Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Mensaje por Tayce Cecereu el Dom Abr 30, 2017 10:49 pm

«Soy un faro en la oscuridad. Soy la luz.»
Dan Brown


Los francos que llevaba en un bolsillo pequeño dentro de su falda se hacían oír con cada paso que daba. Las propinas que ese día recibiera de su trabajo como mesera en el café no fueron muchas, sin embargo, Tayce sabía que le servirían para disminuir las horas de trabajo de su padre, quien pese a su edad y cansancio, continuaba esforzándose día a día para darle a su única hija lo mejor. Una sonrisa apareció en los labios de la Cecereu al pensar en su progenitor y en la alegría que le daría, pero jamás expresaría, al ver que su hija retribuía con creces todo lo que él hizo por y para ella. Los recuerdos de la infancia de Tayce estaban colmados de un padre que sin importar lo cansado que estuviera, llegaba a jugar con ella, contarle historias fantásticas y besarle la coronilla después de arroparla por las noches, por lo que ella poseía en su interior la imperiosa necesidad de cuidarlo ahora, de ayudarle a mantener el hogar de ambos aunque ese hogar fuera considerado por muchos como miserable.

La mesera poseía un hogar humilde, no tenía ropas caras, solo uno de sus padres continuaba con vida y aún así, creía estar completamente en deuda no solamente con la vida que le resultaba de alguna manera maravillosa, sino también con Dios, aquel ser omnipotente que ella aseguraba cuidaba a todas sus criaturas desde los cielos y con quien seguramente su madre ya se encontraba, pues una mujer tan buena y devota, no podía haber tenido otro destino más que el estar en la gloriosa presencia del Señor, como un ángel. Fuera del destino de su difunta madre, la muchacha tenía tanto por agradecer a Dios que diariamente pasaba a la Catedral de Notre Dame en su camino a casa, con el propósito de sentarse unos minutos y orar por lo que le era otorgado.

Ese día en particular cuando Tayce llegó a la Catedral, la encontró vacía. La muchacha se hallaba consciente de que en los últimos tiempos París estaba en crisis, existía peligro en cada esquina y no se sabía con certeza en quien se podía confiar, situaciones que llevaban a los habitantes de la ciudad en no confiar siquiera en el único que podía darles un poco de paz en tiempos tan complicados. Inmóvil en la entrada de Notre Dame, suspiró, elevando después sus ojos hasta el altar.
Creo que hoy seremos solo nosotros – susurró antes de sonreír y caminar hasta una banca cercana para tomar asiento en ella. Una vez sentada, la Cecereu cerró los ojos y con voz suave comenzó a orar.

Los pocos minutos que la muchacha pasaba en Notre Dame los dedicaba por completo a Dios (y un tanto al espíritu de su madre), no dejaba que nada interrumpiera su conversación con el creador o más bien, nunca nada ni nadie había interferido en ella y tampoco creía que alguien fuera a hacerlo, en especial en días tan solitarios como aquel.



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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Koschei el Dom Mayo 28, 2017 4:46 am


La había visto. La había visto más de una vez. Conocía su camino. Sus paradas. Las palabras que dirigía al cielo. Sabía incluso dónde vivía, y con quién (sólo con su padre). La había visto sirviendo mesas en el café. Había seguido sus pasos por días, por semanas, sin mostrarse. Siendo presente sólo como el viento y como las llamas de las velas al apagarse. Como una sombra, o como un ave en una rama, en lo alto de un árbol sin frutos.

Este día, sin embargo, era el día. «Masha, te he buscado por tanto tiempo». Había creído haberla encontrado no hace demasiado, pero no fue así. Ahora estaba seguro, aunque claro, invirtió más tiempo en esta joven (Tayce, la llamaban ahora, aunque para él era Marya), para no volver a errar. La congoja era una doble condena cuando se está anclado a este mundo, como él. Obsesionado con Masha, su esposa.

La observó entrar a Notre Dame. Era sólo un espectador más en el atrio, vestido de negro y con los ojos tan azules que parecían venidos de otro mundo. Con las manos en los bolsillos de la larga gabardina de lana negra, que parecía fina, pero que si te fijabas en los detalles, te dabas cuenta de que tenía siglos de vieja. Además, en los puños y en el cuello, los bordados delataban su origen eslavo.

Dejó pasar unos minutos y luego la siguió. Se quedó atrás, en la entrada de puerta doble, donde los anuncios parroquiales se colgaban y un santo de madera daba la bienvenida, con ese rostro constreñido en una mueca de perpetuo dolor. Ivan lo miró, sin persignarse y avanzó sin hacer ruido; tarea imposible, si se consideraba lo sola que estaba la catedral, pero no para él, que no era hombre de carne y hueso.

La miró desde la distancia. «Masha», se repitió. La vio mover la boca en rezos y sonrió. «Siempre has sido piadosa. Es una pena que eso no nos haya ayudado» continuó con su diálogo interno y al fin decidió acercarse. Se sentó a su lado, a pesar de que toda la iglesia estaba vacía. Guardó silencio, aunque la miraba con insistencia.

Te he visto entrar cada tarde —le dijo—, no pienses mal, no te asustes. Ha sido coincidencia, pero hasta hoy me he atrevido a hablarte. Espero no te moleste —le sonrió, encantador como lo fuera en vida, digno hijo de los Bessmertny, y dotó a su semblante de casualidad, como si se tratara de un joven más en París. Mintió, porque sabía cómo acercarse. No podía decirle simplemente que era Marya, su esposa muerta hace mil años, eso la asustaría. Con los años había aprendido a cómo lidiar con cada reencarnación de su amada que se encontraba. Con cada chica a la que él decidía que era Marya.

Con el tiempo le haría ver que era ella, y que se habían encontrado de nuevo para seguir amándose, burlando a la muerte, al tiempo, y a la distancia. Así de grande era su amor, así debía aprender a sentirlo ella, y él se lo haría ver.


Última edición por Koschei el Lun Jun 26, 2017 10:22 pm, editado 1 vez


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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Tayce Cecereu el Mar Mayo 30, 2017 9:52 pm

La Cecereu oraba con devoción, dando gracias por lo recibido ese día y aprovechaba, como siempre, para hacer algunas peticiones. La muchacha entonces pedía a Dios por el bienestar de su padre, porque lo dejará permanecer a su lado mucho tiempo más. También pedía porque se le diera a ella fuerza suficiente para continuar con sus largas jornadas de trabajo, esas cuya única finalidad era aligerar la carga de su padre. Y claro, como la situación en la ciudad estaba cada vez peor, pedía además para que todos los que sufrían encontrasen consuelo y finalmente porque pronto terminasen aquellos momentos complicados que afectaban a toda la población parisina.  

Tayce se entregaba tanto a su labor, que de haber escuchado algo lo habría ignorado, ya que era común que gente entrará y saliera de la Catedral. El motivo por el que ignoraba todo a su alrededor, era de hecho muy sencillo. La mujer se sentía siempre segura en Notre Dame, creía que no existía mal que pudiera entrar por las puertas de aquel sagrado lugar y fue probablemente esa creencia la que la llevó a abrir los ojos, pero no a asustarse cuando alguien hablaba cerca de donde se encontraba ella.

Por un par de segundos, creyó que quien hablaba era una persona que buscaba la compañía del creador al igual que ella, algo que no era de extrañarse pues se encontraba en la Catedral y en muchas otras ocasiones se enfrentó a circunstancias similares, sin embargo, fue la excesiva cercanía de la persona la que la llevó a girar el rostro y mirar a quien se hallaba a su lado. Al hacerlo, Tayce se encontró con un joven que la observaba con insistencia, detalle que no le asustó pero si la incomodo, en especial cuando fue capaz de comprender que las palabras que antes salieran de los labios masculinos, estaban dirigidas a ella y no a Dios.

De manera casi inconsciente, Tayce le devolvió la sonrisa pero no dijo nada. Su mente se hallaba ocupada,  buscando una explicación lógica que redujera su incomodidad a la presencia del hombre que de manera nada amenazadora, sino más bien amable, aseguraba haberla visto ahí diariamente. Y fue precisamente en el hecho de que asistiera a Notre Dame diariamente, que la mente de la mesera creo una explicación.

La realidad era que iba siempre a la Catedral con un motivo tan específico que observaba a las personas pero no las veía realmente. Era entonces posible, bajo aquel hecho, que en múltiples ocasiones se topara con el joven y nunca le hubiera prestado la atención debida.

Con la idea en mente de que ya debía haber observado en alguna otra ocasión al hombre a su lado, la mesera amplio su sonrisa y rompió el silencio que se mantuvo por algunos minutos.
Lo siento, estaba tratando de recordar si en alguna ocasión le vi, pero me entrego tanto a mis oraciones que no soy capaz de recordar. Espero no le ofenda mi sinceridad. – agachó la mirada. Se sentía mal al pensar que alguien la observara todos los días y ella no fuera si quiera capaz de recordar si en alguna ocasión también lo observó – Y no me molesta que se acercará, al contrario, me agrada que lo hiciera. De hecho, si hablamos de molestias, creo más bien usted debe experimentarla ya que no he podido recordarle. – confesó, levantando la mirada ligeramente para observar aquel par de hermosos, pero de cierta manera tristes, ojos que la contemplaban.



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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Koschei el Lun Jun 26, 2017 10:45 pm


Conocía esa expresión, y aún así, siempre era como experimentarla nuevamente. Ojos asustados, una mente que busca a toda velocidad explicaciones lógicas donde simplemente no las había. Koschei no era quien para derrumbar el castillo de naipes de la chica; es más, en aras de su empresa, siempre le había servido la primera impresión, tan de golpe, repentina. Eso no fallaba, aunque las reacciones sí que eran distintas entre chica y chica. Lo había visto todo, o eso creía, y esta, Tayce, de lejos, era la reacción más sutil y noble que había recibido. Con ello, se convenció de que no había errado, que era ella. Volvió a esbozar una sonrisa pequeña, una curvatura sutil de sus labios sobre el pálido rostros, apenas distinguible.

Oh, no, para nada. Agradezco que seas sincera. Y con esto que me dices, sólo compruebas lo que ya creía, que eres muy devota. Mira que venir todos días sin falta... —dejó la frase inconclusa. Podía terminar de cualquier manera, o simplemente ahí acabarse. Lo hizo adrede, cuando una chica llegaba a ocupar el lugar de Marya, sus pasos ya no eran al azar, ya no vagaba sin rumbo, todo lo que hacía, decía o demostraba, llevaba un propósito claro. En este caso era dejar implícitamente el hecho de que, como ella, él también había estado yendo diario a la catedral. Aunque no como en ese momento. Era las ondas del agua en la pila bautismal. Era una sombra proyectada en el confesionario. Era el olor a incienso y lirios. Era los silbidos metálicos del órgano monumental.

No, no. Creo que debí acercarme antes, yo… —buscó la mirada ajena—. Me agrada conocer a otras personas que asistan con asiduidad a la iglesia, esa es la verdad —y lo era en serio. Koschei encontraba en los sitios religiosos un lugar propicio para él; le hacían sentir cómodo, como si perteneciera a ese lugar.

Me llamo Ivan, un placer —al final, se presentó con amabilidad y atildad educación de noble de hace mil años, aunque esos modales, para su fortuna, no pasaban de moda. Aunque a veces podía parecer exagerado. Siempre había sido fanático de guardar los modos y protocolos, y aún hoy en día, le era inevitable hacerlo—. No soy de por aquí, pero encuentro Notre Dame especialmente hermosa, por eso se ha convertido en mi sitio favorito —la miró de manera significativa. Como si tratara de decirle que era ella, y no la catedral, la que lo obligaba a ir ahí. No era una señal clara, y si era de ese modo, es porque así lo pretendía.

A decir verdad, no conozco muchos otros lugares de la ciudad —continuó y se rascó el tabique nasal. Esta vez, tuvo que mentir, y no es que golpeara algún sitio de su moralidad. Tenía mil años, por todos los cielos, estaba más allá de eso. Koschei hacía todo lo posible y hasta lo imposible por conseguir sus metas—. Debería aventurarme más, pero temo perderme. Esto no es como mi pequeño pueblo en Rusia —se giró y miró al frente, levantando el rostro hacia los rosetones que colaban la luz en mil colores y la proyectaban en el suelo. Ese pequeño pueblo del que hablaba, era el actual Novgorod en el Imperio Ruso, una ciudad importante. Incluso cuando estuvo vivo lo era, un centro de comercio y cultura, no obstante, el fantasma lo veía en función a la actualidad. Su ciudad natal era nada en comparación a una urbe como París.

Para ser un extranjero recién llegado a París, como era la fachada que estaba mostrando, tenía muy dominado el francés.


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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Tayce Cecereu el Vie Jun 30, 2017 10:56 pm

No poseía motivos para dudar o temer del joven que repentinamente aparecía esa tarde, sirviendo de grata compañía a la mesera que poco antes se hiciera a la idea de que ese día, serían solamente el creador y ella. La sonrisa en el rostro de Tayce era amable al igual que sus palabras, con las que expresaba sincera pena por quizás, ser ella un motivo de descontento para el caballero que le dirigía la palabra, ese que la miraba de manera fija, como si la conociera completamente. La manera tan insistente en que la observaba y que fue el motivo de la incomodidad inicial de la mesera; no era de manera mal intencionada, o al menos no se lo parecía así a Tayce, quien podía ver en aquellos ojos nostalgia.

Sin poder evitarlo, agacho la cabeza y su mirada. Ahora se avergonzaba mucho más, al saber, de manera no directa sino entre líneas, que aquel hombre la estuvo observando durante mucho tiempo. Tanto la veía o la notaba, que incluso fue capaz de darse cuenta que ella nunca faltaba un día a la Catedral, lo que significaba que él tampoco lo hacía, aunque claro, aquel visitante iba de encubierto algo que la francesa no sabía.
Mi sinceridad muchas veces parece rayar en la descortesía, por eso siento la necesidad de disculparme, no solo por esta ocasión sino por todas las que no he sido capaz de notar su presencia – admitió antes de levantar la mirada para encontrarse una vez más con la ajena – En especial considerando que usted también viene todos los días – sonrió –  y eso nos vuelve entonces igual de devotos – era la primera vez que tenía la dicha de conocer a alguien, que al igual que ella, sintiese la necesidad de estar en presencia de la fuerza superior que les daba la vida.

Sonrió de manera ligera antes de centrar sus orbes en el altar. Tayce era una mujer a la que le gustaba ser amable con quienes se topaba, le agradaba, al igual que al hombre, conocer personas pero para bien o mal, ella no era tan abierta. La Cecereu permitía que la gente se acercasen a ella, los trataba e iba decidiendo si eran o no de su agrado, sin embargo, era en pocas ocasiones cuando ella era la primera en romper el hielo siendo la que se acercará al motivo de su interés.
Lo importante es que se ha acercado porque si eso me hubiera correspondido a mi – se le escapó una risita nerviosa – seguiríamos cada uno metido en nuestras propias oraciones. Gracias por haber dado el primer paso. – Ese día, al parecer tenía algo más que agradecer a Dios.

El placer es todo mío – respondió con la cortesía que le caracterizaba – Yo soy Tayce –  hechas las presentaciones, la conversación pasó a centrarse en lo que parecía ser Notre Dame y ella misma. La manera en que Iván hablaba, como la observaba cuando aseguraba que la Catedral era hermosa, así como que era su sitio favorito; parecía estar más dirigido a la francesa que a la estructura en genera, situación que la hizo sonrojarse ligeramente y tomar las palabras del joven como si fueran de verdad dirigidas a la preciosa Catedral de Notre Dame – Concuerdo con que es hermosa y en que también es uno de mis lugares favoritos, eso a pesar de que yo sea de aquí y lleve prácticamente toda mi vida viéndola – se encogió de hombros –  ¿Son muy diferentes las Catedrales de su lugar de origen? – no quería preguntar de manera directa la procedencia del caballero, no le parecía adecuado mostrarse como una chiquilla curiosa, en especial con alguien que hacía apenas un par de minutos que conocía.

Iván era un extranjero. No lo noto hasta que prestando más atención a las palabras del muchacho, detectaba un acento ligero, uno que no supo diferenciar sino hasta que él aseguro provenir de Rusia.
No lo hubiera imaginado – admitió sinceramente sorprendida – Parece ser capaz de dirigirse a cualquiera con suma naturalidad, algo que definitivamente le ayudaría al momento de aventurarse a conocer la ciudad, además que, habla maravillosamente el francés – Para Tayce que él hablara tan bien no resultaba extraño. Ella era pobre, una muchacha sin gran educación que adquirió conocimiento más que nada mediante la experiencia, y era precisamente esa experiencia la que le decía que las personas con dinero podían aprender cualquier idioma que desearan, que era lo que suponía que pasaba con Iván.

La sonrisa se extendió en sus labios de una manera mucho más sincera. Iván que al parecer era un joven perteneciente a una clase superior a la suya, se dirigía a ella con total normalidad, siendo ese el motivo principal por lo que la Cecereu decidió que era una buena idea, ofrecer su ayuda a un extranjero tan amable.
Si el temor a perderse es realmente tanto como para impedirle disfrutar de la ciudad, permita que le ofrezca mi ayuda y le muestre la ciudad, de esa manera no correrá peligro de perderse.

Caía ingenuamente en las redes de Iván, ella que era siempre tan cuidadosa pero que no creía que en la casa de Dios pudiera encontrar a su propio demonio.



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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Koschei el Jue Sep 07, 2017 12:16 am


¿Era posible volver a sentir calor? ¿A sentir el corazón marchito, a todo galope como caballo en la estepa rusa? ¿Era posible, cuando llevaba mil años muerto, esperando el regreso de su amada? Koschei no lo supo, todas esas preguntas se formularon en la parte trasera de su cabeza, y como un diente de león al aire, se fueron pronto, desmenuzándose como nubes o como humo. De momento, no importaron las respuestas, sólo lo que sintió en ese momento. Una grieta se abrió más en él, sólo para dejar pasar la desconocida, casi olvidada luz.

Oh, no te preocupes. Suelo ser como una sombra —bromeó. Sus palabras llevaban una doble intención, aunque eso ella no lo supo—. También tenía miedo de acercarme. No sabía cómo, pero mira, me atreví y todo ha resultado bien. —Dibujó una media sonrisa encantadora. Quizá los modos y los métodos de Koschei no eran los mejores, y por ello siempre terminaba por matar a Marya en un ciclo condenado a repetirse, pero era precisamente por la devoción que sentía que sus sentimientos se desbordaban. Amaba hasta la muerte, eternamente.

Tayce —repitió. Este era el nuevo nombre de Marya, y lo memorizó. Lo grabo con sangre y fuego en su mente, en su memoria inmortal. Luego oteó el lugar, alzando la vista hasta los monumentales techos de crucería. Movió la cabeza, recorriendo el sitio, hasta volver a aterrizar los ojos de un azul pálido como el hielo y como la muerte, en ella—. Oh, sí. En Rusia las catedrales son más oscuras, y las cúpulas son diferentes. Me gustan también —sonó melancólico. Recordó la boda de su hermano Pyotr, llevada a cabo en una iglesia antigua de madera. Esa fue la noche en la que conoció a Marya y su vida cambió para siempre.

Los idiomas se me facilitan… —continuó, dando una razón creíble para su fluido francés. Fue a continuar, pero lo que ella dijo después lo detuvo. Abrió un poco más los ojos y levantó las cejas. Su sorpresa era real.

Comprobó, una vez más, la pureza de Tayce, misma que él tomaría como un cáliz, y bebería hasta que no quedara gota alguna para compartir. Ivan era envidioso, ese no era un secreto, y quería a Marya para él solo, una y otra vez, una y otra vez. Si bien la desaparición de su amada, y su subsiguiente muerte trajo congoja, al pasar de los siglos, Koschei encontró lo bueno de todo ello: podía volver a enamorarla, amarla como si fuera la primera vez, y absorber de ella todo lo que lo mantenía anclado a este mundo. Las tres esposas de sus tres hermanos le confirieron un gran poder, y para muchos podría resultar una total maldición, pero no para él, no ahora, al menos.

¿En serio? —Su entusiasmo no era mentira. Esperaba que ella se ofreciera, pero no tan pronto—. Yo estaría encantado. Te recompensaría, por supuesto, no quiero que pierdas tu tiempo ayudándole a un turista a no perderse. —Sonrió. A lo largo de su deambular por el mundo, Marya se había presentado ante él de muchas formas, como una Virgen que decide aparecerse aquí y allá con mantos y coronas distintas, y supo reconocer que Tayce provenía de la clase más humilde.

Por ahora, no la iba a llenar de regalos —viejas reliquias familiares—, pues de hacerlo, seguro la espantaría por su ímpetu y desesperación, así que a su modo, tenía que ayudarle.


Última edición por Koschei el Jue Dic 07, 2017 10:01 pm, editado 2 veces


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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Tayce Cecereu el Lun Oct 30, 2017 9:33 pm

La Catedral los cubría y las figuras de los santos los observaban fijamente, siendo testigos silenciosos de cómo el demonio con aspecto de ángel convencía a la inocente alma de Tayce a confiar en él. Para la Cecereu el confiar en otras personas llevaba algo más de tiempo, sin embargo, existía algo en Iván que le daba seguridad y calma. Probablemente fuera la devoción que el joven mostraba por el creador o la manera en que la miraba, como si la conociera de toda la vida. Una sonrisa apareció en los labios de la mesera, que ya tendría tiempo para analizar después que era lo que poseía aquel hombre que lo volvía de cierta manera, especial.

Se sintió incluso más apenada de su falta de atención al escuchar como es que Iván se definía a si mismo como una sombra.
Por favor no digas eso – pidió con voz tenue – No eres una sombra. Eres más bien un hombre muy amable y atento, tanto como para llamarte a ti mismo una sombra en lugar de hacerme saber que soy verdaderamente una mujer inatenta – Tayce creía pues que Iván trataba de no hacerla sentir mal, claro que ella estaba equivocada en eso y en muchas otras cosas – Sí, todo ha salido bien – desvió una vez más la mirada ya que no estaba acostumbrada a ser abordada por hombres, así como tampoco sabía como recibir cumplidos.

Con fascinación observó el rostro del hombre a su lado y trató de seguir el camino que recorrían los orbes ajenos, así como intento imaginar, tras escuchar la breve descripción de Iván, como es que serían las catedrales allá de donde el provenía. Cúpulas diferentes, un ambiente más oscuro; al parecer, no existían grandes diferencias entre las catedrales construidas en tierras francesas y las existentes en Rusia, de hecho, la única diferencia que Tayce pudo notar fue la manera en que la voz del caballero se tornaba melancólica.
¿Tanto extrañas tú hogar? – para alguien como ella, que nunca en la vida dejo París, le  resultaba complicado comprender como es que era no estar cerca del sitió que se llamaba hogar – o ¿Extrañas a alguien? – porque estar lejos del hogar significaba en un sin numero de ocasiones estar lejos de quienes se amaba.

Le resultaba imposible ignorar la necesidad ajena, ya fuera de personas de clase baja o de estratos sociales más altos como el de Iván. Tayce creía pues que todos los hijos de Dios necesitaban ayuda en algún momento y que no importaba quien brindará la ayuda, siempre que resultará de utilidad y fuera ofrecida de buena voluntad, tal y como ella ofrecía su auxilio al joven extranjero que la miraba tanto con sorpresa como con entusiasmo.
Por supuesto que lo digo en serio – reitero con una sincera sonrisa de satisfacción en sus labios – Yo estaría encantada de poder serte de ayuda ya que las calles de la ciudad son algo peculiares y me sentiría terriblemente mal si es que llegarás a perderte o algo te sucediera – era pues en parte la responsabilidad de quien conocía más, el brindar auxilio. Lo único que no espero fue que Iván pensará en darle una retribución, siendo eso lo que la llevó a levantar ambas manos a la altura del pecho y moverlas de un lado a otro para negarse – No hace falta que me recompenses, si me he ofrecido a ayudarte es porque deseo hacerlo, no porque espere recibir algo de parte tuya, por lo que te pediré que no me digas que piensas retribuirme pues para mi, el saber que estarás a salvo es pagó suficiente – verdad era que debía trabajar y que algo extra no le vendría nada mal pero aún así, sus principios morales le impedían aceptar pagó por lo que ella consideraba “su buena obra del mes”.



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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Koschei el Jue Dic 07, 2017 10:36 pm


Koschei podía ser muy obvio en ocasiones como esa, y es que miraba a Tayce con una devoción que no era normal si se tomaba en cuenta que acababa de conocerla. ¡Pero es que no acababa de conocerla! ¡Era Masha, su Masha! Y tenía que tragarse esas palabras y su felicidad por haberla encontrado de nuevo, si no quería asustarla. Una sonrisa se pintó en su rostro pálido al notar la nobleza de la chica. Su pecho, helado y muerto, se llenó de calor ante tal ternura. No cabía duda, era ella. Y no porque antes Marya fuera así, o en ninguna de las ocasiones anteriores, cada una había tenido una personalidad propia. Y si era sincero, esta joven era la que más rápido lo había fascinado, pensó en la posibilidad de que, por vez primera, todo saliera bien para ellos dos.

Llevó una mano al antebrazo ajeno y apretó un poco para luego soltarla como muestra de agradecimiento

Oh, todo el tiempo, siempre estoy extrañando Rusia, pero dicen que a los lugares donde has sido feliz no debieras tratar de volver —respondió con nostalgia—. Estoy bien aquí —aseguró y acentuó la sonrisa. Claro que estaba bien, mucho mejor ahora que la había encontrado—. Oh, no, o sí… extraño a muchas personas, a mi familia, por ejemplo. —O a sus tumbas, mejor dicho—. Pero precisamente por eso vine a este lugar, porque la vida allá era muy solitaria —explicó, y no mentía. Claro que ese viaje se había prolongado por siglos, pero salió de su patria porque la soledad lo consumió, y supo que Masha lo estaba esperando en otra latitud.

Bueno, no se diga más, ya tengo guía para conocer la ciudad. —Subió una octava la voz, para sonar menos sombrío—. Eres muy buena Tayce, apenas me conoces y ya te preocupas por que nada me suceda. Ya no hay personas como tú en el mundo, eso te hace valiosa, ¿lo sabías? —Suavizó la voz, le habló como si la estuviera arrullando, con requiebro y cuidado.

Por lo demás… entiendo si quieres hacer esto sin paga, pero al menos debo invitarte a comer algún día. —Sí, esa era la anunciación de una próxima cita. Algo muy vago, apenas un esbozo de una idea, pero desde ese momento, Koschei dejó manifiestas sus intenciones; no era muy claro para cualquiera, y eso era parte del arte que para entonces, el fantasma ya dominaba. Preparaba el terreno, por decirlo de algún modo, desde el primer encuentro.

Dime Tayce, cuéntame… ¿por dónde empezaríamos a recorrer la ciudad? Ah… —Pareció reflexionar—. Seguro te estoy quitando minutos que ibas a usar para rezar, ¿verdad? Soy muy imprudente a veces, cuando algo me emociona, y es que me gusta escuchar tu voz —dijo. Pareció hablar con timidez, de ello impregnó a su pequeño discurso, pero definitivamente estaba coqueteando. No de manera falaz, creía en cada palabra que había salido de sus fríos labios

No obstante, no hizo amago de querer retirarse, se quedó ahí, mirándola directo a los ojos, los propios parecían querer hipnotizarla, acelerar el proceso para finalmente hacerla suya, en cuerpo y alma. Sabía que no podía hacer tal cosa, aunque muriera —qué ironía— de ganas por hacerlo. En cambio, volvió a deslizar la mano y la posó con celo sobre la ajena; un toque inocente, un símbolo de una nueva complicidad, nacida ahí en Notre Dame, no un vestigio de un amor inmortal y eterno que nació en Rusia antes de que ésta se llamara así.


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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Tayce Cecereu el Sáb Dic 30, 2017 11:15 pm

Su sonrisa no hizo más que extenderse cuando Iván apretó de manera cuidadosa su antebrazo. Si bien las manos del muchacho se encontraban frías, aquel gesto se sintió extrañamente cálido para Tayce, quien tomo aquella muestra de agradecimiento como una señal de que lo que estaba haciendo esa tarde era lo correcto.

¿No se debe volver a los lugares donde se fue feliz? – preguntó curiosa, pues al nunca antes haber abandonado ella la ciudad de París resultaba ligeramente inculta hasta en aspectos tan triviales como dichos – ¿Por qué no se debe volver? – después de haber preguntado se mordió la lengua a si misma. Era probable que con sus preguntas no solo incomodara a Iván sino que además, le hiciera desear volver a Rusia, algo que si bien no sería del todo malo para el joven, sería triste para la Cecereu que ya estaba considerando en incluir a aquel muchacho a su circulo de amistades. Un alivio inexplicable inundo el cuerpo de la mesera al escuchar a Iván decir que se encontraba bien en París – Bueno pero puede ir a ver a su familia por cortas temporadas y seguro que ellos vienen a visitarle ¿no? – sonrió, pensando en que aquella familia debía ser tan cercana como ella con su padre – y si no quería estar solo ha elegido una buena ciudad para estar acompañado. Aquí en París hay más gente de la que debería pero eso es lo que le da encanto a la ciudad, así que descuide, ya no tendrá que sentirse solo.

La alegría que percibió en la voz de Iván la llevó a sonrojarse ligeramente, detalle que no hizo más que volverse más obvio conforme él continuaba hablando, halagando la bondad que ella exhibía y que el joven aseguraba, ya no existía en otras personas.
Es que creo que el Señor nos ha puesto en el camino del otro por algún motivo – desvió su mirada de Iván hasta el altar en busca de aprobación divina – así como también creo que en este mundo hace falta más amabilidad – suspiro con pesar y verdadera tristeza – pasan cosas tan desafortunadas y nadie parece querer detenerse a reflexionar en que hace falta que nos ayudemos los unos a los otros. Todos estaríamos mejor si ayudáramos al prójimo – volvió entonces su mirada a Iván – yo brindo el apoyo que me gustaría que se me brindara en situaciones de necesidad.

Al ver la Cecereu que no habría manera de evitar que Iván retribuyera su ayuda de alguna forma, asintió.
Aceptare entonces su invitación por mi ayuda – una vez más sus mejillas se tornaron rojizas, pero en esa ocasión supo ocultar un poco más la vergüenza que experimentaba, esa que no hizo más que desvanecerse por completo cuando el muchacho a su lado cuestiono sobre el primer lugar al que irían a visitar – Lo primero que iremos a visitar será uno de mis sitios favoritos – sonrió emocionada – Aquí en la ciudad hay un parque de diversiones, ahí siempre hay mucha gente y es un sitio divertido que los recién llegados disfrutan mucho – la sonrisa en sus labios se desvaneció y la cabeza de Tayce se movió en negativa de manera firme – No debe preocuparse, qué ÉL sabe que mi intención de rezar era muy buena pero que su necesidad es mucho mayor – y entonces guardo silencio, pues no se espero escuchar que un joven de una clase tan diferente a la suya le hiciera un cumplido que la pusiera tan misteriosamente feliz.

Las miradas de ambos se encontraban entrelazadas y aunque el silencio reinaba en esos momentos, sus almas parecían estar hablando. La francesa apartó su mirada de la ajena al sentir como la mano masculina tocaba la suya y con nerviosismo habló, esperando que así la atmosfera que se estaba formado se desvaneciera antes de que ella no supiera que hacer o decir.
Y, ¿Le gustaría salir de aquí ahora?, podemos ir a una plaza cercana que es muy linda – menciono aquello no solo porque la plaza fuera hermosa sino porque también era muy concurrida.



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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Koschei el Jue Feb 08, 2018 10:26 pm


Supongo que no debemos regresar a esos lugares porque podríamos decepcionarnos. Los tenemos idealizados en la mente, y si acaso no son tal como los recordamos, mancharíamos para siempre una memoria otrora buena, ¿no crees? —respondió. La pregunta de la chica le pareció sensata, inteligente incluso, a pesar de haber sido pronunciada con bastante ingenuidad, misma que Koschei, o Ivan, apreciaba de sobremanera en ella. Trataba de siempre preguntarle su opinión, no sólo para abrir el diálogo, sino para conocerla más también, sin parecer entrometido. Debía ser muy cauteloso, y lo era, eso no significaba que por tener esa habilidad tan dominada ahora resultara descuidado.

Asintió nada más después, ¿qué iba a decirle? ¿Que llevaba mil años muerto y que su familia sí había pasado a la otra vida, que sus almas no deambulaban por el plano terrenal como la suya? No, sólo le sonrió dándole la razón.

Abrió ligeramente más los ojos azules, que debido a su condición, parecían de hielo, al escucharla hablar del destino de ese modo. Se congratuló, porque entonces sería más fácil explicarle que sí, que el destino los había vuelto a cruzar, porque estaban atados a esa dulce condena de amarse una y otra vez.

Es realmente encantador todo lo que dices. Tayce, si me permites decírtelo, te admiro de verdad —dijo con un tono tierno, de haber tenido oportunidad, de no parecer atrevido, le habría acariciado ese rostro que constantemente se sonrojaba y lo hacía sentir vivo una vez más.

Escuchó los planes de la joven con una sonrisa en su rostro.

Suena como un plan maravilloso… —Fue a decir algo más, pero se calló de pronto. Alzó las cejas, emocionado de manera sincera—. ¿Lo dices en serio? Estaría encantado de caminar a tu lado. Aún no me acostumbro a regresar a casa y verla tan sola, así que trato de prolongar siempre mis retornos —confesó. Era mentira, al menos una porción de todo lo que había dicho. Sí que tenía una sensación de abandono, pero lo que no poseía era una casa, vagaba sin rumbo, sin necesidad de comer o dormir, a veces haciéndose tan etéreo que no importaba en realidad.

Vamos —invitó y se puso de pie, casi como si él fuera el guía y Tayce la invitada en una ciudad desconocida. Estiró la mano para ayudarla a ponerse de pie y nunca antes, en todos sus años muertos, ni siquiera frente a otras encarnaciones de Marya, se sintió más sólido, más presente, más vivo incluso, que en aquella ocasión. Sin duda la joven francesa poseía algo mucho más profundo que embriagaba a Koschei.

Ya lo has dicho… Él nos ha puesto en el camino uno del otro —dijo y miró el altar como ella había hecho, para enfatizar—. Yo no creo en casualidades, Tayce, creo que llegué hasta aquí para conocerte, y conocer París a través de tu mirada particular, ¿quién mejor que una persona nacida en este suelo para mostrarme la ciudad? ¿Tú qué piensas? Quizá ser mi guía es otra forma de ayudar a este mundo tan indiferente. Y te por seguro, que si algún día necesitas algo, puedes acudir a mí —terminó llevándose una mano al pecho, haciendo una promesa. Y hubo algo muy hondo en sus palabras, algo tan esencial que incluso fue palpable; el deseo y la necesidad de, en verdad, cuidar de ella, aunque fuera de un modo tan retorcido como Koschei acostumbraba.


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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Tayce Cecereu el Miér Feb 14, 2018 11:35 pm

Comprendía en parte la explicación de Iván, por eso es que asentía a su cuestionamiento; sin embargo, también creía que no era del todo como él le decía. Tayce, que no era ni rica, ni ilustrada; las cosas eran diferentes siempre y que fueran siempre diversas las volvía más especiales e interesantes. Como ejemplo personal ella tomaba el encuentro con aquel joven. La presencia de Iván en la Catedral no era algo usual para ella, no era algo que asociara con su idealizada tranquilidad pero su llegada, tan inesperada y de cierto modo algo extraña, volvía aún mejor la estancia de la muchacha en la Catedral. Pero aquello que pensaba seguramente no era lo correcto y para no dejar ver que era una verdadera inculta, calló.
Pues si lo creo – respondió después de unos segundos en silencio y para la fortuna de Tayce, su voz sonó más convencida de lo que en realidad estaba.

Se encontraba alegre, esa era la verdad y ver a Iván asentir a sus palabras la ponía incluso más alegre. Claro que para que Tayce fuera feliz no se necesitaba mucho, quizás porque estaba acostumbrada a una vida precaria así como a apreciar lo que la vida le obsequiaba. Lo que en lugar de alegrarla la perturbo, fueron las siguientes palabras que salieron de lo labios de su acompañante.
¿Me admiras a mi? – preguntó señalándose a sí misma – ¿A mi? – abrió muchos los ojos y con sincera preocupación miro a Iván – Eso no puede ser, no debería admirar a nadie que no posea tanto conocimiento – porque lo que salía de los labios de la Cecereu era solo lo que ella quería creer o imaginaba, no era nada que tuviera comprobado.

Mucho más apenada y nerviosa que antes, la mesera invitó a Iván a comenzar con su recorrido por París. Cierto era que ella deseaba mostrarle toda la ciudad a aquel joven que era tan amable con ella, más también era cierto que necesitaba algo de aire fresco pues si continuaban en aquel lugar cerrado solo ellos dos, acabaría con las mejillas a punto de explotarle de la vergüenza.
Por supuesto que lo digo en serio, será agradable pasear a su lado – sonrió, convencida más que nunca por la respuesta de Iván, de que su manera de proceder era la adecuada – y de ahora en adelante no tendrá que preocuparse por prolongar sus retornos, ya que sin duda tendrá que volver bastante tarde a casa – después de ese día, Tayce avisaría a su padre que estaría volviendo más tarde de lo usual así, su progenitor no se preocuparía y ella podría pasear largas horas al lado de Iván.

Aún sentada, contemplo la mano de Iván y lentamente subió por el brazo del joven con la mirada,  hasta llegar a su rostro. Le gustaba la manera en que él se expresaba y en que parecía vivir la vida, pero sin duda lo que más le gustaba pero a la vez le aterraba era esa manera en que la miraba.
Creo que efectivamente, aparecimos en el camino del otro por un motivo – sonrió – En este mundo que ahora no mira al prójimo, yo le mirare siempre y agradezco sinceramente sus palabras – tener alguien como aquel joven para que le auxiliara en momento debía ser también parte de los designios del creador, ¿o no? – Entonces, vayamos – la mano de la Cecereu fue a tomar la ajena. Su cálida mano se encontró entonces con la gélida palma del muchacho y una terrible sensación de fatalidad y tristeza sacudieron su cuerpo, sensaciones que decidió ignorar para continuar creyendo que aquel era el inicio de un cuento hermoso – Ahora sígueme – susurró como si estuvieran por hacer algo que no debían y antes de que el joven pudiera responder, Tayce le guió a la salida de la Catedral.



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Re: Soulseeker [Koschei]

Mensaje por Koschei el Miér Abr 11, 2018 10:31 pm


Claro que te admiro a ti, a ti —repitió, como para reafirmar—, en esta vida hay mucho más que admirar que el conocimiento, además tú posees también, el que da la calle y ese es el más útil —respondió. Siempre resultaba extraño cuando hablaba de la vida, porque era lo que menos tenía. Incluso un vampiro tenía una especie de media vida, pero él no. Él no tenía nada, ya era solo una proyección de un hombre, sólo una idea que se mantiene atada a la tierra por poderes más allá de su entendimiento.

Le encantaba, a cada minuto que pasaba, Tayce comprobaba lo realmente especial que era, pero había un problema, que cuando Koschei, o Ivan, consideraba a alguien así, no descansaba hasta consumirlo, hasta unirlo a su abstracto existir. Sonrió nada más y sin decir nada, agradecido nada más, la siguió a la salida. Pero ahí se detuvo, con un pie fuera y uno dentro de la catedral. Entonces la tomó por los hombros y la miró con ese gesto de querer hacerla suya para siempre. Un par de ojos azules y congelados que erizaban la piel, y lo sabía.

Y yo te miraré siempre a ti —respondió al fin. Sus palabras eran un augurio funesto que tal vez ni él podía medir aún. La magnitud, el desastre, las consecuencias. Y si él era incapaz de predecirlo, Tayce aún menos.

Vamos —continuó y aunque no quería, la soltó. Le gustaba tocarla porque le recordaba lo que era estar vivo, y la importancia de la chica en su eterno deambular. La razón de su existencia misma.

Entonces, juntos, avanzaron. Notre Dame era un buen punto para partir, céntrico y cerca de lo importante. Si bien Koschei ya había estado ahí, había invertido tanto tiempo en seguirla y observarla que realmente conocía poco de la ciudad y le pareció la mejor situación para unirlos más. Porque unidos ya estaban por el destino y para siempre.

Dime, Tayce, ¿a dónde iremos primero? He escuchado tanto sobre París que en verdad quisiera verlo todo. —No mentía. Desde que estaba vivo y la ciudad llevaba por nombre Lutecia, siempre se habían dicho muchas cosas sobre ese lugar—. Debe haber algo en esta ciudad que llama a los artistas y a los intelectuales, eso siempre me ha gustado. Es algo muy evocador. Quisiera saber por qué vienen a buscar inspiración a este sitio. O buscamos, quizá por eso yo vine también. —Le dedicó una mirada que, a pesar del usual velo de la muerte, también fue cálida, y le sonrió.

¿Tú encuentras inspiración también, Tayce? —preguntó con la vista al frente y continuando su camino, tratando de no separarse de ella, más por actuación —la de estar vivo— y por costumbre, que por miedo a perderse en realidad. Si eso llegaba a pasar, él sólo tenía que volverse intangible, cruzar muros y personas incluso, y llegar al lugar deseado. Pero ahora que la conocía, que había hablado con ella, supo que no estar cerca de Tayce era sinónimo de eso, de extraviarse.

Sin ella estaba perdido. Sin ella, Marya, en cualquiera de sus versiones, Ivan no tenía razón de ser.


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Re: Soulseeker [Koschei]

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