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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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El Comienzo de la Travesía - Privado

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El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Miér Mar 29, 2017 9:15 pm

El comienzo de la travesía


Tras haberse asegurado de que sus enemigos no había sobrevivido a la cruenta lucha que se librara en mitad del bosque, y  de la cual, Aelius, hubiera salido bien librado,  con apenas  una herida en su brazo izquierdo,  el italiano, se dispuso a partir.  No podía demorar aquel viaje, debía dejar París, por una parte, estaba la necesidad de llegar y poner en sobre aviso  del peligro al que se enfrentaban los descendientes de la casa Moncalieri y por otra parte, su delicada y dulce amiga, le estaría esperando en el cementerio.  Llegó  a la mansión  Moncalieri,  apenas el sol comenzaba a levantarse, allí fue auxiliado por el mayordomo y una de las doncellas.  El custodio de la residencia lo conocía, ya que él se había presentado meses antes para hablar con su media hermana Chiara, y contarle del peligro que los asechaba. Más cuando logró ser atendido, solo descubrió que la joven italiana, había partido junto con su hijo.

Desde hacía meses, y tras presentarse ante aquel sirviente, había logrado florecer una amistad, que traspasaba estatus sociales y que unían a los dos hombres en el cariño y el respeto que sentían tanto por la joven Chiara, como por la que fuera su madre.  El joven Italiano,  podía sentirse seguro con aquel mayordomo, ya que éste  conocía la historia de la familia y en especial de la madre de Aelius. Es por eso que no tuvo ningún reparo en esconderlo de sus posibles enemigos e indicarle que su señora hermana – la hermana del italiano - se encontraba ya en Italia, más precisamente en Turín, en la residencia que otrora, había sido devastada por el ataque de los vampiros - ¿Pero es que acaso no tiene miedo de que aquellos sobrenaturales vuelvan a intentar algo contra la familia? -  se la mentó el cazador.  Algo apesadumbrado, el sirviente suspiró con desazón, - usted debería saber que el espíritu  de su hermana, es igual al de su madre y al de todos los Arezzo... – recalcó el mayordomo, - intrépidos, arrojados, y algo despreocupados por su bienestar – dijo sonriendo con una dulzura que no se esperaba en el rostro enjuto de un hombre como aquel mayordomo, - sí, sois como vuestra madre – un velo de tristeza oscureció los orbes del anciano – Dios la tenga en su gloria -  susurró – ese maldito italiano no se la merecía – espetó iracundo, olvidándose de que estaba frente al hijo de la difunta, la que fuera en su juventud, su gran amiga, su confidente. Carraspeó, mientras su piel se volvía cetrina y las fuerzas le abandonaban, como si cien años cayeran en sus hombros, - lo… lo siento – se disculpó mientras, aceptaba la ayuda de Alius y se dejaba conducir hasta poderse sentar en uno de los sillones del salón de recibo.

Allí conversaron durante varias horas, mientras el anciano, ya recuperado, le asistía, curando su herida y preparando lo que el joven necesitaría para realizar el viaje. – Le he puesto en las alforjas, todo lo que necesitará para el viaje, tanto para usted, como para su acompañante – sonrió con un dejo de picardía, pues aunque  Aelius no le había contado que se trataba de una mujer, por sus escuetas explicaciones, el anciano lo había comprendido.

Una hora más tarde, cuando el sol comenzaba a descender por el horizonte, Aelius se dirigió al cementerio, en busca de aquella muchacha que, sin habérselo propuesto, le había cautivado el corazón.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Mar Abr 18, 2017 6:49 pm

Con el corazón oprimido en el pecho, Autumn había mirado una sola vez en dirección a la casa que estaba abandonado como una cobarde, aquella en la que dejaba a un hombre bondadoso que no dudo ni un solo segundo en acogerla y protegerla de quienes ella creía le perseguían. Grande fue la sorpresa de la hechicera cuando se entero por el hombre que sus perseguidores solo le usaron de carnada, que su verdadero blanco era él. Descubrir eso la llevo a sentirse una tonta pues de cierta manera había cumplido con su propósito; ahora, lejos del bosque y del peligro, la bruja tenía un nuevo propósito.

Aelius pidió a la hechicera que se encontraran en el cementerio, que de ahí partirían lejos de París, juntos. La idea de dejar París la agobiaba. Aquella ciudad era lo único que conocía, era donde se encontraban sus amigos y su historia pero de alguna manera también sabía que no podía seguir ahí, causó muchos problemas no solo para Aelius sino para todos aquellos que trataban de ayudarla, por eso lo mejor era irse a un lugar nuevo y comenzar de cero.

Tomar la decisión de irse no fue lo complicado, lo realmente difícil para la hechicera fue despedirse de su mentora. Lavern trató de convencer a la muchacha de que se quedase en París, que no tenía que irse y que las cosas que les pasaban no eran su culpa pero nada de lo que dijo hizo dudar a la hechicera, quien empaco  las pocas pertenencias que tenía en la casa y prometiendo mantenerse en contacto con su mentora partió en dirección al cementerio, lugar donde se encontraría con Aelius.

Llegó al lugar de encuentro cerca de media hora antes de que el sol comenzará a ocultarse. Nerviosa y observando de un lado a otro en espera de la llegada de Aelius se sentó sobre una tumba.
Estará aquí pronto, nada malo le paso – comenzó a hablar consigo misma – Llegara y entonces nos iremos de aquí…– sus palabras buscaban tranquilizarla ya que aunque desde que escapo evito pensar en ello, Autumn sabía que existía la posibilidad de que el cazador no llegará ni ese día, ni nunca.




Pero el soñar con algo improbable tiene un nombre.
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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Miér Mayo 03, 2017 9:44 pm

Dejó los caballos, pastando, en un bosquecillo cercano al cementerio, éstos se encontraban preparados para la larga jornada que les esperaría. Aunque aún se encontraba abierto el cementerio, decidió ingresar al mismo, por uno de los muros laterales. No quería que  el sepulturero le viera llegar, bastante inusual habría sido, que una joven tan hermosa y delicada, entrara a ese lugar, sola, cargada con algún bolso o atado de ropas, dirigiéndose al interior del campo santo. No pudo dejar de preocuparse por eso, pues, aunque no creyera en fantasmas, sabía que existía la posibilidad de que ladrones o mal vivientes, tomaran el lugar como refugio, haciendo que la joven corriera peligro. Con eso en mente, intentó apresurar su andar, pero sin llamar la atención de posibles espías que lo estuvieran siguiendo.

Saltó el muro, cayendo de pie, en el empedrado de una de las callejuelas mas apartadas, allí, las tumbas eran imponentes edificios, adornados por bellas esculturas de mármol, figuras que mostraban a los que en vida habían logrado ser personas destacadas, pero que tras la muerte, en nada se diferenciaban de aquellos pobres campesinos que morían de frío o hambre. Aelius, caminaba por entre esa tumbas,  y pensó, que él no temía a la muerte, no le daba miedo morir, mas deseaba tener tiempo de vivir lo suficiente, como para amar en cuerpo y alma. Una sonrisa asomó a sus labios, al pensar en Autumn, pues ella, era la concreción de ese deseo, la mujer que esperaba amar, hasta el último latido de su corazón.  

Pensar en la joven, en sus enormes ojos color avellana, en la dulce mirada, le hizo apurar el paso, no quería estar mas tiempo separado de ella, solo el estrictamente necesario y aun así, le pareció una eternidad, poder recorrer el camino hasta donde ella se encontraba.  En su mente, solo existía la urgencia de abrazarla, y así comprobar que estaba segura, y fuera de peligro. Necesitaba cobijarla entre sus brazos, para prometerle que él, la cuidaría con su vida, y que nada malo le podría  pasar. Aquella promesa estaba seguro de poderla mantener, ya que sería capaz de  entregar su vida, con tal de salvar la de Autumn.

Pensando en todo aquello se encontraba, cuando la divisó, sentada sobre una antigua tumba, - se ve tan hermosa - caviló, mientras sonreía y se acercaba, a paso vivo, - Mi amada Autumn, aquí estoy, ya no temas - dijo estando ya a pocos metros de distancias, dando grandes zancadas,para llegar a su lado,  tomando a la joven, de la cintura, para levantarla en vilo, apretándola luego contra su pecho. De pronto, tuvo miedo de que todo aquello fuera un sueño, de que su amada pudiera desaparecer, - Oh, Dios, pensé que no te encontraría - suspiró, mientras la dejaba apoyar los pies en el suelo, besándola en la frente. Recién allí fue consciente que la había tratado con rudeza y poca caballerosidad. Su mirada buscó la ajena, - lo siento, soy un bruto, solo... solo, pensé en que me sentía feliz de verte de nuevo... - le tomo las manos y se las besó.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Lun Mayo 15, 2017 9:15 pm

Nerviosa y expectante, Autumn se sentó en una tumba cercana. Debía tranquilizarse y esperar pacientemente a que su salvador arribara pero el temor de que él nunca llegara se encontraba latente en su mente, apareciendo repentinamente cuando la calma comenzaba a inundar su ser. Un suspiro salió de los labios de la bruja. Si su salvador no llegaba, no tendría más opción que volver al lado de su mentora. Sabía que si él no aparecía, en parte ella tendría la culpa, después de todo, fue demasiad cobarde como para permanecer al lado del cazador mientras que se enfrentaba a los hombres que primero la siguieran a ella.

Los ojos de la bruja iban de un lado a otro, miraba por entre las tumbas. La gente que visitaba ese día a sus muertos ya había abandonado el cementerio así que era la única que permanecía ahí o creyó ser la única, porque en el instante en que miro a su derecha, la figura de Aelius apareció. Una enorme sonrisa apareció en los labios de la joven hechicera, quien no tuvo oportunidad de levantarse pues antes de darse cuenta, el cazador ya llegaba hasta donde se encontraba para tomarla entre sus brazos y hacerla girar en el aire. Aquella peculiar muestra de afecto provoco un sonrojo en las mejillas de Autumn, que se alegró más, casi tanto como de darse cuenta de que se encontraba a salvo, de que su reunión fuera en la oscuridad de la noche, donde sus sonrojos no se volverían evidentes.
Yo también pensé que no te volvería a encontrar – sonrió, observando los ojos ajenos y sumergiéndose en la paz que sentía cada vez que los contemplaba – ¿No te paso nada? ¿Pudiste dejar a tus perseguidores debidamente? – con cierto temor los ojos de la hechicera recorrieron las cercanías. No deseaba encontrarse con invitados inesperados en ese momento. Las preocupaciones de Aelius la llevaron a mover la cabeza en negativa – No has sido para nada un bruto, eres ante mis ojos el hombre más caballeroso y atento que he conocido.

Ya se encontraban reunidos, la fase numero uno del plan del cazador estaba entonces completa, ahora solo faltaba que salieran de aquel cementerio y se pusieran en marcha, en dirección a una nueva vida.
Ahora… ¿A dónde iremos? – La bruja pregunto aquello no para presionar sino como simple curiosidad.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Sáb Jun 03, 2017 4:33 pm

Sonrió ante las palabras dela bruja, no podía esconder su felicidad. Si tan solo aquella jovencita se diera cuenta de lo enormemente feliz que hacía a ese pobre cazador, al que durante tanto tiempo habían tratado como una escoria de la sociedad en donde creció, tal vez se daría cuenta de que él la adoraría de por vida, que sería capaz de dar su vida y hasta su alma, por protegerla, porque era una de las únicas personas en el mundo, que lo habían aceptado sin reparos, una había sido su hermana Giulia y luego su media hermana Chiara, las únicas a quienes podía llamar familia. Ahora Autumn era parte de ese vinculo tan intimo, por eso, debía ponerla a salvo y el mejor lugar, sería junto a su hermana y su sobrino, allí, si todo salía según lo planeado, encontrarían un refugio en el cual vivir su amor, pensar en un futuro, en vivir una vida juntos y darle todo lo que ella se merecía.

Todas esas cavilaciones, las había pensado en unos segundos, quedándose embobado mirándola a los ojos, - Eres hermosa, te amo - le dijo, sin darse cuenta que no lo estaba pensando sino diciéndolo en voz alta. Su mano se elevó hasta casi tocar el filo de la mandíbula femenina, sus dedos acariciaron la suave piel, tan delicada como la superficie de un pétalo de rosa. No pudo contenerse, fue acercándose, hasta que sus ojos se cerraron al contacto de sus labios, disfrutó cada segundo que duró ese beso, como si fuera el último instante de su vida. Cuando se fue alejando de la cercanía de esos labios, abrió nuevamente sus ojos y su mirada encontró la ajena, - No, me dejes jamás, prométeme que siempre serás feliz, y si en algún momento dejas de serlo a mi lado, me lo dirás, he intentaré volver a hacerte feliz - le dijo, mientras sus dedos acariciaban las mejillas y el cuello de su amada, descansando sus manos en los hombros de Autumn, - entre nosotros, siempre debe existir la sinceridad - le intentó explicar, - así, éste amor que sentimos, será fuerte -, su mirada no dejaba de fijarse en las pupilas de la bruja, quería que supiera que él, estaría para ella toda la vida, pasara lo que pasara.

Luego, como si hubiera despertado de un encantamiento, llevó su atención al lugar en donde se encontraban, no era un sitio seguro y lo mejor sería comenzar la travesía lo antes posible, así que le explicó que primero buscarían los caballos y dejarían París, cruzando el bosque, en dirección al Este, para cruzar los apeninos y así poder llegar a Turin, - ese es nuestro destino, amor -  sonrió, tomando la mano de la bruja y apretándola suavemente, allí, conocerás a mi hermana Chiara y a mi sobrino Cedric - Solo esperaba que para su llegada, también estuviera su cuñado, el que por alguna razón estaba ausente desde hacía muchos meses, debía hablar con Chiara sobre aquella situación, pero mientras tanto, lo importante era partir.

Aelius sintió alivio, cuando observó ya montada a su amada, y comenzaron a recorrer el camino rumbo a Italia.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Miér Jun 14, 2017 11:07 pm

Se encontraba completamente perdida en la mirada del cazador, esa donde ella había terminado por encontrar el refugio que durante tantos años estuviera buscando. Autumn se ocultó mucho tiempo del mundo en general; su padre le enseño a temer del mundo humano casi tanto o más que del mundo sobrenatural, pese a que ella perteneciera a ese. Su progenitor nunca tuvo intención de hacer mal a su hija arraigando el temor en su corazón y mente, de hecho, lo único que aquel hombre deseo fue que si hija viviera una vida larga, una como la que su amada esposa nunca llegó a tener. Desafortunadamente su buena intención no hizo más que volver a Autumn una muchacha insegura e incapaz de defenderse a si misma. Claro que desde que su padre muriera, la hechicera había aprendido a seguir con vida, aunque como Lavern le decía, aún tenía un largo camino por recorrer. Autumn tenía mucho que agradecer a su mentora, a sus amigos de París y a la ciudad en general; sin embargo, ahora creía tener más que agradecer a Aelius, quien le ofrecía iniciar una vida nueva y diferente.

Notaba las mejillas calientes, más calientes de lo que las tuvo alguna vez y todo era debido a la manera tan sincera en que el cazador le declaraba su amor. Aelius no parecía avergonzarse como ella de expresar sus sentimientos en voz alta y eso de cierta manera la llenaba de alegría pues la hechicera estaba experimentando su primer amor y no tenía duda alguna de que era amor porque algo dentro de ella, ese instinto tan sabio que la mantuvo con vida desde la muerte de su padre, se lo decía.

Embelesada por sus sentimientos por el cazador, Autumn se dejó llevar y lo besó. Besar a Aelius de esa manera provoco que una especie de corriente desconocida corriera por su cuerpo, nublando ligeramente sus pensamientos y dejando en claro simplemente una idea. A partir de ese momento, estaría con Aelius por lo que le quedara de vida. Separados, mirándose uno al otro directamente a los ojos, la hechicera no pudo contener una sonrisa al escucharle una vez más.
No voy a dejarte jamás y dudo seriamente que alguna vez deje de ser feliz a tu lado – su voz podía sonar suave, delicada pero la certeza en sus palabras le resultaba absoluta a la joven bruja.

El destino de su viaje pronto le fue dado a conocer y al escucharlo el brillo de la curiosidad apareció en sus ojos, con más intensidad que antes.
Nunca he salido de París – confesó – pero me hace feliz saber que la primera vez que viaje será a tu lado y que tendré la posibilidad de conocer a tu hermana y sobrino – decía mientras que se acomodaban ambos en el caballo – ¿Puedes contarme más de tu familia? Me encantaría escuchar de ellos ya que yo no tengo a más nadie en este mundo – le miro de reojo – Solo a ti.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Lun Jul 03, 2017 6:45 pm

Un sentimiento de plenitud le embargó, cuando la joven Autumn le confesó que creía que jamás en la vida podría dejar de ser feliz en a su lado, - Dios, déjame que la pueda hacer feliz toda la vida - caviló, mientras la ayudaba a acomodarse mejor en la grupa del caballo. Aunque tenían dos caballos, decidieron ir en uno y dejar el otro como refuerzo. Aunque por un momento al cazador le pareció que su dulce niña, podría sentirse incomoda al tener que estar tan cerca de él, acomodando su espalda en el pecho masculino, pronto se dio cuenta que lo había tomado como lo más natural del mundo, como si desde siempre hubieran estado juntos, como se fueran una pareja de años de casados, que s conocen bien y respetan, apoyan y reconfortan. Sonrió al pensar en ello, en especial cuando ella afirmó que la única familia que poseía en el mundo era él, puesto que en cierta forma, ella, también era su única familia, sus hermanas, poseían cada uno su esposo, o sus hijos, en cambio él, no tenía a nadie, bueno, ahora si y eso lo hacía inmensamente feliz.

El caballo se movió libremente, con calma por el camino que daba a la salida de París, dirigiéndose al éste, - Pues, no te preocupes, el viaje no será cansado, aunque si un tanto largo, pero iremos deteniéndonos en los pueblos y posadas que encontremos, allí podrá descansar - dijo, mientras con una mano mantenía las riendas del caballo y con la otra, acomodaba un mechón de cabello de la joven, que el viento de la tarde jugaba con él. Se acercó lentamente y besó la coronilla de la joven, le parecía tan dulce, pura, como un ángel que había llegado a su vida, para calmar tanto dolor, que no pudo contenerse.

carraspeó al darse cuenta que podía molestar a su amada y que se había quedado callado por un momento. - A ver, mi hermana es condesa, recibió el titulo como herencia al morir su padre... que no es el mismo que mi padre - quiso dejar eso en claro, pues,no quería mentirle - al mio... no lo conocí... jamás supe quien era - dijo algo incomodo, ya que le estaba revelando que era un bastardo, aunque esperaba que Autumn no se escandalizara con ello. Continuó su relato,- Chiara, se casó hace unos años, con Eghon, el hombre que la salvó de una muerte segura, desde el momento en que se conocieron, no pudieron dejar de pensar el uno en el otro y se buscaron mutuamente, hasta que se volvieron a encontrar en París, desde entonces jamás se separaron... creo - dijo, enarcando una ceja, algo desconcertado porque en verdad hacía como tres años que no los había vuelto a ver, ni tenia noticias de su cuñado, pero como era inquisidor, supuso que estaría en Roma, realizando algún trabajo concerniente  a la inquisición - maldita organización - pensó, cuidándose de informarle a la joven que aquel que fuera esposo de su hermana era un inquisidor, como los que supuestamente la habían estado persiguiendo.

Tras dejar pasar a un grupo de ovejas que eran arreadas por su pastor y unos cuantos perros, continuaron su viaje y Aelius, prosiguió con su relato, - fue así que se cazaron en París y se fueron a vivir a Escocia, aunque ahora están en Turín, una ciudad muy importante de Italia y en donde mi hermana debe vivir por ser Condesa de Italia - hizo silencio al sentir una ráfaga de viento bastante fría y percatarse que la joven temblaba de frío. Frunció el ceño, había sido un desconsiderado, al no pensar en que de noche, aquel camino se volvía frío, para una mujer tan delicada como su amada.

Apresuró el paso del caballo, para llegar a una posada, allí, cenarían y pediría unas habitaciones, para que la joven pudiera descansar y temprano en la mañana seguir el viaje. Pero mientras se acercaban a la posada, continuó con su pequeño relato, - Cedric, mi sobrino, es el primogénito del matrimonio Grant - Moncalieri y el futuro Conde de Turín - sonrió, pensando que al casarse y si conseguía recuperar el titulo que fuera de su hermano, Autumn sería Baronesa de Italia y un hijo de los dos podía ser el futuro barón. Movió su cabeza, sonriendo, cerrando sus ojos por un segundo, mientras seguía imaginándola ataviada con un hermoso traje, esperándolo en el balcón de una villa italiana.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Lun Jul 17, 2017 11:05 pm

La vida de la hechicera fue bastante complicada. Había perdido todo a una edad demasiado temprana y sobrevivir le resulto difícil durante varios meses, sin embargo, fue capaz de conocer a personas bondadosas que le mostraron que la vida era algo más que sufrimiento y entre esas personas, estaba Aelius, quien la llevaba a pensar en una historia de amor como la de sus padres, que aunque fue breve, resulto ser eterna. Cuando su padre aun vivía, contaba muchas historias a Autumn sobre su madre, lo hermosa que era y por sobre todo, lo mucho que él la amaba aún, tanto, como para rechazar a muchas mujeres que trataron de conquistarlo pues para él, no había otra mujer en el mundo como la madre de Autumn. Los ojos de la joven bruja fueron a buscar el rostro de Aelius y al encontrarlo, sonrió, porque para ella, tampoco habría hombre en el mundo como él.

El corazón le latía desbocado en el pecho y eso era algo sumamente natural. La hechicera se estaba lanzando, después de todo, a una nueva aventura al lado de un hombre bondadoso y protector que le prometía su amor por completo. Aunque Autumn se encontraba nerviosa por el nuevo viaje y lo que les aguardaba, su curiosidad no pudo ser contenida y antes de salir de París, pidió a Aelius que le hablase de su familia, del lugar que pronto conocería y todo lo que a él, le pareciera importante que ella supiera.
No me preocupa el viaje – aseguró, mirando el camino que seguían – Soy más resistente de lo que aparento, es solo que mi cobardía muchas veces no deja que eso se note – mencionó antes de encogerse ligeramente de hombros, pues seguramente Aelius era perfectamente capaz de recordar lo desesperada y temerosa que estuvo la noche de su encuentro, esa que ella creyó, sería el final de su vida pero que resulto ser, verdaderamente el inicio de la misma.

Sonrió al sentir el beso de Aelius y giro el rostro para sonreírle y tratar de mirarlo mientras que comenzaba con la historia de su familia. Con atención, Autumn escuchó las primeras palabras que salieron de los labios del cazador, esas que le resultaron cargadas de dolor.
No importa que no lo conocieras, porque igual yo tengo que agradecerle que ayudo a que llegaras a este mundo – respondió, acariciando la mejilla del cazador en un intento de tranquilizarlo e invitarlo a que continuase con su relato familiar.

Avanzaban de manera lenta pero segura y la historia de amor de Chiara, la hermana de Aelius tuvo a Autumn tan entretenida que ni siquiera sintió la necesidad de expresar que el frío comenzaba a calarle, de hecho, lo que tuvo necesidad fue de preguntar más por la familia del cazador.
Creo que Chiara y tu cuñado sintieron lo mismo que yo por ti – mencionó un tanto avergonzada antes de tomar aire y proseguir – y tu hermana es alguien importante, ¿No se molestará de tener a alguien fuera de la realeza en su hogar? – preguntó antes de mirarse las ropas que eran de las más humildes que podían existir – después de todo, soy una persona pobre – Por lo que escuchaba en las calles y veía, las personas con títulos de nobleza solían ser engreídos, incapaces de mirar a los menos afortunados y aunque no deseaba pensar así de la hermana de Aelius, no podía evitarlo.

No llevaban mucho tiempo de camino pero el frío de la noche comenzaba verdaderamente a calarle en los huesos a la bruja, quien agradeció internamente cuando su amado cazador detuvo el caballo frente a una posada.
¿Nos quedaremos aquí? – preguntó con ilusión, no solo porque necesitara descanso y cobijo, sino porque aquella sería la primera noche que podría pasar al lado de Aelius sin preocupación o peligro alguno.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Jue Ago 03, 2017 6:24 pm

No podía dejar de sonreír, era tanta la felicidad que sentía por primera vez en su vida, que la sonrisa se había fijado en su rostro y su mirada, como si fuese un tonto que no podía ocultar sus sentimientos. Escuchó la pregunta de la joven bruja, quien temía que Chiara llegara a oponerse en su relación. Con suavidad negó con su cabeza, - No, Chiara, es una mujer a la que las clases sociales, no le son importantes, ella ama a casi todas las personas, aún a sus enemigos, puesto que cree que en el fondo, un ser vivo, tiene su parte de bondad y se esfuerza en encontrarla - dijo, mientras llevaba su vista, desde los hermosos ojos de Autumn al camino que los conduciría hasta un lugar seguro.

En verdad él  también pensaba que el amor surgido de forma tan arrebatadora, como la que ellos experimentaban, era similar al que se profesaran Chiara y Eghon. Si debía ser sincero, hasta que no lo conoció en persona, él también desconfiaba de Eghon, era lógico entonces, que la bruja hiciera lo mismo con su media hermana, - ya veras que te amará, ¿como no hacerlo, si eres un ángel? eres mi dulce ángel - susurró en el oído de la joven, para luego depositar un furtivo beso en la punta de la nariz, cuando ella se giró para contemplarlo. Divertido al ver como la joven se ruborizaba, sonrió y volvió a decir un casi imperceptible, - te amo - tan suave era su voz, que si no leía sus labios, no podría darse cuenta que le había dicho.

Cuando el rocío comenzó a caer, Aelius supo que debía encontrar un refugio para que pasaran la noche. Por el camino, pudo distinguir unas luces a lo lejos y darse cuenta que se encontraban muy cerca de una posada, - allí, podremos comer algo, refugiarnos del frío y descansar, para seguir a penas los rayos del sol vuelvan a surgir en el horizonte -  caviló, mientras sentía como Autumn temblaba por el frío que comenzaba a calar los huesos. Apresuró el paso y en pocos minutos se encontraban en la puerta de la posada. Juntos traspasaron la entrada y él se apresuró a dirigirse a donde esperaba tras de un mostrador, el encargado del lugar. Pidió dos habitaciones, pero por desgracia, solo había disponibles una y como era de esperar, la tomó para que la bruja pudiera dormir tranquila, así el viaje no le costaría tanto. Aelius, al estar acostumbrado a dormir a la intemperie, podía conformarse con unas mantas en el piso del pasillo, sí, ademas de estar cerca de ella, podría mantener a raya a los borrachos que se negaban a partir a sus respectivos hogares.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Jue Ago 17, 2017 11:15 pm

Chiara. Escuchar a Aelius hablar de ella calmaba a Autumn, pues el cazador no solo daba a entender que era una mujer hermosa físicamente sino que su corazón también era hermoso. Según Aelius, su hermana no juzgaba a las personas por lo humilde o poderosa que resultara ser su cuna, detalle que alegró el alma de la hechicera que no tenía nada que ofrecer más que su amor. Alejando entonces la mirada de la del cazador, la hechicera respondió.
Me tranquiliza saber que ella no me juzgará – admitió un tanto apenada – Porque tú sabes que no tengo nada para darte, más que mi amor y compañía – sonrió mientras miraba el camino – y de verdad espero que eso sea suficiente – porque no sería rica, tampoco poderosa; pero lo poco que tuviera y lo valiente que pudiera ser, sería todo por y para Aelius.

No soy un ángel – respondió ruborizada por aquel apodo y por el beso que Aelius le daba. La hechicera era aún demasiado joven, ingenua; siendo la ingenuidad lo que siempre la llevaba a situaciones peligrosas pero ahora, no tenía que temer, pues el cazador que la miraba divertido le garantizaba que siempre estaría bien y que él se aseguraría de ello.

Una amplia sonrisa apareció en los labios de la bruja al leer aquel “te amo” inaudible de los labios del cazador.
Y yo a ti – tras decir aquello, volvió la mirada al camino y se mantuvo en silencio, preguntándose hasta donde es que deberían andar para encontrar resguardo. La hechicera no quería decir nada por el simple hecho de que disfrutaba en gran medida estar tan cerca de Aelius, pero aunque de sus labios no saliera palabra alguna, el cazador notó los temblores de su cuerpo y es que tanto temblaba el cuerpo de Autumn por el frío, que se vieron obligados a detenerse en la primer posada que se toparon.

Dentro de la posada la temperatura era más cálida y Autumn disfrutaba de ella, mientras que aguardaba por Aelius. Los ojos de la bruja recorrían todo el recibidor de la humilde posada y no fue sino hasta que vio al cazador avanzar hacía ella que se centro nuevamente en él.
Una llave… – susurró una vez que vio en la mano del cazador la llave de la habitación que les correspondía. Tras aquel susurro, tragó saliva y sonrió ligeramente. Nunca antes había compartido la habitación con un hombre y la verdad es que no esperaba compartir habitación con Aelius tan pronto, aún así, se encontraba dispuesta a hacerlo si es que no existía más opción; eso aunque se muriera de la vergüenza y el nerviosismo.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Dom Oct 08, 2017 8:19 pm

-¿Una sola llave? - susurró, muy cerca del oído de su amada, - Si, una sola, pero he prometido ser un caballero y lo cumpliré - dijo, tomando la barbilla de la joven. Acariciando su ruborizada mejilla, tan cálida como el suave sol de invierno, que le hizo sonreír con ternura, ante la ingenuidad de la joven, ante su vergüenza. - Cielo de mi vida, solo iré a tí, el día en que Dios nos una en matrimonio -  pensó mirando aquellos orbes que habían conquistado su alma.

Su mano descendió por el cuello, el hombro femenino, deteniéndose en la delicada muñeca, y aferrando la suave y delgada mano, - Solo debes pensar en descansar y recuperar fuerzas, puesto que mañana, apenas el cielo comience a clarear, deberemos seguir camino - le recalcó. Giró su cuerpo encaminándose a una mesa apartada de  los demás comensales. Asia allí, se dirigió presurosa, la ayudante del mesero, una joven de formas voluptuosas y andar felino. Que se detuvo a escasos centímetros del cuerpo de Aelius, para luego mirarlo con descaro, como si estuviera sopesando si, éste sería un buen amante, ignorando de forma premeditada a la joven que lo  acompañaba. La rubia no dejaba de sonreír al cazador, mientras preguntaba que deseaba comer, insinuando por sus movimientos corporales, que ella podía estar, para él, en el menu del dia.

Aunque Aelius, era un hombre que en otros tiempos podría haber sido mujeriego, desde el instante en que su vida se cruzara con la de Autumn, ninguna mujer le interesaba. Claro que  estaba acostumbrado a vivir situaciones de ese tipo. Pero lo que no podía dejar pasar, era la forma grosera como ignoraban a su amada. por eso, tensó la mandíbula, mientras su mirada se volvía fría como la de un asesino, y su voz sonaba mucho mas profunda y áspera que de costumbre, - Dile a tu padre que espero sea él quien nos atienda - dijo mordiendo cada palabra, clavando su mirada en los orbes ajenos, - y haz el favor de traer cubiertos para dos... o no ves que me encuentro acompañado - Johanne, como se llamaba la joven, palideció, bajando la mirada, al tiempo que se inclinaba intentando disculparse varias veces - lo... lo siento - dijo, intentando disculparse del conocido de su padre, a quien siempre había visto como un bello hombre y que al descubrir que había llegado a la posada acompañado, se había decidido a mostrarle que ella era una mujer más apetecible que la jovencita que lo acompañaba.

La hija del tabernero, dio media vuelta y corrió sollozando al interior de la cocina, - Ya comenzamos con el escándalo - le recriminó su padre, quien se acercaba con el servicio, apresurandose a limpiar la mesa y pedir disculpas por lo que su hija pudiera haber hecho. El cazador no dijo palabra, solo se limitó a pedir un plato de carne y verduras, para luego preguntar a la bruja que deseaba comer. No pudo llevar su mirada  a la de ella, porque se sentía muy ofuscado, ¿que podía pensar de él su amada? ¿y si creía que la hija del tabernero era una antigua amante? solo pensar en eso le hizo fruncir el entrecejo, y clavar la mirada en el vaso de vino.

Cuando estuvieron de nuevo solos, aún no se animaba a levantar su mirada para buscar la de Autumn. Tras unos segundos en completo silencio, tragó saliva y recién habló,  - jamás me he sentido tan avergonzado - dijo con la voz ronca de ira - os juro que no tengo de qué arrepentirme o avergonzarme, pero no puedo comprender que ha llevado a comportarse así a esa criatura - concluyó, intentando que la bruja, comprendiera, que él jamás podría ver a otra mujer, pues su vida le pertenecía.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Lun Oct 16, 2017 10:15 pm

Autumn agradeció que sus ojos hubieran estado completamente fijos en la llave, pues si bien le agradaba y disfrutaba de la cercanía de Aelius, la verdad es que se ponía nerviosa cada vez que el se acercaba tanto a ella y su nerviosismo aumentaba al saber que lo hacía en un lugar donde más gente podía verlos.
Gracias… – susurró antes de sentir como los dedos del cazador recorrían su barbilla para después sujetarle suavemente y hacerla que lo mirase. El rubor en sus mejillas aumentó. El cazador era tan apuesto y la miraba con tanto amor, que la hechicera creía que se derretiría en cualquier momento entre los dedos masculinos. La mano de Aelius comenzó a descender por su cuello, pasando a su hombro y terminando en su mano. Una sonrisa apareció en los labios de la bruja, que se aferró a la mano del Arezzo – Descansaré apropiadamente, así podremos avanzar mucho más en el camino – ladeo el rostro – De verdad que ansió mucho conocer a tu familia y conocer más cosas de ti – otras mujeres pensarían que Autumn era una ingenua, una muchacha que decidía amar sin conocer realmente las intenciones de la persona, pero ella sabía porque se lo decía su interior, que el cazador era el hombre de su vida, que habían nacido para encontrarse uno al otro y amarse por el resto de sus vidas. La sola idea de pasar su vida al lado de Aelius la hizo sonreír e ignorar por completo a la rubia que pasaba a un lado de ellos y que descarada, miraba al cazador.

Dejándose guiar por el cazador, la bruja lo siguió hasta una mesa alejada del resto de los comensales, sitió donde ambos tomaron asiento y aguardaron porque la rubia de antes, llegara hasta ellos. La manera en que la mesera se acercó a Aelius fue algo que la hechicera no pudo evitar notar, provocando eso que la sonrisa que antes lucieran sus labios, se desvaneciera. La rubia, se enfocaba tanto en atender al cazador y se acercaba a él de una manera tan provocativa, que sin ser realmente consciente de ello, Autumn comenzó a susurrar el hechizo de las mariposas que su madre le enseñara, solo que en lugar de hacer que aparecieran mariposas, en las ventanas de la posada comenzaron a estrellarse murciélagos, prueba de que la hechicera se encontraba enojada y celosa.

No fue sino hasta que Aelius le puso un alto a la joven que los labios de la hechicera dejaron de moverse y un último murciélago golpeo la ventana más cercana a ella, llevándola a darse cuenta de lo que había hecho. Apenada por su manera de actuar, Autumn se mantuvo en silencio y solo hablo para ordenar lo mismo que Aelius pero en menos cantidad.

Cuando el cazador comenzó a hablar, la hechicera creyó que la vergüenza que él experimentaba se debía a la manera en que ella reacciono ante las insinuaciones de la mujer, pero no, Aelius se disculpaba por el mal momento que suponía le había hecho pasar y le garantizaba aunque no directamente que para él, ella era la única.
Pensé que ibas a reprenderme por lo que hice – aseguro antes de que una risita se le escapara –  y no tienes que disculparte conmigo, sé perfectamente que no has hecho nada malo, que ha sido ella quien se ha comportado de una manera inusual – hizo una pausa – pero sabes, me ha hecho sentirme molesta – desvió su mirada a la ventana – y eso me hizo actuar sin pensar. Lamento haber invocado murciélagos… – susurró lo último, sin despegar la mirada de la ventana y de los pequeños animalejos que volaban esta vez más tranquilos cerca de la posada.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Lun Nov 13, 2017 10:21 pm

Mientras habìa estado hablando con la joven de la posada, Aelius, pudo darse cuenta que algo inusual pasaba al rededor de ellos. Un murcielago, podìa actuar de manera alocada y dar con su cuerpo contra el cristal de la ventana, tal vez, dos o tres,  ¿pero casi una veintena de ellos? no, eso no era normal, ni en Italia, ni en Paris. Aquel suceso solo podía estar manifestándose por la presencia de una bruja, y no cualquier bruja, sino la que él custodiaba, pues aunque en ningún momento ella le hubiera confirmado o o desmentido, sus sospechas, él estaba seguro que la joven poseía grandes poderes, tal vez no los había desarrollado, o no los mostraría frente a él, pero el italiano, podía jurar que su amada, llegaría a ser una gran hechicera, ademas de una gran mujer.

Cuando quedaron solos, y él se disculpó, Autumn había aceptado su responsabilidad con respecto a lo que sucedía con los pequeños animales. El cazdor sonrió levemente, y su mirada cargada de ternura y amor, se fijó en la ajena, - no deberías haber sentido celos, porque jamás podría fijarme en  una mujer, teniendo ante mi, una dama tan hermosa y... ¿peligrosa?- dijo de manera divertida . Su mano, recorrió la distancia que la separaba de la delicada mano de la muchacha, - Pero, quiero que comprendas, que algo así, puede ser sospechoso, aquí, e ésta posada, saben pernoctar cazadores e inquisidores, un hecho tan poco común como el que acaba de suceder, puede levantar sospechas... ¿entiendes que te pones en peligro? - apretó un poco la mano de la joven, sonriendo de forma natural, como si fueran una pareja normal, que se encuentra de viaje. Con un movimiento rápido, entrelazó sus dedos con los de la joven, para luego acercarse, a ella, por sobre la mesa, como si estuviera por decirle una confidencia, o una frase zalamera, - no gires tu mirada a la mesa que tenemos al lado, pero allí, se encuentran cenando dos inquisidores -, se volvió a acomodar en su silla, volvió a sonreír y disimuló un movimiento que intentaba poner sobre aviso a la joven, que debía ser cautelosa con sus palabras.  

Desenlazó su mano de la ajena y acarició el dorso de aquella delicada mano, - pronto estaremos en camino, por eso mejor, come y luego descansa -, Aelius, se mantuvo alerta a los movimientos de los inquisidores, puesto que su pero enemigo, había sido una inquisidora, que se había obsesionado con su familia, y aunque hacía varios meses que no sabía nada de ella, estaba casi seguro que los secuaces que lo atacaron en el bosque, habían sido mandados por ella. ¿podían ser esos inquisidores, sentados en la mesa mas próxima a ellos, unos secuaces de Emelia? no lo podía saber, pero no dejaría a la joven durmiendo sola en aquella habitación, debería pedirle que le permitiera estar allí, protegiendo su descanso, velando su sueño, ¿sería aceptado por la joven? no lo sabía, pero tras la cena, y al acompañarla hasta donde se encontraba la habitación, él le explicó la situación y la necesidad de estar cerca el uno del otro. Su mirada, intensa, cargada de preocupación, se clavó en los bellos orbes de la hechicera, esperando la respuesta a su pregunta, ¿podría velar el sueño y la seguridad física de la joven? o ella preferiría que él pasara la noche en el umbral de la habitación?



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Jue Nov 16, 2017 5:58 pm

Se había dejado llevar por sus infantiles celos, esos que la empujaron a hacer algo que desconcertó no solamente a Aelius y la mesera que le coqueteaba, sino también al resto de los comensales y huéspedes de aquel lugar. La rabia que experimentaba Autumn, lentamente fue extinguida por las palabras sinceras del cazador con respecto a ella y al desconcierto que experimentaba ante la reacción de la joven mesera. Fueron aquellas palabras, aunadas a la mirada cálida y amorosa de Aelius lo que hizo que la hechicera se calmara por completo y que en lugar de la ira, apareciera la vergüenza. ¿Qué era lo que había hecho?, ¿Sospecharía Aelius que era culpa de ella?, ¿Qué le diría cuando lo descubriera?. Autumn sospechaba que él no la reprendería severamente sino que por el contrario, diría algo que tranquilizaría su alma, así que sin poder evitarlo, la bruja confeso al cazador las emociones que la embargaran y que la llevarán a actuar de una manera tan peligrosa.

Lo siento, no pude evitarlo actué antes de darme cuenta de lo que estaba haciendo – frunció el ceño al recordar la manera en que la muchacha se acercaba e insinuaba a Aelius – y es que ella estaba demasiado cerca de ti, quería llevarte lejos de mi y simplemente no podía permitírselo – comentó aquello, a pesar de que el cazador ya le aseguraba que no existía motivo para que temiera, pues para él, ella era única y especial. Una sonrisa apareció en sus labios y su cabeza se movió enérgicamente de un lado a otro – Nada de peligrosa, apenas y puedo hacer un par de cosas – Ella no era la más habilidosa de las hechiceras de París, sino todo lo contrario. Autumn era demasiado distraída, le costaba recordar las palabras exactas para los hechizos y apenas estaba comprendiendo del todo sus habilidades, esas que Lavern le dijera que eran demasiado especiales y que por lo mismo, tenía que cuidarse – Lo sé, de verdad que si – al escuchar a Aelius pensó en su mentora una vez más, en la manera que la miró cuando supo que no podía retenerla en París y en su voz cargada de sufrimiento pero buenos deseos – Créeme que lo último que quiero es… – las palabras se atascaron en sus labios y un escalofrío recorrió su espina. No deseaba volver a caer en manos de los inquisidores, no quería que volvieran a experimentar con su cuerpo, no quería alejarse de Aelius.

El cariño con que Aelius hizo que sus dedos se entrelazaran la llevó a sonreír. No tenía de que preocuparse mientras permaneciera al lado de aquel hombre y no se expusiera de más, justo como lo había hecho.
¿Tengo algo en la cara? – preguntó al ver como el cazador se acercaba a ella y nerviosa, cerro los ojos sin saber que esperar. Para su sorpresa, aquel gesto llevaba la intención de ponerla sobre aviso respecto a la presencia de inquisidores. ¿Se habrían percatado de su presencia? Lo dudaba. Aelius se mostraba muy tranquilo y por eso fue que ella le sonrió – No volveré a hacerlo – prometió sin apartar su mirada curiosa de los ojos del cazador – Y solo será una noche – con aquella frase, buscó darse valor ante la cercanía del peligro.

En silencio, ambos comieron los alimentos que fueron llevados hasta su mesa por el dueño de la posada. La hechicera comió con enorme placer todo lo que estaba en su plato y una vez que ambos terminaron sus alimentos, subieron a la habitación. Al llegar a la puerta, Autumn se sorprendió de la petición de Aelius, después de todo, había sido el mismo cazador quien dijera que lo mejor era que no compartieran habitación; sin embargo, una vez que él explico el motivo que le llevaba a cambiar de opinión, dejo la decisión en manos de la bruja.

Los ojos de ambos se mantenían fijos en los ajenos y una sonrisa apareció en los labios de la hechicera.
Desde un inicio que no veía inconveniente en que pasáramos la noche en la misma habitación, así que… – Autumn se encogió de hombros, tomó la llave y abrió la puerta para entrar en una sencilla pero agradable habitación. Con curiosidad y algo de nerviosismo, la bruja avanzó por la habitación, esperando por escuchar como es que Aelius ingresaba y la puerta se cerraba.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Jue Dic 07, 2017 10:07 pm

Sus labios entreabiertos, ante la sorpresa que le causaba todo aquello que la joven bruja hiciera, provocaron que en ellos una sonrisa floreciera, sonrisa que se expandió a sus ojos. Bajó la mirada y cerró sus ojos por un segundo, mientras movía su cabeza levemente de un lado a otro, no podía negar, aquella mujer le había robado el corazón, - Cazador... has sido cazado - pensó, al momento de seguir en silencio a su amada.

Apenas cruzar el umbral de la habitación. se detuvo, estiró su mano y sujetó el brazo de la joven, mientras la giraba, mirándola a los ojos y atrayéndola hacia él. La cercanía del cuerpo de Autumn, su aroma, el brillo de aquellos enormes y bellos ojos, provocaron que se olvidara por un segundo de su determinación de ser precavido en todo momento.  Pestañeó varias veces, rompiendo el embrujo en el que había caído por el contacto visual, con aquellos dulces e ingenuos orbes. Sonrió con ternura, mientras llevaba un dedo a sus propios labios, en señal de silencio. Pidió por medio de señas que le permitiera revisar la habitación, pues bien podía estar agazapado, algún enemigo y caer sobre ellos, inesperadamente. Extrajo de la parte posterior de su ropaje, una daga, sosteniendo con su mano izquierda una pistola, gatillada, lista para disparar. Fue revisando cada rincón de la habitación, y cuando estuvo seguro de que no correrían peligro, volvió a acercarse a la bruja.

Se detuvo a pocos centímetros de ella, guardó nuevamente sus armas, acomodó su abrigo, y clavó su mirada en la ajena, - todo está tranquilo -, susurró, mientras con sus dedos acariciaba la rosada mejilla de la joven, para llevarlos luego a jugar con sus negros cabellos, los que atrajo, hasta su nariz e inspiró el aroma a flores que poseían, - eres tan hermosa, me has cautivado desde el instante en que te vi en mitad del bosque -, sin poderse detener, suspiró, llevando sus manos al cuello femenino, antes de besarle en los labios, quería ser dulce, suave, pero, no podía, le besó como un hombre, no como un joven inexperto. la amaba, la deseaba, quería que ella fuera su esposa, su mujer, la madre de sus hijos. Quería encontrar junto a ella, aquel refugio, aquel hogar, que la vida y la sociedad, le habían negado.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Miér Dic 20, 2017 6:49 pm

En aquella posada donde no solo descansarían ellos sino en la que también habría inquisidores, Autumn se sentía misteriosamente segura. Claro que ante la advertencia inicial de Aelius temió por su integridad y la del cazador, sin embargo, la manera tan calma en que él le advirtiera la hizo saber que los inquisidores no se dieron cuenta de que el extraño suceso de los murciélagos había sido causado por las habilidades mágicas de una hechicera, motivo que la llevó a tranquilizarse, cenar con naturalidad y abandonar el humilde restaurante de la posada como si nada hubiera sucedido.

Mientras avanzaban a la habitación donde ella descansaría, se preguntaba si verdaderamente estarían a salvo, si los inquisidores no comenzarían a averiguar respecto a los huéspedes y aunque deseo expresar su temor a Aelius, prefirió callarse, pues lo mejor sería no mencionar nada más hasta no estar en un lugar seguro; además, el cazador había prometido protegerla y ella prometió protegerlo a él así que si algo les amenazaba, confiaba la hechicera en que sabrían sobrellevarlo. Pero para garantizar aún más la seguridad de ella, Aelius le pidió permiso para pasar la noche en la misma habitación que ella, a lo que Autumn no le vio inconveniente alguno. Si bien la joven hechicera se dio cuenta del inicial recelo del cazador debido al respeto, para ella el que fueran a compartir una habitación, se había vuelto meramente cuestión de tiempo. Así que tomando aire y dándose valor, ingreso ella primero en la habitación, dejando la puerta abierta a la espera de que el cazador entrara.

Antes de que pudiera llegar muy lejos de la entrada, Aelius tiró de ella, provocando que los cuerpos de ambos quedasen muy cerca y sus miradas se encontrasen. La sonrisa del cazador recibió como respuesta una de Autumn, quien además se tomó la libertad de acariciarle la mejilla antes de asentir a su petición de silencio, tras la cual vino la petición para que permaneciera en su sitio mientras él revisaba la habitación y no fue sino hasta que él estuvo seguro de que no corrían peligro que volvió a acercarse hasta ella.

Definitivamente me siento mucho más tranquila sabiendo que te quedarás en esta habitación conmigo – sonrió antes de agachar ligeramente la mirada – sé que es poco probable que se dieran cuenta que lo de los murciélagos fue mi culpa, pero igual no puedo estar segura de que sea así y me da algo de inseguridad que puedan atacarnos – admitió antes de volver a mirar aquel par de ojos que le garantizaban que nada iba a sucederle mientras él estuviera a su lado. Entonces todos los temores se disiparon y no solo en aquella habitación sino en todo el universo mental de Autumn, fueron solo ellos dos. Las palabras de Aelius tenían la capacidad de eliminar su tormentoso pasado y prometerle un maravilloso futuro que ella estaba más que dispuesta a aceptar. Tras la dulce confesión del cazador, vino un beso diferente, uno intenso y pasional que despertó en la hechicera un lado más adulto nunca antes experimentado. Sus brazos se aferraron a la espalda del cazador, sus labios se entreabrieron para profundizar el beso y en lo profundo de su corazón espero que aquel momento nunca terminase.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Dom Ene 14, 2018 8:47 am

- Para, detente, reprime tus deses de hacerla tu mujer en éste lugar - fue la palabra de su conciencia, - ella se merece el respeto no solamente tuyo, sino de la sociedad que de no contener tus impulsos, la juzgará duramente - aquellas palabras de su interior, de su propio corazón, lo hicieron aflojar el amarre, terminar aquel beso que lo había dejado al borde de un precipicio, uno dulce y placentero, pero peligroso, si no era el momento adecuado.

Suspiró, al momento de separar sus labios de los ajenos, sus ojos se abrieron para contemplar el dulce y sonrojado rostro de la bruja, - ¿Como puede uno enamorarse de ésta manera y tan velozmente, como cuando se inicia el fuego en el bosque, tras un rayo que parte un árbol?- se preguntó, al instante de acariciar la cálida mejilla de Autumn. Sonrió, cuando su conciencia le respondió aquella pregunta,- Destino, ¿de que otra forma podrían tener sentido todos los acontecimientos previos y posteriores a la llegada de ésta hermosa ninfa? -.

Su mano siguió el filo del mentón femenino, acariciando la oreja, el cuello, y quedar inmóvil, con la mirada atrapada en la ajena. Cuando por fin el hechizo pareció quebrarse, volviéndolos a la realidad del momento, Aelius dejó salir el aire contenido en sus pulmones, mientras con suavidad, atraía a su pecho el cuerpo de la delicada mujer que tenía en frente, - No te preocupes, nadie tocará ni uno solo de tus cabellos, antes, deberán robarme el último aliento - le susurró, antes de alejarse de ella y tras darle la espalda, algo apresurado al sentir que nuevamente su instinto de hombre despertaba, y temiendo que ella pudiera escandalizarse, dio media vuelta, dirigiéndose al pasillo, - Ahora métete a la cama, cuando estés lista, entraré nuevamente y me acomodaré en el sillón - dijo, con la voz ronca de deseo contenido.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Miér Feb 14, 2018 10:54 pm

El beso llegó a su fin y de los labios de Autumn brotó un suspiro. Las mejillas de la bruja se encontraban sonrojadas y si bien ese hecho le hubiera avergonzado mucho más en otras circunstancias, ahora no. Por algún motivo, el beso de Aelius había despertado en ella algo más, no solamente el sueño juvenil e inocente de un primer amor sino un amor más pasional y adulto, uno que aunque no quería detener esa noche, tuvo que contener; así que tomando aire, levanto la vista para encontrarse con la del cazador y al hacerlo, una sonrisa afloro en los labios de la bruja.  El peligro, las preocupaciones del pasado y de todo lo que dejaba detrás se desvanecían hasta volverse nada cuando ella estaba cerca de Aelius.

Cuando el hechizo entre ambos llegó a su fin, Autumn pudo sentir como los brazos del cazador la acercaban a su cuerpo, también pudo sentir los latidos en el pecho masculino, fuertes y acelerados, detalle que le saco a la hechicera una sonrisa.
Sé bien que a tu lado estoy a salvo, por eso es que no temo a nada mientras estemos juntos – dicho eso, aspiro el aroma de Aelius, ese que la turbo hasta hacerla estremecer levemente, más antes de que algo más sucediera, sintió una vez más las manos masculinas, esta vez, alejándola  ligeramente.

La hechicera podía sentir perfectamente la tensión entre ambos, esa necesidad de cercanía que les exigía estar cerca, sin embargo, sabía que ese no era el momento y mucho menos el lugar; fue por la compresión que existía en la mente de la bruja que asintió a las palabras de Aelius, quien pronto le dio la espalda y salió de la habitación dejándola a solas.

Un nuevo suspiro salió de los labios de la hechicera, quien camino hasta la cama en la que pasaría ese día la noche y tras pasar la mano por encima de ropa de cama, se incorporo para comenzar a quitarse el humilde vestido que llevaba, regalo de Lavern. Unas cuantas lágrimas recorrieron las mejillas de Autumn al recordar una vez más a su maestra y protectora, a quien en silencio prometió que sería feliz.

No fue sino hasta que su vestido estuvo acomodado sobre un sillón, en su rostro ya no existieron restos de lágrimas y estuvo cubierta con la ropa de cama que se armó nuevamente de valor para llamar al cazador.
Ya puedes entrar – hablo en tono lo suficientemente alto como para que pudiera ser escuchado por el cazador y sin saber como proceder, permaneció mirando la puerta.




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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Lun Feb 26, 2018 10:11 pm

Aún su corazón latía con ferocidad. Apoyado tras la pesada puerta,  intentaba encontrar serenidad, -¿que sucede Aelius? eres un hombre que siempre ha mostrado frialdad en cualquier situación… pero ahora, te has convertido en un... ¿estúpido enamorado?- se reprendió en silencio, - vuelve a tus cabales, porque tu estupidez puede herir a esa hermosa joven - caviló. De los dos, el que debía mantener en todo momento la calma debía ser él, pues los enemigos podían llegar a ellos en cualquier instante.  No había querido asustar a la joven, pero cuando ella usó su poder sobre los murciélagos, dos hombres que se encontraban en una mesa un tanto apartada de ellos, la observaron, por sus ceños fruncidos, sus mandíbulas apretadas, pudo intuir que eran inquisidores y no humanos, algo le decía que podían ver en ella, esa aura especial, que según su tío le había enseñado, todo ser sobrenatural  posee.

Pensando en ello se encontraba, cuando la melodiosa voz de Autumn le invitó a entrar. Como si toda su reflexión de no comportarse como un tonto, hubiera sido un chiste, en el rostro del cazador se marcó una sonrisa que iluminaba su expresión, giró su cuerpo, puso su mano en el picaporte de la puerta, empujó para poder entrar. - Así que aquí se encuentra esa maldita bruja - dijo una voz tras Aelius, la mano del cazador apretó el picaporte, y jaló de él, cerrando nuevamente la puerta, con un estrepitoso ruido, mientras se giraba, ya con sus armas en las manos, listo para dar pelea, - Autumn, no te preocupes, nadie podrá herirte, mientras exista, mi único destino será protegerte - le prometió en silencio, en el instante en que se trenzaba en lucha desigual con los dos inquisidores. Un golpe de puño en mitad del pecho, una patada en las costillas, su puñal incrustándose en el pecho de uno de los inquisidores, fue golpeado, en su costado derecho, herido en su hombro por las garras del vampiro que parecía ser el que dirigía el grupo. Aquel monstruo, le tomó de su brazo y retorció con la intención de quebrarlo, más al unir sus miradas, no supo porqué, su enemigo levantó una ceja, - así que eres su hermano - fue lo único que dijo, antes de soltarlo, para después sonreír - dile a tu hermana… que no le debo nada… que las deudas del pasado están saldadas… pero… si te vuelvo a encontrar, no dudaré en asesinarte, a ti y a esa bruja - tras decir esas palabras, el inmortal se alejó de él y junto con su secuaz le dejaron tirado en el umbral de la habitación.

El dolor en el brazo  y la herida en su hombro, no le permitían levantarse, por lo que tuvo que arrastrarse hasta lograr incorporarse afirmado en la puerta. Con el peso de su cuerpo, logró abrirla, y con el impulso cayó al suelo, no quería preocuparla, pero las fuerzas que tuviera, se perdieron en la pelea. apoyó su cabeza en el piso y sus ojos nublados por el dolor, buscaron los de Autunm, - perdóname - fue lo que salió de sus labios, antes de cerrarlos, mientras una lágrima mostraba su frustración.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Miér Mar 21, 2018 11:19 pm

La puerta se entreabrió pero apenas un par de segundos, tras los cuales, se cerró. Desconcertada, Autumn permaneció sentada en la cama o al menos lo estuvo, pues pronto la curiosidad pero más que nada la preocupación por la falta de respuesta de Aelius la llevó a levantarse y a caminar con cautela en dirección a la puerta. La bruja sentía la fragilidad de cada paso que daba. Sus piernas, aunque respondían a las ordenes que les daba, temblaban cada vez más pero en esta ocasión no era temor porque su vida pudiera estar en peligro, sino miedo porque el cazador lo estuviera.

Escuchó los golpes en el exterior y de manera incontrolable las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas. El deseo de abrir la puerta y auxiliar a Aelius la embargo pero justo cuando su mano sujetaba el picaporte, recordó a su mentora. Lavern en una ocasión le dijo que uno solo debía meterse en una pelea cuando estaba seguro de que acabaría ganándola, de lo contrario acabaría muerta o peor aún, siendo un estorbo para alguien más. Recordar aquellas palabras la hizo alejar la mano del picaporte y dejándose caer de rodillas, cubrió su boca y lloró. Deseaba más que nada proteger a Aelius, hacerlo feliz y no causarle ningún problema, pero desde que se encontraran en los bosques nada de eso había ocurrido. La bruja debía dejar de ser débil, ya no por su seguridad, sino por la de aquel hombre que luchaba en el exterior de su habitación.

Hasta sus oídos llegaban los golpes, los quejidos y después, silencio. El corazón se le detuvo una fracción de segundo, más una voz en el exterior que hablaba de una deuda saldada la hizo agradecer a la hermana de Aelius pues al parecer, era gracias a ella que el cazador sobreviviría. Tras escuchar pasos alejarse y de nuevo el silencio, Autumn trató de levantarse, abrir la puerta y ver al hombre a quien pensaba entregar su vida entera, más antes de poder ser capaz ella de moverse, la puerta se abrió y el cuerpo del cazador cayó pesadamente cerca de ella.
¡Aelius! – clamó su nombre al tiempo que se acercaba más a él y los ojos de ambos se encontraban. Las disculpas emitidas por él recibieron como respuesta las lagrimas de la bruja, quien abrazó fuertemente el cuerpo del cazador durante un par de segundos – Perdóname tú a mi porque soy demasiado débil para protegerte – pidió a pesar de que él no la escuchaba más.

Algunos minutos pasaron antes de que la hechicera se levantara a cerrar la puerta para después, mover, no sin dificultad el cuerpo de Aelius a quien coloco en la cama; una vez hecho eso, se dirigió a tomar un par de toallas de la habitación y una palangana con agua, misma que uso para después de desnudarle el torso al cazador, curarlo. Le dolía verlo herido por su culpa, y era precisamente la culpa la que le hizo permanecer en vela, observando el rostro del cazador y esperando porque despertara.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Jue Mar 29, 2018 1:44 pm

Hasta muy entrada la madrugada, el cuerpo del cazador, luchó por recuperarse de una fiebre alta, que le llevó a delirar. Inconsciente, comenzó a moverse, temblar, retorcerse de dolor y angustia, no por que la herida en su hombro se hubiera puesto peor - que  en parte eso era cierto - sino, porque las pesadillas que lo atormentaban, le hacían temer por la vida de aquella jovencita que se convirtiera en su único destino en la vida. Los temores de su alma, se presentaron, como susurros de demonios en su sueño, - ¿y si mueres, quien cuidaría de ella? - dijo uno. - ¿Porque debía perecer?, - se dijo en mitad de aquella pesadilla - ¿porque mi familia pareciera estar destinad a la tragedia? - se quejó, - ¿acaso no merecemos ser felices, tener una larga vida?  - volvió a preguntarse. Entonces, la imagen de su hermano mayor, se presentó ante él, llegaba trayendo luz, iluminando aquella pesadilla, echando a los demonios que intentaban hacerle perder la vida y la esperanza. Cabalgaba en un imponente alazán, mas no iba solo, pues sentada en su regazo, aquella mujer llamada Maryeva, le acompañaba y juntos le sonreían, - No tengas miedo, tu destino no será como el nuestro, y aunque creas que fue trágico, logramos estar juntos, aunque fuera después de la vida - le habló Cosimo,  los dos se despidieron, no sin antes prometerle que el amor entre Autumn y él, no sería trágico como el de ellos, que al final, podrían vivir felices. Aquel sueño, que había comenzado como una pesadilla, terminó de una forma esperanzadora, trayendo paz a su dolorido cuerpo y a su aturdida alma.

Tras varias horas de sueño, y cuando ya el sol comenzaba a despuntar entre las montañas, Aelius abrió sus ojos, y lo primero que sus ojos buscaron, fue a la bruja, que dormía sentada en una silla y con su rostro y manos sobre la cama, muy cerca del  cazador. Aelius sonrió, con su mano acarició el cabello de la joven, - te ves tan hermosa... mi bello ángel -, susurró, antes de comenzar a incorporarse. Su hombro estaba vendado, por lo que se dio cuenta que la bruja le había cuidado y curado sus heridas, se sintió inmensamente agradecido, enamorado de aquella mujer que a pesar de la fragilidad que mostraba a todos,  era capaz de cuidar de un hombre como él, de restañar sus heridas, y no tan solo las físicas, sino aquellas que eran mas difíciles de sanar, las del alma, las que le habían impedido por años pensar en ser merecedor de la felicidad, en formar una familia, o simplemente en amar a una gran mujer, como aquella que dormía a su lado.

Hubiera querido dejarla dormir un poco mas, pero no podían quedarse en ese lugar, pronto, volverían los inquisidores, y aún no se encontraba lo suficientemente restablecido como para  luchar otra vez. Por lo que se incorporó lentamente, moviéndose sigiloso por el lecho, para no perturbar el sueño de Autumn. Se incorporó, buscó una camisa limpia, colocándosela con dificultad, luego su abrigo. Antes de dejar la habitación, alzó a la joven, la acomodó en el lecho y la tapo, besando sus labios, observando que no se despertara. Hubiera deseado quedarse allí con ella, recostados los dos en el lecho, pero, debía hacer arreglos y cambios de último momento, para así proseguir con la travesía, por lo que solo acomodó un cabello rebelde y la dejó dormida.

Una hora después, volvió a la habitación, había terminado de preparar las alforjas de viaje, por lo que ya solo restaba despertar a su amada. Llevó su mirada a donde la joven aún dormía, caminó hasta el lecho, acarició los cabellos y sonriendo, inclinado un poco sobre ella, le dijo al oído, - Amor mio, debemos partir,  te prometo que podrás dormir en el viaje, pero, es mejor que sigamos la travesía -, si aun así no se despertaba, la cargaría en brazos, hasta el coche diligencia que les llevaría a Turín, había decidido cambiar de estrategia, pues, mientras mas gente estuviera a su alrededor, los enemigos no intentarían atacarles, por lo que había bajado a la posada y comprado los boletos, tras vender los caballos, ademas había conseguido un abrigo, para la bruja, ya que la mañana se encontraba fría, el invierno había llegado en tan solo una noche.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Jue Abr 12, 2018 11:35 pm

La noche resultó ser una de las más largas que la bruja viviera hasta el momento, no solo porque temiera que los inquisidores regresaran a acabar el trabajo que comenzaron, sino también porque temía que Aelius viera que su compañía no era lo mejor y decidiera entonces dejarla. Aunque hasta aquellos momentos el cazador demostraba no ser un hombre de jugar con el corazón de una dama, Autumn sabía bien que los enfrentamientos cercanos a la muerte podían hacer cambiar hasta el alma más noble. A pesar de temer al futuro, decidió centrarse más en el presente y en curar a Aelius, a quien prometiera cuidar siempre, aunque en esos momentos, la verdad es que se sentía más un estorbo que una ayuda. Después de todo fue por su culpa que los descubrieron los inquisidores y que él ahora se hallaba herido, además, no fue capaz de ayudarle a enfrentar para nada a quienes los atacaban. Un suspiro salió de sus labios, porque sus propias preocupaciones mentales no parecían ser suficientes, pues el cazador ahora sufría en sueños, algo que mantuvo a la hechicera pendiente de que no se hiciera más daño así como también la tuvo cambiando los paños de agua fría de su frente para buscando aminorar de esa forma la terrible fiebre que lo volvía su presa.

Para buena fortuna de ambos, los inquisidores cumplieron con su promesa y no regresaron, hecho que se volvió evidente para Autumn cuando en el exterior de su habitación escucho el movimiento de más personas; viajeros que seguramente madrugaban para continuar su viaje y aprovechar la luz del sol que comenzaba a mostrar sus primeros rayos. La mano de la hechicera fue entonces a tomar la de Aelius. La fiebre había cedido y permitía ahora al cazador descansar tranquilamente, algo que sin querer, la hechicera también termino haciendo, pues de un momento a otro, cayó rendida y sus ojos se cerraron.

Los sueños de Autumn, carecieron de preocupaciones y penas, pues en ellos pudo la bruja encontrar lo que más anhelaba en aquellos momentos, una vida pacifica al lado de aquel cazador que le mostraba lo que era el amor. En sueños, la bruja sonreía. Quería permanecer en aquel maravilloso mundo que sus deseos más profundos le mostraban, quería ser feliz ahí con Aelius para siempre.

Como si continuara en aquel maravilloso mundo de los sueños, la bruja escucho el susurro de la voz a la que su corazón se aferraba y con lentitud abrió los ojos, solo para ver frente a su rostro el del cazador. Una sonrisa apareció en los labios de Autumn.
Estas despierto – susurró antes de que los ojos se le llenasen de lágrimas – pensé que te perdería – se incorporó entonces de golpe, cayendo en cuenta al hacerlo que ahora se encontraba en la cama y no en la silla donde permaneció toda la noche, velando por él. Sabía que él la había recostado y quería agradecerle por sus atenciones, más lo único que pudo hacer fue abrazarlo fuertemente y reprenderle – ¿Por qué te has levantado? Estas herido y necesitas descansar – era tan consciente como él de que lo mejor era irse, aún así, en ella la necesidad de verlo bien era más imperiosa que la huida del lugar – No puedes continuar así – se separó de él y tomando su rostro entre sus manos le imploro – No puedes cabalgar herido, por favor, descansa que esta vez yo te protegeré – la hechicera desconocía que los aguardaba un carruaje por eso es que estaba dispuesta a hacer uso de su habilidad de barrera, para proteger mientras se recuperaba a aquel que le daba sentido a su vida.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Vie Abr 20, 2018 7:23 pm

¿Como podía haberse enamorado con tal fuerza, en tan poco tiempo? ni él mismo lo sabía. Tal vez era cierto eso que decían los antiguos, que los destinos de los seres, se unen en el cielo, aún antes de nacer. Seguramente, las almas de ellos dos, estaba predestinadas la una a la otra. Suspiró, mientras acariciaba los cabellos de la joven, que recostada, se negaba a levantarse, - vamos remolona, de vemos partir - susurró, mientras la hechicera abría sus ojos. Cuando sus miradas se encontraron. el brillo en los orbes de la mujer, estalló, provocando una energía en ella, haciendo que se incorporara,  para terminar abrazada a él, reprendiendole por haberse levantado. Aelius, escuchó paciente, con un sonrisa en los labios, que ella le dijera que no le permitiría cabalgar. Cuando la joven le contempló en silencio, el le sonrió, mientras acariciaba sus mejillas, - Tienes toda la razón, no puedo cabalgar, por eso, un coche nos espera afuera de la posada, iremos a Turin en una diligencia, con varios pasajeros, así, los inquisidores no se atreverán a molestarnos hasta que lleguemos a Italia - dijo, con total seguridad, sabiendo que su plan era lo mas seguro, dentro de la gravedad de la situación en la que se encontraban.

Era cierto que debían partir lo antes posible, pero quería desayunar con ella, quería abrigarla, y hasta pasar un momento a solas, por eso le dijo que terminara de vestirse, le dejó el abrigo de piel, y le dijo que la esperaría en el salón, donde Godofrey, el dueño de la posada, ya les tenía listo un abundante desayuno. Cuando bajó al salón, eligió una mesa cercana a la puerta, y con ventanas que dejaban entrar la luz del amanecer, eran de madera y plomo, con vidrios de colores amarillos y verdes, se notaban que habían sido hechos por un artesano del taller de la catedral de Notre Dame, uno de los pocos talleres vitrales mas importantes de Europa. Al sentarse, dejó que su mente divagara en el futuro que les esperaba en Turin, - cuando nos casemos, nuestra casa, también tendrá hermosos ventanales de vitreaux, y le veré luminosa y radiante como la virgen, tan bella, como la mas preciosa de las diosas paganas - caviló, mientras sonreía, esperando que Autumn apareciera por  la escalera que unía la zona de las habitaciones y el comedor.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Autumn De Lacour el Sáb Mayo 12, 2018 11:05 pm

Se aferró al cazador con fuerza, deseando que confiara en ella, en esas habilidades que aunque poco entrenadas eran poderosas, pero más que confianza, ella quería el bienestar de Aelius, quien aunque se mostraba fuerte y recuperado, había pasado una noche terrible, una que amenazaba con repetirse. Los inquisidores de la noche anterior no se quedarían tranquilos por mucho tiempo, en especial porque el que pertenecía al grupo de los condenados había dicho al cazador que lo dejaba irse solo por el recuerdo de su familia y lo que Autumn percibió en esas palabras fue que solo esa noche estaban a salvo. Aún sabiendo entonces que podrían ser atacados por no solo aquellos inquisidores, la hechicera confiaba en la fuerza de su barrera para protegerlos.
Descansa – volvió a pedir, alejándose lo suficiente como para mirar a Aelius a los ojos. El calor de la mano del cazador llevó paz a su alma, paz que no hizo más que incrementarse cuando el hombre a quien decidió seguir le informaba de que viajarían con una diligencia a partir de ese momento. Una sonrisa apareció en el rostro de la hechicera, que sin pensarlo mucho, se abrazo una vez más al cuerpo del cazador – Creí que insistirías en cabalgar y que debería obligarte a permanecer aquí porque no peligraría tu vida con tal de salvar la mía – tomó el rostro del Arezzo entre sus manos – Los inquisidores no se atreverán a molestarnos ni siquiera cuando lleguemos a Italia – porque no sabía como, pero ella haría que ni esos inquisidores, ni otros, se volvieran a acercar a ellos.

Seguros entonces de que el viaje continuaría sin complicaciones, Aelius pidió a la hechicera que se arreglara y bajara a tomar el desayuno con él antes de partir. Así pues, apenas el Arezzo abandono la habitación, Autumn se levantó para tan rápido como le era posible ponerse con su sencillo vestido, peinarse una trenza y tomar apresurada el abrigo de piel que el cazador dejará y que a ojos de ella, era demasiado bello como para que lo llevará ella. Con dudas más sobre su vestimenta que sobre lo que pasaría desde ese momento y hasta llegar a Italia, la hechicera bajó al comedor, donde encontró a Aelius, sentado en una mesa cerca de una ventana. En el instante en que los ojos de ambos se encontraron, ella sonrió y continuo la marcha hasta donde se hallaba el cazador.
¿No conseguiste abrigo para ti? – pregunto tras sentarse y percatarse de que ella parecía ser la única con abrigo. Entrecerró los ojos y se acercó más a él por sobre la mesa – No sé como pero tenemos que conseguir un abrigo para ti. Estuviste ardiendo en fiebre durante la noche y aún estas débil – estiro su mano buscando la del cazador y al tocarle, recordó algo que hubiera servido mucho durante la noche, pero que ahora, resultaba ser la mejor habilidad a utilizar pues le ayudaría a él a recuperarse y a tener mejor posibilidad de sobrevivir si algo malo llegaba a ocurrir – No vayas a preocuparte mucho por mi – aferrada entonces a la mano del cazador, Autumn utilizó por primera vez en un humano su habilidad de vigoris, esa que hasta la fecha le sirvió para sanar animales heridos. Sonriendo, observó como el aura alrededor de Aelius se llenaba de más vitalidad y no fue sino hasta que sintió un terrible mareo que dejó de darle energía. Para cuando acabó, la hechicera sentía muchísimo frió aun a pesar de llevar el abrigo y aunque no podía verse, estaba segura de que se veía pálida y cansada.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

Mensaje por Aelius Arezzo el Miér Jun 06, 2018 7:55 pm

Allí, en lo alto de la escalera, una bella mujer le contemplaba. Sus ojos, llenos de dulzura se posaron en los profundos y potentes orbes del cazador, esos que siempre parecían estar escudriñando el lugar, buscando las posibles amenazas. Aelius no se daba cuenta de aquello, pero se había hecho parte de su personalidad, de su vida, y carácter. Sonrió de costado, absorto en la delicada flor que bajaba las escaleras y se acercaba a donde él se encontraba. Galante, se adelantó para acomodar la silla, al momento que ella se estaba por sentar. Luego, volvió a su asiento y esperaron que el dueño del lugar apareciera con las delicias que ya había ordenado.

Al reclamo de la joven, sobre la falta de abrigo para él, Aelius sonrió, - no te preocupes, mi abrigo se encuentra colgado junto a la puerta, en cuanto terminemos de desayunar, nos dirigiremos a donde la diligencia espera a sus pasajeros -, dijo llevando su mirada a la puerta principal, y al perchero en donde descansaba un pesado abrigo de piel, - ademas, a mi solo me preocupa que tu te encuentres bien... tu eres mi única preocupación, que nadie ose hacerte daño... todo lo demás es sin importancia -, con las puntas de sus dedos, acarició la mejilla sonrosada de la joven, - eres tan hermosa -.

Un dolor fuerte en su costado, le hizo apretar su mandíbula, intentando que ella no se diera cuenta. Pero como si, Autumn, lo hubiera, le tomó de la mano y apretó con calidez. Él dejó que ella uniera sus manos a las suyas, eran tan suaves, tan cálidas, y se sentía tan bien, que a pesar de poder intuir que algo estaba haciendo la hechicera en él, dejó que ella usara sus poderes en su ser.  Cerró los ojos, una sensación de calidez, de bienestar, recorrió sus ser, a tal punto que  inspiró y soltó el aire en un lento y silencio suspiro.

De pronto la mano que sostenía la suya, aquellos delgados y delicados dedos femeninos, se sintieron fríos. Aelius abrió sus ojos y los clavó en el rostro pálido y ojeroso de la joven - Por Dios, ¿que has hecho? ¿Como he sido tan torpe, y no me he dado cuenta que estabas usando tanta energía? - dejo en un susurro, mientras se levantaba y la alzaba en sus brazos, - debo ser mas cuidadoso con mi tesoro - volvió a susurrar, mientras subía las escaleras. Deberían posponer la partida, no permitiría que ella viajara en ese estado. Todo su cuerpo se sentía helado.

Al llegar a la habitación, empujó con su espalda la puerta entre abierta y se dirigió al lecho, en donde dejó a su amada. Se dirigió a la puerta, cerró con cerrojo, y sonriendo con un leve gesto de picardia. Se metió al lecho con ella, la abrazó, dejando que la cabeza de la joven descansara en su pecho. Una manta de piel los cubría, dejaría que ella durmiera por una o dos horas y esperaría la próxima diligencia, debía recuperar fuerzas, no solo ella, él también. Acarició los cabellos de la joven, - Te amo, como jamás amé, ni amaré -.



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Re: El Comienzo de la Travesía - Privado

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