Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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The great secret [Privado]

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The great secret [Privado]

Mensaje por Dylan Laurent el Vie Mar 10, 2017 10:07 pm

¿Cómo demonios es que había acabado en las zonas más alejadas de París? Eso era lo que se preguntaba Dylan cada vez que el frío de la noche comenzaba a calarle los huesos y debía acercarse un poco más al fuego de la chimenea para alejarse las ganas de salir de aquel lugar infernal y regresar a su hogar, a lo conocido. Claro que eso no podía hacerlo realmente. Un suspiro salió de sus labios, recordando el motivo por el que estaba en aquel maldito lugar, lejos de su recién encontrada hermana y de la única persona que realmente le parecía interesante investigar, Katia. Pensar en aquella muchacha tan peculiar le provoco una sonrisa, misma que se desvaneció en el instante que recordó que no sabía cuanto tiempo tendría que estar tan lejos de todo.

El investigador se quedo observando embelesado la manera en que las llamas crepitaban, llevándole eso a recordar una vez más lo que le orillo a aislarse de todo. Durante una de sus investigaciones, esas que tanto amaba, había descubierto de manera accidental algo sobre una familia importante que muchos buscaban conocer; un secreto que valía oro y que de ser revelado seguramente le costaría la vida. Si bien Dylan no reveló nada sobre su descubrimiento, gente interesada en descubrir los secretos de aquella adinerada familia se enteraron, sin que Dylan aún supiera como, que él sabía algo. A partir de ese momento, el investigador fue atosigado y amenazado por varias personas así que en lo que todo regresaba a la calma y los que querían la información que él tenia se daban por vencidos, porque sabía que rendirían, se alejo de todo lo conocido, aunque eso incluyera estar en la soledad de las zonas más desiertas, allá donde ningún alma cuerda pasaba mucho tiempo. Sin embargo para él, ya era demasiado tiempo alejado de lo que le gustaba, el contacto con la gente.

Sopló sus manos y las froto una contra otra, tratando de mantener un poco de calor en ellas. Pensaba de hecho preparar un poco de café cuando en la puerta de entrada alguien toco. De inmediato se quedo inmóvil ¿Qué tan probable era que le encontraran ahí? De hecho era bastante probable, pero si de algo podían estar seguros todos aquellos que buscaban hacer que el hablara, es que guardaría aquel secreto. Tardo algunos segundos en decidir finalmente alejarse de la chimenea y dirigirse a la puerta de entrada. Antes de hacer cualquier movimiento, retiro la cortina de la ventana para observar un poco al exterior. En las afueras se veía una figura encapuchada, una que se mantenía completamente inmóvil dándole a entender eso al Laurent que quien estuviera en el exterior, no se iría hasta que abriera la puerta. Alejándose de la ventana se rascó la nuca con algo de frustración pensando en que era lo que debería hacer. Decidir le tomo apenas un par de segundos, tras los cuales giro sobre sus talones y camino hasta la puerta, misma que abrió apenas un poco.
¿Puedo ayudarte en algo? – se mostraba desconfiado, si. Más aquello era por su propio bien.


Última edición por Dylan Laurent el Lun Mayo 15, 2017 9:18 pm, editado 1 vez



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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Lucille Reuven el Dom Mar 12, 2017 11:44 pm

“No debería estar haciendo esto”, pensó, pero de igual modo se subió al coche. Ya le había dado las indicaciones a Adam para que la llevase a las afueras de la ciudad.

Mientras emprendían la marcha, Lucille no podía dejar de pensar que lo hacía por su familia. Ella, que solía ser tímida y temerosa, estaba siendo valiente por primera vez en su vida y era por cuidar a su hermano, la reputación de su madre y su propio pellejo. Aunque bien sabía que no era el único motivo.

No se explicaban cómo había sucedido algo así, el secreto de los Reuven era peligroso, especialmente para ellos, por eso nadie lo conocía. Que los mellizos, hijos de la gran inquisidora, podían transformarse era algo celosamente guardado. Ni siquiera sus primos sabían aquello. Pese a que fueron quienes comenzaron a acosar y amenazar al investigador, solo conocían que el hombre tenía un dato estremecedor acerca de la familia y que con ello podría sumirles en la desgracia. Nada concreto, nada puntual, nada intimidante… Suficiente para que Kaleth, Chantelle y Lucille se supieran en riesgo.
Ella no aprobaba la violencia, la repudiaba, pero entendía que los hombres de su madre y sus primos habían hecho todo lo que creyeron necesario para cuidarlos. Si llegara a los oídos incorrectos aquello… Lucille se estremeció y se ajustó la capa negra con la que se abrigaba.

Había tomado la decisión de buscarlo, de explicarle cual era su situación. Llegaría al punto de rogar y ofrecer dinero a cambio del silencio si era necesario… Y también quería disculparse por lo que aquellos hombres habían hecho, por las amenazas que habían lanzado pues, en definitiva, le correspondía hacerlo ya que todo había sido en pos de cuidarla a ella.

Tardaron mucho tiempo en llegar. En el trayecto Lucille se arrepintió de lo que estaba haciendo varias veces, incluso pensó en detener a Adam e indicarle que volviese directo a la casa, pero no lo hizo. Temía, mas no retrocedería. Aquello no era solo por ella, tampoco por la familia Reuven… Había algo más, algo realmente atroz.
Desde que se había enterado que el investigador tenía un dato estremecedor acerca de ellos, Lucille había vivido dispersa, aterrada y paranoica. Tardó entonces en notar que del orfanato –que ella dirigía- faltaba una niña: Marie. Al principio lo creyó solo una travesura, dio aviso a las autoridades al día siguiente pues esperaba que la chiquilla de diez años apareciese sola. Pero el pasado viernes había desaparecido Maureen, otra niña de la misma edad.
Lucille los había reunido a todos para preguntarles qué sabían de sus compañeras, pero ninguno de los niños parecía conocer nada. Al parecer todo había transcurrido de forma normal para ellos esos últimos días… Cuando Nicoleau de once años desapareció dos días después, Lucille perdió todas las esperanzas de que aquello se tratase de una broma pesada de parte de los niños.
La policía nada le decía, porque nada sabía y no era prioridad para ellos buscar a huérfanos perdidos. ¡Estaba desesperada! Tanto que se había llevado a la veintena de niños restantes a su propia residencia. Allí estarían seguros.

Cuando llegó hasta la pequeña casa, casi perdida en medio de la nada, le pidió a Adam que estuviese atento, pero que no se apartara del coche ni la importunase a menos que ella se lo indicase.
Sacó el valor que necesitaba para golpear la puerta de imaginar a esos tres niños sufriendo… Solo por ellos valía la pena exponerse de esa forma.

Él abrió y le preguntó en qué podía ayudarle:


“Oh, en tantas cosas”, pensó y se quitó la capucha. Mostrándose a él. ¿Cabía la posibilidad de que el detective Laurent supiera la verdad de lo que ella era, pero que no conociera su rostro? Sí, era probable. Para espantar toda duda, Lucille le dijo:

-Lamento molestarle, detective. Mi nombre es Lucille Reuven y necesito hablar con usted.

Se alegró porque, aunque el corazón le latía más rápido que nunca, su voz había sonado segura.




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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Dylan Laurent el Lun Mayo 15, 2017 9:44 pm

Cuando Dylan entreabrió la puerta temía por su vida, decir que no era de esa manera hubiera sido una vil mentira. El investigador temía que la persona a la que le abría fuera un enviado de las personas que le amenazaron, personas dispuestas a hacer cualquier cosa con tal de obtener información. Laurent nunca se enfrentó a una situación tan de vida o muerte como esa. En un sin fin de otras ocasiones se vio cara a cara con  la muerte, sí,  sin embargo, en todas ellas siempre existía un modo de escapar, detalles que lo llevaban a sentirse seguro y hasta victorioso pero en esta situación, una resolución pacifica se desvaneció con los toques en la puerta.

Contemplando la figura encapuchada por puerta ligeramente abierta, Dylan recordaba a su padre. Las historias que el antiguo investigador Laurent le contará a su hijo sobre lo que podía ocurrirle a aquellos que se metían donde no debían, danzaron en su mente a modo de advertencia de lo que podría vivir. “Esperemos sea algo rápido viejo, sino pasare a la historia de los investigadores de la manera en que nunca quisiste que lo hiciera”, pensó, mientras que su mirada se mantenía un fija en la figura que lentamente se descubría. Entre la poca luz que emitía el fuego de la chimenea, Laurent distinguió un joven rostro femenino. Extrañado, enarcó la ceja. Era poco usual encontrarse mujeres en aquellas zonas, aún más una que fuera tan bien vestida algo que notó a pesar de la poca intensidad de la luz. De la misma manera notó el color rojizo de sus cabellos. “Como si darte cuenta de esas cosas fuera a servirte para algo ahora” se reprimió a si mismo, ya que aunque se grabara a fuego a aquella dama en la memoria, probablemente nunca tuviera la oportunidad de descubrir quien era realmente o eso creyó durante algunos segundos.

Lucille Reuven. Ese era el nombre con que se presentaba la muchacha en la puerta. Una de los Reuven, una de las personas por las que se encontraba en aquel lugar para empezar. El primer pensamiento que cruzó la mente de Dylan es que ella estaba ahí, dispuesta a terminar con la vida del investigador por su propia mano y sabiendo que resistirse a un ser de la clase de los Reuven sería una estupidez, especialmente siendo él un humano cualquiera, el investigador abrió del todo la puerta.
Sea bienvenida a mi humilde morada – la pequeña cabaña contaba apenas con una cama, una mesa con dos sillas, una tetera y algo de madera para la mantener el fuego en la chimenea – No sabía que tendría visita – rió con cierto grado de amargura – o más bien, pensé que si me alejaba quienes me acosan y tratan de saber sobre su vida y la de su hermano me dejarían en paz – miró fijamente a Lucille a los ojos – ¿Viene a garantizar que guarde silencio por siempre? – decir aquello dada su situación no era lo más inteligente del mundo, pero si iba a morir esa noche, no quería que se dijera que temió.



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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Lucille Reuven el Dom Jun 04, 2017 12:06 am

Era una real insensatez de su parte ingresar sola a la casa de un hombre, para peor: un desconocido que la odiaba como nadie más lo hacía. Al entrar allí, Lucille sabía que estaba poniendo en riesgo su buen nombre y honor, pues podría decirse de ella cualquier cosa… pero tenía que hacerlo, nada le importaba su honor de señorita si lo comparaba con los problemas que tenía.

No se centró en estudiar el entorno. No miró la decoración del lugar –aunque sí era evidente la pequeñez de la casa- ni la disposición del mobiliario… su cabeza iba apresurada e intentaba acomodar sus ideas, armar las frases más convenientes para expresarle a él. Finalmente entendió que no había nada como la sinceridad, más ante el detective que motivos sobrados tenía para matarla allí mismo si lo quería.


-Oh, no. No he venido con malas intenciones, no pretendo hacerle más daño del que ya le han ocasionado por mi causa. Yo no soy así, le ruego que no piense mal de mí –pidió de inmediato, luego de haber oído la frase que él pronunció con cierto dejo de reproche-. Seré franca con usted, señor Laurent porque no se merece palabras engañosas de mi parte: No estoy ajena al acoso que mis familiares ejercieron sobre usted, mas sé que ellos hicieron lo que hicieron pensando en protegerme, querían cuidarme, ¿qué no haría usted por cuidar a su familia? -Buscó la empatía de él, aunque de seguro le sería difícil hallarla-. Siento mucho que eso pudiera haberle provocado algún daño, pero creo que a veces es necesario hacer algunos sacrificios en pos de cuidar a quienes amamos… He aquí mi sacrificio también, señor Laurent –expresó, abriendo sus brazos en un gesto que intentaba demostrar sinceridad de su parte-, ante usted he venido, al mismísimo refugio de quien tiene mi vida en sus manos, pues sabemos bien que usted conoce mi secreto y que si se lo confiara a ciertas personas yo podría acabar con una soga al cuello. –No tenía sentido soslayar aquello, para ninguno de los dos-. Pero por amor he venido, por amor me arriesgo y hago lo impensado así como mis primos le acosaron a usted para que deje su investigación sobre mi hermano y sobre mí. –Daba vueltas sobre el tema pues no le era sencillo referirle el verdadero motivo de su visita. Bien podría creerla una descarada que primero lo hostigaba, por medio de otros, y luego le pedía favores desesperados, pero ¿qué más podía hacer? Aquel hombre sería su salvación o su muerte, le tocaba a él elegir su propio papel. Tomó aire y, valiente como en verdad no era, se lanzó-: He aquí mi sacrificio  –repitió-, he venido a pedir su ayuda. Sé que no tengo derecho alguno, pero de igual modo tengo que intentarlo… Necesito de usted, señor Laurent. Puedo pagarle –aseguró, pese a que era algo obvio-. Tengo algunos problemas que la policía no ha querido atender, no sé a quien más recurrir. Ayúdeme, olvídelo todo y ayúdeme –suplicó y su voz se fue afinando por la desesperación.




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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Dylan Laurent el Mar Ago 22, 2017 10:09 pm

Se mostraba valiente, decidido a abrazar a la muerte si es que ese era su destino, aunque evidentemente, detestaba dejar algunas cosas inconclusas si es que moría esa noche. Dylan aún necesitaba conocer más a su hermana, llevarla a un lugar donde supiera que ella estaría a salvo, darle su apellido y convertirse quizás en la familia que ninguno de los dos pudo tener durante sus infancias.  Por otro lado, también le pesaba abandonar a Katia, aquella muchacha por la que se sentía tan ridículamente atraído, al punto de que en aquella cabaña en medio de la nada, era la persona a quien más echaba de menos.

Cuando la pregunta sobre el destino que le aguardaba esa noche salió de sus labios, lo último que espero fue recibir una respuesta como la que Lucille emitía, misma que llevó a que un tanto confundido, Dylan le observase fijamente.
Yo… creo que no escuche bien – mencionó al tiempo que una sonrisa ligera aparecía en sus labios. Esa que no hizo más que desvanecerse a medida que la Reuven continuaba con su discurso. Las palabras de la cambiante fueron directamente al asunto del acoso – Soy consciente de que por las personas que ama uno es capaz de hacer cualquier cosa, pero su familia sabía que no había revelado ninguna clase de información a nadie, así que creo que fueron verdaderamente lejos – y es que, Dylan sabía que por la familia se era capaz de cometer los actos más viles, pero él realmente no les dio motivo alguno a los Reuven, ya que se había guardado la información primordial sobre la naturaleza sobrenatural de la familia para si mismo – bueno, ya no importa el pasado solo el presente – carraspeo – si no viene a matarme… ¿A qué le debo el honor de su visita? – como siempre, la curiosidad era uno de sus mayores defectos y a la vez, su más grande virtud.

Las siguientes palabras que pronuncio Lucille le confundieron, no era capaz de notar que era lo que ella deseaba de él. Tan difícil le parecía comprender que era lo que la Reuven necesitaba que Dylan cruzo los brazos y le prestó su completa atención, esa que siempre era un tanto flotante, pero finalmente, cuando la cambiante dijo que estaba ahí para pedirle ayuda, la sorpresa en el rostro de Dylan no pudo ocultarse.
Usted – la señalo – ¿Me esta pidiendo ayuda? – un tanto confundido le dio la espalda a la dama y avanzó hasta la pequeña mesa, todo para jalar una silla y dejarse caer de manera pesada sobre la misma – Usted necesita mi ayuda – menciono más para él que para ella y después de hacerlo, guardo silencio un par de segundos pues requería que su cerebro asimilase todo lo que había escuchado.

Después de haberse mantenido silente, levantó la vista para observar a Lucille y con la mano la invitó a tomar asiento en la silla que se encontraba disponible.
Antes que nada, quiero que sepa que no es necesario hacer ninguna clase de sacrificio, jamás estuvieron en peligro de que su secreto fuera revelado – aseguró mirando fijamente los ojos de la cambiante – Nunca he revelado la naturaleza, ya sea humana o sobrenatural de aquellos que investigo, puedo dar cualquier clase de información, a excepción de esa – sonrió – Claro que sus familiares nunca me dieron la oportunidad de decirles eso – hizo una nueva pausa – Ahora, no hablemos de pagos y primero dígame, ¿En qué necesita mi ayuda? – la inesperada reunión, esa que él creía el final de su camino daba un giro inesperado, uno que al Laurent le resultaba agradable.



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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Lucille Reuven el Lun Sep 04, 2017 11:50 pm

-Sí, es justo lo que le estoy pidiendo –le dijo suplicante, antes de tomar asiento donde él le indicaba-: su ayuda.

Le creía. Lo habían tildado de enemigo, de punto al que atacar para salvaguardar a la familia y su tranquilidad. Pero ahora que lo veía a los ojos, ahora que le aseguraba que su secreto no estaba –y que jamás había estado- en peligro con él, Lucille le creía.

-Antes de referirle nada, quisiera que sepa que le creo. Le creo y le agradezco, entonces, su discreción en cuanto a… a mi gran secreto.

Por un momento, Lucille sintió deseos de bajar la mirada, de mostrarse avergonzada. Pero no lo hizo, no había vergüenza en lo que ella era, pues ella no había elegido nacer con el estigma de los cambiantes. Era así, y no podía hacer nada contra eso.

-Necesito su ayuda profesional, señor Laurent. Verá, dirijo el orfanato –dijo, cómo si él que la había estado investigando no lo supiera ya-, tengo varios niños y son tan… tan desvalidos –suspiró, recuerdos invadieron su mente; la llegada de algunos, la partida de otros hacía futuros prometedores de la mano de una nueva familia, las canciones matutinas, los domingos en misa… Recordó todo, hasta que el dolor volvió a su pecho para recordarle que ya no había espacio para los buenos recuerdos, que esos tiempos felices no regresarían-. Alguien… alguien se ha robado a algunos de los niños. –Había dudado sobre la afirmación, pero finalmente acabó haciéndola pues ya no tenía dudas: se los habían llevado. Los niños no habían escapado, sino que alguien los había arrancado de su hogar, del único refugio que tenían: el orfanato-. No tengo a quien más recurrir, señor Laurent. Comprenderá que si lo tuviera no habría venido a usted, puesto que creía hasta hace unos minutos que usted era mi peor enemigo.

Debía confiar. La vida de los niños –los que había que encontrar, y los que estaban en el hogar y que necesitaban protección- dependía de que ella confiase en él.

-La policía me ha dicho que no tiene tiempo para niños sucios que se han escapado… -No iba a llorar. No más-. Dígame que usted puede hacerlo, que puede tomar mi caso –le rogó.




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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Dylan Laurent el Lun Sep 18, 2017 10:27 pm

Los ojos del investigador se mantenían fijos en los de la Reuven. Dylan buscaba en ella algo que le dijera que le mentía, que en realidad estaba ahí para acabar con su vida, pero por más que buscaba, solo encontraba en ella decisión y verdad. Un suspiro fluyó de los labios del Laurent, quien con un gesto de su mano la invito a contarle todo lo que estaba aconteciendo y en qué era que necesitaba su apoyo.

Antes de que la cambiante frente a él expresara su problema, dijo al investigador algo que una vez más, él no esperó. Lucille Reuven le creía, confiaba en él para guardar su secreto y por encima de ello, le agradecía que lo hiciera.
No tiene nada que agradecerme – se sentó más erguido en la silla – Los Laurent siempre hemos sido investigadores con honor, conscientes de que existen cosas que lo mejor es no revelar – su padre ya no estaba desde hacía años en esa tierra que Dylan pisaba, pero sus enseñanzas y sus palabras seguían siempre presentes en la mente del Laurent.

Ya que los malentendidos anteriores quedaban claros, Lucille entró en el tema que la llevará hasta aquella remota cabaña donde Dylan se ocultaba. Asintió cuando la escuchó hablar del orfanato que dirigía, detalle que él conocía debido a la investigación. Al investigar aquella institución, supo que la Reuven era una mujer dedicada a sus niños a quienes trataba como su fueran parte real de su familia, por lo que sabía pasaba grandes cantidades de tiempo al lado de los pequeños, así que no le resultó para nada sorpresiva la seguridad con la que la cambiante aseguraba que se los estaban llevando.

Tras escuchar sobre la desaparición de los infantes, Dylan se inclinó más en dirección a ella, indicándole de esa manera que prosiguiera, que tenía su completa atención y que por supuesto, necesitaba que le dijera más. En silencio la escucho decir que si no se encontrará necesitada no se habría expuesto a encontrarse con él en aquel lugar tan solitario y él vio en sus ojos que le decía aquello de manera sincera. Pesé a ser una cambiante, Lucille tenía mucho que perder y evidentemente, no se arriesgaría a perder la vida enfrentándose a alguien como él, aunque claro, Dylan estaba convencido de que en un enfrentamiento cambiante-humano, él llevaba las de perder.
Comprendo… – susurró antes de volver a guardar silencio y comenzar a generar sus hipótesis respecto a las desapariciones, esas que le resultaban demasiado extrañas, en especial porque se trataban de niños huérfanos, niños que no tenían nada que ofrecer más que su propia persona – La policía nunca hace nada cuando debe – soltó de repente – Son unos inútiles pero no se preocupe – sonrió –  porque tomaré su caso y no descansaremos hasta encontrar a los niños desaparecidos – El investigador después de todo gustaba de ayudar a aquellos más desvalidos y marginados – ahora… ¿Cuántos niños han desaparecido?, ¿Desde hace cuanto que comenzó a notar las ausencias?, ¿Ha ocurrido algo fuera de lo usual en el orfanato o ha tenido usted problemas con alguien recientemente? – cabía la posibilidad de que los secuestros fueran para torturar a la Reuven, algo que Dylan esperaba con todo el corazón, porque de no ser de esa manera, seguramente estarían tratando con alguna criatura sobrenatural.



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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Lucille Reuven el Vie Nov 10, 2017 11:44 pm

Hablaba de los Laurent como prestigiosos investigadores, Lucille no tenía idea de a qué se refería él y fue en ese instante en el que notó lo imprudente que había sido al lanzarse así al encuentro del desconocido, tendría que haber investigado un poco más sobre sus orígenes.

-Son tres los niños que han desaparecido. En un principio creí que podía tratarse de una travesura, que se habían organizado para escapar, pero sé que no es así, lo sé y lo siento. He hablado con los demás, ninguno sabe nada y yo les creo, tienen miedo y no me mentirían con algo así.

Para cualquiera de sus amigas, Lucille estaría preocupándose por algo sin sentido, algo que no valía la pena. Ella no lo veía ni sentía así, esos niños eran su vida, su tesoro. En verdad no tenía nada más por lo que vivir, nada de su presente la entusiasmaba salvo trabajar denodadamente por el orfanato que dirigía.

¿Enemigos? Creía que no, no conocía a nadie que tuviese motivos para odiarle… quizás su familia, al ser reconocida por dar apoyo hacía décadas a la inquisición, no resultase muy querida entre los sobrenaturales, pero ella era una cambiante pese a ser una Reuven, eso la eximía de cualquier pleito estúpido de esos, ¿o no? No, ella no tenía enemigos, nadie que la odiase o buscase venganza.


-No tengo enemigos de ningún tipo –le aseguró con firmeza-. Y en cuanto a sucesos extraños… No, creería que no –dijo, aunque luego recordó algo más-: bueno, hace unas dos semanas vino un matrimonio a entrevistarse conmigo, deseaban adoptar a dos niños pequeños. –Debía ser cautelosa, no quería acusar por acusar, no quería darle problemas a gente que tal vez fuese inocente, pero tenía que hablar-. Eran… no eran personas normales, no sé si entiende a lo que me refiero. Eran vampiros. –No podía relatarle detalles sobre la percepción del aura que todos los sobrenaturales tenían, aunque creía que él estaba en el tema-. Obviamente rechacé su pedido de forma amable, pues me llamó mucho la atención, ¿para qué quieren los vampiros adoptar niños? No tiene sentido, nunca me había topado con algo así. Creo –dijo, con cautela como si estuviese refiriéndole su mayor secreto- que ellos no contaban con que yo pudiese identificar su naturaleza, de seguro se han sorprendido tanto como yo porque la entrevista fue tensa para ambas partes.

No sabía qué más podía aportar, se esforzó por repasar los días previos a la primera desaparición y no halló nada fuera de lo común, nada que pudiese servir.

-Si usted lo desea, mañana mismo puede llegarse al orfanato para hablar con los niños y ver si ellos saben algo más de lo que me han dicho.




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Re: The great secret [Privado]

Mensaje por Dylan Laurent el Jue Dic 14, 2017 9:26 pm

Todo París podría dudar de la sinceridad de un puñado de niños huérfanos, así como de las intenciones de los mismos porque habría que ser sincero, vivir en condiciones tan desfavorables obligaba a cualquiera a actuar de maneras no siente adecuadas, pero pese a que todo el mundo podía estar en contra de aquellos infantes, Lucille Reuven no lo estaría y resultaba evidente no solo debido a la manera en que se expresaba de ellos sino también por como es que miraba al Laurent. En los ojos de la cambiante se veía pues una sincera preocupación por los desaparecidos, algo que para Dylan era imposible ignorar.
Su duda es más que suficiente para que yo considere las desapariciones como verdaderas. Claro que la preocupación que ha visto en sus demás niños también lo confirma, pero solo quiero que se de cuenta de que para mi, su palabras es más que suficiente – y es que había aprendido durante años desempeñando aquel oficio que si una mujer presentía algo, regularmente ese presentimiento era verdad.

Decidido entonces a descubrir que era lo que pasaba, Dylan interrogó a la Reuven respecto a sus relaciones interpersonales, esas que bien podían ser las causantes de las desapariciones, algo que deseaba fuera lo que sucedía aunque algo dentro de él creía en que no era de esa manera y que dar con los niños desaparecidos le costaría tiempo y esfuerzo a él pero lágrimas y dolor a Lucille.

En silencio, el investigador escuchó lo que la Reuven tenía por decir, prestando especial atención a la visita algo indeseada de la pareja que la cambiante mencionaba. Los sobrenaturales eran en general criaturas de cuidado, pero de entre ellos, destacaban los vampiros y los licántropos, seres que dada su naturaleza podían asesinar a cualquier humano antes de darse cuenta del acto, así que al igual que con Lucille, el que estuvieran buscando adoptar un niño le resultaba sumamente llamativo a Dylan.
Adoptar…. – susurró mientras se levantaba de su asiento y acariciaba su barbilla – Extraño de verdad – miró el crepitar de la leña en la chimenea antes de girarse abruptamente hasta la cambiante – No me sirve ir mañana – aseguró firme antes de comenzar a andar por entre la humilde casucha, tomando las pocas pertenencias que logro llevarse – Yo sé que no es su intención acusar a nadie y que es probable que esa pareja no tenga intención de hacer daño pero ambos sabemos que no podemos estar seguros de ello – cuando termino de guardar todo en una bolsa de tela miro a Lucille – Si perdemos tiempo, en especial si esos vampiros tienen algo que ver, no seremos capaces de encontrar a los pequeños – ofreció su mano a la dama – Debemos movernos con tanta velocidad como sea posible. Hay vidas en riesgo – y todo estaba dicho. Esa noche, el investigador comenzaría con su labor, porque con sobrenaturales, el tiempo siempre era crucial.



¿Se han preguntado alguna vez cuánto vale una vida humana?
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Dylan Laurent
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