Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Sins and Secrets [privado] [+18]

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Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Synnove Cannif el Vie Abr 21, 2017 9:47 pm

Me encontraba sentada frente a la barra de la cantina, rememorando esta mañana, recordando los sucesos de la noche anterior mientras mantenía en mis manos la jarra de madera y mis ojos esmeralda observaban distraídos a mi alrededor sin ver nada en realidad. No sé cuántas veces me había despertado la noche anterior, lo que si sabía era que cada vez que lo hice encontré a Hakon a mi lado, durmiendo plácidamente. Lo había envuelto con mis brazos mientras el hacía lo mismo y su respiración tranquila contrastaba con la mía, que subía y bajaba con rapidez. Mi mirada inquieta lo inspeccionaba, se aseguraba de que estuviera allí, se arrimaba más para escuchar sus latidos y eran estos los que se llevaban mi inquietud susurrándome sin necesidad de palabras que ese corazón ahora era mío, que de acuerdo con sus palabras siempre lo fue.

Sonreí agitando la jarra con mis dedos, siempre había sido demasiado independiente, con tres hombres en la familia y una madre fuerte, en un principio me quise hacer valer por mí misma y con el tiempo llegué a manejarme físicamente y en las armas tan bien como cualquiera de ellos. Me preguntaba ahora si esa misma independencia no interferiría de alguna forma en mi relación con Hakon, deseaba con todas mis fuerzas no echarlo a perder, que lo nuestro funcionara a pesar de la locura que suponía, a pesar del pecado tan grave que era y del secreto que involucraria.

Cuando desperté él aún dormía, no quise despertarle, tan solo me incliné, paseé mis manos por su oscuro pelo, apreciando su suavidad y al detener mi mirada sobre sus labios me acerqué para presionarlos con los míos suspirando al sentir la manera en que tibios me recibían aún sin que él se percatara. Me relamí con una sonrisa de medio lado, lucía tan apetecible que estaba tentada de hacer más que tan solo rozar su boca pero lo cierto es que debía apresurarme a salir así que garabateé a prisa una corta nota que dejé sobre la pequeña mesa de noche a un lado de la cama.


Hakon,

He salido a buscar a Ubbe, debo dar con él antes de que se meta en un lio lo cual con toda seguridad sucederá tarde o temprano. Ya sé, pensarás que no soy la apropiada para hablar de líos, porque siempre me veo envuelta en uno, pero alguien tiene que cuidar de ustedes, tontos vikingos. Te espero en la cantina al anochecer, ya sabes, la misma que solemos visitar en nuestra realidad con frecuencia. Y Hakon, recuerdo todo lo que sucedió anoche con demasiada claridad, no me arrepiento de nada. Te repetiría cada palabra pronunciada… con tal de que creas en mí, y en la promesa que encierra todo lo que nos aguarda vivir juntos. Así que no faltes o te la verás conmigo.

Te quiere siempre,
Synnove.



Finalmente recordé que había hidromiel en mi jarra y tomé un trago. Mi búsqueda de Ubbe por la ciudad había resultado bastante infructuosa por lo que no me sentía muy animada en ese respecto, aunque sabía que era capaz y podía cuidarse bien. Quizás se le ocurriría visitar esta cantina y le vería entrar repentinamente. Quizás…

Sin embargo no fue a mi mellizo a quien percibí cuando un par de botas se detuvieron a la entrada, pero si a alguien a quien reconocería en cualquier lugar, entre las más tumultuosa multitud, aún apenas distinguiendo su silueta. En cuanto salió de la penumbra para adentrarse en la luz del recinto me levanté del pequeño banco con rapidez y me apresuré a reunirme con él. Mi mirada refulgía cargada de fuego, no le di tiempo de hablar. Lo tomé de la mano y tiré de él para que me acompañara más allá de las mesas, hacia un pasillo adonde dejábamos cualquier mirada indiscreta a un lado y prácticamente lo arrastré para que entrara conmigo en el baño de hombres.

-Hakon…- Apenas usé unos segundos para cerciorarme de que no hubiera nadie en el baño y colisioné contra su boca, necesitada de él, sintiendo como su lengua salía al encuentro de la mía, ahogando un gemido mientras nuestros alientos se fundían en uno. Mis manos ansiosas se movieron sobre su camisa, desesperada por sentir cada espacio, tironeé del extremo de ella para palpar su piel por debajo, ansiosa del calor que me había irradiado la noche anterior y que me hacía demasiada falta desde el amanecer. -¿Me extrañaste?- Apenas abandoné sus labios para emitir esas palabras antes de regresar a ellos y atraparlos en un beso voraz, jadeé mientras mi lengua se hundía más en su boca con desesperación. Lo necesitaba, lo extrañaba, lo quería. -Dime que recuerdas todo… y que aún deseas una vida conmigo…-


Última edición por Synnove Cannif el Mar Mayo 23, 2017 2:59 pm, editado 1 vez




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Hakon Cannif el Sáb Abr 22, 2017 9:22 am

Entreabrí los ojos bien entrado el día, sonreí como un niño buscando el cuerpo desnudo de la mujer con la que había compartido noche, mi utopía, mi pecado.
Deslicé la mano por el colchón, dejando escapar un sutil gruñido mientras me estiraba dispuesto a despertar mis músculos y orillarla contra mi cuerpo.

El lecho estaba frio, abrí los ojos sobresaltado percatándome ahora del abandono sufrido, tensé mi cuerpo, cada musculo quedo aguerrido mientras mi respiración se aceleraba dejando escapar preocupado el aire por mis labios.
En su lugar una nota, mis dedos se orillaron al papel mientras mi mente iba por libre temiéndose lo peor.
Seguramente se hubiera arrepentido de esa noche, hubiera pensado en la locura cometida, lo que el esperaba si seguíamos con esta secreta relación y posiblemente no le compensaba.
Muchos eran los hombres encaprichados de ella ¿por que yo?

Desplegué el papel llevándolo a la altura de mis ojos para leer los garabatos trazados del puño y letra de “ mi hermana”
Leí con avidez la nota, poco a poco mis músculos iban relajándose casi al tiempo que una sonrisa tonta se instauraba en mis labios.
Se acordaba de todo, es mas, no se arrepentía de nada, tampoco yo. Nada para mi podría volver a ser igual, era ella o nadie mas.

Me alcé del lecho con rapidez, conociéndola, ella también se metería en líos, esos dos vikingos eran demasiado impulsivos para caminar por las calles civilizadas de París, algo me decía que encontrar a Ubbe no iba a ser tan fácil como Synnobe imaginó al cruzar tras él el portal.
Ubbe tenia una misión, ambos sabíamos que era tenaz al cumplirlas y si la reliquia era su objetivo nada ni nadie lo separaría de ese camino.
Su debilidad, como la mía, nacía de su único amor, esperaba que fuera mas fuerte que yo y no hiciera nada que pudiera perturbar la linea temporal con esa egipcia con la que andaba enredado en nuestro tiempo y que ahora, en el presente, era su baza para encontrar el objeto que nos ayudaría a ganar la guerra del norte.

Pasé el día buscando a el fantasma en el que se había convertido no solo Ubbe, si no la misma Synnobe, recorrí toda la zona boscosa, mas aparte de algo de caza que utilicé para comer, y apresar un caballo salvaje que me llevo gran parte de la tarde, no hubo satisfacción en el día empleado, pues mi búsqueda de ambos resultó infructuosa.
Por suerte sabia que a Synnobe la encontraría esa misma noche en la taberna, así que tras lavarme en el rio quitándome los restos de barro, me dirigí a la taberna sobre el precioso caballo pio que había capturado y que aun no parecía dispuesto ha dejarse montar con facilidad.

Llegué al anochecer al lugar señalado, até al animal al poste de la taberna y me adentré en su interior perdiendo mis tempestades por todos los clientes.
No me costó demasiado dar con ella, aunque fue ella la que salto del taburete como un resorte dejando la jarra abandonada para orillarse mi cuerpo necesitada.
Sus ojos se hundieron en los míos, entreabrí los labios cuando ambas miradas centellearon, fuego en ambas y mis ojos acapararon su boca en un instante que duro apenas un segundo pues esta tiro de mi sin tan siquiera dejarme hablar hacia el pasillo para alejarnos de toda indiscreta mirada.

El bañó de hombres fue el final del camino, jadeé cuando su cuerpo se acomodó al mio, de puntillas busco mi boca que se entreabrió sedienta para recibir la ajena.
Lengua que salio en su búsqueda, enredándose en un baile cargado de necesidad, ahogamos un gruñido que escapo voraz de nuestras bocas.
El aliento de ambos choco contra la humedad de nuestros labios.
-No vuelvas a irte así -le advertí como única respuesta a ese te he echado de menos ¿acaso no era obvio que así había sido? Pero maldita sea, había pasado el día preocupado buscándola, no podía soportar la idea de que algo le hubiera pasado.
Iría al tártaro a buscarla ¿por que demonios no se daba cuneta?
-Me has oído maldita vikinga, no vuelvas a alejarte de mi -gruñí rodeando con mi mano su nuca para atraerla de nuevo a mi boca pidiendo guerra.

Colisionamos con fuerza, mordiéndonos los labios que se engrosaban por el voraz encuentro de nuestras bocas hambrientas de la del otro.
Mi cuerpo se convirtió en cárcel de piel y huesos, virilidad en alza contra su vientre, me quería como hombre, no como hermano y por los dioses que mi hombría veía en ella a una mujer donde quería hundirse sin mas tardar.
-¿recordar? -bromeé entre risas -¿que he de recordar?
Acaso no era evidente que lo hacia, si sus labios y los míos se rozaban como nunca antes lo habían hecho y nuestros ojos brillaban plagados de deseo.


Hakon:




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Devon Pendragon el Lun Abr 24, 2017 4:20 am

Desperté por la mañana cuando apenas la aurora bañaba nuestros cuerpos con los rayos solares y los pájaros trinaban a nuestro alrededor. Estaba recostada sobre un costado por lo que lo primero que vi fue a Niels dormitando aún a mi lado. Sonreí al mirarlo y ahogué una risa divertida al escucharlo roncar, se le veía tan pacífico, como si nada ni nadie pudiera perturbarlo, como si soñara con victorias en un mundo que fuese suyo para conquistar. Embelesada y algo sobrecogida lo contemplé, no me atrevía a mover ni uno solo de los músculos de mi cuerpo, me parecía que incluso el movimiento que realizaba mi caja torácica al respirar era demasiado. Quería prolongar ese instante, verle dormir, seguir disfrutando del calor que me irradiaba desde esa posición al estar acurrucada aún junto a él, de su respiración acompasada y de su brazo que sin percatarse mantenía sobre mi vientre y que me hacía sentir segura y protegida, a pesar de que él se encontrara aún en el mundo de los sueños.

Transcurrió algo de tiempo antes de que despertara y me permitiera contemplar el regalo de sus esmeraldas. Un -Buenos días dormilón.- fue el saludo que brotó de mis labios, me arrimé a él y froté su nariz con la mía jugando, sintiéndome derretir al sentir el calor de su cuerpo, su presencia era más real que cualquier otra con la que me hubiera encontrado en los últimos días.  Mi corazón latía con fuerzas renovadas, saludé sus labios con un roce de los míos sintiendo mis pulsaciones galopar desatadas en mis orejas y me levanté a la carrera con inusitados tartamudeos que se abrían paso entre el nudo que sentía en la garganta. -De-debemos apresurarnos, aprovechar la-la luz del día. Revisarte la herida, cambiarte el vendaje.-

Me sentí como una tonta al sonrojarme de forma violenta mientras corría hacia Centella, que era como había bautizado al rayo rojo para sacar no solo alimento de las alforjas si no también nuevas vendas que tras vestirme utilicé para cambiar las que cubrían la herida en el costado de Niels. Sus esmeraldas me observaban algo sorprendidas mientras me aseguraba de que todo anduviera bien con la herida de su costado. Mis dedos rozaban su piel cálida al colocar el nuevo vendaje, afortunadamente no parecía haber signos de infección alguna. Por mi parte mis propias heridas me molestaban menos tras haber sido cauterizadas por él. -Gracias.- solté al percatarme de que aún no le agradecía por la manera en que había actuado al hacerse cargo de ellas. -Por tratar mis heridas.-

Varias horas transcurrieron después de eso, horas durante las cuales cabalgábamos sobre Centella. Niels iba adelante ya que debido a la herida del hombro no podía manipular tanto como quisiera el brazo en caso de que surgiera alguna emergencia, así que era mejor dejarle a cargo de las riendas. Por mi parte le rodeé con mis brazos y apoyé mi mejilla en su espalda cerrando los ojos para concentrarme en lo agradable que era sentirle. -¿Cómo es tu familia?- pregunté de repente, comenzaba a sentir mucha curiosidad acerca de él, quería conocerle, saber qué era lo que le esperaba en el futuro y también tener una idea de como había crecido en esa tierra que él me había descrito como cuna de hombres y mujeres de fuego y de acero. -¿Son muchos? ¿Te llevas bien con ellos?-

El viento mecía mi cabello y me traía vestigios de su natural aroma masculino lo cual me desconcentraba un poco mientras escuchaba su respuesta. Algunos minutos después la inquietud crecía en lo más hondo de mis entrañas, volvía a tener la sensación de que nos seguían y efectivamente, a los lejos, se escuchaban los aullidos inhumanos de bestias que seguramente no cejaban en su intento de reencontrar nuestro rastro. Niels golpeó los costados de Centella con las piernas instándole a correr raudo entre los árboles y nos guió entre los laberintos del camino buscando senderos difíciles de seguir. Tomábamos turnos para bajar de la montura y cubrir nuestro rastro en el camino borrando huellas y cabalgando sobre terrenos pedregosos adonde no fuese tan sencillo seguirnos la pista. Horas después aquella inquietud que sentía fue desapareciendo, nuevamente ganábamos ventaja sobre cualquiera que pudiera seguirnos. Comencé a sentirme más tranquila y mi buen humor regresó. Ahora parecía que íbamos por buen camino, fuimos dejando el bosque atrás con la erguida montaña que nos había abrigado la noche anterior y nos adentramos en un pueblo poblado de casas pintorescas y bastante antiguas. -¿Estamos cerca de Paris?- pregunté. Estaba cansada de cabalgar, quería bajar, estirar mis piernas. Señalé lo que me pareció una taberna a un lado del camino. -Descansemos un rato.-

Él escuchó mi petición y se detuvo. Ambos bajamos de la montura, la noche había caído ya y las estrellas brillaban con intensidad alumbrando las calles silenciosas. Tomé las riendas de Centella para atarle en un poste al lado de un hermoso corcel pío y giré hacia Niels.

-Espera.- Lo observé a unos pasos de la entrada de la taberna y me acerqué a él. Sus esmeraldas centelleaban bajo la luz de las estrellas y la mía estaba anclada en la suya. En ese instante sentí demasiado, de pie a apenas unos centímetros de distancia, por un momento las palabras parecían sobrar, simplemente estaba atrapada en su mirada mientras algo desconocido se removía en mi pecho anclando mis pies al suelo y desbocando cada uno de mis latidos, era algo nuevo, fuerte, totalmente desconocido que me desubicaba y me orillaba irremediablemente hacia él. -Nunca… nunca he estado en una taberna.- Solté, sin saber ni qué diablos decía cuando en realidad quería decir algo totalmente diferente. Ah, maldición, no, no era eso lo que quería que supiera.

Me pegué a él, tomando su rostro entre mis manos para permitirme rozar sus labios. -Anoche dijiste que no querías perderme. Yo tampoco quiero hacerlo y no me refiero solo a que no quiera perderte físicamente, a que te pase algo, también hablo de que quiero estar contigo, descubrir por qué a tu lado mis latidos laten tan fuerte que creo que los escucharás, de comprender por qué me siento incapaz de querer renunciar a la idea de sentirte o de perderme en el fuego de tus esmeraldas, o de por qué vuelvo a anhelar que me rodees con tus brazos y que no dejes nunca de besarme…- Llevé mis dedos a sus labios, no era necesario que me contestara… -No me odies por favor si no sientes lo mismo, o por decirte esto…-



Última edición por Devon Pendragon el Lun Abr 24, 2017 12:54 pm, editado 1 vez



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Lun Abr 24, 2017 10:49 am

Los rayos de sol despuntaban suaves por el alba perdiéndose en mi rostro, entreabrí los ojos desperezándome, pronto una sonrisa ladeada se pinto en mis labios al ver a Devon observándome dormir fijamente, desconocía el tiempo que sus pardos llevaban abiertos escudriñando mi placido sueño, mas admito que su “buenos días dormilón” me hizo buscar su boca para que acogiera suave la mía.
No acostumbraba a despertar con la mujer con la que me acostaba, así que ese despertar “dulce” era algo a lo que no estaba acostumbrado.
-Buenos días -susurré contra su boca cuando su nariz jugo con la mía con caricias veladas.
Nuestros ojos se trasformaron en uno y mis manos tímidas orillaron su cuerpo por su cintura buscando el calor que despedía.
Me relamí sintiendo su entrecortada respiración en mis ahora húmedos labios y sonreí divertido cando esta tartamudeo sonrojada poniendo distancia entre nuestros cuerpos mientras atarantada me explicaba la colección de cosas que tenia que hacer para ponernos a salvo.

Mis ojos buscaron sus pardos arqueando una ceja y con la imposibilidad de borrar mi ladeada sonrisa engreída.
La contemple en silencio mientras esta cubría mi piel con un vendaje nuevo para que la herida no se infectase con el viaje, cada roce era una caricia, tan suave como el aleteo dócil de un ave.
Imposible apartar mis esmeraldas de su preocupado rostro.
-Estoy bien -aseguré.
Cuando termino, alcé su camisa para observar aquellas heridas que yo había cauterizado, no tenían mala pinta, aun así, las moje con un chorro de alcohol que la hizo sisear de dolor, un beso en su cuello, mandíbula y por ultimo sus labios como única cura del dolor.
-Te prometo que te voy a poner a salvo -aseguré hundiendo en ella mi desafiante mirada. Se que me creyó, se que confiaba en mi y sabia en parte que aquel encuentro marcaría nuestros sinos.

La ayudé a alzarse y pronto ambos subimos sobre aquel caballo rojo que salvaje nos esperaba para empezar el constante galope por el frondoso bosque.
Pasaron horas, su cuerpo orillado al mio, mejilla contra mi espalda y sus brazos rodeando mi cintura con suavidad mientras yo guiaba la montura rumbo a París.
-¿Mi familia? Tengo dos hermanas mellizas, yo soy el pequeño de la familia -le dije entre risas -Ademas tengo tres primos, Hakon es el mayor de ellos, hermano de Synnobe y de Ubbe que son mellizos. Hemos crecido juntos, entrenado, jugado, emborrachado y ahora combatimos unidos como la familia que somos.
Con quien mejor me llevo es con Ubbe, posiblemente porque nuestros caracteres son mas parecidos, Hakon es mas serio, mas sensato, supongo que es lo que le ha tocado por ser el mayor de todos.

La miré por encima del hombro, parecía atenta a mis palabras, algo que me hizo sonreír. De normal en la mayoría de mis encuentros las mujeres solo me habrían las piernas, hablar era algo que estaba de mas.
-Te gustarían, y tu a ellos -aseguré girándome un poco mas para impactar de forma efímera con sus labios -¿y tu? Me dijiste que venias de una tierra de caballeros ¿pero? ¿como es ese lugar? ¿tienes hermanos? ¿familia? ¿por que vienes a París?
Sonreí divertido, no solía preguntar nada a las mujeres con las que estaba, quizás porque no me importaba, pero esa doncella no solo había conseguido acaparar mi atención, si no también mi respeto.

Pronto nuestra charla resultó truncada, los lobos nos seguían de cerca, espoleé al caballo con fuerza tratando de poner distancia entre sus voraces fauces y nuestros cuerpos, algo complicado teniendo en cuenta que Centella, llevaba muchas horas siendo montado, estaba cansado y los lobos por ende parecían no cesar en su empeño. Eramos su objetivo, alguien los guiaba hacia esa mujer que se aferraba a mi cintura atemorizada.

Cambie de ruta, ahora los pasos de la montura se perdían por el paso de un acantilado, las piedras caían rodando por este a cada golpe de las patas del animal, si bien era cierto que era complicado el avance para la montura, lo hacia imposible parla los huargos que por su gran tamaño trataban con dificultad de seguir nuestro paso.
-Tranquila pequeña, estamos a salvo -aseguré la ver como poco a poco poníamos distancia entre los depredadores y nosotros.

Seguimos el paso por la montaña durante horas, borrando cada rastro de nosotros, hasta llegar a una pintoresca aldea, la noche ya se había cernido sobre nosotros y la idea de Devon sobre apearnos y descansar un poco me parecía perfecta.
-Seguro que tienen habitaciones para los viajeros, creo que nos vendrá bien dormir en un lecho ¿no crees? -bromeé dándole una palmada en el culo con suavidad mientras le guiñaba un ojo.

Iba a encaminarme hacia la taberna cuando escuché su “espera” me giré para enfrentar sus pardos sin entender bien que le pasaba, mas su siguiente frase me hizo sonreír orillando mi cuerpo de nuevo contra el suyo.
Mis palabras impactaron en sus labios cálidas mientras esta los entreabría para recibirlas con cierto nerviosismo.
-Pues eso tenemos que cambiarlo, una taberna es un lugar donde se bebe, bebamos un poco ¿te parece? Y luego a dormir o a lo que quieras -añadí con picardia.

Sus manos acunaron mi rostro, parecía que no había terminado de hablar, la sentía trémula, así que mis manos sobrevolaron su cintura acariciando su espalda.
Guardé silencio, preocupado por aquello que tuviera que confesarme en ese momento, algo que parecía ser importante por lo solemne que se había trasformado ese instante.
Mis esmeraldas se perdieron en sus pardos, las estrellas brillaban con fuerza sobre el inmenso firmamento.
La escuché sin poder dejar de mirarla, nuestros labios se rozaban en cada descanso que la dama hacia para tomar aire y proseguir con el valor que a mi siempre me faltó en estos temas.
La admiraba, mas en ese momento me di cuenta de quien era el débil de los dos, yo.

Tensé el gesto cuando finalizó, no sabia ni que demonios decir, no porque no sintiera nada, si no porque mi cobardía engullía mis palabras. Cerré los ojos tratando de encontrar las palabras, mi frente contra la ajena, nuestras respiraciones desbocadas.
Perfiló mis labios con su dedo “no me odies” susurró antes de que mis labios acortaran la distancia para silenciar los ajenos.
¿Odiarla? No, no la odiaba, todo era mas complejo.
-Siento algo distinto contigo -mal empezaba, joder era incapaz de decir la verdad, de expresar mis sentimientos y sobrio mucho menos. Resoplé contra sus labios -siento algo por ti, pero no se como se hace -reconocí sintiéndome un niño y no un guerrero con espada y escudo -siento que...no quiero perderte, que nuestros caminos se han unido pero no se si soy capaz de ser lo que esperas de mi. Soy un caos, un hombre … -atajé de nuevo la distancia entre nuestros labios necesitado de beber de ella, de sentir contra estos cada palabra pronunciada -no te vayas -pedí sin saber ni siquiera porque.
Ella era muy especial para mi, quería solo que me entendiera y que pese a decirle que era un hombre funesto con los sentimientos, que no me soltara en ese momento.
-no te vayas pedí de nuevo sin apartar mi frente de la suya -tampoco quiero perder lo que quiera que sea esto que siento.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Synnove Cannif el Vie Abr 28, 2017 10:58 pm

No estaba preparada todavía para procesar del todo el efecto que producía en mi el sentirme correspondida por los besos de Hakon. Era mucho más que simple deseo, sus labios despertaban en mi emociones embotelladas durante mucho tiempo atrás. Quizás él nunca se había percatado de la huella que sus actos siempre dejaron impresas en mi, de como recordaba cada vez que él y padre se dedicaban a cubrirme la espalda cuando comencé a salir al campo de batalla, de esas primeras heridas que sufrí cuando me sentí ya lista para manejar la espada y en muchas ocasiones eran los tibios dedos de mi hermano los que trataban mis heridas a pesar de que me mostrara reacia a dejarme atender. Con el tiempo yo misma aprendí a curarlas pero eso no impedía que recordara exactamente como él me había enseñado a coserlas o a cauterizarlas. Y luego estaban aquellas ocasiones en las cuales mis heridas eran tan profundas que caía sobre la tierra perdiendo la noción de todo, solo para despertarme y encontrarme con que de algún modo él había llegado a mi lado y me alzaba en brazos para llevarme a casa.

No, sus besos no eran como los de otros, y de alguna manera en los de otros busqué sin percatarme los suyos, en otros brazos busqué la misma seguridad que sentía en los de él y ahora incrédula recibía sus labios, mis dedos se deslizaban por la piel tibia de su espalda, por esos tensos músculos que me estaban prohibidos, escuchando como vertía sus gruñidos en mi boca, excitándome al sentir su tibio aliento estrellarse contra mi rostro. Los dos jadeamos y me detuve un instante contra sus labios para observarle con mis intensas esmeraldas y protestar por su regaño. -No quería despertarte, te veías tan pacíficamente dormido, que por una vez pensé en no darte guerra.-

Su mano en mi nuca me devolvió a sus labios, una sonrisa ladeada se abrió paso en los míos cuando me reiteró que no debía alejarme de nuevo. Nuestras bocas se reencontraron en un beso intenso y febril que me hizo pegarme a él. Tan solo deseaba que el momento se eternizara, poder embriagarme de él, sentir que era posible que ambos perdiéramos la razón, sin que nada más importara. Aunque yo sabía que importaba, que padre, madre y Ubbe importaban pero lo cierto era que tampoco pensaba en ellos ahora, o más bien los relegaba a otra parte de mis pensamientos. -No vayas a arrepentirte de esto.- Algunos golpes de mis puños en su pecho lo regañaron por bromear con que no sabía que había que recordar.

-Si fueras otro no me importaría que lo olvidaras, pero tú…- negué con la cabeza. -Contigo es distinto.- Con él quería una vida, empezar algo que fuera nuestro aunque en realidad hubiese empezado desde hace mucho tiempo, era difícil reconciliar mi idea de que siempre lo había considerado mi hermano con el hecho de que siempre lo quise también de otra manera. Mis manos aún recorrían su piel, sentía el calor de las suyas sobre mi cuerpo, mi respiración agitada se perdía en su oído al sentir contra la cárcel de su cuerpo como la cercanía del mío despertaba su virilidad que golpeaba mi vientre orillándonos a pecar otra vez.

Un par de golpes en la puerta del baño fueron la abrupta interrupción que sirvió para regresarnos a la realidad. Suspiré contra su cuello con los ojos cerrados y la respiración agitada. -Quizás Ubbe se presente acá esta noche… no pude dar con él, y si no se presenta…- Alcé la mirada buscando sus tempestades, no terminé la frase pero lo miré intensamente con una promesa velada que desató cada una de mis pulsaciones al imaginarme otra noche con él. Me dirigí a la puerta, extrañándome al salir al no ver a nadie. -Qué raro…- murmuré.

Apenas había dado un par de pasos en el pasillo cuando una ráfaga vino a chocar contra mi. El tacto de una piel fría y viscosa me hizo reconocer a un inmortal que de inmediato me lanzó contra otro. El segundo inmortal me sujetó y con velocidad sobrenatural me apartó del pasillo, arrastrándome a la parte posterior de la taberna adonde me golpeó violentamente contra una pared. -Parece que hemos dado con la asesina de nuestro creador, la misma que apostó con él anoche y le clavó una espada atravesándole el pecho.- Una mano me agarró el cuello apretándolo con saña mientras su lengua lamía mi mejilla produciéndome repulsión infinita. Al parecer los vástagos tenían la misma maldita manía asquerosa de su sire. -Esta noche saldaremos una deuda.- El vampiro apretó mi cuello con mayor fuerza impidiéndome ver con claridad cuantos más le acompañaban.

-Lo haremos jugando un juego muy entretenido, se llama romper a la muñeca.- Me retorcí aún con mis pies por encima del suelo. Negándome a ser sometida una de mis manos buscó la espada que llevaba en mi espalda pero el vampiro tiró de mi brazo con brutalidad para impedírmelo produciéndome un dolor tan intenso que provocó que estuviera a punto de perder el conocimiento.




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Hakon Cannif el Sáb Abr 29, 2017 11:09 am

Synnobe estaba preocupada por Ubbe, teniendo en cuenta que era un cabeza hueca adicto a los problemas no la culpaba, pero..era un gran guerrero y tenia que admitir que el acero tendía a sacarlo de la mayoría de los líos.
-Estará bien -susurré deslizando mi dedos por sus labios -ya sabes lo bien que se le da esquivar a la parca.
Cuando atravesó el portal no estaba en su mejor momento, de echo, era yo y no él en principio quien iba a ocuparse de la búsqueda de la reliquia. Fue su cabezoneria e implicación personal con la egipcia a la que tenia que secuestrar en este tiempo, lo que hizo que mi tío le concediera el permiso para ser él quien emprendiera el peligroso camino.
Todos eramos dueños de nuestro sino y Ubbe era ya suficientemente adulto para trazar el suyo, no le culpaba, posiblemente yo en su lugar hubiera luchado por ser yo el enviado, a nadie mas confiaría la seguridad de la mujer que amaba. Eso es l oque me había traído hasta el presente, ir tras Synnobe, la hubiera seguido hasta Hell o el infierno cristiano.

Dos golpes secos en la puerta me hicieron arquear la ceja, al parecer no nos iban a permitir seguir tocándonos y nada deseaba mas que volver a hundirme en esa mujer por la que estaba mas que dispuesto a pecar, a equivocare y a suplicar.
Esto no iba a ser fácil, aun me preguntaba si era o no lo correcto lo que estábamos haciendo. Como siempre, la vikinga se me adelanto y abrió la puerta dando unos pasos para salir al pasillo.

Una ráfaga de viento pasó frente a mis ojos arrollando consigo a “mi hermana”, rugí preso de la rabia y salí con tres zancada al exterior del baño viendo a dos vástagos sujetarla.
Uno de ellos lamió su cara ¿que mierda pasaba?
-Te cortaré la lengua -aseguré hundiendo mis tormentas en los centelleantes ojos rojos de esas bestias -soltadla solucionemos esto como hombres, os aseguró que no ha sido ella la que ha matado a vuestro padre, si no yo.
Ladeé la sonrisa retándolos, esperando enfadarlos lo suficiente para acaparar toda su atención y que cometieran un erro en su agarre que Synnobe pudiera aprovechar para escapar.
-Es mas, os diría que lucho como un valiente, mas os mentiría, se orino encima del miedo que sintió, suplicó y gimoteó. Si queréis venganza, aquí estoy -gruñí sacando dos de mis cuchillos del cinto aferrándolos con mis manos y abriendo los brazos en forma de cruz para retarlos.
-¡Vamos! -grité impactando mi pecho con el mango de estos haciendo ruido contra mi caja torácica.

Cuando se trataba de ella yo me convertía en una bestia sanguinaria, un bárbaro al que nada pararía su embestida pues el frenesí me invadía llenando mi cuerpo de adrenalina.
No tardé en descubrir que no estaban solos, cuatro mas salieron de las esquinas ocupando el pasillo.
No dudé, embestí rugiendo al primero, martillo contra yunque nuestros cuerpos crujieron. Temple el filo de mis cuchillos contra su marmolea piel del palido, sajando todo con rápidos movimientos que se asemejaban a una danza mortal donde la rapidez frente a la fuerza era mi baza principal.

No pude evitar buscar de forma breve los ojos de Synnobe, los mataría a todos, lo haría, solo por haber osado rozar su piel.
Mi puñal en el cuello del inmortal, golpe seco que le hizo perder la cabeza en el intento, ojos negros que hundí en el que apresaba a mi mujer sacando la daga de su hermano de combate y escuchándolo caer inerte a mis pies.
Ladeé la sonrisa de forma sádica, la vitae manchaba mi rostro, mis manos y mi camisa y la fiesta solo había empezado.


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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Devon Pendragon el Miér Mayo 03, 2017 6:14 am

Mi corazón latía deprisa, había notado el silencio que se había levantado entre ambos, noté un gesto ceñudo en él, como si mis palabras fueran lo que menos se esperase. Aguardé sin moverme, preguntándome si me habría equivocado al decirle todo lo que sentía, no porque no fuera verdad o porque sintiera que no era el momento adecuado si no por la idea de que le hubiera hecho sentir incómodo. De verdad no deseaba que me odiase, la sola idea me resultaba angustiante, en tan poco tiempo sentía todo lo que mis labios le habían expresado. Su frente se pegó a la mía, y eso me hizo notar su respiración, tan agitada como la mía, su tibio aliento se estrellaba contra mis labios, sus manos se deslizaban por mi cintura logrando que me estremeciera, sintiendo su tacto subir por mi espalda, las mías tímidamente subían por sus brazos, sintiéndole irradiar calor bajo la tela de su camisa. Quería sentir su calidez, continuar sintiendo su aliento chocar contra mis labios, mis latidos golpeaban fuerte mi pecho al oírle hablar.

En un principio no estaba segura de que me decía, que sentía algo distinto conmigo. ¿Distinto? ¿En qué sentido? Mis pardos buscaron sus intensas esmeraldas, usualmente descaradas ahora me eludían, le sentí exhalar contra mis labios. Sus palabras comenzaron a cobrar entonces mayor sentido, esto era nuevo para él, también lo era para mi. Podía comprender mucho de lo que me decía porque tampoco yo sabía bien lo que se hacía en estos casos. Terminó diciéndome que era un caos y pidiéndome que no me fuera. -¿Dejarte ir?- Esta vez si que busqué sus ojos, elevé mi mirada sin soltar su rostro, rozando suavemente sus mejillas. ¿De dónde sacaba la idea de que quería alejarme?

Anoche temía que la magia solo perdurara hasta el amanecer, hoy me percataba de que era una tontería, de que no quería dejarle partir. -No quiero hacerlo Niels. Nada más lejano a lo que quiero. ¿Qué eres un caos? ¿No has notado que también lo soy yo?- Negué con mi cabeza, mis labios se detuvieron en su mejilla y se deslizaron por ella hasta alcanzar la comisura de sus labios. Quería seguir descubriendo que era lo que sentía cuando le tenía cerca, comprender por qué veía aún a las pequeñas hadas danzando a nuestro alrededor cuando respirábamos el aliento del otro, quería tocar toda mi música cuando él estuviera presente, seguir siendo testigo de su sonrisa ladeada y volver a escuchar al trueno cuando nuestros labios se fundieran en los del otro.

-Además, me prometiste que me pondrías a salvo, y yo me tomo esas palabras muy en serio vikingo.- Mis labios acortaron la distancia entre ambos, sentí como los suyos me acogían, mis manos acariciaron su espalda de forma necesitada, perdiéndome en las sensaciones que me embriagaban, en como rozaba mi lengua, en como el beso empezaba dulce y luego se tornaba profundo y cargado de deseo. Nuestras manos se encargaban de viajar por nuestros cuerpos, descubriendo lugares que nos hacían vibrar, mi cuerpo deseando estar lo más cerca que pudiera de él, de no dejarle ir, de descubrir que era lo que sentíamos.

-¿Qué decías de que podemos dormir en esta taberna?- Me eché a reir intentando recuperar el aliento y controlar el calor que crecía en mi vientre, tener algo de sensatez que a su lado se me escapaba. Lo tomé de la mano para empujarlo conmigo hacia la taberna. El día había sido terriblemente largo, el viaje sobre Centella nos había movilizado kilómetros pero no me sentía cansada, muy por el contrario, mis ojos brillaban al pensar en entrar en esa taberna con él, en buscar una habitación para los dos.

-¿Me enseñarás a beber?- bromeé de nuevo mientras caminábamos hacia el establecimiento, las estrellas nos iluminaban cuando tironeaba de él para que nos besáramos otra vez. -Te contaré de mi familia… de por qué vine a Paris…- Nuestros pasos rodearon la taberna para entrar por la puerta posterior. Allí fue cuando sentí una ráfaga violenta que atravesó el lugar y escuché un golpe contra una pared. Nuestros labios se separaron y mi cuerpo se tensó. Supe que algo andaba mal incluso antes de que mis pasos me indujeran a caminar por el pasillo, aquel nudo en mis entrañas se retorcía con más fuerza que nunca.

Observé a Niels de reojo y mis manos se cerraron alrededor de la espada que llevaba escondida bajo mi capa, otro ruido de alguien que se acercaba con rapidez. Era un hombre que rugía mientras extendía los brazos en forma de cruz sosteniendo un par de cuchillos. Un vistazo rápido a mi alrededor me sirvió para percatarme de que un grupo de hombres se agolpaban en el pasillo. Acabábamos de entrar en una escena que no comprendí del todo de una vez. Uno de los sujetos sujetaba por el cuello a una mujer manteniéndola alzada a algunos centímetros del suelo. Todo sucedió demasiado rápido, sin saber ni como supe que no estábamos frente a simples mortales, la chica lograba zafarse justo cuando uno de los sujetos caía al suelo víctima del ataque del hombre de los cuchillos. Ella alcanzó la espada que llevaba en su espalda dispuesta a acabar con el vampiro que la tenía sujeta y desenvainándola cortó el brazo del inmortal de un solo tajo antes de caer al suelo. Su rostro se alzó y su mirada de color esmeralda se clavó en nosotros unos segundos. -¡Niels!-

Dos inmortales se lanzaron contra nosotros, ni siquiera pude ver a Niels antes de que uno de los vampiros se abalanzase sobre mi y con un golpe rotundo me lanzara al suelo. Mi acero se hundió en su pálida carne atravesándole por un costado y mi otra mano voló a mi daga para sacarla de mi cinto y hundirla en su cráneo mientras la sangre me salpicaba, el caos se desataba a nuestro alrededor, nuestro momento perfecto se había ido al garete y nuestras vidas otra vez pendían de un hilo.



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Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Miér Mayo 03, 2017 2:58 pm

“¿Dejarte ir?” aquella pregunta logro que mis esmeraldas se hundieran en las suyas buscando respuestas, ¿acaso no veía lo perdido que estaba en ese momento. Hace ya tiempo que cree un muro frente a mi, uno impenetrable para que nadie lograra jamas acceder a mi. Ella había logrado tirar un parte, derruirlo y de cierto modo me había encontrado sin quererlo, pero eso no implicaba que para mi sentir fuera algo fácil, alzaba los escudos intentando librarme de el dolor, lo conocía.
-Estoy preparado para que me torturen, pero, no lo estoy para esto -aseguré sin ni siquiera ser capaz de etiquetar con un nombre ese “esto” . Era un autentico cobarde. Pero aquí ¿quien no es cobarde si hablamos de amor?

Ladeé la sonrisa cuando aseguró que ella también era un caos, algo que logro suavizar el momento y que mis dedos serpentearan voraces por su piel.
-Bien, quizás de tanto caos acabe creándose un orden ¿no crees?
Su boca en mi mejilla, dulce ese beso que suavemente destrozaba todas mis defensas, sus labios eran catapultas que ahora devastaban mi boca impactando rabiosa.
Mi aliento contra el suyo, no podíamos dejar de sonreír como dos idiotas mientras nuestros labios se acariciaban despacio, retándose a seguir descubriéndose.

Mi boca acogió la suya, lengua tímida que pronto se torno fuego al colisionar con la mía, nos incinerábamos por dentro.
-y yo siempre cumplo mis promesas -jadeé contra su boca atrayendola de las caderas para que notara lo hambriento que estaba.
-Podemos buscar una habitación, y ya sabes -le lancé dos mordiscos en tono jocoso antes de entre risas volver a hundir mis labios en los ajenos, mordiéndonos los carnosos que con el juego iban engrosándose de deseo.

Tiró de mi finalmente sin dejar de reirnos, nuestras manos se enlazaron una con la otra mientras nuestros cuerpos seguían colisionando sin dejarnos avanzar por completo.
-Te deseo muchisimo señorita Pendragon -susurré tomándola por la cintura, su espalda contra mi pecho y mis labios susurrando en su oído -te enseñaré a beber como una vikinga, hablaremos de sus pretensiones, follaremos sin parar y prometo que juntos veremos el amanecer ¿te parece un buen plan para empezar a conocernos? -bromeé porque eso era lo mas parecido a una cita que yo había tenido en mi vida.

De nuevo ambos estallamos en risas, labios que se encontraban acunado los ajenos, regalandole el momento que estábamos ahora viviendo.
Así nos colamos por la puerta trasera de la taberna, el plan encontrar habitación libre e ir a beber y cenar antes de retirarnos a descansar.
Pero como siempre no todo sale exactamente como planeas y esa cita pronto se trasformo en una pelea.
-Por Odin -rugí alzando la mirada la techo -ni un segundo de paz vas a dar a este guerrero.

Fue entonces cando desenvaine mis gemelas para ayudar a Devon a quitarse al vampiro de encima cuando me percaté de que la otra voz femenina pronunciaba mi nombre.
-¿Synnobe? ¿que demonios haces..? -No acabé la frase cunado uno de los vampiros corrió hacia mi, tres tajos rápidos en su pecho y costado basto para que las tripas bañaran el suelo.

Corrí hacia la posición de Devon para ayudarla a ponerse en pie, y protegerla de los otros dos que venían ansiosos y sedientos hacia nosotros.
-Hombre Hakon, te veo bien -bromé viéndolo luchar ocupado con tres inmortales a la vez.
Su mirada de soslayo bastó para saber que lo tenia todo controlado, claro que fue Synnobe la que corrió a ayudarlo para cogiendo a uno por la espalda voltearlo hundiendo su espada en el pecho ajeno trinchando su corazón como el de un pavo.

Lo propio hice yo con el mio, aunque de un modo bien distinto, clave la espada en su tórax, tire de un golpe seco abriendo sus costillas e introduje la otra punta para hacerme con el palpitante tesoro rojo.
Cuerpos inertes que se desplomaron en el suelo.



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Mensaje por Synnove Cannif el Jue Mayo 11, 2017 1:38 am

El problema con los vampiros es que se piensan que son invencibles y se confían demasiado, lo cual se torna una ventaja. Los Cannif no éramos únicamente guerreros y vikingos, también habíamos sido criados y guiados por inmortales, aunque debo admitir que mucho de lo que aprendí lo hice a punta de ensayo y error, era demasiado terca e independiente y quise aprender sufriendo mis propias caídas. Los dedos del vampiro estaban a punto de quebrar mi brazo cuando la figura de Hakon causó la suficiente distracción como para impedirlo. Como un tornado se abrió paso en el pasillo, podía ser temerario a veces, en ese momento no solo llevaba la provocación en la mirada, sus ojos centellaban con más furia que la de un par de ciclones y yo sabía que de verdad estaba dispuesto a todo.

Su provocación surtió efecto, distrajo la atención del vampiro que me sostenía, unos segundos bastaron para que alcanzara la bastarda y con rapidez le desprendí el brazo con un solo corte. Caí al suelo con las rodillas flexionadas y la posibilidad de devolverle el aire a mis pulmones. Había algo que me motivaba con más ímpetu que la propia adrenalina que corría en mi cuerpo, el hecho de que el inmortal hubiese querido subyugarme, era una afrenta que no le perdonaba a nadie, y la segunda motivación, el propio Hakon.

Mi mirada se alzó descubriendo un rostro muy familiar. Mi sonrisa ladeada le recibió con un -¡Niels!- antes de girarme para utilizar mi espada y volver a cortar al vampiro de un brazo que aún estaba frente a mí. Golpe directo que enterré en su cuerpo con el acero antes de cercenarle las tripas y abandonar su cuerpo partido en dos. Me alegré de ver a mi primo, no había llegado solo, a su lado una joven alzó su espada después de empujar a un inmortal que caía inanimado sobre ella. Con el rabillo del ojo vi cómo se desenvolvía mientras Niels se movía rápido, regalando ofensivamente múltiples tajos y al parecer protegiendo a su acompañante a la vez.

No vi más antes de correr para golpear con mis piernas al siguiente inmortal, el tercero de un pequeño grupo del cual se encargaba Hakon. En cuanto cayó al suelo mi espada se hundió en su pecho, y como si se tratase de un trinchante clavé con salvajismo la punta en su corazón una y otra vez, hasta sacárselo por la espalda y dejarlo caer sobre el suelo.

Hakon se había hecho cargo de los otros dos inmortales antes de que me detuviera frente a él. -¿Aún no crees que me puedo manejar sola?- Mi mirada esmeralda se posó en su rostro, mi cuerpo apenas contenía la velocidad de la sangre que en mis venas se volvía demasiado impetuosa y ardiente al estar frente a él. Me dominaba el estremecimiento de pensar que le sucediera algo, especialmente por acudir en mi ayuda otra vez.

-Tonto vikingo.- No pude evitar regañarlo, de hecho lo golpeé, mis puños volaron por encima de su cuerpo. –¿Cuando dejarás de contrariarme?- Me detuve y tras unos segundos estática y con la respiración ajetreada alcé mis manos hasta sus mejillas, despacio las yemas de mis dedos limpiaron los rastros de sangre. Demonios, lo quería más que a nadie, incluso más que al resto de la familia, por mucho que los quisiera a ellos también. En realidad deseaba dar rienda suelta a lo que sentía por él y creo que él lo sabía, pero todo lo que pude hacer fue separar nuestras respiraciones, pretender que no escuchaba nuestros latidos, y esperar que leyera en mi mirada encendida todo lo que quería decirle y que frente a otros no podía más que callar.

Di la media vuelta y me acerqué a Niels a quien propiné un par de puñetazos inofensivos en el pecho a manera de bienvenida. -¿Has llegado para unirte a la fiesta?- Era una típica reunión familiar, con cadáveres alrededor, sangre en nuestra ropa y otro vampiro más que cayó al suelo tras aparecer inesperadamente. Esta vez fue la joven que le acompañaba quien propinó un par de tajos en el pecho del no vivo antes de hundir su arma en su corazón y que su femenina tez quedara cubierta de rojo como la de los demás. -Veo que trajiste una amiga.-


Última edición por Synnove Cannif el Jue Mayo 11, 2017 7:13 am, editado 1 vez




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Hakon Cannif el Jue Mayo 11, 2017 5:10 am

Por el pasillo trasero apareció Niels con esa ladeada sonrisa que lo decía todo, aquello si era una reunión familiar en toda regla, pelea, una taberna y un reguero de sangre y cuerpos cecinados esparcidos por el suelo.
Mis dagas mordían salvajes, mas mis ojos no se apartaban de ella, parda mirada que se perdía en sus esmeraldas observando excitado como hundía su bastarda en el cuerpo de los inmortales que habían osado desafiar a los Cannif. Ea salvaje, indómita, manchada de sangre, clavaba el corazón con la punta de la espada, era excitante verla luchar.
Cuando el ultimo cuerpo toco el suelo, Synnobe se orillo contra mi cuerpo, distancia que hubiera acortado en el momento, pues en este instante mis ojos oscurecidos se posaban en su boca, la mía entreabierta dejaba escapar jadeos que bien podían pertenecer a la batalla, mas desde luego no solo era por esta.
-Me necesitas Noruega, así que, si, aun sigo pensando que no puedes manejarte sola.
Desafiantes nuestras palabras, un tonteo oculto entre estas.
Sus dedos apartaron la sangre de mi rostro con la yema de sus dedos, por el rabillo vi a Niels ayudar a ponerse en pie a una joven que lo acompañaba y que a decir verdad no había hecho un mal trabajo en esta batalla.
Cerré los ojos al sentir la caricia, dejando escapar el aire ronco contra su boca, nada deseaba mas en ese momento que sentir sus labios envolverme.

Golpeó con sus puños mi pecho, ladeé la sonrisa ante sus palabras mientras daba otro paso mas hacia ella quedando tan cerca que podía rozarla. Mis labios a su oído, mi boca movió su pelo.
-Nunca, nunca dejaré de molestarte, acostúmbrate vikinga.
Ojos que centelleaban frente al otro y creo que de haber estado el baño hubiera sido el lugar elegido por ambos para dar rienda suelta a lo que en este momento nos incendiaba por dentro.

Synnobé se dio la vuelta para ir a saludar a Niels, mis ojos en su trasero, moví la cabeza dejando escapar el aire en un claro gesto. Joder como estaba.
Unos puñetazos en el pecho de mi primo bastaron para que este la alzara por los aires subiéndola como un saco sobre su hombro y azotara un par de veces su trasero ganándose golpes nuevos en la espalda.
Yo me acercaba y me la lanzó, la bajé despacio dejándola en el suelo, para después acercarme a Niels.
Su frente contra la mia y dos golpes en la nuca del otro.
-¿que pasa? ¿no podías dejarnos a nosotros toda la diversión?
Ambos nos echamos a reír, antes de que mi mirada se centrara en la joven que lo acompañaba y que nos miraba con cierta timidez.
-Vamos Niels presentanos a tu nueva victima, quiero decir a la dama que te acompaña.
Niels me agarró por el cuello apretando mientras yo trataba de quitármelo de encima dándole puñetazos en el estomago, todo ello entre risas.

A mis espaldas escuché un “comportaros”, que proveniente de Synnobe, hizo que lo dos nos muriéramos de la risa.
Me puse serio, o lo intenté, acercándome a la mujer que nos miraba sin entender como podíamos ser tan cafres.
-Buenas noches señorita, esa que va de seria y esta a mis espaldas y yo somos primos de Niels. Te daría el pésame, no sabes la que te ha caído con este vikingo a tu lado.

Niels volvió a engancharme del cuello, pero esta vez para que fuéramos a beber a la barra, mi mirada busco a Synnobe, la deseaba mas que a nada e este mundo.
-¿Vamos a celebrar el reencuentro no? Que corra el alcohol. Tienes mucho que contarme primo, también nosotros.
En voz baja le pregunté
-¿quien es esa? -enarqué una ceja al ver el rostro que ponía -¿es serio?


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Mensaje por Devon Pendragon el Jue Mayo 11, 2017 6:58 pm

Todo sucedía con una rapidez insólita, por supuesto en parte se debía a la forma sobrehumana en que se movían los seres de la noche, pero también a la manera en que les hacía frente cada uno de los presentes permitiendo que fueran la adrenalina, la velocidad y la agilidad quienes sacaran ventaja de sus oponentes. Niels me ayudaba a ponerme en pie, atajaba a un vampiro con sus gemelas y yo no me quedé atrás después de que me deshice del primero, y no es que tuviera tiempo para pensarlo tampoco, o actuaba velozmente o me arriesgaba a ser parte del bufé de esa noche, así que batí a otro más y sucedió que al verle caer bajo mis piernas sentí como el entusiasmo de los vikingos me resultaba contagioso.

Pronto los cadáveres se esparcían sobre el suelo, ya no me quedaba la menor duda, los otros dos jóvenes conocían a Niels. Un último sobresalto en forma de un nuevo inmortal que apareció de la nada cuando la chica le daba golpes en el pecho a modo de saludo, mi rostro quedó cubierto de sangre cuando mi espada se hundió en el corazón del último atacante. Pasé mis manos por mi rostro para limpiarme un poco, tenía que admitir que había algo de exhilarante en ver como los vampiros habían caído y en sentir la sangre fresca de los derrotados como evidencia.

Sonreí al ver el modo en que los primos se saludaban, era un reencuentro ameno. ¿Cómo podían estar tan desentendidos de todo tras lo que acababa de pasar? -Soy Devon.- Le tendí la mano a la chica, que se presentó como Synnove y que acababa de ser lanzada de un primo al otro. -¿Cómo los aguantas?- Me eché a reir y ella respondió con divertida resignación que no lo hacía, que los ponía a raya.

Volví a tender mi mano a forma de saludo, esta vez hacia el joven de piel morena. Me llamó la atención, tenía un aspecto más exótico que los otros dos. Niels y Synnove se parecían por sus intensas esmeraldas, él en cambio me hacia pensar en un nómada de tierras lejanas.

-Algo sé acerca de que es terrible pero… creo que logro apañarme.- le respondí bromeando con respecto al vikingo y relajándome entre el grupo. Ahora que tenía oportunidad de comenzar a digerir me percataba de que sus primos eran también viajeros del futuro, por lo que el momento era aún más especial, acababan de reunirse en este tiempo. -¿Vinieron a asistirle en su búsqueda?- pregunté a Synnove mientras Niels arrastraba a su primo del cuello hacia la barra, una mirada mía sirvió para que ella comprendiera que yo sabía de donde provenían.

Me respondió que había venido a sacarlo de embrollos al igual que a su hermano Ubbe porque los tres eran unos cabezotas atolondrados, pero que quizás ahora podría dejar a Niels en mis manos, observación que acompañada de una sonrisa significativa provocó que me sonrojara. Imaginé que bromeaba, y me pregunté si Niels les presentaba mujeres a menudo.

Las mujeres ya estábamos sentadas en la barra, el cantinero se acercó y nos preguntó que queríamos. Esperé a que los demás ordenaran la primera ronda, de verdad nunca había estado en una cantina y no tenía ni idea de con qué tipo de licor empezar.

Saqué entonces mi flauta, se me antojaba tocar algo alegre. Habíamos pasado ya por suficientes vicisitudes, algo me decía que esta no sería ni remotamente la última, nos merecíamos un descanso, pasarla bien para variar sin tener que pensar que nos acechaba a la vuelta de la esquina. No sabía beber pero tocar si que sabía y ver a los demás con sus jarras en la mano, especialmente ver la sonrisa de Niels y sus animadas orbes esmeralda imprimía todo un cúmulo de sentimientos a mis notas y me llenaba de una calidez inusitada que era provocada por su sencilla presencia. Estando de pie afuera no le puse una definición a lo que era "esto" pero al colocar mis labios en la flauta y al volar mis dedos sobre esta expresé lo que sentía de la mejor forma que sabía, la música produjo magia en el ambiente mientras a mis oídos llegaban unos animados -¡Skol!-



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Vie Mayo 12, 2017 8:41 am

Mis gemelas rugían en son de guerra, ladeada mi sonrisa por luchar de nuevo con mi propia sangre. Derramaba la ajena salpicando mi cara en cada tajo.
Hundí sendas espadas en el vientre de uno de ellos, hice palanca desgarrando su piel, saque las vísceras con la punta derramando por el suelo las tripas mientras observaba extasiado la matanza.
Me relamí , la sangre de inmortal era un buen colocon digno de ser tomado una noche como esta.
Espada que sajó el cuello de otro sin tan siquiera meditarlo, movimientos autómatas y la cabeza rodó por el suelo hasta alcanzar los pies de otro de ellos.
Rugí pidiendole que se acercara, rozando los aceros de mis espadas, mostrandole las chispas que de estas salvaban y el sonido atronador que me convertía en el hijo del mismo Thor.
-¡¡¡Vamos!!!
Cuando ni uno solo quedo en pie, saciada nuestra sed, llegó el reencuentro, mi prima la primera, con esas esmeraldas hundidas en las mías corrió hacia mi, dos golpes en el pecho y la alcé por los aires para darle unas palmadas en el culo como si fuera un saco de grano.
Hakon se acercaba de frente, manchado de sangre con los ojos oscurecidos por el violento enfrentamiento, le lancé a su hermana y este la empomó en brazos bajándola con suavidad sobre el encharcado suelo.

Mi frente contra la ajena, dos palmadas y las risas contagiosas de un encuentro que presagiaba momentos épicos.
Mi primo bromeaba delante de Devon que miraba la escena con una sonrisa, le enganche del cuello, este me dio unos puñetazos, vamos, lo que siempre pasaba entre nosotros y así tiré de él para llevarlo a beber a la barra, teníamos mucho que contarnos para ponernos al día unos y otros.

Tomamos asiento en una mesa frente a la lumbre, pedimos a la posadera algo de beber, cerveza negra pues allí no parecía haber hidromiel, así que esta, muy complaciente y bastante interesada en Hakon se largo a por la comanda.
Mi prima me explicaba que habían venido tras Ubbe, algo que no entendía bien.
-¿Que hace Ubbe aquí? -ladeé la sonrisa mirando a Hakon -vamos que me teníais envidia y os habéis venido todos de vacaciones al pasado dejando a nuestros padres el marrón de una guerra ¿se resume en eso esta mierda? -bromeé entre risas.

La posadera volvió, con cuatro jarras pequeñas a la mesa y una buena jarra bien llena para cuando se nos fueran vaciando.
Le di un codazo a mi primo ¿estaba ciego? Esa mujer lo rozaba cada vez que se acercaba y él ni se inmutaba, negué con la cabeza, de ser Ubbe ya le estaría dándole lo suyo en el baño.
Devon empezó a tocar la flauta, el ambiente se llenaba de “skol” el alcohol lo calentaba y la música animada nos encendía por dentro evocando gestas pasadas.
Tiré de su cintura para sentarla sobre mis piernas, mis labios surcaron su cuello, lamiendo cada recoveco, mordiéndolo con suavidad, apoyando finalmente la barbilla sobre este para escuchar el relato de mi primo sobre la reliquia.

Al parecer en unas excavaciones habían encontrado unos papiros sobre la existencia de un objeto que inclinaría la balanza de esta guerra a nuestro favor, se sabia que en el futuro había sido destruida, mas en el pasado aun existía, así que Ubbe había viajado para lograr junto a la Nai presente conseguirla.
Llevé la jarra a mis labios dando un profundo trago, aquello se estaba complicando, yo no había encontrado ni rastro del hechicero del cuervo y algo me decía que mi primo no estaría en su mejor momento tampoco.
De haber viajado lo había hecho herido, ademas de que su implicación afectiva con la egipcia podía traer demasiados problemas llegado el momento.
-Bebamos porque se avecinan tiempos muy complicados para nuestra familia.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Synnove Cannif el Sáb Mayo 13, 2017 12:00 am

La respuesta de Niels consistió en alzarme por los aires y palmearme el trasero. Qué manía tenían estos hombres de hacer precisamente eso. Mi respuesta fue darle otros golpes en la espalda antes de que me balanceara y me arrojara hacia Hakon. Eso era todo lo que se necesitaba, tan solo unos segundos en los cuales me sostuvo para que sintiera calentarse todo mi cuerpo. Sus manos me bajaron con lentitud y hubo este breve espacio de tiempo en el cual le ofrecí una sonrisa felina y provocativa, una completamente diferente que únicamente existía para él y que nunca le dedicaba a nadie más.

Mis esmeraldas se detuvieron en sus labios y le sentí respirar sobre los míos. -Esto fue un breve calentamiento antes de pasar al verdadero festín de la noche.- Las palabras las dije lo suficientemente alto para que todos las oyeran pero iban cargadas de doble sentido para él. Mi mirada se desvió de sus labios a sus tempestades, oscurecidas me miraban de vuelta, las mías reflejaban la tormenta cuando me aparté para darle paso y que se dirigiera a saludar a Niels.

Desvié mi atención un momento hacia su acompañante, una joven de cabello oscuro que me preguntaba con curiosidad como les aguantaba. -Qué va, este par son insufribles, apenas contengo a veces el deseo de hervirles en aceite, pero tengo mis métodos para mantenerlos a raya.- O al menos eso procuraba, porque les encantaba contrariarme tratándome a veces como a una niña.

Me presenté con la joven, no era extraño ver a Niels con una mujer, incluso encontrándonos fuera de nuestro espacio temporal no me sorprendía que no estuviera solo. Lo mismo solía suceder con Ubbe, aunque parecía que él se encaminaba últimamente más por los senderos de una egipcia que al parecer lo tenía más interesado de lo que admitía.

Las dos mujeres fuimos las primeras en sentarnos a la mesa. Bromeé con la chica al indicarle que ahora podía dejar a mi primo en sus manos y ladeé la sonrisa cuando la vi sonrojarse.-Niels es un lobo pero quien quita y sea precisamente una oveja la que él necesita para que le enseñe una o dos cosas que hasta ahora cree no necesitar.- Sonreí lentamente, desde ese ángulo la mesa ocultaba el hecho de que mis dedos buscaban los de Hakon. Los acaricié despacio y mis pupilas se dilataron al recorrer su piel. El deseo contenido desde esta mañana era muy fuerte, lo deseaba ahora incluso con un ímpetu mayor al que sentí cuando le vi entrar a la taberna. Pocas veces lo veía comportarse tan salvajemente como lo había hecho al enfrentarse esta noche al grupo de vástagos y tenía que admitir que la idea de que hubiera entrado en ese estado debido a mi me excitaba sobremanera.

-Entonces Ubbe no se reunió contigo.- dije pensativa, regresando a la conversación que se había iniciado. Aquello si que era una noticia nada animosa, el descubrir que no había tenido ningún contacto con Niels. -Pasé el día de hoy buscándolo por la ciudad, pensé que quizás de un modo u otro te encontraría.- Tomé cerveza negra de una pequeña jarra que depositaba sobre la mesa una mujer con el uniforme demasiado ajustado y que se arrimó demasiado cerca de Hakon al depositar frente a él su jarra, con lo cual le regaló un buen vistazo de sus pechos. Arqueé el cejo al ver aquello y mis dedos le abandonaron. Mi jarra sirvió para ocultar el mohín de descontento de mis labios.

-Di lo que quieras Niels pero a todos ustedes cabezotas no les cae mal que esté acá para asegurarme de que vayan bien encaminados.- Les escuché conversar mientras la joven que le acompañaba sacaba una flauta y nos sorprendía con el hecho de que sabía tocarla y que de hecho no lo hacía mal, el ambiente se amenizaba con la música.

-Me alegro de que estés bien. Hakon ha hecho lo de siempre, añadirse al viaje para cuidar de todos. De eso tengo la culpa, fui la que se lanzó primero por el portal, no podía permitir que se quedaran con toda la diversión para ustedes.- añadí, llevando la pequeña jarra a mis labios y dejando que un largo trago bajara por mi garganta mientras evitaba ver a Hakon. No había pasado por alto el codazo que Niels acababa de darle. No podía evitarlo, el desagrado de pensar que pudiera gustarle la posadera me hacía hervir la sangre, me invadía la necesidad de que me tocara, de que me confirmara con sus besos que era la única para él, que no se había olvidado de anoche, ni de hace un rato, pero todo mi cuerpo estaba tenso y en mis esmeraldas se desataba el incendio de los celos.




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Hakon Cannif el Sáb Mayo 13, 2017 6:21 am

Tomamos asiento en la mesa, la joven acompañante de Niels empezó a tocar la flauta mientras nosotros reíamos divertidos dejando que la cerveza negra entrara por nuestros labios mientras hablábamos de lo que acontecía en el futuro y de esos sucesos que Niels aun desconocía pues el fue el primero en viajar a este tiempo.
La posadera nos iba sirviendo bebida, se esforzó mas de la cuenta en acaparar mi atención, no es que fuera idiota como Niels con su codazo posiblemente creía, si no,  que no me apetecía tener nada con nadie que no fuera la vikinga que me miraba encendida.

Ladeé la sonrisa, mi mano se deslizó por debajo de la mesa llegando a su muslo, acariciándolo con suavidad mientras seguía tratando de prestar atención a lo que Niels decía de lo mucho que se iba a complicar todo para nuestra familia.
Por el rabillo del ojo miraba a una Synnobe que respiraba de forma pesada abriendo sus piernas para que mis dedos fueran acariciando lentamente la parte interna de su muslo.
-Conociendo a Ubbe ya estará con Naitiri rumbo a Egipto, sabéis perfectamente que no es de los que se amilanan ante las dificultades, estoy convencido que a las buenas o a las malas se la habrá llevado para encontrar esa reliquia. De estar en París ya habríamos dado con el.

Mis ojos recorrieron a Synnobe, de mis labios escapó una picara sonrisa que coincidió con el hecho de que Niels subiera a Devon en sus brazos.
Gesto de descuido que aproveché para hundir mis dedos apartando sus bragas en el sexo de la vikinga.
Me gustaba ver como trataba de mantener la compostura, algo evidentemente complicado cuando mis dedos ejercían presión en ella trasformándose en una dulce tortura.

Mi virilidad se alzo con violencia, ambos estábamos excitandonos mas de la cuenta y este peligroso juego de no ser descubierto, del pecado que implicaba nuestro acto y de la clandestinidad del mismo no hacia otra cosa mas que encender mas las llamas del infierno. Esperaba sinceramente que ni Devon ni Niels se percataran de nada, aunque la verdad, ambos estaban bastante entretenidos llenadose de caricias, besos y riendo contra los labios del otro mientras bebían.
Estaba acostumbrado a ver a Niels y Ubbe con mujeres, pero esta parecía diferente, como bien había dicho Synnobe a veces el cordero acaba enseñando al lobo que no es tan fiero.

Rellené nuevamente las jarras, necesitaba beber porque la verdad, ni eso apagaba el fuego que me devoraba por dentro.
¿De donde vienes Devon? -pregunté
Si Niels había confiado su secreto en ella es porque posiblemente algo había surgido entre ambos, pocas veces había visto a Niels tan cariñoso.
Sabia que este era mas que capaz de cuidar de si mismo, pero todos necesitamos no estar solos, posiblemente él me debatiría esto, incluso Ubbe.

Escuche como Synnobe decía que había venido para poner cordura al viaje, negué con la cabeza entre risas mientras Niels hacia lo propio.
-No yo he cruzado el portal tras ella para evitar que se matara en el intento de hacerse la mujer responsable.
Os diría que fue para salvaros a vosotros, pero os mentiría, se que sois capaces de cuidaros solos, sin embargo esta vikinga me necesita mas que al aire que respira -aseveré con cierto doble sentido.

Mi boca entreabierta dejo escapar el aire de forma pesada contra el vidrio de la jarra, mis ojos turbios en los suyos.
-¿que harías sin mi pequeña? -bromeé antes de dar un profundo trago.


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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Devon Pendragon el Lun Mayo 15, 2017 4:11 am

La música fluía con más facilidad de la que nunca sentí antes, sonreí internamente porque estaba rompiendo mi propia regla de no tocar para extraños, y es que ese era el detalle, el ambiente de camaradería entre el vikingo y sus primos me contagiaba de buen humor y me animaba a seguir tocando, logrando que me interesara bastante por conocer más de ellos. Me intrigaban, echaban por tierra las historias que había escuchado acerca de los bárbaros del norte, había salvajismo y brutalidad en ellos a la hora de acabar con el enemigo pero también estaban llenos de entusiasmo y podían ser afectuosos con los suyos según veía por como se trataban.

Seguí la conversación con interés, algo hablaban de que el tercer hermano había viajado en el tiempo en busca de una reliquia. -¿Y qué creéis que podría hacer ese objeto en favor de una guerra?-  La curiosidad se reflejó en mi rostro justo antes de que un respingo se apropiara de mi cuerpo cuando Niels me subió sorpresivamente sobre su regazo. Los demás bebían, y los brindis se sucedían, yo aún no probaba la cerveza negra así que dejé mi flauta sobre la mesa y mis dedos aferraron la pequeña jarra para probar un primer trago que alejara el nerviosismo que me causaba que me sentara sobre él. Podía sentir sus manos acariciando mi cintura, cerré los ojos unos segundos con la pequeña jarra en el aire y eché mi cuello a un lado mientras me regalaba sus besos, erizándome la piel. Sonreí y giré para quedar de lado sobre sus piernas y así poder mirarlo a mis anchas.

Le eché los brazos al cuello, sintiendo el calor que transmitía tras olvidarme otra vez de la jarra. –¿Qué hay de ese hechicero que te persigue? Si esa reliquia es realmente tan poderosa ¿no podría ayudarte también a acabar con él?- Me preocupaba lo que me había contado sobre su razón para viajar al pasado y también sobre ese personaje, tan misterioso y siniestro como el que me perseguía a mi. Me adentré en sus esmeraldas unos segundos. -Brindemos también porque de esos tiempos complicados salgáis todos airosos y triunfantes.-

Alcé mi jarra para golpear la de los demás y tomé algo de cerveza negra que de lo fuerte que estaba me hizo toser. Niels rió un poco al verme por lo que golpeé su hombro en protesta. La realidad es que mi cuerpo vibraba bajo el roce del suyo por lo que me olvidé un poco de mi timidez al estar frente a la mirada de otros y le regalé una cálida sonrisa. Mis dedos jugaron con el pelo sobre su nuca y mis labios recorrieron su mejilla, dibujando el camino hasta su oreja. -¿Ya te dije que me gustas?- Mi mirada brilló reflejada en sus esmeraldas. -Hay algo muy sexy en que estés cubierto de sangre.- bromeé.

Suspiré contra sus labios antes de voltear a ver a Hakon que me preguntaba de donde provenía. -Radico en Irlanda pero en realidad mis antepasados provienen de Inglaterra. Soy la nieta del rey y me crié en palacio bajo su tutela y la de mis dos tíos, ambos hermanos de mi padre quien fue asesinado cuando era niña al truncar un atentado contra el monarca.- Hice una breve pausa antes de continuar, intentando desviar mi atención de lo último que había dicho. -En realidad el rey me envió aquí para intentar hacerme sentar cabeza. Algo acerca de que debería asentarme y olvidarme de querer vivir una vida como la de los caballeros de la corte.- Arrugué la nariz al recordarlo. -Pero creo que he caído en buenas manos, a pesar de que tomo en cuenta tus advertencias sobre el vikingo.- bromeé de nuevo. -Lo cierto es que Niels y yo nos topamos con varias dificultades desde que nos conocimos y de no ser por él anoche me habría desangrado producto de algunas heridas.-

Mi mirada deambuló entre Niels, Synnove y Hakon, supuse que no estaría mal hablarles de mi familia y de nuestros orígenes. –Mis ancestros se remontan a una tierra mítica y cargada de magia, adonde no escaseaba la posibilidad de encontrarse con objetos misteriosos como el que mencionas y los caballeros se basaban en juramentos de lealtad y de honor. Un lugar adonde arriesgar la vida por el bienestar del reino era poco. Debido a nuestra herencia, a lo largo de los siglos los Pendragon hemos inclinado muchas balanzas y desterrado fuerzas oscuras.- Un vistazo a mi jarra y no supe por qué tuve una sensación tan extraña cuando narraba lo último. Un parpadeo y sentí como si estuviera en otro lado, en otro tiempo, una ráfaga veloz me mostró un par de enormes alas surcando el cielo y pude ver como el fuego se prendía por debajo, encendiéndolo todo a su paso. Volví a parpadear y me encontraba de nuevo en la taberna. La visión me estremeció y no supe que pensar pero bien podía ser el efecto de la cerveza a la que no estaba acostumbrada.

Callé unos segundos antes de alzar la jarra para proponer otro brindis. -Por las reuniones y las nuevas amistades.- Tomé un trago y esta vez logré hacerlo sin echarme a toser aunque mis ojos lagrimeaban. -Ahora me disculparan si hago algo que he deseado hacer desde que entramos en esta taberna.- Devolví mi atención a Niels y en respuesta a un impulso acorté la distancia entre ambos para saquear su boca. Mis dedos acariciaron su barba de dos días mientras mis labios encontraban la calidez de los suyos y de su lengua húmeda que dulce e intensa se mezclaba con la mía al fundirnos en un beso con sabor a cerveza negra.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Lun Mayo 15, 2017 8:32 am

La música de Devon amenizaba aquel momento en el que el alcohol corría a raudales como en todas nuestras reuniones.
Tiré de su cintura sentándola en mis brazos, algo que hizo una pausa en la música y que pronto desprendió de sus labios una sonrisa.
Mi boca surcaba la piel de su cuello que se erizaba a mi paso. Labios húmedos en alcohol que la buscaban, provocandola con suavidad, recorriendo su cuello con un reguero de besos.

Dejo la flauta finalmente tomando la jarra para dar un trago, sus dedos acariciaban mi nuca, enredándose en mi pelo.
Ladeé la sonrisa perdiéndome en sus pardos y ahora fijé mi vista en mis primos que nos contaban lo que había ocurrido en el tiempo que yo no estaba en el norte.
Al parecer habían encontrado unos escritos antiguos que hablaban sobre una reliquia que bien podría ladear la balanza hacia nuestro favor.
El problema que no eramos los únicos que conocíamos de su existencia, el rey había enviado a sus hombres en su búsqueda y así empezó una carrera contrarreloj.

Devon preguntó si pensaban que ese objeto podría acabar con la guerra a lo que ambos respondieron con un si tajante, no sabían que hacia, pero si de lo trascendental que seria para salvar el norte de ese rey que sumía a sus gentes a la esclavitud.
-Ubbe es terco, no cesara en el intento hasta que se haga con ese objeto, todos lo conocemos.
Hakon bromeaba sobre como mi prima había corrido tras Ubbe para protegerlo y él había hecho lo propio para protegerla a ella, este era el reflejo perfecto de lo que siempre sucedía entre ellos.
Me dio la risa cuando Synnobe alego en su defensa que necesitaban su sentido común.
-Prima pero.. ¿tu tienes de eso?
Hakon y yo nos reíamos contra el vidrio de la jarra mirando como sus esmeraldas centelleaban.

Siempre nos gusto cabrearla, tenia un carácter endiablado y era difícil de controlar cuando algo se le metía en la cabeza.
Por suerte Hakon tendía a salirse con la suya, aunque fuera llevándosela a rastras.
Devon me preguntó que había averiguado del hechicero y si no podría la reliquia ayudarme a vencerlo.
-Del hechicero apenas sabíamos nada cuando emprendí el viaje. Aquí he descubierto que ese hombre que busco lleva un cuervo en el cuello.
Me informaron de que podría encontrarlo en el palacio de justicia, pero se escapó y desde entonces parece un fantasma pues no logro encontrar su rastro.

Deje escapar el aire de forma pesada contra el hombro de Devon, lo mordí con suavidad antes de rozarlo despacio con los labios mientras meditaba sus palabras.
-Puede que Devon tenga razón, si esa reliquia es tan poderosa podría quizás ayudarme a dar con ese hechicero, matarlo es un placer que no dejaré a la reliquia, es mio -dije con un tono sádico contra su piel.

Hakon y Synnobe seguían la conversación pero parecía que ninguno de los dos estaba excesivamente centrado en lo que yo decía.
-Viajar a Egipto, conociendo a Ubbe ya estará allí -les dije antes de dar un trago de la jarra.
Brindamos cuando Devon propuso que lo hiciéramos por salir victoriosos. Jarras que chocaron y el liquido oscuro que raudo entro por nuestra garganta.
Reí cuando la pequeña dama tosió por lo fuerte que estaba, esta me golpeo el pecho enfadada y ambos estallamos en carcajadas.
-Es al principio, tal y como te vayas acostumbrando ni siquiera te quemará la garganta -le dije guiñándole el ojo.

Hakon preguntó de donde venia, pronto nos sumergimos en ese mundo mágico que ella narraba y que en cierto modo no era tan distinto al nuestro en cuanto a lo que las guerras representaban para unos y otros.
Sin embargo, nuestra barbarie contrastaba con las armaduras de esos caballeros leales y honorables que luchaba arriesgando su vida por el bien del pueblo.
-¿Y piensas sentar la cabeza conmigo? -bromeé entre risas.

Las jarras volvieron a chocar brindamos riéndonos esta vez por los reencuentros, rellenábamos nuevamente las jarras el ambiente se caldeaba.
Devon pidió permiso para hacer algo que deseaba, se giró sumergiendo sus labios en los míos arrancándome un gruñido, mi lengua traspasó el precipicio de su boca, recorriendo todos los recovecos, saqueándola necesitado.
La atraje de la cintura mas contra mi cuerpo, mordiendo sus labios que engordaban por la rudeza del beso.

Me relamí mirándola a escasos centímetros de su boca, sabia a alcohol, lamí sus labios, me perdí en su mirada y sonreí contra su boca volviendo a tomarla con necesidad.
-No pida permiso para esto nunca mas -susurré acariciando mi nariz con la suya de forma cariñosa.
Gestos que yo no solía tener con nadie, seria el alcohol, ladeé la sonrisa antes de volver a perderme en esa boca que me había convertido en su prisionero.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Mayo 18, 2017 5:17 am

Mi familia conocía de sobra cómo era mi carácter, la facilidad con la que podía enfadarme cuando había una razón que lo ameritase, pero en esta ocasión el fuego que encendía mis esmeraldas era distinto a todos los que se hubiesen reflejado antes en ellas. Los celos me carcomían por dentro mientras tomaba un poco más de cerveza negra. Devon continuaba tocando una melodía que bastante amena debería de haber al menos suavizado mi mal talante. Repentinamente la mano de Hakon alcanzó mi muslo y comenzó a acariciarlo suavemente, caricia que me tomó completamente desprevenida y que logró que mi cuerpo se calentara en tan solo unos segundos.

Lo observé con el rabillo del ojo, en ese momento sonreía de medio lado mientras sus oscuras tormentas seguían lo que hacían Niels y Devon. -¿Que Ubbe se ha ido a Egipto?- Mi voz sonó momentáneamente estrangulada. Hice un esfuerzo por enfocarme en lo que estaban hablando. Tenía sentido, si Naitiri conocía la localización de esa reliquia que nos precisaba tanto, que esta se encontrase en su país de origen y que Ubbe se las ingeniara para persuadirla a que le asistiera en la búsqueda. -Supongo que es bastante factible, fui a buscarle en todos los lugares adonde él y Naitiri podrían haberse reunido y no encontré el menor rastro de ninguno de los dos.-

Dejé de hablar cuando la mano de Hakon continuó su recorrido acariciándome desde la rodilla hasta la parte interior del muslo, logrando que mi mente se distrajera de mis celos al provocar que un incendiario calor se expandiese como una vorágine en mi interior. Llevé la jarra a mis labios, respirando pesadamente contra ella antes de ingerir el líquido que necesitaba con urgencia para intentar mantener el auto control. Sentir a Hakon a un lado mio no ayudaba, no ayudaba porque estaba perdida en él desde la noche anterior, porque lo único que quería era lanzarme a besarlo, redescubrir el fuego de sus labios prohibidos y volver a llenarlo de unas caricias que de sensatas no tenían nada pero que no podía evitar desear regalarle una y otra vez, corroborar de esa forma que me quería, demostrarle también la veracidad de las líneas que le dejé esa mañana en la nota a un lado de la cama.

-Más sentido común que tú Niels si tengo, o vas a negar que eres el más atolondrado de todos los Cannif.- respondí riendo antes de morder el borde de la pequeña jarra de vidrio. Por Odin y todos los dioses, apreté los dientes en torno al vidrio para no jadear, intentando por todos los medios no delatar lo que sucedía por debajo de la mesa y de prestar atención a la conversación.

Mi atención sin embargo no podía dejar de estar fija en Hakon, estaba logrando que el deseo que había sentido por él durante todo el día aumentase cada vez más. Lo miré fijamente con la intensidad de mis esmeraldas. -Lo que sucede es que eres un testarudo, un cabezota que no mide las consecuencias de lo que hace, y por eso te lanzas a alcanzarme, incluso a través del espacio y el tiempo.- Sonreí de medio lado al responder así a sus palabras. Quería creer que le era indispensable como él lo era para mi, que también me necesitaba de igual manera.

Niels subió a Devon sobre su regazo, asunto que me hizo ladear la sonrisa al percatarme de que se estaba comportando con ella de forma novedosa, diferente a como le había visto hacer con anterioridad junto a otras mujeres. A la larga era cierto que el lobo necesitaba de la oveja para comprender que estar acompañado en esta vida no era lo peor que le podía suceder.

Hakon tuvo entonces la audacia de hacer mis bragas a un lado y hundir sus dedos en mi intimidad. Mordí mi labio inferior con fuerza al sentirle, presionando mi espalda contra el respaldo de la silla, estaba demasiado excitada por la tortura a la que de repente me sometía y sabía que él se percataría al sentir la evidencia mojar sus dedos.

En ese momento Devon respondió a la pregunta de Hakon y nos narró su origen. Nuestras jarras chocaron entre si y el ambiente se llenó de risas y más tragos. Al parecer provenía de una estirpe de guerreros y ella misma no se movilizaba tan mal según había visto. -A la mejor Niels podría enseñarte a terminar de completar tu técnica en el uso de la espada. Le vendría bien concentrarse en las armas de alguien más en lugar de adorar como mueve las suyas cuando entrena.- No tenía idea de como lograba hablar y mucho menos bromear. Afortunadamente Niels y Devon se distrajeron del todo cuando ella pidió nuestro permiso para hacer algo que quería y que consistió en plantarle un beso a mi primo.

Mi mano serpenteó en ese momento por la pierna de Hakon. Mis esmeraldas habían notado la manera en que su virilidad se alzaba, sus tormentas estaban plagadas de ese brillo que compartimos al mirarnos el uno al otro en el baño. Llevé mi mano hasta su pantalón, audazmente la colé por debajo de la tela para encontrar su virilidad y acariciarla con esmero. Mis dedos le recorrieron completamente erguida, disfrutando de la sensación de redescubrirla, deslizándose suavemente desde su glande hasta su base. Mis esmeraldas se oscurecieron al sentir como se calentaba en mi mano, lo dura y firme que estaba. -Creo que nunca tendré que enterarme de que haría sin ti así como tú siempre tendrás que resignarte a que te robe la cordura con mis alocados impulsos.- respondí siguiendo el juego del doble sentido. Lo deseaba como nunca deseé nada ni a nadie, mi cuerpo no deseaba otra cosa más que sentir como su virilidad se hundía otra vez en mi, quemándonos en el infierno de nuestro pecado hasta que no quedara cordura ni posibilidad de penitencia en ninguno de los dos.




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Hakon Cannif el Jue Mayo 18, 2017 6:36 am

Nuestras jarras chocaban una y otra vez, el vidrio contra mis labios donde dejaba escapar la ronca respiración fruto de la excitación que me provocaba.
Tenerla a mi lado me complicaba bastante guardar la calma, mi vidriosa mirada fruto del alcohol y por como su mano ahora surcaba mi entrepierna hizo que siguiera dando tragos a la jarra.-Uffff -resoplé contra esta.
Ladeé la sonrisa al escuchar aquellas palabras con doble significado, me estaba volviendo loco y ahora mismo lo único que quería era subir a una de esas habitaciones y tomarla hasta que saliera el sol.

Cerré los ojos llevando mi frente a su hombro, jadeé bruscamente evidenciando mi estado.
Niels que estaba perdido en la boca del Devon, riendo, abrazándola, acariciándola, desvió su mirada hacia mi.
Se echo a reír lanzándome una hogaza de pan que había sobre la mesa.
-Borracho, despierta -dijo entre risas.
El alcohol nos afectaba a todos y agradecí que no se diera cuenta de que era la mano de Synnobe y no tanto el contenido de la jarra lo que me estaba llevando a un abismo muy oscuro.

Levanté la cabeza, llevé mi mano a la muñeca de la vikinga para que me diera un tregua, mi respiración errática reflejaba en que punto de excitación me encontraba, ella era mi debilidad, quizás yo para ella solo era un capricho, estaba claro que llevaba reprimiendo mis sentimientos una vida, pero ella se había dado cuenta de lo que sentía apenas hacia una noche.

Niels se reía contra los labios de Devon, le preguntaba si quería que la entrenara a ver si hacia una mujer de ese pequeño cuerpo que ostentaba.
Los miraba y veía algo que me gustaba.
Niels había pasado gran parte de su vida perdido entre muchas piernas, obsesionado con una inmortal a la que no podía poseer porque esa relación estaba condenada antes incluso de ser empezada, nada lo llenaba y su temeridad siempre nos dejo claro que moriría joven, demasiado.
Quizás ella fuera ese ancla que pudiera amarrarlo a tierra e impedir que el Valhalla dejara de llamarlo a gritos para que nos abandonara.

Los ojos de Synnobe me observaban, sentía su picara sonrisa dibujada en sus labios, esos prohibidos que ahora mismo devoraría con ahincó.
Llevé de nuevo la jarra a mis labios mientras seguía moviendo mis dedos en su interior, incinerándola, sintiendo sus abrasadoras paredes envolverlos.
Estaba mojada, los dos muy excitados, el juego se estaba trasformando en otra cosa donde reprimir los jadeos era casi imposible.

La posadera llego con una botella de tequila, sal y limón. de nuevo sus ojos verdes brillaron al mirarme.
-Regalo de la casa -susurró en mi oído.
Ladeé la sonrisa agradeciendo el gesto, podía notar la tensión de mi “hermana” que había dejado de sacudírmela, salí de su interior para aferrar su mano acariciándosela, esperaba que entendiera que cuando le dije que lo intentaríamos, era de verdad, no iba a haber otra mujer que se interpusiera por muy borracho que acabara la noche seria entre sus piernas donde me perdería.

Niels hacia bromas sobre la muchacha, bromas que no le sentaban bien a Synnobe y de las que yo reía porque a fin de cuentas, Niels era gracioso al expresar con palabras sus pensamientos e imitar a la posadera mientras servia los chupitos de tequila para todos.


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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Devon Pendragon el Vie Mayo 19, 2017 9:20 am

Un gruñido fue el recibimiento de sus labios cuando los míos le buscaron necesitados, ansiosos después de haber pasado lo que consideré que ya era bastante tiempo separados. Sonreí de medio lado al percibir su reacción, la manera en que de inmediato me respondió. El roce de su lengua contra la mía, la manera en que sus dientes mordieron mis labios y luego les succionaron me incitaron a enredar mis dedos en su pelo castaño y atraerlo hacia mí, abriendo mi boca para darle la libertad de hacer lo que quisiera en ella, para entregarle no solo mi deseo si no algo más fuerte, un sentir que le había expresado en palabras afuera de la taberna y para el que quizás aún no estábamos preparados, pero a veces las cosas simplemente sucedían sin que las buscaras. Y además me percataba de que no deseaba huir de ello, si no lo contrario, no quería soltarle. -¿Quieres decir que puedo hacerlo cuando quiera?- Mi nariz y la suya se rozaron cariñosamente, mis dedos acariciaron suavemente sus mejillas, sus manos me atraparon manteniéndome cerca de su cuerpo y nuestros alientos se entremezclaron. El suyo me pareció dulce, con sabor a licor. Sonreí al preguntárselo, sus manos acariciando despacio mi espalda me acaloraron más por dentro que la cerveza que recorría mi sistema.

Alcé la mirada y observé sus hermosas esmeraldas, se le veían alegres, desenfadadas, la visión logró que mis latidos palpitaran con fuerza. Sus labios buscaron los míos otra vez, esa fue la más clara respuesta. Pasé mis manos por su cintura, despacio las yemas de mis dedos recorrieron su espalda antes de anclarse en sus hombros, mi rostro se encendió al igual que el resto de mi cuerpo. Me daba un poco de vergüenza dejarme llevar así frente a los demás pero quería seguir besándolo hasta que el aire nos faltara otra vez, embriagarme de él y no del licor de la pequeña jarra. Sentí como sus dedos se enredaron en mi oscuro cabello y nuestras bocas se enredaron en un beso más intenso y prolongado.

Apenas logré recuperar el aliento cuando nuestros labios dejaron el espacio necesario entre ellos para hacerlo. Apoyé mi mejilla en su hombro mientras él le lanzaba una hogaza de pan a Hakon, lo cual hizo que riera divertida. Al parecer su primo estaba algo adormecido. Intenté entonces hilvanar las ideas y regresar a la conversación que manteníamos hasta ese momento. -Esperemos que vuestro hermano logre dar con ese objeto tan valioso. - comenté, sumamente interesada en la reliquia que al parecer él traería de ese viaje, asumiendo que como decían se hubiese marchado a Egipto y que de ser así, quizás pudiera ayudar a Niels a dar con el paradero del hechicero que le amenazaba. Mordí mi labio pensativa. Niels hablaba de matarle pero como hacerlo sin tener la menor idea de su paradero. Acaricié su espalda despacio, pensando en ello. -¿Qué sucede si Ubbe no se aparece pronto? ¿Viajaréis para buscarle?-

Tomé un nuevo trago de cerveza, esta vez logré tolerarla un poco mejor, comenzaba a encontrarle el gusto a decir verdad. Sonreí silenciosamente frente a su broma sobre si sentaría cabeza con él. Cuando llegué a Paris ni loca quería sentar cabeza. Eso no había cambiado ¿o si? -No necesariamente veo las cosas como lo hace el rey de Irlanda, creo que puedo hacer mucho más que tejer y bordar en una casa en la que deba comportarme como una esposa sumisa.- Lo observé con cierta diversión. -Ahora que sentar cabeza contigo no sería el peor de los calvarios… Creo.- Fingí meditar eso último antes de echarme a reír.

Repentinamente Synnove sugirió la idea de que Niels me ayudara a terminar de perfeccionar mi técnica con la espada a lo que él bromeando me preguntó si quería que me entrenara para hacer una mujer de mi pequeño cuerpo. Lo golpeé en protesta por segunda vez esta noche. -Tan pequeña no soy.- Me bajé un momento de su regazo y agarré una hogaza de pan para arrancarle trocitos y lanzarlos como bombardeo en contra de él. -Y aún así puedo vencerte.-

La posadera se acercó a la mesa otra vez con varios chupitos de tequila. Niels bromeó imitando a la joven que al parecer le había echado el ojo a su primo lo cual a decir verdad le salía bastante divertido. Entre carcajadas regresé a su regazo y besé suavemente su mejilla, observando un momento sus esmeraldas. Él acariciaba suavemente mi cadera y yo sonreí de medio lado antes de morderme el labio al sentir como un pequeño movimiento mio acababa de crear un sutil roce entre su entrepierna y mi trasero. Suspiré contra su cuello y lo mordí para liberarme de las ganas que me producía. Me sentía demasiado a gusto en sus brazos.

Observar a Hakon, a Synnove y a Niels no solo me hacía ver lo bien que se llevaban, me hacía pensar en que no deseaba que esta noche terminara, quería que el vikingo estuviera siempre presente en mi tiempo, bromeando como ahora lo hacía, regalándome su sonrisa ladeada. -Qué tal si me entrenas después de todo.- Sonreí contra sus labios antes de encontrarlos de nuevo. La sensación cálida y húmeda que nuestras lenguas emprendían al danzar la una con la otra logró que por un instante todo lo demás desapareciera dejándonos solos en un momento en el que no importaba el espacio temporal, ni de donde proveníamos, o adonde nos dirigíamos, tan solo importábamos él y yo, tal y como éramos con el otro. No pensé nada, solo deje que ese sentimiento en mi pecho creciera, como si no existiera nada más que el ahora y me dejé embargar por la sensación de sentir a Niels, entre cálidas caricias y prolongados besos.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Vie Mayo 19, 2017 12:58 pm

Todos nos reímos de Hakon cuando le lancé una orzaga de pan, al parecer el alcohol le estaba afectando mas de la cuenta, algo raro en nosotros que bebíamos como cosacos.
-Vamos primo que te estas haciendo un blando.
Hakon me lanzó de vuelta el trozo dándome en la cabeza y de nuevo las risas se perdieron en el discernido ambiente.
-Para ir borracho tienes muy buena puntería -le dije sin perder ese tono divertido y sin dejar de meter mano por debajo del corseé a Devon que presenciaba la escena entre risas.

Mordía su hombro, lamiéndolo, besándolo, su boca me buscaba de nuevo y yo entreabría la propia dejándola hacer, enredándome en un beso lento, húmedo, necesitado que acariciaba nuestra nariz dejándonos embriagar por el aliento con olor a cerveza.
Sabia dulce, era tan agradable esa sensación que recorría ahora mismo mi cuerpo, que me relamí frente a ella conservando aquellos besos para mi.
-Ufff -cerré los ojos apoyando mi frente en la suya sonriendo por lo bien que me hacia sentir cada caricia de esa mujer -¿que eres? -pregunté.

Había enfrentado a muchas mujeres a lo largo del tiempo pero ninguna me había desarmado con un beso, esta me dejaba sin escudo, sin espada e incapaz de articular palabra, solo deseaba mas de eso que me daba.
Traté de centrarme en lo que preguntaba.
-No lo se, yo he de buscar al hechicero y ese esta en París. ¿Que haréis vosotros? -pregunté a Hakon y Synnobe que a decir verdad andaban algo despistados aquella noche.
Trataban de seguir la conversación pero se notaba que los dos estaban a otra cosa algo que me hizo enarcar la ceja.

Los labios de Devon me devolvieron a la realidad ,los tomé hambriento, lamiéndolos con mi mano puesta en su rostro atrayendola contra mi cada vez mas excitado.
Nuestras lenguas lanzaban dentro y fuera de nuestras bocas como lo hacia el mismo fuego y mi hombría golpeaba sus nalgas mientras yo jadeaba contra sus labios.

Me relamí paladeando su sabor en ellos cuando esta se levanto al escuchar mi broma para hacer trozos el pan y tirármelos a modo de proyectiles.
Me levanté riendo mientras me cubría y la alce colocando mi hombro en su vientre dándole azotes en su culo y mordiscos por todo su vientre.
Ambos reíamos como niños para volver a sentarla en mi regazo perdiéndonos en nuestras bocas de nuevo.
-Así que no es tan malo sentar conmigo la cabeza señorita Pendragon -bromeé tomando sus manos para llevarlas contra la mesa dejándola presa.
Sus caderas bailaban, nuestros sexos se acariciaban debajo de las faldas y mi boca surcaba su cuello sin permitir que se moviera mientras su espalda quedaba ligeramente recostada contra la madera.
-Me estoy poniendo muchísimo -susurré contra sus labios mordiéndolos ligeramente.

Solté sus manos para llevar la cerveza a mis labios a ver si me calmaba un poco. Devon era tan dulce que esos arranques delante de otras personas estaba seguro no eran lo suyo.
Sus dedos acariciaron mi pelo, enredándose en mi nuca, acarició mis mejillas y me hizo sonreír.
Me encantaba esa mujer y la forma que tenia de tratarme, era tan distinto todo con ella.
-Vale, trataré de hacer que esa forma que tienes de sostener la espada sea Útil -bromeé tratando de hacerla rabiar.

A verdad es que luchaba muy bien, era como si tuviera algo innato en ella que la ayudaba a convertirse en una buena guerrera.
Mordí su cuello con suavidad, lamiendo después donde había dejado mis dientes
-Tengo ganas Devon ¿subimos? -pregunté deslizando mis dedos por debajo de su falda.
Posé mi frente contra la suya, sintiendo mi errática respiración dar contra sus labios.
-Quizás pueda enseñarte un par de trucos en un cuerpo a cuerpo -bromeé moviendo sus caderas contra mi hombría -no puedo mas -susurré -subamos.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Synnove Cannif el Mar Mayo 23, 2017 1:39 am

Prestar atención a la conversación que llevábamos se estaba convirtiendo en una tarea titánica, así como mantener los dedos firmes sobre la jarra. No estaba pensando en ella, si no en el calor de los dedos de Hakon adentro de mi intimidad. La presión que ejercía lograba que mis paredes se contrajeran más y mi humedad aumentara, una oleada de calor recorría todo mi cuerpo, mi respiración comenzaba a agitar demasiado mi pecho.

Por un momento solté el vaso, una mano aferrada al borde de mi silla, la otra seguía recorriendo su hombría, mis llamaradas verdes buscaron ese par de tempestades mientras luchaba por no temblar ni dejar escapar ningún suspiro que delatara todo. Mis esmeraldas refulgían teñidas de verde oscuro, mis labios entreabiertos, hinchados, palpitaban al igual que lo hacía mi intimidad ante su roce. Tocar su falo, el mayor de los pecados, me hacía desear abrirle las puertas de Hell o del infierno y que volviésemos a quemarnos en el. Habían tantas verdades que Hakon aún ignoraba, posiblemente pensaba que mi interés en él como hombre había despertado la noche anterior.

¿Cómo era posible que no se hubiera percatado en todos estos años de esa verdad que siempre callé? Que no se hubiera percatado de que mis desahogos en hidromiel y mis acercamientos a él cuando lo provocaba siempre me salían por la culata, me hacían temblar, cortaban mi respiración y me sacudían con la fuerza de lo mucho que deseaba que esos juegos en los que yo le provocaba y él se resistía lograran alguna vez atravesar la barrera de mi negación, de mi empeño en disfrazar lo que sentía por él, que él se percatara de que aunque le llamaba hermano cuando me encontraba sola en mi habitación pensaba en él, en esa sonrisa ladeada que bien podía adorar en silencio u odiar con todas mis fuerzas por la intensidad con la que me atraía, en sus emotivas tempestades que desde niña me seguían cuando me encontraba con él y el resto de la familia sentada junto a la chimenea. No sé cómo no se percató nunca de que aunque nos encontrábamos con los demás, mi mirada siempre estaba fija en él, aunque la desviara cuando la suya me presentía y buscaba la mía. Eran muchas verdades las que mis labios aún no le confesaban.

Su frente se recargó ahora contra mi hombro, mi interior se tensó con fuerza por el deseo que sentía. Niels le lanzó una hogaza de pan y yo disimulé soltando la risa que más que reaccionar a la broma intentaba recomponerme. Afortunadamente Niels seguía distraído y se mostraba más alegre que de costumbre, comportándose entre juguetón y cariñoso con Devon. Me gustaba verlo así, creo que porque nunca lo había visto de esa forma y aunque había bromeado con él diciendo que era el más atolondrado de todos, yo no era precisamente muy diferente.

Sonreí de medio lado cuando Hakon agarró mi muñeca en un intento por recuperarse. Devon preguntó que haríamos si Ubbe no regresaba. Mis esmeraldas se desviaron hacia Niels para responder porque él también nos preguntaba al respecto. Lo medité unos segundos. -Es cierto que vine tras de Ubbe porque es el más atarantado de todos los vikingos, y quería cerciorarme de que estuviera bien, pero también nos importas tú Niels.- Suspiré. Más que un primo él era también como un hermano más, habíamos crecido junto a él y mis primas y aunque yo no era precisamente muy dada a demostraciones de afecto no quería decir que no lo sintiera. -Ubbe está lejos, si es cierto que ha viajado a Egipto, tú estás aquí y si nos necesitas a mi y a Hakon en cualquier momento seremos los primeros en cuidarte las espaldas.-

Observé un momento esas esmeraldas que se parecían a las mías antes de tomar más cerveza negra. De repente la chica que le acompañaba me parecía encantadora, creo que porque estaba distrayendo lo suficiente a mi primo como para que este no reparara demasiado en las respiraciones agitadas que movían con violencia el pecho de quienes estábamos sentados al otro lado de la mesa.

Hakon sacudió sus dedos en mi interior, sádicamente me torturó, mi boca soltó el vaho contra el vaso, y mi espalda se deslizó contra el respaldo de la silla, lo que hacía me estaba quemando por dentro. Envidié repentinamente a Devon y Niels, la soltura con la que se demostraban afecto. Todo lo que quería era besar a Hakon, volver a sentir las caricias de sus manos en cada retazo de mi piel, la forma en que su cuerpo encajaba con el mío, su falo perfecto y firme que acariciaba entre mis dedos, que me llevara al abismo y me atravesará de nuevo tal y como lo había hecho la noche anterior. Lo deseaba como nunca deseé a otro, y lo deseaba ahora.

Repentinamente regresó la posadera, con actitud coqueta dijo que el tequila corría por cuenta de la casa. Mi mano dejó de acariciarle y me crucé de brazos mientras mordía mi labio y mi mandíbula se tensaba. Niels bromeó acerca de la joven mujer que en realidad de atractiva tenía mucho y escuché la risa animada de Hakon, como si con ella anunciara que estaba de acuerdo o qué se yo. Separé mi mano de la suya que me buscaba.

Niels y Devon se enfrascaron en una guerra que como proyectiles usaba pedazos de pan y yo pateé a Hakon firmemente en su pantorrilla. Esperaba que le doliera. Esperaba que le doliera mucho. Con mi mirada ardiendo eché sal en mis dedos, la lamí despacio, tomé un trago de tequila hasta el fondo para quitarme la frustración que me creaba el pensar que a él le gustaran otras y chupé el limón amargo justo en el momento en que mi mirada descendía sobre sus labios suaves y masculinos y cuya visión no logró más que frustrarme. -¿Qué les parece lanzar dardos para gastar energías?-

Me levanté de la mesa, me acerqué adonde se encontraba la zona para practicar, tomé un dardo entre mi mano y me imaginé que el blanco en la pared era la posadera justo cuando lanzaba uno. El dardo viajó por el aire y dio justo en el centro del blanco. Alcé los brazos victoriosos y retorné a la mesa, tomé otro vaso de tequila y lancé otro dardo. -¡Más tequila!- grité en dirección a la barra y comencé a tomar un trago tras otro para procurar aturdir mis sentidos y calmar ese malestar que al recordar la risa de Hakon me quemaba por dentro.




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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Hakon Cannif el Mar Mayo 23, 2017 5:59 am

Mi mirada turbia de deseo y alcohol busco las esmeraldas se Synnobe que molesta me apartaba la mano privándome de sus caricias.
Dejé escapar el aire molesto, Devon y Niels habían emprendido una guerra con migas de pan y yo otra bien distinta en la que me llevé una coz del a vikinga.
-¿vamos? ¿en serio?  -Susurré rostro contra rostro, me costaba mucho mantenerme firme cuando lo único que ahora quería era atajar la distancia que envolvía nuestros alientos y colisionar con la prohibición de su boca.
Su lengua se me antojaba apetitosa y el alcohol no me dejaba pensar con toda la claridad que necesitaba esta ocasión.

Ella se levantó, mi presencia le molestaba. El juego predilecto de la vikinga se convirtió en tirar los dardos en vez de en tocarnos por debajo de la mesa.
Gruñí enrabietado, poniendo sal en mi mano, lamiéndola, y después apurando  un vaso tras otro mientras observaba como Niels se unía a Synnobe para jugar y beber.

Negué molesto, porque siempre era igual, ella encontraba un motivo para cabrearse, uno que no tenia sentido y yo me limitaba a joderme observándola hacerme daño desde el sitio.
Hoy aun no había empezado a tontear con ninguno pero en nuestra tierra, siempre era lo que sucedía, acababa enfrascado en una pelea, muerto de celos para que ese gilipollas se aprovechara de mi hermana ebria.

Devon se acerco a mi, sonreía con timidez viendo como Niels celebraba su puntería junto a la vikinga que me hacia arder.
Los dos apuraban chupitos de tequila, los ojos de Synnobe me buscaron provocadores, como si me mereciera el castigo impuesto.
Estaba cansado de ser el maduro de todos nosotros, ella era una cría caprichosa y mal criada.
No entendía que yo llevaba una vida enamorado de ella, cuidándola, amándola y deseándola pero lo suyo parecía ser el capricho de una noche en la que nuestros cuerpos se encontraron sedientos.

Niels vino hacia donde estábamos nosotros conversando y bebiendo tequila, su boca buscó la de Devon y tirando de ella se sentó a mi lado colocandola en su regazo, me gustaba verles juntos, me daban cierta envidia.
Yo también añoraba la piel de Synnobe pegada a la mía, quería perderme en su boca, enredarme en su piel, quemarla a fuego lento y consumirnos por completo.

Un tipo se le acerco, ardí de la rabia, iba ya borracho y eso no iba a terminar bien, mis tempestades se oscurecieron, y me puse en pie, mi primo alzó su mano para detenerme.
Pero de un golpe seco la aparte de mi muñeca y emprendí camino hacia los dos.
Synnobe como de costumbre se dejaba agasajar, picándome, sabiendo como la rabia en estos momentos me consumía por completo, era su venganza por algo que yo no había hecho.

Sin mediar palabra tome al tipo por la pechera, lo levante del suelo y empecé a darle golpes, la sangre me salpicaba el rostro, la camisa, rugía mas que dispuesto a matarlo y por mas que Synnobé intentó impedírmelo de un empujón la aparté de mi.
Fue Niels el que desde atrás me atrapó, pidiéndome que me clamara y tratando de apartarme del cuerpo inerte que malherido quedaba tendido en el suelo sin poder ponerse en pie.

Me giré con violencia hacia mi primo, dándole un empujón, quería matarlo, de echo iba ha hacerlo, volví hacia el, peor Niels me cogió por atrás de nuevo tratando de sacarme de la taberna para que me relajara.


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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Devon Pendragon el Miér Mayo 24, 2017 3:48 am

Enfrascados en la contienda de pan Niels me alzó sobre su hombro, azotándome las nalgas por lo que jugando golpeé su espalda intentando zafarme para ganar la partida pero sus mordidas en mi vientre me hicieron cosquillas y lograron que venciera. -Esas son técnicas muy sucias y bastante tramposas.- Aún reía cuando me aprisionó contra la mesa. Mi corazón latió muy deprisa, no podía hacer otra cosa más que perderme en sus esmeraldas, incapaz de respirar al sentir como me encerraba con su cuerpo contra la mesa. No podía moverme, el aire entre los dos se volvió denso y la temperatura entre nuestros cuerpos subió a niveles insospechados. Intenté no respirar bruscamente pero fue inútil, el ritmo de mi respiración hacia subir y bajar mi pecho revelando demasiado lo mucho que él me afectaba. -Qué imagen se va a llevar de mi tu- tu familia?- Allí estaba de nuevo ese irritante tartamudeo que francamente encontraba muy inoportuno y demasiado revelador. Manteniéndome inmóvil con sus manos sobre las mías se abrió paso debajo de mis faldas, provocado que liberara un jadeo al incitarme a mover mis caderas para sentir su cálida erección entre mis piernas.

¿Que él era quien se estaba poniendo? Apenas atiné a pensar con claridad, presa del fuego que él encendía sin miramientos. Me liberó dejándome bastante estremecida y habló sobre mi técnica con la espada por lo cual lo golpeé de nuevo antes de hacer un mohín de protesta. -Sigo pensando que puedo vencerte, si así lo quisiera.- Reí antes de percatarme de que otra vez estaba en medio de mis piernas robándome el aliento y atrayéndome con sus manos hacia sus caderas. -¿De verdad... tienes ganas…?- Mi frente se apoyó en la suya, su aliento se fundió con el mío, sentía la tibieza de su cuerpo atravesando la tela que le separaba de mi, quemando el mio. -En un rato… no quisiera apartarte tan pronto de tus primos…-

Suspiré, estaba requiriendo toda mi voluntad el responderle así, pero de verdad me sentiría culpable si lo orillaba a desaparecer conmigo tan pronto escaleras arriba. Synnove se levantó y propuso jugar a los dardos. Niels aceptó de inmediato y le vi lanzar unos cuantos bastante animado. Me acerqué adonde estaba Hakon, apoyando mi espalda en la mesa. Me pareció algo tenso y mi mirada deambuló de él hacia Synnove, repasándolos despacio. Hakon ya me había parecido exótico con su piel morena, contrastaba con el aspecto de Synnove y Niels, no parecía norteño, pero ahora había algo... ambos echaban chispas por la mirada.

-¿Os habéis criado todos juntos?- pregunté. Él asintió con aire distraído. -Imagino que no habrán faltado las aventuras y los embrollos mientras crecíais.- Sonreí de medio lado, intentando hacerme una imagen mental de como habría sido Niels de chico. A mi mente regresó aquella visión fugaz que tuve la noche anterior cuando le vi en su hogar. Me preguntaba si lo que vi habría sido real, así se había sentido. De alguna forma, en algún momento en el espacio y en el tiempo me había reunido con él en su tierra. Ignoraba como podía estar tan convencida de ello, pero sabía que así había sido.

Probé ahora a tomar tequila. Niels regresó después de atinar en el blanco varias veces con los dardos y me colocó nuevamente sobre su regazo, enseñándome como se estilaba primero probar la sal sobre los dedos. Sonreí al mirarlo. -Cuéntame sobre tu infancia, quiero saber cómo creciste, cuando batallaste por primera vez.- Mi mirada deambuló sobre su rostro, quería saber más de él, mucho más. Nuestros labios se encontraron de nuevo, devorándose con necesidad. Esta vez fui yo quien se deslizó sobre su regazo, buscando sus caderas, echando mi cabeza hacia atrás, cerrando los ojos para concentrarme en como sus labios besaban mi cuello y mis hombros, erizando mi piel e incendiándola sin remedio. -Vamos arriba.- pedí, con la respiración entrecortada, segura de que mi necesidad de él no podía esperar más pero en ese momento Hakon se levantó como impulsado por un demonio.

Niels intentó interceptarlo con la mano pero fue rechazado con brusquedad. Su primo se lanzó sobre un hombre que se encontraba cerca de Synnove, al cual comenzó a propinar violentos golpes de los cuales su oponente no logró defenderse gran cosa, por lo que pronto se encontraba en el suelo como si fuera un muñeco de trapo que no paraba de sangrar. La vikinga intentó detener a su hermano, pero un empellón la hizo golpear una de las mesas. Niels se lanzó sobre Hakon para separarlo del sujeto que no atinaba a defenderse demasiado y cuya vida peligraba segundo a segundo. Su primo no se calmaba ni se detenía. Al ver aquello corrí hacia Synnove, que había quedado algo aturdida por el golpe. -¿Estás bien?- Un ligero asentimiento de su cabeza me respondió. -Intuyo que eres la única que puede detenerlo.- No sé exactamente que había sucedido entre ella y Hakon o por qué ahora no se movía de lugar. -¡Synnove! ¿Escuchas lo que digo? ¡Solo tú puedes calmarlo!-

La vikinga me miró unos segundos, las llamas de su mirada esmeralda crepitaban como nunca, mordiéndose el labio avanzó en dirección a ambos vikingos. Niels apenas podía contener a Hakon, pero de alguna manera lo llevaba a rastras hacia afuera. Synnove tomó a Hakon del brazo a pesar de que él se resistía. Se empecinó en aferrarse a él y entre ella y Niels le hicieron salir por la puerta. Hakon estaba como loco, y yo la verdad, temía por Niels, o por lo que pudiera suceder entre ambos por lo que corrí con el alma en un hilo detrás de ellos. Synnove se acercó a Hakon, orillando su cuerpo al suyo y lo abrazó tercamente mientras él se resistía a que lo hiciera. Los brazos de la vikinga se negaban a soltarlo, sus labios susurraron unas palabras en su oído que ninguno de los presentes pudimos escuchar.

Estremecida tomé a Niels del brazo. -Déjalos, ella lo apaciguará.- Creo que el vikingo me iba a protestar por lo que tiré de él para que les diera el espacio que  necesitaban. De regreso en el interior mi atención regresó al sujeto ensangrentado en el suelo. La posadera estaba a un lado de él lamentándose sin saber que hacer. Me abrí paso entre los mirones, decidida le pedí una palangana de agua, toallas, hilo y aguja. Había que impedir que el sujeto se desangrara del todo. El hombre estaba casi inconsciente, pero mi oído sobre su pecho me indicó que respiraba. Sabía cómo atender heridas porque ya lo había hecho antes, con los soldados y los caballeros que regresaban después de una batalla encarnizada al palacio y Agnes me enseñó una o dos cosas cuando Niels fue herido por la flecha.

-Niels no tenemos manera de adormecerlo así que mantenlo bien sujeto.- No estaba segura de que el vikingo me fuera a hacer caso. -¡Niels!- Lo miré suplicante y apremiante y procedí a curar las heridas del hombre lo mejor que pude, parecía que bastaría hasta que llegara el médico que habían mandado a llamar. Una vez terminé tuve que entregarle un buen importe de mi saco de dinero a la posadera para que nos permitiera quedarnos. Después de hacerlo mi mirada buscó a Niels, al encontrarlo me aproximé y lo rodeé con mis brazos para que no se alejara, apoyando mi cabeza en su pecho. -¿Es mucho pedir un momento de paz contigo?- Cerré los ojos, pegándome a él, tan solo quería apreciar la calidez que su piel me regalaba, tan solo deseaba un minuto para sentirle.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Niels Cannif-Cavey el Miér Mayo 24, 2017 6:32 am

Deseaba subir a la habitación, estaba tan perdido en su piel en ese instante que todo me orillaba a adentrarme en ella hasta que el sol nos encontrara a los dos, fuera preocupaciones, en un segundo lado lo que a uno y a otro nos buscaba para darnos caza, hoy solo quería pensar en algo que podría ser ..funcionar.
Pero mi pequeña aprendiz de guerrera había decidido hacerme sufrir un rato mas, así que me dijo que esperara un poco, que a fin de cuentas acababa de reencontrarme con los míos.
Un mohin contra sus labios, nuestra nariz se rozó y de pronto vi como mi prima saltaba de la silla decidida a jugar a mostrar su puntería, como un resorte hice lo propio tras ella, guiñándole un ojo a Devon para que me mirara y aprendiera.

Pronto mi prima y yo estábamos bebiendo tequila y haciendo acopio de los dardos acertando con sumo tino en la diana.
Alzaba los brazos como el vencedor que era mirando a Devon de vez en cuando, dedicándole gestos divertidos, lanzandole mordiscos en el aire y risas al sentir como mi prima tiraba de mi para que dejara de hacer el payaso.
Hakon parecía ausente, no se había unido a nosotros, algo que era extraño pues de normal no se hubiera resistido a competir en algo que se le daba francamente bien.

Devon, con su envolvente dulzura trataba de darle conversación a mi primo que hablaba con monosílabos y bebía con un gesto muy serio.
Entre risas y viendo que un hombre que había estado devorando a mi prima con los ojos se acercaba,  volví junto a mi chica, tire de su cintura sentándola sobre mi, nuestros labios colisionaron, encontrándose de forma apasionada.
Me pidió que le contara cosas sobre mi infancia, ladeé la sonrisa, tenia tantas aventuras que contar que la verdad no sabría por donde empezar.
Su cuerpo contra el mio, se deslizó con suavidad y movió sus caderas susurrando ocntra msi labios que subieramso arriba.
-Ummmm -me relamí atarpando sus nalgas dispuesto a alzarme, peor mi primo se me adelanto, no tarde en ver su rostro desencajado, algo iba mal y lancé mi mano para evitar su abance.
De un brusco tiron se soltó de mi encaminandose hacia le que junto a Synnobe lanzaa lso dardos acariciando la cintura de la vikinga.

Me lebante tras el al ver ocmo Hakon sin mediar palabra l oseparaba de mi prima y empezaba a golpearlo sin darle tregua, parecia un muñeco de trapo que casi inerte recibia ensangrnetado incapaz de protegerse.
De nada sirvió que Synnobe tratara de detener a un Hakon en estado de frenesí, pues de un empujón la lanzó contra una mesa.
Me abalancé contra su espalda, enganchadolo por atrás, pero el no atendía a razón, por mas que tiraba de este para sacarlo se zafaba con violencia y volvía patear al inerte cuerpo que suplicaba con al mano ensangrentada que parara.

Tiré de él, era imposible, estaba echo una furia y en ese estado y dado que la corpulencia de ambos era similar, era complicado lidiar con ese vikingo ebrio y ofuscado.
-Vamos Hakon, esto no es el norte, no te enfrentas a guerreros que en cualquier pelea de taberna pueden devolverte los golpes, es un pobre hombre que no puede ni mantenerse.
Mi primo rugía, sus ojos fijos en su presa y Synnobe tratando de abrazarlo para ayudarme a sacarlo de allí.
La empujaba, gruñía diciendo que no lo tocara, que no se le ocurriera tocarlo y la verdad es que no entendía que pasaba entre esos dos.

Devon tiró de mi pidiéndome que los dejara solos, no entendía ¿solos por que? si estaba claro que Hakon no quería estar con ella.
Finalmente me deje llevar al interior de la taberna, Devon corría para ayudar a ese hombre maltrecho del suelo, me pedía ayuda para coser las heridas limpiarlas, lo pensé, de echo mi primer impulso no fue ayudarla, no porque Hakon era mi primo y si el había decidido que ese era su enemigo, del mismo modo se convertía en el mío pero finalmente me dejé caer a su lado y sujeté el cuerpo del maltrecho hombre mientras Devon lo curaba.

Acabado el trabajo se lo llevaron a un lecho para así poder ser visitado por un medico.
Devon orilló su cuerpo contra el mio, su cabeza contra mi pecho.
-No, conmigo nunca tendrás paz, es mi maldición ¿podrás aguantarlo? No yo un hombre fácil Devon y no se si soy capaz de hacer feliz a una mujer.
Quizás el alcohol hablaba por mi pero nunca había sido mas sincero que en este momento.



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Re: Sins and Secrets [privado] [+18]

Mensaje por Synnove Cannif el Jue Mayo 25, 2017 7:55 pm

El siguiente dardo lo lancé con más fuerza, con mayor violencia, observando como de forma certera se prendía exactamente de donde deseaba. Me costaba no voltear y lanzárselo a la posadera, lo único que me lo impidió fue Niels porque juro que si no se hubiera atravesado justo en ese momento parándose frente a mi para unirse al juego, otro hubiera sido el destino de esa mujer que con cualquier excusa se acercaba a Hakon a cada momento.

El tequila entró a raudales por mi garganta, pronto el licor se llevó lo mejor de mi cordura y provocó que por ratos me riera contra el hombro de mi primo jalándolo para que dejara de hacerse el payaso al distraerse obsequiando a Devon con risas y mordidas al aire. Lo que sentía iba más allá de un enfado, el tequila me nublaba la razón, mi pecho se movía preso de respiraciones lentas para liberarme de la presión que sentía en el a causa de los celos que me provocaba el pensar en Hakon junto a otra, pensamiento que no lograba apartar de mi mente porque al fin y al cabo él me había tratado como a una hermana toda la vida, como estar segura de que no decidiría que prefería no verme como mujer, especialmente si era libre de estar con cualquier otra.

No quería ni ver hacia donde se encontraba porque no estaba segura de no ser capaz de correr hacía su silla y llenarlo de fervientes besos que solo una mujer le daría a su hombre, sin importarme si el mundo entero se enteraba de una buena vez.

Fingí como había aprendido a hacerlo durante años, pretendiendo que no me importaba que hundiera sus tempestades en mi. Sentía que lo hacía cuando lanzaba un nuevo dardo y cuando alzaba los brazos y me prendía del cuello de Niels para cantarle que lo vencería. No pude resistirme a mirar en dirección a esos pardos que como imanes no cesaban de atraer el fuego de mis esmeraldas.

Un hombre joven que al parecer llevaba buen rato bebiendo se unió a nosotros, me encogí de hombros cuando preguntó si podía unírsenos en el juego. Como fuera, mientras más mejor. -¡Más tequila!- Volví a gritar por otra ronda, los dardos seguían lloviendo hacia la diana. El sujeto se acercó más a mi y lo dejé porque el tequila no era el mejor consejero, porque los celos me nublaban el juicio, y no me importaba que Hakon sintiera lo mismo. Me eché a reir cuando vi que el desconocido no atinaba en el blanco. -A alguien le hacen falta unas clases para mejorar la puntería.- De repente el tequila me sabía demasiado amargo, sobre todo al encontrarme con la mirada de Hakon otra vez, aparté la mía al ver el fuego oscuro en ellas. Niels decidió regresar con Devon y el hombre se me acercó con descaro, colocando sus manos en mi cintura. -Creo que el licor hace que se le desvíen las manos.- Me moví para soltarme porque por mucho que deseara provocar a Hakon, no deseaba que otro que no fuera él me tocara. Solo él con su presencia, su voz, sus tempestades oscuras, su sonrisa y sus manos, solo él me quemaba por dentro y por fuera, y de eso estaba segura, por más enojada que estuviera con él o por más chupitos de tequila que hubiera tomado.

Las manos eran insistentes y antes de que yo hiciera otra cosa fue un huracán el que las arrancó de mi cintura, alzando al sujeto por la pechera. Hakon lo había arrancado de mi cuerpo y ahora lo estaba golpeando de forma desquiciada, intenté que lo soltara cuando vi la sangre brotar del rostro del hombre. Un empujón suyo fue su respuesta, caí contra una mesa y lo observé en silencio. Sus manos proseguían con los golpes, Niels se lanzaba sobre él para separarlo del otro. Devon me alcanzó y me preguntó si estaba bien. Asentí con la cabeza, un temblor violento me recorría anteponiéndose a mi lado racional. -¡Synnove! ¿Escuchas lo que digo? ¡Solo tú puedes calmarlo!- La miré con las llamas de Asgard en mis esmeraldas, me mordí el labio y finalmente salí de mi estupor para procurar contener a Hakon.

Él no paraba de patear al otro hombre, completamente enardecido se soltaba del agarre de Niels, violentamente seguía golpeándolo así que me uní a mi primo para sujetarlo. Entre los dos lo arrastramos hacia el exterior de la taberna. Hakon estaba vuelto una furia humana que no dejaba de empujarme para que me alejara de él pero maldito sea, no pensaba soltarlo. Lo abracé a la fuerza, resistiéndome a que me alejara de él. -Basta Hakon, tú eres el único. Solo tú, sólo tú, nadie más.-  Susurré esas palabras vehementemente en su oído, él era fuerte y de yo haber sido otra con facilidad se hubiera soltado de mis brazos, pero yo era obstinada y cuando me aferraba a algo nada me soltaba. Mis brazos no pensaban dejarle partir por más que me odiara.

Mi mirada sobre su hombro se cruzó con la de Devon, quien tomó a Niels del brazo y se lo llevó de vuelta al interior de la taberna. Un torrente de emociones se desbordaba entre nuestras respiraciones violentas mientras mi cuerpo lo buscaba y mis manos se empecinaban en mantenerlo contra mi. -No pienso soltarte vikingo ¿me oyes? Por más que intentes lanzarme lejos.- Mi respiración contra sus labios, nuestras pieles que se reconocían y despertaban cuando nos tocábamos bajo esa acción que estaba prohibida y que ahora era lo único que lograba apaciguar mis celos en medio de la neblina que me causaba el quererle con locura. -¿No te das cuenta de que los celos se llevan lo mejor de mi? ¿De que no soporto la idea de que te pueda gustar otra? Sigues ciego…-  Mi necesidad de él, esa que sentí todos estos años, tan solo se había desbordado desde que descubrí la noche anterior lo que se sentía tocar su piel, descubrir sus besos, tocar su esencia y confirmar que era la mía, que los dos éramos lo mismo.

Mi respiración ajetreada en su mejilla, el calor de su cuerpo, el deseo que siempre tuve y que siempre contuve amenazaban con desbordarse y hacerme hablar. -Lo siento.-  Las palabras brotaron de mi boca con sinceridad. -Siento haberte provocado, ser una idiota, pero ¿no te das cuenta de que no lo hubiera dejado tocarme? Demonios, te odio más que ayer.-  Mis labios rozaron los suyos envolviéndome en anhelo. Sus pardos y mis verdes se encontraron, podía enmascarar mi verdad pero mi cuerpo me delataba, dejaba al descubierto la maraña de mis sentimientos intensos por él, de ese odio que de odio no tenía nada y si mucho de un amor verdadero y devastador que a pesar de ser prohibido y condenado, nació desde que éramos niños. Si, era amor. Por más que me negara esa palabra, era un amor que lo arrasaba todo, que me había llenado de culpa, y ahora entre sus brazos me llenaba de esperanza, un amor que no dejaba de doler y al mismo tiempo me hacía sentir feliz ante la posibilidad de que él también lo sintiera. -Empújame si quieres, apártame de ti, ódiame pero eso no cambia nada.- Cómo podía no darse cuenta de que esto no empezó la noche anterior, de que para mi él no era un capricho, ni había estado con él por la añoranza del hogar, ni por nostalgia, ni curiosidad por él, de que toda la vida él había sido mi oxígeno, de que siempre lo necesité para respirar.




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