Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Alas negras [Priv.]

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Mensaje por Svanur el Mar Mar 28, 2017 3:29 am

Interior de Sainte Chapelle, Île de la Cité

Un solo objetivo, me arriesgo, y esta noche otra vez se me acaba el tiempo.
El azul recorre en su oscuridad el cielo el sonido de mis pasos en las calles empedradas, siento mermar mis fuerzas y en el reflejo de otro de los cristales veo la primera señal en forma de cana que me dice que se me acaba el tiempo.

Adaptarme a éste tiempo, centrarme en el rostro y los pasos de mi víctima que parece escabullirse, cual humo.

He descuidado mis deberes, obsesionada con mi caza apasionada, he olvidado por un momento que mi vida está sujeta a un trato y cada cierto tiempo que cumplir con mi parte. Tengo que entregar algo a cambio de mantener mi juventud, de obtener más secretos, tener ese poder. Más almas y hoy llego tarde a mi cita, esto supone un problema cuando no has encontrado la pieza adecuada para tu amo, pero creo que tengo una solución para el problema.

El Sena a un lado, me adentro al Palacio de Justicia y luego vestida con recato me siento en uno de los bancos de la Capilla Sagrada. El misal que ha tomado a la noche, me cuesta bastante atender al párroco, ya que las impresionantes vidrieras distraen mi atención.

Cómo la mano del hombre puede haber creado algo tan hermoso y conmovedor, pequeña por un momento me siento. Éste es el lugar que mi cita siempre me pide, donde debo de entregarle la prenda de dolor y sangre, siempre me ha parecido casi sobrenatural y sin necesidad de ser mancilla tal y como he hecho en días atrás.

Hoy tenemos pocas almas devotas, me tendré que conformar con dos parroquianos y el sacerdote que da el misal. Mala suerte para ellos, para mí la resolución de mi problema.

La pequeña masacre comienza sin problemas, a la sangre derrama todo mi cuerpo, mi mano es firme en sus ejecuciones. Los primeros apenas resisten, el último, fuerza conmigo desgarrando mis ropas y desordenando mis cabellos, pero finalmente termino el trabajo.
Luego viene esa sensación que bien conozco, me siento mejor… Mi vitalidad se eleva. He ganado tiempo al entregar más almas. Es mi pacto, mi obligación de sangre.

Pero toda energía tomada de forma extrema y veloz trae consigo consecuencias, me siento en el suelo, estoy aturdida y mareada. Efectos secundarios al adaptarme a lo que no me corresponde.

Un sonido delata nuevos pasos, no tengo excusa sobre lo que he hecho, pero mi mente formula una perfecta excusa. El problema es que el rostro con el que me encuentro no es el que yo esperaba para nada.
Mis ojos violetas lo miran sin poder creérselo. Vine a por él a París, y eso es lo que único que tiene que saberse.




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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Mar Mar 28, 2017 6:04 am

A un lado del Sena el palacio de justicia, hacia allí encaminó mis pasos, la información que Lucciano me dio aquella noche de mi reencuentro con Lakme, me lleva directamente a este lugar.
Busco un hechicero con un cuervo en el cuello, algo me dice que no sera fácil dar con él, es un nigromante, juega con la muerte, lo que no sabe es que a ella lo voy a mandar directamente.

Mis pasos se pierden por los pasillos de aquel lugar, me detengo frente a una capilla que desprende un poderoso olor a incienso, mas si lago me sorprende es que no hay sonido de palabras cristianas en su interior, si no un insultante silencio.
No es la religión que proceso, mas si la de mi madre, así que como si ese dios me llamara mis pasos se pierden en el interior atravesando con seguridad el umbral.

No tardo en darme cuenta de la masacre que a los pies del altar se presenta frente a mis ojos. Desenvaino la espada, no escucho los cuervos en ese lugar, suelo santo no de mis dioses, no hay Valhalla ni valquiria en tierra santa, solo un cristo crucificado que aparenta llorar lagrimas de sangre salpicadas de los tres cuerpos inertes que quedan esparcidos sobre el embaldosado suelo.

Mi mirada esmeralda se pierde en un mujer que con ropas caras, y vestido oscuro salpicado de carmesí, queda apoyada en uno de los escalones que llevan al atril.
Me acerco a ella con precaución, me agacho poniéndome a su altura, ojos violeta que se pierden en los míos, parece sorprendida, o asustada, no acabo de encontrar explicación a su mirada.
Quizás solo esta en shock y mi entrada a hecho que el asesino saliera corriendo, mas..de ser así ¿no me lo hubiera cruzado?
-Señorita ¿se encuentra bien? ¿que ha pasado? En ningún momento enfundo la espada, no estoy seguro de nada.

Mi brazo rodea su cintura para alzarla, observo detenidamente si hay algún tipo de corte en su vestido, mas la sangre no parece ser suya. Mis ojos rápidamente se deslizan por la estancia, no tardo en darme cuenta que allí donde esta sentada hay sangre, mas no corresponde con las salpicaduras del vestido, lo que implica que no se lo ha manchado simplemente presenciando la caótica escena de una matanza.

Mis ojos recorren su cuerpo en busca de armas, o algo que pueda indicar que las posee, es complicado sin alzar esa falda, a simple vista no veo nada.
Me relamo los labios cuando mis esmeraldas se paran en su boca pintada de negro carmín.
-¿quien eres? -pregunté sin apartar mi mirada de la ajena

Oigo pasos que se acercan a la capilla, nos meteremos ambos en un buen lio si nos encuentran en ese lugar, posiblemente nos atribuirán las muertes de esos fieles desgraciados que estaban en el lugar incorrecto en el momento equivocado.
-Hay que salir de aquí -aseguro espada en mano.
No puedo dejar que me atrapen, no tengo identidad.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Mar Mar 28, 2017 12:13 pm

Me quedo muda mirándole, palidezco. Es algo inesperado como un regalo caído del cielo. Mis violetas contemplan a aquel hombre que llevaba semanas buscando, el artífice de mi futura muerte.
Noto que me toma con fuerza por la cintura, ahora es el momento de decir algo, pero me quedado sin palabras que decir, simplemente me apoyó contra su cuerpo.

-Un… Un hombre. -Consigo articular. -Sí, un hombre nos atacó durante el misal y desapareció de la nada… -De mi cabeza comienza a funcionar a una velocidad normal y de repente vertiginosa, las ideas se arremolinan de repente y busco orden entre ellas, debo de aprovechar la oportunidad que se me acaba de brindar, debo de pegarme a ese hombre y no precipitarme en hacer el sacrificio, debo ser calculadora, metódica, así tendré el seguro de salvarme. -.. te… tenía una marca en el cuello.

Perfecta oportunidad, mujer de recurso. Soy consciente de cuáles son mis armas y lo que soy capaz de hacer sentir a un hombre. Estoy muy aturdida aún para intentar hacer algo, para acabar con todo aquello de una vez. Es él efecto del vitae otorgado, siempre ocurre lo mismo. Me anula por unas horas, debe de adaptarse a mi cuerpo.
Él me descubrirá, y cumplirá con su destino, o de nuevo lo perderé de vista. Más posible veo mi muerte. ¿Qué hacer? Actuar como la dama indefensa que cree que soy, pegarme a él como si fuese una sombra y luego…

-No soy de aquí, lo siento… No entiendo nada. -Me llevo la mano al rostro y dejo verter unas lágrimas fingiendo confusión y miedo. -Solo quería asistir al misal y volver al hotel. No sé qué está pasando.

Pasos que anuncian nueva presencia, él porta una espada y todo es una maldita masacre. Blanco y en botella, es como coger con las manos en la masa al asesino de aquella escena.

Me abrazo a su cuerpo con fuerza, y mis ojos vidriosos le hacen una ruega suplicante.

-No me dejes aquí. -Camino a su lado, tenemos que salir de aquí. Estoy echa una pena, por la propia obra que he creado, pero que a su vez me ha servido para acercarme a él. Ahora solo me queda inventar algún tipo de historia. Eso es fácil. -Por favor.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Mar Mar 28, 2017 2:18 pm

Ladeo la sonrisa al escucharla balbucear mirándome anonadada “un hombre” mi porte se trona altivo y orgulloso, no porque no este acostumbrado a causar tal efecto en las mujeres si no porque en el caso de esta se me antoja una interpretación magistral.
-Si, a su servicio señorita... -enarco ligeramente una ceja esperando obtener un nombre que concluya mi frase.
Es entonces cuando me asegura que fue un hombre quien causo la masacre, desconfió aunque no tengo mas pruebas para ello que como tiene repartidas las manchas de sangre en manos y vestido.
Mas es cuando habla de una marca en el cuello cuando mi instinto despierta y mis esmeraldas se pierden en sus violeta.
-¿Que marca? -pregunto con cierta impaciencia esperando una respuesta que no llega.

Sus ojos por unos minutos se anegan en lagrimas, parece tan perdida y asustada que mis dedos acarician su cintura en un intento de calmarla.
-Yo os escoltaré al hotel -aseguro aun sujetándola entre mis brazos.
Necesito información sobre ese hombre que dice haber visto, ese que porta una marca en el cuello y que aun desconozco si corresponde o no al cuervo que yo busco.

Unos pasos corren hacia nosotros, posiblemente la guardia del palacio de justicia, han sido alertados rápidamente. No quiero teñir mi espada de carmesí, no con la vida de inocentes, no es lo mismo ir a un club plagado de seres de la noche y defenderme de estos que hacer lo propio con humanos que solo buscan apresar al responsable de la masacre.
-¿Por donde se ha ido? -pregunto hundiendo mis ojos en los ajenos.

Esta claro que no por la puerta, pues de haberlo echo yo me lo hubiera cruzado.
Tiro de esta hasta quedar tras la alta escultura que preside la capilla esa cruz de madera con el cristo al que mi madre procesa fe ciega.
Mi cuerpo contra el ajeno, nuestra respiración se funde en una y mi dedo acapara mis labios para instigarla a guardar silencio.
Mis ojos se pierden en la puerta de entrada por donde entras dos guardias uniformados y armados, no me costaría demasiado deshacerme de ellos, mas no quiero muertes innecesarias, e venido para evitar la propia y no para causar dolor a familias que esperan a sus hombres acudir a la cena con sus hijos en la mesa.

Dejo escapar el aire contra su boca, una de mis manos viaja hasta el mango de una de las gemelas si se acercan no tendré mas remedio que luchar por mi libertad y la de la dama. Espero que Odin guie sus pasos lejos de este suelo santo.
Por suerte ambos parecen creer que el asesino ha salido huyendo y corren en busca de este pasillo abajo.
Respiro aliviado volviendo a envainar el arma y tiro de su mano para que me siga hacia el exterior de la capilla.
-¿Donde esta tu hotel? Le pregunto escondiéndonos entre las luces y las sombras que ofrecen los candelabros para así bajar las escaleras a toda velocidad y atravesar el portón que nos lleva fuera de ese lugar.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Miér Mar 29, 2017 4:53 am


-Svanur. -Por fin pronuncio mi nombre, no lo oculto. Él no sabe quién soy, ni sabe nada referido al “hechicero” que le persigue. Al menos he conseguido crear la confusión y leyenda sobre su perfil: hombre y con un cuervo en el cuello. Ambos datos equivocados, o no del todo, ya que la marca del cuello decora mi piel de un modo bien oculto. Una marca de esclava hacia un pacto del cual, aún no me he arrepentido de haber hecho.

-No estoy muy segura, señor… -Le pido su nombre mientras me llevo la mano a la cabeza como si intentase recordar la marca del hechicero. Sé su nombre perfectamente, también sé el del resto de los miembros de su familia. En un futuro me acercaré a ellos con el deseo de obtener algo a cambio de esa maldita guerra que se está librando.

A veces me siento como un ser carroñero siempre me acerco a lugares de conflicto, guerras, masacres o batallas. Necesito huesos de guerreros feroces, de los mejores. Para mi “amo” y mi colección personal. Son los mejores servidores, y no rechistan cuando los mando a batallar por mí.
El apellido Cannif tiene fama en donde proceso, y tenerlos de aliados es sinónimo de lealtad y seguridad, en lo que a mí respecta económica y más almas para mi colección. También es sinónimo de grandes guerreros, sus cadáveres y huesos son valiosos. Pero éste muchacho ha tenido la mala suerte de cruzarse en mi camino, o más bien en mis visiones. No podemos ser amigos, ni aliados, por mucho que haya trabajado para su padre al que mi lealtad se mide en lo llena que tenga mi bolsa…
Niels es un obstáculo, algún día será mi asesino y verdugo. Es una piedra en el camino que no estoy dispuesta a que me haga tropezar.

-Parecía un ave negra, pero no estoy segura, solo sé que me golpeo y desapareció. Estoy muy asustada. -Sus dedos son dulces en el roce, intenta calmarme. En nuestro escondite yo me aprieto mucho a él, encajo mi cuerpo contra el suyo como si lo hiciese sin querer y todo artífice del miedo que finjo poseer, aunque no lo descarto del todo. Aquel hombre me enerva en sobremanera, y le temo. Algún día el acabará con mi vida, temo a la muerte y sentir ahora su aliento contra mi piel, es una mezcla entre tentador y estar perdida en un tremendo peligro donde tu instito solo te grita que huyas.

Por un momento su cuerpo se tensa, mano en su arma. Al principio no comprendo, y de un modo defensivo yo también me tenso temiendo que me haya descubierto. Lamento no poder usar mi magia hasta el amanecer que es cuando me recuperaré del todo, pero no puedo evitar agarrar con fuerza la falda de mi vestido, siento mi daga contra mi muslo esperándome. ¿Me daría tiempo a defenderme?

Pasos que me advierte de donde viene tanta tensión, y luego se alejan. Suspiró y por un momento y sin quererlo apoyo mi frente contra su pecho, ha sido un acto reflejo al sentirme aliviada, luego me recompongo y me pongo formal.

-Lo siento. -Solo digo, mientras el tomó mi mano y salimos de ahí. Le miro de arriba abajo mientras caminamos, mis pasos llevan el liderazgo al caminar, el hotel esta justo cruzando el Puente Nuevo. No me he alejado del punto del encuentro trazado, necesito tener esa seguridad.

Por un momento siento pena por él, no me importaría dejar que se enredase entre mis piernas, tiene cierto atractivo. Pero él es mi enemigo, mi asesino. Eso debo de tenerlo muy presente.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Miér Mar 29, 2017 7:14 am

Atravesamos el puente viejo dando un paseo, mi mente seguía en aquella capilla tratando de entender en que exactamente me mentía, pues era consciente de que lo hacia, no me cuadraba del todo su historia, había visto demasiadas masacres para no ser capaz de fijarme en cientos detalles.

Ladeé la sonrisa cuando llegamos al hotel e insistí en ponerla a salvo acompañándola hasta la misma habitación que ocupaba, allí apoye mi brazo en el marco, bajo el umbral mientras mis esmeraldas recorrían su cuerpo. No me importaría colarme entre sus piernas, era una mujer bella, de rasgos marcados y cuerpo cincelado no por los dioses si no posiblemente por el mismo Hell, pues su aspecto no era angelical si no mas bien salvaje, distinto al que las damas acostumbraban a mostrar.
-¿un cuervo? -pregunté finalmente sin adentrarme en su cámara -dijiste en la capilla que era un ave de alas negras.

Enarqué una ceja buscando cualquier tipo de gesto que delatara en ella que mentía o por ende que decía la verdad.
-¿entonces? ¿por donde se marcho? ¿se esfumo? -pregunté con cierta ironía en la voz.
Era un guerrero, peor no por ello era un hombre falto de inteligencia y todos mis instintos me decían que algo allí rechinaba, mas no sabia bien que.

Ladeé la sonrisa dando un paso hacia ella, como si hubiera un muérdago en la puerta mi cuerpo se orilló al suyo, mis labios casi rozaron los ajenos dejando que el aliento de ambos golpeara de forma salvaje, mas manteniendo esa distancia abrasadora. Distancia que me esforcé en mantener.
Mis dedos se pasearon raudos por su pierna, ascendiendo, al tiempo que la tela de la falda pintada de rojo sangre subía por mi magistral movimiento.

Mi mirada esmeralda se perdió en la ajena, boca entreabierta esperando encontrar lo que intuía que encontraría de seguir ascendiendo por esa perfecta e inmaculada piel clara.
No había visto armas a simple vista, así que intuí que en el ligero quedaría apresada una daga que me explicara con exactitud la masacre de esa capilla, pues las heridas eran de arma blanca.
Si no había arma tendría que creerla, pues era imposible por largas que llevara las uñas matar a alguien con ellas.

Jadeé al sentir el calor de la parte interna de su muslo, era tentador seguir ascendiendo para perderme en su sexo, mas mi misión no era esa, si no bordear el ligero que ahora tocaba con descaro con la yema de mis dedos.
-¿Un cuervo negro? -pregunté de nuevo arrastrando las palabras de forma ronca.
Sabia que lo que buscaba era un hombre, un nigromante, mas nadie decía que ese hombre trabajara solo, quizás esta mujer supiera mas de lo que a simple vista decía.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Miér Mar 29, 2017 1:28 pm


Entramos por fin a la habitación, desorden de prendas sobre la cama. He salido de allí con prisas, indecisa de que ponerme, al fin y al cabo, soy mujer coqueta, me gusta cuidar bastante mi apariencia, casi al detalle.

De nuevo la pregunta, su tono de voz, sus ojos que parecen estudiar los míos al detalle. Muevo mi cabeza afirmando lo que ha dicho sobre el ave de alas negras, no voy a dar más detalles de si es un cuervo o no, prefiero que crea que en mí hay cierta confusión por la masacre vivida.
Intento seguir con mi argumento, tengo salidas para todo, aunque me cuesta bastante actuar como la mujer que nunca he sido, mi carácter no calza con el de una damisela en apuros.

-No lo sé… -Solo digo casi con un hilo de voz, el cuerpo de aquel hombre me atrapa, está demasiado cerca, se aproxima demasiado y para mi gusto su tono de voz y gesto es provocador.

Puedo sentir su aliento contra el mío, sin querer entreabro mis gruesos labios para dejar escapar un quejido contra los ajenos, casi me rozan

Mis ojos violetas mantienen su mirada contra los esmeraldas, mi cuerpo se tensa, él de repente me enerva. ¿Acaso estoy perdiendo el control de la situación? Siento que mi respiración se acelera, pecho que sube y baja, luego la contengo y trago saliva.

Sus dedos viajan por mi cuerpo, corazón que golpea con fuerza por culpa de la peligrosidad y tensión, es extraño porque eso me produce temor, excitación y me atrae. Me siento perder, me dejo hacer… Ya ni le contesto, me he quedado muda. Deseo que me bese por un momento, mis mejillas se sonrojan

Cierro los ojos con fuerza, aprieto mis labios y tomo aire con fuerza, soy yo la cazadora y no él, soy yo la que debe tener el mando, la que debe de seducirle, darle terror, y no él.

-No siga por ese camino, monsier. Se sobrepasa. -Tiro de mi liga, y pongo la daga sobre el cuello de él, mi mano tiembla en exceso. -No habré podido defenderme esta noche una vez de ese maleante. Si espera que le dé las gracias ofreciéndole mi cuerpo a cambio, no soy ningún tipo de zorra de la calle; tendrá que abrir mis piernas a la fuerza para tomarme.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Miér Mar 29, 2017 2:38 pm

El filo del cuchillo en mi cuello, me hace ladear la sonrisa frente a sus labios, su voz es trémula, casi tanto como sus manos. Parece perturbada y si esta fingiendo ese desazón desde luego en vez de asesina debería de enrolarse en uno de tantos teatros ambulantes pues su arte no tiene desperdicio y pronto acabara seduciendo a medio mundo con sus actuaciones.

Relamo mis labios sintiendo como su aliento los reseca, el mio entrechoca con el de ella con fuerza, mi cuerpo no se aparta del suyo un ápice, ambos amoldan de forma perfecta, mas mi mano lentamente abandona su muslo recolocando antes la liga en su sitio.
-¿cierto? Donde olvidé mis modales -susurro contra su boca que parece pedir clemencia mientras la hoja de la daga pide completamente lo contrario.

Doy un paso atrás, el umbral de la puerta es lo que ahora nos separa mientras mis ojos la recorren de nuevo desafiantes como el fuego.
-Que tenga una buena noche señorita Svanur -añado con cierta picardia en mi voz.
Algo me dice que no quiere que me vaya, mas desconozco las razones que podría esgrimir para que me quedara, desde luego no abrirse de piernas, claro me ha dejado que sera contra su voluntad y por la fuerza algo que no me creo.

Esa mujer esconde mas de lo que parece y ahora que se que portaba un cuchillo el papel de dama en apuros se ha consumido frente a mis ojos como el opio.
Le hago una reverencia como despedida, así se despiden los nobles de la alta aristocracia, mas algo me dice que aunque su vestido ostenta clase alta ella no posee sangre noble en sus venas.
Por primera vez me centro en sus manos, no portan alianza, tampoco son las de una dama que no se haya en algún momento enfrentado a una batalla, mas desde mi posición poco mas puedo observar.
-Una ultima cosa madam antes de dejarla descansar. Decís no recordar nada de ese hombre, mas las salpicaduras de vuestras ropas indican lo contrario, que la matanza la habéis apreciado demasiado cerca como para no verle el rostro. ¿Como era? Me interesa saber, pues le busco para matarlo.

Mis ojos se pierden en sus violeta, jamas he visto mujer con ese color de ojos tan extraño.
-Son cautivadores -reconozco casi preso de su hechizo -vuestros ojos, son extraños cuanto menos.
Sonrió finalmente con un gesto calmo, esta vez no hay segundas en mi voz, ha sido un cumplido sincero.
-Si recordáis algo, hacérmelo saber, intuyo que esta no sera la ultima vez que nuestros caminos se crucen.

Le doy la espalda dispuesto a seguir mi camino, la noche ha caído sobre París y yo necesito un lugar donde dormir.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Jue Mar 30, 2017 2:03 pm

Mano con fuerza con la que sostengo la daga, no entiendo porque mi voluntad se siente quebrar cuando soy yo la que seduzco, la que llevo las riendas de la situación, y él parece estar tan seguro de todo y su voz, mirada me encandilan nublando por un momento mi razón.
No teme a la muerte, su sonrisa le delata. Más para mis ojos es una afrenta y una satisfacción ver aquella actitud. Más valor tiene aquella alma, más valor de guerrero.
Peligrosidad y tentación mezclada en aquella situación, retiro el filo en cuanto él ha dejado caer su mano y pierde el contacto con mi muslo. Sus labios me han parecido un antojo, en mi mirada fija en ellos por un momento y mi boca entreabierta poco disimula este pensamiento.

Despierto de aquella tentación, necesito hasta tomarme tiempo para respirar.
Él está dispuesto a marcharse, y ella no puede dejarle ir. Mi presa se despide, se dispone a ir. Sabe que algo oculto, lo veo en su mirada, sabe que no digo del todo la verdad. Los detalles me delante, y yo nunca fui una buena actriz con respecto al papel que quiero interpretar.

-No soy humana del todo. -Le afirmó, hay que buscar una solución a todo esto, y tal vez las medias verdades sean más adecuadas. -Es evidente que mis ojos lo delatan, un regalo de mi madre.

Me acerco al mueble bar y dejo la daga sobre éste mismo, espero que se vaya mientras sirvo una copa. Sonrió para mí misma, hay malicia en mi gesto algo se pasa por mi mente.

-Tenga buenas noches, caballero. -Me hago la desinteresada, de repente mi actitud de damisela en apuros ha cambiado, vuelvo al rol que conozco y dejo que él lo vea. No importa voy a tomar otro camino en ésta historia y me arriesgo. -No tiene techo, ni nada donde apararse, le debo una. De algún modo me ha salvado la vida, y… No recordaré nada más, porque usted sabe que le miento y sé más.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Vie Mar 31, 2017 2:52 am

Su actitud cambio, ahora no había dama desvalida, si no una bien segura de si misma.
Ladeé la sonrisa deteniendo mis pasos, no solo me invitaba a entrar en su cámara para pasar la noche, no me quedaba claro si entre sus piernas o lejos de ellas si no que me ofrecía información, información que estaba claro que necesitaba si quería matar al hechicero antes de que este acabara con mi vida aun siendo un no nato.

Mis pasos cambiaron su ruta ahora rehaciendo mis pasos hacia la habitación de la dama y cerrando la puerta a mis espaldas tras cruzar su umbral.
Ella con sus ojos violeta me retaba sin palabras copa en mano, la daga sobre el mueble bar.
-Dices que no eres una humana normal, mas nunca he visto ese color de ojos ¿que eres? -pregunté casi intuyendo la respuesta.

Acorté la distancia que nos separaba ahora centrando mi mirada en la botella de coñac, que tome lentamente para servirme una copa al igual que había hecho ella.
-¿te importa? -pregunté alzando mis esmeraldas hasta sus violeta.
Su gesto me indicó que adelante, que podía servirme, algo que me hizo nuevamente sonreír ya que realmente ya tenia la copa llena
Llevé el borde de cristal a mis labios apurando el contenido de un trago relamiendome poco después mientras el culo impactaba con la barra y mis ojos ahora chocaban de forma violenta con los de ella.
Raudo fue el movimiento que con mano firme se apodero del mango de la daga ajena y como si los roles se invirtieran fue mi mano la que sostuvo el acero contra su cuello.
Cuerpos que se amoldaron al del otro, alientos que se unieron en un lento baile que hacia que nuestros ojos se escrutasen desafiantes.
-¿que sabes del hombre del cuervo en el cuello? -pregunté sin temblarme el pulso.

Sus labios se entreabrieron dejándome embriagar por el olor a alcohol que desprendían, fundiéndose con mis palabras, parecía sopesar hasta que punto era capaz de cumplir con la amenaza que mi mano contra su yugular le tendía.
-habla mujer -ordené casi en un gruñido, empezaba a cansarme este juego que la dama se traía ¿no había fémina normal en esa ciudad?

Mi cuerpo se convirtió en su cárcel, la pared en su prisión donde su espalda moría contra esta impactando contra ella con fuerza.
-Te aseguro que mi falta de modales sera el menor de tus problemas si no me cuentas que quería el hechicero de esos hombres que ha matado y que tienes tu que ver con todo esto. No me mientas -le aconsejé deslizando la daga por su esbelto cuello mientras ahora mis ojos bajaban a sus oscuros labios esperando una respuesta.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Dom Abr 02, 2017 4:33 pm

Puerta cerrada, he conseguido atraer su atención. Mis ojos atienden a la copa que me llevo a los labios, su contenido me arrasa la garganta, pero es un arranque de fuerza.

Él es impredecible, le temo. No descifro que pensamiento pasa ahora por su mente, aquellos hombres del norte siempre han sido caóticos e impulsivos, y eso hace que sienta que pierdo el control de todo, que me sienta un paso más cerca de la muerte.
Esa inseguridad repentina, me lleva a estar fallando una y otra vez. Yo no soy así, yo siempre llevo el control de la situación nadie consigue quebrar mi voluntad y mi temple, pero él parece conseguirlo.

-Mi madre era una hechicera banshee, de ella el motivo de mis ojos. Somos sensibles al poder de la muerte, nos encargan seguir a una familia antigua de mi tierra. -Todo aquello que le digo es verdad y muy cierto, si hubiese permanecido en Irlanda ya hubiese sido asignada a una familia, para ser su sombra y muerte. -Es el motivo por el que estoy en París, hay una familia que me espera.

Él se ha servido la copa sin que ella le ha dicho nada, sus palabras llenas de permiso han sido vacías realmente. Bebe, pero no dice nada. Apoyó mis manos en el mueblo y poso le peso de mi cuerpo inclinado hacia él, no le dirijo mirada.
Tomo aire con profundidad, y luego lo exhalo. Necesito aclararme, mis labios se abren dispuesta a decirle lo que “sé” pero la situación se me vuelve a escapar de las manos.

Sonido del cristal que hace que, de un respingo, para luego verme atrapada contra la pared de forma violenta y con el filo del arma contra mi garganta.
Al final el destino se me ha reservado va a ocurrir, voy a morir, y no he podido evitarlo, es más soy una necia porque lo que he hecho es acortar ese tiempo que necesitaba metiéndome en éste lío yo sola y atrayendo a mi asesino.
No disimulo mi miedo, me echo a temblar, estoy aterrorizada, pero algo en mi interior quiere luchar y mis ojos violetas a pesar de que le muestran el temor le desafía.
Aprieto mis labios con fuerza intento concentrarme, intento usar de una magia que estará anulada hasta el amanecer al menos. Es el maldito efecto secundario de recibir el regalo de mi Amo, soy más fuerte, pero estoy limitada.

-Me contrato y me tendió una trampa. Somos del mismo gremio, a veces acepto encargos. -Alzo mi cabeza por si puedo distanciar el filo de mi piel, más se aprieta y me condena. Seguía concentrada intentando ejercer dolor con mi magia, pero simplemente éste sentiría un simple cosquilleo o una pequeña descargar que nunca llegaba a dañarle. -Cabello canoso, ojos castaños, barba rala… Ese es el hombre que buscas. -He descrito a mi padre, referencia real de un fantasma del pasado. -… Vi su muerte, y para ver muertes necesito de “sacrificios. -Una media verdad, mi pecho sube y baja no disimulo ese miedo que me tiene paralizada, no sé ni cómo consigo pronunciar estas palabras. -…tú le matarás y quiere evitarlo al parecer. No me pago, más bien me quito un tanto de mi “energía”, y ahí es cuando nos cruzamos. No sé más…

Mi mano recorre su pecho a riesgo de que sesgue mi piel, tomo su ropa y tiro de él y le pego más a mí, al igual que el arma.

-Yo solo te he ofrecido techo para pagarte el que le hiciese huir… No sé cómo hubiese terminado, tiene más poder. -Aprieto mis dientes, y jadeo contra sus labios, siento que el corazón se me va a salir de la boca. Esta mezcla de desafío y miedo. -Si vas a hacerlo, hazlo ya… Lo admito estoy acojonada… Así que termina ya con todo esto, ¿te decides?


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Lun Abr 03, 2017 8:16 am

Medito sus palabras, nuestras respiraciones entrechocan como el acero en una de las gestas mas épicas, por nos momentos ninguno nos movemos, sus palabras acarician mis labios como la daga su cuello.
Intento asumir buscando mentiras en esta nueva versión, mas no las hallo, esta vez no.
Me ha descrito al hombre del tatuaje en el cuello, pelo cano, mediana edad y al parecer lo de traicionar es juego de doble filo en él.
Ladeo la sonrisa al sentirla temblar, me teme y lo entiendo pues mi mano es firme como el mismo fuego con el que templan el acero.

Me increpa para que lo haga ya, mientras tira de mi ropa hacia ella, mi cuerpo se acopla al ajeno, amoldando las formas de ambos.
Mi mano flojea, mis ojos en su oscuro carmín y nuestra nariz se roza con suavidad buscando donde encajar.
-No deberías haber confiado en él, mas lo mataré -confieso antes de atajar la distancia que hace que nuestros labios colisionen con necesidad.
El acero tintinea contra el suelo y mi mano ahora toma sus nalgas para alzarla contra la misma pared que se ha trasformado de purgatorio en improvisado lecho de nuestro encuentro.

Sus boca jadea contra la mía, lenguas que se templan húmedas, que se devoran sedientas y que entre roncos jadeos se convierten en infierno.
Mi lengua la provoca lamiendo su labio inferior, dejando que ella me busque para ladear la sonrisa antes de ir al encuentro de esta.
-ahora que los dos buscamos al hechicero quizás podríamos trabajar juntos, por lo que veo es un placer hacer negocios contigo -aseguro empujando con mi hombría el centro de su sexo -tu tendrás tu venganza y yo evitaré que acabe conmigo siendo aun un no nato.

Nuestros labios encajan de nuevo, parece que la conversación entra a formar parte de ese duelo salvaje en el que nuestras lenguas se endurecen y nos las mordemos dejando que el aliento entrechoque frente a nuestras bocas de nuevo.
Tiro de su pelo para recorrer su cuello, mis dientes se arrastran por este mordiendo su piel, succionandola hasta dejarla completamente marcada por la pasión que esa mujer distinta me hace sentir al tomarla.

De mi cinto saco la otra daga, de nuevo sus ojos violeta buscan los míos parece temerme, como si pensara que era un hombre en el que no pudiera o no debiera confiar.
Mas mi sonrisa se ladeo al tiempo que el acero atajo su espalda, con el filo sajé las cintas del corsé, caricia muda en su espalda, abrasadora al sentir como el arma recorría su piel inmaculada.
Vestido que cayo frente a mis ojos, mi boca ávida de coronar la cúspide de sus montañas se perdió en su tersa piel. Acaricié con sus pezones mis labios, duros, erguidos, entreabrí los labios para calcinarlos succionandolos.

Un golpe fuerte en la puerta me saco de aquel trance, endurecí la mirada hundiendo en ella mis esmeraldas mientras la bajaba para que apoyara los pies en el suelo. La falda caía rozando su piel dejándola solo en bragas.
-¿esperas a alguien? -pregunté llevando mi mano a su boca para evitar que gritara, quizás todo había sido un engaño, una trampa para cogerme entre ambos y acabar con mi vida en este mismo momento.
-¡Contesta! -la increpé con el cuerpo tenso como las cuerdas de un arpa.
Negó con la cabeza mirándome con esos ojos violeta que parecían hablar sin palabras.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Lun Abr 03, 2017 11:58 am

Tenemos un momento de silencio tensó, me tiembla la barbilla y mis ojos violetas intentan buscar en los ajenos algún tipo de respuesta o decisión por su parte.
Parece como si sus pupilas intentasen leer en las mías si digo o no la verdad, mis pechos apretados contra su cuerpo se agitan por culpa de aquella respiración, señal del quebrarse de mi temple; mis dedos aferrados con fuerza en su ropa, mi gesto le desafía. ¡Qué termine ya con todo!

El filo se afloja en mi piel. Acaba de tragarse las medias verdades. Una pequeña victoria por mi parte que intento hacer que mi corazón se calme, más no espero el siguiente gesto del que me veo sorprendida.

Sonido del metal chocar contra el suelo.

¿Está besándome? Sin querer abro los ojos demasiado, por un momento siento que todo esto no va conmigo, como si mi cuerpo de un modo automático y sin obedecer órdenes de la razón, estuviese haciendo lo que le da la gana; correspondiendo con la batalla con la que me desafía sus labios, mis brazos rodean su cuello para atraerlo a mí mientras sus manos aferran mi trasero y siento el chocar contra la pared que me atrapa.

Él es provocador, y yo… ¿qué estoy haciendo? Todo es demasiado confuso, me estoy metiendo en un juego demasiado peligroso, ¿no sé supone que debo estar clavándole esa daga en el pecho en vez de estar restregando mi cuerpo contra el suyo de un modo incendiario?

Un abismo de mí parece recuperar un poco de su cordura, solo son unos segundos. Le doy un empujón con fuerza para apartarle solo un poco, y mi mano dura le golpea en la cara, no solo una vez, rujo al repetir esa acción otra más, para luego tomarle por la nuca y volver a buscar su boca con avidez, marcando sus labios con un fuerte mordida que le hace una buena herida.

Mi ropa cede bajo el filo de su arma, mis muslos se aprietan en su cintura y caderas se mueven contra la dureza de las suyas provocadoras buscando un placer que no debería concederme, porque si no me pierdo.
Me desnuda, y vuelvo a golpearle otra vez en el rostro para castigarle por haberse cargado un vestido que cuesta más que toda aquella habitación. Aferro sus cabellos con fuerza mientras su boca decide dejar su presencia marcada en mi piel nívea, bebiendo de la voluptuosidad que mis pechos excitados le conceden.
Gimo, por aquella mezcla de peligro y placer que me concede, y aun no me he puesto a arrancarle la ropa.

Él se detiene tensó, siento el latir con fuerza en mi sexo húmedo y encendido; miro sorprendida la puerta y niego.
Nadie sabe que estoy allí, es más, no conozco a nadie en ésta ciudad hay que admitirlo.
Otra vez mi cuerpo se echa a temblar, mientras sus dedos tapan mi boca.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Lun Abr 03, 2017 1:27 pm

Mi cuerpo se separa del suyo, le alcanzo el vestido roto que pega a su cuerpo fingiendo sin mucho éxito que esta entero y la empujo hacia la puerta escondiéndome tras esta, daga en mano le pido que abra, no estoy dispuesto a dejarme embaucar por muy bella que sea la dama.
Con un gesto de cabeza le pido que abra mientras llevo mi dedo a los labios pidiéndole silencio sobre mi presencia en esa cámara, esta implícita la amenaza pues la daga sigue afianzada por mi mano y mi cuerpo esta tenso como las cuerdas de un arpa.

Asiente intimidada antes de abrir, ladeo la sonrisa relajándome cuando escucho que es el servicio de habitaciones, al otro lado un mozo que nos trae, bueno, le trae una botella de champang para darle la bienvenida a su carisimo hotel.
Esta agradece el gesto y pronto la puerta se cierra y la espumosa bebida metida en hielo entra junto a ella en la habitación.
Sus ojos violeta me buscan, mis esmeraldas la encuentran y hago un gesto divertido que bien podría significar unas disculpas que no pido.
Hombre previsor vale por dos y yo no termino de confiar en ella, algo que es un hecho, pues aunque su explicación ultima me cuadra, es cierto que ha pasado por muchas otras antes de llegar a ella.
La tela del vestido superpuesto abandona su piel, de nuevo queda desnuda frente a mis ojos animando a mi hombría a continuar con el juego.

Relamo mis labios acercándome a ella, tomo la botella del recipiente donde queda dispuesta y la descorcho dejando que un sonido similar al de la pólvora mancille el silencio de la estancia.
Su respiración aun esta entrecortada y mi deseo se evidencia por el bulto de mi pantalón.
Sirvo sendas copas de liquido ambarino tendiéndole una con cierto descaro.
-Quizás deberíamos beber un poco para relajarnos -bromeó sin poder evitar que mis ojos dibujen su cuerpo perfecto.
-No me has respondido, ¿te aliaras conmigo para dar caza a ese hechicero?

La noche acaba de empezar, se lo que sucederá de seguir en esa habitación nos atraemos, es un echo irrefutable y aun quiero conocerla un poco antes de perderme entre sus piernas, no quiero sorpresas desagradables, quizás eso me lleva a invitarla a algo distinto.
-Y si vamos a un local que conozco, podemos fumar, beber y volver algo mas confiados de lo que ahora mismo ambos estamos -hundo mi mirada en sus ojos violeta -no he entendido bien eso de que pertenecéis a una familia, quizás borracho sea capaz de entender mejor tu inverosímil versión -rio contra el vidrio de la copa dejando que las burbuja acaricien mi labio superior.
-también podemos acabar aquí y ahora lo que hemos empezado -concluyo con la voz ronca evidenciando las ganas que tengo de hundirme en su laberinto.

Acorto las distancias, mis dedos mancillan su piel dibujando sus pechos desnudos, pellizco ligeramente su pezón que se endurece bajo mi contacto.
Mis labios buscando los ajenos, mas no los tomo, nariz que se acaricia y ajetreada respiración que se torna pesada desafiando su boca y sus ganas.
-Si vamos a salir deberías vestirte -susurré con picardia -seguro que las hechiceras entendéis de drogas varias para pasar el rato.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Lun Abr 03, 2017 2:16 pm

Agarro con fuerza el vestido contra mi cuerpo tensa, no me fío de lo que pueda hacerme, y me lo compongo como puedo sobre él para taparme. A pesar de los años, y ser consciente de lo que me ha regalado esta juventud perenne, no me gusta que me miren desnuda tan adrede. Mi padre me crio para que no fuese una cualquiera, y sintiese un tanto de recato con respecto a esos asuntos.

La puerta se abre, es solo un regalo de bienvenida. Lo tomó y cierro la puerta con gesto confuso. Eso sí que no me lo esperaba, esta situación ha sido un tanto absurda.

Es evidente que no confía del todo en mí, a pesar de haberse lanzado de ese modo sobre mi cuerpo. Y tonta de mí he caído en ese juego siendo yo la seducida y no la que seduce. Entre mis intenciones entraba intentar nublar sus sentidos haciendo uso de las típicas armas de mujer. No es la primera vez que uso esa baza a mi favor, los hombres son bastante básicos y es fácil fingir que te satisfacen, que es grande su hombría. Difícil que esto último sea demostrado de un modo veraz, también llevo décadas que me he acostumbrado a no recibir satisfacción en ese sentido, hay un temor que me asoma y es dejarme caer en las redes de uno de estos cerdos traidores. Peque una vez de inocente entregándome en cuerpo y alma a un hombre. Mi perdición… Mi dulce locura.

Y mira donde ha terminado mi historia: un estúpido intento de suicido, un trato con un demonio que me hace rejuvenecer y sacrificar vidas humanas, y ahora me veo viajando en el tiempo y enredándome entre los labios de mi futuro asesino, deseando que se cuele entre mis piernas como si una niña idiota y emperrada por la excitación del momento.

No volverá a repetirse, mi corazón ahora es ceniza marchita. Y ellos solo sirven para una cosa… No he venido a divertirme.

Le miro extrañada sin entender exactamente porque sonríe, la situación se me está escapando de las manos a más no poder. Debería estar clavándole una daga en el corazón y no bebiendo junto a él.
Con mis manos y brazos intento tapar mis pechos, mientras pruebo la espumosa, creo que por este camino es por donde puedo ganármelo, tendré que seguir este plan que ahora acontece. Y eso sí, a pesar de que ahora mismo me revolcaría con él en cada uno de los rincones de esta habitación y de maneras inimaginables, debo de recordar que no vengo a divertirme, y mantener la cabeza bien fría. Mis prioridades son la que son.

-Si no intentas matarme, otra vez. Podríamos llegar a un acuerdo. -Le afirmo, no debo de despegarme de él para nada, no voy a volver a perder su rastro.

Cuando pellizca mi pecho, le lanzo una mirada de esas que son de capaces de atravesar a cualquier y con ella un sonoro manotazo, se me cae la copa y tapo mis pechos de nuevo. Le miro mal.

Sigue sonriéndome, y acerca su rostro al mío, lo hago casi de un modo automático, cierro los ojos y mi boca pide la suya jadeante. Luego algo dentro de mi mente me da una buena bofetada para que despierte, le coloco la mano en la boca, y le miro con seriedad.

-Voy a vestirme, deja de mirarme así… -Le pongo una de mis manos sobre los ojos para tapárselos, un gesto demasiado infantil. Frunzo el ceño mientras me pierdo buscando algo cómodo que ponerme, mejor nos marchamos de ahí antes de que siga cagandola como llevo toda la noche haciéndolo. Me vendrá bien beber algo más fuerte que esta porquería de ricos, a lo mejor así me aclaro. -Llévame a ese lugar, y explícame eso de “yo evitaré que acabe conmigo siendo aún un no nato”. ¿Viajaste en el tiempo, no?


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Lun Abr 03, 2017 3:28 pm

La hechicera tiene la mano larga, parece que hemos entrado en ese juego de “yo te pego y tu no haces nada” ladeo la sonrisa al ver como sin éxito trata de cubrirse los pechos, al parecer le ha entrado un ataque de timidez, uno que provoca  mi gesto burlón mientras apoyo la copa en el mueble bar y con parsimonia desabrocho los botones de la camisola.

Muevo el cuello de un lado a otro, lo tengo ligeramente engarrotado, hace mucho que no duermo bien, quizás porque aun estoy herido por la pelea en el bar y aunque la sangre de Lakme hizo su papel sobre la ponzoña del vampiro, la cura no ha sido definitiva, pues no la ingerí.
Estoy demasiado acostumbrado a que esa mujer entre y salga de mi vida a voluntad y tengo claro que he de permanecer alejado de ella, es la mejor opción para los dos.
Ese pensamiento es lo único que nubla mi sosiego por un momento ,que enturbia mis ojos y elimina mi sonrisa socarrona, mas sus ojos violeta se pierden en mis esmeraldas y como si jamas hubieran bajado mis murallas se alzan.
-¿Te importa si mientras te adecentas me tomo un bañó? -de nuevo pregunto sin esperar respuesta, pues la camisa ya se desliza por mis hombros y cae al suelo.

No sos un hombre pudoroso, el pantalón la sigue y en calzones camino hacia la puerta del baño dedicándole una ultima mirada con cierta picardia.
-¿Me alivio solo o a la vuelta crees que volverá a desaparecer esa timidez que va y viene?
No puedo evitar echarme a reír mientras la puerta suena tras de mi para cerrarse.
Casi la puedo oír resoplar, tendrá que acostumbrarse a mi forma de ser si vamos a trabajar juntos.

El agua esta templada, vació una de las jarras sobre la tina para calentarla un poco mas, intuyo que eso ayudará  calmar el dolor de mi cuello.
Me sumerjo en las claras aguas y por unos momentos me dejo embargar por esa sensación de paz cerrando los ojos con la cabeza apoyada en el borde de esta.
Por mi cabeza pasan ciertas imágenes, sexo reciente en una bañera, sacudo la cabeza volviendo a mi realidad, esta.

Tomado el baño salgo fuera y me recoloco la ropa sucia, no tengo mas ropa de muda, así que no tengo mas opciones que aparentar un pobre mendigo, supongo que en eso me he convertido en este tiempo en el que carezco de identidad.
Mi mirada busca a la dama que preciosa, me espera sin duda preparada para nuestro encuentro.
-No se si vuestro atuendo es el mas indicado para el lugar donde os llevo madam, mas comprobemoslo

Me acerco a ella, y mis dedos se pierden por las cintas de su espalda, asciendo hasta acariciar su hombro con al yema de mis dedos haciendo a un lado el pelo acercando mis labios ligeramente a su cuello, allí mi respiración se pierde.
-Permitirme, os lo abrocho -le digo tomando el broche de esa joya a tono con sus ojos que trata de colgar temblorosa sobre su cuello.
Al parecer mi presencia le inquieta y la cercanía con mi cuerpo se convierte en un alma de doble filo.
-¿Me teméis o solo o teméis a vos misma? -pregunto volteándola para ahora si enfrentar nuestros ojos de frente.
Su aliento choca contra mis húmedos labios y mi boca se entreabre dispuesto a acapararlos.
-vamonos -sentencio dejando que mi pesada respiración muera en ellos -tenemos mucho de lo que hablar.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Lun Abr 03, 2017 5:12 pm

Vuelve a sonreír, parece que debo de hacerle gracia de algún modo ya que no ha parado de hacerlo.
Por un momento lo veo serio, su mente viaja a algún tipo de recuerdo, o un pensamiento que le perturba, sus ojos me dicen que no está aquí, algo le ha perturbado. ¿Tal vez el pensamiento dedicado a una mujer? No, no debe ser eso. Seguro que él no es hombre de una, tendrá demasiadas, aunque… Conozco esa mirada, y sé que se siente.
Me llevo la mano al pecho, no puedo evitar sentir dolor, me duele mucho, son unos segundos, a veces pienso que no todo se convirtió en ceniza y que tal vez le debería haber pedido a ese demonio que me lo arrancase. A veces no lo aguanto en mi pecho.

Cuando dirijo mi mirada a él, está completamente desnudo. Lo miro de arriba a… Abajo, y de abajo… Un momento. Y de abajo, si, vuelvo arriba apresurada porque me está mirando de ese modo.

-Avisa cuando hagas eso, por favor. Toma tu baño. -Es mi respuesta a su proposición, de nuevo siento ese ardor en mi entrepierna, aprieto mis muslos para controlarme. No voy a perder el control, tengo que resistirme y ser yo la que domine todo.

Puerta cerrada, y busco lo que tengo más cómodo, sé que todo lo que tengo no es adecuado al lugar que le me va a llevar, pero no tengo otra cosa. La mayoría son regalos, al igual que todas esas joyas.
Su voz me sobresalta a mi espalda, no me había dado cuenta que estaba ahí, cuando quieres deja a un lado lo socarrón y es silencioso.
Le miro con ese deje de temor que le tengo, yo soy la cazadora y no él, pero siempre parece ser, al contrario. Le dejo que abroche.

Aprieto mis labios, y mis ojos violetas se clavan en los suyos, le miro contradicha y molesta, si. Si, le temo, algún día acabará con mi vida, debo de recordar que a quien tengo frente mía será mi asesino.

-Sabes bien la respuesta. -Le pongo la mano de nuevo sobre los labios, para evitar algún tipo de tentación. No va ser ahora, pero tal vez más tarde y con algo de alcohol encima me platee bien las cosas. Tomó la daga de sacrificios, y levanto mi vestido, lo coloca en mi ligero. -Vamos.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Mar Abr 04, 2017 8:38 am

No responde y si lo hace no acabo de entenderla aunque intuyo que teme a ambos, no la culpo, si me traiciona y he de sajar su garganta lo haré sin contemplación alguna, crecí forjado a fuego como el mejor de los aceros, pronto manche mis manos de sangre, aun era un niño cuando sentí la muerte frente a mi carne. Trato de no sentir, es complicado cuando la guerra forma parte de tu vivir, al menos no mas de lo meramente necesario, se que mi vida esta en juego, si ese hechicero llega a mi madre y me mata siendo aun un no nato nunca existiré, he de evitarlo ese es el motivo de que hoy este aquí.

Ambos abandonamos la habitación ella parece sumida en sus propios pensamientos, no tardo en darme cuenta que busca el modo de poner cierta distancia entre nosotros, algo que me divierte de sobremanera, quizás porque ambos lo hacemos de modo distinto, yo solo interpongo distancia cuando algo se aferra a mi pecho, cuando no ¿para que? Todo hombre necesita meterse entre las piernas de una mujer, el placer es algo que en mi cultura esta bien.
-Tu tema de conversación es abrumador -bromeo ladeando la sonrisa mientras señalo una de las calles que cruzan el selecto barrio rico de París, allí bien iluminado y desprendiendo olor a alcohol, y distintas sustancias opiaceas esta el “il peccato nostro”

La ultima vez que estuve allí no me recibieron con los brazos abiertos, esperaba que hoy la cosa cambiara o si no, pues pasaríamos una noche divertida los dos.
Me adentre con la dama en el interior, algunas miradas se centraron en mi, mas nadie se atrevió a rechistar, supongo que en mi ultima visita dejé claro que no era alguien con quien meterse si se quería una noche tranquila.
Tomé asiento en uno de los sofás rojos indicándole a la dama que tomara asiento a mi lado.
-¿que me recomiendas de beber hechicera? -pregunté mientras mis ojos se perdían en el culo de una de las camareras.

Tenia que admitir que Luccio tenia buen gusto, no solo por lo evidente. Una de ellas se acercó para servir nuestra mesa.
-Tráenos una pipa con algo que fumar y ..-miré a la mujer esperando que dijera ella que quería beber – absenta -concluí sin esperar a que la dama hablara.
Ladeé la sonrisa al sentir como fruncía el ceño por como de costumbre no esperar su respuesta y ser yo mismo el que decidía todo.

Acorté la distancia que separaba nuestros labios cuando de nuevo quedamos solos, los relamí casi rozando los suyos.
-me has preguntado antes si era un viajero en el tiempo, pero eso tu ya lo sabes ¿cierto? -mis ojos se hundieron en los suyos con fiereza -¿vienes de mi tiempo?
Mi aliento impacto contra sus labios, mis ojos bajaron hasta su carmín negro esperando la respuesta.

La camarera regreso con lo pedido dejándolo sobre la mesa baja de cristal negra que quedaba frente al sofá semicircular.
Serví sendos vasos tendiéndole uno a la bruja para ver si empezaba a animarse y dejaba de temblar.
-No te creía una mujer tímida – la piqué llevando le vaso contra mis labios



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Mar Abr 04, 2017 2:18 pm

Caminamos silenciosos, mi cabeza está intentando trazar un plan, tal vez no deba precipitarme e ir al grano del asunto, es decir, no esperar que se de la vuelta para clavarle la daga por la espalda, así no funcionan estos sacrificios, tienen su complejidad.
Tal vez debería ganarme antes su confianza, dejarme llevar por el momento, acercarme todo lo posible a él.

Me he perdido en mis pensamientos y no me he dado cuenta las calles que hemos recorrido, de repente el lugar donde estoy es desconocido para mí. Cuando giro mi rostro a él, le pillo sonriendo.

- ¿Qué es lo que tanto te divierte? Deja de mirarme de ese modo, me pones nerviosa -Aprieto los labios y frunzo el ceño mirándole mal. - ¿Qué te paso? -Le pregunto señalando su cuello, antes he observado que parecía molestarle. Es una excusa para intentar sacar conversación, éste silencio está siendo demasiado incómodo.

Cruzo los brazos y adelanto el paso, entramos en el local que él me ha indicado. Detecto distintas auras, parece que esto es un nido de vampiros, no me incomoda porque sé que “los nigromantes”, no le gustamos a los vampiros; somos de los pocos hechiceros a los que son capaces de temer por si condición de no-muertos.
Me siento a su lado, voy abrir la boca, pero me interrumpe. Parece que me ha leído la mente cuando pide absenta, aunque de nuevo lo fulmino con la mirada, no sé porque me pregunta si hace lo que le da la gana. Nunca entenderé a los hombres del norte, he trabajado para ellos y siempre que trazas un plan o intentar colaborar, su impulsividad y descaro lo fastidia todo terminando en masacre. Son pocos… Sutiles.

De nuevo se acerca, parece que le divierte ponerme de los nervios. Tomó determinación y lo mando todo a tomar por saco. Le empujo con suavidad.
Dos vasos servidos, él se lleva el suyo a los labios y antes de que beber se lo quito derramando un poco de su contenido, me bebo su vaso y el mío con avidez.
Aprieto mis parpados con fuerza y me quejo, la absenta me arrasa la garganta, pero me deja ese sabor dulce en los labios. Sirvo otros dos vasos.

-Sé tantas cosas, pero mejor me las callo. -Me acabo de beber otro vaso, tengo prisa por embriagarme, eso me hará más valiente. -No puedo venir de tu tiempo, cuando estoy aquí esperando a que me asignen la guardia de una familia, si viniese de tu tiempo ¿no crees que sería una vieja decrepita? -Conozco bien este tiempo en el que vivimos, pareceré una joven de ventipocos años, pero en éste año en el que vivimos debo de estar en algún lugar de oriente y estaré rozando los sesenta.

Dejo el vaso sobre la mesa y me echo hacia atrás en el sillón perdiendo las formas, empiezo a estar mareada. Me llevo una de mis manos a la sien, esto va muy rápido.

-Dentro de un rato dejaré de ser una mujer tímida… -Descubro mis ojos violetas entre mis dedos, y le miro de un modo neutral. Me pego a su lado y tiro del cuello de su camisa para acercarle a mí. -Deja de mirarme de ese modo, porque yo también sé jugar a ese juego… La diferencia es que yo necesito tener la mente nublada. -Mis labios gruesos se mueven sobre los suyos casi al rozarle, es un susurro tentador. Me los muerdo haciendo un ademán provocador, y luego le vuelvo a empujar hacia el sofá. -La poca cordura que me sostiene siempre me dice que los hombres solo sabéis traer problemas… Y solo servís para un propósito.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Mar Abr 04, 2017 3:24 pm

Iba a llevar el vaso a mis labios cuando me lo arranco literalmente de las manos, no tardó en apurarlo en su boca y tras ese el suyo apretando poco después los labios y ojos como si acabara de cometer la mayor de las locuras y el liquido la abrasara prendiéndola en llamas.
-Para ser una bruja no estas muy hecha a arder en las hogueras -bromeé con un deje divertido en mi voz mientras tomaba el vaso que ahora había la dama repletado.
-Te aconsejo que no te dejes cazar por la inquisición, es mucho de montar hogueras en la plaza mayor.
No había pasado por alto aquello que dijo, eso de que sabia muchas cosas, mas mejor se las guardaba ,algo me decía que cuando estuviera ebria su lengua se soltaría.

Se bebe de un trago otro vaso, tiene pisa y yo ninguna.
-Eso has dicho, que te van a asignar a cuidar una familia, mas ¿por que he de creerte? -susurré contra sus labios.
Mis esmeraldas se pierden en las ajenas esperando una respuesta que no llega ni en el fondo se le espera

Se deja caer hacia atrás en el sillón, depositando el vaso en la mesa, ladeo la sonrisa apurando el mio y me sirvo otro de nuevo, admito que abrasa la garganta al principio, mas pronto entra suave y deja ese dulzón sabor en los labios.
-Mas despacio pequeña, la idea es emborracharnos juntos y no que yo tenga que hacer de niñera -bromeo sin poder evitar reír contra el vidrio apurando de nuevo su contenido.

Me relamo los labios en un gesto tentador que incita a la mareada dama a acercarme por el cuello de la camisa, nuestros labios casi se rozan y nuestros alientos combaten a muerte porque eso suceda en cualquier momento.
-¿que juego? -susurró sin apartar mis esmeraldas de sus ojos violeta, ambos centelleamos, se de lo que habla -¿ese modo en el que tu me miras te refieres?

Deseo eso es lo que existe en este preciso momento entre nosotros, tensión sexual, y las ganas irremediables de perdernos en el cuerpo del otro, mas a su vez, hay cierto deje de desconfianza que ni siquiera el alcohol apacigua.
-Las mujeres también tendéis a ser un cúmulo de problemas, demasiado perdemos en ocasiones por colarnos entre vuestras piernas, mas te contaré un secreto -rio contra su boca dejando que la risa se pierda en sus labios entreabiertos -no soy un hombre de los que aman, mujeriego creo que lo llaman en París, hombre en Noruega.

Repleto de nuevo sendos vasos y me centro en encender la pipa colocando algo de tabaco aromático arriba mezclado con opiaceos.
Llevo a mi boca la manguera y sorbo de ella un par de veces dejando que el humo escape por mi nariz y parte por mi boca.
-¿quieres? -pregunto volviendo a tomar el vaso para apurarlo.

Tiro de su cuerpo sin que responda, eso se esta convirtiendo en costumbre una que se que le desespera, mas sus caderas encajan a la perfección sobre mi y mi hombría se hunde en el centro de su feminidad solo separada por sus bragas y la tela de mi pantalón.
-Perdona ¿querías? -pregunto de nuevo riéndome contra su boca.
Doy una nueva calada de la manguera y deposito mis labios sobre los de ella dejando que el humo pase de mi boca a la suya, parte escapa por las comisuras de estas.
Jadeamos al unisono presos de la sensación de colocon que nos embarga.
-¡Esta bueno verdad?



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Miér Abr 05, 2017 2:47 pm

Dejo de nuevo el vaso tras apurar su contenido, aun no es suficiente, voy a necesitar más o de otra cosa. Hay que admitir que si mi cuerpo no fuese tan menudo aguantaría con más endereza el alcohol, el problema es que no hemos elegido cualquier tipo de “bebida”.
Garganta que arde, sigue sin creerme. Es una media verdad, técnicamente cuando cumplí hace demasiados años la edad que aparento, deberían haberme asignado una familia para su “plañidera” hasta el día de mi muerte. El problema es que decidí ser la necia que fui y arrojarme al canal con vista de acabar con mi vida. Y todo por una estúpida historia de amor.

-Tengo más resistencia de lo que crees, “pequeño”. -Le coloco mis piernas encima de las suyas perdiendo las formas por completo. -Y no te preocupes, no necesito que me creas… Me importa un comino tu opinión y lo que pienses, tengo una misión y un cometido aquí. -Mi voz denota seguridad y mis ojos le desafían, todo el miedo que antes mostraba parece haberse nublado por las copas que llevo encima. -Y “nadie” me lo va a impedir, ni tú, ni tu hechicero cuervo…

Él se aproxima demasiado y mis violetas desvían la mirada a su boca, es tentador y provocativo. Un chulo, ¿por qué no decirlo? Está acostumbrado a tener a las mujeres detrás de sus pasos seguramente, pero yo no soy cualquier mujer, y no vengo a divertirme. Es más, dudo que él sea capaz de divertirme de ese modo o satisfacerme, todos los hombres son iguales y su ego es de lo más alto y grande… Mucho hablar poco demostrar.

Me muerdo los labios con gesto lascivo, y me quedo un rato mirándole a los ojos, es más le devoro con mi mirada y luego suspiro contra los suyos tras dedicarle un lametón y de nuevo dejarme caer sobre el sillón separándome.

-A mi marido no le haría gracia… -Observo su gesto de incredulidad, no llevo alianza, es más el lance a aquel canal cuyas aguas me envolvieron. En ésta época sé que él estaba aún vivo, es un viejo decrepito al que seguro que ni se le levanta. Merecido tiene por haberme roto el corazón y haberme engañado de aquel modo… Hasta que la muerte nos separé, y sé que él se irá pronto. -... Sigue en ese camino, nunca ames a una mujer. Te convertirá en su “juguete”.

No disimulo el odio que en mi reside en aquellas palabras que me saben amargas, él me rompió el corazón, lo di todo por él y renuncié a demasiado.

Tira de mí y me sube, levanto mi vestido envolviendo sus piernas t yo acoplo mis piernas quedando a horcajadas sobre él. Siento que mi cuerpo le excita, se hace evidente. Tal vez consiga dominar la situación esta vez, porque de repente y no sé si es por todo lo que llevo encima, estoy más tranquila y desinhibida.

- Dame. -Le ordeno y me acerca la pipa y tomó una calada. El olor a opiáceos choca contra mi piel y me embriaga, inclino mi rostro mi boca roza la suya, la entreabro y dejo escapar un leve gemido, mientras mis manos bajo la falda se cuelan entre sus pantalones, con discreción comienzo a tocarle. -¿Quieres?


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Miér Abr 05, 2017 4:03 pm

Parece que el alcohol la envalentona pues ahora sus respuestas son mordaces, nuestros ojos se buscan desafiantes y nuestros labios logran el efecto deseado, acaparar la atención del adversario.
Duelo de egos, titanes incapaces de seguirse el juego.
De nuevo sus palabras parecen decididas a dar un giro a la historia, ahora nombra a un marido, esta mujer no deja de sorprenderme, primero va a ser destinada a una familia y después saca un marido de  sus faldas.

Ladeo la sonrisa con picardia  llevando la pipa a mis labios, doy una calada y dejo que mi cabeza se apoyé en el respaldo del sofá dejando salir el humo negro lentamente.
-Te contaré un secreto -dejo escapar una risa ebria que empuja el vaho negro que queda en mis pulmones -no soy un hombre celoso, al menos no con lo que no me importa.
Mi sinceridad resulta abrumadora, mas a decir verdad, en estos temas tiendo a serlo o en todo caso peco mas por exceso que por defecto.
Puede que guarde mis sentimientos, mas cuando no los tengo no me importa gritarlo a los cuatro vientos, la deseo, también ella a mi, por esos su caderas bailan contra mi hombría, por eso sus labios encienden los míos y por eso esta montada sobre mi a horcajadas mas sobra decir que ni me ama ni la amo, que importa el amor cuando podemos darnos un buen revolcon.

No disimula el odio que nos tiene a los hombres, parece resentida y se lo que es que el odio corroa tu corazón, enarcó una ceja, eso la convierte en un ser peligroso, irracional y se que he de ir con cuidado pues no dudará en hundir su daga en mi pecho a la primera de cambio.
-No tengo nada en contra del amor, tampoco a favor -respondo con sinceridad -simplemente no esta hecho para mi.
Quizás es el alcohol lo que me fuerza a sincerarme con ella, los opiaceos que empiezan a embotarme y de nuevo doy una calada de la pipa dejando que el aire oscurecido muera en sus labios, mas no los tomo, ni los rozo siquiera.
-La guerra me tiene bastante ocupado para dar paseos por los jardines de palacio conquistando a damas, supongo que soy mas de antros y de mujeres casadas.

Sus ojos se abren hundiéndose en los mios al verme sonreír con picardia, sabe que lo he dicho por ella y mi poca vergüenza hace que golpeé mi pecho con cierto deje molesto que pronto se convierte en risa y que es acompañada por la mía con complicidad.
Tomo su nuca y la acercó a mi, ese quieres es tentador y mi respuesta viene dada cuando entreabro los labios para acoger lo que me da, mas drogas y su lengua que serpentea confusa con la mía dejando el humo negro escapar.

Nuestras respiraciones se entrecortan cuando casi al unisono nuestras manos se pierden por debajo de sus faldas, disimulados buscamos el sexo ajeno, estamos bastante excitados, es un hecho por como nuestras pupilas se dilatan y nuestros alientos implosionan en el del otro despertando roncos jadeos .

Dos de mis dedos recorren cada pliegue de su sexo, acarician con las yemas su clítoris, esta mojada, demasiado como para no reconocer que soy exactamente lo que andaba buscando.
Un gemido se le escapa cuando mis dedos se hunden en su vagina, las paredes del laberinto me atrapan, me calcinan. Jadeo contra su boca al sentir como mi piel sube y baja, sus dedos me sacuden el mástil con disimulo.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Sáb Abr 08, 2017 1:22 pm

Una calada compartida, el humo sale por mi nariz. No soy inexperta en este campo, he tenido mis años que casi me hago adicta, cuando aún sentía el corazón latir en mi pecho y me molestaba, como si tuviese un parásito desgarrándome por dentro y agotando mi ánimo haciéndome demasiado débil.
Ahora mi corazón es hielo, y aún tengo que trabajar eso de carecer del sentir, pero lo voy llevando bien. Ojalá el tiempo pudiese arrancarlo todo, y dejar de sentir este profundo dolor que me aprisiona.

-Está bien, poniendo las cosas claras desde el principio. -Le afirmo mordiéndome el labio, mientras mi mano continúa masajeándole lentamente de un modo provocador, pero intenso. -Tranquilo, si mi marido lo es, me importa un bledo… Me arriesgaré. -Mi voz es apetecible sobre su piel.

No ha dejado escapar el detalle de que estoy casada, más estoy hablando de la cuenta. Ese tipo de cosas son privadas, pero tengo la razón nublada y me dejo llevar por el momento y lo que me apetece. No pienso demasiado mis acciones, ni mido mis palabras, yo también tengo mis necesidades.

-Pues ya tenemos mucho en común, el problema es que yo si tengo algo en contra del amor. -Soy sincera, no evito mostrar que estoy despechada y recentina, pero tengo grandes motivos. Mi marido quería mi dinero, mi marido arruinó a mi familia, mi marido me engañaba con otras mujeres… -No me acuesto con desconocidos… -Mis ojos violetas le miran llenos de dudas e inseguridades; me he metido en esto yo sola y creo que no hay marcha atrás.

No le regalo ni una caricia de mis labios. Bromea y no, sobre mi estado, sobre el sentido del amor, soy consciente de su concepto con las mujeres y su descaro, sé lo que quiere y yo quiero conseguir su confianza, tal vez éste sea el modo y manera. Ofrecerme a él y luego ofrecerle un techo seguro como estancia, ahora sé supone que somos socios, mientras más cerca lo tengo más cerca estoy de acabar con su vida. El problema reside en que me estoy empezando a perder, y sus manos acariciantes me están haciendo desprenderme el control de la situación.

Miro de soslayo a los seres que tengo a mi alrededor, intento ser discreta ocultando lo evidente, cuando estamos actuando de un modo contrario.
Humedezco mis propios labios, intento contener con jadeos, los gemidos que se quieren escapar de mi garganta. Mis caderas buscan que intensifique sus caricias, y lo reflejo aumentando el ritmo y movimiento contra su cuerpo.

Es extraño, me esta gustando, demasiado, nunca otro hombre me había tocado de ese modo.

Apoyo mi mente contra su hombro, y resoplo por culpa de toda la contención que siento. Lo admito me avergüenza hacerlo en un momento y con tantos ojos indiscretos, pero por otra parte me empiezo a relajar.


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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Dom Abr 09, 2017 5:58 am

Alaba mi sinceridad, algo que me hace nuevamente sonreír, porque no serlo, apenas somos dos desconocidos que se desean, mas ella vive resentida con el amor, como si este calcinara, yo simplemente vivo...he pasado toda mi vida aprendiendo a matar, se follar pero no amar.
Y si alguna vez amé, es mejor olvidar.

Nuestras bocas siguen enzarzadas en un duelo de humo negro, la paladeo con intensidad al ritmo que mis dedos se mueven en su húmedo interior, jadea y yo entreabro la boca para acoger esa placentera sensación.
Se oye el movimiento de nuestros cuerpos buscándose, parecen desear bailar unidos y en otra posición, mas allí seguimos, mirándonos de frente completamente necesitados de dar mas pasos, acariciándonos el uno al otro, devorándonos entre gemidos que se tornan fuego y cada vez son mas intensos.

Esta claro que le da igual estar casada, al parecer ese hombre la traiciono y es el culpable de su odio, no le pregunto por su historia, a decir verdad no me importa, no ahora que su mano me hace rozar el infierno aumentando el ritmo.
-Shhhhh -susurró contra su boca cuando su frente queda apoyada en mi hombro. Los dos estamos ya muy excitados, demasiado.
Meto un tercer dedo que la hace abrir los ojos y fundirlos en los miso, sus gruñidos se escapan salvajes mi boca busca acallarlos, mas ella también acaricia mi glande con la yema de los dedos, para después torturar mi frenillo y volver a incrementar el ritmo.

Enredamos nuestras lenguas rudamente, jadeando, no creo que la gente no sea capaz de darse cuenta de la fiesta que se produce por debajo de la falda de la dama.
Entre otras porque sus caderas me calcinan, me buscan y me encuentran, los dos estamos completamente embriagados del otro y ahora ya no hablamos solo nos dejamos llevar por el placer, el deseo y los jadeos que contra la boca del otro se encuentran entre rudos mordiscos y lenguas que todo lo arrasan sin darse tregua.
-Bebamos un poco -le pido una tregua con los ojos turbios por las drogas el alcohol y el deseo.
Ambos estamos al borde de corrernos y nuestros cuerpos parecen que eso es lo que buscan.

Sonreímos uno frente al otro, relamemos nuestros labios resecos por la intensidad con la que el aire entra y sale de nuestras bocas.
Tomo el vaso con mi mano y vierto su contenido en mi boca, boca que ataja la distancia contra la suya y la invita a beber de ella dejando que el liquido verde la queme como mis dedos la calcinan con sus movimientos.

Doy otro trago, este para mi, necesitado, de nuevo sus dedos acarician con brusquedad mi miembro mientras trago.
Nos miramos con intensidad, su pecho busca el mio, cintura que se arquea y saco mis dedos para apartar mi mano metiéndosela entera.
Gruñe por el cambio, jadea con fuerza y yo tiro la cabeza hacia atrás cerrando los ojos para sentir como me monta.
Mis manos en sus nalgas, guio sus rápidos movimientos, bocas que colisionan, ya no hay nadie a nuestro alrededor y si lo hay ambos estamos demasiado perdidos, borrachos y drogados para darnos cuenta.



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Re: Alas negras [Priv.]

Mensaje por Svanur el Dom Abr 09, 2017 11:55 am

Es una mezcla extraña, no sé si es por culpa del alcohol, las drogas o porque estoy demasiado excitada… Pero me siento turbada y abrumada al mismo tiempo.

Quiero más… Que me dé más… Quiero deshacerme de todo lo que llevo y demás.

Sé que nos están mirando, estamos rodeados de peligrosos depredadores y probablemente nuestro aroma desprenda la excitación el deseo del sexo. Mi pensamiento nublado evoca esos ojos, y me da la sensación que ser consciente de ello hace que sienta una gran vergüenza, pero a la vez me provoque más, al romper ciertos límites sociales.

-No te detengas… -Le digo en un hilo de voz, intento reprimir mis gemidos, no quiero montar allí un jaleo que estaría dispuesto a desatar. Yo soy discreta y calmada en este tipo de asuntos. No solo follarme un desconocido en un lugar público y con atentas miradas. No va conmigo, pero aquí estoy pidiéndole que no pare, que lo haga más intenso y que vaya hasta otro extremo.

Mis labios pronuncian un quejido al sentirle entrar en mí, justo en el momento que siento que me calcino por dentro que empiezo a irme, pero aquella mínima pausa ha hecho que el momento se detenga y se ralentice.
Le muerdo la barbilla, le sonrío tímida y le miro con complicidad, como si ambos solo fuésemos conscientes de compartir una travesura casi inocente, pero que no lo es por lo lascivo del acto.

Él me pide un momento de calma, más bebo el contenido de su boca y aquel que se desliza por su piel, lo lamo con blasfemia, no quiero desaprovechar ni una gota, ni aquella que por su cuello se ha dejado marchar. Labios que acarician y marcan su piel con la ferocidad de mis dientes.

-Mmmm… -No puedo evitar pronunciar. Mis ojos violetas son vidriosos le desean y la vez le destruiría ahora mismo. Mis caderas son pausadas, pero a la vez quiero sentirle hundirse en mí con profundidad aumentando bajo aquella falda el ritmo sin demasiado disimulo.

Siento sus manos aferrarse a mis nalgas, las aprieta y él me pide más. Su gesto es extasiado lo tengo a mi merced, sé que a punto de llegar.
Atrapo su boca para callar el roncar de sus jadeos, y mi lengua le desafía en un duelo sin tregua.
Éste hombre me está volviendo loca, y me está desviando de mi cometido. Ahora todo sería tan fácil como… ¿En qué momento he llegado a sacar mi daga?

Sí, no sé cómo lo he hecho, pero la he sacado de mi liguero, la tengo con fuerza en mi mano. Mis caderas furiosas han roto el ritmo calmado y se dejan llevar por el frenesí.
Es el momento, debería hacerlo ya, la punta de la daga sobre su corazón y el sacrificio finalizado, otra ofrenda más, y él nunca me matará como he visto en mi visión… Pero….

-Aaaahhhh....

No… Un gemido que se me escapa. Me aferro a su cuerpo, me rindo a él, me pierdo en él, estoy aturdida, confundida, me voy... Éste éxtasis que hacía tiempo que no sentía. Me mi vientre se consume, mis caderas se ralentizan poco a poco… Me dejo perder…

No sabrá nada del amor, pero de follar, algo sí.


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