Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

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Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Mar Jun 27, 2017 9:50 am

Recuerdo del primer mensaje :

París, mis ojos contemplaron aquella ciudad que se extendía ante mis ojos estando en la cubierta de aquel barco, sin saber por qué estaba en Dublín y sin saber qué era lo que debía de encontrar en aquella ciudad. Poco, o más bien nada, recordaba de quién era, de dónde venía, quién era mi familia… ¿me estaría buscando esta? ¿Sabrían qué me había pasado? Cuando desperté hacía unas semanas en la habitación de aquel hospital no recordaba absolutamente nada, los médicos solo pudieron decirme que me encontraron unos hombres por la mañana, malherida, con un golpe muy fuerte en la cabeza del cual si no me hubieran encontrado habría perdido la vida seguramente. Intentaron hacerme recordar quien era, si sabía o podía recordar lo que me había pasado, quien era mi familia, incluso mi simple nombre… pero no recordaba nada en absoluto. “Noctis”, así me había puesto cuando no pude recordar nada, un nombre en latín que significaba “noche”, porque me sentía identificada con esta; fría y solitaria… pero siempre fiel.

Era como una niebla densa y oscura que se había instalado en mi cabeza y que cuando intentaba hallar algún recuerdo, algo que me hiciera saber quién era, se desvaneciera lentamente sin dejar ningún tipo de pista. En mis ropas no habían encontrado nada significativo que pudiera darme respuesta, tan solo me entregaron un colgante que llevaba al cuello, una medalla cuya inscripción trasera ponía “París”. ¿París? ¿Qué significaría aquello? No lo sabía, no sabía si es que era de allí, o tenía algún familiar allí… no tenía ni sabía nada, la única pista que podía utilizar era aquel medallón que colgaba de mí cuello, un destino al cual debía de ir para saber quién era realmente. Lo único que recordaba antes de que todo fuera oscuridad era que corría libre por el bosque, pero no en forma humana… sino en forma de lobo. Algo que no dije a los médicos porque me tacharan como a una loca y me encerraran… esa era la única imagen clara que tenía antes de perder la consciencia, antes de que la oscuridad me envolviera.

Miré de nuevo el colgante que apresaba entre mis dedos, durante los días que había durado aquel viaje mi naturaleza salió a flote sin poder evitarlo, la loba de nuevo tomó forma en aquel camarote dándome cuenta de que no había sido un sueño aquellas imágenes que recordaba, sino que todo había sido real. En aquel barco pude notar además varias auras diferentes a las de los humanos que habían, algunas brillantes con las que me sentía tranquila y que identifiqué como hechiceros, y otras algo más oscuras haciéndome ver las razas que eran. Además de eso, incluso sin transformarme, cada raza desprendía un olor característico que junto con su aura los delataban, por ejemplo; los vampiros. Estar cerca de uno de ellos hacía que se arrugara mi nariz sin poder evitarlo y los mirara de manera desafiante, como si la loba interna les avisara de que no se acercaran para nada.

Por suerte nada pasó en aquel viaje y ahora, en aquella noche, por fin tomábamos tierra en aquella tierra que desconocía, de la cual no sabía a dónde acudir, en qué lugares buscar… solo tenía un colgante con el nombre de la capital francesa, nada más. ¿Cómo se podía buscar y recuperar unos recuerdos rotos y fragmentados solamente con aquello? Tenía la vaga esperanza de que pasear por sus calles, fundirme con su gente y parecer una parisina más hiciera que poco a poco fuera recuperando la memoria. Los médicos dijeron que quizás con el paso del tiempo esta volviera de nuevo, pero no era algo que pudieran asegurar e incluso al pasar unos días allí sin que nadie fuera a buscarme me aconsejaron que lo mejor era ir a París, que quizás así encontrara de nuevo mis recuerdos perdidos, mi memoria que había quedado fragmentada en pequeños trozos y fragmentos…

Esa noche mis sentidos me pedían con cierta necesidad que fuera hacia el bosque, como si supiera donde podría estar pero que finalmente hallé como si hubiera estado anteriormente, aunque nada me hiciera recordarlo. Tras tantos días sin poder transformarme sentía la necesidad de sentirme libre tras el encierro que había sufrido en el barco y en el camarote, sin poder dejar que esa parte animal que tenía saliera para sentirse libre. La luna brillaba aquella noche especialmente con fuerza, como si me estuviera dando la bienvenida a aquella ciudad, luna llena que iluminaba con su nacarada luz mis pasos, mi sombra, mi pelo oscuro y mis ropajes como si quisiera acompañarme allá a donde fuera. Nada más adentrarme en el bosque la loba tomó forma, una loba de negro pelaje que comenzó a correr por el bosque descargando adrenalina, como si necesitara gastar energías tras aquel encierro que debía de admitir no me había gustado. No me gustó sentirme tan encerrada, tan “atrapada” a un lugar sin poder sentir la libertad que sentía en esos momentos, correr, el viento azotar mi rostro, mis patas pisando con fuerza sintiendo la tierra hundirse bajo mi peso por lo húmeda que estaba… mi visión era perfecta en la oscuridad, todos mis sentidos los tenía más aumentados cuando estaba en esa forma, podía oír que había un arroyo cerca, los animales que cobraban vida por la noche, las ramas crujiendo bajo mi carrea…

Pero no me di cuenta y no lo pude ver realmente cuando ya fue demasiado tarde, pisé en mi carrera sobre lo que debía de ser un cepo, una trampa puesta para cazar animales y presas que al sentir el peso de mi pata esta se cerró, cerniéndose sobre mi piel, las afiladas sierras clavándose en mi pelaje y atravesando la carne. Aullé cuando me sentí presa por el dolor, había sido en una pata trasera y sentía que no podía liberarme. El olor a sangre inundaba todo el lugar y si en esa forma no podía soltarme siendo humana menos podría hacerlo, el acero quemaba incrustado en mi piel mientras la sangre caía, gruñí rabiosa, enfadada por aquello y pensando que como el dueño de aquel cepo se acercara iba a descuartizarlo con mis colmillos. Era luna llena, no me extrañaba que algún cazador lo hubiera puesto para algún licántropo estando en la zona en la que estábamos.

Intenté como pude deshacerme de aquel cepo pero era imposible, cada movimiento era dolor en la zona y me revolvía intentando quitármelo… pero no me iba a dar por vencida, saldría de allí quitándome ese maldito cepo como fuera, y cerca aguardaría la llegada del pobre humano desgraciado que lo puso, acechándolo entre la oscuridad de la noche para convertirlo en mí presa por aquello… no iba a tener piedad alguna contra él y aquella noche sería su fin. Estaba intentando quítame el cepo cuando sentí un aura que se aproximaba al lugar, levante la cabeza mirando en la dirección de donde sentía el aura para darme cuenta del color que tenía, y no solo eso, sino el olor que acompañaba a dicha aura… y gruñí. Mis ojos, oscuros como la misma noche, fijándose en aquel lugar notando que se aproximaba más y más, mi hocico se arrugó ante el olor y mis colmillos ya asomaban en claro aviso de lo que haría si intentaba hacerme algo.

“Mierda, un vampiro” Porque su aura era muy característica, pero era el olor lo que me desagradaba. Cuando lo tuve a la vista gruñí de nuevo, un gruñido que nació desde mi pecho mostrando los afilados colmillos en posición de defensa, pero al mismo tiempo, de ataque. Mi pelo encrespado, “engrifado” denotando que no era ningún juego… porque podría estar herida y desangrándome, pero no iba a dejar que aquel vampiro me tocara, mucho menos sin pelear, y mis colmillos estaban deseando clavarse en la carne de alguien… quizás el vampiro probara lo que era tener el mordisco de una loba.


Última edición por Noctis el Vie Jul 14, 2017 10:26 am, editado 1 vez




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Lun Ago 14, 2017 10:56 am

El olor en aquel era mucho más fuerte sobre todo para una cambiante como lo era yo en el que los sentidos estaban algo más desarrollados que los de un humano, podía notar todas las esencias que habían en aquel lugar si tan siquiera mirar: alcohol, drogas y sexo, las tres en una combinación que se extendía por todo el lugar, pero sobre todo lo que más notaba era el olor del opio extendiéndose por el aire, ya que se quedaba en el ambiente durante mucho más rato. Miré al vampiro advirtiéndole antes de que nos adentráramos y la mujer nos llevara a un reservado, tenía claro que no iba a dejar que nadie viera lo que hacíamos y si él quería exhibicionismo que buscara a una de sus esclavas y que se la llevara allí porque conmigo no iba a tener nada eso. Pude ver el mohín que hizo cuando cerré la cortina porque me había dicho que solo haríamos lo que yo quisiera y por ese mismo motivo pensaba que no me había dicho nada al respecto. La mujer nos trajo la botella y mientas me sentaba frente a él llenaba los vasos con el whisky, me bebí el mío de un trago y volví a poner algo de alcohol como si fueran chupitos mientras el encendía aquella pipa y daba las primeras caladas de aquella sustancia. Su olor se intensificó por el lugar y arrugué la nariz por el olor, hasta que no me acostumbrara cuando pasaran un par de minutos lo notaría con mucha intensidad, era lo que tenía ser una cambiante.

Decía que me había llevado allí para que me desinhibiera y no había pensado en los recuerdos aunque yo si lo había hecho, quizás aquello lograra desbloquear mi mente de alguna manera y pudiera recordar aunque fuera cualquier cosa, era lo único que deseaba y que quería en esos momentos, poder recordar algo por mínimo que fuera... que no estuviera todo entre penumbras. Él quería que nos colocáramos con aquella sustancia y que pasara lo que tuviera que pasar mientras me miraba de forma fija, al menos había puesto distancia con su cuerpo que era lo que había necesitado en el restaurante. Enarqué una ceja cuando me preguntó si estaba decepcionada y negué con la cabeza sin responderle con palabras, sonrió de lado y llevó el vaso a sus labios para dar un trago acabándose con la mitad de este que era lo que había puesto, volví a llenarlo y sentí su mirada por todo mi cuerpo recorriéndome como si me pudiera ver desnuda y quité ese pensamiento de mi mente para no caer en sus juegos ni en sus provocaciones. Lo miré de forma fija, ¿todo aquello que yo le pida?


-¿Todo lo que yo te pida, Utukki? –Sonreí con cierta malicia por sus palabras- ¿estás seguro de eso, sea lo que sea? –Quizás él se lo tomara por otro lado pero si podía devolverle algo de lo que me había hecho lo haría sin siquiera pensarlo. En ese momento alguien descorrió las cortinas y le gruñí mientras el hombre le hablaba al oído, este sonrió y le pagó a cambio de un bote de cristal pequeño con un contenido en su interior, tras el pago y la entrega el hombre se fue cerrando de nuevo la cortina- ¿quieres que me desinhiba? ¿Pretendes que me desnude y me ponga a bailar frente a ti al ritmo de una música imaginaria? Porque si pensabas en algo como eso olvídalo –miré el bote que dejó encima de la mesa con una sonrisa ladeada, me explicó qué era lo que tenía frente a mí y cuando terminó su explicación mis ojos subieron a los suyos. “Aliciente del sexo” había dicho, y por si eso fuera poco se hizo una pequeña herida en la muñeca de donde comenzó a brotar su sangre, sangre que pude oler a la perfección y que me encontré aferrando el cojín que tenía a mi lado con fuerza y mordiéndome el labio... ¿desde cuándo yo quería sangre de vampiro? Vi como las gotas caían mezclándose con el líquido y de nuevo un desafío por su parte, quería ver hasta donde era capaz de llegar y estaba convencida de que si añadía esa mezcla explosiva en nuestras copas... maldito hijo de puta, él sabía perfectamente cuál iba a ser el resultado y yo también lo sabía. Acabaría cediendo a mis deseos más oscuros y a mis más profundos anhelos y dado a cómo mi cuerpo había reaccionado al suyo... estaba claro qué pasaría. Pero ¿pensaba que aun así iba a echarme atrás? Controlaría mis impulsos, los refrenaría y le daría a ese vampiro un buen golpe y un buen revés- ¿Crees que temo a algo? –Cogí el bote y cogiendo ambas copas, llenándolas antes, eché el contenido en ellas y le pasé su vaso ahora si con el contenido en el interior y sonreí de lado- por los que no tienen miedo a nada –dije antes de dar un trago de aquel contenido, una mezcla extraña entre la belladona, su sangre y el alcohol... no sabría describir con exactitud a qué sabía. Vi como él también bebía y dejamos el vaso a un lado, cogí la pipa y ahora que estaba encendida le di un par de caladas, noté que el humo se colaba y lo expulsé de forma lenta... el sabor no es que fuera agradable –al menos para mí- y no entendía como la gente se podía enganchar a ello... quizás por los efectos que tuviera- ya que has dicho que haríamos lo que yo quisiera, dime vampiro, cuéntame algo de ti que nadie más sepa, tú secreto más oscuro –no teníamos que empezar por lo fuerte, había noche por delante y estaba segura de que estaría llena de sorpresas, no sabía por qué pero comenzaba a intuirlo- ¿qué pretendes conseguir de mi esta noche, Utukki? El opiáceo, la belladona... ¿quieres que me lance a por ti como una loba salvaje? –Sonreí de lado antes de volver a dar otra calada expulsando el humo para pasárselo y que él fumara, no sabía cuánto tardaría en hacer efecto ambas cosas pero suponía que pronto. Esa mezcla explosiva iba a ser mi perdición, pero antes muerta que hacerle ver que tenía miedo. Volví a dar otro sorbo a la copa dejándola sobre la mesita de madera que había notando el sabor de su sangre aquella vez, empezando a notar el calor que recorría mi cuerpo no sabiendo si era cosa del opio, de la belladona o de su sangre. De esta última ya había comprobado los efectos peligrosos que tenía pero sumado a su sangre... podría ser mortal- quiero que te bebas la copa entera, ahora. Eres un vampiro y a ti te cuesta más coger el tono que a mí y eso es estar en inferioridad frente a mí, vamos a igualar un poco las cosas, hagamos esto más justo ¿no te parece? -Y si no le parecía me daba igual, había dicho que haría lo que quisiera y eso es lo que quería, le di un empujón al vaso con cierta diversión para que lo cogiera y ver como se terminaba lo que había en el contenido- Oh, buen chico. Has sido muy obediente -dije como si fuera una mascota y le revolví el pelo sabiendo que odiaba no ir impecable y volví a poner alcohol y de nuevo de la botella, puesto que no había puesto todo el contenido sino que lo había racionado. Me miraba de forma fija, no sabía si por lo que había hecho de revolverle el pelo o por algo diferente como si estuviera esperando algo por mí parte, enarqué una ceja a la espera de que dijera algo pero al no hacerlo cogí el vaso y di otro sorbo dejándolo a un lado. Mala jugada por mi parte, un calor me recorrió por completo originándose en el centro de mi cuerpo y apreté mi mano en un puño sin que él me viera- Quítate la camisa. Lento, no tengas prisa -ni siquiera yo supe de dónde salió o vino esa orden, pero ahí estaba, ya la había lanzado... el juego comenzaba.




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Miér Ago 16, 2017 2:54 am

“¿Todo lo que yo te pida, Utukki?¿estás seguro de eso, sea lo que sea? “
Ladeé la sonrisa contemplando sus pardos, aquello sonaba a desafió y yo no era de los que reculaba ante uno de ellos.
-Si, estoy seguro -susurré, a fin de cuentas en breve iría tan colocada que lo único que suplicaría era que la tomara como la perra que era.

 “¿quieres que me desinhiba? ¿Pretendes que me desnude y me ponga a bailar frente a ti al ritmo de una música imaginaria? Porque si pensabas en algo como eso olvídalo  “
Le lancé dos bocados al aire como afirmación a su pregunta, era una obviedad que quería que pasáramos una noche de lujuria, una en la que no se frenara porque tenia que odiarme, si no que fuera ella porque me deseaba.
La droga la ayudaría a olvidar sus perjuicios y centrarse en el calor de su cuerpo.

 “¿Crees que temo a algo? “
Mi rostro hizo una mueca pérfida mientras con un gesto de mano la invitaba a llenar sendas copas y a comprobar quien de los dos se retiraba antes del juego.
Llenó sendos vasos de licor y sin pensarlo dos veces dejó caer sendos chorros de aquel frasco en nuestras copas.
“por los que no tienen miedo a nada “
Brindamos y ambos bebimos un poco del contenido del vaso sin apartar la mirada del otro, desafiándonos a cada instante que pasaba.
-¿Algo oscuro? -pregunté riendo contra el vidrio -yo soy la oscuridad en estado puro... -confesé sin mas -muchos son los nombres que se me ha dado a lo largo de los tiempos, parca, jinete del apocalipsis, demonio, ángel caído, la verdad es que desciendo del mal y estoy orgulloso de ello.

Ladeé la sonrisa dando un nuevo sorbo mientras la dama hacia lo mismo.
-He matado tantas veces que ya no recuerdo ni sus rostros, después me retiré hastiado de esta vida y ahora los Balck han removido el avispero, asi que supongo es hora de salir a cazar a apoderarnos del mundo de nuevo.

Dio una calada de la pipa y me la pasó para que hiciera la propio mientras soltaba su siguiente pregunta.
-Ya te lo he dicho, no busco nada y a su vez todo, colocarnos y pasar un rato desinhibido -respondí restando importancia al hecho, aunque era cierto que quería que se abalanzara sobre mi cual loba y no para morderme precisamente.

 “quiero que te bebas la copa entera, ahora. Eres un vampiro y a ti te cuesta más coger el tono que a mí y eso es estar en inferioridad frente a mí, vamos a igualar un poco las cosas, hagamos esto más justo ¿no te parece? “
Dio un empujón a mi vaso para que lo tomara, mi lasciva sonrisa impactó con la suya cuando tomé le vaso y lo apuré dejándolo de nuevo caer sobre la mesa, notaba ligeramente sus efectos, a mi la sangre no me afectaba, si el opio y la belladona, tenia calor, el deseo ya venia de ates, aunque ahora la tenia muy dura y estaba bastante excitado aunque me comportaba sin dejar de mirarla.

Enarqué una ceja cando me revolvió el pelo, de un empujón aparté su mano, yo no era un perro, así que lo peiné con mis dedos y volví a mi gesto aparentemente estudiado.
Sirvió sendos vasos de nuevo y dejó caer mas belladona del frasco, entreabrí los labios dejando escapar el humo negro del opio.
Me relamí viendo como esta daba un trago y le pasé la pipa sin dejar de mirarla.
-Estas preciosa -aseguré sintiendo como iba aumentando el colocon.

 “Quítate la camisa. Lento, no tengas prisa “
Sonreí de medio lado el juego iba calentándose, también nosotros.
-Ayúdame -le pedí con picardia tirando de su cintura para subirla sobre mi, sus ojos oscurecidos brillaban, mi hombría en alza presionaba su centro cuando la senté sobre mi a horcajadas.
Me miraba fijamente , pero yo con la cabeza le indiqué que empezara a deslizar sus dedos por los botones.
Busqué la pipa y di un nueva calada , el negro humo lo solté despacio contra su boca mientras esta seguía enfrascada desabrochando uno a uno mis botones para dejar mi pecho al descubierto.
-Bebe mas -le pedí -estamos demasiado sobrios -aseguré rozando deliberadamente sus labios al alzar el torso para que deslizara la camisa por mis hombros.



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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Mar Ago 22, 2017 12:49 pm

El vampiro quería una cosa clara de aquella noche y al parecer yo pensaba que había algo más tras todo aquello, algo que no me había dicho pero que él si tenía en esa mente perversa que se traía y se gastaba. Decía que quería que me desinhibiera y que dejara de pensar para solamente actuar, había comprado aquel bote de belladona que ya sabíamos los efectos que hacía y que era un potente afrodisíaco que, mezclado con su sangre, y el opio que inhalábamos iba a ser como un coctel explosivo sin duda alguna para mí, eso era algo que ya me veía venir. A eso también había que sumarle que su sangre también estaba mezclada con la belladona, todo un coctel que me haría caer rendida por mucho que opusiera resistencia, lo sabía, sabía las consecuencias que me iba a traer pero no quería que pensara que le tenía miedo a algo, que algo podía echarme para atrás... antes muerta que dejar que lo pensara. Quizás el saldría ganando pero la lección sería que no le temía a nada y que nada me asustaba como para recular, no lo haría y no pensaba hacerlo por mucho que supiera que en cuanto comenzara a notar los efectos, y ya empezaba a notarlos ligeramente, el vampiro se haría con las de ganar porque tenía más resistencia que yo aunque ya se hubiera bebido un vaso entero él solo en un intento por equilibrar las cosas un poco tal y como estaban. Esperaba que de esa forma pudiéramos estar en igualdad de condiciones y los dos cediéramos ante la belladona y el opio.

Me había dicho que haría todo lo que yo le pidiera y cuando le dije que se bebiera el vaso una sonrisa pérfida asomó sus labios, con superioridad, como si aquello no le supusiera nada. Se lo bebió, lo vació por completo y lo dejó sobre la mesa mirándome como si quisiera decirme que qué más tenía para él. Había aceptado hacer todo lo que yo le dijera y ahora podía verlo frente a mi inhalando el opio de aquella pipa, soltando el humo negro con lentitud que llenaba el ambiente mientras yo llenaba de nuevo su baso de alcohol y ponía también del frasco que contenía la belladona y su sangre, aunque a él estaba más que claro que la sangre no le haría ningún efecto pero en cambio a mí sí que me haría. Le revolví el pelo, como si fuera un perro, premiándolo por haberme hecho caso sabiendo que aquello le desagradaría por lo que le gustaba ir impecable en todo momento, así que sonreí cuando apartó mi mano de un manotazo y se arregló el pelo de nuevo fulminándome con la mirada, a lo que yo simplemente sonreí divertida por ello esperando a que me contara algo oscuro que hubiera hecho y que nadie supiera, sin embargo me encontré con que me decía que él era la oscuridad personificada y que había recibido muchos nombres a lo largo del tiempo. Que se había recluido durante mucho tiempo y que ahora había salido para, junto a sus hermanos, conquistar de nuevo el mundo.


-¿Y por qué te retiraste, Utukki? ¿Quizá por algo que te hizo encerrarte todo este tiempo, algo de lo que tenías miedo? –Sonreí de lado dando un nuevo trago al vaso notando el calor que me recorría el cuerpo y que nacía, principalmente, de mi sexo como pequeños latidos necesitados de que me tocara, de que me acariciara. Debía de aprovechar el control que el vampiro me había entregado voluntariamente antes de que las drogas nublaran mi cabeza y perdiera todo rastro de cordura- así que pretendes gobernar el mundo, ¿y qué piensas hacer cuando lo hagas? ¿Proclamarte rey? –Me reí, me tuve que reír por ello también por el alcohol mientras lo veía dando caladas a la pipa y soltando el humo de forma lenta sin apartar sus ojos de los míos en ningún momento. Me pasó la pipa cuando dejaba el vaso sobre la mesa tragando el contenido y lo miré a los ojos cuando me dijo que estaba preciosa- podrías decir algo más que una obviedad como que estoy preciosa –dije dando una calada a la pipa, para él claro que lo estaba dado que sus esclavas prácticamente me habían impuesto todo lo que llevaba encima, notando el sabor del opio mientras expulsaba el humo y el pequeño habitáculo en el que estábamos cerrado con aquella cortina se llenaba de aquel humo. Desde los demás reservados que tenía el lugar se podían oír, yo con más claridad por mi condición, lo que los demás estaban haciendo; se oían murmullos, jadeos, gemidos y demás ruidos donde la gente se dejaba llevar por la lujuria y la pasión, sucumbiendo ante aquella droga. Fue entonces que la orden salió de mis labios, limpia y clara, mientras mis ojos se centraban en los suyos. De dónde vino no lo supe, pero antes de que me diera cuenta ya lo había dicho y él me miraba de forma fija también, sonrió de medio lado de esa forma que tanto odiaba y no se lo pensó cuando llevó sus dedos al primer botón y comenzó a desabrocharla.

Mi cuerpo entero ardía y cuanto más bebía o más fumaba más y más calor se acumulaba en mi cuerpo, contemplé el movimiento de sus dedos pero pronto llevó su mano a mi cintura y me subió sobre él a horcajadas sintiendo su miembro duro contra mi centro y me pidió que desabrochara sus botones, no supe por qué pero lo hice aun cuando debió de ser el quien se la quitara. Mientras lo hacía llevó la pipa a sus labios y dio de nuevo una calada profunda, estando tan cerca expulsó el humo de forma lenta contra mi boca y yo la abrí ligeramente mirándolo a los ojos desabrochando ya los últimos botones que tenía hasta que su pecho quedó al descubierto. Mis manos fueron a sus hombros y se colaron bajo la camisa bajando por sus brazos, él se incorporó para que me fuera más fácil rozando ligeramente mis labios mientras me deshacía de la camisa y lo dejaba con el pecho al descubierto. Me dijo que bebiera más y que íbamos sobrios todavía, así que tras quitarle la camisa y dejarla a un lado cogí el vaso y bebí la mitad del contenido para acercarlo a sus labios y hacer que bebiera la otra mitad del contenido alzando el vaso sin opción a que se negara. Dejé el vaso sobre la mesa y volví a llenarlo con alcohol y con el contenido del frasco moviendo de forma superficial mis caderas sobre las suyas, rozándonos deliberadamente mientras yo volvía a llenar el vaso otra vez, daba un par de tragos y se lo pasaba.


-Bébetelo otra vez, entero. Sabes que tienes más resistencia que yo así que sería lo propio, además no te puedes negar porque has dicho que harías todo lo que te pidiera –sonreí de lado por ello y le di el vaso que cogió para beber el resto del contenido mientras yo cogía la pipa y le daba un par de caladas, comenzaba a notar la cabeza algo embotada producto del alcohol y de las drogas y supe que pronto mi control cedería ante la lujuria, la excitación y el tremendo calentón que llevaba mi cuerpo en esos momentos. Cuando se terminó el vaso antes de expulsar el humo que llevaba acerqué mis labios a los suyos y sobre estos tiré el humo dejando la pipa a un lado- decías que harías todo lo que te pidiera, pues bien, tengo algo bastante claro que quiero que hagas –sonreí de lado, de forma ladina, llevé mi mano a su pelo enredando mis dedos y tiré su cabeza hacia atrás dejando su cuello expuesto- quiero que el resto del tiempo que estemos aquí seas mi esclavo –sonreí de lado y repasé sus labios con mi dedo haciendo que se callara y no hablara- quizás así sientas lo que es que manden sobre ti y te den órdenes –mordí su labio inferior moviendo ligeramente mi cadera sobre la suya- ¿o tienes miedo de que una mujer como yo mande sobre ti? –Reí contra sus labios- ¿no crees que sería justicia poética? –Dejé un mordisco en su labio inferior riéndome todavía deslizando mi otra mano libre por su pecho, si quería jugar jugaríamos, pero esa vez lo haríamos bajo mis reglas- tengo mi primera orden, esclavo: nada de tocarme hasta que te diga lo contrario –solté el agarre de su pelo y cogí de nuevo el vaso para terminar el contenido que había, cogí el otro que estaba lleno y con mi otra mano cogí su dedo índice, lo llevé hasta el vaso mojándolo y lo llevé a boca introduciendo su dedo sabiendo que su mente estaría pensando en otra cosa, mi lengua recorrió su dedo y dejé un pequeño mordisco al final, mi intención era llevarlo al límite así que veríamos cuánto aguantaba. Volví a mojar su dedo de nuevo y esa vez lo pasé por su pecho dejando un reguero de alcohol hasta el centro de su pecho, rastro que me encargué de lamer de forma lenta y pausada para hacerlo de nuevo por diferentes partes de su pecho, desabotoné el pantalón que llevaba y lo bajé un poco pero dejando todavía su miembro bajo la tela de su ropa, hice un último recorrido desde su pecho hasta el principio de la cinturilla de sus pantalones lamiendo el recorrido de alcohol y mi mano se puso sobre su miembro por encima de la ropa, tocándolo brevemente notando lo duro que estaba. Me levanté dejando el vaso en la mesa y lo miré- quítame el vestido, solo el vestido –ordené con una sonrisa notando sus manos ascender por mis piernas de forma lenta, abrasando cada centímetro de mi piel, subiendo por mis caderas llevándose el vestido con su movimiento, pasando por mis costados hasta sacarlo y dejarlo a un lado dejándome con la ropa interior- manos a la espalda, vampiro –pedí cogiendo el vaso de nuevo mojando esa vez mi dedo- quiero que lamas el trazo de alcohol que deje en mi piel, solo eso, sin salirte esclavo –sonreí de lado e hice el primer recorrido por mi cuello hasta la clavícula donde él lamió dicho recorrido- si te portas bien te daré un premio, vampiro –mordí el lóbulo de su oreja y fui haciendo más recorridos cada vez largos y más cerca de mis pechos, sobre mi vientre, cerca de mi sexo pero solo dejando que tocara donde yo quería, el juego no había hecho más que empezar y lo que buscaba era provocarlo y llevarlo al límite.




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Miér Ago 23, 2017 5:17 am

El roce de nuestros cuerpos quemaba, sus pupilas dilatadas por el efecto de la droga, brillantes por el alcohol y plagadas de deseo centelleaban frente a mis pardos, mis manos se colaban por debajo de su vestido alzándolo al paso que mis dedos acariciaban su tersa piel.
Mi camisa cayó sobre el sofá redondo, nuestros labios se buscaban sin acabar de encontrarse ahogando el aire que los separaba con el candor de nuestras agitadas respiraciones.

Ladeé la sonrisa al ver como se movía de forma inconsciente sobre mi abultada hombría, necesitaba sentir como mi dureza impactaba contra su centro, se arqueaba entre mis dedos moviendo su pelvis en una fricciona que estaba calentando mucho el ambiente.
Con mis labios entreabiertos vi como rellenaba de nuevo los vasos, vertió el liquido de la botellita y me pidió que me lo bebiera todo d un trago.
-¿Me quieres borracho? -pregunté cogiendo el vaso de forma obediente y tragando todo su contenido ante la lasciva mirada de la loba.
Me relamí los labios y sonreí después, los efectos ya los notaba, así que me reía sin motivo alguno acercándole el vaso para que me lo volviera a rellenar mientras mi nariz se paseaba por su mandíbula y mis labios la plagaban de cálidos besos.
Expulsó el humo de la pipa buscando mi boca, jadeé rozando sus labios, lamiéndolos despacio mientras mis manos seguían buscando el incesante movimiento de sus caderas.
-Me estas poniendo mucho confesé con la lengua mas suelta de lo que la debería tener.

Su siguiente petición me sorprendió, al parecer no contenta con verme en el estado que me tenia, me pidió que fuera su esclavo por esa noche, negué con la cabeza mientras me reía.
-Yo no se obedecer, solo mandar -confesé de nuevo mientras ella me acercaba el vaso para que lo apurara.
De un trago lo hice, sonreí contra su boca aceptando su propuesta tampoco es que fuera a perder nada.
Mordió mi inferior, los dos acabábamos de entrar en una abogaren peligrosa de pasión.

Nuestros cuerpos friccionaba, sus caderas trazaban círculos sobre mi glande al paso que gemía.
Cerré los ojos exhalando el aire cuando la dama tiró de mi pelo hacia atrás iba muy colocado, peor también estaba muy excitado.
-No tocarte, no creo que pueda hacer eso -aseguré alzando mis manos de sus nalgas para cumplir la comanda dada.
Ella sonreía con picardia, como si este juego le excitara y a decir verdad no era a la única.

Su siguiente petición fue de mi agrado, me pedía que le quitara le vestido y lo hice, como la bestia que moraba en mi interior, lo despedacé entre gruñidos, mis rojos se fijaron en sus ojos lobunos, y mi boca con los colmillos fuera acarició su yugular, lamiendo el sendero que empezó a dibujar con el alcohol por su cuerpo.
Trepé sobre ella, repasando el valle que había entre sus montañas con mi lengua, su vientre, sorbí el alcohol de su ombligo mientras ella fumaba entre jadeos de la pipa.

Sus dedos llegaron hasta su mojado sexo, las bragas aun lo cubrían, dejo caer unas gotas sobre ellas obligándome a alzar la mirada.
-Quiero comerte el coño -le pedí desesperado.
Lo quería todo y ella apenas me daba las migajas.
Me lleno de nuevo una copa que como antes vacié de un trago, gruñí dejándola caer sobre el camastro y mordí su entrepierna, mascando un camino ascendiente con mis colmillos que rasgaron ligeramente su piel.
No podía mas, me la saque bajando mi pantalón y empecé a masturbarme gruñendo.



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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Miér Ago 23, 2017 12:45 pm

Era más que claro que para un vampiro como él que estaba acostumbrado a mandar, a imponerse y a dominar no iba a gustarle el que fuera por esa noche mi esclavo, pero ahí residía lo mejor de todo y lo más divertido, a mí me sacaba de mi zona y hacía cosas que no quería hacer, así que, ¿por qué no ponerlo en la misma tesitura y que supiera lo que era que le mandaran como si fuera su ama y señora? Es lo que él hacía, jugaba a ser el dios que únicamente conocías y se apoderaba de todo cuando tenías, te hacía creer saber que él era tu salvación cuando en realidad solamente era el demonio que jugaba contigo, uno que sabía muy bien cómo jugar y sabía dónde y qué debía de hacer para que cayeras, para que cedieras. Su sangre era su mejor y más mortífera arma, un par de gotas de su sangre y el cuerpo te hacía querer más de lo que te daba, se salía fuera de control y por mucho que intentaras controlarlo cedías a su voluntad, a sus caprichos y a sus deseos... y lo sabía bien porque era lo que yo había experimentado en el baño, había cedido a sus deseos y a su voluntad, todo lo que me pidió lo hice sin siquiera pensarlo y se adueñó de todo cuanto yo era y tenía, y de alguna forma quería devolverle que se sintiera de esa manera como me había sentido yo, si podía hacerlo iba a lograrlo como fuera. La belladona me ayudaría, su sangre no le afectaría pero la belladona sí y eso era mi baza, mi as en la manga y por eso le llenaba el vaso cuando se le vacía y le volvía a pedir que bebiera de nuevo.

Pareció reticente a ceder a ser mi esclavo por esa noche pero ¿qué tenía que perder? O ¿a qué tenía que temer? Era un juego y como tal nada le pasaría por ceder a mis caprichos y a mi voluntad, al final acabó cediendo a lo que yo le pedía y sus manos que acariciaban mi cuerpo se apartaron de mi piel en cuanto le dije que no me tocara para nada, jugué con él cuanto quise y a su pregunta de si quería emborracharlo solamente sonreí ladina y, para que viera que yo también jugaba, me bebí junto a él uno de esos vasos que había llenado con alcohol, con belladona y con su sangre. Una mezcla potente y explosiva que ya comenzaba a notar sus estragos, mis caderas se movían sobre su miembro que notaba a través del pantalón y que nos hacía jadear a los dos sin poder evitarlo, mirándonos de forma fija mientras nuestras respiraciones chocaban contra los labios de otro y nos tentábamos, mordí su labio inferior y tiré su cabeza hacia atrás enredando mis dedos en su pelo, mis labios recorrieron su cuello y mis dientes dejaron un camino hasta su clavícula que mordí con fuerza provocándole una pequeña herida mientras el conjunto de todo, más el opio de la pipa, hacía que poco a poco fuera perdiendo el control de mi cuerpo y en lo único en lo que pudiera comenzar a pensar era en obtener más y más placer.

Reí contra sus labios cuando le pedí que me quitara el vestido y lo hizo, no esperó demasiado para ello y comenzó a quitarlo dejándolo a un lado quedándome en ropa interior repasándome con la mirada, dijo que estaba muy cachondo y yo moví mi cadera sobre su miembro para que viera que, en ese punto, no era el único que lo estaba. Le pedí que quitara sus manos y aunque al principio no le gustó demasiado apartó sus manos de mis nalgas y las quitó, cedió a mi juego de lamer el recorrido que hice con mi dedo mojado en esa mezcla y su lengua pronto comenzó a quitar lo que yo mojaba de mi piel, con la otra mano cogí la pipa y di un par de caladas para luego dar un trago del mismo vaso que llevaba en la mano, tragué el contenido y luego sobre los labios del vampiro solté el aire lentamente notando su gruñido y su jadeo que me hizo sonreír notando cómo movía también su cadera necesitado, a ambos nos afectaban las drogas y ahora sí se podía decir que íbamos en igualdad de condiciones. Su lengua lamió el camino que hice por mi cuello, dejé otro entre mis pechos que se encargó de lamer y también el que dejé en mi ombligo notando su lengua más fría en comparación con mi piel que ardía por todo en general, incapaz de contenerme. Traviesa sabiendo lo que hacía dejé caer unas gotas sobre mi sexo tapada aún por la tela y sentí su mirada fija en la mía, sus palabras me hicieron sonreír y negué con la cabeza. Yo tenía el poder, eso significaba que yo mandaba. Vi que se llenaba una copa de nuevo y me reí mientras fumaba de la pipa sabiendo que tenía el control, y joder, eso sentaba de maravilla con aquel vampiro. Pero no tardó en intentar tener el control de nuevo, me tumbó sobre la cama redonda, mordió mi sexo sobre la tela arrancándome un gemido y que mis caderas se elevaran para comenzar a subir notando algún que otro rasguño del que brotaron pequeñas gotas de sangre, cuando vi lo que estaba haciendo fruncí el ceño y me negué.


-No –dije de forma firme apartando su cabeza de mi cuerpo, me incorporé y llevé mi mano a la suya para quitarla de su miembro para que dejara de masturbarse teniendo su rostro cerca del mío- no te he pedido que te tocaras, ¿acaso lo he hecho? –Pregunté con el ceño fruncido y sin pensarlo demasiado mi mano fue a su rostro para darle una bofetada aunque no demasiado fuerte, disciplinaria más bien, la otra mano aferró su pelo tirando su cabeza hacia atrás y mis labios fueron a su cuello mordiéndolo hasta que salió sangre de la herida dejando mis dientes como marca. Mis labios manchados de su sangre subieron a los suyos disfrutando de esa dominación que ejercía sobre él y rocé mis labios con los suyos exhalando mi aliento cálido, caliente como mi cuerpo sobre ellos- ¿lo quieres? Entonces pídelo, pero pídelo como realmente debes hacerlo –lo miré a los ojos- “por favor” tienes que decir –sonreí de forma ladina, se la estaba devolviendo por lo del baño aquella vez y disfruté enormemente de ello. Tumbé su cuerpo en la cama y me senté sobre él dejando que mi sexo, o más bien mi ropa interior completamente húmeda, rozara su miembro a posta arrancándole un jadeo y un gruñido mientras cogía su mandíbula entre mis dedos y lo miraba con una sonrisa- vamos Utukki, pídemelo y te lo daré si es lo que quieres. Te dije que te daría un premio si te portabas bien y, sin embargo, te estás portando mal... ¿quieres que te castigue en vez de que te premie? –Lamí sus labios con lujuria sin dejar de provocarlo, tenía el control y ambos lo sabíamos y eso me producía más placer, controlar a ese vampiro que seguramente jamás había sido controlado por una mujer porque no se le veía la pinta de ello. Cogí su mano y llevé un par de sus dedos bajando por mi cuerpo hasta colarlos por mi ropa interior hasta mi sexo, húmedo y caliente, hice que notara cómo estaba a esas alturas haciendo que sus dedos me acariciaran- mira cómo estoy, ¿de verdad que te lo vas a perder por dos palabras? –Moví mi cadera contra sus dedos y luego los saqué para llevarlos a mi boca y lamer mi propia excitación- ¿a qué esperas? –Mis manos desabrocharon el sujetador dejando mis pechos libres, llevé sus manos a cada pecho y apreté para que él apretara- vamos vampiro, sé que lo quieres y lo deseas, te dejaré destrozarme la ropa interior si quieres y luego... bueno, luego puedo hacer algo con... esto –mi mano fue a su miembro y lo apresé entre mis dedos, estaba muy duro y un poco mojado y sonreí de lado- qué vampiro más terco eres, yo te lo pedí ¿recuerdas? Ahora te toca pedirlo a ti




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Vie Ago 25, 2017 1:02 pm

Gruñí contra su boca cálida al sentir que de un manotazo apartaba mi mano del miembro que sacudía con ahincó fruto de la excitación que esa mujer me hacia sentir ahora mismo.
Nunca fui bueno obedeciendo, mis ojos enrojecieron al sentir el tirón del pelo para obligarme a ladear el cuello, sus dientes marcaron un sendero ascendente hacia mi mentón, hundiéndose en mi piel hasta hacerla sangrar, gemí de puro placer, hacia muchísimo que nadie lograba herirme.
Las gotas carmesí resbalaban por sus carnosos cuando llegó ante mis gélidos labios, entre ambos esa combinación letal del frio aliento del vampiro y calor llameante del cambiante.
Nuestro vaho impacto antes de que lo hieran nuestras bocas en una delicada caricia que me supo a poco y me dejo con ganas de demasiado.

Quería que se lo pidiera, “por favor” , pero yo no era de los que pedía si no de los que tomaba, así que gruñí alzándola sobre mi a horcajadas.
-Quiero meterla -gruñí.
Su sonrisa picara me decía que faltaba la palabra mágica, mascullé maldiciones entre dientes dispuesto a hacérselas pagar todas juntas cuando no estuviera ni tan borracho, ni tan colocado ni tan necesitado.

Cogió mi mano lamiendo mis dedos, seguí con los ojos rojos como el fuego el camino descendiente de mis húmedos dedos, mi boca se entreabrió al sentir la calidez de su entrepierna, desprendía calor y contrastaba con el hielo de mis dos dedos que hicieron a un lado sus bragas entre roncos gruñidos.

Probé como estaba de mojada, excitada y sin duda no era el único de los dos que posiblemente no podía aguantar mas con este juego de dominación.
-Vamos pequeña, estas empapada, déjame entrar -le pedí sonriendo al ver como se lamia su propia excitación de mis dedos.

Ella seguía insistiendo en que dijera esas palabras, susurraba en el lóbulo de mi oreja que iba a dejar que le arrancara la ropa interior, solo a cambio, las palabras mágicas.
-Joder vamos -jadeé al sentir que tomaba entre sus dedos mi tronco, deslizando la piel por este lentamente, mi glande húmedo brillaba ante sus ojos.

La empotré con violencia contra la cama sujetándola del cuello, la vi gruñir tratando de zafarse de mi garre, los dos íbamos muy borrachos y muy colocados, reíamos, gruñíamos.
Con mi derecha arranque sus bragas de encaje, ahora su coño estaba abierto para mi sn necesidad de un por favor que lo pidiera.
La vi sonreír al verme en el estado que estaba, colándome entre sus piernas desesperado.
Aun sin el por favor había conseguido lo que quería, que estuviera así por ella.

Mi boca repaso sus montañas mientras seguía sujetando su cuello con una mano para impedir que se levantara y con la otra mano en mi falo lo sacudía enérgico contra su vagina.
De vez en cuando pasaba mi glande por su raja de arriba a bajo masturbandola, deteniéndome para meterla en su cálido laberinto, embistiendo entre roncos gruñidos.
-Dame de beber, de tus tetas.
Ella se las sujeto creando entre ellas un hueco, un cuenco donde yo esparcí un chorro de alcohol, mi boca lujuriosa y fría sorbió cada rincón, repasándolo con la lengua sin dejar de follármela con desesperación.

Los dos gemíamos descontrolados, estaba a nada de correrme cuando la saque, vibraba ligeramente entre mis dedos, la sacudí varias veces llevandola hacia su boca, estaba tumbada y la abrió viendo mis intenciones.
Me esparcí sobre esta, mi simiente resbaló por sus labios despacio mientras yo gruñía ante esa imagen.
Sus dedos habían sustituido mi miembro y se masturbaba a si misma saboreandome.




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Sáb Ago 26, 2017 12:18 pm

Tenía al vampiro justamente como quería, en la forma en que quería y eso me gustaba porque seguramente pocas mujeres –tal vez ninguna- lo hubieran dominado como yo lo estaba dominando ahora. Estaba muy excitado, muy caliente y muy necesitado claro que yo no estaba en mejores condiciones que él porque todo mí cuerpo ardía y sentía mi sexo húmedo palpitando de necesidad salvo que quería esperar un poco más y disfrutar de tener así al vampiro sabiendo que no se volvería a dejar dominar como se estaba dejando. Sus gruñidos escapaban de sus labios cada vez que lo mordía y sus manos movían mis caderas sobre él para crear una mayor fricción, sabía lo que quería hacerme pero hasta que no dijera aquellas dos palabras no le daría permiso, no le dejaría hacer nada. Me las estaba cobrando y me daba cuenta también de que al vampiro no le hacía nada de gracia la postura que estaba tomando pero él lo había dicho “lo que le pidiera” y ahora él tenía que cumplir con su palabra y si quería tocarme solo tenía que decir un sencillo y fácil “por favor” que le abrirían las puertas a mi cuerpo. Claro que eso no quitaba para que yo no siguiera desafiándole y picándole de vez en cuando, como lo que estaba haciendo ahora con sus gruñidos mientras lo observaba tumbado en la cama bajo mi poder.

Había cogido sus dedos deslizándolos por mi cuerpo casi desnudo salvo por la ropa interior que llevaba y, provocándolo y llevándolo a ese punto límite que seguramente estaría próximo de estallar, colé sus dedos por mi ropa interior hasta llegar a mi sexo viendo sus labios entreabrirse y gemir al notar lo húmeda que estaba pidiéndome que le dejara entrar a lo que yo sonreía de forma ladina y negaba con la cabeza, porque negarle lo que me pedía también me daba placer y él y sabía lo que debía de decir si quería colarse entre mis piernas y tomarme. Volvió de nuevo a pedirme que le dejara entrar, que estaba empapada y yo negué con la cabeza de nuevo mientras él jadeaba y gruñía mientras movía mis caderas sobre su miembro totalmente a posta para provocarlo aún más, tentándolo todo lo que podía y más sabiendo que tenía el poder sobre él y que yo mandaba, y si decía que no era precisamente no. Se incorporó rozando nuestros labios en esa combinación de frío y calor que bien podría describir lo que éramos cada uno entrechocando nuestros alientos cuando llevé mis labios a su oreja para decirle que le dejaría romperme la ropa interior y que si se portaba bien haría algo con su miembro que acariciaba con mis dedos notando su dureza y lo húmedo que estaba... y no lo vi venir.

De repente sentí que pasaba de estar sentada sobre él a tener mi espalda contra el colchón de aquella cama del reservado, una de sus manos estaba en mi cuello presionándome hacia abajo para mantenerme inmóvil y un jadeo escapó de mis labios, comencé a revolverme para soltarme pero su agarre en mí cuello era mucho mayor y le gruñí en repuesta dándole a saber que no me gustaba en absoluto. Su mano libre fue hacia mi ropa interior de encaje y la rompió de un tirón colándose entre mis piernas sin pedírmelo como se lo había dicho pero igualmente mis ojos se clavaron en los suyos sonriendo son suficiencia porque, pese a todo, había conseguido lo que me había propuesto: volverlo rematadamente loco por mi cuerpo. Y lo había conseguido, él lo sabía y yo también y de ahí la sonrisa que tenía en mis labios sintiéndome superior a él en esos momentos, sabiéndome ganadora. El vampiro había perdido totalmente el control y se notaba en sus actos, en sus movimientos y en la forma en la que me miraba, desgarraba mi ropa interior y sujetaba su miembro entre su mano deslizándola por su tronco, rozándome en cada movimiento. Su boca fue hacia mis pechos que succionaba, lamía y mordía a su antojo siguiendo con su agarre en mí cuello para que no me moviera, sus dedos seguían en su miembro para luego de forma más detenida colándose entre mis piernas llevarlo de forma que recorría mi sexo por completo haciendo que mi cadera se moviera contra él en cada pasada hasta que finalmente noté que me penetraba por completo sintiéndolo frío en contraste con mi ardiente interior.


-Joder –gemí cuando lo noté dentro arqueando mi cuerpo cerrando los ojos notando la placentera sensación que me recorría moviéndose de forma ruda y rápida, mis manos aferraron la muñeca de la mano que tenía en mi cuello con fuerza y mi cadera iba al encuentro de sus profundas embestidas. Sus palabras me hicieron mirarlo entre jadeos y sabiendo que no podría hacer mucho por cómo me tenía y ahora que el placer me abrumaba llevé mis manos a mis pechos y los junté mientras él no dejaba de moverse entrando y saliendo una y otra vez. Echó alcohol entre mis pechos y su lengua pronto comenzó a lamer el contenido que había echado sintiendo el contraste mientras me penetraba sin descanso, completamente encendido cada vez de forma más rápida y más fuerte arrancándome jadeos y gemidos. Mi mano se paseó por su pecho arañándolo conforme el placer crecía moviendo mis caderas contra él haciéndole sangre al clavar mis uñas en su piel notando que íbamos a corrernos pronto de seguir así. Limpió mi piel de todo el alcohol y sin soltarme con su rostro cerca del mío continuó embistiéndome casi hasta el punto de correrme pero sacó su miembro provocándome un bufido en contra de ello, vi cómo se masturbaba y se acercaba hacia mi boca abriéndola sabiendo lo que iba a hacer y justo cuando alcanzó el orgasmo soltó mi cuello notando que este caía por mi boca y en mis labios, los lamí bajo su atenta mirada y los gruñidos que soltaba de placer de verlo al tiempo que mis dedos habían descendido hasta mi sexo y ahora me daba placer en busca de mi propio orgasmo mientras él terminaba de correrse en mi boca, lamiéndola después mientras notaba que mis dedos me iban acercando poco a poco al orgasmo que él me había dejado a medias el muy capullo, casi como una venganza por lo que le había hecho. Mi otra mano acariciaba y presionaba uno de mis pechos y cerré los ojos ante la sensación que me recorría, pero pronto sentí que apartaba la mano de mi sexo y al abrir mis ojos lo vi cogiendo mis piernas y poniéndolas en su hombro tumbándose en la cama y sustituir mis dedos por tres suyos. Gemí al notar el contraste mientras comenzaba a moverlos con rapidez entrando y saliendo sacudiéndome con fuerza, su boca mordió la cara interna de mi muslo y pronto sentí que su boca se cernía sobre mi sexo, su lengua lo recorría y se centraba en mi clítoris lamiendo, succionando y mordiendo arrancándome gemidos y que mi cuerpo se moviera contra el suyo. Me sujetó de la cintura con fuerza con su brazo y mi mano fue a su pelo enredando mis dedos dejándome llevar por lo que me hacía hasta que noté que el orgasmo me alcanzaba y todo mi cuerpo se tensaba abandóname al placer pero no se quedó ahí, en vez de parar siguió mientras yo intentaba apartarlo sin éxito alguno y todo mi cuerpo se arqueaba como si fuera a estallar. No sé qué hizo ese maldito vampiro pero llegado a cierto punto todo mi cuerpo vibró y un orgasmo me arrasó traspasándome con fuerza, gemí sin poder contenerlo y mi cuerpo cayó lánguido contra el colchón con la respiración entrecortada y mis piernas temblando mientras el placer me recorría con fuerza. Cerré los ojos y me tumbé de lado con las piernas cerradas mientras me reponía de aquello con todo mi cuerpo sudando, aparté mi pelo de mi rostro y noté que el vampiro se tumbaba a mi lado y me miraba con esa sonrisa que tanto odiaba en su rostro, repasando mi cuerpo con su mano mientras yo por el momento no era capaz de moverme- te odio, maldito vampiro. Te odio –le dije mirándole a los ojos. Le odiaba por lo que me hacía y me odiaba por dejar que me lo hiciera.




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Dom Ago 27, 2017 11:57 am

“te odio, maldito vampiro. Te odio “
Ladeé la sonrisa cuando esas palabras llegaron claras a mis oídos, mi mano aun se paseaba por ese cuerpo curvilíneo que sucumbía ante la gelidez que mis caricias.
Sus pezones rozaban mi palma, como cúspides ofrecidas para mi placer mientras tumbados nos mirábamos fijamente completamente ebrios y saciados por completo.
-Odio, ese sentimiento es poderoso -puntualicé con la voz ronca como el trueno.

Nuestra respiración aun errática escapaba de nuestros labios como el humo negro del opio que  expulsábamos.
-¿en que piensas ademas de en ese odio que me profesas? -pregunté con cierta diversión en mi voz -¿has recordado lo enamorada que estabas de mi antes de perder la memoria?
Me eché a reír a carcajadas, sinceramente sabia que esto era una farsa pero la verdad es que me divertía mucho continuarla.

Sinceramente no sabia que esperaba de alguien como yo, creo que le había dejado claro que era un monstruo sin sentimientos, cualquiera de las mujeres que me acompañaban como séquito se lo gritarían de no ser por el miedo que me tenían.
-Algún día el mundo estará a mis pies y te convertiré en mi reina -dije haciendo acopio de mis aires de grandeza.

Ella ladeó la sonrisa como si no me creyera, ciertamente yo era el inicio de los tiempos, hijo de Cain, el primer vampiro y estaba orgulloso de en el dios en lo que eso me convertía.
Me había retirado un tiempo merecedor de un descanso, pero ahora era le momento de aunar a los míos, los vampiros teníamos que conquistar el mundo y no vivir recluidos como ratas, escondidos ante la vista de los infames humanos que solo eran rebaño.

Ese era uno de los motivos por el que vine a ver a Padre, acepté su invitación y sin mas preámbulos hice lo necesario para que París cobijara a los que algún día seriamos dueños de todo.
Ella era mi descubrimiento, mi excitación crecía a su lado, pero yo no era de los que perdía el norte y si tenia que acabar con su vida por algún motivo, lo haría, en mi corazón no había cabida para los sentimientos.

Deslicé mis ojos por su piel desnuda, ligeramente tostada, su aspecto salvaje era en si lo que mas me ponía, ella era un reto y a mi me gustaban todos ellos.
-Vamos a inventar un mundo nuevo, uno en el que todos se postren ante los Black -aseguré ahora que estaba borracho y no media lo que decía.



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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Mar Ago 29, 2017 11:22 am

Odiaba a aquel vampiro, era arrogante, vanidoso, narcisista, orgulloso, desdeñoso, cínico, engreído, arrogante y siempre alardeaba y exhibía con placer aquello que consideraba que era suyo, aunque en realidad no lo fuera. No había podido topar con otro vampiro, o con cualquier otro ser, que tuvo que ser precisamente él, alguien que se creía que era mi dueño y que yo era algo así como de su propiedad que debía de obedecerle en todo momento, seguirle como un perrito faldero... pero se equivocaba conmigo, quizás podría hacer que mi cuerpo cayera y sucumbiera porque para mí desgracia no tenía posesión alguna sobre el mismo pero, sin embargo, era lo único que podría tener alguna vez de mí. Y también odiaba eso porque lo utilizaba a su favor y hacía que lo deseara aun cuando no quería desearlo, me hacía sucumbir cuando no quería hacerlo y me llevaba hasta el límite de mi resistencia. Admitía que era atractivo, no era una necia y sabía ver lo que él era pero sobre todo era un tremendo gilipollas arrogante que me sacaba de quicio y eso podía más que con su apariencia física, porque dentro escondía al mayor hijo de puta y al mayor monstruo que jamás me había encontrado alguna vez en toda mi vida, aun incluso sin recordar absolutamente nada de antes de despertarme, pero era una sensación que tenía.

Lo miré de forma fija tumbada en la cama tras lo que había pasado intentando recuperar el aliento y la respiración, normalizando mi cuerpo y escuchando sus palabras. Ciertamente parecía divertirle el hecho de que lo odiara más que otra cosa, seguramente a él le parecería un desafío –de hecho, lo había dejado caer en alguna ocasión- y su intención era domarme como si fuera un potro que podías domarlo, pero se equivocaba, era una loba salvaje de espíritu libre y si intentaba domarme se encontraría con que le arrancaría la mano con mis afilados colmillos. Sentía su mano deslizarse por mi cuerpo, su mano helada en comparación con la temperatura de mi cuerpo y fruncí el ceño aunque no me aparté, no porque no quisiera, sino porque por el momento no tenía la fuerza suficiente para hacerlo, me sentía algo cansada. Decía que el odio era poderoso y así lo creía yo también, el odio podía hacer que la gente se moviera llevados y cegados por ese sentimiento. Me preguntó qué más pensaba aparte del odio, incluso me preguntó si había recordado lo que lo amaba viendo que se echaba a reír por sus palabras y fruncí el ceño por ellas.


-Pienso en matarte, de forma lenta y dolorosa, cuando tenga lo oportunidad de hacerlo –espeté porque básicamente era en lo que pensaba- no, y no es algo que quiera recordar precisamente. Prefiero seguir odiándote y no recordar que alguna vez pude amarte, me quedo con el otro sentimiento que me ayuda con mis planes de acabar contigo –o de alejarme de él en cuanto supiera lo que quería, en cuanto tuviera lo que necesitaba pondría distancia y me alejaría de él para siempre, jamás dejaría que me tuviera bajo sus redes, o bajo sus colmillos. Me reí por sus palabras cuando dijo que un día el mundo estaría a sus pies y que a mí me convertiría en su reina, sus aires de grandeza seguramente acabarían con él y deseaba que fuera más temprano que tarde para poder librarme de su presencia- eres demasiado arrogante, y vanidoso, para pensar en tales pensamientos de gloria... pero claro, viniendo de alguien como tú no me extraña en absoluto. Pero ¿tú reina? Antes muerta Utukki que convertirme en algo tuyo –sonreí de forma ladina porque jamás haría algo así conmigo, jamás iba a quedarme tanto tiempo a su lado como para dejar que lo hiciera y antes prefería matarme que convertirme en algo suyo- ¿Qué todos se postren ante los Black? –Me reí, me reí con ganas por sus palabras aunque de alguna forma sabía que no me estaba mintiendo, que me estaba diciendo una verdad y que por ese motivo había dejado de estar encerrado como estaba- si sigues así vas a hacer que me de un ataque de risa –no podía parar de reírme por sus palabras entre lo que había fumado y el alcohol y negué con la cabeza apartando un par de lágrimas que cayeron de mis ojos- ¿de verdad crees que junto a tu familia vais a gobernar el mundo? Vaya, se nota que te has pasado mucho tiempo encerrado –sonreí de lado- cuanto más grande sea la gloria mayor será la caída pero ¿quién soy yo para impedirte que hagas nada? Solo espero ver cómo caes Utukki, eso me daría mucho placer –sonreí de forma ladina imaginándolo, su mano seguía recorriendo mi cuerpo y nuestros cuerpos tumbados uno cerca del otro- Dime Utukki, ¿qué te jodería más: que me deshiciera de la supuesta propiedad que piensas que tienes hacia mí, que me fuera de tu lado sin tu consentimiento... o que lograra que me dejaras irme por propia voluntad? –Pregunté rasgando con mi uña su pecho sin apartar la mirada de la suya en ningún momento- puedo hacer que caigas antes de que creas que tienes todo el control, mío, o del mundo.




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Jue Ago 31, 2017 12:52 pm

Noctis se burlaba de mi, parece que mis aires de grandeza la hacían reír y francamente no era capaz de comprender sus absurdas palabras cuando ya le había demostrado con claridad que si me lo proponía podía hacerla suplicar que la tomara sin pausa.

Aun paseaba mi mano por su cuerpo desnudo, curvilíneo mientras ella me miraba con sus dilatadas pupilas clavadas en mis rojos.
-Parece que no quieres entender que me perteneces, pues de fingir lo contrario, que solo deseas matarme, mas tu y yo sabemos la verdad, una verdad que te abrasa bajo mi gélida mano, me deseas, quieres que te folle sin tregua y cuando mis ojos se pasean por tu cuerpo te estremeces porque soy todo lo que ansias aunque reconocerlo te haga sentirte un monstruo.

Ladeé la sonrisa deslizando mis dedos por su mojado sexo, mi esencia resbalaba por su vagina humedeciendo mis dedos.
Ella abrió sus piernas en un acto reflejo, tenia le poder, el control y tenia que reconocer que también ella me motivaba en exceso.

Me incorporé ligeramente hundiendo mis pardos en los suyos, deslicé mis dedos mojados por sus labios despacio.
-Tengo hambre, déjame beber de tu entrepierna -le pedí -era una orden velada, una muy clara, pero ella sonrió de medio lado deslizando sus dedos por mi rostro despacio.
-Yo te he llevado a cenar preciosa, creo que es justo y necesario que ahora yo pueda disfrutar de mi cena.
Podría alimentarme de cualquier mujer, pero te quiero a ti, ahora, eres mía, asúmelo.

Mi cuerpo se convirtió en su cárcel, mi boca arrasó con la ajena, gruñí contra esta al colisionar hambriento, rasgué con mi colmillo su labios, aquel beso tenia un delicioso sabor metálico.
Su cuerpo rugió caliente en busca de mi mano, los dos eramos fuego cada vez que nos encontrábamos, íbamos colocados, mas no era necesariamente la única razón de la pasión que nos invadía por el otro, si no el reto constante que nos traíamos.

Ladeé la sonrisa, mi boca se deslizó por su piel, mi aliento gélido hacia que sus pechos se alzaran ,se endureciesen y ante el contacto con mi lengua se ofrecieran sin tregua.
Hundi mis colmillos en la parte alta de sus pecaminosas cúspides.
Tirones de ros carmesí me invadieron mientras su pubis buscaba mis dedos.
Ella era mía y se lo demostraría tantas veces como fuera necesario hasta que se le grabara a fuego en ese indómito carácter.



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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Lun Sep 04, 2017 9:03 am

El vampiro seguía convencido de que tenía poder sobre mí, quizás la noche que llevábamos le hiciera pensar que así era, que mi cuerpo era suyo para que pudiera hacer lo que quisiera con él, que mi voluntad se había rendido ante la suya y que por ese motivo ya me tenía como él quería... pero nada más lejos de la realidad. Yo no le tenía miedo a nada y en parte sabía que íbamos a acabar así esa noche en el momento en que entramos en aquel local y el vampiro puso aquellas reglas, sabía que sería mi perdición con el opio, su sangre y la belladona... era una combinación explosiva que terminaría por llevarme a la más pura y placentera locura y no pensaría en nada, mi cuerpo respondería por sí solo a sus caricias y no sería capaz de pensar en nada más... justo como había pasado. Sin embargo eso no quería decir que fuera siempre igual, él pensaba quizás que podría controlar mi cuerpo o controlarme a través de mi cuerpo, pero no era así, luchaba contra todo lo que él quería imponerse porque no iba a dejar que me tuviera, nunca, aunque así él lo había demostrado alguna que otra vez, aunque él se pensara que ya me tenía. Pero estaba muy equivocado, la droga aún hacía que mi cuerpo reaccionara de esa manera pero no era sino por otra cosa, cuando tuviera de nuevo plenas facultades las cosas no serían así y se lo haría ver para que él lo tuviera bastante claro. Tenía unos aires de grandeza que me hacían reír, decía que coronaría el mundo y que me haría su reina... pero yo lo que realmente deseaba era ver su caída, su enorme caída.

Pagado de sí mismo su mano siguió acariciando mi cuerpo deslizándose notando su tacto gélido allí por donde pasaba sintiendo que hacía un recorrido descendente recorriendo cada rincón y trozo de piel que tenía a su alcance, sus dedos de forma lenta como si quisiera dejar claro sus palabras y darle veracidad con sus dedos se deslizaron hasta mi sexo donde notó que estaba mojado, de él, de su esencia. Su dedo se deslizó con ese tacto que contratacaba con el calor de mi cuerpo por toda la zona y abrí ligeramente mis piernas ante las caricias que me daba con su dedo, reactivándome otra vez producto de la droga que todavía llevaba en el cuerpo. No dejó de mirarme en ningún momento mientras deslizaba sus dedos por mi humedad hasta que se incorporó un poco, mirándome de forma fija. Sus dedos recorrieron mis labios notando que los mojaba y yo lamí aquel recorrido que dejó mientras decía que tenía hambre y que le diera de beber, pero por si fuera poco no se le ocurrió mejor idea que pedirme que le diera de beber no de mi cuello, sino de mi sexo. No lo pidió sino que más bien fue una orden que quiso darme y que me hizo sonreír de lado porque ni en broma dejaría que me mordiera en esa zona. Alegaba que me había llevado a cenar y que sería lo justo que yo ahora le diera de cenar a él, que podría beber de cualquier mujer pero que quería hacerlo de mí, en ese momento, que era suya... y que lo asumiera. Una risa corta salió de mis labios mirándolo.


-No voy a reconocer algo que no es cierto, y mucho menos voy a asumirlo –mis dedos se deslizaron por su espalda dejando un surco con mis uñas sin dejar de mirarlo- sin embargo sí que me gusta notar la necesidad que sientes por mí y por mi cuerpo, ¿no seré yo Utukki quien tenga el poder sobre ti? –Lo miré sonriendo con suficiencia porque sabía que eso le jodería más que otra cosa- admite que no puedes pasar sin mi cuerpo, sin tocarlo, sin poseerme... mírate, eres tú el que quieres más de mí –apunté con cierta sorna porque era él quien quería, quien buscaba, quien pedía... y no yo, él creía que me tenía pero realmente comenzaba a pensar que quien lo tenía bajo su mano era yo a él y no al contrario. Su cuerpo se subió sobre el mío y sus labios me buscaron como si intentara acallarme para que no dijera nada más, su gruñido contra mis labios me hizo sonreír y noté que uno de sus colmillos hacía una pequeña herida en mi labio de la que comenzó a manar sangre dotando aquel beso de un tinte ferroso con ese sabor y ese olor característico y propio de la sangre. Su mano había vuelto a bajar a mi sexo y mi cadera se movió cuando sentí que me acariciaba de nuevo, presionando con su pulgar el clítoris y moviendo el dedo en círculos lentos que hacían que mis caderas lo buscaran hambrientas de más. Su boca se deslizó por mi piel hasta que llegó a mis pechos dejando escapar su aliento de forma que mis pezones se pusieron duros justo como él quería y su lengua pasó a recorrerlos mientras un jadeo escapaba de mis labios, mis dedos se habían enredado en su pelo y la otra mano arañaba su pecho, su brazo o su espalda... lo que me pillara. Su lengua creaba un contraste con mi piel que hacía que mis pezones se endurecieran por su tacto y cuando los tuvo como quiso... sus colmillos se hundieron en mi piel. Un gemido escapó de mis labios y arqueé mi cuerpo para darle un mejor acceso, el alcohol mezclado con la droga, su sangre, el mordisco que me había dado que me encendía aún más y sus dedos en mi sexo era una combinación peligrosa y explosiva por completo. Bebía de mis pechos como le daba la real gana y sus dedos ya se habían colado en mi interior provocando que mis caderas se movieran en consecuencia por ello y fuera en busca de más, perdida en aquellas sensaciones.

Tiré de su pelo para que dejara de beber notando que cada tirón que daba de mis sangre era como una corriente placentera que iba directa a mi sexo, es lo que tenía los mordiscos de los vampiros y yo ya sabía muy bien lo que provocaban. Aquello se estaba convirtiendo en algo un poco sádico, sexo, sangre, alcohol y drogas... ¿se podía pedir más en aquel momento? Gemí con fuerza y tiré del mismo modo de su pelo para separarlo de mi cuerpo, me miró con los ojos rojos lamiendo sus labios manchados de mi sangre y en ese preciso instante me giré para dejarlo a él bajo mi cuerpo, sus dedos seguían moviéndose en mi interior con mi cuerpo inclinado hacia delante, mi pelo cayendo a ambos lados de nuestros rostros como una cortina que nos cubría. Lo miré a los ojos y jadeé contra sus labios porque él parecía querer desafiarme y hacerme ver que incluso así era suya moviendo sus dedos en mi interior, y yo quería demostrarle lo equivocado que estaba. Mis labios buscaron los suyos y los besé para luego dejar un mordisco en su inferior y tirar del mismo, con mis dedos en su pelo tiré hacia atrás su cabeza y la ladeé un poco para dejar su cuello expuesto, lamí la zona y aunque yo no tenía colmillos mordí la zona de su cuello con tanta fuerza y tanta saña que le hice sangre, pero no aparté mis dientes de la herida sino que apreté para dejarla abierta y que su sangre saliera, bebiendo de ella para que se diera cuenta de lo que era que bebieran de uno y mis caderas se movían ayudando a sus dedos a que entraran y salieran, como si de alguna forma los estuviera cabalgando aunque no igual que si su miembro estuviera dentro. Quería que notara que ahora era yo, y no él, quien tenía el poder de los dos. Gemí al notar su sangre bajar por mi garganta y me aferré con más fuerza para no soltarlo y seguir bebiendo mientras más me encendía y más me movía contra él.




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Mar Sep 05, 2017 3:43 am

Indómito, salvaje, ese era el carácter que me excitaba de ella, que me volvía completamente loco y aun con su sangre resbalando por mi garganta, tiró de mi pelo para que parara, me relamí frente a ella. Gotas carmesí cayeron de mi boca hasta su pecho mientras abanaba hasta sus labios para fundirme en un nuevo duelo de lenguas, de egos.
Gruñí cuando su cuerpo me giró, ahora ella quedaba encima, bailando sobre mis dedos, buscando que siguiera masturbandola con ellos.
Sus jadeos chocaron con mis labios entreabiertos, respiración pesada y ojos que delataban lo excitado que pese a correrme hacia escasos momentos me encontraba.

Ladeó mi cabeza con su mano, dejando mi cuello expuesto, sus dientes rasgaron mi cuello, estaba completamente ida, desenfrenada, quería demostrarme que ella mandaba, pero realmente lo que lograba era excitarme en demasía.
Mi sangre me abandonaba, ella la absorbía como si de un manantial se tratara, ladeé la sonrisa al sentir su desesperación, como sucumbía a las sensaciones que la droga mas poderosa conocida le otorgaba.
Se movía frenética, cavalgandome, loca por seguir saciándose de mi sangre, sus tetas rebotaban, la sangre resbalaba por ellas.

La volteé cuando sentí que llevaba demasiado en su organismo, claro que ella quería mas y gruñó como el lobo que era para exigírmelo.
-Shhhh, llevas demasiado encima -le repliqué sujetando sus zarpas que pretendían hundirse en mi carne para hacerme sangrar, tomar mas.

Sus caderas me buscaban, saqué mis dedos para meter mi martillo con rudeza. Gruñí contra su boca al sentir su calor, como el fuego acogía el hielo y como nuestras pelvis chocaban rudamente una y otra vez, gimiendo contra nuestras bocas.
-Eres mía, puedes negartelo o reconocerlo, pero aquí estas abierta de piernas, ofrecida, buscándome sin mas.

Mi lengua lamió sus labios, mordí su inferior hasta hacerlo sangrar, gruñidos de una parte y otra, ninguno se quería dejar ganar.
Se zafó una mano y me atravesó con ella el rostro dejándome una marca profunda, ríos escarlata emanaron de ella chorreando por mis labios, abrió su boca complacida acogiendo la sangre nuevamente en su organismo mientras sus caderas seguían el frenético ritmo.

Ladeé la sonrisa dejándola beber de mi boca, me excitaba muchísimo verla así, nuestras lenguas bailaban fuera de nuestros labios, llevé mis dedos a su culo y metí dentro dos de ellos, gruñido de forma salvaje, moviéndose mas.
-Así pequeña -susurré sintiendo su lengua limpiar cada gota que escurría -córrete para mi loba.



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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Noctis el Mar Sep 05, 2017 12:12 pm

Quería que supiera aquel vampiro que era yo quien tenía el control en todo momento, que por mucho que él pensar que me tenía en realidad era yo quien lo tenía a él doblegado ante mi cuerpo, doblegado ante mi sangre porque era él y no yo quien pedía por más, yo lo que hacía era dejarle en claro que yo también podía jugar a ese juego de dominar que se traía conmigo, que como él podía ponerme encima y doblegarlo a lo que quisiera hacerle, a que yo impusiera el cómo, el cuándo y el qué. Mi carácter salvaje de loba no me permitía ser de otra manera y el caso es que no quería ser de otra manera, me gustaba ser indómita y salvaje y era precisamente eso lo que el vampiro quería controlar de mí, yo era demasiado libre como para pertenecer a alguien y él quería que fuera suya, pero no se puede domar a una loba que es salvaje y que lucha por serlo con garras y colmillos, no podría hacerlo aunque dejarlo pensar que sí podía era demasiado placentero porque así luego la caída sería mucho más grande y yo me reiría luego de cómo estuviera. Lo cierto es que imponerlo bajo mi cuerpo y someterlo a mí me gustaba, seguramente pocas mujeres lo hubieran hecho a pesar de que lo hubieran intentado alguna que otra vez pero seguramente el vampiro jamás se lo hubiera permitido, el caso es que yo sí lo había hecho por dos veces y ahora de nuevo estaba subida sobre él moviendo mis caderas de forma que sus dedos en mi interior siguieran masturbándome y otorgándome placer como estaban haciendo.

Mis colmillos se habían clavado en su cuello y ahora la herida era grande y de ella brotaba la sangre de su cuello de la cual bebía, sus gruñidos y sus jadeos se escuchaban mientras dejaba que bebiera de él y su sangre se mezclaba con el alcohol que había ingerido y la belladona que había comprado, todo en una mezcla demasiado explosiva porque su sangre me llevaba a ese estado de euforia que ahora me recorría por entera, que me hacía perder la cabeza y seguir moviéndome sobre él sin separar mis labios de su cuello, bebiendo de su sangre como si fuera lo único en lo que pudiera pensar en esos momentos, lo único que deseaba... y es que ciertamente podría ser así perfectamente, porque su sangre me calentaba y provocaba ese estado de euforia típico cuando bebías de ellos, ese viaje que te llevaba a límites insospechados y al que yo me estaba empezando a enganchar poco a poco, o al menos así lo sentía en esos momentos en que todo lo demás había desaparecido de mi mente. Su otra mano recorría mis pechos acariciándolos a su antojo mientras me movía sobre él y bebía de su cuello... hasta que cuando él quiso me apartó dejándome bajo su cuerpo de nuevo.

Gruñí cuando me apartó de su cuello y le mostré mis colmillos en señal de desacuerdo total de forma amenazante, pero él solamente me miró de forma fija y sonrió de lado, hecho que provocó que mis manos se fueran directo a su rostro para arañarlo como realmente deseaba hacerlo pero fue más rápido que yo y cogió mis muñecas subiéndolas sobre mi cabeza con su mano, decía que había bebido suficiente y que llevaba demasiado en mi organismo, pero yo me revolví bajo él mientras sus dedos seguían moviéndose en mi interior sin cesar ni un solo segundo. Pronto sus dedos también abandonaron mi sexo y le miré gruñéndole por aquello al dejar de proporcionarme ese placer que me estaba dando, pero pronto su miembro se abrió paso de nuevo sin contemplación alguna, sus labios estaban sobre los míos y gruñó al embestirme por completo, arqueé mi cadera para que llegara más profundo y gemí al notar la placentera sensación que me embriagaba, que calma esa necesidad que sentía en esos momentos, necesitada de mucho más y de que aplacara el calor que desprendía mi cuerpo, esa ardiente necesidad que crecía en mi vientre. Sus caderas se movían contra las mías que le seguían el ritmo en un baile erótico y salvaje, tal y como éramos los dos dejándonos llevar por aquel momento de locura. Le gruñí cuando volvió a decir que era suya y mordí su labio inferior con tanta fuerza que le hice un corte mientras él no dejaba de moverse.


-Jamás seré tuya, Utukki –volví a responderle entre jadeos y gemidos de ambos sin dejar de movernos, decía que estaba ofrecida a él pero sin embargo él no estaba de diferente forma- míratelo, vampiro, porque estabas muriéndote por colarte entre mis piernas –le devolví la jugada, ¿quería hacerme ver que él tenía razón? Bien, que primero se mirara las ganas que había tenido de hundirse de nuevo en mi cuerpo, había sido él esa vez quien empezó a provocarme y a calentarme. Lo que sí que estaba claro que aquello era como una lucha, él no cedería y yo mucho menos lo iba a hacer frente a él. Conseguí liberar una de mis manos y sin pensarlo hundí mis uñas con saña en su rostro de forma que le hice unos surcos de donde comenzó a manar la sangre, que caía por su rostro y goteaban por su barbilla de donde abrí mi boca para dejar que cayeran en ella sin que él cesara en sus movimientos. Inclinó su rostro para besarme y de esa forma ahora su propia sangre goteaba de sus labios fundiéndose en un beso con saber ferroso de su sangre, como si pretendiera darme de beber de ella. Mi lengua se deslizó por sus labios lamiendo lo que caía de la herida y pasó a besarme enredando nuestras lenguas mientras la sangre seguía cayendo, enfrascados en aquella lucha. Su otra mano libre se movió por mi cuerpo y llegó hasta mis nalgas, apresó una de ellas con fuerzas y luego sentí como sus dedos se deslizaban en mi interior llenándome por completo en ambos sentidos. Gemí arqueando mi cuerpo ante el placer de sentir aquello, su miembro embistiéndome con fuerza golpeando en mi interior, sus dedos deslizándose en mi interior provocándome más placer y mi lengua lamía la sangre que caía de su herida. Aquello era demasiado como para poder soportarlo mucho más, el placer se arremolinaba en mi interior sacudiéndome con fuerza mientras él me montaba de forma salvaje y aunque no quise hacerlo, aunque no quise hacer caso de sus palabras... acabé estallando en un potente orgasmo cuando dijo que me corriera para él, todo mi cuerpo cedió ante sus palabras, clavé mis uñas en su espalda y su brazo con fuerza dejándoles las marcas y gemí cerrando los ojos al tiempo que mi cuerpo temblaba por aquel salvaje orgasmo que me había provocado, notando que no tardó demasiado en correrse en mi interior pero que aun así no dejó de moverse sacudiéndose y chocando con rudeza como si de alguna forma me quisiera hacer ver que él era mi dueño y que yo era suya, y así me lo demostraba el maldito vampiro. Mi cuerpo cayó lánguido sobre el colchón con la respiración entrecortada e irregular, el cuerpo perlado de sudor y sintiendo los temblores no solo de mi sexo notando que se cernían sobre sus dedos y su miembro, sino los temblores de mis piernas mientras recobraba la respiración y mi cuerpo volvía a la normalidad. Era un maldito hijo de puta y cada vez que me llevaba al orgasmo lo odiaba un poco más, por eso, por dejar que lo hiciera, por ser tan estúpida de beber de su sangre, por ceder ante ese orgasmo cuando me había pedido que me corriera... lo odié, lo odié demasiado en ese momento. Mis ojos se abrieron aun con él todavía en mi interior con su cuerpo recostado sobre el mío y lo fulminé con la mirada- te odio, maldito hijo de puta –no contuve el tono en mi voz y parecía que le resultaba divertido verme de esa forma, como si me hubiera vencido, pero aquello no había acabado todavía y en cuanto recuperara las fuerzas volvería a hacerle la vida imposible en todo lo que me fuera posible y estuviera a mi alcance hacerlo- ¿te has saciado ya de mi cuerpo, o vas a querer follarme otra vez dentro de un rato? ¿Qué pasa, vampiro, te has hecho adicto a mi cuerpo y no puedes contenerte cuando me tienes frente a ti desnuda?




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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

Mensaje por Utukki Black el Jue Sep 07, 2017 1:40 pm

Sonreí satisfecho cuando su cuerpo calló lánguido sobre el colchón, apenas podía mantener los ojos abiertos por el colocon y la fuerza de nuestro instante de pasión, aun así voraz como la loba que era soltó un “te odio” que me hizo relamerme de puro placer
-Mientras me odies de este modo vamos por el buen camino pequeña.

Adicto a su cuerpo, casi tanto como ella al mio, ahí residía nuestra esencia, claro que yo tenia una ventaja y es que su sangre no me creaba adicción, la de cualquier humana saciaría mi hambre en cualquier instante, por contra ella se volvía loca ante mis ríos carmesí, nada podía igualarse a la potencia que le ofrecía cuando la bebía y el deseo extremo, el placer explosivo.

Observé su mirada nublada, sus muslos desnudos y sus pechos alzados, aun ofrecidos y me pregunté si podría con un nuevo asalto, ciertamente yo nuca me saciaba de su cuerpo.
Tiré de ella para alzarla sobre mi regazo, parecía un muñeco de trapo, estaba cansada en demasía, demasiado ebria y drogada.
-Creo lobita que por el momento deberíamos volver a la habitación, si te portas bien puede que allí puedas volver a odiarme.

Sus ojos me fulminaron, peor a la vez un destello de deseo los atravesó como si de una estrella fugaz se tratara, algo que me hizo ladear de forma engreída la sonrisa.
-Se que lo deseas -apunté rozando sus labios con los propios.
-Limpialos -le pedí calcinandola con mi aliento.
Estaban manchados de sangre seca, aquel instante era lascivo, lujurioso, su lengua repasaba mi contorno, un jadeo escapó de mi boca convirtiéndola en dueña de mi deseo.

Nos enredamos en un nuevo beso, húmedo, tórrido y necesitado que nos arranco gruñidos, jadeos y de no ser porque ni se sostenía aquello se hubiera convertido en un nuevo asalto.
Aun jadeante la ayudé a vestirse.
-No lo tomes como costumbre, a mi se me da bien lo contrario, así que tendrás que guardar fuerzas para hacer esto sola, no soy tu padre -apunté mordaz tratando de alejar de su mente toda relación emocional que interpretara en este acto con un ápice de bondad.

La alcé de allí y esta se agarró a mi cuello, ladeé la sonrisa al sentir como su cabeza cedía contra mi hombro y su nariz olía mi piel suavemente.
-¿huelo bien lobita? -bromeé esperando su siguiente mordaz comentario.
Asi, con ella entre mis brazos abandonamos el local, lo había pasado ciertamente bien con ella esa noche y ahora con mas motivo no quería soltar a mi juguete, hacia demasiado que no recordaba una noche como esa.



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Re: Nocte, Frigus Et Tenebris, Semper Fidelis ~ Privado {+18}

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