Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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The Black Council. {Privado}

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The Black Council. {Privado}

Mensaje por Kane Black el Lun Jun 19, 2017 5:26 am

El Cabaret L'Enfer era uno de los antros de perversión con más solera ubicado en el 55 de la Rue de Clichy de Monmatre, y asombraba al público con su peculiar entrada que representaba la boca del infierno.
El local abría todos los días desde por la mañana hasta bien entrada la noche, la entrada costaba 1,25 francos más un suplemento de 50 por la primera copa. Tras cruzar el umbral de la boca, un individuo disfrazado de diablo abría una gran puerta de metal y saludaba a los visitantes con una risa malévola; “Todavía llegan más, como van a arder!”. Al entrar, se topaban con un enorme caldero que ardía a fuego lento, una banda de 6 músicos interpretando “Fausto” mientras eran fustigados con hierros candentes por diablos.

Las paredes de los pasillos estaban repletas de grietas, de las que salía una imitación de lava dorada, llamas y humo como si estuvieran dentro de un volcán. En las salas principales, las paredes estaban cubiertas con relieves de figuras demoniacas, en posición amenazante de atrapar a los visitantes.Dentro del recinto, los camareros y figurantes iban vestidos de diablos. Algunos llevaban las bebidas a los invitados y otros seguían con la escenificación entre las mesas pintadas de rojo infierno.

El infierno en la tierra:


FORTRESS OF SEDUCTION



El demonio encaminó sus pasos al local,había seguido de cerca pero en la distancia los periplos de sus hijos a lo largo de los siglos, pero había llegado el momento de volver a sentir el agua en la piel, la sangre en la boca y el olor de la muerte. París se despertaba a la era moderna con una mezcla entre los gustos neogóticos (victorianos) y la bohemia francesa que gustaba del mestizaje con las costumbres importandas de África, Oriente y las colonias de ultramar. Era una amalgama interesante, mucho más que la triste edad media donde la religiosidad y el temor a la iglesia campaban a sus anchas.

Entró en el lugar como si fuera un cliente más y de inmediato sintió la corrupción, el pecado y la lujuria obscena flotando en el ambiente. La noche prometía. Como inconscientes y locos corderitos, los humanos pretendían desafiar a las fuerzas oscuras, jugar con sus corruptas costumbres y salir indemnes...Necios. El precio a pagar no era sólo el alma, también pagaba el cuerpo.

Le sirvieron una bebida de un extraño color verde transparente, y se la bebió de un trago. Era refrescante volver a sentir cómo el líquido bajaba por la garganta abrasando por un segundo a su paso. Sí, aquel lugar podría servir.


(......) HORAS MÁS TARDE.

El piso superior del cabaret estaba en silencio, tan sólo se movían algunas ratas del tejado. La muerte había rondado por allí estableciendo un nuevo orden. Las cosas iban a cambiar, y sin periodo de adaptación. Kane Black estaba de vuelta, el demonio que lo poseía clamaba sangre y destrucción y la había sembrado a placer. El nuevo color de la paredes era rojo bermellón, pero no era sintético. Varios ghouls dominados bajo la poderosa mente de Kane recogían los restos y los troceaban, colocándolos en barriles para llevarlos al matadero, allí compraban carne para picar, a veces de dudosa procedencia. El nuevo Amo y Señor de L'Enfer se sentó en el trono de Mephisto, que horas antes no era más que un payaso disfrazado pretendiendo ser un demonio. Pobre iluso.

No necesitaron más que dos noches para renovar la plantilla y la decoración del cabaret, todos ellos a las órdenes del demonio mayor, del alfa y el omega. Podría haberse establecido en el puto palacio real si hubiera querido, pero era un hombre de gustos sencillos, los palacios además solían estar decorados por mujeres o desviados, tantas flores y sedas le daban urticaria, él era más de sangre, tripas y humanidad descarnada.

Le fascinaba lo incautos que llegaban a ser los humanos, siempre ávidos de poder, de lujo, de lujuria... él fue humano una vez y cayó doblegado bajo el poder una súcubo. Pero era una mujer, y cómo no, tuvo su merecido. Él fue el primer humano, la primera creación de Dios, a su imagen y semejanza. Lo envidiaron los ángeles y acabó cayendo por su debilidad humana. Pero cuando dejó de serlo, dio paso al perfecto demonio, al que traería la desesperanza y portaría la oscuridad a la vida de los mortales. Y estaba de vuelta.

Sonrió de medio lado y le habló mentalmente a Gideon, su nuevo asistente. "Gideon, escribe lo que voy a dictarte y llevalo a la imprenta, vamos a celebrar una gran fiesta de reinauguración de L'Enfer."

A  muchas personalidades les llegó la misiva, en un llamativo envoltorio de encaje negro y papel blanco escrito en letras rojas.

...Y cuando él abrió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo casi por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban delante de Dios; y les fueron dadas siete trompetas.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos y un terremoto.Y el primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, y fueron arrojados a la tierra; y se quemaron los árboles y toda la hierba verde.

El segundo ángel tocó la trompeta, y un gran monte ardiendo con fuego fue lanzado al mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida... (Apocalipsis 8.).

Me complace invitarle al Apocalipsis en la tierra, gran fiesta de reapertura del Cabaret de L'Enfer.

K.Black


Última edición por Kane Black el Mar Jun 20, 2017 2:17 pm, editado 1 vez


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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Assur Black el Mar Jun 20, 2017 4:32 am

Frente al espejo de mi habitación contemplé mi cuidado atuendo, un traje negro como la misma noche y una corbata roja sangre que representaba a la perfección el monstruo que pensaba presentarle a padre.
Nuestra relación siempre fue complicada, me quebró muchas veces para domarme, supongo que fui el que mas batalla le presenté, el que con menos ganas abandonó su humanidad y al que mas le costó despojarme de ella.

Hoy después de milenios sin vernos frente a frente, nos reencontraríamos, podía decir que una mezcla de sensaciones me invadían en ese momento.
Sun había ido de caza con una de esas amigas que últimamente frecuentaba, no me pareció mal que se distrajera, que no pensara en la maldición, en el consejo...

Yo sin embargo había pasado estos últimos idas como un fantasma dando tumbos por la casa, nada me saciaba, me sentía voraz, hambriento, encadenar a la bestia y controlarla me costaba.
Hania había quebrado mi fe, mi alma, su partida me dejo vació y aunque me había asegurado de saber de ella por medio de Ilhan, no me complacía en absoluto saber lo agusto que jugaba a las casitas con su nuevo padre, Hector.
Entendida que la sangre tiraba, eso era aquello que ldo dos compartían y yo tenia que admitir que solo fui una transición entre un callejón oscuro y un titan.

No pensaba ocupar un minuto mas de mi tiempo en pensar en ella, su decisión podía entenderla ¿acaso yo no elegiría siempre a los míos, mi sangre? Hania para mi era una Black, me equivoque y lo descubrí el día que me abandono, que en vez de luchar, me utilizó como escusa para largarse de mi lado. ¿Que estaría mejor sin ella? Si eso creía, no la pensaba hacer cambiar de opinión.

Joe había intentado descubrir algo de ese libro que según la gitana era muy antiguo pero que podría darnos pistas sobre la cura que necesitábamos para arrancar esa maldición de sus cuerpos, por desgracia y pese a que la gitana se había desvivido por dar con el paradero de este, nada habían sacado en claro por el momento.

Lo demás continuaba igual, la licantropo cerraba filas en su intento de venganza, las noches de luna llena oía sus aullidos clamando venganza y admito que una parte de mi la esperaba hambriento, quería tener un encontronazo con ella, darle muerte y caza, pues mi bestia como la suya se llamaban.
El consejo con Hector al frente, aunque en las sombras seguramente, se rehacía, mi cabeza clavada en una pica era su grito de guerra y a decir verdad, a mi lo que quisieran me importaba una mierda pinchada en el mismo palo que les metería por el culo cuando osaran desafiarme de nuevo.
Yo era Assur Black y si alguien me quería, que viniera a buscarme, pues no había, consejo, licantropo o titan que pudiera hacer sombra a la bestia que moraba en mi interior en estos momentos en los que el mundo temblaba bajos mis pies y yo lo desafiaba.

A lomos de mi espectro recorrí las bulliciosas calles de París hasta detenerme frente a las concurridas puertas del cabaret de L Enfer.
De un saltó desmonté dejando que un mozo se ocupara de mi montura y con la invitación en la mano y ese aire de superioridad que me caracterizaba la deposite con desprecio en la mano de uno de los Ghould de mi “amado” padre.
Ladeé la sonrisa adentrándome en la boca del infierno, una decorada por un demonio que bien podría representar las fauces de mi padre.
Los pasillos tétricos, oscuros, plagados de grietas simulando el interior de un volcán con lava saliendo por ellas.

La cosa mejoraba, la sala principal decorada por demonios en amenazante actitud tratando de atrapar a los incautos humanos y como no, miembros, cuerpos, tripas ,vísceras, aquel antro era realmente agradable a la vista de cualquier demente como mi padre.
Tome una copa fundiendome entre la multitud, mis sentidos agudizados listos para cualquier eventualidad, algo me decía que no era necesario que buscara ninguno de mis enemigos, ellos solos vendrían a mi.



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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Kane Black el Mar Jun 20, 2017 11:07 am

El cabaret L'Enfer estaba pared con pared con el cabaret Le Ciel, donde la temática era el cielo y el paraíso, el personal se disfrazaba de ángeles, curas, doncellas de blanco y todo tipo de referencias a la pureza, religiosidad y moral correcta. Pero los vecino de al lado estaban armando buena fiesta, el infierno tenía de nuevo a su demonio, esta vez, literal, sentado en su trono cual Mephisto.

Kane Black saludaba a los invitados y de vez en cuando se volvía a sentar a observar y a poner el radar en marcha. Sus potentes poderes estaban limitados por un cuerpo que no era el suyo de verdad, ese vampiro tenía quinientos años y con sus habilidades lo había puesto a la altura de un antiguo, pero no podía ser el Gran Caín, el alfa y el omega completamente sin su verdadero cuerpo.

Sintió el aura de su hijo nada más entró en la sala, a pesar de tener tantos invitados. Assur...no era el mayor ni el pequeño, pero sin duda era el más terco de todos, el que más lo desafió, el que más guerra dio...pero también del que más orgulloso se sentía. Assur era la Bestia perfecta, el depredador máximo, el más demonio de todos sus hijos. Esperó en el trono, sentado, con el codo apoyado sobre un reposabrazos, frotándose el índice contra el pulgar mientras escrutaba entre la gente. Habían pasado milenios, y aún así, no dejaba de verlo como su pequeña creación. Cieratmente no lo engendró él, pero igualmente era hijo suyo. Esperó a que su rostro se revelara entre la multitud y sus miradas se cruzaron, reconociéndose de inmediato. Podía oler su sangre, tan similar a la que un día fue la suya, podía adivinar su estado de ánimo, leer en su mente como un libro abierto, pues habían compartido tanto que su hijo no tenía secretos para él. Se encontraba en un momento interesante.

Se levantó despacio del asiento y descendió el par de escalones que los separaban, deteniéndose frente a él. Tenían una estatura similar aunque Kane era algo más corpulento. En su antigua forma le sacaba buena ventaja pero así estaban casi igualados. Esbozó una sonrisa que de inmediato Assur reconoció como la de su padre, era inconfundible, no importaba en qué avatar estuviera reencarnado. Le dio un abrazo breve palmeando su hombro.

Assur... no esperaba que fueras tú el primero, pensaba que ya habías tenido suficientes momentos con tu viejo padre como para no querer verme en toda la eternidad.

Ordenó mentalmente a una de sus vampiras que les trajese una copa de lo mejor que hubiera en la bodega.


Última edición por Kane Black el Mar Jun 20, 2017 2:18 pm, editado 1 vez


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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Assur Black el Mar Jun 20, 2017 12:02 pm

No tardé en sentir su aura, el cuerpo que había ocupado no daba la talla, algo que me hizo ladear la sonrisa con cierto descaro.
Mis ojos se hundieron en los de mi padre desafiante, muchos eran los recuerdos que tenia de ese hombre, no diré que todos malos, aunque conmigo sin duda fue mucho mas estricto que con el resto.

No tardó en alzarse de su trono, aquel hombre siempre tan teatral, me mantuve en pie, esperando a que fuera él quien se acercara. Lo conocía, siempre jugaba bien sus cartas, no había palabra escupida de su boca que no tuviera un segundo significado, una petición trasformada en orden o una velada amenaza que con su mejor sonrisa ponía sobre la mesa.

Acortó la distancia, abrió sus brazos y con una breve palmada solucionó los milenios que llevábamos separados.
Seguí en la misma posición, sin recular un ápice, haba ido allí para comprobar si los rumores eran ciertos y lo eran, solo me faltaba descubrir ¿que lo había traído a Paris?
-Ya me conoces padre, me gusta ver para creer -respondí de forma tajante.

Una vampiresa me trajo una copa, la tomé ladeando la sonrisa para de nuevo centrarme en mi acompañante.
-Una buena cosecha -apunté dejando que el aroma del liquido me embriagara.
Como él, yo también había aprendido a hablar con segundas, a no decir nada mas allá de lo que quería -aunque supongo que no nos has invitado para hablar del buen vino ¿cierto?

Mis ojos se pasearon por los diversos invitados, la mayoría de ellos hombres importantes, opulentos y que en esta sociedad tenían gran influencia por unos u otros méritos.
Imaginé que poco tardaría el titan en hacer acto de presencia, admito que me divertía en cierto modo encontrarme de frente al arrogante Hector y sus aires de grandeza.

Ademas la posible presencia de mi hermana, hacia de este encuentro entre mi padre y yo inevitable, siempre la protegí de sus garras, quizás por eso fui el que mas enfrentamientos tuve con este, el que mas problemas le causo, el que mas cara le planto.

Entendía que no esperaba verme el primero, mas se equivocaba en algo, ya no era un niño.



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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Kishar Black el Miér Jun 21, 2017 2:32 am

La invitación de Kane llegó a mis manos apenas unos días después de haber arribado en París y mientras aún me asentaba en ella. Mis abogados, siguiendo mis indicaciones, se encargaron con rapidez de iniciar la compra de varias propiedades en Francia bajo mi absoluta y cercana supervisión acatando mis órdenes y las exigencias que dictaminaban las peculiaridades de las que mi gusto hacía gala. Mientras realizaban los trámites para la adquisición de una de ellas en la capital, me hospedé en el mejor hotel de la zona y no me sentí particularmente extasiada al alzar la nota que reposaba en una bandeja colocada a un lado del sofá en el que descansaba y leer el contenido.

Mis dedos la dejaron caer de vuelta adonde estaba previamente y paseé mi mirada oscura sobre Sahale, a la vez que con mi índice limpiaba un hilillo de sangre que brillaba en mi labio inferior y limpiaba mi yema con mi lengua, saboreando el elixir de la dama pelirroja que descansaba para siempre a un lado mío. -Deshazte del cuerpo.- le indiqué, sin importarme que pudiera pensar al respecto antes de subir las piernas en el sofá y acomodarme sobre este, una vez que él hubo retirado mi cena. Realmente detestaba mantener los cadáveres cerca después de haberles consumido la vitalidad, me producían un hormigueo fastidioso en el cuerpo que permanecía en este durante demasiado tiempo para mi gusto.

El nativo americano había obedecido mi orden sin rechistar. Era como un caballo brioso al que poco a poco iba domando, y de vez en cuando tenía sus exabruptos. Había sido un guerrero orgulloso entre los de su clase y la manera furibunda en que me había plantado la cara en un inicio destilaba ríos de humanidad, por lo que a veces me detenía a estudiarlo, y otras tantas me olvidaba completamente de él. Tal y como lo hacía ahora al despacharlo con un movimiento de mi mano, no me apetecía alimentarlo.

Transcurrieron dos noches más antes de que le prestara atención nuevamente a la nota que me invitaba al Cabaret L'Enfer y un par de horas para que después de arreglarme como lo ameritaba la ocasión, me encontrara de pie arqueando una ceja al observar la pomposa decoración infernal de la entrada. -Definitivamente eres tú Kane.-

La sonrisa ladeada se expandió cargada de ironía al ver el resto del lugar. Después de vivir milenios y de pasearme por el mundo para hacer y deshacer a mi antojo, eran pocas las cosas que llegaban a impresionarme de una manera u otra. -Siéntete a gusto, como si estuvieras en casa.- Indiqué, tirando de la cadena que estaba enganchada al collar en torno al cuello de mi esclavo, aunque era cuestionable si el comentario estaba dirigido a mi o a él.

Como era costumbre, las miradas de los presentes se detenían en mi, admirando a la mujer de tez inmaculada, algo inevitable desde que gracias a él me convertí en lo que era. La hija de los milenios, el demonio con forma de mujer, seducía sin proponérselo. -No lo mires, no le hables, y aún mejor, ni respires cuando estés en su presencia.- Esta vez mi mirada se cruzó con la de él, en la mía una advertencia para que se tomara mis palabras en serio.

Un vistazo más a mi alrededor y descubrí con ella a Assur, y al otro, su nuevo cuerpo. Mi mirada cambió brevemente, un cambio leve que podía indicar muchas cosas que no saldrían de mis labios. Tomé una copa en mi mano libre cuando un mesero se detuvo frente a mi y sosteniéndola caminé hacia ellos. -Y así da inicio la reunión familiar.-  

Mis ojos se detuvieron unos segundos en mi hermano, el primero de los nuestros a quien veía en milenios. En mi mirada había interés, un ínfimo tinte de curiosidad y casi, casi, por unos segundos, algo similar a una emoción humana, si es que hubiera sido capaz de experimentar tal cosa. -Assur.- Tiré un poco más de la cadena, manteniendo a Sahale detrás mio y luego mi atención se desvió hacia él. Yo era la única de cuyos labios jamás salió la palabra padre. -¿Sentías nostalgia de nuestro hogar Kane?- pregunté, señalando con mis dedos la decoración. -Casi alcanza el exquisito nivel infernal de la mansión en la que nos acogiste milenios atrás.- Sonreí y me acerqué para besar sus mejillas antes de separarme de él y apurar el contenido de mi copa.

 
 
 
 
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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Sahale Dasan el Miér Jun 21, 2017 4:13 am

Mi vida dejo de ser vida cuando caí entre sus zarpas, maldita niña mimada y consentida que se creía por encima del bien y del mal, un diablo con rostro inmaculado y cuerpo de diosa que me había convertido en su esclavo.
Adicto de su sangre obedecía sus ordenes en sepulcral silencio, pocas eran las veces que me dirigía a ella, pues nada tenia que decir a ese ser al que despreciaba profundamente.


Mi nuevo sendero se detuvo en París, ella como una niña con zapatos nuevos hacia y deshacía a placer conversando con infinidad de hombres para adquirir lo que ella llamaba “propiedades”
Mi cara de desprecio era un hecho, cada vez que nuestras miradas se encontraban suponía un reto, uno que ella nunca perdía pues tenia lo único que yo necesitaba para mantenerme cuerdo, su vitae.


Aquel día jugaba con un sobre negro, meditaba sobre el sofá tumbada como una diva no se bien que, y sus ordenes llegaron claras, incisivas “deshazte del cadáver”
Me acerqué sin dirigirle ni una sola palabra, cargué al hombro el cuerpo de la infeliz pelirroja y como ordeno la lance por un precipicio al mar, asegurándome que la corriente se la llevara mucho mas allá de las costas.


En días no me prestó la menos atención, algo que agradecí, seguía luchando por liberarme de su influjo y aunque admito que estaba hambriento de ella, la idea de pasar el mono me resultaba tentadora, sabia que ese y no otro era el camino hacia mi libertad, así que...simplemente tenia que esperar que se cansara o se olvidara de seguir dándome la dosis y así...con los primeros rayos del alba le daría firme sepultura, le arrancaría la cabellera como mi mayor trofeo de guerra y desaparecería por esa maldita puerta.


Aquella noche, para mi desgracia decidió sacarme a pasear, lucia un vestido muy acorde con su idea de belleza y colocando la cadena en el eslabón de mi cuello me condujo nunca mejor dicho a la boca del infierno.
Contemplé el panorama, aquello era una representación teatral bastante tétrica, gore a decir verdad, pero yo era un guerrero y esto lejos de intimidarme me causaba simplemente cierto consuelo.


Me dio una orden, ladeé la cabeza, básicamente porque solo pensaba en empalarla entre esos cuerpos desmembrados que colgaban como exquisita decoración en las paredes y así, con una copa en sus manso se acercó a dos hombres que ella llamaba familia, un tal Assur y Kane.
Mis ojos se pasearon por el resto de participantes a aquel evento. Aunque me dio la risa al ver el trono vació, estaba seguro que uno de esos dos monigotes lo ostentaba creyéndose el rey del mundo.


Podían ser demonios de la noche, pero otras fuerzas sobrenaturales plagan este mundo y aunque se crean invencibles, la muerte les espera si les metes un trozo de madera insertado por el pecho, así que..lo de inmortales era relativamente una mentira burda que los hacia sentirse grandes cuando no eran mas que unos necias con la boca y el ego muy grande.
Alcé la mirada hundiéndola en ese tipo que me miraba, debía ser al que no debía mirar de frente, ni respirar, algo complicado teniendo en cuenta que estaba vivo a diferencia de los demás.


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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Kane Black el Miér Jun 21, 2017 4:26 am

Assur como siempre destilaba veneno en sus palabras, veneno oscuro y negro que nacía del pozo insondable de su negra alma, alma que yo había doblegado y moldeado a base de dolor y exterminio. Aniquilé su humanidad y le di rango de dios, su infernal divinidad me la debía a mi, y no esperaba otra cosa que no fuera un velado y frío odio hacia su padre.

Una buena uva siempre da buena cosecha... pero en las manos equivocadas se vuelve vinagre.— El comentario con segundas acompañó a mis labios mientras probaban el líquido de Baco. Sonreí de medio lado.— Venga!! cambia esa cara de vinagre y celebremos que la familia se reúne.

Los tratos con demonios nunca acababan en arcoiris y corazones, eso lo supo bien su madre, que sucumbió al trato de sangre para salvarlos, vendiendo así su alma al diablo. Una familia inmortal, una nueva estirpe sobre la tierra... les gustase o no, habían sido los elegidos, los primigenios, los favoritos del mal y la oscuridad. Ya era tarde para lamentar el pasado, habían sido milenios encarnando al mal como para gimotear por la humanidad perdida o por la forma en la que Caín los convirtió en lo que eran.

Habrá tiempo para hablar de negocios, hijo. Hoy simplemente disfruta del circo.

Un aura potente se abrió paso entre el gentío, allí estaba su perdición, la menor de los Black, el reflejo de Lilith, la causante de todo aquel desatino. Quizás fuera porque su hija le recordaba en demasía a la hija de perra que lo hizo caer y lo alejó del paraíso en los albores del mundo, la que hizo que Caín matase a Abel, su único hermano; que por eso siempre había sido extremadamente duro y cruel con ella.

De todos sus hijos, podía esperar fallos, debilidades, rencores infantiles todavía no solucionados. Quizás alguno deseara en secreto recuperar su humanidad, los sentimientos perdidos...pero no sería Kishar. Ella era una máquina perfecta de oscuridad y maldad. La más fría, la más cruel, la que más se parecía al demonio que condenó al abismo al humano para convertirlo en el dios de la destrucción. Su creación más perfecta, la Perdición encarnada en aquella piel inmaculada y sedosa.

Tras el saludo cortante, donde las hachas volaban, tomó su mano y depositó un breve beso en su dorso.

sentía nostalgia de ti, querida, de tus gritos y sollozos, pero mucho me temo que ahora ya eres mayor, y no me complacerás con un recital.

Buuuum! directo al corazón. Nadie jugaba con Caín, el demonio se reía en su trono infernal del inframundo, y esa sonrisa acompañada de las cínicas palabras, se esbozaron en el rostro de aquel avatar.

¿Alguien más quiere recriminarme lo mal padre que he sido? es el momento, porque aún queda mucha noche por delante y he venido a divertirme no a escuchar pataletas.

Los escrutó con sus fríos ojos azules y reparó en el nativo que llevaba de la correa Kishar como si fuera un perro.

Tienes fuego dentro, pequeña escoria humana. No me cabe duda de que acabarás suplicándole la muerte a esta bella monstruosidad.— miró a Kishar con la sonrisa malévola bailando en sus labios.— ¿Por qué no lo haces tuyo? así sabrás lo que es criar a un hijo díscolo y desagradecido. Me consta que tu hermano ya sabe lo que es eso.— desvió la mirada hacia Assur, a sus oídos había llegado ya la historia de la pequeña descendiente de los titanes.

Si se trataba de recriminar y sacar a la luz las faltas, sus hijos habían cometido mil torpezas más que él. Él cayó en el embrujo de Lilith, pero tampoco había tenido ejemplos para estar atento; en la Tierra original, cuando salieron del Paraíso, se vivía bien, en paz y armonía. Él fue el primero en caer preso de su propia humanidad imperfecta. Pero sus hijos no tenían excusa, habían visto a lo que les llevaba la debilidad en el ejemplo de Caín, y aún así, retozaban en la inmunda imperfección humana.


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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Assur Black el Miér Jun 21, 2017 6:56 am

Enarqué una ceja cuando escuche su respuesta, afiladas sus palabras cargadas de segundas intenciones que comprendí a la perfección.
No iba a permitir que me sacara de mis casillas, así que tras la mascara de la indiferencia volví a llevar la copa a mis labios dando un trago.
-¿para cuando los gladiadores? -pregunté desafiante.

Decía que disfrutara del circo y eso era exactamente lo que pensaba de esta fiesta sin sentido, claro que padre era incapaz de montar un reencuentro diferente.
No esperaba nada de él, así que no había decepción en mi voz, mas bien cierta curiosidad por lo que hacia ese hombre caminando entre mortales.

Mis ojos se desviaron hacia le siguiente potente aura que se abría paso como una ángel caído entre la multitud de los allí presentes, mis ojos se hundieron en sus pardos, mi hermana, la pequeña de todos nosotros.
Su mirada me busco un instante, como hacia de niña cuando padre la hundía, la hacia sollozar, gemir. Siempre se cebo con ella, quizás porque sabia que era el modo de hacerme saltar.
Era el único que se ponía en pie, que se alzaba y se interponía entre ambos recibiendo la furia del que nos creo en parte a su imagen y semejanza.

Observe al nativo que mi hermana paseaba de una cadena como un perro hambriento, un esclavo de sangre, posiblemente el último de sus caprichos.
Mi hermana aprendió por las malas como todos nosotros a mantener los sentimientos a ralla, así que se limitaba a destrozar aquello que tocaba.
El esclavo alzaba la mirada desafiante, estaba seguro que doblegarlo como padre había hecho con nosotros le resultaría enormemente entretenido.
-Hermana -dije alzando la copa ligeramente como bienvenida.

Padre volvió a escupir su veneno directo a nosotros, “pataletas” nos trataba como los niños que fuimos en un vano intento de molestarnos, algo que sin duda no iba a conseguir con esa estúpida frase conmigo.
-Estas preciosa hermana -aseguré ignorando a padre.
Si algo le molestaba a ese hambre era no ser el centro de la fiesta, así que centre mi azulada mirada en la de mi hermana y con galantería tomé su inmaculada mano para besar el dorso de esta con suavidad.

Padre hablaba del chucho que mi hermana arrastraba, claro que no lo hizo en balde, ni porque ese insignificante humano despertara el menor interés en él, fue una estaca lanzada directa a donde mas duele y como siempre yo era el destinatario de su ataque.
Mi mirada se turbio, roja, oscurecida con ese color burdeos que mostraba que la bestia emergía de las profundidades dispuesta a enfrentarse.
-No hables de ella -rugí con la voz ronca como la noche.
Hania, mi pequeña debilidad y su primer ataque.

Silencio, aquel lugar se convirtió en una tumba, el infierno se callaba ante el rey del averno.
La mano de mi hermana en mi brazo hizo que cerrara un instante los ojos, que me calmara y devolviera al monstruo que era al fondo de mis entrañas encadenandolo para que no emergiera.



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Mi pequeña debilidad:

El infierno arde:

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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Kishar Black el Jue Jun 22, 2017 9:40 pm

Agité la copa de vino en mi mano al escuchar la candorosa recepción de Kane. Retiré la mano que tomó momentáneamente en la suya con rapidez, luego de que sus labios viperinos plantaron un beso en ella. Pensar en él como una víbora era un insulto para los animales rastreros, incluso las víboras mantenían belleza en sus pieles, en Kane no había belleza aunque su avatar resultase engañoso y pretendiera burlar la vista haciendo creer lo contrario, lo conocía demasiado bien y al contemplarlo veía su verdadera forma.

Nadie se metía debajo de mi piel, ni siquiera él, aunque su presencia pretendiera evocar la manera en que nos moldeó. -Me confundes con otra querido…- ¿padre? La sola palabra me causaba una diversión inmensa mientras una sonrisa fría curvaba mis labios. -Hablas de la insignificante humana cuya existencia extinguiste hace milenios, no me ofendas al sugerir que no soy un demonio.-

Retorcí la cadena en el interior de mi mano y con un movimiento tiré de Sahale para que se acercara más. El calor de mi esclavo de sangre servía para contrarrestrar la irradiación de las escamas invisibles del verdadero rostro de nuestro anfitrión. Dejé a un lado la copa al pasar otro de esos camareros con pinta de diablo a un lado y llevé mi muñeca a mis labios para cortarla con mis colmillos y permitir que de ella manara sangre. -Anda, bebe.- Mi esclavo se resistió por lo que tiré de su cadena y presioné la muñeca contra su boca. Noté como se le desbocaban los latidos mientras lo obligaba a beber y luego fue el mismo el que se prendió de mi piel para dejarse seducir por el líquido escarlata. Sabía que tenía hambre de mi y que mi vitae le fascinaba más de lo que su orgullo humano dejaba entrever, por eso resultaba entretenido domarle, ver hasta donde llegaba por tomar lo que quería.

-Si en algún momento decido tener descendencia ten la seguridad de que esta vendrá a mi de forma voluntaria, no tendré que comprarla para convencerme de que puedo jugar a la casita.- Sonreí al dirigirme de nuevo al demonio, si íbamos a jugar al juego de recordar y ver quien picaba más a quien con el trinchante, no era yo quien ignoraba como moverse en el tablero, me entretenía medianamente verle reaccionar a mi jugada.

Sahale ya bebía demasiado así que le arrebaté mi muñeca de un tirón. Me acerqué a él para limpiar la sangre que escurría de su labio y entrecerré los ojos al percibir como la misma viajaba desaforada en sus venas. Mi vitae oscura en su orgullo, mi mirada se tornó escarlata al escuchar el bombeo de la misma en su organismo y me sentí satisfecha al descubrir el odio y el deseo en sus ojos oscurecidos. Ahora era cuando su razón se ennublecía presa del éxtasis en el que le permitía viajar.

Mi mirada recuperó su tonalidad normal al ver a mi hermano de reojo tras dedicarme un cumplido. Giré levemente hacia él para mirarlo. -El tiempo no te trata mal, luces muy bien Assur.- Había algo en él que ante mis ojos le diferenciaba de mis otros hermanos, me acerqué y paseé el dorso de mis dedos por su mejilla, sus ojos eran una réplica de los míos, como si fueran un espejo.

Kane rompió el instante de reconocimiento mutuo sacando a mi hermano de sus casillas y procesé la información que llegaba por primera vez a mis oídos. -¿Tienes un vástago?- Alcé la ceja, los Black no nos caracterizábamos por ese tipo de conducta, y me llamó más la atención verle reaccionar de esa forma, como si el viejo demonio hubiera dado en un punto sensible. Lo vi a punto de explotar así que mi mano viajó hacia su brazo para apaciguarlo.

Esperé a que se calmara, no iba a permitir que ambos se embarcaran en una confrontación, yo no era ni remotamente humana, ni mucho menos aquella que ambos al parecer aún veían, ni tampoco era alguien que permanecía en el medio. -A ver si me cuentas acerca de ella.- Su respiración se fue calmando mientras acariciaba su brazo despacio, despertaba mi curiosidad verle reaccionar así, dispuesto a defenderla.-¿Para qué nos has citado aquí Kane? Aparte de desear verme, tenías algún otro motivo o tu nostalgia puede más contigo y los milenios te han debilitado.- 
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Re: The Black Council. {Privado}

Mensaje por Sahale Dasan Ayer a las 3:35 am

Hubiera aplaudido ante tan conmovedor encuentro en el infierno, sin duda no podían haber elegido mejor lugar para ello.
-No puedo imaginar la cena de navidad ... -apunté con una ladeada sonrisa.
Unos y otros se lanzaban afilados cuchillos en formas de palabras, no podría decir cual de todos ellos encarnaba el mal de un modo mas retorcido, pero a simple vista diría que el padre había hecho un buen trabajo con todos ellos.

Cuando se dirigió a mi enarqué una ceja ¿convertirme? Antes la muerte que ser un ser uno de ellos.
Altivo no baje la cabeza, mi orgullo gritaba que pronto seria libre del influjo de su hija, estaba empezando a pasar el mono, lo sentía en mi interior, esa sed desmedida, esa que me orillaba a buscarla pese a que no lo hacia.
Sentía escalofríos, pero los disimulé, mi única meta sacar la maldición del interior de mi piel.

Como si la muy zorra leyera mi pensamiento tiró de las cadenas, tensé el gesto al quedar frente a ella, esa era su forma de mostrar su poder, el que ejercía sobre mi, su maldito vasallo fiel.
Rajó su muñeca con los colmillos, aquel liquido escarlata goteó sobre el embaldosado.
Gruñí con los ojos fijos en el elixir que necesitaba, me resistí cuanto pude, negando con la cabeza mientras me trataba de alejar del férreo tirar de las tensas cadenas.
Hasta que su muñeca impacto contra mi boca, pude ver en sus ojos el placer de doblegarme otra vez, vanos mis intentos de no permitir entrar a la sangre, pues poderosa se apropio de mi razón y como una sanguijuela quedé pendido de su brazo totalmente complaciente, succionando la herida con fuerza, dejando que esta recorriera mis venas haciedome gemir de puro éxtasis.

Perdí la noción de aquello que pasaba a mi alrededor, solo su piel contra mis labios ejercía ese mágico poder.
Poco duró aquella sensación que me hacia invencible, de un tirón me privó de ella.
Para mayor inri, limpió mis labios con su dedo sin dejar de mirar mis oscurecidos ojos que se debatían entre ese amor odio que sentía por ella en estos momentos.
Mi aliento chocaba brusco contra su boca, el corazón retumbaba como los tambores anunciando la mas cruenta de las gestas, quizás no se equivocaba, pues nada bueno podía salir del encuentro de estas bestias.

Su atención regresó a su hermano, cumplidos de uno y otro que rápidamente el padre malogró tocando el punto clave de esa situación.
El hermano rugió, parecía abrirse el infierno bajo nuestros pies, aunque claro iba tan colocado en ese momento que me costaba seguir el ritmo de esos tres.
Cerré los ojos relamiendome, la sangre corría desaforada por mis venas otorgándome un inmenso placer.


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Re: The Black Council. {Privado}

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