Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Una trampa de sombras ~ priv.

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Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Lun Mar 27, 2017 4:46 pm

Un rayo de luz se desliza perezosamente entre las grietas de la cueva, iluminando con suavidad su oscuro interior. Roza los martillos y fustas que hay junto a la entrada, hasta detenerse en el revoltijo de mantas en las que dormía mi padre antes de marcharse. Gastadas pero cálidas, huelen a bosque, a sudor y a hombre. Y antes de que las lavase, también a mugre; una nota característica que perseguía constantemente a Leif antes de marcharse. Es un olor que empiezo a asociar con el hogar, porque envuelve toda la zona boscosa colindante. Y aunque no lo reconocería ni por todo el oro del mundo, me hace sentir seguro. En paz.

Al menos, mientras Reydek no está dando vueltas a mi alrededor.

Ahogando un bostezo que amenaza con salir, me estiro entre mis pieles para desentumecer mis cansados músculos. El sol todavía no ha llegado hasta mi improvisado jergón, pero si está ya tan alto es que ha llegado el momento de empezar a trabajar. Las cabañas, que Leif y yo empezamos hace apenas una semana, no se construirán solas; mucho menos ahora que dos pares menos de manos para trabajar. Leif se ha marchado en busca de su barco, a nosequé lugar perdido de África. Y hasta que vuelva, mi hermano y yo tenemos que apañárnoslas sin él. No sería tan complicado, de no ser porque mi hermano consigue escabullirse del trabajo cada vez que le pierdo de vista. Como ahora; sus mantas están vacías y frías, señal de que no las ocupa desde hace bastante rato. Lo más probable es que no vuelva a verle en todo el día, y que cuando lo haga, vuelva magullado por quién sabe qué correría. Es como un crío. Prepotente y orgulloso, casi tanto como nuestro padre. Para mi desgracia, me cae bien. Y le dejo hacer, siguiendo a lo mío en lugar de encararme con él.

Con un suspiro de resignación, me dirijo hacia mi petate y saco de él un poco de tasajo. Duro y correoso, resulta imposible de comer hasta que se sumerje durante un buen rato en agua dulce. Pero es lo único que me queda; estamos a finales de invierno, y la caza es tan escasa como las provisiones de las que disponemos. Adormilado, meto el trozo de carne en uno de los cubos y me dirijo al exterior de la cueva. Volveré a por él más tarde, y con un poco de suerte, ya habré avanzado bastante para entonces.

Hoy pensaba aislar las paredes exteriores de mi casa, una pequeña cabaña sin techo situada bajo la sombra de la ladera de la montaña. Sólo tiene una habitación, pero no necesito nada más; un lugar en el que guarecerme de los elementos, y descansar por las noches. Algo apartadas de la mía, dos armazones de gruesos maderos aguardan a ser trabajados. El más grande pertenece a la casa de Leif; el otro, a la de Reydek. Tan pronto como acabe con mi casa, me pondré a trabajar en la de mi padre. Mi hermano que se las apañe como pueda; a estas alturas, podría tenerla ya casi acabada.

Silbando entre dientes, estoy a punto de rellenar el hueco entre tablones cuando escucho algo a mis espaldas. Unas suaves pisadas que intentan moverse sigilosamente por el bosque. De no ser por mi fino oído, tal vez me habrían pasado desapercibidas. Pero mis sentidos lobunos, desarrollados por los entrenamientos con Leif, siempre están alerta.

Así que me giro en dirección a la espesura, martillo en mano, para que el intruso sepa que he captado su presencia. Si es listo, se dará la vuelta y cambiará la dirección de su ruta. Y si no... mis dedos se cierran con fuerza sobre la empuñadura, hasta que mis nudillos se tornan casi blancos. Si no, no encontrará en mi una presa fácil.



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Miér Mar 29, 2017 9:31 pm

Abro los ojos cuando la luz del sol se cuela por la ventana de aquel pequeño apartamento que he alquilado durante mi estancia en la ciudad de París. Mí estancia no debería de durar demasiado aunque ya llevo algo más de una semana sin encontrar rastro de la presa. Esa que me han encomendado como misión encontrar y matar y de la que no puedo volver a Persia hasta que no le haya dado caza, pues o muere la presa… o muero yo. Hemos estado jugando al gato y al ratón desde que me hizo salir de mí ciudad y ha intentado darme esquinazo en un par de ocasiones… pero no lo ha conseguido. Y ahora todo me ha traído hasta París, y es en donde me encuentro ahora.

No hay mucho en aquel lugar al que he considerado mí hogar improvisado, apenas unos muebles y una cama es lo que hay en el lugar, lo demás no me importa en absoluto porque no voy a durar mucho en la ciudad. Tengo que encontrar la presa, darle caza y llevar a Persia algo como que he terminado el trabajo, y quiero hacerlo pronto. No es que haya tenido un hogar al que recordar con cariño y volver, mí infancia fue a base de entrenamiento duro por parte de mí jefe en el que me ha convertido en la asesina que soy hoy en día, una sin escrúpulos y sin piedad alguna.

Me levanto de la cama y me asomo por la ventana, la gente ya se ha empezado a mover por las calles y puedo ver a niños corriendo por ellas, a hombres de negocio acudir a su puesto de trabajo con sus trajes, las mujeres paseando tranquilamente por la calle y hablando entre ellas… nada de lo que hay ahí es algo a lo que yo pueda pertenecer, mí vida está lejos de esa ciudad y de esa gente que sin preocupaciones demasiadas viven su vida y su día a día. El sol se alza en lo alto y a pesar de la época en la que estamos consigue calentar mí piel el tiempo que permanezco bajo sus rayos.

Es hora de moverme, me digo. Debo de encontrar algo que comer aunque tengo dinero para pagarme cualquier comida el tiempo que esté allí, sino puedo robarlo sin ningún tipo de problema. Pero estoy acostumbrada a entrenar todos los días y necesito que mis músculos se ejerciten así que lo mejor es ir al bosque a entrenar un poco, quizás con un poco de suerte consigo encontrar alguna presa que pueda servirme para cazar y comérmela.

Dispongo todo para salir, visto la ropa que suelo llevar de caza sin importarme que la gente por la ciudad me mire de forma rara, no me conoce nadie y no me importa en absoluto que se extrañen e incluso escandalicen por ella. Mí abrigo oculta perfectamente las armas que porto bajo este y camino con paso decidido a la linde de la ciudad, adentrándome en el bosque. No hay mucho ruido salvo por el típico de los animales que residen allí, es reconfortante salir a cazar y sigo adentrándome sin llevar un rumbo fijo, dejando que mis pies me guíen por sí solos.

Mientras me sigo moviendo de uno de los lados oigo a lo lejos un leve silbido de alguien y me propongo a dirigirme hacia el lugar, mis pasos son livianos y no intento hacer ningún ruido para no delatar mí posición. Mientras me voy acercando y ya estoy mucho más cerca del lugar quien silba deja de hacerlo, sin embargo no me detengo y sigo hasta llegar al final del camino. Estoy por encima y bajo puedo ver una cabaña a medio construir y a un hombre que porta un martillo y mira de forma fija a mí posición como si supiera que estoy ahí. Y puede que así sea, ¿y si no es un humano normal? Me alzo decidiendo revelar mí posición pero al hacerlo saco una de las dagas de plata que siempre llevo encima y juego con ella lanzándola al aire para cogerla en mí mano.


-Vaya vaya, mira lo que me he encontrado caminando por el bosque –sonrío de lado, tengo todos mis sentidos alerta por lo que pueda pasar y la plata me ayudará a saber si es solamente un humano construyendo una casa en medio del bosque…o es algo más que oculta bajo esa apariencia.





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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Jue Mar 30, 2017 11:23 am

Una oscura silueta se perfila entre los troncos de dos árboles cercanos a mi cabaña. De tamaño medio y visiblemente femenina, se define más conforme se acerca lentamente al claro. Cuando llega al límite de la espesura, puedo ver ya que pertenece a una mujer joven de oscuros cabellos castaños. Viste prendas varoniles poco propias de su condición, y su mirada, afilada, va a juego con sus dagas; dos puñales plateados que despiden destellos acerados, sostenidas por un par de manos morenas y fuertes. Es como si llevase un cartel en la frente en el que ponga "Peligro, cazadora fanática aquí". Lo que significa que, para su desgracia, no puedo dejarla marchar.

Incómodo, me aparto un par de pasos de las cabañas que estamos construyendo. Si la conversación acaba en pelea, no quiero que las estructuras sufran daño alguno. Según mis previsiones, estarían listas justo a tiempo para recibir a Leif cuando volviera. Y no pienso renunciar a la posibilidad de abandonar el agujero y dormir solo en una casa de verdad sólo porque a una extraña le entren ganas de pelear.

Mientras lo hago, no pierdo el contacto visual con la desconocida. Al contrario; entrecierro los ojos en una expresión inquisitiva. No me han gustado nada sus únicas palabras, belicosas y temerarias. Significan que, como ya imaginaba por su actitud inicial, no viene precisamente en son de paz. Y, conociendo como conoce ahora la ubicación de la manada, esa era su única oportunidad para salir de aquí con vida. Cuando no existía el riesgo de que volviese en otro momento con un ejército de cazadores a sus espaldas.

- ¿Qué te has encontrado? ¿Un par de dagas de plata? - Le respondo, poniendo los ojos en blanco. No bajo la guardia en ningún momento, todavía aferrado al grueso martillo. Como si fuera una persona normal, que se siente incómoda por haber visto invadido lo que considera su territorio. - Buen hallazgo. Seguro que en la ciudad puedes venderlas por un precio decente. Si estás perdida, puedo acompañarte de vuelta al camino principal. Es lo mejor, chica. El bosque no es seguro estos días.



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Vie Mar 31, 2017 7:53 pm

No estoy segura del todo de si lo que tengo frente a mí es un simple humano, un cambiante, o un licántropo bajo la apariencia de un humano. Si es alguna de las dos primeras opciones no es problema alguno, los cambiantes no suponen una verdadera amenaza y a decir verdad nunca he cazado a uno, y nunca ha habido un encargo donde nos pidieran que matáramos a uno. Sin embargo, si es la tercera y última opción las dos dagas que hay en mis manos y con la que una de ellas está jugando lanzándola al aire para volver a cogerlas me darán la señal que estoy esperando ver. Por el momento no es más que un hombre que está construyendo una cabaña en el bosque, nada más. Sin embargo, algo me dice que debo de mirar más allá de la apariencia del hombre y sin duda tengo en mente cómo hacer ver si estoy en lo cierto o mis sospechas son totalmente equivocadas.

Él se aparta de la cabaña pero no suelta en ningún momento el martillo que lleva aferrado en sus dedos, quizás porque intuye que soy peligrosa. Si fuera una de las dos últimas opciones tendría claro que podría ir a por él, si es un humano solamente no tendría nada que temer y me iría tal y como había llegado al lugar. Sonrío de lado ante sus dos preguntas confirmando las dagas que llevo en la mano y con la que estoy jugando. Él intenta hacer ver que no hay nada más y yo enarco una ceja por ello, sus palabras son las de cualquier persona alentándome a que las venda en la ciudad claro que… ¿por qué debería de hacerlo? En el fondo creo que sabe lo que soy, y si fuera una persona normal y corriente intentaría hacerme ver que era simplemente eso.


-Sí, ¿verdad? –Pregunto sin dejar de jugar con la daga, cómoda con ella, con la situación mientras intento averiguar y discernir qué o quién es- Estoy segura de que me darían un buen precio por ellas… pero creo que me las voy a quedar, me han gustado –mí sonrisa es ladina y ladeo un poco la cabeza ante su petición de acompañarme hacia las afueras del bosque- Tranquilo, creo que he encontrado lo que andaba buscando –mis ojos se fijan en el martillo y hago una señal hacia el- ¿Me tienes por una amenaza? –Casi consigo que la risa salga de mis labios, pero no lo hago y mí expresión no cambia en absoluto. Sigo jugando con la daga y, en un momento dado que él no puede prever de ninguna forma, cuando la daga caer el mí mano la lanzo con rapidez y agilidad haciendo que esta se clave en el tronco que tiene justo detrás de él, pasando por su cabeza pero sin rozarlo. La daga está cerca de él, si es un licántropo no podría soportar siquiera el olor de la plata, y es precisamente lo que busco- Uy, se me ha escapado –finjo aunque él sabe que no ha sido así- ¿Te importa pasármela? –Mí sonrisa es ladina, claro que yo sé que no va a poder tocarla porque su piel comenzaría a arder y a picarle por ello. Si no puede cogerla, está claro de que es un licántropo y entonces… pondré su cabeza en bandeja de plata.





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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Dom Abr 09, 2017 11:04 pm

Antes de que la daga abandone su mano, ya sé que no podremos solucionarlo hablando. La cazadora está decidida a acabar conmigo, como si supiera que, efectivamente, no soy un ser humano normal y corriente. De modo que no hago más intentos por engañarla; me limito a impulsarme con el mismo árbol contra el cual ha lanzado su arma, flexionando las rodillas para conseguir una mayor longitud.

Mis músculos reforzados me permiten llegar hasta ella de un sólo salto, a tal velocidad que le resulta imposible esquivarme. Sólo puede observarme con los ojos muy abiertos, mientras mi puño impacta con todas mis fuerzas contra su blanca mandíbula. Es un ataque que no creo que esperara, y que no puedo permitirme desaprovechar; porque sólo tiene desenvainada una arma, y eso implica un 50% menos de posibilidades de recibir una herida fatal para mi.

- Te lo has buscado tú sola. Deberías haberte mantenido alejada del bosque. - Le susurro a la muchacha, sentándome encima suyo en un intento por inmovilizarla. Quiero que suelte la daga, pero sin arriesgarme a una puñalada. De modo que, en lugar de arrebatársela, le sujeto férreamente la muñeca con una mano, mientras que con la otra le propino un nuevo puñetazo en la cara.



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Mar Abr 11, 2017 6:41 pm

La daga sale volando y pasa por al lado del hombre que no hace caso alguna a mí petición, no la recoge pero también sé que no lo va a hacer porque es de plata y eso le quemaría de tocarla. Sé lo que es y ahora veo en sus ojos que él también ha notado eso, no se queda quieto, lo veo apoyarse contra el árbol y sé lo que pretende hacer con ese gesto, así que me preparo para que se acerque lista con la otra daga que llevo en la mano y que me servirá para luchar contra él. Coge impulso y yo lo espero, espero que se acerque hacia mí con su fuerza y velocidad, esa que todo licántropo y que es mayor a la de un ser humano aunque no esté en su forma lobuna. Se impulsa contra mí pero nada me prepara para lo que hace a continuación y nada pude hacer para apartarme.

Ha ido tan rápido que no me ha dado tiempo ha esquivarlo y ahora, como resultado, lo tengo encima de mí donde descarga su puño contra mí mandíbula haciendo que mí rostro gire en esa dirección. Frunzo el ceño por el ataque aunque sé que no se va a quedar quieto cuando me tuviese delante, es consciente de que tengo otra daga en la otra mano y seguro que quiere evitar que le hiera con ella, porque además del dolor la quemazón inundaría el lugar como si un hierro candente le abrasara. Me dice que es culpa mía y yo solo río por sus palabras, que debería de haberme ido de allí… eso no es propio de una cazadora como yo. Presa que veo, presa que mato.


-No me gusta dejar pasar una nueva oportunidad, y no me detengo ante nada… ni ante nadie –se sienta encima de mí para inmovilizarme, con una de sus manos sujeta la muñeca donde tengo aferrada la daga y la otra se encarga de darme otro segundo puñetazo y río, parece olvidarse de que tengo una mano libre de la cual no se ha percatado y que aprovecho en cuando el segundo puñetazo estampa contra mí rostro, ir hacia uno de los lados y sacar una daga más pequeña, esta no es de plata pero suficiente para lo que quiero hacer. Sin siquiera darse cuenta le clavo la daga en su pierna a lo que él grita por el dolor y la sorpresa, aprovecho ese instante en el que él me sigue aferrando la muñeca todavía para darle un golpe en su espalda con una de mis piernas, pongo mi mano en su pecho e impulsándome ahora tras el golpe y que no tiene toda la fuerza sujetándome deslizo con rapidez una pierna bajo él aprovechando el hueco y el momento, apoyo el pie en su pecho y lo lanzo hacia atrás incorporándome luego, preparada para el siguiente ataque ahora con la daga de nuevo en mi mano- Vamos lobo… a ver que sabes hacer.





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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Dom Abr 23, 2017 9:03 pm

Un rugido de dolor escapa entre mis labios al notar el lacerante acero clavándose en mi carne. No sé de dónde lo ha sacado, pero lo ha alojado hasta la empuñadura en uno de mis muslos. Dolorido, intento arrancarme la daga, sin éxito; la pierna me arde demasiado cuando lo pruebo, la sangre resbalando abundantemente por la pernera de mi pantalón. Espesa y cálida, forma un pequeño charco escarlata bajo mi cuerpo, manchando las oscuras prendas de la cazadora. Que no tarda en contraatacar, aprovechando mi momento de debilidad para apartarme de ella.

- Maldita sea, peleas bien - Le gruño, recuperando el martillo que había estado utilizando en la construcción. No puedo evitar cojear un poco al moverme, mi pierna amenazando con no resistir mi peso. Es presa de incontrolables temblores, que intento controlar a base de pura fuerza de voluntad. Porque no puedo permitirme perder, no con lo que está en juego: la vida con la que Leif ha soñado aquí para todos nosotros. - Es una lástima que seas una asesina. Sin moral o remordimientos por acabar con seres inocentes.

Acompaño mis últimas palabras de un rápido movimiento, algo entorpecido por mi pierna herida. Agachándome en el suelo, tomo un puñado de tierra y se lo lanzo a la cara, con la finalidad de cegarla y así poder contraatacar durante la distracción. La maniobra funciona, pero no logro más que rozar su hombro con el martillo; de haber sido más preciso, mi gesto habría bastado para aplastarle la clavícula.

La pelea entre nosotros continúa, intercambiando ataques con movimientos defensivos. Ella consigue herirme en un par de ocasiones más, pero recibe tantos golpes como propina. Tajos, contusiones, quemaduras de plata; salpican nuestros respectivos cuerpos como intrincados tatuajes. Aun así, no nos detenemos; continuamos sumidos en la lucha, presos de un odio visceral tan antiguo como el mundo.

Sangrantes y sudorosos, no es hasta que estamos casi en la linde del bosque cuando percibimos que no estamos solos. Y para entonces, ya es demasiado tarde para escapar.



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Mar Mayo 02, 2017 6:35 pm

El lobo no va a cejar en su empeño de herirme y de matarme, pero para eso he sido entrenada durante tantos años. Arduos y duros entrenamientos, brutales que me han convertido en la cazadora que soy y que ahora frente a ese lobo demuestro lo que soy, en una lucha sin igual en un uno contra uno. He podido hundir la daga en su muslo y eso ha hecho que me lo quite de encima apartándolo de mí aun con el peso que este tiene. Me levanto y preparo las dagas lista para la lucha y lo que sigue, sé que no se va a rendir y que va a defenderse hasta que uno de los dos caiga. Sonrío de lado, de forma ladina, ante sus palabras de que lucho bien.


-No sé con qué clases de cazadores te has topado, lobo, pero he sido instruida para ser una asesina eficaz y letal –mis palabras salen de mis labios y antes de que pueda reaccionar me ha tirado tierra en una jugada sucia que me hace que no pueda ver durante unos segundos, en los que él aprovecha para acercarse y golpearme con ese martillo que ha conseguido otra vez en su poder. Por suerte para mí logro ver lo suficiente para apartarme lo justo y necesario, el martillo da contra mí hombro y aprieto la mandíbula por el golpe, si no hubiera clavado la daga en su pierna quizás me habría dado de lleno en otro sitio y hubiera sido devastador- Maldito perro del demonio –digo antes de ir a por él para devolverle el golpe, y así, se suceden golpes por parte de uno y de otro. Yo le hiero pero él me lo devuelve, él me hiere pero yo se lo devuelvo.

No hay cuartel en esa lucha en la que los dos sabemos que uno va a quedar en pie y el otro va a caer, y entre golpes y demás llegamos hasta la linde del bosque, ni me he dado cuenta de lo que nos hemos alejado del lugar. Ambos manchados de sangre propia y ajena, cansados por el esfuerzo, sudor que se mezcla con ambas sangres sobre ambos. Hay una distancia entre ambos en la que tomamos un aliento, casi para lo que puede ser el último asalto porque no contemplo unas tablas, tan sumidos estamos en nuestra propia pelea que no nos damos cuenta de que no estamos solos.

Mi mirada va hacia donde veo una figura, subida sobre una pequeña roca a unos metros sobre nuestras cabezas, sus ojos oscuros nos miran con diversión y porta una sonrisa en los labios. Me pregunto cuánto tiempo lleva ahí pero no dice nada, sus manos las saca de los bolsillos y murmura algo que no logro escuchar pero puedo ver sus labios moverse. Un simple “os estaba buscando” sale de ellos antes de que una niebla espesa y oscura nos envuelva, no sé qué está pasando, pero no puedo moverme y oigo la risa del que ahora sé es hechicero de fondo.





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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Jue Mayo 04, 2017 10:44 pm

Una oscura neblina empieza a envolvernos mientras luchamos, proveniente de la silueta que se perfila entre los árboles. Indudablemente masculina, su rostro está cubierto por una capucha de terciopelo; igual que su cuerpo, ancho y fornido, del que cuelga una brillante cruz de plata. Aun así, resulta visible para ambos que esboza una malévola sonrisa. Que acompaña con intrincados gestos de manos, señalándonos a la cazadora y a mi mientras pronuncia una retahíla de extrañas palabras. Ni siquiera tenemos tiempo de reaccionar a sus artimañas; en cuanto pronuncia la primera sílaba, algo nos paraliza a ambos, permitiéndonos pensar y sentir, pero no movernos ni un sólo centímetro.

- Quién eres. Qué estás haciendo. Capullo. - Intento decir, sin éxito. Las palabras mueren sin llegar siquiera a mis labios, atrapadas, perdidas. Ni uno de mis músculos responde a mi silenciosa llamada, congelados por la magia que el hechicero ha utilizado en nosotros. Tampoco los de la cazadora, que permanece tan inmóvil como yo mismo a un par de metros de distancia. Algo que no encaja con su carácter, explosivo y violento, lo que indica que ella tampoco conserva el control de sus actos. La única ventaja de esta situación es que, sin que ninguno de los dos lo deseara, nos ha proporcionado un enemigo en común: el que se ha atrevido a hacernos esto, por alguna razón que no alcanzo a comprender. Y que ahora, abandonando el cobijo del follaje, empieza a trazar un pentagrama alrededor de la tierra en la que nos encontramos.

Empieza dibujando un amplio círculo con una especie de vara, una circunferencia perfecta casi del tamaño del claro. Después continúa con unas lineas precisas y rectas, que nos dejan a la cazadora y a mi cada uno en una de las cinco puntas de la estrella. No cesa en sus cánticos mientras trabaja, aunque parece que ya ha terminado con los símbolos. Hay algo diferente en su aura, y también en el ambiente; lo huelo en el aire, el hedor de la magia que acompaña a Elora allí donde va. Sólo que esta vez, es mucho más fuerte. Más siniestro. Y eso es lo que realmente me asusta.

Porque no se me ocurre qué puede ser peor que la nigromancia.



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Miér Mayo 10, 2017 6:39 pm

El hechicero no sé qué clase de conjuro ha hecho pero no puedo moverme, ningún músculo de mí cuerpo responde y eso me frustra y me cabrea más aún. Mis ojos van hacia el lobo y veo que él está igual que yo, no se puede mover y el hechicero comienza a hacer dibujos en el suelo. Se puede ver con claridad una cruz de plata que pende de su cuello y me pregunto si será de la Inquisición, no puedo hablar tampoco y decirle que se vaya a algún lugar lejos, no sin antes intentar acabar con su vida. Repite cánticos que no entiendo y cada vez que nos mira una sonrisa burlona se instala en sus labios. Está preparando algo y no sé qué es, pero no me gusta cuando veo un pentagrama en el suelo, una estrella de cinco puntas donde el lobo y yo quedamos cada uno a un lado.

Termina de hacer unas marcas en el suelo y de pronto noto algo en el ambiente… algo totalmente distinto, del círculo que ha dibujado empieza a salir como un humo transparente casi por completo que se eleva en el cielo, pronto el círculo comienza a arder y siento el calor de las llamas que dan contra mí cuerpo, calentándolo. Él está fuera del círculo aún con la capucha puesta, pero se puede ver sus ojos que nos mira con diversión en ellos y una sonrisa malévola que no presagia nada bueno. Sigue con los cánticos aunque ahora parece que son diferentes, como más oscuros.

Saca una pequeña daga de la túnica negra que lleva y se hace un corte en la palma de la mano, cierra esta en un puño y deja que la sangre caiga al suelo, unas gotas caen al círculo cuando se acerca y las llamas ahora son de color rojo, como la sangre. La magia llena el lugar y el humo se intensifica, la estrella comienza a arder aunque las llamas son más pequeñas que las del círculo, de pronto la tierra comienza a desaparecer de la estrella dejando un abismo y un enorme agujero lleno de oscuridad, como si fuera un remolino que lo absorbe todo a su paso.

Miro al lobo y luego al hechicero, ninguno sabe que pasa para este está convocando algo, o creando algo, como si aquello fuera un portal a otra dimensión. Pronto la tierra comienza a hacerse más grande y el abismo crece hasta que está ante nosotros, pronto nos engulle en su interior y comenzamos a caer por el lugar, dando vueltas y girando en la caída. Todo es oscuridad, no se puede ver nada pero conforme caemos se puede sentir que el lugar se hace más y más caliente, como si estuviéramos bajando a los confines del mundo.

Caemos, caemos hasta que en un momento dado pierdo la consciencia y no sé qué va a pasar, puesto que no hay forma de saberlo. Despierto sin saber qué ha pasado exactamente, estamos en un lugar caluroso diferente al bosque, no se parece en nada a lo que he visto en otros sitios, y el calor es asfixiante. El lobo está a mí lado y cuando me intento incorporar veo que llevo un grillete en la muñeca, con una cadena que al seguirla se pierde en el cuerpo del lobo. Lo giro sin mayor contemplación y veo que el otro grillete está en una de sus muñecas.


-No puede ser –murmuro y mientras él se despierta también en aquella tierra baldía, de fondo se escucha la risa de ese hechicero que sin querer nos ha condenado a ese mundo, a ese lugar, o a donde quiera que nos hubiera mandado… juntos por unos grilletes.





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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Jue Mayo 18, 2017 10:17 am

Lo primero que veo al despertar es el cuerpo de la cazadora. Tumbado sobre las ardientes arenas del lugar en el que nos encontramos, sus ropajes oscuros destacan bajo la luz del sol; ceñidos a sus curvas, como una segunda piel elástica y suave. Sus ojos muestran profundas ojeras moradas, en un rostro más pálido de lo habitual debido al desmayo. Y sus cabellos, negros como ala de cuervo, caen lacios debido a la ausencia de aire. Ahora que me fijo, no hay ni el más mínimo atisbo de brisa en este extraño lugar; sólo un ambiente rancio y espeso, tan sofocante que en apenas unos minutos ya estoy sudando abundantemente.

Aturdido, intento llevarme la diestra al rostro para intentar apartarme un mechón de él. Sin embargo, algo tira de mi en la dirección contraria, impidiéndome el movimiento. Se trata de una brillante cadena de acero plateado, gruesa y pesada. En uno de sus extremos, un grillete cerrado aprisona una de mis muñecas. Es completamente liso, sin señal o muesca alguna que indique que puede ser abierto mediante medios normales. Exactamente igual que el otro; en el extremo opuesto de la cadena, un mecanismo idéntico se cierne sobre la fina mano de la cazadora. Obligando la peligrosa asesina a permanecer constantemente a apenas unos centímetros de mi cuerpo.

Parece una cruel broma del destino; que, después de intentar matarnos durante horas, hayamos acabado en la nada unidos de este modo. Pero si hay algo que he aprendido de la vida durante todos estos años, es que tiene un sentido del humor retorcido y cruel. Imagino que este lugar, sea el que sea, se rige por las mismas normas que aquel en el que vivimos. Porque si no, estaríamos rodeados de cosas buenas, en lugar del mismo dolor y devastación que ya son el pan nuestro de cada día.

- ¿Crees que seguimos en el mundo real? - Le pregunto a la mujer, sin apenas mirarla. El sol arranca destellos dorados de las arenas que nos rodean, provocando que deba entrecerrar los ojos para no quedar deslumbrado. - Jamás había visto un lugar como este, pero mi padre me ha hablado en varias ocasiones de los lejanos desiertos de África. Tal vez estemos allí. Por cierto, soy Kethyr - Le digo finalmente, tendiéndole la mano no encadenada a modo de tregua.- Será mejor que no intentes matarme. Porque también soy tu única posibilidad de salir con vida de este embrollo.



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Miér Mayo 24, 2017 5:30 pm

El hechicero nos ha condenado no solo a estar juntos por unos grilletes, sino que también unidos en aquel lugar que no sé cuál es exactamente. La arena que hay alrededor en cierta forma me hace sentir como en casa, estoy acostumbrada a la arena del desierto y he tenido que atravesar alguno de ellos en alguna misión para conseguir mí objetivo. El calor es sofocante y hace que me quite el abrigo que llevo pues el calor es demasiado, y sé que el color negro del ropaje que llevo me va a pasar factura si no salimos pronto de allí, pues me dará más calor. Sé lo que tengo que utilizar para cruzar un desierto, pero no tengo los medios a mí alcance.

El lobo parece estar igual de desconcertado que yo y ambos nos hemos dado cuenta de que estamos encadenados, de que unos grilletes de metal y una gruesa cadena nos anclan de una forma que no podemos evitar… tanto tiempo luchando y ahora tenemos que permanecer juntos por capricho de un hechicero. Antes he oído una risa y estoy segura de que era la del hechicero, no tengo duda alguna de ello. La primera pregunta del lobo me hace mirar lo que hay alrededor, nada salvo arena es lo que se extiende a nuestros ojos y no estoy segura de dónde nos encontramos exactamente.


-No lo sé, ese hechicero puede habernos mandado a cualquier lugar –miro al lobo al hablar del hechicero- ¿Lo conoces? Dijo que nos ha encontrado por fin –frunzo el ceño cuando recuerdo las palabras del mismo al encontrarnos. Lanzo un suspiro, África no es el único lugar que tiene desiertos de arena pero no puedo afirmar con certeza dónde estamos- De donde vengo también hay desiertos de arena, dunas donde te sientes perdido –mi mirada se pasa por el lugar- He cruzado desiertos pero no sé dónde estamos –por fin el lobo dice su nombre y me tiende la mano libre, dice que es la única opción que tengo de salir de ahí con vida y tiene razón, arrastrar un cadáver muerto es un lastre que no quiero tener- Zeniba –digo tendiendo mi mano para estrechar la del lobo, está igual de caliente que el lugar y pronto aparto la mía de su tacto, no acostumbro a hacer ese tipo de cosas- Debemos de ponernos en marcha, encontrar un sitio donde haya agua y trazar un plan a seguir –alzo mi vista dándome cuenta de que no hay ni una brisa en el lugar, el sol está justo en lo alto y no soy capaz de determinar qué es el norte, y qué el sur. Guiarte por el cielo suele ser útil, cuando puedes hacerlo claro- No sé qué dirección es la correcta, pero aquí no podemos quedarnos –el abrigo queda en el suelo, no lo voy a necesitar donde estamos y puedo conseguir otro, llevo mis armas en su sitio y como premio a un lobo encadenado a mí- Bien Kethyr, es hora de ver dónde demonios nos encontramos –lo miro antes de comenzar a andar, no hay nada que nos indique qué dirección es la mejor, pero una hay que tomar.

Comenzamos a andar y a andar por aquella arena, a lo lejos nada se vislumbra, todo es arena y más arena. El calor del ambiente crea falsos oasis en la arena pero sé que no son ciertas, así que no me hago ilusiones pues el desierto es traicionero. Mantenemos un ritmo normal sin hablar demasiado, no sé de qué pueden hablar cazador y bestia cuando estamos condenados a vagar juntos. De pronto, de uno de los lados, se oye un rugido que suena bastante lejano, ambos nos paramos porque lo hemos oído por igual y miramos en dirección del ruido. No es ninguno que he escuchado, nada que me indique a qué animal pertenece. Además no hay depredadores en el desierto y el rugido parece de un animal salvaje.


-¿Has oído eso? –Pregunto aunque sé que su oído es mucho más elevado que el mío por su condición de lobo- no es de ningún animal que conozca –porque es algo más gutural, más oscuro… a lo lejos se puede ver una silueta enorme, que viene hacia nosotros... Y no me gusta lo que veo.





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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Kethyr Paine el Jue Mayo 25, 2017 12:27 pm

- No había visto a ese hombre hasta hoy - Le contesto a la cazadora, caminando tan separado de ella como me lo permiten las cadenas. Eso es mucha menos distancia de la que me gustaría, pero no le doy demasiada importancia; ya es bastante complicado caminar entre las dunas como para además estar preocupado por ello. - Creo que era un Inquisidor, uno de esos a los que llaman Condenados. Mientras se estaba moviendo a nuestro alrededor, me ha parecido ver entre los pliegues de su túnica una gran cruz plateada, la misma del dios crucificado de los cristianos. Seguramente estaba de caza, y te ha confundido con alguna de sus presas. Mira el lado positivo: si sobrevivimos a esto, sabrás cómo se sienten tus presas inocentes. El miedo, la incredulidad, el instinto de supervivencia. La sensación de injusticia que provoca el ser perseguido sin haber hecho nada para merecerlo.

Mis palabras, mordaces y secas, salen con naturalidad de entre mis labios. Ni siquiera la miro mientras las pronuncio, mi vista fija en las ardientes arenas del horizonte. No sé si he hecho bien diciéndole lo que pienso, pero ya es demasiado tarde para remediarlo. Aunque mi instinto de autopreservación me advierte de que, en lugar de molestarla, debería estar intentando hacer amistad con la cazadora -más que nada, para evitar que me clave una daga en cuanto decida que ya no le soy útil- no puedo olvidar lo que es. Una intolerante vestida de cuero, que no duda en sesgar vidas ajenas por el simple hecho de ser diferentes. Que nuestras circunstancias nos hayan obligado a firmar un pacto temporal no implica que no vaya a intentar matarme en cuanto acabe. Ni que, de hecho, lo haya intentado ya momentos antes de caer en las garras del brujo.

Estoy a punto de añadir algo más cuando un rugido me corta en seco. Proviene de algún punto situado frente a nosotros, grave, hambriento. Junto con él, la calima arrastra un hedor a putrefacción que jamás había olido hasta el momento. Una mezcla entre huevos podridos y carne en descomposición, que provoca que la nariz me arda por dentro.

- Ningún animal huele así, ni siquiera los carroñeros. Sea lo que sea, es peligroso. - Musito, intentando respirar únicamente por la boca. - No podemos dejar que nos atrape, Zeniba. No tenemos armas. Si nos enfrentamos a él, moriremos. - Un nuevo rugido resuena frente a nosotros, y esta vez va acompañado de una sombra en el horizonte. Una silueta de aproximadamente dos metros, con grandes cuernos que relucen bajo la intensa luz del sol. - Es un demonio - Mascullo, asombrado. Elora me había hablado de ellos, pero jamás había visto ninguno hasta el momento. Tironeando de la cadena para que la cazadora se mueva, echo a correr hacia cualquier dirección, huyendo del monstruo. - Mierda. El brujo nos ha encerrado en otra dimensión. ¿Cómo se supone que vamos a salir de aquí?



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Re: Una trampa de sombras ~ priv.

Mensaje por Zeniba el Miér Mayo 31, 2017 4:23 pm

El lobo afirma que no ha visto al hechicero hasta ese momento y añade creer que es un Inquisidor, he oído hablar de ellos bajo esa fe que profesan y de lo que son capaces, pero no pensé que me encontraría con uno en mi estancia en París. Parece que ese hechicero nos la ha jugado y nos ha mandado a otro sitio por pura diversión, comenzamos a andar por las arenas y las dunas de aquel desierto y mis ojos se centran en el lobo ante sus palabras, mordaces en todo momento. Pese a lo que él pueda pensar si he sido perseguida pero no es algo que le incumba al lobo, enarco una ceja por sus palabras y río de forma corta y fría, con la leve separación que la cadena nos deja a uno del otro.


-¿Sin haber hecho nada? Díselo a los inocentes que mueren bajo vuestras transformaciones, o a los que mueren para dejar que un vampiro viva otra noche más –mi tono es igual que el empleado por él, pero no voy a entrar en ese debate porque él tiene su punto de vista y yo el mío, y dado que somos enemigos ninguno va a tener la razón sobre el otro. Hemos firmado una paz momentánea que va a durar el tiempo que estemos aquí, solo porque nos necesitamos mutuamente, porque estamos encadenados y nada podemos hacer al respecto. Tenemos que pensar cómo salir del lugar para volver, y todo parece que empieza a complicarse cuando oímos un rugido que proviene de uno de los lados, bastante lejos. Una figura enorme y negra que se alza en dirección donde estamos, un rugido que no he escuchado nunca y veo que el lobo arruga la nariz, entiendo el por qué cuando pasados unos segundos un olor nauseabundo impregna el lugar. Coincido en que es peligroso y no sabemos qué puede ser, pero no quiero saberlo- Coincido, Kethyr. No soy dada a huir pero creo que en esta ocasión no tenemos demasiada alternativa –su afirmación de lo que es lo que divisamos en el horizonte es algo que no niego, puede que sea un demonio.

Cuando tira de la cadena para comenzar a movernos corro a su lado para huir en dirección contraria, sin saber dónde estamos, sin saber cómo salir lo mejor es poner distancia e intentar encontrar un sitio para averiguar qué pasa. Corremos como podemos sobre las arenas del desierto, que nos dificulta el paso, y no sé cuánto tiempo ha pasado pero el calor nos merma y nos hace sudar mucho más, empiezo a tener sed y sé que es el primero de muchos problemas que encontraremos. A lo lejos divisamos un pequeño edificio, como una pequeña fortaleza que no tiene buen aspecto, pero sabemos que es la única opción. Miro al lobo y le hago un gesto con la cabeza para acercarnos, no hay ningún otro sitio.

Cuando nos acercamos al lugar vemos que la fortaleza tiene pequeñas grietas en sus muros y el lugar disiente mucho con la arena de alrededor. Tiene una entrada con una enorme puerta donde hay rejas enormes de acero, y unas estatuas con forma de demonio que no presagian nada bueno. El sitio es tétrico e incluso algo gótico, oscuro y peligroso. La pared está llena de una enredadera con pinchos por todo el lugar, al parecer no hay nadie pero no hay alternativa. Nos acercamos hacia la puerta y sin querer mi brazo roza uno de los pinchos, que me hace una pequeña herida sin importancia en el brazo, el problema es que al parecer él también tiene la misma herida sin haberse rozado, me la muestra y es cuando parece que todo no va a ser tan fácil.


-Mierda –mascullo porque eso significa que, si uno de los dos es heridos el otro también va a estarlo. Y si uno muere, el otro muere- parece que el hechicero se quiere divertir a nuestra costa –señalo la puerta con la cabeza- no nos queda más opción que entrar –es o eso, o el demonio que hemos visto antes.





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