Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



NIGEL QUARTERMANE

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP
AMANDA SMITH

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
BÁRBARA DESTUTT DE TRACY

ADMINISTRADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

ADMINISTRADOR

ENVIAR MP


RYLEY ENDE

MODERADOR

ENVIAR MP
GIULIA VAGGÖ

MODERADORA

ENVIAR MP
LOREENA MCKENNITT

MODERADORA

ENVIAR MP
ADMINISTRACIÓN

MODERADOR

ENVIAR MP

CLIMA THE BOND OF THE BLOOD - PARTICIPAN DRAKE ENDE Y JOSSETTE LOUVRE. LA LLAVE - PARTICIPAN POSEIDÓN Y CRYSANTHE KASTAROS. EL CAOS VISTE DE GUERRA - PARTICIPAN ORN, DRITTSEKK, BRÖKK TOLLAK, SOLEIL, KATTRINA. NOCHE DE HALLOWEEN - PARTICIPAN VLADIMIR ROMANOVS y MAGGIE CRAIG.




Espacios libres: 15/60
Afiliaciones élite abiertas
Última limpieza: 30/07/17


COPYRIGHT/CRÉDITOS

En Victorian Vampires valoramos la creatividad, es por eso que pedimos respeto por el trabajo ajeno. Todas las imágenes, códigos y textos que pueden apreciarse en el foro han sido exclusivamente editados y creados para utilizarse únicamente en el mismo. Si se llegase a sorprender a una persona, foro, o sitio web, haciendo uso del contenido total o parcial, y sobre todo, sin el permiso de la administración de este foro, nos veremos obligados a reportarlo a las autoridades correspondientes, entre ellas Foro Activo, para que tome cartas en el asunto e impedir el robo de ideas originales, ya que creemos que es una falta de respeto el hacer uso de material ajeno sin haber tenido una previa autorización para ello. Por favor, no plagies, no robes diseños o códigos originales, respeta a los demás.

Así mismo, también exigimos respeto por las creaciones de todos nuestros usuarios, ya sean gráficos, códigos o textos. No robes ideas que les pertenecen a otros, se original. En este foro castigamos el plagio con el baneo definitivo.

Todas las imágenes utilizadas pertenecen a sus respectivos autores y han sido utilizadas y editadas sin fines de lucro. Agradecimientos especiales a: rainris, sambriggs, laesmeralda, viona, evenderthlies, eveferther, sweedies, silent order, lady morgana, iberian Black arts, dezzan, black dante, valentinakallias, admiralj, joelht74, dg2001, saraqrel, gin7ginb, anettfrozen, zemotion, lithiumpicnic, iscarlet, hellwoman, wagner, mjranum-stock, liam-stock, stardust Paramount Pictures, y muy especialmente a Source Code por sus códigos facilitados.

Licencia de Creative Commons
Victorian Vampires by Nigel Quartermane is licensed under a
Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en http://www.victorianvampires.com


Últimos temas


Keep your head up | Privado

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Keep your head up | Privado

Mensaje por Lusbella Toussaint el Vie Jul 07, 2017 11:56 pm

"Cuando te busco no hay sitio en donde no estés."
Gustavo Cerati.


Llovía y el mar se hallaba embravecido. Golpeaba con fuerza contra el puerto, descargaba su odio contra su eterna rival, la tierra. Cuando el barco atracó, Lusbella Toussaint descendió, impaciente, de su carruaje, cuanto antes terminase con aquello mejor. Su fiel cochero, el anciano Horatio, la siguió de cerca cubriéndola con el paraguas negro.

Pocas veces había hecho aquello, en general se encargaba su esposo personalmente de la elección de los esclavos. Podría decirse que Jacquin no era un hombre dado a confiar, le costaba delegar, por eso él mismo gustaba de seleccionar a las negras que metía a su casa. Sí, bien dicho estaba: las negras. Los Toussaint jamás habían tenido un esclavo hombre, no de manera permanente, no desde que Jacquin se había casado con Lusbella.

Era media tarde, pero el cielo estaba oscuro. Amaba las tormentas, Lusbella estaría volando sobre aquella si no tuviera necesidad de una nueva planchadora para su hogar… Se acercó a la tarima de exposición donde se presentaba a los esclavos, todavía no habían bajado a todos del navío, suponía que los estarían desnudando para presentarlos. Sabía que los compradores debían examinar bien la mercancía antes de adquirirla, por eso había llevado a Horatio hasta allí en lugar de pedirle que la esperase junto al coche... lo que le faltaba a ella era tener que andar hurgando en los genitales de las esclavas para decidir si debía comprarlas o no.
Ciertamente no era un espectáculo que disfrutase. Le resultaba doloroso saber que en otro tiempo –tantos años atrás que bien podría parecer una vida pasada- Sambot, su adorado Sambot, había tenido que pasar por algo similar…


“¿Cuántas veces? ¿En cuantos puertos? ¿Dónde estaba yo y qué hacía cada vez que a él lo exponían como mercancía?”, Lusbella se torturaba, siempre que pensaba en él lo hacía.

Una veintena de personas se agolpó frente a la tarima, la mayoría eran hombres dispuestos a juzgar de cerca de los africanos.


-Comenzaremos por lo mejor: las negras embarazadas –anunció, con la sonrisa propia de quien sabe que ganará dinero, un hombre alto y calvo que parecía dirigirlo todo allí.

Lusbella estuvo a punto de preguntarle a Horatio por qué las embarazadas eran lo mejor, pero no necesitó hacerlo. Al ver como disputaban por las únicas tres que había, entendió que quien las comprara se haría dueño de dos esclavos por el precio de uno. Desnudas, temblando de frío y con los vientres visiblemente abultados, las tres tuvieron que soportar la marca a fuego de los carimbos, allí mismo, antes de ser entregadas a sus nuevos dueños.
Luego llegó el turno de la venta de niños y Lusbella necesitó desviar la mirada. Se consideraba una mujer fuerte -al menos físicamente-, mucho más que otras que conocía, pero aún había cosas que tocaban el alma endiabladamente sensible que tenía.

Cuando giró su cabeza en dirección al mar lo vio. De pie, encadenado como los demás; su porte lo hacía distinguir del resto. Iba desnudo como todos los negros que habían tocado el puerto de París esa tarde, de seguro estaba cansado y sucio como sus compañeros, pero ese esclavo mantenía la cabeza en alto. Por un segundo él giró en dirección a ella, sus miradas se encontraron y él la sostuvo.


“¡Qué descaro!”, pensó ella, absorbiendo la fuerza de esos ojos que parecían traspasarla aún a la distancia.

Finalmente fue Lusbella quien desvió la mirada, enojada por tener que hacerlo. ¿Quien era ese esclavo que la había obligado a bajar los ojos? Obedeciendo a un impulso, se volvió hacia Horatio para ordenarle hacer lo único que no debía hacer jamás en la vida, para romper el pacto que con Jacquin tenía hacía años:


-Horatio, quiero a ese esclavo –le dijo y se lo señaló para que no hubiera equivocaciones-, paga lo que sea por él.

-Pero, señora… No podemos comprar esclavos hombres, su esposo va a matarme.

-Lo quiero, Horatio. Ya veré como hacer para meterlo en la casa sin que nadie lo advierta.

-¿Y la planchadora?

-Compra cualquiera, la que mejor te parezca. Yo esperaré en el carruaje, todo esto me ha revuelto el estómago.

Antes de marcharse volvió a mirar al negro que aguardaba a un costado su turno para ser presentado, examinado y posteriormente marcado. Si fuera blanco, por sus poses y gestos, cualquiera diría que se trataba de un hombre de la realeza. Pero era negro, y eso lo hacía irremisiblemente esclavo.




arte d'lenfent:

¡Gracias! :
avatar
Lusbella Toussaint
Cambiante Clase Alta
Cambiante Clase Alta

Mensajes : 72
Puntos : 64
Reputación : 17
Fecha de inscripción : 17/01/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Benko Biohó el Dom Ago 13, 2017 10:11 pm

¡No! ¿Por qué aquellos que una vez fueron ayudados por Biohó fueron los culpables de que los hayan capturado? Los conspiraron, traicionaron a los de su misma raza, y solo por conseguir un aristócrata que diera buena paga, ¡conformistas, desestimables!, ahí es que debieron sacrificarse, morir como bien los Bijagós hacían, (estos preferían suicidarse antes de ser tomados como esclavos). ¡Mil veces es preferible ser emboscados por rebeldes, que sometidos como esclavistas!. Pero fue el peor acto que hizo el chamán, eso no lo vio venir, nadie le predijo esa jugada, siendo que podría ser ese su porvenir. Desde ese momento, en que su familia murió en el buque negrero europeo, todos murieron: familiares, amigos, conocidos, su pueblo. Y de haber sido su propia decisión, habría muerto con ellos. ¡Aun los escucha! El tiroteo, sus respiraciones, las miradas, todo en constantes pesadillas se presentan, duele, porque la dignidad que como patrón de su tribu, quedó manchada. Insultando aquel palenque de cimarrones con la peor de las expresiones, su jefe les falló y eso no tenía manera de remediar. Pesando cada vez más las vidas perdidas que estaban a su cargo. Que conforme el meneo se presenta en el barco, meciéndose entre todos entre las jaulas especiales, donde el sudor, la mugre y las enfermedades se embarran en unos a otros, tomados como animales, tratados como tal, porque, pronto llegaron a París, el último lugar de oportunidad para vender esa carga de mercancía, sino resultaban vendidos serian descuartizados y, en especial Biohó, amenazado después de la tortura, como líder de los cimarrones querían lo peor de él, y por ende era por el que más piden, pues resulta que con su comportamiento se hizo de varios enemigos, no era rey, sino un simple líder que guiaba a su etnia de Bijago. Por eso es que era el más despreciado, un negro que trato de luchar por la libertad de su pueblo, de los esclavistas.

Pronto arribaron, y se dio cuenta porque comenzaron a tirar baldes de agua sobre sus cabezas, así era la manera en la que les quitaban la porquería, y uno por uno con una violencia exagerada eran llevados, formando una fila y con las cadenas puestas en series, con los grilletes abarcando de ambos tobillos de los pies, y en las manos cruzadas por la espalda, amarradas, sin ropa, exponiéndose como objetos para la domesticación. No fue el peor momento, ni la humillación más cruel para él, una vez en sus pensamientos llegó esa escena. Resultando que no es un simple negro, proviene de un linaje de chamanes, y se vio como justo ahora iba, caminando, arribando del puente y siguiendo hasta subir al sitio de ventas. Todo comenzó, los precios, las ofertas y las entregas. Y recordó una presencia, aquel rostro ya lo había visto, era ella, quien le miro y sostuvo esa mirada. Fue solo hasta ahí que predijo lo que sucedería, lo demás era nuevo, y esperaba a descubrir porque salía en sus predicciones.

Más, la tormento llegó, y la lluvia comenzó a descender violentamente, tiraron de su cadena y fue obligado a ser visto por todos. Unos comenzaron a pedir desde un bajo precio, pero el hombre negro parecía el más resistente, necesitaban de alguien como él para explotar, y es que en esa tarde larga, sabía de antemano que no era su momento de morir. Y conforme avanzó, seguía mirándola, y pronto le jalaron para exponerse de espalda. Un desdén a todos arrojaba con su mirada pesada, le golpearon para educarlo como esclavo y pronto retiraban las ofertas aun cuando pedían su nombre y él se aferraba al de su raíz, "Benko, Benko, Benko Biohó” (y eso no era permitido, les otorgaban un nombre inglés para ser vendidos, porque si permanecían con su nombre de origen, significa que no abandonan la tierra en la que pertenecen), pero no cedió, jamás lo sería, y sin más alguien lo compro viendo que no sería nada fácil.

Procediendo a la marca del dueño, todos la llevan al ser comprados, y no era una excepción, por lo que llevaba dos insignias; una que pertenece a la tripulación de los contrabandistas y la otra, de quien goza de su explotación. Y dado el hecho de tener dueña, lo entregaron como se da un perro perdido al dueño, con su correa y amarrado para que no se escape o peor, para que no muerda. Sin embargo el no comprendió nada de cómo fue su venta, solo caminaba por ser arrastrado en pocas palabras y alado iba una compañera del buque, que sin duda alguna, la compraron igual que a él, mirándose uno al otro para protegerse mutuamente, eso era lo que todo negro al menos era leal, ayudarse por solo ser ellos.


«He liberado a miles de esclavos, y habría liberado miles más, tan solo si ellos hubieran sabido que lo eran»

Ele viu o futuro, e foi feito um escravo para um grande motivo. Liberdade de seu.:
awards:
avatar
Benko Biohó
Esclavo
Esclavo

Mensajes : 11
Puntos : 12
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 27/07/2017

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Lusbella Toussaint el Miér Ago 16, 2017 12:46 am

El tiempo pasaba lentamente para Lusbella que esperaba en su carruaje, sola y alejada de lo que se vivía en el muelle. Solo el sonido de las voces le llegaba, y porque ella poseía un oído superior al de los simples mortales. Comenzaba a desesperarse, a arrepentirse de la orden que a Horatio le había dado, pero quería a ese negro, su mirada desafiante la había impactado… Quería a ese esclavo altivo y cuando Lusbella Toussaint quería algo lo conseguía, como fuese. Para bien, o para mal, no podía dejar de ser fiel a sí misma.

Más de tres cuartos de hora después, Lusbella los observó acercarse, empapados los dos ya que su cochero no les compartía del refugio de su paraguas. Un hombre –seguramente empleado del transporte negrero- tiraba de las cadenas de las dos nuevas adquisiciones de la familia Toussaint, una planchadora era ella y un terrible error era él. Sí, así lo veía Lusbella. Un error, un acto impulsivo que no acabaría bien. Pero no se arrepentía de haberlo hecho, al menos no de momento.

El carro de la familia contaba con una jaula adherida a la parte trasera, la habían adjuntado especialmente para la ocasión ya que no estaría bien, bajo ningún punto de vista, que un negro por completo desconocido –o dos en este caso- compartiese el pequeño habitáculo del carruaje con su señora. Eso sólo estaba reservado para los esclavos de suma confianza.
No pudo verlos acomodarse allí, pero sintió los movimientos del carro que se sacudía levemente ante el nuevo peso agregado. Impulsiva, siempre impulsiva, Lusbella tomó la manta de lanilla que guardaba debajo de uno de los asientos. Bajó del coche y lo rodeó hasta quedar frente a la jaula. Los esclavos todavía estaban acomodándose allí, ambos desnudos y de rodillas intentando dejarle espacio al otro. Siempre admiraría eso, aún en las peores circunstancias los esclavos buscaban cuidarse y respetarse entre ellos.


-Tomen –dijo y tendió la manta. El hombre la miró, pero no se movió, la planchadora en cambio extendió su mano dudosa y aceptó al abrigo. Incluso amagó a compartirlo con su compañero-. Sí, compartan, pues solo tengo una y no quiero esclavos enfermos en mi casa –les dijo, sin emoción en su voz.

No podía dejar de observarlo. De seguro las heridas de las marcas recientes debían estar ardiéndole –como parecían arderle a la mujer-, pero él no se quejaba. ¿Por qué? No era que Lusbella deseara verlo sufrir, pero esa falta de expresión la estaba intrigando.


-¿Cómo te llamas? –le preguntó a la mujer en francés, pero al ver que no le entendía lo hizo en inglés, recién en ese momento la jovencita respondió que se llamaba Beth. De seguro era el nombre que le habían dado. Caminó un paso hacia su costado para quedar frente al hombre. Aunque lo observaba con la altura que le proporcionaba estar de pie, cualquiera diría que la mirada del negro pesaba más que la de ella-. ¿Cómo te llamas? –preguntó en francés. Ante la inexpresividad de él volvió a hacerlo en inglés y luego en italiano. Él no respondió. Y, cuando creía que lo mejor era rendirse y volver a montarse en la carrocería, pues ya comenzaba a empaparse ella también, Lusbella atinó a hacerle aquella misma pregunta en portugués, su lengua madre. Y así fue que el hombre pareció hacer un gesto pequeño, casi imperceptible, pero que le dio a ella la certeza de que le había al fin comprendido.




arte d'lenfent:

¡Gracias! :
avatar
Lusbella Toussaint
Cambiante Clase Alta
Cambiante Clase Alta

Mensajes : 72
Puntos : 64
Reputación : 17
Fecha de inscripción : 17/01/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Benko Biohó el Sáb Sep 09, 2017 1:09 am

Llovía a impulso revoltoso, agitándose un poco las aguas en el muelle, una tormenta anunciada, escandalosa y recia, que podía servir para Biohó en que le lave el cuerpo, su compañera y él a pesar de haber sido limpiados con cubetazos, bien se sabía que el agua seguía siendo de las puercas, solo requerían de que la mugre y el estiércol en que ellos mismos defecaban, se cayera y no olieran tan mal. Así mismo se les trata a los esclavos, y era inadmisible. Por ello es que caminan, mojándose; descalzos, desnudos y siempre expuestos a la denigración, sin hablar, dirigiéndose a su jaula, una vez más encerrados, una vez más tratados como animales. Mientras que la dueña, se jacta de su poderío, jamás cuidó de que la mercancía comprada era lo que realmente quería (aunque del sirviente ese que los inspecciono venía siendo otra cosa), ni una mirada les hecho, o eso al menos se creyó, que Biohó por un instante miraba hacia el carruaje, con demasiadas intrigas, donde la fuerza resurgió en querer tomar un arma y disparar en ese instante, el hacer explotar todo, pero quedó en un vano deseo, la realidad es que tiraban de sus cadenas, viéndose como un esclavo, aunque él aún no lo acepte. En cambio la mujer, desde un principio se hizo llamar como tal, obedecía sin reproche, se consideraba un objeto por lo que más rabia le dio. No hizo mención de nada, simplemente le dirigió unas palabras de que le protegería, y por ello fueron jaloneados hasta subir a la jaula, sin comprender el habla del hombre con paraguas, con la dificultad del espacio del lugar, apretados, de rodillas se situaron, primero la mujer subió, en seguida él, y una sombra se percibió, unos pasos y esa voz, ya lo que ocurriese de ahí en adelante ya era algo nuevo, eso los espíritus no le han dicho, por lo que va en su camino a ciegas, aprendiendo de lo que le espera ya por delante.

Ni aunque le muestre un poco de amabilidad, accedería a situarse en ese rol, ni porque cubrieran sus templos desnudos, lastimados y sobre todo marcados le daría lo que demanda. Así le quieran educar como tal, no lo realizaría, ni con los golpes, ni con los castigos sería un esclavo. Y se agradece que su compañera le compartiera de la manta, y el que respondiera con el mismo valor. Pero algo era diferente, ellos dos no compartían el mismo pensar, quizás ella lo hacía por supervivencia, pero él ni por ello lo ejecutaría.

En silencio, observaba directamente a la blanca, (si, de manera grosera lo gritarían ellos), no le interesaba, no era nada aquello comparado con lo que tuvo que pasar con su familia, con su etnia, toda su gente… Siendo una maldita ofensa que no quieran a un enfermo, ¿por culpa de quienes enfermaban ellos? De ellos, de gente como ella. Que, ¿cómo esperaban a que actuara? Y ante la interrogante de su nombre, su gesto de altanería mostro, volviendo a repetir su nombre, sin esconder sus raíces, y lo que representa.

— Benko, Benko Biohó —,cortante e indiferente a lo que generaría el decir su nombre de origen y no el que le proporcionaron como venta, exponiendo que tipo de negro era, y lo comenzó a ver desde que se dirigió a ellos, sin cambiar nada al verse arrodillado, sufriendo la represalia por parte del sirviente al dirigirse de aquella forma, siendo innecesario porque nunca aprenderá lo que ellos esperan recibir, solo requería de tiempo para descubrir por qué pusieron en su camino a esa mujer y así poder continuar con su batalla personal, así este cansado, sin fuerza alguna, jamás lo demostraría, así son los cimarrones.


«He liberado a miles de esclavos, y habría liberado miles más, tan solo si ellos hubieran sabido que lo eran»

Ele viu o futuro, e foi feito um escravo para um grande motivo. Liberdade de seu.:
awards:
avatar
Benko Biohó
Esclavo
Esclavo

Mensajes : 11
Puntos : 12
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 27/07/2017

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Lusbella Toussaint el Vie Sep 15, 2017 11:32 pm

No le molestó la altanería en la mirada de esclavo, después de todo esa era la causa por la que lo había comprado. Y tal vez debería de sentirse arrepentida de haberlo hecho, de adquirirle, pero no lo hacía. Había hecho lo correcto.
No amonestó a Horatio por el maltrato efectuado a Benko Biohó, aunque hubiese querido hacerlo, pues no quería que el negro creyese que podía faltarle el respeto con total descaro… Mas nuevamente se recordó que lo había adquirido precisamente por eso, por no mostrar respeto, porque eso le causaba una enorme curiosidad y le hacía sentir que él tenía una percepción del mundo completamente diferente a la de ella. Por supuesto, era esclavo, pero había algo más, algo que ella no lograba discernir.


-Ya hablaremos cuando estemos a resguardo, en la casa –les dijo a ambos (primero en inglés y luego en portugués), sabiendo que tenía por delate largo rato antes de que pudiese desparramarse en su cama para descansar-. Nos vamos, Horatio –ordenó y se tomó del brazo del anciano que la ayudó a subir otra vez al carruaje. Por suerte tenía el bracero allí adentro, lo que hacía que la temperatura se mantuviese.

Así, no tardaron en partir rumbo a la casa y llegaron en menos de media hora. Lusbella agradecía que fuese de noche… Jacquin no se molestaría en bajar a ver a la nueva esclava hasta la mañana siguiente, tenía algunas horas para esconder al negro o inventarse alguna explicación medianamente creíble acerca de por qué, de pronto, poseían al tal Benko Biohó.

Amó a su cochero más que nunca –porque cierto era que el hombre la trataba como a una hija y vivía salvándola de los apuros en los que se metía- al ver que no paraba en el frente de la casa, sino que instaba a los caballos a ir directamente hacia el fondo, a las casetas de las esclavas.

Amaé, la negra que estaba a cargo de las demás esclavas, les salió al encuentro de inmediato y Lusbella maldijo por lo bajo, a penas hubo bajado del coche, hubiera preferido que no se enterase nadie de que ahora tendrían un esclavo macho entre ellas. La negra miraba fijamente la jaula y no podía entender lo que ocurría.


-Amaé, lleva a Beth a tu barraca, que coma y se vista, pero antes mírale las marcas que le han hecho, de seguro necesitará algún ungüento –supuso, mientras Horatio abría la puerta de hierro pesado para dejar salir a la negra-. Aprenderá de ti las reglas de esta casa y le enseñarás cómo deberá desempeñarse con las planchas, tenla bajo tu cuidado hasta que te asegures que ha aprendido todo –ordenó y observó como la muchachita descendía.

-¿Y él? –Amaé tenía el valor de preguntar, pues sabía que el ama Lusbella no era dada a castigar las imprudencias y solía darles explicaciones-. ¿Le debo enseñar también? Me asusta un poco, no estamos acostumbradas a que haya un negro entre nosotras y…


-Tranquila, a él le enseñaré yo. ¿Es la última caseta en la que no duerme ninguna? –la negra asintió, visiblemente aliviada-. Ese será su espacio para que las muchachas no tengan que compartir con él, podría ser incómodo “y darnos problemas”, se dijo-. Lleva allí del ungüento que le podrás a Beth, él también necesitará, bien lo sabes. Trae comida y algo de ropa grande que encuentres, como para él –Cuando las dos esclavas se hubieron alejado, Lusbella miró al hombre, al esclavo. Entendía que tanto Beth como él estarían algo asustados, era todo nuevo para ellos, de hecho su nueva vida acababa de comenzar. Necesitarían tiempo para asimilar aquello. Suspiró, intentando relajarse, y le pidió en portugués ya segura de que le entendería-: Sígueme, te mostraré dónde vivirás.

Dio media vuelta y comenzó a caminar, esperando que él fuese tras ella. Tal vez debía temer como temía Amaé, pero no lo hacía, le daba la espalda creyendo que él no intentaría lastimarla. Esperaba no equivocarse. Pasó junto a su viejo cochero que la observaba confundido, supuso que a él también debía darle una explicación, pero no sabía qué decirle; ella misma no se entendía. ¿Por qué era así de impulsiva?

-Sólo quédate por aquí cerca, supongo que no tardaré.




arte d'lenfent:

¡Gracias! :
avatar
Lusbella Toussaint
Cambiante Clase Alta
Cambiante Clase Alta

Mensajes : 72
Puntos : 64
Reputación : 17
Fecha de inscripción : 17/01/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Benko Biohó el Dom Oct 08, 2017 12:36 am

1, 2, 3 golpes, tan insuficientes, y los necesarios para que así encare su postura delante de quien quiera verlo como esclavo, lo ha sido, y ¿cómo ser alguien que nunca admitiría a ser ya? imposible que sea manso, subordinado ante una mirada, una palabra, o una acción. Su estado de salvajismo vuelve a él, eso es lo que trasuda; su piel apesta a animal, sus ojos representan un desdén profundo, pues la vida ha sido una batalla de enseñanzas y cicatrices que le han endurecido el ser, volviendo a pasar por la aprehensión, situado en una jaula, ordenándosele, pero una parte derecha de él le obliga a luchar, ha alcanzado una madurez del mundo que sabe que hay cabida para los de su gente, para alguien como él, y verse reducido en ese espacio, en la lengua en la que se le habla, y las distinciones que cada uno entona, siempre se demostrara la dominación de su país, y por el que jamás negara su raíces, ¡así sea lo que tenga que soportar! Es un negro, de las islas de Bijagós; proviene de ahí, de un mundo que está en constante lucha, batallas enfurecidas para protegerse a sí mismos, a su linaje, a su hábitat, por lo que solo mantenía la mirada en ella, en la mujer que después de palabras desconocidas y a su vez entendidas al final en su lengua, jamás bajó su rostro, jamás demostró respeto, cosa contraria a su compañera, ella siempre sumisa, amable y obediente ante todo. Sin faltarle al respeto por ello, cada quien tiene su concepción del mundo, de la manera en la que sobrevivirá ante este y es respetable pero para él es el camino que jamás aceptaría. Así tan pronto fueron dejados en ese lugar, el que se retiraran y el carro comenzara a marchar, la mujer susurraba, asustada, y temerosa. Le calmó con un viejo cuento, uno el que solía decirles a sus pequeños hijos: Siempre habrá luchas enfurecidas, un embestir embravecido hacia maravillosas personas, pero confianza habrá entre ellos, sus cuerpos podrán resistir cada golpe, cada paso, están creados de profundas cicatrices por estragos de la vida misma, sabiendo lo que quieren, y por ello es lo que lucharan, ellos quieren vivir, más la humanidad les acorrala, tienen precios algunos, ya lo han visto, pero la libertad es lo que cazaran.  No temen, porque yo les protegeré, a partir de hoy me llaman y les cubriré.

Y en silencio se desplegaron hasta sus destinos, agradecía la mujer, aún con cierta calma, y que no estaba sola, y es algo que su naturaleza jamás olvida, siempre ayudando a los demás por sobre todas las cosas. Por eso fue el jefe de su etnia. Algún día volverán esos tiempos, hasta tanto, debía averiguar su función en esa residencia, con ella, con ese país. Atentos ante el ruido del cerrojo, y era el anuncio que ya habían llegado. Primero la mujer fue retirada de la jaula, él enseguida salió, situándose al lado de con quién iba, les miraban, siempre queriendo juzgar, recriminar, y maldecir. Hasta que ella marcó la diferencia, una atención se vio. Sí, era claro que su compañera por ser más frágil le pesaban las marcas, y al menos le trataran aquello, al parecer será bien atendida que es lo único que esperaba ya dada las circunstancias, aunque no comprendiera nada de lo que se platicó en ese encuentro, sólo podía enfocar la mirada en aquella mujer, ¿por qué? no sabe, su rehumanización gritaba por libertad, por destruir cada obstáculo de ser necesario.

Ella tan pronto se marchó con la mujer que al parecer era otra esclava, ¿cuantas personas eran necesarias para servir solo a una? Es lo que maldecía, lo que hiere su honor, y mancha su valor como hombre, porque si se desvaneció el presenciar las muertes de su gente, si merecía haber sido llamado jefe en ese entonces. Las dudas y el despertar tan brutalmente, y ahí, comenzó a seguir, no por su requerimiento, sino por querer resolver la visión, y lo que representa ella en él. Difícil era caminar en el suelo, caliente estaba, y sus pies helados permanecían, observando su silueta, y el camino que marcaba, era dirigido a dónde viviría, pero como siempre, observado, deteniéndose en una especie de cobijo, y estuvo a punto de detenerle, pero se giró, mirando por todas partes, inspeccionando quizás, esperando, si, a ella, porque cuando tenga oportunidad de hablarle lo hará, no ahí, porque detesta que le vigilen como los demás lo hacen, discriminando, ofendiendo, y sobre todo haciendo de menos, y hasta entonces, en silencio permanece, percibiendo como su cuerpo sufre un cambio por el clima, ¡maldita sea si se enferma! Pero no será lo suficiente para hacerlo caer, no se quejara, y saldrá solo, como debe de ser.

En cuanto la sirviente de hace un momento llegó a donde él estaba, abrió aquella puerta, dando paso para que se adentrará y le agradeció, situándose en el suelo (en vez de aquella especie de catre), negándose a recibir curaciones por parte de ella, y está preocupada al notar su fiebre, quiso tocarlo pero se negaba, con la justificación de que es un hombre fuerte y solo con descansar se repondrá. No podían obligarlo, no ella al menos, y regreso por la comida, como fue demandado. Mientras tanto ahí se quedo, cerrando un momento los ojos.


«He liberado a miles de esclavos, y habría liberado miles más, tan solo si ellos hubieran sabido que lo eran»

Ele viu o futuro, e foi feito um escravo para um grande motivo. Liberdade de seu.:
awards:
avatar
Benko Biohó
Esclavo
Esclavo

Mensajes : 11
Puntos : 12
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 27/07/2017

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Lusbella Toussaint el Miér Oct 18, 2017 12:47 am

No dejó que Amaé lo curase, se sentó en el suelo sin permiso y no quiso beber agua. Lusbella lo observaba, entre confundida y maravillada. ¿Qué clase de esclavo no aceptaba la benevolencia de sus dueños? ¿Quién era ese hombre que, aún estando desnudo y claramente desmejorado en cuanto a su salud, se atrevía a desafiar sus órdenes de ese modo? Sentía que estaba ante alguien único en su especie, ante una obra maestra de la cual jamás podrían hacerse copias. Aún así, sabía que debía tomar las riendas de la situación cuanto antes, no podía permitir que la viese dudar, que él creyese que tenía el control de lo que allí sucedía.

-Ya déjalo, vé por un plato de comida caliente para él –le ordenó a la negra, pues era evidente que su nuevo esclavo no se dejaría curar de momento. La mujer salió con paso rápido y Lusbella se dirigió a él en portugués-: He pagado por ti, Benko Biohó –dijo su nombre con cierta dubitación, pues no sabía si lo estaba pronunciando bien. Tomó una manta fina del catre y se la arrojó, no solo para que se abrigase, sino también porque era indecente que anduviese exponiendo su desnudez más de lo necesario ante ella, una dama-, y mi dinero vale por un esclavo sano y fuerte… No por uno herido, afiebrado y hambriento. Así que bebe el agua, deja que se te curen las marcas que los hierros calientes han dejado en tu piel y come cuando traigan tu plato. Créeme, hay amos mucho más severos que yo y deberías agradecer mis contemplaciones.

Evidencia de eso era la pequeña casilla en la que se hallaban. Tenía un catre limpio, el techo sólido y sin fisuras por donde entrase el agua y se les permitía tener algunas posesiones que fuesen pequeñas e inofensivas.

-En esta casa hay algunas reglas –se apuró a decirle antes de que Amaé llegase, pues no le daría las mismas pautas a él que al resto de las esclavas, el tal Benko era especial, una excepción a la regla familiar-. Unas estrictas que a veces hasta yo debo cumplir… Amaé te indicará cuál será tu función aquí, aunque seguramente debas hacer un poco de todo. Lo primero que he de decir es que la altanería es sumamente castigada aquí. La violencia y el robo de un esclavo a un blanco son motivos de muerte, como sabrás eso rige sobre todos los negros por igual. No puedes traspasar los límites de la propiedad a menos que se te haya ordenado alguna diligencia fuera. No debes acercarte a las esclavas de esta casa a no ser que se te haya ordenado y eso incluye el índole sexual.

Tuvo que aclararlo, pues ya veía que aquel negro le preñaría a todas las esclavas en menos de lo que canta el gallo. Eso podía ser muy positivo, las leyes negreras decían que el dueño de la esclava era quien se quedaba con el nuevo negrito, agregando al pequeño a sus posesiones, pero aún así no le convenía que se le embarazasen todas a la vez pues tendría que salir corriendo al puerto a adquirir otras que las reemplazasen en sus labores.

-Cualquier falta será severamente castigada, claro que no por mí –le aclaró, pues sabía que no tenía pinta de mujer severa-, esas órdenes las da mi esposo –le aclaró, ya que sería bueno que a él le temiese-, creo que deberías agradecer mi advertencia y tenerla en gran consideración a la hora de decidir cómo te comportarás aquí. Todos los domingos a las cinco de la mañana es la bendición con agua bendita para los esclavos de esta casa, faltar está prohibido. Mandaremos a hacerte una cruz para que puedas colgarla de tu cuello y un brazalete con tu nombre y nuestro apellido y escudo, por si alguna vez te pierdes. No debes quitártelo jamás. Por ahora permanece aquí hasta que se te de otra orden. –Debía antes anunciarle a su esposo que había comprado un esclavo hombre, cosa que ya sabía que no le gustaría en lo absoluto, pero si le decía que lo podían hacer servir a las negras para preñarlas… tal vez así Jacquin pudiese cambiar de opinión en cuanto a eso.

Amaé llegó con un plato hondo de sopa. El olor llegó a ella, que todo lo captaba gracias al desarrollo de sus sentidos, y le aguó la boca. Le dio hambre, pero ya comería luego en su casa lo que hubieran preparado para ella, la comida de los negros era para los negros.


-Come, acepta el alimento. No me iré de aquí hasta que lo hagas, hasta que comas y que podamos verte las marcas en tu espalda.




arte d'lenfent:

¡Gracias! :
avatar
Lusbella Toussaint
Cambiante Clase Alta
Cambiante Clase Alta

Mensajes : 72
Puntos : 64
Reputación : 17
Fecha de inscripción : 17/01/2017

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Benko Biohó el Sáb Oct 28, 2017 9:43 pm

Entre ellos, los Biohó, su valor como hombres, como guías se mide en la misma fortaleza, es por ello que no se doblega a una enfermedad, al parecer débil ante sus hombres, ante el mismo porque es derribar todo lo que se ha venido construyendo en el paso de esta guerra, por ningún motivo podía ceder a un simple capricho de la misma naturaleza, si ha soportado peores cosas, esta no era nada en comparación, por lo que equilibró sus sensaciones, reposaba el cuerpo ya que debía cuidarlo, y si, está consciente que para llegar a ejecutar su fin debía estar sano, y vivo, pero nadie comprende ese pensamiento, creen que es un arrogante esclavo, o un cimarrón cualquiera, que es tan egoísta que ni un objetivo entendible tendría, pero no es así, todo lo contrario. Que el estar siendo observado, le incomodo, por primera vez hay un sentir en él que claramente desconoce, no sumisión, ni una clase de relación a esta, era algo grande, extraño y desatendible. Que por más que tratase de descubrirlo, era inútil, es por ello que cuando se quedaron solos, le seguía observando, en su etnia para saber las verdades guardadas en su gente, solo bastaba con atrapar las pupilas y desnudarlas, un poder que Benko poseía, podría ver grandes extensiones de vida pasar, escuchando una y otra vez las demandas que un dueño encara a su esclavos, más con él. ¿Qué es lo que esperaba? y solo por no querer mostrar más su desnudez, es que tomo esa manta que arrojó y se cubrió su parte íntima, aunque ya para qué servía si ya había visto más de lo que él hubiese querido.

— Nadie ha pedido que pagara por mí, ¿por qué razón lo ha hecho? No, no obedeceré, si cree que puede tratarme como a uno más de sus esclavos, esta equivocada, el dinero que ha pagado, fue un objetivo blando, y si porque se sitúa en el alto de un pedestal por ser bondadosa, no dejara de pertenecer a la índole anodina, ustedes y sus ideas, no tengo que agradecer, más que mi vida, fui salvado por un gesto estúpido, pago y no fui ejecutado. Ahí se cruzaron nuestros caminos.

Su acento portugués parecía ofensivo, si, en su mayoría pero era su propia naturaleza, aun a pesar de su fiebre, de la transpiración, no había forma de cómo despegar la mirada sobre de ella, despreciando esa boca, sus palabras del como su voz con un acento extranjero le quiere demandar, no, no podía ni tan siquiera permitirse que por haberle salvado la vida hará lo que ella quiera.

— Si es castigada, ¿por qué aun no lo ha hecho? No pienso ceder, y si realmente me conociera se arrepentiría de haberme comprado, ¿no conoce mi nombre? Benko Biohó, Biohó , ¿no le dice nada? ¿Quién diablos se cree para ser capaz de decir sandeces? Índole sexual, prohibiciones, ¿cree que lo carnal es algo que me interese? Conozcame, no soy esa clase de animal que ustedes mismos tratan de inculcar, sabe bien que los blancos son los que han venido a corromper nuestro mundo, a destrozarlo, habla de prohibiciones, ¿quién le prohíbe de que venga, de que tome a un negro como objeto? Quizás y es como otras, como otros, mascotas sexuales tratan a uno, los explotan por ser tan inútiles ustedes, si en verdad fuera una dueña como lo son las negras, le obedeceria, pero no llega ni a la mitad de una.

Enfurecido estaba, ¿quién lo estaría por las fachas que están insinuando? piensan que el prejuzgar a los negros es porque es lo cierto, que son animales mal educados, fáciles de domar y maltratar, eso le hervía la sangre, le sacaba de sus casillas, pero no ahí perdería el control, se levantó, enrollando en su cadera la manta, fastidiado, sentándose en el catre y mirando en dirección a la mujer que traía comida y le servía, los olores jamás los había percatado antes, si, se sentía mareado, confundido con el aroma y hasta podría decir que era un asco lo que presentía en ese instante, pero ya solo deseaba pagar por su acción, no servir como tal, pero dar el trabajo suficiente como para no deber nada a nadie, y es por ello que señaló la puerta…

— Debe guardar sus advertencias, solo regresare lo que ha pagado por mí con la retribución del trabajo, no soy un esclavo que eso le quede muy claro, no seguiré ordenes por tal concepto, sino porque tengo una deuda que pagar, no quiero recibir esos detalles, ni querer bautizar con semejante tontería, déjeme con mis cosas, cargare esa cosa de a quien le trabajo, más no a quien le pertenezco.

Indico, y señalo porque necesitaba estar solo, aclaro que no escaparía, y por consiguiente, permanecería ahí, comiendo, recuperándose y lo necesario para que se marchara, no la quería cerca, y al menos de cierta manera le despertó interés, cuando se enteró que tenía esposo, ¿por qué una mujer hace negociaciones? ¿Porque es ella quien trate a sus empleados y demás?


«He liberado a miles de esclavos, y habría liberado miles más, tan solo si ellos hubieran sabido que lo eran»

Ele viu o futuro, e foi feito um escravo para um grande motivo. Liberdade de seu.:
awards:
avatar
Benko Biohó
Esclavo
Esclavo

Mensajes : 11
Puntos : 12
Reputación : 7
Fecha de inscripción : 27/07/2017

DATOS DEL PERSONAJE
Poderes/Habilidades:
Datos de interés:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Keep your head up | Privado

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.