Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

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Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Mathieu el Sáb Feb 18, 2017 2:20 pm

De tanto en tanto los trabajadores de la fábrica gustaban de relajarse con una buena jarra de alcohol, después de la dura jornada de trabajo. Era una especie de tradición, aunque rara vez ocurría siempre el mismo día. A veces lo hacían en sábado, antes del día de descanso; otras veces porque les apetecía, sin más, en un día cualquiera de la semana. No siempre se apuntaban todos, claro, pero no era extraño verles por allí.

También Mathieu tenía que descansar, ¿no? Por el día tenía que trabajar, por las noches debía seguir trabajando, vigilando a aquellos seres queridos y protegidos, que él consideraba estaban bajo su protección. Si algunas noches descansaba, procuraba acudir a la taberna para que la relajación y desconexión fueran completas. Desde luego, un poco de bebida ayudaba. Y, de paso, controlaba que los suyos no se pasaran con la bebida, ni se metieran en trifulcas de las cuales pudieran salir mal parados. No siempre era una tarea sencilla. No le importaba que bebieran hasta perder el sentido; luego les acompañaban hasta su casa. Pero le preocupaba que algunos padres de familia se gastaran el dinero, el poquísimo dinero que podían ahorrar, en emborracharse, en lugar de cubrir las necesidades de su mujer y sus hijos. Que hubiera pelea no le preocupaba tanto, era una buena forma de liberar tensión, de todos modos.

Entraron en grupo, todavía vestidos con las ropas de trabajo. Y es que muchos de ellos sólo tenían dos conjuntos: los de trabajar de diario, y la ropa de los domingos. Y no iban a ponerse la ropa de los domingos para ir a una tabernucha de aquellas. Como en toda taberna, había de todo un poco: trabajadores, gente de la calle, y también algunas personas de clase media. Rara vez había alguien adinerado, de la clase pudiente, y desde luego en su vida ha pasado nadie de la realeza por allí. Aunque la mayoría de la gente que frecuentaba el lugar era de la clase baja; al fin y al cabo, también es esta la clase más numerosa.

Tomaron posesión de una de las mesas más extensas, pues el suyo también era un grupo extenso, mientras un grupo más pequeño se encargaba de acercarse a la barra a pedir las bebidas para el resto. Mathieu se sentó en la esquina y se quitó su boina de trabajador, atusándose un poco su pelo, y dejando finalmente el sombrero sobre la misma mesa. Se reclinó adoptando una postura relajada, mientras escuchaba las bromas e historias divertidas de sus compañeros con una sonrisa divertida. Desde aquella esquina podía controlar bien lo que ocurría en toda la mesa, pero también le daba una buena visión de aquella parte de la taberna, así como de la entrada principal. Y no era casualidad.
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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Sáb Feb 18, 2017 10:42 pm

Con el rostro cubierto por la capucha, abro la puerta de la taberna con un empujón de mi diestra. Ésta cede con un chirrido apenas audible, oculto bajo el bullicio que reina en el abarrotado local. Se abre hacia el interior, aunque sólo una rendija; al parecer, los cuerpos de los parroquianos ocupan incluso la entrada, demasiado centrados en beber como para percatarse de que están obstruyendo el paso. Arrugando la nariz ante la mezcla de aromas que surge del interior, empujo un poco más hasta poder entrar por completo. Oigo un par de quejidos provenientes del otro lado, pero los ignoro; si no querían ser arrollados, deberían haberse apartado. Manteniendo el semblante impasible, les dedico una mirada desafiante mientras paso junto a ellos. Nadie hace nada, sólo apartar la vista. Algo en su interior les advierte de que no soy como ellos. Que soy algo distinto, algo peligroso.

Y no es buena idea contrariarme.

Esbozando media sonrisa, me acerco a la barra con paso firme. Las monedas tintinean en mi saquillo, firmemente sujeto a mi cinturón de cuero. Llevándome una mano a la bolsa, saco un par de francos y los dejo encima del mostrador. Es una señal universal, que todos los camareros entienden en cualquier lengua; ponme algo de beber, y cuanto antes, mejor.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Misha Kaiser el Lun Feb 20, 2017 12:38 am

La noche se había adueñado de las calles de París hacía unas horas, y por primera vez desde que había llegado a la ciudad, no debía  ir de cacería junto al resto de cazadores esa madrugada. La razón por la que mi mentor había decidido prescindir de mis servicios esa velada no era ningún secreto; sabía que la situación con el resto de Inquisidores no era precisamente cordial.  No eran capaces de ver más allá de esa loba que se transformaba cada luna llena en la bestia que ellos cazaban. Eran incapaces de entender que, por causas del destino, me había convertido en su fiel aliada, y que gracias a mis habilidades lupinas, mi ayuda podía serles de gran utilidad.

No discutí una decisión, que si bien no me parecía totalmente justa, comprendí que era la más sensata. Apaciguar al resto de cazadores  y dejar que se acostumbrasen a mí poco a poco, era lo más aconsejable si mi mentor y yo queríamos continuar en esa nueva congregación a la que nos habían destinado. Así que decidí aprovechar mi recién estrenada libertad, para pasear como un ciudadano más por el laberinto de calles que formaban la ciudad.

El frío aumentaba conforme iba avanzando la noche, y un escalofrío que recorrió toda mi espalda me indicó que una tormenta se aproximaba. Las luces de una taberna y el bullicio que podía apreciarse desde fuera llamó mi atención; no era mala idea pasar unas horas al resguardo de la lluvia hasta que se calmase un poco. Además de que pocas eran las ocasiones en las que podía disfrutar de una copa con tranquilidad.

Acorté la distancia que me separaba de dicho local y sin más preámbulos me introduje en éste. Mi olfato quedó durante unos segundos aturdido por la cantidad de estímulos que hasta él llegaron, más si de algo no tenía duda, es que más de un espécimen de los míos se encontraba en ese lugar. No estaba de caza, esa noche solo era una joven más que quería disfrutar de una noche tranquila, pero no podía evitar la curiosidad de saber quién o quiénes eran los responsables de que mis instintos despertasen de esa forma.

Con paso firme y haciendo caso omisos a los clientes que eran incapaces de ver a una mujer sin escupir por su boca una larga hilera de sandeces, llegué hasta la barra donde tomé asiento. Tras pedir un whisky escocés a la mesonera, comencé a escudriñar con disimulo a cada uno de los parroquianos de ese lugar, buscando esa aura que no tardaría en encontrar al fondo de la taberna. Lo más curioso fue, que al volver la mirada hacía mi vaso, me topé con la de otro licántropo. Y en ese momento, la fina línea que separaba la obligación de la curiosidad por conocer a otros de mi especie,  se volvía más atrayente que nunca.




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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Mathieu el Lun Feb 20, 2017 9:36 am

La taberna era el lugar de paso habitual, por excelencia. Por allí se dejaba caer gente autóctona, y también gente que estaba de paso en la ciudad, y también aquellos que llegaban por primera vez hasta la Ciudad de luz. La primera pinta de alcohol apenas había estropeado sus sentidos, bastante más desarrollados que los de un hombre cualquiera, y eso le ayudaba a mantener la guardia. Incluso sin tener que hacer grandes esfuerzos para mantener la concentración; simplemente sus sentidos le ayudaban a captar aquello que se salía de lo habitual. Luego, su instinto terminaba de hacer el resto.

El ambiente de la taberna empezó a cambiar con la llegada de dos nuevos clientes. El primero, un hombre que no parecía un trabajador manual, pero cuyas ropas no atestiguaban una vida acomodada. Algo en sus sentidos le decía que aquella no era una persona más. Pero no podía saber qué era exactamente, simplemente... había algo. No sabía bien qué era lo que le estaba despertando su instinto animal, pero desde luego vigilaría a aquel hombre, por si hubiera algo en su actitud, en sus gestos, que le sacara de dudas.

Cuando entró una segunda persona en la taberna que le provocaba la misma sensación la sorpresa fue ya mayúscula. ¿Se había vuelto loca su parte lupina? ¿Por qué aquellas dos personas le hacían reaccionar de aquella manera? Mathieu nunca había estado en contacto con otro licántropo, salvo quizá aquel que le "infectó" con aquella maldición. Por lo tanto, difícilmente iba a asociar racionalmente aquello que sus sentidos y su instinto le estaban tratando de decir.

Su actitud cambió, no podía contenerse. Dejó de lado su postura relajada en la silla, y ya no bebía ni se reía de una manera tan relajada y desenfadada. Su semblante se tornó serio, casi preocupado, mientras observaba a aquellos dos. Entraron en la taberna con unos pocos minutos de retraso, ¿se conocerían, vendrían juntos? Nunca antes había sentido nada tan parecido, desde luego no con esa intensidad. Que, de pronto, aparezcan dos personas así podía deberse no a la coincidencia, sino a la premeditación por parte de la pareja. Pero no, ni siquiera parecían haberse visto al entrar. Al menos la sensación que tenía era que no se conocían de nada.

Les estuvo vigilando, y no tuvo reparo en mantener la mirada si alguno de ellos quería mirarle a los ojos. Quizá eso le diera alguna pista sobre lo que eran, o qué intenciones tenían, para haberle puesto en alerta.
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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Lun Feb 20, 2017 10:06 am

La tabernera no tarda demasiado en depositar frente a mi un rebosante pichel de cerveza. De madera ajada por el uso de incontables clientes, está algo desportillada; falta el revestimiento metálico de la asa, y el borde está desgastado y pulido, de un tono más claro que el resto. Aun así, parece lo suficientemente limpia como para que me aventure a beber su contenido, y eso es lo que hago; sin molestarme si mis cabellos se manchan por el camino, la acerco a mis labios para dar buena cuenta de ella.

El gesto, inocente y normal en un lugar como este, también me sirve para observar disimuladamente todo lo que hay a mi alrededor. Al entrar sólo buscaba beber algo de alcohol, que me ayudase a olvidar las trifulcas familiares. El encuentro con mi padre en lo más profundo del bosque, su decisión de fundar una manada con los miembros de su familia. El día en el que conocí a Elora y a Reydek. Las peleas, discusiones y enfados por hechos en los que ni siquiera intervine. Y la mirada desafiante de mi hermano, en la que nos prometía a Elora y a mi algo que no pude comprender en aquel mismo momento. Algo que se parecía demasiado a una declaración de muerte. Y que desde entonces, ha ocupado el lugar que antes era el propio para la soledad que sentía. Pero hay algo extraño en el ambiente, que me indica que no voy a poder perderme en mis penas. Un aroma a sobrenatural que Leif me ha enseñado a identificar durante nuestros duros entrenamientos. Girando levemente la cabeza, dejo la cerveza y finjo secarme el bigote de espuma. Sí, ahí está; son dos, uno en la misma barra y otro en una de las mesas del fondo. Y ambos son licántropos, aunque sus auras no transmiten lo mismo en cada uno de los casos.

Jugueteando con la jarra, vuelvo a dedicarles una mirada tan discreta como efímera. Pero esta vez, establezco contacto visual con ambos lobos. Uno, el más cercano de ellos, es una hembra joven; se muestra desafiante y altiva, alzando la barbilla con la misma dignidad que si de una reina se tratase. Una de sus manos está posada alrededor de un vaso de whisky; la otra, en sus castaños cabellos. Pero es su mirada lo que realmente capta mi atención. Esos ojos oscuros, brillantes por la fascinación y curiosidad que le provoca algo que desconozco.

Él, en cambio, parece más cauteloso. Perfectamente integrado en un grupo de obreros que se gastan la paga, está sentado en una de las mesas del fondo del lugar. Sus hombros están tensos, y sus ojos, alerta; no parece hacerle demasiada gracia nuestra presencia aquí, aunque tampoco ha hecho nada para indicarnos que este es su territorio. O puede que sí lo haya hecho, pero yo sea demasiado inexperto en el tema como para haberme percatado de ello.

En cualquier caso, opto por la solución más pacífica a mi alcance: alzar la cerveza en dirección al hombre, y dedicarle una media sonrisa pícara a la mujer. Es una invitación clara a entablar conversación si así lo desean, y quién sabe; puede que, si me sobran unas monedas, incluso acabe invitándolos a algo barato.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Misha Kaiser el Miér Feb 22, 2017 12:23 am

Las reacciones de ambos licántropos al ser descubiertos y descubrirme a mí  por ende, fueron de lo más versátiles. Pude observar como el aura del caballero que se hallaba sentado con sus camaradas, cambiaba de tonalidad ligeramente; fruto del cambio de su estado de ánimo. Era imposible que ese lobo supiese que de cierto modo yo era miembro de la Inquisición, pues apenas llevábamos unos días instalados en la ciudad.

Desconocía cual era la causa de su recelo, así que simplemente me encogí de hombros y tras un rápida sonrisa traté de desviar mi mirada hacia otro lugar. No comprendía muy bien cuales eran las normas lupinas, pues desde bien pequeña había dejado de pertenecer a la manada;  y tal vez la forma en que había estado mirando al lobo no era bien tolerado.

Tras dar un trago de mi copa, centré mi atención esta vez en el otro licántropo, ese que con aspecto desaliñado y algo tosco parecía tener la misma curiosidad que yo en haberse encontrado con otro de su especie. Bebía con calma de su jarra de cerveza, mientras su mirada bailaba desde el otro lobo hasta a mí, y de nuevo al primer lobo. Era más que obvio que ninguno esperaba la presencia de un igual en esa taberna, pero por lo que parecía ninguno de ellos iba con intenciones de agredir a otro.

Durante unos segundos que se me hicieron eternos volvió a mí el sentimiento de estar fallándole a los míos por no darles caza en ese mismo momento, que el resto de cazadores tendrían motivos para desconfiar en mi lealtad por mantenerme impasible cuando ya deberían estar atados. Pero fue entonces cuando llegué a la conclusión de que eran esos lobos los que eran de mi especie. Solo el tiempo y un largo entrenamiento me habían convertido en una cazadora que era capaz de traicionar a los suyos; menos esa noche.
No dudé entonces en devolverle la sonrisa al joven lobo de la barra y con una ligera inclinación de cabeza, di a entender que su saludo era bien recibido. Si tratar con lobos era algo extraordinario para mí, tratar con hombres no distaba demasiado.




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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Mathieu el Miér Feb 22, 2017 12:09 pm

Allí estaban aquellas dos personas, relativamente jóvenes ambas, en aquel local. No, aquel no era su local, ni su territorio. No marcaba el territorio, porque tampoco él había vivido como un lobo nunca. Y tampoco esa taberna estaba cerca de la zona donde suele vivir, por si eso sí podía considerarse su terreno. Pero estaba rodeado de gente tanto o más importante para él que el territorio: sus compañeros obreros, sus valedores y sus protegidos. Si alguien, cualquiera, tenía problemas con ellos, debería vérselas también con él. Y no sólo tenía que ver con lobos, sino con cualquiera. Era su protector, pero no su padre: ellos ya eran mayorcitos para evitar los problemas, o salir de ellos si se habían metido por su propia cuenta. Si querían gresca y organizar una pelea de taberna Mathieu no iba a mover ni un dedo.

En aquel momento, sin saberlo, Mathieu estaba en una notable desventaja respecto a ellos dos. Ellos podían ver en su aura su verdadera naturaleza, mientras que él no podía. No sabía lo que eran, y no sabía por qué le estaba provocando en su instinto una sensación extraña. No era realmente de alerta, ni de amenaza; pero como no podía identificarla, lo prudente era mantenerse... prudente. Alerta.

Del mismo modo, ellos le devolvieron la mirada de vuelta, y no fue una mirada inocente. Era evidente que ellos sabían algo; y que ellos sabían que él sabía algo. Pero, ¿de qué se trataba? Mientras que la mujer parecía más reservada el hombre parecía más abierto. Dispuesto a socializar. Entonces se decidió a ponerse en pie y caminar hasta la barra. Al hacerlo tocó el hombre de su compañero Arnaud; alguien que tenía como una especie de segundo de confianza, para que de algún modo le relevase por un momento. Éste asintió como respuesta al toque sobre su camisa, y empezó a vigilar no tanto de los compañeros en la mesa, sino más bien del mismo Mathieu. La protección de Mathieu con el grupo no era unidireccional.

Justo antes de llegar a la barra junto al hombre que justo empezaba su primera jarra de cerveza echó un último vistazo, ya sin discreción alguna, hacia la mujer. Porque si era una trampa, y estaban juntos en ello, podría verlo en sus ojos. Entonces apoyó los codos en la barra en un gesto fingidamente casual, mientras miraba al tabernero para pedir algo de bebida para él. Con esa excusa, y sin mirar al hombre, a quien podía controlar por el rabillo del ojo, preguntó: - ¿Nos conocemos? - Porque puede que esa fuera la clave del misterio, que se hubieran visto antes, y no les recordara. Aunque era poco probable, era mejor que preguntarle directamente "¿Por qué haces que mis instintos se disparen y todo mi ser se conmueva?". Esa pregunta era fácilmente malinterpretable.
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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Miér Mar 01, 2017 10:54 pm

El hombre se acerca lentamente a mi posición, con la cautela reflejada en su mirada de ojos claros. La alterna entre mi y la morena, pero al final decide dirigirse a la loba. Es la opción más lógica, porque le permite entablar conversación con ella sin darme la espalda en ningún momento. De manera que mata dos pájaros de un tiro sin resultar agresivo o amenazador. Consciente de su maniobra, no hago esfuerzos por introducirme bruscamente en la conversación. No es mi estilo, y menos si hay modos distintos de conseguir satisfacer mi curiosidad. Y es que si permanezco callado en mi taburete, acabaré por descubrir de todos modos la razón de su presencia en el local. Así que me limito a beber mi espumosa cerveza, hasta acabar por completo con el contenido de la jarra. Juraría que en Le Havre eran más grandes, y estaban menos espesadas con agua.

Dejando el pichel vacío sobre la barra, busco a la tabernera con la mirada para pedir que me lo rellene. Y es entonces cuando la veo; la mano de un desconocido escurriéndose entre la muchedumbre hasta llegar al vaso de la licántropa. No me lo pienso demasiado; ágil como el pensamiento, alargo mi diestra en dirección al hombre. Mis dedos se cierran como grilletes sobre su mano, retorciéndola con tanta fuerza que acaba abriéndose por la presión. De ella resbala un pequeño frasquito, que le arrebato mientras él gime y se debate para liberarse. Sin éxito; no aflojo el agarre que ejerzo, para evitar que pueda escabullirse hasta desaparecer en las sombras.

- ¿Qué es esto? - Le digo, con voz calmada, mientras el moreno forcejea ruidosamente contra mi cuerpo. El sonido de las conversaciones en la sala ha disminuido drásticamente, sustituido por los cuchicheos y el sonido de las sillas retirándose con premura. Han visto demasiadas peleas de taberna como para no saber cuál es el final de todo esto; y si creen que va a ser bueno, es que necesitan salir más por la noche. Observando fijamente el contenido de la ampolla, estoy a punto de decir algo más cuando noto un movimiento brusco de mi presa. Me aparto justo a tiempo; un puñal centellea frente a mi, su filo reluciendo con el brillo de las armas envenenadas. - Respuesta errónea. - Le gruño, esta vez más enfadado. Mi olfato me advierte que un sólo roce de esa porquería podría traerme muchos problemas. Y ha estado a punto de cortarme la muñeca con ella. - El veneno es arma de traidores y de mujeres. Y pronto lo será también de cadáveres.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Misha Kaiser el Sáb Mar 04, 2017 2:19 am

Con disimulo, para que mi curiosidad no fuese tomada en cuenta como una amenaza, seguí de reojo cada uno de los movimientos del lobo que hasta hace unos segundos había permanecido sentado. Con paso precavido y sin tener todavía muy claro hacia donde se dirigía, éste abandonó su asiento para recorrer la distancia que lo separaba de la barra, sorprendiéndome cuando tras pedir su bebida al posadero decidió entablar una cortés conversación conmigo. Dirijí la mirada durante unos segundos al otro licántropo que parecía expectante por el rumbo que había tomado los acontecimientos. ¿Estarían confabulados de alguna manera? No era la impresión que me había dado en un principio, pero la conducta de ambos en ese momento me resultaba de lo más extraña.

- Disculpe si al mirarle  le he hecho pensar que éramos conocidos. Acabo de llegar a París y solamente me resultó curioso encontrar a un igual en esta taberna.- busqué su mirada con la mía, cargada de sinceridad y desconcierto. Desde que mi manada fue exterminada no había vuelto a hablar con un lobo, acostumbraba a matarlos cuando mi maestro me lo ordenaba sin rechistar; así que vi en esta la noche la oportunidad de poder conocer algo más de los míos.

Estaba tan concentrada en el remolino de sensaciones contradictorias que sentía en esos momentos vagando por mi ser, que no me dí cuenta de lo que estaba sucediendo a mi alrededor hasta que el otro lobo que hasta ahora había permanecido en un segundo plano se levantó inmovilizando a un hombre situado a mi espalda. No tardé en atar cabos y pude sentir el mismo olor que debió sentir mi tocayo antes de realizar su último comentario. Saqué esa parte de mí de cazadora, esa que no permite que la subestimen por ser una mujer y con rapidez saqué una de las dagas que llevaba sujetas bajo la ropa, colocando la punta en la entrepierna del desgraciado que había intentado envenenarme.- Seguro que este hombre se arrepiente de lo que iba a hacer, y desea pedirnos perdón fuera, ¿verdad?- era consciente de que todas las miradas estaban clavadas en nosotros, y si quería que me aceptasen en la Inquisición no podía andar metiéndome en problemas a la primera de cambio.

Cogí por el mango el cuchillo  que portaba el hombre, cuya hoja estaba impregnada de veneno, cediéndosela al lobo que me había salvado de las perversiones de ese criminal.-Gracias.- le susurré antes de volver la cabeza hacia el primer lobo, cuya conversación había dejado a medias.- ¿Me haría el favor de mirar si tiene más armas ocultas? No me gustaría tener que tocar yo y que encima le guste.




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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Mathieu el Vie Mar 10, 2017 9:10 am

Bastante especial era la situación, como para que tuviera que complicarse más. Un asesino, aparentemente un envenenador, que trataba de quitarse en medio a aquella mujer. ¿Quizá era eso lo que le había mantenido alerta, la presencia de un asesino? Quizá había captado el aroma propio del sudor controlado de un asesino inexperto, y el del veneno en el aire, y eso es lo que le había alertado.

Cuando se sucedió el revuelo Mathieu siguió con los codos apoyados sobre la barra y miraba de reojo la escena, aunque su interlocutor que no le había contestado se alejara para detener el envenenamiento y al envenenador. Le miró a la cara, por si un casual le reconocía, y también para tener cuidado si volvía a verle en algún otro lugar. Luego miró de reojo a la mujer que parecía estar bien.

Los golpes y los agarrones se sucedieron y sus compañeros en la mesa dejaron de lado la relajación y el buen ambiente para ponerse tensos, al igual que muchos de los parroquianos allí presentes; algunos prudentemente aprovecharon para marcharse. Sus colegas obreros se pusieron en pie, pero con una simple mirada de Mathieu hubo suficiente para tranquilizarles y no intervenir. No tenía ganas de que aquello terminara en trifulca.

Se separó de la barra y se acercó al tipo. No le había visto claramente con el frasco de veneno en su mano, ni le ha llegado a ver echar nada en ningún sitio; pero al parecer la gente que le rodea sí, y además el propio rostro del intento de asesino le delataba. Así que tomó una botella prácticamente vacía y se la estampó con mucha fuerza sobre la cabeza. Y este hombre perdió el conocimiento por la conmoción. - Puedes registrarle ahora sin peligro - Dice recogiendo algunos de cristal, al menos los más grandes, para que no resultaran un peligro y alguien se pudiera cortar accidentalmente.
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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Jue Mar 16, 2017 9:45 pm

Todos reaccionan con mucha más calma de la esperada. Ante la atónita mirada de los parroquianos, la mujer saca una daga de quién sabe dónde para amenazar al descubierto envenenador. Sus manos, hábiles por la práctica, la detienen justo debajo de la entrepierna; otro gesto más que me indica que la licántropa no es ninguna advenediza, puesto que una de las principales arterias pasa allí donde reposa su filo. De una manera casi amistosa, me ofrece por la empuñadura el envenenado cuchillo del desconocido. Hoja que no dudo en aceptar, al ser de mejor calidad que las mías.

-  Deberíamos preguntarle quién le paga y porqué - Les señalo a los demás, sacándole la vaina al hombre para poder enfundar la daga en ella. Cuando juegas con armas envenenadas, lo mejor es ser el doble de precavido. Porque no sólo están tan afiladas como para rebanarte un dedo o dos, sino que además son capaces de acabar con tu vida rozándote la piel en un descuido. -  No creo que se acercase a ti únicamente para ligar un rato. Mi olfato me indica que esta mezcla está compuesta por cal, alcohol y carbonato de potasio. Una mezcla que, preparada en las cantidades adecuadas, sería capaz de disolver un cadáver en menos de lo que creerías.

Le tiendo el frasquito a la loba con expresión pensativa, inspeccionando su rostro en busca de algún signo de reconocimiento. Lo más lógico sería que identificase el ataque con el de alguno de sus enemigos, aunque no me entra en la cabeza quién querría matar a una simple mujer. Y mucho menos, con algo tan preparado como esa mezcla. Mis conocimientos de hierbas se reducen a la escasa temporada en que ayudé a los traficantes con su negocio de drogas en Le Havre, pero el alkahest, como llamaban a la mezcla, era moneda común entre ellos. He visto sus efectos más veces de las que me gustaría, y sé a que, de no haberme percatado de la presencia asesino, la morena habría sufrido una muerte tan lenta como dolorosa. La boca de la víctima es lo primero en abrasarse, seguida por la garganta y el estómago. Una vez allí, el alkahest se va extendiendo hasta alcanzar carne y entrañas, que se derriten aceleradas por la grasa como si fueran de mantequilla. Al final, el envenenado acaba pidiendo misericordia a cualquiera que pueda proporcionársela. Que siempre estará agradecido de acabar con tal cruento espectáculo, capaz de revolverle las tripas al más duro de los guerreros.

Pensativo, estoy a punto de preguntarle algo a la muchacha cuando el otro licántropo noquea al envenenador. Destroza una botella de cristal en su cabeza, dejando su cuero cabelludo sangrando y goteando licor. Atónito, me llevo la diestra inconscientemente al cuchillo de mi cintura. Pensaba que el castaño no era una amenaza, pero ya no estoy tan seguro de ello.

- Si no vamos a interrogarle, deberíamos marcharnos de aquí. Estamos llamando mucho la atención. - Les digo a ambos, tocando con el pie el peso muerto que hay ahora en el suelo. Un pequeño charco de sangre coagulada empieza a formarse bajo su cabeza, pero no me preocupa que muera; las heridas de la cabeza siempre sangran mucho, sean graves o un mero rasguño.- No tardará en llegar alguna patrulla de gendarmes, y nos resultará un poco incómodo explicar lo que ha sucedido aquí. Especialmente, porque detrás de la policía siempre acaba viniendo algún cazador, o peor aún, un Inquisidor.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Misha Kaiser el Sáb Mar 18, 2017 6:24 pm

Me quedé sorprendida y paralizada cuando en lugar de registrar al criminal que mantenía inmovilizada con la ayuda del otro lobo, el licántropo que recién había llegado de la mesa,  asestó tal golpe en la cabeza  de éste que lo dejó inconsciente.-Me hubiese bastado con que lo cachease por si portaba más armas, inconsciente no me sirve de mucho.- susurré mirando al lobo que había perdido la paciencia demasiado rápido.  El ruido de los cristales de la botella que se hizo añicos con el golpe, terminó  por llamar la atención de los parroquianos que hasta entonces no se habían percatado de que en el lugar se estaba produciendo una pelea. Este hecho nos complicaba las cosas, especialmente a mí, que tendría que escoger ponerme de uno de ambos bandos. O los detenía a todos, o me convertía en fugitiva por omisión, lo que en mi caso tomarían como traición.

Había reconocido sin problema el contenido del veneno en cuanto el otro lobo me lo acercó; no era un simple criminal. Su plan había sido más que planeado y su víctima fijada con alevosía.  Su intención no había sido drogar a una mujer para tal vez aprovecharse de ella en un callejón en cuando abandonase la taberna un tanto aturdida. Su objetivo había sido matarme de una forma cruel y dolorosa. No me era difícil imaginar quien habría contratado a éste hombre, pues era un secreto a voces el odio que levantaba en la mayoría de inquisidores. Pero solo podía haber un nombre tras aquel acto criminal, y ahora sería imposible averiguarlo sin tener problemas.

El desconocido cayó al suelo, con una fea brecha en la cabeza. El lobo que me había salvado de un doloroso tenía razón, teníamos que salir de allí cuando antes.-Cierto, caballero. Deberíamos salir de aquí cuanto antes; sería complicado de explicar lo sucedido, y tendríamos pocas probabilidades de salir absueltos si la Inquisición aparece.- Me arrodillé junto al sicario y empecé a palpar por encima de su ropa con la esperanza de encontrar algo que me llevase a averiguar quien era y quien me odiaba tanto como para quererme muerta. Un pequeño bulto en su chaqueta me llevó a introducir la mano dentro de ésta.

Saqué una pequeña bolsita con lo que parecían monedas dentro y una nota garabateada donde de un rápido vistazo pude ver que eran datos sobre mí.- Ya lo tengo, vámonos.- Me puse en pie y mirando a los dos licántropos que se habían convertido sin quererlo en cómplices y fugitivos, comencé a caminar con paso raudo hacia el exterior.




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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Mathieu el Dom Mar 26, 2017 1:11 pm

A menudo pensaba las cosas, y otras veces simplemente actuaba. Como era el caso. Ella quería respuestas, y si estaba inconsciente en el suelo no iba a poder entregárselas. Claro que aquel tipo bien podría haber tenido alguna arma oculta, quizá una pistola de reducido tamaño, o incluso una granada oculta. Conoce de asesinos que por cumplir su contrato serían capaces de inmolarse con él. Como el riesgo era una posibilidad, aunque quizá remota, Mathieu optó por dejarle seco. Ahora ya no podía aplicar ningún mecanismo o salida desesperada de rata atrapada.

Mientras ellos dos se coordinaban para inspeccionar sus bolsillos y debatir sobre naturaleza y efectos del veneno del fracasado asesino, Mathieu se asomó por una ventana cercana para mirar por la calle. Por suerte no había justo una patrulla de gendarmes por allí, y todavía veía algunas personas correr calle abajo. Muchas veces se armaban peleas como aquellas, o peores, y por allí no se dejaba caer ni un triste agente fuera de servicio. Siempre tenían cosas mejores que hacer, que impedir que el populacho se mate entre ellos. Pero, de nuevo, las posibilidades de que aparecieran eran lo suficientemente elevadas, no era algo que se pudiera descartar. Así que lo mejor era salir de allí.

Se separó de la ventana y miró a sus compañeros, que ya estaban levantándose y recogiendo; alguno apurando su jarra de licor mientras recogían sus abrigos. Les hizo un gesto con la mano y pronunció un escueto - Nos vamos - en un tono relajado.

De la mujer que casi muere envenenada no sabía nada. Tampoco sabía por qué le causaba tanto interés. Pero de pronto sabía que alguien quería asesinarla. Y esa era una información relevante, en según qué manos. Le ofrecieron escapar con ellos. Pensó que era lo mejor; porque al igual que ella tenía muchas preguntas que contestar. Y una nueva surgió entonces en sus conversaciones, ¿qué diantres tenía que ver la Inquisición con todo aquello? ¿Cazadores? Mantuvo su rostro neutro - que casualmente es el de enfado - y les acompañó. No sin antes rascarse el bolsillo y dejar unas cuantas monedas sobre la barra, mientras llamaba al camarero de turno - Lamentamos las molestias.
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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Vie Abr 07, 2017 11:58 am

Mientras el otro lobo se disculpa con el camarero, cojo al caído por las axilas y lo arrastro hacia el exterior del local. Su cuerpo deja tras de si un reguero de sangre y cristales rotos, pero no se despierta en todo el proceso; sigue inconsciente, lo normal teniendo en cuenta el golpe que le ha dado el castaño.

El propietario del local, que había salido de las cocinas al oír el estruendo, no dice nada al verlo; al contrario, parece aliviado por ver libre su taberna de extraños ensangrentados. No son buenos para el negocio, porque espantan a los posibles clientes pacíficos del lugar. Al ver el rastro de sangre, se apresura a ordenar a uno de los pinches que salga a fregar con un cubo, esparciendo arena previamente para evitar que el fluido cale en la madera.

- Marchaos ya - Dice el tabernero, mirándonos alternativamente al castaño y a mi. Sus ojos no muestran temor, sólo unas finísimas arrugas de preocupación. Creo que sospecha lo que somos, o al menos, que hay algo distinto en nosotros. - ¡Tú! ¡Date prisa en limpiar el estropicio! - Le grita al mozuelo, limpiándose las manchadas manos en el gastado delantal de lino-. No quiero problemas con los gendarmes cuando vengan, que lo harán. Ese indeseable de Bernard estaba entre el público, y no podemos fiarnos de esa rata traicionera.

Capto el significado de sus palabras al vuelo, de modo que, abriendo la puerta con el pie, acabo de sacar el cuerpo al exterior. Allí nos espera la licántropa, con el ceño fruncido por la preocupación. Su gesto se tuerce aún más al ver que estoy cargando con el envenenador, pero todo tiene una razón de ser. Que les explico a ambos tan pronto la puerta de la taberna se cierra tras nosotros, y nos refugiamos en uno de los callejones cercanos a la misma.

- Conoce nuestro rostro. El de los tres - Aclaro, para que comprendan mejor que no me estoy refiriendo al de la loba. Ese tenía que conocerlo ya de antemano, o no habría sido capaz de encontrarla en la vasta extensión de París. - Así que tenemos algo que decidir. Porque si lo dejamos con vida, nos arriesgamos a que los siguientes que tengan que vigilarse las espaldas seamos él y yo. - Señalo al castaño con la barbilla, antes de girarme hacia la morena que es el origen de todos nuestros problemas. - En mi opinión, es un riesgo que no vale la pena correr. Él mismo se ha buscado su suerte; a saber a cuántas personas habrá asesinado hasta el día de hoy. Por lo que yo voto a favor de rebanarle la garganta, y escondernos antes de que lleguen más invitados.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Misha Kaiser el Dom Abr 09, 2017 7:58 pm

Mis pasos raudos me llevaron hasta el exterior de la taberna, donde un frío y húmedo viento azotó un mechón mi pelo, que me apresuré a meter bajo la capucha de mi capa. Seguía sin comprender que había sucedido ahí dentro, lo que tenía claro es que debíamos marcharnos cuanto antes. El tabernero no parecía muy conforme con lo sucedido, a pesar de que la pelea no la habíamos comenzado nosotros, así que no me cabía la menor duda que alguien de allí habría avisado a las autoridades, y por ende acabarían acudiendo alguno de los míos. Tenía que desaparecer de allí antes de verme en el compromiso de tener que apresar a esos dos lobos que me habían ayudado a salir airosa de ese desencuentro.

Giré sobre mis talones cuando percibí que mis nuevos compañeros de huida salían de local; lo que no me esperaba al hacerlo fue que el que había interceptado el veneno llevase a cuestas el cuerpo inconsciente del agresor. Enarqué una ceja confundida, buscando en su  mirada una explicación a que tuviésemos que cargar con su cuerpo, prueba misma del delito. Sin tiempo que perder nos dirigimos hacia un callejón próximo, valiéndonos de la oscuridad de  éste para pasar desapercibidos.

-Comprendo su preocupación, y comparto la idea de que sería mejor librarnos de él.- hice una breve pausa, mirando a ambos. Por alguna extraña razón habíamos terminado envueltos es un exilio hasta que resolviésemos ese asunto.- Lamento mucho lo sucedido y que se encuentren ahora en la necesidad de huir; aunque les agradezco su rápida intervención.- fijé definitivamente la mirada en el hombre que sujetaba todavía el cuerpo, ya que sin su agudizado olfato estaría ahora mismo agonizando en el interior de la taberna.

-Vayamos a algún lugar donde podamos encadenarlo. Me gustaría poder sacar la máxima información posible. Después de eso, yo misma le daré muerte.- sentencié mirándolo de reojo. Si era un criminal, era parte de mi labor apresarlos. Nadie preguntaría porque había terminado muerto, en el caso de que yo justificase que se resistió. El plan podía salir redondo si éramos cuidadosos y conseguíamos salir sin ser vistos de la ciudad.




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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Lun Mayo 15, 2017 6:22 pm

- ¿Encadenarlo?

Levanto una ceja en dirección a Mysha, confuso. No se me ocurre cómo podríamos pasar desapercibidos llevando a un hombre inconsciente y ensangrentado hacia quién sabe dónde; mucho menos, atravesando una de las calles más concurridas de París. Lo de la taberna todavía puede haber pasado desapercibido, ya que todo ha sucedido demasiado rápido para los espectadores. En cambio, al primer paso que demos fuera de este callejón, alguien sumará dos más dos. Los espías correrán a avisar a sus amos, ansiosos por recibir hasta el más mínimo franco. Y puede que alguno de ellos encuentre interesante esa información. Algo que no nos interesa por ahora.

- No es que interrogarlo me parezca una mala idea, pero creo que hay muchas más posibilidades de que alguien -cazadores, inquisidores- nos encuentre y crea que somos culpables si nos ven cargando con él así. - Toco con el pie el despojo humano, con cuidado de no mancharme de sangre. - Arrastrándolo, nos arriesgamos a cambio de una información que no sabemos si posee. Matándolo aquí, en cambio, acabaríamos antes. Sin testigos, sin culpa. Sólo una víctima más del alcohol y las drogas. Además, ¿a dónde lo llevaríamos? No pienso llevarlo a mi casa. Los efluvios de tres lobos son demasiado fáciles de seguir; sería como trazar un camino luminoso hacia mi refugio. No, bonita; no pondré en peligro a mi manada. Aunque eso no quiere decir que no vaya a ayudarte.

Mirando a ambos lados de la calle para asegurarme de que nadie nos ve, me agacho junto al asesino, cuchillo en mano. De un solo movimiento, corto un mechón de sus cabellos castaños, que olfateo antes de tendérselo a la loba.

- Decidas lo que decidas, ellos no son los únicos que pueden rastrearnos. Podemos seguir su aroma, y saber qué lugares ha visitado antes de venir aquí. Puede que alguno te resulte familiar, y explique quién y porqué quería verte muerta.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Misha Kaiser el Miér Mayo 17, 2017 2:54 am

Desde un primer momento fui consciente de que mi plan de mantener con vida al agresor para arrestarlo en algún lugar oculto y obtener así la información necesaria para dar con el cliente que estaba detrás de ese poderoso veneno y por el que había sido contratado para terminar con mi vida, era díficil de que pudiese ser aceptado. Así que cuando uno de esos valientes licanos barajó durante unos minutos mi idea, para opinar que tal vez no deberíamos tentar a la suerte mantiéndolo con vida, no pude más que darle la razón.

-Reconozco que es complicado transportarlo lejos de aquí sin llamar la atención del resto de viandantes; sin contar con que podría recuperar el conocimiento y llamar a la guardia.- me mordí el labio inferior con nerviosismo, sopesando cual sería la forma correcta de actuar, sin dejar de observar a aquellos dos hombres que se habían convertido en cómplices de un intento de asesinato, aunque la víctima había sido yo.  Aunque, ¿entenderían el resto de inquisidores que era yo quien estaba en peligro en este caso? Probablemente no; utilizarían la muerte de ese hombre para situarse en mi contra, si es que no era lo que ya estaba sucediendo.

-Jamás le pediría que delatase el refugio de su manada, ni siquiera tenía porque verse involucrado en esto. Pocos lobos arriesgarían ser descubiertos por una extraña.- susurré con timidez, colocando una de mis manos sobre su antebrazo, cruzando con él la mirada.

Observé con detenimiento cada uno de sus gestos al acercarse al hombre inconsciente, pensando que había optado por terminar con su vida. Me sorprendió que en lugar de eso, tomase un mechón de su cabello para usarlo como prueba de rastreo; gesto que me hizo sonreir de medio lado. Era una buena rastreadora, y que ese lobo hubiese optado por ese método de seguir el camino que nos había dejado marcado nuestro querido amigo, me hizo sentir una extraña calidez en mi interior.

Cogí el cuchillo envenenado, propiedad de nuestro agresor, de las manos del lican y me arrodillé junto al cuerpo del hombre que parecía que estuviese ya muerto, aunque podía sentir sin atisbo de dudas que su pecho subía y bajaba levemente, ferviente muestra de que continuaba con vida. Coloqué el arma en la mano del criminal, y con cierto esfuerzo, dirigí ésta hacia su cuello, sesgando sin escrúpulo alguno el cuello del hombre. Los inquisidores me culparían igual por la muerte de ese hombrem fuese o no la culpable, así que al mnos podría excluir de tal delito a mis dos nuevos acompañantes.- Espero que seáis un buen rastreador, puesto que poco podrá confesarnos ya este hombre.- bromeé poniéndome en pie.

Me puse en pie de nuevo, y tomé el mechón de pelo que recién había cortado el lobo. Una pequeña molécula de olor de ese elemento me recordaba a algo, pero era tan ínfimo, que era incapaz de decir a cual.
-¿Por dónde podríamos empezar, monseiur?




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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

Mensaje por Kethyr Paine el Vie Mayo 19, 2017 11:13 am

- Huele a mar - Señalo, algo sorprendido por la rapidez con la que la loba ha acabado con el asesino. Se lo merecía, pero no creía que pudiera matarlo sin parpadear siquiera. Tendré que tener más cuidado del que creía con ella. - A esa mezcla de salitre y brea que despiden los barcos, mezclada con algo más sutil. ¿Azafrán? ¿Cúrcuma? No sabría decirlo. Es posible que nuestro amigo haya venido del puerto, más concretamente, de algún barco que haya estado hasta hace poco navegando por el océano. Un especiero, o tal vez un barco dedicado al comercio de sedas y productos exóticos. Seguro que en la oficina de los recaudadores de impuestos hay un registro o algo que podamos utilizar. Una lista de entradas y salidas, con los nombres de los propietarios de los barcos. A lo mejor así reconocerías a alguien. A no ser que el hablar de barcos te recuerde ya quién podría ser el que quiere asesinarte.

En ese momento me percato de que Mathieu, la silenciosa silueta que hasta el momento había estado acompañándonos, ha desaparecido. No se lo reprocho; todo esto supera con creces la rutina habitual de un obrero de fábrica, que querría disfrutar de una simple copa después de una dura jornada de trabajo.

- Parece que nos hemos quedado solos - Le señalo, empezando a caminar en dirección al Sena. París está comunicada por el río con el lejano mar, que es surcado por barcos de la más diversa índole hasta alcanzar la capital francesa. Es allí donde se situan las oficinas gubernamentales de Su Majestad, desde las que se gestiona el cobro de los impuestos que pasarán a engrosar las arcas reales. - Espero que sepas leer. Si no, esos registros no nos van a servir para nada.



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Re: Y después de una dura jornada de trabajo... {Privado}

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