Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Diable est venu me (privado)

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Diable est venu me (privado)

Mensaje por Joe Black el Dom Jun 18, 2017 12:58 pm

Recién salido de la tina contemplé en el espejo la marca de mi vientre, negruzca y abultada se extendía por mi piel.
Metí los pies por las perneras y alcé el pantalón hasta abrocharlo dejando así enfundado mi acero, después deslicé la azulada camisa por mis brazos abotonando los botones, todos menos el ultimo.
Como de costumbre no coloqué corbata en mi cuello, si el chaqué y la mascara que cubría mis ojos.

El carruaje estaba preparado, de normal solía recogerla a lomos de mi corcel azabache, mas en esta ocasión, la fiesta era de gala y preferí llevar a mi dama como los cánones del protocolo mandaban.
Me adentre en su mansión con una sonrisa instaurada en mi rostro, los padres salieron afectuosos como de costumbre a saludarme, la madre se abrazó a mi, sisee ligeramente al rozarme la herida de mi vientre, algo que por suerte pasó completamente desapercibido para ella.
-Cada día esta mas bella -alegué contemplándola -entiendo lo cautivadora que resulta su hija conociéndola.

El padre me tendió una copa de bourbon mientras esperábamos a su hija. El hombre de nariz aguileña y ancho bigote se encendió uno de sus puros ofreciéndome otro con una amable sonrisa.
Rechacé su ofrecimiento prestando atención en aquello que no dudó en contarme, al parecer le habían ofrecido un negocio de baja inversión y que pensaba podría darle beneficios, algo que le ayudara a encaminar su hacienda sin el dinero mensual que ponía a espaldas de la cazadora para que su familia saliera adelante.
-Puedo echar un vistazo a esos documentos mañana por la noche, no me importa estudiar la oferta, la demanda y ver si podría resultar rentable moco te han dicho.

El hombre agradecido posó su mano en mi hombro.
-¿y si señor Black se queda esta noche a dormir? Así, a media mañana podríamos mirar los documentos.
Por suerte mi prometida apareció por las escaleras logrando acaparar no solo mi atención si no la de sus propios padres.
Aquella noche Dan resplandecía,  bajaba las escaleras con delicadeza luciendo un vestido rojo sangre con bordados en negro, combinado con una mascara negra y unos guantes.

Atajé la distancia hasta las escalinatas y le tendí la mano para que la tomara, mis labios sobrevolaron su rostro posándose en sus labios escarlata.
-Estáis preciosa -susurré contra ellos.
Desde que pasó lo de la noche en casa de mi hermano no había vuelto a dirigirme la palabra, algo me decía que cuando explotara lo haría a lo grande, peor supongo que así era la relación complicada que ambos nos traíamos entre manos.
No podía olvidar que la tregua había terminado, la noche en el campamento gitano solo un espejismo y de nuevo allí estábamos retándonos como dos niños dispuestos a no ceder ni un ápice.

Nos despedimos de los allí presentes emprendiendo el camino que nos separaba del Palacio Royal, lugar donde hoy había quedado destinado a aquella fiesta relegada a muy pocos y que se celebraba con cierta intimidad y mucha confidencialidad.
-Querida prometida...¿el juego sigue igual? -pregunté hundiendo mis ojos en sus pardos? Es decir ¿sin reglas?
Ladeé la sonrisa relamiendome sin apartar ahora mi mirada de su boca
-besame- susurré.



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Re: Diable est venu me (privado)

Mensaje por Danerys Garnert el Dom Jun 18, 2017 7:23 pm

El día acordado había llegado y pronto la hora a la que el vampiro había dicho que me recogería también se acercaba, como siempre tenía a Mina conmigo para ayudarme con aquellos preparativos. Esa mañana había ido con ella, ya que era con la que más confianza tenía, para elegir el traje que luciría aquella noche en la fiesta de máscaras, rojo como el vampiro había pedido y que ahora Mina me ayudaba a colocarme cerrando los lazos de la espalda, con ese corsé que no solo acentuaba mi cintura y estilizaba mi cuerpo, sino que también resaltaba mi pecho por el escote abierto que este tenía. Se podía decir que el vestido era precioso en sí mismo, y la verdad, es que cuando lo había visto pensé que era justo para aquella noche y para que yo lo llevara. Normalmente odiaba llevar vestidos pero con el que llevaba puesto en esos momentos sentía que, de alguna forma, había sido hecho para mí por la forma en la que estaba decorado.

De un rojo sangre que contrastaba con mi tono de piel el vestido llevaba bordados en negro que, si lo mirabas bien, eran como si fueran llamas negras decorando así el vestido… y eso es lo que más me había gustado de él; que parecía estar hecho precisamente para la reina del infierno. Unos guantos negros a juego conformaban el vestido, y además había comprado una máscara negra donde tenía pequeños detalles en rojo, al contrario que el vestido, pero que combinaban perfectamente. Mina fue la encargada de peinarme y de maquillarme, y una vez estuve lista con los tacones negros y la máscara puesta bajé por las escaleras para encontrarme con el vampiro.

Mientras bajaba podía escuchar de fondo la conversación que tenían aunque realmente no podía distinguir casi nada de lo que decían, tan solo cuando quedaban unos pocos escalones para llegar bajo fue que escuché la pregunta de mi padre de que se quedara a dormir para mirar unos documentos, quizás quería hacerle alguna cuestión sobre algún negocio, no me era para nada extraño ya que mi padre pensaba que esos eran los negocios de Joe, pero al parecer había salvado al vampiro de tener que responderle. La atención fue puesta en mi persona y sentí tres pares de ojos observándome de manera fija, aunque realmente solo había una que me importaba en esos momentos, momento en el que nuestras miradas quedaron ancladas al tiempo que él restaba la distancia que había entre ambos y tendía su mano para que la cogiera y terminara de bajar los escalones.

Lo hizo cogiendo su mano hasta llegar al último y quedar frente a él, los tacones me hacían restar esa distancia que había entre ambos ya que el vampiro era más alto que yo y ahora casi estábamos a la misma altura, sus labios fueron hasta los míos susurrando que estaba preciosa, a lo que sonreí mirándole dándome el lujo de recorrerlo por entero hasta dejar mis ojos en los suyos que sin duda alguna sabía que en algún momento de la noche se pondrían del mismo color que el vestido que llevaba, o incluso del carmín que había en mis labios.


-Tú también estás muy guapo, Joe –el vampiro siempre vestido con esa elegancia que lo caracterizaba, con la máscara también puesta en su rostro que incluso le confería cierto atractivo que sumarle al ya que de por sí tenía. Todo algo más misterioso, cono ese toque de morbosidad que sin duda iba a preceder toda la noche y que lo hacía mucho más excitante. Mi mirada en esos momentos se centró en mis padres- quizás acabe pasando la noche en la mansión de Joe, ¿hay algún problema por ello? –Ellos negaron enseguida encantados con la idea, algo que yo ya intuía y que por si acaso me cubría las espaldas porque no sabía exactamente qué iba a pasar aquella noche. Desde que había pasado aquello en la mansión de su hermano no le había dirigido demasiado la palabra al vampiro, y de alguna forma, sabía que Lilith se cobraría venganza en la noche por lo que había hecho al cambiarse por su hermano, por esa marca que ahora se podía ver en su vientre y que anclaba su vida con la de la vampira concediéndoles tiempo para encontrar una posible solución. Nada había comentado al respecto pero tenía la sensación de que Joe esperaba que saltara en algún momento, y aquella noche Lilith no iba a dejar pasar la oportunidad de cobrársela. Nos miramos de forma fija como si ya empezáramos a retarnos y desafiarnos y sonreí observándole- ¿nos vamos, amor? –Pregunté para salir de allí con mis padres, una vez más, encantados con el vampiro sin esconder ese sentimiento y sensación que tenían con él, salimos por la puerta y nos subimos al carruaje donde había venido dejando por aquella noche a su montura negra, sin duda el carruaje más apropiado para la noche que nos esperaba por delante.

Este se puso en marcha hacia el Palacio Royal donde tendría lugar la fiesta, seguramente, para muy pocas personas dando así una confidencialidad a todo lo que pudiera pasar, cuando el vampiro hizo aquella pregunta que me hizo mirarlo para sonreí de forma ladina, ¿creía que me iba a echar atrás ahora que íbamos de camino a aquella fiesta, que iba a ser la única que pusiera alguna regla o norma? Oh no, estaba muy equivocado si pensaba que había cambiado de idea. Sus ojos estaban fijos en los míos y reí de forma corta cuando volvió a cerciorarse de que no iban a haber normas y no… no las iba a haber. No sabía qué nos depararía la noche pero sentía a Lilith con ganas de venganza por aquello, así que no iba a ser yo quien pusiera límites o reglas.


-¿Por qué lo preguntas Joe? ¿Acaso te da miedo y quieres que ponga alguna norma o alguna regla? –Respondí con otra pregunta desafiándolo, con nuestros ojos puestos en los del otro estando tan cerca el uno del otro, volviendo a nuestros retos, a las palabras afiladas y sarcásticas, a la ironía, a eso a lo que habíamos jugado durante aquellas noches sin contar con la del campamento gitano donde todo fue muy diferente. Sonrisa ladeada en el rostro del vampiro y ahora sentí como sus ojos se centraban en mis labios, es más, me pidió que lo besara y yo no pude más que sonreír de forma ladina- ¿Un beso en la frente, Joe? –Pregunté sabiendo que no era ahí donde quería el beso, pero como ya le había dicho la noche que me dejó en casa tras ir al campamento gitano, que especificara dónde quería el beso- ¿Te gusta mi vestido, Joe? –Pregunté sin hacerle el menor caso alguno con mis labios rozando los suyos- ¿era lo que querías, lo que tenías en mente? –Mordí su labio inferior jugando con él, alejándome para acortar la distancia con sus labios y luego volver a alejarme, tentándolo, provocándolo. Lamí su labio inferior en una lenta pasada dejando que mi aliento cálido diera contra sus labios ahora húmedos y me aparté ligeramente- ¡Ah, se me olvidaba! –Llevé una de mis manos a uno de los guantes negros que llevaba dejando ver en mí dedo un anillo, tal y como me había pedido guardando la sorpresa que tenía para el vampiro. Un anillo en plata con toques en negro que, en el centro, llevaba un diamante de color negro también y a cada lado dos diamantes normales más pequeños que había comprado tal y como me había pedido- para que no digas que no cumplo con lo que me dices –sonreí de lado por ello y, además, saqué otro anillo guardado y que era parecido al mío, en negro y plata también, pero sin los diamantes a juego con el que yo llevaba. Cogí su mano y mirándole a los ojos le puse aquel anillo sin dejar de sonreír de lado- ¿creías que te ibas a escapar tú también? –Pregunté sin quitar la sonrisa, no eran quizás dos anillos convencionales pero nos pegaban perfectamente porque, ¿acaso nosotros se podía decir que éramos una pareja convencional? Fue en ese momento, y no antes, cuando acorté la distancia que había entre ambos besando sus labios ahora que le había puesto el anillo, notando que sus labios me daban el paso que estaba buscando para que fuera un beso donde de alguna forma arrasé con todo, húmedo donde se volvía a notar esa atracción que había entre ambos y que nos era difícil de controlar- Sin reglas Joe, veamos qué nos depara la noche –dije contra sus labios, sonriendo de lado, justo cuando el carruaje se paró en las escaleras del palacio- ¿Preparado amor para esta noche?


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Re: Diable est venu me (privado)

Mensaje por Joe Black el Lun Jun 19, 2017 1:52 pm

De nuevo Lilith osaba desafiarme con ese mordaz tono ¿miedo yo? No, yo no gastaba de eso, ella no quería reglas pues no las tendríamos, veriamos quien al final de la noche acabaría suplicando a quien que las impusiéramos.
Tiré de su cintura aun con el carro en marcha para sentarla en mi regazo, mis labios atajaron la distancia, mas de nuevo apenas un suspiro nos separaba de rozarlos.

Habíamos vuelto a las andadas, al juego del gato y el ratón o mejor dicho a la encarnizada gesta que nos triamos entre manso los dos, ninguna capa de ceder un ápice, admitir nada al otro, nuestro odio era evidente y la noche en el campamento gitano solo un efímero recuerdo que se diluía como la tinta.
-Un beso -susurré relamiendo mis labios, rozando con mi humedad los ajenos.
Llevé mis labios a su mejilla depositando uno casto mientras mis ojos relucían contra sus pardos.

Se quito el guante aun con una media sonrisa pintada en sus escarlata para mostrarme un anillo de plata con tres rubís en ella engarzada. La plata oscurecida dotaba al anillo de una aspecto algo tétrico, mas sin duda la joya era hermosa y muy cara.
-Vaya, también yo tengo argolla -bromeé la verla sacar otro a juego.
Extendí mi dedo para que ella lo colocara y esta vez fueron sus labios los que me tomaron de improvisto sellando nuestro compromiso.
Jadeé contra su boca hambriento ,dándole paso a que lo debastara todo, lo devorara y se proclamara la reina de este encuentro.

El carro se detuvo y así bajamos de la mano acortando la distancia que nos separaba del umbral de las grandes y majestuosas puertas del Palacio Royal.
-Nací preparado -fue mi ultima frase antes de tirar de su cuerpo para adentrarnos en la lasciva fiesta.
El gran salón con sus lamparas de tela de araña resplandecían por la luz de los candelabros, allí había todo tipo de personas enmascaradas, sin duda de alta posición que como nosotros guardaba la confidencialidad de sus pecaminosos actos.
No era el único sobrenatural, de echo, gran parte de los allí presentes lo eran, era fácil identificarlos por sus auras.

Bailarinas desnudas danzaban sobre enredados mástiles, en el techo pendían cadenas y varias contorsionistas que se deslizaban por pañuelos listas para ser la cena o lo que los allí presentes quisiéramos.
Una pista central para el peculiar baile, infinidad de bebidas servidas por doncellas ligeras de ropa y en la parte mas oscura, mesas bajas con drogas varias, sofás circulares y camas redondas.
Un lugar donde el placer se fundía con la idea de ser compartido con unos y otros por doquier.

Allí las mujeres no eran simple carnaza, al menos no mas que los mismos hombres, todos teníamos un papel importante en este juego de poderes.
Solo los humanos puestos para el deleite de los invitados no podían decidir el juego en el que se verían sumergidos aquella noche en la que solo con suerte saldrían vivos.
-Las mujeres que danzan en las barras y las que penden del techo contoneándose con pañuelos son en su mayoría esclavos vendidos para estas celebraciones ,se pueden tomar sin permiso y hacer con ellos a voluntad -le expliqué. Sin embargo todos los enmascarados son invitados que como nosotros han pagado una gran suma de dinero..ellos habrán fijado o no sus reglas antes de entrar, todos tienen pareja en este lugar..así que el juego empieza ya ¿estas preparada amor? -pregunté ladeando la sonrisa mientras atrapaba dos copas que una preciosa camarera de bucles de cuervo portaba.
-Los y las camareras son intocable..solo están aquí para servirnos la bebida.



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Re: Diable est venu me (privado)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Jun 20, 2017 10:46 am

Aquella noche iba a ser totalmente diferente a las que habíamos tenido, a las que yo había tenido acudiendo a bailes de máscaras donde sin duda alguna nada de aquello tendría que ver con las demás de esa índoles, en esta donde el placer, la morbosidad, la lascivia y el anonimato se juntaban para crear una única fiesta, teniendo una idea de lo que podría encontrarme pero que sin duda alguna no se asemejaría a lo que sería de verdad la fiesta. El vampiro me pidió un beso y yo hice caso omiso a su petición, volviendo a ese tira y afloja que nos traíamos entre manos, volviendo a comportarnos como lo estábamos haciendo las últimas veces olvidando la noche del campamento cuando tras varios días separados volvimos a encontrarnos de nuevo.

Dejó un casto beso en mi mejilla y fue entonces cuando me acordé de que no le había enseñado el anillo que llevaba en el dedo, que no le había enseñado el anillo que había comprado a petición suya junto con aquel vestido, quité el guante y se lo enseñé dejando ver aquel anillo de plata, con toques en negro y ese diamante en negro más grande que llevaba. ¿Se esperaba quizás un anillo convencional que solían llevar las demás jóvenes? No me pegaban para nada, pero si pensaba que él no iba a tener su propio anillo y que podría librarse de ello… estaba muy equivocado. Porque justo cuando le enseñé el anillo que llevaba en el dedo saqué el otro que tenía guardado, mostrándoselo, a juego con el que yo tenía aunque sin llevar los tres diamantes como llevaba el mío.

Reí por su comentario, sobre todo por la palabra “argolla”, ya que básicamente era lo que representaban aquellos anillos. Mientras que otros los llevaban por amor nosotros eran como cadenas que nos ataban el uno al otro, sabía que no necesitaba de anillo para tenerlo encadenado, que Lilith ya se había encargado de hacerlo poniéndole unos grilletes la misma noche del hotel… pero si yo tenía que llevar ese anillo, lo mínimo, es que él llevase también uno a juego como el mío para que se lo recordase por si en algún momento se le olvidaba en dónde se estaba metiendo, pero sobre todo con quién. Mis labios buscaron los suyos en ese preciso momento para besarlo, porque así lo quería, sentada sobre su regazo devorando todo a su paso, arrasando con todo, entreabriendo sus labios para dejar que recorriera toda su boca antes de que el carruaje se parara.

Me bajé de su regazo para que bajara él primero y tras hacerlo lo hice yo, entrelazó nuestros dedos y se encaminó hacia las escaleras de la entrada del Palacio Royal alegando que él ya había nacido preparado, haciendo que me riera entre dientes pero no dijera comentario alguno al respecto, adentrándonos en el palacio donde hacía unas semanas todo había empezado con aquel baile, y ahora acudíamos a otro bien diferente que podría marcar una noche memorable. Sentía a Lilith con ánimos y ganas de vengarse por lo que había hecho el vampiro, así que sabía que a la mínima oportunidad que tuviera… la iba a aprovechar. Como nosotros había más gente que se adentraba en su interior vestidos de forma elegante con sus respectivas máscaras, dejándolo todo en el anonimato.

Me fijé en todo a mí alrededor dándome cuenta de las velas que había en el lugar, los candelabros, aquellas enormes lámparas de araña que daban un aspecto mucho más privado, mis ojos también se fijaron en las personas que habían a nuestro alrededor, todos con aquellas máscaras estando convencida de que Joe no sería el único inmortal de la fiesta, a los vampiros les gustaba demasiado ese tipo de… “bailes” y no dudaba de que en su gran mayoría estuviera rodeada de ellos, claro que las máscaras hacían difícil que pudiera identificarlos. Había bailarinas desnudas a lo largo del lugar exhibiendo sus cuerpos que se movían al son de la música del lugar, había cadenas que pendían del techo y más bailarinas que al parecer eran contorsionistas porque se deslizaban y se movían por una enorme tela que colgaba del techo, enredándolo en su cuerpo para deslizarse por el mismo bajando girando, moviéndose por todo el lugar de diferentes formas.

Habían dejado una pista central como improvisado baile y al fondo podían verse enormes sofás redondos para más privacidad, así como camas redondas como la que había en el hotel y que me hizo sonreír de lado. Lástima que no hubieran grilletes que colgaran del techo, observé todo lo que había alrededor fijándome en las camareras ligeras de ropa que había en el lugar, en su mayoría todo mujeres dispuestas para una noche única, entregadas a todo lo que pudiera pasar. Joe no tardó en explicarme cómo iba a aquello, al parecer las mujeres que estaban desnudas eran esclavas que estaban allí como diversión, los que llevaban máscaras eran los participantes que bien podrían haber puesto sus reglas o no… seguro que las habían puesto, a diferencia de nosotros. Los y las camareras no entraban en el lote, tan solo los demás que seguramente estarían allí para obedecer a lo que quisieran hacer con ellos, siendo esclavos que habían sido vendidos para este tipo de celebración.

Atrapó dos copas de una bandeja que traía una mujer con escasa ropa y me ofreció una con una sonrisa ladeada, seguramente se sentiría como en casa porque a saber a cuántas celebraciones y fiestas de máscaras habría acudido antes de pedírmelo. Sonreí de lado ante su pregunta, ¿si estaba preparada? Pero si Lilith parecía estar como en casa, a decir verdad, era como si hubiera estado en varias de esas fiestas y esa fuera solamente una más a las que había acudido, sentía que tenía ganas de jugar y que quería empezar con el juego, así que iba a dejar que hiciera su voluntad y ver en qué acababa todo aquello. Di un trago a la copa bebiendo de su contenido y miré al vampiro de forma fija, con una sonrisa ladina pintada en mis labios viendo que la gente a nuestro alrededor parecía animarse a empezar con aquello, a lo que yo no presté mucha atención.


-Nací preparada, amor –respondí las mismas palabras que había dicho él antes de entrar, porque no pensaba achantarme por nada, aquello era como un pulso de egos y el mío no iba a ceder en nada en aquella noche, menos después de cómo estaba Lilith con el vampiro y las ganas que sentía de querer vengarse. Había dicho que sin reglas y que se valía todo, ¿no? Era una fiesta donde nadie sabía quiénes éramos, dos anónimos y desconocidos que se entregaban a una fiesta donde el placer, la dominación y la lujuria eran los platos principales, y si algo sabía Lilith, era precisamente de esas tres cosas. Me elevé para rozar sus labios con diversión mirándolo directo a esos ojos, lista y preparada para la noche- empecemos amor, a ver cómo se nos da la noche y la sorpresas que encontramos –mis labios fueron a los suyos dejando un beso en ellos, un mordisco al final y me giré para comenzar a moverme por el lugar observando a las “piezas”, por llamarlos de alguna forma, que podías utilizar en tú juego. Mayormente casi todo eran mujeres en su mayoría, claramente dictado hacia un público más masculino ya que, socialmente, era el hombre quien solía mandar y tener el poder de todo… ja, porque no conocían a Lilith. Las jóvenes se movían de forma provocativa en sus bailes siendo admirados por los demás jugadores de la sala, mientras yo copa en mano me iba moviendo buscando alguna presa que cazar para comenzar aquella noche… hasta que al final di con mi presa.

Si el vampiro pensaba que iba a “elegir” a una de las jóvenes estaba muy equivocado, podría jugar con alguna de ellas durante un rato, mandar sobre ellas, obligarle a que hiciera cosas pero… ¿el plato fuerte? No, mis gustos claramente eran hacia otro género diferente y ya que íbamos a jugar aquella noche, ¿por qué no hacerlo bien? Mi mirada se fijó en uno de los pocos hombres que había en el lugar, a diferencia de las mujeres, este solo llevaba una prenda que cubría su cuerpo, y bailaba dentro de una jaula al ritmo de la música. Notó que lo estaban mirando y sus ojos fueron hacia mi dirección, sonrió levemente y los quitó para seguir bailando puesto que no era la única que lo miraba… pero si fui la única que se acercó hacia la jaula donde estaba, viendo que se podría abrir porque no llevaba ningún candado que lo dejara encerrado. Llevaba en su cuello un collar del que caía una cadena de acero que llegaba hasta el suelo, abrí la puerta de la jaula y tiré de la cadena para acercarlo hacia donde estaba yo.


-Se acabó tú cautiverio, pero no te creas que eres libre todavía… ahora pasas a ser de mi propiedad –el joven solo sonrió, alto como era, de tez morena y ojos oscuros como la misma noche. Alzó su brazo en dirección hacia mí cuerpo en una clara señal de que iba a tocarme, pero rápida con mis reflejos aparté su mano y la misma que sujetaba la cadena pegó un tirón hacia abajo, agachando su rostro para coger su mandíbula entre mis dedos- no te he dicho que puedas tocarme –sonreí de lado- ahora póstrate ante mí, pide disculpas y muestra el respeto que merezco –el joven me miró de forma fija, viendo mi sonrisa ladeada, el brillo en mis ojos quizás no acostumbrado a que una mujer fuera tan firme en su forma de… dominar, pero lo hizo, para mi enorme satisfacción- Muy bien, levanta, veremos si eres tan obediente con el paso de la noche –me giré tirando de él quien me seguía, dejé la copa ya vacía sobre una de las bandejas y me acerqué al vampiro- Amor, ¿por qué no eliges a una de las jóvenes que hay y… nos vamos a un sitio más privado? –Mis labios rozaron los suyos en una abrasadora caricia- hagamos la noche más interesante y divertida –mi mano libre la puse justo donde sabía que estaba su marca, totalmente a posta, sonriendo de lado sin apartar mi mirada de la mía. Si pensaba que no estaba preparada… es que estaba muy equivocado.


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Re: Diable est venu me (privado)

Mensaje por Joe Black el Mar Jun 20, 2017 2:17 pm

Observe como Dan se movía por la gran sala del palacio, ladeé la sonrisa al ver como omitía los cuerpos femeninos que se movían sinuosos contra las barras para nuestro deleite.
Lejos de querer complacerme buscaba lo contrario, no tarde en darme cuenta de sus intenciones, provocarme.
Una jaula con un hombre en su interior acaparó su atención, era un humano moreno, de ojos profundos y oscuros al que sin meditar lo mas mínimo sacó de su encarcelamiento para contemplar su cuerpo.

Ladeé la cabeza con una tibia sonrisa, si pensaba que con ese gesto iba a provocar mi ira, se equivocaba por completo..sin reglas, eso era lo pactado y eso sucedería si ella no ponía remedio.
Con el hombre siguiéndola como un perro se acercó a mi cuerpo, su mano se posó en mi marca, gesto que me hizo sisear ligeramente, apeas audible, odiaba sentirme débil.
Su boca se trasformó en mi tortura, un roce tibio, una caricia y me pedía la siguiera junto a la mujer que quisiera a un lugar mas intimo.

Ladeé la sonrisa, era mi turno de elegir presa, caminé entre los invitados, muchas eran las esclavas que pendían de los techos, todas ellas buscando un dueño, pero de todas pasé de largo, mi vista fija en la mujer que bebía un bourbon en la barra, una invitada al igual que yo. Su vestido negro plagado de transparencias contrastaban con un largo y ondulado cabello de cuervo y sus ojos rojos como el fuego la delataron.
-Madam ¿quiere jugar conmigo? -pregunté relamiendome los labios con cierta picardia.

La dama dejo la copa sobre la madera deslizando sus dedos por mi rostro, dibujando mis pómulos, lasciva su sonrisa cuando sin responder aun recorrió con su indice mis labios.
Le tendí la mano para que la tomara y juntos acortamos la distancia que me separaba de mi preciosa prometida.
-Mi futura mujer, una desconocida, un esclavo -hice las presentaciones de los allí presentes para como bien dijo mi demonio ir hacia un lugar un tanto mas intimo para los cuatro.

Pasamos a una habitación con espejos en el techo, las paredes eran de cristal permitiendo ver así lo que pasaba en las habitaciones contiguas.
Al otro lado de la sala pentagonal otras habitaciones como esta formando un nido de abeja. En su centro una cama redonda, cadenas, útiles para el placer.
En una mesa bahía drogas de todo tipo, alcohol...

Mis ojos se centraron en los de mi mujer, pregunta implícita en ellos “¿sin reglas?” La inmortal se acercó a mi, apartó su pelo a un lado, aquellos rizos cayeron como una cascada sobre uno de sus pechos, sus ojos me contemplaron por encima de su hombro.
Mis dedos se deslizaron en una caricia por su espalda, lentamente bajé aquella cremallera para dejar que el encaje resbalara lento por sus hombros.
Un sujetados que alzaba sus pechos en tonos negros y rojos, unas bragas a juego cubiertas ligeramente por los ligeros que enganchaban las medias de rejilla que cubrían sus infinitas piernas.

Caminó hacia el lecho dedicándole una picara mirada a Dan para que se uniera la juego.
Me detuve frente a mi prometido camino de la cama, mi dedo se deslizó por sus labios, atajé la distancia sellándolos con un beso cargado de deseo, mi hombría alzada contra su vientre, el juego empezaba.



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Re: Diable est venu me (privado)

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