Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Radiant Dawn ~ Privado {+18}

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Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Mar 14, 2017 10:46 am

No esperaba que tras decirle todo aquello lo que hiciera él fuera lanzarme aquella llave de la habitación donde se hospedaba, más bien, pensaba que se lo iba a tomar bastante peor y que iba a salir de ahí sin la certeza de que volviera a verlo de nuevo. ¿Por qué? Porque lo había llamado cobarde, porque estaba rompiendo un pacto no escrito entre ambos que habíamos hecho hacía tantos siglos, pero me había dado absolutamente igual romperlo. Podríamos ser eternos y vivir para siempre, pero como le había dicho nuestra vida podía terminar cualquier día sin que pudiéramos hacer nada y ya me había cansado de vivir con ese miedo, se había terminado. Lo miré tras lanzarme la llave que cogí al vuelo sin ninguna dificultad, ¿negociar? ¿Qué es lo que quería negociar?

Me mordí el labio sin decirle nada, no pensaba responder a ninguna de sus preguntas al menos en ese lugar, él aún tenía que quemarlo para dar ejemplo y yo tenía que encaminarme al hotel. Así que salí de allí dejando que terminara el trabajo sabiendo que quemaría hasta los cimientos del lugar mientras yo salía de la fábrica esa abandonada y me subía a los tejados del lugar para ir más rápida hacia el hotel, no habría mucha gente a esas horas de la noche, que dentro de poco sería de día, pero no quería que me vieran con el vestido hecho jirones y manchado completamente de sangre, seguramente yo también lo estuviera así que prefería evitar miradas indiscretas.

Aún no sabía muy bien por qué había aceptado coger la llave, yo por mí parte no tenía mucho más que decir al respecto, todo lo había dicho en aquella sala llena de muerte, sangre, destrucción y caos. No sé que quería negociar, si es que había algo que negociar, pero yo ya había puesto las cartas sobre la mesa –o casi todas- y ahora si quería seguir jugando aquella partida debería de ser él quien las mostrara… si es que tenía el valor suficiente como para hacerlo. No pensé que pudiera darle la razón a Joe aquel día, pero ahora pensaba que había tenido bastante razón en sus palabras… y todo lo que me había hecho cambiar era haberme dado cuenta de que podía haber muerto en esa celda perfectamente… nada como sentir el toque de la muerte cerniéndose sobre uno mismo para valorar las cosas.

Llegué al hotel y entré bastante rápido no queriendo que las miradas de las pocas personas que había allí pudieran recaer en mí con aquellas pintas, miré el número de habitación y subí las escaleras hasta la planta indicada. Metí la llave en la cerradura hasta que esta cedió y se abrió la puerta, entré y cerré apoyando mí espalda contra esta. Debería de haberme ido a mí casa y dejar las cosas como estaban, pero yo no era una mujer que huyera de nada y no iba a hacerlo en aquel momento. Me quité el vestido dejando que cayera al suelo donde pude ver cuánto estaba manchado de sangre y todos los jirones que tenía por la pelea, cotilleé un poco por el lugar para buscar algo que ponerme y me dirigí al baño donde abrí el grifo de la bañera y me metí dentro cuando esta se llenó.

El agua se tiñó de sangre seca y yo me lavé por completo sin pensar demasiado, terminé por salir de la bañera y envolverme en una toalla para secar mí cuerpo ya limpio de manchas de sangre, envolví mí pelo en la toalla para quitar el exceso de agua y me vestí con lo que había conseguido encontrar en la habitación, una camisa algo más larga de lo normal fue lo que utilicé para cubrir mí cuerpo, me paraba bastante más grande y tapaba justo hasta la mitad del muslo, quité la toalla y desenredé mi pelo dejándolo mojado. Al salir me fui directa hacia el mueble bar y me puse una copa para luego sentarme en el sillón, apoyándome contra uno de los brazos y dejando que mis piernas colgaran por el otro mientras había cogido uno de los libros que había para matar el tiempo hasta que llegara.

Realmente no tenía ningún discurso preparado ni un guión con lo que quería decirle, no era mujer de pensar las cosas, lo que pensaba lo decía sin importarme que pudiera gustar o no, u ofender… prefería que la situación se diera por sí sola y sobre la marcha ir improvisando, aunque sí que seguía pensando que no sabía por qué permanecía allí, pero que si pretendía negociar como había dicho él, iba a ser la negociación más dura de su larga y eterna vida. El libro me ayudaba a despejar mis pensamientos mientras esperaba hasta que aquel vampiro asomara por aquella puerta.


Última edición por Sunshine Denveraux el Lun Mar 20, 2017 7:31 pm, editado 1 vez



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Mar Mar 14, 2017 11:40 am

A mis espaldas una explosión, las tuberías del gas de la fabrica habían echo saltar todo por los aires, como si de una bomba se tratara. Ladeé la sonrisa, me gustaba el trabajo bien echo y ese mensaje llegaría alto y claro a todo aquel que supiera interpretarlo.
De un salto me encalomé a una fachada, de ahí a una balconada y al tejado después, corrí por encima de las distintas terrazas y deslunados hasta alcanzar un callejón un par de cuadras antes de mi hotel.

Después me limité a pasear con aire tranquilo, cubrí las manchas de sangre de mi camisa blanca con el chaqué y atravesé la recepción saludando a los empleados como solía hacer.
Las apariencias en mi mundo lo eran todo y yo era un correcto ciudadano de clase alta a efectos de la sociedad.
No me puse nerviosos hasta que vi las escaleras alzarse bajo mis pies y ahí dejé escapar el aire de forma pesada, teníamos que negociar y no sabia exactamente de que.

Acorté la distancia que me separaba de mi habitación y poniendo la mano en le pomo, abrí la puerta con la llave de reserva.
Mis ojos buscaron a la inmortal, aunque su aura ya me había asegurado su presencia.
-Estas preciosa ¿quizás tenia que haber traído flores? -ladeé la sonrisa cruzando el umbral para detenerme justo delante de ella.
-¿te sirve como escusa que te diga que he estado ocupado de ahí mi descortesía frente a nuestra primera cita?

Nuestra sonrisa se fundió en una, supongo que los sarcasmos se me daban bien para relajar el ambiente, porque y aunque no lo iba a admitir, estaba nervioso, por primera vez en siglos, una negociación tensaba cada fibra de mi ser.
-Voy a darme un baño, te invitaría, mas veo que..-recorrí con descaro su cuerpo con mis ojos -que ya lo has tomado... sin mi -sentencie.

Su olor era arrebatadoramente sexy y el pelo oscuro que caía sobre su hombro, mojado, trasparentando su piel por ese lado de la camisa era un reto difícil de asumir.
-¿Estas segura de que quieres hablar? Se me ocurren tantas cosas que hacer contigo ahora mismo
Mis ojos se hundieron en los suyos y mis labios se entreabrieron sedientos de ella, de su cuerpo y de perderme en su elixir sobre mi lecho.

Alcé las manos ante su gesto y sonreí picantemente, parece que no colaba mi propuesta.
-Esta bien negociaremos -atajé mientras me iba hacia el baño y dejaba que el agua corriera por la tina para adentrarme poco después en ella dejándola de un color escarlata.
Una vez limpio enrosque mi cintura con una toalla y salí del baño, ladeé la sonrisa al ver como sus ojos me recorrían en el camino que recorrieron mis pies descalzos hasta la cómoda de donde saqué unos calzoncillos y un pantalón gris bastante cómodo.
-Bien, ¿por donde íbamos? -susurré acortando ahora si las distancias para dejarme caer a su lado, mis labios surcaron su cuello mientras cerraba ese libro que ojeaba la dama con mi otra mano.
-¿negociemos? Si no he entendido mal quieres que dejemos de jugar al ratón y al gato ¿cierto?

Mis ojos se hundieron en sus pardos, mi aliento contra su boca, mis dedos surcando el muslo de su pierna, caricias intensas.

-¿que propones? -musite rozando su boca con la mía -¿sabes que nos estamos saltando todas las normas?



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Mar 14, 2017 8:30 pm

No había pasado mucho tiempo desde que había llegado a la habitación del hotel y me había dado aquel baño, puesto una camisa que me paraba grande como única vestimenta ya que mí vestido había quedado destrozado tras esa noche, sentada en aquel sillón con un libro en la mano y un vaso con algo de whisky en la mesita justo que había al lado. El vaso ya estaba vacío mientras yo seguía con la lectura cuando noté un aura que conocía demasiado bien que se aproximaba. Desde que había tomado su sangre me era mucho más fácil reconocer y notar su aura, la había notado desde antes de que subiera por las escaleras y se acercara a la puerta. Cuando estuvo tras esta no cerré el libro en ningún momento ni me moví de mí posición, pero sí que fijé mí vista en ella cuando noté que metía la llave en la cerradura y esta se abría para darle paso.

Siempre vestido elegantemente, no importaba la ocasión o el tiempo en el que nos encontráramos, siempre iba vestido como todo un señor de forma elegante, y tenía que reconocer, que le quedaba como un guante de bien. Lo observé acercarse hacia donde estaba alegando que quizás debería de haber traído flores, sabía que estaba utilizando aquel tono quizás porque lo que íbamos a hablar era algo bastante serio, y sacaba a relucir ese humor y sarcasmo que tanto le caracterizaban en situaciones como aquello. Me mordí el labio por aquello pero no me moví de donde estaba.


-Prefiero que, en todo caso, me traigas la cena –contesté en el mismo tono en el que había hablado él quien terminaba por acercarse hasta plantarse delante de mí, tenía que alzar el rostro para verlo sentada como estaba, con las piernas estiradas en lo que restaba de sofá y el libro sobre mí regazo. Terminé por sonreír de lado ante aquello al igual que él lo estaba haciendo- Creo que puedo llegar a perdonarte… -podía sentir su mirada recorrer mí cuerpo ante la idea de darnos un baño, a lo que arrugué un poco la nariz por ello al recordar cómo había acabado tras salir de aquella fábrica- no quedaba mucho de mí ropa y estaba sucia, he decidido no esperarte. ¿Quieres que te busque y te traiga un patito de goma para que te haga compañía? –Pregunté con algo de malicia en el tono notando su mirada recorrer mí cuerpo sin pudor alguno. Era consciente de que su camisa era lo único que me cubría de la desnudez, así como de la parte donde mí pelo mojaba la camisa y seguramente se transparentara mí piel, notando ahora sus ojos en aquel lugar de mí cuerpo. Ladeé la cabeza un poco y lo miré de forma fija, dándole a entender que lo que tuviera pensado en su mente, y de lo cual no hacía falta leerle la mente para saber qué era, podía esperar para más tarde.

Dejé que se marchara hacia el baño y yo mientras seguí leyendo aquel libro mientras él se daba aquel baño, mis ojos se alzaron del libro cuando lo vi pasar por delante de mí con aquella toalla y las gotas cayendo por su torso y espalda al descubierto, mientras sacaba algo de ropa para ponerse y yo seguía sin moverme de donde estaba. Estaba cómoda en aquella posición y pretendía llevar la “conversación” en un terreno donde me sintiera de esa manera, así que sabiendo que él terminaría por acercarse como si no pudiera evitarlo esperé a que lo hiciera. Terminó por hacerlo, apartó mis piernas sentándose a mí lado y yo volvía subir una estirándola por encima de sus piernas, podía sentir sus labios recorrer mí cuello y de forma muy sutil cerró el libro que estaba leyendo.

Decir que quería dejar de jugar al gato y al ratón podría ser una forma de decirlo, aunque no sabía exactamente qué era lo que él había entendido de lo que pretendía hablar con él. Aunque en cierta manera, mis palabras habían sido más que claras en aquella fábrica antes de marcharme del lugar, donde había sido demasiado atrevida al decirle lo que realmente pensaba… pero ya era hora de acabar con aquel juego que no nos deparaba nada, ni a uno ni a otro… a pesar de que seguía pensando que era lo que más le convenía a él por ese miedo que parecía sentir, y que no sabía a qué se debía.


-Podría ser –comenté sintiendo su mirada sobre la mía, su boca rozando mis labios mezclando ambos alientos, y sus dedos crear un camino ardiente por mí pierna. ¿Pensaba distraerme con aquello? No lo iba a conseguir, no aquella vez- ¿Qué es lo que crees haber entendido con mis palabras? –Pregunté jugando yo también a ese juego, mí dedo trazó un camino descendente desde su mandíbula bajando por su garganta y siguiendo por su pecho donde dejé ahí mí mano, haciendo figuras al azar con mí dedo sobre su piel mojada todavía- ¿Qué normas, Assur? –Terminé preguntando para que, por una vez en todos aquellos siglos, uno de los dos se atreviera a expresar con palabras aquello que jamás nos habíamos dicho- ¿Tus normas? –Terminé preguntando porque, al fin y al cabo, eran suyas… como si fuera el único que las aplicara, y pensaba que así era- Aún sigo sin comprender realmente lo de las normas, o por qué las has puesto –aunque sí que podía entender un poco los motivos- ¿Qué es lo que ganas con ello? O mejor, ¿qué tratas de evitar? –Quería que hablara, que me diera una respuesta clara aunque yo intuía lo que podía ser- ¿Sabes lo que creo yo? –Pregunté subiendo mí otra pierna sobre las suyas, de aquella forma quedaba sentada en el sofá de cara a él, pero con mis piernas sobre las suyas colgando sin llegar a tocar el suelo, moviéndolas hacia delante y hacia atrás- Que pones esas normas para evitarte a cualquier costa sentir, y no te das cuenta de que al final acabas preso de tú propia norma –sonreí de lado sabiendo que le estaba diciendo verdades como puños, tras todos aquellos siglos, como si lo llevara guardado dentro y jamás me hubiera atrevido a decírselo- No te voy a mentir, al principio me venía tan de perlas como a ti porque era perfecto. No nos complicábamos para nada, era como algo que dejaba todo en un punto y aparte y ninguno nos preocupábamos por ello –porque al menos había sido así por mí parte las primeras veces- Y aunque me lo he negado muchas veces con el tiempo algo fue… diferente –hice una leve pausa- pero a ambos nos era más fácil, más cómodo que fuera de esa manera y al final se terminó por convertir en costumbre. Pero también me di cuenta de algo; de que me estaba obligando a mí misma a encerrarme, y a negarme, algo que por las normas, tus normas… no podía ser. –Me mordí el labio- No me gusta catalogar las cosas, Assur, ni tampoco quiero cortarte las alas y anclarte a mí porque en ese sentido eres igual que yo, somos bastante libres y así hemos estado por mucho tiempo. Pero esta noche me ha hecho darme cuenta de que podemos morir en cualquier momento, pude haber muerto en esa celda, y es ahí cuando supe que prefiero arriesgarme aunque fracase, que vivir con el miedo en el cuerpo y no sentir nada el resto de mí larga vida –sonreí- Propongo quitar esa norma a la que tanto te aferras, y por una vez en nuestras vidas… sentir, vivir. Propongo que te quites ese miedo que tienes por lo que pueda pasar a las personas que te importan porque pueden pasar mil cosas, estés tú o no lo estés, y dejar ver qué es lo que el destino nos tiene reservado –deslicé uno de mis dedos por sus labios, recorriéndolos de forma lenta- Propongo que me demuestres que no eres el cobarde que tú hermano cree que eres, y el que yo intuyo que estás siendo –hice una pausa dejando que asimilara todo y sonreí- Acepto alegatos –aunque tenía firmes mis convicciones.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Miér Mar 15, 2017 4:32 am

Ladeé la sonrisa cuando los dedos de Sun se pasearon diestros por mi pecho pintando imaginarias figuras.
Sus palabras me desafiaban era experta en jugar a mis juegos y en eso llevaba razón, mis reglas siempre fueron, mas del mismo modo ella las aceptó, no asumiría la culpa de todo lo nuestro, a fin de cuentas los Black no pedimos perdón.
-Tenia que haber traído flores -bromeé entre risas mientras su mano se alzaba para golpear mi pecho para que me tomara aquella conversación en serio.

Las preguntas se sucedieron, iba a responder alguna, mas era imposible, Sun había cogido carrerilla y ella misma se respondió, algo que me divirtió mucho, tanto que de un tirón la subí sobre mi regazo.
Mis labios rozaron los suyos, sin poder dejar de sonreír, centrando mi mirada en esa boca que no dejaba de decir verdades, mas quizás necesitara ciertos matices para convertirse en universales.

Mis dedos siguieron jugando con su piel, realmente nunca habíamos estado así, era lo mas parecido a dejarnos llevar, que habíamos disfrutado en milenios, y me gustaba, admitía que me gustaba no mirar por la ventana para que el sol no la atrapara en mi habitación, dormir juntos era una de las prohibiciones que tenían mis reglas, implicaba mas de la cuenta, mas hoy, hoy no me importaba.

Esperé a que la inmortal terminara su largo relato, sin duda había acumulado palabras durante toda su eternidad y ahora me las escupió a la cara quedándose posiblemente completamente satisfecha, no se guardo nada para si, sus cartas sobre la mesa, las mías todavía en la manga de mi camisa no puesta.
-Ufffff -resople negando, no sabia ni por donde empezar.

Mi gesto cambio y mi dedo se detuvo, quería hablar en serio y algo me decía que ahora no serviría de nada todos esos escudos que alzaba con el sarcasmo y la ironía.
Apoyé mi frente en su hombro tratando de ordenar las ideas, no quería que me malentendiera.
Sus ideas siempre fueron cercanas a las mías, mas esta vez parecía estar completamente de acuerdo con Joe y no conmigo.
¿Sentir? Eso era un arma de doble filo, peligrosa y en ocasiones mortal.
-Sun, voy a contarte algo que te ayudará a comprenderme mejor.
Mi padre abandono a mi madre y a sus siete hijos para irse con otra mujer mas joven, eramos pobres como ratas, perdimos la casa y mi madre para poder mantenernos desempeño el trabajo mas antiguo del mundo..
Nos instalamos a vivir en el burdel, tratando de no hacer demasiado ruido y desde luego no molestar a los clientes, ese era el trato.
Allí es donde mi madre conoció al inmortal que mas tarde cambio nuestras vidas. Durante un tiempo este le ofreció otra vida, una plagada de lujos, la única condición trasformarse en lo que él era, ser su compañera eterna y así poder en sus siete hijos propagar su linaje.
Madre no acepto, era una mujer religiosa, que adoraba a sus dioses y veía en él al demonio personificado en la tierra. No quería que nos convirtiera en monstruos y así paso el tiempo mientras se abría de piernas.
Nuestro hermano menor enfermo, fiebre, tos, le costaba respirar, madre pidió a la madam del burdel que hiciera llamar a un medico, mas cuando esta descubrió que el niño estaba enfermo, nos tiro a todos de allí, alegando que no podía permitirse una epidemia en el negocio.
Nunca olvidaré aquella noche en la que la lluvia arreciaba sobre los pies descalzos de mi hermano enfermo, en un callejón murió, mientras mi madre sollozaba sobre su cuerpo inerte y los otros seis nos mojábamos.
Ese fue el día en el que todo cambio, el trato fue aceptado, madre se unió al inmortal, jurándose a si misma que jamas volvería a ver morir un hijo entre sus brazos.
Ella se trasformó la primera y nosotros cuando padre lo decidió.
Los sentimientos no nos dieron de comer, lo hizo el monstruo, ningún dios se apiado de nosotros, fue el demonio.
Mordí su cuello con suavidad y sonreí buscando su mirada, acariciando con mis labios su piel esperando que me comprendiera mejor, nunca había contado esa historia.
-No se sentir, no me lo he permitido en 6000 años. Se que este encierro te ha hecho ver las cosas de otro modo, que la idea de morir definitivamente te ha ayudado a darte cuenta que mi hermano puede tener razón pero no te engañes, no somos humanos, no puedo prometerte una vida humana si eso es lo que me estas pidiendo.

Casi podía leer la desesperación en su mirada, sabia que no me estaba explicando bien, pero era muy torpe para hablar de sentimientos, en esto era como un niño empezando a gatear.
Lo mio eran los negocios, los juegos de tronos, pero en esto estaba tan perdido.
-¿y si empezamos por dormir juntos esta noche? Quédate.
Yo tena esclavas de sangre, mujeres con las que dormía enredado cada noche y una chiquilla que me había encontrado en París hacia unas semanas.
Demasiado que explicar, pero, le estaba abriendo la puerta para entrar en mi vida, quizás era muy burdo y no lo parecía, mas eso le ofrecía, un principio sin promesas..pero un principio a fin de cuentas.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Jue Mar 16, 2017 9:52 am

Poner las cartas sobre la mesa no era nada fácil, más si se trataba de alguien como Assur cuando no sabías por donde podía salirte ni que jugada terminaría sacando, por lo que me esperaba encontrarme de todo y estaba preparada para cualquier respuesta que fuera a darme, fuera cual fuera. Siendo humana aquello de exponer resultaba mucho más fácil, o al menos así lo recordaba cuando todavía había vida en mí cuerpo y tuve que hacer aquello mismo, aunque a decir verdad, cuando fui humana fue algo más… mutuo. No estaba exponiendo mis cartas con un vampiro cualquiera, pero no me importaba y ya era un logro que hubiera accedido a aquello, para él hubiera sido más fácil dejarme marchar de aquella fábrica con la promesa de vernos en el día de la boda, y se habría ahorrado todo esto. Claro que, entonces, nada hubiera sido igual.

Dejé que me subiera sobre él sentándome sobre sus piernas, las mías colgaban por el otro lado y un brazo rodeó su cuello sintiendo sus labios sobre los míos, no me interrumpía, solamente los dejaba ahí permitiendo que hablara. Claro que yo había cogido bastante carrerilla y casi no le daba la oportunidad de responderme, pero o lo decía ahora que tenía las ideas claras o quizás comenzara a perderme vagando en ellas. Sus dedos acariciando mí piel intentaban distraerme de aquello así que le di un leve golpe para que me tomara en serio, si se pensaba que para mí estaba siendo fácil estaba mucho más que equivocado.

Su resoplido cuando terminé me hizo saber que le había dado tanta información, y le había dicho tantas cosas que seguramente no supiera por donde empezar. No se habría esperado nada de lo que le había dicho, así que era normal que estuviera así. Dejé que aclarara las ideas y le di tiempo cuando apoyó su frente en mí hombro siendo yo ahora quien recorría con mis dedos su torso sin rumbo fijo. Cuando dijo que iba a contarme algo, realmente, no pensé que fuera su historia de cuando fue humano. Joe ya me había contado algo al respeto aunque no había dado tantos detalles como estaba dando él. Imaginarme a un Assur de niño era un tanto complicado si tenías en cuenta que tenía seis milenios, pero como todos nadie nacía siendo vampiro… igualmente me costó visualizar aquella imagen al tiempo que dejaba que siguiera hablando.

Joe me había contado lo de su madre, que su padre los abandonó y lo que tuvo que hacer ella para mantenerlos… pero no me había contado que vieron morir a su hermano pequeño. Debía de haber sido duro vivirlo aunque no llegaba a comprender muy bien por qué me estaba contando su historia, de hecho, era la primera vez en todo aquel tiempo que nos conocíamos que hablábamos sobre nuestra vida, o lo que fue de ella. Me mordí el labio escuchando su relato y mis dedos se enredaban un su pelo, sabía que no quería ni buscaba compasión por aquello y yo no se la di ni le dije nada, ya era bastante que me lo hubiera contado. Tras terminar volvió de nuevo a ser él, dejó un leve mordisco en mí cuello y levantó su rostro para encontrarse con mí mirada puesta en él. Lancé un suspiro por sus siguientes palabras.


-Sí que sabes sentir, lo único es que te niegas a aceptarlo. Lo has hecho durante todo este tiempo que crees haberlo olvidado
–hice una leve pausa y lo miré dejando que mis dedos siguieran recorriendo su pecho trazando formas sobre su piel mojada, quitándole todas las gotas de la ducha que quedaban sobre su piel- Assur, sé que no soy humana –apunté ladeando un poco la cabeza- supongo que como a todos me llevó un tiempo aceptarlo, pero tengo claro lo que soy. Me gusta ser lo que soy y aprovecho esta nueva oportunidad que me han otorgado aunque no lo haya pedido. Me gusta vivir en esta oscuridad –aunque como todos los vampiros, siempre había algo que echábamos de menos- la rapidez, la agilidad, perseguir a mí presa, ser letal y peligrosa –mis labios surcaron los suyos sin llegar a besarlo y sonreí- y no te pido una vida humana puesto que ninguno lo somos –lo miré- ¿flores, una boda y niños correteando por doquier? –Me reí sobre sus labios por mis propias palabras y negué con la cabeza- No ostento a eso, creo que eso se lo cedo a tú hermano –mordí su labio inferior divertida de solo pensarlo- pero tampoco quiero una existencia… vacía. Lo que te pido es que por una vez dejemos las reglas y las normas a un lado, y nos dejemos llevar sin pensar por un momento que “esto no lo puedo hacer” o “esto no lo puedo sentir”, ¿tan difícil es? –Pregunté mirándolo de forma fija durante unos momentos para luego llevar mis labios por su mandíbula hasta llegar a su oreja donde dejé un leve mordisco pero luego me aparté y volví a mirarlo cuando me dijo que me quedara a dormir. Esa era una de sus normas más estrictas, nada de dormir juntos, y ahora me pedía que me quedara aquella noche con él. Tampoco tenía mucha más opción que hacerlo ya que el sol pronto comenzaría a salir por el horizonte, si es que no lo estaba haciendo ya, y bajo ningún concepto iba a arriesgarme a salir para comprobarlo- ¿No es irónico que lleve por nombre aquello que pueda matarme? –Desde luego mis padres su hubieran sabido que me iba a convertir en vampiro no me habían puesto mí nombre, era de lo más irónico- No tienes más remedio que dejar que me quede, desde que entré por esa puerta sabía que no me iba a ir hasta que la noche volviera a caer de nuevo… ya podríamos pelear, discutir o hacer cualquier otra cosa que no pensaba irme –sonreí ladina- solo estaba esperando a que me pidieras que me quedara –reí entre dientes por ello y mordí su labio inferior tirando de él sabiendo que me había apuntado otro tanto, uno que él también sabía que había anotado a mí favor, y eso era lo más divertido de todo. Tenía más cosas que decirle al respecto, pero le daría una breve tregua antes de volver a la carga de nuevo.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Vie Mar 17, 2017 1:37 pm

Ladeé la sonrisa mirando sus ojos pardos, según ella si había sentido, mas se equivocaba durante todo este tiempo hasta hace apenas unas semanas me había empeñado en ser el monstruo que todos querían que fuera. Ahora parecía no recordar que la vendí en cierto modo a la inquisición, vale que siempre supe que nada le pasaría, fue la escusa que me permitió apartarla de mi cuando las cosas entre nosotros se complicaban mas de la cuenta.
Era un cobarde, en eso llevaban razón ambos, mi hermano y ella.

Sus dedos secaron mi piel mientras esta me decía exactamente lo que quería escuchar, no quería una vida humana, yo tampoco, me sentía bien siendo lo que era, la parte humana había quedado casi relegada al olvido, yo me sentía un cainita, estaba orgulloso de lo que era y ningún arrepentimiento pasaba por mi cabeza cuando la muerte o la destrucción copaban mi vida entera.
Disfrutaba de los placeres que me otorgaba mi inmortalidad, tenia esclavas de sangre que mataban por una gota de mi elixir, mujeres con las que me enredaba en el lecho, placer, alcohol, muerte y una eterna partida de ajedrez donde el juego de tronos siempre estaba presente.

Su boca sentencio la mía logrando arrancarme una sonrisa cuando dijo que no quería flores, ni bodas, eso se lo dejaba a Joe y yo agradecía el intento.
-Yo que ya estaba pensando en los votos y en que iglesia desposarte para salir corriendo -bromeé mordiendo su labio inferior con descaro.
Quería algo mas de lo que teníamos, estaba de acuerdo en que una parte de mi se había cansado de correr, quería una estabilidad, mas ¿como llegar a eso? ¿a que tendría que renunciar para que ella formara parte de mi vida? ¿podríamos llegar a acuerdos?
Sentir algo por ella ya lo sentía, hasta ahí estábamos de acuerdo, mas ¿era suficiente? Solo me pedía que albergara ese sentimiento o ese compromiso ¿implicaba algo mas que no me decía?

Su boca ascendió por mi mandíbula dejando un pequeño reguero de mordiscos que me hizo entreabrir los labios y desear mucho mas, un mordisco en el lóbulo de mi oreja y mis manos buscaron sus caderas para que danzara sobre mi endurecida entrepierna.
-Mira si siento -bromeé riendo ligeramente.
Nuestros ojos se enfrentaros Sun era como el sol, caliente, era lo mas cerca del astro que me hallaría jamas, creo que sus padres acertaron al darle dicho nombre.
Yo era mas bien lo contrario, la luna con su doble cara, esa que jamas deja que se vea, tenue luz que todo lo alcanza.

Ladeé mi sonrisa al escucharla apuntarse un tanto, tenia razón pasara lo que pasara ella se hubiera quedado en el hotel, mas ¿en mi lecho? No, eso solo sucedería si los dos lo decidíamos y yo, yo la deseaba ahora mismo enredada en mis sabanas, colarme entre sus piernas y hacerla gemir hasta que el sol nos encontrara.
La alcé sin dejar de mirarla.
-Has ganado, te deseo, a ti, ahora, solos y después...simplemente..dormir.
Quizás eso era lo mas “romántico” que podría escuchar de mi jamas, pero no sabia hacerlo mejor, así que tendría que conformarse con estos balbuceos, mi seguridad me abandonaba, cuando los sentimientos me embargaban.

Deje escapar el aire contra su boca por unos segundos, quizás porque yo para ciertas cosas era muy antiguo, a fin de cuentas venia de la misma Mesopotamia.
Ella era bisexual, conocía sus gustos, tampoco era de pasar muchas noches sola y aunque en otra, en alguien con quien solo deseaba echar un polvo me daba igual, pero..algo me decía que si dejaba fluir mis sentimientos lo nuestro acabaría mal. Yo era un hombre posesivo y ella libre como yo mismo..no era de los que veía la igualdad en ambos sexos. Quizás pediría mas de lo que estaba dispuesto a dar.
Negué apartando los pensamientos de mi cabeza...solo dejarme llevar. Una noche...después ya veríamos.

La alcé de las nalgas mientras nuestras bocas se acompasaron en un apasionado baile en el que como serpientes nuestras lenguas se encontraban hambrientas.
Jadeé tirando de su labio inferior, contemplándonos por unos instantes hasta que la deje caer sobre mi lecho.
La contemplé desde arriba y ladeé mi sonrisa de forma divertida.
-Tengo una idea -susurré recolocandome la virilidad endurecida para que no me molestara -ahora vuelvo -añadí mirando hacia la ventana, tenia poco tiempo pero el suficiente -desnúdate -pedí antes de cerrar la puerta tras de mi.

Regresé poco después adentrándome en la habitación con sendas botellas de champang, un bol de fresas y chocolate negro recién fundido.
-Se negocia mejor con algo de alcohol en el cuerpo y ademas..quiero jugar.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Sáb Mar 18, 2017 3:21 pm

Negociar con Assur a veces no era nada fácil, muchas veces habíamos tenido lo que yo llamaba una “partida de ajedrez” en la que ambos queríamos ganar y hacíamos todo lo imposible porque así fuera. Si teníamos que jugar sucio incluso para hacerlo todo estaba, por decirlo de alguna forma, permitido. Nos manteníamos ese tira y afloja constante, jugando al gato y al ratón para ver cuál de lo dos era el que cazaba y cual era el cazado. A veces era yo, otras veces era él. Manteníamos una partida igualada siempre y dar el jaque mate era algo bastante complicado cuando se trataba de ambos, unas veces perdía, otras veces ganaba… y así había sido siempre. La vez que nunca olvidaría, y que había hecho que le odiara durante aquellos años en los que no nos habíamos visto desde la última vez, fue cuando me vendió a la Inquisición.

Una jugada que yo consideraba de lo más rastrera y que había hecho que quisiera matar a aquel inmortal cuando lo viera la siguiente vez, una parte de mí quería hacerlo, en lo más profundo era como si una voz me dijera “mátalo, hazle pagar” pero otra parte de mí se debatía y me hacía pensar que realmente no iba a poder hacerlo. Bueno, cuando lo vi sí que quise hacerlo mas al final habíamos acabado como siempre liados entre las sábanas como si no pudiéramos evitarlo. Tenía que reconocer que había saldado con creces aquella vez cuando había ido a buscarme a aquella fábrica, aún me preguntaba cómo había podido saber lo que pasaba y dónde estaba. Una por otra, así es como era la vida. Lo miré cuando me dijo lo de la boda fijando mis ojos en los suyos.



-No pretendas volar cuando ni siquiera sabes andar, Assur –comenté con algo de diversión notando el mordisco que dejó en mí labio inferior y que me hizo soltar un leve jadeo- Aunque seguro que estaría preciosa con un vestido rojo en mitad del altar –le seguí la broma divertida y esa vez fui yo quién mordió su labio, pero esta vez mordí su labio superior sin quitar la sonrisa de mí rostro. Seguía llevando solamente la camisa que le había cogido para ponerme algo encima y mí pelo mojaba una de las partes de esta al seguir completamente mojado. Mis labios dejaron un camino desde su mandíbula hasta su oreja y sentí sus manos coger mis caderas y ponerme sobre su miembro alegando, en broma, que sí sentía. Al no llevar absolutamente nada bajo aquella camisa podía notar con claridad su miembro sobre la tela.Tiré de su oreja dándole otro mordisco por sus palabras mientras mis manos seguían paseándose por su torso, mis ojos se enfrentaron a los suyos esperando a que dijera algo. No había dicho mucho al respecto, no había puesto condiciones… se había limitado mayormente a escucharme a mí y todo lo que tenía que decirle, aunque me quedaban más cosas, mientras yo me debatía en qué sería lo que iba a decirme.

Su sonrisa ladeada me hizo pensar que había sabido el tanto que me había marcado y reí entre dientes por ello, era como si viviéramos en una partida de ajedrez constante en la que cada movimiento o cada palabra pudiera suponer una victoria o una derrota, aunque ahora más bien tenía la sensación de que se había quedado todo en tablas, o lo habíamos dejado en tablas hasta que la partida volviera a empezar de nuevo y continuara su curso. Me pegó más contra su cuerpo sin dejar de mirarnos y sonreí por sus palabras, esas que me concedían la pequeña victoria que me había atribuido al decirle que estaba esperando que me pidiera quedarme. Sonaba tan rato de sus labios que me pidiera que me quedara que reí levemente mordiéndome el labio.



-¿Sabes? Es bastante gratificante cuando sabes que has ganado la partida, pero lo es más cuando eres tú quien me da la victoria –jadeé contra sus labios solamente por puro placer y por provocarle un poco- A esta reina le gusta darle jaque mate al rey –una de mis manos subió ahora recorriendo su rostro y lo miré- Deja de pensar Assur, cuando no bloqueas tú mente realmente me cuesta no leer o saber qué estás pensando – le sonreí para luego notar como sin separar nuestros cuerpos se levantaba alzándome a mí con él, la camisa era lo suficiente larga como para tapar hasta medio muslo, aunque iba a estar fuera de mí cuerpo en breve. Aunque sabía que podía sostenerme sin problema mis piernas rodearon su cintura mientras nuestras bocas se fundían en una sola y nuestras lenguas querían arrasar con todo. Me dejó sobre el lecho y lo contemplé observándome para luego enarcar una ceja cuando me dijo que ahora venía y que me desnudara. Me levanté en cuanto salió por la puerta y comencé a pasar la cortina negra tupida que había en la habitación, tapando así que los rayos del sol, aquellos mismos que llevaba por nombre, pudieran entrar en la habitación. No tardó en volver a aparecer por la puerta con una botella de champan, fresas y un bol que contenía algo. No me había desnudado como había pedido y antes de acercarme a él cogí dos copas riendo por sus palabras dejando que se acercara hasta donde estaba- Aún no hemos terminado la negociación y ya quieres celebrar, ¿qué quieres celebrar, Assur? ¿La victoria que tú mismo me has atribuido? –Pregunté con una sonrisa acercándome para dejar las copas en la mesita que había, viendo como dejaba la botella, las fresas y el bol con lo que veía que era chocolate- Mmm, chocolate –metí la punta de uno de mis dedos llenándolo de chocolate y luego lo lamí probándolo- Está bueno –dije mirándolo a los ojos con diversión, así que quería jugar…, eso me hizo reír entre dientes y comencé a rodearlo pasando mis dedos de un hombro a otro, pasando por su cuello, mientras andaba a su alrededor de forma lenta y con una sonrisa en los labios. Una de mis manos recorrió desde uno de sus hombros hasta quedarse justo en el centro de su pecho, pegada a su espalda el otro brazo pasaba por debajo del suyo y la mano subía desde su cadera hasta la mitad de su vientre como si estuviera abrazándolo desde atrás de esa forma- ¿Chocolate? Pensaba que eras más bien propenso a la sangre –mis labios se pegaron a su oreja donde murmuré esas palabras con un deje divertido, dejé un mordisco juguetón en su cuello y sonreí terminando de rodearlo para quedar otra vez cara a él- Así que, ¿pretendes emborracharme con la botella? –La señalé con una sonrisa divertida y volví a meter otra vez el dedo en el chocolate- ¿Y luego vas a cubrirme con chocolate? –Mí dedo subió hasta su labio inferior y lo manché con el chocolate para luego acercarme morderlo y lamer lo que le había manchado limpiándolo- Me tiene desconcertada las fresas… ¿qué harás con ellas? –Fingí no saberlo dejando mí aliento sobre sus labios provocándolo en todo momento. Quería jugar, pues juguemos- Sé que me has dicho que me desnudara pero… aunque solo sea una camisa, me gusta más que me desnudes tú –mis manos bajaron por su pecho haciendo que notara mis uñas pero sin llegar a hacer daño y paré en su cintura- Champan, fresas, chocolate y tú… ¿puede haber una mejor combinación? –Pregunté con mis labios sobre los suyos- Vamos Assur, me apetece mucho ver a qué vamos a jugar.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Dom Mar 19, 2017 4:11 pm

Sun tan obediente como de costumbre aun portaba la camisola cubriendo su cuerpo, al menos fue lo suficiente servicial como para acercarme un par de copas que no dudé en repletar tras descorchar la botella.
Mi boca sentencio la suya desafiante, sus palabras se creían ya las vencedoras de esta primera gesta que no había hecho mas que empezar.
-Quiero celebrar tu rendición vampiresa -bromeé recorriendo con mis labios los suyos, acariciándolos, dejando que nuestros alientos impactaran a fuego lento -y después celebraré como me abres las piernas para gemir mi nombre elevándolo a las estrellas.

Dejé sobre la mesa el vol, la botella y el chocolate para contemplarla de frente, como un depredador y con sus garras sobre mi pecho me bordeo dejando un reguero de deseo por cada parte de mi cuerpo que surcaba. Mis labios se entreabrieron al contemplarla lamerse el dedo, no era en su dedo precisamente en lo que pensaba en ese momento.
Me abrazó desde atrás, su mano en mi vientre, la otra sobre mi pecho. La busque mirándola por encima del hombro, mis ojos ahora escarlata reflejaban sin lugar a dudas lo mucho que deseaba esta tregua que parecía decidida a concederme antes de poner las condiciones si es que las había, de este nuevo contrato que delimitaría nuestras vidas.

La atraje hacia mi quedando ambos de frente, su respiración contra la mía, ambos sedientos de todo y de nada.
-Voy a emborracharte para que me digas a todo que si -bromeé buscando sus labios para impactar con ellos. Nuestra nariz se acaricio, nuestros ojos se miraron y di un leve tirón de su labio inferior como pistoletazo de salida de ese juego que ya había empezado.
Hundió su dedo en el chocolate, esta vez mi boca fue la destinataria de este y su lengua la servilleta que utilizo para limpiarla con suavidad.
Húmeda, se encontró con la mía que salio a su paso para retarla, beso profundo que no solo era pasional, si no que implicaba mucho mas.
Mis dedos por su cintura, ascendieron por debajo de la camisa dibujando su columna vertebral.
-Quizás te escriba mi nombre ahí para que todos sepan que eres mía -bromeé ladeando la sonrisa.

No pude evitar reír cuando preguntó por las fresas, aquello era algo que pocas veces hacia, de echo mas bien ninguna, era cierto yo era mas de sangre, no necesitaba estos juegos para enredarme entre las piernas de las mujeres que me placiera, mas hoy era diferente.
-Con las fresas ummmm -susurré contra su boca mientras mis manos buscaban los botones de mi camisa sobre su cuerpo.
Uno a uno cedieron y ayude a la prenda con mis manos a caer al suelo para dejar a la inmortal completamente desnuda.
Tomé una de las fresas, ladeé la sonrisa llevándola a sus labios, mas cuando abrió la boca no se la dejé morder, sus labios entreabiertos recibieron a mi lengua por un breve instante.
La fresa continuo bajando por su barbilla, cuello, reguero que se teñía de rojo, jadeé con los ojos oscurecidos cuando esta recorrió sus pechos, erguidos como montañas permitieron que la fruta coronara la cúspide.
Mi boca sentenció el camino siguiendo el sendero, sus pezones en mi boca, los succione. Los mordí, quería mas, todo a decir verdad.

La fresa descendió por su vientre, lenta, dibujando un circulo en su ombligo, jadeé alzando la mirada un instante antes de dejarme caer vencido de rodillas frente a su escultural cuerpo.
La fruta roja acaricio sus labios inferiores, ladeé la sonrisa cuando mi boca invadió su sexo mordiendo allí la fresa, el jugo cayó sobre su clítoris, no encontré mejor plato, ni mejor esencia para devorarla hambriento.

Sus dedos aferraron mi pelo, ni rastro del fruto prohibido, ahora su botón era el juguete con el que mi lengua se batía a muerte, succione, acaricié trace círculos lamiéndolo de arriba a bajo, estaba delicioso y yo muy excitado.
-¿Ya sabes para que sirve la fresa? -susurré sin apartarme un ápice, sintiendo su humedad sobre mis labios.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Lun Mar 20, 2017 7:29 pm

Si algo tenía claro desde el momento en que lo vi entrar con aquello es que iba a ser muy divertido y tremendamente placentero la tregua que, como siempre no pactada y hablada, íbamos a dedicarnos por aquella noche y por aquel momento. El chocolate estaba muy bueno y ya tenía varias opciones e ideas que hacer con el a lo largo de la noche, o más bien del día. Sabía que no me iba a poner las cosas fáciles ni incluso en aquella tregua, rara vez bajaba la guardia en ese aspecto y aunque me había marcado un tanto que él mismo había reconocido no iba a dejar que me marcara otro, ese carácter que poseía y que quería dominar al igual que ganar todo iba a poder con él y no le iba a permitir que volviera a ganar de nuevo… pero ahí radicaba lo divertido de verdad, ese baile de sombras que era tan característico entre los dos pese a la tregua.

Reí sin poder evitarlo notando sus labios sobre los míos cuando dijo que buscaba mí rendición, haciendo que durante unos momentos enarcara una de mis cejas y lo mirara sin perder la sonrisa, con sus labios sobre los míos. ¿Rendirme? Esa palabra no estaba en mí vocabulario como no la estaba en la de él, eso era algo en lo que ambos nos parecíamos bastante. No podía quitar la sonrisa ladeada de mí rostro, y negué lentamente con la cabeza, mucho tendría que hacer para conseguir tal acto por mí parte. Luego lo miré cuando dijo sobre hacerme gemir su nombre y lancé un suspiro… en eso lo veía más capaz de poder hacerlo.



-¿Rendirme, de verdad? –Reí entre dientes ante la sola idea y luego me mordí el labio con diversión- Ya veremos si eres capaz de hacer que gima tú nombre, ¿no te has puesto el listón muy alto? –Bromeé aunque sabía que perfectamente era capaz de conseguirlo, de hecho, no sería la primera vez que lo consiguiera aunque retarlo y picarlo un poco era también algo bastante divertido, su ego no le iba a permitir no tener razón con sus palabras y yo disfrutaría de ver cómo lo haría… nunca mejor dicho. No era típico de él traer champán, fresas ni chocolate pero tampoco me iba a oponer ante la idea. Mí dedo se llenó otra vez de chocolate y lo dejé en sus labios para ser yo quien se lo quitara lamiendo este, no tardó en actuar y sentir cómo su lengua buscaba la mía y volvíamos a fundirnos en otro beso, su mano ascendiendo por debajo de la camisa por el centro de mí espalda y mis manos se quedaron sobre su pecho. Le sonreí negando con la cabeza ante la idea de escribir aquello en mí cuerpo- Si luego te encargas de lamerlo no tengo problema alguno –le respondí mientras sus dedos hábiles desabrochaban cada botón de la camina que llevaba puesta, mí mirada se centró en sus ojos que ahora tenían ese matiz cual carmín y dejé que fuera él quien quitara la prenda que llevaba. Mis brazos a ambos lados de mí cuerpo dejándose hacer sintiendo como botón a botón cedía dejando mí cuerpo al descubierto, para luego ser sus manos quienes le dieran ese último empujón y me dejara desnuda.

Mis ojos en ningún momento dejaron de observarlo esperando su siguiente acción que no tardó en llegar, llevó una de las fresas a mis labios y cuando abrí estos para morderla la quitó de forma que no pude morderla, su lengua lamió mis labios ahora entreabiertos y aunque quise morderla también se apartó tan pronto que no me dio tiempo a nada. Sonreí de lado por ello y le lancé un mordisco notando ahora que la fresa hacía un camino descendente, incliné un poco mí rostro hacia atrás dejándole un mejor acceso notando ese camino que estaba creando así como el rastro que la fresa dejaba a su paso, me mordí el labio cuando recorrió mis pechos notando mis pezones erguidos contra aquella fruta. En cuanto sus labios comenzaron a recorrer el mismo camino suspiré notando que su lengua eliminaba todo rastro que había dejado la fresa, al llegar a mis pechos cerré los ojos y un jadeo salió de mis labios sin poder evitarlo.

Mí brazo rodeó su cuello y arqueé mí cuerpo como si quisiera más de aquello, gemí al sentir como mordía mí pecho jugando con sus colmillos sobre mí piel, sobre mí piel y sobre mis erguidos pezones… si hubiera mordido para hacerme algo de sangre incluso no me habría extrañado, y hasta me hubiera incluso excitado más. Un tirón sobre uno de mis pechos me hizo volver a gemir notando que mi sexo comenzaba a humedecerse por sus atenciones. Con mí otra mano hice que su rostro se alzara al mío cuando la fresa continuó por su camino descendente de forma lenta, provocándome con su tacto. Mis labios buscaron los suyos besándolos con pasión y enardecida por lo que me había hecho sentir mientras mí pecho subía y bajaba con algo de rapidez, con la respiración algo acelerada. Mordí su labio inferior y luego lo succioné notando que ahora la fresa quedaba por mí ombligo a lo que mí cadera se movió de forma involuntaria como si supiera lo que pretendía hacer. Entreabrí mis labios al ver su mirada sobre la mía y cómo caía de rodillas frente a mí, observándolo.



-¿Quién es el que se postra ahora, Assur? –Pregunté con una sonrisa ladina en mis labios por la situación y sin pensarlo demasiado elevé una de mis piernas y la puse sobre su hombro dándole un mejor acceso. La fresa llegó hasta mí sexo e hizo que me moviera de forma involuntaria hacia él y un gemido escapó de mis labios al notar como jugaba conmigo, como mordía la fresa y esta mojaba aún más mí sexo para luego notar como lamía todo rastro que había dejado la fresa, mis dedos se enredaron en su pelo con fuerza, cerré los ojos y volví a gemir notando como succionaba, mordía y lamía esa parte de mí cuerpo que palpitaba con fuerza. Mí cadera se movía de forma involuntaria por lo que me hacía sentir mientras olas y olas de placer recorrían mí cuerpo. Bajé mí vista para mirarlo cuando habló dando unos leves segundos de tregua pero sin apartarse, sintiendo su aliento en esa parte húmeda y caliente que pedía por más- Ah… sí… -gemí ante el calor que sentía en mí cuerpo y yo misma cogí una de las fresas que había, la mordí dejando que su sabor me invadiera de forma dulce y que el jugo de esta bajara por mi cuerpo. De hecho, yo misma fui quien con la fruta mordida dejé un rastro en mis pechos para que se centrara en ellos de nuevo y le miré con una sonrisa divertida- Ups –reí levemente y mordí la fruta dejándola en mí boca para quitar la pierna de su hombro y alzarlo poniéndolo otra vez de pie. Acerqué mí rostro al suyo e hice que tomara lo que quedaba de fresa para que se la comiera y luego dejar un beso y un mordisco aún con mis labios manchados de su jugo, bajé por su cuello quitando así el jugo de mis labios y con mí lengua lamí ese mismo rastro. Dejé que volviera a lamer mis pechos entre jadeos y mis manos se afanaron por bajarle los pantalones y dejarle en ropa interior, al terminar volví a buscar sus labios y una de mis piernas rodeó su cintura pegando mí cuerpo completamente desnudo al suyo. Me separé tirando de su labio y sonreí- Tengo planes para ti, pero mis planes no pueden hacerse de pie así que… ¿nos trasladamos a la cama? –Mí mano bajó hasta su miembro que acaricié sobre la tela para separarme y coger las fresas y el chocolate- Puedes traer también el champán, le daremos buen uso –lo esperé al lado de la cama hasta que se acercó dejando todo en el suelo hasta que finalmente se tumbó. No tardé en subirme dejando lo que llevaba a un lado de la cama. Cogí una de las fresas paseándola por sus labios– Muerde -pedí para que lo hiciera y luego cogí el bol de chocolate y unté la fresa en el- Yo también quiero jugar –dejé un rastro en sus labios que lamí de forma lenta sin prisa alguna y luego bajé a su pecho llenándolo de chocolate, me comí lo que quedaba de fresa y mis labios lamieron todo el chocolate que había en su pecho. Primero uno de forma lenta, lamiendo despacio dejando algún que otro mordisco por el lugar para luego pasar al otro. Hice lo mismo pero cuando todavía quedaba chocolate con mí colmillo hice una pequeña herida de la que brotó sangre, que se mezcló con el chocolate, y que lamí para luego morder su pezón mirándolo. La combinación había resultado bastante excitando y mí cadera se movió buscando su miembro que todavía seguía preso bajo la tela. Sonreí porque todavía no le tocaba esa parte de su cuerpo y volví a besarlo para coger una de las copas de champán y sonreírle- ¿Algún plan especial para esto antes de que pase al postre, Assur? –Me incliné dejando mis labios sobre los suyos- Quiero ver como esa boquita no puede contener tus gemidos –succioné su labio divertida, aún quedaban más fresas y mucho más chocolate con los que poder jugar sobre su cuerpo.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Mar Mar 21, 2017 7:22 am

Sentí un tirón de mi pelo, aun con el sabor de su esencia de la propia fresa recorrer mis labios me alcé para enfrentar a muerte el duelo de nuestras bocas que se sentenciaron despacio hambrientas.
Lamí el jugo que resbalaba por su mentón, jadeé cuando alzó su cuello para darme acceso a cada resquicio de su inmaculada piel, mis colmillos la sajaron, gotas escarlata se mezclaron con el jugo resbalando como un rio que moría en el lago de sus dos montañas.
Mi boca recorrió el sendero, su sangre cagada de éxtasis sabia increíblemente deliciosa, mis ojos se alzaron rojos como rubís, estaba tan excitado que decir lo contrario solo seria mentir.

Mis manos aferraron la base de sus tetas, llevándolas con desesperación a mi boca, lamiéndolas, succionandolas, arrastrando mis dientes por la cúspide que se endureció contra mis labios acariciándolos. Los gemidos se tornaban truenos y mi respiración entrecortada los relámpagos.

Su boca buscó la mía, el ritmo de nuestro encuentro se aceleraba, su cuerpo reflejaba la urgencia que ambos ya sentíamos, su mano acaricio mi erguido miembro por encima de los pantalones. Jadeé sintiendo el mordisco esperando que se deshiciera de una vez de la ropa, quería entrar dentro y lo quería en ese preciso momento.
Nunca fui un hombre paciente, demasiado impulsivo para todo, pero Sun pretendía llevarme al infierno con los juegos, así que se separó de mi cuerpo para tomar el bol de fresas y el chocolate pidiéndome que acercara la botella.

Ladeé la sonrisa alargando la mano para tomar su cintura, su espalda contra mi pecho, mi virilidad contra sus nalgas.
-Yo también quiero jugar -susurré en su oído mientras mi mano se perdía por su bajo vientre buscando el botón que la haría rozar el infierno.

Se giró deteniendo mi avance y de un empujón suave me tumbo sobre el lecho subiendo a horcajadas.
Ladeé la sonrisa, una fresa contra mis labios, abrí la boca para morderla, la risa de ambos se hizo cómplice, un beso , dos y la fruta mojada en el chocolate oscuro que delineaba el peligroso camino que su boca recorrió.
Jadeé sintiendo mi piel arder bajo su contacto, caricias dulces no solo por el sabor del oscuro manjar, si no por lo que nuestros cuerpo despertaban al entrechocar.

Sonreí contra su boca, ademas de excitado me sentía bien, era fácil dejarse llevar con ella, aunque admito que no estaba acostumbrado a este tipo de encuentro de risas, caricias..supongo que mi eternidad me había hecho ir a lo que iba sin mas y no deleitarme con juegos demasiado humanos, pero a los que en este preciso momento les encontraba cierto punto.
-Postre -susurré alzando mi pecho para encontrarme con su boca nuevamente mientras sus caderas se batían en duelo con mi alzada entrepierna.

La volteé sobre el lecho sus carcajadas contagiaron a las mías, nuestras bocas se enredaron de nuevo creando una tempestad de violencia donde nuestras lenguas serpenteaban ansiosas por empezar el juego.
Lleve mis manos a los calzones y los bajé liberando mi hombría que se colo con impaciencia entre sus piernas que se abrieron para mi. Mis ojos se hundieron en sus pardos.
-voy a hacerte gemir, nada es un reto para mi Sun, eso lo iras aprendiendo con el paso de los siglos -susurré contra su boca volviendo a enredarme en ella.

Sus paredes se abrieron para mi, el trueno atravesó el cielo adentrándose en el mar húmedo de su sexo.
Gruñí dejándome llevar embistiéndola sin parar, mi cuerpo el martillo, el suyo el yunque con el que templábamos aquel acto endiablado que en mi caso me hacia rozar el tártaro con la yema de los dedos.
Te deseo -rugí con la voz ronca de necesidad



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Mar 21, 2017 6:11 pm

Sonreí casi triunfal cuando noté que dejaba de torturar mí sexo y se levantaba para recorrer el sendero que había dejado con la fresa por mí cuerpo, sentir su colmillo haciendo una pequeña herida en mí piel me hizo jadear dejando que tomara el control de nuevo, o que siguiera teniéndolo mejor dicho. Sus manos alzaron mis pechos y eché la cabeza hacia atrás notando mí pelo rozar mí espalda todavía húmedo, notando su boca jugando con ellos lamiendo el rastro que había dejado, lamió, succionó y mordió y a mí me arrancó un gemido al notar sus dientes mordiendo mis pezones, mí cadera fue contra su cuerpo y mí mano no se quitó de su pelo.

Volvimos a besarnos de nuevo y me pegué a su cuerpo en una clara intención de lo que pretendía que hiciera, me giré solamente para que me siguiera pero al llegar a mí lado me volteó pegando su pecho a mí espalda y su mano bajando para de nuevo llevarme al borde de la locura… no lo dejé, él ya había jugado y ahora me tocaba a mí, así es como eran las cosas. Lo tumbé y no tardé en subirme encima, las fresas fue lo que hicieron en su cuerpo ahora ese camino pero con chocolate, chocolate que no tardé en lamer de su cuerpo y de incluso mezclarlo con un poco de sangre algo que me hizo jadear contra su piel. Mis labios subieron de nuevo a los suyos y los mordí para luego besarlo en una nueva batalla. No pude evitar sonreír de lado cuando prefirió el postre.

Assur no se caracterizaba por su paciencia precisamente, su cuerpo estaba pidiendo a gritos tomarme y yo lo sabía, pero me gustaba jugar con él tal como había hecho conmigo. Se irguió buscando de nuevo mí boca solamente para cambiar las tornas y quedar él arriba, su cuerpo presionando contra el mío, reí por ello y su boca fue esa vez quien buscó la mía entre risas. Incluso en la cama siempre seguíamos ejerciendo esa partida de ver quién dominaba, estaba claro que ahora le tocaba a él y yo no me opuse a que lo hiciera. Besos encarnizados pero apasionados al mismo tiempo, mis manos recorrieron su espalda al tiempo que él se desprendía de esa última prenda que le quedaba dejándolo completamente desnudo.

Una de mis piernas subió rozando su costado mientras esperaba lo evidente y lo que nuestros cuerpos pedían, mí pecho subía y bajaba con la respiración entrecortada, podía notar su miembro listo y preparado rozar mí sexo y eso hizo que elevara mí cadera buscándolo. Reí por sus palabras que me las tomé en serio y mordí su labio inferior sin dejar de sonreír por ello rodeando con un brazo su cuello y la otra mano perderse por su espalda trazando formas en una leve caricia con mis uñas.



-¿Lo harás? –Pregunté divertida, sabía que lo iba a hacer, no hacía falta que lo jurara porque sabía perfectamente qué hacer para lograrlo. Me conocía demasiado bien, pero yo también lo conocía a él y podíamos jugar ambos a esa misma baza. No tardó en hundir su miembro en mí interior arrancándome el primer gemido de todos, cerré los ojos y disfruté de la sensación acomodándome bajo él, mí cabeza se echó hacia atrás notando como él no paraba y seguía embistiendo una y otra vez. Mis piernas rodearon su cintura y mis uñas arañaron su espalda con cada golpe de su cadera contra la mía mientras él no cesaba en ningún momento, y no quería que lo hiciera. Mis labios sobre los suyos soltaron un gemido con toda la intención para luego lamerlos y bajar por su mandíbula y su barbilla, aferrándome a él y con mí cadera buscándolo en cada movimiento que él hacía.

Una de mis manos fue hacia el bol donde había el chocolate y untando un par de ellos hice un camino descendente desde sus labios hasta terminar en su cuello, camino que me afané en recorrer con mis labios. Mordí los suyos, los succioné y pasé a lamer el recorrido que había hecho soltando jadeos contra su piel. Terminé con el chocolate y mis labios se quedaron en su cuello, volví a lamer la zona y dejé mí aliento sobre la zona. Mí cuerpo ardía de placer cada vez que se hundía en mí interior aumentando el placer de forma considerable, podía notar su sangre corriendo bajo sus venas con rapidez y mis colmillos asomaron por mis labios, perfilé su cuello dejando un jadeo contra su cuello sin decirle nada pero diciéndoselo todo al mismo tiempo y mí rostro subió al suyo.



-Lo sé –murmuré con una sonrisa sobre sus labios para luego besar sus labios sin que dejara de moverse, llevándonos a una cima que los dos queríamos alcanzar. Sin que se lo esperara por completo cambié las tornas siendo yo ahora quien quedó encima de él sentada pero todavía en mí interior, incliné mí rostro sonriendo mientras mí pecho subía y bajaba como si necesitara recobrar la respiración, algo innecesario por supuesto porque no era vital para mí supervivencia. Su pecho subía y bajaba también igual que el mío, debía de reconocer que tenerlo bajo mí merced me encantaba, disfrutaba bastante cuando lo tenía así- ¿No crees que te has divertido bastante y a mí no me has dejado hacerlo? –Hice un mohín divertido notando el placer quedarse estancado en nuestros cuerpos, sabía que quería más, mucho más… pero siempre me había gustado jugar con él en ese sentido, llevarlo al borde y traerlo de vuelta, volver a llevarlo y traerlo hasta que al final le concedía lo que quería. Mis labios ejercieron una leve presión sobre los suyos y mí cadera se movió lentamente en círculos, provocándolo, tentándolo a seguir pero sabiendo que esa vez… me tocaba a mí- Yo apenas he podido jugar… no es justo –mordí su labio inferior con diversión, mis manos sobre su pecho y mí cadera moviéndose en círculos lentos. Mis dedos recorrieron sus brazos hasta llegar a sus muñecas y las subí sobre la cama, rasgué un trozo de sábana y juntando ambas muñecas las até con un nudo, y luego las até a los barrotes de la cama con una sonrisa. Mis dedos bajaron hasta su pecho y sonreí- Sé que puedes soltarte fácilmente, pero dame el gusto –lamí sus labios levantándome hasta separar por completo nuestros cuerpos y me senté a su lado con una sonrisa divertida y cogí el bol del chocolate, se había adelantando a mis acontecimientos y ahora iba a hacer lo que no me había dejado. Uno de mis dedos se deslizó desde su pecho marcando un camino en línea recta que terminó en su miembro y sonreí, cogí el bol de chocolate y acomodándome mejor a la altura de su cintura con cuidado dejé un recorrido fino y limpio de chocolate desde su vientre hasta antes de su miembro, aparté el bol y mí pelo a un lado y lamí el mismo recorrido, repetí operación pero esta vez haciendo que el chocolate cayera en su miembro- Te dije que iba a hacer que gimieras, y yo cumplo con mis palabras –sonreí antes de apartar el bol por completo y repasar con mí lengua su miembro quitando algo del chocolate, pero no todo. Y volví a repetir quitando el chocolate por otra parte.

Mí lengua se encargó de eliminar todo rastro de chocolate de su miembro de forma lenta hasta que no quedó nada de este, dejé un breve mordisco en la punta con diversión y fue mí boca la que pasó a envolver su miembro de forma lenta para más tarde marcar un ritmo poco a poco hasta hacerlo rápido, mis colmillos a veces acariciaban su piel y mí lengua recorría su contorno aún dentro de mí boca. Me gustaba llevarlo al límite y parar, dejarlo por un par de segundos y volver a la carga. Me gustaba ver su rostro y como tensaba su cuerpo… en definitiva, me gustaba jugar con él tal como él había jugado conmigo. No había roto la tela que envolvía sus muñecas aunque podía intuir que en más de una ocasión poco le habría faltado. Decidí que ya había sido suficiente tortura para él y diversión para mí y abandoné su miembro, lamí mis labios y subí por su cuerpo hasta quedar encima de él y yo misma introducirlo de nuevo en mí interior, gemí por ello y rompí la atadura del cabecero, y aún con sus muñecas atadas hice que se quedara sentado mientras yo comenzaba a moverme sobre él.



-Ahora sí, eres libre... ya puedes hacerme gemir –murmuré sobre sus labios antes de rasgar la tela liberándolo por completo, mis piernas envolviendo su cintura, mis dedos en su pelo y de nuevo un beso antes de que, seguramente, él volviera a tomar las riendas por haber sido algo mala con él, pero él mismo había dicho que quería jugar al principio y eso justo lo que había hecho con él… jugar.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Miér Mar 22, 2017 11:13 am

Su cuerpo volteo el mio, de nuevo reímos mordiéndonos los labios, devorándonos sobre ese lecho que empezaba a convertirse en demasiado para la noche en la que nos hayamos.
Su boca se convertir en fuego, incendiando la mía en cada beso, sus dientes tiraron de los maderos de mis labios haciendo que mi aliento entrechocara furioso con la humedad de su boca que azuzaba como el viento aquel incendio.

Jadeé cuando unió mis manos y con una trozo de tela las ato primero entre ellas y luego al cabezal., al parecer no solo yo quería jugar.
Sus caderas bailaban un baile peligroso, el de los siete velos que ahora se detenía sumiéndome en una eterna condena mientras mis ojos escarlata le pedían mas, mucho mas, todo a decir verdad.

Sus labios lamieron los míos con descaro pidiendo que no me soltara, aunque era obvio que podía hacerlo, mas la verdad aquel juego me empezaba a gustar, sobre todo cuando de nuevo el manjar oscuro dibujo trazos por mi cuerpo hasta perderse en mi alzado miembro.
Eso solo significaba una cosa, que pronto su lengua daría cuenta de ello y para que mentir, aquello me volvía completamente loco.

Su boca sentencio el camino a casa, la lengua lo desdibujo hasta alcanzar mi abultado miembro para lamerlo mientra este se movía buscando su boca hambriento.
Sus labios atraparon mi glande, bajando despacio, casi una tortura que me hizo gemir fruto de la excitación y el frenesí, no se detuvo, envolvió mi tronco con suavidad, humedeciéndolo, devorando el chocolate para ascender de nuevo masturbándome primero lento, luego incrementando el ritmo.

Hubiera llevado mi mano a su pelo para metersela mas adentro, acentuando aquel recorrido que ahora templaba con su aliento, mas la tela y mi implica promesa me lo impidieron. Estaba a punto de correrme, esa mujer era experta en llevarme al infiero haciéndome tocar el cielo, el deseo nada tenia que ver con este sentimiento, era mas, mucho mas, pasión, lujuria desenfreno.
Fue entonces cuando abandono mi hombría mientras un gruñido de frustración inundaba la estancia y la hacia sonreír como a un buen depredador.
El juego había acabado, era la hora de la verdad y aunque dejarme ir en su boca era tentador, mi cuerpo la busco haciéndola caer a cuatro patas sobre el lecho.

La bestia liberada se abrió paso entre sus nalgas, sus paredes lo cobijaron, húmedas cargadas de deseo.
Gruñí contra su boca que por encima del hombro me buscaba de una manera casi animal, eso eramos ahora dos bestias insaciables que necesitaban alcanzar la cúspide.
Mis dedos se hundieron en la trinchera de su sexo, buscando las armas de guerra que pronto sentenciaron con pellizcos, con caricias.
Ella gemía, yo gruñía adentrándome cada vez mas dentro empalandola sin ningún tipo de miramiento.

Una idea sacudió mi cabeza, la saque de golpe llevándola al otro agujero que ahora se dilataba para dar cabida a mi miembro, dos de mis dedos en su vagina y continué la tortura mientras sentía que me iba.
Rugí contra la piel de su espalda, mi virilidad se sacudió furiosa llenándola de mi, mis dedos sintieron sus paredes temblar contra ellos.
Sonreí satisfecho, dejando caer mi cuerpo enredado al suyo sobre el lecho, un abrazo que esta vez perduró en el tiempo y en el espacio, no como el resto de encuentros
-Me gusta hacer negocios contigo -apunte con la voz ronca y una sonrisa ladeada en mis labios.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Jue Mar 23, 2017 11:16 am

Aquella idea me había gustado, la idea de las fresas, del chocolate, del champán… no nos pegaba para nada, todo había que decirlo, ni Assur ni yo éramos dadas a hacer aquel tipo de cosas y de hacerlo seguramente habría sido con sangre, pero por una vez era hasta incluso divertido y tremendamente placentero. Era como un respiro que nos habíamos dado tras aquella noche, un paréntesis por llamarlo de alguna manera en el que cedimos a lo que nuestros cuerpos nos pedían, que era al otro. Siempre habíamos acabado enredados entre las sábanas aunque aquella vez nos dimos el lujo de cambiar un poco y que fuera de manera diferente.

Ahora que yo había aprovechado aquello y había decidido jugar con él para mí deleite personal y para su frustración total, tenía que decir que había disfrutado como una maldita condenada. Mentiría si dijera lo contrario y no iba a decirlo porque mí cara era la viva imagen de que me lo había pasado bien y había disfrutado viendo sus caras, sus gestos y la forma en que quería romper aquel trozo de tela –que podría haberlo hecho- pero que se contuvo solamente porque yo así se lo había pedido. Era toda una diversión jugar con él, saber dónde tocar, qué zonas presionar para llevarlo al límite y siendo algo perversa con él no dejar que llegara a este para volver a empezar.

Sabía que pagaría por ello pero no me importaba, había sido muy placentero y de alguna forma ahora había desatado una bestia dentro de él, una hambrienta de mí cuerpo que en cuanto se vio libre no tardó en tomar rienda de la situación volteándome, colocándose tras de mí y hundiendo su miembro de nuevo en mí interior en lo que yo solté un gemido por ello. Comenzó a moverse marcando un ritmo que me estaba volviendo loca, me incorporé haciendo que mí espalda tocara ahora su pecho y llevé una de mis manos hacia atrás mientras él no paraba de moverse de aquella forma enloquecedora. Giré mí rostro para buscar sus labios y besarlos tirando de su labio inferior notando el placer extenderse por su cuerpo. No contuve ningún gemido ni ningún jadeo que salió de mí boca, a esas alturas y después de las veces que habíamos estado en esa tesitura era una tontería.

Su mano bajó hasta mí sexo y aquello me provocó una sacudida en la que cerré los ojos y por unos segundos mí cabeza quedó recostada en uno de sus hombros dejándome hacer por aquel vampiro que ahora marcaba un ritmo desquiciante que me estaba volviendo loca con cada embestida. Mí cuerpo cedió volviendo de nuevo hacia delante y mis manos apresaron con fuerza las sábanas notando que poco faltaba ya para llegar al orgasmo. Parpadeé un poco confundida cuando noté que paraba y que salía de mí interior.



-¿Qué…? –Murmuré con la respiración entrecortada como si fuera realmente humana, mi pecho subía y bajaba con rapidez y no me dio tiempo a decir mucho más cuando noté que volvía a penetrarme, cambiando de sitio a algo que ni siquiera pensé que se le estaba pasando aquello por la cabeza. Gemí notando que mi interior se amoldaba a él con la espalda encorvada y mis manos aferrando la tela, tela que casi desgarré ante su repentino cambio. Sus dedos pronto pasaron a ocupar el lugar donde antes estaba su miembro y comenzó a moverse de nuevo al tiempo que mí cadera iba a cada uno de sus encuentros. Su cuerpo cerniéndose contra el mío en cada movimiento hasta que el placer llegó y mí cuerpo sucumbió al orgasmo dejándose vencer. Me dejé llevar notando que se acomodaba a mí lado y que pasaba un brazo por mí cuerpo, por un momento pensé que iba a decirme que ya podía marcharme ante la costumbre de las anteriores veces, y mis ojos lo buscaron cuando pronunció esas palabras que me hicieron reír entre dientes- Ya sabemos que en la cama somos los dos buenos negociadores –mordí su labio inferior y sonreí divertida- Ha sido todo un placer, señor Black –mí brazo se estiró para coger una de las fresas que habían sobrado y, aunque no necesitaba de alimentos como aquellos para sobrevivir, decidí coger una y darle un mordisco mientras mis ojos lo buscaban de nuevo- ¿Piensas que hemos terminado de negociar? –me comí lo que restaba de fresa dejando unos breves segundos tras mí pregunta, porque más bien aquello había sido como un… descanso, o paréntesis- Apenas hemos negociado nada, no seas demasiado listo –comenté con diversión aunque bien sabía que el que me dejara quedarme a dormir, algo que jamás pensé que podría llegar a pasar, ya era todo un logro. Los dos éramos bastante parecidos en muchas cosas y quizás llegar a un punto medio entre ambos no iba a ser nada fácil, al menos es lo que pensaba realmente. Él no me había dicho nada al respecto y mayormente se había limitado a escuchar lo que yo tenía que decirle- Te concederé una pequeña tregua, pero no pienses que te has salido con la tuya –la yema de mí dedo recorrió su labio inferior con algo de diversión, porque sabía lo que le costaba aquello y no quería ponerle las cosas muy difíciles.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Vie Mar 24, 2017 2:58 am

Nuestras risas se hicieron cómplices, como una pareja, enredadas nuestras piernas y con mi brazo rodeando su cintura como si temiera que se lazara y se fuera escuché sus palabras.
-El placer ha sido mio -brome-e moviendo su pelo con mi aliento.
Tomó una fresa, no era algo que tendiéramos a comer, la sangre era nuestra dieta y en esta ocasión ni siquiera había hundido mis colmillos en su inmaculado cuello. Es la primera vez que follaba como un humano desde tiempos inmemorables.

Mordido la fresa mientras yo me relamía contemplando esa boca perfecta, acoté la distancia para lamer su labio inferior con suavidad, paladeando de nuevo el fruto carmesí.
-¿No hemos acabado? -bromeé moviendo mi virilidad que aun estaba en su interior con una picara sonrisa.
Sabia a lo que se refería, pero como siempre trataba de escapar de todo aquello que me hiciera salirme de mi zona de confort, me costaba mucho encontrar el modo de afianzar los términos del nuevo contrato, no sabia bien por donde empezar, a decir verdad.

Es lo que sucede cuando llevas 6000 años sin amar, con una vida de completa libertad en la que tomas y dejas sin mas, ahora había escuchado parte de sus palabras, quería simplemente que nos dejáramos llevar pero...¿que esperaba de mi?
Esa pregunta rondaba mi mente, mas no la pregunté no se si por temor a escuchar la respuesta o por miedo a hacer la pregunta.

Sun me conocía, mejor incluso que yo mismo, su dedo se paseo por mis labios recorriendo cada trazo con su mirada escarlata.
-¿Una tregua? -susurré contra su dedo -eso suena bien
Ladeé la sonrisa tirando de su cintura para de nuevo fundir nuestros cuerpos en uno, ahora quedando de frente.
-Quiero dejarme llevar -admití -pero.. hice una pausa intentando buscar las palabras adecuadas.

Era gracioso como me costaba hablar de sentimientos y por ende era capaz de elaborar una partida de ajedrez perfecta para que no cayera el rey.
Sonreí dejando escapar un par de carcajadas por lo absurdo que me sentía.
-quizás si firmamos un contrato me resulte esto mas fácil -bromeé -¿que esperas de mi? ¿que implica que me deje llevar? Porque quizás no hablemos el mismo lenguaje en eso de dejarnos llevar.

Acaricié nervioso su cintura con mis dedos, esperando respuestas, demasiadas preguntas a decir verdad. Me encogí de hombros cuando esta abrió sus labios para contestar.
-Se que tienes relaciones con otros hombres, no se como lo voy a llevar si me dejo llevar y me permito sentir.
También sabes que tengo relaciones con mas mujeres...llevo una eternidad haciendo todo a mi manera, no hay sentimientos en ninguno de mis actos y ahora... -hundí mis ojos en sus pardos.

La vi sonreír, parece que para ella todo era mas fácil ¿seria capaz de entender lo perdido que me encontraba en ese momento?
-¿y si seguimos con la tregua? -bromeé tratando con la ironía para parecer menos vulnerable.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Sáb Mar 25, 2017 2:06 pm

Tumbada a su lado y cogiendo una fresa del bol que él mismo había traído escuché sus palabras atenta a todo lo que pudiera decirme, sonreí divertida cuando sentí que lamía mí labio inferior cuando terminé con la frase y que se movía contra mí indicando que si no habíamos terminado de saciarnos con nuestros cuerpos. Siempre solía recurrir a las bromas para esquivar lo que realmente le estaba preguntando o diciendo, así que no me molestó que hiciera aquella broma en la que negué lentamente con la cabeza mientras lo observaba. Le había dicho que le había concedido una pequeña tregua, y estaba incluso dispuesta a concederle otra pero no íbamos a poder eludir por mucho tiempo el que habláramos, y cuando más lo pospusiéramos peor sería.

Su mano rodeó mí cintura y tiró de mí cuerpo pegándolo a él quedando totalmente ladeado y de frente a él, mí mano se paseó por su pecho distraída mientras lo escuchaba atenta a cada palabra y pregunta que me hacía. Para mí aunque pareciera fácil tampoco lo era, hacía mucho tiempo que no me veía en una tesitura como esa y ya sabía de sobra cómo era él, sabía que tampoco sería fácil para él pero al menos había dado el paso de hablar las cosas y parecía dispuesto a, como él decía, negociar los términos. Se sentía más cómodo moviéndose en su terreno de negocios, y aunque no fuera un terreno apropiado para lo que íbamos a hablar, si así llegábamos a entendernos estaba dispuesta a ceder en eso. Él también quería dejarse llevar pero… le era difícil, lo entendía, para mí tampoco lo era cuando los dos habíamos estado en una tregua durante siglos.



-Quieres dejarte llevar pero no sabes como hacerlo, ¿verdad? –Pregunté dejando mis ojos fijos en los suyos aún con mí mano perfilando su pecho y su torso vagando libremente sin rumbo fijo, mientras yo misma pensaba en las palabras adecuadas para decirle, o la forma correcta en la que decir las cosas- Déjame decirte algo, o explicarte algo –le paré antes de que siguiera haciéndome preguntas- Entiendo que para ti no es fácil, igual que aunque no lo parezca para mí tampoco lo es… he dado un salto enorme sin pararme a mirar primero si habría una red que parara mí caída, o me estrellaría por completo –el salto al que me refería era, sin duda alguna, el haberle dicho todo lo que le había dicho- no tengo una respuesta exacta o precisa para cada una de tus preguntas, Assur, esto me viene tan grande como te viene a ti –preferí serle franca en todo momento- También soy consciente de que no puedo pretender… cambiar, por decirlo de alguna forma, algo que durante siglos o milenios –lo miré con una leve sonrisa por eso, por lo viejo que lo hacía sonar- hemos estado haciendo día tras día, o noche tras noche. No quiero obligarte a nada o a atarte de alguna forma, hemos sido demasiado libres durante mucho tiempo y es imposible cambiar eso de la noche a la mañana –porque era algo que tenía bastante claro y en lo que era realista- No tengo una fórmula exacta y precisa para decirte cómo deben de ser las cosas, o qué camino es el que hay que tomar… porque ni yo misma lo sé –mis labios recorrieron su barbilla lentamente escuchando sus palabras. Sí, sabía que no sólo tenía amantes sino que también esclavas de sangre… yo jamás había tenido esclavo o esclava de sangre, pero al igual que él me había perdido en otros brazos en mis largas noches de soledad. Subí a sus labios y dejé los míos sobre los suyos rozándolos levemente, como una sutil caricia para mirarlo y responderle- ¿Por qué, te pondrías celoso si eso pasara si te permitieras sentir? –Mordí su labio inferior sin apartar mis ojos de los suyos- ¿Y yo Assur, cómo debería de sentirme yo sabiendo que no solo tienes amantes, sino que también esclavas de las que no solo te alimentas de ellas, si también me permito sentir? –Ladeé la sonrisa haciéndole ver ambas posturas, ya que en ese punto ambos estábamos en la misma tesitura. Mí mano subió desde su pecho hasta recorrer con la yema de mis dedos todo el lado de su cuello subiendo y bajando reiteradamente, lanzándole una sonrisa al ver que volvía a las bromas para no verse vulnerable y perdido- ¿Te consolaría si te digo que estoy igual de perdida que tú en esto? Nunca me había planteado tener en toda mí eternidad algo como esto y ahora… -lancé un suspiro que chocó contra sus labios- nadie dijo que fuera fácil, ¿verdad? –Terminé por sonreírle y dejar otro mordisco mientras mí mano continuaba paseándose por su cuerpo y el mío seguía pegado al suyo sin moverme.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Dom Mar 26, 2017 12:37 pm

Escuché sus palabras, a decir verdad creía ser el único perdido en aquello ,pero algo me decía que ella tampoco sabia exactamente lo que quería.
Ladeé la cabeza, creo que en el fondo su idea era meramente no tener que decirnos adiós cuando el sol saliera, que si nos pillaba juntos y enredados pues poder dormir de forma placida. Cuidarnos dado el caso y poder tener ciertas “citas” que nos convirtiera en “algo” que no sabia bien etiquetar.

Enarqué una ceja tratando de entenderla, ella no quería perder su libertad, enredarse con otros hombres era parte de ella como lo era para mi hacer lo propio con mujeres.
Sus labios se pasearon por mi barbilla, la pregunta llego a mi en forma de ironía ¿si me ponía celoso?
El orgullo contestó por mi, no podía mostrar debilidad frente a ella, ni frente a nadie, no se que parte me molesto de sus anteriores palabras, ni siquiera que era eso que me había cabreado, no sabia como gestionar nada de lo que ahora sentía y eso me frustraba mucho mas, así que me limité ha hacer lo que mejor sabia hacer, jugar.
-¿Celos? Yo no gasto de eso -aclaré -puedes abrirles las piernas a tantos como quieras, aunque la menos vuelve limpia antes de que yo la meta.

Mis ojos azules se tronaron escarlata y se desviaron en busca del ardiente fuego, mientras sus dedos surcaban mi pecho.
-Pues no lo se, ¿como debes sentirte? Tengo esclavas de las que me alimento y con las que me acuesto, pero no siento nada por ellas, son solo eso, esclavas...¿quieres que compartamos una? -añadí con cierto sarcasmo.

Podía ver sus ojos vagar por mi rostro, parecía perdida, también yo lo estaba todo aquello era nuevo, tenia que aflojar, eramos vampiros, ninguno sabia bien que era lo que ella ni lo que yo quería, así que supuse que lo mejor seria simplemente no planear nada y ver que sucedía.
Entonces se me ocurrió la mejor de las ideas ¿escribir un contrato nos serviría?
-Podemos escribir un contrato -dije buscando sus labios con suavidad, perdiéndome en su aroma -ya sabes con mujeres si, pero con hombres no..solo para alimentarte..no se...llegaras cada noche y te abrirás de piernas para mi llamándome señor y suplicando que te meta mi hombría -bromeé entre risas mentiras ella golpeaba mi pecho con la mano dejándose llevar por las palabras que morían en sus labios escarlata.

No me parecía mala idea lo del contrato, quizás estaba demasiado acostumbrado a los negocios y nada a los sentimientos, pero si lo nuestro no iba a ser normal ¿porque no podía redactar un contrato para que ella lo firmara? Podría ofrecerle muchas cosas, entre ellas seguridad, una vida cómoda, plagada de lujos, un hogar..a cambio..le pediría ciertas cosas que quería de ella.
-Deja que escriba un contrato, algo que estipule lo que hay entre nosotros, sabes que puedo darte todo cuanto desees, a cambio pediré...lo que deseo yo.

No era muy diferente al tema esclavas, yo me alimentaba de ellas, les proporcionaba un estatus social, protección y a veces sangre...
¿por que no llevar esto de ese modo?



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Lun Mar 27, 2017 11:05 am

Sabía el carácter que tenía, lo conocía lo suficientemente bien como para saber qué teclas debía de tocar y que teclas tenía que evitar en cierta medida, ambos nos conocíamos demasiado bien para saber las debilidades y los puntos fuertes de cada uno. En su caso aparte del carácter que tenía, sabía que como a mí no le gustaba verse débil y que le vieran débil… eso era algo que sabía de sobra y que tenía muy en cuenta. Por eso sabía cuál iba a ser la contestación a aquella pregunta que le había hecho, no para que me respondiera en realidad, sino porque viera que estábamos en un mismo punto y que si a él no podía gustarle, a mí tampoco podría hacerlo.

Pero ahí estaba, ese carácter fuerte que poseía, las palabras saliendo de sus labios y fluyendo por la habitación y atravesando esta. Estaba preparada para sus palabras que no me pillaron de sorpresa… y ahí estaba ese deje que había mientras hablaba, sabía que el orgullo estaba hablando por él en aquella situación, presionarle y empujarlo demasiado en ciertos puntos traían esas consecuencias. Palabras frías y duras que en cualquier otra persona le habría llevado a que le dieran un sonoro guantazo y se alejaran achantadas por lo que decía, casi despreciadas por ellas… pero no en mí. Yo sin embargo me mantenía firme en el sitio sin inmutarme porque de alguna forma había sido como un ataque, se estaba defendiendo por mis palabras sin saber que, precisamente, con esa actitud me estaba dando toda la razón. Reí levemente entre dientes por ello y sonreí de lado quedándome donde estaba sin apartar mí mirada de la suya, como si realmente no las hubiera dicho.



-Dime, ¿qué te ha molestado más? –Sí, sabía que estaba jugando con fuego, pero si quería una partida como siempre habíamos tenido no iba a dejar que me ganara de forma tan fácil, iba a ser firme y sólida como una torre- ¿El que te lo haya dicho, o el darte cuenta que tengo razón? –Me mordí el labio ante aquello, aquel vampiro se pensaba que no había sentido nada en todos sus milenios pero estaba realmente equivocado- Eso no es cierto, los vi en el hotel y los vi en la fábrica… no intentes negarlo –que sus ojos cambiaran de color era sinónimo de que estaba cabreado, pero no me achanté ante su furia- Utiliza el sarcasmo todo lo que quieras, escúdate en esas barreras de nuevo... Te sientes muy cómodo tras ellas, ¿no es cierto? Las llevas utilizando toda tu existencia que ya las alzas de forma autómata –hice una leve pausa- ¿qué pasa si decidiera un día derribarlas? Me pregunto qué es lo que encontraría tras ellas –podría especular sobre lo que sería pero seguramente no fuera nada de lo que estaba pensando en ese momento, solamente él sabía lo que escondía tras esas barreras que siempre llevaba alzando durante su existencia.

Comenzó a hablar de nuevo ahora siendo él quien con sus labios recorría los míos hablando sobre ellos, dejando su aliento acariciándolos mientras hablaba y enarqué una ceja ante la ideal del contrato. Él entre risas por lo que había dicho y yo observándole le di un golpe en el pecho para que hablara de forma seria, sabía que eso lo hacía a veces para eludir lo que estaba tratando y para que el ambiente fuera algo más distendido. Al parecer estaba absolutamente convencido de que lo mejor era dejar que redactara un contrato, aunque yo no lo veía de forma tan clara… él era especialista en eso, se movía de esa forma y su vida estaba basada en negocios y en contratos. Sin duda se sentiría más cómodo de esa forma pero, ¿sería algo que yo aceptara y que quisiera? No había acudido al hotel pensando que acabaría firmando un contrato.



-¿Un contrato? –Enarqué una ceja por ello, lo estaba diciendo en serio y no sabía si reírme por ello o no- ¿Crees que un contrato es suficiente o basta para estipular… esto? –Lo miré por ello, decía que podía darme cuanto yo deseara…- ¿Piensas que quiero riquezas, estatus, poder, joyas…? –Porque realmente pensaba que se estaba refiriendo a eso cuando dijo sus palabras- ¿Todo? Todo es muy relativo Assur… ¿y si te pido el mundo entero? –Claramente no lo quería ni lo veía factible, pero era simplemente por ver qué me contestaba- Podría seducir a cualquier monarca, obtener todo aquello que me ofreces e incluso proclamarme reina… pero no es lo que deseo, sino no estaría aquí “negociando” contigo –sonreí de lado y lo miré de forma fija- Yo tengo claro lo que es, pero…¿qué es lo que deseas tú? –Que él hiciera un contrato no significaba que yo fuera a firmarlo, aún seguía pareciéndome demasiado extraño y raro.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Lun Mar 27, 2017 2:47 pm

Mi sonrisa ladeada desapareció, ella seguía decidida a provocarme, el tablero se tambaleaba frente a sus ojos olvidaba que yo era una bestia, una peligrosa y letal que podría partirle el cuello sin mas.
Mi dedo se paseo por este, dibujando su yugular, mis labios se entreabrieron al tiempo que mis ojos se trasformaban en un intenso color burdeos.
-La razón es relativa ¿no creéis? -pregunté arrastrando cada una de mis palabras sobre su piel.
Claro que tenia razón, la tenia completamente pero mi orgullo no iba a permitirme ceder, dársela y quedar despojado de escudos frente a una cainita menor.

Mis colmillos crecieron cuando me aseguró que había sentido en la fabrica y también lo había hecho en el hotel, me arrinconaba, no podía negadlo, mas tampoco afirmarlo y eso lograba tensar cada fibra de mi piel.
Mi mirada se perdió en la suya mientras mi cabeza se ladeaba ligeramente como lo haría la de un depredador atrapado en un cepo.

Las murallas era lo único que tenia, pero en algo se equivocaba, si bien era cierto que las alzaba de forma automática para que ella no me dañara, para no quedar vulnerable frente al declive de la vida, para permanecer en mi cuadriculado mundo que como un tablero mostraba la esencia de un juego donde yo controlaba cada pieza sintiendome seguro en el manejo de ellas, ahora la reina había alzado la voz y un jaque al rey había quedado dispuesto sacándome de mi habitual zona de confort, las murallas estaban para eso, era peligroso sacarme de ese lugar.

Al parecer la idea del contrato la había echo reír y enfadar a su vez, decía poder seducir a cualquier rey que podría regalarle la misma ambición que yo podría poner a sus pies ¿quería el mundo? Yo se lo daría ¿que es lo que no entendía?
Plasmarlo en papel era mas sencillo que hablarlo sin mas, al menos ahí quedarían trazadas las lineas del plan.
Si, así era yo, un hombre de negocios, uno que era incapaz de dejarse llevar, pues de hacerlo todo podía acabar mal.
Necesitaba ese mundo cuadriculado, moverme entre las lineas de un folio me daba cierta seguridad, sin embargo hablar del amor a grandes rasgos lograba hacerme tambalear.

Dejé escapar el aire con cierta frustración al ver que no entendía nada de lo que le decía, como si mis palabras fueran una locura. La locura era lo contrario, dejar que mi corazón volviera a latir podría llevarme al abismo y por ende la arrastraría conmigo a este para toda la eternidad, jamas la dejaría escapar.
-No lo entiendes, soy un monstruo -nunca fui mas sincero que en ese preciso momento.
Quería que mostrara las cartas, bien iba a hacerlo y estaba seguro que tras ello, saldría despedida de mi lecho, claro que el sol seria un problema, mas desconocía que le daría mas miedo si el astro y su luz o yo y mi oscuridad.

-Crees que esos muros son solo para que no me alcances, mas te equivocas, son para que yo no te alcancé a ti. Deberías temerme, si me dejara llevar, si te amara sin condición ¿que crees que pasaría? Vengo de un mundo donde los hombres son dueños de las mujeres. No aguantaría que te tocara nadie y cuando digo nadie es nadie, lo mataría, la mataría y te encerraría en la torre mas alta para que fueras solamente mía, seria tu demonio no existiría la paz para ti. Soy incapaz de amar con tus reglas, puedo darte el mundo, pero bajo mi mando y no el tuyo ¿lo entiendes? Serias desgraciada a mi lado, por eso necesitamos unas reglas que contengan a la bestia.
Mis ojos brillaban intensos, ni siquiera sabia si esas reglas servirían como cadenas, mas era la única opción si de verdad sentía algo por mi, tendría que enseñarme a amar, yo era incapaz de hacerlo sin mas.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Lun Mar 27, 2017 7:58 pm

Sabía que lo estaba arrinconando, yo misma estaba pulsando los botones para ello y de alguna forma le estaba sacando o quería hacerlo de esas barreras y esas murallas que siempre utilizaba para evitar verse vulnerable, para no permitirse sentir. Sabía que lo estaba provocando y ahora sus colmillos eran la prueba de ello mientas dejaba que su dedo vagara por mí cuello y sus ojos se tornaban cada vez más de color burdeos, si es que eso era posible a esas alturas. Si presionándolo era la única manera de llegar al punto que quería llegar asumiría el riesgo. Sabía de su furia, de su temperamento y su carácter que era bastante parecido al mío… en eso no había mucha diferencia entre uno y otro. Pero no me importaba arriesgarme, no cuando le estaba plantando cara en una partida que aunque él pensaba que tenía bajo control, este se estaba desmoronando poco a poco.

Porque tantos años jugando a la misma partida y al mismo juego era el resultado que tenía, yo me hacía fuerte frente a él y como siempre él había hecho con una maestría admirable movía las piezas como quería para poder acercarse más a la victoria… y yo había aprendido eso de él, en vez de justificarme y apenarme por las derrotas que hubiera podido conseguir con el paso de los siglos había aprendido de mis errores, los había anotado y los había mejorado en las siguientes partidas… el resultado ahora saltaba a la vista. Podía haber retrocedido, podría haberme ido y dejarlo todo por perdido… sin embargo ahí estaba, plantándole cara, con una determinación férrea de una torre y todo la dignidad de una rey que le plantaba un jaque al rey.

Parecía algo desconcertado ante el hecho de no aceptar de buenas a primeras su idea de un contrato, para él quizás fuera más fácil pero yo dudaba que pudiera conformarme con algo tan simple como eso. Su frustración era palpable pero aún así no me detuve, podía haberme callado y sin embargo seguí apretando y tocando ese botón que sabía que conseguiría llegar hasta donde estaba deseando hacerlo, era un “todo o nada” en el que el nada no me valía en absoluto… no iban a haber medias tintas, no a partir de ahora y mucho menos cuando estaba llevando la situación justamente por donde quería llevarla… ahora, por ese instante, era yo quien dominaba la partida.

Sí, justo ahí era a donde quería empezar a llegar. Esa frase, esas palabras dichas con sinceridad absoluta fue el principio y en donde comenzaba a entenderlo. Mis ojos lo miraron de forma fija ante sus palabras, no entendía por qué lo decía ni por qué se sentía así. Él aún tenía que mostrar sus cartas, las mías ya habían quedado expuestas en la partida y ahora él debía de hacer lo mismo… solo así conseguiríamos llegar a un acuerdo, solo así llegaría a entender realmente, y sería mejor para ambos. Mí dedo se paseó por sus labios tras aquella afirmación en la que no aparté mis ojos de los suyos, que seguían con aquel color tan particular.



-Sí lo entiendo Assur, pero dudo mucho que seas un monstruo –negué levemente con la cabeza- ¿por qué piensas que lo eres, por qué lo crees? Porque, en todo caso, yo también lo sería… igual que tú –hice una leve pausa- Ser un monstruo es algo bastante relativo y depende también de a quién se lo estés preguntando… para la Iglesia y la Inquisición somos herejes, abominaciones fruto del diablo que hemos salido del propio infierno para causar el caos a nuestro paso –mí dedo comenzó a recorrer su rostro de forma leve mientras hablaba- para los cazadores somos aberraciones que solo basan su existencia en la noche y cuyo único objetivo es alimentarse de humanos para seguir un día más de vida. Para los humanos, si supieran que existimos, seríamos monstruos bellos y etéreos –mí dedo recorrió el puente de su nariz- Así que dime, ¿a cuál de todos debo de hacerles caso? ¿Importa, acaso? Para mí no eres un monstruo porque en este caso soy exactamente igual que tú –dejé que reflexionara sobre ello y me quedé callada para seguir escuchando sus palabras que se sucedían una detrás de otra.

Él seguía convencido sobre ser un monstruo y sobre que era una bestia, presuponiendo cosas que todavía no habían siquiera llegado a pasar y dando por hecho cosas de las que yo no había tomado partido. Entendía que le costara, llevar tantos milenios recluido tras unas murallas y unas barreas que no dejaban traspasar nada a ahora empezar a hacerlo podía ser bastante difícil para él, no tenía ningún problema en aceptarlo. Yo sabía demasiado como era él y a lo que me arriesgaba en todo momento al hacer esto, era consciente pero no por ello iba a echarme atrás. Decía que debían de haber unas reglas aunque yo no estaba del todo segura de eso. Dejé pasar unos segundos en los que asimilé cada una de sus palabras, mis labios ahora fueron los que buscaron los suyos y terminé por dejar un mordisco en su labio inferior dejando que mis dedos volvieran de nuevo a bajar por su pecho.


-¿Te has parado a pensar, siquiera unos segundos, qué es lo que yo quiero u opino sobre ello? Presupones cosas y das por echo cosas de las cuales ni siquiera he dicho nada –lancé un suspiro no sabiendo bien por donde empezar- ¿Y si quiero que me alcances, Assur? Dices que están ahí para que yo no te alcance y tú no me alcances a mí… ¿pero y si es lo que quiero? –Lo miré de forma fija durante unos segundos- No te temo, aún cuando soy consciente de que me llevas más de cinco milenios recorriendo el mundo, de que sabes mucho más que yo, de que eres más sabio que yo y sabiendo de lo que eres capaz. Te he visto, sé que no te hace falta demasiado para matarme si así lo deseas, podrías haberlo hecho ya y aún así lo sé y no me he ido, ni te temo. Permanezco aquí, enfrente de ti, desnuda y vulnerable a tú merced cuando sé que no te costaría acabar con mí existencia, plantándote cara –mordí mí labio unos segundos escogiendo bien las palabras- No quieres que nadie más me toque… lo entiendo, incluso podría aceptarlo. No te confundas Assur, creo que desde hace tiempo te convertiste en mí demonio personal y particular… ese que me sacaba de mis casillas con facilidad, el que más he odiado en toda mí existencia, ese que me enervaba y desesperaba sin que pudiera evitarlo y del que, de alguna forma, incluso con la distancia y con los años que pasábamos sin saber nada del otro… era como si siempre sintiera su sombra y su presencia. Eras como un pequeño rayo de luz que agitabas mí vida en mitad de toda la oscuridad, de esa noche perpetua en la que vivimos. Y te he odiado, maldición, te he odiado demasiado y eres conocedor de ello… sobre todo te odié y pensé en matarte miles de veces tras nuestro último encuentro –fruncí el ceño al recordarlo- no sabes cuánto deseé matarte… me parece hasta extraño que no haya intentado hacerlo cuando volvimos a vernos –mis ojos bajaron a sus labios- Dices que eres incapaz de amar con mis reglas, bien, inténtalo con las tuyas. Déjame a mí decidir si sería una desgraciada o no, o si lo quiero o no. Pero Assur –subí mí vista de nuevo a sus ojos- No contengas a la bestia, si forma parte de ti… lo quiero todo. No eres el único que vive en una oscuridad, no somos tan diferentes el uno del otro –mí rostro se acercó al suyo dejando que mí aliento chocara contra sus labios- No hay medias tintas en esto, no las quiero.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Mar Mar 28, 2017 9:46 am

Ahora la inmortal se esforzaba por desesperarme, no me refería al echo de ser un cainita, no era por eso por lo que aseguraba ser un monstruo. Sabia que esa palabra era muy relativa ¿monstruo para quien? Pues en mi caso para todos incluido para mi mismo. De normal lo mantenía encerrado, oculto tras los muros del sarcasmo y la partida programada de ajedrez que yo siempre tenia que ganar, pero ahora que mis muros caían frente a sus pies la bestia rugía tan fuerte que no entendía como no era capaz de escucharla.

Negué con la cabeza hundiendo mis dedos en mi pelo fruto de la desesperación del momento, odiaba hablar de sentimientos y ella me estaba llevando a un abismo del que no sabia si podría volver.
Sus dedos se pasearon por mi rostro, en un afán de calmarme, sabia como yo que esta conversación se estaba tornando peligrosa, demasiado para los dos.

Cerré los ojos de un intenso burdeos intentando llamar a la tranquilidad, como si fuera un niño conté en voz baja del uno al diez después hacia atrás mientras continuaba escuchando sus palabras.
“¿te has parado a pensar que quiero yo?” alcé la cara abriendo los ojos para enfrentar su mirada. ¿Era cierto? No, no me había planteado que quería ella, estaba tan preocupado con descubrir como seria aquello que para mi era nuevo que ni siquiera le había preguntado ¿que esperaba de esto? ¿de mi?

Me relamí los labios escuchando sus siguientes palabras, parecía estar dispuesta a hacer ciertas concesiones en nombre de lo que fuera que estuviéramos “firmando” ¿pero que concesiones? ¿hasta donde podría llegar a ceder por mi esa mujer?
Las preguntas me abordaban, pero ella misma tenia las respuestas que yo anhelaba.
“¿y si quiero que me alcances?”
Creo que mi cara demostraba que no daba crédito a ninguna de sus palabras, esa mujer era una loca o una suicida o quizás ambas cosas.
-¿en serio? -pregunté incrédulo -¿no me temes?
Ninguna mujer en su sano juicio osaría nunca desafiarme, creo que en el fondo y aunque gustosas entraban en mi lecho, había siempre ese deje de miedo que se pintaba en su rostro cuando me enfadaba y mis ojos se teñían de escarlata, pero Sun aguantaba el tipo, desnuda, expuesta y mía.

Mordió su labios y mis ojos los acapararon, dejé escapar el aire cargado de deseo que impacto contra ellos.
-¿podrías aceptarlo? Que nadie te toque excepto yo -enarqué una ceja, eso era una declaración de intenciones que no sabia si estaba comprendiendo bien, implicaba en parte renunciar a su libertad -¿y el truco es?
No estaba acostumbrado a que no hubieran segundas, ¿las habían?
-¿y a cambio que quieres? ¿Dinero, joyas, casas, un castillo?
Habia dicho que nada de eso le interesaba ¿entonces? Estaba tan perdido que creo que le divertía verme en ese estado.

Ladeé la sonrisa al escucharla hablar de mi traición, esa que no fue tal a decir verdad.
-Nunca corriste peligro Sun, es cierto que te vendí para alejarte de mi, la cosa se estaba poniendo seria y ..no se..Creí que ese seria el único modo de alejarte, que me odiaras te pondría a salvo durante un tiempo.

Seguí escuchando sus palabras, no quería que contuviera a la bestia, decía quererlo todo de mi y estar dispuesta a amar con mis reglas.
-La bestia podría hacerte daño, no es a lo que estas acostumbrada de mi porque siempre tengo esos muros de contención...necesito mis reglas para eso, para contenerla presa tras ellas.
Pídeme lo que quieres a cambio de que seas mía, es así de sencillo, lo tendrás.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Mar Mar 28, 2017 6:02 pm

Podía notar como poco a poco se iba desesperando un poco más por mis palabras, quizás porque no llegara a entenderlas y tuviera que ir algo más despacio para que supiera realmente lo que le estaba diciendo. Quizás era porque no estaba acostumbrado a tratar este tipo de… asuntos. Él mismo me lo había dicho en su momento y lo entendía, para mí tampoco era fácil aunque así lo pareciera, quizás porque a mí no me daba miedo mostrar y expresar lo que yo era o sentía y él, al tener esas barreras y esas murallas que lo contenían y lo frenaban de todo era más complicado. Igualmente seguía presionándolo un poco más y cada vez un poco más, podía aguantarlo y pensaba y creía que solamente así llegaríamos a entendernos… él no podía pretender que me dijera cosas vanas, necesitaba saber todas y cada una de las cosas y ya entonces tomar o no una decisión al respecto.

Sus ojos se cerraron cuando mí dedo comenzó a recorrer su rostro y dejé que asimilara todo lo que le había dicho, era una partida por turnos y ahora le tocaba a él asimilar lo que le había dicho. Pero no pensaba desistir en ningún momento, no ahora que parecía encontrar un camino que llevaba hasta él, no ahora que parecía mostrarse un poco más tal cual era con lo que había costado llegar a ese punto. Mis ojos lo contemplaron estando aún con los ojos cerrados y solo los abrió ante mí pregunta, y supe que no, que no había llegado a plantearse qué era lo que yo quería o pensaba al respecto. Mis ojos bajaron hasta sus labios viendo como su lengua recorría estos y mordí mí labio para luego volver a mirarle.

Su cara de no poder creerse lo que le estaba diciendo hablaba por sí sola, él realmente pensaba que yo le temía y prueba de que no lo hacía era que estaba ahí delante de él, vulnerable, desnuda, expuesta y diciéndole todas aquella cosas que sabía de sobra que algunas no le iba a gustar escucharlas. Huir no entraba dentro de mí vocabulario, no era una mujer que huyera de los problemas y aunque me costara bastante siempre me enfrentaba a ellos y salía vencedora… y esa vez no iba a cambiar la forma de ser que había tenido durante más de ocho siglos de existencia y de vida como humana.


-No, no lo hago –volví a afirmar pues al parecer no se lo terminaba de creer del todo- sé como eres y aún así mírame; aquí estoy a merced de lo que puedas hacerme, y no se me ha pasado en ningún momento irme. Dime, ¿cuánta gente te dice la verdad en tú día a día? Y por la verdad me refiero a esa verdad que sabes que cuando te la dicen duele –lo miré- quizás no muchas personas por miedo o temor… pero yo siempre he sido franca contigo y te he dicho las cosas aunque supiera que no te iba a gustar escucharme. Justo como estoy haciendo ahora, o como hice en esa fábrica antes de marcharme. Podría haberme callado y aún sabiendo que no te iba a gustar oírme y que quizás tomaras medidas por ello no me callé –me encogí de hombros- será que soy un poco imprudente en ese aspecto –sonreí de lado un poco y esperé que siguiera hablando. Sus ojos se desviaron esa vez hacia mis labios cuando los mordí y sentí su aliento chocando contra estos, aunque me mantuve donde estaba y lo miré pensando qué contestarle a eso- Podría intentarlo, sí. Siempre supe que no sería fácil y que habrían sacrificios por ello –como siempre y como buen hombre de negocios se pensaba que no habría o pediría algo a cambio de lo que él y que habría truco– No hay truco, quizás el que tú también lo intentaras -Cuando preguntó qué era lo que quería repitiendo aquello enarqué una ceja porque, precisamente, ya le había dicho que no era eso lo que buscaba de él. Llevé una mano a mis ojos tapándolos no creyéndome que volviera otra vez a eso y acabé por reírme durante unos segundos en los que negué con la cabeza. Me reía porque realmente no sabía qué otra cosa hacer y me desesperé de que se pensara que buscara todo aquello cuando ya le había dicho que, lo mismo que me ofrecía él, podría adquirirlo de otra forma- ¿En serio, Assur? No volvamos otra vez a lo mismo –pedí quitando la mano de mis ojos para mirarlo de forma fija, al parecer tendría que cambiar mí forma de decirle las cosas porque parecía bastante perdido cuando pensaba que, con lo que le había dicho antes, había sido bastante clara al respecto. Yo veía lo que era, pero parecía que a él le costaba verlo.

Terminó por hablar sobre la traición tal y como yo le había comentado, llegué a odiarle bastante en aquella época, como nunca lo había hecho con nadie en toda mí existencia. Aún seguía pensando cómo no fui capaz de matarlo cuando tuve la oportunidad y la ocasión al volver a vernos en el hotel… podría haberlo hecho, él no lo habría esperado pendiente de otras cosas bien distintas al odio. Sin embargo… no fui capaz de hacerlo y como siempre me dejé llevar por ese tira y afloja en el que como si de una tregua que firmáramos por un momento acabamos enredados entre sábanas. Mis ojos lo miraron de forma fija y lo fulminé por sus palabras en las que reconocía que lo había hecho únicamente por alejarme de él, porque veía que la cosa se tornaba más seria y para él era la única forma de mantenerme alej
ada.


-Fuiste un completo cobarde, preferiste hacer intencionadamente que te odiara del todo a atreverte dejar a ver a dónde nos conducía aquello –mí lengua se paseó por uno de los colmillos con la rabia recorriéndome en ese momento hasta que me incliné hacia él para susurrarle sobre sus labios sin apartar mí mirada de la suya- ¿Ves como no te temo? Si lo hiciera no te hubiera dicho lo cobarde que fuiste en su momento –lo desafiaba, lo sabía, pero quería que supiera que no, no le temía y no me iba a echar hacia atrás como tampoco lo había hecho nunca. Apresé su labio inferior mordiéndolo con algo de fuerza, como si fuera un castigo por la verdad que me había dicho y recuperé mí posición- Dime, ¿de qué te ha servido? Lo único que has hecho ha sido retrasar lo inminente y concederte unos años sin temor alguno–hice una pausa- ¿Ibas a hacer lo mismo tras la fábrica... o tras la boda? –Pregunté aunque después de lo que me había dicho sí, era probable que volviera hacerlo de nuevo. Él seguía con la idea de que la bestia me haría daño y que no era lo que yo esperaba- La bestia… ¿fue la bestia lo que vi en la celda de aquella fábrica? –Decía que necesitaba esas reglas para contenerla presa y, en verdad, yo sentía cierta curiosidad por saber cómo era realmente. Mis ojos bajaron hasta los dedos que perfilaban su pecho y su torso vagando sin rumbo, él creía que era fácil pedir y ya está, pero era todo lo contrario, no lo era para nada- ¿Sabes? No es tan fácil ni sencillo pedírtelo cuando intuyo que no vas a poder dármelo, tú hablas de intentarlo a tú manera, hablas sobre unas reglas y unos “sacrificios” que debería de hacer… y puedo entenderlo pero, ¿qué sacrificios estarías tú dispuesto a hacer? –Mis ojos se alzaron para mirarlo- he escuchado todo lo que has dicho y creo que lo entiendo yo más de lo que tú has podido entender todo lo que te he dicho –ladeé la sonrisa unos breves segundos- Tenía claro que no iba a ser fácil y que algún “sacrificio” por llamarlo de alguna forma habría que hacer, pero esperaba que fuera mutuo. Dices que nadie excepto tú me tocaría, solamente para alimentarme pero… ¿qué hay de ti? ¿Tú estas exento de ello? –Quería saber qué era a lo que me estaba enfrentando. Decía que pidiera, así que era hora de hacerle ver sin que pudiera llegar a error lo que quería realmente y el motivo de todo aquello, y de paso, hacerle oficialmente el jaque de esa partida- Me has dicho que pidiera, está bien, ¿sabes qué es lo que pido? –Hice una leve pausa y sonreí- A ti. Sin restricciones, sin reservas.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Miér Mar 29, 2017 4:38 am

Nuestras miradas se cruzaban como dos tempestades, ella me llama cobarde y yo no se lo debato, era cierto fui un cobarde porque no quise arriesgar ni su vida al unirse a la mía ni la mía al sentirme vulnerable.
Dejé escapar el aire contra sus labios ¿por que arriesgarlo todo ahora? Sus palabras me hacen entenderlo, dice que hubiera vuelto a ser capaz de hacerlo y tiene razón, es cierto. No miente en ningún momento, son mis sentimientos los que de nuevo me convierten en un cobarde pues no quiero que salga de mi lecho, estoy dispuesto a hacer sacrificios, pero necesito que todos los termino de este nuevo contrato queden trazados.
Necesito la seguridad que me dan unas lineas a las que aferrarme, no se como sentir y si dejo que las murallas caigan necesito cadenas que sujeten a la bestia.

Hundí mi cabeza en su cuello cuando preguntó si lo que había visto en la celda era la bestia.
-Parte de ella Sun, parte de ella, la viste cuando abrí la puerta y no sabia como estabas. Cuando esos hombres cayeron al suelo y sus cabezas explotaron era la bestia, cuando te toqué, te rompí los grilletes y me abrazaste, me calmé, pude alzar las murallas de nuevo y la encerré tras ellas.
Soy peligroso Sun, y ese peligro en ese momento iba contra tus captores pero..¿y si pensara que eres tu quien me traiciona? ¿y si viera que otro te toca y tu le dejas?
Mis palabras morían en su cuello incapaz de alzar mis ojos escarlata para que no viera mi miedo dibujado en ellos.
-No estoy acostumbrado a sentir, lo hice de humano y sufrí y ahora todo se complica para mi.

Sus dedos se pasearon por mi pecho, decía estar dispuesta a hacer sacrificios, mas no a ser la única que los iba ha hacer, quería que yo también cediera a lo mismo, o al menos eso entendía.
-quieres que renuncia a estar con mas mujeres ¿es eso? -pregunte alzando la cabeza para enfrentar sus pardos.
Ladeé la sonrisa, quizás porque me hacia gracia que no fuéramos tan distintos, le había puesto el mundo a los pies, pero no lo quería, me quería a mi, al monstruo que le decía que era y que ella bien sabia que tenia razón.
-a ver... -esta vez no pude evitar reír, mis labios acortaron la distancia que separaba nuestras bocas y despacio paladeé la ajena.
-Puedo, dejar a las esclavas de sangre, dejar de enredarme entre las piernas de otras mujeres cada noche pero...¿estarás tu en mi lecho?

Mis dedos se pasearon por su precioso rostro, había algo mas de lo que teníamos que hablar, esperaba viera hasta que punto había cedido pues yo estaba acostumbrado a algo muy distinto.
-Sabes que no vivo en París si no en Rumanía, allí tengo mi castillo, mi vida. Mi hermano me trajo qui y su boda es la que ha logrado que me instalé en rancia mas del tiempo esperado pero...tarde o temprano tendré que ir a Rumanía ¿vendrías?
Podemos llegar a acuerdos, trazaremos todos y cada uno de ellos en el contrato, puedo comprar aquí un palacete, vivir entre un lugar y el otro, el mundo puede estar a tus pies, pero a cambio no puedes, no debes nunca traicionarme o ...-guarde silencio recorriendo la yugular de su cuello -o la bestia se liberara y …

La atraje de la nuca para volver a presionar sus labios forzándome a silenciar la oscuridad de mis propios pensamientos.
-Hace unas semanas encontré una joven viviendo en unas alcantarillas, se que habrás notado su presencia, o al menos su aroma en esta habitación. Ella se llama Hania, y no, no tenemos nada sexual, ella esta rota, su mente es como la de una niña. No voy a mentir y decir que no me atrae, lo hace, mas nuestra relación es algo tipo paterno filial, la cuido, se ha convertido en mi responsabilidad y he estado madurando la idea de darle mi apellido pese a que no la he trasformado yo.
Ya sabes que me cuesta eso de adquirir responsabilidades sentimentales, así que todo va despacio, muy despacio, no negociaré nada que tenga que ver con ella, como no lo haría a la inversa sobre ti.
Me gustaría que la conocieras, si ambas vas a formar parte de mi vida...
Guardé silencio, no sabia como se estaba tomando aquello, e intuí que tendría mil preguntas al respecto.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Miér Mar 29, 2017 12:55 pm

Parecía que estábamos llegando al punto clave de todo aquello y habíamos comenzado a hablar ya de forma algo más seria. Él exponía sus condiciones y yo por el contrario las escuchaba y las meditaba, con una idea clara en la cabeza para exponer así las mías. Aunque no me gustaba que tratara el asunto como si fuera un contrato que había que firmar, si para él le resultaba más fácil estaba dispuesta a pasarlo por alto. Sabía que era hombre de negocios y de palabra, así que si firmábamos un concreto sabía perfectamente que lo cumpliría, y eso es exactamente lo que quería pensar al respecto. Por esa parte estaba un poco tranquila al respecto.

Cuando le dije si pretendía hacer lo mismo que había hecho la última vez que nos vimos no obtuve respuesta alguna por su parte, siempre habían dicho que “quien calla otorga” y si no se había dignado en decirme lo contrario es que seguramente tuviera razón en mis palabras, de alguna forma sabía que lo que le había dicho era totalmente cierto y así me lo hacía saber al no negármelo, y por la forma en la que tenía de mirarme. No me rebate el que lo llame de nuevo cobarde y yo no me achanto ante la mención, sé que tengo razón y sabe él también que la tengo… él no es dado a que le echen en cara algo que no ha hecho, o dicho, y quedarse callado. Quizás para él en este momento es más fácil hacerme saber así que llevo razón, porque quizás su orgullo le impida de nuevo dármela.

Su rostro se esconde en mí cuello y siento su aliento dar contra la piel de este cada vez que habla, sé que no quiere hablar de la bestia pero yo no puedo evitar preguntar. Me quedé callada escuchándolo, sí, fue la bestia lo que vi en aquella celda cuando vino a buscarme y era algo que ya intuía. No sabía por qué pero sentía miedo de que alguien me tocara bajo mí consentimiento y la bestia aflorara de nuevo para esta vez ir a por mí. Seguía sin saber por qué tenía tanto de miedo de esa bestia que él llamaba pero no iba a rebatirle, ya había dejada clara su postura con ese tema y yo no le iba a insistir. Mis dedos recorrieron su pelo en lo que él hablaba, decía que había sufrido siendo humano al sentir y no estaba acostumbrado a ello.



-No vas a hacerme daño, Assur, porque no te voy a dar motivos para ello –podía notar que su pelo aún estaba mojado por la ducha que se había dado hacía un rato- Tú lo haces más complicado de lo que parece, en realidad –comenté dejando que mis labios se quedaran en su frente- Yo también sufrí siendo humana, ¿quién no ha sufrido alguna vez? –No esperaba que me respondiera a esa pregunta, no necesitaba respuesta. Su rostro se elevó para mirarme cuando le dije que yo también quería que él lo intentara y que debía de ser algo mutuo. Su sonrisa ladeada me hizo pensar por un momento que iba a negarse pero al final terminó aceptando. Sus labios rozaron los míos y los entreabrí dejando que mí aliento acariciara los suyos sin quitar mis ojos de los suyos, terminé por dejar un mordisco en su labio escuchando sus palabras- No me importa ni me molesta que tengas esclavas de sangre si así lo quieres, pero que sea con el único fin de que te alimentes de ellas… eso es lo que te estoy diciendo –parecía algo divertido con aquella petición que le había hecho, a decir verdad, era la misma que había dicho él- Eso quiere decir –continué lamiendo ahora sus labios algo divertida, parecía que tenía que explicárselo punto por punto- que estaré yo para enredarme entre tus sábanas y calentar tú lecho –creo que había sido clara como para que ese punto quedara totalmente aclarado y supiera qué era lo que quería. Como le había dicho no éramos tan diferentes el uno del otro.

Sus dedos recorrieron mí rostro y yo lo observé dejándole hacer esperando a que dijera qué era lo siguiente que quería o necesitaba y así poder hablarlo, mejor dejar todas las opciones y peticiones aclaradas para que ninguno tuviera ningún tipo de duda. Como ya sabía sacó el tema de Rumanía, sabía que vivía allí y que tenía su castillo y su vida… era algo que siempre había sabido. Hasta hacía más bien poco me había dedicado a viajar por todo el mundo y residía en París porque habían pasado ocho siglos de evolución desde que nací hasta ese día, sentía curiosidad por ver cuánto había cambiado la ciudad en la que una vez nací y fui humana. Sabía que era un tema a tratar y sonreí al ver que lo exponía, incluso estaba dispuesto a pasar parte del tiempo en París si era lo que yo necesitaba.



-¿Sabes que durante una época corta estuve viviendo en Rumanía? –Enarqué una ceja con una leve sonrisa porque quizás no lo sabría- Viví durante un corto periodo en la ciudad de Galati y sí, sabía que tenías el castillo en Rumanía y también era consciente de que estabas viviendo allí. Fue unas décadas después de nuestro último encuentro, alguna que otra vez me dieron ganas de acercarme simplemente por el hecho de que te odié tanto que quería resarcirme de algún modo… pero nunca llegué a acercarme, supongo que porque no pintaba nada en ese castillo –lo miré- sé que estás aquí por tú hermano y por la boda, yo estoy en París porque quería ver cómo había cambiado la ciudad en la que una vez nací y me crié siendo humana… me he dedicado a vagar por el mundo y no me he establecido nunca en un lugar fijo, así que me da igual el lugar donde residir, para mí no es un problema mientras estés tú. Tendrás que hacerme una tour por Rumanía para enseñármelo –sonreí escuchando sus palabras, notando su dedo recorrer la vena de mí cuello e iba a decirle algo cuando una mano en la nuca me atrajo hacia él, mis labios buscaron también los suyos y profundicé un poco más el beso hasta que se separó y lo escuché ante la mención de aquella joven.

Sí, había notado un mismo olor las veces que había estado en esa habitación y no pude evitar enarcar una ceja ante sus palabras, sorprendiéndome en parte por ellas y por lo que decía. Jamás habría visto, o siquiera pensando, que Assur pudiera “adoptar” por llamarlo de alguna forma a nadie, mucho menos pensar en entregarle el apellido a una vampira que ni siquiera él había transformado. Asentí a sus palabras agradeciendo que fuera sincero en todas y cada una de ellas y de que hubiera sacado el tema. Como él decía si íbamos a formar parte de su vida era lógico que nos conociéramos en algún momento.



-¿Sabes? Me cuesta un poco hacerme a la idea de que tu… vena paterna haya salido a flote –sonreí de lado pasando ahora mis dedos por su rostro- Te empeñas en que no sientes nada y sin embargo es a veces todo lo contrario –reí levemente por ello- Me alegra que hayas sido sincero en ese aspecto –mis dedos se pasearon por sus labios- No soy quien para decirte nada sobre ella o lo que debes o no hacer al respecto, creo que estoy un poco a expensas con esa nueva faceta tuya que, todo hay que decirlo, es demasiada extraña proviniendo de ti pero… siendo curiosidad por saber cómo te desenvuelves en ella. Estará siendo todo un reto para ti dado tú afán de… no sentirsonreí de lado divertida con la idea de un Assur ejerciendo de padre, algo insólito en todos los aspectos- Claro, la conoceré cuando creas que es oportuno –lo miré durante unos segundos- ¿Algo más que deba de saber? Aparte de tú nueva faceta y el hecho de que os buscan para conseguir vuestra sangre… -eso me hizo fruncir el ceño y emitir un leve gruñido al recordar lo que había pasado y al saber que él tenía como una diana pintada, estando en el punto de mira.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Assur Black el Jue Mar 30, 2017 4:57 am

“No me harás daño porque no te daré motivos para ello” no pudo elegir mejor frase en esos momentos, algo que me hizo sonreír, no había esta vez ironía, era sincera y mis dedos se deslizaron por su piel dejando que esta se erizara bajo las yemas de ellos.
Calmo, me sentí tranquilo al saber que estaba dispuesta a ceder por mi, a ser mía. Volví a hundir mi cabeza en su cuello, mis labios contra su yugular y allí deposite una casto beso.
-Así que calentaras mi lecho cada noche -bromeé tirando de su cintura para pegarla mas a mi.
Nuestros cuerpos acoplaban perfectos, me sentía feliz, sabia que era peligroso sentirme así, pues todo lo que sube puede caer y si me traicionaba mi caída me llevaría al infierno.

Mis ojos la buscaron, labios que cercanos se rozaron dejando que nuestros alientos nos envolvieran, incitándose, ladeé la sonrisa escuchándola. Sabia que había pasado un tiempo en Rumanía, no la busqué, tampoco ella a mi, era lógico cuando la había apartado de mi lado con la peor de las escusas.
Sabia que me odiaba en esos momentos y así quería que continuara siendo hasta que hacia poco nos habíamos encontrado en París. Yo la necesitaba para dar con mi hermano, aunque en el fondo solo era la curiosidad la que me hizo llamarla.
-Lo se, una noche iba borracho y estuve cerca de acudir a tu residencia, deseaba tocarte, tomarte, pero finalmente no lo hice, no hubiera tenido sentido después de venderte a la inquisición ¿no crees?

Acorté la distancia atrayendola por la nuca, mis labios presionaron lo ajenos, mi lengua atravesó su rojo carmín dejando que nuestras lenguas bailaran un vals lento.
Nada que ver esta noche con el resto de encuentros, era como si el tiempo no se agotara y me permitiera ahora si, paladear su sabor, sentir cada beso, cada caricia, dejando que me embargara cada sentimiento que no estaba acostumbrado a notar.

Entre risas cómplices llego la siguiente cuestión ,esa que me perturbaba casi tanto como la que ahora me traía entre manos.
-No lo se Sun, como “padre” soy un desastre -admití -Hania ademas de una joven hermosa es inocente, tiene un gran poder mental, superior al de la mayoría de cainitas, es valiosa y para que mentir, no es ese el motivo por el que la quiero como “chiquilla”. Me he ocupado de ella desde que la encontré, le he enseñado a alimentarse pues solo lo hacia de ratas e ..-hice una pausa, de nuevo mi imposibilidad de expresar sentimientos -no me lo esta poniendo fácil -reconocí.

Sus dedos se pasearon por mis labios, al parecer le resultaba divertido verme desesperado ejerciendo mi reciente “paternidad”
-¿algo mas que saber? -reí divertido -no, ¿te parece poco? -bromeé subiendo sobre ella para encarcelarla bajo mi cuerpo.
-Que te deseo -musité contra sus labios -que te tengo ganas a todas horas -continué perdiéndome en ellos - ¿algo que tenga que saber de ti? -pregunté mordiendo su labios inferior para tirar de este con suavidad.

Deslicé mis labios por su mandíbula, recorriendola con mis labios, dibujando su contorno con la lengua, baje por su cuello saboreando su piel.
Mis colmillos acariciaron su yugular, jadeé contra esta antes de sajar su piel. Unas gotas recorrieron su blanca tez, muriendo en mi lengua.
-Estas buenísima.



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Re: Radiant Dawn ~ Privado {+18}

Mensaje por Sunshine Denveraux el Jue Mar 30, 2017 7:20 pm

Parecía que la mayoría de los términos de aquello a lo que él quería tener como una base para luego pasarlo a un papel y firmarlos estaban ya asentados. Él había puesto sus condiciones y de la misma forma yo había puesto las mías, y por lo que tenía entendido hasta ese mismo momento… ya estaba todo solucionado. Yo había cedido y él había cedido en ciertas cosas, y para ser sincera no había esperado que aquello pasara. No me había esperado que cediera ante mis peticiones pero no iba a quejarme para nada de ello, al contrario, era una sorpresa bastante grata y que me hacía pensar en cierta forma íbamos bastante en serio como aquello. Siempre había sabido que debía de ser yo quien diera el paso para que eso pasara, seguramente lo había hecho impulsada más bien por lo que había pasado esa noche pero, sabía al cien por cien que si no lo daba yo en algún momento… el seguiría alejándome como había estado haciendo todo este tiempo, volviendo a empezar una partida de nuevo.

Su rostro de nuevo en mí cuello me hizo sonreír de lado notando su aliento chocando contra aquella parte de mí cuerpo, sus labios sobre la yugular hizo que me mordiera el labio para luego notar que dejaba un simple beso en el lugar. Sus manos me acercaron más a su cuerpo donde ya no quedaba espacio entre ambos y mis dedos ahora comenzaron a pasear por su espalda, no estando acostumbrada a permanecer tanto tiempo así con él en una cama sin que estuviéramos haciendo nada, salvo hablar y acariciar el cuerpo del otro. Siempre había todo lo contrario así que disfruté de sus dedos recorriendo mí piel ante aquella situación. Su rostro subió hasta el mío y nuestros labios se rozaron de forma leve, acariciándose de forma tentadora y provocadora, su sonrisa al decirle que había estado en Rumanía me hizo mirarlo de forma fija.



-¿Lo sabías? –Pregunté enarcando una ceja sin apartar mis labios de los suyos dejándole que hablara, notando su aliento dar directo contra mis labios que entreabiertos recibían su respiración con cada palabra que decía. Así que lo sabía y además incluso había sentido la tentación de ir a buscarme… aquello me hizo sonreír de lado y reí entre dientes observándolo- No hubiera tenido sentido alguno, y de haberte presentado por sorpresa de esa forma con la única intención de tomar mí cuerpo… te habría matado –lo dije de forma sincera porque, en aquel entonces, lo odié como no lo había odiado nunca en toda mí existencia- Me habrías dejado descolocada si llegaras a haberte presentado, con la fuerza en la que te odiaba en ese entonces y las tremendas ganas que tenía de matarte… no habría acabado bien ese encuentro –por suerte los dos habíamos sido lo suficientemente listos como para no acercarnos el uno al otro, yo por motivos de querer venganza, él con la intención de volver a adueñarse de mí cuerpo.

Su mano en mí nuca me atrajo hasta él quien cortó la distancia entre nuestros labios, apenas abrí un poco mí boca su lengua ya se había encargado de recorrer cada rincón y adueñarse por completo del beso mientras yo le seguía el ritmo. Uno lento, uno diferente de todos los que en algún momento podríamos habernos dado, deleitándonos, disfrutando. Una de mis piernas la elevé para rodear su cintura mientras mí mano recorría su espalda y me dejaba llevar por él. Cuando se separó mis labios bajaron hasta perderse en su cuello dejando que hablara ahora, dejando leves mordiscos por el lugar. Subí mí rostro para mirarlo tras sus palabras.



-No estás acostumbrado y es normal que al principio te cueste, aprenderás de tus errores y tus fallos con ella –era lo más normal del mundo, más viniendo de alguien que se había negado sentir cualquier tipo de sentimiento, apego o emoción por alguien en toda su existencia- la estás llevando por el buen camino –lo miré- quizás… ¿te recuerda a ti en otra época? –Esperé a que me respondiera y no pude evitar sonreír de lado al decirme que no se lo estaba poniendo fácil- todos hemos sido rebeldes en algún momento de nuestras vidas, tómatelo con calma –mis dedos recorrieron sus labios y ladeé un poco el rostro a la espera de su respuesta, si había algo más que debía de saber era el momento perfecto para ello. Al parecer le hizo gracia mí pregunta ya que se rió de ella y me preguntó si me parecía poco, en realidad no, pero era el mejor momento para saber absolutamente todo. Negué con la cabeza divertida acomodándome bajo su cuerpo ahora que se había puesto encima haciendo que riera por sus palabras- eres insaciable –comenté divertida por sus palabras dejando un beso en ellos antes de que tirara de mí labio inferior y me hiciera alguna pregunta. Ahora que lo decía… sí, sí debía de comentarle algo- Mí creador –lo miré sintiendo sus labios recorrer mí mandíbula, su lengua bajar por un camino que creo hasta dar a parara a mí cuello, un jadeo escapó de mis labios notando sus colmillos perfilar mí yugular y dándole más espacio ladeando mí rostro hasta que sentí que hacía una pequeña herida en la que unas gotas brotaron y que él se encargó de lamer- Dime algo que no sepa –comenté divertida riéndome para mirarlo ahora que había dejado de distraerme con aquello y me centré en lo que quería contarle- ¿Te he hablado alguna vez de él? –Pregunté inclinándome a lamer sus labios limpiando lo poco que tenía de sangre, mí sangre, en ellos- Cuando esa noche decidió transformarme lo hizo porque pensaba que era demasiado hermosa como para permitir que muriera. Durante un tiempo, años, estuvo conmigo enseñándome cómo debía de actuar, de matar, aquello que debía de evitar… -mí dedo recorrió su cuello subiendo por su rostro- siempre ha sentido debilidad por mí, y aunque no lo consiguió, quiso de alguna forma aferrarme a él, mantenerme a su lado por siempre… pero mis ansias de conocer mundo y de ser libre pudieron más y jamás me sometí a él –rodeé su cuello y mordí su labio inferior tirando de él suavemente- Me ha dejado “libre” pero sé que siempre ha tenido un ojo puesto en mí, a veces pasa algún tiempo en el lugar donde resido y me observa, no se acerca, no hace nada para mantener contacto pero siempre de alguna forma sabe donde estoy –lo miré- volverá, siempre vuelve. Incluso es posible que me siga hasta Rumanía, es probable que lo haga. Sé que nunca ha tenido a nadie más desde entonces y que su obsesión hacia mí está ahí, presente. Creo que nunca me perdonó el hecho de que abandonara su brazo protector y que me mantenía unida a él… siempre supe que me quería para tenerme de por vida o hasta que se cansara de mí, siempre dio muestras de ello… pero yo por aquel entonces estaba descubriendo un mundo nuevo y era demasiado indomable como para ceder a su voluntad y anclarme a él –hice una pausa mirándolo- Nunca lo he considerado como un peligro puesto que no me ha hecho nada, aunque en ese entonces yo estaba “sola”, y no sé cuáles son sus intenciones –me mordí el labio unos segundos y terminé por capturar sus labios con los míos en un beso donde esa vez yo marqué el ritmo- Solo quería que lo supieras, quizás siga igual y no haga nada… quizás haga algo al ver que ahora no estoy sola... no lo sé. Pero quitando eso, no hay nada que debas de saber puesto que ya lo sabes todo. -mis labios volvieron a capturar los suyos siendo mis manos las que ahora recorrían su costado perdiéndose en su espalda haciendo que notara el paso de mis uñas por el lugar pero sin llegar a hacerle herida alguna.



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