Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Noche de absenta y olvido {Privado}

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Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Julien Everard el Lun Jun 05, 2017 6:30 pm

Aquella mañana, el sol brillaba dulce, cálido en el firmamento, mientras las flores, estallaban en mil colores y aromas, que parecían haber sido plasmados por la mano diestra de un maestro de la pintura. Mas la mirada apagada del brujo, apenas si se detuvo un segundo en aquel bello espectáculo, que tras el ventanal de su despacho, parecía llamar a los humanos a disfrutar de la jornada, olvidando las obligaciones, dejando que la alegría y la esperanza de un nuevo renacer, exorcizara las penas mas profundas del corazón. Pero Julien, poseía penas, dolores, odios, que no serían disueltos por la visión de un mundo mas colorido. Donde los demás veían un paisaje lleno de color, él solo podía observar un eterno invierno, como si los grises, azules, verdes y violetas del helado invierno, se mantuvieran indefinidamente, en un infierno helado, del que era incapaz de huir.

Su mirada, observó la florida rama del cerezo, que dejaba volar sus pétalos rosados, en una lluvia de mágica y nostálgica, Aquel árbol, había sido plantado por él, cuando llegó a la mansión de su tío, como una manera de prometerse, que las ofensas recibidas, serían vengadas. Ademas, era una pequeña ofrenda a esa mujer que le había dado la vida, que en su desesperación, lo abandonó, creyendo que así, alguno de los dos, tendría mayor oportunidad de sobrevivir. Verle florecer y perder sus flores, le recordó la fugacidad de la vida, de la felicidad. Intentó recordar la mirada de su madre, mas no lo consiguió. El único recuerdo que había conservado era un mechón de sus cabellos, su madre, al abandonarlo en el portal del hospicio, había cortado su cabello que peinaba en una larga trenza. Él creció atesorando aquellos cabellos y cuando dejó el orfanato, para ser el discípulo del brujo Everard, llevó consigo aquel recuerdo de su madre. Al crecer, estudiar sobre la cultura del país de origen de su madre, supo que a los muertos los incineraban, pensó entonces en su madre y en que su cuerpo habría sido depositado en una fosa sin nombre, que nadie habría llorado por su muerte, que nunca pensaban en ella, ni ofrendarían por su alma. Fue entonces que junto a su tío, incineraron aquellos cabellos, las cenizas fueron puestas en el hueco abierto en el jardín, donde plantó el cerezo, en una forma de mostrarle a su madre que él, la había perdonado y que deseaba tenerla cerca, poder hablar con ella y confiarle que tarde o temprano, conseguiría vengar su triste destino.

Las horas fueron sucediéndose, una tras otra, la tarde trajo el anochecer, de aquel doloroso día, Julien, aun sentía la opresión en su pecho, la tristeza de saber que su natalicio, también significaba el aniversario luctuoso de su madre. Desesperado, intentando buscar un poco de paz, decidió dirigirse al cabaret, allí, entre el ruido de los clientes, la música estridente, las mujeres que harían su espectáculo y unas cuantas copas de absenta, intentaría olvidar un poco su dolo.

El liquido en el vaso brilló, con una tonalidad lechosa, parecía estar llamando a Julien, quien se quedó mirando la copa, aún sin intención de tomarla. En realidad no era un hombre que bebiera, pero aquel día se estaba haciendo demasiado largo. Sus dedos acariciaron la forma de la copa, mientras su cabeza recordaba el verdadero significado de aquel día, - Julien... feliz cumpleaños... - susurró, mientras, levantaba la copa y se la llevaba a los labios, en un brindis solitario y cargado de tristeza.  El amargo sabor de la bebida, provocó que hiciera un quejido al  sentir bajar el  liquido por su garganta, sus ojos cerrados, apretados, se llenaron de lagrimas, inclinó su cabeza hacia atrás e inspiró profundamente, buscando de forma desesperada aquel oxigeno que parecía negarse a entrar en sus pulmones.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Fia Kirkpatrick el Miér Sep 06, 2017 10:05 pm

La noche era su mundo y el cabaret su reino. Fia, que a lo largo de su vida fue juzgada duramente por aquellos que debieron protegerla, encontraba en los espectáculos del cabaret un lugar donde podía ser realmente ella. Ahí, exhibiendo parte de su cuerpo a los clientes que asistían, hambrientos de ilusiones a ver el espectáculo; Fia era, como su padre solía decir, una princesa besada por el fuego. En aquel escenario que ella consideraba más su hogar que cualquier otra cosa, la escocesa era venerada, ningún cliente le miraba con recelo y por sobre todo, ninguno llamaba maldición al color rojo de sus cabellos, de hecho, todos la consideraban, al igual que a sus serpientes, una excentricidad que valía la pena y aquella noche, les mostraría a los más asiduos clientes, que siempre tenía algo nuevo para mostrarles.

Una de sus compañeras de espectáculo se acercó a ella y en susurros le informo que esa noche, la casa estaba llena. Fia le sonrió justo antes de que la otra chica echara a andar y se pusiera justo en el centro del escenario, después de todo, era el primer número. La escocesa observo tras el telón la manera en que su compañera se movía y era vitoreada por los hombres, detalle que hizo que la artista soltara una risita. Crystal, como se llamaba la otra chica, era una rubia de ojos azules y piel aterciopelada que cautivaba a los asistentes siempre con los mismos espectáculos, algo que aunque cansino para las demás artistas, como Fia, era absolutamente redituable para el negocio, después de todo, ningún hombre era capaz de resistirse a la cara de muñeca o de ángel que Crystal poseía. Tras caer el telón al concluir la presentación de Crystal, la rubia pasó como una exhalación al lado de Fia y tras desearle suerte, se alejó con rumbo a donde estaban las mesas, seguramente ya con alguna victima potencial para la noche.  

Ahora era el turno de la pelirroja. Con paso firme, Fia caminó antes donde dejaba descansar a Melquíades, su pitón amarilla que consiguió en el mercado negro y que era una de sus mascotas. Una vez que Melquíades se encontró cómodo, recorriendo el cuerpo de Fia como si ella perteneciera, la pelirroja se situó en medio del escenario y una vez que el telón se abrió, pudo escuchar las exclamaciones de sorpresa, después de todo aquella era la primera presentación de Melquíades. El animal resaltaba sobre la pálida piel de la escocesa y sus cabellos de fuego. Al pasar la conmoción inicial por la presencia de Melquíades, Fia comenzó a danzar con la pitón moviéndose por su cuerpo como si también estuviera danzando junto con la muchacha. A medida que avanzaba su presentación escuchó no soló el vitoreo de los hombres sino también de algunas de sus compañeras que animadas, fueron las que más aplaudieron una vez que ella concluía con su presentación y el telón se cerraba.

Un suspiro de satisfacción fluyo de los labios de la muchacha al dejar a Melquíades en su respectivo maletín de viaje pero no fue sino hasta que vio al animal tranquilo que se dirigió al igual que Crystal hasta donde se encontraban los clientes. Al salir de detrás del escenario, Fia se encontró con varias manos que le llamaban a sus mesas y aunque cualquier otro día habría optado por ir hasta la que tuviera más hombres, esa noche se encaminó a una mesa muy diferente.
¿Puedo hacerle compañía? – preguntó con voz suave a un hombre que se encontraba completamente solitario, un hombre que no la llamó con su voz, su mirada o su mano pero que de cierta manera la había llamado con el corazón.


¿Cómo puede desaparecer tan de prisa la belleza que allí había hace unos pocos minutos?

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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Julien Everard el Dom Oct 08, 2017 6:43 pm

Alejada, su mesa, de todas las demás, en un lugar bastante retirado del escenario, pero desde donde igualmente se podía ver las actuaciones que se presentaban en el lugar, Julien, se dedicó a rellenar una y otra vez su copa. El problema no radicaba en que el espectáculo fuera poco atractivo, o no pudiera ver hermosas mujeres desfilar por el tablado, o entre las mesas. La verdad era que su mente se encontraba en un lugar y un tiempo diferente, y su tormentoso pasado mantenía su cordura pendiendo de un hilo.

Con su mirada clavada en la copa que volvía a quedar vacía, pensaba en la similitud de ésta con su propia vida. - Vacía, así me siento, tan vacío, tan inútil, como ésta copa - susurró, apretando su mandíbula, inspirando profundamente y  soportando las lágrimas que intentaban anegar su melancólica mirada. En un desesperado esfuerzo en aferrarse a algo, levantó su vista y dejó que vagara por el amplio salón. Observó las mesas, todas atiborrada de personas, hombre y mujeres, que parecían divertirse, ajenos al drama que se desarrollaba en su cabeza, cada vez que recordaba como había nacido y cual fuera la suerte de su madre.

Sus ojos fueron a posarse en el escenario, en la mujer que vestida de manera exótica, bailaba, mientras una enorme serpiente, se movía lenta y peligrosamente por su cuerpo. Oyó como algunos hombres decían que era una verdadera locura, o que aquel baile estaba cargado de erotismo y belleza profana. Puesto que la joven, con su abundante cabellera rizada, del mismo color que el fuego, parecía invitar a los presentes, a ser parte de ese baile peligroso, prohibido y profano. Mas Julien, pudo solo contemplar la belleza en los dos seres, en el frío y mortífero reptil y en la bella y solitaria pelirroja. ¿solitaria? ¿porqué había sacado esa conclusión?  ¿acaso no podía ser la esposa amorosa de un buen hombre? claro que sí, pero, en aquella mirada, esa que se sostuvieron por tan solo una fracción de segundos, él, pudo sentir aquella aura que rodeaba a la joven, una que demostraba la necesidad de ser comprendida, al igual que su propio espíritu agonizante.

Aunque por un momento, pensó en que le hubiera gustado poder conocerla, se dió cuenta que nada podía entregar, solo un alma destrozada, un cuerpo vacío, tan vacuo como su copa de absenta. Volvió su mirada a sus manos que temblaban, mientras volvía a servir esa copa, con el duende verde, ese que prometía olvidar los recuerdos, por lo menos esa noche. Resignado a pasar esa fatídica y última noche de su vida, totalmente solo, apresuró el amargo trago, - salud madre, pronto hemos de encontrarnos - caviló, recordando que en la habitación de su residencia, sobre su lecho, había dejado ceremoniosamente preparado, el traje tradicional del reino de su madre, y una daga, que fuera de ella, con la que se cortaría las venas, en cuanto la noche concluyera.

La voz dulce, llegó a su cabeza, haciendo que su mirada buscara  a la mujer que le hablaba, encontrando a la hermosa pelirroja que no hacía mucho, le había acariciado el alma, con tan solo una mirada. No supo que decir, sus labios se abrieron intentando decir algo, mas su garganta, parecía sentir la presión de unas manos invisibles que le quitaban el habla. Solo pudo asentir con un suave movimiento de su cabeza, - si, no le importa compartir la última noche de mi... - cayó, qué le diría, -¿la última noche de mi miserable vida? - caviló, más sonrió con tristeza, - la última noche... de mi estadía en la ciudad - concluyó, no mentía, pero tampoco decía la verdad, ¿que importaba? si al final de aquella noche, pondría fin a su vida.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Fia Kirkpatrick el Lun Nov 06, 2017 11:40 pm

¿Qué fue lo que llevó a Fia a acercarse al único hombre que no parecía pelear por su atención esa noche? La respuesta no era sencilla. La escocesa podía decir que eran los rasgos exiticos del hombre, esos que lo volvían tan diferente como lo era ella misma, los que atrajeron inicialmente su atención, también podía decir que fue el hecho de verlo completamente solo lo que agobió su alma y la llevó a ofrecerle compañía, sin embargo, la realidad era que ella había sentido un vínculo con aquel hombre, pues mientras danzaba en el escenario con Melquíades recorriendo delicadamente su cuerpo sus ojos se encontraron con los del caballero. Fia pudo sentir la soledad en aquella mirada, la carencia de esperanza, el anhelo de muerte y el de amor. Era probable que su percepción estuviese errada y el hombre solo se encontrará muy ebrio, pero fuera cual fuera la verdad detrás de la mirada del caballero, Fia ya lo había elegido como su compañero de la noche.

Con una sonrisa en el rostro, las manos a los costados y prendas demasiado reveladoras como para ser usadas en público, la Kirkpatrick permanecía de pie cerca del caballero, quien inicialmente no hizo nada más que mirarle a los ojos como si estuviera buscando palabras para responder a la petición de Fia. A sus espaldas, la pelirroja escuchaba a otros hombres llamarla, asegurar que el asiático no tenía nada para ofrecerle y por supuesto, oía además invitaciones a otras mesas, mismas que habría aceptado de ser tan frívola como algunas otras de sus compañeras. Pese a los comentarios y algunos abucheos que alcanzo a detectar, pero que se acallaron cuando su siguiente compañera salió a escena, la pelirroja se mantuvo en si sitio, esperando.

Frunció el ceño cuando el caballero respondió pues le parecía bastante peculiar que hablará de que aquella era su última noche en la ciudad pero que en lugar de eso, pareciera ser como si estuviera pasando la última noche de su vida.
Soy afortunada entonces de poder pasar esta noche a su lado – respondió antes de tomar asiento al lado del caballero – ¿Cuál es el motivo de que se vaya? Espero que sea debido a negocios o a que vuelve a su hogar, pues sería una pena que se vaya de la ciudad porque no le es de su agrado – notó entonces que el vaso usado por el caballero se encontraba vació y tomando la elegante botella de la absenta, relleno la copa, mientras que ya lejos de ellos dos, el espectáculo continuaba.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Julien Everard el Vie Dic 08, 2017 7:18 am

Se mantuvo en silencio, observando como la joven se sentaba a su mesa, preguntando el porque de su partida, si la ciudad no le agradaba-, si los negocios le llevaban a dejar el país. Apretó levemente la mandíbula, una sonrisa un tanto forzada se marco en su pálido rostro, por un breve segundo. ¿que debía responder a esas preguntas? ¿con la verdad? ¿o simplemente seguir ocultando lo que su alma herida, casi destruida, necesitaba decir a gritos? - No - pensó, - Nadie merece escuchar mi sufrimiento, ¿de que  podría servir? -.

Siguió contemplándola, sin preguntarse si aquello podría molestarla, claro que su manera de mirar, a nada se comparaba a las miradas lascivas que de tanto en tanto, caían sobre la joven, proveniente de mesas vecinas. Bajó su mirada a la copa vacía de absenta, a la que acarició. El aire que contenían sus pulmones, se liberó en forma de suspiro, antes de responder, - No, no es por negocios... - contestó - es que... hoy es mi cumpleaños... y recordé a mi madre... hace demasiados años que no la veo... -, enmudeció, mientras, cavilaba en lo agradable que sería volverla a encontrar, decirle que la perdonaba, que no existía rencor en su alma, solo soledad y desamparo. Nuevamente una sonrisa de medio lado, conquistó su rostro, aunque demostraba a quien la contemplara, que no era alegría, ni esperanza, lo que la había formado.

Ante la acción de la joven de servirle nuevamente la copa, él no se negó, a pesar de que las normas de etiqueta coreana, le impedían ser servido por una mujer, que no fuera de su familia, ni una Gisaeng, - Mas que importa, eso ahora - caviló, levantando nuevamente su mirada, hasta quedar prendido de la ajena. - Ahhh... Sería bueno poder pasar en compañía de ésta hermosa joven, las últimas horas de mi vida -. Conocía bastante de la cultura de su madre, para saber que hacía mal. No conocía de esa cultura porque ella le hubiera enseñado, ya que le abandonó con tan solo días de nacido. Tampoco fue en sus años de orfanato, ni menos aún, con  la pareja de franceses que llegó a convertirse en sus padres adoptivos, - ellos pretendieron ignorar sus rasgos, por los cuales sentían un leve desprecio -. No, él aprendió, por su cuenta, buscando entre los libros de la biblioteca, conversando con aquellos hombres que solía encontrar en las calles, muy cerca de la zona de los fumaderos de Opio. Tantas veces les había salvado la vida, que con el tiempo, - algunos - llegaron a ser sus amigo, y en cierta medida, aplacó así la angustiante necesidad de conocer a su madre.

Intentó sonreír, pero solo fue una mueca, - Gracias - dijo, al momento de tomar el tallo, de  la fina copa. Sus labios besaron el filo del cristal, su garganta recibió el amargo liquido, y de sus ojos, las lagrimas fluyeron. No quería llorar, no era su intención, pero, bien decían los sabios, que el licor, libera los demonios que intentamos ocultar. Tragó con dificultad, las lagrimas y escondió su mirada de la ajena, - Lo siento, no creo ser buena compañía - susurro, - Ahhhh... - suspiró agotado - ¿Nunca deseó caer en la inconsciencia y no despertar jamás? -.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Fia Kirkpatrick el Sáb Ene 06, 2018 10:17 pm

La Kirkpatrick estaba acostumbrada a que los hombres la mirasen, sin embargo era realmente novedoso para ella que alguien no prefiriera contemplar su cuerpo, sino sus ojos. Le resultaba verdaderamente peculiar que el hombre que elegía para pasar la noche fuera tan caballeroso con alguien como ella, pues si bien al principio si le había mirado el cuerpo, ahora no apartaba sus ojos de los de la pelirroja y eso, para ser sincera la ponía algo nerviosa, aún así, era la tristeza que emanaban los ojos del caballero lo que impedía que Fia alejara sus ojos de los ajenos.
Si no son los negocios, ¿Es la ciudad? – preguntó de manera curiosa, más pronto se arrepintió de haber preguntado, pues el caballero aseguraba que aquella noche era su cumpleaños y que lamentaba no estar con su madre. La pelirroja se mordió el labio apenada, pues ella podía comprender como era el estar lejos de quienes se amaba y no compartir con ellos los momentos importantes de su vida, claro que su situación no era similar al del hombre, puesto que el padre de la bailarina había muerto años atrás, dejando completamente sola y desamparada a una mujer que era considerada una maldición – Comprendo… – susurró antes de sonreír de manera tenue – Es difícil pasar esta clase de fechas lejos de los que se ama – suspiró, trayendo hasta su mente el recuerdo de su padre al besar su frente durante el último cumpleaños que pasaron juntos – Pero si volverá a casa pronto la vera a su madre así que solo resta disfrutar este día – sonrió de manera más animada – Felicidades en su cumpleaños y que vengan muchos más cumpleaños para usted.

Volvió a llenar la copa del caballero y aunque escucho como él le agradecía, Fia pudo notar por su gesto que algo no estaba bien.
¿Pasa algo más? – preguntó esperando que su manera de actuar no hubiera ofendido al caballero, sin embargo, ella en lo profundo de su ser sabía que la mueca de él no era porque le sirviera más absenta en su vaso sino por algo más que él cargaba en su afligida alma y que no estaba dispuesto a compartir aún. Le vio beber de golpe el liquido en el vaso, así como también vio las escurridizas lagrimas que él trato de ocultar en vano.

Escucharlo y verlo tan vulnerable llevo a Fia a actuar de una manera un tanto atrevida para cualquier otra dama, más no para alguien como ella; así que estirando su mano, tomo la ajena y se aferró a ella como si de eso fuera a depender la vida de ambos.
Es mejor compañía que cualquier otra persona de este establecimiento – hizo entonces una pausa, pensando en como es que debía responder a la pregunta hecha por el caballero. La Kirkpatrick bien podía mentir como lo hacía cada vez que usaba su peluca negra para salir a las calles y no ser juzgada pero esa noche, de nada le serviría mentir cuando la realidad podía ser descubierta con una simple mirada, pues sus ojos ya estaban llenos de lágrimas que se negaban a salir – Lo he deseado más veces de las que podría contar – tomó aire profundamente – pero soy una cobarde que teme no poder volver a ver a su padre en otra vida.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Julien Everard el Vie Ene 12, 2018 10:46 am

Había sido tan egoísta, había caído en un ataque de auto complacencia, que había olvidado escuchar, allí, la joven frente a él, se desvivía por intentar animarle, pero él se negaba a dejarse consolar, revolcándose en el dolor una y otra vez, como un adicto al opio, que sabe que su final se acerca por la terquedad que le lleva a hundirse una vez mas en la nube de la inconsciencia provocada por el maldito veneno, pero prefiere aquello que soportar el cruel destino que le trajo a su vida sus propias acciones. Era verdad, no había sido su elección llegar  a éste mundo, ni menos aún que su madre tomara su propia vida y acabara con ella. Mas a quien podía culpar, si no era a su propia débil alma, por no decidir vivir? No, no podía culpar a nadie mas.

Las palabras de la joven, su voz entrecortada, y la mirada cuajada en lagrimas, que contempló al momento de levantar su propia mirada y posarla en la ajena, le hicieron reaccionar, aquel bello rostro que le contemplaba, mostraba el mas terrible sentimiento de tristeza, ¿como había dejado que eso sucediera? si él pretendía acabar con su existencia, esa noche, ¿estaba bien que sembrara la semilla de la destrucción en otro? - no - caviló, mientras su mano se disparaba y cruzaba la distancia  hasta el rostro de la joven que comenzaba a humedecerse, - no es bueno que la lluvia que inunda el alma, logre cegar la belleza de la vida - dijo, mientras sonreía timida, pero sinceramente. Mantuvo el contacto leve de sus dedos con la suave y aterciopelada piel de la joven, - perdón, no debería haber dicho aquello, soy un tonto que no sabe medir sus palabras - su mano se alejó, rompiendo el contacto, bajó la mirada, descansando ésta en la copa de absenta que se mantenía un tanto llena aún, - Aunque no fuera cobarde, no debe pensar en tomar su vida, según mis ancestros, eso solo la convertiría en un ángel de la muerte, que deberá vagar entre los vivos, por demasiados inviernos, sin recuerdos, sin pasado, ni futuro - le contestó, a lo que la joven había dicho, - le prometo, que no será la última noche en París... pospondré mi viaje... hasta que ni una sola de sus lagrimas, sean por culpa de infames hombres como yo - juró, mientras levantaba su mirada en busca de esos expresivos orbes que le devolvían un poco la luz, en medio de la obscuridad absoluta en la que se encontraba, - pero... prometa que no volverá a llorar, es usted muy hermosa... e ingenua... para un mundo cruel y macabro como el que vivimos -, sentenció, manteniendo su mirada en la ajena.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Fia Kirkpatrick el Jue Feb 15, 2018 9:26 pm

Aquel hombre había logrado tocar las fibras más sensibles de la bailarina. Recordar a su padre siempre era un trago amargo para Fia, quien continuamente se preguntaba el por qué de que toda su familia hubiera tenido que morir consumida por el fuego, mientras que ella continuaba con vida. La tristeza comenzó a hacer de las suyas en la pelirroja, quien sin poder ocultarle la verdad a aquel hombre revelo su deseo de abandonar aquel mundo y al hacerlo, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

La voz masculina resulto una llamada de atención para la bailarina, quien pronto sonrió tratando de alejar a los demonios de su mente, más ya era demasiado tarde. Así como la mano del hombre tocaba su rostro, el pasado tocaba su alma, provocando una vez más aquel dolor tan intenso. En silencio escucho decir al hombre que si tomaba su vida se convertiría en un ser que vagaría por la tierra, sin nombre, sin pasado, sin futuro y sin recuerdos. Aquella idea, plagada de tristeza le pareció adecuada al menos por un par de segundos. El olvido, eso era lo que ella necesitaba pero no esa noche.
No tomaría mi vida – aseguró tras sonreír, una vez que descartó de todo la idea de vagar sin recuerdos por el mundo – como ya le he dicho, temo que de hacerlo no pueda ver a mi padre y yo verdaderamente quiero encontrarme con él una vez más – ¿Cómo sería ver en el otro mundo a su padre? Al preguntarse aquello, solo la idea de felicidad se venía a su cabeza.

De su momento de debilidad podía sacar algo bueno, aquel caballero decidía entonces permanecer más tiempo en París.
Mis lágrimas no serán nunca por hombres como usted, porque no ha hecho mal alguno – la llamaba hermosa y eso desconcertó a Fia. Siempre que escuchaba a los hombres referirse a ella escuchaba la palabra exótica, sensual; más nunca hermosa y muchos menos ingenua – No soy hermosa y mucho menos ingenua – aseguró – ¿es que acaso no ve lo que soy?... soy una mujer maldita por el fuego, yo solo puedo llevar devastación, por eso soy perfecta para este mundo cruel y macabro.


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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

Mensaje por Julien Everard el Lun Abr 09, 2018 6:19 pm

Julien se quedó en silencio, contemplando a la joven que se negaba a aceptar que era hermosa, y porque no ingenia. - Ingenua... ingenua... si... si lo eres, pues has creído que soy un hombre que posee alguna valía... mas es una ilusión... todo es una ilusión... - afirmó, llevando sus ojos a la copa que contenía aquel liquido de color esmeralda. - en verdad, me parezco a éste liquido, que no es inofensivo, pero su color te atrae, y su poder de adormecer el dolor que te carcome el alma  hace que no puedas dejarlo -, levantó su copa como si estuviera por beberla, mas observó el color que poseía al reflejo de las bujías que iluminaban el lugar. Suspiró antes de apresurar el trago, que bajó por su garganta quemando, haciendo que cerrara sus ojos, creando una mueca en sus labios, - agggg... ayúdame viejo amigo, hazme olvidar que día tan despreciable es éste - dijo en voz alta, como si por un segundo olvidara que no estaba solo.

Al abrir sus ojos, las bellas facciones de la mujer que lo acompañaba, le hicieron sonreír, un impulso de acariciar aquella suave mejilla hizo que su mano se dirigiera al rostro de la joven, pero como si volviera a dominar su cabeza, descendió su mano, apoyándola en la mesa. Suspiró tristemente, - no puedo entender, porqué intenta castigarse, no ha cometido ningún pecado imperdonable... yo si - dijo en un arrebato de sinceridad -... lo he cometido el mismo día de mi nacimiento... ¿acaso existe pero pecado que llevar a su propia madre, a cometer un intento de asesinato... a que en su angustia viera en mi vida, su propia muerte? - una risa cargada de impotencia se escapó de sus labios - mi destino fue conducirla al caos, a ver que no existía mas salida que la muerte... éso si es llevar el caos por donde se camina... y lo he llevado... por demasiados años... - los suspiros salían de su garganta, sin que él pudiera detenerlos - estoy tan cansado... - cerró los ojos y se derrumbó sobre la mesa, haciendo que copa y botella cayeran al suelo. El estrepitoso ruido hizo que volviera en sí. Abrió los ojos y como pudo se enderezó en su silla, - lo lamento, en verdad lo lamento... creo que no soy buena compañía para nadie - se disculpó.

Tras volver a enfocar su mirada y con los efectos del absenta recorriendo su cuerpo y su mente, de pronto tomó la mano de la mujer, - Como puede decir que no es bella? ¿como puede afirmar que es solo caos? -, con la mirada fija en la ajena, siguió hablando completamente seguro de lo que decía, - ¿Acaso no existe en el caos también un orden, una belleza? - Inclinó un poco su rostro, sonrió levemente e inspiró, cerrando sus ojos para volverlos a abrir un segundo después, - ¿No sabe que en el el caos de una erupción, en la devastación de la lava, una nueva tierra, un nuevo lugar ha de surgir? - afirmó con vehemencia - ¿no ha comprendido que no todo es blanco o negro y que aún en la muerte existe la esperanza? - dijo contemplando aquellos rojos cabellos, - quizá sea usted mi ángel de la muerte, aquella luz que ilumina al condenado y le devuelve el valor para soportar su destino -, su sonrisa era triste, y su risa parecía un llanto, - si tan solo pudiera vivir una última noche, en la que todo fuera distinto, en la que pudiera disfrutar de toda esa felicidad y alegría que me fue negada...  entonces... aceptaría mi destino o mi castigo - continuó, - Señorita Fia, ¿me permitiría una noche en su compañía? una última noche en que cumpliera aunque mas no fuera uno solo de mis capricho-.


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Julien Everard
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Re: Noche de absenta y olvido {Privado}

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