. Estaba en casa, así que no necesitaba ir vestida como una Lady ni como La Parca, llevaba un pantalón ancho de gasa de corte oriental, ceñido a los tobillos y cintura, con una camisola por encima, todo de color azul pálido. Se sentó en el borde de la cama, al lado del brujo y sin pedir permiso, le puso la mano sobre la frente.

hmmm… no hay fiebre…y estás diciendo gilipolleces. Eso significa que ya estás mejor y que vivirás.— inspeccionó uno de los vendajes para ver si había infección, pero estaba bastante bien.— Si nos hubiéramos acostado…créeme: Lo recordarías.

Agarró un paño limpio que había sobre otra mesilla y lo humedeció un poco para limpiarle el sudor que tenía sobre la frente, y no le dio opción, no eran movimientos suaves, lo agarraba como quien está bañando a un perro, por si acaso. Al levantarle el brazo vio una marca sobre la axila, una que sabía de sobra lo que significaba. Bajó el brazo como si no lo hubiera visto y no hizo ningun comentario.

¿tienes hambre? puedo bajar a la cocina a por algo, seguramente Typhaine haya preparado la sopa que le dije. Intenta no moverte mucho, hemos cosido algunas de tus heridas y a mi no se me da bien hacer zurcidos, así que si aguantas esa sutura, mejor.

Terminó de pasarle el paño, solo le quedaba la cara, aquí sí que aflojó la marcha y lo hizo despacio, tenía la ceja partida y el labio inferior también abierto. El labio. Ese labio que solía torcerse en una mueca irónica, y que cuando estaba relajado era tan ... mordisqueable. Se sacó el fugaz pensamiento de la cabeza. Carraspeó y devolvió el paño al sitio.

Hasta que no estés restablecido, no te dejaré irte, y nada de truquitos mentales, esta vez es por tu propio bien.






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Jue Feb 09, 2017 5:17 pm

Mentiría si dijera que no me alivié al reconocer a Aveline. Aún seguía sin tener muy claro cómo ni por qué me entregué por Elora, pero si algo sabía era que en ese momento me hallaba en calma, débil pero con la sensación de que todo empezaba, poco a poco, a tener sentido en la caída libre que siempre había sido mi vida. Reí un poco ante el comentario de Faith sobre si nos habíamos acostado, gesto que me provocó una punzada de dolor con su consiguiente mueca.

Aveline sonrió y cuando se metió con mi discurso me puso la mano en la frente, gesto que hubiera creído imposible si me lo hubieran contado, teniendo en cuenta que nuestras pocas conversaciones habían desembocado en batallas campales, tanto dialécticas como físicas. Entonces, la cazadora siguió sorprendiéndome.
Aveline comenzó a pasarme un paño húmedo por el cuerpo con poco tacto, quitándome el sudor como si estuviera bañando a un animal.
Fruncí el ceño y rezongué un poco:
- Oye oye, que no soy un perro, un poco de cuidado con un pobre enfermo... - fue entonces cuando me levantó el brazo, pero no pude bajarlo a tiempo.

Fue apenas un respingo, prácticamente imperceptible para el ojo humano. Su cara siguió lavándome con parsimonia, sin mostrar ninguna emoción diferente, pero fue ese medio segundo de más en el que se detuvieron sus ojos donde me di cuenta de que se había fijado. Un poco por encima de la axila tenía una pequeña marca.
Una marca grabado a fuego, que ahora no era más que una mínima cicatriz de forma extraña y que, por sí sola, no hubiera supuesto nada. Pero Aveline frecuentaba burdeles... y había reconocido sin duda esa marca, que me nombraría para siempre por lo que una vez fui: Un prostituto.

Acabó de lavarme la cara y mi gesto no cambió. Sólo mis ojos, que eran de color zafiro al verla, se habían, inconscientemente, clareado hasta alcanzar el tono gélido que me caracterizaba. Entonces me dijo que no intentara ningún truco y que me quedaría allí hasta que me recuperara. Respiré hondo y la miré fijamente.
- ¿No te lo hubieras imaginado, eh? - la amargura de mi mirada le dejó claro con una aplastante intensidad que no intentara dar rodeos, ya que ambos sabíamos perfectamente a lo que me refería.


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Jue Feb 09, 2017 5:34 pm

Vale, Stein la había cazado, era mentalista, seguramente se habría dado cuenta de algun pequeño detalle o movimiento que para cualquier otro mortal habría pasado imperceptiblemente.

Se detuvo un segundo manteniéndole la mirada, era fascinante cómo podían cambiar de color los ojos de los Ackerman. Siempre había pensado que su extraño color verdeazulado, y el de Axel que era marron-verdoso, eran de lo más raro, pero al conocer a los hermanos alemanes el premio a la mirada más enigmática se la llevaban ellos de calle.

Recompuso el gesto y se levantó con elegancia felina. Su sonrisa se estiró un poco por la comisura derecha.

lo que no me hubiera imaginado nunca es que de verdad pensaras que nos habíamos acostado sin recordarlo. Si eso llega a pasar, es sinónimo de que el mundo se está acabando.

Le quitó hierro al asunto y se dirigió a la puerta, rumbo a la cocina, ya que él no le había dicho nada sobre si quería comer algo o no. Se giró un instante antes de salir, mirándolo fijamente. Su tono esta vez no tuvo ningun disfraz de ironía, ni sarcasmo, sencillamente las siguientes palabras le salieron de algun lugar donde el ácido no alcanzaba a corromperlas.

me alegro de haberlo visto. Ahora entiendo de dónde sale tu oscuridad y ... todavía tienes salvación.— le regaló media sonrisa sincera y bajó a por algo para recuperar las fuerzas. Regresó a los quince minutos con una bandeja bien surtida y la dejó sobre la cómoda.

¿quieres levantarte o te la llevo?






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Dom Feb 19, 2017 4:12 pm

Me quedé mirando a la rubia con gesto serio, nunca había hablado de mi vida anterior con nadie. De hecho, por regla general nunca confiaba en nadie, había aprendido por las malas que incluso las personas más cercanas podían apuñalarte por la espalda sin miramientos. Por eso prefería apuñalarlos yo antes de que pudieran siquiera pensarlo, pero de frente y sin remordimientos.

Escuché sus palabras, que por alguna razón que desconocía sonaron distintas a su tono habitual, entre ácido e irónico y con una mezcla sarcástica que ponía a prueba mi ingenio. Ese tipo de conversaciones se me daban bien, mi cerebro estaba entrenado para responder con rapidez y una burlona ironía a la mayoría de cuestiones que me plantearan. Así me había acostumbrado a hacer las cosas y no sabía actuar de otra forma que no fuera bajo la máscara que yo mismo había forjado, impulsado por el odio irracional hacia aquel hombre que nos destrozó. Ni siquiera lo hacía por mí, sino por ella...

Aveline bajó a las cocinas a por algo y me esforcé en levantarme, apretando la mandíbula por el dolor y la rabia. Rabia por la confusión que sentía en aquellos momentos, yo que siempre lo había tenido todo tan claro. Rabia porque aquella cazadora tan intrigante hubiera descubierto uno de mis mayores secretos con tanta facilidad y yo no había sido capaz de evitarlo. Y rabia porque sus palabras me habían calado hondo, por anhelar con tanta fuerza aquella salvación que prometían. Tragué saliva meneando la cabeza para apartar esos pensamientos de mí, provocándome un doloroso pinchazo en las sienes por el gesto.

Me arrastré, más que caminé, hasta el baño y me aseé un poco, saliendo justo cuando regresaba la inglesa. Estaba hecho un asco, todo magullado y malherido, sin una pizca de la energía y el poder que orgulloso alzaba el muro de hielo que solía imponer entre mí y el resto del mundo. Me erguí en mi altura con una mueca y caminé, frunciendo el ceño cuando me preguntó si me llevaba el desayuno a la cama. Mi voz sono áspera cuando dije:
- Estoy herido, pero no inválido.
Mi humor se había ensombrecido notablemente, tanto que cuando me dio un ligero mareo y me tambaleé al pasar al lado de la cazadora. Tuve que agarrarme a la cómoda, quedándome a milímetros de su rostro y casi notando su aliento.
La sonrisa torcida no llegó a mis ojos glaciales cuando susurré mirándole:
- No todos merecemos la salvación. Por eso se creó el Infierno.
Seguí como si nada pasara y me obligué a calmarme un poco cuando me senté con dificultad y miré el desayuno. La verdad es que me encontraba hambriento. Observé a la cazadora y le dirigí una fingida mirada de asombro.
- ¿Aveline Blackmore trayéndole el desayuno a un brujo? ¿Tienes acaso una hermana gemela que yo no conozca? Oh, será entonces que está envenenado...- le dirigí una mirada burlona pero mi humor mejoró ligeramente, reflejándose en mis ojos la gratitud con un ligero azul marino. - ¿No será que te estás enamorando de mí, Faith?


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Dom Feb 19, 2017 4:41 pm

Aveline puso los ojos en blanco al escucharlo, chasqueando la lengua.

- Claro que se que no hay salvación para los pecadores y que algunos nos merecemos la pena eterna, por eso te han mandado a mi vida, en el infierno no te quieren, eres demasiado cansino y al parecer eres mi oportunidad para redimirme.

Stein se había levantado y estaba debilucho, así que lo sostuvo cuando se tambaleó, y le ayudó a sentarse para tomar el desayuno mientras ella se sentaba en una silla cercana hoja do el libreto de partituras sin hacer caso realmente, solo por parecer ocupada mientras lo vigilaba, porque estaba muy maltrecho.

- el veneno es para los cobardes, espero que te pongas bien pronto para que pueda sacudirte como el saco inútil de huesos que eres.

Le robó una pequeña tartaleta de crema que le había puesto en el plato de postres y la mordisqueo. Cuando Stein le hizo la pregunta se atragantó y se puso a toser.

- joder!!, cofff.. cofff... ¿pero que coñ...?..- se recompuso tragando el bocado golpeándose la tráquea como si eso pudiera hiciera que bajase antes por el gaznate. - desde luego puedo ratificar que ya estás mejor y que a mí todavía no me ha dado una embolia!!! Hm... hablando de eso... no sé cómo voy a arreglar tu metedura de pata. Es que eres un puñetero bocazas!!! Bueno, de momento, tendrás que compensarme por los daños acompañándome a la boda de Lady Dupraise y Lord Wasser, me enviaron la invitación para mí y mi "prometido"... gggrrmmmfff.


Última edición por Aveline Blackmore el Jue Feb 23, 2017 8:21 am, editado 1 vez






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Jue Feb 23, 2017 1:43 am

Sonreí satisfecho cuando se atragantó por mi pregunta. Visualicé por encima la bandeja que me había traído y comencé a comer, con avidez, necesitaba recuperar fuerzas y apenas había podido probar bocado desde que me entregué.
Dominic y la hermana Bernadette me habían cuidado bien, aun desconocía el motivo de sus actos, pero tendría que compensárselo de algún modo. Aunque se me ocurría una recompensa realment propia para ese cura endemoniado... sonreí para mí mismo mientras me servía café, agradado por el detalle de que Faith hubiera cambiado el caldillo aguado al que los ingleses llamaban té por aquel néctar de los dioses. La cafeína me despejó un poco la mente, aunque no del todo el cuerpo, que tenía hecho una piltrafa.

Antes de que Dominic apareciera, unos guardias habían tenido la oportunidad de visitarme, y aunque no les estaba permitido matarme todavía, unos cuantos golpes no iban a notarse en un simple reo condenado por brujería. "Daños colaterales", lo habían llamado. Lo mejor había sido cuando se les ocurrió jugar con el cuchillo pequeño y afilado que uno de ellos llevaba en la bota.  Al menos, los cortes fueron poco profundos y en el torso. Los latigazos con el cinturón en la espalda, por suerte, resultaron pocos y mal dirigidos, ni punto de comparación con el estado de la espalda de Elora tras aquella noche infernal con su difunto y bastardo marido. Lo había visto en uno de sus recuerdos, y ni siquiera yo tenía aquellas perversiones tan siniestras.

Sí, me llenaba de adrenalina matar a pobres desgraciados de maneras creativas, pero no me regodeaba haciéndoles sufrir durante horas... casi nunca.
Y lo que nadie sabía era que no solía matar a gente al azar, la mayoría se lo merecían de una u otra manera. Cierto que alguno no era culpable, pero nadie es perfecto. Aparté estos pensamientos de la cabeza y seguí bebiendo café, cerrando los ojos un momento para saborear su amargura y reconstituirme un poco. Era de mente fuerte y eso sería lo que me salvaría del choque post-traumático, pero lo que vi dentro de la Inquisición llevaría a la locura a cualquiera. Instrumentos varios de tortura adornaban cada rincón de aquellas lúgubres mazmorras y los gritos de los condenados ofrecían una siniestra banda sonora que no cesaba de resonar en mi cabeza. Por eso ponían un coro de castratis en la catedral, para acallar las expresiones de agonía de aquellas pobres almas. No le deseaba a nadie tal grado de sufrimiento.

Miré a Aveline con ojos tormentosos. Había descubierto mi secreto y no se había burlado. Ni siquiera me había mirado con condescendencia o compasión, lo que me hubiera enfurecido sin lugar a dudas. Me estaba cuidando y yo sabía que era porque a la Orden no le convenía que el protegido de Cirilla de Rivia sufriera daños, pero no estaba obligada a llevarme a su casa ni a ofrecerme su compañía. Aquella ruda y letal cazadora, que llevaba la ironía como carta de bienvenida, era cuanto menos, una mujer curiosa. Sus gestos, su rostro y sus palabras, siempre escondían algo que me costaba descrifrar. Y en descifrar personas era un experto.

Sonreí, de mejor humor tras su pulla sobre mi bocaza y le dirigí una encantadora mirada celeste. Mis ojos brillaron con humor cuando dije:
- Oh vamos, te encantó ver las caras de envidia de esas alcahuetas, y no hay que ser mentalista para darse cuenta de eso, así que no te quejes tanto, amor. -dije la últma palabra en tono burlón. - ¿Qué mejor prometido que un brujo buscado por la Inquisición por fuga, al que le gusta el sexo con mujeres y hombres por igual y es ex-prostituto? Nunca te aburrirás conmigo.- solté una carcajada. - Oye, que si prefieres que haga el papel de hombre de rancio abolengo de la alta sociedad que trata a su prometida como una bonita joya para luego llevarla de florero, tan sólo dímelo.

Me terminé el café y me crucé de brazos, gesto que me provocó una mueca de dolor. Respiré hondo y observé los ojos de la inglesa por primera vez, de un tono extraño, verdeazulado, que también cambiaban de tonalidad con la luz. Tenía unos ojos bonitos. Pregunté pensativo:
- ¿Cuándo es esa boda? No puedo ir en este estado, porque si me preguntan, diré que te emocionaste demasiado en uno de nuestros episodios de alcoba. - la miré desafiante y con el tono irónico en la cara. - Ya sabes, por eso de que llevas los pantalones.
Me reí suavemente y mi mirada cambió a enigmática.
- ¿Seguro que quieres llevarme? Ya sabes que tengo la lengua muy larga y podría soltar alguna que otra perlita... claro está que sé mantener la boca cerrada si la recompensa me motiva lo suficiente. - le eché una mirada de arriba a abajo descaradamente y esperé su respuesta con una sonrisa, sabiendo de antemano que le picaría y me respondería con alguna amenaza.


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Jue Feb 23, 2017 10:09 am

Aveline escuchó las ironías de Stein una por una, entendiendo que se estaba protegiendo, de la misma forma que hacía ella. Era un hombre que escondía algo profundo, enterrado bajo capas de amargura, terquedad y ambición. No eran tan distintos, también de ella se podía decir que era cabezota y soberbia, forjada en su propio esfuerzo y exigencia. Quizás no había tenido la infancia amarga de Stein, ni estaba consumida por una venganza inútil. Pero al margen de los motivos que los habían llevado hasta allí, estaban en una cuerda floja muy similar.

Es dentro de dos semanas, supongo que ya estarás bien, y a este paso, no creo que haya podido deshacer el entuerto en el que me has metido. Ni siquiera he podido hablarlo con Axel….pffff.. se va a reir de mi. Lo veo venir. Me dirá que eso me pasa por confiar en un brujo. Si no fueras tan...tan.. tú haríamos un gran equipo

Aveline estaba relajada, de alguna forma, aunque Stein estuviera ya afilando la lengua y mandandole pullas, sabía que no estaba al 100% y que estaba algo vulnerable, asi que no necesitaba estar con las garras fuera.

Claro que disfruté de ver sus caras como si hubieran chupado limones ¡fue brutal! es más, la hija de Bruckheimer se quedó con cara de bulldog masticando avispas porque te había echado el ojo.— suspiró sonriendo de medio lado.— Maldita sociedad decrépita… odio sus reglas y sus imposiciones, aunque sepa jugar al juego, eso no quiere decir que me guste. Tienes suerte, no eres nadie “importante”, asi que nadie espera nada de ti. Pero ponte en mi lugar, en realidad la gente en general me dan igual, pero no puedo decepcionar a mi familia. Y todo se reduce a eso.

Sujetó la servilleta y se limpió con ella, después se dio cuenta de que la taza de café de Stein estaba vacía y le puso un poco más.

Me conformaría con que no me la líes más. Haz lo que quieras, me da igual que parezcas un rancio o un payaso, siempre que parezcas más o menos respetable y no me den más la brasa con la fecha del enlace.— miró a Stein cuando le vino a la cabeza de repente una cosa.— ¡¡Ni se te ocurra decir que nos casamos porque estoy preñada!! te lo advierto!!! no me metas en más lios.

Entonces el brujo le dijo que podía tener la boca cerrada si le merecía la pena por algo y se estremeció al pensarlo.

¿en serio Stein? estás medio muerto y estás pensando en sexo?— Entonces se le ocurrió algo que quizás fuera una locura pero nadie dijo que al quitarse el uniforme tuviera que seguir las normas de la decencia. Dejó a un lado la bandeja y se levantó, yendo derecha al sillón donde el brujo estaba sentado. Le quitó de la mano la taza dejandola sobre la mesita y se sentó sobre sus rodillas a horcajadas. Subió las manos despacio por su torso hasta alcanzar su cuello y su nuca, que le sirvieron de agarre para acercarse a su cara, donde susurró despacio.

¿no has pensado nunca dejar de ser un bocazas? quizás si tuviera menos ganas de partirte los dientes, se me antojaría descubrirlos de otro modo.— sus labios apenas se rozaron medio segundo y la Parca se levantó.— peeeeeeero… estás maltrecho. No violo hombres maltrechos, es demasiado fácil. Tengo que salir un momento, descansa un poco, date un baño.. haz lo que quieras, como si estuvieras en tu casa.






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Jue Feb 23, 2017 11:53 am

Escuché su razonamiento sobre la sociedad, pensativo. Aquella gente sólo se movía por las apariencias, lo que lo hacía un juego bastante fácil si sabías cómo jugarlo. Y en juegos de trucos era el mejor. No me costaba actuar ante todo tipo de personas porque sabía lo que querían y esperaban. Era lo mismo una y otra vez, mentiras, cotilleo, opulencia y ostentación. Bastante aburrido, superficial y triste como forma de vida, en mi opinión. Cuando nombró a su familia la miré ladeando la cabeza. No quería decepcionarlos, se veía entregada a aquella causa, como si fuera lo más importante en su vida.

No alcanzaba a entenderlo del todo, porque la única famila que había tenido murió con doce años, pero parecía que se tenían mucho aprecio. ¿Tanto importaba lo que aquellas personas con su apellido pensaran de ella? ¿No se suponía que al ser su familia la aceptarían de todos modos? No dije nada ante ese ramalazo de sinceridad, como ella tampoco lo había hecho al descubrir una parte de mi oscuro pasado.
Cuando me amenazó si decía que nos casábamos porque estaba preñada, solté una carcajada, destensando algo el ambiente. La verdad es que sí se me había pasado la idea por la cabeza. Chasqueé la lengua para hacerle saber que me había pillado y sonreí, divertido.

Entonces observé su incredulidad ante mi insinuación de recompensa por mi silencio. Le sonreí de medio lado. Sí, estaba débil, pero no desaprovecharía la ocasión de molestar un poco a la cazadora que tan interesante me resultaba. Esa lengua viperina volaba entre palabras ácidas, estimulando mi cerebro y haciéndome sentir cómodo entre mundos que conocía mejor que los de los sentimientos o la sinceridad.
Sí, era tan sólo una máscara, pero no sabía hacerlo de otro modo.

Entonces la rubia hizo algo que me pilló por sorpresa. Me quitó la taza dejándola en la mesita y sse subió a horcajadas sobre mí, acariciando mi torso. La incredulidad duró un par de segundos, hasta que me recompuse y le dirigí una sonrisa pícara con media boca mientras me agarraba de la nuca y se acercaba a mi boca. Escuché sus palabras y cité las suyas entonces:
- Si no fuera tan... tan... no te gustaría tanto. - la miré con intensidad - Puede que me plantee dejar de serlo si me gano recompensas de este tipo... quién sabe.
Entonces se levantó y yo chasqueé la lengua. Me reí cuando dijo que no violaba hombres maltrechos, así que mientras se iba dije en tono de provocación:
- Da gracias a que estoy maltrecho... hasta luego, amor.


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Vie Feb 24, 2017 10:40 am

A su regreso, Axel ya estaba en casa y se había pasado a ver a Stein, y a tener una breve charla con él sobre lo que había sucedido en los sótanos de la Inquisición, necesitaba tener algo de información sobre ese nuevo frente que tenía abierto. Ya iban varios ataques por parte de los inquisidores y empezaba a estar hasta los huevos de ellos. Primero se inmiscuyeron en el asunto de Assur Black, después les desmantelaron la sede de Versalles y se coronaron con el intento de envenenamiento de su hermana. Y para colmo ahora iban contra Elora y contra Stein. La cosa se estaba poniendo fea y tenian que trazar un plan; acordó con Stein que se llevase a Aveline a la Logia y que convocaran una reunión para que los hechiceros expresasen su visión sobre aquel asunto antes de reunirse él con Cirilla.

Pasaron algunos días y el alemán se recompuso lo suficiente para abandonar la mansión Blackmore y marcharse al Golden Cat. La maquinaria de la Orden y la Logia se había puesto en marcha y los alfiles, como Stein y Aveline, trabajaban duro para armar un buen golpe.

La boda de Lady Dupraise y Lord Wasser se celebraría la semana siguiente y necesitaba que Stein tuviera un traje acorde a la ocasión, asi que Aveline lo arrastró al sastre al terminar la maratoniana jornada en la Sede. Ambos estaban cansados, no habían comido demasiado porque se había alargado la reunión y lo de la boda les tocaba la moral a ambos, porque Aveline no se fiaba de que Stein no la liara... pero en el fondo le hacía ilusión. Era la primera boda a la que iba sin su hermano, con un "prometido" del brazo, aunque fuera mentira.

... no seas tiquismiquis, me lo debes. Ya sé que es una estupidez y un rollo, pero es lo que hay. Y no, no me sirven tus trajes porque no son...— Escuchó voces en el callejón, una mujer gritaba como si la estuvieran destripando y una voz masculina y aguardentosa la insultaba sin piedad mientras le asestaba patadas al bulto informe que había en el suelo.

eres un desperdicio!!! puta basura callejera!! asi no me sirves para nada!! te daré tu merecido, zorra, se te van a quitar las ganas de regalar un polvo a nadie!!!...— el hombre estaba pegando fuerte a una mujer que a las claras era una prostituta que malvivía en la calle.

Stein se tensó al ver la escena. Normalmente no se metía en peleas ajenas si no era por encontrar algo de diversión, pero eso no era una pelea, era un cabrón abusando de alguien débil a quien ya ha aplastado la vida lo suficiente. Se detuvo a la entrada del callejón.

eh tú, déjala en paz.— el tipo escupió a un lado y sacó un cuchillo.
métete en tus asuntos o te corto la polla, imbécil. Esta mierda no se merece tu sangre.— el brujo clava sus ojos de color hielo en el proxeneta.
Sabes rezar?... — sonríe de manera macabra, maquinando en su mente en ebullicion. Su respiración se torna densa, pesada, y su cuerpo se tensa al notar la magia recorriendolo.— voy a hacer que te retuerzas de dolor...

Stein empieza a conjurar algo siniestro y verdaderamente oscuro, esta acabando de perder el control y un viento negro empieza a rodearle mientras salmodia en gaelico.

Me cago en Dios Ackerman!!! que mosca te ha picado??!!.— Aveline salta por encima de un montón de basura y derrapa en el suelo levantándose como un resorte y alcanzando a Stein, al que agarra de un brazo sacudiendolo.— Stein!! Stein!!! .— Ya empezamos, los brujos siempre con esas cosas siniestras. Le suelta un puñetazo sin pensarselo dos veces.El alemán recibe el puño, que le tambalea hacia atrás, la sangre sale de su boca pero sigue salmodiando, presa del trance, mientras algo detrás de él empieza a tomar una forma aterradora con brazos y piernas grotescos.

Joder!!! te juro que esta me la pagas, Stein, puto loco!!.— La Parca está acostumbrada a pelearse con el brujo en los entrenamientos, y sabe que cuerpo a cuerpo estan igualados, así que coge una caja de madera, la lanza con violencia contra el suelo y arranca una tabla con la que le selta un mamporro al brujo en toda la cabeza, inconsciente no podía salmodiar.

Stein Ackerman cae al suelo como un fardo, pero tras quedarse inconsciente la sombra conjurada queda libre del control del brujo y empieza a fusionarse con el cuerpo del hechicero lentamente, empezando a retorcer su cuerpo. Los colmillos se le agrandan y todo el globo ocular se le vuelve negro mientras un sordo gruñido sale de su garganta.

El proxeneta al ver el percal sale corriendo abandonando a la chica medio muerta en el suelo.La Parca se arrodilla a su lado sujetadole los brazos a lo que sea que esta poseyendo a Stein.

maldita sea!! Stein eres un capullo...no me hagas esto!! tienes que casarte conmigo aunque sea mentira, joder!!! Tu!! o que sea que estás ahi!! sal de su cuerpo o te pienso empalar destripar y arrastrar hasta la cloaca espiritual más cercana... como te pille...Venga Stein!!

Con una fuerza desmedida, el demonio agarra a Aveline y gira su cuerpo, quedando sobre ella y mirandola con aquellos orbes negros, sin dejar de gruñir y abriendo la boca lentamente enseñando esos colmillos desmesuradamente grandes.

Ya... ya.. eres muy feo y muy grande y todo eso. Pero no me gustas nada, devuelveme a Stein, que por lo menos él me saca de mis casillas, tú no me duras ni medio asalto...— Eso se llamaba "ganar tiempo", antes de empujar con la pierna para rodar por el suelo y ganarle la ventaja a la criatura.Una voz de ultratuma sale del pecho del brujo agarrando los brazos de la cazadora.

Tú... serás la primera... —ruge y empieza a clavarle las uñas, ahora transformadas en garras negras, haciendo snagrar sus brazos y a punto de romperselos.

La cazadora se revuelve y saca de la bota un cuchillo que clava sin piedad en una de esas manos transformadas en garras. Le sabe mal por el brujo, pero no piensa quedarse ahi dejando que la destripen como a un cerdo. Tendrá que encontrar la forma de encerrarlo en algun lugar hasta que se le pase lo que sea que le esté pasando.

Stein Ackerman ruge de dolor y la suelta, lanzándola lejos. Se levanta entre jadeos pesados y empieza a sangrar una sustancia negra y viscosa. Dirige sus orbes oscuros hacia la rubia, las venas empiezana a ennegrecersele, a este paso tomara total dominio del cuerpo del brujo... queda poco.Sonríe con la boca llena de dientes a la cazadora.

Vale, por la fuerza sólo va a conseguir matar a Stein. Joder!! ¿donde está Elora cuando se la necesita? Traga saliva y se levanta tirando el cuchillo y levantanado las manos.— eh!!... vale! he tirado el arma... sueltalo. ¡¡Stein!! sé que puedes oirme ahi dentro...Stein por favor, regresa, no dejes que te domine.

Stein...? Ese pelele ya no puede oírte... — suelta una carcajada, la herida de la mano empieza a regenerarse lentamente y el monstruo suelta un aullido de triunfo. — Ya queda poco... por fin un cuerpo terrenal... — fija sus ojos negros en la rubia. — Y todo gracias a ti.

La Parca se acerca desafiante a la criatura y le pone la mano encima del pecho a la altura del corazón.— tú no tienes poder aquí...— Se agarra a él como un koala, pasando las piernas por la cintura y los brazos alrededor del cuello, en un movimiento rápido y brusco que hacer que se tambalee contra la pared. Pega sus labios violentamente contra los de la criatura...total, si los collmillos vuelan iba a estar muerta igualmente. Se susurra piel con piel.— vuelve ya jodido idiota...

Ese movimiento coge a la criatura completamente por sorpresa. Intenta quitársela de encima, pero la cazadora se agarra a su cuerpo con fuerza. De repente, nota cómo intentan expulsarlo con renovado ímpetu. Gruñe con fuerza y agarra los brazos de la cazadora de nuevo, apretando pero notando cómo su presencia en el cuerpo del brujo empieza a perder fuerza. — ¡NO! — Ruge de nuevo en sus labios y sus colmillos vuelven a tamaño normal con lentitud, así como el resto de su cuerpo. Los orbes azules regresan, cerrándose y profundizando el beso, ese beso que sin saberlo, acaba de salvarle la vida. Baja las manos para sujetarle las piernas en su cintura y susurra contra su boca: — Has estado a punto de liarla, imbécil...

Aveline sonrie irónicamente.— ...tienes halitosis, no te sienta bien ser poseido. Haz el favor y lávate los dientes del dia de la boda, no pienso besar a una boca de cloaca como esa.— Se suelta, apoyando los pies en el suelo y le gira la cara para ver la herida del mamporro que le ha soltado en la cabeza.— vaya... ahora si que te he dejado idiota de verdad y para siempre. Vamos a curarte eso.

Regresan al carruaje y lo lleva a la mansión Blackmore, donde al menos sabe que tiene todo tipo de material de curas.

Stein Ackerman se ríe, parece que todo rastro de la oscuridad se ha esfumado. En la casa, se sienta en un sillón de la biblioteca y la sigue con una mueca de dolor tocándose la sien. — En qué momento se te ha ocurrido que dejar inconsciente a un mentalista en medio de una invocación era una buena idea?

¿En el momento en que empezabas a sacar una criatura hecha de sombras para que nos comiera?? Oh!! perdone usted, señor Merlín!! perdone porque mi mente racional no sea capaz de pensar que eso no funcione como cualquier cosa, que muerto el perro se acaba la rabia.

Si desconectas mi mente, me quitas el control. Es de primero de magia mentalista. Pero no sé por qué, esperaba que al ser una niña pija supieras eso. Veo que me equivocaba. — le sonríe burlón y se acomoda en el sillón, esperando que le cure.

¿Sabes qué? que invocar esa cosa está mal y acabará mal, es de PRIMERO DE SENTIDO COMUN.— chasquea la lengua y coge el bote de antiseptico, mojando unas gasas y aplicandolas sobre la herida.— Ya es bastante fastidioso tener que lidiar con los comentarios sobre tu fantástica idea de ser prometidos, como para encima tener que explicar que el imbécil con el que se supone que me voy a casar ha soltado una criatura de otro mundo y luego el bicho se lo ha comido.

Stein Ackerman sisea por el escozor y la mira un poco hacia arriba, dad la diferencia de altura estando él en el taburete.— Hablas mucho de esa supuesta boda, pero yo aún no he oído ninguna proposición. Y yo no me caso con nadie si no me lo piden — la mira divertido con los ojos más zafiros que nunca.

¿también quieres que lleve yo los pantalones?.— enarca una ceja divertida.— Vale, pero no te quejes si te toca a ti bordar, cambiar las cortinas y comprar flores mientras yo me voy a matar criaturas. Si no quieres ser un hombre florero, entonces no me toques los huevos. Las cosas se deben hacer bien o no se hacen. Conmigo o todo o nada, así que tu mismo.

Oh, vaya... me estás diciendo, Faith, que lo quieres todo conmigo? — la atrae de la cintura para picarla y la mira intensamente. — Nunca he tenido problema en cambiar cortinas, no soy el típico machirulo de taberna. — se hace el pensativo. — Aunque quizas sí sea hombre de burdel... mmm... - la mira de nuevo, divertido. — ¿Las cosas se hacen bien o no se hacen? — acerca los labios a su oreja y susurra on voz profunda — ¿Y qué es lo que quieres hacer bien, Aveline?

Hay burdeles donde me conocen más a mi que a ti, vaya novedad.— Cuando Stein se acerca a su oido, el de él también está cerca de la boca de la inglesa. Pega la mejilla a la suya y así tiene la oreja muy cerca para susurrarle.— Solo tengo dos opciones, Ackerman. O casarme con un hombre que probablemente no existe, porque debe poder entender el jodido laberinto que soy. O me quedo para vestir santos y pisar burdeles. Porque no pienso casarme con un pamplinas engreido que crea que puedo ser su felpudo. Antes me enveneno con café.

Stein Ackerman gruñe con un pequeño estremecimiento ante la cercanía de los labios de la inglesa y aprovecha para dejarla de pie entre sus piernas, pegándola a su cuerpo. — Siempre he sabido salir de un laberinto, Faith. Porque su creador siempre recuerda la salida. — muerde el lobulo de su oreja en un sensual gesto. — No te veo vistiendo santos... no les quedaría tan bien el mono de cuero.

Aveline arrastra los labios por la piel del brujo mientras sigue hablandole en susurros.— he dicho que no quiero vestir santos... pero no he dicho nada sobre desvestir demonios... sobre todo los que tienen lengua viperina...— le deja un muerdo en el ángulo de la barbila y presiona con la otra mano el antiseptico sobre el corte, consciente de que eso le picará.

Stein se estremece y sisea por el escozor, logrando una curiosa mezcla que le hace soltar un gruñido y apretarla más contra su cuerpo, notando inevitablemente cómo empieza a molestarle el pantalón. — A lengua viperina me ganas de calle, rubia. — baja las manos por su espalda y las afinca en sus nalgas, usandolas de punto de apoyo para incrustarla contra su cuerpo. — Sabes que una vez que provocas a un demonio, las llamas del infierno te consumirán eternamente?

¿eso es una promesa o una amenaza?...— la mano que no sujeta las gasas recorre su hombro y sube por la nuca hundiendo los dedos en el cabello corto y ondulado.— entonces estamos de suerte, porque me consta que puedo llamar a cierto cura capaz de dominar a los demonios...— cierto, a viperina no le gana, sonríe maliciosamente al hacer mención de Dominic. Que realmente a ella le da igual si Stein tiene gustos peculiares, ella tampoco es tradicional en ese sentido.

El brujo suelta una risa gutural y baja mordisqueando su cuello mientras su voz suena ronca: — Sí, se enrola bastante con demonios... aunque suele salir bastante escaldado. — No le da ningun pudor admitir que disfruta del contacto con ambos sexos, mas bien todo lo contrario. — Si quieres puedo llamarlo y que él te enseñe como se arde en las llamas eternas... — muerde su clavicula y traga saliva al notar la urgencia de su pantalón, urgencia que sabe que se va a quedar tal como está porque empieza a captar los jueguecitos irónicos de la cazadora.— Promesa o amenaza?... — se ríe. — Ambas.

Bien. Entonces cumple tu promesa, el tiempo de las amenazas puede esperar.— Hace tiempo que no es capaz de echar un polvo sin más, demasiadas vueltas a la cabeza, demasiadas vueltas a todo. El maldito Corbin había despertado a Aveline Faith, pero en ese momento no era ella, era La Parca. Con Stein siempre lo sería, porque eran némesis, enemigos naturales, rivales, siempre compitiendo, siempre en jaque, siempre dispuestos a lanzarse un dardo envenenado. Por eso podía ser sólo sexo, nada más. Tiró de Stein hacia arriba soltando las gasas y agarrando su camisa con ambas manos para empotrarlo contra la pared, arremetiendo contra sus labios con ferocidad.

Ardamos, pues... — suelta un gruñido de sorpresa al notar el empujón de Faith, que le empotra contra la pared. La agarra por las nalgas con un gruñido de ultratumba desde lo más hondo de su pecho y devora su boca hambriento, dando rienda suelta a la tensión que ha habido entre ellos desde el primer puto día.









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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Vie Feb 24, 2017 11:49 am

El arrebato de la cazadora le había pillado por sorpresa, pero el cuerpo del brujo reaccionó ante la fiereza de sus labios de una forma que ni él mismo hubiera esperado. Devoró sus labios como si fueran el néctar que caía del grial de algun dios de la carne. Incrustó el cuerpo de la rubia al suyo, haciéndole notar la tensión de sus músculos, su respiración agitada y el ansia salvaje que tenía por luchar contra aquella lengua viperina que tanto le gustaba.

Para ella sería solo sexo, Stein lo sabía, pero no era así para él. Había deseado ese cuerpo demasiadas noches, ahogando el deseo en otras carnes que solo obedecían al ansia del dinero que costaba cada una de sus ensayadas caricias. Por supuesto, era algo que nunca admitiría. Pero tenía aquella noche para deleitarse con aquella inglesa ácida de lengua afilada.


Aveline llevaba un vestido de lady, con demasiados cordones y lazos por desatar. Pero con lo que no contaba era con que Stein había desatado muchos, demasiados en su vida como para que supusieran un problema. Gruñó en sus labios y le dio la vuelta de un movimiento rápido, rodeándole el pecho con un brazo y desatándole con pasmosa habilidad los lazos del corsé con la otra mano. No dejó pasar la oportunidad de ocuparse de su nuca, aún libre por el moño que llevaba, donde dejó besos y mordiscos en puntos concretos que sabía que la harían enloquecer.

El vestido cayó al suelo en cuestión de segundos, dejándola sólo con un pequeño triángulo de tela cubriendo sus caderas, que ahora se apretaban contra mi abultado pantalón mientras mordisqueaba desde atrás su cuello y comenzaba a acariciar su vientre con manos expertas, subiendo una hacia sus pechos y bajando otra por su abdomen.


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Dom Feb 26, 2017 7:21 am

El brujo no se entretuvo demasiado a la hora de quitarle los envoltorios, aunque no podía esperar menos, dada la marca que tenía bajo el brazo. Seguramente hubiera quitado más de uno y más de dos a lo largo de su vida dentro y fuera del burdel. Stein era tan competitivo como Aveline...¿por qué? porque podía. Simplemente eso. Era bueno como mentalista, y tampoco se ponía límites en el terreno sexual, con lo cual, buscaba llegar un paso más cada vez, encontrar una forma nueva placer o simplemente más, mejor, más tiempo o más intenso. Siempre más.

Se encontraban ahora en un duelo de titanes, no había uno de los dos que se dejase llevar al antojo del otro, no sin invertir los papeles después. Aveline se había quedado sin ropa pero Stein seguí con toda, eso no era de recibo. La Parca cazó su mano retorciéndola y volteándolo para invertir la posición. Ahora ella estaba a su espalda y mordía su oreja mientras la otra mano arrancaba botones sin miramiento. Si necesitaba una camisa, Axel tenía cientos.

Quizás fueran capaces de regalarse algun momento de calma, de disfrute lento y de tortura calma, pero en ese momento ambos bullían, y no se caracterizaban por ser pacientes y tranquilos. La violencia de los gestos, la fuerza con la que se sujetaban y mordisqueaban aumentaba todavía más el deseo, desatado ya, sin derecho a vuelta atrás.

Tiró de la hebilla de su cinturón y éste cayó con un sonoro "clonck" al suelo. La chimenea de la biblioteca estaba encendida, arrojando al aire una fantástica banda sonora en la que crepitaba la leña y frente a ella estaba el sillón donde Stein se había sentado a que lo curase, y una mullida alfombra.

Lo empujó contra el sillón y se sentó a horcajadas sobre él, tenían tiempo, todo el del mundo, pero parecía que no les sobrase ni un minuto por la urgencia. Elevó las manos hacia las mejillas del brujo y jadeó hambrienta, en busca de sus labios y su lengua, como si al besarlos pudiera engullir toda la malicia que solían soltar a raudales.






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Mar Feb 28, 2017 9:44 am

El empujón contra el sillón seguido de la escalada a sus caderas le hizo jadear contra sus labios, encendido como estaba. La urgencia le mataba y apenas dos telas separaban el volcán que ardía, tan húmedo en ella y duro en él, cada vez que un movimiento de cadera los rozaba. Pero sabía lo que quería hacerle desde el principio. Quería ver su cuerpo retorcerse ante su boca y eso iba a conseguir. De alguna manera bajó las manos hasta las nalgas de la rubia y la sujetó mientras se levantaba sin dejar de devorar su boca, sus labios y su lengua. El crepitar de la chimenea ofrecía la única banda sonora bajo los jadeos que no dejaban de salir de las bocas de ambos.

Stein tumbó a la cazadora en la alfombra y se tumbó encima, dejándole notar cada músculo de su torso mientras un gutural gruñido reververaba desde su pecho por su garganta, muriendo en la piel de los pechos de Aveline que ahora luchaban encarnizadamente contra la boca del brujo. Se encargó de estimularla con las manos y la boca, sin dejarse absolutamente ninguna zona por cubrir. Sus movimientos eran como ellos dos, rápidos, intensos y precisos. Sabía dónde tocar y cómo hacerlo.
Comenzó a bajar por su vientre entre besos y lametones, dejando que su respiración secase la saliva que iba quedando en aquella piel firme y tersa, que notaba moverse bajo sus caricias y que amenazaba con tirar al traste la poca paciencia que le quedaba antes de enterrarse por completo en ella.

Porque Aveline era así. Fiera, fuerte, excitante. Su inteligencia y su ironía captaban laatención de Stein de una manera que nadie antes había podido siquiera llegar a intuir. Además de que escondía algo profundo, algo a lo que nadie parecía tener acceso... exactamente igual que él. La cazadora le gustaba más de lo que quería admitir, llegando incluso a olvidarse momentáneamente de la venganza que pretendía llevar a cabo... hasta hacía poco tiempo. Y todo por aquella mujer de lengua ácida que no dejaba de buscarle la boca y que ahora se retorcía bajo su lengua.

Arrancó la ropa interior de Aveline y buscó su mirada, la de él ahora del más profundo de los zafiros. Su respiración estaba agitada, sus músculos tensos y la urgencia de su pantalón casi le dolía. No quería a esa mujer... la necesitaba. Sin dejar de mirar aquellos ojos enterró la boca entre sus piernas y su lengua comenzó un juego que sabía bien dónde acabaría.


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Mar Feb 28, 2017 4:17 pm

I...:

Arqueó la espalda notando el relámpago que ascendía desde su sexo hasta el último resquicio de su cerebro. Jamás le había molestado que un amante fuera hábil y la hiciera estremecerse, pero Stein no era un amante anónimo que tomaría su dinero y se largaría con el alba. Era su compañero de trabajo, su responsabilidad de cara a la orden y a Axel, el hermano de Xaryne, la mujer que más la intrigaba...y era su némesis. Era brujo mentalista y sin hacer uso de sus poderes ya la traía de cráneo. Competían por demostrarle al otro quien era mejor, se retaban a duelo con cada palabra, gesto y acción. Se habían pegado en los entrenamientos, se compenetraba bien en muchas cosas, pero en otras estaban extremos opuestos. La obligaba a estar siempre concentrada y alerta, a esgrimir su ironía y sacarle brillo a su mejor sarcasmo.

Stein le permitía desahogarse, descargar la negatividad que encarnaban a veces sus pullas. Él representaba la maldad, la venganza, la mezquindad, el enemigo a abatir. Sabía que era un papel, que en el fondo había otro Stein, uno que no portaba máscara, uno que no renunciaba a la debilidad, siempre que esa debilidad fuera privada.

Era un desafío, el reto más díficil que había encontrado nunca: el de capturar la bandera que el brujo guardaba en el fondo de su alma. La atraía como una polilla a la luz, pero la polilla en este caso ya sabía que iba a quemarse y había tomado medidas.

Sus manos y sus labios sabían pulsar los acordes correctos en su cuerpo, podrían ser notas discordantes de una misma melodía, pero en conjunto todo sonaba armonioso. Jadeó y cerró los ojos hundiendo sus dedos en la cabellera rizada de Stein, para que no se atreviera a parar, a separarse de su sexo, a dejarla a medias...ni siquiera en esa situación se fiaba al 100% de que el brujo no intentase alguna jugarreta.

Pero aquellos ojos... ese azul profundo como el mar, resplandeciente como una joya pulida, ese color hablaba de promesas que estaba dispuesta creer: hablaban de rodar por ese suelo, una y otra vez; de saciarse y devorarse y volver a comenzar hasta estar exhaustos. Quizás eso fuera lo único auténtico que pudiera sacar de Stein, un momento perfecto, una noche perfecta, una sinfonía de placer sin más pretensión que esa: ser Stein y Faith y entregarselo todo por una sola vez.

Se dejó llevar hasta la locura gimiendo su nombre; la noche no acabaría ahí, ni hablar. Pero empezaba bien. La Parca había bajado las defensas y se dejó arrastrar a donde el hechicero quisiera llevarla; no había gesto más claro de confianza que pudiera entregarle en ese momento.

Cuando alcanzó con intesidad el orgasmo, se tensó, su cuerpo se dobló como el arco que un violín quedando relajada unos instantes después, los suficientes para tomar aliento e incorporarse y tirar de Stein hacia ella, pegando sus labios a los de él.

no creas que has ganado... este asalto te lo concedo, pero todavía queda mucha noche por delante.— Se enroscó en su cintura pegándose a él y mordisqueandole el labio inferior.







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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Miér Mar 01, 2017 3:44 pm

Cada vez que notaba retorcerse el cuerpo de la cazadora bajo mis labios, parecía que una extraña vibración inundara mi pecho. Quería más de aquel cuerpo, quería ser el dueño de esos jadeos cada segundo de aquella noche que parecía únicamente destinada a arrastrarnos al más oscuro de los placeres.
Dejé que se abandonara al orgasmo bajo el toque de mis manos y mi lengua, que saboreaba con ansia todo rastro del placer que no dejaba de hacerle sentir.
Una gutural risa salió de mi pecho al escuchar cómo me concedía el primer asalto, pero la noche acababa de empezar.

La noté enroscarse a mi cintura y volví a devorar sus labios, sin poder evitar rozar mis caderas contra las suyas. Casi me dolían las ganas que me consumían por entrar en su cuerpo, pero quería hacerla enloquecer antes y eso parecía estar consiguiendo. Besé, mordí y lamí todo su cuerpo antes de arrancarme la ropa interior y pegarme por completo a ella. Mi hombría casi palpitaba a las puertas del infierno que ardía entre sus piernas cuando subí hasta su oído y susurré con voz ronca:
- Eso era sólo una toma de contacto... los asaltos comienzan ahora.

La miré a los ojos, y mi sonrisa salvaje y respiración agitada dejaron paso a un profundo gemido cuando con suavidad, me enterré por completo en su interior.


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Jue Mar 02, 2017 3:24 am

Los asaltos duraron toda la noche. Se asaltaron en la biblioteca, en la mesa de uno de los salones, en dos habitaciones vacías y terminaron en la de Aveline. Entre uno y otro, se dedicaron piropos envenenados que hacían referencia a sus respectivos cansancios, picándose, provocándose y haciendo que se buscaran de nuevo con ansias renovadas. Se vaciaron y se incendiaron una y otra vez, como si de un combate se tratase en el cual debían esgrimir lo mejor de sus habilidades, todo aquello que el otro pudiera desear, para que no se lo pudieran echar en cara después.

¿Podría decir que fue el mejor polvo hasta la fecha? seguramente. No tanto por la cantidad de placer, que fue mucha, sino por la tensión que se renovaba una y otra vez, retroalimentándose sin cesar. Normalmente descargaba la tensión en el sexo y pasaba a otra cosa, pero con Stein no acababa nunca porque se volvía a generar esa atracción, esas ganas de callar su viperina lengua dominándola con la suya propia hasta que las luces grises del alba asomaron por las ventanas. La habia agotado, literalmente. Su cabeza y su instinto luchaban por permanecer despiertos y continuar sin darle tregua, pero su cuerpo tenía un límite y había llegado a él. No le quedaban más endorfinas ni adrenalina por liberar y necesitaría unas horas para recuperarlas.

Se dejó caer boca arriba sobre el colchón, respirando despacio, sintiendo como la piel latía bajo el ardor de tantas caricias y mordiscos. Sonrió de medio lado, totalmente relajada y con expresión risueña.

...bleh... no ha estado mal. No creo que a mi prometido le haga mucha gracia que me haya acostado con un brujo.— reprimió la risa y se estiró como una gata entre las sábanas. Quizás dentro de unas horas tuvieran que volver a ser La Parca y Ackerman, regresarían a sus comentarios mordaces y sus desencuentros, pero entre esas sábanas se había fundido parte de la roca que recubría sus respectivas almas y ambos lo sabía. Volverían a elevar las murallas del fuerte, pero por una noche las habían bajado y se había mirado a los ojos conforme eran... y le había gustado lo que había visto.






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Dom Mar 05, 2017 11:09 am

Decir que la noche fue intensa, sería quedarse muy corto y tener poca imaginación. Los asaltos se habían repetido sin cesar sin darse tregua en toda la noche, y aún derrotados y agotados sobre aquel colchón que acababa de ver cómo sus cuerpos se fundían por completo, la tensión entre brujo y cazadora seguía chisporroteando en el ambiente como antes del primer encontronazo contra la pared.
Aquella cazadora era increíble, y Stein sabía tan bien como ella que nunca olvidarían esa noche, pero que tampoco reconocerían que deseaban más noches como aquella. Las capas que recubrían ambas almas eran demasiado gruesas, pero aquella noche se habían derretido brevemente.

Al día siguiente todo volvería a ser como antes del episodio del callejón y el ácido de sus lenguas volvería a volar en encarnizadas batallas de pullas y comentarios, pero aquel no era el momento. Stein respiraba despacio, con el cuerpo completamente saciado y estirado boca arriba sobre la cama.
Escuchó el comentario de Aveline y soltó una risa divertida, pasando a apoyarse sobre un codo y tapando a ambos con la sábana, ya que tampoco hacía calor. Stein miró a Aveline enarcando una ceja y dijo con voz calmada:
- Seguro que tu prometido es un soberano imbécil, sino no te hubiera dejado tan sola y a merced de las garras de un terrible y malvado brujo. Puedes ir a contarle lo malo que es y que te obligó con la mente.

Entrecerró los ojos y levantó suavemente una mano para apartarle el pelo de la cara, en un gesto suave que nada tenía que ver con la dinámica que habían llevado durante la noche, tan intensa, fuerte y salvaje. Le dedicó a la cazadora una sonrisa torcida y susurró:
- Tampoco has estado mal del todo, Faith. Ahora entiendo por qué le gustas tanto a Joanna...


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Jue Mar 09, 2017 4:42 am

Se diría que eso había sido un gesto tierno. Podría acostumbrarse a eso, a bregar y maldecirlo 99 de cada 100 veces, pero por sólo por ese 1% valía la pena. Era como si diera su brazo a torcer de algun modo, y le recordaba terriblemente a ella misma. Siempre preparada para pegar primero, para resistir el tortazo...pero incapaz de digerir una sola caricia.

Por un instante pensó que quizás no valía la pena deshacer el compromiso, jamás encontraría un hombre que la hiciera sentir así de viva, aunque fuera a base de fastidiarla y provocarla. Pero esa pequeña llamita se apagó nada más incendiarse. ¿Qué narices estaba pensando? eso era una locura. No podía casarse con Stein, porque a él le importaba un soberano pimiento, sólo estaba allí para saducirla y sacar ventaja para la Logia. "Aveline Faith Blackmore...que nunca se te olvide.". Por un instante ese gesto de apartarle un mechón de pelo la llenó de algo indescriptible, pero tenía que aterrizar en la cruda realidad, y de nuevo salió a flote su vena irónica.

mmmm... pues me parece una buena solución a nuestro problema, si le cuento a mi prometido que eres el brujo malvado que me sedujo, lo matará, y así no tendré que hacerlo yo para solucionar esa mentira.

Cuando mentó a Joanna, la cazadora puso los ojos en blanco.¡En qué mal día le había dicho a Stein que la acompañara al burdel! ahora compartían más gente común y más secretos. No era bueno que siguieran descubriendose el uno al otro porque eso sólo podía acabar mal.

Ah...creo que la tregua ha llegado a su fin. Voy a desayunar y a darme un baño porque huelo a...malvado brujo. Tendré que ir al burdel a matar ese aroma con el de otra piel....— le dedicó una sonrisa vengativa y se levantó para cubrirse con una bata de seda y perderse escaleras abajo.

Barreras, paredes de nuevo, corazas. ¿Podrían dejar de levantarlas algún día? posiblemente no, porque sabían que el otro era perfectamente capaz de llegar al centro de todo y destruirlo, arrasarlo. Podían formar un equipo formidable, una pareja indestructible, pero entre ellos podían hacerse pedazos y ese miedo pesaba demasiado.






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Stein Ackerman el Dom Mar 12, 2017 5:06 pm

Las barreras ácidas de Aveline volvían a levantarse poco a poco, con cada palabra que salía de la boca que había estado devorando durante horas. La tregua había durado lo prometido, toda la noche, terminando con aquel gesto de mi mano que sin pretenderlo la había hecho estremecer por un segundo... para después volver a su humor irónico y su sonrisa torcida. Me tomó el pelo con lo de su supuesto prometido y se levantó, poniéndose una bata y encaminándose escaleras abajo. Cuando dijo que tendría que pasar por el burdel para quitarse el olor a brujo malvado sonreí, sabía que no lo olvidaría por mucho que pretendiera fingir que había sido una noche cualquiera. La atracción que surgía continuamente tras cada asalto había quedado patente y parecía más que claro que los titanes estaban destinados a chocar de cualquiera de las maneras posibles.

Pasé por el baño para adecentarme un poco y me puse los pantalones, después de todo las manos de La Parca habían destrozado mi camisa, cosa que pensaba decirle en ese momento. Bajé con el torso desnudo y encontré a Aveline en la cocina. La cocinera se me quedó mirando con los ojos como platos, paseando la mirada por mis músculos. Sonreí de lado a la mujer, que se ruborizó apresurándose en marcharse para hacer alguna tarea. Me acerqué a ella sigilosamente y vi que estaba cortando queso con un cuchillo bastante afilado. Sonreí de lado y pegué el torso a su espalda, apoyando las manos a ambos lados de la encimera y pegando la boca a su oído.
- Después de los asuntos pendientes ya tratados esta noche, tenemos que hablar de negocios, señorita Blackmore.- paseé los dientes por su cuello y acabé en su clavícula, dejando un mordisco suave. - Y qué mejor negocio para ambos que una boda. Tú ganas libertad, yo protección. ¿Qué me dices?


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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Dom Mar 12, 2017 5:27 pm

Se bajó a la cocina para recuperarse un poco, para recoger los pedazos de coraza que habían sido rotos en el fragor de la batalla y recomponer a La Parca de nuevo. Stein sacudía sus cimientos de una forma muy poco habitual, y no estaba preparada para que eso fuera siempre así. ¿Qué quedaría de ella si se colaba por un brujo sin escrúpulos? Vale, sabía que ella no le era indiferente y que le gustaba su compañía, pero no lo veía de esos tipos que se podían comprometer. Empezó a prepararse un desayuno digno de una reina para ir ventilando sus preocupaciones, pero Stein irrumpió en la cocina.

La cocinera se marchó apresuradamente y no discurrieron ni cinco segundo cuando lo tenía pegado a su espalda volviendo a incendiar la mecha que parecía no agotarse nunca entre ellos. Pensaba que iba a continuar con otro asalto pero entonces lo que dijo hizo que saltaran trodas las alarmas de la cazadora. ¿Casarse? ¿Negocio? ¿libertad? en tan poca frase había dinamitado todo su mundo por los aires.

Ella era de la nobleza, se esperaba de ella que se casase con...con... ¿quien? a esas alturas no se esperaba ni que se casase. Y la mentira de aquel baile había resultado más productiva de lo que pensaba, pero no esperaba que pasara a mayores. ¿Y qué esperaba? que hiciera un comunicado? que la gente se olvidase? no sabía lo que esperaba pero desde luego no era eso. Stein le estaba pidiendo matrimonio de conveniencia. De alguna manera dolió.  Sabía que ella no era fácil, y que ya se le empezaba a pasar el arroz, pero la Faith que subyacía por dentro aún esperaba que alguien le dijese "te quiero" si más, sin intereses ni negocios de por medio. La ilusa de Faith, la que no debía salir nunca más a la luz porque se la comerían.

Había dejado de cortar para apretar los labios unos instantes mientras reflexionaba. Dejó el cuchillo sobre la tabla y giró la cabeza para estar pegada a Stein.

No es mala idea. Me lo pensaré.— Retomó el cuchillo y cortó un par de porciones más clavandolo despues en la tabla con un movimiento seco. Se apartó de él para sentarse en la mesa de la cocina, algo enfadada, pero manteniendo la frialdad y la calma. ¿Por qué estaba enfadada? realmente Stein se lo había pedido muy correctamente, después de una noche loca de pasión, y bien argumentado. Posiblemente era la mejor opción que tendría, y cada cual podría hacer su vida sin interferir en la del otro. Una relacion abierta y sin complicaciones, un negocio. ¿Y por qué la enfadaba? Porque no era verdad. Porque en el fondo ella quería tener algo verdadero, auténtico, porque deseaba que Stein sintiera por ella algo más, de la misma forma que ella empezaba a sentir por él. Pero a la vez sabía que eso no llegaría. — Lo hablaré con mi hermano, a ver qué opina. Yo no llevo los negocios de la familia.






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Re: Discordantes. {priv. Stein +18}

Mensaje por Aveline Blackmore el Dom Abr 02, 2017 4:00 pm

Pasan unos días y lo que ocurre se puede leer AQUI

Tras la puñalada que recibe Aveline en Ópera y la intervención de Corbin, la relación con Stein sigue su curso.   Roleado en CB.

                        ——————————   ~ o0o~  ———————————

Por fin, llegó el día en que Melinda y William Chase Blackmore vendrían a visitar a sus dos hijos mayores. Pero no era una visita cualquiera. Lady Blackmore madre venía a conocer al prometido de su hija, un tal Stein Ackerman, hombre de negocios que acababa de afincarse en París y del que se comentaba que sólo buscaba casarse con Aveline Blackmore por dinero.
Lo que pocos se imaginaban era que lo que en realidad buscaba era la protección que aquel nombre le proporcionaría ante la Inquisición. Tras escaparse una vez gracias a la ayuda de cierto párroco, le tenían en el punto de mira, y tampoco le convenía demasiado llamar la atención de los religiosos.

Stein se peinó un poco con la mano y se alisó la gabardina. Iba vestido de traje, con el pelo recién cortado y un poco revuelto, pero sin corbata. Ni le gustaban, ni iba a engañar a lady Blackmore con una falsa ranciedad que no tenía, ya que Aveline le había advertido de que su madre tenía un gran instinto. Pues bien, se mostraría tal cual era. Llamó a la puerta tres veces y esperó.

Le abrió el ama de llaves, que le guardó la gabardina y le indicó que la siguiera al salón de té, cuya puerta estaba entreabierta y se escuchaban voces tras ella. Melina Blackmore estaba sentada entre sus dos hijos, en una butaca, vestida con un elegante vestido de cuello alto de encaje en un color burdeos, con su pelo castaño claro ondulado recogido en un moño bajo y con algunos mechones sueltos. Llevaba joyas discretas y tenía la misma estructura que Aveline, alta, ligera y de facciones bien dibujadas. William Chase no se parecía ni a Axel ni a su hermana, era moreno y tenía cara de ser avispado, más irónico que el capitán y más acostumbrado a lidiar con gente de negocios, era un tiburón de las finanzas.

Melinda Blackmore:

William C.Blackmore:

El brujo entró por la puerta saludando al ama de llaves con la cabeza, ya que últimamente pisaba bastante la mansión Blackmore... sobre todo la habitación de la cazadora.
Recordó con una sonrisa entre dientes la pasada noche.
Aveline se había recuperado de la puñalada, por lo que habían tenido que celebrarlo en dos mesas y el colchón de aquella cama, donde acabaron...

Se obligó a centrarse. El ama de llaves fue a presentarle, pero entró directamente, no era un hombre de paciencia. Justo cuando el ama de llaves decía:
- Madame, mademoiselle, monsieur, ha llegado el señor S...

- Stein Ackerman, un placer. - miró a Melinda y William y su mente empezó a bullir. Se notaba que el hombre estaba tratado a tratar con mucha gente, ya que le caló en cuanto había entrado, señal de que en su trabajo era bueno. Sin embargo, la madre de Aveline tenía el porte que cualquier reina hubiera deseado. Se notaba mucho el parecido entre ellas, y si su lengua era igual de afilada, sería un reto más que estimulante.

Todos se levantaron para saludar. Faith llevaba esta vez un vestido color crema con dibujos azules y el pelo recogido en un moño hecho de trenzas y sujeto con unos pasadores de color plata. Se notaba que se había arreglado para recibir a su familia. No es que fuera descuidada, pero con los últimos acontecimientos no se caracterizaba por haber estado presentable.
El placer es mío.— William fue el primero en extenderle la mano.
Lo mismo digo, teníamos muchas ganas de conocerle, no sabe el revuelo que se ha organizado en Londres con lo que mi hija y usted han… organizado.— Melinda le ofreció la mano para que la besara, y en su tono ya había cierto reproche por cómo habían hecho las cosas.
Martha, traigale al señor un café con Baileys por favor.— Aveline le pidió al ama de llaves que le trajera a Stein una bebida de su agrado, sabía que él no soportaba el té y no iba a obligarlo a algo así teniendo el arreglo tan sencillo.

Stein observó curioso a la familia de Ave, midiendo la primera impresión que iban a tener de él y los sentimientos que les estaba provocando. Porque para algo era mentalista.

- Señor Blackmore. - le dio un firme y respetuoso apretón de manos, pero su atención estaba puesta, sobre todo, en la madre de Faith. Prometía ser una mujer intrigante, exactamente igual que su hija. El brujo se acercó a Lady Blackmore e hizo una sencilla reverencia. Cualquier otro se hubiera inclinado más, con más florituras, sin mirarla a los ojos y con el pulgar entre la mano y los labios del que saludaba, por pura cuestión de protocolo e intención de agradar a la dama.

Pero la mujer que tenía ante sus ojos no quería protocolos. Así que se inclinó lo justo, sin apartar los ojos de los de Melinda Blackmore y dejó un suave beso en el dorso de la mano de ella, soportando esa mirada verde y escrutadora que prometía ácido a raudales, después de su primera frase cargada de intención. Pero no le soltó la mano hasta después de preguntar con voz grave:
- ¿Revuelo? Mentiría si dijera que no me divertí en aquella fiesta, mi lady. - una media sonrisa terminó las presentaciones, poniéndose al lado de Aveline, a la que guiñó un ojo sin ningún disimulo.

No me cabe la menor duda, señor Ackerman, mi hija me lo contó por carta y a estas alturas cuando Faith escribe “Tendrías que haber visto la cara de la señora Brukheimer” me hago a la idea de que debió ser épico.— Sonrió de medio lado y bebió un sorbo de té dejando despues la taza en el plato.
Es que deberías haber visto su cara fue….ohm.— Aveline le sonrió a Stein, estaba nerviosa, claro, pero es que todo aquello era surrealista.
Ya sabemos que usted es brujo mentalista, lo que no nos contó Faith, nos lo contó Axel, digamos que somos una familia muy unida.— William tenía una pierna cruzada sobre la otra y se zampó un pastelito después de hablar.— Eso es interesante….muy interesante. Sobre todo para los negocios.— Un brillo inteligente se apoderó de los ojos del hermano.

Stein enarcó una ceja ante las palabras del hermano al que sonrió de lado.
- Si se refiere a la utilidad que ésto puede traer a los negocios sí, es bastante útil, aunque no puedo leer el pensamiento, si es a lo que quiere referirse. Consigo las cosas... de otras maneras. - un brillo algo siniestro inundó su mirada hacia William cuando recordó el chantaje a monsiuer Deuisson con sus gustos sexuales, pero enseguida cambió a divertida cuando vio a Faith tan nerviosa. Volvió a dirigir su atención a Lady Blackmore.

- Oh, sin duda fue épico, aunque me costó la amenaza de su hija de que me sacaría las tripas con un tenedor si me acercaba a una mesa. Así que no pude comer nada aquella noche. - un brillo burlón inundó sus orbes zafiro y soltó una pequeña risa. - Una mujer muy dulce, su hija.

Melinda pudo observar en Stein lo que a su hija le había calado: era orgulloso, seguro de sí mismo, con una fachada elaborada que aún estaba por descubrir si era sólo superficial o si detrás había algo más profundo. Dudaba que Faith se quisiera casar con un payaso, con un bocazas insensato.
Tiene usted pinta de apreciar las cosas dulces… sí.— empleó un tono irónico.— pero a mi hija no le hace falta serlo, tiene sus propios encantos. A veces las tripas esparcidas tienen su punto.

Aveline puso los ojos en blanco, ciertamente era muy expresiva y le costaba controlar sus gestos faciales y corporales.
Stein trabaja con nosotros en la Sede, es el enviado de la Logia y hacemos buen equipo.
Lo sé querida, tu hermano informa a la Orden de todas esas minucias. Lo que verdaderamente quiero escuchar es ¿qué le empuja a este matrimonio, señor Ackerman? quiero oirlo de sus propios labios.— Buuuuuum!. Directa al grano.

Stein sonrió ante la pregunta de Lady Blackmore. Sabía que llegaría. E intuía lo que Aveline creía que iba a responder. Que se trataba de una simple cuestión de negocios, de conveniencia dado el estatus de Aveline y la precariedad vital que mis poderes me otorgaban. Así que me limité a agacharme para coger el café con Baileys que Martha me había preparado, agarrando sólo la taza y bebiendo un trago distraídamente. Caminé con lentitud hacia la chimenea encendida mientras hablaba.
- Le seré sincero, mi lady. No le regalaré una mentira elaborada sobre que me enamoré de ella a primera vista y que todo es como en los cuentos para niños. - se apoyó a un lado de la chimenea y miró a Lady Blackmore con sinceridad. - Al principio, sólo era un negocio. Un simple matrimonio de conveniencia. Protección por tranquilidad. La Inquisición me dejaría en paz y a ella tener un marido la aportaría dejar de ser el centro de todas las miradas. - volvió la vista a Aveline. - Pero luego, algo cambió. Y dejó de ser Aveline Blackmore.

Los ojos de Stein se volvieron de un profundo azul oscuro y dijo sin rastro de duda:
- Y con Faith, llegó la única luz que he tenido en mi vida.

Lo cierto es que esos días desde que la apuñalaron, se habían acercado el uno al otro de una forma intensa, no sólo sobre la cama o el sofá, sino que habían tenido tiempo de hablar, de conocerse mejor, de contarse cosas y también de tirarse de la lengua en ese continuo tira y afloja que tenían. Stein le gustaba, no cabía duda, y realmente era muy polifacético, y podría llevarse bien con sus hermanos y desenvolverse bien en ese medio. Pero estaba la cuestión de la confianza. Sabía que no se podía fiar al 100% de él, sus sentimientos podrían ser firmes, no lo ponía en duda, pero ¿hasta cuando? no confiaba en que a Stein no se le cruzasen los cables y mandase su lealtad a tomar viento. Si algun brujo que viera el futuro le dijera que Stein no estaba en él porque se marchó tras otras faldas o tras una sotana…lo creería. Por eso se negaba a si misma el entregarle por completo su corazón, cosa que sabía podría hacer con Corbin, pero no lo haría porque él solo se llevaría sufrimiento.

No sabe cuánto me alegro. Espero que le dure esa luz para siempre, pero por si eso no sucede…sólo quiero que sepa que si la apaga por su culpa, la Inquisición será el menor de sus problemas.— Melinda levantó la taza hacia el centro.— un brindis por que jamás se apague vuestra luz.

Una pequeña risa salió de su boca cuando oyó la amenaza clara de Melinda Blackmore. Asintió con la cabeza y se acercó al centro, levantando su taza levemente y sin dejar de mirar a Aveline intensamente hasta que habló dirigiéndose a su madre:
- No se preocupe, mi lady, estoy seguro de que usted es peor que ese puñado de fanáticos. No quisiera desatar su ira. - hace gesto de brindar y mira a Aveline cn media sonrisa. - Por mantener alejadas a las sombras.

Faith enarcó una ceja y puso una mueca.— Por las familias ehm… unidas. Esas que hacen cosas como…hum.. amenazar a los prometidos. Salud!!.— William se echó a reir y sacudió la cabeza en gesto de negación.
Bienvenido a la familia, ahora ya sabes lo que los hombres Blackmore hemos tenido que sufrir.
— ¡Oye! que no ha sido para tanto, mentiroso!! que tú siempre has tenido preferencia por ser el enfermizo de pequeño!!! cuando a mí me castigaban sin cenar a ti te daban dulces… que injusticia más grande.

Y así es como esa merienda se fue relajando en tono e incomodidad. Eso sí, Melinda jamás bajaba la guardia, esos eran sus cachorros, y nadie en la faz de la tierra les haría daño y viviría para contarlo mientras ella estuviese en este mundo.

La merienda se relajó bastante, aunque Melinda Blackmore no le quitó los ojos de encima al brujo en toda la tarde, escrutándole a cada momento. Por su parte Stein, habló con William sobre negocios y se comprometió a acompañarle en alguna reunión en la que el hermano de Aveline necesitara un poco de... persuasión extra. El joven Blackmore parecía encantado con los talentos del alemán, intentando enfocarlo todo a cómo prosperarían sus empresas si tenía a los inversores más conflictivos bajo control. Inteligente y sagaz, a Stein le cayó bien aquel hombre... aunque su atención estuvo en su mayoría puesta en Melinda y Aveline, tan parecidas y diferentes a la vez.

Al final se hizo tarde, y Stein miró a Aveline con la pregunta en los ojos. ¿Quería que fuera, o se quedara a cenar? Porque supuso que Melinda no vería con buenos ojos que se quedara a dormir con ella sin estar casados. No sabía todavía lo conservadora que era aquella mujer en esos temas.

Faith lo cogió de la mano y se lo llevó al despacho un rato, porque también quería hablar con él de ciertas cosas.
William te necesitará, es estupendo que puedas acompañarle…porque la negociación que lleva entre manos no es para los Blackmore sino para la Orden, eso asegurará ingresos extra para los cazadores y para mantener los bienes que la Inquisición quiere quitarnos.—  Cerró despacio la puerta y pegó la espalda a la pared resoplando.— Ha ido bien ¿no crees? Es mejor que esta noche te quedes en el Golden Cat…quiero sondearlos a ver qué tal y además hoy no viene Axel a cenar, sigue en la cacería esa. Quizás mañana podamos vernos, me gustaría que te conocieran un poco mejor. Así todo es más fácil.

Paseó por el despacho y apoyó el dedo en los lomos de los libros sin leer los títulos, estaba evitando la pregunta pero finalmente tendría que hacerla. Se detuvo y se giró espacio.
Lo que dijiste antes. tus ojos me pareció que… iba en serio.

Acompañó a Aveline hasta el despacho y se quitó la chaqueta del traje, arremangándose la camisa para estar más cómodo, como era habitual en él.
- Te dije que iría bien. Además, me divertiré chantajeando a los inversores de tu hermano. - le guiñó un ojo y se apoyó en el escritorio, cruzándose de brazos. Observó la inquietud de Faith cuando se puso a pasear y por fin, llegó la pregunta.
- He dicho muchas cosas esta tarde, tendrás que ser más específica. - Vio cómo Aveline iba a protestar, pero el brujo se adelantó, hablando con sinceridad.
- Si te refieres a lo de que eres la luz de mi vida, sí, iba en serio.

Se la quedó mirando fijamente y sus ojos se volvieron de un profundo azul zafiro. No mentía ni estaba bromeando. Esta vez iba en serio.

Lo miró algo impresionada porque no esperaba eso de Stein. Había confesado sus sentimientos a Corbin y éste a ella, pero con él era todo tan fácil…con Stein no se atrevía a darlo todo y jamás pensó que el brujo pudiera confesar algo así.
hum.. pues…vaya… no sé qué decir.— Sin palabras, había conseguido que Aveline Blackmore no tuviera respuesta a eso. Se acercó despacio y lo cogió de las manos perdiéndose en esos ojos de un azul oscuro insondable como el mar.— parece un buen comienzo ¿no?.– Levantó la barbilla pidiéndole un beso.


Observó la reacción de Aveline y sonrió de lado, aunque la sonrisa cuando no supo qué contestarle a aquella profunda confesión no le llegó a los ojos. Se imaginaba que Faith nunca se atrevería a declararse porque nunca confiaría del todo en él. Era algo que le dolía, pero lo entendía, ya que hasta hacía muy poco no le habría recomendado a nadie que confiara en el brujo. Volvió de sus pensamientos cuando le cogió de las manos y entrelazó sus dedos con las de ella, llevándose sus manos juntas a la espalda para pegarla a su cuerpo cuando vio el gesto de su barbilla. Sonrió suavemente y le dio un suave beso cerrando los ojos, como pocas veces se los habían dado. Quizás el más tranquilo que le hubiera dado nunca, ya que solían ir acompañados de una salvaje necesidad del cuerpo ajeno.
Stein suspiró en sus labios y dijo contra ellos:
- Todo lo que empieza tiende a ser bueno. Y no... hace falta que digas nada. - no iba a obligarla a decir algo que quizas ella ni siquiera sentía, y aunque lo entendía, seguía con una pequeña espinita clavada en su interior.

¿Sería posible que en verdad aquella farsa al final resultase en algo verdadero? Se atraían, conectaban en alunas facetas importantes como el trabajo y el sexo. ¿Pero de verdad iban a ser un matrimonio de esos que empezaron de conveniencia y acabaron queriéndose? le parecía tan disparatado que no se atrevía a creerselo aún.

Disfrutó del beso tanto como el brujo y cuando éste le dijo que no eran necesarias las palabras, apoyó la cabeza en su pecho y lo abrazó, dejándose abrazar. Eso era un momento tierno, uno que había sucedido sin ser obligatorio, porque ella ya estaba repuesta físicamente. Suspiró, relajándose. — Ya no quiero sacarte las tripas con el tenedor…— Por el momento era la confesión más torpe que podía hacerle, pero es que ella no estaba preparada para algo así. En ese instante se abrió la puerta y Melinda carraspeó.
Cuando puedas Faith… el doctor Aurelius viene a comprobar tu salud.

El brujo escuchó la confesión del tenedor de boca de Faith y una pequeña risa gutural salió de su pecho. Algo era algo, y ya era más de lo que esperaba.
- Bueno, es un alivio, ya podré acercarme a las mesas a comer...

La abrazó suavemente cuando se apoyó en su pecho y le acarició la nuca con el pulgar, apoyando la barbilla en su cabeza y perdido en sus pensamientos.

Hasta que un carraspeo le devolvió al mundo real. Melinda Blackmore apareció por la puerta, anunciando que el hermano Aurelius venía para hacerle un chequeo médico a Faith. Stein sonrió con cara de niño al que le habían pillado con las manos en la masa y dejó un beso en la cabeza de Faith antes de soltarla.
- Y no queremos que el hermano Aurelius se enfade. Ve, tranquila, yo me marcho ya.
Se puso bien las mangas de la camisa y la chaqueta del traje, que se abotonó y alisó en un momento. Miró a Melinda y Aveline e hizo un gesto hacia la puerta.
- Las sigo, señoritas. - sonrió de lado a la madre de Aveline, curioso por ver la reacción ante lo que acababa de ver.

Faith salió de ese despacho primero algo confusa pero después con una sonrisa radiante. Ese era el verdadero poder de Stein sobre ella. Podía sacarla de sus casillas o hacerla flotar. Maldito fuera!!.
Aurelius…¿como está el mejor carnicero de París?.
Señorita Blackmore, si vuelve a decirme eso le pondré laxantes en el té y veremos quien se ríe más… será posible!! uno lleva toda la vida consagrada a curar y que le tengan tann poco respeto…ggrgrgrgr…— Ambos se perdieron escaleras arriba, Faith metiéndose con él y el fraile quejándose, como siempre. Todo en orden.

Melinda acompañó a Stein a la puerta y se detuvo en el hall mientras el ama de llaves le traía su gabardina.
señor Ackerman, déjeme que le diga una última cosa. Mi hija es fuerte, valiente, a veces hasta rozar lo descabellado, y no duda en anteponer lo que le importa a sí misma y a su seguridad. Sé que usted lo sabe. Me da igual si no está a la altura de lo que impone la sociedad, el título o el trabajo,me importan dos pimientos si no es lo que la gente espera que sea. Pero desde el momento que le prometa que estará con ella hasta el fin de sus días, esa será su única misión. No la defraude en eso. Lo demás es secundario.






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