Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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Martillo de plata y oro (libre)

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Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Brecc Ó Gibealáin el Jue 29 Jun 2017, 03:10

Brecc despertaba aquella mañana en una de las habitaciones de la mansión que había comprado para él y su hermana. Su cama permanecía vacía y su vida llena de sorpresas según su positivo pensamiento. Brecc tenía un buen trabajo y en cuanto fue a ver dónde estaba su hermana, vio que no estaba en su habitación y en cuanto se preocupó una de las pocas doncellas que vivía en la mansión le aviso de que su hermana estaba en el jardín del patio trasero descansando y con los rayos de sol rozándole el rostro. Fue hasta donde estaba su hermana para encontrarla en efecto como le dijo la doncella, tendida en el jardín y sintiéndose en paz probablemente desde hace mucho tiempo.

Tras pasar unas horas y tras haber engullido un delicioso desayuno, Brecc se fue hacia la Iglesia para encontrarse a un grupo de inquisidores rodeados en círculo, hablando sobre aquella noche que encontró a su hermana encarcelada como esclava sexual. Cuando llego los comentarios llegaron a niveles de que probablemente estaría detrás un importante miembro de la nobleza, pero Brecc, cuando se presentó ante aquel grupo todo el mundo se calló, no por el hecho de que su hermana era una de las víctimas de aquella redada sino porque el tema era delicado. El estado en como las encontraron no es algo que sea bonito de recordar.

Un tiempo pasó desde aquella noche y su hermana había recuperado lo que parecía algo más de peso a como se la encontró aquella noche. Había ganado unos cuantos kilos y su vida ahora estaba fuera de peligro.

-Hola Brecc…
-Hola

Brecc pasaba al lado de los inquisidores y las palabras de respeto eran las mismas. Siempre eran un “hola” porque nadie se atrevía a preguntarle al hombre sobre aquella noche que aún estaba presente. Lo mismo paso con algunas familias cercanas a los inquisidores de haber encontrado a otras víctimas de esclavitud siendo allegados a estos.

En cuanto pudo, subió al despacho que le habían citado, entro uno de sus superiores y cuando la reunión terminaba, Brecc salía del edificio de la sede inquisitorial francesa con un pergamino en la mano. Era un permiso de unos días que le habían otorgado para que cuidara a su hermana, pero Brecc se mosqueo con lo que le ofrecieron. Su hermana ya estaba bien pero los demás pensaban que había algo más en su hermana y que tenía que ver si había algo más o no.

Para cuando quiso darse cuenta, había tirado a alguien por la calle y esta le había estado gritando. Cuando sus 5 sentidos volvieron a la tierra se dio cuenta de que era un joven – Vaya, lo siento chaval –dijo con una sonrisa nerviosa.
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Martillo de plata y oro

Mensaje por Sylvana Di Angelo el Sáb 08 Jul 2017, 05:10

Sylvana estaba cansada de ese día tan poco productivo.

Levitaba entre las personas, observándolos con cuidado sin que ellos si quiera lo imaginaran mientras trataba de encontrar algún gesto, cualquier cosa que los delatara. Desde una mirada calculadora hasta una actitud arisca o prepotente que le hiciera sospechar que podría ser algún inquisidor.

Cada día no era capaz de evitar las ansias que la invadían, tratando de recaudar alguna información importante que pudiera comunicar a los que antes eran sus iguales. Su lealtad aun estaba con ellos, con los cambiantes y demás razas que vivían con el miedo de ser descubiertos. Ahora ella no tenia esas cadenas, esas preocupaciones que le impedían actuar.

Si solo pudiera llenar los huecos que su memoria había dejado después de su muerte...

El sonido de algo cayendo al suelo la saco del principio de sus melancólicos pensamientos. Flotando, observo con cierta curiosidad como un joven que parecía de clase alta no había tenido cuidado al mirar, chocando con un hombre de gesto pensativo y taciturno, sin ser consciente de los insultos y reclamos del joven que a todas luces parecía bastante prepotente.

Sin embargo, el caballero no pareció importarle o no lo escucho, ya que solo poco después, cuando el joven se había levantado, fue cuando le ofreció una descuidada y rápida disculpa, apenas haciendo una sonrisa nerviosa.

¡Como se atreve!—exclamo indignado aquel que había caído al piso, acomodándose el sombrero en su cabeza antes de pasarlo de largo, aun murmurando insultos que se perdieron en el bullicio de la calle.

Encantador—murmuro Sylvana, observando con pena ajena al joven para después observar al caballero.

Hubo algo en su porte y presencia que la hizo fruncir el ceño, inquieta. Su instinto pudo ser aun mas agudo cuando era cambiante, de eso no había duda, pero era un rasgo suyo, algo natural en su carácter y algo en ese hombre le gritaba cierto peligro que ella podía reconocer.

Levitando detrás de él, se aseguro de que no fuera capaz de verla antes de colocarse encima de su cabeza, sin poder resistir el flotar aun mas alto para evitar a las personas que la traspasaban al pasar.

Tendrá que perdonarme por invadir su espacio, caballero—murmuro la fantasma con cierto sarcasmo, esperando que la guiara a donde fuera su destino.


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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Brecc Ó Gibealáin el Mar 18 Jul 2017, 22:19

A veces la gente le sacaba de quicio.

Cuando quieres hacer una bonita acción con alguien pero esta son un desperdicio de persona que no merecen estar en la superficie terrestre, pero no tenía tiempo de distraerse con sandeces de poca monta que le retrasasen. Las personas de París eran muy diferentes a las de su tierra natal, suspiro un momento y se sentó en un banco de madera, el más cercano que pudiera tener a su lado y cuando poso su trasero en la superficie de la lisa madera de pino y roble, se quedó viendo el pergamino tras abrirlo. Al ojo humano era imposible ver cualquier escritura, pero al ser una tinta de uso especial y la cual se había mezclado con su propia sangre para ser el único que lo pudiera leer, este comenzaba a leer rápidamente el interior de dicho pergamino.

Su ceño fruncido era notorio pero en cuanto doblo el pergamino, fue a una fuente de calor en la que quemó el pergamino. Eso le habían dicho en la oficina de la inquisición, además de recibir información de los tecnólogos sobre dicha tinta que cuando estaba un poco expuesta a la luz solar esta se activaba como material explosivo. Y en efecto. Poco después de que estuviera lejos una manzana o dos, escucho una pequeña explosión, inofensiva que los que fueron al lugar para ver que era, creyeron que alguien había disparado. Al cabo de una media hora volvió y vio el interior del recipiente en el que dejo el pergamino y como podía suponer no había dicho pergamino.

Estaba calcinada hasta la saciedad por lo que Brecc soltando un suspiro, se tomó la molestia de ir a una cafetería en la que estaba siendo un cliente habitual. Tenía un poco de hambre y el desayuno de la mañana le había sabido a poco ya que su hermana volvió a tirarlo todo al suelo, pero por suerte, la vajilla que usaban para desayunar era a prueba de golpes o eso estaba ya por comprobado. Como le gustaría saber lo que rondaba por la mente de su hermana. Después de que ella hubiera sido secuestrada y haberla encontrado en aquel sitio tan deplorable, su hermana no necesitaba un centro psiquiátrico, necesitaba sentirse en paz, salir, al menos salir con su hermano pero Brecc también temía que la cogieran de la mano y se la llevaran de nuevo.

Entonces se le ocurrió una idea pero lo primero que haría, seria estar en la cafetería y tomarse un buen café con unas buenas tostadas, esperando a que algo en su vida se tornara a bien. La idea que tenía en su mente involucraba a su hermana pero por otro lado porque sería probablemente la última vez que pudiera verla a su lado. No pensaría en ello y vio como el mesero le ponía su café y sus tostadas para traérselo a la mesa.

- Lo de siempre me temo.


- Eso es Jeremiah – Sonríe y comienza a comer su delicioso desayuno de la mañana mientras se prepara para darle la peor noticia del mundo a su hermana.

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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Sylvana Di Angelo el Miér 19 Jul 2017, 17:04

Estaba sinceramente sorprendida y extasiada.

¡Había tenido razón! El hombre al que decidió seguir era a todas luces un inquisidor.

Puede que al principio tuviera sus duda cuando lo observo sentarse en aquel banco, desdoblando un pergamino donde no se veía nada aún cuando invadió su espacio personal, tratando de mirar sobre su hombro con atención y el ceño fruncido, volteándolo a ver como si se hubiera vuelto loco aún cuando parecía que él estaba leyendo algo desagradable.

Tal vez mi instinto está fallando—pensó desanimada, apartándose del caballero, siguiéndole ya sin muchas esperanzas hasta que dejó el papel en cualquier lugar, como si no fuera más que basura.

Grande fue su estupefacción cuando escucho la pequeña explosión. Justo donde el hombre había dejado la nota, volviendo al lugar poco después para asegurarse que no quedaba rastro alguno del pergamino.

Desde ese momento lo siguió con más ahínco. Estudiando con fijeza cada movimiento que empezaba a incomodarla incluso a ella misma.

Sin embargo, mientras más lo veía lograba notar en el una enorme pena.

Y eso a ti que. Es un inquisidor, si le pasa algo debe ser completamente su culpa—pensó enojada al sentir un leve pinchazo de empatía.

Al final, supo que su curiosidad sería su perdición, así que cuando el hombre entro a la cafetería y pidió de desayunar, Silvana le dedico una mirada derrotada antes de salir al pequeño callejón que estaba al lado, suspirando al abandonar su estado fantasmal, haciéndose visible y sólida.

Odette tiene razón, soy una metiche sin remedio—farfulló para si misma mientras entraba al local. Tomándose un momento para pensar una excusa antes de acercarse a la mesa del inquisidor. —Disculpe caballero, ¿Le importara mucho si le robó un momento de su tiempo? —pregunto con voz suave, sentándose en la silla en frente de él antes de que respondiera. —Vera, estoy tratando de hacer desistir a un joven que desea tener una oportunidad conmigo y no entiende razones, me parece que si me ve con compañía por fin entienda la indirecta—. Sonrió con pena, bajando los ojos mientras lo veía entre sus pestañas, esperando que le creyera. Ella nunca había pasado por tal situación y no sabía si sería suficiente como para que le permitiera quedarse.


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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Brecc Ó Gibealáin el Sáb 19 Ago 2017, 00:52

Brecc se quedo mirándo a la mujer con el ceño fruncido.

- La verdad es que me importa un poco...- Suspiro a pesar de haber dicho eso la mujer que repentinamente apareció frente suya se sento en la silla que habia delante de él. Ahora tendria que aguantar a una desconocida y entonces escucho el tema de que alguien la atosigaba hasta crear molestia alrededor de su persona.

- Esto solo puede acabar de varias maneras, una, que el tipo me encuentre y me mate y me este metiendo usted en problemas que ni me conciernen, dos, puede siempre y cuando se mantenga callada puede quedarse sentada a mi lado hasta que se sienta cómoda y libre de dicha presencia o tres, arrear un puñetazo a dicho acosador que la persigue aunque también puede acudir a la policia. Yo soy solo un iluso trabajador que está en su día libre - Termino diciendo con una sonrisa socarrona y que cuando vinieron las tostadas a su mesa, este se recosto y sento adecuadamente en la silla en la que estaba -  Fuera de bromas, pero si quiere librarase de una persona, el arma más poderosa es la lingüistica, saber poder hablar claramente con aquel que la atosiga - Diciendo esto, volvió a su periódico, interesado en la sección frontal del periódico.

Brecc a veces no era una persona demasiado cuidadosa en sus palabras. Siempre estaba en alerta por si alguien le salia con preguntarle la dirección de su casa pero ahora a nadie se la otorgaba ni si quiera a la persona más lista dle mundo.

- Bueno, tampoco quiero sonar como un carcamal, soy a veces comprensible con los demas aunque a veces no suelo ser nada romántico ni detallista - Negó con la mano - Olvida, no he dicho nada -Terminó soltando una risa tonta que enseguida con un carraspeo camufló haciendo que lo que dijo quedase en segundo plano - Pero lo mejor es que llame a la policia y estos tomen medidas sobre lo que deberían ayudarle en realidad.Yo solo soy un hombre de mediana edad que tiene un trabajo humilde en las minas - Dijo lo primero que se le vino a la mente, encogiendo los hombros terminaba poco a poco su desayuno, el desayuno que se le habia sido interrumpido,
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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Sylvana Di Angelo el Miér 23 Ago 2017, 07:59

Sylvana no pudo evitar apoyar los hombros en la mesa y reclinarse, entrelazando sus dedos para apoyar su mentón en ella, sonriendo un poco por las palabras del hombre, las soluciones que le daba a un problema inexistente y su intento de hacerse ver como un trabajador de las minas cuando sus modales lo delataban.

De todas formas ella no lo presiono, convirtiendo su sonrisa en un gesto mas amable. Aunque quería desesperadamente la información que podría tener, también notaba al tenerlo de cerca y al evaluar sus acciones que no poseia esa expresión sanguinaria de aquellos inquisidores que disfrutaban de su trabajo, por lo que tenia la ligera idea de que tal vez merecía un momento para olvidarse de sus problemas. De todas maneras se lo debía por invadir tanto su espacio y su vida.

Se que no me creerá monsieur, pero de saber que podría entrar aquí y atentar contra usted no me hubiera acercado. Es un poco cobarde, pero demasiado terco. Ya he tratado de hablar antes de tener que llegar a darle un horrible golpe cuando colmo mi paciencia—contesto la joven sin dejar de verlo. —La policía no me tomo enserio para mi desgracia, por lo que solo me queda intentar esto como ultima opción, lamento tener que molestarlo con mi presencia, dejare que desayune en paz y cuando note que ya no esta cerca me iré.

Espero a que el hombre desayunara tranquilo, descruzando sus manos y echando su cuerpo hacia atrás, mirando hacia la ventana de vez en cuando para que el hombre pensara que estaba atenta a su supuesto acosador, actuando un poco nerviosa mientras pensaba que más decir para hacerlo hablar, algún detonante para que le diera la pequeña oportunidad de sacar algún tema.

Una pequeña idea vino a ella sin saber realmente si funcionaria o no, pero de todas maneras no perdía nada con intentarlo, por lo que carraspeando con delicadeza llamo la atención del hombre, inclinándose ligeramente sobre la mesa. —Se que me dijo que no le hablara, pero podría verse extraño que solo lo observe comer mientras miro por la ventana, así que...—hizo una ligera pausa, desviando la mirada antes de mirarlo de nuevo con algo de pena. —¿Cree que podríamos conversar solo un poco? No tiene que ser mucho tiempo, puede ser del tema que usted quiera, ¿Que le parece?


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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Brecc Ó Gibealáin el Mar 19 Sep 2017, 02:09

Brecc carraspeó.

- Escuche – Comento mientras doblaba el periódico que estaba leyendo en su momento favorito del día, en el desayuno - ¿Qué tal….el tema de que las mujeres están precisamente más hermosas vestidas con delantales y calladas frente al género dominante? – Desdoblo el periódico, se cruzó de piernas bajo la mesa para ponerse más cómodo, pero algo no estaba bien. Su paz se había visto entrecortado por la presencia parlanchina de la mujer que estaba sentada en su misma mesa. Bien como era Brecc, no era muy cuidadoso con las palabras ni tampoco con las personas, y menos con las criaturas nocturnas o algún ser sobrenatural. Él iba siempre a su libre albedrio, pero esa vez su paz había sido interrumpida.

- Uff –Bufó- De todas maneras ¿no es eso lo que ya estamos haciendo? ¿Conversar? Hábleme o cuénteme la historia que tiene usted con esta persona que supuestamente se siente incómoda con él – Brecc era un maleducado, no sabía si estaba haciendo que la mujer que tenía sentada frente a él se sintiera ofendida, no lo sabía, en realidad le traía floja.

Brecc en cualquier caso no era un hombre en el que la mujer podría enamorarse fácilmente. Con Brecc había que trabajar una relación de antemano, se le tenía que conocer pues su familia y él sufrieron por la pérdida de Fionna hasta que la encontraron desquiciada en lo más bajo de unas catacumbas, esclavizada, atada a unas cadenas de las que fue liberada pero su mente no acabo demasiado bien. Brecc no quería que su hermana siguiera entre barrotes, o entre las cuatro paredes del sanatorio al que fue para que esta se curase y volviera a ser ella misma, pero de momento, Brecc no ve ninguna mejoría en su hermana.

- A usted se le ve una mujer fuerte y capaz de enfrentarse a cualquier tempestad. - Brecc–dejo el periódico sobre la mesa, cerca de sus tostadas a medio comer – No veo porque tendría que estar huyendo de un hombre que no quiere dar la talla – volvió a encoger los hombros – y teniendo usted más ovarios que ese pusilánime – Brecc puso una tostada una encima de otra, pago el desayuno y cogiendo las tostadas se levantó de aquella mesa para comenzar a caminar con las tostadas en la boca, saboreando la mermelada de cerezas que tanto le gustaba degustar en el interior de su boca.
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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Sylvana Di Angelo el Dom 01 Oct 2017, 23:21

Sylvana tuvo que respirar muy profundo para que su enojo no se notara en su cara. Estuvo a punto de hacer levitar al hombre y manejarlo como el viento mueve a una hoja, pero logro serenarse al ultimo momento.

¿Decía él conversar a esas oraciones tan desprovistas de emociones hacia su persona? Podía entender que para aquel inquisidor no era más que una extraña, pero esperaba al menos un poco de consideración por su falsa situación.

Tal vez soy así de mala al actuar—pensó Sylvana con ligera frustración, aunque no le parecía que fuera el caso.

Trato de abrir la boca para contestarle a ese hombre, pero ni siquiera le dio la oportunidad cuando este se levanto de la mesa, llevándose esas odiosas tostadas con mermelada a la boca para después retirarse como si no la hubiera ofendido de ninguna forma.

¿Somos mas preciosas vestidas con delantales y calladas frente el genero dominante?—murmuro Sylvana viendo la espalda de aquel inquisidor que se alejaba de ella, inconsciente de lo que había hecho con sus palabras —¿Quiere apostar?

Sonriendo con cierta malicia, movió sus manos debajo de la mesa haciendo que con sus poderes las tostadas se resbalaran de la boca del hombre hasta que cayeron al suelo, manchando ligeramente la camisa y los zapatos del inquisidor.

Siendo un poco mas infantil, hizo su mano un puño mientras se enfocaba en el pie derecho del hombre, haciendo que se resbalara un poco por la mermelada que había sido regada en el suelo.

Ocultando su sonrisa, cambio su expresión a una preocupada antes de acercarse al inquisidor, disfrutando internamente el verlo apoyado en un rodilla sobre el piso, sin entender que había pasado.

Ahí estaba su genero dominante.

Cada vez te pareces mas a un espíritu vengativo—pensó para si misma con cierta gracia antes de arrodillarse al lado del inquisidor. —¡Dios mio! ¿Monsieur se encuentra bien? Deje que lo ayude, debe tener mas cuidado cuando va comiendo. Veamos que podemos hacer para atenuar esa mancha en su camisa.

Con cuidado tomo el brazo del hombre, aprovechando la ligera confusión para salir del lugar, guiándolo hasta una fuente cercana.

Conservando su expresión de preocupación, le ofreció un pañuelo que tenia en su bolsillo con rapidez. —Puede mojarlo en la fuente y usarlo para limpiarse la mancha de mermelada. Siento que esto fue mi culpa al distraerlo. —Volteo hacia los lados un poco, fingiendo que vigilaba los alrededores antes de ofrecerle una pequeña sonrisa avergonzada. —Aunque si le soy sincera, todo esto parece que ahuyento a mi pretendiente. Su presencia termino ayudándome bastante.

Odiaba tener que admitir que era culpa suya, pero no podía desaprovechar la oportunidad que tenia en frente. Ya había descubierto algo que nuevo de los inquisidores y cualquier información, por pequeña que fuera era relevante para ella.

Lo único que lamentaba era el haber sido tan ingenua. Había juzgado mal al inquisidor, pensando que si se mostraba ante él como una frágil mujer en apuros eso despertaría algo de empatia hacia ella para poder ganarse aunque fuera un poco su confianza como hacían varias mujeres para conseguir lo que querían.

Pero claro, ella nunca había sido buena en despertar pena y tampoco en manejar a los hombres, debió pensar eso en primer lugar.

Suspirando con cierto cansancio se sentó en la orilla de la fuente antes de bajar la cabeza, apoyando ambas manos en el borde. El inquisidor aun no había usado su pañuelo, así que esperaría a ver si seguía su consejo o por el contrario terminaba aventandoselo a la cabeza mientras la maldecía.


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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Brecc Ó Gibealáin el Jue 19 Oct 2017, 20:41

Haciendo más aun el ridículo, Brecc acabo tirado por los suelos literalmente porque su boca no había sujetado bien las tostadas y por ello había caído de manera torpe sobre el suelo, causándole un daño grave en la cabeza, además de recibir una pequeña brecha en la frente además del traje manchado con una mancha morado por la mermelada. Fue llevado por la mujer de antes hasta una fuente y cuando vio que le ofrecía un pañuelo, lo cogió, lo mojó en la fuente, pudo ver que la mujer estaba con la cabeza cabizbaja posiblemente arrepintiéndose –pensó Brecc-

- No se preocupe. No me di cuenta de que pude ofenderla con mis comentarios machistas pero no conviene dar vueltas a un tema el cual a veces no se tiene la solución inmediata – Sonriendo sacaba el pañuelo de la fuente, comenzó a limpiarse la herida en la frente ya que era lo que más le preocupaba que la mancha de mermelada que tenía en su antes impoluta camisa blanca – pero tengo que decir que las mujeres se ven preciosas con un delantal puesto ya que no es por referirme a ellas por debilidad si no por fortaleza….. – Brecc suspiró – Puedo soltar a veces palabras mal sonantes, machismo, pero sobre todo respeto a la mujer y a lo que me refería era que las mujeres es….- miro a ambos lados y se acercó a la desconocida –es que son fuertes porque soportan más penurias que los hombres, sabe? Tal como dar a luz, aquellos días de mal estar…. –ríe- Créame, se lo que es – ríe de nuevo – tengo una hermana en casa que le afecta demasiado aquellos tres días, pero aparte de eso, sufren el doble. Algunos las trata como débiles por ser sensibles pero yo pienso lo contrario. Demuestran una fortaleza que ojala pudiera comprender….Las mujeres en realidad sois un misterio, un universo del cual siempre el hombre llega a sorprenderse – Se quedó en silencio unos segundos, de un momento a otro la cabeza comenzó a darle vueltas pero al parpadear un par de veces, todo paró.


Observo que el pañuelo estaba manchado de sangre – Lamento haberle manchado el pañuelo – Dijo doblándolo, sintió que ya no le sangraba en la brecha pequeña de la frente por lo que fue doblando el pañuelo a modo de que ya iba a guardarlo poco a poco – Soy Brecc, encantado señorita.


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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Sylvana Di Angelo el Lun 23 Oct 2017, 08:22

La mujer observo con curiosidad como el hombre parecía menos molesto con su persona. Incluso se había disculpado por sus palabras de antes y, aunque le avergonzó un poco ciertos días inevitables para una mujer, no pudo evitar sonreír levemente divertida. Aquel hombre parecía tener bastantes problemas al querer explicar sus ideas.

No es raro escuchar el cómo no nos tienen muy en cuenta a veces, Monsieur, es algo que se da bastante. —Sylvana acepto el pañuelo de vuelta, observando las manchas de sangre con cierta preocupación—. Odette va a matarme—pensó resignada, sabiendo que su amiga le preguntaría mil cosas cuando volviera a su hogar.

Metió la tela en su bolsillo de nuevo, evaluando la pequeña herida que tenía el inquisidor, la cual no se había dado cuenta por estar más preocupada en sacarlo del local sin que este tratara de llega a apartarla. Estaba un poco aliviada de que no fuera algo peor.

Suspirando quedamente, Sylvana esbozo una pequeña sonrisa, parándose un momento para hacer una grácil y rápida reverencia. —Me llamo Sylvi…un placer conocerle. —La fantasma casi se modio la lengua al decir su nombre, recordando que los inquisidores tenían un archivo suyo, y aunque no era seguro que aquel hombre supiera sobre ello, prefería usar al menos el diminutivo que generalmente solo usaban aquellas personas más cercanas.

Sera solo un momento—pensó Sylvana, todavía sonriendo mientras volvía a sentarse en la fuente, haciendo un ligero gesto con su mano a modo de invitación para que se sentara con ella.

Ahora que parece que no tenemos mal entendidos entre nosotros tal vez podamos hablar de manera más tranquila. A veces resulta provechoso charlar con un desconocido de vez en cuando—dijo Sylvana con voz amable.


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Re: Martillo de plata y oro (libre)

Mensaje por Brecc Ó Gibealáin el Lun 20 Nov 2017, 02:53

Brecc se quedó pensando en que poder decir de más. Seguía intentando recomponerse de las heridas de su cabeza, escucho el nombre de la mujer que estaba a su lado, escucho lo que dijo la mujer de al lado, se quedó pensando en esas palabras durante unos instantes aunque la mujer tenía razón, a Brecc se le hacía difícil aceptar lo que había escuchado. Le faltaba ese toque de dar siempre la razón a la mujer por lo que no profirió ninguna palabra a favor de la mujer llamada Sylvi.

Poco después de que se pusiera tenso, se quedó mirando a la gente que paseaba por su lado. Observaba a un grupo de niños que comenzaron a meterse con un niño pequeño, negro y esclavo. Solamente al ver eso se dirigió hacia el grupo de niños y los separo del esclavo que estaba siendo apaleado. Cuando el niño estaba a salvo y que salió corriendo del lado de Brecc, el mismo Brecc se dispuso a andar al lado de la mujer en el que se quedó de nuevo en el sitio de la fuente en el que se sentó donde al principio.


- Bueno, y que hace alguien como usted por aquí? – Pregunto – ¿No tienen ningún acompañante con el que estar? – Pregunto por mera curiosidad y se ajustó la camisa de manera mejor. Entonces cuando todos parecían estar más a lo suyo, Brecc se quedó mirando las puntas de sus botas mientras esperaba contestación alguna de su acompañante, de la mujer que estaba a su lado – Esto me aburre – Pensó para sí mismo, estirando los pies, estirando la espalda un poco hacia atrás queriendo estar un poco cómodo de los tirones que en su cuerpo estaban haciéndole tener un poco de dolencias. - ¿Alguna respuesta? – Preguntándose eso seguía mirando a quien estaba a su lado, pero de repente encogió los hombros restándole demasiada importancia al asunto. No le importaba ya en absoluto.


Cuando vio a Sylvi a su lado, se quedo mirando en una muchacha que había detrás de Sylvi. Era una mujer joven, rubia e inocente al parecer, vio como se la llevaba con ternura un hombre de la mano, no pudo evitar sonreir, pensando en su hermana quien estaría en la mansión, disfrutando de su patio interior en donde estaba siempre en paz, en donde estaba completamente fuera de peligro y sin embargo él aún estaba protegiéndola en demasia cuando a lo mejor no le necesitaba.

Fueron varios años que estuvo sin su hermana entonces pensó que debería de cuidarla un poco más.

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Brecc Ó Gibealáin
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