Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA VAGGÖ

MODERADORA

ENVIAR MP
LOREENA MCKENNITT

MODERADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

MODERADOR

ENVIAR MP

CLIMA THE BOND OF THE BLOOD - PARTICIPAN DRAKE ENDE Y JOSSETTE LOUVRE. LA LLAVE - PARTICIPAN POSEIDÓN Y CRYSANTHE KASTAROS. EL CAOS VISTE DE GUERRA - PARTICIPAN ORN, DRITTSEKK, BRÖKK TOLLAK, SOLEIL, KATTRINA. NOCHE DE HALLOWEEN - PARTICIPAN VLADIMIR ROMANOVS y MAGGIE CRAIG.




Espacios libres: 20/60
Afiliaciones élite abiertas
Última limpieza: 30/07/17


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://www.victorianvampires.com




Lazos familiares [privado]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Jue Mar 16, 2017 12:34 pm

El carruaje se movía a buen ritmo sobre las diversas calles de la ciudad, conduciéndonos hacia la mansión de mis padres. Les había enviado una nota hace un par de horas por medio de mi cochero anunciándoles que iría a verles con un invitado. No escribí más detalles, prefería dárselos a conocer cuando estuviese frente a ellos. Imaginé que les sorprendería que quisiera verlos, hacía mucho tiempo que no lo hacía y era yo quien había interpuesto distancia entre nosostros desde el momento en que decidí pagar oro por lo que ahora era…

Mi mirada pensativa se perdió en el panorama que podía ver por la ventana del carruaje. Estaba sentada frente a Agarwaen que con buena disposición había aceptado un encuentro con mi familia. -Han transcurrido meses desde la última vez que vi a mis padres, y además… ellos no lo saben.- Mi mirada ahora buscó la azul cielo que me miraba intensamente desde el otro asiento, no era fácil hablar de estos temas, no solía abrirme con facilidad con respecto a mis cosas y hacerlo con él era una novedad a la que aún no me acostumbraba del todo.

-Ellos asumen que estoy demasiado ocupada con mis creaciones y mis exhibiciones… ya sabes, es a lo que me dedico, pinto y esculpo, es mi manera de expresarme y descargar todo lo que siento, siempre lo ha sido...- Hice una breve pausa antes de continuar. -Cuando adquirí la licantropía les alejé, pensé que sería lo mejor, mantenerles al margen de mis problemas de manera que estos nos les salpicasen de ninguna forma.- Al menos eso era lo que me había repetido a mi misma, que quería mantenerles a salvo, aunque también de una forma u otra era más fácil mantener alejados tanto a familiares como amigos, poco a poco me fui apartando de todos ellos y mi adquirida soledad se tornó parte de mi misma, me acostumbré a ella y en cierta forma llegó a gustarme.

Sonreí lentamente al mirarlo. -No tienes idea de las barreras que has derrumbado cazador.- Con un rápido movimiento lupino cambié de posición para estar sentada ahora sobre su regazo. -Dime otra vez que me quieres.- Exigí, con el ceño fruncido mientras mis dedos se detenían en su rostro, delineando con ellos sus apuestos rasgos. Lo quería y no me acostumbraba a la idea de que de ahora en adelante fuese mío, así que tenía que oírlo de su boca.

Mi aliento buscó al suyo manteniéndose cerca de sus labios mientras mis ojos indagaban la confirmación en la forma en que me miraba. Mis manos se pasearon sobre su pecho despacio, palpando los músculos adquiridos por sus incansables batallas. Mordí su labio inferior y sonreí de lado al sentir perfectamente como su cuerpo me respondía, acalorándonos a ambos en un preámbulo que tendría que hacerse esperar. -Hemos llegado.-

El carruaje se detuvo frente a la mansión en las afueras de la ciudad. Al bajar de el un amplio jardín bien cuidado, con árboles a los lados, arbustos podados y rosales blancos y amarillos nos dio la bienvenida. Me detuve para saludar al jardinero y otra vez algo más adelante, a escasa distancia del par de escalones del porche delantero. -¿Estás seguro de esto? Todavía podemos dar la media vuelta e irnos.- Lo contemplé unos segundos, no quería imponerle nada, quería que se sintiera cómodo y además, conocer a mis padres le otorgaba un tono bastante formal a lo nuestro…




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Vie Mar 17, 2017 3:34 am

Apenas había pegado ojo en toda la noche, era irónico lo capaz que era para ir a enfrentar un millar de bestias, jugandome la vida en cada gesta y sin embargo mi sueño era perturbado frente a la idea de conocer a los que serian abuelos de mi hijo.
Los dedos de Annabel se paseaban por mi pecho en un intento de clamar mis nervios, la miré sonriendo contra su boca, me daba vergüenza que me viera en ese estado, yo era seguro de mi mismo, indomable y al parecer acababa de ser ensillado por esa mujer a la que pretendía jurarle amor eterno, porque la quería, y no me daba vergüenza reconocer que me había enamorado de ella desde el primer día.

Al día siguiente subimos en el carro que nos llevaría frente a su familia, había elegido un traje ingles, que poco o nada tenia que ver con mi habitual forma de vestir, mucho mas cómoda, lista para la caza y la monta. Hoy mis cimitarras no me acompañaban, estábamos solo ella, yo y un bastón de esos que tanto llevaban los caballeros franceses y a los que no había encontrado utilidad alguna, pero...yo era griego, tampoco podía entender todas las modas de Francia y su capital.

Los ojos de ella se paseaban por mi rostro, creo que le divertía verme tan...abrumado. Me revolvía en mi asiento como un niño inquieto, aflojando una y otra vez la corbata que se antojaba una soga.
No tardó en contarme que no tenia una gran relación con su familia o al menos todo lo estrecha que le gustaría, la culpa la licantropia. Sus padres desconocían que la maldición acechara a su hija y supongo que ella solo quiso mantenerlos al margen de toda esa locura.
-Tranquila, te guardaré el secreto -susurré guiñándole un ojo -si tu guardas el mio.

No imaginaba una buena carta de presentación el “buenos días, soy un cazador, me paso la vida arriesgando mi vida y por cierto cazo a seres como su hija ¿nos tomamos el postre? “
No pude evitar reír frente a mis propios pensamientos. Por surte la distancia entre nuestros cuerpos fue acortada por Annabel y mis brazos la recibieron ansioso para probar el manantial de su boca que me resultaba infinitamente mas embriagador que cualquier buen vino.
-Creía que no vendrías nunca -susurré jadeando mientras nuestros cuerpos se incendiaban con cada salto del carro.

Ladeé mi sonrisa cuando escuché su petición, mas bien exigencia, hice un mohin divertido haciéndome de rogar mientras mis dedos se deslizaban por la cintas de su corseé.
-Te quiero -susurré contra su boca -dime cuanto me deseas -pedí sintiendo sus dedos perderse en mi rostro.
Jadeé contra este, lo quería todo, todo aquí y ahora, mas el carro se detuvo y frustrado fruncí el ceño.
“hemos llegado” susurro privándome no solo de su embriagador cuerpo si no de sus besos.

Ambos nos apeamos, el jardín era amplio y bien cuidado ,se notaba que era trabajado a diario por el servicio de la mansión.
Aferré su mano enlazando mis dedos, mi corazón latía con fuerza contra la pequeña caja que portaba en el chaqué.
-Vamos, hacia atrás solo para coger impulso.
Juntos atravesamos el jardín hasta alcanzar la escalinata de piedra blanca con sendas columnas talladas con motivos florales que sujetaban el porche del caserón.
Allí sus padres nos aguardaban.
-¿Estas preparada? -pregunté depositando un casto beso en su mejilla.
Hoy cambiarían nuestras vidas.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Miér Abr 12, 2017 2:16 am

-Vamos, hacia atrás solo para coger impulso.- Lo observé de reojo mientras decía eso, me gustó, me inducía los ánimos que necesitaba para enfrentarme a mis padres. Enfrentar era la palabra correcta, había postergado cada invitación a la mansión que me vio terminar de crecer, incluso en las fiestas de rigor. Me ocupaba de enviar un enorme paquete cargado de regalos para mi padre, madre y hermanas y me imaginaba que con ello les complacería, apartando de mi mente el hecho de que de alguna manera les defraudaba.

La mano de Agarwaen se había entrelazado con la mía en un tibio gesto, mi mirada parda descendió observando nuestras manos al caminar. Era la primera vez que lo hacía, se sentía bien, enlazar nuestros dedos, aunque me hacía sentir extraña, como si lo estuviese viendo todo desde fuera y no terminara de creerme que podía gozar de un pequeño detalle como ese.

-¿Estas preparada?- preguntó y me besó en la mejilla. Mi ceja se arqueó cuando lo hizo. ¿Acaso se creía que eso era un beso? Padres o no padres al final del porche no iba a admitir que me besara de esa manera. Mis pasos realizaron un pequeño alto en el camino y de manera rápida tiré de su mano para correr hacia uno de los árboles que se encontraban a ambos lados de los arbustos podados.

De un tirón lo atraje hacia mi apoyando mi espalda en la superficie rugosa del tronco, rei porque sabía perfectamente que nuestra repentina desaparición no guardaba las formas de etiqueta ni mucho menos, pero eso no me importaba. Me importaba buscar sus ojos azul cielo y cerciorarme de que realmente estaba a mi lado, de que no se trataba de un espejismo.

Le agarré de la camisa y tiré de él hacia mi empujándonos contra el árbol. Mis labios buscaron los suyos, deteniéndose sobre estos. -No estoy lista hasta que no me des un beso de verdad.- Mi aliento se mezcló con el suyo en unos segundos en que mi mirada le exigía lo que mis palabras ya habían pronunciado. Nuestros labios chocaron, nuestras lenguas voraces se encontraron apasionadamente, saqueando todo a su paso. Mis palmas tironearon inquietas del cuello de su camisa. Por qué tenía que tener puesta una corbata, usualmente llevaba la parte superior de su camisa abierta, ahora me ocultaba su piel. Sus manos envolvieron mi cintura pegándome más a él y mis dedos inquietos palparon la tela sobre su pecho, sentía sus músculos tensos por debajo de ella calcinando mis dedos y los latidos de su corazón compitiendo con los mios.

Me separé a desgana de sus labios, con la respiración entrecortada. -Después…- susurré en una promesa que me hacía pensar en el momento en el que volviéramos a estar a solas. Recomponiéndome a duras penas tiré de él para que abandonásemos el árbol y reanudásemos el camino hacia el porche.

Mis padres se encontraban aún de pie al final de la escalinata, no estoy segura de que se les estaría cruzando por la cabeza. Padre tenía un aire serio pero sosegado. Lo observé unos segundos, seguía igual de alto e imponente. Madre estaba tan elegante como de costumbre, su mirada contrastaba con la de padre, podía ser fría a veces. De sobra sabía que no era su hija favorita, contrario a padre que siempre sintió inclinación por mi.

-Madre, padre.- Me acerqué paseando la mirada entre los dos.

-Bienvenida Annabel.- Fue padre quien rompió el silencio, observándome con sus pardos ojos, similares a los mios, sentía que su mirada me atravesaba. Sabía lo que pensaba pero que no decía. Me reprochaba no haberles visitado antes pero al mismo tiempo estaba orgulloso de mi, siempre lo había estado por alguna razón que se me escapaba. Me sentía culpable, por no decirle, me llevaba mi secreto conmigo.

Madre me saludó antes de pasear sus ojos sobre Agarwaen. -Fue toda una sorpresa recibir tu nota, pensábamos que nos habías olvidado, por supuesto estarás ocupada con tus amigos en la capital.- Su tono era displicente, para ella era la oveja negra, pero no dejaba de interesarle con quien me codeara. Su entusiasmo no fue el más grande al ver a Agarwaen, lo había analizado con una sola mirada y al no conocerle seguramente asumía que era uno de mis amigos “bohemios” carentes de fortuna.

Padre nos instó a entrar, nuestro mayordomo, Grayson me saludó con efusión y nos acompañó al salón principal antes de retirarse para dar instrucciones en la cocina.

-Hubiera sido considerado de tu parte el avisarnos con más tiempo, hemos tenido que correr, la cocinera ha pegado el grito en el cielo…- Madre hablaba mientras dos de mis hermanas aparecían en el salón, las más chicas, Delia e Imogen. Habian crecido, ya tenían catorce y quince años. Se acercaron a saludar, corteses pero distantes. No me extrañó, madre las consentía, las preparaba para casarse "bien". Lamenté que mi hermana mayor no estuviera presente, le habría gustado Agarwaen y ella a él.

-Padre, madre, permítanme presentarles a…- de repente me percaté de que no podía presentarle con su nombre completo. -a Agarwaen.- Apreté mis labios, madre prestaba atención a mis hermanas e ignoraba a mi acompañante. -Lord Gerard Hemingway y lady Eleanor Hemingway.- Indiqué con rapidez, presentándole a mis padres.

-Madre podrías al menos prestar algo de atención a mis presentaciones, Agarwaen se ha tomado la molestia de acompañarme porque es mi pretendiente.- exploté. Lo dije más alto de lo que imaginaba y ahora si, mi madre fijó toda su atención en él. La mirada de mi padre se volvió inescrutable al escuchar mis abruptas palabras.

-¿Pretendiente?-

-Así es.- Tomé asiento en el sofá grande. Ahora las miradas estaban fijas en nosotros. Era mi turno de explicar, y no sabía por donde empezar. Mister Greyson hizo acto de presencia, traía una bandeja con bebidas. -En unos minutos estará listo el almuerzo.- Hizo el anuncio mientras la tensión aumentaba en el salón.

Tomé la mano de Agarwaen y busqué la intensidad de su mirada antes de continuar. Sus ojos azul cielo eran como un océano profundo, allí estaba junto a mi, atractivo como nunca con ese traje que sabía que no terminaba de gustarle pero que llevaba puesto para darme gusto, para conocer a mis padres. De repente el ambiente se aligeraba con solo mirarlo y las palabras brotaban de mi boca por si solas. -Es el hombre al que amo.-


Última edición por Annabel Hemingway el Sáb Mayo 06, 2017 11:59 pm, editado 1 vez




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Miér Abr 12, 2017 6:22 am

Parece que mi beso en la mejilla no resultó suficiente, no pude evitar ladear la sonrisa cuando la impulsividad de Annabel tiro de mi mano para perdernos así en el jardín ocultando nuestros cuerpos tras un tronco de una encina vieja.
Su boca contra la mía, sus dedos arrugando de mi camisa, tironeando de esta para pegarme mas a ella.
Mi boca se entreabrió dándole paso a su lengua, que sedienta rozó la mía prometiéndome un rato de piernas abiertas sobre el lecho de su habitación.
Jadeamos ambos por el contacto de nuestros cuerpos que con el roce iban calentándose pidiéndonos mas que un simple beso mientras los padres nos esperaban atónitos en el porche.

Se separo prometiéndome un después que mi oscurecida mirada azul acepto de buen grado, y tras ella recolocando mi hombría, volví al camino de baldosas que nos llevaría directo hacia el matadero.
No pude evitar ladear la sonrisa por mis pensamientos y como si esta lo imaginara me dio un golpe suave en la boca del estomago.
Así llegamos frente a un hombre de aspecto imponente y aspecto serio. Vestido de forma impoluta y que rompió el hielo dando a su hija una formal bienvenida, permanecí en silencio, limitándome a sonreír a la madres que me inspeccionaba de arriaba abajo.
Una mujer sobria, elegante y bastante autoritaria por como reprochó a su hija la ausencia de noticias en todo este tiempo.

El hombre nos hizo entrar, cogidos de la mano, mis dedos seguían nerviosos acariciando su palma nos adentramos en su hogar. Allí un hombre de mediana edad, el mayordomo del lugar saludo a Annabel con efusividad, así como las dos hermanas menores que no igualaban en belleza a mi futura esposa, mas sin duda cuando crecieran arrebatarían mas de un corazón.

Una ligera reverencia a las señoritas que sonrieron tímidas tiñendo de carmesí sus mejilla.
Saqué un ramo de flores que tendí a la madre con suma educación, que pasara mis días y noches de caza no implicaba que no tuviera nociones de protocolo, de echo, ser príncipe implicaba justo lo contrario.
-Me he quedado corto con el ramo, debí imaginar viendo a su hija de donde había sacado esa belleza de la que hace gala -le dije con caballerosidad a la madre entregándole el ramo -me permitiría tomar dos rosas -dije con una picara sonrisa mientras las sajaba del ramo de veinticuatro y depositaba una en la mano de cada hermana.
-No os hacen justicia -aseguré antes de volver junto a Annabel que conversaba con su padre.

La madre no parecía muy convencida ni con el ramo, ni conmigo y pronto se deshizo de el dándoselo a una doncella para que lo pusiera en agua.
Supongo que imaginaba que era un pobre desgraciado que nada tenia que ofrecer a su hija, se equivocaba en eso, mas no en que no era el marido ideal para una mujer, mi vida acariciaba a la muerte cada noche y le susurraba cada día.

No se bien que sucedió después, pues tras la presentación formal Annabel salto con rabia asegurando que yo era su pretendiente.
Mis ojos claros se perdieron en su mirada parda la notaba nerviosa y el ambiente parecía enrarecerse pro momentos. Ambos padres me miraban como si trataran de descifrar en mi algo mas de esa noticia.
Annabel soltó de pronto que me amaba y yo sonreí alargando mi mano para tomar la suya.
-Señor Hemingway, he acompañado a su hija porque deseaba sinceramente conoceros, no voy a fingir ser lo que no soy, así que si me permite tutearlo admito que me sentiré mas cómodo.
.Mi nombre es Athan Demetrius aunque siempre me han llamado “Agarwaen”
Conocí a su hija en París, aunque procedo de Grecia, provengo de una familia bien situada y me enamoré de su hija hace ya algunos meses que hemos utilizado para conocernos. Estoy seguro de la decisión que he tomado y por eso hoy le pido frente a usted y su consentimiento la mano.

Me alcé del sofá y saqué de mi chaqué una caja que abrí frente a los ojos de mi futura esposa.
-Es una reliquia familia, este anillo a pasado durante siglos de generación en generación y hoy lo utilizo.. -dije clavando mi rodilla en el suelo -para pedir matrimonio frente a sus padres a la mujer de la que me he enamorado ¿quieres casarte conmigo?
Ladeé la sonrisa esperando con seguridad esa respuesta afirmativa, como no hacerlo, estábamos esperando un hijo , no podía ser mas feliz en este momento.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Dom Mayo 07, 2017 2:09 am

Ahora era el turno de Agarwaen de hablar, con su mano en la mía me sentía más serena, así que observando la mirada de sus ojos azules dejé que fuera él quien explicara la situación. Con el rabillo del ojo veía a mi madre, sabía que la frase -provengo de una familia bien situada- habría capturado su atención, aunque la tenue línea de sus labios me hacía notar que no estaba aún del todo convencida, padre por otro lado tenía oscurecida la mirada, mis ojos se detuvieron en los suyos unos segundos, yo era su hija predilecta, por supuesto el que me presentara en casa con un pretendiente inesperado debía sorprenderle sobremanera. Sus ojos seguían fijos en Agarwaen, estudiando al hombre que se presentaba como interesado en su hija y quien ahora dio a conocer su nombre, lo cual provocó que mis ojos pardos volaran de regreso hacia él, sus palabras dieron un giro inesperado, ese -y por eso hoy le pido frente a usted y su consentimiento la mano- provocó que mi corazón diera un vuelco violento, similar al que sientes cuando realizas un clavado insensatamente desde un peligroso risco motivada por la emoción que te produce el descenso antes de golpear el agua del mar. ¿Qué?

Me puse de pie cuando él lo hizo, de su chaqué vi que sacaba una pequeña caja, mi mente dio vueltas. ¿Qué estaba haciendo? Su rodilla sobre el suelo, mis ojos pardos clavados en él. Me faltaba la respiración. -¿Quieres casarte conmigo?- Los objetos del salón daban vueltas a mi alrededor, podía sentir mi pecho apretado a punto de explotar, la mirada se me oscureció y mis rodillas cedieron, no me enteré de nada más.

Cuando desperté me encontraba en mi antigua habitación, sobre mi antigua cama. Ignoraba cuanto tiempo estuve inconsciente. El médico familiar se encontraba a mi lado tomándome el pulso. Me conocía desde niña, pero… no tenía la menor idea de lo que yo era ahora. Lo tomé de la muñeca, estábamos a solas, la confidencialidad médico-paciente vino a ser bastante oportuna en este momento. Cuando salió de la habitación llevé mi mano a mi vientre, acariciándolo despacio con las yemas de mis dedos, mi bebé estaba bien.

Padre entró en la habitación con un par de zancadas de sus largas piernas. -El médico ha dicho que estás bien pero que no está de más que descanses por hoy. A ver si me explicas Annabel, que es todo este asunto de que traes a casa a un hombre del que nunca nos has hablado y que pretende casarse contigo. La última vez que hablamos dijiste que nunca te casarías con nadie.- Su mirada parda me reprochó antes de tomar asiento en una silla a la par de mi cama. -Te conozco hija, y se lo que sentías por François Brouillard, Recuerdo la expresión de tu rostro cuando se presentó a pedir tu mano. ¿Qué sucede ahora? ¿Te sientes presionada por tu edad? ¿No quieres estar sola? Si has derrochado tu dinero y necesitas a alguien que te mantenga, puedo ayudarte. No tienes que atarte a un hombre en un matrimonio por conveniencia.-

Negué con la cabeza enfáticamente. -No, padre… lo que dije en el salón es cierto, yo le amo.- Me incorporé sentándome sobre el colchón, y dejando mi espalda reposar sobre la almohada. Mi padre me miraba con escepticismo, él había sido testigo de mi gran amor por François. -No tiene idea padre de como ha sido todo. Agarwaen… él entró en mi vida cuando menos lo esperaba, me devolvió todo aquello que pensé perdido para siempre. Ambos somos difíciles, ambos tuvimos que tumbar barreras, acabar con muchos impedimentos para finalmente poder llegar adonde estamos. Incluso… llegué a escapar de él, pero la separación no sirvió más que para percatarme de que es el hombre de mi vida.- Hice una pausa para tratar de explicarme. -Lo amo con todo lo que soy, únicamente soy feliz cuando estoy con él pero… temo no merecer esa felicidad.- Al fin lo había dicho en voz alta, sin tapujos, y sabía que mi padre lo veía además en mis ojos, me costaba creer que merecía ser feliz con él.

Él me tomó de la mano y la presionó entre la suya, tras unos segundos de silencio escuché su voz grave. -Nunca he dicho esto, amo a todas mis hijas pero temo que tus hermanas menores contraigan nupcias con la persona equivocada, más que todo producto de un arrebato, o de las ideas absurdas que tu madre coloca en sus cabecitas y temo cual sea el resultado que dichos matrimonios traigan a sus vidas. Pero cuando se trata de ti Annabel no tengo el mismo temor, porque te he visto amar, y si amas a este hombre tanto como dices estoy seguro de que le darás todo lo que eres, y que con esa entrega le harás feliz. En cuanto a François, no debes sentirte culpable, él no querría que dudaras, querría que te dieras una segunda oportunidad. No quiero volver a escucharte decir que no mereces ser feliz, ya has sufrido bastante en esta vida hija, ya es tiempo de que pienses en ti. Una segunda oportunidad de encontrar a la persona adecuada no siempre se presenta en la vida.-

Mi padre carraspeó, nunca antes me habló así, tan sinceramente y mucho menos de sentimientos. -Ahora más vale que este hombre te haga feliz. Aún debo tener una conversación bastante seria con él.- Mi alma se sintió más ligera, era cierto que la vida me daba otra oportunidad, tenía derecho a buscar mi felicidad, a luchar por ella. Ahora era decisión mía agarrar al toro por las astas y no echarlo a perder. Alcé la mirada, padre se había levantado y recuperaba ese aire serio y algo temerario que me hacía pensar que estaba listo para encarar a su futuro yerno.

-Espere padre. ¿Dónde está Agarwaen? Por favor permítame estar a solas con él unos minutos. Aún no le he respondido y no quiero que piense…- Se me iba el alma al suelo al pensar que pudiera creer que quería darle una negativa. A los pocos segundos escuché esos pasos familiares, corrí hacia él cuando traspasaba el marco de la puerta. -¡Si!- Mi mirada ansiosa se detuvo en sus ojos cielo. Por favor, que no hubiera recapacitado y cambiado de opinión porque esa palabra que acababa de pronunciar era la más sincera y la más importante que había dicho en toda mi vida. -¡Mi respuesta es si!-




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Dom Mayo 07, 2017 11:00 am

Annabel palideció frente a mi pregunta, como si no fuera lo que esperara la sentí confusa hasta que se desmayó. Cuerpo débil que se desplomó sobre mi raudos brazos que salieron a su encuentro. Mil y una ideas se pasaban por mi mente en ese momento, he de admitir que ninguna buena. Mi mayor preocupación la vida del hijo de ambos que gestaba en su vientre, también la de que un “no” fuera la respuesta que escapara de sus labios, quizás lo había meditado y se había dado cuenta ahora rodeada de su familia que no quería un cazador en su vida, que luchar por lo nuestro le venia grande y que prefería criar sola a nuestro vástago.
No era la primera vez que huía de mi ¿y si estaba volviendo a hacerlo?

Aquello no había salido precisamente como esperaba, si lo hubiera hecho, ahora estaría paladeando sus cálidos labios con un “ si” atesorado en ellos, por ende seguía en silencio al padre que me guiaba escalaras arriba para depositar a una Annabel sin conocimiento en el camastro de su cuarto.
La madre había llamado al medico. Nervioso y en una habitación contigua que prepararon para mi y que me recorrí como un animal salvaje de punta a punta infinidad de veces, esperé noticias.

De nada sirvió la copa de whisky que me sirvió una de las doncellas, ni siquiera saber que el medico había llegado, necesitaba verla, sujetar su mano y estar allí para escuchar el estado de mi hijo.
Aun así guardé el decoro, no quería que los padres vieran reflejado en mi al hombre impulsivo que era, mas tras vaciar la copa y ver que nadie venia a darme buenas nuevas salí de ese pequeño salón para yo mismo descubrir como estaba la mujer con la que creía tener un proyecto de vida, mi utopía.

Pasos raudos por le pasillo, era Annabel que descalza corría hacia mis brazos. Los abrí acogiendo su pequeño pero musculoso cuerpo, mi nariz acarició la ajena frente contra frete y un “ si” que inicio el principio de una vida dura pero nuestra.
-¿El bebe? -susurré contra su boca casi en un imperceptible susurro.
Asintió relajándome antes de fundirnos en un beso largo, húmedo, necesitado. La alcé en volandas dándole una vuelta mientras reía, su pelo castaño azotaba el viento mientras ambos reíamos felices porque ahora si, ella era mi prometida.
-No te prometo una vida fácil Annabel, pero si una conmigo
Reí de nuevo enarcando una ceja antes de que hablara.
-No, no es un castigo si es l oque ibas a decir -bromeé feliz volviendo a besadla.

El carraspeo del padre de esta que nos observaba desde el final del pasillo me hizo bajarla, no consiguió borrar mi eterna sonrisa, mas si que me detuviera en mis besos y simplemente afianzara su mano andando hacia él.
Dijo que Annabel debía tener reposo y que el deseaba intercambiar unas palabras conmigo ahora que me iba a convertir en su marido.
Asentí, estaba dispuesto a negociar la dote, y calmar sus inquietudes pues yo era un desconocido para ese hombre que amaba a su hija por encima de todo.

Besé la mejilla de Annabel, mis azules se perdieron un instante en esos pardos que me recordaban al bosque.
-Ahora vuelvo, duerme un poco, te vendrá bien -susurré antes de separarme de ella para seguir al padre hacia el matadero, quiero decir al despacho.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Mar Jun 06, 2017 2:02 am

Agarwaen me recibió en sus brazos, a ellos me lancé en la búsqueda de nuestra felicidad. Sabía que no iba a ser fácil. Una amenaza se cernía sobre él en forma de una mujer desquiciada y obsesionada, una a la que de una forma u otra tendríamos que vencer porque no estaba dispuesta a renunciar a él ni a perderlo y mucho menos ahora que finalmente nos habíamos encontrado de una manera en la que no estábamos dispuestos a soltarnos.

Nuestros labios se unieron en un beso hambriento, encerrados en los brazos del otro, su cuerpo era mi oasis. Nuestras bocas, mentes y almas, en ese instante dejaban de ser dos para ser una sola a pesar de las vicisitudes del pasado y del presente y de las diferencias que existían entre ambos. Los dos teníamos un temperamento muy fuerte, ese mismo que nos arrastraba hacia ese ese amor indómito que compartíamos, tan salvaje como lo éramos él y yo. Me preguntaba internamente si nuestro amor sería suficiente para mantenernos juntos. Quería creer que si, al menos una vez en mi vida, después del vacío de estos años, creer finalmente que alcanzar la felicidad era posible aunque no podía evitar sentirme inquieta con respecto al futuro.

-Esta noche.- indiqué con la respiración entrecortada, clavando mi mirada en sus océanos azules, manteniendo mis manos aún en sus solapas, esta noche seríamos él y yo, en un nuevo inicio nuestro. Su mirada me hacia creer en esas palabras que pronunció, en esa promesa, una vida con él, aunque no fuera fácil. Tironeé de su camisa para atrapar otra vez sus labios rendida a la seducción de los suyos, hasta que mi padre carraspeó y con renuencia tuve que dejarle ir. -Esta noche te recompensaré si sobrevives a esta velada.- Susurré en su oído con una sonrisa lobuna. Lo observé mientras caminaba hacia el despacho y se perdía en su interior al cerrar la puerta tras de si.

Regresé a mi habitación y me dejé caer sobre el colchón, algo inquieta observé el candelabro que se mecía ligeramente por la brisa que entraba por la ventana, esperaba que padre se mostrara comprensivo con él.



En el despacho.

Gerard Hemingway caminó hacia el mueble bar adonde buscó una botella de cognac, lo sirvió en dos vasos con aire pensativo antes de dirigirse a su escritorio detrás del cual tomó asiento, sus ojos pardos esperaron a que el hombre frente a él se sentara. Alargó el brazo para depositar uno de los vasos frente al sujeto que pretendía casarse con Annabel y lo inspeccionó unos segundos con esa mirada suya que escrutadora comenzaba a añadir tensión al aire del despacho. Con parsimonia agitó el vaso entre sus dedos antes de hablar finalmente.

-No me andaré por las ramas señor…- ¿Cuál era su nombre otra vez? Ese sobrenombre con el que su hija le llamaba era completamente impronunciable. -Demetrius. Nos ha sorprendido tanto a mi como a mi esposa con su visita inesperada, pero si mi hija ha decidido presentarse en la casa con usted con ello denota que algún valor le ha de haber encontrado a su compañía. No nos había presentado a nadie desde que decidió comprometerse con François Brouillard. Asumo que Annabel le habrá hablado de él. Era un hombre excelente, teníamos muchas expectativas con respecto a ese matrimonio, ya sabrá como terminaron las cosas. Fue una lástima su fallecimiento, para mi hija fue un golpe extremadamente duro, nunca la vi tan devastada, a pesar de que siempre ha sido la que mayor voluntad tiene de todas mis hijas.-

Sus ojos se oscurecieron al mirar a Agarwaen. Annabel era su hija predilecta, deseaba lo mejor para ella y no se la iba entregar a cualquiera que de buenas a primeras se presentara en la mansión, después haber dicho apenas un par de frases con las que aún no se denotaba su carácter, para luego tener la audacia de pedir su mano. -El asunto caballero es que no se trata simplemente de llenar una ausencia que dejó huella en mi hija, aunque noto la diferencia entre usted y Bruilliard con solo mirarlo. Annabel me ha expresado los sentimientos que le profesa y comprenderá que no voy a darle mi bendición a un completo desconocido sin tener antes la certeza de que la merece. Así que me vendría bien que comenzara a contarme como conoció a Annabel y a qué se dedica. No me interesa que sea su familia la que está bien situada. Quiero saber qué tipo de persona es usted, mucho se aprende del carácter de alguien al examinar su profesión.-

Su mirada sopesó al pretendiente antes de adquirir un tono de advertencia. Gaspard podía ser un hombre sereno y sensato la mayor parte del tiempo pero cuando se trataba de sus hijas ese espíritu suyo podía tornarse agresivo e implacable. Abrió una de las gavetas de su escritorio para sacar una pipa y una pequeña caja con tabaco.

-Ha dicho que ama a Annabel, pero ¿está preparado para darle lo que ella necesita?- Su rostro se tornó reflexivo mientras dirigía su mirada unos segundos a la ventana. -Mi hija no solo es una artista, su carácter es extremadamente emotivo, le cuesta contener el desborde de sus emociones, desde pequeña ha sido así. Su único desahogo siempre lo encontró en el taller que construímos para ella al otro lado del jardín, así es como siempre descargaba lo que llevaba adentro, en cada nuevo lienzo que cobraba vida con sus manos.- Regresó su mirada a Agarwaen. -Dígame, qué le hace pensar que es el hombre apropiado para ella y no trate de decir lo que cree que deseo escuchar o me percataré de ello y créame que no reacciono bien ante quien intenta tomarme el pelo.-



En la habitación:

Llevaba alrededor de veinte minutos en la cama dando vueltas, sintiéndome incapaz de dormir. Mi mirada se desvió hacia mi escritorio adonde reposaba uno de mis antiguos cuadernos de dibujo. Me levanté y me acerqué a él, sonreí al descubrir el grafito y tomé asiento para abrir el cuaderno. Mis dedos comenzaron a moverse mientras mi mirada parda se olvidaba del mundo a mi alrededor y se tornaba intensa. Inmersa en la concentración de lo que hacía mis dedos ágiles adquirieron vida propia trazando contornos mientras me mordía el labio, evocando en mi mente cada uno de los rasgos que conformaban el atractivo rostro de Agarwaen. La distancia exacta entre sus pobladas cejas, la forma de sus océanos azules, el tabique de su nariz, la firmeza de sus pómulos y el grosor de sus labios, guiando al grafito con concentración absoluta para que este plasmara el retrato del cazador.




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Mar Jun 06, 2017 10:21 am

Tomé el vaso de coñac que el padre de Annabel me ofreció. Este con semblante serié tomo asiento en la sillón tras el escritorio esperando a que yo hiciera lo propio frente a él.
Me senté hundiendo mi mirada en sus ojos, podía leer la inquietud que a ese hombre le inundaba frente a un desconocido que había pedido la mano de su hija.

El hombre no se ando por las ramas, directo me hablo de lo que le inquietaba, no solo no saber nada de mi, pues su hija jamas le había hablado de mi existencia.
También de lo que vivió cuando su anterior prometido, un hombre al que amaba de forma desesperada, murió.
Quizás había partes de esa historia que el padre desconocía, no sabia hasta que punto su hija amo a ese hombre del que hablaba y como eso la llevo a convertirse en el licantropo que era.
La venganza durante mucho tiempo había arraigado en su corazón, alejándola de su familia, incluso de ella misma.
No podía decirle eso, así que me limité a guardar silencio escuchando que mas tenia ese hombre que decirme.

El padre de Annabel quería que le contara a que me dedicaba y como conocí a la mujer que amaba, su hija.
Ser sincero era imposible, eso hubiera llevado a ese pobre hombre a un mundo que desconocía, donde las bestias existen y los que las cazan también.
-Señor -dije tras darle un trago a mi copa -como sabe soy extranjero, de Grecia, conozco su idioma, pues mis padres son de la nobleza y desde niño muchas son las lenguas que me han inculcado.
He viajado a París en principio por placer, pero mi estancia se esta alargando pues su hija se cruzó en mi camino.
Mis padres tienen el control de varias haciendas repartidas por el mundo, ademas de ser dueños de las mejores forjas que dotan a los soldados de el armamento necesario.
Yo estoy ligado al negocio familiar y como comprenderá el dinero no sera un problema ni para mi ni para su hija.
Aunque su hija es una mujer independiente, con un gran don para la pintura y la escultura, dudo que necesite ser mantenida, tiene grandes contactos, y yo la apoyaré en todas y cada una de las decisiones que tomé.

Dejé escapar el aire, era complicado decir la verdad a medias, no quería mentir, lo descubriría, pero tenia que saltarme gran parte de lo que era.
-Sobre como la conocí -ladeé la sonrisa -en un arroyo, los dos acudimos allí por motivos distintos.
Soy un apasionado de las armas y digamos que había buscado un sitio tranquilo para entrenar, ella supongo que quería simplemente apreciar la belleza del lugar y ...bueno, pues … -reí recordando la escena. No pude evitarlo pese a tener allí a su padre.
¡Que diablos! Yo no era ese tío sereno y sobrio que podía ser el anterior hombre con el que se prometió, era impetuoso, rebelde, un guerrero y eso iba a mostrar de mi.
-Creo que no es necesario que le explique lo que sentí la primera vez que la vi, su hija es una mujer preciosa y la atracción entre los dos surgió en el primer momento.
El tema es que tras ese encuentro en el lago pasaron meses hasta que por casualidad volvimos a encontrarnos, quizás era el destino, si es que usted cree en eso, pero decidimos darnos una oportunidad, somos distintos, venimos de mundos opuestos, pero...nos queremos.

Sonreí de nuevo dando un trago a mi copa para hundir mi mirada en la ajena.
-Estoy enamorado de su hija, quiero su bendición porque para ella es importante, pero sin su bendición, créame, no recularé en mi empeño un ápice.
Tengo el “si” de su hija y créame si le digo que voy a luchar por lo nuestro, porque puede que no sea fácil, pero la vida no regala nada al que no lucha por enfrentarla.

Me encogí de hombros ¿como responder a su pregunta? ¿existe el hombre perfecto?
-No se si soy ese hombre, no soy perfecto, soy cabezota, a veces muy difícil de soportar, temperamental y estoy demasiado acostumbrado a que se haga mi voluntad, no me gusta negociar sino ordenar.
Pero la quiero, no se si seré el hombre perfecto, no prometo que no discutiremos millones de veces, pero si prometo que la seguiré queriendo después de cada bronca y que siempre buscaré su bienestar por encima del mio.
¿y si eso no le basta? Lo siento, es todo cuanto puedo decirle.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Jue Jul 06, 2017 12:17 am

La mirada seria de Gerard Hemingway observaba con calma al hombre que pretendía a Annabel. Le dejó expandirse con cuales eran sus negocios y a que se dedicaba antes de carraspear y levantarse de la silla. Sus hijas, Delia e Imogen, se encontraban escuchando detrás de la puerta del despacho y él ya había descubierto el hecho al escuchar un par de risas ahogadas detrás de la misma. Le hizo una seña al caballero para que aguardase, cruzó el despacho en unas cuantas zancadas y abrió la puerta encontrándose a las jóvenes en fragante delito. No hizo falta más que un par de palabras de su parte y su mirada severa para que temblaran al ser descubiertas y tras disculparse precipitadamente abandonaran el pasillo corriendo.

Lo primero que hicieron fue ir en búsqueda de su madre para contarle que habían escuchado al pretendiente de Annabel comentar que era un extranjero griego, bien situado y que sus padres pertenecían a la nobleza, información que finalmente capturó la atención de la madre con respecto al desconocido. Inmediatamente mandó a llamar a la servidumbre para indicarles que cambiaran la vajilla por la dorada y le indicó al par de niñas que se apresuraran a cambiarse de ropa para ataviarse con mejores atuendos, no era cuestión de que el pretendiente creyera que se topaba con una familia de bárbaros. Por una vez, parecía que Annabel hubiera hecho algo bien con respecto a su persona después de toda esa locura de abandonarles y rodearse de muertos de hambre que se adjudicaban el título de artistas.

Una vez cerrada nuevamente la puerta del despacho Gerard regresó a la silla para escuchar el resto de la descripción que le detallaba el pretendiente acerca de cómo había conocido a su hija.
-Tiene agallas al indicarme sus defectos. ¿Cree que me sentiré más a gusto escuchándole describirse como ocasionalmente insoportable, temperamental, testarudo, voluntarioso y dominante?- Su mirada se oscureció y al inclinarse sobre el escritorio con los músculos tensos de su cuello y sus ojos duros parecía que podía cortar la cabeza del muchacho. Transcurrieron unos minutos en los cuales se limitó a observarlo, antes de que regresara a su posición anterior y tomase la pipa para encenderla.
-Sin embargo, le hubiera sido fácil saltarse esa parte y hablarme únicamente de sus virtudes, como otro en su situación hubiera hecho.- Saboreó el humo de la pipa como si de esa manera estuviese masticando la descarada franqueza del hombre que su hija decía amar. -Dice amar a Annabel y por otro lado ella afirma lo mismo. Podría oponerme a que se casara con usted pero ella lo haría de todas maneras.- Al llegar a ese punto su mirada se volvió más serena. -Considero además que ya ha sufrido bastante, ya es hora de que olvide el pasado.- Su expresión adquirió un matiz distinto al recordar y luego carraspeó. -Pero no me subestime, si en algún momento me entero de que la hace sufrir no habrá manera de que evite que vaya a buscarle y le haga pagar con creces.

Tras dar su advertencia se levantó para estrechar la mano al caballero y ofreciéndole más cognac se prolongó algo más la conversación para hablar del asunto de la dote y fijar la cantidad, que de moderada no tenía nada, Annabel se merecía lo mejor.


 
En la habitación:

Mi mano continuaba moviéndose con vida propia al dibujar a Agarwaen. Había estado encerrado con mi padre un largo rato en el despacho y comenzaba a impacientarme. Ya era hora de ir a buscarle, tenía derecho de reclamar tiempo con mi prometido. Prometido, esa palabra me resultaba bastante irreal y tenía que pellizcarme para cerciorarme de que estaba despierta y que realmente esto estaba sucediendo. Me pregunté si estaba haciendo lo correcto al aceptarlo. Lo amaba ¿pero sería eso suficiente? ¿Podríamos hacer caso omiso de nuestras diferencias y encontrar la manera de ser felices o me estaba auto engañando?

Negué con la cabeza y observé mi dibujo, repasando la imagen con los dedos, realmente quería a ese hombre como para querer intentarlo con cada ápice mío. Cerré el cuaderno y lo coloqué al lado de mi bolsa para llevarlo conmigo cuando regresásemos.

Mi mano golpeó con los nudillos la puerta del despacho y la abrí de un tirón. -Vengo a reclamar la presencia de los dos. La comida esta servida y nos esperan.-

Mi padre fue el primero en salir, por lo que aproveché el momento para dirigirle una mirada inquisitiva a Agarwaen. -¿Cómo ha ido todo?- Aprovechando el breve momento en que nos quedábamos a solas, acorté la distancia que nos separaba, estreché mi cuerpo al de él y busqué sus labios que presurosos me acogieron. Lo arrimé contra el escritorio, mis manos en sus solapas, ajustándolo a mi cuerpo para que supiera lo mucho que deseaba estar a solas con él y me dejé llevar por un beso intenso y profundo.

Me separé de él con una sonrisa ladeada mientras mis sentidos de licántropa se perdían en él. –¿Aún te parece buena idea haber venido?- Le di un par de golpecitos con mis palmas en el pecho antes de tomarlo de la mano para que me acompañara al comedor, adonde ya el resto de la familia nos esperaba. Allí tomamos asiento uno al lado del otro. -Hay algo que debo reclamar.- comenté, volteando hacia él para encontrar sus océanos azules con ansiedad y expectación. -El anillo… no he llegado a ponérmelo.-




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Jue Jul 06, 2017 3:44 am

Al otro lado del despacho las risas se sucedían, no había que ser un licantropo como mi prometida para saber que las pequeñas de la familia escuchaban muy atentas la conversación que el imponente padre de Annabel y yo teníamos.
El padre me pidió un instante, se alzó y creo que lo aproveché para tragar saliva, prefería mil veces enfrentarme solo a una manada de licantropos o a una jauría de vampiros que seguir esta conversación que tenia que alagar mis virtudes para convencerlo de que era el indicado para su hija.

Abrió la puerta de golpe y tras una mirada que hubiera helado la sangre a cualquiera las dos jóvenes salieron disparadas escalera abajo algo que admito dibujo en mis labios una sonrisa, no me imaginaba a Annabel corriendo bajo la inquisidora mirada de su padre.
Di un trago de la copa de coñac antes de que le hombre volviera a tomar asiento tirando su cuerpo hacia mi con los brazos apoyados en el escritorio.
No reculé, mantuve mi posición, eso es lo primero que te enseñan en combate cuando vas a enfrentarte con una bestia superior.
-No se señor si tiene que apreciar mi sinceridad o no, eso se lo dejare juzgar a usted -aseguré con mis océanos clavados en los ajenos.

Finalmente el padre pareció aceptar esta unión alegando que le gustara o no, su hija estaba decidida a casarse conmigo, merecía la felicidad y yo se la daría pues de no ser así era capaz de buscarme, encontrarme y hacerme pagar con creces su desdicha.
Extendí la mano en señal de aceptación, la haría feliz aunque me dejara la vida en el intento, así que podía guardarse sus amenazas, no las necesitaba.

Seguimos bebiendo acordando la sustanciosa dote, hasta que la puerta fue golpeada por mi ahora si, oficial prometida, mis ojos sobrevolaron la sala hasta encontrarse con sus pardos y no pude evitar dedicarle una sonrisa, a fin de cunetas era oficial, tenia su mano.
El padre nos dejo solos adelantándose, la comida estaba dispuesta y era de mala educación llegar tarde a la mesa.
Mi mano sobrevoló su cintura en una delicada caricia.
-Nada, ha sido como enfrentarse a tres alfas a la vez, pero por lo demás creo que todo va bien -apunté haciéndola reír -creo que ya vuelve a circular la sangre por mi cuerpo, podías haberme avisado de que tu padre es capaz de hacer que se le suban los huevos de corbata a cualquier hombre -le dije ladeando la sonrisa, ahora si, para juntos bajar las escaleras que nos llevarían al gran salón.

Nos sentamos en una mesa de madera noble repleta de comida y una vajilla con filamentos de oro, se notaba que se celebraba el reciente compromiso de su hija.
La madre ahora que el padre había cedido parecía feliz conmigo, me llenaba de cumplidos y fue entonces cuando mi preciosa prometida alegó sentada a mi lado que tenia lago que reclamar.
Me quedé blanco ¿no habia tenido bastantes reclamaciones ya? Pero cuando hablo del anillo no pude evitar reír llevando mi mano nuevamente al chaqué para sacarlo de la caja lentamente bajo la atenta mirada de todos los allí presentes.

Aparté la silla a un lado mientras miraba los ojos pardos de mi prometida y madre de mi futuro hijo.
-Annabel -musite dejando caer mi rodilla al suelo por segunda vez sin apartar mis ojos de ella -¿quieres hacer feliz a este hombre casándote conmigo?
Si volvía a desmallarse me iba a tirar por la ventana y por Zeus que no pararía de correr hasta llegar a casa.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Sáb Ago 05, 2017 4:13 am

Acentué la sonrisa ladeada cuando el rostro de Agarwaen se tornó del mismo color blanco del mantel que adornaba la mesa, al parecer pensaba que le iba a poner en aprietos de alguna manera o que le iba a enviar a una segundo round con mi padre que le dejaría k.o. Lo miré maliciosa y divertida, con la expectación a flor de piel. No podría explicar la emoción que me invadía, especialmente cuando tras comprender que preguntaba por el anillo se levantó de la silla y dejó caer la rodilla en el suelo. Las voces de mis padres y de mis dos hermanas cesaron, todos tenían la mirada clavada en la escena, pero yo no les veía a ellos, de hecho, en ese momento todo aquel que no fuera el cazador había desaparecido completamente de mi vista.

-No quiero otra cosa más que ser tu esposa, te juro que haré todo lo posible para que seas feliz, como lo soy ahora.- El deslizó el anillo en mi dedo y yo me levanté presurosa mientras el también lo hacía, para lanzarme a sus brazos y sellar ese si con un beso que desbordaba mis sentimientos y decía más que cualquier palabra. En seguida escuché a mi padre carraspear por lo que lentamente me separé de mi prometido con una sonrisa. Apenas me creía esa palabra, prometido. Nuestro camino había sido largo y aún no comprendía del todo como habíamos llegado hasta acá, pero lo que le dije no pude haberlo sentido más que ahora. Haría lo posible porque lo nuestro funcionara.

Enseguida se escuchó el descorchar de una botella de vino de una cosecha especial que mi padre guardaba en las bodegas y que conservaba como un tesoro para utilizar únicamente en una ocasión que lo ameritara, provenía directamente de los viñedos Hemingway. Las copas se alzaron y fue mi padre el que brindó a la salud nuestra, madre me hizo arquear la ceja al comportarse bastante cortés y solicita con Agarwaen, pero no iba a quejarme por su cambio de actitud, no era el momento y en realidad no había algo que pudiera empañar lo que había sucedido esa tarde.

-A ver si no estás demasiado cansado cuando volvamos a casa.- Susurré con intención velada en el oído masculino mientras se servía la comida, no deseaba otra cosa más que poder estar finalmente a solas con él. La felicidad me despertaba el apetito por lo que comí vorazmente, encogiéndome de hombros cuando Agarwaen me miró sorprendido. Ahora como por dos. le dije con la mirada mientras masticaba. Lamentaba no poder dar la noticia aún enfrente de mis padres pero se hubieran escandalizado, lo mejor sería postergarlo, además mi embarazo aún era muy reciente y después de todo… quería asegurarme de que todo fuera bien. Tenía que ir bien, deseaba a mi bebé como a nada.

La velada se alargó un poco más después de la comida, la tarde fue entrando y me puse de pie en el salón para explicar que ya era momento de marcharnos. En mi opinión Agarwaen ya había sufrido bastante el escrutinio al que había sido sometido. Vi como mi padre estrechaba su mano y antes de marcharnos me llevó a un lado para decirme que le había agradado verme y añadir que podíamos regresar siempre que quisiésemos. Lo observé y me sentí culpable, porque sabía que para no exponerle ni a él ni al resto de la familia iba a tener que mantenerme alejada de ellos. Se que él leyó algo en mi mirada y se que sabía que yo no le decía todo pero de sus labios no escapó ninguna pregunta. 

Lo abracé con rapidez y me escabullí lo más rápido que pude, madre me entregó una caja con algunos bocadillos de la cocina, por primera vez no vi severidad en sus ojos al mirarme, creo que finalmente se percataba de que iba a casarme y de que no regresaría al hogar.

Después de la despedida Agarwaen y yo atravesamos el jardín delantero para dirigirnos al carruaje, yo iba pensativa, mi mirada se desvió hacia él y presioné cálidamente su mano. -Y ahora que has sobrevivido- dije con algo de diversión. -¿Adónde iremos?- Alcé una ceja al hundirme en sus océanos azules porque no habíamos hablado acerca de si regresaríamos a mi mansión o iríamos a la suya, o qué seguiría a partir de allí. 




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Sáb Ago 05, 2017 5:21 am

Si yo creía que estaba preparado para cualquier cosa estaba equivocado, aquello había sido como una perfecta y engranada maquina de tortura.
Me sentí todo el tiempo mirado con lupa y en mas de una ocasión palidecí como si a lo que me enfrentara fuera una horda de licantropos y hechiceros en una.
Su padre imponía, su madre acojonaba y sus hermanas no dejaban de reírse mirándome, en definitiva, que no tenia ni puta idea de la impresión que les había causado, peor por suerte me iba a de allí con mi prometida entre mis brazos y con una picara sonrisa que presagiaba que esa noche me iba a cobrar en carnes todo lo que me había hecho pasar la señorita.

Mis labios acortaron la distancia hasta su boca cuando me pregunto sobre ¿Donde estableceríamos nuestra morada?
La verdad no había pensado en ello todavía, París no era mi hogar, en Grecia vivía en el castillo con mis padres y si salia de esta gesta que se cernía sobre mi, la idea seria ocupar otro castillo una vez se celebrara la boda con la loba.
-Podemos vivir entre una mansión y otra Annabel, eso da igual. No me gustaría dejar del todo a los chicos y mas teniendo en cuenta la situación que acontece, Nessanie es peligrosa y no quiero que nuestro hijo corra ningún peligro -apunté deslizando mis labios por su cuello mordiendo su hombro.
-Estaremos mas seguros en mi mansión y cuando necesitemos una noche de mas intimidad -dije sin borrar la sonrisa picara de mis labios -podemos ir a la tuya.

Subimos al carruaje, Annabel iba a sentarse en el pequeño sillon cuando tiré de ella subiéndola sobre mi regazo sin dejar de sonreír contra su boca.
-Antes me has dicho que esperabas que no estuviera cansado y no lo estoy -aseguré lanzandole un par de bocados -¿que me querías hacer? -pregunté arrastrando las palabras mientras ella se reía sin parar por como mi boca la torturaba lentamente.

Mis dedos jugueteaban con las lazadas de su corseé, estaba mas que claro que mi plan hoy residía en ir a su mansión, a disfrutar de esa intimidad prometida y hacerla mía de las mil y una formas que se me ocurrieran.
Mi nariz torturó su mentón, su cuello... mientras mi respiración pesada se perdía contra su piel y mi hombría se clavaba en su muslo.
-¿que me dices? ¿vamos hoy a tu mansión, me preparas una buena cena, vino y … lo que surja -pregunté lamiendo sus labios.

Aparte unos mechones de pelo de su rostro atrayendola por la nuca para intensificar ese húmedo beso que se convirtió en un duelo de lenguas, apasionado, necesitado plagado de jadeos que incitaban a pegarse a nuestros cuerpos.
Así el carruaje se detuvo frente a su casa, arrastrados por la pasión bajamos riéndonos, besándonos, tocándonos, cada vez mas hambrientos ….
-Ahora que eres mi prometida tienes que saciar a tu guerrero -bromeé sin dejar de reírme mientras esta me empujaba por el pecho contra la pared luchando por meter la llave en el bombin mientras mis manos la atraían voraces contra mi una y otra vez y mi lengua saqueaba su boca sin pausa ni fin.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Annabel Hemingway el Dom Sep 03, 2017 12:50 am

Tanto así como dar igual, pensé, observándolo de reojo mientras caminábamos. No, no daba igual. Estaba acostumbrada a mi espacio, a mi mansión, a mis tiempos, sin mencionar que tenía mi taller adonde me perdía cuando las emociones eran tan intensas que no podía hacer más que desbordarlas sobre un lienzo o en arcilla, canalizarlas de algún modo o estas se me quedaban tan metidas en la piel que de no vertirlas terminarían ahogándome, consumiéndome. -Si he de quedarme contigo y los cazadores tendré que realizar algunas acomodaciones.- Mi semblante se tornó reflexivo, no sabía que tanto comprendería esos momentos míos, a mi familia le había costado bastante hacerlo y no podría decir que alguna vez llegaron a habituarse a mis "arranques", sin mencionar que estos se exacerbaban hacia un límite sobrenatural bajo la influencia de las fases de la luna.

Sin embargo yo anhelaba vivir con él y esa nueva vida involucraba cambios, por no mencionar que el ver ese anillo en mi dedo me llenaba de una sensación de plenitud completamente novedosa, estaba deseosa de ver adonde íbamos de aquí en adelante. 

Iba a sentarme sobre el asiento del carruaje cuando tiró de mi hacia él, su nariz rozó mi cuello y su aroma me envolvió por completo. Cerré los ojos sintiendo su aliento sobre mi piel, dejando que sus dientes se pasearan suavemente sobre ella, su hombría se pegaba a mi muslo, causando una cálida oleada entre los mios que solo él sabía provocar. -Escúchame cazador, no voy a ser la más sumisa de las prometidas, ni voy a prometerte que solo encontrarás paz a mi lado porque te estaría mintiendo.- Para mi era importante que lo comprendiera, si se había comprometido conmigo tendría que conocerme y yo era la primera en reconocer que no era alguien fácil.

-Pero eso no quiere decir que no vaya a compensarte de otras maneras.-
Su mano alcanzó mi nuca y mi lengua salió al encuentro de la suya. Me abandoné a saborearlo, a sentirlo, a perderme en ese hombre que me prometía ser mio desde ahora hasta el resto de nuestras vidas. El carruaje se detuvo frente a la casa y descendimos atropelladamente sin abandonar los labios del otro. Chocamos contra la puerta de la mansión, sus manos sostenían mis caderas acercándome más a él y las mías se desesperaban entre alcanzar los límites de su camisa y lograr encajar la llave en el cerrojo de la puerta.  

Después de lo que debió haber sido unos cuantos minutos pero que a mi me pareció una eternidad, la puerta cedió para permitirnos caminar enredados hacia el salón. Afortunadamente había despedido a mi personal, tenían libre la noche. -Te tendré que presentar a todos…- alcancé a decir mientras nuestros labios se buscaban con desesperación, como si no pudiéramos vivir sin el aire que emanaba la boca del otro. Con velocidad lupina lo empujé sobre el sillón del salón principal antes de caer sobre él. -En cuanto a tu pregunta anterior depende de lo que te dejes hacer.-
 
Me eché a reir, los dedos de Agar jugaban con la tira de mi vestido, dejándola descender de mi hombro para descubrir el inicio de mi pecho mientras sus yemas me calentaban la piel. -Me gustan tus manos.- Tomé la suya que ociosa acariciaba mi hombro e introduje sus dedos en mi boca succionándolos suavemente. Me gustaba la forma en que me tocaba, como sus manos podían acariciarme volviéndose dulces y seductoras cuando al mismo tiempo podían ser letales y peligrosas frente a cualquiera que se enfrentase a él.

Sin despegar mi mirada acaricié su palma antes de guiarla hacia mi cuerpo. Sus manos me acariciaron, las mías hurgaron debajo de su camisa antes de abrirla de un tirón, haciendo que múltiples botones volaran por los aires.

Reí otra vez mientras mis dedos se impregnaban de la textura de su piel, absorbiéndolo todo, el deseo palpable transpirando entre el insignificante espacio entre los dos. -Aprecio todo el tiempo que pasaste hoy con mi familia… para mi significa mucho, aunque… me has sorprendido demasiado al pedir mi mano. No tengo idea de en qué momento lo has decidido o cuando buscaste el anillo.- Guardé silencio mientras nos mirábamos, para mi la sorpresa había sido descomunal, nos había costado llegar hasta este día, por tantas razones. -Hemos tenido que superar muchos obstáculos pero ha valido la pena, sé que aún faltan más, que aún debes superar la marca que te consume pero lo haremos juntos. Quiero salvar cada nueva dificultad contigo, de alguna manera has logrado lo que desde hace mucho ningún otro podía, me has devuelto la vida Agarwaen.- 

Mis manos descendieron por su tórax hasta su pantalón, bajé la cremallera y saque su virilidad para tomarla por debajo y comenzar a masajearla, explorándolo intímimamente, extasiandome en el placer que le provocaba. Él me confirmaba que yo aún podía sentir, que era capaz de temblar bajo sus manos, me había sacado del pozo oscuro en el que me había acostumbrado a deambular durante tanto tiempo. Sus dedos acariciaron mis muslos ascendiendo por ellos y nuestros jadeos se extinguieron en nuestras bocas mientras nos acariciábamos la lengua de forma lánguida, perdidos en las abrumadoras sensaciones que seguíamos encontrando en el otro desde que nos conocimos en el arroyo y que habrían de dictaminar la imposibilidad de alejarnos. 




Pieces of me:






Mi utopía:









avatar
Annabel Hemingway
Licántropo Clase Alta
Licántropo Clase Alta

Mensajes : 119
Puntos : 107
Reputación : 24
Fecha de inscripción : 16/01/2015

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Agarwaen el Lun Sep 04, 2017 4:55 am

Entre gruñidos y jadeos caímos sobre el lecho, mi camisa había sido abierta por completo, expuesto a ella mis ojos oscurecidos la miraron con fijeza, si aun no le había quedado claro que la quería tal y como era no sabia que mas hacer para demostrarlo.
Sabia que disfrutaba con la pintura, con el arte, con todo aquello que la hacia sentir viva y nada mas lejos de mi intención quitarle una de las cosas que tanto amaba.
-En este momento -susurré contra sus labios mientras la sentía danzar sobre mi dura hombría en laza -te pondría un palacio si me lo pidieras -bromeé ocn la voz ronca.

Un gemido escapó de mi interior cuando sus labios traviesos y juguetones se centraron en mi berga palpitante.
Sus dedos tomaban la base acariciadola, regalandole atenciones sin dejar de saborear con su lengua la humedad que mojaba mi glande.

Mis dedos se hundieron en su cabello castaño, moviendola despacio, sin dejar de mirarla completamente complacido.
Se la metió de golpe en su boca, sus pardos me contemplaban fijos, sonriendo cada vez que mi hombría se movía por el placer recibido.

Tiré un instante la cabeza hacia atrás gimiendo roncamente, cada vez mas rapido al ritmo que su boca me follaba, no aguantaría mucho mas, el sabor de mi glande cada vez mas mojado me delataba.
Tiré de su pelo para que subiera, nuestros labios chocaron presos de la demoledora pasión que ataba nuestros cuerpos.
Mi lengua se adentro en la ajena, como enredaderas ambas treparon paladeando el sabor a bosque, a sexo.
Gruñíamos por el contacto, agitados, mis manso la movían haciéndola bailar sobre mi dureza.

Empujé hasta que se la clavó hasta dentro, gruñí preso de la lascivia que me invadía, sus paredes mojadas se abrían, me recibían calientes, gritó de placer trazando círculos con sus caderas, su pelvis friccionaba con la mía de lo metida que la tenia.
Alce el tronco chocando de nuevo contra su boca, hambriento, jadeando, nuestras lenguas húmedas se enlazaban dentro y fuera de nuestras bocas.
-No puedo mas -dije completamente perdido en su interior.

Gruñí apretando sus caderas para que no se moviera, que me la envolviera por completo mientras esta se sacudía violenta esparciéndose en ella.
Gemíamos, nos mordíamos presos del éxtasis de estar corriéndonos al unisono hasta caer abatidos, cansados y con una sonrisa pintada en los labios sobre el lecho.
-Te quiero, te voy a convertir en mi mujer, la casa es tuya, conviértela en nuestro hogar Annabel, solo quiero que seas feliz a mi lado lago que no será fácil, ya me conoces, no soy perfecto ni de lejos.


Spoiler:



Annabel y Agarwaen:




avatar
Agarwaen
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 137
Puntos : 166
Reputación : 42
Fecha de inscripción : 24/06/2016
Localización : dificil de encontrar

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Lazos familiares [privado]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.