Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA VAGGÖ

MODERADORA

ENVIAR MP
LOREENA MCKENNITT

MODERADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

MODERADOR

ENVIAR MP

CLIMA THE BOND OF THE BLOOD - PARTICIPAN DRAKE ENDE Y JOSSETTE LOUVRE. LA LLAVE - PARTICIPAN POSEIDÓN Y CRYSANTHE KASTAROS. EL CAOS VISTE DE GUERRA - PARTICIPAN ORN, DRITTSEKK, BRÖKK TOLLAK, SOLEIL, KATTRINA. NOCHE DE HALLOWEEN - PARTICIPAN VLADIMIR ROMANOVS y MAGGIE CRAIG.




Espacios libres: 15/60
Afiliaciones élite abiertas
Última limpieza: 30/07/17


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://www.victorianvampires.com


Últimos temas


Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Dom Abr 30, 2017 1:43 pm

Recuerdo del primer mensaje :

El leve aire que se alzaba en aquella tarde movía y agitaba mí pelo como una cascada que bailaba su propia danza, el sonido de un arma cayendo al suelo sobre la hierba del lugar, un golpe que venía procedente de la derecha y que esquivé agachándome con agilidad, el sonido de un jadeo por el esfuerzo, respiración contenida y controlada buscando un punto débil donde atacar y derribar al contrario. Un golpe bajo hacia la zona de mis pies que busca desestabilizarme por completo, pero no lo permito. Ruedo hacia un lado sin vacilar en mis movimientos alejándome del adversario, tenía que pensar con rapidez antes de que perdiera la pelea. ¿Perder? ¡Já! Esa palabra no estaba en mí diccionario y no la utilizaría nunca. Un gruñido procedente de mis espaldas advirtiéndome de que a mí contrincante no le había gustado nada que hubiera escapado, sonreí de lado encontrándome en el camino mientras rodaba la daga que me había hecho soltar con un golpe, desarmándome.

Ahora tenía una daga que utilizar y podía sentir los ojos puestos en los míos, el sudor perlaba mí frente y mí pecho subía y bajaba de forma controlada, respiración que tenía bajo control, situación que así también estaba. Una sonrisa socarrona y burlesca apareció en mis labios y alenté con mi mano a mí adversario a que se acercara para luchar contra mí, preparada para acabar con aquello y proclamarme vencedora, porque no está en mí perder y no pensaba permitirlo. Se acercó con rapidez hacia mí dirección, yo levanté la daga y me puse en posición de ataque dispuesta a dar el último asalto.

Se lanzó sobre mí y paré el primer golpe con el antebrazo, eché hacia atrás el cuerpo para que el puño no diera en mí rostro y giré asestándole un golpe en el costado que lo dejó durante unos segundos sin respiración, no se dio por vencido tampoco y volvió a arremeter esa vez sacando la daga que también portaba. Cruce de estas en las que el sonido metálico era lo único que se oía, una patada en mí dirección que a duras penas paré, y que se sirvió para derribar al contrincante lanzándolo al suelo, pero antes de que pudiera rematar se levantó con agilidad e intenté darle una patada baja para que se cayera pero saltó y la esquivó girándose para encararme.

Lanzó la daga de forma imprevista y como acto reflejo moví la mano para esquivarla de mí camino haciendo a un lado el cuerpo, momento que aprovechó para lanzarse sobre mí y hacer que cayera al suelo, su cuerpo sobre el mío, sus manos intentando desarmarme y buscar mí cuello para dejarme sin respiración. Colé un pie por debajo de su cuerpo hasta llegar a su pecho, le di un golpe fuerte con el codo en el rostro y aproveché eso para cogiéndolo del cuello de la camisa lanzarlo hacia atrás donde me puse encima, mí rodilla presionando su pecho y su brazo atrapado en una llave que le imposibilitaba moverse. Por si aquello no fuera suficiente, la daga en su cuello en una clara victoria. Mis ojos puestos sobre los suyos, el pelo que caía hacia un lado cubriendo una parte de mí rostro y que caía sobre él, enmarcándolo. Nuestras respiraciones chocando la una con la otra, podía sentir la calidez de esta dando contra mis labios, que me hizo entreabrirlos de forma inconsciente mientras seguía inmovilizado y ya derrotado en aquella batalla.


-¡Vale, vale! Tú ganas–sonreí de lado guardando la daga en el cinto que llevaba y levantándome para espolsar la ropa de entrenamiento que llevaba mientras Mathew, mí maestro, se levantaba llevando una de sus manos al brazo con un claro gesto de dolor- Hoy estás particularmente agresiva –mis ojos lo miraron de lado sin comentarle nada al respecto. Oh, ¿de verdad? Vaya, no sabía cómo se había fijado de ello. Sí, había descargado con él la furia y la frustración que llevaba encima imaginándome que era otra persona a la que atacaba- ¿Qué te han hecho esta vez, pequeña? –Preguntó recogiendo la daga que se había estrellado contra uno de los troncos donde ensayábamos la puntería y no contesté- ¿No me lo piensas decir? Acabo de recibir una paliza y soy tú maestro, debería de castigarte por ello–reí de forma irónica y me giré para mirarlo, cruzándome de brazos.
-O querrás decir que deberías de felicitarme por haber superado al maestro –él hizo una mueca divertida y se encogió de hombros- Mí padre quiere que vaya a una fiesta que realiza no sé quién porque está buscando una esposa –hice un gesto con la cara en desacuerdo total-será muy poco agraciado, o más bien nada –acoté mientras él me miraba- si tiene que hacer una fiesta para buscar esposa… pobre desgraciado–terminé mientras él negaba con la cabeza y se acercaba a donde estaba para recoger todo.
-¿Y cuál es el problema Dan? –Dan, siempre me llamaba así acortando mí nombre, lo miré sin pensar por un segundo que habría preguntado tal cosa.
-¿Qué cuál es el problema? ¡Qué mí padre quiere casarme! –Él solo se rió haciendo que me sacara de mis casillas tal hecho y me miró con ojos divertidos.
-Ya es hora de que sientes la cabeza y quién sabe, quizás hasta ese hombre te entra en buena vereda –comentó alejándose hacia la casa, cogí una piedra del suelo y se la tiré dándole en la espalda mientras él se reía divertido por verme de esa forma. No había manera alguna de que me casara y menos con un hombre que tenía que buscar esposa mediante una fiesta, acudiría y en cuanto pudiera escabullirme de la fiesta me iría a cazar dejando allí a mí padre y a aquel hombre con su particular búsqueda. Entré en la casa y observé a  Mathew de espaldas guardando las cosas, era más mayor que yo y estaba en la treintena ya, en casi mitad de esta, aun así no había perdido su atractivo y que fue el que me hizo sentir un amor platónico cuando era niña con diez años y me salvó de aquel vampiro, aunque comprendí que me seguía viendo como esa niña y mis tonterías de niñez se quedaron en un recuerdo y en el olvido. Ahora solo sentía admiración y aprecio por ese hombre, aunque no negaba que ante mis ojos me hiciera sentir algo más y que se llamaba “lujuria”, pero él jamás me vería con esos ojos, los cuales ahora se fijaban en mí con una sonrisa de diversión en sus labios que de niña deseé besar más de una vez, cruzándose de brazos sobre el pecho- Venga, deberías de irte para que te prepares para la fiesta. Mañana me puedes contar qué tal te fue y si era tan agraciado o no como pensabas –se acercó dejando un beso en mí frente como si fuera una niña y me alentó a que me fuera, lo miré de mala manera y le hice un gesto obsceno que lo hizo reírse antes de alejarme y montar al caballo que había cogido para ir a entrenar, en una cabaña en mitad del bosque y volver a la mansión, para cuando llegué las doncellas y sobre todo aquella que era de mí total confianza ya tenían todo preparado para adecentarme, con un vestido que quise romper en cuanto lo vi sobre la cama.


Última edición por Danerys Garnert el Vie Mayo 19, 2017 1:01 pm, editado 2 veces



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo


Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Dom Mayo 14, 2017 5:33 pm

Mis ojos siguieron los pasos vacíos de mi prometida, sus palabras sonaban atrayentes como los colores de la serpiente de coral, mas no dudó en morder depositando su veneno en mi piel
Hundió mas una de las virutas en mi carne y el alcohol lejos de amenizar el dolor lo incentivo.
Gruñí antes de que se alejara sintiéndose vencedora de un duelo que no había hecho mas que comenzar.

Di un buen trago de la botella, ofuscado, rabioso porque no estaba acostumbrado a perder,  moviéndome por el salón como un león enjaulado
La botella contra la chimenea y un fogonazo que me llevo al infierno de donde salia.
Paso rápido hacia mi propia habitación, no había dolor cuando solo existía ofuscación.
Allí estaba ella, metida en la tina, sintiendose dichosa por haber vencido la batalla dialéctica, cuan equivocada estaba mi prometida.

Ladeé la sonrisa adentrándome en el baño su desnudez era plausible. Excitados mis ojos se pasearon por su cuerpo, no me esforcé por disimular la atracción que me producía su piel.
-Buenas noches mi amor, me he dado cuenta de lo desconsiderado que he sido -empecé a desabrochar los botones de la camisa con esmero, para dejarla ser espectadora de este nuevo juego.
-Mi futura esposa anhelando mis dedos surcando su piel, limpiando su tez de los restos de sangre de un malogrado día y yo, jugando en el salón a beber como un marido borracho al que no le sacia su mujer.

Me relamí los labios dejando la camisa caer, mis ojos se alzaron para hundirme en sus pardos.
Mi pantalón pronto acompañó a las botas y el resto de ropa mientras ahora desnudo caminaba aun ensangrentado hacia la gran tina de mi propio baño.
-Gracias amor por prepararnos este momento tan prometedor, no hay nada que ansié mas que aprender a amar a mi mujer.

Me introduje en la tina, el agua pronto se lleno mas de ese tono escarlata, mi pierna aun seguía sangrando, algo que al parecer si hizo sonreír a la dama.
Un tirón borro de cuajo lo pintado en sus labios.
-Después podéis curar a vuestro futuro marido, me duele amor mio.
La guie apoyando su espalda contra mi pecho, tomé la esponja repasando con ella cada recoveco de su cuerpo.
-Cuento ansiaba este momento de intimidad -susurré en su oído mientras mis labios repasaban el lóbulo de su oreja con delicadeza.
Mi virilidad choco contra su espalda, mis manso se perdieron en sus muslos, acariciando con la esponja la cara interna de estos.
-¿Así bien amor? -jadeé en su oído -¿os estoy ayudando a relajaros?

Me miró por encima del hombro, nuestros ojos se encontraron voraces, en los suyos solo veía reflejado el odio hacia mi raza, mi persona y todo lo que yo representaba.
Ladeé la sonrisa relamiendome, acaparando el aliento que contra estos impactaba fruto de la rabia y quien sabe si de algo mas.

Mis ojos se deslizaron hasta su boca entreabierta, la esponja cayó de mi mano y ahora era la yema de mis dedos la que se perdía por sus muslos con descaró.
-Pídeme que pare y lo haré -jadeé centra su boca. Era obvio que yo no deseaba parar, pero había dado mi palabra de que no la forzaría a nada hasta después de la boda.
¿Que era un hombre sin palabra?



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Mayo 15, 2017 8:06 am

El agua caliente de la bañera comenzaba a relajar cada músculo de mí cuerpo como si hubiera estado mucho tiempo sometida bajo presión y en tensión, la ropa había quedado en el suelo, el vestido era ya inservible a todos sus efectos porque no merecía rescatar nada de el, lleno de sangre de jirones por todos lados. Cerré los ojos dejando que el agua caliente hiciera su función estirando las piernas en la tina que era bastante grande, cabía perfectamente en ella e incluso me sobraba un poco de espacio, al igual que también era bastante ancha. Sumergí la cabeza dentro del agua quedando el cuerpo completamente bajo este y dejé que por unos segundos todo pasara, con los ojos cerrados, dejando todo el cuerpo sumergido como si de alguna forma eso quitara todo lo que había pasado ese día, lo suprimiera hasta reducirlos a la nada.

Saqué la cabeza con el pelo completamente mojado y apoyé ésta en el borde de la tina, con los brazos a cada lado viendo como el agua se teñía de rojo poco a poco, yo no estaba herida pero había estado manchada de sangre y pronto tendría que quitar también la sangre de mi rostro porque seguramente algo quedara de la sangre. La noche no había terminado como había pensado e imaginado, pensé que aunque fuera a ese estúpido baile con mi padre la suerte me sonreiría y no me elegirían, pero para mí desgracia eso no había pasado y ahora estaba prometida a un vampiro… un vampiro al que odiaba por su condición y que quería matarlo, cada uno de mis sentidos me decía que lo cazara y lo matara, lentamente, hasta acabar con su larga existencia.

Mis ojos se desviaron hacia la puerta cuando oí pasos que se acercaban y pensé que sería alguna de las sirvientas para dejarme algo con lo que ponerme hasta que me trajeran el día siguiente el vestido, tenía una cita con mi padre para un picnic y no podía faltar. Pero mi sorpresa fue otra cuando lo vi a él entrar por la puerta, parecía que no se había curado porque estaba exactamente igual que lo había dejado en el salón. Sus ojos recorrieron mi cuerpo que se podía vislumbrar a través del agua, aunque esta estuviera un poco de color rojo y no hice el intento por taparme, no sentía ni vergüenza ni pudor por eso y no iba a ser el primer hombre que me viera desnuda. Parecía como si mi cuerpo le excitara, le llamara, aun cuando yo era una cazadora, su némesis, alguien a quien debía de odiar porque podía matarlo.

Enarqué una ceja cuando comenzó a desabrochar los botones de la camisa con maestría mientras hablaba y yo escuchaba sus palabras, unas que de alguna forma me quiso devolver lo último que le había dicho y al parecer, en su afán por hastiarme, decidió llevar a cambio solamente por puro placer de molestarme pues bien sabía que no quería su presencia en ese baño, ni tampoco que me bañara. La camisa cayó al suelo dejando ver su pecho al descubierto, sin rastro por ningún lado de las puñaladas que le había dado en la cabaña del bosque, y sin marca alguna del atizador que le había clavado. Sus ojos puestos en los míos mientras yo lo contemplaba hacer, se relamió los labios y pronto quedó desnudo por completo en mitad del baño, mientras no apartaba la mirada de mí ni un solo momento.


-Me alegra que hayáis podido entender mis palabras y captar mi anhelo, mi amor –dije observando cómo se acercaba hasta que finalmente se metió dentro de la tina conmigo, ocupando el espacio, haciendo que el agua subiera tras meterse él y se tiñera de color rojo todavía más. Podía ver que la herida de la pierna seguía sangrándole y sonreí de lado complacida con eso… dándome a entender que no se había curado y que había subido tras irme yo del salón- Os estaba esperando… me preguntaba cuando ibais a subir a mí encuentro –volvíamos a ese juego de nuevo mientras lo contemplaba delante de mí, había tenido que recoger mis piernas para cederle un hueco y mis brazos rodearon estas, sin inmutarme en lo más mínimo por su presencia. Su mano se alzó y se paseó por mis labios borrando lo que había en ellos y quizás alguna mancha de sangre que tuviera por alrededor, sonreí de forma ladina cuando dijo que después podía curarlo y que le dolía- Oh, mi amor… de veras que siento todo el daño que os he causado –dije como si realmente estuviera arrepentida- pero tenía que haceros ver lo enfadada que estaba, para que entendierais lo que no me gusta y lo que no tenéis que volver a hacer –su mano cogió mi brazo y tiró de mí para girarme y colocarme sobre su pecho, haciendo que mi espalda quedara recostada contra su pecho. Podía notar el contraste de mi piel con la suya, mucho más fría, incluso con aquel baño de agua caliente- ¿Lo ansiabais, amor mío? –Pregunté sintiendo sus labios recorrer mí oreja, de forma lenta y casi de forma delicada, contrastando con lo que realmente era aquel vampiro. El vello se me erizó al sentir su aliento en el lugar, notando que todos mis instintos me gritaban que me alejara, me separara y pusiera fin a su vida… era difícil contenerse y acallar esa sensación que brotaba de mi interior y que me empujaba, sacando la cazadora que llevaba dentro.

Sentí su miembro alzarse para dar contra mi espalda y supe que él más que ninguno de los dos estaba disfrutando con aquello, con aquel juego que manteníamos, con esas palabras que si no veías el doble fondo detrás podrían ser de dos enamorados propiamente dichos. Su aliento chocaba contra mi oreja como si fuera una sutil caricia, pronto sus manos comenzaron a recorrer con cierto descaro inusitado mis muslos, aunque la esponja fue la encargada de recorrer la encara interna de mi muslo en una caricia que era claramente provocadora e intencionada… como si el vampiro quisiera buscar una parte de mí para que saliera a la luz, buscando a esa mujer que tenía en mí interior, la que todas teníamos.

Si no lo veía, si no supiera que quien estaba tras mi espalda y el que ahora me acariciaba con sus manos y con la esponja en ese juego provocador habría caído ya en su embrujo, pero no podía hacerlo cuando sabía quién era el que estaba tras de mí… no podía dejar que intentara llevarme y reconducirme por algo por lo que todo ser humano, e incluso bestias y demonios se habían dejado llevar: el instinto más primario. Porque la combinación de sus manos y la esponja junto con el agua caliente era algo claramente tentador, cuando más relajada me sentía, cuando mis defensas estaban más bajas por el baño. Su pregunta jadeando sobre mi oído hizo que lo mirara ladeando el rostro, sus ojos puestos en los míos con ese brillo de diversión por lo que estaba haciendo, mis ojos llenos de odio hacia lo que él era, rabia… frustrada por hacerme caer en ese embrujo que él había creado.

Sus ojos ahora bajaron hasta mis labios que estaban entreabiertos, la esponja quedó relegada al olvido y ahora eran sus manos quienes recorrían mis muslos sin recato o decoro alguno, sintiendo sus yemas deslizarse por mi piel provocando que mi respiración se acelerara un poco, notaba en contraste entre al agua caliente y sus dedos más fríos provocándome. “Pídeme que pare y lo haré” había jadeado contra mi boca, era más que obvio que él no quería parar y yo no podía permitirle que continuara y que se saliera con la suya, que me provocara y jugara conmigo como lo estaba haciendo. Luchar contra la mujer que había en mí y la cazadora que anidaba en mi interior no era fácil… pero de todas, no podía dejar que se saliera con la suya, mi orgullo no me lo permitía así que… ¿por qué no devolvérselo?


-Amor mío… -susurré sobre sus labios que estaban entreabiertos, sus manos seguían recorriendo mi piel adentrándose por la cara interna de mis muslos pero sin llegar demasiado, provocándome, tentándome para que cediera. Tentándome como el demonio que era, pero yo era Lilith, y estaba hecha de pura lujuria- No sabes cuánto me gustaría que siguieras y que continuaras… -moví mis caderas haciendo que su miembro se rozara a posta contra la espalda, provocándolo, tentándolo en todo momento con mis movimientos, como si no fueran hechos aposta- que tus manos recorrieran mi cuerpo hasta perderse en mi placer –mis manos quedaron sobre las suyas, moviéndose como ellas se movían, hablando sobre sus labios directamente- que recorrieras mi cuerpo con esos labios tan apetitosos y me volvieras loca… -mordí juguetona su labio inferior para luego subir la vista a sus labios- pero me temo que no podemos. Nadie ha tomado mi cuerpo nunca, y según los dictados de nuestra religión y de la iglesia debemos de esperar hasta que estemos casados –volví a mover de nuevo mi cadera sin moverme siquiera un solo milímetro, llevando sus manos que había cogido con las mías entrelazándolas hasta casi mis pechos, pero sin llegar a rozarlos- Me temo que aún no podéis hacerme vuestra, no hasta casarnos… -exhalé el aliento sobre sus labios y volví a bajar de nuevo sus manos a mis piernas- pero podéis conocer mi cuerpo si lo deseáis, si queréis aprender a amarme como vos mismo habéis dicho, amor –elevé una de mis piernas para que viera que seguía manchada con sangre- podéis limpiar todo rastro de impureza de mi piel, y de mí rostro… podéis tocar mí cuerpo, mas me temo que es lo único que pudo dejaros hacer –sus manos de nuevo se perdían por la piel de mis piernas- no hasta que nos casemos, amor –una de mis manos subió para enredarse en su pelo, moviéndome de nuevo como si buscara una posición cómoda con la única intención de provocarlo- Tocadme, Joe… dejad que sienta vuestras manos por mi cuerpo –murmuré sobre sus labios, que estaban cerca de los suyos… casi rozándose, solo para provocarlo sin dejar de mirarlo.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Lun Mayo 15, 2017 10:30 am

Mi pecho subía y bajaba sintiendo su aliento tentar a mis labios, aquel era un duelo complicado en el que ni siquiera nos tomábamos pero por el contrario nada me apetecía mas ahora que perderme en su boca, recorrerla, lamerla. Fueron las palabras que susurradas lograron un ínfimo roce de labios que nos encendía a ambos.

Mi mano marcaba el sendero, dedos de fuego que acariciaban diestros la parte interna del muslo ascendiendo hacia su sexo.
Ladeé la sonrisa al escuchar que nada le gustaría mas que la idea de que  continuara, pero esa frase encerraba un pero que no tardaría en descubrir.
Nuestra respiración se fundió errática en la del otro, el odio era un gran elixir que ahora trasformado en pasión me hubiera hecho tomarla son rudeza si no fuera por la palabra dispuesta.

Se removió en el agua calentando mas mi virilidad , allí seguíamos uno frente a otro provocandonos, retándonos con la ponzoña en nuestros labios.
Jadeé al sentir como mordía mi labio, para asegurar después que por mas que deseara que estos recorrieran su cuerpo no tenia permiso para eso, no hasta que los dioses bendijeran lo nuestro.
-¿Estas segura mi amo? -pregunté con la voz ronca. Nuestra nariz se rozaba por la cercanía, no eran caricias si no pasión pura y dura que nos orillaba al otro y a su vez nos separaba.
Alientos entrecortados en un baile que solo había comenzado.

Enredó sus dedos a los míos para ayudarme a repasar su cuerpo, el agua resbalaba como gotas de cristal por su firme tez.
Llevó primero nuestras manos bajo su pecho, apenas rozándolo con la parte superior de los dedos, sintiendo el calor que emanaba su cuerpo.
Nuestros ojos seguían anclados en la boca del otro como si ese fuera nuestro mayor anhelo, nuestro reclamo y a la vez la prohibición ms clara, pues un beso implicaba demasiado.

Relamí mis labios sintiendo como deslizaba las manos por su vientre hacia el muslo de nuevo, me estaba volviendo loco con ese juego, algo que en mi caso era muy evidente por el tamaño de mi miembro.
-¿me deseas amor? -pregunté contra su boca limpiando con los dedos la sangre que quedaba en el pliegue de su entrepierna.

Sus dedos en mi pelo, cada vez mas cerca, era difícil hablar sin acariciarnos. Tire de su cintura subiéndola sobre mi a horcajadas.
“Tocame Joe” mis manos se deslizaron por sus caderas haciéndola danzar sobre mi glande, no tenia permiso para entrar pero... ambos nos buscábamos sin poder remediarlo y eso era una realidad.
-Y si...-ladeé la sonrisa contemplando ahora sus oscurecidos ojos.

Mis dedos empezaron a acariciar mi masculinidad contra su sexo, mi glande recorría la trinchera incitando el botón de esta que crecía bajo el contacto.
Jadeé de forma ronca mientras me masturbaba a mi mismo y a su vez a ella.
-me deseas - gruñí contra su boca con la voz oscura como la noche que arreciaba fuera
Esta vez no era una pregunta si no una afirmación pues sus caderas se movían a mi son.
Sus pechos pegados al mio, se rozaban en aquel vals lento, el agua ardía bajo el contraste de nuestros cuerpos.
Sus mejillas encendidas, mi aliento brusco, y una gesta que parecía no tener vencedor ni vencido.

Mi otra mano se enredó en su pelo, tire de este haciéndola ladear la cabeza, mi lengua se deslizó por la yugular, limpiando los trazos de sangre seca, su mandíbula, la mordí con suavidad ascendiendo hacia su oído.
-Amor te noto bastante excitada -puntualicé entre jadeos mientras incrementaba el ritmo.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Mayo 15, 2017 3:29 pm

Sabía que estaba jugando con fuego con aquel vampiro, era algo que sabía perfectamente pero también sabía lo que estaba haciendo. No iba a quedarme de brazos cruzados mientras él me provocaba y me tentaba de esa manera, buscándome en todo momento, desafiándome y retándome en todo momento porque aunque no lo pareciera era lo que estaba haciendo en esos momentos. Sus manos se deslizaban por mis muslos libremente acariciando la piel a su paso, su aliento chocaba contra mis labios de forma entrecortada, él se notaba como estaba de excitado en esos momentos porque podía notar su miembro contra mí espalda. Quise devolvérselo de alguna forma y cogiendo sus manos con las mías hice que subiera por mí cuerpo hasta casi llegar a mis pechos, casi rozarlos notando su pecho subir y bajar con rapidez contra mí espalda. Nuestros labios apenas se rozaban mientras hablábamos pero ninguno de los dos terminaba por acortar la distancia, él era quien más lo deseaba porque sentía estos puestos en ellos y por eso mismo buscaba provocarlo y tentarlo más. Si él era un demonio, yo sería Lilith y haría que sucumbiera ante la locura.

Terminé por morder sus labios diciéndole qué era lo que podía hacer en esos momentos, no iba a tomarme, no iba a recorrer más que con sus dedos mí cuerpo porque pese a todo no quería que lo hiciera, aunque intentara sacar ese instinto primitivo que tenía en mí interior y que lo guiaría todo a su paso. Sentí su jadeo al morderle y sonreí observándolo de la forma en la que estaba, si él intentaba hacerme caer yo sin duda alguna haría que cayera frente a mí. Aquello era completamente un duelo, no dejábamos de batirnos y retarnos desde que nos habíamos encontrado en el palacio y seguramente ninguno de los dos lo podía evitar. Él era un vampiro, yo una cazadora… por norma general, uno siempre salía perdiendo.


-Estoy completamente segura, mi amor –le respondí a su pregunta, no iba a ceder, no podía ceder ante eso y no iba a perder. Mi rostro estaba girado hacia atrás para poder verlo recostada contra su pecho y casi apoyando la cabeza en su hombro, ambas narices se rozaban, los alientos se mezclaban en aquel baile y en aquel juego al que nos estábamos sometiendo sin dejar de retarnos ni por un solo segundo. Sus ojos en mis labios entreabiertos sintiendo sus manos recorrer mi cuerpo, los míos mirándolo también como si ambos fuéramos presa de algún tipo de hechizo del cual no podíamos salir airosos, como si fuéramos dos imanes que se atraían sin poder evitarlo, pero que a su misma vez nos repelíamos. Nos acercábamos y nos alejábamos, así había sido durante toda la noche desde el momento en que mi padre había tenido la brillante idea de presentarnos. Guié ahora sus manos de nuevo hacia mis muslos y noté cómo se relamía los labios dejándose llevar hacia donde mis manos le llevaban, nuestras respiraciones chocaban y nuestros labios no dejaban de rozarse pero sin ninguno querer pasar más de eso, como si fuera un tope para no terminar de caer. Jadeé contra sus labios cuando aún con las manos entrelazadas una de ellas fue hacia la zona interior de mi muslo, y su dedo se deslizó por todo mi sexo en una caricia que no esperé y que me hizo levantar la cadera de forma involuntaria, justo en el mismo momento en que me preguntaba si lo deseaba. Lo miré tras el jadeo que salió de mis labios fulminándolo con la mirada, con ese odio arraigado por lo que ambos éramos y lo que representábamos. Éramos enemigos y era algo que no podía olvidar y que debía de tener cuenta… aunque mi cuerpo en esos momentos fuera por si solo- No, no te deseo mi amor –dije contra estos sin darle la razón, porque si yo lo negaba ante él de alguna forma podría convencerme a mí misma de que así era. Y es que la cazadora que había en mí luchaba por tomar el control de mí cuerpo y acabar con aquello, la otra de mí cuerpo se dejaba llevar por la situación y el momento… aunque mí orgullo no me permitía caer de esa forma.

Mis dedos se enredaron en su pelo con nuestros rostros a escasa distancia, era más que evidente el estado de ambos en esos momentos por el juego con el juego que llevábamos entre manos, sus manos ya libres me giraron sin previo aviso y me subió sobre él quedando ahora cara a cara, sin apartar las manos de la cintura estas me guiaban y me movían buscando su miembro en cada roce, provocándonos mutuamente en aquel delirio. Sonrió de lado con esas palabras sin saber qué iba a hacer, si él quisiera poco le costaría adentrarse en mi interior, pero parecía que realmente era un hombre de palabra porque no hacía intento alguno. Sus ojos se fijaron en los míos de forma fija y supe que algo iba a hacer con esa sonrisa que había puesto.

Su mano bajó hacia su miembro y pude notar el movimiento que hacía sobre este dándome a entender lo que estaba haciendo, lo que no esperé es en que mientras él se masturbaba frente a mí de forma descarada… su miembro rozara mí sexo a su vez, con cada movimiento que hacía. La punta de su miembro daba directo contra el clítoris sabiendo lo que se hacía en todo momento, una de mis manos aferró el borde de la bañera y la otra seguía en su pelo que aferré también con fuerza, mordiéndome el labio notando el placer que se extendía por mí cuerpo. Afirmó que lo deseaba y lo miré odiándole, odiándole por lo que él era, odiándole por lo que me estaba haciendo.


-Te equivocas amor… -negaba, pero mi cuerpo se movía por sí solo, como si no me obedeciera y fuera por otro lado- no te deseo… o al menos, no lo hago tanto como tú me deseas a mí –mi pecho rozaba el suyo en cada movimiento, notaba mis mejillas sonrosadas, su aliento brusco y pesado contra mis labios, su mano moviéndose sin tregua alguna… perdidos completamente. Su mano se enredó en mi pelo y tiró de este para ladearlo dejando expuesto mi cuello, su boca fue hasta el lugar y la lengua recorrió la yugular quitando los restos de sangre, de su propia sangre y del otro vampiro, que tenía en la piel. Mordió mi mandíbula y subió a mi oído para dejarme esas palabras entre jadeos- Mí cuerpo solo responde a estímulos… no lo provocas tú, no es por ti –dije notando que iba cada vez más rápido, cerré los ojos y me mordí el labio con fuerza notando que el placer se acumulaba en esa zona que él castigaba sin piedad alguna- Deseas hundirte en mi interior, ¿verdad Joe? Acabar dentro de mí, sentir mí sexo húmedo y caliente envolver tú miembro… -lo miré ladeando la cabeza con su mano aferrando mi pelo todavía, la otra mano bajó por su pecho donde debería de tener aquellas marcas sin dejar de aferrarme el borde de la bañera, con su implacable movimiento. Mis labios sobre los suyos rozándose por el movimiento de cada uno- ser quien manda, marcar el ritmo… seguro que eres de los que se mueven duro y rápido, implacable, ¿me equivoco? –No me moví en ningún momento, la mano que iba por su pecho ahora recorrió el mío acariciando mis pechos como si fueran sus manos las que lo hacían, y luego fue hacia su cuello para apresarlo con fuerza, sabía que no lo mataría pero necesitaba hacerlo en esos momentos. Mordí mis labios con fuerza, con mucha fuerza hasta que al final me hice un pequeño corte y la sangre brotó de mis labios, ahogué un gemido reprimiéndome todo lo que pude y de esa forma alcancé el orgasmo intentando que no lo notara ni por un solo segundo. Aflojé el agarre y jadeé como si lo hiciera por el esfuerzo, no perdí ni un solo segundo y me levanté separándome de él quien miraba mis labios manchados de sangre para que dejara de tocar mí cuerpo, y mi sexo. Él seguía excitado pero yo estaba lejos de su cuerpo, lamí las gotas de sangre de mi labio y sonreí mientras la respiración se iba normalizando poco a poco- Gracias por el orgasmo Joe… has sido un buen chico –dije con ironía total en la otra punta de la tina, observándolo- No te voy a decir en quién estaba pensando en esos momentos pero.... no eras tú –comenté mordaz mientras sonreía de forma ladina sabiendo que estaba totalmente excitado- Oh, ¿creías que eras tú? –Pregunté con toda la intención de hacerle daño- Pobrecito… qué ingenuo eres –me levanté de la tina dejando que el agua resbalara por mí cuerpo y saliendo cogí una toalla que vi para envolver mí cuerpo en ella, en el tocador vi que la sangre había desaparecido más o menos de mí cuerpo pero podría quitarla al día siguiente- Buenas noches amor mío, ahora dormiré mejor… eres el mejor del mundo –le sonreí desde la puerta y me adentré en la habitación- hoy te toca dormir en el sofá cariño, y procura sacarte esas astillas... y no olvides quien manda –dije perdiéndome en la habitación, secando mí cuerpo, para meterme en la cama.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Lun Mayo 15, 2017 5:05 pm

Se negaba lo evidente, que era yo y no otro quien le excitaba, sus caderas bailaban a mi son y aunque lo negara con fervor ambos sabíamos la verdad que hacia tiempo nos habíamos perdido en el otro.
Nos odiábamos a muerte por lo que eramos, nos deseábamos del mismo modo.
Mi tortura se convirtió en su penitencia, cada vez mas rápido las caricias sobre mi miembro se sucedían, ella sujeta al borde de la tina gemía  sin parar contra mis labios de los que arrancaba roncos gruñidos.

Nuestras frentes se encontraron, sedientas de que nuestras bocas entraran en un duelo que no se permitieron.
Se atraían y repelían por igual como dos imanes que invierten su polaridad.
-Engañaté a ti misma si eso te hace sentir bien ,pero me deseas amor y ese deseo ahora mismo hace que tu cuerpo se estremezca contra el mio, casi puedo oírte suplicar que no paré - rugí contra su boca.

Mas sus palabras no estaban exentas de razón, hundirme en el húmedo laberinto de su cuerpo, dejar que envolviera mi falo con sus movimientos y moverme con rudeza en su interior era todo cuanto en este momento ansiaba, solo mi maldita palabra contenía a la bestia que en mi moraba.
-Lo prometí -jadeé contra su boca, como excusa y único motivo a porque no acababa con este delirante juego y la empalaba como castigo.
-Liberarme de la promesa y juro que rozaras el infierno con la yema de tus dedos.

La sentía completamente ida, una parte de ella buscaba un auto-control que su cuerpo no parecía aceptar, grilletes que no consintió ponerse y así atrapo mi cuello con su mano con brutalidad.
Ojos rojos como el fuego ante tan excitante acto que me orillo mas a su cuerpo, un gruñido por no poder tomar lo que era mio y mi mano sacudiéndose bruscamente arriba y abajo impactando contra su clítoris que vibraba contra mi glande.

Mordió sus labios con fuerza para acallar ese ultimo gemido que se trasformó en gruñido, su rostro henchido en placer, la sentía temblar, como el éxtasis recorría su corazón, el orgasmo en su bajo vientre sacudiéndolo con virulencia y yo el responsable de ese sentimiento cálido que ahora arraigaba en su interior.
Espalda arqueada antes de aflojar el agarre, suavemente su mano resbaló por mi cuello hasta apartarme con dureza dándome un golpe en el pecho.
Recobró la compostura al otro lado de la tina mientras yo seguía jadeando encendido echando de menos su cuerpo contra el mio.

Mis ojos en las gotas de sangre que resbalaban por su boca, necesitado de atraparlas con mi lengua de surcar el mar embravecido y chocar contra las rocas.
Vació de ella aquello no era lo mismo y sus palabras frustraban mucho mas aquel subidon de deseo que recorría mi cuerpo.
-Vamos, ven, ayuda a tu marido a terminar también -pedí aun sabiendo que no lo haría, aun sabiendo que la fiesta había acabado para mi y que en esta gesta había perdido.

Salio de la tina, entendí la mano en un gesto de que cambiara de opinión y no me dejara como estaba en ese momento, la hubiera forzado, me hubiera adentrado en ella sin que esta pudiera evitarlo, mas prometí que no lo haría hasta después del matrimonio y si no me liberaba de la palabra dada, era preso de mi propio engaño.
La puerta se cerró dejándome claro que eso es todo cuanto obtendría de ella hoy, una paliza y un calenton ¡Estupendo!

Salí de la tina desnudo, pasé por delante de mi lecho y cabreado, excitado e insatisfecho cerré la puerta de un portazo cabreado dejando un reguero de sangre por las astillas que en mi gemelo seguían hundidas.
¡Perfecto! ¡Una noche para olvidar Joe Black!



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Mayo 15, 2017 9:07 pm

No había esperado para nada que la situación llegara a ese nivel, lo que había empezado como un simple juego entre los dos para ver quien más al otro había acabado en los dos frente a frente, con su miembro rozando en cada movimiento el clítoris volviéndome loca de placer, aunque no quisiera admitirlo de boca hacia fuera y darle la razón… pero tampoco era como si pudiera obviar el hecho de que mis caderas se movían solas contra su miembro y su cuerpo, perdida en aquel placer que me estaba otorgando. Y es que lo odiaba, como cazadora que era odiaba al vampiro que tenía frente a mí pero la mujer que también era no podía evitar que el cuerpo respondiera hacia sus caricias, su toque y en especial ese que daba en mí sexo mientras él se masturbaba.

No nos habíamos tocado mucho más que eso, sutilmente, ni siquiera nos habíamos rozado pero ambos éramos presa del deseo más primitivo y absoluto que podía haber sobre la faz de la tierra y eso ninguno podía discutirlo. Nos atraíamos tanto como nos repelíamos mutuamente, como dos polos opuestos, como la luna y el sol que se perseguían y se atraían sin poder evitarlo. Sabía que él quería hundirse en mi interior, sabía que lo estaba deseando y eso me daba una victoria sobre él de la que quizás no era consciente el vampiro, porque parecía que lo tenía bajo un embrujo aunque yo también lo estuviera bajo el suyo, pero menos.

Me decía que lo había prometido y era cierto, había prometido ser un caballero respetuoso y no tocarme hasta que no llegara el día de la boda, pero notaba su cuerpo y su deseo fluir de él, como su mano se daba placer y a la misma vez me lo daba a mí. Me decía que lo liberara de la promesa, que me haría alcanzar el infierno con la punta de los dedos… sí, podía imaginar perfectamente cómo era aquel hombre en la cama, y aunque no me contestó afirmando mis palabras, sabía que era cierto. Pero ahí residiría su mayor perdición hasta que nos casáramos: que no podía hacer nada. Aún cuando poco le bastaba para tomarme no lo hacía, aun cuando el deseo lo consumía por completo. Y eso es lo que había pretendido exactamente; volverlo loco de deseo.

Supe que mientras apretaba mi mano entorno a su cuello aquello le excitaba, sus ojos rojos lo delataban, al igual que el gruñido, hasta que finalmente alcancé el orgasmo, mordiéndome el labio con fuerza y el gemido que debería de haber salido de mis labios fue un gruñido que chocó con los suyos… y tan pronto como empezó, acabó. Me alejé de él y no solo eso, lo dejé allí mientras él me pedía que volviera a su cuerpo y le ayudara a alcanzar el orgasmo. Tenía una mano que estaba utilizando muy bien, seguro que sabría hacer algo al respecto con el asunto. Lo dejé en la tina, desnudo, excitado y a punto de llegar al orgasmo cuando a mí me había hecho llegar… pero era justo lo que quería. ¿No quería que fuera Lilith? Pues ya lo estaba siendo.

Salí envuelta en una toalla y en la habitación comencé a secar mi cuerpo, no sabía si iba a hacerme caso pero a los pocos segundos salió del baño sin siquiera mirarme, podía notar el cabreo que tenía encima más como colofón final de aquello le había dejado con todas las ganas, con aquel calentón que le haría acordarse durante lo que le quedaba de noche de mí en todo momento… y eso me divertía en sobre manera, mientras que yo dormiría plácidamente tras aquel orgasmo. Me dejó sola en la habitación y tras estar seca del todo me dirigí hacia el armario para cogerle algo prestado para poder dormir, ropa impecable la que tenía en ese armario donde se notaba la alta clase que tenía. Cogí una de las camisas que tenía y cerrando un par de botones finalmente me tumbé en aquella enorme cama, dispuesta a dormir dándome por vencedora aquella noche frente al vampiro. Aunque a decir verdad me costó hacerlo, porque por toda la cama y la almohada no dejaba de notar su olor como si estuviera allí conmigo, pero finalmente caí rendida.



A la mañana siguiente una de las sirvientas subió a la habitación para despertarme y se me hizo raro que no lo hiciera la que era de mis más confianza, pero luego recordé que estaba en la mansión del vampiro y me levanté de la cama donde vi sobre la cómoda un vestido que, sin duda alguna, habría sido la envidia de cualquier joven de mí edad… la mía, una completa tortura. Fruncí el ceño mirando el vestido pero no tenía de otra, tendría que ponérmelo para regresar a casa. Al bajar ya tenía el desayuno preparado y ni rastro del vampiro…claro, era de día, podía campar a las anchas por la mansión que no me lo encontraría hasta dentro de muchas más horas. Una vez terminado el desayuno ya tenía un carruaje que me iba a llevar de vuelta a casa donde mi padre, seguramente, me esperaría emocionado.

No solo fue mi padre, sino que mi madre también lo estaba contentos porque con ese matrimonio conseguirían pagar y saldar esas deudas, de las que ni mi hermano ni yo sabíamos nada, aunque no me gustara en absoluto y tuviera que fingir que todo iba bien. El picnic con mi padre fue algo que consiguió despejarme durante un tiempo, aunque él se mostraba feliz por la noticia y más de saber que todo había ido bien aquella noche, claro que él vivía feliz en la mentira que yo le había contado porque si supiera la verdad… Me preguntó si en algún momento se había propasado conmigo, y tuve que esconder una sonrisa maliciosa y aguantar una risa, con aquella máscara que tan bien se me daba poner frente a las situaciones cotidianas de la vida. Más bien, había sido todo lo contrario y yo había sido la mala en el asunto, otorgándome una placentera victoria sobre él. Negué con la cabeza afirmando que no me había tocado, que ni siquiera me había besado tampoco –cosa que era verdad- y pareció contento mientras yo por dentro deseaba que cancelara la boda.

El día transcurrió como otro cualquiera salvo por la felicidad que llevaban mis padres ante la noticia, porque claro, ellos no tenían que casarse con un vampiro cuando yo era una cazadora y éramos enemigos naturales el uno del otro. Pronto llegó la noche y mi padre me preguntó si había quedado de nuevo con él, a lo que negué con la cabeza alegando que tenía negocios que atender seguramente y que estaría ocupado. Subí arriba a la habitación y saqué de un doble fondo del armario el atuendo oscuro que solía utilizar para ir de caza, en ese momento Mina entró en la habitación y me vio que me iba a cambiar para salir de caza, pero negó con la cabeza ante mí idea cerrando la puerta tras de sí.


-Tengo que irme Mina, tengo que saber cómo está Matt –porque si alguien en aquella casa sabía algo sobre aquello, era ella. Porque también conocía a los vampiros, porque una vez la salvé de haber muerto por uno de ellos. Ella me miró sin comprender y lancé un suspiro frustrado porque no habíamos tenido apenas tiempo para estar un rato y que le pusiera al día- ayer pasó algo y está herido, tengo que ir a verlo –aunque después de que me hubiera dicho que me fuera de nuevo con el vampiro… era algo que me pesaba y que me había jodido, porque pensé que él me entendería.
-Lo siento Dan, pero creo que esta noche no vas a poder salir de caza –me giré para mirarla justo cuando me desataba los lazos del vestido para quitarlo.
-¿Por qué no, Mina? ¿Qué ha pasado? –Ella se acercó a mí y poniéndose a mi espalda comenzó a atarlos de nuevo.
-Porque está aquí tú prometido –la miré a través del espejo… maldito vampiro del demonio, ¿qué narices hacía allí? Tendría que haber salido antes de que comenzara siquiera a atardecer y no dejar opción a que eso pasara… ahora por su culpa no podría irme como tenía planeado. Cerré uno de los puños con fuerza mientras Mina arreglaba mi vestido así como mi pelo- tu madre me ha pedido que suba a avisarte para que bajes a recibirle, está hablando con tu padre en el salón –gruñí por ello y sin ganas de nada y con rabia bajé las escaleras hasta que justo antes de entrar por el salón mí cara cambió poniendo aquella máscara de nuevo, luciendo una sonrisa que para nada era verdadera. Las miradas de mis padres, así como la del vampiro, se fijaron en mí nada más entrar por la puerta.
-¡Ah, querida Danerys! Mira quién ha venido a verte, pensaba que me habías dicho que estaba ocupado –mi padre vino hacía mí, rodeando uno de mis hombros con su brazo acercándome hacia donde estaba el vampiro, clavando mis ojos en los suyos recordando lo que había pasado la noche anterior.
-Padre, me había dicho que estaría atendiendo unos asuntos… es una sorpresa tanto para ti como para mi –miré a mi padre como si fuera una sorpresa, aunque en verdad lo era, y luego de nuevo mis ojos se clavaron en el vampiro acortando las distancias y saludándolo de forma cortés y educada, como me habían enseñado y como mandaba y dictaba el protocolo que tanto odiaba- Señor Black, es toda una sorpresa verle aquí, pensé que estaría... ocupado –mis ojos bajaron rápidamente a su entrepierna y luego lo miré, sonriendo con algo de malicia ahora que quedaba de espalda a mis padres- ¿A qué se debe esta agradable visita, mí amor? –Pregunté esperando que dijera “se cancela la boda”



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Mayo 16, 2017 7:23 am

La noche precedió al día y con la oscuridad abrí mis ojos para emprender lo que esperaba fuera un nuevo duelo con mi apasionada prometida.
Puede que la primera noche hubiera ganado la batalla, al menos en cierto modo así había sido, pero hoy, hoy la guerra seria mía.

Subí a mi habitación, ella ya la había abandonado con las primeras luces del alba. La cama olía a ella así que pedí a la doncella que cambiara las sabanas, no quería el menor rastro de su presencia cuando por el día yo ocupara la estancia.
Me di un buen baño en la tina, me coloqué un traje ingles, los gemelos y la corbata, esa que odiaba llevar, pero tenia que dar una buena impresión a la familia de mi amada prometida.

Así emprendí el camino a lomos de mi espectro camino a la mansión Garnert. Fui acogido por el servicio como si fuera el salvador y la bella madre de mi prometida se deshizo en cumplidos hacia mi persona, alegando que no me imaginaba exactamente así, que ahora entendía la cara de felicidad que traía su hija por la mañana.
Al parecer había hecho una interpretación magistral, porque mi prometida no era precisamente feliz ante la idea de nuestra reciente boda, aunque bien podría haber llegado con esa cara después de lo desahogada que se quedo en la tina al compartirla conmigo.

Una doncella subió mandada por la madre de mi prometida a avisar a esta misma, ladeé la sonrisa asumiendo que posiblemente acababa de joderle su segunda noche de caza y como no, la visita a su amor, el cazador.
El padre me sirvió una copa de whisky para amenizar la espera mientras hablábamos de negocios y la madre suplicaba que no me aburriera con esos temas en este momento, casi suplicándome que aceptara quedarme a cenar con ellos.

La conversación cesó cuando mi amada apareció en el gran salón. Mascara impertérrita y sonrisa ladeada por mi parte.
-Lamento la intromisión, desconozco si teníais ya planes -dije en tono preocupado, a lo que la madre negó alegando que nada mejor que estar conmigo tenia su hija que hacer y esperando la confirmación de Danerys -quedé ayer tan prendado de vos, que no he podido evitar nada mas terminar con los asuntos que tenia que resolver volver para que me regalarais mas tiempo de vuestra presencia.

Nuestros ojos se fundieron en un duelo de egos, ambos sabíamos la verdad de la noche anterior, mas quien desde fuera nos viera bien podría pensar que eramos dos enamorados que nos comíamos con la mirada.
-Pensé amor mio que desearíais que antes del matrimonio nos conociéramos un poco mas, he reservado en el mejor hotel una cena para los dos. Nos cerraran una planta y nos servirán tan deliciosos manjares en la suite.

Besé la mejilla de mi preciosa futura esposa antes de tomar su mano y posar en su dorso mis labios.
-¿Me daréis el capricho de vuestra compañía?
La madre asentía pletórica viendo que lo nuestro iba viento en popa y mas lo hizo, cuando de mi chaqué saqué un anillo de diamantes y esmeraldas para colocarlo en esa mano que aun sostenía entre las mías.
-Toda prometida merece un anillo en su dedo, este no hace sombra a vuestra belleza pero no he encontrado otro mas oportuno.

Los ojos de la madre se dilataban, el valor del anillo era casi tan elevado como la misma mansión que esa familia ocupaba.
Ladeé la sonrisa contemplando a mi prometida esperando su fingida reacción de alegría.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Mayo 16, 2017 1:07 pm

Mi gozo en un pozo si pensaba que iba a poder disfrutar aquella noche de una noche de caza como las que solía tener sin que la presencia del vampiro estuviera alrededor. Después de la pasada noche en la que para mí, claramente había ganado contra aquel vampiro, no sabía qué esperar cuando lo viera la próxima vez y nos quedáramos a solas. Con gente ya sabía que nada iba a pasar pues ambos sabíamos perfectamente llevar esa máscara que nos escondía de todo y de todos, ocultando lo que éramos realmente. Me apetecía salir a cazar sin pensar que el vampiro me estaría persiguiendo y sin que nada pudiera pasar, me acercaría a la cabaña para ver cómo estaba Matt y si había mejorado, o si necesitaba alguna cosa y me perdería para encontrar vampiros que matar mientras en mi cabeza y en mi mente imaginaba que era a mi futuro prometido al que atravesaba el corazón con la estaca.

Pero Mina llegó avisándome de que estaba allí y mi humor cambió por completo, porque claro, no se iba a dar por vencido y a saber qué nueva idea se le habría ocurrido. Esperaba que dijera que se cancelara la boda, eso me haría tan feliz… pero ahora sabía que no iba a pasar nunca, porque al igual que yo para con él, él también disfrutaba viéndome sufrir y dejarme libre no estaba en sus planes. Decía que quería devastarme y llevarme a su infierno, y ya anoche le había demostrado que lo podría intentar si quería, pero que no me iba a dejar. Un punto a mí favor, aunque sabía que habría preparado algo para esa noche por cómo habíamos quedado la anterior.

Como siempre, máscara en mi rostro y una sonrisa que iluminaba la estancia antes de adentrarme al salón donde se encontraban mis padres hablando con él. Mi padre fue en mí búsqueda y me acercó hacia él quien permanecía cerca de mi madre y que esta me miraba como si creyera toda la pantomima que los dos teníamos montada. Cuando quedé cerca de él habló como si sonara preocupado por si había interrumpido algún plan cuando yo, bien sabía, que así había sido… y él también lo sabía. Porque sabía lo que era y lo habría hecho con toda la intención de no dejarme una noche libre, y que él conocía o de alguna manera intuiría que iría a salir de caza. Mi madre enseguida negó por mí que no tenía nada mejor que hacer que estar con él y me lanzó una pequeña mirada como si me dijera que debía de responder.


-Tranquilo, amor, tan solo iba a leer un rato antes de acostarme –mentira, pero era algo que él ya sabía al igual que yo. Los dos sabíamos lo que había y más después de la noche pasada, con nuestras máscaras puestas, nos mirábamos como ese odio escondido en nuestros ojos porque estaban mis padres, pero era como si solo nos diéramos cuenta de la verdad los dos y el resto pensara que, quizás, estábamos enamorados y por eso nos mirábamos así. Al menos es lo que mi madre debería de estar pensando por la cara que ponía observándonos el uno al otro. Sonreí de forma falsa, aunque quise hacerlo de forma irónica para reírme y responderle como me hubiera gustado, pero no debía de hacerlo- Me halaga usted, señor Black. No pensé que podríais haber quedado prendido en una noche –hice un gesto ladeando un poco el rostro, mirando hacia un lado, como si me sintiera abrumada por ello y por sus palabras hasta volver mi vista fija en la suya, mirándonos, odiándonos en silencio en una batalla de nuevo que hacíamos con nuestros ojos y no con nuestros cuerpos. Y enseguida dijo los planes que tenía para esa noche y que odié desde el segundo uno en el que lo dijo, sin ningunas ganas de irme con él a un hotel, aunque fuera la mejor suite de todo París, o de todo el mundo, para pasar la noche a solas con él. Tras su pregunta mi madre asentía con la cabeza y de palabra para luego mirarme esperanzada, con los ojos brillando por la petición del vampiro- Señor Black… yo… -hice una leve pausa notando su beso en mi mejilla que me dio ganas de apartarlo de un empujón y mandarlo lejos, incluso de haber llevado alguna daga y estar solos, la hubiera incrustado en su pecho. Esperé hasta que tomó mi mano con la suya para dejar un beso en el dorso- Nada me encantaría más que acompañaros –el gesto que llamó mi atención y que temí fue cuando del bolsillo de la chaqueta sacó un anillo… un anillo que hubiera sido la envidia de toda mujer, y que todas hubieran querido que le regalaran para llevar en el dedo, todas… menos yo. Mi madre no cabía más en si cuando lo vio, mi padre observaba la escena sin dar crédito por aquello y yo solo podía seguir le trayecto del anillo temiendo que lo pusiera en mi dedo, odiando aquel momento en el que me ataba aun más a él. De haber estados solos habría apartado la mano y le había lanzado el anillo a la cara… ahora solo podía dejar la mano quieta mientras la otra la apretaba en un puño del que nadie se percataba, centrándose en aquel anillo que era demasiado para mí, notando como lo deslizaba por mi dedo encadenándome a él.

Mi boca se abrió y eso no fue nada fingido, algunos pensarían que sería por la sorpresa grata de ver tal anillo en el dedo… cuando en verdad era porque odiaba aquello que veía luciendo y brillando en el dedo. Llevé la otra mano tapando mi boca para que nadie viera como me mordía el labio con fuerza, tomándose aquello con que no daba crédito sin dejar de observar el anillo. Odiaba a aquel vampiro y lo que había hecho, quería quitármelo, lanzárselo o incluso hacer que él mismo se lo tragara para que jamás volviera a darme algo igual que nos encadenara el uno al otro. Parecía una jovencita emocionada por el momento cuando deseaba matarlo, todo mi cuerpo hervía en mi interior mientras no podía dejar que la máscara se rompiera en ese momento.


-Señor Black… -dije con la voz un poco entrecortada, conteniendo que la respiración no se me descontrolara y estallara en aquel momento, mis padres pensarían que sería por el momento en sí sin ver nada más, pero él si sabría de mi reacción- Es… es precioso señor Black… yo… no tengo palabras para decirle lo contenta que estoy por esto… -en realidad, quería decirle otras cosas pero debía de seguir fingiendo, con una sonrisa de felicidad en mis labios, mirándolo a los ojos que brillaban presos de la rabia y que los demás tildarían de emoción- Es precioso, amor… esto me hace muy feliz, Joe –mentira, lo odiaba más que nada en esos momentos. Mi madre me abrazó pletórica por aquello y mi padre comenzó a hablar con él dejándonos a las dos mientras yo fingía con mi madre una alegría y una felicidad que no sentía. Me dijo que debía de subir y cambiarme para la ocasión, así que abandoné el salón para subir y arriba donde me lancé en la cama y di un puñetazo con fuerza, frustrada, odiándole por haberse atrevido a hacerlo delante de mis padre… el muy capullo. Mina entró enseguida mandada por mi madre para ayudarme y se quedó con la boca abierta observando el anillo que, desde kilómetros, lo podría ver hasta un ciego- Te lo regalo si te cambias por mí –le dije mirándola y ella rió, creo que sabía que no iba en broma, pero negó con la cabeza y me ayudó a prepararme para esa velada con mi prometido. Hasta la palabra la odiaba, me quité el anillo dejándolo sobre la cama para junto con Mina quitarme aquel vestido y ponerme uno más adecuado para la ocasión. Este era negro y rojo con un escote en “V” dejando la espalda libre hasta la mitad de esta, ciñéndose a mí cuerpo, realzando mis curvas y cayendo libre de cintura para abajo. En las expertas manos de Mina dejé que me peinara con un semi recogido, maquillando mis ojos para que resaltaran y mis labios de color rojo resaltándolos. Una gargantilla roja y negra a juego con el vestido cayendo por mi pecho y antes de salir ella me dio el anillo para que me lo pusiera, puse un gesto de fastidio pero finalmente lo puse de nuevo en mi dedo, un poco de perfume y ya estaba lista. Bajé hacia el salón de nuevo captando todas las miradas pero fijándome, especialmente, en la de mi prometido para ver cómo me observaba vestida de esa forma. Él iba como todo un caballero y qué menos que estar a su altura. Me acerqué hasta quedar frente a él, apoyé una de mis manos en su pecho y me elevé un poco para dejar un beso en sus labios- Ya estoy lista, mi amor, perdona el retraso… quería estar a tu altura y vestirme de forma elegante pero bella para ti –sonreí de lado- y sexy –dije para que solo él pudiera oírme mordiéndome el labio- ¿Crees que estoy preciosa, amor mío? ¿Te gusta cómo voy? –Dije dando una ligera vuelta frente a sus ojos, sabiendo que mis padres nos oían y que tendría que respnder- ¿Nos vamos amor? Estoy deseando pasar esa velada que has preparado para los dos.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Mayo 16, 2017 2:39 pm

Podía escuchar tan fuerte el repiqueteo de su corazón que por un instante sentí saldría disparado de su pecho.
Mis ojos centrados en su mirada parda, desafiante, plagada del odio que me regalaba mientras mis dedos se deslizaban con la sortija por el suyo en claro símil al de unos grilletes.
-Nada me complace mas que unir con este anillo nuestras vidas para toda la eternidad -susurré mostrandole ligeramente esa sonrisa maliciosa que lo decía todo aunque la madre extasiada abrazara a su hija plagada de felicidad.

Sus ojos me acechaban por encima del hombro de su madre, mirada impertérrita contra mis azules, mientras su puño se apretaba con tanta fuerza que pude oler la sangre correr por su piel.
Su padre me ofrecía otra copa que tome con gusto relamiendome después los labios
-Amor mio tendréis que daros prisa o vuestro padre me emborrachara a este paso -bromee haciendo que todos rieran conmigo.

Mi prometida subió escaleras arriba para ponerse digna para la ocasión, solo de imaginarla ofuscada, tirada sobre su cama maldiciendo aquella soga que había implantado en su dedo me excitaba de sobremanera.
En su dolor empezaba a encontrar el mas amplio de mis placeres.
La noche anterior esa mujer se había proclamado con la victoria, acogiéndose a mis palabras y una promesa hecha a su padre, una en la que juré no tocarla hasta la boda, ser un caballero.

La había llevado a la cima del placer, mas cuando busqué que recompensara mi acto solo encontré indiferencia, odio y asco.
Hoy pensaba vengarme de ella, demostrarle lo bien que se me da torturar y hacer que los demás ardan en el infierno, así que había mandado cerrar una de las plantas del hotel para nosotros, nadie la oiría ni gemir, ni gritar, ni escupir sobre mi todos los improperios que tuviera guardados en esa preciosa cabecita.
Era el momento de la venganza y dicen que esta se sirve en plato frio para ser degustada.

El aura de mi futura esposa acaparó mi atención, eleve la vista por encima del vidrio de la copa hundiendo mi mirada oscurecida por su belleza en aquel vestido rojo y negro que realzaba cada curva de su voluptuoso cuerpo.
El aire ronco escapo contra el vidrio, ella no dudó en seguir mi mirada, de nuevo nuestros ojos habían quedado anclados a los del otro.
Esa era mi debilidad,  lo fue desde el día de la fiesta, me excitaba y no podía evitar que eso ocurriera por mas que me empeñaba.

Escuché sus palabras alargando la mano para tomar la ajena
-Estáis francamente bella -susurré con sinceridad.
Sus labios se orillaron a mi para añadir el “sexy” sin duda había logrado su cometido, aunque eso no haría que yo no acabara ejecutando mi plan en esta nueva gesta que se alzaba frente a los dos.
Cada uno pertrechado con sus armas nos miramos de frente, dos depredadores que salen de caza y toman como presa la carnaza equivocada.

Se giro sobre si misma haciendo que la falda volara frente a mis ojos, aunque estos estaban en el escote generoso que mostraba sin mostrar nada.
-Amor nada hoy podría haceros sombra, espero estar a vuestra altura.
Le cedí mi brazo para que lo tomara listos para emprender el viaje a caballo.
-Espero no os moleste pero he venido a caballo, aunque estoy seguro que encontrareis tan excitante como yo la cercanía de nuestros cuerpos en esta noche donde la dama blanca corona el cielo.

Frente a las caballerizas tomamos el espectro, la alcé por la cintura subiendo de medio lado a la grupa del caballo y de un salto subí tras ella rodeando su cintura con los brazos para que no cayera fingiendo que era una pobre damisela.
Así emprendí un lento paso con la montura que se trasformó en un aguerrido galope en cuento nos perdieron de vista.
Su pelo contra mi rostro, salvaje, libre, las ramas del bosque pasaban raudas frente a nuestros ojos mientras el viento nos azotaba airado por osar desafiarlo.
-Perdona mi amor es que estoy ansioso por llegar.

Una vez en el hotel un mozo nos acompañó a nuestra plata, todo había quedado dispuesto como  había exigido, rosas rojas y negras por doquier, los pasillos en una dulce penumbra de velas y candelabros.
Abrió nuestra habitación ,en ella una gran cama redonda con unos grilletes colgados del techo, mi mirada se oscureció ladeando la sonrisa al ver su cara de sorpresa.
Sobre la mesa una deliciosa cena dispuesta, dos botellas de vino y en la cubitera una de champan.
-Bienvenida al infierno mi amor.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Mayo 16, 2017 9:18 pm

Nada me apetecía menos esa noche que ir a pasarla con él fuera de nuevo, y para colmo, a un hotel que había reservado una planta entera para los dos donde dispondríamos de una suite, no me hacía especial gracia ni ilusión pero debía de seguir con aquello aunque no me gustara la idea, aunque lo que más quisiera hacer era cambiarme de ropa e irme a cazar algo como hacía todas las noches, como necesitaba hacer en esos momento para poder aguantar frente a mis padres no ir contra él como estaba deseando. Mina, como siempre, me ayudó a cambiarme de ropa eligiendo un vestido rojo y negro que realzaba cada curva de mi cuerpo y se pegaba a este, también me peinó y también me maquilló lo justo pues sabía que yo no era mucho de esas cosas, no me gustaban. Por último una gargantilla a juego con el vestido y tras darme de nuevo el anillo, ese que sin duda eran como una cadena que me ataba a él, me lo puse en el dedo para bajar al encuentro de mi prometido que me esperaba en el salón junto a mis padres.

Si ellos supieran como era realmente no se reirían por las bromas que gastaba, ni lo agasajarían como lo estaban haciendo seguramente desde el momento en el que había entrado, ni mi madre tendría esa cara de felicidad absoluta junto a mí padre y que yo debía de fingir frente a ellos, como había hecho durante toda mi vida y como tan bien se me daba hacer. Y el vampiro no se quedaba atrás, ponía también una máscara mostrándose amable, gentil y bueno cuando en el fondo era un completo demonio… pero a estos se les puede envenenar, y era lo que pensaba hacer ahora que ya le había picado… solo tenía que seguir inyectando más veneno y al final caería por sí mismo. Oh mejor, le haría caer hasta clavar una estaca en su corazón y ver su muerte.

Entré al salón acaparando las miradas de todos pero yo, principalmente, me fijé en la de ese hombre que me había elegido para hacer de su vida un infierno, con sus ojos puestos en los míos aun con la copa en la mano observando cada paso que daba, con esos ojos oscurecidos que no eran la primera vez que los veía, sino que la noche pasada los había visto bien de cerca en aquella tina donde yo alcancé el orgasmo y él se quedó en la nada más absoluta. Podía ver que me recorría con aquel vestido puesto y sonreí hasta acercarme a él y que tomara mi mano alegando que estaba preciosa, le sonreí de forma ladina ahora que mis padres solo podían ver mi espalda pero que podía escuchar lo orgullosa que estaba mi madre de verme así vestida para aquel hombre. Nos quedamos mirándonos de frente en esa batalla muda que librábamos cada vez que nos encontrábamos en la misma situación y giré sobre mí misma, haciendo que la falda del vestido volara levemente, pero que al pararme de nuevo frente a él, pude comprobar que sus ojos se centraban en mí escote.


-Oh, seguro que vais a estar a la altura amor, no tengo duda alguna –porque seguramente habría preparado algo para esa noche y debía de estar atenta a ello. Cogí su brazo a regañadientes porque no quería y dejé que me guiara despidiéndome de mis padres hasta donde se encontraba su caballo, un precioso corcel negro que no dudé en acercarme a él para acariciar su hocico viendo lo precioso que era, siempre me habían gustado los caballos desde que era bien pequeña- no me molesta en absoluto, pero podríais haber traído otro para mí –no me dio tiempo a decir nada más, porque elevándome de la cintura como si no pesara nada me sentó de lado sobre el animal, y tras un salto ágil, se puso detrás de mí a lo que le fulminé con la mirada por haberme montado así cuando sabía montar perfectamente a caballo. Sus brazos rodearon mi cadera para que no me pudiera caer y el caballo comenzó con un paso lento mientras nos alejábamos de mi casa con la vista de mis padres puesta en nosotros. Pronto espoleó al caballo para que aumentara el ritmo y ahora a galope nos dirigíamos hacia el hotel, de forma rápida y rauda a todo lo que daba el animal- Sí, claro –comenté con sarcasmo ante sus palabras y pronto llegamos al hotel que había escogido para pasar aquella noche, cuando él se bajó lo hice sin necesidad de que me ayudara y ofreciéndome su brazo lo seguí mientras un mozo del hotel nos acompañó por el camino indicando cuál era. Había cerrado una de las plantas de dicho hotel de verdad y este estaba decorado con rosas rojas y negras esparcidas, una combinación extraña pero bella aunque no lo dijera, los pasillos alumbrados de forma tenue por las velas y los candelabros dándole un aspecto más romántico- Vaya amor, no sabía que tenías esa vena romántica –comenté mientras terminábamos de cruzar el pasillo y llegábamos a una puerta doble que al abrirla pude ver la suite que íbamos a ocupar esa noche.

Todo estaba preparado y dispuesto para poder utilizarla, había una mesa con la cena preparada así como botellas de vino y en la cubitera una de champán, con diferentes platos que estaban tapados sin dejar ver el contenido, y una bandeja de futra y varios postres en otra mesa más pequeña al lado de la principal. Mis ojos se fijaron en la enorme cama redonda que había en la habitación, pero más que en eso, me fijé en los grilletes que había colgados en el techo durante unos segundos… y sonreí de lado. No me extrañaba que le gustaran ese tipo de cosas, no cuando se había excitado al cogerle del cuello la noche pasada mientras me llevaba al orgasmo. El mozo nos dejó a solas cerrando la puerta al salir y la frase del vampiro me hizo ladear la sonrisa de forma ladina, ¿se pensaba que unos grilletes iban a asustarme?


-Vaya amor, veo que has pensado en todo –dije acercándome a la mesa para ver los platos y destapar uno de ellos viendo un suculento plato de carne que olía de maravilla- ¿tú también vas a cenar… o todo esto es para mí? –Pregunté para luego acercarme a la mesa donde estaban los postres de chocolate así como la fuente de frutas troceadas, cogí un trozo de una pieza de fruta llevándola a mis labios para luego masticarla y mi vista se fijó en esos grilletes que pendían del techo sobre la cama- Sabía que te gustaba jugar duro, Joe, pero no esperaba que en la segunda noche metieras unos grilletes… -mis ojos lo buscaron, contemplándome para ver mi reacción ante eso- ¿Me vas a dejar ponerte esos grilletes, y de algunos de los armarios encontraré una fusta con la que podré fustigarte? Dime que sí… -murmuré pensándolo y, al hacerlo, aquello me excitó un poco y me mordí el labio dando un paso hacia él- encadenarte, tenerte a mi merced, ver como tu cuerpo responde a la fusta y esta se va poniendo roja –di otro par de pasos hacia él- provocarte, tentarte, hacer que tu cuerpo sucumba al deseo y no permitir dejarte llegar a él… ya sabes lo que se siente, ¿no es así? –Mi mirada estaba fija en la suya y sonreí al recordarle de forma descarada lo acontecido la noche anterior- Te excitó verme llegar al orgasmo, ¿no es así Joe? ¿Quieres ver como llego otra vez? Dejaré que lo hagas, atado a esos grilletes sin poder hacer más que mirarme y si te portas bien, ¿quién sabe? Puede que incluso te deje correrte esta vez –quedé delante de él, sin apartar mi mirada de la suya, oscurecida por mis palabras. Mi mano subió por su pecho hasta llegar a la corbata que tenía- Pero recuerda que no puedes tomarme, hiciste una promesa y hasta el día de la boda no puedes hacer nada… pero yo sí puedo hacer algo por ti –tiré de su corbata hacia abajo atrayéndolo a mi rostro- Puedo mostrarte ese infierno del que tanto hablas, al fin y al cabo, soy Lilith y ese es mi hogar:


“¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad.  La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”




-Déjame que te muestre el camino, mi amor, y te prometo que gozarás –murmuré sobre sus labios, rozándolos con cada palabra, con la corbata aferrada en mi mano- Pero antes… hay una cena que nos espera, y tu querida prometida está hambrienta –me separé para acercarme hasta la silla y sentarme sin esperar a que me ayudara, para luego sentarse frente a mí y sonreírle de forma ladina- ¿Me sirves amor? Seguro que todo sabe más rico si eres tú quien lo pone –esperé a que sirviera del primer plato, sabiendo que la lucha no había hecho más que empezar, pero que si pensaba que me iba a rendir tan fácilmente… estaba muy equivocado.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Miér Mayo 17, 2017 8:54 am

Mi mano se poso en la parte baja de su espalda mientras juntos recorríamos el pasillo de aquella planta de hotel.
Ladeé la sonrisa cuando mi prometida susurró que desconocía mi vena romántica.
-Hay mucas cosas que no sabéis de mi amor mio, por eso os he citado aquí, para conocernos.
Besé de nuevo su mejilla sabiendo de sobra lo mucho que mis labios podían repugnarle.
El mozo abrió la puerta y de forma caballerosa permití a mi futura esposa que pasara delante de mi para apreciar la enorme habitación que nos regalaría una noche distinta.

Los ojos de esta se pasearon por la estancia, se que las cadenas no pasaron desapercibidas, así como la cama redonda que bajo ellas prometía una pasional noche para ambos.
Se acercó a la mesa destapando uno de los platos, de nuevo sus mordaces comentarios se sucedieron mientras yo pagaba al mozo por habernos acompañado y este por fin nos dejaba solos.

Me orillé a su cuerpo, deslizando mis dedos por su brazo ascendiendo hasta su hombro.
-es para ambos, claro que no saciará mi sed, quizás después queráis no dejarme a medias esta vez -susurré con picardia haciendo clara referencia a la noche anterior y deslizando mi dedo por su yugular.
Sabia que no me permitiría beber de ella, claro que yo no necesitaba permiso para hacerlo si así lo queria.

Tomó un trozo de fruta llevándosela a la boca, mis ojos siguieron sus dedos relamiendo mis labios fruto del deseo.
-No puedes negar que he sido un caballero -susurre en su oído rozándolo con mis húmedos labios -¿quieres jugar con los grilletes Danerys? Hagamos un trato, primero me dejas encadenarte a ti, mantendré mi palabra de no tomarte a no ser que me pidas lo contrario.
Mi aliento golpeó su oído de forma tentadora, su pelo bailaba contra mi boca.
-Después, te permitiré que lo hagas tu conmigo y dejemos que la noche nos arrastre al infierno hasta que el dia cuide mi sueño.

Escuche como recitaba, al parecer ambos eramos amantes de ciertos versículos del sagrado libro de la biblia.
Ladeé la sonrisa cuando me aseguró que gozaría si me dejaba msotrar el infierno.
-"gatos salvajes y hienas se darán cita, y los sátiros se reunirán; y también allí se tumbará Lilith y encontrará su lugar de reposo."
¿Encontraré hoy mi reposo complacido por Lilith?

Moví la silla para que esta tomara asiento y como un caballero se la acerqué a la mesa para que quedara bien sentada frente a esta. Reví los platos de ambos antes de sentarme frente a ella, mis ojos en su boca.
-¿tienes hambre amor? -pregunté con cierto doble sentido antes de llevar la copa a mis labios.

Estábamos lejos, nada que ver con la noche anterior en la que nuestros labios se acariciaban con cada palabra pronunciada, admito que seguía molesto por como me dejo la noche  anterior, no me gustaba perder.
Di un trago vaciando la copa antes de volver a llenarla de ese delicioso vino tinto.
-tenemos una piscina para limpiarnos la sangre después de la tortura, como veis he penado en todo mi amor -dije con cierto sarcasmo.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Miér Mayo 17, 2017 1:00 pm

Estaba claro lo que aquel vampiro pretendía hacer conmigo aquella noche, y sobre todo, que iba a intentar cobrarse por haberlo dejado a medias la pasada noche en la que me llevó al orgasmo y lo dejé en la tina, solo, excitado y al borde del mismo abismo del placer de una forma frustrante, y de la que había disfrutado sobradamente. Por el orgasmo y por cómo me alejé de allí disfrutando de verlo de esa forma. Sabía que no podía tocarme más allá de lo que había hecho esa noche, lo había jurado y lo había prometido, nada hasta la boda y él también lo sabía… podría haber roto su palabra pero parecía un hombre que la cumplía, y por eso mismo no llegó a más aquella noche. Mis ojos se fijaron de nuevo en los grilletes que había sobre la cama y ya me imaginé al vampiro atado en ellos, mientras yo le torturaba y la cama se bañaba con su sangre. Lo bueno de los vampiros es que su herida se volvía a cerrar aunque al final como nosotros también perdían fuerza al perder también la sangre.

Me lo imaginé con el cuerpo lleno de marcas rojas de un látigo o de una fusta, excitado, sangrando, suplicándome que le dejara llegar al orgasmo, buscando mi cuerpo para saciarse de él, incluso me haría un corte para que la sangre fluyera y lo volviera loco de necesidad… porque disfrutaría tanto con eso, haciéndole ver y pasar un infierno, que no pude evitar que la misma idea me excitara un poco. Pronto sentí como se acercaba a mi cuerpo y sus dedos recorrieron mi brazo subiendo por este con delicadeza al tiempo que yo tomaba una pieza de fruta y la degustaba. Decía que no podía negar que había sido un caballero, y aunque me pesara, no podía negarlo porque lo había sido. Su aliento ahora rozaba mi oído e incluso notaba sus labios recorriendo este mientras me hablaba. Ante su pregunta de si quería jugar con los grilletes reí de forma divertida ladeando un poco la cabeza para poder verlo.


-No pienso dejar que te alimentes de mí… ¿no tienes esclavas para eso? –Pregunté mirándolo- Oh, cierto… que no están aquí… una lástima, deberías de haberte alimentado antes –porque era una cazadora, ¿qué diría de mí si dejara que bebiera de mí? No podía dejar que eso pasara- Estoy deseando que me dejes jugar a atarte con ellos para disfrutar torturándote –murmuré mirándole a los ojos ahora con mis labios a pocos centímetros de los suyos. Decía que primero me ataría a mí a los grilletes y que mantendría su palabra de no tomarme, a menos, de que yo se lo pidiera. Volvía a reír por sus palabras haciendo que mi aliento chocara contra sus labios, mirándole con pura diversión por sus palabras que me sonaban a chiste- ¿Tan seguro estás de que te lo pediré? –Solté una risa irónica porque estaba muy confundido, pese a mí aspecto de parecer frágil y delicada, era una mujer mucho más fuerte de lo que daba a entender, y más oscura de lo que él decía que veía. Pero ya lo descubriría por sí mismo. Luego dijo que, tras acabar conmigo, me dejaría que lo hiciera yo y mordí mí labio ante la mera idea- estoy deseando que llegue el momento en el que te ate a esos grilletes y empiece tú tortura, amor –tras intercambiar varias palabras más así como cada uno nos dedicamos unos versos sobre el infierno era hora de comenzar a cenar porque tenía hambre. Iba a sentarme de forma normal cuando él, como todo buen caballero acercó la silla para que me sentara mejor en la mesa y luego se sentó enfrente de mí.

Tal y como le pedí sirvió los platos y lo miré sonriendo de lado ante su pregunta con doble sentido de si tenía hambre, la verdad es que sí y el plato que antes había levantado olía de forma maravillosa que ya estaba deseando probarlo. Finalmente el plato fue servido y también sirvió un par de copas con el vino que había, corté un trozo de la carne del plato que había olido antes y la llevé a mi boca, degustando lo buena que estaba. Estaba perfecta y la salsa que llevaba mejoraba bastante el plato, estaba tierna, en su punto, sabrosa… me había gustado mucho. Alcé la vista para ver que me miraba y sonreí de lado observando que él también se había servido.


-¿No comes, amor? Deberías de coger fuerzas para lo que te espera esta noche –volví a cortar un trozo de carne y la llevé a mis labios degustándola de nuevo, jadeé bajito por lo buena que estaba y cogí la copa de vino para dar un trago y acompañar el plato. Él seguía mirando como cenaba y la verdad, es que nunca había visto cómo un vampiro comía… era algo extraño y esperé a que lo hiciera. Vi que se había bebido la copa de golpe y que se servía más- Cuidado, cielo, no sea que te emborraches y no puedas cumplir con tus maravillosas ideas que me hecho saber… no sería tan divertido –alegué y luego escuché que también había una piscina para poder limpiarnos de la sangre, algo que me hizo sonreír de lado- Veo que has pensado en todo… ¿tanto deseas esta noche conmigo? –Sonreí cortando un trozo de nuevo de carne para, esa vez, llevar el tenedor hacia sus labios dejando el trozo de carne delante de ellos- Venga… no me niegues este capricho, tú prometida quiere darte de comer para que pruebes lo maravilloso que está –dije paseando el trozo de carne sobre sus labios hasta que al final sus labios se separaron, entreabrí los míos viendo como degustaba el trozo de carne y llevé el tenedor a mis labios- ¿Ves como no era tan difícil? ¿Quieres más? –Pregunté con malicia mientras seguía comiendo notando cómo me miraba sin quitar la sonrisa de mis labios, hasta que finalmente terminé el plato y la cena siguió entre tiras y aflojas, retándonos con cada frase que nos lanzábamos como si no pudiéramos evitarlo. Llegamos a los postres y cogí uno de los que había que llevaba chocolate y pasé el dedo índice por el chocolate para luego llevarlo a mis labios, y chuparlo ante la mirada del vampiro siendo consciente de que me miraba- Mmm, esto si es placentero –me excusé levantándome para ir al servicio y al salir, como estaba a las espaldas del vampiro, mis dedos recorrieron de hombro a hombro pasando por la nuca para finalmente sentarme sobre sus rodillas ladeando mi cuerpo, viendo que tenía delante también varios postres y piezas de fruta. Cogí la cuchara y la hundí cogiendo un trozo generoso del pastel de chocolate que llevé a mis labios, degustándolo, para luego volver a coger otro trozo algo más pequeño y llevarlo a sus labios- Creo que voy a empezar a preocuparme ante la falta de apetito que tienes, ¿seguro que vas a poder rendir esta noche? A este paso veo que no vas a poder hacerlo –volví a pasar la cuchara por sus labios manchándolos de chocolate hasta que no le quedó de otra que aceptar lo que le daba, cogí un trozo de las piezas de fruta que estaban cortadas en la fuente y la llevé a mis labios quitando luego de mis dedos con mis labios el jugo de la fruta- Oh, esto me recuerda a algo –mis dedos fueron al anillo que él me había regalado y comencé a sacarlo sin apartar mis ojos de los suyos- Voy a quitármelo, amor, porque no quiero que le pase nada en esta noche –lo saqué de mi dedo como claro ejemplo de que no lo quería y lo dejé sobre la mesa, como si quisiera dejarlo a buen recaudo- ¿No te molesta, verdad? Es muy caro y no quiero que le pase nada –sonreí con malicia y volví a coger otro trozo de fruta, sin moverme de donde estaba como si aquello fuera un duelo más entre ambos- Dime Joe, ¿por qué la fiesta de ayer? ¿Tanto deseas casarte? –Esa vez cogí un trozo de chocolate de otro de los postres, porque me encantaba el chocolate, y lo probé… estaba delicioso- ¿Tan difícil es encontrar para ti alguien que quiera casarse contigo por voluntad propia? Vaya, no logro saber por qué con lo bueno que eres –comenté con total ironía y sarcasmo mientras seguía comiendo, porque sabía que la noche no había hecho más que empezar.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Miér Mayo 17, 2017 3:58 pm

Observaba a la cazadora regocijarse frente a mi de las ganas que mostraba por estar con ella, algo que en gran parte era cierto, claro que escondía un detalle, me gustaba la idea de joderle la noche con el hombre con quien realmente ansiaba estar en esos momentos.
Ni los mejores manjares, ni aquella habitación de hotel dispuesta para los dos hacia sombra a la mierda de cabaña del viejo ese que no supo ni defenderse y eso me cabreo de sobremanera, porque ella era mía, le gustara o no, así era.

Alcé la mirada de la copa la sentir el tenedor frente a mis labios, los abrí dejando que metiera la carne en mi boca y la mastique despacio sin apartar mis ojos de sus carnosos labios que se movían despacio paladeando la exquisita cena dispuesta para ella.
-no sera esto lo que me de fuerzas para la noche amor, pero estoy seguro que estarás deliciosa ¿cierto?

Ladeé la sonrisa mientras esta seguía comiendo, provocandome con el chocolate y su forma de llevarse el dedo a la boca haciendo que mis ojos enrojecieran ante tan devastadora imagen.
-Os habéis preocupado mucho de vuestro atuendo, me gusta esa actitud tan complaciente y sumisa que traéis hoy frente a vuestro futuro esposo.
Me alegro de que hayáis reconsiderado vuestra posición y empecéis a encontrar el placer en perderos entre mis manos.

Sabia sobradamente que me odiaba, que le repugnaba y que esas palabras no harían mas que incrementar ese duelo que ambos manteníamos ahora y que nuestras razas habían tenido por siglos.
Ella y yo, frente a frente, dos depredadores separados por una mesa llena de cubiertos y platos, fingiendo ser civilizados cuando ambos sabiamente que no lo eramos y que tras nosotros se escondían dos bestias al acecho.

Se alzó con la escusa de ir al servicio, mas lejos de hacer esto, sus pasos se perdieron tras de mi, dedo que se paseo por mi hombro de punta a punta acariciando mi nuca y como si se tratara de una joven enamorada acortó la distancia sentándose en mis rodillas para que de nuevo nuestros labios se buscaran.
Enfrentando nuestros alientos, acariciándose con cada palabra dispuesta y el tenedor con un pedazo de tarta surco la distancia para manchar mi boca.
Dejé que de nuevo me alimentara con eso que no me saciaba y tomé la copa de vino después para darle un profundo trago empujando el pastel hasta mi organismo.
-¿tan impaciente estabas amor por volver a sentirme? -pregunté relamiendo mis labios frente a los suyos.

Rio tomando un trozo de fruta que chorreó por le jugo por sus dedos y que deliberadamente volvió a limpiar frente a mis ojos forzándome a emitir un jadeo.
Uno que pronto se apago al verla quitarse le anillo y dejarlo sobre la mesa como si no representara una mierda.
De un empujón la aparté de mis piernas, alzándome de la silla airado ,mi carácter era excesivamente  impetuoso como para aguantar un desprecio tras otro.
No me importaba el juego del odio, pero yo al menos estaba respetándola como mujer, algo que ella no hacia conmigo como hombre ¿donde quedaron los malditos modales?

Tomé el anillo entre mis dedos rugí malhumorado y lo lancé a las llamas de la chimenea que prendía frente a nosotros.
Mis ojos rojos como el mismo fuego sentenciaron mi estado de animo y contra esos maderos estampé la botella que produjo un fogonazo que iluminó toda la estancia.
Desafiante busqué su mirada antes de coger otra botella y salir al balcón ,tenia que calmarme o de nuevo le daría la victoria de esta segunda noche.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Jue Mayo 18, 2017 11:34 am

Era la primera vez que veía a un vampiro comer algo de comida y no alimentándose de sangre, sabía que la comida que había en la mesa no le saciaría y que incluso esta no sabría todo lo bien que a mí me sabía, así que era divertido darle de comer solo por el simple hecho de que no lo necesitaba, pero de alguna forma le forzaba a comer la comida que para mí estaba deliciosa. Aquello no dejaba de ser sino otro de los duelos que manteníamos constantemente cuando estábamos solos, mostrándonos como éramos realmente aunque tan solo fuera una fachada, porque sabía que tras él había un monstruo anidado en su interior y así para lo mismo conmigo. Él depredador, o lo que eso creía, y yo la cazadora que iba tras el depredador… no sabría decir con certeza en esos momentos quien era el cazado y quien cazaba… quizás ambos lo fuésemos por igual ante los constantes piques, retos y duelos que nos poníamos con nuestras palabras.

Ya sabía que lo que necesitaba era la sangre para alimentarse, pero si pensaba por un solo segundo que iba a dejar que bebiera de mi estaba muy pero que muy equivocado… porque no iba a hundir sus colmillos en mi piel para beber de mi sangre, era una cazadora y no podía dejar que eso pasara. Bastante tenía con saber que me tenía que casar con él y que me iba a tener que tocar si no hacía lo contrario y evitaba la boda. Pero él parecía convencido de que era lo que quería y no sabía que se estaba metiendo de lleno en la boca del infierno, poco a poco. Reí con diversión cuando dijo que sabía que no se alimentaba de esa forma, y que lo que yo le había dado de comer no le daría fuerzas para la noche… así como que sabía que estaría deliciosa. Pinché otro trozo de carne notando sus ojos puestos en mis labios y alcé la mirada, con diversión.


-Creo que me has confundido con alguna de tus esclavas… no vas a probar mí sangre, ni esta noche, ni mañana ni nunca… porque no te pienso dejar, y porque te mataré si lo haces –ahora tocaba los postres que eran mi perdición, aunque aún más lo era el chocolate que era como un vicio para mí, así que pensaba probar cada uno de los postres que allí habían dispuestos sabiendo que al vampiro no le haría especial ilusión- Es una putada que no puedas disfrutar de semejante… placer –dije llevando un trozo de chocolate a mi boca, degustándolo. Estaba buenísimo y sabía que para él quizás no sabría a nada, y no sabía exactamente lo que se estaba perdiendo, pero tampoco me importaba en absoluto. Mis ojos se alzaron de nuevo cogiendo otro trozo de tarta y enarqué una ceja por sus palabras, bien sabía que no me había puesto así por él pero igualmente quería meter el dedo en la llaga- De no hacerlo mi madre no me hubiera dejado salir hasta no estar a vuestra altura, amor, así que no me quedaba de otra –volví a pinchar otro trozo de otra tarta diferente y dejé la cuchara en mis labios saboreando el chocolate con la nata, si por mí fuera me comería todos y cada uno de los postres… quizás lo hiciera ya que él no iba a comer y era una lástima desperdiciarlos- ¿Complaciente y sumisa? Qué gracioso eres, Joe… no sabía que se te daba bien gastar chistes –reí entre dientes por eso- solo estoy dándote un pequeño suspiro mientras ceno, luego tranquilo, volveré a ser esa víbora y esa arpía rebelde que sé que tanto te gusta –lamí mis labios notando sus ojos en ellos y los mordí mirándole- Pero no te engañes, sé que te gusta verme con el vestido puesto. Y si a algo le he encontrado el placer es a torturaros, a dejaros sedientos de mí a mí merced… eso lo encuentro sumamente placentero. Así que disfrutaré como una niña con zapatos nuevos cuando finalmente tus muñecas estén apresadas por esos grilletes y te haga ver lo… complacida que estoy por verte así –sonreí con malicia, porque quizás había encontrado un punto débil en el vampiro, y pensaba aprovecharlo al máximo.

Me levanté para tras pasear mi dedo de hombro a hombro sentarme sobre sus rodillas y seguir comiendo sobre él aquellos pasteles de los que él no había probado ni bocado. Le di un trozo manchando de nuevo sus labios con el chocolate forzándolo a que comiera el trozo y lo observé viendo que se lamía los labios tras ingerir el trozo de chocolate. Su pregunta me hizo reír entre dientes mientras seguía comiendo, afilada en todos los sentidos buscando provocarme con ella, la batalla entre los dos no había hecho más que empezar y aunque él creía que iba a ganar esa noche, estaba muy equivocado.


-Siempre tengo ganas de sentirte, Joe –comenté antes de coger un trozo de fruta y limpiar el jugo que cayó por mis dedos notando el jadeo del vampiro. Jadeo que pronto se cortó cuando dejé el anillo sobre la mesa al quitármelo por lo que restaba de noche, solo pensaba llevarlo puesto cuando estuviera en presencia de otras personas, solo me lo quitaría. Aquel gesto enfadó sobremanera al vampiro, porque me apartó de un empujón cogiendo el anillo entre sus dedos y levantándose de la silla, rugió como si fuera una bestia y lanzó el anillo a la chimenea y que me hizo abrir ligeramente la boca por aquel acto que sin duda no había esperado para nada, pero pronto la cerré. La botella de vino que había abierto para acompañar la cena la lanzó también contra la chimenea y esta provocó un fogonazo que iluminó toda la estancia durante unos segundos en los que el alcohol prendía las llamas. Se giró, con los ojos rojos como el mismo fuego, desafiándome con la mirada en todo momento dejándome claro sin decir nada que no le había gustado aquel gesto, cogió otra botella y salió al balcón dejándome allí sola. Y cuando se largó, no pude evitar sonreír por lo que había pasado, había hecho enfadar al vampiro y cabrearlo con un simple y sencillo gesto. Notaba la victoria cada vez más y más cerca y quizás aquella noche se le fuera de las manos totalmente. Conmigo era imposible tener nada planeado, porque era indomable y ya comenzaba a desbaratarle los planes al vampiro.

Me regocijé en ese momento y era el momento de rematar aquello, quizás si seguía presionando al vampiro podría hacer incluso antes de lo esperado que cancelara la boda, sería la mejor idea que saldría de sus labios y que más me gustara sin duda alguna. Cogí la copa que había utilizado durante la cena y di el trago que quedaba para salir hacia ese balcón donde él estaba, copa en mano, sin poder evitar por dentro esa pequeña victoria que me había atribuido. Me puse a su lado sin apenas decir nada apoyando mis brazos en la balaustrada del balcón, que esta era ancha, cogí la botella que estaba sobre esta misma y llené la copa que tenía para dejarla luego donde estaba, viendo la ciudad mientras la luna en lo alto nos iluminaba con su nacarada luz y daba un trago de la copa. El vampiro tenía un carácter muy temperamental, y tenía que atacar por donde podía.


-¿Te has enfadado, amor? No era mi intención que te enfadaras –no, qué va, para nada- parece que la noche no está resultando como esperabas que fuera… ¿eso quiere decir, que me dejas ahora a mí a ver si la noche va como quiero y deseo? –Pregunté tras dar un sorbo a la copa, me giré apoyando la espalda contra la barandilla y de un impulsó me subí sobre esta balanceando los pies que colgaban en el aire- Quizás yo pueda reconducir la noche –lo miré estando él de perfil, con la luna bañando su rostro haciendo que su pálida piel resaltara aún más y los ojos rojos que ahora tenía fueran más notorios al darle todo el brillo a su rostro- Y yo que me he puesto así para esta noche y lo que tenías preparado… -chasqueé la lengua como si en parte estuviera decepcionada con aquello- y me he puesto este vestido solo para ti, y pensaba que ibas a disfrutar de este y de algo que veo que te ha gustado… del escote que tiene –mi dedo se paseó desde el final del escote subiendo hasta mi garganta, sabía que aunque no me mirara el gesto no iba a pasarle desapercibido- ¿Te vas a rendir ya? –Pregunté llevando la copa a mis labios y dando un sorbo- qué poco aguante… si te vas a rendir, cédeme el control Joe… no te preocupes, te haré sentir como en el mismo infierno. Quizás te sientas como en casa, y lo disfrutarás, incluso me pedirás más –sonreí de lado- asúmelo, lo estás deseando amor.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Mayo 18, 2017 12:58 pm

Poco duró mi tiempo de paz, allí estaba ella con esa cara de no haber roto un plato en su vida y ese tono condescendiente que trataba de buscar un entendimiento fingido conmigo.
Duelo de egos en el que ella llevaba la voz cantante dándome cuenta que le problema era que ella podía hacerme todo cuanto le apeteciera, mas yo si tenia limites, una palabra dada entre ellos.
-¿Acaso amor la noche no esta yendo exactamente como deseáis? -pregunté con cierto tono mordaz.

No tenia porque fingir que estaba disfrutando de sacarme de mis casillas, que haberse librado del anillo había supuesto para ella un autentico alivio y que la idea de que nuestra boda se fuera al traste era en lo único que pensaba en estos momentos.
Sabia lo que intentaba, atormentarme para que finalmente eligiera a otra mujer infinitamente mas complaciente, pero eso no iba a suceder, así que podía empezar a asumir que era mía.
-No os preocupéis amor mio, os prometo que gozaremos de ese vestido.
Mis ojos rojos se clavaron en su yugular cuando el dedo la remarco en un gesto que para nada paso desapercibido.

Acerque mi cuerpo a la barandilla, sus pies colgaban hacia dentro, mis manos abrieron sus piernas apoyándose en las rodillas, me colé entre ellas rodeando desde atrás con mi brazo su cintura para evitar que cayera.
Ladeé la sonrisa escuchándola, quería que le cediera el control pero...¿que haría con este?
-Muy bien- susurré dejando que una de mis manos se colara por debajo de su falda acariciando lentamente su rodilla ascendiendo por ella.
-¿Y que haríais mi amor con ese control que ansiáis?

Sin consentirle ni siquiera responder la empuje dejándola colgando de la balconada, solo mi mano sujetaba el resto de su cuerpo.
-Esta es una buena prueba de fe amor, soy lo único que salva tu vida en este momento. Ve acostumbrándote a esto porque aunque no lo creas, así sera a partir de que nos casemos, seras tan mía como ahora me pertenece tu vida.
Si suelto tu mano caerás hacia la nada y ¿sabes que quedará de ti? Un bonito cadáver, con un preciosos vestido rojo y negro. Espero que entendáis el símil de esto -gruñí tirando de su mano para subirla con facilidad.

Su cuerpo impacto contra el mio, respiración agitada que moría en mis labios mientras esos ojos destilaban odio por todos los lados.
-¿os habéis enfadado amor mio? -pregunté siendo ahora yo el que daba la torna a la situación -yo que me había puesto este elegante traje solo para vos.
Chasqueé la lengua imitando su gesto mientras mis dedos recorrían su cuello para morir en ese escote en uve que acaparaba mi atención.
-¿queréis que juguemos en el lecho para ver si solucionamos este mal entendido que se ha creado entre los dos? No sabéis cuanto ansió que os sintáis bien en mi compañía.

Tomé la botella dándole un largo trago, después me relamí contemplándola.
-¿Necesitáis beber algo antes de que os encadene? -pregunté dándole la botella
Le di la espalda, mi sonrisa sádica se dibujo en mi cara mientras de nuevo me adentraba en la habitación dispuesto a empezar el juego.
Me descalcé antes de subir sobre la cama redonda, abrí los grilletes y desvié mi mirada hacia la dama tendiéndole la mano con suavidad.
-¿venís amor?



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Jue Mayo 18, 2017 9:54 pm

Mis ojos estaban fijos en aquel vampiro que tenía frente a mí, uno que había conseguido sacarlo de sus casillas solo con quitarme el anillo del dedo… no iba a negar que me gustaba haber visto su reacción y que estaba disfrutando de ese momento porque sería estar mintiendo, sabía que él lo podía notar por mí cara y por el tono en el que le hablaba… debía de empujarlo un poquito más para ver si cedía y se quitaba esa idea de la cabeza sobre casarnos. La noche no le estaba saliendo como él esperaba y me alegré de ello porque conmigo no podía dar nunca nada por sentado, igual que yo no lo haría con él. Bebí de la copa de nuevo antes de dejarla sobre la barandilla observándolo, esperando a que llegara el momento justo para desmoronarle por completo, sacar todo eso que llevaba dentro y que no pudiera conmigo de ninguna de las formas y que, por ello, tuviera que ceder en la idea de la boda. Ya no había anillo, a ver si podía hacer que no hubiera boda.

Su comentario me hizo sonreír con malicia porque sí, tenía toda la razón del mundo, estaba saliendo incluso mejor de lo previsto y buscaba apuntarme otra nueva victoria, igual que sabía que él quería apuntarse el primer tanto con aquella noche, pero no podía permitir que lo hiciera. Sabía que, de alguna forma, mí cuerpo le atraía y le gustaba porque solo había que ver la forma en la que me miraba a veces, podía aprovechar eso como hice la pasada noche para llevarlo a mí terreno. De hecho ya notaba su mirada puesta en el dedo que había recorrido desde mi pecho hasta el cuello, con sus ojos fijos en el lugar. Él no podía hacer ciertas cosas pero a mí nadie me había prohibido nada, contaba con esa ventaja y debía de aprovecharla.


-La verdad es que está saliendo mejor de lo que esperaba, amor, no te lo voy a negar –dije mirándolo ahora escuchando que decía que íbamos a disfrutar del vestido- ¿De verdad lo crees? Comienzo a dudarlo –tras mis palabras él comenzó a andar hasta que se acercó a la barandilla, mis pies seguían colgando hacia el balcón y fue cuando sentí sus manos en mis rodillas, separando mis piernas y colándose entre estas para quedar cerca de mí- ¿No puedes aguantar sin tenerme cerca, Joe? –Pregunté con una sonrisa maliciosa notando su cintura que rodeaba mí cintura. Le pedí que me cediera el control porque él parecía que no lo iba a hacer, entonces que me dejara a mí y le haría ver donde estaba el maldito infierno esa noche. Aceptó y lo hizo demasiado pronto, dudaba seriamente que aquel vampiro con el carácter que había mostrado cediera tan fácilmente, no cuando en él estaba mandar. Su mano se coló por debajo de la falda y mis ojos lo miraron notando sus dedos subir por mi pierna hasta llegar a la rodilla y seguir subiendo un poco más- ¿Quieres repetir lo de anoche? –Sonreí de lado recordándole de nuevo su derrota y luego fue cuando lanzó la pregunta. ¿Qué que haría? Llevarle al infierno, por supuesto. Pero no me dejó tiempo para responder, porque cuando quise abrir la boca de esta solo salió un gemido ahogado al sentir como me empujaba y mi cuerpo se vencía hacia el vacío, con su mano aferrando mi muñeca como único agarre que tenía para no caer.

Lo miré con odio fulminándole con la mirada mientras colgaba totalmente del balcón y lo tenía a él como única sujeción. Me estaba dando una lección, mis ojos bajaron para mirar todos los metros que había de caída y luego lo miré a él, y pese a todo no me permití gritar, ni suplicarle ni nada… porque en el fondo sabía que no lo iba a hacer, a pesar de que la adrenalina recorría mí cuerpo y el ritmo cardíaco se había elevado sin poder evitarlo, pero no permití que el miedo aflorara. Sus palabras me dejaron en claro que era una lección y que era lo que me esperaba tras la boda; que mi vida estaba en sus manos, era el mensaje que quería darme. Le gruñí por ello pero pronto tiró de mí elevándome hasta dejarme de nuevo en el suelo del balcón, con la respiración acelerada muriendo contra sus labios, sus ojos fijos en los míos que destilaban rabia y odio hacia él… pero no quería darle el gusto, no podía.


-No amor… gracias por la adrenalina –le respondí furiosa y rabiosa con él, ahora intentaba coger las riendas de nuevo, sus dedos se deslizaron desde mi cuello para morir en el escote de mi vestido- sabía que te había gustado el escote, Joe –dije recuperando la respiración y normalizándola. Me pregunta si quería jugar para solucionar el malentendido, añadiendo que deseaba que me sintiera bien en su compañía- solo jugaría si me dejas azotarte cuando te encadene –le respondí porque era lo que pensaba hacer, y si tenía un látigo mucho mejor. Cogió la botella entre sus manos y dio un trago largo, se relamió mirándome y me la tendió para que bebiera antes de que me encadenara y se giró para dejarme allí. Cogí la botella y di un trago mientras desde el balcón lo veía quitarse los zapatos, subir a la cama, y abrir los grilletes para mirarme. ¿Creía de verdad que iba a achantarme aquel vampiro? No sabía con quién estaba tratando, quizás a otra pudiera asustarle verlo con los grilletes pero a mí no me asustaba, quedaba bastante lejos de ello. Encontraba cierta excitación con todo aquello, algo que quizás él no había pensado, y que habría imaginado que me asustaría por los grilletes y lo que ello significaba- ¿Vamos a empezar ya? –Pregunté con una sonrisa adentrándome en la habitación ahora que él me había tendido la mano, dejé la botella sobre una de las mesas y me acerqué hacia donde él estaba.

Antes de coger su mano, parada a su lado pero sin subirme a la cama, subí una de las piernas para desabrochar uno de los tacones que llevaba, hice lo mismo con el otro dejándolos en el suelo y ofreciéndole de forma deliberada una vista de aquel escote que, estando él desde arriba, no habría pasado desapercibido para nada. Una vez sin los tacones que quizás pudieran molestarme, sin miedo, sin temor pero sí con expectación lo miré a los ojos y tomé esa mano que me ofrecía para subir a la cama. Cogí la falda y puse ahora sí el pie ya descalzo sobre el colchón hasta quedar delante de él, quien no apartaba su vista de la mía tampoco en ningún momento, siguiendo retándonos y desafiándonos. Su mano pronto tomó una de mis muñecas y la subió hasta que esta dio con el grillete, sentí el acero frío rodear mi piel antes de que se oyera el chasquido que hizo al cerrarse, sus dedos bajaron deslizándose por la piel de mí brazo y pasó por mi pecho hasta coger la otra muñeca y repetir el mismo proceso, cerrándola en el grillete. Mis brazos quedaron extendidos hacia arriba apresados, pero no apretados al máximo para no hacer daño a la piel, pero sí manteniéndome encadenada.


-Espero que sepas jugar a esto y no sea un farol, Joe –mis ojos seguían fijos en los suyos sabiendo que iba a intentar ganar con aquel juego, incluso como él había dicho, que le suplicara porque me tomara… algo que no iba a suceder de ninguna manera. Ahora me tenía a su merced, y que disfrutara, porque cuando llegara mí turno disfrutaría de tenerlo en mí lugar- porque sería tremendamente decepcionante… -me mordí el labio sabiendo que ahora quedaba expuesta, pero si pensaba ese vampiro que no iba a luchar estaba muy equivocado, mi carácter no me lo permitía y mucho menos contra él. Mis manos se movieron haciendo que el ruido metálico al chocar los grilletes se escuchara por la habitación, sintiendo el frío del metal contra ambas muñecas, notando que podía mover bien las manos. Estábamos cerca el uno del otro, tanto, que podía notar su aliento dar contra mí rostro, mi pecho subía y bajaba con normalidad mientras la expectación me recorría por entera, el morbo también todo había que decirlo. Me adelanté dando un paso hacia él pegando mí cuerpo al suyo, elevando mí rostro para dejar que mis labios quedaran a su altura sin dejar, ni por un solo instante, de mirarlo a los ojos- Muy bien Joe… lleva a esta Lilith de vuelta al Infierno del que procede –murmuré contra sus labios, desafiándolo no solo con mis palabras que denotaban que iba a darle guerra, que no me iba a dejar vencer fácilmente, sino también desafiándolo con mis ojos, retándolo. El juego comenzaba, pero lo que él no sabía es que yo también era una muy buena jugadora y sabía muy bien lanzar mis cartas.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Vie Mayo 19, 2017 8:03 am

Dio un trago de la copa caminando lentamente hacia la cama donde yo me encontraba, ladeé la sonrisa sin dejar de contemplar esos ojos pardos que me sentenciaban con cada mirada.
Dejó la copa en la mesa acercándose para alzar una de las piernas apoyando el zapato en esta aflojando la hebilla para quitárselo.
Mis ojos fijos en ese escote en uve, oscurecidos por el deseo. Era obvio que lo hacia a posta para calentarme mucho mas de la cuenta, pues sabia lo que su cuerpo en mi despertaba.

No veía miedo en sus ojos, mas bien cierta excitación por aquel juego que se presentaba salvaje para ambos.
Su mano tomó la mía para que le ayudara a subir, con la otra sujetaba el bajo del vestido para no tropezar con la gruesa tema.
De frente nos miramos, mi mirada turbia en sus labios que entreabiertos dejaban que su aliento caldeara los míos.
Alcé su mano despacio, el grillete rodeó su muñeca y un “clic” implico que era mi prisionera, repetí la operación con la otra mano.
Nuestro rostro estaba muy cerca, cerré los ojos ladeando la sonrisa al escuchar el segundo “clic”

Nuestros alientos se fundieron, podía escuchar como me retaba con palabras, me pedía que jugara duro y que la llevara la infierno pues ella era Lilith y de ahí salen los demonios.
Acaricié con mis labios los ajenos, sin tomarlos, solo dejando que ambos nos embriagáramos del otro por unos instantes.
Mis manos en su cintura, se deslizaron hacia la parte baja de la espalda para desabrochar los botones hasta que esta quedó abierta acariciando  sus caderas, cayendo sobre las sabanas de la cama.

Me agaché despacio, ayudándola a sacarla de sus pies para lanzadla al suelo. Con una rodilla en el colchón, alcé la mirada para contemplar sus piernas desnudas, unas bragas negras cubrían su sexo y el corsee la parte alta de su cuerpo con ese escote en uve que alzaba su busto.
Deslicé mis dedos fríos por su tobillo, ascendiendo lentamente por su piel hasta alcanzar la rodilla mientras me ponía de nuevo en pie.

Mi mirada turbia se perdió en sus pardos, silencioso, solo nuestros alientos se juraban una gesta mas que épica, pues los dos eramos bestias.
No tenia prisa, pero en ella notaba cierta impaciencia.

Me separé acercándome al borde de la redonda cama quitándome la chaqueta, arremangué las mangas de mi camisa y con una ladeada sonrisa regresé frente a ella.
Mis manos tomaron sus caderas para empujarlas contra mi hombría, quería que sintiera como de excitado me encontraba sin tan siquiera haber empezado aquel juego en el que algo me decía ambos ibamos a salir perdiendo.
-Voy a explicarte como se juega, tu te dejaras hacer respetaré las normas y lo que prometí, no te penetraré en ningún momento a no ser que tu me lo pidas.
Y si en algún momento no puedes aguantar mas, me pedirás que pare y lo haré ¿de acuerdo?  

La cazadora asintió, mis dedos surcaron la parte externa de su muslo, lentamente iba adentrándome en la cara interna mientras mi mirada no se apartaba de su rostro, quería saber todo lo que sentía, como lo demostraba.
Ascendí hasta acariciar su sexo con la palma de mi mano, flotandolo con las bragas aun colocadas.
Mi boca se entreabrió al sentir su calidez, inmóviles sus caderas, no querían darme el gusto de saber que yo también le excitaba.
Enredé mis dedos en la parte alta de sus bragas, las bajé despacio, deshaciéndome así de su ropa interior.

Me relamí quedando de rodillas frente a ella, mi lengua se deslizó por sus labios bajos, besándolos, mordiéndolos aun sin adentrarme en su pliegue.
-Te estas mojando mucho -susurré contra su feminidad ladeando la sonrisa.
Un lametazo para probar su elixir antes de sumergir mi boca por completo en ella. Mi lengua jugaba en la trinchera, paladeando su sabor, acariciando con necesidad su clítoris que crecía frente a mis atenciones.
Jadeé succionandolo, mordiéndolo suavemente, sus caderas me buscaban, hambrientas de mi boca que cada vez se sumergía mas dentro, hundiendo mi nariz en ella.

Respiración errática, ronca, estaba hambriento y no solo de la sangre que sentía violenta recorrer todo su cuerpo.
Me relamí los labios  alzando mi mirada hasta sus ojos, quería ver que sentía.
-¿me odias? -pregunté golpeando con mi aliento su bajo vientre.
Mis ojos rojos mostraban mi excitación.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Vie Mayo 19, 2017 12:56 pm

Ya nada podía hacer en aquellos momentos y quería saber en parte qué era lo que tenía en mente el vampiro, sin poder negar que sintiera cierto morbo por la situación. No sentía ningún tipo de miedo, ni temor tampoco porque no podía hacerme nada sin que fuera demasiado sospechoso, quería darme una lección esa noche y estaba convencida de que también iba a hacer que pagara por haberlo dejado a medias la pasada noche. Sonreí de lado, había sido una buena victoria y ahora él quería seguramente proclamarse con una, pero no le iba a dejar. Esos juegos no me asustaban, quizás a cualquiera de las otras jóvenes si podría haberles asustado aquella situación, pero no a mí. Estaba encadenada y a su maldita merced aunque no me gustara, pero mi orgullo no me permitía decirle que no y que se alzara con la victoria sin haberla luchado… yo también sabía jugar, y aunque estuviera encadenada, nadie me había dicho lo contrario.

Pude ver la sonrisa de satisfacción que puso al cerrar los ojos cuando el segundo grillete fue cerrado teniéndome a su merced, se notaba que le gustaba aquella situación y que seguramente ya lo habría hecho más veces… pero intentar domarme seguro que era lo que más quería, sabiendo que iba a ser todo un desafío. Sus labios acariciaron los míos sin llegar a tomarlo sintiendo su aliento más que nunca sobre estos, sin dejar de mirarnos desafiándonos en todo momento. Sus manos se deslizaron a la cintura y pronto comenzaron a desabrochar los botones de aquella falda que pronto cayeron hasta el colchón, se agachó ayudándome a quitarme la falda sin apartar mí vista de lo que hacía preparada para cualquier cosa que pudiera hacerme.

Su mirada se alzó de rodillas para encontrarse con la mía y sentí sus dedos fríos en mi tobillo ascendiendo por esto hasta llegar a la rodilla notando que en su recorrido con sus ojos no perdía detalle de nada, ni de mí ropa interior, ni del corsé que acentuaba más mí pecho. Quedó de nuevo frente a mí observándome en silencio mientras yo intentaba adivinar sus próximos movimientos, podía intuir cuáles iban a ser, con nuestros alientos mezclándose. Se acercó al borde de la cama y se quitó la chaqueta, subió las mangas de la camisa y volvió de nuevo a ponerse delante de mí con la sonrisa ladeada. Sus manos fueron a mis caderas que pegó contra su miembro, haciéndome saber lo excitado que estaba sin apenas haber empezado.


-Vaya Joe, quién iba a decir que esto te ponía tanto… ¿o quizás soy yo? –comenté mirándole notando su duro miembro contra mí cuerpo. Fue entonces cuando me dijo cómo iba aquello, tenía que dejarme hacer por él, no me tomaría salvo que yo se lo pidiera… ¡Já! Ese vampiro creía demasiado en que le iba a pedir tal cosa, quizás en su siguiente vida. Por último, que si no podía aguantar más le pidiera que parara y él lo haría… vale, todo sencillo y claro, nada que no esperara en realidad- Todo claro, Joe… puedes empezar con tú turno –sonreí de lado esperando a ver qué era lo que el vampiro hacía y cómo empezaba. Pronto los dedos de su mano comenzaron a ascender por mi muslo desde el exterior hasta lentamente subir para adentrarse en mí interior, con su mirada puesta y fija en mí esperando alguna reacción… iba a mantenerme fría y neutral, sin dejarle ver nada de lo que pudiera sentir para que no disfrutara en absoluto. Terminó por ascender del todo hasta llegar a mí sexo que comenzó a rozar con la palma de la mano sobre la tela, creando una fricción caliente entre la tela y mí sexo en donde me mantuve firme, quieta, sin dejarle ver ninguna expresión en absoluto, fijando mis ojos en los suyos.

Sus dedos se enredaron en la tela de mis bragas y las deslizó por mis piernas hasta acabar quitándomelas dejando mi sexo al descubierto, vestida únicamente con el corsé que resaltaba mis pechos. Quedó de rodillas frente a mí y mis ojos bajaron para mirarle viendo que se relamía, sabía qué iba a hacer en ese preciso momento y no tardé en sentir su lengua cerca de mi sexo. Lamió, recorrió y besó la parte externa de mi sexo y me quedé quieta controlando mí respiración como si de esa forma pudiera controlar mí cuerpo y que me hiciera caso a mí, y no a lo que él provocaba. Sus palabras las pronunció contra mí sexo y lo miré frunciendo el ceño ante la afirmación, aunque yo no quería que así fuera no podía evitarlo.


-Mi cuerpo reacciona a estímulos… no puedo controlarlos aunque quiera, no creas que es por ti –dije con tono mordaz para que se le quitara la idea de la cabeza, porque mi cuerpo reaccionaba a su toque y no podía negarlo, no me hacía cuando quería que no se notara, pero era un poco imposible. Una lamida hizo que me mordiera el labio antes de notar que su boca se adentraba en mi sexo, comenzó a recorrer con su lengua mi sexo e intenté contenerme todo lo que pude, pero no mandaba sobre mí cuerpo que reaccionaba como la pasada noche ante su lengua y sus atenciones. Apresé la cadena de los grilletes entre mis manos cuando comenzó a torturar el clítoris que delataba como me encontraba sin poder evitarlo. Lo succionaba, lo mordía y yo no podía evitar mover mis caderas contra su boca en esos momentos, con los ojos cerrados y apresando las cadenas sintiendo el placer que eso me provocaba. Él cada vez iba más rápido y se adentraba mucho más incluso notando su nariz en el lugar. Abrí los ojos cuando noté que paraba dejándome con ganas de que siguiera y sabía que en parte su intención era esa, devolverme lo de anoche pero yo no le iba a suplicar, ni que parara, ni que siguiera ni que me penetrara… sería más fuerte que todo eso. Tenía la respiración acelerada y sentía la suya contra mí sexo hasta que viendo que se relamía subió sus ojos, rojos y excitados, para mirarme sin moverse, de rodillas ante mí. Me preguntó si le odiaba y no pude evitar reírme por aquello, para luego bajar mi vista a él- Sí, te odio… te odio por ser un vampiro, te odio por haberme elegido a mí de entre todas las demás jóvenes de la fiesta, pero no te pilla de sorpresa ¿verdad que no? –Pregunté porque ambos sabíamos lo que había, nos odiábamos por ser lo que éramos, para mí él un vampiro, para él yo una cazadora… ese odio casi ancestral era innegable. Nos atraíamos y nos repelíamos como dos imanes sin poder evitarlo, también lo sabíamos… así éramos, como dos bestias salvajes. Lo miré estando en esa posición y sonreí de forma algo maliciosa- Verte así de rodillas… tiene hasta su morbo, Joe –dije sonriendo de lado- es mucho mejor de lo que me había imaginado… verte postrado ante mí de esa forma –me mordí el labio- dime Joe, ¿te gusta mí sabor? ¿Soy tan deliciosa como pensabas? Despeja mis dudas, amor.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Vie Mayo 19, 2017 6:03 pm

Ladeé la sonrisa escuchando su respuesta entrecortadas salían sus palabras fruto de una excitación que según ella yo no le provocaba.
Me relamí mirándola, mostrandole sin duda alguna lo mucho que su sabor me agradaba.
-Porque no reconoces que me odias por ser vampiro y te odias mas a ti misma por desear que deje de hablar y vuelva a hundir mi boca en tu caliente coño mojado? -pregunté alardeando de la atracción que existía entre ambos.

Eramos dos razas enfrentadas en un duelo que no acababa, una parte de nosotros anhelaba a la otra, pero a su vez matarnos era en lo único que daba sentido a nuestras razas.
Dejé escapar una carcajada contra su sexo ,apoyando mi frente en la parte baja de su vientre por un instante antes de volver a mirarla.
-¿te gusta amor verme arrodillado? -lamí su raja de arriba a bajo y me relamí saboreando su esencia -estas deliciosa, me pasaría la noche bebiéndote -susurré alzándome para de un salto bajar del lecho.

Pude ver por primera vez en sus ojos la perdida de control, como si no entendiera a donde me dirigía, como si se sintiera vacía ahora que la distancia interpuesta era grande entre los dos.
-¿me anhelas amor? -pregunté tomando la botella de bourbon para abrirla y darle un buen trago.
Apoyé mi trasero en la mesa para mirar la perspectiva de esa preciosa mujer que me esperaba sobre el lecho presa, a mi merced.
Esa imagen era demencialmente arrebatadora.
Sus mejillas teñidas de rojo, estaba excitada por mucho que lo negara.

Tomé impulso volviendo con paso calmo a su lado.
-¿tenéis sed? -pregunté dando otro trago de la botella antes de acercarla a su boca para que bebiera.
La alce lo suficiente para que eso sucediera y un chorro escapo de sus labios recorriendo su barbilla, cuello y perdiéndose en ese canalillo que mostraba su corseé en forma de uve.
-Cuidado amor, no os manchéis -susurré llevando mi boca a sus labios, lamí el inferior con suavidad.
Jadeé contra su boca dejándome embriagar por ella antes de perseguir el camino marcado por el liquido ambarino.

Cuando llegué hasta sus pechos alcé la mirada, mi respiración contra su piel la erizaba por completo y algo me decía que esos pechos morían por ser castigados como lo hice con la piel de su cuello.
-Quiero emborracharme de ti -aseguré volviendo a caer de rodillas frente a esta.
Le había dado tiempo mas que de sobra para rehacerse, ahora me tocaba jugar de nuevo.

Alcé su pierna sobre mi hombro para tener una buena perspectiva, la botella en mi mano y deslicé por el pliegue de entre sus labios la boquilla cristalina, acariciando suavemente su clítoris en cada pasada.
La oí gemir, no esperaba aquel acto y menos ver como el cristal quedaba embadurnado de su elixir para llevármelo a los labios y beber de el un buen trago.
-Realmente estas deliciosa -susurre.

Mi boca volvió a hundirse en su trinchera, apretando con fuerza contra esta, torturando su botón que se endurecía contra mi lengua, pronto la botella acompañó mi salvaje acto, adentrándose en las paredes de su laberinto, follándomela con ella.
Jadeaba bruscamente contra su feminidad, golpeándola con mi aliento en las pequeñas pausa que me tomaba antes de volver con violencia a la carga.
-¿dime amor cuanto te gusta esto? -susurré sin apartar mis labios de los suyos dejando que un chorro de bourbon bajara por su vagina para beber de ahí directamente.

Deje de succionar, cuando sentí como sus piernas temblaban, estaba a punto de irse, su respiración ronca la delataba, alcé la mirada complacido, esperando que suplicara, jadeaba relamiendome ¿quería jugar?
Y yo quería que suplicara que la dejara correrse como fuera.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Dom Mayo 21, 2017 10:46 pm

El vampiro ahora me tenía bajo su merced y sabía que pretendía volverme loca, que lo primero que iba a hacer sería devolverme la jugada que le había hecho la pasada noche, que me llevara al borde y al límite del placer y que le rogara porque me dejara alcanzarlo… que le suplicara como él había suplicado la noche anterior en la tina cuando mi cuerpo ya había alcanzado el orgasmo y se alejó del suyo, buscándome para que le permitiera terminar con lo que él mismo había empezado. Ahora no tenía escapatoria, no podía irme de aquel lugar pues los grilletes me tenían presa, medio desnuda a su merced y a lo que él quisiera hacerme. Y no tardó en empezar, en recorrer mi sexo con su lengua, provocándolo, atormentando con sus labios y sus dientes el clítoris para que me volviera loca.

Mi cuerpo respondía ante sus caricias, su lengua, sus labios, sus dientes que me torturaban de aquella forma, mis caderas se habían movido incontrolables contra su boca buscando por más, había cerrado los ojos y mordido mis labios para que nada escapara de ellos y le diera el gusto al vampiro… pero por mucho que quisiera tener pleno control sobre mí cuerpo, este me traicionaba vilmente, y como él había dicho estaba no solo excitada, sino completamente mojada por lo que me estaba haciendo sentir. Me había dejado un leve respiro y había lanzado la maravillosa pregunta de si le odiaba, ¿cómo no hacerlo? Yo era una cazadora, él un vampiro… nuestras razas estaban condenadas a pelear y luchar entre ellas cada vez que nos encontrábamos, en una batalla sin final que nunca terminaría hasta que uno de los dos bandos acabara por extinguirse.

Mi odio hacia él era bastante claro, y no solamente por eso, también lo odiaba por haberme elegido en aquel baile de entre todas las jóvenes que tenía a su disposición, de entre todas que podría haber elegido y que lo hubieran satisfecho de forma más complaciente, sin haber luchas entre medias, él tan solo tendría que haber dicho una sola palabra de sus labios y ellas, seguramente, habrían respondido con celeridad a lo que les pidiera. Pero había tenido que elegirme a mí, que era la única que no quería ser elegida y ahora no hacíamos más que desafiarnos, retarnos cada vez que nos encontrábamos a solas y ser mordaces y sarcásticos cuando estábamos en público, lanzándonos pullas que solamente nosotros podíamos entender y comprender.

Así que sí, lo odiaba. Lo odiaba también por hacer que mi cuerpo respondiera ante sus caricias, porque me excitara y sintiera placer con lo que me provocaba… pero claro, yo no podía controlar a mi cuerpo y este cedía ante él, si lo pudiera controlar jamás estaría en la situación en la que me encontraba. Estaba claro cuál era su propósito, pero no le iba a rogar ni a suplicar absolutamente nada, así que ya podía estar toda la noche intentándolo que iba a ser una misión fallida. Pero cuando mayor fuera su gloria mayor sería su caída, así que le dejaría hacer hasta que llegara mí turno, y podía asegurar que iba a ser muy distinto a como estaba siendo aquel. Mis ojos lo contemplaron con aquellos ojos rojos excitados, lamiendo sus labios tras haberme recorrido mi sexo con ellos. Fruncí el ceño por sus palabras sin dejar de mirarlo, postrado ante mí.


-Porque no puedo odiar algo que no es cierto –obvié que sí que era cierto el que mí sexo, como él decía, estuviera mojado… pero por el contrario no deseaba que volviera a acercarse de nuevo por muy mojada que estuviera, como él decía. No si era él quien lo provocaba. Porque era cierto que nos atraíamos, pero intentaba luchar contra eso todo lo que podía alegando que era un vampiro, y que lo único que debía de sentir era querer matarlo. Nada más. Soltó una carcajada apoyando su frente contra mí vientre, su aliento dio contra mi sexo húmedo y me quedé quieta tanto como pude- Sí, me encanta verte postrado ante mí… es una imagen que me gusta más de lo que había pensado. Un vampiro postrado y arrodillado ante una cazadora… tiene más morbo de lo que me pensaba –su lengua no me dejó seguir disfrutando de aquel momento ya que lamió todo mi sexo, provocando que me mordiera el labio para que nada saliera de mis labios, y verle relamerse sin dejar de mirarme, teniendo el descaro de decirme que sí, que mí sabor le encantaba- Empiezo a pensar que te gustan muchas cosas de mí, Joe –comenté con diversión viendo cómo se levantaba y se bajaba de la cama dejándome allí arriba, mis ojos lo siguieron sin saber que pretendía, viendo como se acercaba a la mesa y cogía una botella de bourbon, me preguntó si le anhelaba y sonreí de lado- Para nada, amor, puedes quedarte ahí el tiempo que quieras –tiempo que a mí me venía bastante bien para que mi cuerpo se normalizara y la excitación pasara ahora que estaba lejos. Lo vi apoyarse contra la mesa y beber de la botella sin dejar de mirarme, seguramente disfrutando con las vistas que tenía de mí- ¿Te gusta lo que ves, amor? –Pregunté observándolo, mi pecho subía y bajaba con menos rapidez aunque notaba mis mejillas algo rojas, así que controlé la respiración como me habían enseñado para calmarme el tiempo que decidiera estar ahí.

Pronto volvió a acercarse de nuevo con la botella en la mano con paso lento hasta que estuvo de nuevo frente a mí, me preguntó si tenía sed y la verdad es que notaba los labios un poco resecos, así que no negué cuando se ofreció a darme algo de alcohol… claro que el muy capullo alzó algo más la botella cuando di un trago haciendo que el líquido resbalara de mi boca cayendo por mi barbilla, bajando por mi cuello y perdiéndose en mis pechos por el corsé que llevaba. Lo miré fulminándolo con la mirada por aquella jugada, sus labios se acercaron a los míos y pude sentir su aliento contra estos y cómo lamió el labio inferior con su lengua. Mis labios se entreabrieron provocándole sin apartar la mirada del otro y sentí su jadeo contra estos, antes de que sus labios hicieran el mismo recorrido que había hecho el alcohol, pasando sus labios y su lengua por la barbilla, luego de forma detenida por mi cuello hasta que llegó a mis pechos. Mi piel reaccionaba sin poder evitarlo ante su contacto y tenía la piel erizada allá donde sus labios habían pasado, alzó su mirada a la mía alegando que quería emborracharse de mí… y no pensé que lo fuera a hacer de forma literal.

Volvió a arrodillarse quedando como había estado antaño, cogió una de mis piernas y la alzó para dejarla apoyada en su hombro dándole mejor acceso a mi sexo, con la botella en la mano todavía y sin esperarlo siquiera pasó la boquilla de esta por todo mí sexo acariciando con cada pasada el clítoris, provocándome más placer. Abrí la boca al no esperármelo y un jadeo salió de ella sin poder evitarlo, viendo como tras hacerlo unas cuantas veces llevaba la botella a sus labios y bebía directamente tras haber pasado la boquilla por mí sexo. Aquello fue bastante erótico incluso para provenir de él y me mordí el labio, sabiendo de antemano, que pretendía volverme loca, y que solo había hecho más que empezar. Afirmó que estaba deliciosa y volvió de nuevo a hundir su boca en mí sexo esa vez yendo directamente a torturar mí clítoris que respondía con cada caricia, roce y demás que le hacía. Mis manos aferraron con fuerza las cadenas notando el placer que me provocaba con su lengua y con sus dientes, torturándome de forma voraz. Mi boca se abrió echando la cabeza hacia atrás al notar la boquilla, la misma que había pasado por todo mí sexo y de la que luego había bebido con mi sabor en ella, ahora se adentraba en mí interior mientras él me seguía torturando con su lengua.


-¡Ah! –Gemí ante aquello totalmente inesperado, arqueando mí cuerpo, sintiendo mi pelo caer y rozar mi espalda y parte de mis nalgas, abrir mis piernas ante la corriente eléctrica que recorrió todo mi cuerpo aunque una estuviera sobre sus hombros, notando como entraba y salía de mí cuerpo- … eso no vale… -dije como pude cuando terminó de torturarme con la botella que entraba y salía, cuando él paró dándome unos segundos y él también paraba notando su aliento contra mi sexo y esa zona que torturaba. Había dicho que no iba a penetrarme, pero no había dicho que no lo haría con otra cosa. No me daba tregua entre la botella y su lengua, sin cesar, cuando hacía pequeñas pausas podía sentir su aliento dar contra mí sexo y tomaba aire de forma brusca en esos momentos, intentando controlarme. Los ejercicios que sabía para controlar la respiración no servían en esos momentos, no tenía control alguno de mí cuerpo y solo podía cerrar los ojos, echar la cabeza hacia atrás, y aferrarme con fuerza a la cadena de los grilletes intentando que al menos de mi boca no se escapara nada, ya se habían escapado algunos jadeos y varios gemidos incontrolables ante lo que me estaba haciendo. Mi espalda se arqueaba, mis caderas se movían contra él, buscándolo de forma inconsciente, mientras ejercía presión en la pierna que tenía sobre la cama para controlarme todo lo que podía y no dejarme vencer… a esas alturas, para mí desgracia, no era dueña de mi cuerpo y este me traicionaba. Su pregunta me hizo mirarlo con odio sin moverse de donde estaba- Na… nada… no... no me gusta… -dije con la respiración entrecortada, no le iba a dar el gusto, ya sabía él que me gustaba porque mi cuerpo me delataba por completo. La botella volvió a cobrar protagonismo y esta vez dejó un chorro desde mi vientre que bajó hasta mi sexo donde él, raudo, comenzó a beber y a succionar. Jadeé ante el contraste de mi sexo húmedo, el líquido del alcohol caliente, su lengua que mezclaba todo y succionaba la parte más sensible que vibraba con cada pasada de su lengua. No iba a aguantar mucho más, la respiración era entrecortada, errática, el corazón bombeaba con fuerza, el calor se expandía por mí cuerpo, y mis piernas comenzaron a temblar anunciando la llegada próxima del orgasmo.

Hice todo lo que pude para que no se notara, aunque un gemido se escapó de mis labios que luego mordí con fuerza, eché hacia atrás la cabeza y apreté con fuerza los músculos de mis piernas que temblaban incapaz de aguantar o retrasar el orgasmo que se originaba en el centro de mi cuerpo, orquestado por su lengua que no me daba tregua. Apretaba tanto las cadenas de los grilletes que los nudillos los tenía algo blancos, elevé un poco mí cuerpo como si quisiera alejarme de él, de su boca, de su toque… justo cuando se separó, relamiéndose, dejándome a las puertas de aquel orgasmo como había hecho yo la noche pasada. Sabía que lo iba a hacer, que iba a cobrarse vendetta por ello.

Me concedí un momento mientras notaba en sus ojos que deseaba que le suplicara, que rogara porque me llevara al orgasmo, y había que decir que mí orgullo no me dejaba y que todo mi cuerpo lo notaba con la impotencia de haberme dejado a punto de estallar… pero no iba a hacer lo que él quisiera. Me quedé mirándolo de forma fija unos segundos y cuando noté que la impotencia de ese momento por dejarme a mitad conforme estaba, iba pasando, y el odio hacia él iba creciendo en mitad de todo eso no sé cómo lo hice… pero me reí. Una risa corta, fría y sarcástica salió de mis labios sin apartar mi mirada de la roja de aquel vampiro que seguía postrado ante mí.


-¿Eso es todo lo que tienes para darme, Joe? –Pregunté con mi pecho subiendo y bajando, el corazón que bombeaba rápido, mis piernas que poco a poco dejaban de temblar y mí sexo palpitando para nada contento y conforme con que el vampiro se hubiera separado sin dejar que alcanzara el orgasmo- Pensaba que ibas a darme mucho más… -solté el agarre de las cadenas apoyando el peso de nuevo en la pierna, y la otra que tenía sobre su hombro, la moví hasta dejar la planta del pie sobre su hombro- No sé qué pensar al respecto con esto, aunque en algunos puntos me has sorprendido… -debía de ganar algo de tiempo ahora que podía, mi pie lo moví hasta que mis dedos tocaron la fría piel de su mejilla y comencé a bajar por su cuello apoyando luego la planta sobre su pecho- Y yo que pensaba que ibas a torturarme… -lo miré ladeando un poco la cabeza, en sí aquello era una misma tortura, pero él no tenía por qué saberlo del todo. El pie siguió bajando por su pecho sobre la camisa sin apartar la mirada del vampiro- pero he de reconocer que me encanta verte de rodillas, creo que es tú posición realmente, la que te corresponde –sonreí de lado- así, venerándome, como la reina de los demonios que soy… ¿no era lo que querías cuando buscabas a tú querida, adorada y amada prometida en ese baile? –seguí deslizando mi pie bajando más ahora llegando a la zona de su vientre- alguien que estuviera a tú altura, alguien que fuera capaz de bailar y jugar a tu mismo son –mí voz bajó siendo más sensual, más seductora y peligrosa- sí… porque el resto eran tan mundanas, tan débiles y frágiles que se abrían quebrado siquiera empezar con el juego –lo miré- no… tú necesitabas a alguien que fuera tan demonio como tú, alguien que te arrancara de tu zona de confort y rompiera tus cimientos arrastrándote a la oscuridad del infierno… –siseé como si sintiera placer por mis palabras hasta que mi pie bajó hasta su miembro, notando lo duro y excitado que estaba- Oh, pero mira cómo estás… ya veo lo que te gusta comerte a esta Lilith –sonreí de lado sin apartar el pie de su miembro, acariciándolo sobre la tela del pantalón suavemente sintiendo su dureza- ¿no deseas liberarlo de la cárcel que lo oprime? Debe de resultar… incómodo –me mordí el labio sin dejar de mirarlo- no intentes quebrar mí voluntad, Joe, ni hacer que caiga… no puedes luchar contra algo que ha sido forjado con el calor y las llamas del infierno –estaría encadenada, pero no me hacía falta moverme, mis caderas se movieron contra él- vamos demonio, sé que estás deseando seguir jugando y tú reina Lilith acepta el desafío.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Lun Mayo 22, 2017 7:48 am

Risa infernal de la cazadora, por un instante creí en sus palabras, frente a mi tenia a Lilith, aunque su corazón bombeando salvaje, su pecho alzándose y bajando con violencia me dejaba mas que claro que me deseaba casi del mismo modo que me odiaba.
Ladeé la cabeza sonriendo, al parecer pretendía sacarme de mis casillas, no la culpaba, con las ganas que debía tener en esos momentos de que su cuerpo fuera sacudido con violencia.
-Puedo hacer mas amor, solo has de pedirme que me adentre en tu interior -contesté relamiendo mis labios frente a sus ojos -estas deliciosa.

Su pie recorrió mi mejilla, cálido contra gélida piel, seguía retándome, acariciando cada resquicio de mi piel, bajó por mi pecho.
Siento haberte decepcionado mi amor, tendré que esforzarme mas -susurre contra su sexo alzando la mirada sin poder borrar esa picara sonrisa.
-Quiero beber mas -musite casi jadeando, eres un excitante vaso.

Su tentadora voz me marcaba el porque ella y no el resto, porque había elegido al demonio de mi averno y no a las mundanas mujeres que me hubieran complacido con solo pedirlo.
Su pie en mi vientre, no tardó en perderse en mi hombría sintiéndola completamente endurecida. Era cierto me gustaba devorar a Lilith y no tenia idea hasta que puto esas palabras se tornarían reales.
-Tienes razón amor, esta debía ser nuestra posición, me tienes no solo postrado ante mi reina, si no completamente excitado frente a ella.

Jadeé al sentir su pie estimulando mi miembro, quería liberarlo, darme el placer de hundirme en su laberinto, recorrerlo y rugir en el, pero era esclavo de mis palabras y al parecer, nada podía hacer si ella no cedía a otorgarme tal placer.
-Quieres mas pequeña Lilith, mas tendrás -susurré apartando su pie para volver a subirlo sobre mi hombro.
Le había regalado algo mas de tiempo, el tercer asalto empezaba en este momento y sentir como aferraba las cadenas era la prueba clara de como se resistía a sentir.
-¿preparada mi amor? -pregunté volviendo a dejar que el bourbon corriera por su piel, mi boca se hundió salvaje en su feminidad, bebiendo de ella, ebrio de su sabor, de como combinaba el alcohol con su propia excitación.
Gruñí hundiendo mas mi boca, tirando como un salvaje de ese clítoris ya mas que excitado, ofrecido a mi lengua, sus caderas me buscaban, mi nariz en su trinchera y mas alcohol que resbaló por su bajo vientre haciendo que las temperaturas contrastaran rabiosas haciéndola rozar el cielo, el infierno y el mismo tártaro.

Empezaba a sentir como el alcohol hacia efecto en mi, cada vez mas fuera de mis casillas, mis colmillos crecieron, ahora rozando su sexo con ellos.
Gruñí de placer, agitado por el frenesí que este pecaminoso acto me hacia sentir.
Alcé ligeramente mi boca, lo suficiente como para hundir mis colmillos en el monte de venus, placentero dolor que apenas duró un instante, el mismo en el que la botella ocupo su vagina sacudiéndose en su interior con violencia.
Succioné violento para dejarme embriagar por su vitae, su corazón impulsaba el rojo carmesí hasta mi boca, apenas tome de ella, seguía muy hambriento, mas me aparté para hundirme en su pliegue de nuevo, torturando su botón, ahora mezclando los tres sabores que se fundían en mi boca como una explosión.
-Uffff -susurré por un momento, estaba excitadisimo y eso que me había cuidado mucho de no tocar mi hombría para no volverme completamente loco.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Mayo 22, 2017 9:41 pm

Los ojos del vampiro seguían puestos en los míos mientras yo hablaba concediéndome esa pausa que tanto estaba necesitando, porque el control de mí cuerpo se me escapaba y notaba que poco me faltaría para llegar al orgasmo como siguiera con aquel ritmo implacable y demencial que estaba teniendo conmigo. Debía de ganar algo de tiempo como fuera para recuperarme un poco y poder soportar de nuevo todo lo que el vampiro tuviera para darme, era imposible que no terminara por llegar al orgasmo de no hacer algo. Mis palabras como siempre fueron desafiantes y retadoras para aquel vampiro, pero con ello hice lo que más estaba buscando: ganar tiempo.

Él no podía evitar dejar de mirarme mientras ahora deslizaba mi pie por su cuerpo y él se dejaba hacer, perdiéndose en mis palabras, en el recorrido que mi pie hacía sin apartarlo en ningún momento, perdiéndose en mis palabras, en mí toque… porque en el fondo él sabía tanto como yo que mis palabras eran puramente ciertas, que por eso de entre otras cosas me había escogido de las demás jóvenes… ellas no habrían aguantado ni la primera noche a su lado, tiernos cervatillos frente al lobo curtido y experto que se la hubiera merendado sin pensarlo siquiera. Reí divertida mientras mi pie bajaba y bajaba más por su cuerpo.


-No amor… sabes que no puedes hundirte en mi interior por mucho que lo estés deseando, y ese honor y privilegio te lo ganarás cuando llegue el día de la boda, o mejor dicho, la noche –sonreí de lado al volver a repetirme que estaba deliciosa, así debía de ser cuando no paraba de relamerse constantemente los labios- Sí, tendrás que esforzarte más amor… pensaba que iba a ser una noche totalmente diferente –comenté con mi pie ya en su pecho, divertida con la situación, con tenerlo prostrado de rodillas frente a mí que era, como le había dicho, el lugar que realmente le pertenecía porque así era como lo pensaba en realidad. Su jadeo llegó cuando mi pie llegó a su miembro notando lo duro y excitado que estaba bajo el pantalón, acariciándolo lentamente sobre la tela sin apartar mi mirada de la suya… encadenada poco podía hacer para ganar tiempo, pero sabía que aquello estaba funcionando porque lo tenía enteramente centrada en el movimiento de mi pie. Le había vuelto a desafiar de nuevo, no podía evitar hacerlo, la cazadora que había en mí interior lo odiaba por lo que me estaba haciendo… la mujer que llevaba dentro quería más de aquel vampiro y retarlo y desafiarlo era parte de mí forma de ser. No tenía el control sobre mí cuerpo y sentía que la parte de la cazadora estaba perdiendo la partida frente a la parte de la mujer que era… mí cuerpo reaccionaba a sus caricias, a su lengua en mí sexo, a esa tortura que me estaba haciendo incluso aunque lo odiaba con todas mis fuerzas, perdía el control y sabía que pronto lo perdería del todo si no ganaba tiempo.

Sabía que el vampiro deseaba hundirse en mi interior, su miembro era la prueba de ello pero negarle ese placer para mí era, literalmente, todo un placer. Con tan solo una palabra podría cambiar todo, una que no iba a pronunciar y que si quería hacerlo iba a tener que esperar a la noche de bodas, pero antes debía de hacer que no sucediera… pero en esos momentos, dejando a un lado esa pequeña victoria que tenía, debía de centrarme en poder controlar mí cuerpo porque por su mirada sabía que había aceptado el desafío de mis palabras y que iba a volver a la carga. Así fue, su pregunta me dejó claro que estaba listo para torturarme de nuevo y el pie que había estado acariciando su miembro volvió a ponerlo sobre su hombro.


-Tú reina siempre está lista, Joe –respondí sin apartar mi mirada de la suya, preparada para el tercer asalto que iba a comenzar en breves segundos… y así fue. De nuevo el alcohol corrió bajando desde mi vientre hasta perderse en mi sexo donde la boca del vampiro, de forma salvaje, lamía y bebía el contenido de la botella que caía y cerré los ojos cerrando las manos con fuerza, sintiendo el placer que volvía a extenderse por mí cuerpo comenzando allí donde su lengua tocaba, para ir aumentando poco a poco. Me mordí el labio con fuerza aguantando e intentando obtener un control que poco a poco se iba escapando de mis manos. Eché la cabeza hacia atrás cuando siguió torturando ese botón de forma salvaje provocándome corrientes de placer por todo el cuerpo, calentando este que se dejaba llevar y vencer por él. Jadeé sin poder evitarlo notando como mis caderas se movían contra su boca buscando más, queriendo ese orgasmo que me había negado y que ahora el placer volvía con mucha más fuerza de cómo se había ido.

Él no paraba, no me concedía tregua y llegado un momento que no supe cuál fue exactamente sentí no solo sus labios y su lengua, sino algo mucho más afilado que detecté al instante y supe qué era sin necesidad de mirarlo: los colmillos del vampiro. Moví mi cadera contra estos de forma totalmente involuntaria, ida por el placer, y bajé mí mirada para fulminarlo apretando los labios, mordiéndomelos con fuerza para que nada saliera de ella y le diera el gusto al vampiro. La abrí para decirle que ni se le ocurriera morderme, porque lo veía con todas las intenciones, cuando fue demasiado tarde… sentí sus colmillos atravesar la piel y un gemido mezcla de dolor y de mucho placer se escapó de mí boca, porque no podía evitar que aquello me pusiera más que cualquier otra cosa. Cerré los ojos con fuerza, la cabeza hacia atrás notando mi melena rozar mi espalda y llegar hasta mis nalgas, las manos aferrando con fuerza las cadenas incapaz de controlar aquello.

No duró nada el dolor y pasó rápido pero sentí que de nuevo la boquilla de la botella se adentraba en mi interior, provocando que mi cadera se moviera con violencia gimiendo por tal acto, sumado con todo el placer que sentía más notar cómo succionaba mi sangre con sus colmillos hundidos en mi piel. Apreté con fuerza mis piernas intentando contenerme todo lo que podía, mi mirada bajó al vampiro viendo como bebía mí cuerpo y mis piernas temblaban con cada tirón que daba, paró pronto de beber de mí sangre pero volvió de nuevo a mi sexo y volví a gemir notando que me acercaba más y más al borde. Me sujetaba con fuerza a las cadenas porque notaba que me costaba sostenerme ante el temblor de mis piernas, el placer que me cegaba y me recorría y el inminente orgasmo que se acercaba y al que llegaría sin poder evitarlo.

“Controla tú cuerpo Dan, recházalo” era lo que más repetía en mi mente para intentar retrasarlo pero era imposible, mis caderas se movían descontroladas contra la boca del vampiro, jadeos salían de mis labios y notaba que de forma inminente iba a perder la batalla y a llegar al orgasmo por mucho que intentara luchar contra ello… pero para mí suerte, antes de que eso pasara, paró separándose de nuevo. Susurró contra mí sexo y eso me dio aliento para recuperar aire e intentar normalizarme… me había quedado de nuevo a las puertas de un nuevo orgasmo, uno que sentía que iba a devastarlo todo pero que finalmente no se produjo. Bajé mi mirada al vampiro viendo que se relamía ahora no solo de mi propio sabor, sino de este más el alcohol y de la sangre que había bebido. No podía dejar que me mordiera cuando quisiera, era una cazadora, debía de evitarlo.


-No vuelvas a morderme de nuevo… -dije con la respiración entrecortada volviendo a notar que las piernas me respondían y solté el agarre de las cadenas, pero supe que sería por poco tiempo- no puedes hacerlo, lo tienes prohibido –dije notando mi corazón bombear con fuerza en mi pecho que subía y bajaba con rapidez- eso es jugar sucio Joe… ¿de verdad quieres jugar sucio con esta Lilith? –reí como pude entre dientes- bien, luego me cobraré todo aquello que me hagas –le dije mirándole de forma fija, con un brillo de malicia en la mirada- me gusta que te sepas cuál es tú sitio, que es conforme estás, y que obedezcas a tú reina –podía notar cómo estaba de excitado por todo lo que me estaba haciendo, incluso había tenido que parar y ganaría tiempo de nuevo- ¿piensas dejarme toda la noche con los brazos en alto? Qué aburrido… -dije desviando mi vista por unos momentos a los grilletes que me dejaban a su merced hasta que él quisiera, y bajé de nuevo mi vista a sus ojos rojos- ¿te gusta mi sangre, Joe? ¿Sabe bien? ¿Te gusta mezclarla con el sabor de mi sexo? –Pregunté sonriendo de lado moviendo levemente mi cadera hacia él- tú reina tiene sed, ¿por qué no me das algo de beber? Luego puedes continuar torturándome, no me das miedo y sé que no vas a poder conmigo, pero si necesitas toda la noche para darte cuenta de ello, ¿qué tiene esta reina que objetar? Tiempo perdido que yo luego aprovecharé para darte tú merecido castigo, haciendo que ocupes el lugar que te corresponde en todo momento –y no, yo no iba a darle placer como él estaba haciendo. Yo encontraba placer en otro tipo de tortura diferente.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Mayo 23, 2017 7:20 am

Ladeé la sonrisa, aun estando como estaba, excitada, deseándome de un modo calcinante mi hombría, seguía desafiándome con esas palabras dignas de la misma Lilith.
Me prohibía volver a morderla, pero..realmente, eso no lo habia prometido en ningún momento, así que lo haría siempre que quisiera, las prohibiciones no eran lo mio y si no lo deseaba, que me lo impidiera.

Lo que me recordó a donde nos llevaría la habitación contigua, me relamí mirándola aun arrodillado, mi aliento impactaba contra su sexo.
-¿quieres beber y que te suelte? -pregunté enarcando una ceja -la verdad pensaba que lo que suplicarías después de esto es que me adentrara en tus paredes y te hiciera rozar le infierno que es a donde perteneces.

Me alce, nuestros cuerpos se frotaron uno con el otro, se atraían de un modo ilógico dado lo mucho que nuestras razas se odiaba, ella era metal y yo el imán que incapaz de apartarme la buscaba hambriento de su cuerpo.
Mis manos fueron a los cierres y sin mas, los afloje liberando a la bestia.
Contemplé sus oscurecidos ojos, uno frente a otro, nuestras respiraciones impactaban en los labios húmedos, como si la idea de dejarnos llevar por este momento fuera algo que ambos nos estábamos planteando.
Mi mano llevó la botella contra su pecho, jadeé contra sus labios antes de interponer el cristal entre ambos y poner distancia entre nuestros cuerpos, no podía permitir que mi deseo por ella me traicionara de nuevo.

Caminé hacia la puerta contigua en silencio, me relamí los labios de forma provocadora y mis ojos rojos se centraron en sus pardos invitándola a cruzar el umbral y perderse en lo que la esperara al otro lado.
-¿que me dices? ¿te atreves? -pregunté con picardia.
Palabras que surtieron efecto, pues si algo movía a esa mujer era su ego y juntos formábamos el mayor duelo jamas presenciado.

Empujé la puerta y con la mano le indique que pasara, como el caballero que era, me habían enseñado que las damas siempre van primero.
Tomé la braga del suelo y pasando tras ella se las tendí con una picara sonrisa para que se las pusiera.

Los ojos de la dama se paseaban por el habitáculo, mas bien aquella improvisada habitación trasformada en sala de peleas.
Una reja envolvía una circunferencia de suelo pavimentado, listo para empezar una pelea a muerte entre los guerreros que se atrevieran a entrar en ese lugar de perdición.
-Bienvenida al infierno Lilith ¿entramos? -pregunté tendiéndole la mano para que me acompañara.

Los candelabros de la estancia se encendieron, dejando el rin en una tétrica penumbra, bastante romántica a decir verdad.
Su mano se afianzó a la mía, aceptaba el reto y así los dos, descalzos nos sumergimos en aquel lugar donde el dolor se impondría al corazón.
Tomé dos palos de un lateral tirandole uno de ellos que tomo al aire para que la lucha pudiera empezar, raudos sus movimientos esquivaron un ataque que dejo mucho que desear, pero es que no quería dañarla a decir verdad.
-Esto te ayudará a desfogarte, frígida -musité con un deje divertido en mi voz.
La ira la consumía y sus ataques sádicos reflejaban en esa turbia mirada lo que yo y los miso representábamos para ella.

Empujé su palo hacia un lateral, haciendo que impactara contra el suelo la punta atrapada por el mio. Ladeé la sonrisa contemplándola de cerca, nuestras erráticas respiraciones se encontraban.
Ella daba el máximo, pero yo era un demonio de 6000 años.
Repelía sus ataques con suma gracilidad, peor ella implacable no parecía encontrar final.
En un mal golpe, un rechace de uno de sus voraces mordidas, rasgué la piel de su mejilla que sangro en abundancia.

Mis ojos se oscurecieron, jadeé bruscamente, seguí con la turbia mirada la sangre que resbalaba por su mejilla, mi respiración errática dejaba clara mi sed.
-Sal de aquí pedí tratando de controlarme.
Como de costumbre aquella mujer no me hizo caso, parecía fascinarle como mis ojos se tornaban fuego y mis colmillos crecían frente a su mirada.
Su cuerpo se orilló contra el mio, retadome, jadeé contra su boca y con mi mano ladeé su rostro.
Mi lengua recorrió su mejilla paladeando el sabor férreo que la manchaba, jadeé roncamente, excitado.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Mayo 23, 2017 3:10 pm

Mis ojos lo miraron una vez había parado de aquella tortura, casi me había hecho llegar al orgasmo por dos ocasiones y aunque todo mi cuerpo sufría de la impotencia de haberme dejado en las mismas puertas, mi orgullo sonreía triunfal por no haber cedido ante sus atenciones, ante sus caricias, su lengua torturándome de esa manera ni incluso del mordisco que me había calentado también bastante aunque no pensaba decírselo ni por asomo. Sabía lo que él había estado buscando: cobrarse lo de la otra noche, y además que le suplicara porque se hundiera en mi cuerpo ya que había dado su palabra de no hacerlo, y solamente yo tenía la llave de que eso cambiara. Sabía que lo estaba deseando, que parte de dejarme así a las puertas del orgasmo era precisamente que le rogara que se adentrara en mi interior, que me follara como estaba deseando hacerlo y que dejara alcanzar el orgasmo.

Reí de forma cortada y fría sin dejar de mirarle, era tan predecible aunque él no lo supiera… porque había notado como estaba su miembro de duro y de necesitado, porque sin haber tenido que tocarse como la otra vez estaba muy duro y tremendamente excitado, con ganas de tomarme, pero era dueño y esclavo de sus palabras y yo no quería que se librara de ello… porque en parte también era una tortura para él. Porque él sí quería tomarme y yo no, y pese a todo, me concedía de nuevo esa pequeña victoria sobre él. Porque la pasada noche sí que buscaba llevarme al orgasmo, en esta solo calentarme y que le rogara… bueno, lástima porque no lo había conseguido en absoluto.


-¿Y darte lo que quieres y estás anhelando? No Joe, porque esas palabras que tú mismo pronunciaste van a ser tú perdición y créeme, voy a hacer acopio de ellas hasta el último momento de todos –sonreí de lado, triunfal en aquel momento sobre él- porque sé que querías llevarme al borde para que te pidiera que me dejaras caer, pero ya te lo dije, quebrar la voluntad de esta Lilith no es fácil. Escogiste a la más difícil de todas Joe, y ya no hay vuelta atrás... El infierno se puede rozar de muchas maneras, esta Lilith lo sabe con certeza… y aunque no lo creas –sonreí mordiéndome el labio viendo cómo se levantaba rozando mí cuerpo con el suyo en cada momento hasta que quedó de nuevo frente a mí- he vuelto a ganar, Joe. –Mi cuerpo deseaba que me lanzara sobre ese abismo al que me había estado llevando todo el rato, lo deseaba tan profundamente que dolía reconocerlo. Todo me gritaba porque le suplicara y le dejara llevarme, que se adentrara en mi interior y me hiciera caer por el abismo del placer, mi sexo palpitaba con violencia pidiendo y necesitado de más… pero por otro lado mí orgullo ganaba la batalla, y eso primaba sobre los deseos y caprichos de mi cuerpo. Frente a él, había ganado de nuevo. Y él lo sabía.

Por fin me soltó y mis brazos cayeron a ambos lados de mí cuerpo y me froté las muñecas notando sus ojos puestos en los míos, nuestras respiraciones chocar de forma entrecortada sobre la otra. Porque negar que nos atraíamos era como negar la existencia del sol y de la luna… pero no iba a reconocerlo, y él tampoco aunque nuestros cuerpos nos delataran. Pero lo que éramos cada uno nos frenaba bastante, al menos en mi caso sí me frenaba y no podía dejar que mi cuerpo ganara la batalla… no contra él. Su mano con la botella la llevó a mí pecho y jadeé al sentir el frío del cristal contra mi piel caliente, subiendo y bajando mi pecho de forma rápida reponiéndome de los asaltos que me había hecho el vampiro. Subió el cristal por mí cuerpo deslizándolo en lo que me arrancó un jadeo por el contraste con el frío de la botella hasta la que dejó sobre mis labios y se alejó bajando de la cama. Di un trago algo largo aunque no me gustara del todo el alcohol, pero tenía la boca muy seca y necesitaba calmar esa sensación.

Se alejó hacia la otra puerta que no sabía a dónde daba y me miró provocándome, relamiéndose, con sus ojos rojos puestos sobre los míos. Bajé de la cama y de camino allí dejé la botella sobre la mesa y cogí uno de los hielos de la cubitera que pasé por mi cuello y por mi pecho rebajando el calor que sentía en este, con los ojos del vampiro siguiendo el movimiento de mi mano y de ese hielo que repasaba por mí cuerpo, aparté el pelo y lo pasé por la nuca refrescándolo para luego pasarlo por mis labios y girarme para tirarlo de nuevo a la mesa. ¿Qué si me atrevía? Enarqué una ceja como única respuesta y me quedé a su lado mirándolo de forma fija con las gotas del hielo que había quedado bajando por mí cuerpo y perdiéndose en ese corsé.

Abrió la puerta y me indicó como todo un caballero que pasara delante, cuando él me siguió me tendió las bragas para que me las pusiera y eso fue lo que hice, mientras observaba la habitación en la que ahora nos encontrábamos. Había una reja que cubría un rin de lucha pero que en vez de ser cuadrado, este era circular. Me dio la bienvenida al infierno y me reí tomando su mano sin dudarlo en ningún momento. ¿Íbamos a pelear? Perfecto, porque tenía ganas de devolverle varias cosas al vampiro. Encendió los candelabros del lugar confiriéndole un aspecto algo tétrico, pero que a su vez tenía su encanto, y cogiendo con fuerza su mano dejé que tirara de mí para adentrarnos en aquel lugar.

Había dos palos de madera y lanzó uno en mi dirección que cogí al vuelo girándolo entre mis manos, preparada para lo que el vampiro tuviera para darme, más animada con esa habitación sabiendo lo que nos deparaba a ambos. No tardó en dar el primer ataque que con rapidez y agilidad esquivé sin mayor esfuerzo, sabiendo que solamente era de prueba porque aquel vampiro tenía mucho para darme. Sus palabras se alzaron en la habitación y gruñí ante ellas, me acababa de llamar frígida con todo el morro del mundo y le devolví un ataque con ira y rabia que él paró, divertido con sus palabras y con cómo me hacía rabiar.


-¿Frígida, amor? ¿Por no haber sucumbido a tus encantos y haberte pedido que me follaras hasta que no pudiera más y te saciaras de mí cuerpo? –Reí entre dientes por ello- Y me lo dice el que tiene la piel fría como el hielo… la ironía no se te da muy bien, Joe. –Comencé con una serie de ataques hacia él que paraba dejándome llevar por el odio que sentía hacía él, por lo que me había hecho, por llevarme a ese abismo y por el vampiro que era. Giré el palo entre mis manos y me agaché para esquivar uno de sus ataques para asestar un par de golpes que lo hicieron retroceder hasta casi tocar la verja que rodeaba el rin, pero luego los devolvió y me hizo retroceder a mí. En una de esas esquivó un golpe haciendo que la punta de mi palo quedara en un lado contra el suelo, atrapando la punta con su trozo de palo, nuestras respiraciones se encontraron de forma errática y vi su sonrisa en los labios. Esquivaba mis golpes de forma grácil, con esa característica vampírica que tenía… pero por eso no me dejaba amilanar. Le di un empujón en su pecho con el pie separándolo de mí cuerpo y volví a atacarle. En uno de los golpes uno de los lados del palo se astilló por el golpe contra el suelo, y cuando lo movió para defenderse del siguiente golpe que le venía la punta rozó la mejilla haciéndome un corte en esta, donde comencé a sentir la sangre que caía caliente por el lugar.

Pude notar con toda la claridad como sus ojos se oscurecieron al ver la gota de sangre que cayó de la herida, como su respiración se entrecortaba y jadeaba viendo, oliendo la sangre que manaba de la herida. Me pidió que saliera de allí viendo que intentaba controlarse frente a la sangre de la herida, vi como sus ojos se convertían en dos esferas de fuego totalmente rojas y como sus colmillos crecieron hasta asomar de sus labios, no había visto tan de cerca como la sangre llamaba de esa forma a un vampiro, siempre los mataba cuando estos ya estaban así. No le hice caso alguno y acorté la distancia que nos separaba, tenía que hacerle entender que no le tenía miedo, le reté sin palabra alguna desafiándolo con mi cuerpo ahora pegado al suyo, elevando mi rostro para mirar esos ojos rojos sin temor alguno.

Notaba su respiración que jadeaba contra mi boca con la suya cerca de la mía y su mano giró el rostro hacia un lado para lamer la sangre que caía de la herida, notando su lengua fría recorrer mi mejilla limpiando así la sangre que caía, escuchando su ronco jadeo contra el lugar. Una vez que supe que ya no saldría más sangre de la herida mí mano subió a su pelo y tiré su rostro hacia atrás apartándolo de mi rostro para ver como se lamía los labios limpiando todo rastro de sangre de sangre. Mis ojos se fijaron en los suyos y dejé su rostro hacia atrás con el cuello totalmente expuesto y estirado, y chasqueé la lengua.


-Vaya Joe… ya veo lo que te gusta mi sangre –sonreí de lado notando su miembro excitado contra mi cuerpo- Tranquilo amor, vamos controla tus instintos –susurré de forma provocativa contra su cuello notando la piel fría bajo mis labios que estaban más calientes- tienes que saber controlarte, o voy a pensar que cuando se trata de tú reina Lilith no tienes control alguno y lo pierdes de esta manera –mis dientes hicieron un camino descendente desde el comienzo de su garganta hasta el final- ¿Qué pasaría si yo te mordiera, o si bebiera de tú sangre… también te excitaría? –Pregunté soltando su pelo para que recobrara la compostura, le quité el palo ahora que no estaba en lo que estaba y giré ambos en mis manos retrocediendo un par de pasos- ¿Ves a lo que te lleva tus despistes? Ahora estás desarmado, ¿cómo vas a parar mis golpes? –Pregunté con malicia sonriendo de lado, poniéndome en posición de ataque- Prepárate Joe, esto no ha hecho más que empezar y aún queda mí turno cuando volvamos… quizás necesites tú más que yo luego ese baño –sonreí de lado y me lancé contra él sabiendo que aunque le diera con los palos estos apenas le harían daño, pues su piel era mucho más fuerte y resistente que la mía. Luchamos así por un rato, esquivando mis golpes como podía, recibiendo otros porque yo no cesaba en mis ataques siendo implacable. En un momento dado cogió uno de los palos con sus manos y con fuerza tiró del mismo arrancándomelo de las manos y que salió despedido e incluso atravesó por el hueco de los barrotes dejándome solo con un arma. Se abalanzó sobre mí y aunque intenté parar los golpes con el palo me hizo retroceder hasta que al final mi espalda dio contra la verja, intenté recuperar el control pero finalmente cogió terminó también por quitarme el palo pero esa vez, en vez de lanzarlo, lo rompió por la mitad con el chasquido característico y el ruido de los palos cayendo al suelo del rin, me miró ahora desarmada y se acercó hacia mí que seguía contra la verja, pero agarrándome con fuerza de los barrotes cogí impulsó y cuando se acercó le di con mis pies en el pecho haciendo que retrocediera y me abalancé sobre él, terminando de nuevo con él en el suelo y yo a su lado, pero pronto me rehíce y alargando la mano, cogí uno de los trozos que había quedado del palo con la punta afilada, y me subí sobre él dejándola sobre su corazón- Jaque mate, Joe –dije con una sonrisa observándolo, mi pecho subía y bajaba con violencia con aquel corsé que no me ayudaba en nada, mi respiración descontrolada y errática, mis labios entreabiertos buscando aire tras aquella ardua pelea, mi pelo que caía en cascada por ambas partes de mi rostro y que dejaban enmarcando el rostro del vampiro. Incliné mi rostro dejándolo cerca del suyo y sonreí dejando mis labios casi rozando los suyos- ¿Alguna duda sobre mi victoria? –Sonreí de lado con la punta de aquel palo sobre su corazón, pero sin hacer nada- ¿Y ahora qué, Joe? –Mi otra mano subió por su pecho hasta envolver su cuello apretando un poco, sabiendo que no iba a morir por falta de aire porque no lo necesitaba- Vamos, vuelve a retarme si te atreves.



Encadenados para la eternidad:


Play with fire:






avatar
Danerys Garnert
Cazador Clase Alta
Cazador Clase Alta

Mensajes : 148
Puntos : 139
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 28/04/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Mayo 23, 2017 6:23 pm

Implacable Lilith seguía tentando a la suerte, no solo osando desafiarme durante la noche entera fingiendo no desear al hombre que tenia delante si no que ahora la oscuridad de mis ojos llameantes y de mis afilados colmillos parecían representar para ella el mayor de los placeres conocidos.
Curiosa admiraba la belleza de un ser de la noche en todo su esplendor, excitado y hambriento porque su cuerpo me gritaba que la tomara de ambos modos violentos.
Mi lengua se paseó por su mejilla, paladeando su sabor, jadeé realmiendome, quería mas, pero ella no estaba dispuesta a claudicar.

Nuestras respiraciones danzaban furibundas, jadeando sin tregua alguna, su mano en mi pelo tiro bruscamente dejando mi cuello expuesto, como si ella fuera el depredador sediento y yo sencillamente el débil humano preso.
Con cierto deje de satisfacción por como me tenia expuesto a su maldición, burlona me indico que debería comportarme frente a ella, controlar esos instintos que suplicaban una tregua.

Sus dientes descendieron por mi cuello, palabras mordaces que susurró contra mi piel.
-¿que pasaría? -ladeé la sonrisa -que te excitarías tanto que no podrías controlarlo, que te desinhibirías, es una potente droga, la mas fuerte que jamas hayas probado y -jadeé dejando escapar la respiración pesada frente a ella -querrías mas, y mas...
¿si me excitaría? -mi pecho subía y bajaba rápido -solo de pensarlo.

Me soltó poniéndose en posición de ataque, aseguraba que el juego no había hecho mas que empezar y en eso estaba completamente de acuerdo a decir verdad.
Rápidos los golpes de uno y otro se sucedieron, ella armada con sendas varas se burlaba de lo tonto que resultaba desarmarme por le deseo que su cuerpo en mi provocaba.
El caso es que era mortal en su sed de venganza y yo esquivaba cada ataque con maestría aunque había que reconocer que aquella mujer bien podía dominar el infierno y todo lo que habita en el.

Cansado de aquel tira y afloja, tome uno de sus palos lanzandolo con violencia fuera del rin, rugí siendo yo ahora el que atacaba con mis zarpas, ella retrocedía parándome, por supuesto no buscaba lastimarla, así que digamos que mis esfuerzos quedaron diluidos como un mal vino.
Aun así, la acorralé contra la red, jadeé contra sus labios cuando esta me lanzó su ataque y parando la vara con una mano, con facilidad la partí delate de su parda mirada plagada de rabia.

Ladeé la sonrisa caminando hacia ella como la bestia que era, pero lo que no esperé es que esta se aferrara a los barrotes y de una patada me lanzara al suelo cayendo sobre mi con una de las estacas improvisadas en la mano.
Jadeé al sentir la punta atravesar sutilmente la piel de mi pecho, un jaque mate lleno de desprecio y un rugido del que no le gusta perder instigandole a que lo hiciera de una vez.
De nuevo nuestras miradas plagadas del odio que destilaban nuestras razas se encontraron, bestia contra cazador se desafiaron voraces y antes de que concluyera su frase apretando mi cuello, su espalda impacto contra el hierro del mallazo.

Jadeé contra su boca, aun con su mano aferrando mi cuello, la estaca en mi pecho y sus piernas alrededor de mi cintura permitiendo que nuestros sexos se acariciaran de forma ruda.
-Hazlo -gruñí llevando mi boca de golpe a su cuello, hundí mis dientes con violencia en su yugular, su gemido fue música delirante para mis oídos, succione a tirones esa sangre que su corazón me regalaba, apenas dos tragos , no quería debilitarla y me aparte de su cuello entre roncos jadeos.
Mi boca goteando vitae frente a la suya, nuestros labios chocaron esta vez embravecidos, como olas contra las rocas, necesitados de un instante de locura que la menos llego por mi parte y que por contra recibí un mordisco sádico de la suya.
Me odiaba, lo hacia de un modo irracional y mi deseo se estampaba una y otra vez haciéndome naufragar.
Rugí alejándome de ella, mis dedos se enredaron en las rejas y posando sobre estas mi frente busque calmarme.
-Cuando quieras puedes atarme -sentencié finalmente.



mi perdicion:

Blood Black:
avatar
Joe Black
Vampiro Clase Alta
Vampiro Clase Alta

Mensajes : 271
Puntos : 252
Reputación : 3
Fecha de inscripción : 16/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Dancing With The Devil ~ Privado (+18)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.