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PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

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Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Maggie Craig el Sáb Abr 22, 2017 11:02 am

Vacía.  Me sentía totalmente vacía.

Habían pasado solo unas noches desde que mi corazón se rompió en mil pedazos, consciente de que la extraña relación existente entre el inmortal y yo no podía continuar. No porque yo no quisiese, todo fuese dicho, sino porque él  jamás estaría dispuesto a darme lo que  yo le pedía. Comprendía que él fuese un espíritu libre, que no concibiese convertirme en su pareja después de milenios estando solo, haciendo y deshaciendo a su antojo, tomando lo que deseaba y marchándose después. Podría haberle jurado mi exclusividad aún así, haberle consentido que compartiese lecho con las mujeres que hubiese deseado siempre y cuando la diferencia entre ellas y yo fuese notable; siempre que fuese yo a quien eligiese como compañera.

No era estúpida, sabía que muchos hombres calentaban otras camas y luego volvían a su hogar, con su amada esposa. Aunque tenía poca experiencia en el tema, podía diferenciar lo que era solo puro instinto carnal y lo que era amor. Hubiese mirado hacia otra parte, tragándome mi orgullo si de esa forma hubiese podido tener un futuro a su lado. Pero faltaba la parte más importante, ese amor bidireccional por el que habría movido montañas. Para él, jamás fui más que un capricho nuevo, un juguete que quería tener solo para su uso personal hasta que algún día se cansase. ¿Podía culparlo por aquello? Desde luego que no; fui yo, y solamente yo, quien creyó que un ser que no tiene corazón podría amarme incondicionalmente.  Y fue esa misma noche, después de pasar unas horas conversando con él, cuando sentí  como mi interior se resquebrajaba por completo. Jamás se lo reconocería; jamás mostraría lo dolida que estaba, ni confesaría haberme enamorado de él como una estúpida, sino que desaparecería de su vida con la cabeza bien alta, intentando que algún día su recuerdo dejase de doler.

De esto había pasado ya casi una semana, donde transcurrieron noches enteras  en las que traté de no pensar en él,  procurando no preguntarme dónde estaría y si pensaría en mí. Nunca imaginé que olvidar a alguien fuese tan difícil y doloroso, claro que tampoco había querido antes de esa forma. Me animé horas antes de salir aquella noche del hostal  pensando que al menos esa cacería hasta el amanecer  sería distinta. Era la primera noche de luna llena del ciclo y los licántropos gozarían de unas horas de total libertad después de un mes de estar sometidos a los influjos de la luna. No había sido capaz de salir de caza los últimos días, de modo que esa noche aprovecharía para retomar de nuevo mi rutina nocturna.
No era la primera vez que visitaba aquella parte del bosque, de hecho conocía algunas de las grutas ocultas por el lugar y que en más de una ocasión había utilizado para esconderme.  Decidí dejar algunas de mis armas escondidas en una estrecha grieta entre las rocas, localizada cerca de un pequeño riachuelo. Y tomando el arco, junto al carcaj con flechas y algunas dagas de plata, salí a buscar un lugar estratégico que me diese ventaja sobre los lobos antes de dispararles con el arco.

No tardé en dar con un frondoso árbol con las ramas lo suficientemente robustas para soportar mi peso mientras esperaba, así que sin pensármelo dos veces trepé por su tronco ayudándome de las dagas para acomodarme  sobre la primera rama que supuse que podría servirme como asiento. Poco después de colocarme y observar pacientemente el camino que desde allí podía divisar sin problemas, una pareja de licántropos apareció entre alegres aullidos. Sonreí de lado, parecía que esa noche la suerte estaba de mi parte y tendría dos por el precio de uno. Desde donde me encontraba era imposible que pudiesen verme, pues parte del follaje del árbol me dejaba oculta, así que podría aprovechar para dispararles a los dos desde las alturas, evitando que me diesen alcance.

Saqué del carcaj, con cuidado de no hacer demasiado ruido para seguir pasando desapercibida,  una de las flechas con la punta de plata. Agradecía que mi anterior maestro se hubiese preocupado de dejarme un gran arsenal de éstas antes de marcharse. Coloqué la flecha en el arco y despacio tensé la cuerda. La distancia a la que se encontraban era considerable, pero no era la primera vez que disparaba desde tan lejos. Así que tras expirar e inspirar varias veces, solté la cuerda dejando que la flecha cortase el viento hasta clavarse en el lican que se encontraba mirando hacia mi dirección. Por desgracia mi tiro no fue del todo certero y en lugar de clavarse en su corazón, dio de lleno en lo que podría considerarse su hombro. Maldije para mis adentros mientras el lobo aullaba por el dolor causado por la plata, tomando otra flecha para corregir mi error, cuando al apuntar me percaté de que el otro licántropo tenía su mirada fija en mí. ¿Cómo podía haberme encontrado? Y lo que era más importante ¿podría trepar hasta allí?

Menuda pregunta
, me recriminé mientras saltaba del árbol hasta el suelo y empezaba a correr hacia la grieta. Sentí un pequeño dolor agudo en la rodilla al caer, pero no era momento de comprobar si me había hecho daño con el salto puesto que gruñéndome como un perro rabioso el lobo sano corría tras de mí con la intención de devolverme el daño que le había causado a su compañero. Gracias a Dios no tardé en alcanzar la gruta donde había dejado el resto de mis armas y con rapidez me introduje en ella. El sitio era claustrofóbico, puesto que apenas cabía de perfil, pero gracias a eso y a una roca que había movido tras entrar, el lobo no podría alcanzarme, o eso esperaba. Suspiré contrariada, me esperaba una noche pero que muy larga antes de que amaneciese o algún otro cazador decidiese acudir a esa zona tan alejada.





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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Kalen Gremory el Miér Mayo 24, 2017 6:12 pm

kalen había estado teniendo un día bastante complicado ,sus pedidos de limosnas para poder comer habían sido demasiado escasas, como para poder cenar algo la gente cada vez era menos impresionados por trucos de magia y tenia que tener cuidado de que pareciera un truco y no magia real, o tendría un grupo de fanáticos religiosos persiguiéndolo, como había pasado en otras tantas ciudades incluso quemar el lugar donde estaba descansando o escondiéndose, pro el hecho de a ver practicado un pequeño truco de flores a algún fanático de esa religión dominante que lo tachaban como una criatura maligna, el sabia que tenia algo malo dentro de el desde aquel día en la feria de los gitanos, pero no creía que fuera tan necesario. Decidió intentar suerte en el bosque, era de noche tenia que caminar un largo recorrido para llegar a una zona que conocía que crecían arboles que daban deliciosos frutos, de donde por lo menos obtener algo y poder dormir en su tronco, tranquilamente. Este se había olvidado que era noche de luna llena y unas criaturas dominaban dichas noches, había tenido encuentro con estos en otros territorios, donde tuvo que escapar de un grupo grande y usar magia, pero por el hambre y la atención que estaba prestando a una rama para recitar un conjuro ígneo no se puso a pensar en el tema mientras caminaba por aquella fría noche por un sendero que apenas se podía ver.

camino durante casi una media hora, esperando no a verse perdido cuando un aullido lo puso en alerta y alzo la mirada al cielo entendiendo que pasaba, estaba en problemas se había olvidado de que era una noche especial, maldijo a Apolo y a Selene por no a verse acordad antes y lanzo la antorcha lejos de el cuando puso su mano en el suelo, buscando poder sentir las pisadas de las criaturas, pero Gaia la madre de todas las criaturas por un conjuro de tierra revelo al joven que una muchacha era prisionera de los lobos, en ese momento en una especie de pequeña cueva de piedra que los animales salvajes no conseguían alcanzar, sintió un leve tonteo a la hora de ponerse de pie perdiendo la estabilidad por unos segundos hasta tener que sujetarse a un árbol para poder recuperar lo, consecuencias de usar un hechizo de ecolocalizacion terrenal. Pero hizo demasiado ruido al recostarse con fuerza sobre el árbol para no caer una de las bestias giro su cabeza y empezó a buscar el origen de ese sonido, no demoro mucho en localizar el aroma del chico y lanzarse por el brujo corriendo rápidamente.

Este suspiro levemente recitando un hechizo para invocar el elemento aire, introduciendo gran cantidad de este en su interior, viendo a la criatura para amplificar su velocidad mortal para esquivar el ataque de este, mientras corría en dirección a la joven, este sentía como el aire le faltaba cada vez mas pero podía recorrer bastante tierra en pocos minutos, era el encantamiento logro llamar la atención de ambos lobos que se mandaron detrás de el cuando logro tomarles distancia sentía que su rostro ya estaba azul por la falta de oxigeno liberando este de forma apurada, casi cayendo al suelo, al sentir como sus pulmones eran llenados de nuevo de un nuevo oxigeno y sus energías se reducían. Esperaba que la chica escapara, pero podía sentir la sensación de que le estaban siguiendo, era como si podía sentirlos respirando en su cuello, mientras corría tomo en su mano una bolsa de sal la ultima que le quedaba, mientras hizo un circulo en su alrededor con esto. Realizando un encantamiento de protección se sentó en posición de loto en medio de este y continuaba una y otra vez repitiendo el ritual, para mantener el sello permanente, no demoro mucho en que las bestias saltaran y chocaran en una pared invisible, volvieron a intentarlo sin éxito, el joven sentía cada vez que le golpeaban la barrera una fuerte contuncion en su cuerpo dependiendo la zona golpeada, pero permanecía recitando el ritual, las bestias giraban a su alrededor, esperando meditando buscando el momento para destrozar su debil piel.
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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Maggie Craig el Dom Jun 25, 2017 2:37 pm

Mi ánimo desfallecía a cada minuto que pasaba encajonada en esa pequeña grieta que me servía de refugio. Los licántropos, lejos de rendirse y marcharse en busca de una presa más suculenta, se habían tomado muy en serio lo de vengarse por mi intromisión en su paseo nocturno y continuaban apostados frente a la entrada de la gruta donde me encontraba; turnándose entre ellos para tratar de alcanzarme con sus garras a través de la estrecha abertura que me salvaba de una muerte  dolorosa a más no poder.

Podía sentir como mis rodillas comenzaban a cansarse por la incómoda posición en la que me encontraba y el hecho de llevar tanto tiempo en pie no ayudaba demasiado. Estaba cansada, y debía empezar a barajar la posibilidad de que esa sería mi última cacería bajo la luna llena. Sabía que alguna noche en las que salía a sajar la vida de esos seres no volvería a casa al amanecer; que moriría joven y probablemente sin haber formado una familia.

Por un instante mi subconsciente me traicionó de nuevo, y voló hasta la ciudad parisina donde deducía que se encontraba aquel ser de las tinieblas que todavía era el dueño de mi alma. Sonreí con melancolía al saber que esa noche no me salvaría como en otras ocasiones de una muerte segura; que probablemente estaría perdido bajo las faldas de otra dama y que mi cruel destino estaba más que fijado. Suspiré contrariada dándome cuenta de que a pesar de todo, todavía lo amaba. Sin saber cómo, dónde ni el por qué me había enamorado de él como una adolescente y ahora estaba pagando las consecuencias de haber bajado mis mil escudos frente a él. Quizás no fuese tan malo terminar con todo ese dolor que se agolpaba en mi pecho de golpe; sin tener que confiar en que fuese el olvido quien hiciese su trabajo y recompusiese mi vida poco a poco, si es que eso era posible después de haberlo conocido.

Negué con la cabeza sacando de mi más profundo fuero interno las fuerzas para dar un paso al exterior y enfrentarme contra esos licans; necesitaba sacarme de la cabeza al vampiro y no veía mejor forma que mantener mi mente ocupada con la lucha. A fin de cuentas yo era de las que se enfrentaban de cara a los problemas, no huía de ellos. O al menos, la mayoría de las veces.
Estaba estirando mis músculos para poder moverme de nuevo y abalanzarme cuchillo en mano hacia el exterior, cuando ocurrió algo que no esperaba para nada. Como si los licantropos hubiese previsto que iba a luchar hasta la muerte contra ellos, huyeron con rapidez, dejándome vía libre para salir de mi escondite.

Sin creerme del todo que todo hubiese sido tan fácil, salí con cautela de la gruta, mirando a un lado y a otro por si todo aquello era una trampa bien elaborada por esos chuchos y se encontraban al acecho para atacarme. Pero no. Allí no había rastro de esas bestias salvajes que me habían tenido recluida durante horas. Y entonces lo vi. Un joven corría con rapidez en sentido contrario a donde me encontraba, perseguido por los animales. Traté de agudizar la vista, observando con atención la curiosa escena que tenía ante mis ojos justo antes de salir corriendo tras ellos. El joven cazador no saldría con vida de ésta si se enfrentaba solo a ellos dos, de modo que haciendo gala al código que mi padre me había enseñado, decidí unirme a una lucha que había empezado como mía y en la que habíamos cambiado las tornas. Debía ayudarlo como fuese. Ya habría otro momento en el que lanzarse en plan kamikaze contra alguna bestia.

Debía haber perdido forma física, puesto que a pesar de correr lo más rápido que pude tras ellos, tardé varios minutos en alcanzarlos. Jadeando y apoyada en un árbol, observé como los animales caminaban en círculos alrededor del cazador, que se hallaba sentado en el suelo, sin llegar a atacarlo. Había visto cosas raras en mi vida, pero aquella se llevaba el premio a la más inverosímil. Sacudí la cabeza para espabilarme y retomar la consciencia. Tomé de nuevo el arco y dos de las flechas con punta de plata. Esta vez no podía fallar. No solo mi vida dependía de ello, y aquello era un incentivo para que mi concentración rozase la perfección.
Tensé las flechas en el arco y tras varios segundos en los que apunté al lobo que había herido con anterioridad, sopesando todas las variables posibles, disparé sin compasión hacia su corazón.

Un fuerte y estremecedor alarido resonó por todo el bosque, haciendo que los pelos se me pusiesen de punta. Instantes después el cuerpo inerte del lobo cayó al suelo entre espeluznantes espasmos y unos rabiosos ojos ámbar se clavaron en mí. El compañero del fallecido no parecía muy contento con verme de nuevo, y sus afilados dientes me dedicaron una sonrisa de lo más inusual-válgase el sarcasmo-. Tragué saliva guardándome el arco con rapidez. Justo antes de salir corriendo de nuevo en busca de un nuevo refugio, dediqué una  sonrisa ladina y un guiño de ojo al joven cazador que permanecía sentado en el suelo. No recordaba haberlo visto antes en alguna de las partidas de caza, aunque al fin y al cabo tampoco yo era de allí y no conocía a todo el mundo.

Prometo que corría todo lo rápido que podía, pero mi cansancio era notorio. Estaba abatida por todo lo que estaba pasando en mi vida. Era algo que era inútil negar a cada zancada que daba mi respiración se iba volviendo más entrecortada. Podía sentir como la distancia entre el lobo y yo iba menguando, y era cuestión de tiempo que me alcanzase. Saqué dos dagas de plata del cinturón antes de frenarme en seco y darme la vuelta en posición de ataque. Esperé pacientemente la llegada del animal, al que haría frente de cara, midiendo su fuerza con mi la mía. Sabía que tenía todas las de perder, pero en esos momentos poco o nada me importaba ya. Solo esperaba que fuese rápido y poco doloroso.


Última edición por Maggie Craig el Mar Jul 04, 2017 7:24 pm, editado 1 vez





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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Kalen Gremory el Mar Jun 27, 2017 5:34 pm

Estaba sentado meditando, el hechizo de protección había funcionado las bestias no estaban atacándolo, podían sentir la magia que expulsaba aquel circulo para repelerlos y no dejarles intentar nada agresivo contra el, pero no se habían dado por vencidos ya que continuamente estaban rodando alrededor de el, esperando una apertura buscando que se debilitara algo que podía pasar ya que el llevaba usando magia un poco mas de tiempo del o habitual, este suspiro levemente por que no podía perder la concentración, cuando todo cambio, fue luego de aquel grito una de las bestias cayo tendida al suelo el pensó que debería ver como haría para soportar aquel ritual hasta la mañana hasta que selene saliera del cielo y diera paso a su hermano helios, para que la magia de los lycans terminara, pero aquel grito si que había cambiado todo, abrió los ojos subditamente observando como una chica había usado su gala de tiro con arco para atravesar el corazon de aquella criatura con una flecha que parecía ser de plata, la segunda bestia no muy contenta se lanzo a la persecución, Kalen se puso de pie tonteando un poco la falta de aire sumado a la energía que había gastado recién para poder realizar el ritual de protección le habían debilitado de cierta forma, aspiro aire realizando el hechizo para salir corriendo, podría correr sin parar durante el tiempo en el que el fuera capaz de resistir la respiración. Logro llegar hasta donde estaban la bestia estaba por saltar, en dirección la chica.
Antes de que el animal terminara de saltar, este realizo un encantamiento y lanzando su mano derecha hacia delante apuntando hacia la bestia, era difícil equivocarse estaba muy cerca de la bestia y esta era de un tamaño considerable, en el momento que apunto un rayo como los que caen del cielo salio desde sus dedos contra la bestia, haciendo en ese instante la bestia gritara de dolor al igual que el, estaba quejándose de dolor ,alzando la cabeza quejándose bastante fuerte, mientras parecía que se tambaleaba casi cayendo para luego caminar hacia un lado y otro caer recostado en el árbol, viendo que la bestia no se movía y regresaba a su forma humana al estar muerto, mientras el se desmayo frente a la joven cayendo al suelo, perdio la conciencia totalmente. Si ella revisara su brazo izquierdo lo encontraria todo quemado, bastante dañado, como si literalmente el hubiera sujetado aquel rayo con su propia mano.
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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Maggie Craig el Jue Jul 06, 2017 7:08 pm

No tuve que esperar demasiado para enfrentarme al ataque licano que había predicho segundos antes, pues éste, lleno de ira y espíritu vengativo por haberle dejado sin compañero, tomó impulso para saltar sobre mí en un claro gesto de aumentar su ventaja sobrenatural al atacarme desde más altura, como si el hecho de que él fuese un licántropo y yo una humana no fuese de por sí suficiente ventaja. Hinqué con rapidez la rodilla izquierda sobre el pedregoso camino, esperando así poder resistir de la mejor forma posible el impacto cuando el animal cayese sobre mí. No eran solo sus mandíbulas lo que me preocupaba, sino sus afiladas garras que serían lo primero que notaría mi piel si no conseguía herirle antes de que su enorme cuerpo cubriese el mío.

Mis opciones de salir airosa esa noche de cacería se reducían a cero cada segundo que pasaba, hecho que hasta ahora no me había preocupado en demasía, pero lejos de rendirme después de los giros inesperados que había ido tomando la noche, me animé a luchar hasta mi último aliento con tal de saber más de ese cazador desconocido que había arriesgado su vida para liberarme del encierro bajo el que había sucumbido durante horas. Elevé una de las dagas de plata que llevaba en la mano apuntando hacia el animal, apoyando el codo del brazo que la sustentaba sobre la rodilla derecha que mantenía flexionada, y tomé el arma con las dos manos en un intento por matenerme firme ante la embestida.

Cerré los ojos en el último instante, cuando pude sentir como el cálido aliento del licántropo chocaba contra mi rostro, mostrándome de ese modo la antesala de lo que sería mi fatídico desenlace. Inconscientemente, apreté los dientes con decisión, dispuesta a clavarle esa daga en lo más profundo de su ser aunque fuese lo último que hacía, y entonces...entonces no pasó nada. Un grito desgarrador seguido de un desconcertante alarido me hizo abrir los ojos de nuevo para comprobar que era lo que estaba ocurriendo allí. Mi sorpresa no pudo ser mayor cuando al identificar la procedencia del alarido encontré que el licántropo que había estado a punto de convertirme en su cena yacía inerte en el suelo, exhalando su último aliento. Pero no fue esto lo que más me llamó la atención, sino que el joven cazador que minutos antes había podido observar rodeado por los licanos, caminaba tambaleándose hasta el árbol más cercano al camino donde finalmente se desplomó. Fruncí el ceño levemente, tratando de deducir lo que había sucedido en el breve espacio de tiempo en el que yo había estado a ciegas al cerrar los ojos. Cautelosa y precavida avancé con pequeños pasos hasta el lugar donde el joven había perdido el conocimiento, acuclillándome a frente a él para comprobar que continuaba con vida.

Cogí su muñeca para tomar su ritmo cardiaco, y cual fue mi sorpresa cuando al rozar su antebrazo para darle la vuelta, observé un extraño quemazón en todo el brazo. Parecía reciente, como si solo hubiesen pasado unos segundos desde sufrió el accidente que le provocó esas quemaduras de segundo grado, pero sin embargo la última hora habíamos estado jugando al gato y al ratón con lo lobos- ¿Qué te ha pasado?- susurré para mí misma, totalmente perdida ante esa herida tan extraña, mientras mi pulgar acariciaba el lugar donde se encontraba la quemadura. El joven continuaba con vida, de eso no tenía dudas, pero o sucedía un milagro y se despertaba en breve, o ambos correríamos peligro de encontrarnos de nuevo con algún sobre natural. Claro que siempre tenía la opción de montarlo en mi caballo y sacarlo de allí como fuese. Porque si algo tenía claro, es que no lo abandonaría su suerte dejándolo solo en medio del bosque.





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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Kalen Gremory el Vie Jul 14, 2017 10:22 am

El uso de aquel poder le había cobrado un precio bastante alto, irónico ya que a Kalen no le interesaba usar sus poderes, mas cuando se trataba de otra persona el no temía en usarlos, aunque la vida se le pudiera ir en ello, el estaba dispuesto a dar su vida golpear tan fuerte sin preocuparse por las consecuencias que eso traerían a su vida, como había sido en ese momento que invoco el poder de un rayo en su mano, sintiendo como esta quemo su brazo desde la mano hasta su codo, como si su mano hubiera sido metida en agua muy caliente, este dolor mas la energía gastada por los hechizos usados anteriormente. Intento despertar el dolor no le dejaba estar inconsciente pero a la vez lo debilitaba. Dio un grito de dolor por la quemazón, su piel rozándose con la tela este se vio obligado a destaparse la mano para ver como esta había quedado bastante dañado. Rechisto levemente al sentir el aire también le quemaba sentía como se iba y apenas pudo ver a una muchacha de lado cuando se desplomo nuevamente en el suelo apenas balbuceando.

-Ayuuda...aa

Este se perdió en sus pensamientos, no era capaz de volver aunque lo intentaba, su cuerpo había terminado bastante dolorido, usar los rayos era algo que no se debía hacer lo había aprendido de ello cuando estuvo aprendiendo a usar este poder, los rayos eran mucho poder para ser controlados por un mago y el lo sabia, los usaba solamente cuando era necesario si o si ganar como en ese momento. Este estaba perdido en su subconciente no pudiendo saber que tan rapido pasaba el tiempo. Se encontraba en el mundo omnirico buscando poder despertar cuanto antes.
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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

Mensaje por Maggie Craig Ayer a las 6:53 am

Perdida y totalmente desconcertada por los hechos acaecidos durante una noche de caza completamente distinta a como la había previsto, permanecí  inmóvil junto al desconocido que había entrado en mi vida de una forma tan inusual. Me había sentado sobre mis talones mientras observaba con atención cada uno de sus gestos, tratando de dar respuesta a esas preguntas que se agolpaban en mi mente una y otra vez “¿Qué había sucedido mientras con los ojos cerrados  esperaba mi tan fatídico final? ¿Qué o quién podía haberle hecho semejantes quemaduras y haber desaparecido de mi  campo de visión con tanta rapidez?” Recordaba haber tenido los ojos cerrados solo durante unos segundos, tiempo insuficiente para que el causante de tal descarga hubiese podido desaparecer sin más.

Había barajado la posibilidad de que algún tipo de descarga eléctrica hubiese impactado casualmente sobre el joven en el caso de que su arma hubiese servido de para-rayos, pero con prontitud descarté esta idea cuando al observar el oscuro firmamento me percaté de que no había una sola nube, ni que decir de la posibilidad de que hubiese una tormenta de rayos y truenos, una tormenta eléctrica. Lo que me llevó a cuestionarme otra duda que iba un poco más allá de la pura especulación; si era un cazador como había creído en un principio, ¿por qué no llevaba una sola arma encima? Observé de nuevo su abatido cuerpo en puro estado de semi inconsciencia, y del mismo modo que  las ocasiones anteriores no atiné a dar con arma alguna.

Mi preocupación iba en aumento cuando tras cada intento del joven de recuperarse del estado comatoso en el que se encontraba, le seguía un desgarrador grito de dolor, señal inequívoca de que lo sucedido era más grave de lo que parecía a simple vista. De pronto su respiración se volvió más pausada justo después de suplicar mi ayuda, petición que estaba más que dispuesta a cumplir. Mi padre me había enseñado una serie de principios que cumplía a rajatabla, donde uno de ellos era no abandonar a uno de los nuestros fuese su estado el que fuese. Pasé mi mano con suavidad por su mejilla tras perder el conocimiento y decidí que no había más tiempo que perder. Un agudo y sencillo silbido fue  señal suficiente para que mi amado y amaestrado caballo viniese en mi búsqueda. No sería la primera vez, ni la última por supuesto, que éste me sacaba de un apuro. Y es que nos habíamos criado prácticamente juntos, y para mí era mucho más que un animal que me transporta, era mi amigo y confidente.

-No te preocupes, te sacaré de aquí como sea.- susurré con una tímida sonrisa dibujada en los labios al ponerme bajo su brazo para intentar levantarlo. Podía sentir el calor de su cuerpo, el extraño olor de su piel, recriminándome a mí misma estar pensando en un momento tan delicado lo especial que me parecía ese ser.

Mi montura no llegó en llegar al lugar donde nos encontrábamos, y con su ayuda y bastante esfuerzo conseguí montarlo en ésta, dirigiéndonos después a una de las cuevas más cercanas donde tenía pensado pasar el resto de la noche hasta que el peligro hubiese pasado y el joven desconocido despertase.

Con mucho cuidado de no golpearle, y con la destreza de mover a un cuerpo inconsciente, mi caballo se agachó de nuevo para facilitarme el trabajo. A duras penas conseguí arrastrarlo hasta una de las paredes de la gruta, y tras encender un pequeño fuego para no pasar frío, ocupé mi sitio a su lado. Solo me quedaba esperar, y de esa forma, poco a poco, fui cayendo en los brazos de Morfeo. Había sido una larga noche cargada de emociones, y algo me decía que aquello no había hecho más que empezar.





Maggie:


With you by my side everything makes sense:


Our last dance. Kenner y Maggie:




Me encanta Jean, muchas gracias ♥:

Gracias Gael, ♥. Furious pomeranian:
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Maggie Craig
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Re: Tardé en aprender a olvidarlo, 19 días y 500 noches [Privado Kalen Gremory]

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