Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

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Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Vie Jun 16, 2017 4:06 am

Recuerdo del primer mensaje :

El barco se movía como una hoja mecida por el viento impulsada por la corriente del rio Cheyene.
Si hace unos meses alguien me hubiera dicho que me cortaría la trenza y emprendería un viaje hacia ninguna parte dejando atrás a los miso y sin vistas a poder volver algún día, lo hubiera tachado de loco, sin embargo la vida da tantas vueltas que ni siquiera eres consciente de a donde los espíritus te envían.
Para que mi historia se entienda tendría que empezar desde el principio.

Nací en las tierras fértiles de las llanuras de Norteamérica, de padre blanco y madre india, crecí como un niño mas en la tribu Cheyene, allí me convertí en un hombre y como tal, pasé la prueba que los míos imponen descubriendo así a mi guia espiritual y la complacencia de mis dioses.
Siempre viví en común unión con la naturaleza, madre tierra daba aquello que necesitas y no has de tomar mas de eso para que el espíritu del bosque te bendiga.

De allí donde provengo, el rio Cheyene siempre fue una frontera, la que afianzaba el tratado que mis antepasados sellaron con los licantropos.
Este rio separaba nuestras razas para evitar muertes innecesarias. Todo licantropo que cruzara sus lindes pisando nuestras tierras corría el riesgo de ser cazado y muerto por los guerreros a los que pertenecía, del mismo modo pobre del humano que osara cruzar el rio y pisar territorio enemigo.

La noche en la que todo pasó, las estrellas brillaban en le firmamento eclipsadas por madre luna que redonda coronaba la noche. Los aullidos de nuestros compañeros de viaje retumbaban feroces al otro lado del rio y las guardias se intensificaron por is le pacto no era respetado.
Aquella no che no fueron lobos lo que cruzó el rio si no dos bestias sangrientas en busca de su destino y ese camino forjo mi sino pues en la lucha contra una de ella fui herido.

Nada pudieron hacer por mi los chamanes, y tras la reunión del sabio consejo la única posibilidad para salvar mi alma era partir en busca de respuestas.
No eran licantropos, con lo cual no podía suponer que mi sino seria trasformarme en uno en luna llena.
La herida negruzca se extendía por mi brazo hambrienta y ahora mi vida estaba en manos de quien supiera lago sobre esos entes.

Seguí al que quedó con vida, su rastro se perdía por el día, mas lo reencontraba y así día a día hasta que como un polizón me colé en el barco en el que hoy voy rumbo a París, la única ruta que ese monstruo pudo seguir desde donde su ultimo rastro me condujo.
Nada sabia del idioma, ni de la cultura, no llevaba esas monedas que al hombre blanco tanto le servían.

Tras algo mas de una semana de viaje en la que apenas comí aquello que los pasajeros desechaban en las basuras, el navío alcanzó puerto.
En un descuidó me apeé del barco ,cruzar las aduanas no fue ni fácil, ni sencillo, de echo gran parte de la guardia de la ciudad se cruzó en mi camino.
Si algo podía decir de aquella gente, es que no dialogaban nunca, que la fuerza era su modo de vida y que la naturaleza había pasado a un plano insignificante frente a las grandes edificaciones.

El bosque se convirtió en mi único aliado, un bosque muy distinto al que yo estaba acostumbrado.
Una gruta mi hogar y un caballo pinto que atrapé con ligera facilidad en mi único amigo.
Tenia que dar con alguien que pudiera revelarme este misterio y desde luego no seria en el bosque donde hallaría el remedio.
Me obligué a adentrarme en una ruidosa ciudad, como un vagabundo deambulé por las calles bajo la mirada de muchos de esos rostro pálidos que me miraban de arriba a bajo con desprecio.

Magia, tenia que encontrar magia ¿mas como?
Dejé escapar el aire, solo se me ocurría un modo, dejar que mi totem me guiara.
En un callejón tomé la petaca pequeña de mi cinto y di un trago de ese té de Peyote. Me dejé caer contra la pared, los retortijones pronto llegaron, después la angustia, me retorcí en el suelo hasta que la imagen del gran lobo negro se presento ante mi. Me alce dando tumbos tras el, la droga era fuerte, pero me hacia contactar con los espíritus..seguí aquella sombra difusa hasta no se bien donde iba muy colocado en ese momento y bastante perdido para que mentir, peor impacte de bruces contra una mujer. Gruñí cuando el lobo desapareció frente a mis ojos y ambos quedáramos de frente mirándonos fijamente.


Última edición por Nayati Manitú el Miér Jul 05, 2017 9:58 am, editado 1 vez


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Jue Ago 10, 2017 9:20 am

Salí de la casa para buscar los ingredientes que me faltaban para el hechizo que esa noche nos llevaría hasta aquel hombre, atrás lo dejaba a él con la cena que iba a preparar esa noche y con todos los libros de magia que tenía en casa, que estaban a la vista que cualquiera que entrara podría ver y darse cuenta que poco tenían que ver con la magia blanca. Claro que, como legado que tenía de todas las antiguas generaciones que se habían dedicado a la magia tenía también muchos libros de magia blanca, aunque en realidad los libros más importantes y más peligrosos estaban bien escondidos y dudaba que alguien pudiera encontrarlos, mucho menos él. De todas formas aunque viera los libros de magia negra no podría leer nada, el hechizo que había lanzado solo era para entendernos cuando nos hablábamos y eso significaba que, si encontrábamos a ese hombre, nada de lo que él dijera él lo iba a entender puesto que así yo también lo había querido, solamente había utilizado mi sangre y la suya y solo nos afectaba a ambos... si él oía hablar al resto no entendería nada. Así me curaba si algo pasaba y decía algo el hombre al que íbamos a ir a buscar y al que le había hecho creer que había hecho aquel conjuro.

Claro que aquella escapada al bosque me servía también para preparar la otra parte que necesitaba, esa que le haría creer realmente que él era el culpable de todo y que me libraría a mí de toda sospecha, necesitaba hacerlo y que él no me viera porque entonces preguntaría y no quería mentirle, no por nada, sino porque tendría que utilizarlo delante de él y eso no era algo que quisiera hacer exactamente. Conseguí aquella flor, me conocía el bosque bastante bien y sabía dónde debía de ir a buscar para encontrar lo que necesitaba, lo que quería era lo que la flor llevaba en su interior así que cuando la encontré saqué aquella pequeña navaja que llevaba, hice un corte en el tallo de donde comenzó a salir pequeñas gotitas que fueron a caer al bote de cristal que había cogido para ello, siendo el ingrediente que me faltaba para ello. Quité los pétalos y los metí dentro del tarro también y dejé el tallo que ya no servía de nada, donde estaba me arrodillé y de la cesta que llevaba comencé a preparar lo que Nayati no podía ver, en un bol que había cogido comencé a poner hierbas, especias y demás así también como algunas gotas de mi sangre ya que la magia de sangre era mucho más potente y machaqué todo hasta que se hizo polvo, de un color negro que guardé en un pequeño tarro, recogí todo y volví sobre mis pasos.

Cuando llegué lo encontré fuera terminando de preparar la cena, había hecho una hoguera y le sonreí entrando en la cabaña para dejar las cosas, guardé el pequeño tubo de cristal con el polvo negro en el vestido escondido para que él no pudiera verlo y salí para verlo sentado en uno de los troncos que había junto a la hoguera y que estaban ahí para sentarse. Tenía que ser precisa y cuidadosa a la hora de lanzar aquel hechizo porque el polvo no era algo que él debiera de ver, así que la precisión iba a tener que ser exacta si quería que todo saliera como lo tenía previsto, en mi cabeza todo estaba perfectamente organizado y estructurado de forma que nada fallara, no que hubiera un cabo suelto sin atar... no debía de haber fallos o entonces yo quedaría expuesta, aunque siempre me valía de la magia para frenarlo pero quería ver como el proceso lo iba devorando lentamente, jamás había tenido tan de cerca los efectos de alguna maldición que yo había hecho y quería ver qué pasaba, cuál era su final. Salí de nuevo con todo preparado y me senté frente a él en la hoguera, olía todo de maravilla y se denotaba que él se sabía manejar con todo aquello... no por nada seguramente en su tribu todos se encargaban de todo y no era algo que me resultara extraño para nada.


-Huele muy bien –le sonreí sentándome en el tronco de madera mientras la hoguera creaba sombras que bailaban en nuestros cuerpos y fue entonces que me dio un plato con algo de lo que había preparado, esperé un poco para que no quemara tanto de estar recién hecho y lo llevé a mi boca, si olía bien mejor era la forma en la que sabía- oh, esto está delicioso –no había mentira en mi voz, no sabía cómo lo había hecho pero estaba muy bueno- ¿es alguna receta de tú tribu? –Pregunté llevándome otro trozo a la boca, estaba perfecto y la verdad es que si traía hambre, aunque había dormido y recuperado fuerzas no así pasaba lo mismo con el hambre y eso se podía notar porque me estaba comiendo todo lo que me había puesto en el plato- sí, me conozco este bosque a la perfección y sé dónde encontrar las cosas, hay otras que tengo que ir a la ciudad a comprarlas porque el bosque no me la puede proporcionar pero por lo general casi todo lo encuentro por aquí –volví a dar otro bocado y bebí de la botella que había sacado pasando la comida, mis ojos se centraron en los suyos dejando la botella en el suelo para mirarlo durante unos segundos, parecía como si dudara de que realmente fuéramos a por él... pobre ingenuo, si supiera realmente que aunque no fuéramos a por él nada cambiaría...- por supuesto que vamos a ir por a él –aseguré de forma firme, iríamos y así un enemigo menos que tendría en mi camino- estoy convencida de que con la marca que tienes podemos crear un hechizo que sirva de rastreador, que nos lleve hasta donde se encuentra... para ser sincera es la primera vez que voy a hacer algo como esto –no mentía, pero él no sabía a lo que realmente me estaba refiriendo- pero no tengo dudas sobre que el rastro funcionará. Debemos de estar preparados, si ha hecho que tengas esa marca y ha creado... bueno, los demonios esos tiene que ser alguien poderoso –terminé lo que quedaba en el plato y estiré mis piernas alzando mi rostro hacia las estrellas que brillaban con intensidad aquella noche dejando que él terminara de cenar- voy a buscar las cosas, ahora salgo –entré de nuevo a la cabaña cogiendo lo que había creado para el hechizo rastreador y salí de nuevo esa vez sentándome a su lado con los ingredientes y con uno de los libros en mi regazo- he encontrado este hechizo, dice que se puede rastrear la magia pero solo si alguien posee algo de dicho conjuro, es decir, podemos hacerlo porque en la marca que tienes “está” parte de la suya, si no tuvieras las marcas quizás el hechizo no nos serviría de nada... son las que nos van a guiar hasta él –claro que, lo que él no sabía es que yo iba a recitar otro hechizo, rastreador también, pero que sería para encontrar a la persona que llevaba en mente mientras pronunciara el hechizo, daba igual donde extendieras los ingredientes solo debías de formular las palabras y el hechizo comenzaría a ponerse en marcha. Saqué el bol con los ingredientes y los removí hecha ya una pasta, la extendí sobre su brazo donde tenía las marcas, cerré los ojos y comencé a recitar aquellas palabras mientras notaba que de mis manos emanaba calor y un pequeño aire nos envolvió a los dos, una vez terminé de hablar quité las manos de su brazo y pudimos ver como si una pequeña estela nos mostrara el camino que debíamos de seguir, muy débil a la vista de los demás que no estuvieran implicados en el camino. Lancé un suspiro y lo miré- tenemos un rumbo a seguir, la estela nos guiará por el camino.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Jue Ago 10, 2017 11:32 am

No se que era eso que me hacia desconfiar de ella, se había portado bien conmigo, pero me había mentido, era un hecho los libros que encontré contenían magia negra, era obvio que algún secreto me guardaba y empezaba a pensar que mi totem, esa negra loba la señalaba directamente a ella como responsable de parte de mis males si no de todos.

No tenia pruebas, trataba de de disimular, pero era algo complicado para los míos que siempre hablaban con la sinceridad en la mano, abríamos nuestro corazón porque no teníamos necesidad de no hacerlo.
De allí de donde yo venia, la maldad que durante este mes había apreciado y vivido no existía.
Los nativos eramos puros, vivíamos en común unión con la naturaleza y aunque en su mayoría todos eramos guerreros, nunca fuimos malignos en nuestros actos, el honor era nuestra bandera.

Sonreí sin ganas por el cumplido mientras esta comía lo que le había servido en el plato.
-Solo lleva yerbas aromáticas y que le dan sabor, todo son ingredientes naturales que como tu, yo también he encontrado en el bosque -aseguré guiñándole un ojo.
No hubieron besos, ni de su parte ni de la mía, supongo que en ese momento para mi era forzado y para ella, un alivio pues no tuvo que enredarse con mi cuerpo.

Amyt entro para coger lo necesario para empezar el ritual, estaba pendiente de lo que hacia pero mi desconocimiento de la magia no me daba soluciones a este enigma, me dejé llevar, a fin de cuentas no estaba seguro de absolutamente nada.
Alcé la cabeza buscando sus pardos cuando aseguró que ya había un rastro que seguir.
-Pues vayamos, cuando demos con ese tipo se acabara mi maldición ¿cierto? -pregunté clavando mis ojos en sus pozos.

No pensaba darle muerte, no sin preguntar antes si conocía de algo a esa mujer que me acompañaba, lo que me faltaba es convertirme en su sicario personal con la burda mentira de que me estaba ayudando.
Atravesamos el bosque, yo iba en el mas profundo de los silencios, ella seguía la señal, pero me miraba de reojo de vez en cuando como si notara en mi cierto desasosiego.
Me limitaba a sonreirle de vez en cuando hasta que se cruzó de brazos mirándome preguntándome con la mirada que me pasaba.
-No me has dado ni un beso desde que has llegado -fue la burda medio mentira que se me ocurrió, hasta para mentir era inocente.
No era mentira del todo, en verdad no entendía porque se había acostado conmigo, no había necesidad de ello si su intención era la traición.
-Sigamos -pedí





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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Dom Ago 13, 2017 11:20 am

El hechizo ya estaba lanzado y ahora solo hacía falta seguir la estela para que nos llevara hasta aquel hombre y le diéramos muerte, me iba a venir bien la presencia de Nayati para eso, utilizarlo para mis planes mientras pensaba que lo ayudaba era lo mejor que me habría podido ocurrir, además de que cuando se lanzaba una maldición como esas jamás se llegaba a ver el resultado, sin embargo yo sí tenía la oportunidad de ver cómo la marca crecía y en cuanto llegara a su corazón comprobaría qué era lo que pasaba con él, ¿moriría de inmediato, sucumbiría a las sombras, se convertiría en lo mismo que lo atacó? Para ser sincera estaba deseando comprobarlo, solo tenía que hacer que el tiempo pasara, que él pensara que de verdad había una solución para su problema pero si la había yo no pensaba decírselo, la magia blanca no era mi campo y la verdad es que tenía muchos libros sobre magia blanca porque mis ancestros habían sido chamanes que ayudaban a las personas y se entregaban por el bien de los demás, solo mi abuela se había desviado de ese camino y se había pasado a la nigromancia, todo su poder había sido traspasado a mí por un sueño en donde abrí una botella que contenía todo su poder y que ahora estaba encerrado en mi cuerpo, aún me quedaban muchas cosas que aprender de ella, cosas nuevas que inventar y peligros que debía de conocer para poder manejarlos... si mi abuela me viera quizás sonriera con cierta malicia al ver lo que estaba haciendo con Nayati.

Asentí cuando dijo que empezáramos a seguir el rastro y así lo hicimos mientras pensaba la forma en la que podía hacer que no notara que le tiraba esos polvos para confundirle cuando llegáramos a casa de aquel hombre. Yo iba delante caminando por el bosque y el me seguía mientras yo, de vez en cuando lo miraba de reojo para asegurarme de que me seguía porque estaba callado, no hablaba y sentía su mirada fija en la mía mientras íbamos por el camino que daba a la salida del bosque. ¿Podría sospechar? La verdad es que había sido meticulosa en ese aspecto y había llevado mucho cuidado para que no notara que tramaba algo pero su silencio era algo inesperado y me hacía que pensar, sus sonrisas eran cortas y finalmente acabé por girarme en mitad del camino y mirarle con los brazos cruzados bajo mi pecho para saber qué era lo que le pasaba. Estaba rato y necesitaba que no pensara en cosas que, realmente sí eran, para poder llevar a cabo todo mi plan o sino todo se habría ido al traste y no era algo que me gustara que pasara. Así que pensaba saber de una vez qué le pasaba y que me dijera qué era aquello que le molestaba o inquietaba porque, si me decía que no había nada, me estaría mintiendo. Enarqué una ceja cuando me dijo simplemente que era porque no le había dado ni un beso desde que había llegado... lo miré de forma fija, no me terminaba de creer aquello pero lancé un suspiro y di un par de pasos hacia él.


-Siento si ese hecho te ha... molestado, desde luego que para nada era mi intención –aclaré mirándolo, reconocía que era guapo y que esa piel más bronceada de las parisinas era más atractiva desde mi punto de vista, era atractivo y no iba a negar lo evidente- no es por ti ni por algo que hayas hecho, es que soy bastante fría en cuando a dar muestras de cariño se refiere –bueno, no mentía para nada en absoluto y para ser sincera era el primer hombre con el que pasaba la noche y al día siguiente lo tenía rondando por casa- cuando me he acostado con un hombre nunca suelo quedarme más de esa noche, ha sido un poco extraño tenerte rondando por mi casa después de lo que pasó anoche –lo miré- no me arrepiento, lo hice porque quise y porque me apetecía en ese momento –di un paso hacia él- nos divertimos, nos lo pasamos bien y disfruté... creo que eso es obvio –sonreí de lado por eso y dejé mi mano en una de las suyas sintiendo su calor- también fue... que escuché lo que dijiste, eso de las parejas –hice una pausa y me mordí el labio, todo lo que le decía no era mentira, era lo que pensaba de verdad- Nayati... no sé qué costumbres tendréis en vuestra tribu pero... no sé, aquí la gente es muy liberal. Que tengas una relación no significa nada para muchos, tú perteneces a tú pueblo y debes de volver con ellos, yo pertenezco a este lugar donde ayudo a la gente, como te ayudo a ti –aclaré y de paso, decidí contarle ahora que me escuchaba- mi familia procedía de áfrica, mis antepasados eran chamanes de sus tribus y que consiguieron llegar a París librándose de ser esclavos, mis abuelas eran chamanes y cada cierta generación nace una nueva... mi madre no lo fue pero mi abuela sí y ahora sigo su legado. No lo pedí ni lo quise pero un día se presentó y aunque soy joven se bastantes cosas, pero me queda mucho por aprender de lo que ella sabía, le preguntaría pero falleció cuando yo era pequeña... solo puedo “invocarla” como espíritu pero el tiempo es limitado –me callé mordiéndome el labio y asentí cuando pidió que siguiéramos- sigamos el rastro –lo miré una última vez antes de girarme y continuar siguiendo la estela del hechizo, ahora parecía que iba a ser más complicado pero no por ello imposible, seguimos caminando por el bosque hasta que salimos del mismo y nos adentramos en la ciudad, había bastante gente por las calles y para que no se perdiera cogí su mano para tirar de él mientras nos colábamos entre la gente y paseábamos por sus calles sin que nadie supiera cuál era nuestro objetivo y nuestro plan. Me paré en mitad de una de las esquinas de la calle menos transitada y me giré para mirarle- hemos llegado, la casa de hombre es la tercera empezando por la que tiene el balcón, la estela entra bajo la puerta –lo miré de forma fija- debemos de llevar cuidado, no sé cómo va a reaccionar cuando entremos, quizás nos esté esperando –lo miré para saber cuál era su plan, dependiendo de cuál fuera actuaría en consecuencia.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Dom Ago 13, 2017 12:44 pm

Nos detuvimos en un pequeño claro en el bosque, la plateada luna bañaba la piel de la bruja mientras hablaba conmigo explicándome todo como si fuera un niño.
Entonces en algún momento había mentido o mejor dicho, fingido, pues la noche anterior, cuando eso paso me despertó con besos, no parecía incomoda por estar a mi lado sin embargo mientras el día iba pasando su corazón se iba enfriando.
Aseguró que su cultura era distinta a la mía y vamos me vino a decir que despertara, que esto había sido un polvo y después cada uno seguiría con lo suyo.

Me limité a asentir con frialdad mientras le pedía que continuáramos el rastro de ese que me había según ella maldito, si era cierto, si no me estaba engañando algo que empezaba a dudar sinceramente, acabaría con él hoy y podría regresar junto a los míos para que los dos siguiéramos así nuestro destino.

Llegamos ante una casa, según ella el tipo estaba dentro, no se bien cual era su plan, pero si cual era le mio.
Saque la daga de mi cinto, cerré los ojos escuchando el ulular de los búhos y demás bestias, me concentré hasta que escuche unos pasos en el interior de la casona, botas de un hombre de constitución fuerte.

De una patada tiré la puerta, ágil como una pantera me coloqué a la espalda del individuo con mi cuchillo en su cuello mas que dispuesto a rajarlo si no se estaba quieto.
-Yo no lo haría -le dije al ver como llevaba su mano al cinto posiblemente para desenvainar un acero.
El hombre al sentir el filo en su cuello apretar mas alzó sus manos temeroso y fui yo quien sacó el arma que portaba lanzandola lejos de ambos.

No entendía lo que me decía, pero esperaba que él si el lenguaje de signos, el universal para todos, sin aflojar el agarre del acero alcé el otro brazo poniendo frente a sus ojos la marca.
Si era él el que me había hecho eso, no vería duda ni sorpresa en sus ojos ,sabría que había venido a acabar con su vida.

La bruja estaba frente a los dos, por un momento mis pardos se clavaron en los ajenos.
-Pregúntale ¿como me deshago de esta marca? -le pedí -sin trucos bruja.
Era la primera vez que le dejaba claro que no me fiaba del todo de ella.
Su historia podía ser cierta, pero de serlo, era a medias, pues los libros que vi encerraban magia negra y ella siempre había hablado de magia blanca.


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Miér Ago 23, 2017 9:50 am

Podía notar por las miradas que me echaba que empezaba a dudar de todo lo que le decía, de todo cuanto hacía y no solamente lo podía notar en sus miradas, sino también el aura que lo rodeaba. Para una hechicera era bastante fácil leer el aura de las personas y leer lo que pudieran estar sintiendo, su aura me reflejaba las dudas y la incertidumbre que le recorrían y que eran hacia mi persona, asintió  ante mis palabras y no dijo comentario alguno sobre lo que pasaba, así que supuse que ya debería de empezar a sospechar sobre mis “buenas” intenciones para con él pero de todas formas el plan seguía adelante. Seguí el rastro de la estela hasta que nos llevó a una casa algo apartada, perfecta para poder hacer lo que tenía planeado. Le pregunté cuál era el plan a seguir para yo trazar el mío propio, pero más que decirme algo sacó su daga del cinto y cerrando sus ojos como si se centrara en algo comenzó a andar hacia la entrada de la casa, abrió la puerta adentrándose en el interior donde aquel hombre al verlo fue a sacar su daga y mientras los dos estaban enfrascados en aquel momento de forma rápida y sin que me vieran saqué aquel pequeño frasco, puse aquel polvo negro en la palma de mi mano y soplé en su dirección mientras ellos seguían peleando, Nayati consiguió poner la daga en su cuello mientras Philippe le decía que se estaba equivocando de persona, claro que él jamás podría entenderlo porque solo entendería mis palabras. Lo que ninguno de los dos sabía es que el espectáculo no había hecho más que empezar, él se podría defender si quería puesto que poseía también magia pero lo que Nayati desconocía es que estaba ya bajo mi hecho, y mi dominación.

Tras quitarle el arma y lanzarla lejos le enseñó el brazo para que viera la marca, claro que él más centrado en la magia blanca no sabría lo que estaría viendo, sería una herida bastante extraña que intentaría curar pero no podría porque la maldición no la había soltado él, pero bajo mi hechizo de dominación que le había lanzado todo sería mucho más fácil de controlar y hacer ver que yo no era la culpable del todo. Nayati entonces me miró tras enseñarle la marca y fue por primera vez que me llamó “bruja”, no por mi nombre ni por nada más sino por el calificativo despectivo que todos utilizaban y que no era la primera vez que me llamaban. Casi me hizo sonreír de lado pero, frente a la idea de continuar la farsa, seguía como estaba y lo miré con el ceño fruncido porque igualmente no me gustaba que me dijeran de esa forma y su tono dejaba más que en claro que lo había hecho totalmente a posta. Me pedía que le preguntara cómo poder curarlo, sin trucos, cuando ya era tarde pues estaba ya bajo mis trucos y mis hechizos mucho antes de que él se diera cuenta, de que ninguno de los dos pudiera darse cuenta de ese hecho en concreto. Miré a Philippe que me miraba con el ceño fruncido mirando la marca que tenía en el brazo.


-¿Qué has hecho esta vez? ¿Has engañado a este pobre desgraciado para utilizarlo en tus beneficios? –Él no era tonto, pero si algo sabía es que muchos hechiceros querían apartarme porque para ellos no era algo bueno, los que solo utilizaban la magia blanca veían con malos ojos la magia negra y yo, siendo la más joven que poseía dichos dones y procediendo de quien procedían, querían eliminarme de la ecuación.
-Solo intento ayudarle a librarse de la maldición que porta en su brazo, la misma que quiere saber cómo librarse de ella. La misma que tú puedes curar –era consciente de que él solo podía entender mis palabras, así que respondería de forma que quedara yo como la buena, claro está- no quiere hacerte daño, solo quiere una cura y ya está –él me miró con el ceño fruncido e intentó moverse pero el agarre de Nayati no se lo permitió, además, estaba bajo mi influjo y no podría moverse por mucho que quisiera hacerlo.
-Eres una maldita zorra del demonio, debimos de eliminarte cuando tuvimos la ocasión –no me extrañaba su sorpresa, es más, sabía que reaccionaría así- chico, no hagas caso de lo que esta bruja te diga porque si alguien te ha maldecido ha sido ella –mordí mi labio evitando la sonrisa que quería asomar de estos, Nayati me miró esperando que tradujera y lo hice.
-Dice que no quiere ayudarte, que lanzó la maldición pero que no sabe cómo pararla –sabía que no iba a creerme ni una sola palabra, así que aprovechando mi domino sobre él hice que se moviera con rapidez y se quitara la daga el pecho, de un empujón envió lejos a Nayati y se giró para mirarme, oh, qué placer controlarlo y hacer que no hablara más de la cuenta. Hice que me atacara con magia pero antes murmuré unas palabras para poner esa barrera que me defendía de cualquier ataque, físico o mágico, y que hizo que absorbiera todo el impacto de aquel ataque que me lanzó. Aprovechando el caos que se había formado conjuré las palabras para el hechizo que había preparado de donde aquel demonio que había atacado a Nayati y le había dejado la marca emergió del cuerpo de Philippe, saliendo de su interior como si siempre lo hubiera tenido dentro. Un círculo de fuego se formó en el suelo y un vórtice se abrió paso en aquel círculo provocando un aire en el lugar.
-Cierra el portal, ¡ahora! –Me dijo mientras me miraba sin poder moverse y sin poder utilizar su magia, el demonio me obedecía y tras una orden fue a por Philippe, Nayati intentó ir a por el demonio para matarlo pero hice que el brujo extendiera la mano hacia él y se quedara parado, no por obra suya, sino por obra mía aunque di a entender que era cosa de él y no mía- zorra del demonio, te mataré cuanto tenga oportunidad.
-No vas a matar a nadie –lancé una bola de fuego que dio en el demonio pero no hizo nada, apenas le hizo daño y este cogiendo el cuerpo de Philippe lo llevó hasta el vórtice por el que se fueron los dos desapareciendo tras su paso donde todo cesó. Había gastado una considerable energía para ello pero había resultado como yo esperaba, había ganado más tiempo para que la maldición lo consumiera.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Jue Ago 24, 2017 2:33 am

Con el filo de mi daga en su cuello, el desconcierto se apoderó de mi, ciertamente la bruja le hacia preguntas que yo si entendía, pero no las respuestas que él le daba y que solo podía interpretar por lo que de nuevo Amyt respondía.
Podía ser una farsa urgida por esa mujer, pero también podía ser que fuera un ingrato y estuviera juzgando a la única persona que había decidido tenderme su mano.

Mantuve el acero en el cuello del tipo, intentaba quedarme con alguna de sus palabras para luego poder buscar su significado en algún lado pero era prácticamente imposible con la tensa situación que acontecía, así que me limité a resoplar buscando respuestas en los ojos de la bruja.
“Dice que no quiere ayudarte, que lanzó la maldición pero que no sabe cómo pararla “
esa fue la traducción si era cierta o errada solo ella lo sabia, mas si bien es cierto que de ahí no podía sacar mucha información, si lo hice cuando el hombre trato de escapar de mi pillándome por sorpresa y lanzándome varios metros mas allá, gruñí dispuesto a terminar con su vida, si era cierto que él era el enemigo acabado el perro se terminaría la rabia o al menos esperaba que así fuera y la maldición de mi brazo desapareciera.

El brujo atacó a Amyt aprovechando la distancia mientras yo cargaba contra él, por suerte la hechicera plantó frente a si un escudo evitando que la dañara.
Lo que no esperé es que del interior del tipo saliera el mismo ser que me había dañado, un vórtice se abrió, no entendía bien, pero me lancé hacia el engendro dispuesto a darle muerte y caza.
El brujo lo controlaba, estaba a punto de asestarle con el filo de mi hoja un corte en el pecho cuando de nuevo Amyt interfirió y con una bola de fuego envió a ambos al infierno apagándose el vórtice en ese preciso momento.

Corrí hacia ella para sujetarla, parecía debilitada por la cantidad de magia usada, sin duda esa bola de fuego distaba mucho de ser magia blanca, pero también era cierto que el otro controlaba al demonio que me marco, así que supuse estar en el bando acertado.
Me miré la marca del brazo, ahora que ese bicho había desaparecido debería haberme curado, sin embargo seguía latente en mi piel, dolía, quemaba y se extendía, nada había cambiado y mis pardos se hundieron en los ajenos buscando respuestas que no alcanzaba a comprender.
-¿por que sigue ahí la marca si has destruido al que me maldijo y su aberración?

La ayudé a ponerse en pie, apenas pesaba así que la alcé entre mis brazos mirando su rostro fijamente, el sudor lo perlaba, parecía tan cansada.
-Te llevaré a la cabaña, descansa -le pedí mientras ella apoyaba su cabeza en mi pecho.
Tendríamos tiempo de hablar mas tarde, ahora lo importante es que se recuperara.
-Siento si he desconfiado -susurré contra su pelo -desde que abandoné mi pueblo todo es complicado, la gente no parece tener una sola intención, dicen y hacen cosas contrarias, no entiendo este mundo -confesé con sinceridad.

Llegamos a la cabaña y deposite con suavidad su cuerpo contra el lecho, la mire apartando unos mechones de su rostro.
-Duerme, mañana de seguro te sentirás mejor.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Dom Ago 27, 2017 10:20 am

La finalidad de aquel engaño era que Nayati siguiera pensando que había acertado al pensar que podía ayudarlo, estaba más que claro que comenzaba a sospechar de mí y tenía que hacer que pensara que no se equivocaba, que yo podría ayudarlo para curar su maldición mientras veía cómo esta le iba consumiendo lentamente. Había gastado mucha magia pero el resultado había sido el esperado, controlar a Philippe había sido el punto clave para que se creyera mi engaño y además hacer que el demonio “saliera” de dentro de él era la confirmación perfecta de que todo estaba más que claro y que el culpable de todo era él. Claro que el pensamiento de Nayati con que había muerto era erróneo, el demonio solo se lo había llevado a otro lado para creer que de alguna forma lo había salvado pero no era así, sino más bien todo lo contrario. Cuando todo terminó y el vórtice desapareció se acercó hacia donde estaba sujetándome ya que había perdido mucha energía con aquellos hechizos y me sentía algo débil, drenaban mi energía y ahora pagaba el precio y las consecuencias de haber hecho todo aquello... pero merecía enormemente la pena. Sentí sus brazos que me rodeaban y la verdad es que no puse resistencia alguna dejando mi rostro apoyado contra su pecho.

El camino de vuelto fue algo más corto porque también se me cerraban los ojos en el trayecto y seguramente pegué alguna que otra cabeza que hizo que todo fuera más corto, abrí los ojos escuchando que sentía haber desconfiado de mí y sonreí de lado sin que él me viera, hacía bien en desconfiar pero eso era algo que él no podía saber bajo ningún concepto, había estado dispuesto a matar aquel hombre y sería exactamente lo que me hiciera a mí cuando se enterara de que había sido yo quien lanzó aquella maldición y que por mi culpa estaba con aquella marca. Abrió la puerta de la cabaña y me llevó hasta la cama donde me dejó tumbada apartando algún que otro mechón de pelo, decía que desconocía aquel mundo y lo cierto era que muy diferente de donde él venía, allí las cosas eran más claras y más directas mientras que aquí la gente te llevaba a la traición, al engaño... así era el mundo en el que vivíamos y era lo que ahora estaba descubriendo él. Me acomodé en la cama y cerré los ojos suspirando para luego mirarlos y abrirlos, me había hecho antes una pregunta que no le había respondido, una pregunta donde él se pensaba que todo había terminado pero estaba bastante equivocado.



-No lo hemos matado... no es eso lo que ha pasado –dije mirándole- cuando lo atacamos no le hicimos daño alguno, lo que pasó es que se lo llevó de allí, seguramente para protegerlo. Desconozco dónde puede estar ahora y a dónde llevaría aquel vórtice –eso era totalmente cierto, no sabía dónde podrían estar en esos momentos ni lo que el demonio podría haber hecho con él cuando se lo llevó. Quizás estuviera muerto, quizás siguiera vivo... no había forma segura ni exacta de averiguarlo- lo siento –dije antes de cerrar los ojos y caer rendida por el sueño tras el gasto enorme de energía que había utilizado, seguramente cuando despertara tendría muchas preguntas que hacerme pero estaba preparada para todas ellas así que esperaría para ver qué se le pasaba por la cabeza. La noche pasó y con ella mi descanso, cuando los rayos del sol se colaron por la ventana dando en mis ojos los abrí parpadeando para acostumbrarme a la claridad que había en el lugar, una noche reparadora donde mis energías volvieron y me sentía bien de nuevo. Me estiré en la cama y al levantarme me di cuenta de que Nayati estaba en el sofá durmiendo, así que no quise despertarlo y fui al aseo para darme un baño que terminara por despejarme por completo, cuando salí ya bañada y cambiada dejando que durmiera comencé a preparar el desayuno con lo que allí tenía. Finalmente cuando estaba casi terminando de prepararlo sentí que se levantaba y que se acercaba hacia donde estaba- buenos días –dije mirándole- puedes darte un baño si quieres, aún falta un poco para el desayuno –le sonreí levemente- luego podemos hablar si quieres, anoche perdí energía en aquellos hechizos y apenas fui consciente de mucho, pero gracias por traerme –me giré para que no se me quemara nada- ve, yo terminaré de preparar esto –le insté a que se diera un baño y se fue hacia el aseo mientras terminaba de preparar el desayuno, lo dejé todo sobre la mesa y justo cuando ponía el último plato salió de la ducha con el pelo mojado, unos pantalones y el torso al desnudo cayéndole alguna que otra gota, igual que del pelo. No evité recorrerlo con la mirada mientras se acercaba, era un joven atractivo y su piel dorada distaba mucho de la que tenían los parisinos, le indiqué con la mano que se sentara y así también lo hice yo- ¿estás bien? –Pregunté mientras cogía un trozo de pan que había tostado y lo untaba con mantequilla.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Dom Ago 27, 2017 1:03 pm

Al despertar la escuchaba trastear en la cocina, estiré los músculos tratando de acomodarme a la luz que entraba por los postigos de la habitación.
No sabia bien que pensar, admito que estaba bastante tenso con la situación, el tipo al que habíamos mandado no se sabe bien donde era la clave de la maldición que llevaba anclada a la piel y sin embargo ahora estaba tan lejos como al principio de hallar cura alguna para esto.

Dolía, no solía decirlo, tensaba mi gesto y aguantaba el envite de su crecimiento, pero cada vez la oscuridad se apoderaba mas y mas de mi brazo, pronto alcanzaría mi pecho, mi corazón y seria mi final.
Me acerqué a la cocina, apoyé mi mano en su umbral mirándola sin decir demasiado solo un “buenos días” como respuesta.

Esta me dijo que me diera un baño, no me sentaría mal, así que sin hablar mucho mas me di un baño en la tina que sirvió para destensar mis músculos.
Me puse un pantalón cómodo y sin camiseta salí al encuentro de la morena.
Ella pronto tomo junto a mi asiento en la mesa, el desayuno estaba listo, así que empecé a comer en silencio, si algo quedaba claro es que mi estado de animo era taciturno.
-Si, estoy bien -mentí carente de esperanza -quiero disculparme, eres la única que me ha ayudado desde que llegué a tierras extranjeras y yo lo he pagado desconfiando de ti.

Podía entender que estuviera enfadada conmigo, no la iba a culpar, peor este mundo era para mi todo un misterio, la gente parecía tener intenciones ocultas, eran serpientes sibilinas cuando yo estaba acostumbrado a la claridad de las bravas aguas de mis ríos.
-Me iré con el siguiente barco, si aquí en París ya no hay solución para mi, buscaré otro modo de salvar mi vida o de acabarla con al menos la dignidad que los guerreros de mi tribu siempre han mantenido.
Se la responsabilidad que adquirí al dejar volar m isata hace ya muchas lunas, no voy a quejarme, pero tampoco voy a acabar convertido en un demonio.

Tenia las cosas claras, si este era mi final, acabaría con mi vida yo mismo, no iba a consentir que nadie sufriera la desgracia que sobre mi aldea cayó hace ya demasiadas lunas, cuando el final se acercara yo mismo hundiera en mi pecho la daga que me llevaría a pertenecer al bosque, el espíritu me guiaría en ese camino de luces y sombras, de deseos perdidos y senderos emprendidos.

La hechicera me miraba mientras hablaba, no sabia exactamente en lo que pensaba en esos momentos, tampoco le pregunte.
-¿sabes de algun otro lugar donde haya magia lo suficientemente poderosa como para acabar con esto? -le pregunté mostrandole mi brazo.

Puede que nuestros caminos se separaran ,no así mi lucha.



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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Mar Sep 05, 2017 9:29 am

Parecía bastante desganada y lo cierto es que hasta podía entender su comportamiento y su actitud, había llegado a París buscando una solución para aquella maldición que lo perseguía y lo condenaba y ahora se encontraba con que quien él creía que podía ayudarle no lo haría, porque había topado de bruces con la que había lanzado la maldición sin él saber ese dato y había puestos su esperanzas en mí, unas esperanzas que yo me había encargado de machacar y reducir a cenizas urdiendo un plan que había hecho que pensara que ya no podía hacer más, casi darse por vencido. Eso mientras él se duchaba como le había aconsejado me hizo sonreír mientras preparaba el desayuno, lo cierto es que todo había salido mejor de lo que yo misma hubiera podido imaginar, lo cierto era que mi abuela estaría orgullosa de lo que había logrado y de que aquel joven siguiera llevando la marca que se extendía con cada día que pasaba en su brazo, si estuviera viva me aplaudiría y diría lo malvada que era, claro que eso no sería ningún insulto puesto que cuando cogí aquella botella en un sueño y la destapé haciendo que sus poderes pasaran a mí... la maldad pasó a ser también una parte de mí. Mi abuela había sido la única que había practicado la magia negra cuando toda mi familia venía de una rama de chamanes que solía ayudar a la gente, de normalidad practicaban la magia blanca pero ella fue la primera que se atrevió con la negra.

Ahora solo tenía que pensar en cómo reconducirlo para que siguiera perdiendo el tiempo, podía ver que la marca le había crecido en el tiempo que llevaba allí y según los cálculos que había hecho quizás en un mes o mes y medio la marca alcanzaría su pecho y su corazón para matarlo, o convertirlo en algo que no sabía muy bien lo que podría ser exactamente, lo cierto es que tenía curiosidad por saber qué sería cuando llegara a la marca. Yo apostaba más a que se convertiría en un demonio como el mismo que le había puesto la marca así que tenía que hacer lo necesario para que aguantara todo ese tiempo. Mis pensamientos cambiaron cuando sentí que su baño había terminado y yo ya había puesto la mesa para desayunar, lo cierto es que había pasado bastante rápido aquellos minutos y me pareció que no había tardado nada de nada en bañarse. Se sentó en la mesa y yo lo hice a su lado preguntándole si estaba bien cuando sabía de sobra que no lo estaba, no hacía falta ver que estaba más desanimado de lo normal y parecía que meditaba bastante, me mordí el labio cuando dijo que se encontraba bien aunque sabía que era mentira, además de eso se disculpó por haber desconfiado de mí y tuve que hacer esfuerzos porque una sonrisa burlona no asomara en mis labios, si él supiera que hacía bien desconfiando...

Lo cierto es que su tótem, esa joven india que le había avisado sobre mí tenía toda la razón del mundo, él debía de haber interpretado mejor las señales que ella le mandó porque claramente le había dicho que yo era la culpable de su estado, la única que podría hacer que de alguna forma parara su maldición que se extendía hasta acabar con su vida cuando llegara a su corazón y lo matara, había hecho bien en desconfiar de mi anoche pero aquella interpretación magistral que hice fue lo necesario para que pensara que de verdad lo estaba ayudando y que no lo estaba haciendo perder el tiempo como en realidad pasaba, pero no podía culparle puesto que sus visiones eran difusas y bastante confusas también, todo se basaba en la interpretación. Negué con la cabeza lentamente como dándole a entender que no pasaba nada y cogí un trozo de tostada para llevarlo a mi boca viendo que su estado de ánimo era bastante decaído, y en vez de sentirme mal por ello en el fondo me alegraba, contemplaba mi obra en su máximo esplendor y no podía decir que no me gustara verlo así.


-No tienes que disculparte, en cierto modo lo entiendo –y eso sí que era verdad absoluta, yo tampoco me fiaría de nadie en una tierra desconocida porque no sabría sus intenciones, quizás la frase “piensa mal y acertarás” fuera de lo más apropiada, quizás es que yo era demasiado mala como para pensar en la bondad de la gente que veía malas intenciones de fondo por todos lados. Lo miré de forma fija cuando dijo que se iría con el primer barco que zarpara de París... mierda, no debía dejar que se fuera porque entonces ¿cómo vería yo el final de mi obra? Debía de hacer algo para convencerle de que se quedara, de que aquí encontraría una cura para su brazo, para su maldición y para su vida... que la opción de rendirse no era la mejor- entonces... ¿te vas a ir? –Pregunté tanteando un poco el tema de forma meditada, no quería ser demasiado brusca- ¿te vas a rendir, Nayati? –Cogí el vaso del zumo y le di un trago, joder, no quería que se largara por el simple hecho de que quería ver lo que le pasaba, era la obra de mi abuela y él había sido el afectado por ella... tenía que ver en qué terminaba su vida, qué pasaría con lo que portaba encima. Hice una pausa y miré hacia otro lado como si me sintiera culpable por no haberlo ayudado- yo... siento no haber sido de más ayuda, no había visto nada parecido –y eso tampoco era mentira porque era la primera vez que lanzaba un hechizo como ese, que hacía esa maldición que mi abuela dejó a medias... era muy potente, tenía que reconocerlo. Mierda, mierda.... estaba convencido en que iba a irse y yo tenía que hacer lo posible porque se quedara... joder, tendría que mostrar algún as bajo la manga para que se quedara, me mordí el labio cuando me lanzó esa pregunta y lo miré de forma fija... ¿se lo decía, le decía que podría haber algo?- Hay... bueno, hay leyendas sobre algunas zonas del país que cuentan que... están hechizadas –me levanté de a silla y fui a por uno de los libros que tenía en las estanterías, volví a la mesa y me senté a su lado abriendo el libro mostrándoselo. Dibujos aterradores se mostraban en el, demonios varios en sus páginas que no presagiaban nada bueno- son legados de mi familia –aclaré para que supiera por qué los tenía- mi familia se remonta antiguamente a una tribu africana que eran chamanes, luego emigraron aquí y se establecieron en París definitivamente. Hay historias que se cuentan desde hace muchos siglos pero no hay forma de saber si son ciertas o no... –fui pasando las páginas- se cree que son leyendas y algunos se las creen, otros no –fui pasando hasta llegar a una en concreto- no sé si esto será cierto pero... dicen que hay una cueva escondida en una montaña, atravesar su paso y su desfiladero es casi como una condena a muerte. El camino lleva casi hasta el corazón de la montaña donde dicen que hay una cueva, en su interior un río de aguas oscuras plagadas de magia. Dicen que son aguas purificadoras, que tienen el poder de quitar todo lo malo que hay en un cuerpo y que por ello sus aguas son negras, porque de alguna forma absorben dicha maldad –hice una pausa- pero como he dicho son leyendas, no sé si es cierto esto, si es alguna historia... no lo sé, tampoco sé en qué montaña podría estar esa cueva.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Jue Sep 07, 2017 9:52 am

Mi mano envolvía la suya con suavidad, acariciando sus dedos con calma en lo que se presentía una clara despedida, nada hacia ya en París si el monstruo al que perseguía se había largado a otro plano sin dejar rastro. Tenia que seguir mi camino y aunque a la mujer parecía dolerle que lo hiciera, era lo mejor para ambos, estaba sentenciado a muerte, eso era algo que ya sabia cuando me conoció, agradecía su ayuda, pero no quería meterla en mas problemas, lo mejor era que siguiera mi totem, si encontraba una cura tendría que ser por mis medios y si no de seguro este me llevaría a un buen lugar donde dar descanso eterno a mi cuerpo
-No me rindo, solo que no voy a arrastrarte a la oscuridad conmigo -confesé sin mas.

Acerqué mis labios a sus nudillos depositando un beso tierno.
-De verdad agradezco lo que por mi tu has hecho, nadie ayuda a un extraño tu lo has dado todo cuando no tenias necesidad, estoy en deuda contigo..solo que nada tengo para dar -confesé clavando mis pardos en sus ojos castaños.

Fue entonces cuando esta se levantó a por otro libro, uno de esos que yo ya había estado hurgando y en el que había dibujos de monstruos oscuros si no iguales similares al mio.
El dibujo de una cueva de aguas negras sembró la esperanza de nuevo en mi, al parecer y según contaba ella era capaz de purificar el cuerpo de cualquier tipo de mal.
-¿donde puede estar? -pregunté -he de encontrar ese lugar.

Se que no quería que me fuera pero yo ya estaba condenado a muerte, por peligrosos que ese sendero fuera, era esperanza, algo que necesitaba, era un guerrero no me asustaba morir luchando, lo que me asustaba es morir sin hacerlo.
-Tienes que encontrar ese lugar, iré, nada tengo que perder y lo sabes tan bien como yo.

Esta asintió, al parecer mis palabras desesperadas la convencieron ,se apiadó de mi mientras me miraba fijamente a los ojos.
Asentí agradecido, el día paso mientras ella estudiaba toda esa colección de libros, yo me limité a dar caza a un par de conejos que preparé en el exterior de la casa frente a las incandescentes llamas del fuego.
Cenamos allí compartiendo risas, confesiones, le hablaba de como era mi hogar, de las ganas que tenia de volver a él.
En mas de una ocasión busque el roce con ella, el contacto, ir mas allá de unas palabras...pero ella se mantenía rígida en su sitio.

Acabada la cena nos fuimos de nuevo al interior, ella tenia que acabar de leerse uno de los libros así que yo me entretuve fuera apagando el fuego y dejándolo todo recogido.
Cuando entré ella se encontraba ya en el lecho, se había quedado dormida con el libro en la mano, así que lo guardé a un lado de la cama sobre una mesilla de madera noble lacrada en blanco y apagué la lampara de aceite para dejar que descansara.

De nuevo el baño se convirtió en mi aliado, aunque esta vez llené la tina e intenté no hacer tanto ruido para que Amyt no me escuchara.
Entre nosotros la cosa se haba enfriado, así que aliviarme a mi mismo se había convertido de nuevo en la opción que me quedaba.


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Lun Sep 18, 2017 5:47 am

Me había tocado desvelarle la leyenda de aquella montaña solamente para que se quedara más tiempo y pudiera ver cómo terminaba aquella maldición, lo cierto es que lo que le había dicho era cierto, corrían rumores y leyendas sobre dichas aguas en lo profundo de una montaña, también era cierto que yo no sabía dónde se encontraba dicho lugar pero mientras descubría el sitio, llegábamos y dábamos con las aguas si es que de verdad existían... perdería el tiempo necesario para que la maldición fuera creciendo por su cuerpo. Su pulgar acariciaba con delicadeza mis dedos tomando mi mano entre la suya, me agradecía lo que había hecho por él pero no se daba cuenta de que en realidad lo que hacía era condenarlo aún más, ganar tiempo para la maldición y ver como resultaba realmente. Le había quitado la idea de la cabeza de que se fuera de París, ahora su mente se centraba en encontrar dicha montaña y en curarse si eso era cierto con sus aguas negras. Dejó un beso en mis nudillos tras agradecerme lo que había hecho por él, decía que nadie más lo había ayudado en nada desde que llegó a París, también que no tenía como pagarme pero solamente por ver cómo sucumbía a la maldición... sería más que suficiente. Negué levemente con la cabeza ante sus palabras, sabía que no tenía nada que ofrecerme así que no importaba, no mientras me dejara ver cómo la maldición acababa con él.

Si él supiera que la oscuridad ya venía conmigo de la mano no me diría que no iba a meterme en aquel plan, pero lo cierto es que no era él quien decidía por mí así que lo acompañaría porque seguramente necesitase de mi ayuda para llegar y no solo por eso, sino porque realmente no quería perderme absolutamente nada. Negué levemente con la cabeza por eso y lo miré de forma fija unos segundos, seguía pensando que yo era una buena persona, el número que había montado en la casa del brujo había sido suficiente para hacerle ver que yo no era la causante de sus problemas. Sus ojos me miraban esperando que le dijera dónde se encontraba dicho lugar pero no tenía ni idea de dónde podría estar, así que me encogí de hombros levantándome a por un libro para ver si podía averiguar algo más pero no encontré nada, decía que debía de encontrar el lugar porque nada tenía que perder y asentí con la cabeza y así fue como comencé con la búsqueda de dicha montaña, revisé los libros a lo largo del día mientras él salía de caza pero era difícil encontrar algo que nos llevara a la ubicación exacta, no había un libro que pusiera dónde estaba en realidad y eso dificultaba la búsqueda. Pasé el día entre los libros para ver si hallaba algo pero no lograba dar con nada, él aprovechó el tiempo para cazar y preparar la cena como ya había hecho, supuse que sería la forma de agradecerme lo que estaba haciendo por él.

Me llamó cuando la cena estaba preparada y dejé el libro sobre el escritorio para salir y sentarme junto al fuego a degustar la carne que él había preparado, lo cierto es que me contó sobre su lugar y cómo era el sitio donde vivía, me contaba sobre su cultura, sus gentes, lo que él hacía allí... se le veía feliz cuando hablaba de su hogar y pareció que un brillo oscuro apagó su felicidad, quizás al pensar que nunca podría regresar de nuevo. Yo escuchaba mientras cenaba lo que él me contaba y le hacía preguntas, en más de una ocasión intentó provocar contacto y un acercamiento pero yo no hice nada por darle pie a que siguiera, ya me había acostado con él y aunque no debería de haberlo hecho no me arrepentía de ello, me había gustado y lo habría disfrutado, sin embargo con los planes que llevaba en mente prefería no inmiscuirme e implicarme más emocionalmente con él por lo que fui indiferente a cualquier signo de acercamiento por su parte. Cuando terminamos de cenar le agradecí que hubiera preparado la cena y me adentré para seguir leyendo aquel libro que había dejado a medias, me tumbé en la cama y lo cierto es que no supe en qué momento exacto pero me quedé durmiendo. Lo siguiente que supe es que ya era de día y que a pesar de que dormía también en la cama en ningún momento nuestros cuerpo se encontraron, me encontré con su espalda y parpadeé bostezando para levantarme y preparar el desayuno. Lo desperté una vez estuvo todo listo y lo miré mientras se desperezaba y se acercaba hacia la mesa donde me encontraba para empezar a desayunar.


-Buenos días –dije cogiendo un trozo de pan que había tostado- anoche me quedé dormida –dije aunque él ya lo sabía, seguramente fue él quien quitó el libro de mis manos y lo dejó en la mesita- seguiré revisando los libros que tengo, seguro que en alguno de ellos pone algo que nos lleve al lugar –terminamos de desayunar y me senté en el sofá con otro par de libros más para intentar averiguar algo, le di espacio y tiempo para que pudiera hacer lo que quisiera ya que era la única que entendía el idioma y para la media tarde di con lo que yo creía que era más o menos la ubicación de dicha montaña- Nayati –lo llamé para que entrara levantándome con el libro en la mano y dejarlo sobre la mesa- creo que he encontrado el lugar –dije esperando a que entrara y cuando lo hice le señale un mapa muy antiguo pero que se correspondía con ciertas montañas que había en el lugar- creo que reconozco estas montañas, es de un texto muy antiguo, dice que alguien con una enfermedad mortal emprendió un viaje y que al cabo de unas semanas de adentrarse en las montañas encontró como un manantial un tanto extraño, cuando volvió estaba completamente sano. Aquí pone que no lo creyeron pero él aseguraba de que ese manantial tenía propiedades curativas. Reconozco esas montañas, no he ido nunca pero sé dónde están... quizás llegando podamos hallar el camino, si tiene propiedades mágicas esas aguas se pueden rastrear, ¿qué me dices?




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Lun Sep 18, 2017 9:06 am

Bostezando y rascándome el pelo desordenado por las horas de sueño me acerqué a la cocina cogiendo algo de queso que había partido mientras la miraba con media sonrisa por la cara que ponía.
Desayunamos en la mesa durante un rato en el que fuimos conversando básicamente del descubrimiento de la noche anterior.
Volvía a confiar en ella pero había algo que no entendía, posiblemente porque de allí de donde venia las cosas de seguro funcionaban de otra manera a la de París.
-¿Por que ya no te acuestas conmigo? Fornicar me refiero -pregunté sin mas mientras hundía mis pardos en los suyos esperando una respuesta sincera.

Su silencio me quemó, es mas cambió de tema volviendo al rato al sofá para leer los libros que según ella aun quería repasar.
Salí fuera a cortar leña, mi frustración era evidente, la idea de largarme una continua en mi cabeza.
Me ayudaba pero me trataba de un modo frio, era como si algo en su actitud no acabara de cuadrarme, como si su interés por ayudarme se extralimitara y no la veía precisamente una buena samaritana.

Me encajaría si su sentimientos por mi la cegaran y por eso quisiera arriesgar su vida para tener conmigo la posibilidad de un futuro pero sin embargo mas bien era lo contrario, le interesaba mas el hecho de mantenerme a su lado que el de relacionarse conmigo...
Coloqué otro madero en el tocón y dejé caer con rabia el hacha sobre él partiendolo en dos.
No se las veces que repetí dicha operación, solo que cuando el ultimo tronco fue partido acudí al interior para beber agua.

Ella estaba sentada en el sofá leyendo un libro y me llamó, al parecer había encontrado algo, un mapa, un paso entre las montañas donde según ella podríamos encontrar dicho manantial de aguas negras.
-Puedes darme la ubicación ¿pregunté?
Creo que la idea de irme solo en su búsqueda cobraba fuerza en mi cabeza, algo que ella no tardó en sospechar pues negó con la cabeza, tenia que rastrear la magia de esas aguas, solo me perdería y nunca daría con ellas.

Apreté los puños ante su mirada.
-No se Ammyt, pero lago no me encaja ¿Por que tanto interés en ayudarme? Podría entender que te tomaras la molestia de ofrecerme cobijo, pero..arriesgar tu vida a cambio de nada ¿por que?
No albergas sentimientos por mi, buscas que no te toque y cuando lo hago te apartas como si mi piel quemara, no estas cómoda conmigo, me eludes y te mantienes sola metida en esos libros...me da la sensación de que algo no encaja aquí...

Quizás era un desconfiado, quizás esa mujer era pura bondad ..pero no se, algo me escamaba, algo que no lograba encajar, sobre todo porque el idioma no lo entendía, solo podía creerla a ella, jamas entendí la otra versión de la historia.
Dejé escapar el aire de forma pesada.
-Esta bien, emprendamos camino.
¿Acaso tenia otra opción? Por supuesto que no.


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Mar Sep 26, 2017 10:28 am

Lo eludía, eso era algo tan obvio que él mismo comenzaba a sospecharlo y a darse cuenta de esa realidad que se cernía sobre nosotros, nos habíamos acostado una vez y él seguía buscando mi contacto y volver a intentar pasar una noche como la que habíamos pasado, juraba que no era porque no me gustó o no disfruté, claro había quedado con la forma en la que había gemido y en la manera en que había alcanzado el orgasmo dejándome anclada a la cama mientras él me tomaba de esa forma salvaje que quizás caracterizaba a su pueblo y a su forma de hacer las cosas, sin demasiada delicadeza. La verdad es que sí lo eludía y aunque ya le había dejado en claro anteriormente cuando fuimos en busca de aquel hombre el por qué no lo hacía o él no quería entenderme o esperaba una respuesta de verdad. Era la segunda vez que me preguntaba, de forma directa, por qué no mantenía relaciones sexuales con él y ante mi silencio seguramente le quemaría algo por dentro al no darle una respuesta, pero la verdad es que ni yo misma entendía una respuesta. Había estado bien, me había gustado pero algo me frenaba de nuevo, yo era mucho más fría y solamente utilizaba a los hombres como me convenía y cuando los quería, cuando me apetecía utilizarlos y después no quedaba nada, no volvía a verlos y me largaba. Quizás es que no estaba acostumbrada a dicha situación y por eso me comportaba así con él, era atractivo, era guapo y desde luego que sabía cómo hacer disfrutar a una mujer en la cama. El problema no era él, sino yo.

Preferí no contestarle por lo que pudiera pasar y seguí buscando en los libros hasta que hallara aquel lugar, lo cierto es que no sabía por qué se lo había dicho cuando eso podría hacer que se curara de la maldición que portaba, de lo que le consumía y entonces yo no vería cómo terminaba y en qué quedaba cuando se extendiera hasta su corazón, tenía curiosidad por saber si se convertiría en aquel demonio, si se moriría... eran varias las opciones. Mientras yo miraba en los libros lo podía escuchar fuera cortando troncos partiéndolos por la mitad para la leña, para encender la lumbre. Podía notar por su aura la frustración que llevaba encima, quizás porque podía empezar a sospechar que mis intenciones no eran tan buenas como yo las hacía ver o porque estaba algo frustrado con el hecho de que cada vez que él se acercaba o rehuía el contacto con su piel, y eso sería algo casi normal si no nos hubiéramos acostado como habíamos hecho, ahora ese rechazo carecía totalmente de significado alguno. Entró por la puerta justo en el momento en que había encontrado aquel lugar que me sonaba, ese paso entre las montañas que reconocía pero que no sabía ubicar exactamente, según se decía aquellas aguas estaban en lo profundo de la montaña y solamente llegaríamos si podía rastrear el poder que había en ellas, pero el camino no sería nada fácil. Se lo dije para que supiera lo que había descubierto y negué con la cabeza cuando me preguntó si podía ubicarlas, no del todo.

Lo miré de forma más fija ante sus palabras, tenía razón, había una razón por la que lo estaba ayudando aunque con esta ayuda estaba haciendo que se pudiera curar de verdad, pero eso no era algo que le pudiera decir exactamente porque entonces se alejaría, lo perdería y jamás me dejaría ver en que acababa todo. Pero tenía razón, si de verdad no tuviera esa intención secreta ¿por qué ayudarle y más a cambio de nada? Aunque mi familia siempre había ayudado a la gente cuando más lo había necesitado pero siempre a cambio de algo, dinero, ofrendas, favores... nada en la vida se hacía gratis y la magia siempre conllevaba un precio, algo que yo misma sentía en mis carnes cuando hacía algún hechizo y notaba como drenaba mi energía para lanzar tales hechizos. Lo miré durante unos segundos dejando que él se expresara, que sacara lo que llevaba dentro y lo soltara porque sabía por el color de su aura que eso lo estaba haciendo algo de mal, como si retenerlo le asfixiara y no pudiera respirar bien, lo tenía intranquilo. Pero ¿qué le decía exactamente? La verdad no era una de las opciones para decirle así que tendría que decirle una verdad a medias, lancé un suspiro y cerrando la tapa del libro decidí responderle como buenamente pudiera y a lo que pudiera responderle, lo que no me convenía decirle porque no sería bueno no se lo diría.


-Mi familia siempre ha ayudado a quien lo ha necesitado, te lo dije, procedemos de una familia antigua de chamanes y utilizamos la magia en pos de ayudar a la gente. Sí, es cierto que siempre hay un precio para todo pero sé que no puedes pagarme, ni a mí ni a nadie de esta ciudad... siempre podemos buscar la forma de que me pagues por lo que he hecho por ti, mi familia antiguamente aceptaba cualquier cosa que pudieran darles –en eso no había mentido para nada- me interesa lo de esta cueva, me interesa el poder que tiene sus aguas aunque creo que no va a ser tan fácil como nosotros pensamos, tampoco estoy convencida de que sea verdad y no sea más que una leyenda que se inventaron hace tiempo... pero solo hay una forma de descubrirlo –hice una pausa dejando el último tema en cuestión a posta- sobre por qué te eludo... no estoy acostumbrada a estas cosas, yo soy más fría para esto y jamás he estado tanto tiempo con un hombre con el que me he acostado, suelo desaparecer la verdad... –sabía que sonaba mal, pero era la verdad- el roce hace el cariño Nayati, sé que no eres de aquí, sé que tú hogar y tu familia está lejos y que en cuanto te cures aquí nada te retiene, quizás es que me evito un mal mayor al no dejar que... bueno –dije haciendo un gesto con la mano, me mordí el labio, si iba a morir ¿qué importaba si nos acostábamos o no? Su destino ya estaba sellado, su muerte estaba garantizada- siento que hayas pensado que era por ti, la verdad es que más bien soy un poco idiota. Eres un joven atractivo y llamas mucho la atención por tus rasgos, tampoco pienses que lo hago porque no me gustó o no disfruté... –desvié mis ojos un par de segundos, vamos, eso había sido obvio- siento que eso te haya hecho sentir mal, no era mi intención –hice una pausa hasta que escuché que empezáramos, que emprendiéramos el camino- antes de irnos debo de pasar por casa un momento, hace días que no veo a mis padres y a veces se preocupaban demasiado por mí... hay quienes nos persiguen por los poderes que tenemos y nos cazan, o nos matan. Quiero pasar para hacerles saber que estoy bien y después emprenderemos camino, te lo prometo –lo miré de forma fija- voy.... voy a darme un baño antes de partir, creo que tengo todo preparado antes de irnos. Creo que tú también necesitas uno –miré el sudor que caía por su rostro- dejaré la puerta entornada por... si te apetece entrar, después partiremos –mis dedos apartaron un mechón de su pelo para tras una última mirada girarme y encaminarme hacia el baño empezando a desanudar los lazos del vestido. Sabía que no iba a entrar, había rehuido su contacto y ahora de buenas a primeras no iba a entrar así, llené la tina y me metí para enjabonar mientras pensaba en qué narices me estaba metiendo y qué diablos hacía.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Mar Sep 26, 2017 1:10 pm

Escuché todo aquello que me contó sobre como su familia ayudaba desde siempre a la gente a cambio prácticamente de nada.
Al parecer eran como buenos samaritanos, algo no terminaba de entender, quizás es que la marca empezaba a llevarme a un lado demasiado oscuro, nunca fui malpensado pero últimamente es como si algo, un instinto me dijera que las cosas no eran como las contaba.

Por contra si me creí lo de que era una mujer fría, que me esquivaba porque no deseaba encariñarse de mi, supongo que porque no era tonta, la marca se extendía y si las aguas negras solo eran una leyenda mi fin estaba cerca, demasiado cerca como para mantener esperanza.
No iba a culparla en lo que a eso se refería, lo entendía y aunque yo era mucho mas noble en lo que a sentimientos se refería, no podía culpar que en este mundo que vivía se hubiera endurecido y no los mostrara.

Ladeé la cabeza cuando me dijo que iba a meterse en el baño, que antes de partir quería meterse en la tina y relajarse.
La vi ponerse en pie, aflojaba las lazadas del corseé con una invitación velada, mientras su parda mirada buscó la mía por encima de su hombro de forma picara.
Había dicho que disfrutaba conmigo, perdiéndose en mi piel.
Mis labios se entreabrieron, mis ojos oscurecidos siguieron su estela hasta que sus pasos se perdieron en el baño.

Admito que deseaba entrar, llevaba demasiado tiempo sin fundirme con la piel de una mujer, pero si algo tenia mas grande que las ganas era el honor y el orgullo que ostentaba, así que me limité a salir por la puerta, necesitaba un baño, peor uno frio que pensaba darme en el lago.
De camino pesé en demasiadas cosas, la que mas inundo mi mente fue la idea de que jamas volvería a pisar mis tierras.
Cierta melancolía me invadió, había nacido en América, era duro morir en tierra extranjera.

Regresé tras hacerme unos largos, unos en los que traté de soltar toda la rabia que me invadía.
Al regresar Ammyt ya no estaba, intuí había acudido a ver a sus padres, así que tomé una botella de whisky y me senté frente al sofá, bebí directamente de la botella mientras mis ojos se perdían en las crepitantes llamas, seguramente este seria mi ultimo viaje, las montañas se convertirían en mi refugio, las aguas convertidas en leyenda o en realidad marcarían la una verdad, una cura o la muerte definitiva.


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Vie Oct 13, 2017 11:27 am

Parecía que de alguna forma lo había convencido con mis palabras, aunque no se lo veía del todo seguro con lo que le había dicho y es que tenía razones para sospechar de mí, era yo y no otra la causante de aquella maldición y la que se aseguraría de que no pudiera librarse de ella, quería ver cómo terminaba su historia y si al final moriría o se convertiría en el mismo ser que le había puesto esa maldición, esperaba que más bien fuera esto último porque no tenía ganas de ver que todo lo que había hecho era simplemente para matarlo, eso se podía hacer sin tener que realizar aquel extraño y difícil ritual que me había llevado mucho tiempo preparar y que había sido muy peligroso, había consumido mucha de mi energía cuando lo hice pero el resultado había sido muy exitoso y la prueba de ello la tenía justo delante. Había tenido que sacar lo de aquellas aguas para que no se fuera y no se rindiera, por una parte alargaba su tiempo en París pero si lo que decían los libros era cierto al final y existían dichas aguas que tenían ese poder para curar cualquier mal... significaría entonces que se libraría de la maldición y nada de lo que hubiera hecho tendría sentido, esperaba sinceramente que no existieran dichas aguas y que al final solo fueran eso; meras leyendas que se contaban a la gente para que se las creyeran y así poder tener algo a lo que aferrarse, como pasaba con muchas otras más cosas. Sus ojos estaban puestos en los míos pero algo me decía que no me creía del todo y no le culpaba, hacía bien en seguir ese instinto que tenía que le decía que algo extraño pasaba, sin embargo si sospechó, o no alusión no hizo.

Le había dicho que si quería podía meterse a bañar conmigo antes de partir hacia aquellas montañas, sabía de sobra que me diría que no o que no iba a entrar tras mi excusa, que en realidad no lo era del todo, pero finalmente me giré en dirección al baño para abrir el grifo y llenar la tina con agua, al no entrar supuse que declinaba su oferta y en parte hasta me lo merecía por como me había comportado con él. Llené la tina y me di un baño pensando en lo que podría pasar o no en cuanto llegáramos a aquella cueva, al salir para cambiarme no lo encontré en la casa y su aura no estaba por los alrededores, como le había dicho salí para ver a mis padres y que no se preocuparan, sobre todo mi madre que sabía lo que había pasado desde que obtuve los poderes y aunque me había dicho millones de veces que lo dejara yo no fui capaz de hacerlo, me gustaba así que no pensaba cambiar. Pasé un rato con ellos y les dije que iba a estar unos días fuera, mi madre no preguntó pensando que sería algo sobre la magia y no le faltaba razón alguna, para ella era sin duda alguna mejor que no preguntara. Pasé un par de horas con ellos y finalmente me despedí para volver de nuevo a la casa, teníamos que emprender viaje y cuanto antes lo hiciéramos más podríamos aprovechar la luz del día. Cuando llegué a la casa sentí su presencia incluso antes de atravesar la puerta, me lo encontré bebiendo de la botella de whisky que tenía frente a la chimenea con aire pensativo, quizás estaría pensando sobre su futuro y que seguramente moriría aquí y no en sus tierras.


-Nayati –lo llamé acercándome para mirarlo, su rostro era un fiel reflejo de lo que podía leer en su alma y me agaché para quitarle la botella y mirarlo- deberíamos de partir cuanto antes –dije dejando la botella sobre la mesa y acercarme para coger y meter el libro donde había descubierto el lugar en una mochila donde me llevaría algunas cosas mientras lo miraba de reojo, cierto que no conocía exactamente el paradero de dicha cueva pero sí sabía cuál era esa montaña y por ahí sí que podíamos tirar un poco. Metí varias cosas en la mochila, algunas plantas con sus tarros así como algo de comida para el viaje, unas mantas... quizás no fuera suficiente pero tampoco podía cargar la mochila mucho más con lo que tenía ya dentro. Lo miré esperando a que se levantara también y volví a mirar el mapa una última vez, lo tenía ya todo preparado y listo para partir hacia aquel lugar que cambiaría su destino, o bien lo ayudaba a mi pesar a curarlo...o bien la maldición terminaba con él por completo. Podía ver su cansancio, sus dudas y no solo sus dudas hacia mí, sino también de si saldría vivo de aquel lugar. Pero solo no encontraría ese lugar y seguramente nos encontráramos con peligros por el camino, si no había ido mucha gente o no había vuelto mejor dicho... era por algo. Me acerqué hacia la puerta con todo preparado y me giré para esperarlo mirándolo hasta que se acercó hasta donde yo estaba- ¿preparado para este viaje? –Pregunté aunque no le quedaba de otra, no había otra opción más que esa y eso era algo que él lo sabía. Era un todo o nada para él en esos momentos, pero para su desgracia llevaba consigo a alguien que apostaba en su contra.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Dom Oct 15, 2017 9:32 am

Dejé escapar el aire cuando me quitó la botella de la mano, era consciente de que rendirme no era una opción, pero la verdad es que estaba cansado, era como si todo me llevara a un punto sin salida, como si estuviera dando vueltas en circulo y la verdad es que no sentía que ella estuviera ayudándome precisamente en estos momentos.

Me puse en pie finalmente, ella había metido todo lo necesario en un petate, solo faltaba yo y mi maldición para empezar el viaje.
Apreté lo dientes por el dolor de la marca que se extendía a toda velocidad, este iba a ser mi ultimo viaje a no ser que hubiera algo o que la eliminara o que la detuviera.

Salí por la puerta quitandole la mochila del hombro, el viaje iba a ser arduo, duro y ya hacia suficiente la joven con acompañarme.
La complicidad entre ambos se había esfumado, ahora solo quedaba el respeto y por mi parte el agradecimiento de que me ayudara en esto.

La ladera de la montaña fue la parte mas sencilla, mas tal y como avanzábamos, las explanadas y valles verdes fueron dejando ante nuestros ojos un paisaje bastante diferente.
Los arboles ocultaban los rayos del sol, la tierra empezó a ser demasiado escarpada como para avanzar con facilidad, yo estaba mas acostumbrado a los terrenos complicados pero ella por ende sufría intentando amarrarse a los salientes para poder trepar cuando el paso se convertía casi en un imposible.

Le tendí mi mano para ayudarla, empujándola a seguir.
-Podemos descansar un poco -susurré apartando de su rostro perlado en sudor los mechones de pelo pardo -pareces muy cansada.
Ella asintió, así que en una piedra mas o menos plana tomamos asiento compartiendo la bota de agua que llevábamos.
-Aun estas a tiempo de volver atrás, esta no es la peor parte -le aseguré señalando mas arriba -en cuanto anochezca las temperaturas bajaran, eso por no hablar de la cantidad de depredadores que podemos encontrarnos en el camino.

Acaricié su mano, recorriendo con la yema de mis dedos sus nudillos.
-Me ha gustado conocerte, aunque ojala hubiera sido en unas circunstancias diferentes -apunté sin mas dando un nuevo trago de la bota.
Teníamos que volver a ponernos en marcha o la noche nos encontraría, así que de nuevo partimos en busca de ese manantial de aguas negras que según Amyt tenia que estar en alguna gruta de esta montaña.
Un rio subterráneo que diera a una especie de estanque encerrado en la montaña.


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Vie Nov 03, 2017 6:37 am

El camino que nos quedaba por delante iba a ser uno difícil y complicado, llegar hasta esa montaña por la que en su interior corriera esas aguas que podían librarlo de la maldición no iba a ser nada fácil. Un lugar como ese debía de tener muchas protecciones mágicas para que nadie encontrara su entrada y además su acceso también estará escondido ante la vista de los demás para que no pudiera acceder mucha gente, su finalidad era esa y aunque la leyenda podía ser cierta también podría ser falsa y entonces Nayati se habría encontrado en un callejón sin salida, volvería a su país de origen y no vería cómo la marca afectaba a su cuerpo ni el final del mismo... aunque eso pasaría si se curaba también, si la marca desaparecía de su cuerpo el trabajo de mi abuela podría quedar en vano aunque su función ya se había cumplido, él solo era un daño colateral que había surgido de la maldición lanzada hacía ya unos meses. Tenía todo preparado para el viaje y además llevaba conmigo el libro donde había encontrado esa referencia y donde había encontrado, más o menos, la montaña en la que podría estar dichas aguas. Nos pusimos en marcha y él fue quien se ofreció para llevar la mochila que tenía, le sonreí en agradecimiento y emprendimos camino dejando atrás la ciudad y pasando por el bosque para llegar a la ladera de la montaña, a partir de ahí empezaba lo complicado y lo más difícil, llegar arriba y buscar la entrada no iba a ser lo más complicado y lo sabía, sino más bien sería cuando lográramos encontrar la entrada y nos aventuráramos en su interior... ahí la cosa cambiaba por completo. Llevábamos ya un buen rato y pronto llegamos a la ladera de la montaña, que fue la parte más sencilla de pasar, pero conforme avanzábamos el terreno se hacía más complicado y yo no estaba acostumbrada a ese tipo de terreno.

Más de una vez me había tenido que ayudar Nayati para poder continuar por el camino, el paso cada vez era más y más complicado, me agarraba a los salientes intentando ayudarme para avanzar trepando cuando el camino era demasiado complicado como para seguir, debió de ver mi estado cuando me ayudó a subir tendiéndome la mano porque fue él quien me dijo que podíamos descansar si así lo quería, iba a decirle que no pero mi rostro perlado en sudor, mi respiración entrecortada y mi pecho subiendo y bajando por rapidez le dieron la respuesta que necesitaba. Apartó unos mechones que se habían pegado a mi rostro y asentí con la cabeza para parar un poco, lo necesitaba al no estar acostumbrada y nos paramos en una piedra lisa para poder descansar un rato, bebimos de la bota con agua que llevábamos aunque racionándolo para que nos durara y durante unos minutos descansamos, cerré los ojos dejando que el viento acariciara mi rostro y me refrescara un poco del calor que tenía y los abrí para mirarlo cuando me dijo que estaba a tiempo de volver, que lo peligroso no había empezado todavía sino que conforme subiéramos lo haría, por la noche haría más frío y podríamos encontrarnos con depredadores... pero yo sabía que en verdad la peor parte sería cuando estuviéramos dentro de la montaña, así que negué con la cabeza mientras lo observaba.


-Habrá peligros también dentro, es un lugar que va a contar con protecciones mágicas y vas a necesitar mi ayuda para encontrarla. Estará oculto a ojos de todos y estoy segura de que puede que incluso haya trampas una vez dentro. Por la noche si encontramos un lugar donde resguardarnos un poco del frío puedo hacer una barrera que nos proteja de los depredadores, podría sellar la entrada con un hechizo fácil que no permita entrar a nada ni a nadie –si queríamos llegar bien arriba deberíamos de buscar un lugar donde refugiarnos antes de que se hiciera de noche y yo me encargaría de que no nos pasara nada, sus dedos acariciaron mis nudillos sintiendo la calidez de su piel y mis ojos bajaron a sus dedos unos segundos para luego mirarle- eres un buen hombre, Nayati, ojalá nos hubiéramos conocido sin que portaras en tu brazo la marca –aseguré mirándolo antes de dar otro trago a la bota y volver a ponernos en marcha, se notaba que él estaba acostumbrado pero a mí me costaba más y eso nos retrasó un poco conforme nos íbamos acercando cada vez más arriba y el tiempo se nos echaba encima. Decidimos encontrar un lugar donde poder refugiarnos y lo encontramos casi cuando estaba ya anocheciendo, una pequeña gruta pero lo suficiente para poder estar los dos, mientras él se encargaba de hacer fuego para calentarnos yo hice un pequeño hechizo a modo de barrera para que nadie pudiera entrar para atacarnos- listo –dije volviendo cuando él ya había encendido el fuego, de la mochila saqué las provisiones que había llevado y preparamos la cena mientras de paso nos calentábamos por la hoguera que aunque no era muy grande sí lo suficiente para calentarnos- sé que encontraremos el lugar, si hay magia por estos sitios lo notaré en cuanto pasemos por allí, si es un lugar tan importante tendrá protecciones y eso es lo que notaré, seguro que mañana lo encontramos, deberíamos de descansar porque mañana presiento que va a ser un día duro –no solo para llegar, sino una vez que llegáramos al lugar indicado.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Dom Nov 05, 2017 9:29 am

Era terca, había decidido no irse pese a que le había advertido de la colección de peligros que iban a acecharnos tal y como ascendiéramos, es mas, ella misma enumeró los riesgos una vez entráramos en la montaña.
Posiblemente trampas mágicas que solo no iba a lograr sortear.
Sus ideas eran buenas, la magia útil, pues francamente lo que pensaba hacer iba a ayudarme mucho a no tener que gastar mas energía de la necesaria.
Si con la magia podía sellar la gruta que encontráramos, me ahorraría posiblemente luchar contra algún depredador que otro.

Fue entonces cuando su frase me hizo elevar la mirada, estaba claro que así era, que de habernos conocido en otras circunstancias quizás todo hubiera sido distinto, pero la realidad es que yo estaba condenado al abismo y eso era algo que ella y yo sabíamos
Entendía no quisiera encariñarse mas de la cuenta con alguien condenado a muerte, así que simplemente asentí sin emitir juicio, ni decir una palabra.

Nos pusimos en marcha, yo era mucho mas rápido que ella, así que la ayudé todo lo que pude hasta que poco después del ocaso encontramos una pequeña gruta que ella se encargó de sellar mientras yo prendía el fuego.
Ladeé la sonrisa cuando aseguró que deberíamos de descansar, que mañana nos esperaba un día complicado.

De nuevo asentí, apoyé mi espalda en la pared de la gruta frente al fuego y cerré los ojos en completo silencio, el dolor era tan fuerte que me hacia gruñir de vez en cuando. Se extendía muy rápido, mi brazo estaba negro y faltaban como tres o cuatro dedos para que llegara a mi corazón.
Apenas me quedaba tiempo.

Mi respiración errática delataba mi estado, pero ni supliqué atenciones, ni pedí un poco de afecto antes de sucumbir a mi fin, pues antes de que el demonio se apoderara de mi, la daga se incrustaría en mi pecho, lo tenia decidido y era capaz de hacerlo.
No era de los que me rendía, pero tampoco un necio, ser trasformado en un demonio no dejaría descansar mi alma en paz.

Mañana al anochecer, si la marca había crecido mas y no dábamos con nada que pudiera seguir encendiendo la esperanza, consagraría mi espíritu a los totems y me dejaría ir para formar uno con la montaña.
Podía notar su mirada fija en mi, como si esperara algo, pero yo no abrí los ojos, mi orgullo me mantenía con el cuerpo tenso y en silencio.

En ese estado la loba apareció frente a mi, su forma de tupido pelaje pronto recobro la humanidad de esa india de oscuro pelo azabache y profunda mirada.
De nuevo la señalaba, peor esta vez susurró algo en mi idioma natal "espíritu maligno"
Como vino se esfumó y yo permanecí quieto sin abrir los ojos como si nunca esa advertencia a mi hubiera llegado.
-¿Que quería de mi esa mujer? ¿seria un lobo disfrazado con piel de cordero? Quizás me llevara a una trampa, peor eso solo lo descubriría acompañándola.


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Mar Dic 12, 2017 11:21 am

Cada vez podía sentir que nos íbamos acercando más y más a nuestro destino, no era muy difícil sentir que la magia se extendía por aquel lugar y como hechicera que era podía notarla en el ambiente, de forma muy tenue y muy leve, pero ahí estaba. No sería fácil encontrar la entrada en la montaña y seguramente lo sería mucho menos el atravesarla y llegar hasta donde se encontraban aquellas aguas, para ese entonces debería de haber tomado una decisión y haber pensado en algo para que Nayati no tuviera que adentrarse, porque si lo hacía entonces se acabaría su maldición y no podría ver cómo esta se extendía por su cuerpo para saber si al final se convertía en lo mismo que yo había invocado y que lo había marcado, o simplemente su existencia se acababa sin más. La curiosidad me podía y de alguna forma también notaba que él empezaba a darse cuenta de que algo pasaba, se daba cuenta de que había al raro porque en todo el camino estuvo callado, me ayudaba a subir ya que él era mucho más ágil y tenía más fuerza que yo pero en la gruta cuando sellé la entrada para que pudiéramos pasar la noche tranquilos lo vi meditativo, pensando en algo mientras permanecía con los ojos cerrados y no me hablaba para nada, no emitía sonido alguno y aunque de alguna forma podía entender que le estaba doliendo la marca que se estaría extendiendo por su brazo no hizo mención alguna para que lo ayudara, como si desconfiara o empezara a hacerlo de nuevo y es que motivos y razones no le faltaban en absoluto. Me pregunté, entonces, qué haría él de enterarse de que yo era la causante de su maldición y la única que en teoría podía curarlo, no sabíamos si la leyenda sobre el manantial que había en lo profundo de la montaña era mentira o verdadera, así que solo nos quedaba la opción de averiguarlo... pero yo tenía por seguro que de ser cierta entonces tendría que pararlo, no podía dejar que se sumergiera en sus aguas y que se curara porque entonces todo habría sido para nada, mis esfuerzos habrían sido en vano y habría perdido la oportunidad que tenía frente a mí.

Sus ojos me contemplaron por un momento en lo que pareció que se había dormido, o como si algo le hubiera pasado que su mirada se quedó clavada en la mía y me contempló como si por primera vez lo estuviera haciendo, había encendido un fuego y nos apoyamos contra la pared uno frente al otro con la hoguera en medio para mantener el calor, se notaba el cambio de temperatura a esa altura y hacía algo más de frío de lo normal. No dijo nada en lo que duró la cena tampoco y yo no es que tuviera mucho que decirle, algo me hizo pensar que empezaba a entender o a darse cuenta así que pasamos la noche en pleno silencio hasta que finalmente nos quedamos durmiendo, o al menos yo sí que lo hice no acostumbrada a tal paliza como la que nos habíamos pegado para llegar hasta allí y aún nos quedaba camino al día siguiente. El despertar y seguir por aquel lugar no es que cambiara demasiado las cosas, seguíamos en igual plan mientras él me ayudaba a subir por la montaña que cada vez el terreno era más escarpado y costaba más de subir, pero notaba la magia que había en aquel lugar y que poco a poco se iba concentrando conforme subíamos por la montaña. A mí me costaba mucho más que a él y no lo retrasaba con intención, sino porque me era complicado pero finalmente conseguimos llegar a un saliente donde paramos a descansar un poco, la magia allí era poderosa y no sabía si él podía notarlo o no.


-¿Lo notas? Toda esta montaña está imbuida de magia... cada vez lo noto con más fuerza –era extraño porque, de alguna forma, era como si tirara de mí y fue entonces que me levanté para acercarme a una parte de la montaña, mi mano tocó la pared y lo miré de nuevo- creo que puede haber una entrada secreta, hay en una zona donde la magia se concentra más... ven, ayúdame –pedí mientras intentábamos acceder a otro lado de la montaña que era más complicado por lo empinado que estaba y el peligro que había en la senda que había, tenía cierto interés en llegar a esas aguas porque podría serme de mucha utilidad y mientras pensaba en la forma de que Nayati no se sumergiera en sus aguas... quizás lo más fácil fuera que lo paralizara o le lanzara algún conjuro que lo enviara a otra parte para que no se pudiera curar, no le quedaba mucho tiempo y eso ambos lo sabíamos, él estaba en una carreja contrarreloj. Empezamos a andar con mucho cuidado por la pequeña senda, bajo nuestros pies una caída de la que no sobreviviríamos mientras seguíamos subiendo y avanzando hasta que llegamos a otro saliente que era un poco más grande que el anterior y de donde notaba que procedía la magia- esta es la entrada, pero está sellada con magia –aparté lo que había en la pared y me fijé mejor para ver si podía encontrar algo, alguna inscripción o cualquier cosa que nos sirviera para poder abrirla. Habían unas letras grabadas donde se pedía un pago por entrar pero no sabía exactamente a qué pago se refería, pero tratándose de magia... tendría que ser sangre. Cogí su mano y le pedí que se hiciera un pequeño corte, dudó pero era la única forma de entrar así que finalmente se hizo ese corte, apoyó su mano en la pared y unas pequeñas runas se iluminaron, una puerta se abrió frente a nosotros dejándonos en una oscuridad de la que no veíamos nada. Llevábamos una antorcha que habíamos cogido y la encendimos para iluminar el lugar, las paredes de piedra tallada estaban llenas de figuras, de imágenes y representaciones, seguimos por un pequeño pasillo que descendía hasta llegar a una puerta en donde había un pequeño y diminuto puente que cruzar, esqueletos colgados en las paredes, bajo una caída que parecía no tener fin y para complicar las cosas habían trampas que surcaban el puente como péndulos, pinchos que subían por el puente activado todo por un mecanismo que, para variar, parecía estar al final de dicho puente.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Mar Dic 12, 2017 1:53 pm

Era muy consciente de la verdad, esa mujer de piel azabache me guiaba a la muerte y no tenia ninguna intención de salvarme, mas en este instante lo único que podía hacer era pensar rápido y fingir que desconocía la oscuridad que encerraban sus intenciones.
Nos pusimos de nuevo en marcha, la montaña cada vez creaba ante nosotros un terreno mas y mas escarpado, era muy complicado avanzar y sin embargo lo hacíamos en un silencio sepulcral.

La hechicera al parecer percibía la magia, como si fuera ella en si una brújula me guió por un estrecho saliente por el que bien podríamos haber caído en picado y no contarla, mas en cierto modo esperaba su traición y que me empujara, aunque si algo tenia claro es que para algo me necesitaba, si no hubiera acabado conmigo antes y no se traería este enrevesado juego conmigo.

Alcanzamos un saliente mas amplio, según ella era la entrada de la cueva, claro que sellada con magia y como no, esta parecía pedir una ofrenda, mi sangre y no la ajena.
Me hice un corte como pidió, admito que dude, pero mi vida se extinguía, así que no me quedaban mas opciones que obedecer y jugársela en el ultimo instante de la partida.
Mi mano se poso en la boca y esta cedió dejando ante nuestros ojos la oscuridad de una enorme gruta.

Un antorcha guió nuestros pasos por una caverna llena de símbolos raros, de seguro ella era capaz de entender algo ,mas yo iba a ciegas la magia nunca fue lo mio si no los espíritus y hoy parecían haberme abandonado.
Un puente ante nosotros, había que cruzarlo, pero los peligros que sobre el se cernían no parecían pocos.
Apreté los dientes, mi mandíbula se tensó, no podía hacer mas que intentarlo.
-Quédate aquí, anularé le mecanismo cuando llegue al otro lado.

No lo dudé, me lancé a la desesperada hacia ese abismo corriendo, esquivé las cuchillas que pasaban raudas rozando mi pecho, mi corazón latía vigoroso, notaba como la maldición se extendía, el dolor me abrasaba y aullé incapaz de detener mi paso si no quería encontrar muerte a ese lado.
Cuchillas salían del suelo, como si atravesar mis pies para impedirme correr fuera su anhelo, salté hacia otra de las esquinas casi cortándome con una espada que calló del lecho, tras sta una lluvia de flechas.

Un par se clavaron en mi hombro, peor finalmente entre jadeos caí de rodillas la otro lado,ensangrentado y muy, muy cansado.
Rompí la vara de madera y miré en dirección a ella, podía no inutilizar le mecanismo, peor algo me decía que iba a necesitar de su magia cuando encontráramos aquel lago negro, así que con rabia bajé la palanca.
Y todo aquel infierno del puente se detuvo.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Mar Ene 09, 2018 10:10 am

La montaña en la que nos encontrábamos como si fuera una brújula en sí misma tiraba de mí con fuerza, era como si mis poderes y mi magia se vieran empujados y atraídos como imanes hacia el lugar que desprendía magia, hacia donde seguramente se encontrara la entrada que nos llevaría hasta aquellas aguas que pudieran curarlo de la maldición que yo misma le había echado, no podía dejar que llegara así que debería de actuar con rapidez porque algo me decía que Nayati comenzaba a desconfiar totalmente de mí y se notaba en la actitud que ambos teníamos, quizás un reflejo de lo que pasaba realmente por nuestras cabezas y lo que pensábamos cada uno. El viaje había sido un tanto peligroso y pude ver esas mismas dudas que le recorrían en la misma entrada de la montaña, esa a la que había sito atraída sin remedio alguno como si algo empujara de mí hacia aquel lugar sin que yo pudiera hacer nada, tan sólo necesitábamos algo de sangre para poder abrir la puerta y cuando se lo dije vi sus dudas reflejadas en ellos, quizás por eso decían que los ojos eran el espejo del alma aunque a mí no me hiciera falta, dado que era hechicera podía ver el aura de las personas y el de Nayati rebosa de dudas y de incertidumbre, quizás me había pillado pero tanto él como yo sabíamos que me necesitaba para llegar hasta el lago, lo que pasara en aquel lugar sería entonces un misterio porque él quería salvarse y yo quería todo lo contrario. La montaña nos cedió su paso y abrí la puerta tras iluminarse unos símbolos en la pared de la misma con la sangre de él, prendimos unas antorchas y comenzamos a adentrarnos en aquella oscuridad cada vez más en lo profundo de la montaña en el que al final del camino para poder continuar nos encontramos con un puente, uno que parecía bastante peligroso y que tras este parecía que había un mecanismo para pararlo. Habían cuchillas, sierras, pinchos y seguramente más trampas en dicho puente que debíamos de cruzar para seguir avanzando, no sería fácil. Me asomé hacia abajo donde contemplé que había una caída que parecía no tener fin, habían esqueletos colgados de las paredes como presagio de muerte. Quizás con algo de magia sería más fácil cruzarlo, de hecho, ya estaba pensando qué hacer cuando la voz de Nayati me devolvió a la realidad.

Lo miré cuando me dijo que me quedara y que él pararía el mecanismo cuando llegara al otro lado, antes siquiera de darme cuenta se había lanzado a lo loco en una carrera sobre aquel puente esquivando las cuchillas, las sierras que iban y venían, me mordí el labio observando lo que él hacía viendo cómo se libraba por apenas milímetros de que las cuchillas le rozaran y le hicieran heridas graves en su piel, cuchillas salieron del suelo y saltó para que no llegaran a herirle en los pies, saltó a una esquina esquivándolo cuando una espada cayó del techo pasándole casi al lado librándose por muy poco, por último para finalizar una lluvia de flechas que cayeron sobre él y que algunas impactaron en su hombro haciendo que gritara por el dolor, eso debía de haberle dolido bastante... pero consiguió llegar hasta el final del puente y arrodillado en el suelo sangrando por las heridas que tenía y dolorido consiguió darle a la palanca parando el mecanismo del puente, fue entonces que era seguro cruzar y lo hice para llegar al otro lado donde él se encontraba todavía de rodillas recuperando el aliento. No me extrañaría para nada que la maldición se hubiera extendido por su cuerpo quitándole más tiempo de vida, haciendo que su carrera se convirtiera en agónica llena de incertidumbre por si le daría tiempo... pero es que ese era mi cometido, ese había sido desde el principio: ralentizarle. Quería ver qué era lo que pasaba cuando la maldición llegara a su corazón, sí que era cierto que era una completa lástima que hubiera sido él a quien le tocara aquella maldición, había disfrutado con él pero si no quería implicarme demasiado y más de lo debido lo mejor que pude hacer fue tomar distancias, eso lo había confundido aún más y había hecho que no se percatara de mis jugadas.


-¿Estás bien? –La pregunta salió de mis labios agachándome para ver las heridas que tenía en el hombro con la ropa manchada de sangre, tan solo obtuve un gruñido en respuesta por su parte y se apartó no dejando que le ayudara a curarlo, partió las flechas y las sacó mientras se ponía en pie lentamente sin dejar que lo ayudara, supe a ciencia cierta que desconfiaba totalmente de mí y no es que me sorprendiera, pero de hecho es que sabía que era la única forma que él tenía de llegar hasta aquellas aguas, sin mi ayuda no podría lograrlo pero no quería que lo ayudara en eso, ahora los dos estábamos en una especie de “tablas” en las que el que diera el primer paso podría perder la partida, se levantó llevando su mano hacia las heridas taponándolas como podía y me hizo un gesto para que siguiéramos avanzando, él sabía que el tiempo se le acababa y no quería desaprovecharlo, no dije demasiado al respecto y asentí levemente con la cabeza para comenzar a andar hacia la puerta que había y que nos condujo por un estrecho pasillo poco iluminado hasta que llegamos hasta el arco de una entrada desde donde se podía escuchar como si algunas gotas cayeran y el ruido se escuchara con fuerza, nos quedamos en el mismo arco mirando aquel lugar, había un estanque de donde del techo caía una gota en el mismo y que era el ruido que estábamos escuchando, a simple vista parecía que era el lugar que habíamos ido a buscar pero... había algo que no terminaba de convencerme del todo. Nayati que era el que más corría prisa por llegar hasta allí comenzó a andar hacia el lugar pensando que sería lo que andábamos buscando, sin embargo yo no lo tenía tan claro y tomé su brazo parando su avance- espera un momento –dije a lo que él se giró para mirarme con el ceño fruncido como si de alguna forma pensara que lo estaba reteniendo a posta, lo cierto es que sí, pero es que aquello me daba mala espina. Seguramente porque se pensaría que no le dejaría llegar hasta el agua que lo curaría, intenté detenerlo de nuevo pero se zafó de mi agarre e incluso sacó su arma para interponer distancia entre ambos, pidiéndome que me alejara a lo que yo fruncí el ceño porque me llamaba demonio, no entendía absolutamente nada hasta que vi un pequeño matiz en sus ojos que no había visto, como si estuviera viendo alucinaciones. Cuando me fijé mejor vi una sombra cerca de aquel lago como si estuviera en aquel lugar, intenté acercarme pero Nayati me cortaba el paso con su arma dispuesto a hacerme daño y no dejarme pasar, parecía como si estuviera en trance y fuera controlado por alguien o por algo, intenté de nuevo pasar pero intentó atacarme haciendo que retrocediera, había algo más allí en esa sala con nosotros y seguramente fuera lo que estuviera controlándolo, tuve que hacer un hechizo para paralizarlo pero no lo hice lo suficientemente rápido como para frenarlo y me hirió en el hombro con la espada, se quedó como “paralizado” sujetando la espada y finalmente me acerqué hasta el agua donde parecía una sombra al fondo, había un ser que emergió rápido del agua y que esquivé por los pelos, una criatura extraña como si fuera mitad humana y mitad pez que quería recuperar el control de Nayati, se acercó a él como para ayudarlo pero vi que abría su boca y mordía su cuello como si se alimentara o algo de él, no lo pensé y dos bolas de fuego se formaron en mis manos para lanzarlas contra aquella bestia que se apartó liberándolo mientras ardía, fue él quien ahora libre de su yugo acabó con su vida rebanándole la cabeza.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Mar Ene 09, 2018 11:00 am

Le aparté la mano cuando con esa voz inocente de pretender ayudarme me mostró un ápice de preocupación que bien sabia no sentía.
Mi herida se había extendido, la cantidad de sangre que perdía no hacia mas que complicar mi desesperado camino de esperanza y ahora, solo podía hacer una cosa, seguir luchando, caminando hacia adelante aunque sabia que todo lo tenia perdido pues la hechicera lejos de ayudarme solo parecía desear una cosa, mi muerte.

Rompí las varas de las flechas gruñendo como una bestia, no quería que se acercara, ni que me tocara y ella pareció entender perfectamente que no confiaba en ella, pues no insistió, la partida estaba con las cartas al descubierto, no era necesario fingir mas.
-¿por que? -pregunté sin dejar de nadar, dejando a mi paso un charco de sangre a mi paso.

Llegamos a un lugar donde la gruta parecía terminar, por las paredes se filtraba agua hasta un precioso lago de aguas tan negras como la misma noche, tenia que ser ese el lugar, allí podria si estaba en lo cierto y no era una mentira mas deshacerme de la maldición que me asolaba y así salvar mi putrefacta vida.

Claro que la hechicera trató de impedir mi avancé, estaba claro que no confiaba en ella pues pese a sus advertencias me zafé de sus manso para seguir andando, dolía, cada paso era una tortura, apreté los dientes, cerré los puños, miraba de frente al espíritu de la muerte y solo mi fuerza me mantenía en pie para enfrentar esta ultima batalla.

Fue entonces cuando sentí que no podía responder de mi cuerpo, me detuve y desenvainé el acero, mis ojos se hubieron en los de la mujer de ojos negros, dispuesto estaba de matarla olvidando mi objetivo, ese lago de negras aguas.
Algo me controlaba y así empezó la feroz gesta, en la que su hombro acabó sangrando y mi cuello entre los dietes de una bestia oscura de afilados colmillos y cola de pez.

Dos bolas de fuego la redujeron a cenizas, incapaz de mantenerme en pie caí jadeando sobre la tierra.
Las gotas carmesí emanaban con fuerza no solo de mi yugular, si no del resto de mis heridas.
Gruñí intentando llegar a aquellas aguas, aferrarme a la esperanza, peor bien sabia que no podría.

No pedí ayuda, simplemente me giré boca arriba, saqué la daga de mi bota posándola sobre mi corazón, de mis labios emanó una canción, la de los guerreros.
Era la hora de mi ultimo viaje, pronto me uniría a los cielos, el viento, las montañas, los arboles y los animales...


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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Jue Ene 25, 2018 9:17 am

Podía entender que Nayati no me creyera para esos momentos, no había sido fácil averiguar que no pretendía ayudarlo y la verdad se filtraba entre ambos como si después de todo aquel tiempo se hubiera quitado esa venda que tenía en sus ojos y que no le habían dejado ver con claridad. No había que ser demasiado lista para darse cuenta de que el cazador ya no confiaba en mí y si todavía no me había atacado seguramente fuera porque me necesitaba para terminar de llegar hasta el lago, hasta su salvación, una que no llegaría porque no dejaría bajo ningún concepto que pudiera salvarse, ¿por qué terminar tan rápido cuando la diversión apenas acababa de empezar? Mi preocupación sobre si estaba bien fue real pero él me apartó lejos de su cuerpo y seguimos andando hasta llegar a un lago de aguas negras, uno que parecía ser el lugar indicado pero algo en mi interior me decía que no era todo tan fácil, aquellas aguas eran más importantes como para estar tan a la vista pesar de que aquel lugar dentro de la montaña era precioso, las paredes resplandecían con tonos turquesa y aguamarina, brillando por las estalactitas como única luz que había en el lugar, pero sus aguas oscuras presagiaban que había algún mal en aquel lugar y pronto se hizo notable. No me hizo caso cuando le dije que esperara pensando que lo que quería era retrasar el poco tiempo que le quedaba, pero en realidad no lo había hecho por eso y al final resultó que tenía razón: no estábamos solos en aquel lugar, aquel ser comenzó a controlar a Nayati que no dudó en atacarme pese a las advertencias que le mandé de que no lo hiciera, pero no era dueño de su cuerpo y no podía hacer nada. Por si eso era poco el mismo ser que lo controlaba salió del agua, aprovechando que lo tenía paralizado bajo su hechizo se acercó a él y le mordió en el cuello, yo intentaba poner distancia con Nayati para que no me diera pero igualmente mi hombro sufrió una herida por su espada, notaba la sangre caliente bajando por mi brazo pero no me preocupé. De mis manos comenzaron a formarse dos bolas de fuego que cada vez crecían más y más, hasta llegar a un punto en el que aprovechando que aquel ser, mitad pez mitad ser humano, tenía a Nayati bajo su control las lancé impactando contra el cuerpo de aquel ser que comenzó a arder soltando al cazador que cayó al suelo ahora libre de su hechizo pero con heridas por su mordisco, y con las heridas que tenía tras haber cruzado aquel puente.

En el suelo sangraba mientras ahora el ser había caído desplomado al suelo y las llamas lo consumían, había intentado llegar hasta las aguas pero no le había dado tiempo para apagar las llamas, su vida se había apagado como pronto se apagaría la del cazador que ahora en el suelo intentaba moverse y acercarse a las aguas en un intento desesperado por salvar su vida. Él quería que la maldición desapareciera y yo no sabía si esas aguas de verdad lo ayudarían, pero si lo hacían, no podía dejar que acabara con lo que había empezado y en verdad tenía curiosidad por ver qué era lo que pasaba, lo que podía llegar a hacer esa maldición tan potente que había lanzado y que lo había alcanzado a él. Lo observé ladeando un poco mi cabeza con mis ojos fijos en los suyos viendo sus movimientos, como se arrastraba hasta intentar llegar al agua pero sus heridas eran grandes y sus marcas crecían por su cuerpo en un avance imparable. Cuando cruzó el puente me había preguntado “por qué” a lo que yo no le había dado una respuesta, ahora que lo veía a punto de acabar con su vida quizás le dijera la verdad ya que no tenía sentido seguir escondiéndola, ahora que todas las cartas estaban sobre la mesa y ya no había que seguir fingiendo lo que no era, en sí lo había ayudado pero a su vez yo nunca le dije que se curaría al cien por cien... mis palabras habían sido verdades a medias mientras a su alrededor tejía una telaraña enmarañándolo, como si fuera una venda que no le dejara ver quién realmente era y cuáles eran mis propósitos. Me acerqué hacia donde estaba viendo que se había puesto boca arriba, había cogido una de sus dagas y llevado dejado la punta de esta hacia su corazón con la intención de acabar con su vida, una canción sonaba en aquel lugar que sonaba a despedida... pero eso no iba a pasar. Reí mirándolo y con un simple movimiento de mi mano la daga que sujetaba entre las suyas salió volando lejos de su alcance para que no pudiera cogerla de nuevo, sus ojos fueron a los míos y me acerqué con paso lento hacia donde él estaba.


-¿Creías que iba a dejar que te curaras, Nayati? –Pregunté con una sonrisa de lado haciendo que unas sogas invisibles ataran sus manos subiéndolas sobre su cabeza, lo moví para que quedara contra la pared y no pudiera moverse como si las sogas y las cuerdas lo anclaran a esta, lancé un suspiro y aparté mi pelo hacia un lado mientras lo observaba con una sonrisilla- por fin, ya no sabía si poder seguir fingiendo mucho más o no... Resulta que es más agotador de lo que yo pensaba –reí entre dientes y me fui acercando hacia él para mirarlo, la marca crecía hacia su pecho y pronto alcanzaría su corazón si no hacía algo. En verdad tenía curiosidad por saber qué iba a pasar en esos momentos, ¿moriría simplemente? ¿Se convertiría en lo mismo que lo había tocado? Mis dedos recorrieron la marca sintiendo la rugosidad de la piel bajo mis yemas, mis dedos subieron hasta su rostro que aunque intentó apartarse no pudo- pobre ingenuo –dije deslizando mis dedos por su barbilla y bajando hasta donde tenía su corazón que latía bajo la palma de mi mano- antes me habías preguntado por qué, ¿aún quieres saber la respuesta? –Pregunté con una sonrisa ladina en mis labios mostrando, por primera vez, mi verdadera cara, mi verdadero yo- el hechizo que alcanzó tú aldea, ese del que me hablaste... lo lancé yo –dije ahora que su vida estaba en las últimas y de que no se salvaría de esa- mi abuela quiso lanzarlo en un primer momento pero no pudo terminar su obra. Durante años me acosaba en sueños, me decía y me pedía siempre que abriera una botella para ella pero yo nunca me atrevía –mi desde se deslizaba por su pecho al descubierto- pensaba que solamente era un simple sueño, y una de esas noches abrí la botella... ¿adivinas lo que había dentro? Poder. Todo el poder que había adquirido ella me lo traspasó a mí y yo fui su sucesora, mi familia siempre se ha dedicado a la magia blanca hasta que llegó mi abuela, y ahora yo continúo su legado. Por eso en parte tengo curiosidad por saber lo que pasará, ¿te convertirás en lo mismo que te atacó? Por cómo avanza la maldición yo diría que pronto lo sabremos –sonreí de lado y me aparté de él para acercarme a las aguas negras, de ellas manaba poder y podía sentirlo, saqué uno de los tarros que había traído en la bolsa y lo llené de esa agua mágica para poder utilizarla en algún momento. Me giré y lo contemplé en sus últimos momentos, a decir verdad me dio algo de pena pero deseché eso enseguida y me volví a acercar a él- me hubiera gustado que nos hubiéramos encontrado en otro momento y en otras circunstancias, eres muy mono y adorable pero entenderás por qué me alejé de ti... no era bueno encariñarme cuando tu muerte la llevas escrita y yo pondría el punto final a tú historia –chasqueé la lengua- bueno, me lo he pasado bien aunque he tenido que llevar mucho cuidado de que no me pillaras –lo contemplé con una sonrisa y di una palmada- bueno, dejemos que empiece el espectáculo –froté mis manos para ver qué sucedía- ¿últimas palabras? Te las concedo –dije como si fuera magnánima y le estuviera perdonando la vida, sentía mucha curiosidad por lo que podría pasar, era un joven valiente, bravo y con una muy buena habilidad para el combate. Me mordí el labio pensando, ¿de verdad valía la pena que muriera? Y si... ¿y si lo utilizaba para mis fines? Por un momento me encontré con que podía hacer algo más con él, que me ayudara en mis asuntos, que me obedeciera... había resultado ser un joven de gran relevancia, ¿por qué desaprovecharlo? Si quería hacer algo tenía poco tiempo, así que cogí una tiza que llevaba en el bolso y comencé a hacer dibujos en el suelo, iba a probar algo totalmente nuevo pero que si funcionaba lo tendría bajo mi control absoluto. Con mi magia lo moví de forma que quedara dentro del círculo en el medio de este, me acerqué hacia donde estaba el agua y sumergí mi mano, comencé a recitar unas palabras aun con la mano metida bajo el agua y pronto los símbolos que había dibujado en el suelo comenzaron a iluminarse, un conjuro poderoso de magia negra que jamás había utilizado en mi vida, pero necesitaba el agua para llevarlo a cabo, tenía que ser muy precisa y muy meticulosa. Seguía recitando aquel conjuro que cada vez parecía cobrar más y más fuerza hasta que finalmente, en el momento justo en el que la maldición subía hasta su corazón y lo rodeaba mi mano mojada por el agua atravesó su pecho hasta tocar su corazón, dejé que el agua purificara la maldición que portaba liberándolo así de la misma, seguía recitando el conjuro escuchando de fondo sus gruñidos de dolor y sus intentos de liberarse que eran en vano. La maldición se curó y el conjuro seguía en marcha, algo que había leído en uno de los grimorios escondidos y prohibidos de mi abuela y que haría por primera vez. Sin dejar de recitar aquel hechizo una y otra vez, cuando su corazón estaba sano de toda maldición, lo extraje de su pecho finalizando así el conjuro. Nayati seguía con vida gracias al hechizo, uno muy potente y peligroso que me consumió gran parte de las energías pero que había valido la pena el intentarlo. La magia lo mantenía con vida ya que no era realmente su corazón lo que había extraído de su pecho, pero sí se parecía bastante. Ahora su “corazón” me pertenecía y eso significaba que, a partir de ese momento, Nayati obedecería todas y cada una de las cosas que le dijera sin rechistar, sin pensar. Lo controlaba porque controlaba su corazón a mi voluntad, tan solo me haría falta estrujar entre mis dedos aquel corazón para acabar con su vida, lo contemplé en la palma de mi mano y sonreí de forma ladina, una pequeña caja apareció en el círculo y lo metí dentro para sellarlo con magia, nadie salvo yo podría abrirlo. Mis ojos subieron a los del joven que, ahora controlado por mí, no sabía que había sido yo quien había lanzado aquel hechizo ni que controlaba su cuerpo y su vida porque lo había borrado de su memoria, tan solo recordaba que lo había ayudado a librarse de la maldición y había eliminado sus sospechas hacia mí. Me acerqué para despertarlo ya que estaba tumbado en el suelo al caer el hechizo y mi mano fue hacia su rostro- Nayati, despierta... todo ha terminado –para él sí, porque jamás podría liberarse del hechizo que lo tendría preso por siempre.




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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Nayati Manitú el Dom Ene 28, 2018 9:35 am

Me arrastraba por el pedregoso suelo, un rastro de sangre marcaba el sendero de mi paso, negras las aguas que esperaba me acogieran y salvaran mi vida.
Era un contrarreloj, la marca de mi brazo por mi pecho se extendía, notaba la corrosión de mi alma y la negra con paso sereno hacia mi se acercaba.
Apreté los dientes, rugí cuando sentí como su piel apoyado en mi pié me volteaba con rudeza dejando mi pecho al descubierto ante ella.
Su ladina sonrisa me dejaba claro que siempre mis sospechas fueron ciertas, la verdad desvelada de sus propios labios.
Tenia claro que hacer llegado el momento, mi mano acortó la distancia hacia mi cinto y sin dudarlo dos veces cogí el mango y lo desenvainé llevándolo hacia mi pecho para acabar con la bestia que anidaba dentro.

Un giró mágico con su mano hizo que el acero acabara saliendo disparado de mi mano, su risa retumbaba en el lugar fundiéndose con mi grito de rabia ahogado.
Mis muñecas se anudaron y con otro giro de muñeca mi cuerpo se estampó contra la pared, mi espalda contra ella, escuchaba todavía el relato.
Ella, fue ella la que lo hizo aquella bestia, poder negro que corría por sus venas y me había utilizado, porque su único afán era ver con sus propios ojos que sucedía cuando la maldición llegara a mi corazón.

Crecía, la oscuridad se adentraba en mis entrañas, grité, rugí, sentía como mi interior se abría y finalmente caí inconsciente, mi cabeza cayó sobre mi pecho y la oscuridad se adueñó de mi ser.



Cuando abro los ojos ella me miraba, peinaba mi pelo con sus dedos zarandeándome suavemente para que volviera en mi.
-¿que ha pasado? -pregunté ajeno a lo que esa maldita hechicera me haba hecho.
Me miré, la maldición había desaparecido, sonreí y me alcé con vigor abrazándola.
-¡Estoy vivo! Ha funcionado, la maldición a desaparecido

Ella reía mientras yo le daba vueltas entre mis brazos con una picara sonrisa en mis labios.
-Gracias, no se como he podido dudar de ti en algún momento.
Apoyé mi frente en la ajena, cerré los ojos, mi aliento penetraba entre los labios de la hechicera.
Era libre, ahora podía regresar a mi aldea y seguir mi camino.







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Re: Lobo negro, rostro pálido. (privado) (+18)

Mensaje por Ammyt el Dom Feb 25, 2018 9:37 am

El pobre cazador ingenuo no sabía que todo había sido un plan trazado y urdido para que no pudiera ser libre ni se pudiera curar del todo, él pensaría que se habría salvado y que la maldición habría desaparecido... y aunque eso no era mentira sí que no iba a ser libre del todo porque ya había visto que el cazador tenía aptitudes y sabía defenderse y desenvolverse, así que ¿por qué tirar por tierra dichas cualidades y no utilizarlas en mi favor? Iba a hacer una apuesta más que arriesgada y atrevida pero era la única forma que tenía de que Nayati se quedara para utilizarlo como más me conviniera sin que él lo supiera, no iba a ser fácil realizar aquel conjuro pero si lo hacía todo bien podría hacer que no se acordara de nada y que pudiera trabajar para mí bajo mis órdenes. Pero para ello debía de quitar la maldición que lo asolaba así que mientras preparaba lo necesario para realizar dicho hechizo le fui explicando que había sido yo, desde el principio, quien lazó aquel hechizo para que atacara su aldea como voluntad de mi abuela, los poderes que habían sido conferidos a mi persona para seguir su legado desviándonos del camino de mi familia que siempre utilizaba la magia blanca en favor de otros. No me preocupaba decirle que había sido yo porque no se acordaría de nada cuando acabara con él y despertara, tan solo sabría que la maldición se había acabado y que sería “libre” para volver a sus tierras... pero eso era algo muy lejos de la realidad. Para realizar dicho hechizo cogí el agua porque iba a necesitarla y mojé mi mano con ella mientras entonaba un cántico y tenía al cazador atado con cuerdas, con los brazos en cruz mientras sus ojos me contemplaban como si después de todo aquel tiempo se hubiera caído la venda que llevaba puesta en sus ojos y me contemplara por primera vez, como quien era realmente. Intentó librarse pero era en vano porque no podría deshacerse del hechizo que lo tenía preso y mientras recitaba esas palabras y esperaba a que la maldición alcanzara su corazón, en el momento justo, incrusté mi mano en su pecho para tocar su corazón sanándolo así de la maldición recitando el hechizo. Uno que creó una réplica de su corazón y que ahora mantenía bajo mi total control, uno que haría que estuviera bajo mis órdenes y que no pudiera desobedecerme bajo ningún concepto... ahora era mío para lo que yo quisiera hacer con él.

Guardé el corazón en un pequeño cofre que apareció cuando terminó el conjuro, las luces dejaron de emitir un brillo y él cayó inconsciente tras terminar todo. Deshice el hechizo de tenerlo atado y finalmente cayó al suelo donde quedó tumbado mientras yo terminaba de recoger todo. Había metido agua en uno de los tarros que había traído porque seguramente me hiciera falta para más adelante, y cuando lo tuve todo guardado ya tras el hechizo y saber que había funcionado me arrodillé a su lado para darle unos pequeños golpes en el rostro despertándolo, él no recordaría nada salvo que habíamos llegado y le había curado con el agua la maldición que portaba ya que no habían marcas en su piel, estaba libre de ellas, no recordaría que ahora me pertenecía y mucho menos se acordaría de que había sido yo quien lanzó ese hechizo de donde salieron aquellos demonios que atacaron su aldea. Le di un par de golpes en su rostro hasta que por fin abrió sus ojos, me miró con ellos un par de segundos hasta que miró su cuerpo comprobando que no tenía las marcas y yo le sonreía diciéndole que todo se había acabado, que era libre por fin. Su sonrisa se ensanchó en su rostro y sonrió abiertamente mientras se levantaba y yo lo observaba con curiosidad para saber qué iba a hacer y si se acordaba de algo... pero al parecer todo había salido según lo previsto y no se acordaba de nada en absoluto. Su pregunta sobre qué había pasado fue todo cuando necesité como prueba y le dije lo que había pasado, la prueba, el monstruo que nos había atacado y luego que lo había llevado hasta aquel agua para curarse y que de pronto sus marcas habían desaparecido y que había quedado inconsciente. Me levanté para mirarlo justo en el momento en que se daba cuenta de todo y sonreía lleno de felicidad, pobre iluso, si él supiera que lo controlaba y que era su dueña no estaría tan contento. Sus manos fueron a mi cintura y me alzaron como si no pesara nada girando mientras yo me reía por su felicidad, ajeno a todo lo que la verdad escondía. Me dio las gracias por salvarlo y yo hice un gesto como que no pasaba nada, su frente se apoyó en la mía y cerró los ojos sintiendo el calor de su aliento impactar contra mis labios. Lo contemplé de esa forma, mi mano subió hasta su rostro acariciando su piel delineando su mandíbula para bajar por su cuello hasta llegar a su pecho. No iba a negar que era atractivo y que su tono de piel destacaba y llamaba la atención, y ahora era todo mío para hacer con él lo que quisiera... por mucho que él pensara en irse jamás lo haría porque estaba bajo mi hechizo y jamás lo sabría y se libraría de él.


-Supongo que, ahora que todo ha pasado, querrás volver a tu tierra junto a tu familia y tu gente –dije con mis dedos acariciando su pecho en lentas pasadas, tenía la camisa rota por el ataque de aquella bestia y se podía ver algunas heridas que tenía, no graves, y que dejaban su piel al descubierto- sería lo normal ¿no? Estarán preocupados por ti y estarán deseando que regreses junto a ellos –sus ojos se abrieron para contemplarme- ¿y si te quedas un tiempo? No te digo que lo hagas por mucho tiempo pero... no sé, llegaste a París con una maldición y ahora eres libre de ella, tu vida no corre peligro... podría enseñarte este lugar, podrías contarme más cosas sobre tu tribu y tu lugar de origen ahora que tenemos tiempo, ¿qué me dices? Quizás podamos conocernos un poco más –dije con una sonrisa, la máscara de lo que en realidad escondía bajo ella, porque tenía planes para Nayati y él sin saberlo me ayudaría en todos y cada uno de ellos. ¿Mis enemigos? Acabarían muertos gracias a su ayuda, él los mataría por mí sin siquiera dudarlo... ahora era su dueña para hacer con él lo que quisiera, tan solo tendría que pedirlo y él no tendría más remedio que hacerlo sin poder siquiera negarse... ¿no era aquello perfecto? Una jugada maestra sin duda alguna, a mi lado tendría un guerrero que no cuestionaría ninguna de mis órdenes por muy oscuras e inmorales que fueran- pero deberíamos de salir de aquí y volver a mi casa, tienes heridas que seguramente necesiten revisión y tenga que vendarte... –mi dedo repasó la herida de su pecho- de vuelta puedes pensarlo, no te obligaré a que te quedes si no quieres hacerlo, tú eres el dueño de tu destino –mentira, ahora lo era yo y en mi fuera interno una sonrisa maliciosa asomaba en mis labios mientras tiraba de su mano para salir de aquel lugar y volver a casa. Oh Nayati, qué pobre ingenuo que había caído en la red de telaraña que había formado alrededor de él... y qué bien me lo pasaría a partir de ese momento sabiendo que de alguna forma era mi “esclavo”, para todo lo que yo quisiera.




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Ammyt
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