Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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El Necronomicón (privado)(+18)

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El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Sáb Jul 08, 2017 3:48 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Los días se sucedieron dentro de nuestra calma tensa y la poca tranquilidad que ostentaban desde el principio nuestras citas. Por suerte la perra de sacar a relucir los sentimientos y hablar sobre el amor en todas sus formas se había diluido con el paso de los días y volvíamos a ser esos demonios que se complacían.
Nuestra relación se estrechaba, las risas se sucedían y  casi sin darnos cuenta nos estábamos convirtiendo en una pareja.

Aun así los miedos me sobrevolaban cuanto mejor estábamos, cuanto mas disfrutaba de sus retos, de sus palabras y de su afilada lengua mas miedo tenia de perderla y no dejaba de repetirme en mi cabeza aquella voraz frase que se marcó a fuego en mi piel aquella noche en la que se desató la tormenta.
“¿te has parado a pensar, por un breve momento, si en algún momento de mi vida yo quisiera sentir esa droga que dices que se siente, o sentir como me lanzan al vacío? Podré caerme mil veces Joe, pero siempre volveré a levantarme mil veces más… esa es nuestra diferencia, que mientras yo me levanto tú te quedas hundido “


Aun así trataba de olvidarlo, puede que no tuviera ese tiovivo de sensaciones que extrañaba pero no podía negar que lo nuestro era algo parecido, algo que te arrastraba cada noche a los infiernos, nunca había un instante igual al otro y aunque no se le podía llamar amor, creo que lo suplíamos con una mezcla de odio y pasión o quizás solo era un necio que se negaba a si mismo y a ella lo obvio, que me estaba enamorando hasta las trancas aunque no pensaba decir de eso una palabra.
“Dueño de mis silencios, esclavo de mis palabras”

Aquella noche había sido invitado por mi prometida, bueno en realidad mas por su madre, pero eso era otro tema, a la fiesta de su veinte cumpleaños, los padres querían celebrar en su mansión por ultima vez el cumpleaños de esta, así que generosamente me ofrecí a pagar la fiesta sin que tuvieran que escatimar en gastos, pues todo era poco para la reina de mi averno.
Ademas durante esos días había estado ayudando a su padre con los documentos que me pidió, tenia un negocio entre manso y quizás bien llevado podría acabar siendo rentable.
Le aseguré que contaría con el mejor gestor y abogado y que ambos le acompañarían a cerrar el trato, puse el dinero para la inversión y nos convertimos así en socios los dos.

Solo le pedí que mantuviera a su hija ajena a estos negocios nuestros, no quería que la dama pensara que la estaba comprando, aunque en verdad lo que no quería era que viera que ayudaba a sus padres, que pudiera encontrar en mi una imagen alejada del monstruo que tenia grabada en su retina y que me ayudaba a que siguiera siendo el odio y no el amor lo que motivaba sus sentimientos por mi.

Vestido de gala, con un chaqué gris, camisa azul clara y sin corbata me presenté con sendos ramos de flores en su casa, ni de lejos este era el regalo de la dama, este se encontraba a buen recaudo y se lo daría en privado terminada la fiesta que acontecía.
La puerta se abrió empujada por la doncella que me sonrió agradable tomando mi abrigo e invitándome a pasar pues era sin duda uno de los invitados con mas honores a esa fiesta.
Podía sentir todos los ojos clavados en mi mientras avanzaba por el gran salón que se había convertido en una pista de baile improvisado en la que tocaba una de las mejores orquestas instrumentales.
Ademas una mujer de voz aterciopelada cantaba al piano logrando acariciar el oído de todos los invitados.

Me acerqué a la madre, un beso en su mejilla un alago y le entregué uno de los ramos alegando que no pude contenerme en comprar tibien uno para la segunda mujer mas importante de mi vida.
Ella parecía dichosa por mis palabras y rauda llamó a una de las sirvientas para que las pusiera en agua ofreciéndome su compañía hasta que Dan bajara por las escaleras con su impoluto y caro vestido nuevo.


Última edición por Joe Black el Dom Jul 16, 2017 12:03 pm, editado 1 vez



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Sáb Jul 15, 2017 7:27 pm

El vampiro seguía a esas alturas sin creerse que realmente estaba allí frente a él, con él en esos momentos, pensaba que era todo fruto de su imaginación porque aunque intentaba centrar su vista en mí algo menos turbia que al principio cuando lo había encontrado parecía creer que era todo producto de su mente, provocado por el chute que se había metido vía en el cuerpo, y ni siquiera aquel baño frío le estaba ayudando a que se le pasara. Tampoco la sangre que le había dado para ver si así se centraba algo más, la verdad es que no había bebido mucho de mi sangre, no la suficiente como para alimentarse del todo de los días que no lo habría hecho en condiciones y que quizás al estar más débil la droga hacía mayor efecto en su cuerpo. Lo volví a sumergir por completo porque no dejaba de intentar levantarse de la tina pese a sus intentos frustrados con la idea de coger más droga, ¿para qué, es que no iba ya suficientemente drogado? Sacó su cabeza del agua cuando le dejé y sus ojos rojos me hicieron saber que aquello no le había gustado en absoluto, de hecho me dijo que qué me importaba el motivo por el que lo hubiera hecho.

Al final no vi más remedio que terminar de meterme con él en la tina, algo que al parecer le hizo gracia que su mente hiciera aquella ilusión y se rió medio ido, el agua estaba fría y me produjo un escalofrío pero igualmente quedé sentada sobre él mirando al vampiro que reía y negaba con la cabeza incapaz de creer que realmente estuviera sentada sobre él en la tina, pensando que todo era producto de su mente. Mis manos fueron a su rostro para cogerlo, notaba su piel fría bajo las palmas de mi mano y vi que cerraba los ojos como si se dejara envolver por mi tacto, por mi calor y disfrutaba en la paranoia que su cabeza le estaba haciendo creer. Pedí que me mirara y sus ojos se abrieron, todavía algo turbios, para centrar sus ojos en los míos. Tenía que hacerle ver que estaba allí de verdad así que, ¿cuál era la mejor manera? Al menos la que se me ocurrió en ese momento, mostrarle que de verdad estaba allí haciendo que tocara mi cuerpo, que notara los latidos de mi corazón, la calidez de mi piel… asentí con la cabeza, de nuevo, cuando dijo que si era yo.


-Sí, Joe. Soy yo. Nada de imaginaciones producto de la droga –corroboré antes de dejar que su mano quedara en mi piel e inclinarme no sin antes alzar su rostro enredando mis dedos en su pelo para hacer que nuestras bocas colisionaran la una con la otra. Arrasé con aquel beso, me proclamé como la reina indiscutible del mismo abriéndome paso entre sus labios hasta que nuestras lenguas se encontraron en un beso más que necesitado, uno que fue echado de menos en el que de nuevo las ganas quedaron palpables por parte de ambos, necesitándonos como no lo habíamos hecho nunca. Sus manos tiraban de mi ropa mojada como si quisiera quitármela y mis caderas se movían inquietas sobre las suyas denotando lo que ambos nos habíamos extrañado en esos días, las ganas que nuestros cuerpos tenían por volver a sentirse. Un jadeo escapó de sus labios muriendo en los suyos, mordió mi labio inferior tirando del mismo simplemente para volver a fundirnos en otro beso como si no pudiéramos esperar ni ninguno de los dos supiera lo que era la calma en esos momentos notando mi sangre en sus labios por haber bebido hacía nada de mi brazo. Sus manos fueron hacia mi corsé deshaciendo los lazos que lo ataban dejando que cayera al suelo, mi cadera se movía de forma lenta notando ahora sus manos que se colaban por la blusa que llevaba parcialmente mojada, noté sus dedos gélidos ascender por mi piel de forma lenta sin que ninguno dejáramos de besarnos.

Ascendió entre caricias por mi piel que parecía resbalar un poco hasta que finalmente consiguió subirla del todo, se separó apenas unos segundos de mis labios para quitarme la blusa y dejarla caer junto al corsé en el suelo. Mis manos por ese entonces hábiles habían desatado los botones de su camisa que había sacado a tirones de sus pantalones y ahora mis manos se colaban por sus hombros bajando por sus brazos, mientras de nuevo nuestros labios se encontraban para terminar por quitársela y lanzarla lejos de la tina. Nuestros pechos se encontraron desnudos y jadeé por el contraste entre mi piel cálida y la suya algo más fría. Su mano se enredó en mi pelo besándome como si de alguna forma pensara que en cualquier momento iba a desaparecer y solo se apartó de mis labios cuando yo sentí que necesitaba coger aire, momento en el cual sin siquiera esperarlo sus brazos rodearon mi cuerpo abrazándome para pegarme más a su cuerpo.

Le había pedido que volviera y sin embargo él me abrazaba como si temiera que me fuera a desvanecer en algún momento, notaba su piel fría incluso algo más de lo normal y lo atribuí a lo que llevaba en el cuerpo, su frente estaba perlada de sudor y mi mano retiró las gotas de su frente mientras el vampiro me abrazaba, algo que jamás pensé que haría de esa forma, como si temiera que me fuera, como si me necesitara. Mordí mi labio dejando que me abrazara sentada sobre él en la tina preguntándome cuánto mal le habría hecho al vampiro con mis palabras para que estuviera así, qué habría presionado en él para llevarlo a esa situación. Sentí sus dientes descender por mi mandíbula y gruñó contra mí cuello sabiendo que notar mi sangre fluir le estaría dando hambre, de hecho sentí sus colmillos resbalando por el lugar y me provocó un escalofrío con mi mano acariciando su espalda.


-Vamos Joe, ¿dónde está ese vampiro que me prometía pasajes apocalípticos cada noche, para acabar en un acto tremendamente erótico entre ambos? –Pregunté intentando que volviera en sí, pero supe que en esos momentos necesitaba más mi sangre que otra cosa, aunque comenzaba a dudar que necesitaría algo más que mi sangre para alimentarse, quizás la sangre de alguien más para saciar su sed y su hambre. Me pidió que no me fuera mientras me abrazaba con fuerza y dejaba su rostro contra mi cuello, lancé un suspiro y enredé la otra mano en su pelo dejando que me abrazara contra él en una imagen que jamás habría pensado ver del vampiro, y ahí lo tenía, temiendo de alguna forma que me fuera, rogándome porque me quedara- No me voy a ir, Joe, tú Lilith está aquí –murmuré contra su pelo- estoy aquí; contigo –expliqué subiendo mi mano por su espalda hasta dejarla en su nuca para apartar el rostro del vampiro de mí cuello y dejar su rostro frente al mío, apoyé mi frente contra la suya mirando esos ojos que me devolvían la mirada y tras un suspiro volví a tomar posesión de sus labios con mi cuerpo pegado al suyo, mis caderas se movían lentas sobre él en pequeños vaivenes buscándolo, haciendo que de alguna forma despertase y volviera en sí. Mordí su labio inferior tirando del mismo dejando que mi aliento se fundiera con el suyo que se mezclaban, uno cálido, el otro gélido en un contraste como lo éramos nosotros mismos- te necesito, Joe –dije antes de volver a buscar sus labios en un nuevo beso pero que cuando me separé llevé su rostro a mi cuello, ladeándolo, aparté mi pelo a un lado y le dejé espacio mientras que hacía que clavara sus colmillos en mi carne- bebe, hazlo –le pedí justo antes de sentir sus colmillos clavarse en mi cuello, un gemido salió de mis labios y me aferré a su cuerpo mientras notaba cada tirón que daba bebiendo de mi sangre, aferré su pelo con fuerza cerrando los ojos mientras notaba la sangre que me abandonaba y que él bebía, mis caderas se movían con cada tirón aferrada a su cuerpo, mi boca se abrió dejando escapar pequeños jadeos esperando que de una maldita vez volviera en sí porque ya no sabía qué más hacer.


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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Dom Jul 16, 2017 12:02 pm

“No me voy a ir” la mentira sonaba tan bien que quise creerla, mis manso rasgaban voraces los enganches de su falda liberándola de la tela que aun molestaba entre nuestros cuerpos.
Su frente se posó en la mía, ojos que devolvieron mi roja mirada presa de las sensaciones que la calidez de su piel me otorgaba.
Gruñí hambriento, voraz cuando su boca volvió a arrasar con la mía, entreabrí los labios dejando que su lengua se adentrara en la propia, que paladeara ese sabor férreo mientras mi manso dejaban caer fuera de la tina su falda.

Su viven de caderas alzo mi entrepierna, dura presionaba su centro buscando clavarse en su interior, notar su húmedo calor envolviendo mi glande, atrapando mi tronco.
Rugí necesitado de todo, los jadeos se hicieron uno, su vaho colisionaba con mi gélido aliento, apenas eramos capaces de separar nuestras bocas una décima de segundo.

Fue un tirón de su mano en mi pelo lo que obro el milagro, con las pupilas dilatadas la mire, me relamí ansioso de volver a danzar con su legua de fuego, pero en ese momento ella hizo a un lado su pelo y como si no tuviera juicio, ni razón, me llevo hasta su yugular para que me hundiera con rudeza en su piel.
Lilith, me ordenaba beber y yo quería hacerlo, quería sentir su sangre fluir dentro de mis venas.
Mis colmillos sajaron su tez, a tirones empecé a beber preso de una insaciable sed, poco a poco volvía en mi, al menos empezaba a darme cuenta de que era real, de que estaba aquí y aunque iba muy colocado me gustaba lo que estaba haciendo, me excitaba de sobremanera su cuerpo perfecto.

Aflojé con mi mano el botón y baje ligeramente el pantalón dejando mi virilidad libre de todo encierro, el agua la acogió y pronto fue su sexo húmedo y caliente quien la engulló por completo.
Rugí contra su piel y separé mis colmillos sintiéndola moverse de forma lenta conmigo dentro.
Con los ríos carmesí escurriendo por mis labios contemple su rostro, mi lengua dibujo el lienzo de su boca, preso del hechizo que esa mujer producía en mi.
-Hola Dan -susurré con la respiración errática.

Mi mano en sus caderas incrementaron el ritmo, cada vez mas violento, mas voraz, mas hambriento.
La alcé de las nalgas entre guturales rugidos, preso del éxtasis que su sangre me había producido, del frenesí de poder volver a recorrer cada centímetro de su piel.
Su espalda golpeó con la pared de la tina, empujé con violencia sintiendo como cada vez abría mas y mas las piernas para darme acceso cada vez mas dentro.

Gemía de placer, quizás también de dolor porque cada embestida desgarraba parte de su ser.
Gruñí sintiendo las corrientes nerviosas que recorrían todo mi cuerpo.
-Dan -susurré contra su boca, adentrándome tan dentro que su espalda golpeaba las baldosas rompiéndolas por la violencia con la que la empalaba.
No controlaba, iba demasiado puesto.

Tiré la cabeza hacia atrás dejando mi nuez al descubierto cuando mi hombría se sacudió violenta en su interior. Doblando las piernas para tomar mas impulso volví a golpear con ella la pared adentrándome mas para que mi simiente se esparciera en esos últimos coletazos que daba.
-Dan -susurré apoyado mi frente contra la ajena, apoyando mi mano contra la pared y sujetándola entre mis brazos con mi otra mano en sus nalgas.
-ufffff -susurré ladeando la sonrisa contra sus labios.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Jul 17, 2017 2:58 am

Poco a poco el vampiro iba saliendo del sopor en el que estaba metido por la cantidad de droga que llevaba en el cuerpo, podía notar en que sus ojos cada vez estaban menos turbios y dejaba menos de repetir que no estaba allí y que no era real, como si se fuera convenciendo de que de verdad era yo y no una ilusión creada en su mente a partir del chute que llevaba en su cuerpo. Nuestros pechos estaban desnudos en aquel abrazo donde sentía la respiración del vampiro de forma errática contra mi cuerpo, su aliento en mi cuello al tener su rostro en aquel lugar mientras le aseguraba de alguna forma que no iba a irme, que su Lilith había ido a buscarle y que no me iba a ir. Cogí su rostro entre mis manos para volver a besarlo de nuevo mientras sus manos desabrochan la falda que llevaba y tiraba de ella hasta que dejó que cayera al suelo junto con el corsé y la blusa, un tirón fuerte le bastó para romper mi ropa interior y dejarme desnuda sobre él. Mis caderas no dejaban de moverse sobre las suyas, en vaivenes haciendo círculos notando que el vampiro se iba excitando con cada roce, con cada movimiento sintiendo su miembro rozar mi sexo aun por encima de la prenda de ropa que él llevaba.

No dejábamos de besarnos en ningún momento, sentía el sabor de mi sangre en su boca y mordiendo su labio inferior fue cuando me separé, mis ojos se encontraron de nuevo con los suyos y llevé su rostro a mi cuello, necesitaba alimentarse y quizás de esa forma bebiendo lo que necesitaba consiguiera paliar los efectos de la droga y volviera en sí. Le pedí que bebiera notando como sus colmillos repasaban la piel del lugar y tan solo le bastó aquella invitación para que finalmente sus colmillos se clavaran en mi piel, gemí al notarlo y comenzar a beber de mí, mis caderas se movían con cada tirón que daba bebiendo de mi sangre aferrado a su pelo, con los ojos cerrados notando lo que el mordisco me producía por todo el cuerpo, esa excitación que a todo humano le asaltaba cuando era mordido. Su mano fue a su pantalón para comenzar a desabrocharlo y lo bajó dejando así su miembro libre, con los movimientos de cadera nuestros sexos se rozaron un par de veces hasta que finalmente rodeando su espalda con mis brazos me alzó un poco para notar la punta de su miembro recorrer mi sexo, y luego bajar notando como se adentraba por completo.

Gemí cuando lo tuve dentro cerrando los ojos notando el placer que se extendía por mi cuerpo y que se sumaba al que su mordisco me producía, fue justo cuando lo tuve dentro que dejó de beber de mi cuello, un rugido escapó de sus labios como si fuera un animal mientras yo movía mis caderas de forma lenta sobre él. Nuestros rostros quedaron uno enfrente del otro, podía ver mi sangre que caía de sus labios y su lengua repasó mis labios, pero nuestros ojos estaban fijos en los del otro y fue entonces que me di cuenta de que esa mirada turbia había desaparecido, de vuelta estaba aquella mirada de ojos rojos, mordí su labio inferior notando mi propia sangre cuando sus palabras me confirmaron que el chute de su cuerpo se había desvanecido, que el efecto de la droga se había pasado y que frente a mí solo quedaba ese vampiro que había ido a buscar y que había tardado en encontrar.


-Joe –fue la respuesta a su saludo notando que sus manos iban a mis caderas y comenzaba a moverme incrementando el ritmo, más fuerte, más rápido, hasta que finalmente acabó por levantarme, levantarnos a ambos, y pegar mi cuerpo a la pared como si no pudiera controlarse en esos momentos, sediento, hambriento de más de lo que yo le daba. Mi espalda chocó contra la pared y emití un leve quejido, mis piernas rodearon la cintura del vampiro y este pronto comenzó a moverse en mi interior tomándome como el demonio que era, mientras yo gemía y abría más mis piernas todo lo que podía para darle un mejor acceso, notando como se apoderaba de mi cuerpo, como entraba y salía y marcaba un ritmo que me estaba volviendo loca. Duro. Fuerte. Violento. Mi mano se clavó en su espalda con la cabeza echada hacia atrás mientras notaba en cada embestida que me daba como mis nalgas chocaban contra la pared, la otra mano subió a su pelo para aferrarlo con fuerza mientras gemidos salían de mis labios, gemidos de placer, gemidos de dolor mezclados en una combinación explosiva por la forma en la que el vampiro me tomaba, como siempre lo hacía, adueñándose de todo.

Nuestros labios volvieron a besarse mientras el vampiro me tomaba de aquella forma tan característica suya llenándome por completo, no había parte de mi interior que él no llenara, que él no tocara llegando a ese punto en mi interior donde el dolor se convertía en placer. Cada penetración era una locura placentera, mis nalgas rebotaban contra la pared notando que las baldosas se rompían por la fuerza que el vampiro imprimía, entraba, salía, se quedaba dentro moviéndose y volvía a empezar llevándome a la locura. Susurró mi nombre sobre mis labios y yo arqueaba mi cuerpo como si así pudiera darle un mejor acceso a este, el placer se arremolinaba en mi interior y me estaba consumiendo poco a poco, mi respiración era errática, mi corazón bombeaba con tal rapidez que pensaba que iba a pasarle algo mientras notaba que el orgasmo se acercaba, un abismo del placer al que solo el vampiro me hacía llegar y por el que deliciosamente me dejaba caer.

Notaba como el orgasmo se acercaba y finalmente mi cuerpo se tensó, mis uñas se clavaron con fuerza en la espalda del vampiro y me aferré a él cuando sucumbí al placer que me proporcionaba gimiendo tan fuerte que seguramente me hubieran escuchado en la planta de abajo. Tiró la cabeza hacia atrás mientras yo me quedaba sin respiración unos segundos con aquel devastador orgasmo recorriendo mi cuerpo notando como el vampiro también llegaba, mordí su cuello cuando recuperé el aliento con fuerza notando que se venía en mi interior, y gruñí con fuerza cuando dio aquella estocada final con fuerza en mi interior que me hizo elevar mi cuerpo por la sacudida que me dio mientras yo seguía mordiendo su cuello con fuerza, para dejarme caer contra su cuerpo rendida, como cada vez que me tomaba, porque tomaba todo de mí que parecía que me robaba la energía. Pero la forma en que el vampiro me hacía suya era tan extrema, tan fuerte y tan ruda que solamente una vampira podría aguantar su ritmo tras acabar, yo quedaba extenuada.

Apoyó su frente en la mía cuando tiré mi cabeza hacia atrás notando el sudor que perlaba mi cuerpo, su miembro en mi interior todavía contrastando con lo caliente que estaba y el frío que él desprendía y que aliviaba aquella zona. Cerré los ojos cuando volvió a llamarme aferrándome con su mano cuando mi cuerpo quedó laxo aferrado al suyo ya que incluso mis piernas estaban ahora un poco más bajo de su cintura y mis brazos caían por su espalda, si me mantenía así era por apoyar mi espalda en la pared y porque él me sujetaba. Un bufido, o algo parecido, salió de sus labios y que murió en los míos. Abrí mis ojos cuando sus labios me buscaron para besarme notando el cuerpo pesado necesitaba de descansar un rato para recuperar las energías que el vampiro se había llevado. Mi mano subió a su nuca y la dejé ahí mientras nos besábamos, su boca arrasaba con la mía, haciéndose el dueño de ella mientras yo me dejaba hacer, dejé un mordisco en su labio luchando por mantener los ojos abiertos.


-Tienes una manera peculiar de tomarme, Joe Black –comenté cerrando los ojos unos segundos, pero los volví a abrir aunque debía de decir que me costaba horrores mantenerlos abiertos, mi otra mano subió a su mejilla- por fin eres tú –me había costado, pero al final había hecho que volviera de ese estado. Le hubiera reprochado por lo que había hecho pero la verdad es que solo quería descansar un rato, luego podría hablar claramente porque ahora no estaba en condiciones. Seguramente mañana me saldría un moratón en las nalgas porque tenía una ligera molestia, porque sí que no iba a beber de su sangre con la droga posiblemente recorriendo su torrente sanguíneo- ¿qué tal si hablamos en un lugar más… cómodo? ¿Una cama, tal vez? –Pregunté notando que las piernas me temblaban y resbalaban por el cuerpo del vampiro incapaz de sostenerlas en su cintura, si me soltara en esos momentos caería al suelo nada más mis pies intentaran mantenerme, no debía de olvidar el motivo por el que me encontraba allí y por el que seguramente pronto él me preguntara la razón- ¿Me invitas a una copa, Joe? –Pregunté con mis labios sobre los suyos dejando que mi aliento cálido se mezclara con el suyo- creo haber visto una botella de Bourbon en la mesita –también junto a la botella estaban el cheque en blanco y el anillo, tal y como él lo había dejado en aquel laberinto del jardín botánico. Esperé a que se moviera y me llevara a la habitación de invitados seguramente, donde me dejara sobre la cama y él cogía las cosas para invitarme a un trago mientras yo me reponía de lo ocurrido.


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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Lun Jul 17, 2017 6:39 am

Nuestras bocas se consumían lentamente, mi lengua se abrió paso entre sus labios, húmedos roces, mordiscos y jadeos que poco a poco iban calmándose.
Su cuerpo caía laxo sobre el mio, trastabillé antes de echarme a reír, tampoco es que mi equilibrio en este momento fuera épico.
Aun así tiré de ella negando cuando dijo que la tomaba de un modo peculiar mientras reía contra su boca encaminándome descalzó hacia la habitación.
La dejé caer en el colchón y tomé la botella de bourbon llevándola a mis labios dándole un trago.
-A espera -bromeé con picardia -que era para ti -bromeé volviendo a dar otro trago.

Mis ojos se centraron en el cheque y el anillo que reposaba junto a la botella, me relamí enarcando una ceja, no acaba de entender que significaba, tampoco lo que ella hacia aquí en este momento.
Gateé por el lecho tomando asiento en el, mi espalda apoyada en el cabezal con la botella en la mano.
Se la pasé para que diera un trago, había dicho que teníamos que hablar, pero la verdad tenia la cabeza embotada.
-Mañana salgo hacia México -dije cambiando de tema.

La verdad es que no sabia por donde seguir, tampoco tenia claro que hacia allí, ni que significaba ese cheque devuelto.
Ladeé la sonrisa centrando mi mirada en el papel.
-Tengo fondos -apunté ladeando la sonrisa -¿que haces aquí? -pregunté mirándola fijamente.

Cerré los ojos, estaba algo ido todavía, llevaba una semana en la que no me había alimentado, la imagen que reflejaba de mi el espejo era patética y yo era consciente de ello.
Mi orgullo rugía, no quería escuchar el sermón de las 12 y algo me decía que las campanas empezaban a llamar a los fieles.

Había pasado un milenio encarcelado en una mazmorra soportando todo tipo de torturas para que delatara a mis hermanos, algo que no hice, ahora que el mundo se postraba ante mis pies, era yo mismo el que me encadenaba y no sabia bien porque.
Dejé escapar el aire de forma pesada, esperando esas palabras que no llegaban.
-¿Por que me devuelves el cheque y el anillo? Todo quedo claro en el botánico -dije con cierta frialdad.

Sinceramente no sabia que hacia allí, me dejo claro que lo que yo quería y lo que ella necesitaba tomaban caminos enfrentados ¿entonces?










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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Jul 17, 2017 11:59 am

Después de habernos consumido como lo habíamos hecho el uno en el otro nuestros labios se buscaban igualmente casi de forma desesperada, como si no pudieran contenerse tras haber estado una semana separados. Sus labios buscaron los míos y su lengua se abrió paso y yo dejé que lo hiciera, que conquistara y arrasara mi boca mientras mis brazos como podían rodeaban la espalda del vampiro. Poco a poco el beso se fue haciendo más calmado, nuestros jadeos iban cesando y los mordiscos disminuían conforme las ansias que sentíamos desaparecían en aquel beso, como si diéramos punto y final a lo que allí había pasado quitándonos las ganas locas que nuestros cuerpo sentían por el otro, algo que quizás nosotros no decíamos pero que nuestros cuerpos hablaban por sí solos. Le pedí que me llevara a un lugar más cómodo para hablar, la cama se me antojaba el mejor lugar para hacerlo y de paso dar un par de tragos a esa botella de bourbon que había fuera y que ahora me apetecía tras tener la boca seca, tras lo cansada y exhausta que me había dejado el vampiro tras haberme tomado.

Él no es que estuviera mucho mejor que yo, tras el paso de la droga por su cuerpo y el no haberse alimentado debidamente le estaban pasando factura porque parecía que incluso le costaba mantenerme mientras mi cuerpo, sin poder sostenerse por sí solo, caía laxo contra el suyo y me dejaba llevar por él. Se rió contra mis labios antes de salir del aseo y dejé mi rostro recostado contra su cuello pera luego notar que me dejaba en la cama notando enseguida mi cuerpo totalmente reposado, lo miré esperando a que me diera la botella para beber pero sin embargo bebió él de ella, sonrió cuando recordó que se la había pedido y tras dar otro trago me la tendió. Sin duda alguna no le habría pasado por alto el cheque y el anillo que había en la mesita y seguramente poco tardaría en preguntarme sobre ello, cogí la botella y di un trago largo para lo que me esperaba a continuación. De pie, a unos pocos pasos de donde yo me encontraba tumbada en la cama aunque me incorporé un poco apoyando mi espalda en la pared lo contemplé.

Sus palabras me hicieron mirarlo de forma fija, cierto, la última vez que nos habíamos visto dijo que tenía una pista que seguir y que le llevaba hacia México, si hubiera tardado un día más en decidir a venir a verlo ya no lo hubiera encontrado, e habría ido en busca de una cura para su maldición y la que atenazaba la vida del rayo de sol. Me había olvidado por completo de ese detalle y casi fue una suerte encontrarlo esa noche allí pero, ¿pretendía irse en el estado que estaba al día siguiente sin alimentarse en condiciones? No sabía si era demasiado temerario y tremendamente estúpido… quizás ambas, a mí parecer. Gateó por la cama hasta quedar más o menos como estaba yo, sentado con la espalda apoyada en el cabezal, me quitó la botella para un trago y luego volvió a dármela para que bebiera yo también, sentía que el alcohol quemaba al bajar por mi garganta, aunque no era lo único que quemaba en esos momentos.


-¿Piensas ir tú solo a México? –Pregunté aunque ya sabía la respuesta, en un principio íbamos a ir los dos porque me había pedido que lo acompañara a buscar una solución, y tras lo que había pasado esa noche había decidido ir él solo. No dijo mucho más al respecto y sabía que no iba a decirme que fuera con él, no conforme estaban las cosas tras aquella noche- Creo recordar que te dije que iría contigo –mis ojos se desviaron hacia la marca que el vampiro tenía en su vientre y por acto reflejo mis dedos se deslizaron por su piel notando el calor de la que esta manaba, la rugosidad de la piel como si estuviera marcada a fuego. Lo había odiado cuando se cambió por su hermano y selló su destino a Sun, era algo que desde ese momento no me había gustado y que me había llevado a estar también cabreada y enfadada con el vampiro, aunque los motivos ya habían quedado expuestos en ese lago. Mis ojos subieron para mirarle mientras él se fijaba en lo que hacía, podía ver la duda que lo recorría sin saber qué hacía allí, aunque eso mismo me lo había preguntado yo ya varias veces desde que había llegado- te acompañaré a México mañana cuando partas de viaje, te lo prometí y no me gusta incumplir mi palabra –aunque a veces yo misma la quebrara, quizás no era lo mejor conforme estaban las cosas pero… no iba a dejar que fuera él solo- no vas a ir tú solo –quise alegar un “me necesitas” pero sabía que no era cierto, que el vampiro se valía por sí mismo para ello, pero lo miré no dando lugar a réplica alguna aunque él bien podría negarse a que fuera, pero esperaba que no me pusiera trabas y tener que lidiar con eso también.

Fue entonces cuando hizo un comentario sobre el cheque que había traído, intacto como él lo había dejado, alegando que tenía fondos como si me diera a entender que no sabía qué estaba haciendo allí. De hecho me lo preguntó mirándome de forma fija esperando por una respuesta que no salía de mis labios, cerró los ojos denotando el cansancio que seguramente llevaba o quizás esperando que le cayera un buen discurso en esos momentos, pero todo lo que encontró de mi parte fue silencio, como yo había obtenido de él muchas veces. Lanzó un suspiro y volvió a hacerme la pregunta clave de la noche, por qué le devolvía el anillo y el cheque. Según él todo había quedado claro en el jardín botánico aunque yo eso no lo tenía tan claro como lo tenía él, ¿qué había quedado claro? Ni siquiera sabía por qué se había ido, no sabía el motivo por el que se fue o de todo lo que le dije en esa noche, qué de todo fue lo que hizo que me dejara plantara. Cuando recordó el lugar con esa frialdad fruncí el ceño mirándolo, estaba bastante cabreada porque me hubiera dejado tirado allí como un perro abandonado, di un trago a la botella y lo miré de forma fija estando en cierta manera cerca, ambos recostados contra el cabezal de la cama y sentados.


-¿Ah sí? ¿Todo quedó claro? Pues quedaría todo claro para ti porque yo, a día de hoy, sigo sin saber por qué mierda te fuiste del jardín sin decir nada, huyendo como un cobarde y dejándome allí como un perro abandonado –no me corté cuando quizás debería de rebajar el tono pero ¿para qué? No iba a cambiar demasiado la situación en la que estábamos en ese momento los dos y a peor ya no podían ir las cosas- Primero quizás deba de saber por qué te fuiste, y así al menos intente comprender qué pasó realmente en el laberinto –porque para cuando me quise dar cuenta él ya no estaba, se había ido dejándome sola y lo único que dejó fue ese cheque y ese anillo que ahora yo había traído de vuelta- he venido porque quería verte –confesé sin más, porque era cierto mientras apartaba la mirada del vampiro y me centraba por primera vez en la decoración de la habitación. De hecho me parecía hasta extraño que estuviéramos en su cama y no me hubiera dejado en otro sitio dada su aversión a dejarme siquiera tocar su colchón. Había sido una semana de mierda y tremendamente horrible, peor incluso que cuando habíamos estado separados aquellos días, aunque tras haber acudido a su mansión me daba cuenta de que no era la única que había echado de menos al otro… algo que sin duda alguna no me podía negar- al menos me doy cuenta de que no he sido la única que ha echado de menos –aunque mis palabras pudieran sonar casi a burla, no lo eran, mis ojos se fijaron en el vampiro porque no podía negarme lo que había visto y oído de él esa noche, la forma en la que me había pedido que no me fuera, cómo le había en parte dolido que no fuera real… si me decía que era producto de la droga no iba a creerle ni un solo segundo. Lo había sentido de verdad, confesiones a mi yo verdadero pensando que era una ilusión de su mente… mostrando una parte que nunca había mostrado, quizás por primera vez había visto al vampiro sin máscaras- ¿Sabes por qué estoy aquí, Joe? Porque te echaba de menos –volví a reconocer, sin huir, dando la cara como él no la daba nunca- sí, te echaba jodidamente de menos y no podía aguantar estar otro día más sin verte. Ha sido una semana de mierda peor que los días que pasamos lejos la última vez, me debatía todos los días entre lo que tenía, debía y quería hacer… y no conseguía ponerme de acuerdo. Te odié cuando te fuiste del laberinto, te odié tanto que pensé esa misma noche en ir a buscarte y acabar con tú existencia para siempre, por dejarme abandonada como si fuera un perro –aclaré denotándose la rabia en mis palabras, la furia en mis ojos apretando la botella con fuerza- ¿y sabes con qué me encontré? Que por mucho que lo deseaba, al final, me di cuenta de que no podía hacerlo –reí de forma amarga- vaya cazadora tan patética ¿no crees? Una que no es capaz de hundir una estaca en tú maldito corazón –llevé la botella a mis labios y volvía a dar un trago más largo, notando el líquido bajar por mi garganta y calentar todo mi cuerpo- aunque si hablamos de ser patéticos, amor, tú no que te quedas atrás… ¿en qué narices pensabas para drogarte? Eres un completo imbécil, ¿te lo he dicho alguna vez? –Acusé frunciendo el ceño, había cogido carrerilla y ya no iba a parar hasta soltarlo todo- No quería venir y sin embargo llevo días necesitando venir ¿por qué? No tengo ni puta idea, solo podía pensar en que quería verte, en que necesitaba tener cerca, gritarte, pegarte, besarte, desafiarte… eres como algo a lo que me he acostumbrado, algo que forma parte de mí y ahora que no te he tenido estos días… me faltaba algo, como si fuera una pieza de un puzle que no estaba completo –dejé la botella y alargué la mano cogiendo el cheque y sentarme sobre su regazo- ¿Esto? –Pregunté mientras se lo enseñaba igual que él lo había dejado- mira lo que hago –comencé a partirlo en trozos, pequeños, cada vez más y más pequeños hasta que finalmente el montón se hizo en mis manos que las alcé para que los papeles volaran como si fueran copos de nieve que caían sobre nosotros- eso es todo lo que quería hacer con eso. Y esto –alargué la mano cogiendo el anillo y poniéndolo en mi palma para mirarlo de forma directa- supongo que he venido a darte lo que te pertenece. Es tuyo. Siempre lo fue –acabé acercando mi mano para que lo cogiera, yo no lo quería, no era a mí a quien pertenecía aquel anillo.


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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Jul 18, 2017 4:24 am

Dejé escapar el aire de forma pesada enarcando ligeramente una ceja ¿no sabia por que cojones me había ido?
Pues la verdad si quería le hacia un esquema de mis claros motivos.
-No me fui como un cobarde, de echo, no me arrepiento, me dejaste las cosas claras y ante ellas yo tomé mi decisión.
Tu querías amor, aseguraste no ser feliz a mi lado y yo no puedo darte eso que necesitas, ahí es donde se separan nuestros caminos, pues el acuerdo no implicaba sentimientos -ladeé la sonrisa poniendo frente a mi las mil mascaras -sentimientos positivos ¿ya me entiendes?

Negué con la cabeza cuando aseguró querer verme. Que yo también la necesitaba era un echo, negarlo hubiera sido de necios y no pensaba hacerlo.
Podía negar verdades como puños, pero esa no hubiera resultado creíble en absoluto.
-También yo te he echado de menos, pero... eso no quita que te piense permitir acompañarme a México -bromeé acercando mis labios a su hombro y dejando un suave mordisco -ya sabes, sal, limón, tequila...

Me eche a reír por la cara que ponía, pero la verdad es que odiaba las conversaciones serias, sobre todo cuando me arrastraban a mi gran problema hablar de lo que sentía y se iba acercando ese momento que temía, como si una boa constrictor estuviera apretando mi cuerpo hasta no dejar pasar ni una brizna de aire.

Mis ojos se hundieron en sus pardos tras la nueva confesión, admitía haber pasado lejos de mi unos días de mierda, no es que los míos hubieran sido el jardín de los caramelos y las piruletas...
Admitía que me odió con fuerza al irme, que pensó acabar con mi vida mil veces pero que desestimó la idea porque no era capaz de hundir la estaca en mi corazón.
-Lilith quiere a mi demonio -aseguré ladeando la sonrisa -es el precio que pagamos pequeña cazadora -bromeé deslizando mi dedo por la cara interna de su pierna.

Quizás también el vampiro necesitaba a la humana, pero eso tampoco lo dije, hubiera implicado reconocer algo que no estaba dispuesto, no cedería, no porque sabia a donde te arrastran los sentimientos y odiaba estar en ese abismo, la debilidad que producía.

Me eche a reír cuando me llamo imbécil, ahí estaba mi Lilith en esencia ¿en que había pensado para drogarme? La respuesta sincera hubiera sido en ella, no aguantaba estar lejos de ella, su recuerdo me consumía y durante el colocon..no se..la veía, estaba allí...
-Bueno, tampoco hay que darle muchas vueltas, no es que la droga vaya a matarme no crees -bromeé restandole importancia a todo.
Era un experto en colocar mascaras, escudos y murallas.

Mis ojos bagaban por su boca mientras sus palabras mucho mas valientes y sinceras que las mías me hacían meditar en silencio.
Por una parte parecía querer decirme que me necesitaba..peor ¿que parte de mi exactamente.
Se alzó subiendo a horcajadas sobre mi para destrozar frente a mis ojos el cheque en mil trozos, una lluvia de papeles callo sobre nuestros cuerpos bajo mi inexpresiva mirada.
Mi aliento golpeó sus labios, no quería el dinero para salvar a su familia ¿entonces? ¿que quería?
Me estaba perdiendo...

Tomé el anillo que me ofreció mirándola fijamente, mi boca acortó distancias y la bese con rabia, con hambruna y necesidad.
-¿que quieres que haga con esto? -gruñí contra su boca volviendo a enredarme en un duelo a muerte.








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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Jul 18, 2017 2:57 pm

Al menos ya que me había atrevido esa noche a dar el paso y había decidido tras pensarlo bastante durante todos esos días, esperaba poder tener una respuesta de por qué se había ido de esa forma del laberinto dejándome sola, quizás así pudiera saber qué fue de todo lo que hablamos esa noche, o lo poco que hicimos, que le hizo cambiar de parecer en ese preciso momento y que se largara sin decirme nada, huyendo de nuevo como siempre hacía cuando algo se salía de su zona de confort, cuando algo se salía de lo que él pudiera dominar y no tenía control alguna. Pero se iba a encontrar así con muchas cosas, yo por ejemplo era así, incontrolable… ¿significaría eso que por esa lógica debería de huir también de mí? Enarqué una ceja esperando a que me contestara, la verdad es que quería una respuesta y esperaba que no me mintiera con ella o que no me dijera verdades a medias, porque como lo hiciera iba a saberlo y no me iba a cortar en decírselo.

Comenzó a hablar mientras seguíamos recostados contra el cabezal de la cama, di un trago de nuevo a la botella escuchando ahora sus palabras alegando que no se había ido como un cobarde, algo que me hizo casi emitir una risa corta e irónica por lo que decía ¿no se había ido como un cobarde? Para mí sí, sin decir nada, sin hablar las cosas y aprovechando cuando yo me había girado para que no lo viera marcharse, quizás para que no pudiera echarle nada en cara y pararlo, retenerlo allí como había hecho en el lago. Aun así dejé que continuara hablando, dijo que no se arrepintió y que volvería a hacerlo de nuevo si se diera el caso. Seguía sin saber qué era lo que había dejado tan claro para que se marchara, pero al menos obtuve respuesta. ¿Y esta cuál fue? De nuevo los sentimientos, mis palabras sobre que quería amor y que no era feliz fue lo que le hizo largarse, la cuestión era ¿por qué? Él decía que el acuerdo no implicaba sentimientos, pero la verdad es que nadie es capaz de controlar estos… ni siquiera un demonio como él.


-¿Por eso te fuiste, dejándome sola, huyendo del laberinto? –Casi quise echarme a reírme, y digo casi porque comenzaba a enfadarme por la respuesta que me había dado- Preferiste irte sin decir nada, sin dejar a opción a poder siquiera a hablar lo que según tú dices que te hizo tomar tú decisión, quizás porque sabías que si no te ibas en ese momento te retendría de alguna forma, directa o indirectamente, como pasó en el lago… sabía que no iba a dejar que te fueras así como así –eso era algo que ni él iba a quitarme de la cabeza- ¿te fuiste porque descubriste en ese momento que no podías darme algo que ya sabías que yo en algún momento de mi vida querría, y que en algún sitio que yo no recuerdo haber firmado y hablado no habrían sentimientos? ¿Por qué no era feliz? –No entendía nada, ¿no se suponía que no importaba lo que yo pensara o sintiera, que no tuvo eso en cuenta cuando decidió elegirme entre todas las demás?- Joe, ¿crees que alguna otra no hubiera querido lo mismo de estar en mi lugar, piensas que alguna de las otras candidatas no hubieran querido sentir amor? ¿No pensaste en ese pequeño y diminuto detalle cuando decidiste montar un baile para elegir esposa? –De verdad que no había pasado ese detalle por alto, no podía haberlo hecho- ¿te importa que sea feliz, lo eres tú acaso con todo esto? –De verdad que no me había esperado que me dijera todo aquello, ¿no se suponía que casándome con alguien por acuerdo no iba a ser feliz? Joder, esas eran cosas bastante lógicas y de cajón cuando se hablaba de un matrimonio por conveniencia, ninguno se casaba porque quería o sentía algo por el otro… no había nada- ¿Qué sentimientos, Joe? –Fruncí el ceño mirándolo de forma fija- ¿los míos… o los tuyos? –Porque aún no me había respondido a muchas cosas, igualmente me mordí el labio y lo dejé pasar, yo no era tan cobarde como lo era él, yo iba de frente por la verdad por delante, diciéndole que lo había echado de menos aun cuando podía haberme callado, que no sabía en esos días qué era lo que debía de hacer si ir a verlo como al final había hecho, o no… ladeé un poco la cabeza cuando dijo que, ni aun echándonos de menos, me permitiría acompañarlo a México aunque luego dejó un mordisco en mi hombro para luego reírse mirando mi cara- Por suerte para mí ir a México es una decisión libre que puede tomar cualquiera, mi decisión está tomada, acéptala o recházala pero la cuestión es que voy a ir contigo y… Joe –sonreí de lado- más te vale no luchar en ese aspecto contra mí, te aseguro que saldrás perdiendo. Pero tranquilo, al llegar te invitaré a tequila ya que veo que te gusta tanto –sonreí de lado, de forma ladina para devolverle el mordisco que me había dado aunque yo apreté más a diferencia del mordisco que él me había dado.

Ladeé la cabeza de nuevo cuando dijo que Lilith quería a su demonio, sin darse cuenta de que utilizábamos esos términos pero en realidad nos estábamos refiriendo a nosotros mismos. ¿De verdad creía que tenía a la misma diosa del averno en mi interior? Deliraba, si creía eso entonces yo misma le pincharía con la aguja llena de droga otra vez para que siguiera alucinando como lo estaría haciendo de decirme eso. Lilith no era más que el nombre que había puesto para, de alguna forma, denominarme a mí misma… lo que quedaba tras el cascarón vacío que era Danerys. De alguna forma Dan era la máscara, y Lilith era mi yo real, ese que con el vampiro no escondía porque era igual que yo, habíamos vivido bajo máscaras durante años, escondiéndonos de lo que realmente éramos y por ello debíamos de poner esos nombres para de alguna forma darles forma, que tomaran consciencia pero… el demonio que él decía no era más que el vampiro sin máscaras, ¿no se había dado cuenta de eso?


-¿Lilith? –Pregunté riéndome entre dientes mientras daba un trago a la botella- ¿crees que dentro de mi vive una mujer milenaria, mucho más antigua que tú, y que es la reina del averno y del Infierno? –Lo miré de forma fija porque, con aquello, iba a darle un buen mazazo- Lilith no existe, Joe. Lilith solo es el nombre, o mejor dicho, todo lo que queda cuando no llevo máscaras encima frente a los demás… Lilith es el nombre que yo le puse para darle forma, pero soy yo, la verdadera. Danerys es todas las máscaras que he tenido que llevar puestas durante toda mi vida, reprimida, fingiendo ser algo que no era frente a los demás, aparentando cosas que en realidad nunca diría, o haría… Lilith, sin embargo, es lo que queda cuando me despojas de las máscaras, lo que hay en lo más profundo de mí y que guardo con recelo porque si lo sacara, si dejara verla siempre… realmente sería un demonio a ojos de los demás –lo miré de forma fija- ¿tú demonio? Lo mismo que Lilith, el vampiro y Joe son las máscaras que te pones frente a todos, el papel que representas para que nadie vea de verdad quien eres… ¿pero sabes qué? Que al igual que tú ves a Lilith yo veo a tú demonio, quizás por eso nuestras almas sean tan parecidas y se busquen tanto, se necesiten… porque son iguales, porque juntas son lo que siempre han querido ser, libres frente a los demás, siendo como realmente son –lo miré de forma fija dejando que analizara, asimilara y tragara aquel golpe que le había dado al vampiro y luego me mordí el labio cuando siguió con lo de las drogas- ¿por eso te has encerrado durante toda esta semana, para drogarte? Quizás la droga no te matara, pero sabes que no alimentarte sí –fruncí el ceño- ¿por eso te drogabas, para poder verme sin que sintieras nada? ¿Los años que pasaste encerrado y torturado te han hecho ser masoquista ahora, que querías recordarme y torturarte por ello? No me niegues que lo hacías por ese motivo, me lo has dicho tú mientras sufrías el chute que te habías metido –segundo mazazo de la noche, venga que me faltaba el tercero para poder hacer un pleno. Fue entonces cuando dejé la botella, hice pedacitos pequeños su chequé que lancé sobre nosotros, sus ojos recorrían mi boca mientras terminaba de dar un paso hacia delante diciéndole que le había echado de menos y que lo había necesitado esos días, en mi palma el anillo que había comprado para él y que le había dado la noche del baile de máscaras, su aliento golpeaba mis labios mientras veía que tomaba el anillo y lo apresaba entre sus dedos, su boca acortó la distancia con la mía y me besó con rabia, con necesidad y yo le seguí aquel beso de la misma forma descargando de alguna forma lo que me había hecho enfadar con sus palabras antes enredando una de mis manos en su pelo y dejarla luego en su nuca.

Me separé para mirarlo de forma fija al preguntar qué hacía con el anillo, ¿de verdad? Su boca volvió a buscarme de nuevo como si los dos quisiéramos hacernos con aquel control, desafiándonos incluso en ese beso, dejando claro el carácter de cada uno, saciando nuestra necesidad y nuestras ganas, nuestros pechos se rozaban en cada movimiento de aquel beso que se tornaba algo más salvaje y pasional, moví mis caderas en respuesta a la forma en la que tenía de besarme, arrasando con todo como si fuera un huracán, un tsunami o un maldito tornado…pero a mí siempre conseguía arrastrarme con él. Cogí su mano con fuerza, le quité el anillo y se lo puse separando mi boca de la suya con la respiración errática por el beso. Lo puse igual que cuando lo hice en el carruaje camino a esa fiesta de máscaras, mordí su labio inferior sintiendo su mirada fija en mí.


-Te dije que había venido a devolvértelo porque era tuyo –eso implicaba que lo tenía que llevar puesto, no que lo guardara sin motivo alguno- siempre fue tuyo, ¿no crees? –Esa vez fui yo quien acortó la distancia y buscó sus labios para fundirnos de nuevo en un nuevo beso rodeando su cuello dejando mi mano en su nuca, moviendo mis caderas contra él por aquello. ¿Tercer mazazo de la noche? Podría serlo, perfectamente. Me separé y ya mejor me levanté de la cama, abrí su armario y cogí una de sus camisas que me puse abrochándola, me llegaba hasta medio muslo así que suficiente, fui a su escritorio bajo su mirada y cogiendo papel y tinta escribí una sencilla y breve nota que enrollé y até con un lazo para salir de la habitación con su mirada puesta en mí, bajé las escaleras para encontrarme con una de las criadas, se sorprendió bastante verme vestida de esa forma pero no dijo nada al respecto, le entregué la carta y que la enviara a mi casa, en ella pedía que prepararan las maletas, que por la mañana iría a recogerlas y que pasaba la noche en la mansión de Joe, que había estado ocupado para poder irnos de viaje y tener las cosas dejadas ya hechas y que en cuanto lo supe se lo había hecho saber. Volví arriba, cogí la botella para dar un trago y fui desabrochando los botones de la camisa para volver de vuelta a su lado- Bien, ¿a qué hora partimos mañana? –Pregunté alzando la mirada mientras soltaba el último botón de la camisa y sonreí de lado- ya he dispuesto para pasar mañana por las maletas, así no perdemos tiempo –gateé hasta acercarme a él y mordí sus labios- por cierto, ¿cómo está Nim? No la he visto cuando he llegado –apoyé el codo en la almohada, la cabeza reposada en la mano y mis dedos de la otra recorriendo su pecho- ¿algo que tenga que saber en concreto del viaje? ¿Has averiguado algo? -Aunque si había estado drogándose quizás ni hubiera tocado el libro- por cierto... te llevaste mi regalo contigo, supongo que nos lo llevaremos a México -lo miré preguntándome si me pediría que me quedara allí, como había hecho antes, con él o por el contrario me mandaría a la habitación de invitados como la otra vez.


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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Jul 18, 2017 3:58 pm

Dan volvía a la carga, esa mujer era incapaz simplemente de dejarlo estar. Parecía que mis palabras por breves que resultaran servían de combustible para encender el fuego que escupía por sus labios dispuesto a calentarme hasta que de mi solo quedaran las cenizas de lo que un día fui.
“Joe, ¿crees que alguna otra no hubiera querido lo mismo de estar en mi lugar, piensas que alguna de las otras candidatas no hubieran querido sentir amor? ¿No pensaste en ese pequeño y diminuto detalle cuando decidiste montar un baile para elegir esposa?  “
Ahí estaba la pregunta del millón, ladeé la sonrisa afilando las palabras que sin quererlo escaparon de mi lengua.
-Claro que lo pensé, de todas y cada una de esas mujeres que sin abrir tan siquiera la boca caían rendidas a mis pies ¿Por que crees que te elegí? ¿no te lo has preguntado?
Eras la única que me odiaba tanto por lo que era, un vampiro, que sabia nunca podrías amarme ni siquiera un ápice...
De eso se trataba, de firmar tu cadena perpetua al lado de un hombre al que jamas amarías a cambio de salvar a tu familia.
Luego llegó Lilith y …

Tomé una bocanada de airé, no quería seguir por ahí porque entonces volvería a pillarme en un renuncio.
“ ¿Qué sentimientos, Joe? ¿los míos… o los tuyos?  “
Negué con la cabeza, supongo que la respuesta a esa pregunta también podía respondersela ella.
-Los de ambos...no podía amar a la mujer que me quería ver muerto ¿no crees? Eramos razas enfrentadas, el único sentimiento que veía coherente entre ambos era el odio mas potente...

Guardé de nuevo silencio y después todo cambio, me divertía con ella, era como mi otra mitad, el reflejo mio en el cristal, como una poderosa droga la necesitaba en mi día a día, cada noche la buscaba y me sentía vivo... Mis sentimientos, ese era el problema y por eso tenia que ponerles solución antes de que me arrastraran a la destrucción aunque por supuesto nada de esto lo dije y agradecí que no tuviera le don de leer la mente.

Enarqué una ceja cuando aseguró que vidria a México me gustara o no, al parecer según ella eso no era negociable y no me interesaba retarla en ese aspecto.
-¿y si te reto que? -la pique sin poder dejar de sonreír como un idiota. Me gustaba, era algo que se podía leer tan claro en mi mirada que no entendía ni porque cojones me lo preguntaba – me lo pensaré -sentencié sin mas...aunque algo me decía que la decisión estaba ya tomada por ella.

Alcé la mirada cuando aseguró que Lilith no existía en su interior, por supuesto que era consciente de esa realidad, no tanto de que ese demonio no habitara en mi saliendo a flote cuando era incapaz de controlar la situación. Quizás mi demonio era la versión descontrolada del vampiro, era tan yo como el otro, Joe era la mascara, esa que utilizaba frente a la sociedad para parecer un humano mas, un hombre de negocios y amantisimo futuro esposo.
-Lo se...reconocí tratando de esquivar este tema que quizás era el Kit de la cuestión ,si no se buscaban nuestros demonios, quizás eramos nosotros los que nos necesitábamos.
La respuesta la conocía...¿pero a donde pretendía llegar Dan con todo esto?

Tampoco pesaba contestar al por que me había estado drogando todo este tiempo. Eso hubiera implicado reconocer con palabras lo que la parecer le había ya confesado preso del colocon que llevaba encima.
-Ha debido de sonar muy patético -susurré, mas bien mascullé entre dientes mas para mi mismo que para que ella me diera una respuesta, pues era una afirmación en toda regla.

Busqué su boca necesitado, arrasé como un tornado con cada resquicio de ella, como un pirata saqueé su interior dispuesto a abordar su navío y no hacer rehén en mi conquista.
Jadeos, nuestros alientos roncos chocando como un mar embravecimiento y de nuevo mi mástil alzado rugía contra el centro de su sexo.
Se separó ligeramente para tomar el anillo y colocarlo en mi dedo, la argolla volvía a convertirme en su prisionero, ladeé la sonrisa, no respondí a su pregunta, tampoco pregunté en ningún momento lo que eso significaba, lo sabría sobradamente, nuestro compromiso seguía adelante y aunque teníamos que acordar los nuevos términos a seguir...supongo que esto no era le momento de hacerlo.

Se levantó de la cama para escribir en mi escritorio una carta, pasó el secante sellando la tinta en el pape y tras enrollarlo bajo mi atenta mirada desapareció con mi camisa escaleras abajo.
Me deje´caer en el lecho mirando el techo, no podía negar que su vuelta me hacia feliz, que la necesitaba allí, algo que ni por asomo pensaba reconocer.
Volvió tumbándose inmigro en el lecho, enarqué una ceja no tanto por sus palabras en las que aseguraba que partiría conmigo y que ya había pedido que todo estuviera dispuesto para recogerlo antes de hacerlo, si no porque había ocupado mi lecho y parecía tener la firme idea de asediarlo y quedarse en el hasta plantar su bandera.
-Saldremos con el ocaso... -ladeé la sonrisa repasando su vientre desnudo pues había abierto la camisa para regalarme una mejor vista de todo lo que durante una semana me había perdido.
-una noche -sentencié- disfrútala, no habrá mas.

Rodeé su cintura con mi brazo atrayendola, mis labios surcaron su mar en calma, no hubo piedad en ese beso, pronto arrase todo, mi aliento golpeaba sus labios hambriento, húmedo, rudo, danza de lenguas que se devoraban como fieras y pronto las caricias se sucedieron enredando nuestros cuerpos...



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Miér Jul 19, 2017 12:20 pm

Trataba de entender lo que el vampiro me estaba diciendo, trataba de entender los motivos que le habían llevado a irse de esa forma del jardín y que lo habían mantenido durante aquella semana en su cama sin salir, sin alimentarse solamente drogándose como había estado haciendo. Quería comprenderlo de alguna forma pero a veces me lo ponía complicado por su maldita manía de decir las verdades a medias, yo sin embargo era más clara y directa que él, lo que tenía que decirle se lo decía sin reparar en las consecuencias, sin pensar en nada más que soltar lo que tuviera que decirle, con él sin embargo tenía que ir con verdades a medias, buscando qué era la otra parte que no me decía y que seguramente sería la que no quisiera decirme por lo que pudiera implicar. Ladeé un poco la cabeza porque yo con mi verdad, de alguna forma, quería empujarlo y presionarlo un poco para que soltara todo lo que tenía que soltar, ¿por qué no decía todo eso que callaba? Yo no lo hacía, iba directa y de frente y eso hacía que le diera ciertos mazazos con mis palabras pero… es que yo no sabía decir las cosas de otra forma, no tenía por qué ir con él con medias tintas cuando los dos sabíamos perfectamente cómo éramos.

Enarqué una ceja cuando respondió con más preguntas a mis palabras, me preguntaba si yo en algún momento me había parado a pensar o me había preguntado por qué me había elegido a mí de entre todas las que había en el baile, la verdad es que me lo había preguntado varias veces, pero en el fondo sabía que ellas no eran suficientes para aguantar al demonio que el vampiro dejaba ver cuando se quitaba las máscaras, que yo, de entre todas era la que más podría aguantar esa parte de él que siempre llevaba escondida y que como yo ambos portábamos máscaras para que nadie supiera cómo éramos realmente. ¿Alguna de aquellas jovencitas habría aguantado una sola noche con el vampiro? Ni de coña, vamos, es que no tenía duda alguna por eso. Decía que me había escogido porque yo no había caído rendida a sus pies, porque desde el principio mostré mi odio hacia él y eso era lo que él quería, alguien que no pudiera amarle para evitarse sufrir como siempre hacía, de forma que estuviera encadenada a él porque necesitara su ayuda para salvar a su familia. Lo miré de forma más fija cuando se quedó a medias con esa frase, presintiendo que estábamos llegando al quid de la cuestión.


-¿”Luego llegó Lilith y…”? Vamos Joe, sé valiente por una vez y termina la maldita frase –le espeté pero no lo hizo, como de costumbre tomó otro camino pasando de mis palabras haciendo que gruñera por ella ofuscada. “Los de ambos” había dicho, los sentimientos de ambos… que no podía amarme si lo odiaba, la pregunta era, ¿el vampiro sentía algo por mí más allá de lo que nuestros demonios sentían? ¿Por eso se había estado drogando?- ¿Era? ¿En pasado? –Pregunté prestando atención a cada palabra que decía porque sí, quería apretarle un poco más y que sacara aquello que callaba y que yo odiaba que lo callara porque siempre iba con verdades a medias, con medias mentiras… y eso era algo que no me gustaba, yo era clara ¿por qué no lo podía ser él? Lancé un suspiro por eso mientras seguía tumbada de lado y lo miré cuando me preguntó que qué pasaba si me retaba, enarqué una ceja por ello notando que de alguna forma quería picarme, sonreí de lado y me acerqué un poco a él para verlo mejor- ¿si me retas? Pues que perderías porque digas lo que digas, y hagas lo que hagas, no vas a poder negar que vaya a México contigo… y si no quieres que vaya contigo iré sin ti, el caso es amor que no puedes evitar que mi próximo destino sea ese país. Asúmelo Joe, quizás en el trayecto te des cuenta de que mi decisión es la mejor, no es que seas demasiado elocuente y necesitarás de mi ayuda –sonreí ladina por ello y reí entre dientes cuando me dijo que lo pensaría- no pierdas el tiempo, la decisión está tomada, ¿antes quería que te acompañara y ahora me lo intentas prohibir? –Sonreí de lado- Te dije que iría y como tú yo cumplo como mi palabra también –no dije mucho más al respecto sobre ese tema, estaba cerrado.

Sabía que mis siguientes palabras él ya era algo que conocía, que ambos sabíamos que Lilith, per sé, no existía en mí interior sino que más bien era lo que quedaba cuando me despojaba de todas mis máscaras, igual que hacía el vampiro cuando se quitaba las suyas y dejaba al demonio expuesto. De hecho, mientras había estado con el chute recorriéndole el cuerpo había sido más él que nunca, por esos momentos había visto de verdad al vampiro, sin máscaras, sin muros, sin capas… solo él, conforme era. Reconoció que lo sabía pero no dijo nada como si quisiera evitar el tema, mordí mi labio y recorrí con mis dedos su rostro como si le quitara un velo que llevara haciendo alusión a que quitaba sus máscaras y mirándole de forma fija durante unos segundos, ambos sabíamos que cuando estábamos el uno con el otro siempre éramos nosotros mismos, no fingíamos nada porque era cuando más libres nos sentíamos, pero ni así el vampiro decía todo lo que callaba.


-Hola, demonio –dije con una sonrisa haciéndole ver que lo veía a él, a través de sus máscaras, de sus muros y de sus capas- sigo sin entender por qué no me dices las cosas, por qué si ves que yo voy de frente tú tampoco lo haces. ¿Tienes miedo de las respuestas, de lo que puedas ver…? –Ladeé un poco el rostro- intento comprenderte, pero por más que lo intento y lo intento no consigo hacerlo… pero no por ello creas que me voy a rendir, siento que cada vez más me voy acercando al fondo de todo y créeme Joe… llegaré hasta el jodido final –sentencié para que no le pillara de susto y apoyé el codo en la almohada dejando mi cabeza reposada contra mi mano, sonreí de lado con mis dedos recorriendo su pecho pasando sobre la marca notando como la piel de esa zona estaba más caliente- no ha sonado tanto como creías –nuestras bocas se volvieron a encontrar en una nueva batalla donde no hubo ni vencido ni vencedor, acabé por ponerle de nuevo el anillo en su dedo y volvimos a besarnos de nuevo de esa manera que nos sucedía cuando estábamos cerca, tan hambrienta, cruda y necesitada. Me levanté para coger una camisa suya sin su permiso, me la puse, escribí una nota y salí de la habitación solo para entregarla a una de las criadas y que la llevaran a mi casa, volví y abriendo los botones de la camia me subí a su cama y gateé hasta quedar a su lado. Pareció entender que no iba a poder conmigo contra lo de México y me informó que saldríamos al ocaso, a lo que yo sonreí por esa victoria que me había atribuido- perfecto, tiempo de sobra para organizar el viaje –notaba su mirada fija en mí con esa ceja enarcada y por un momento pensé que me iba a decir que qué hacía en su cama, y que me fuera a la de invitados pero… no fue así. El vampiro que siempre decía que no íbamos a dormir juntos, el que nunca me había dejado ni siquiera rozar su colchón ahora me dejaba pasar esa noche allí. Tuve que reírme, lo hice por la forma en que me lo dijo como si fuera un premio y algo excepcional que tendría en mi vida solo una vez- ¿me concedes una noche en tú cama? Vaya, qué honor Joe –lo último lo dije con un poco de sarcasmo pero no había podido evitarlo, ¿dónde estaba todo ese discurso que él solía darme? No dije nada porque me cogió de la cintura y me pegó a su cuerpo para besarme, arrasó con todo a su paso en aquel beso, me devoró por completo y yo dejé que lo hiciera mientras el beso se iba intensificando y el ambiente se caldeaba con el beso. Mis manos recorrían su pecho y su espalda, mi pierna había rodeado su cintura pegando nuestros sexos, rozándonos, notando su miembro duro contra mi sexo provocándome jadeos de puro placer moviendo mi cadera… fue entonces cuando tocaron a la puerta, miré al vampiro y me separé para abrochar como pude la camisa, dirigirme hacia la puerta y tomar la bandeja con comida que había pedido ante la mirada del vampiro, casi podía decir que estaba hasta cabreado por haberlo cortado así- necesito alimentarme, y tú también –fue lo único que dije porque por lo que sabía el vampiro no tenía esclavas de sangre, me acerqué a la cama sentándome dejando la bandeja sobre mis piernas comenzando a cenar bajo su mirada, y bajo la caricia de sus manos- te preguntaría si quieres pero… -como ya sabía lo que les pasaba no quise darle nada mientras le hacía preguntas sobre México, sobre qué había descubierto para saber si había avanzado algo por el contrario estábamos igual que antes.

Sentía su mirada puesta en mi mientras comía, quizás preguntándose como había podido pararlo y cenar en un momento como ese en el que se notaba lo excitados que estábamos los dos, de hecho es que seguía estándolo pero había bebido una vez ya de mí y si pretendía que lo hiciera de nuevo debía de alimentarme y coger fuerzas. Mientras terminaba de cenar mi mano fue a su pecho y descendí por este bajándola hasta que llegó a su miembro, mis dedos recorrieron todo su tronco hasta llegar a la punta en una caricia lenta para luego bajar igual de lento mis dedos y seguir bajando hasta acariciar sus testículos de forma leve y lenta con su mirada puesta en la mía. Aparté la bandeja cuando terminé y me acerqué al vampiro buscando de nuevo sus labios en un nuevo duelo mientras mi mano ahora había subido otra vez a su miembro y mis dedos se cernían en su tronco, masturbándolo de forma lenta con nuestros cuerpos pegándose volviendo a devorarnos en ese beso, provocándonos, calentándonos rozando nuestros cuerpos.

Mordí su labio inferior dejando que mi aliento chocara contra su boca y bajé para morder su cuello dejando una leve marca que apenas duró en su piel antes de que comenzara a desaparecer. Seguí bajando por su cuerpo ante su atenta mirada, pasé por la zona donde estaba la marca y seguí bajando hasta llegar a su miembro, mi lengua recorrió su tronco en una batida escuchando los gruñidos y jadeos del vampiro recorriéndolo por completo ayudada también de mi mano. Lamí la punta y acabé por introducírmelo en su boca notando el movimiento de cadera que dio por ello ya que era algo que no le había hecho nunca, comencé a marcar un ritmo poco a poco notando que era capaz de metérmelo entero y mi nariz tocaba su vientre, lo dejaba en mi boca durante unos segundos en los que miraba al vampiro y mi lengua recorría su tronco para sacarla, lamerla y volver a empezar de nuevo. Su mano no tardó en ir a mi pelo y sonreí de lado por lo que le provocaba sabiendo que no aguantaría mucho más, acabé separándome y subir por su cuerpo hasta llegar a su rostro y rozar mi sexo con el suyo.


-Tienes que alimentarte –le dije aunque seguramente él no estuviera pensando en eso cuando se lo dije- si lo haces dejaré que me muerdas donde quieras –mis palabras sonaban roncas, excitadas por el roce que hacía de mi sexo contra el suyo con el cuerpo caliente por completo, jadeé al notar que la punta se introducía por los movimientos que hacía y mordí su labio tirando del mismo sin mucha delicadeza, necesitada de sentirlo de nuevo en mi interior- vamos Joe, hazlo –le dije mordiendo su cuello moviendo más y más mi cadera notándolo más en cada movimiento, volviéndonos locos.


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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black Ayer a las 3:15 pm

Ladeé la sonrisa escuchando como me decía que seria un honor compartir por una noche lecho conmigo, se que sus palabras eran mordaces, que lo que pensaba era algo bien distinto.
Seguía en sus trece de que mi cobardía me consumía, quizás era cierto, pero por esa noche, no quería pensar en nada mas.

Nuestras bocas ansiosas se sobrealimentaron como el fuego lo hace del oxigeno que fuerza la danza de la llamas.
Gruñíamos, jadeábamos, mostrábamos la pasión que recorría nuestro cuerpo, embriagándonos del aliento que caldeaba la escasa distancia que separaba nuestros labios.
Lenguas que se acariciaban, serpenteaban ansiosas, acariciando nuestros labios en cada pasada.

Resoplé cuando la puerta fue golpeada, un gruñido fue mi respuesta cuando Dan abandonó mi cuerpo para ir por una bandeja de comida.
-¿en serio? ¿tenia que ser ahora? -me quejé viendo como regresaba al lecho y entre risas tomaba asiento dispuesta a degustar su cena.

Enarqué una ceja, ella me miraba con picardia comentándome los por menores del viaje a México, quería saber si tenia lago mas de información, si había ojeado el libro en este tiempo y a decir verdad, la respuesta era un rotundo no.
Mis dedos acariciaban lentos su muslo, desde fuera estaba seguro que pareceríamos una pareja de enamorados, pues sus atenciones para conmigo no distaban demasiado.

Acabada la bandeja la hizo a un lado, gateó sobre el lecho, quería que yo también comiera, que me alimentara de ella ahora que había recobrado fuerzas.
-Te preocupas demasiado por mi -susurré contra su boca.
Un beso lento, delicado, húmedo que dijo mas que las palabras peor que arrasó con todo en ese momento.

Sonrió con picardia deslizándose por mi pecho, marcando cada centímetro de piel con los dientes, hasta alcanzar mi alzado miembro.
No se contuvo, lamió el tronco humedeciéndolo y tras eso, lo introdujo por completo en la boca. Su lengua torturaba mi frenillo, subía y bajaba succionando la punta, lamiéndola, volviendo a recorrer con sus húmedos labios todo el tronco mientras me arrancaba guturales gruñidos, gemidos que mostraban el placer que esa mujer me daba con la boca en ese momento.
Mi mano en su pelo, incrementando el ritmo, al borde de explotar dentro de su boca en cualquier momento y entonces contra mi punta exhalo su aliento para repetir su petición, quería que me alimentara de ella y así como estaba negare a algo era muy complicado.

-Deja que me corra en tu boca y prometo alimentarme de ti... ¿un 69? -pregunté ladeando la sonrisa con picardia.
Ella no se lo pensó, los dos queríamos saciarnos, los dos estábamos ansioso del otro, de deseo, de todo lo que implicara satisfacer austros cuerpos.
Mi boca se hundió en su centro, sus caderas bailaron ansiosas sobre mi lengua de fuego.
Lamí su trinchera de arriba a bajo, centrado en la entrada de su vagina, endureciendo la lengua para golpear su clítoris y succionarlo después.

La oía gemir, gruñir y mis jadeos acompañaban a los suyos como respuesta de lo que su boca me hacia engullendo mi miembro.
No tardé en sacudirme en su interior, llenarla de mi por completo, casi al unisono ella exploto, terminaciones nerviosa que desencadenaron una corriente de vibraciones de las paredes de su vagina.
-Uffff- susurré contra su sexo antes de que mis colmillos crecieran y se hundieran violentos en su entrepierna.

Sentí como su orgasmo se incrementaba, la sangre fluía desesperada y yo la bebía a tirones.
Los dos de nuevo nos habíamos dejado llevar por la necesidad, por esa falta que nos hacíamos cuando el uno salia de la vida del otro.

Aparté mi boca de su entrepierna, ríos de sangre escurrían deliciosos por ella mientras mis ojos rojos como el mismo fuego trepaban por su piel al ritmo que lo hacia mi cuerpo.
Un beso, húmedo, cálido y con sabor férreo fue la respuesta a sus palabras.
Me dejé caer saciado por completo a su lado, rodeé su cintura en un gesto que para ella podía ser nimio pero que para mi implicaba enfrentarme a demasiados fantasmas.
-Una noche -repetí autoconvenciendome a mi mismo de que así seria mientras los ojos se me entrecerraban y los primeros rayos de luz chocaban contra el postigo de la habitación.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert Hoy a las 9:28 am

Nuestros cuerpo volvían a encontrarse de nuevo, necesitándose tras la separación que habíamos tenido y como si lo que habíamos hecho en el baño no fuera suficiente, nos rozábamos constantemente mientras nos besábamos en una batalla como si uno quisiera imponerse sobre el otro, jadeando, gruñendo en el beso. Conforme aumentaba el ritmo más caldeado se volvía el ambiente, más calor nos recorría por el cuerpo y más pasional se volvía todo lo que hacíamos. Estábamos desnudos sobre la cama y necesitábamos suplir, de alguna forma, el tiempo que habíamos estados separados el uno del otro durante aquella infernal semana, y eso estaba quedando más que claro y demostrando por cómo nos besábamos y nos tocábamos, incapaces de separarnos. Solo lo hice cuando llamaron a la puerta y me fui a por la bandeja escuchando de fondo un gruñido por su parte que me hizo sonreír de lado, me senté en la cama dispuesta a cenar bajo su atenta mirada y sus preguntas que me hicieron reír entre dientes, sabiendo que no iba a gustarle que nos separáramos en ese momento.

La verdad es que mientras cenaba no respondió demasiado a mis preguntas y más por pensar que lo hacía porque no quería, era porque no lo sabía. Claramente no había tocado el libro desde que me lo regaló si se había pasado la semana como creía que la había pasado pero no dije nada al respecto, durante el trayecto a México tendríamos tiempo de mirarlo a ver si encontrábamos algo que nos pudiera dar alguna pista, que nos pudiera ayudar para saber qué era lo que teníamos que buscar o podíamos encontrar. Él decía que había encontrado algo sobre una antigua leyenda pero no me había contado mucho al respecto, tendría que preguntarle durante el viaje a ver qué era lo que podíamos sacar. Mientras cenaba su mirada no se apartaba de mí y su mano acariciaba mi pierna y la cara interna de mi muslo, yo lo miraba de reojo con una sonrisa de lado hasta que finalmente terminé de cenar y me acerqué al vampiro para buscar sus labios.

Sus palabras me hicieron pensar en ellas durante un breve momento en el que sus labios arrasaban con todo, “te preocupas demasiado por mí”, ¿lo hacía? No lo sabía exactamente, pero lo que sí tenía claro es que en esas condiciones no iba a viajar y dado que no tenía esclavas y no iba a buscarle una presa porque eso iba en contra de mi moral… mejor ahorrar tiempo y que bebiera de mí. No quise pensar en si me preocupaba o no por él, pero lo cierto es que algo sí lo hacía cuando había vuelto esa noche y lo había sacado del lamentado estado en el que lo había encontrado. Sus manos recorrieron mi cuerpo rozándonos de nuevo y esa vez marqué un camino descendente hasta acabar en su miembro, torturándolo, lamiéndolo, engulléndolo mientras le arrancaba gemidos y jadeos, movía su cadera incapaz de controlarse y yo sonreía por lo que le hacía. Su mano fue a mi pelo y marcó un ritmo sabiendo que iba a quedarle poco para que alcanzara el orgasmo, así que me separé y lamí su miembro de nuevo alzando mis ojos para verle, tenía que alimentarse porque todavía seguía algo débil por lo que la droga y el no alimentarse correctamente habían hecho en su cuerpo. Subí hasta sentarme sobre su cadera y mi rostro quedó cerca del suyo, sonreí de lado por sus palabras tan obscenas dichas sin ningún tipo de pudor y enarqué una ceja.


-¿Esto que es, como una negociación? –Pero no me dio tiempo a decir mucho más, raudo me giró sobre su cuerpo para ahora darle la espalda, con su brazo rodeó mi cintura mientras que su otra mano movía mi pierna y tiró de mí para colocarme en la posición que él buscaba, reí entre dientes pero paré de hacerlo cuando un gemido salió de mis labios al notar su lengua recorrer la parte más caliente y húmeda de mi cuerpo, pidiendo por atención. Mis caderas se movieron por si solas y me posicioné mejor para que no le costara y yo pudiera torturarlo como él estaba haciendo conmigo. Volví a gemir de nuevo antes de inclinarme y llevar mi boca hacia su miembro, recorriéndolo con mis labios y con mi lengua antes e introducírmelo y torturarlo mientras me ayudaba de la lengua para recorrerlo, subía y bajaba dejando gemidos y jadeos moviéndome, encorvando mi cuerpo por lo que el vampiro me provocaba, su mano la dejó justo al final de mi espalda y presionó hacia abajo para mantenerme quieta, algo un poco imposible porque no paraba de mover mis caderas y de moverme ante sus atenciones y el placer que me daba. Cuanto más sentíamos más hacíamos como si fuera un bucle que no tenía fin, lamía la punta de mi miembro, la succionaba y volvía a bajar de nuevo marcando un ritmo que el vampiro no iba a aguantar mucho más por como sus caderas se movían y sus gemidos y gruñidos salían de su boca. Yo no iba a durar mucho más tampoco, estaba al borde del orgasmo al haber introducido dos dedos en mi interior y su boca torturar el clítoris, fue el vampiro quien acabó primero, aceptando todo lo que tenía para darme, y tras llegar él alcancé también el orgasmo notando los espasmos por todo el cuerpo, me separé para respirar con normalidad y justo en ese momento fue cuando sentí sus colmillos mordiéndome- Joe –gemí aferrando las sábanas con fuerza ante el placer que su mordisco me provocaba, intuía dónde iba a morderme pero no esperé que lo hiciera tan pronto, mi cuerpo se sacudía por el placer y mi cadera se movía notando que intensificaba el orgasmo. Mordí su cadera con fuerza antes de alzarme y echar la cabeza hacia atrás cayendo mi pelo por la espalda como un manto, gimiendo con cada tirón que daba que me provocaba más placer… hasta que decidió que había sido suficiente y se apartó.

Me quedé tumbada en la cama con los ojos cerrados y la respiración errática mientras el placer se desvanecía lentamente, el vampiro tiró de mi cintura para ponerme bien a su lado y lo miré justo antes de que nuestros labios volvieran a encontrarse, con ese matiz ferroso de la sangre algo más calmados y saciados del todo, dejé un mordisco en su labio inferior antes de que su brazo rodeara mi cintura pegada a su cuerpo y sonreí de lado por sus palabras aunque no me veía. No sabía si lo decía para que lo tuviera claro yo, o lo tuviera claro él… lo repetía como había repetido en la fiesta que no habían reglas. No dije nada al respecto sobre eso y me acomodé contra él cerrando los ojos sintiendo que ya era muy tarde para mí y que debería de haber dormido hace horas, por lo que no tardé demasiado en quedarme durmiendo pegada al vampiro.



Desperté cuando el ocaso estaba próximo, se notaba que entraba algo de luz pero que era muy poca señal de que el anochecer estaba próximo. Abrí los ojos y pude ver que seguíamos en la misma posición en la que nos habíamos quedados durmiendo, salvo que mi cabeza recostaba en el pecho del vampiro y mi mano descansaba sobre su pecho, él seguía rodeándome la cintura con su brazo y lo contemplé durmiendo. Tan tranquilo, tan sereno… quién iba a decir que tras ese rostro casi angelical en esos momentos se escondía todo un demonio. Con cuidado me levanté y me puse lo primero que encontré para salir, tenía hambre pero más que eso necesitaba algo que ponerme así que pensé que quizás en la habitación de invitados hubiera algo. En el armario encontré varios vestidos y cogí uno de ellos, un baño rápido en lo que el día terminaba y finalmente acabé con el vestido puesto. Alguna de las sirvientas había reparado en mi presencia y cuando salí de la habitación ya vestido me informaron de que habían solucionado el pasaje para el barco como les había pedido la noche anterior, y que habían traído las maletas con la ropa de mi casa, le agradecí aquello y fui de vuelta a la habitación donde el vampiro seguía durmiendo completamente desnudo. Me mordí el labio y me senté en la cama contemplándolo antes de despertarlo.


-Joe –lo llamé y luego le di un leve golpecito en el rostro que lo despertó por completo e hizo que su mirada se centrara por completo en la mía- ya es de noche, tenemos que coger un barco. Ya tengo el billete y las maletas están bajo listas para irnos, así que venga… ¡levanta! –Tenía hambre también pero eso podía solucionarlo más tarde en el barco- espero que tengas todo arreglado y no que te pongas a hacerlo ahora –enarqué una ceja, algo me decía que no tenía nada preparado- ah por cierto, tenía razón: eres un colchón muy blandito –dije con tono jocoso acercando mis labios a los suyos para darle un beso y tiré de su brazo- ¡Venga arriba! Tenemos que coger un barco –la verdad es que quitando la parte del viaje y del motivo del mismo era la primera vez que iba a salir del país, me hacía algo de ilusión poder conocer mundo y no quedarme encerrada de por vida en París como había pensado siempre.


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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black Hoy a las 12:18 pm

Un golpe en mi rostro me despertó, abrí primero un ojo centrándome en mi prometida, ladeé la sonrisa retozando entre las sabanas sin ningún tipo de ganas de ponerme en pie.
La cazadora insistía en que teníamos que salir, que el barco nos esperaba atracado en el puerto.
La veía radiante, como si ese viaje le hiciera realmente ilusión, como si la idea de salir de París supusiera para ella un sueño que cumplía gracias a mi.

Alagué mi brazo lanzandola vestido incluido conmigo al lecho, mi boca recorrió su cuello mientras mi nariz acariciaba su piel y ella reía a carcajadas pidiéndome que la soltara.
-no tengo preparado nada -confesé contra su boca -esta semana he estado ocupado en otras cosas -apunté con sinceridad.

Su boca recorrió mi mandíbula, lamiéndola lentamente, riendo contra mi piel al ver como con mis dedos le hacia cosquillas.
-Amor, preparame la maleta -le pedí con cara de bueno, recorriendo su cuello con mi boca, plagandolo de besos.
Dan reía negándose, tiraba de mi para que me levantara y dejara de holgazanear, mientras yo seguía rodeando su cintura con mi brazo haciéndola caer una y otra vez al lecho conmigo.


El cochero nos llevó con el equipaje a puerto, una semana de trayecto teníamos para llegar a México, esperaba que en lo que había de trayecto pudiéramos echar un ojo a ese libro que ahora mi prometida apretaba contra su pecho.
Mis ojos se deslizaron por su precioso rostro, con ella me sentía bien, me dejaba embragar por cada instante que pasábamos juntos, como si de algún modo fuéramos una pareja mas, aunque eso no fuera del todo verdad.
-Cuando volvamos quiero que celebremos nuestro enlace -dije sin mas -al final me muero y sin casarme contigo -apunté con cierto tono cómico.

Dan casi me tira el libro a la cabeza, por suerte, al alzar el dedo y negar, se lo pensó mejor dándose cuenta de la importancia que tenia ese libro.
-Sabes que es posible que no salga de esta, necesito dejar tu futuro asegurado Dan -no había broma en mi voz – y te pido que cuides de la niña, te vi volver con ella de la feria.
Se que tu te encargaras de velar de sus intereses si yo falto.

Cambie de conversación, tampoco era mi intención que aquello se convirtiera en una conversación muy profunda, llegado el momento, hablaríamos largo y tendido de todo eso.
-Ademas tu padre no deja de insistirme, ya sabes que los tengo en el bote -dije guiñándole un ojo con cierta picardia.

Bajamos del carruaje, cargué con las maletas, pero no pude evitar enarcar una ceja y clavar mis ojos en los de mi prometida.
-¿a quien has descuartizado amor? -pregunté -sus maletas pesaban como si llevara un muerto en ellas.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

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