Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Sáb Jul 08, 2017 10:48 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Los días se sucedieron dentro de nuestra calma tensa y la poca tranquilidad que ostentaban desde el principio nuestras citas. Por suerte la perra de sacar a relucir los sentimientos y hablar sobre el amor en todas sus formas se había diluido con el paso de los días y volvíamos a ser esos demonios que se complacían.
Nuestra relación se estrechaba, las risas se sucedían y  casi sin darnos cuenta nos estábamos convirtiendo en una pareja.

Aun así los miedos me sobrevolaban cuanto mejor estábamos, cuanto mas disfrutaba de sus retos, de sus palabras y de su afilada lengua mas miedo tenia de perderla y no dejaba de repetirme en mi cabeza aquella voraz frase que se marcó a fuego en mi piel aquella noche en la que se desató la tormenta.
“¿te has parado a pensar, por un breve momento, si en algún momento de mi vida yo quisiera sentir esa droga que dices que se siente, o sentir como me lanzan al vacío? Podré caerme mil veces Joe, pero siempre volveré a levantarme mil veces más… esa es nuestra diferencia, que mientras yo me levanto tú te quedas hundido “


Aun así trataba de olvidarlo, puede que no tuviera ese tiovivo de sensaciones que extrañaba pero no podía negar que lo nuestro era algo parecido, algo que te arrastraba cada noche a los infiernos, nunca había un instante igual al otro y aunque no se le podía llamar amor, creo que lo suplíamos con una mezcla de odio y pasión o quizás solo era un necio que se negaba a si mismo y a ella lo obvio, que me estaba enamorando hasta las trancas aunque no pensaba decir de eso una palabra.
“Dueño de mis silencios, esclavo de mis palabras”

Aquella noche había sido invitado por mi prometida, bueno en realidad mas por su madre, pero eso era otro tema, a la fiesta de su veinte cumpleaños, los padres querían celebrar en su mansión por ultima vez el cumpleaños de esta, así que generosamente me ofrecí a pagar la fiesta sin que tuvieran que escatimar en gastos, pues todo era poco para la reina de mi averno.
Ademas durante esos días había estado ayudando a su padre con los documentos que me pidió, tenia un negocio entre manso y quizás bien llevado podría acabar siendo rentable.
Le aseguré que contaría con el mejor gestor y abogado y que ambos le acompañarían a cerrar el trato, puse el dinero para la inversión y nos convertimos así en socios los dos.

Solo le pedí que mantuviera a su hija ajena a estos negocios nuestros, no quería que la dama pensara que la estaba comprando, aunque en verdad lo que no quería era que viera que ayudaba a sus padres, que pudiera encontrar en mi una imagen alejada del monstruo que tenia grabada en su retina y que me ayudaba a que siguiera siendo el odio y no el amor lo que motivaba sus sentimientos por mi.

Vestido de gala, con un chaqué gris, camisa azul clara y sin corbata me presenté con sendos ramos de flores en su casa, ni de lejos este era el regalo de la dama, este se encontraba a buen recaudo y se lo daría en privado terminada la fiesta que acontecía.
La puerta se abrió empujada por la doncella que me sonrió agradable tomando mi abrigo e invitándome a pasar pues era sin duda uno de los invitados con mas honores a esa fiesta.
Podía sentir todos los ojos clavados en mi mientras avanzaba por el gran salón que se había convertido en una pista de baile improvisado en la que tocaba una de las mejores orquestas instrumentales.
Ademas una mujer de voz aterciopelada cantaba al piano logrando acariciar el oído de todos los invitados.

Me acerqué a la madre, un beso en su mejilla un alago y le entregué uno de los ramos alegando que no pude contenerme en comprar tibien uno para la segunda mujer mas importante de mi vida.
Ella parecía dichosa por mis palabras y rauda llamó a una de las sirvientas para que las pusiera en agua ofreciéndome su compañía hasta que Dan bajara por las escaleras con su impoluto y caro vestido nuevo.


Última edición por Joe Black el Dom Jul 16, 2017 7:03 pm, editado 1 vez



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Ago 03, 2017 7:09 pm

Ladeé la sonrisa cuando repitió que mi camello estaba en su maleta, reconozco que en la mía si había algo que chutarme, pero de momento guardaría silencio, no quería problemas con ella, no ahora que estaba recorriendo mi vientre con su dedo mientras sus ojos centelleaban contra los míos.

MI vientre se contrajo cuando su dedo dibujó mis abdominales manchándose con los restos de sangre que yo mismo me había causado ante la desesperación por el dolor.
Lasciva como solo mi demonio sabia ser lamió la sangre de su dedo sin apartar de mi sus ojos ni por un momento.
Me preguntaba ronroneando si de verdad quería que fuera a buscar a las esclavas o si por le contrario creía que era mejor idea seguir el juego, ella y yo solos.
La respuesta se la dí anclando su cuerpo al mio, dejando que un jadeo retumbara en la estancia al sentir como su boca lamia mi torso deslizadose hacia abajo, dispuesta a cumplir aquello que le había pedido antes de caer en el lecho doblado de dolor.

Cerré los ojos llevando hacia atrás la cabeza al sentir como lamia mi glande, mis caderas empujaron mi hombría alzada contra sus labios, gruñía fruto del placer que solo esa mujer sabia darme.
Mi respiración cada vez mas pesada, jadeaba al sentir como su cabeza se movía y su boca engullía sin pausa mi húmeda virilidad que palpitaba entre sus labios.
Estaba muy excitado, tiraba de su pelo para moverla cada vez mas rápido, su sonrisa se ladeó al sentir que ya no podía mas y se alzó relamiéndose los labios dispuesta a montarme como la mejor de las amazonas.

No pensaba ponerle pegas al echo de que hoy tomara ella las riendas de la relación, no cuando estaba jadeando sin tregua fruto de la excitación.
Sus caderas bailaban un bale demencial, su espalda se arqueaba y ese pelo caía en bucles pardos por su espalda.
La imagen bien podría ser la de la misma Lilith, un demonio, un sucubo echo para llevar al hombre al infierno mas absoluto.

Apreté sus caderas contra mi al sentir como explotaba, mi simiente se esparcía en su interior mientras nuestras bocas se mordían, se devastaban con una hambruna inusitada y los jadeos de uno y otro daban paso a roncos gruñidos de placer sin igual.
Caímos sobre el lecho con los cuerpos pegados, perlados en sudor, laxos mientras mis dedos recorrían despacio ahora su columna vertebral.
-Recuerdame que repitamos esto en otra ocasión.
Quizás acababa de darme una lección, no necesitábamos juegos, ni esposas, ni a nadie, lo que me excitaba de sobre manera era ella, sin mas..no iba a reconocerlo, pero así era.

Cerré los ojos cansado, sus besos por mi cuello me hicieron sonreír, caricias lentas que al fina lograron un fin, que cayera dormido en el lecho con mi brazo aferrando contra mi piel su cuerpo.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Ago 08, 2017 6:33 pm

Incluso después de lo que había pasado el deseo que nuestros cuerpos sentían el uno por el otro era innegable y, tan fuerte, que éramos incapaces de permanecer quietos cuando lo que deberíamos de hacer era descansar o él más concretamente debería de descansar tras lo que había pasado. Sabía que eso le hacía perder fuerzas y por ese mismo motivo permanecía tumbado sobre la cama mientras era yo quien se encargaba de proporcionarle placer ahora con mi boca, quería volverlo loco, al punto justo y suficiente para que no pudiera aguantar más y fuera yo quien llevara el control. Verlo jadeando, gimiendo y moviendo su cuerpo en busca de más era algo que me ponía mucho, verlo encadenado también pero eran placeres diferentes. Su cadera se movían contra mi boca buscando por más, intentando adentrarse más en mi boca como si fuera posible y yo reía como podía por ello dándole placer. Claro que ese no era mi plan del todo, cuando no pudiera aguantar más me separaría para dejarlo con las ganas y que me pidiera lo que quería, su mano en mi pelo aferrándolo marcaba un ritmo más rápido del que yo marcaba notando la necesidad que lo recorría, viéndolo estremecerse, escuchando sus gemidos, jadeos y gruñidos que profería dándome a entender que iba por el buen camino. Con un último lametazo sonriendo de forma provocativa me separé de él escuchando el gruñido que brotó de su pecho, al parecer poco conforme con mi decisión.

Sus ojos rojos se anclaron a los míos sentándome sobre su vientre mientras notaba la punta en la entrada de mi sexo y bajaba hasta sentarme teniéndolo dentro por completo. Cerré los ojos y gemí ante la sensación que me provocaba, su frialdad incluso en ese estado hacía un contraste con mi interior más húmedo y caliente que me encantaba y que acrecentaba las sensaciones y los estímulos, se incorporó para buscar mi boca de forma voraz y hambrienta y yo comencé a moverme sobre él. Sus manos abarcaron mis pechos mientras nos besábamos, nos mordíamos de forma necesitada y el placer aumentaba en nuestros cuerpos hasta alcanzar un ritmo rápido subiendo y bajando sobre él, moviendo mis caderas en círculos rodeando su cuello con mis brazos y sus manos bajaron por mi cuerpo hasta que finalmente apresaron mis caderas manteniéndome pegada a su cuerpo cuando el orgasmo nos alcanzó de forma salvaje. Lo notaba llegar mientras mi cuerpo se tensaba y se anclaba al del vampiro hundiendo mis uñas en su espalda, nuestros gemidos y gruñidos eran acallados por los labios del otro y moví mis caderas estando contra la suya de forma lenta notando que se iba en mi interior.

Notaba todo mi cuerpo perlado en sudor y el pelo se me pegaba a mi espalda y a mi rostro, lo aparté mientras recuperaba la respiración y nos dejamos caer en la cama cansados y agotados, mi pecho subía y bajaba de forma errática y cerré los ojos notando que el placer remitía lentamente por mi cuerpo en una agradable sensación. Sus dedos comenzaron a recorrer mi columna y apoyé mi frente en su pecho antes de que se moviera y saliera de mi interior para acomodarme mejor sobre la cama. Estaba cansada, llevaba un par de días que dormía mitad de noche y mitad de día y aquella noche había sido intensa, no había esperado que la marca actuara de esa forma y contenerlo había sido casi imposible... la diferencia es que ahora lo tenía totalmente relajado contra mi cuerpo. Sonreí dejando mi rostro escondido en su cuello cuando dijo que teníamos que repetir aquello en otra ocasión y que se lo recordara, me mordí la lengua porque quise hacer un comentario sobre sus palabras pero lo dejé estar en ese momento sintiendo que cada vez más se relajaba entre mis brazos. Al final mis labios acabaron por dejar pequeños besos y mordiscos en su cuello hasta que noté que su brazo rodeaba mi cintura y me pegaba a su cuerpo, algo que me hizo morderme el labio para no decir nada más.

¿Dónde quedaba eso de que no íbamos a compartir cama? Al parecer se había perdido o quedado por el camino, porque ya era la segunda noche que me dejaba dormir con él y me pegaba a su cuerpo. Lancé un suspiro notando que fue él el primero en que acabó por quedarse durmiendo, seguramente más agotado por lo de la marca y el no haberse alimentado debidamente estos últimos días, mientras yo hacía figuras con la yema de mi dedo en su pecho. Apenas si se oía su respiración en la habitación y su pecho subía y bajaba de forma pausada, opté por descansar yo también y cerré los ojos abandonándome a los brazos de Morfeo sabiendo que al día siguiente mientras él descansaba yo podría echarle un vistazo a aquel libro tranquilamente en la cubierta. Desperté cuando la poca luz comenzó a entrar por la ventana del camarote abriendo los ojos para darme cuenta de que las persianas no estaban del todo tapadas, al fin y al cabo ese no era el camarote del vampiro así que alejándome del agarre de su brazo me levanté y las pasé asegurándome de que no entrara nada de luz en lo que restaba de día. Volví a tumbarme y al hacerlo noté que el vampiro se movía como si se despertara, mis dedos acariciaron su rostro.


-Ssssh, tranquilo, vuelve a dormirte Joe... todavía es de día –aseguré esperando a que volviera a dormirse aunque no tardó demasiado en hacerlo, se acomodó en la cama y siguió durmiendo mientras lo contemplaba. Parecía demasiado inocente de esa forma y no como el demonio que normalmente solía ser, mis dedos apartaron un mechón de su pelo y recorrieron su mejilla observándolo. Era demasiado atractivo ese hombre, algo que nunca había negado, la perfecta personificación de un demonio que me arrastraba al infierno. Una parte de mí quería estar con él, la otra quería matarlo y así me encontraba; en la mayor encrucijada interior de todas las que había sentido. Podría haberlo abandonado, podría no haber ido en su búsqueda después de abandonarme en mi cumpleaños y sin embargo había acabado yendo a su encuentro, de forma inevitable sin saber realmente por qué. O sí lo sabía y me negaba a darle mayor importancia a ese hecho, a ese pensamiento. Lancé un suspiro y acabé durmiendo tan solo un par de horas más, cuando desperté era ya medio día y lo dejé durmiendo en la cama, fui hasta su camarote y llevé las maletas al mío donde dejé todo y me di un baño cambiándome de ropa poniéndome un cómodo y sencillo vestido, subí para comer algo pues tenía hambre y cogí el libro para comenzar a leerlo sentada en la popa del barco, intentando hallar algo que pudiera ayudarnos. Así pasé todo el día enfrascada en aquel libro, la verdad es que a veces me costaba mucho entender lo que ponía porque estaba escrito en una lengua que desconocía, quizás Joe pudiera arrojar algo de luz en aquello porque yo no entendía nada. Un poco antes de que llegara la noche procuré que una de las esclavas estuviera preparada y dispuesta en mi camarote, ya que él ocupaba el suyo, para en cuanto despertara mandar al vampiro y que se alimentara de ellas, bastante lo estaba dejando pasar ya. Me encaminé al camarote donde lo había dejado y me lo encontré todavía durmiendo, me acerqué hasta la cama y me senté en el borde observándolo- Joe, despierta –comencé a llamarlo para que fuera despertando- es hora de que te levantes, te des un baño, bebas sangre y me ayudes con el dichoso libro... hay cosas que no puedo leer y no entiendo –por fin abrió los ojos y sonreí de lado- venga arriba, no pensaba que fueras un holgazán... tenemos cosas que hacer.  



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Ago 08, 2017 11:28 pm

Abrí los ojos o eso creo pues estaba sumido en un duermevela, era de día, lo sabia porque estaba agotado, los parpados me pesaban ,eso por no contar con que la marca parecía consumir mi energía devorándome por dentro las entrañas.
Mi mano aferró su cintura como acto reflejo, ni siquiera era consciente de lo que estaba haciendo pero sus dedos tibios deslizándose por los mechones de mi pelo, su voz suave pidiéndome que me tranquilizara surtió efecto y de nuevo cerré los ojos acomodándome en el lecho sintiendo ese olor a vida que ella desprendía.

No se las horas que pasaron, solo que la noche había precedido al día y que la voz de Dan, me pedía que despertara.
Ladeé la sonrisa tirándome la almohada por encima de la cabeza en un gesto infantil para que no me obligara a moverme del lecho, estaba muerto, no llegaría a tiempo, lo sabíamos los dos, la marca se había extendido mucho, a no ser que Assur tuviera mas suerte era difícil que nosotros lidiáramos con esto de descifrar el libro y dar con esa diosa maya de la que hablaban las leyendas.
Estaba cansado, algo que empezaba a notarse en mi aspecto demacrado, me había rendido y solo me limitaba a disfrutar cada día.
No discutía sobre lo de no dormir juntos ¿para que si tarde o temprano acabaría convertido en ceniza? No había motivo para desperdiciar un segundo a su lado, a fin de cuentas...aunque quisiera en un futuro dejarme, empujarme al abismo, iba a dejarla yo antes.
No eran necesarios los escudos ¿protegerme de que?

Abrí los ojos finalmente haciéndome un poco de rogar acabé levantándome, dándome una ducha que mejoro un poco mi aspecto y colocándome mi habitual raje sin corbata alguna que sentenciara mi cuello.
Subimos a cubierta sentándonos en una hamaca los dos juntos, su cabeza apoyada en mi pecho, mis brazos sujetaban el libro buscando en sus grabados algo que pudiera servirnos.
-Dan, deja de preocuparte, ese no es el trato -le aseguré deslizando mi dedo por su cálida mejilla.

Me habia insistido hasta la saciedad que me alimentara pero había empezado a vomitar parte de lo que comía, no me sentaba bien nada, estaba débil y su sangre era de lo poco que toleraba mi organismo aunque desconocía el por que.
Centré mi mirada en esas lineas doradas que hablaban de una antigua civilización Maya que adoraba a unos dioses que se alimentaban de sangre, a estos se les ofrecía sacrificios para tenerlos contentos.
Uno de ellos se enamoró al parecer de una sacerdotisa de un templo maya y la trasformó elevándola a la categoría de diosa, su belleza no conocía parangón, así que atraía a miles de hombres con sus artes y sus dones para que fueran el alimento de esos dioses.

Seguí pasando paginas, hasta que volví a dar con la historia de esa doncella convertida en semidiosa.
Dicen que estaba encerrada en un lugar en México, que ella tenia la clave de muchas cosas, que si llegabas a ella podías obtener un deseo, el mas ferviente de estos seria concedido si a cambio le otorgabas la libertad.
Negué con la cabeza cerrando el libro de un golpe, era absurdo, aun considerando cierta esa leyenda y dando con ella, dudaba que si era así de importante los dioses que la habían encerrado le permitieran la libertad y yo estaba débil para luchar, meter a mi prometida en este lio era algo que me negaba a aceptar.
-Casémonos - repetí contra sus labios -vamos a disfrutar de este viaje pequeña -susurré contra su boca con una ladeada sonrisa perdiéndome en cada resquicio de su piel.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Vie Ago 11, 2017 4:30 pm

La noche de nuevo había llegado y yo había pasado la mayor parte del tiempo que había estado sola en mirar algo en aquel libro que me había regalado Joe por si podía encontrar algo que nos sirviera. No por nada era el Libro de los Muertos, pero el caso es que daba un poco de... grima, tener un libro como ese entre mis manos. Había escuchado muchas leyendas y muchas historias sobre aquel libro, lo que se contaba del mismo, lo que se decía... era un libro poderoso y muy importarte, un libro que seguramente mucha gente querría tener en sus manos y no para obrar el bien precisamente. Muchas de las cosas que había en aquel libro no las entendía, habían muchos dibujos sobre seres extraños, demonios que parecían haber salido del mismísimo infierno y que eran plasmados en aquellas páginas. Palabras en cursiva como si fueran hechizos y conjuros, no había página donde no hubiera un dibujo de algo diferente, incluso había alguna que otra página donde habían dibujos de armas... pero no entendía lo que ponía y me era complicado buscar de esa forma una solución para el vampiro. Él llevaba mucho más tiempo vagando por el mundo, quizá él fuera capaz de leer lo que yo no podía y así intentar buscar una solución... pero debía de ser rápido, la marca había avanzado esa noche bastante y jamás había visto al vampiro doblarse de esa forma por el dolor, menos sabiendo que había sido torturado por siglos y que solo lo había visto de forma parecida cando aquella astilla casi rozó su corazón.

Fui al camarote de nuevo y dejé el libro sobre la mesita para sentarme en el borde de la cama y mirarlo mientras dormía, lo cierto era que su aspecto no había mejorado mucho desde que le había dado de nuevo aquel dolor hasta ahora, seguía un poco demacrado y parecía como si tuviera ojeras bajo sus ojos... pero también era cierto que se había pasado toda una semana sin apenas alimentarse ni dormir entre chute y chute... eso también le iba a pasar factura y ya lo estaba haciendo. Lo llamé esperando a que se levantara de la cama para empezar con aquello, debía de alimentarse, darse una ducha y después empezaríamos con aquel libro ahora que él seguro que entendía lo que en sus páginas estaba escrito. Cuando por fin abrió sus ojos lo primero que vi fue esa sonrisa ladeada y luego como ponía la almohada sobre su cabeza en un gesto infantil, y seguramente impropio del vampiro, como si me pidiera quedarse cinco minutos más en la cama y yo enarqué una ceja ante su comportamiento mientras él se hacía de rogar. Negué con la cabeza y volví a llamarlo llevando mis manos a su espalda y dándole ligeramente unos empujones en su costado para que se moviera, pero él permanecía tumbado boca abajo con la almohada en su rostro... ya era la segunda vez que me hacía aquello y sonreí de lado ante su actitud infantil.

Finalmente acabó por hacerme caso y se levantó completamente desnudo para darse un baño que mejoró un poco su aspecto viéndolo salir con una toalla atada a su cintura para sacar uno de sus trajes mientras yo permanecía tumbada en la cama esperándolo. Mis ojos recorrieron el camino que hicieron varias de las gotas resbalando por su piel viendo cómo se ponía aquel traje sin corbata como siempre solía ir cada vez que lo veía, de forma impecable e impoluta. Una vez se terminó de vestir cogí el libro y nos dirigimos hacia cubierta poniéndonos en la zona de popa donde habían varias hamacas y donde nos tumbamos en una de ellas, hacía una noche muy buena y se podían ver todas las estrellas brillando en el cielo. Estábamos solos en aquel lado del barco ya que seguramente el resto de la gente estaría cenando, el barco se movía ligeramente por el pequeño oleaje que había y al final acabó con el libro ojeándolo mientras mi rostro se recostaba en su pecho. Le había pedido bastantes veces que se alimentara, que debía de hacerlo para seguir con fuerzas pero parecía negarse a hacerlo y no entendía el por qué, aún quedaban unos días para llegar a México y luego tendríamos que hacer toda la búsqueda hasta dar con el templo ese que me había comentado en la cena, la razón por la que estábamos haciendo el viaje realmente. Me callé cuando dijo que no me preocupara, que dejara de hacerlo puesto que ese no era el trato que teníamos, lo dejé estar mientras él miraba las páginas y esperaba que me dijera algo.


-Quiero que me traduzcas algo, hay muchas cosas de este libro que no puedo leer porque no sé en qué idioma está escrito –elevé mi mano para pasar las páginas hasta que di con la imagen de la daga que había visto antes por la mañana, no sabía por qué pero me había llamado la atención- ¿qué es lo que dice? –Dejé la yema de mi dedo sobre el dibujo de la daga esperando a que me tradujera lo que ponía. Al parecer era una daga muy antigua que utilizaban los antiguos Mayas para hacer rituales y sacrificios, pero según decía el libro llevaba una maldición impregnada en su hoja por todas las vidas que había segado miles de vidas, se decía que estaba hecha de obsidiana la hoja y que su color negro era por todas las muertes. Decían que había sido enterrada junto a una deidad maya en un templo perdido, y que su hoja era capaz de acabar con cualquier ser por muy poderoso o divino que fuera. Me mordí el labio cuando terminó de traducir lo que ponía- ¿crees que estará en el mismo lugar que a la semidiosa que buscamos? –Pregunté elevando el rostro para mirarlo, fue pasando páginas hasta que finalmente cerró el libro dejándolo sobre la hamaca a nuestro lado, en vez de responderme, se centró en recordarme en que nos casáramos en llegar a México y en que disfrutáramos de aquel viaje... y esa vez no me quedé callada. Desde que se había extendido de esa forma la marca había cambiado su actitud por completo, parecía que se había dado por vencido y que lo único que ocupaba su mente en esos momentos era en casarnos, en dejar esa seguridad económica para mí familia aun cuando no sabía por qué lo hacía si yo para él no era nada. Me enervó y me cabreo su actitud derrotista porque eran claros los signos y las señales que habían para que eso sucediera y pasara... ¿tan poco le importaba su vida? Al parecer solo quería dejar claros mí futuro y el de Nim, y ambos sabíamos que casándonos aseguraría dichos futuros.... pero no podía entender ni era capaz de comprender por qué se rendía sin siquiera luchar, había soportado torturas mucho peores durante más tiempo que la marca que llevaba en su vientre y sin embargo parecía importarle poco, o más bien nada, que su vida se consumiera y se agotara, se fuera apagando. Fruncí el ceño mirándolo sin entender por qué se rendía cuando había una posibilidad para salvarse, Assur no dejaría que Sun se consumiera y quizás ellos en el Norte encontraran lo necesario para acabar con la maldición, había visto como su hermano la miraba y lo que estuvo dispuesto a hacer por ella, así que si no iba a permitir que ella cayera mucho menos que lo hiciera su hermano- así que... ¿ya está? –Pregunté mirándolo de forma fija- ¿eso es lo que vas a luchar por tú vida? –Me cabreaba de sobremanera, entonces, ¿por qué me había traído a aquel viaje?- ¿Cuál era el trato, Joe? ¿No era precisamente venir a México para encontrar una solución que te despojara de la marca? Porque creo que tus palabras fueron exactamente esas –me levanté de la hamaca alejándome de su lado y acorté la poca distancia que restaba hasta la barandilla donde me apoyé un par de segundos mirando la estela que dejaba el barco tras su paso y me giré para mirarlo, enfadada- Te has rendido –no fue una pregunta, fue la afirmación de lo que estaba haciendo en esos momentos- te has dado por vencido y ni siquiera piensas presentar batalla, no piensas en ir a buscar ese templo para ver si de esa forma te salvas... joder Joe, has encontrado una pista que podría acabar con todo ¿y tú vas a pasar de ella? No te entiendo, no entiendo nada de lo que estás haciendo... –aseguré cruzándome de brazos mirándolo de forma fija- ¿Por qué decidiste entonces venir a México, porqué enrolarte en esta misión si pensabas rendirte cuando las cosas peor se ponen? Tú prioridad debería de ser el salvarte, no el casarnos para asegurar un futuro económico de una familia de la cual no te toca nada y de la cual no es nada para ti –porque, siendo realistas, es que no entendía esa fijación para con mi familia- ¿tan poco te importa tú vida? ¿Tan poco te importan las personas que vas a dejar atrás si no luchas? Te importa todo una mierda, ¿verdad? Debe de ser así para rendirte como un cobarde, como el que siempre has sido, y el que siempre serás... eres el vampiro más cobarde que he conocido en toda mi vida, siempre huyendo de todo, cada vez que algo no sale como tú tenías planeado y pensado, cada vez que algo no puedes controlarlo y que ves que se te escapa sales huyendo por patas... eres un maldito hipócrita egoísta pero ¿qué más te dará cómo se queden los demás mientras tú no estés para verlo? Si tantas ganas tienes de morir, entonces dame una jodida estaca y acabamos con esto cuanto antes –escupí observándolo de manera fija, con el ceño fruncido- Te miro y soy incapaz de reconocerte; poco o nada queda de aquel vampiro que conocí en aquella maldita fiesta y si alguna vez llevabas dentro un demonio lo perdiste por el camino, lo dejaste morir poco a poco. Tus llamas se están apagando y aun sabiendo que tienes una oportunidad para reavivarlas tú las vas a apagar por completo dejando que estas mueran... ¿dónde está ese demonio que luchaba contra todo por su vida, tus años de torturas no te han hecho querer vivir el tiempo que te fue arrebatado?, ¿dónde está ese vampiro que luchaba y prevalecía sobre todas las malditas cosas? –Cerré los ojos intentando calmarme pero me era imposible, no entendía por qué se rendía ni tampoco qué hacía yo allí- ¿Para eso me pediste que viniera a México, para ver cómo te ibas apagando y consumiendo cegado en no luchar por salvar tú vida? No entiendo qué ha cambiado para este cambio de actitud tuyo, pero si vas a dejarte morir no cuentes conmigo para verlo –aseguré cerrando mis manos en puños apretando con fuerza- eres un maldito egoísta de mierda –me giré para dejar de mirarle apoyándome en la barandilla controlando mi respiración que se había vuelto rápida por el cabreo que había ido subiendo conforme empezaba a hablar y a decirle cosas, la brisa que había movía mi pelo mientras le daba la espalda sin entender por qué me molestaba tanto su decisión, o su actitud, pero lo hacía de forma bastante considerable y me cabreaba muchísimo.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Vie Ago 11, 2017 5:27 pm

Se levanto presa de un enfado que la consumía, abandonándome en la hamaca con el libro caído sobre mi costado. Mis ojos la siguieron mientras se acercaba a la barandilla del barco, se asomó por el posiblemente buscando la calma pues escuchaba su corazón bombear rabia como si fuera un tambor.
Se giró para enfrentarme, su demonio no guardo silencio, dejo escapar una palabra tras otra con la verdad de su lado, no le faltaba razón, me había rendido y era un cobarde por ello.
Eso no pensaba discutírselo, pero ¿un egoísta? No, no era un egoísta ni mucho menos, quería asegurarme de su bienestar y del de Nim y no podía culparme por que las quisiera a las dos aunque no lo reconociera.

Me alcé de la hamaca acortando la distancia que nos separaba, mis brazos rodearon su cintura y apoyé mi cabeza en su hombro despacio.
-Lo siento, siento dar la peor versión de mi mismo, pero estoy cansado -reconocí -Sun va acompañada de un inmortal que la puede arrastrar de ser necesario, no me quedan fuerzas, apenas aguanto el alimento que consumo ¿como voy a meterte en ese templo sabiendo que hay peligros de los que no puedo protegerte? No me ves mujer, estoy destrozado, no puedo luchar y no voy a condenar tu vida por salvar la mía, no era ese el trato ¿lo entiendes?

La giré para mirar su tormentas, deslice mis dedos por su rostro cálido, apartando los mechones de pelo pardo de su rostro.
-Solo quiero disfrutar de lo que nos queda, como tu has dicho mi hermano no dejara de luchar, pues volquemos nuestra esperanza en que encuentre la solución para Sun y para mi, pero estemos preparados por si no lo hace.

Clavé mis rojos en su mirada incrédula.
-Solo estoy cumpliendo con el trato que hice, ya sabes esclavos de nuestras palabras dueños de nuestros silencios, prometí que si aceptabas casarte conmigo sacaría a tu familia de la quiebra y eso voy a hacer, asegurarme que te dejo en una buena posición económica, lo tendrás todo Dan, podrás incluso buscar ese amor del que me hablabas, piénsalo...
No merezco tu cabreo si no un altar -dije con cierto sarcasmo.

Acerqué ms labios contra los suyos los presioné mientras mi mano se colaba por su nuca atrayendola para que me besara, borrar de su gesto ese cabreo que la consumía
-Y si nos olvidamos de ese libro, bebemos tequila, me das ese si quiero y follamos hasta que te canses de hacerlo conmigo -ladeé la sonrisa -algo que ambos sabemos no va a pasar nunca -apunté de forma engreída repasando con mi lengua sus labios.

La atraje por la cintura pegando su caliente cuerpo al mio, no parecía dispuesta a ceder un ápice en eso de que firmara mi rendición y no entendía que ganaba salvándome cuando en parte eso suponía su condena.
Vivo estaba anclada ami, muerto todo seria suyo y ella libre -¿cual era el problema?






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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Dom Ago 13, 2017 4:15 pm

Le había dado la espalda al vampiro, había tenido que hacerlo porque no podía controlar más la rabia y el enfado que se había apoderado de mí cuerpo. No entendía nada de lo que estaba haciendo el vampiro, no entendía su actitud derrotista ni sus acciones, por qué entonces se había embarcado en aquel viaje dispuesto a encontrar una solución para su maldición y ahora se rendía a la primera de cambio. Sabíamos lo que la maldición hacía, sabíamos que avanzaría consumiéndoles y eso era algo que Sun y Joe sabían sobre todo por propia experiencia así que ¿qué narices estaba haciendo el vampiro? Sun y Assur habían ido al norte para encontrar una solución siguiendo una pista y nosotros íbamos a hacer lo mismo yendo hacia el sur, quizás ellos llegaran antes para encontrar la solución necesaria antes de que llegáramos al templo, o quizás fuéramos nosotros quienes diéramos con lo que necesitábamos para parar aquello. Había una oportunidad y había que intentarlo, de estar yo en la piel de Joe querría intentarlo a toda costa no importara el costo que me llevara, él era inmortal y se repondría rápido de las pérdidas de energía que sufría con la marca... después de todo había sido torturado por mucho tiempo y aún seguía con vida.

Mis manos aferraron la barandilla con fuerza dándole la espalda al vampiro mientras contemplaba la estela que dejaba el barco a su paso, de alguna forma contemplarla me relajaba un poco pero no lo suficiente para el cabreo que llevaba encima y es que, pese a todo, es que no sabía muy bien por qué me cabreaba y me molestaba tanto. ¿A mí qué me importaba lo que hiciera, se rindiera o no? No debería de importarme lo que le pasara al vampiro ni que se hubiera rendido, sin embargo sí que lo hacía... me cabreaba sobremanera que se hubiera dejado vencer de esa forma y que me hubiera llevado con él a ese viaje para ver cómo se consumía y se marchitaba, ¿qué sentido entonces tenía ir al templo e ir a México? Se había rendido y lo único que ahora él quería era disfrutar del viaje centrado en la idea de casarnos, quería dejar un futuro para mi familia aun cuando no era nada para él preocupado más en ese hecho que en el de salvar su vida. Lancé un suspiro, seguía sin saber por qué me molestaba tanto ese hecho sintiendo la rabia bullir en mi interior como si fuera un huracán, me cabreaba mucho su actitud derrotista dándose por vencido, importándole muy poco aquellos que dejaba atrás.

Sentí su presencia tras mi espalda y noté sus brazos que rodeaban mi cintura apoyando su cabeza en mi hombro mientras yo seguía contemplando el mar y la estela del barco, sin girarme aunque estuviera detrás de mí rodeándome con sus brazos. Se disculpó, algo que no pensaba que haría, por dar su peor versión alegando que estaba cansado, aseguró que Sun al ir con su hermano podría tirar de ella porque seguramente la vampira estuviera quizás en las mismas condiciones que él, que no toleraba el alimento algo que podía intuir pese a su negativa constante de alimentarse y que no le quedaban fuerzas. Decía que no podía consentir meterme en aquel templo si no podía protegerme, ¿tan débil me creía, tan débil era frente a sus ojos? ¿Por qué debería de protegerme de esa forma tan incesante? Él no podía luchar pero eso no significaba que yo no pudiera luchar tampoco, se olvidaba de que era una cazadora y que había sido entrenada para afrontar desafíos, era buena luchando y yo podía ayudarle, pero al parecer había obviado y olvidado ese detalle por completo. Volvía de nuevo con el trato, ¿qué trato en concreto? Habíamos ido allí a por una solución, y él se rendía antes siquiera de empezar la búsqueda. Me giró quedando de cara a él y su dedo, frío y gélido, se deslizó por mi mejilla de forma lenta mientras me miraba apartando algún que otro mechón de mi pelo.


-Te olvidas de que soy una cazadora, puedo apañármelas Joe –fue lo que dije mientras lo miraba como respuesta a sus palabras, no sería inmortal pero sí sabía defenderme y podía tirar de él de ser necesario- y porque tú ya hayas dejado de luchar significa que los demás debemos de hacer lo mismo... ¿cómo puedes ser tan cobarde? Has emprendido un viaje hasta México para salvarte siguiendo una pista que puede acabar con todo y tú, escudándote en que Assur y Sun están siguiendo una pista en el norte, ya te dejas y te das por vencido –fruncí el ceño- yo seguiría luchando hasta que no me quedara aliento en el cuerpo... tenía razón cuando te dije que yo por mucho que me cayera siempre me volvía a levantar, pero tú te quedas hundido a merced de lo que pase –negué con la cabeza, sin importarme si mis palabras le dolían o no, lo miré de forma fija cuando me estaba diciendo que dejáramos que la suerte decidiera y que nos preparáramos por si ellos no encontraba nada... más me cabreaba que dijera ese tipo de cosas, que dijera que se dejaba vencer sin presentar batalla y sin luchar- ¿ni siquiera vas a luchar por tu vida, te rindes así de fácil aferrándote a algo que quizás no surta efecto sin haberlo intentado tú? –Me cabreaba por momentos, no entendía el cambio de actitud que estaba teniendo ni me gustaba para nada sus palabras, de nuevo decía que cumplía con lo que había prometido y fruncí el ceño- ¿habías prometido rendirte a la primera de cambio? –Pregunté cortándole aunque luego prosiguió como si no hubiera dicho nada, alegando que cumpliría su palabra de sacar a mi familia de la situación económica que atravesaban, que lo tendría todo e incluso volvió a decirme que podría buscar el amor... maldito vampiro imbécil- odio tus silencios Joe Black, los odio –apunté sin quitar mi ceño fruncido porque era cierto, los odiaba con todas mis fuerzas- ¿ni siquiera vas a ser sincero con ellos antes de morir? –Solté una risa sarcástica- ni siquiera sé de qué me extraña sabiendo el cobarde que eres –su sarcasmo me hizo querer soltarme de su agarre pero acercó sus labios a los míos aunque no hice intención de besarle, su mano fue a mi nuca para pegarme más a sus labios, por si fuera poco volvió a insistir en olvidarnos del libro, que le diera el “sí quiero” y según él hacerlo hasta que me cansara de hacerlo con él algo que apuntó de forma engreída sonriendo mientras su lengua repasaba el contorno de mis labios. Su mano me atrajo por la cintura pegándome a su cuerpo – pensaba que no te quedaban fuerzas, ¿para eso sí? –Pregunté lanzando el dardo de forma envenenada, no le iba a dejar pasar ni una- eres un engreído Joe, demasiada confianza tienes puesta, pretendes casarte aquí ¿en este barco? –Miré alrededor, estábamos en medio del océano, ¿iba a hacerlo? ¿Iba a casarme realmente con ese vampiro? Él parecía empeñado en hacerlo para velar por mi futuro y seguramente por el de Nim también, ya me lo había dejado caer, pero siempre de alguna forma pensé que no llegaríamos a casarnos y que algo haría para evitarlo- ¿no vas a buscar alguien que de la boda por buena y de parte de ello para asegurar eso que tienes fervientemente en tu cabeza como una promesa grabada a fuego? –Seguía cabreada, que me dijera “vámonos a olvidarnos de todo, a casarnos, beber y follar” no cambiaba ni borraba el cabreo que llevaba encima- Voy a necesitar mucho tequila para darte el sí quiero, sobre todo con el cabreo que llevo encima ahora mismo contigo y con las ganas que tengo de matarte –apunté sin importarme que lo supiera, mis gestos lo decían perfectamente así que no tenía por qué esconderlo. Me miró de forma fija y hasta una sonrisa ladeada asomó en sus labios antes de pegarme a su cuerpo y apoderarse de mis labios, me quise resistir por lo enfadada que estaba, quise alejarme o no corresponderle al beso para que viera que iba en serio pero fue inevitable, como cada vez que pasaba cuando nos tocábamos y nos besábamos esa atracción que había entre ambos pujó más fuerte en mi interior que mi enfado y terminé por corresponder a su beso dejándome llevar por él, mis manos ascendieron por su pecho hasta quedarse en sus hombros y llevé una mano para dejarla en su nuca mientras él me pegaba a su cuerpo- no tengo vestido de novia –comenté al separarme un poco de sus labios, pareció no importarle ese hecho y mordió mi labio inferior acariciándome la cintura y la espalda hasta que finalmente cogimos el libro que habíamos dejado en la hamaca y bajamos hasta un pequeño bar que había ubicado cerca del comedor donde compró una botella de tequila, el camarero nos dio dos vasos de chupitos, rodajas de limón y un salero y nos sentamos en una de las mesas algo más alejadas de todas, llenó los chupitos y tras prepararlo todo nos bebimos el primero de la noche, el alcohol quemaba mi garganta y pude notar como descendía ardiendo hacia mi estómago- juguemos a algo mientras bebemos los chupitos –me miró esperando a que dijera el “juego”- antes de beber tenemos que responder a algo que el otro quiera o confesar algo, sino no podremos beber –claramente había dicho ese juego a posta- te dejo ser el primero; dispara, Joe –dije mientras llenaba de nuevo los chupitos con el licor y esperaba a que me dijera lo que quisiera oír... salvo que se niegue a jugar que era lo que esperaba realmente.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Dom Ago 13, 2017 5:31 pm

No entendía porque le molestaba tanto mi derrota cuando debería estar bailando un tango desnuda imaginando cuantas riquezas heredaría. Iba a ser libre, libre de encontrar el amor, de hacer y deshacer a su antojo y podría sacar a sus padres de la quiebra. No entendía el porque de ese enfado cuando lo único que le pedía era pasar estos días bien, besándonos, acariciándonos...
-Soy un cobarde -confesé contra la piel de su cuello plagandola de besos con una picara sonrisa.

No pensaba discutir con ella y si necesitaba esa afirmación para guardar silencio y hacer cuanto le pedía estaba dispuesto a ceder también en eso, en lo único que no iba a ceder es en ponerla en peligro.
Sabia que era una cazadora valiente, efectiva, sabia defenderse, incluso podría matar algún neófito y algún que otro licantropo, pero esto era demasiado para ella, dioses, antiguos vampiros, profecías...no estaba tan loco como para llevar a mi futura mujer a la boca del lobo y dejar que la engullera. Si eso era ser un cobarde, lo era, pero mejor un cobarde que un necio y lo segundo ni de lejos lo era.

Finalmente se dejo llevar por mis besos, incluso me pidió un vestido de novia, lo que me hizo sonreír con picardia alzando su rostro, atrayendola por la nuca para que nuestros labios se acariciaran.
-Nos casará esta noche el capitán del barco, tiene poder para hacer valido el matrimonio en estas aguas... sobre lo de beber para obtener ese si quiero no es problema, bajemos y emborrachemonos pues y el vestido, estas preciosa, no creo que necesites nada mas que ponerte.

Bajamos al bar del barco, pedimos un par de botellas de tequila, limón y sal y nos dejamos caer en una mesa mirándonos fijamente, mi ladeada sonrisa mostraba la felicidad de salirme con la mía.
Coloqué sal en la parte superior de mi mano, lamí, bebí de un trago el chupito y después mordí el limón.
Me relamí mirándola sintiendo el abrasador liquido bajar por mi garganta.
Quería jugar y no me pareció mala idea, a fin de cuentas ¿que podíamos perder?
Me acerqué a ella, mis labios rozaban los suyos, ambos con sabor a alcohol.
-¿Por que te molesta tanto esto cuando en el fondo implica tu liberación? -pregunté hundiendo mis ojos en sus pardos que ahora parecían dos tormentas.
-Es por el sexo que te doy -apunté con picardia volviendo a beberme un vaso de tequila.

Mientras ella pensaba la respuesta, puse sal en su hombro, deslicé mi lengua por el lascivamente mirándola, otro chupito y mordí el limón.
Mi boca ascendió a la suya, la bese lleno de ganas de ella, saqueando cada centímetro de sus labios
-No me he olvidado de la pregunta -aseguré contra su boca -responde.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Lun Ago 14, 2017 1:38 pm

No iba a volver a entrar en aquel detalle porque no pensaba discutir sobre el mismo tema otra vez, reconocía que se había rendido y que era un cobarde por ello, lo admitió y eso fue todo cuanto íbamos a hablar del tema porque no pensaba volver a discutir con él, lo dejé estar viendo que no iba a sacar nada en claro de él y que parecía querer esquivar el tema todo el rato porque aunque no me cortaba en mis palabras no me respondía tampoco. Decía que quería casarse en el barco y yo solo lancé un suspiro por ello, era lo que más le preocupaba al parecer y decía que el capitán del barco podía hacer la boda oficial, que nos casaríamos esa misma noche y que no hacía falta ningún vestido de novia porque él decía que con lo que llevaba bastaba, que iba preciosa. Me mordí el labio sintiendo un pequeño cosquilleo por mi estómago, ¿de verdad iba a hacerlo? ¿Iba a casarme con él? Ya sabíamos que ese matrimonio no implicaba nada de nada, que era todo una farsa para él poder volver a estar en la sociedad y yo ayudaría a mi familia con el problema económico que tenían y del cual no había sabido nada hasta que mi padre me había llevado a la misma fiesta donde lo conocí, pensé que era un ardid del vampiro pero luego tras escuchar accidentalmente una conversación entre mis padres me di cuenta de que era todo verdad.

Sus labios recorrían mi cuello dejando pequeños besos por el lugar hasta que finalmente alzó mi rostro para mirarme con una sonrisa ladeada cuando finalmente cedí en beber y en casarnos en el barco, por mucho que intentara discutir sobre ese tema sería inútil. Acabamos en el bar del barco donde pidió una botella de tequila junto con la sal y el limón, nos bebimos el primero chupito e hice un mohín notando como el calor del alcohol bajaba por mi garganta quemándolo todo a su paso, fue entonces cuando se me ocurrió proponer aquel juego que seguramente destaparía –o eso pensaba- cosas que no había podido saber del vampiro. Las reglas estaban claras, no se bebía hasta que no se respondiera a la otra persona ya bien te hicieran una pregunta o te pidieran una confesión. Llené ambos vasos de nuevo con el tequila y lo miré haciéndole un gesto para que supiera que le dejaba primero preguntar a él. Normalmente el juego empezaba poco a poco hasta que las preguntas iban siendo cada vez más comprometidas, primero quería saber si el vampiro iba a jugar o no pero sonrió de lado haciéndome ver que sí iba a jugar también. Lo miré de forma fija cuando me lanzó aquella pregunta, y yo pensando que iba a empezar por una más fácil y normal mientras que él se lanzaba de lleno a la piscina, ¿quería eso? Pues eso tendría también de mi parte.

Sus labios rozaban los míos notando en ambos el sabor del alcohol fuerte que desprendíamos y eso que solo nos habíamos tomado un chupito. Sus palabras, arrogantes y engreídas le hicieron sonreír de lado mientras yo lo miraba de forma fija tras la pregunta que me había dado. ¿La verdad? Yo tampoco sabía muy bien por qué me había puesto así, pero me había enfadado muchísimo. Todo el asunto de la maldición desde el momento en que se había cambiado por su hermano me tenía muy cabreada, algo que el vampiro ya sabía y que le había hecho saber en innumerables ocasiones, sin embargo no encontraba del todo la respuesta a por qué. Desde lo más profundo de mí odiaba que no luchara y que se rindiera con esa facilidad pasmosa, la cuestión era por qué. Según él debería de estar contenta y danzando porque eso significaba el final de todo, mi familia estaría salvada y yo me libraría de él... sin embargo no encontraba satisfacción en ese pensamiento. El vampiro me distrajo mientras pensaba en la respuesta poniendo sal en mi hombro, una vez puesta la lamió de forma lasciva, provocándome, tomó el chupito y mordió el limón sin apartar sus ojos de los míos para luego llevar sus labios a mi boca y besarme, notaba fuerte el sabor del tequila junto con el limón en el beso mientras él arrasaba con mi boca.


-Se supone que la que tiene que beber más soy yo –murmuré contra sus labios, alcé mi mirada a sus ojos cuando me pidió que respondiera y que no se había olvidado de su pregunta- Es por el sexo –respondí mirándolo de forma haciendo alusión a sus propias palabras, lamí la sal, tomé el chupito y mordí el limón mientras notaba como bajaba y volví a llenar de nuevo con alcohol para mirarle, para ahora sí responder- supongo que porque no concibo la idea de que un vampiro como tú, que tiene miles de años, y que ha sido torturado durante siglos se rinda tan fácilmente a la primera de cambio. Si yo estuviera en tú situación y viera que hay una mínima posibilidad de salvarme me aferraría a ella como a un clavo ardiendo –cogí la rodaja de limón y la pasé por su cuello dejando un rastro, puse la rodaja en sus labios mirándolo y cogí la sal- también porque me he acostumbrado a ti y, en el fondo, te echaría de menos. Ya he pasado por dos veces lo que era estar sin ti unos días, y era una mierda, no quiero volver a tener esa sensación de nuevo sabiendo que no se va a solucionar tan sólo con ir a buscarte –puse la sal donde había dejado el rastro del limón en su cuello y cogí el chupito, lamí la sal de forma lenta en su cuello, bebí de un trago y alcé mi boca para buscar el limón juntando nuestros labios, lo mordí mirándole y quité la corteza para juntar mis labios con los suyos. Ahora era mi turno. Llené ambos vasos de alcohol de nuevo y lo miré, él había empezado fuerte así que ¿por qué no empezar yo también fuerte?- ¿Sientes algo por mí, fuera del sexo y la atracción, y es por eso que te fuiste del laberinto aquel día y por eso callas tus silencios? –Lo miré de forma fija, si me mentía lo sabría y lo descubriría. Respondiera lo que respondiera iba a saber la verdad.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Lun Ago 14, 2017 4:16 pm

Sonreí contra sus labios al escuchar su respuesta “es por el sexo”, lamí su boca excitado por la respuesta, aunque no era el único motivo y de sobra lo sabia.
La miré al decirme que le molestaba que me dejara vencer por la marca de mi vientre, se que no era capaz de entender que no me dejaba vencer por la maldición, si no que era incapaz de pensar que por salvar mi vida podía perder la suya.
Prefería disfrutar de este tiempo con ella, asegurarme de que estuviera bien, era un gesto desinteresado, el primero que tenia en mucho tiempo y se que ante sus ojos era cobardía, pero ante los míos tenia otro nombre muy distinto que no pensaba pronunciar ni borracho en alto.
-¿entonces lo que te cabrea es que te he desilusionado con mis actos? -pregunté con diversión mientras la dama colocaba un chorro de limón sobre mi cuello y dejaba caer un poco de sal sobre el.

No se cayó con eso, reconoció que se había acostumbrado a tenerme cerca, el tiempo sin mi le resultaba una mierda y la idea de perderme era algo que no concebía en estos momentos, supongo que era el éxtasis de su mundana vida.
Ladeé le cuello para que lo chupara, se bebió el chupito y tomó el limón de mi boca.
Nuevamente nos enredamos en un tórrido beso, húmedo, necesitado, íbamos calentándonos y no solo a base de alcohol.

Su pregunta tampoco se quedo atrás, lo que me hizo sonreír sin mas, ella había elegido bien las palabras, tampoco yo lo haría mal.
-Que me atraes, que te deseo es un echo, que el sexo contigo me resulta muy placentero una realidad que ambos experimentamos cada vez que se rozan nuestros cuerpos.
La pregunta es si siento algo mas...pues como tu, supongo que tampoco concibo la idea de no tenerte en mi vida, o lo que quede de ella.
Nos divertimos juntos, mi vida era mas oscura sin ti y la verdad es que tampoco quiero que desaparezcas de ella.
Mi hermano puede con esto, no permitirá que Sun muera, pero si yo hago un movimiento en falso, si arriesgo mi reina en esta partida cuando el rey esta débil, puede que pierda a la reina y no quiero que mi hermano encuentre la cura y yo haya apostado demasiado. No quiero perderte Dan...simplemente eso.

No respondí nada acerca de los silencios, era obvio que si sentía algo por ella, pero eso era algo que no iba a confesarle.
Lamí su escoté, sobe este dejé caer la sal coloque el vaso de chupito entre sus dos pechos mientras alzaba la mirada con picardia hasta sus pardos.
-Cuando me dijiste en el laberinto que no querías una vida solo con el éxtasis que producimos en el otro, que algún día quieres encontrar el amor y no tener una vida vacía ¿en quien pensabas?
Eso era lo que me había torturado durante este tiempo, eso me obligó a irme, conmigo tenia ese frenesí pero ella quería algo mas que yo no le podía dar.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Ago 15, 2017 4:38 pm

Jugar con chupitos de tequila que ya no sólo bebíamos de los vasos era bastante peligroso y arriesgado teniendo en cuenta que, cada vez que nos rozábamos, ese magnetismo que teníamos sobre el otro aparecía y nos hacía esclavos y presos a merced del otro, pero también sabía que era la única forma de averiguar ciertas cosas y dado que el vampiro había aceptado mi juego no iba a echarme atrás cuando lo había propuesto yo. Quizás así conociera y resolviera un par de preguntas que se me habían pasado por la cabeza, claro que también sabía que él no se iba a quedar atrás y que también formularía preguntas que quizás podrían ponerme entre las cuerdas, había empezado bastante fuerte y aunque admitía que yo no iba a hacerlo solo por eso yo también empezaría igual. De ahí mi pregunta, sabía que me dijera lo que me dijera si era una mentira lo vería cuando me respondiera y entonces le haría saber que me estaba mintiendo, él conocía los riesgos de aquel juego y de hecho había sido el primer en lanzar el dardo... ahora lo que cabía esperar es que yo se lo devolviera. Había muchas cosas del vampiro que quería saber, muchas cosas que preguntarle pero lo que me temía es que el alcohol –y más el tequila- pudiera antes conmigo de preguntar todo lo que quería así que las preguntas que más quería hacerle serían las primeras.

Esperé sus palabras tras haberle contestado a su pregunta, fui sincera en todo momento porque de eso se trataba también el juego, y en cada respuesta nos buscábamos besándonos sin tregua alguna calentando nuestros cuerpos y no solo a base del alcohol que estábamos tomando, sino de esa atracción que nos tenía presos y que siempre emergía cuando nos tocábamos. Lo cierto es que sus palabras no me habían convencido del todo, no me había respondido claramente si sentía algo por mí más allá de la atracción que ejercíamos, estando de acuerdo con esas primeras palabras que dijo porque negarlo sería de necios, pero la otra parte había cogido más bien mis palabras y las había cambiado para hacerlas suyas y no me había respondido con claridad. Además de que me había dejado claro que no pensaba perderme bajo ningún concepto, ni arriesgarme a que pudiera pasarle, por lo que entendí él era el rey y yo su reina, y en la partida en la que llevábamos que era buscar una solución para su maldición no pensaba sacrificarme para salvarse él. Me quería sana y salva, eso lo acababa de dejar bastante claro con sus palabras y ya me hacía ver que si el peligro era mayor no me pondría en riesgo, pero para eso había venido a México, para ayudarle y no quedarme de brazos cruzados... pero parecía insistir en ese punto.


-No has respondido con claridad, Joe –le dije mirándolo volviendo a beber del vaso de chupito- además no has mencionado nada de tus silencios y has repetido mis palabras pero cambiándolas, eso no vale –le miré con el ceño fruncido- debes de ser claro y no se vale repetir, sino no es un juego equitativo y entonces no tiene sentido alguno jugar. Te la dejo pasar, pero a la próxima no... quedas avisado –lo miré unos segundos antes de que llenara de nuevo ambos vasos de tequila y esa vez lamió mi escote bajo mi atenta mirada de forma lasciva, su lengua recorrió mi piel de forma lenta provocándome un leve jadeo sin dejar de observarle, el chupito el muy descarado lo dejó entre mis pechos y enarqué una ceja por ello cuando alzó su vista hacia la mía y formuló entonces su pregunta. Recordé aquel momento en el que le había dicho aquellas palabras en mitad del laberinto la noche de mi cumpleaños, pero la verdad es que cuando mis palabras salieron de mis labios no había pensado en nadie en concreto- En nadie –afirmé con rotundidad mirándolo de forma fija para que supiera que no estaba mintiendo, no lo hacía porque era verdad- ¿creías que pensaba en Matthew? –Pregunté, no por nada siempre me lo había estado recalcando, siempre lo había estado metiendo como si pensara que ese amor platónico que sentí por él de niña volviera a resurgir de nuevo como si nunca se hubiera ido. Pero no era así, cuando era joven y me salvó admitía que me gustaba y que de hecho por eso mismo era mi amor platónico, el primer amor puro e inocente, uno que yo sabía que jamás llegaría a cumplirse. Por Matthew, por el que era mi maestro solo sentía admiración, lo admiraba por haberme soportado en mi juventud, por haberme entrenado aun cuando él no quería hacerlo y por cuidar de mí siempre que salíamos... pero nada más. No había salido mucho y no había conocido a demasiadas personas como para tener a una en mente en la que pensar cuando dije esas palabras- ¿crees que soy la única joven que ha pensado en experimentar lo que es amor, o querer tenerlo? –Negué con la cabeza- no pensaba en nadie cuando lo dije, no había nadie en mi cabeza... siempre he pensado que todos deberíamos de experimentar ese sentimiento, aunque a veces al final perdamos –lo miré de forma fija porque ya sabía que era eso lo que le hacía no querer sentir de nuevo, que su anterior prometida de la que al parecer él si estaba enamorada le había dejado una marca y una huella, una herida que todavía le supuraba y que él no quería cerrar bajo ningún concepto. Cogí el bote de sal y alcé su mano para lamer su muñeca donde dejé la sal luego, con el cuchillo que tenía en la mesa de cortar el limón hice una pequeña herida sobre la vena de su muñeca mezclando la sangre con la sal, lo lamí notando que la herida ya se cerraba, bebí el chupito y luego mordí el limón dejando de nuevo el vaso sobre la mesa, ahora me tocaba a mí y sabía cuál iba a ser la siguiente pregunta- en el baile de máscaras, cuando me lo dijiste me preguntaste que sin normas y acepté, luego me lo repetías alegando que todo podía parar con una palabra mía. ¿Sentiste celos esa noche en aquella habitación, y si es así, por qué? –Siempre había tenido la sospecha aunque luego me lo negara hasta la saciedad, pero era algo que no se me había pasado después de todos estos días.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Ago 15, 2017 7:56 pm

Me eché a reír cuando dijo que no había respondido a sus preguntas, que solo había dado la vuelta a sus palabras y las había usado a mi antojo.
-Eso quiere decir que somos igual de tramposos -susurré contra sus labios con cierta diversión en mi voz.

Dan me aseguró que esta seria la ultima que me pasaría lo que me forzó a hacer un mohin contra sus labios en señal de clara rendición.
-Tu futuro marido promete portarse bien -aseguré alzando las manos en señal de rendición.
Fue entonces cuando mi siguiente pregunta la hizo saltar, responder airada, como si hubiera adivinado en quien pensaba cuando ella dijo eso y en parte el motivo de mi cabreo de esa noche en el laberinto y de mi huida.

No respondí cuando pronunció ese nombre, admito que me gustó cuando le negó el beso, lo disfruté y lo saboreé, pero que él no le pusiera como lo hacia yo, no implicaba que junto a ese hombre no pudiera encontrar paz, amor y una estabilidad.
Era humano podía darle hijos, descendencia, yo solo dinero y fiestas paganas.
-No lo se Dan, si, supongo que si, que en ese pensaba -reconocí enarcando una ceja.

Escuché como me decía que me equivocaba solo hablaba de la creencia irracional que tiene cualquier jovencita acerca del amor pero no se refería a nadie en concreto.
Lamí su escote apurando la sal de forma lasciva, tomé el vaso con mis labios acariciando sus pechos con mi boca de paso, dejé que la tequila abrasara mi garganta mientras mis labios quedaban húmedos por el alcohol y de su boca devoré el limón antes de perderme en su boca con hambruna.

Su siguiente pregunta era clara, la respuesta no tenia muchas dobles interpretaciones mas bien solo una.
-Si, me puse celoso -respondí tajante.
Ella me miraba esperando que le explicara el por que ¿acaso no era obvio?
-Porque eres mía -dije sin mas -mi prometida y pronto mi mujer, detesto que oro toque l oque es mio.

Choqué mi chupito con el ajeno y me lo bebí de un trago.
De nuevo había dicho medias verdades, era mía, pero también podía ser mía una esclava de sangre y ni de lejos me pondría celoso porque otro en una de esas fiestas le pusiera una mano encima.
-¿y tu? -pregunté ladeando la sonrisa -no parecías dispuesta a poner ningún tipo de regla ¿realmente no te importa a cuantas me tire?







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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Miér Ago 16, 2017 4:19 pm

Lo miré de forma fija cuando alegó que los dos éramos unos tramposos cuando le acusé de que había cogido mis palabras y las había cambiado para responderme, en realidad no, yo le había contestado de forma clara y concisa a lo que él me había preguntado y mi pregunta distaba mucho de la que me había hecho él. Joe quería saber un “por qué” y yo si sentía algo, cosa que no había respondido del todo cuando de eso se trataba aquel juego, cuando el beber era solamente una excusa con aquel juego para poder sonsacar aquello que los dos queríamos saber y que quizás el otro jamás respondería, el vampiro casi nunca me había respondido a lo que yo le había preguntado así que el juego era perfecto para hacerle las mismas preguntas y obtener respuesta, las respuestas que quería y que no me había dado anteriormente. De eso se trataba el juego y por eso habíamos empezado así de fuerte en vez de ir poco a poco, directos al grano, algo que yo también hacía porque pronto los efectos del alcohol se notarían y él tenía más resistencia que yo con el alcohol, así que lo que más me urgiera preguntarle era lo que antes debía de hacerlo para estar en plenas facultades y que el alcohol no nublara mi juicio. Levantó sus manos diciendo que se portaría bien y lo miré de forma fija, esperaba que así fuera porque yo estaba siendo sincera en todo momento.

Lo miré cuando dijo y me confirmó que sí que estuvo pensando en mi maestro cuando le dije aquellas palabras, la verdad es que era el más obvio para pensar de todos puesto que de las personas que conocía, y no eran muchas precisamente, con él era con quien más relación tenía. Pero después de haber visto que me había negado a besarle y que lo había apartado de mi lado no entendía por qué aun así seguía pensando en Matthew, sabía que no le había gustado desde la noche en la que nos conocimos en aquella fiesta, él se pensaba que mi amor platónico todavía estaba patente cuando se había quedado en admiración, así que era lógico que pensara que mis pensamientos iban hacia él, pero la verdad es que no había ido hacia nadie, hacia ninguna persona. Ante su respuesta lamió de forma lasciva la sal que puso en mi escote y sin apartar sus ojos de los míos bebió del chupito que estaba entre mis pechos para tomar el limón y luego besarme, sus labios ardían por el alcohol en diferencia a cuando siempre los tenía algo más fríos de lo normal. Estaba esperando por la respuesta a mi pregunta, la otra en verdad no lo había sido aunque me la hubiera respondido, así que esperé a que se decidiera a responder.

Con un claro y tajante sí reconoció que se había puesto celoso, así que le insté con la mirada como esperando el por qué que le había pedido al hacerle la pregunta. Ya intuí que se había puesto celoso pero ahora lo acababa de confirmar y me mordí el labio, ya sabía que se puso celoso en ese momento. Me mordí el labio antes de que dijera que era suya dejando un claro domino sobre mí, como si me reclamara, y la verdad es que en cierta forma me gustó que lo dijera, fue más bien el tono que empleó para ello, la manera en que había fruncido el ceño cuando lo dijo... me gustaron sus celos y más me gustó que me lo reconociera aunque no diera demasiadas explicaciones para ello. No soportaba que otro tocara lo que era suyo y era lo que había tenido que ver en la fiesta que él mismo me había propuesto ir, una sonrisa ladeada asomó en mis labios por sus palabras dándome la razón en aquella vez, chocó su chupito con el mío y le acompañé en aquel trago, ahora era el turno de su pregunta y esperé a ver qué era lo que tenía que preguntarme, y no tardó demasiado en hacerla. Enarqué una ceja cuando me preguntó por mí, por esa misma fiesta que habíamos tenido. Cierto era que cuando me lo dijo no quise poner ninguna norma y ninguna regla, era la primera vez que iba a ir a un sitio como ese y preferí experimentar libremente lo que era, cómo se sucedían ese tipo de fiestas en el palacio. Había disfrutado y eso era algo que no podía negar porque había sido más que obvio, allí no habían restricciones, todo era muy liberal y no importaba que fueras una cazadora o un vampiro, tan sólo se miraba por el placer y cierto era que había descubierto un placer oculto que me había gustado, hice cosas que jamás había hecho y quizás si me dijeran de repetir incluso lo haría sin pensarlo.

Tampoco sabía qué iba a encontrarme así que poner unas reglas y unas normas sin saber cómo sería la fiesta era algo absurdo, ahora ya lo había experimentado de primera mano y sabía lo que eran esas fiestas, si me dijeran que pusiera normas sabía a lo que atenerme y las pondría en consecuencia. Quizás si pusiera alguna que otra norma, no todo me gustaba y aunque no había experimentado ciertas cosas había algunas que no me hacían falta experimentar para negarme a ellas sin pensarlo demasiado. Ahora, en cuanto a su pregunta, si me importaba cuántas se tirara... ¿me importaba? La única vez que yo había conocido y que me habían hecho llegar noticias había sido con la prostituta, y en su momento no me gustó porque a mí me dejaba en una mala imagen y reputación y era lo que más me había enfadado, además de que mi familia hubiera estado en boca de todos pero, realmente, ¿había pensado en más allá de todo eso? Sí, claro que sí. Pero mi enfado aquella vez lo enfoqué de esa manera porque no quería reconocer ni mucho menos admitir que no me había gustado, en la fiesta quizás me importó algo menos porque sabía a lo que iba y lo que pasaría, presuponía que obtendríamos y daríamos placer a otras personas, pero en el fondo no me gustaba. Lo que era mío, era mío.


-¿Prefieres que te diga que sí, o que te diga que no? –Dije mientras llenaba de nuevo el chupito dejando la botella en la mesa, jugando con la rodaja de limón para luego mirarle- no puse ninguna regla porque realmente no quería poner ninguna regla en esa noche, decidimos jugar sin ellas y eso fue exactamente lo que hicimos. Quería conocer ese mundo con libertad, no con ciertas cadenas –comenté cogiendo ahora el bote de la sal abriendo su camisa que llevaba puesta dejando parte de su pecho al descubierto- pero respondiendo a tú pregunta sí, si me importa y no me da igual. Lo que es mío es mío, no soy muy dada a compartir lo que es de mi propiedad. ¿Un par de dagas? No me importa, ¿algún vestido? Ese tipo de cosas me da igual, pero tú no –lamí la piel de su pecho de una pasada lenta justo en el centro de este hasta subir a su garganta dejando un pequeño mordisco- si te privara del sexo lo podría entender, pero creo que te tengo bastante saciado en ese asunto –y además me encontraba con que me gustaba dominarlo en ese juego que nos llevábamos, su resistencia lo hacía todo más divertido y las sesiones eran agotadoras, pero plenas y satisfactorias. Puse la sal en la zona húmeda que había lamido y la quité para luego beber del chupito, morder el limón y de nuevo buscar sus labios, era como algo más que añadir cuando tomábamos un chupito. Mi garganta ardía notando como bajaba el alcohol y pronto, muy pronto, comenzaría a notar los efectos si es que no los estaba notando ya teniendo el cuerpo caliente por los... ni siquiera sabía cuántos chupitos llevaba- me dijiste una vez que no dormiríamos juntos y siempre lo has evitado, ¿por qué?, ahora parece como si te diera igual tus razones.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Ago 17, 2017 9:11 pm

Ante mi pregunta la veía dudar, como si una parte de ella se debatiera en una respuesta que del todo no tenia clara.
A ver, yo me divertía en esas fiestas, por eso la había llevado, era sexo, placer en estado puro con la clandestinidad que te otorga una mascara.
A lo largo de los tiempos este tipo de celebraciones siempre habían existido recibiendo nombres distintos, al final eran bacanales camufladas con elegancia y una mascara.

“¿Prefieres que te diga que sí, o que te diga que no? “
-La verdad estaría bien -bromeé relamiendome los labios sin dejar de mirarla.
Su respuesta no se hizo de esperar, disfrutó en la fiesta, eso es algo que yo mismo aprecié con mis ojos y en parte no me importaba que así fuera, a ver...me jodía que otro la tocara, pero eran como sentimientos encontrados, me gustaba acudir con ella a esos sitios, compartir la lascivia, peor a su vez...me molestaba que otro la tocara.
Sin embargo sabia que a ella no, pues ese mismo día había pedido a otra mujer que me la comiera...
-No te creo, no demuestras que te moleste -dije con cierto tono jocoso mientras dejaba de lamiera mi pecho para esparcir sal sobre la zona mojada.

Sonreí de medio lado mirándola fijamente como tomaba el chupito, bebía y tomaba el limón antes de besarme con ese sabor abrasador.
-no me quejo de lo que me haces en la cama, de echo me tienes saciado por completo y tampoco es que mi vida de para mas -bromeé recordandolé la marca de mi pecho.
Nuestras bocas casi pegadas seguían provocándose, el deseo era algo implícito entre nosotros.

Ahora llegaba la pregunta fuerte de la noche, hasta este instante nada habíamos sacado en claro, porque la verdad es que de esta ultima pregunta yo era el único que fue sincero.
“Me dijiste una vez que no dormiríamos juntos y siempre lo has evitado, ¿por qué?, ahora parece como si te diera igual tus razones. “
-Porque me extingo, para mi todo aquello que se salga de follar implica sentir, dormir abrazados se hace porque sietes algo, esa necesidad de tener al otro a tu lado y ya te dije que entre mis planes no estaba el amor.

Di un trago del chupito vaciandolo sin sal ni limón, ya entraba bien.
-por eso duermo contigo ¿que mas da?
Ladeé la sonrisa deslizando mi dedo por sus labios despacio, bajé su inferior depositando sobre este un cálido bocado.
-Te deseo, la verdad es que me gusta nuestra relación, no quiero que se estropeé y los sentimientos siempre acaban mal ¿lo entiendes? -creo que esa era mi mayor verdad

Tiré de su cintura moviendola sobre mi suavemente, el alcohol iba calentándonos y nuestros cuerpos se buscaban, mi nariz acarició la ajena y la bese con hambre, con necesidad.
-¿no te gusta nuestra relación como esta? -pregunté lamiendo sus labios





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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Ago 22, 2017 5:24 pm

Lo miré de forma fija cuando esperaba la respuesta a su pregunta, pero la verdad es que había sido sincera en mis palabras aunque él pudiera pensar que no había sido así. La primera vez que había sentido eso fue cuando me enteré de que se había estado viendo con una prostituta, el paseo en aquel barco fue la excusa perfecta para hacerle saber que era conocedora de esos encuentros que tenía con ella y que además en cierto modo fue la forma en que había encontrado la libertad que él me quería arrebatar, apresándome en una jaula cortando mis alas. Mis palabras en ese entonces fueron ciertas aunque también camufladas, porque sí que era verdad que si la gente se enteraba de sus aventuras con ellas la que caería en mala reputación sería yo y con ello el apellido de mi familia, porque la sociedad en la que vivíamos era demasiado exigente con las mujeres y no nos pasaban ni una, ¿qué habría pensado la gente de saber que nos habíamos comprometido pero mi futuro marido buscaba otras piernas para obtener placer? Se dirían toda clase de cosas sobre mí y, además, implicaría a mi familia y era algo que yo no pensaba permitir bajo ninguna de las maneras. Esa noche la pelea que tuve con él fue por eso, aunque escondí el motivo de que me picaba en cierta manera que se acostara con otras, pero no lo pensaba admitir en aquellos momentos y mucho menos hacérselo saber a él bajo ninguna de las maneras, y todo lo camuflé para que no pensara que sí me había molestado tal como a él le habían molestado otras cosas que tampoco me había dicho.

Fui sincera, disfruté de la fiesta y quise hacerlo sin ponerme ninguna barrera o ninguna regla porque entonces no habría conocido de tan primera mano aquel mundo que él me enseñó y que sí, me gustó, porque mentir y decir lo contrario sería de necios cuando ya le había dicho que me había gustado y que había disfrutado sobremanera. Él jugó con otra, yo jugué con otro. No hubo nada más y ambos sabíamos a lo que íbamos, pero eso no quitaba para que en cierta manera no me gustara que se tirara a otras, a otras fuera de ese juego que ambos habíamos buscado, ambos habíamos provocado. Ver de primera mano cómo le daba placer a otra por un lado fue tremendamente erótico, pero al mismo tiempo no me gustó en absoluto... escuchar los jadeos de ella, los gemidos de placer saliendo de sus labios, el choque de sus cuerpos, saber lo que le estaba haciendo porque yo misma lo había sentido... quizás aquella noche fue un tira y afloja por parte de ambos, quizás por eso me había ensañado tanto con el vampiro, pero la verdad es que después de todo a quien había ido a buscar había sido a Joe, y a nadie más. Y eso era algo que ya sabía, sí, estaba presa de aquel colocón por haber bebido tanta sangre pero todos mis instintos me habían llevado a él después de todo. Enarqué una ceja cuando me dijo que no me creía, que no demostraba que me molestara... pero fui sincera, lo fui en todo momento. ¿Qué tendría que hacer entonces para que pensara que era verdad?


-Pues créetelo porque he sido totalmente sincera en mi respuesta, se supone que debemos decir la verdad Joe, no una verdad a medias –le respondí tras haber bebido el chupito con la sal y el limón, después de habernos enfrascado en un beso ardiente y apasionado que solo nosotros nos dábamos despertando esa necesidad que ambos teníamos- dices que no me crees pero yo también podría alegar que tampoco te creo del todo con tú respuesta, ¿celoso? Debería de recordarte que mientras te hundías en mi interior en aquella cama de aquel baile, le pediste a otro que me tomara mientras tú también lo hacías –le recordé porque esa idea había nacido puramente de él y que yo no le había pedido que hiciera eso- ¿no se supone que fuimos allí para jugar? Eso fue lo que hicimos, tú jugaste y yo jugué, ¿debería de no creerme ahora cuando me dices que te pusiste celoso después de pedirle al esclavo que me follara? –Directa y sin tapujos, porque es cierto que yo también hice que jugaran con él pero más bien creía que eso entraba y formaba parte de toda aquella fiesta- ¿qué debo hacer, según tú, para que me creas y demostrarlo? –Lo miré de forma fija sentada sobre él al tiempo que él ponía otro chupito- ¿salir corriendo y huir de ti? –Fruncí un poco el ceño por mi pregunta sabiendo que, sin duda, había sido un golpe bajo para el vampiro- no huyo Joe, y no voy a empezar a hacerlo ahora. Disfruté en la fiesta y no quise poner normas o reglas porque quería saber de qué se trataba sin restricción alguna, ambos jugamos esa noche y aunque no lo dijera en su momento e hiciera ver que no pasaba nada sí que me molestó ver cómo te tirabas a la vampira, escuchar sus jadeos y sus gemidos de fondo sabiendo lo que estaría sintiendo, lo que eres capaz de provocar –mi cadera se movió sobre el vampiro para dar veracidad a mis palabras y lo miré ahora esperando su turno a que me respondiera, fruncí el ceño por sus primeras palabras aunque asintiera ante el hecho de que estaba saciado por completo- no sigas diciendo que tú vida no da para más –murmuré en tono bajo y enfadado, me enervaba y enfadaba muchísimo que dijera que su vida no daba para más o que estaba próximo a morir, odiaba ese hecho y que se rindiera tan fácilmente me ponía de los nervios, me hervía la sangre. “Porque me extingo” fueron sus primeras palabras a mi respuesta, odié que dijera que su eternidad llegaba a su fin sin luchar por aquello que podría salvarlo, tenía una oportunidad y sin embargo se había rendido como a quien le decían que le quedaban tres días de vida y solo pensaba en disfrutar de esos días: eso es lo que estaba haciendo el vampiro. Rendirse y disfrutar aun cuando incumpliera sus propias palabras. Decía que dormir abrazados implicaba sentir algo y él no había tenido entre sus planes el sentir algo en aquella “relación” que nos traíamos entre manos- sin embargo, pese a que dices que no quieres sentir más allá cada noche duerno entre tus brazos bajo tu agarre, ¿crees que se puede planificar o planear el no sentir o el no enamorarse? Son sentimientos Joe, y como tales estos vienen y van sin control alguno, dices que no quieres nada más que el sexo y sin embargo olvidas todas tus normas y las incumples aun a riesgo de que pase aquello que no quieres –vi como daba el trago a aquel chupito ya sin limón y sin sal y yo ya empezaba a sentir los efectos del alcohol en mi cuerpo, sus dedos recorrieron mis labios y dejó un mordisco en el inferior que me hizo jadear mientras seguía sentada sobre él. Su siguiente confesión hizo que lo mirara de forma fija ante la verdad de sus palabras, o al menos yo lo sentía como verdad. Que nos deseábamos era un hecho innegable, teníamos una relación un poco extraña pero que se había convertido en... no sabía cómo explicarlo, pero ya era algo que hacíamos día a día como si de verdad fuéramos pareja, a mí también me gustaba aunque no sabía del todo por qué, enarqué levemente una ceja cuando habló de los sentimientos y de que siempre acababan mal- no siempre tienen por qué hacerlo –pero él llevaba una herida de la cual seguía cicatrizando y supurando todavía y se había cerrado en banda en cuanto a sentir se trataba, lo sabía, lo había descubierto aquel día en el lago cuando vi cómo se puso por ello, tocar el tema de su anterior prometida había hecho que estallara y explotara y sabía que era uno de sus puntos débiles.

El alcohol en esos momentos se me subía a la cabeza y jadeé contra sus labios cuando movió mis caderas sobre su cuerpo sintiendo su miembro rozar mi centro, sabía muy bien lo que se hacía y nuestros cuerpos volvían a buscarse de nuevo como si nunca tuvieran suficiente del otro, como si necesitaran más y más y más. Su nariz rozó la mía y nuestras bocas se buscaron con urgencia y necesidad, con hambre como si hubiéramos estado separados bastante tiempo. A ojos ajenos aparentaríamos una pareja más que no podría controlarse aunque no fuera del todo mentira, salvo que en realidad no éramos una pareja pero sí nos costaba controlarlos cuando estábamos cerca. Su lengua lamió mis labios cuando se separó y fue entones que hizo su pregunta mientras recobraba la respiración, el calor me recorría por entera por el hecho de el alcohol que había tomado y que me embotaba un poco la cabeza, aparte de por la cercanía del vampiro y esa atracción que ejercíamos sobre el otro. Lo miré unos segundos mientras pensaba en la pregunta que me había hecho, la verdad es que como a él también me gustaba lo que teníamos pero es que no sabíamos realmente qué era lo que teníamos, ¿cómo llamábamos a aquello? A lo que de verdad teníamos, no a la farsa que el resto se creía y que teníamos montado. Cerré los ojos ante el leve mareo que comencé a sentir producto únicamente de los chupitos de tequila que llevaba en el cuerpo, que no recordaba cuántos eran, y clavé mis ojos en los suyos.


-¿Si me gusta nuestra relación? Pensaba que no teníamos ninguna –lo miré de forma fija porque lo estaba haciendo, únicamente, para pillarlo a ver si me decía algo más- supongo que te referirás a la “relación” que tenemos fuera de toda esa farsa que hemos creado a nuestro alrededor ¿es eso? –Cogí el chupito que él ya había preparado y lo bebí de un golpe, el calor bajaba abrasando mi garganta pero ya lo notaba menos que las primeras veces- a lo que tenemos ahora, al hecho de que estamos aquí, que sabemos lo que hay, a que dormimos en la misma cama... –hice una leve pausa- si te refieres a esa relación y no a la otra farsa te diré que al igual que tú me gusta, sobre todo me gusta ejercer una dominación sobre un vampiro como tú –dije enredando mis dedos en su pelo y llevando su cabeza hacia atrás de un movimiento seco dejando su cuello al descubierto donde mis labios y mis dientes dejaron un camino- pero no me gusta la actitud derrotista que estás teniendo y eso me enerva y me enfada, porque te has rendido y no concibo que lo hagas después de todo. Te vendiste como un demonio cuando nos conocimos y quiero a ese demonio de vuelta, así que olvídate de esa actitud porque no me gusta para nada –mordí su labio inferior y moví mi cadera en un círculo sobre él, ahora me tocaba de nuevo preguntar a mí y lo miré de forma fija ladeando un poco mi rostro- sé por qué llevas todas esas máscaras, esos escudos y demás que te pones aunque sea inútil porque puedo ver a través de todo. Me pregunto qué pasará con todas esas normas que te estás saltando por alto si luego, como yo creo, tú eternidad no acaba aquí –eso sería algo interesante de ver, pero mi pregunta iba hacia otro tipo y ya era casi el alcohol el que me había soltado la lengua sin pensar- también sé que tienes una herida abierta que te está supurando por lo que pasó, te hicieron daño y en vez de cerrar la herida y seguir adelante decidiste dejarla abierta y hundirte lentamente para recordarlo... lo que no entiendo es por qué lo haces, por qué la dejas abierta y te cierras tanto en banda cuando tienes muchísimo tiempo para que todo sane, como toda herida –lo miré de forma fija- ¿qué sientes por tu anterior prometida, sigues enamorado de ella y por eso te niegas a sentir y a cerrar la herida de nuevo? ¿Soy como... un parche para tus dolores? –En el fondo siempre lo había pensado desde que llegué a ese punto, a esa verdad que escondía. Pero lo que yo debería de preguntarme realmente era por qué me molestaba tanto ese hecho, esa certeza que tenía tras mi pregunta.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Ago 24, 2017 10:56 am

El deseo era un pacto tácito no reflejado en ningún lado mas allá de en nuestros cuerpos, nos buscábamos, la pesada respiración de uno y otro bañada en alcohol acariciaba nuestros labios y las palabras susurradas entre gemidos daban fe de la humedad que sentía con la fricción de nuestros sexos.
Gruñí mordiendo sus labios cuando dijo que no teníamos ninguna relación, moví su pelvis pegándola mas a mi, en ese momento no me quedaba un ápice de razón, íbamos borrachos y nuestros cuerpos se movían por libre buscándose desesperados.
-Si tenemos una relación -apunté sonriendo contra su boca -una complicada -me reí de nuevo deslizando mi lengua hambrienta por sus labios -y en breve vamos a casarnos, tenemos una relación, eres mi mujer -apunté con seguridad enredando las palabras antes de volver a vaciar un chupito de tequila entre mis labios.

Mis manos asieron sus caderas con fuerza, moviendola sobre mi con cierta violencia, el roce de nuestros cuerpos aun con la ropa puesta me daba placer.
-Subamos a follar -le pedí mientras ella sonreía sin mas.
Me encogí de hombros cuando me hablo de lo que era la relación fuera de la farsa, yo ya no distinguía bien la farsa de la realidad, esa era la verdad, claro que tampoco es que fuera a decírselo ahora.
Me llevaba bien con sus padres, me gustaba dormir abrazado a ella y me gustaba tenerla sobre mi en este instante moviéndose sobre mi entrepierna.

Tiró de mi pelo recordándome al dejar mi cuello expuesto que le placía mucho dominarme, jadeé ante su rudo acto.
Los dos sabíamos que solo lo hacia porque yo se lo permitía y ahí radicaba mi excitación, había dominado toda mi vida, a Celine incluso y ahora había encontrado cierto placer en dejarme hacer.

Su siguiente pregunta no se hizo de esperar, Celine, de eso que yo no quería hablar.
-Al principio no es que fueras el parche, eras mas bien la solución ...me eche a reír ante su cara de perplejidad.
-Me odiabas, veía en tus ojos como te repugnaba, obligarte a pasar tiempo conmigo me excitaba, me excitaba ese odio profundo que me profesabas.
Eras la solución a no volver a sentir nunca mas por nadie, puede que cuando me prometí a ti aun la quisiera en cierta manera, pero ahora, no, no siento nada por ella, si eso es lo que te preocupa -susurré atrayendola de la nuca para besadla despacio, sintiendo nuestras lenguas bailar pegadas, enredadas como la hiedra, sonriendo con cada bocado que nos regalábamos.
-No siento nada por ella -repetí sin completar la frase que bien diría que lo hacia por esa mujer a la que iba a convertir en mi esposa.

Mi final con Celine no fue idílico, yo era incapaz de tener una relación normal, era una bestia y al final creo que ella necesitaba otra cosa, supongo que aunque la saqué de su jaula de oro, ella sola regresó a ella pues le resultaba mas cómoda que las mazmorras de mi cuerpo.
Dan sin embargo ardía de placer en las mazmorras, los dos estábamos hechos de un material muy parecido, aun así, desconfiaba, ella había dicho que soñaba con el amor y yo no sabia querer de una manera normal...solo a mi modo.
-Vamos a casarnos, no aguanto mas sin follarte -le pedí deslizando mi boca por su mandíbula -una ultima pregunta -¿te preocupa que mi ex prometida vuelva? ¿crees que me iría con ella?



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Jue Ago 24, 2017 8:06 pm

Ya podía notar los chupitos de tequila haciendo estragos en mi cuerpo, caliente por completo notando lo excitado que él también estaba de forma que en cada roce y en cada movimiento notaba su miembro contra mi sexo, nuestras respiraciones se tornaban pesadas conforme pasaban los minutos y nuestros besos incrementaban la intensidad al mismo tiempo que nuestros cuerpos ardían por la atracción que teníamos y por los chupitos. Había perdido la cuenta pero estos ya entraban solos sin necesidad de limón y de sal, ya no hacía falta para poder tomarlos, sentía la cabeza embotada y el cuerpo ardiendo de pura necesidad, mi sexo húmedo pidiendo porque nos rozáramos piel con piel y las mejillas ardiendo y seguramente coloradas por el tequila. El juego estaba llegando a su fin porque tampoco quería pasarme demasiado, solamente había querido coger el puntillo y ya lo tenía, más bien me había pasado un poco del puntillo y mi cuerpo me pedía por completo desnudar al vampiro y moverme sobre él aplacando la necesidad que sentía en esos momentos de notarlo en mi interior dándome placer. En ese sentido sí que era un maldito demonio pero no podía quejarme por la forma en la que me dejaba temblando, literalmente, de placer cada vez que nos acostábamos, me llevaba al límite y me gustaba que lo hiciera, con él todo era más intenso, más sentido, mucho más placentero de lo que jamás hubiera podido imaginar.

Sus manos no dejaban de mover mis caderas sobre su miembro y yo jadeaba con cada pasada que me daba dejando mi aliento caliente y pesado contra sus labios, nos buscábamos y era demasiado fácil encontrarnos en ese juego que llevábamos aquella noche. Sonreí de lado cuando me pidió que subiéramos pero todavía no era el momento, dos chupitos más y sería mi límite, podría casarme con ese demonio y dejar que me tomara en la cama de forma salvaje y ruda, admitía que me gustaba demasiado jugar con él y dominarlo, oh sí, dominarlo me producía un placer exagerado como para dejar de hacerlo. Gruñó en mitad de un gemido cuando tiré su pelo hacia atrás y me moví contra él totalmente a posta, calentando un juego que llevaba ya caliente desde hacía un rato, mis dientes marcaron un camino por su cuello dejándole alguna que otra marca solo para notar que esta se iba enseguida por su rápida curación y que apenas le duraba en la piel, le dejé pensar en la respuesta de mi pregunta porque quería la verdad, aunque sabía o creía saber la respuesta de mi pregunta, ¿no era por eso mismo que la había hecho? En ese estado en el que no pude controlar mi lengua, en ese estado en el que el deseo me embargaba y solamente podía pensar en una cosa: aplacarlo. Mordí su labio inferior con fuerza justo antes de que comenzara a responderme.

Me separé un poco para mirarlo y enarqué una ceja sin entender, muy bien, a qué se refería con que más bien era su “solución”... no entendía nada así que dejé que se explicara mientras volvía a llenar otro chupito y me lo tomaba de una, quizás así la respuesta entrara mejor y la soportaría mejor. “Me odiabas, veía en tus ojos como te repugnaba, obligarte a pasar tiempo conmigo me excitaba, me excitaba ese odio profundo que me profesabas” Cierto, desde el primer momento en que lo vi en aquella fiesta lo odié, algo en él en cuanto nos miramos hizo que todo mi ser lo odiara... claro que cuando me enteré de que era un vampiro supe exactamente la razón a por qué lo odiaba tanto, porque era lo que yo debía de cazar y de matar, debía de darle muerte y además porque el muy canalla me escogió como su prometida cuando era la única de aquella fiesta que no lo quería para nada. Pero la pregunta era, ¿ese odio había quedado en el olvido como él decía, o es que simplemente se había visto mermado un poco por el deseo? No dejábamos de ser vampiro y cazadora, pero la realidad es que Joe y Dan se atraían demasiado como para poder dejarlo pasar por alto y, más bien, eso podía más con el odio que sentíamos el uno por el otro, las pullas seguían, el tira y afloja también y a veces volvíamos a estar como en los primeros días... eran como fases que recorríamos en diferentes etapas y días.


-Aún te sigo odiando, vampiro –dije mordiendo su labio inferior y mirándolo- salvo que ahora se ha visto mermado por el deseo y la excitación que sentimos –maldito tequila, ya me estaba soltando la lengua demasiado. Continuó diciendo que quizás cuando empezó todo si pudiera sentir algo por ella, que yo era la solución perfecta para no volver a sentir de nuevo- así que lo admites –dije cortándole pero me callé dejando que terminara de hablar. Finalizó con que no sentía nada por ella, que en esos momentos no lo hacía y yo me vi ante la duda de si lo creía o no lo creía. Dejé de pensar cuando me acercó de la nuca y nos fundimos en un nuevo beso, jadeé contra su boca y aferré su pelo respondiendo a su beso, enredando nuestras lenguas, mordiéndonos constantemente y moviendo mis caderas de forma lenta sobre las suyas, encendida por completo. Volvió a asegurarme que no sentía nada por ella y volvimos a besarnos, encendidos, calientes y necesitados de tomarnos después de todo aquel juego, cuando dijo que fuéramos a casarnos porque no aguantaba más con sus labios descendiendo por mi cuello gemí cerrando los ojos- sí... vámonos –yo tampoco podía más, no en esos momentos. Iba a levantarme cuando me paró y me hizo aquella última pregunta, antes de responder tomé el chupito y me lo bebí de un trago aun sin pensar que lo que me había dicho fuera verdad, lo miré antes de responder con mis manos ya coladas bajo su camisa notando su piel fría en contraste con la mía que ardía como si tuviera una fiebre enorme. Me mordí el labio antes de contestar, él quería la verdad y a esas alturas la iba a tener aunque no había mentido en ningún momento de la noche- Sí, y sí –dije resumiendo pero parecía que en su mirada me pedía una explicación a mis palabras, ¿qué explicación podía darle? Se negaba a sentir, se negaba a cerrar una herida que le seguía supurando y aunque hubiera dicho que no sentía nada por ello donde hubo fuego siempre habrá cenizas. Se cerraba en banda a sentir por alguien más y, aunque me creía que era por el dolor de su pérdida y por lo mal que lo pasó tal y como una vez me dijo, ¿eso no me hacía pensar que si ella volvía él regresaría?- Seamos sinceros Joe, te enamoraste de ella hasta tal punto en el que os ibais a casar, no por conveniencia, no por aparentar... sino porque de verdad la querías. Entiendo que seas algo reservado después de lo que pasó, de que te dejara y tú te quedaras sufriendo por su pérdida... pero ¿me preguntas si me preocupa que vuelva? En parte sí, y en parte no... no me digas que me ponga a explicarlo ahora mismo porque ni yo misma lo entiendo, solo sé que... no sé, por una parte sé que todo esto es una farsa pero por otro lado tengo confianza y seguridad en mi misma Joe, sé que lo que provoco en ti no es una farsa, sé cómo te hago sentir, cuando jadeas, cuando gruñes, cuando gimes... tu cuerpo reacciona al mío y sé que no es mentira, que en parte te gusta que te domine porque encuentras placer en ello y sobre eso no tengo duda alguna y por esa parte no me preocupa que vuelva, ahora, ¿si pienso que te irías con ella? Creo que esto contesta a la otra parte de la otra pregunta y a esta, la diferencia entre ambas es que por ellas sientes de verdad, mientras que todo esto, aunque el deseo sea algo que nos nuble y nos condene, esto es una farsa. Donde hubo fuego cenizas quedan, Joe, es todo lo que tengo que decir al respecto... pero sé que eres hombre de palabra y que las cumples, como tú dices “dueño de mis palabras y esclavo de mis silencios” –mordí su labio inferior con los ojos cerrados, no quería pensar en su ex prometida, ni en si se podría ir o no si ella regresara... joder, no quería pensar en nada en esos momentos que no fuéramos él y yo, todo lo demás carecía de importancia- no puedes preguntarme ahora esas cosas cuando en lo único que pienso es en que me lleves arriba, me desnudes y me hagas tuya de esa forma que tienes y como el demonio que eres, así que vamos a casarnos de una maldita vez porque no aguanto mucho más –dije besando de forma algo salvaje sus labios, dejando un mordisco en ellos y levantándome de golpe aunque fue una mala idea, me tuvo que coger el vampiro para que no me cayera ante el leve mareo que me provocó- vale, no es buna idea levantarse tan de golpe después de tantos chupitos –acabé riéndome entre dientes ya con el colocón y cerrando los ojos mientras me recobraba- bien, vamos en busca de ese capitán –dije mientras salíamos del bar del barco y nos encaminábamos hacia donde quisiera que estuviera, yo no tenía ni idea puesto que al parecer Joe lo había predispuesto todo- espero que no nos de un sermón largo, ¿crees que si le decimos que abrevie se enfadará mucho? –Pregunté y me miró de reojo mientras tiraba de mí para ir hacia donde estaba el capitán, podía ver una sonrisa en sus labios seguro que divertido con mi estado, maldito demonio del infierno. No sabía por qué pero me percataba más de lo atractivo que era ese hombre, era algo que pensé en cuanto lo vi porque aunque lo odiara era mujer y tenía sendos ojos para apreciar las cosas. Era muy atractivo y en lo único en lo que pensaba era en desnudarlo, dominarlo y hacerlo mío... vaya, sonaba bien eso último- ¿sabes que estás hecho del más puro, atractivo y sexy pecado?Oh Dan, demasiados chupitos te has tomado como para ahora callar todo lo que tú lasciva mente está pensando, me pregunté si él podría saber lo que pensaba y sencillamente esperaba que no, mis pensamientos giraban en torno a él en una cama, desnudo, atado y privado de todos sus sentidos mientras jugábamos obteniendo placer para luego dejar que me tomara como él bien sabía y hacía- ¿y sabes que a mí me gusta pecar? Oh, pero claro que lo sabes... no sé quién de los dos es más pervertido –me reí mientras me dejaba tirar sin saber dónde estábamos pero sabiendo que él si lo sabía- ¿por qué no te afectan los chupitos tanto como a mí? Eso no es justo –declaré mientras llegábamos a una puerta y me mordí el labio mientras pensaba en centrarme, si es que podía conforme estaba.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Ago 24, 2017 10:39 pm

Enarqué una ceja sonriendo contra sus labios al contestar a mi pregunta, el caso es que nuestros cuerpos bailaban de forma incesante, los dos íbamos en ese momento muy ebrios y muy calientes de paso.
Se equivocaba, se equivocaba con creces, peor no iba a corregirla de su error porque eso hubiera implicado confesar que mis sentimientos por ella superaban a lo que sentí con anterioridad.
-no me iría con ella -le aseguré deslizando mis manos por debajo de su falda con necesidad, su pelvis se movía de adelante a atrás mojando mi pantalón, los dos teníamos ganas de subir a la habitación, de perdernos en uno de nuestros perversos juegos, pero antes teníamos que darnos ese “si quiero” que la convertiría en mi viuda en caso de que acabara dejando de existir.

La miré fijamente cuando dijo que esto era una “farsa”, lo era pero admito que me jodió, mucho y me mordí la lengua apunto de envenenarme por no contestarle, agradecí que pese a llevar mucho tequila en el cuerpo mi condición pudiera hacerme aguantar mejor el alcohol.
Nos habíamos buscado mil veces al separarnos, si esto era un farsa podrían darnos el mejor de los premios, pues ambos nos necesitábamos, no se si porque el odio nos alimentaba o porque el deseo nos carcomía o porque eramos incapaces de vivir sin la “farsa”
Fuere como fuere estábamos unidos y ahora íbamos a casarnos borrachos porque eso convertía esta “ farsa” en lo único cuerdo.

Nos levantamos, mi brazo rodeó su cintura se tambaleaba, no podía aguantarse en pie y eso me hacia reír una y otra vez.
-Estas muy sexy borracha -le aseguré también soltandoseme la lengua mientras nuestra nariz se acariciaba sin pausa dejando que nuestros alientos chocaran en cada esquina del barco que encontrábamos.
Sus caderas se movían contra mi dureza, se reía sin parar pidiéndome que la subiera arriba, que necesitaba que se la metiera y que tenia mucho calor, de nuevo reía, me besaba enredando su lengua sin pausa con la mía, tiraba de mi labios inferior medio cayéndose mientras yo volvía a sujetarla aferrando su cuerpo al mio.
-Si, soy sexy -bromeé acariciando su boca entre risas -no te tienes cazadora -aseguré divertido mientras la guiaba como si fuera un muñeco de trapo.

Antes de llegar a cubierta donde había quedado con el capitán la volteé, gimió al sentir mi hombría impactar contra su espalda baja, mas lo hizo cunado mis dedos ascendieron por su muslo alzándole la falda.
Su boca me busco por encima del hombro reía calcinando mis labios hasta que un gemido ronco escapó de su boca.
Ladeé la sonrisa, estaba empapada, había apartado sus bragas y había colado dos de mis fríos dedos en su interior.

Sus caderas buscaban mi mano, gemía completamente fuera de si, estaba tan borracha que le daba igual gritar mi nombre entre risas y que los dos presenciaran lo que hacíamos.
Su cálido aliento impacto en mis gélidos labios, perdido en esa sensación de placer de cielo e infierno, nuestras bocas colisionaron, nos mordíamos con anhelo mientras yo torturaba su cuerpo.
-dilo -le pedí -di “si quiero” y te follaré en el lecho hasta que no puedas cerrar las pernas, hoy yo seré tu dueño, voy a atarte pequeña y te haré rozar el infierno con mi lengua.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Vie Ago 25, 2017 5:59 pm

Me había respondido con rotundidad de nuevo que no se iría con ella, tras mi explicación repitió por tercera vez que no se iría y me encontré preguntándome si de verdad lo creía pero, ¿por qué iba a mentirme en esos momentos y en ese estado? Mentirme no le serviría de nada puesto que fuera verdad o mentira no iba a cambiar nada el hecho de que íbamos a casarnos, ni tampoco el hecho de que nuestros cuerpos se buscaban constantemente y que por mucho que lo evitáramos nos atraíamos como imanes y como polos opuestos, era innegable y eso podía más que cualquier otra cosa. Nos habíamos separado dos veces y había sido como un infierno en la tierra lo que habíamos sentido; vacío, desazón, sentir que nada nos llenaba... ¿qué cambiaría si me mentía en eso? Nada, no cambiaría absolutamente nada pero yo de alguna forma me sentiría más tranquila. Además, ¿qué me importaba si venía o no su prometida? No lo sabía, me había encontrado con esa pregunta un par de veces durante la noche en el momento en que su nombre salió a colación en mí pregunta, lo cierto es que me lo había preguntado varias veces desde que descubrí esa verdad en aquel lago aquella noche. Me había preguntado qué pasaría si ella volvía, cómo actuaría él en esa situación y en parte también me había preguntado cómo me sentiría yo al respecto, como bien le había dicho no por nada por ella sí que había sentido mientras que lo que nosotros sentíamos era diferente, o eso pensaba y creía aunque en el fondo...

Su brazo rodeó mi cintura cuando me levanté de golpe y me mareé un poco por el alcohol que llevaba en el cuerpo, tenía que ir con más cuidado y podía ver su sonrisa ladeada mirándome mientras yo intentaba recobrarme con los ojos cerrados ahora para que el leve mareo pasara. Sentía todo mi cuerpo ardiendo y las mejillas las notaba también que ardían, abrí los ojos cuando me dijo que estaba sexy borracha y rodé los ojos dándole un manotazo en el pecho mientras ahora mi espalda estaba contra una de las paredes del pasillo y su cuerpo se cernía sobre el mío, su aliento impactaba en mis labios notando el contraste de su aliento algo más gélido y su nariz acariciaba la mía para volver a perdernos en un beso pasional y salvaje, mis caderas buscaban las suyas y no dejaba de restregarme mientras solo podía pensar en que me llevara al camarote y aplacara la necesidad y el calentón que llevaba mi cuerpo, como solo él podía aplacarme y darme placer hasta dejarme extenuada, llevándome al límite que tanto me gustaba. Mis risas se oían por el pasillo incapaz de controlarlas y de contenerme, el alcohol ya hacía sus estragos y ya no pensaba con raciocinio ni con coherencia, la verdad es que no pensaba en nada más que no fuera en él, una cama y estar desnudos.


-No me gustaría que te fueras con ella si volviera –la lengua, ya suelta, y la mente incapaz de contener mis pensamientos se unieron en ese momento contra mí para soltar aquella verdad que había nacido tras su pregunta. Me molestaría, claro que me molestaría que se fuera con ella si volviera después de lo que le había hecho, y pensamientos como ese me hacían preguntarme por qué me molestaría tanto, pero no hallaba respuesta y si la hallaba no quería reconocerla ni darla a conocer, la acallaba simplemente. Mis labios rozaban los suyos y mi mano en su pelo lo obligó a inclinarse a mi rostro para buscar sus labios y besarlos de forma desenfrenada sin dejar de pegar mi cuerpo al suyo perdida en aquel estado de éxtasis que me recorría, jadeando cada vez que su miembro rozaba mi centro cuando buscaba que nos rozáramos totalmente a posta. Reí contra sus labios cuando reconoció que era sexy y negué con la cabeza- yo no he dicho que seas sexy, lo eres, pero lo que te he dicho es que eres puro pecado –lo miré a los ojos, los suyos brillaban seguramente igual que los míos por el alcohol y por el calentón de nuestros cuerpos- un pecado sexy –añadí mordiendo sus labios- un endemoniado y sexy pecadovaya Dan, cuando vas borracha dices demasiadas obviedades... me tenía que guiar porque aparte de que yo no sabía dónde estaba el dichoso capitán no me tenía en pie demasiado, al menos no con el balanceo leve del barco. En un punto dado noté que me giraba y pegaba su pecho a mi espalda y noté su miembro rozando mis nalgas ante lo duro que estaba, sus manos ascendieron por mí muslo en una caricia abrasadora que subía la falda que llevaba a su paso y jadeé por lo que me hacía. Giré mi rostro para buscar su boca riéndome por lo que me hacía cuando sentí que sus dedos apartaron mi ropa interior y se colaron en mi caliente y húmedo sexo, gemí por ello contra sus labios necesitada sintiendo el contraste con sus dedos más fríos. Mi mano ascendió para enredarse en su pelo mientras mis caderas se movían contra sus dedos buscando más placer, buscando y necesitando por más. Me reí y gemía a partes iguales acercándolo a mis labios para buscar los suyos y besarlos con lujuria, mordiéndonos entre gemidos y jadeos mientras me deshacía de placer por lo que me hacía- Joe –gemí su nombre cerrando los ojos aferrándome a él porque notaba que mis piernas comenzaban a temblar de placer con la respiración agitada. Sus palabras sonaron roncas y tremendamente sexys que prometían el paraíso entre sus manos, su cuerpo y sus labios, en esos momentos sus palabras enviaron una corriente eléctrica directa a mi centro que me hizo gemir con fuerza y casi hizo que me corriera en mitad de aquel pasillo. Santo joder, ¿qué mujer se resistiría a algo tan prometedoramente placentero como eso?- Oh joder, sí... –tiré la cabeza hacia atrás y cogí su mano para pararlo o me correría ahí mismo entre sus palabras y sus dedos en mi sexo- si quiero –dije con la respiración agitada y acelerada- sí, quiero –volví a repetir con los ojos cerrados para abrirlos buscando los suyos- Sí. Quiero –puntualicé tras un gemido apartando su mano de mi sexo e intentando recobrar la compostura o al menos hacer el intento de recobrarla- ya lo he dicho pero seguro que hace falta otra así que ¿vamos? Luego quiero que me hagas todo eso que has dicho... lo quiero todo –me separé de su cuerpo porque de seguir juntos acabaríamos por terminar o seguir lo que habíamos empezado y me llevó tirando de mi mano hasta donde estaba el capitán, llevaba un uniforme marítimo que lo reconocía como tal y el hombre tendría los cuarenta años, nos miró a uno y a otro y solo empezó cuando Joe le hizo un gesto con la cabeza. Joder, iba a casarme, iba a hacerlo de verdad y en vez de huir como siempre pensé que haría llegado dicho momento me quedé quieta mirando al hombre esperando a que no nos diera un sermón demasiado largo pero no supe si eran por mis pensamientos que rondaban con las palabras del vampiro y que hacían sacudir mi cuerpo, o porque realmente lo hizo corto, que para cuando quise darme cuenta me estaba mirando de forma fija haciéndome aquella pregunta que encadenaría toda mi vida a la del vampiro, los anillos cada uno ya los teníamos puestos que fue los mismos que compré así que no supe si era por eso o porque no oficiaba las bodas de manera convencional pero no nos hizo quitarnos los anillos y me miró esperando una respuesta por mí parte, mis labios se movieron por sí solos- sí, quiero –dije bajo la mirada del vampiro al que le devolví la mirada ahora mientras el capitán le hacía la misma pregunta pero yo no podía prestar especial atención a lo que decía, solo recorría el rostro del vampiro y me centraba en sus labios pensando que dos palabras nos separaban de todo hasta convertirnos en marido y mujer. Me mordí el labio cuando respondió ese “si quiero” que me provocó un revoloteo en el estómago al escucharlo y finalmente nos declaró marido y mujer y dijo que ya podíamos besarnos, no le faltó decirlo para que lo hiciéramos, su mano me acercó de la nuca estampando sus labios sobre los míos y mis dedos se enredaron en su pelo para acercarlo más a mí impactando nuestros cuerpos, me impulsé y me rodeó la cintura con un brazo mientras mis piernas rodeaban las suyas y un gemido salió de mis labios sin poder contenerme- y ahora, marido, nos toca la noche de bodas –moví mi cadera contra su miembro sin importarme que estuviera el capitán dándole a entender lo que quería- me has prometido algo y lo quiero.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Sáb Ago 26, 2017 7:36 pm

Sus palabras eran música para mis oídos, jadeaba ese “si “que yo ansiaba mientras mis dedos se movían en su interior empujando con fuerza, los metía tan dentro que mi puño chocaba contra su centro una y otra vez.
Sus piernas se abrían para mi, estaba muy mojada, su elixir resbalaba por mis dedos y su boca buscó la mía calcinandome con su aliento.
Su lengua destilaba lascivia dentro de mi boca enredados en un beso pasional, largo y húmedo los dos estábamos perdidos en el otro.
Aquella noche prometía ser distinta a las anteriores, quizás porque cuando bajáramos a los camarotes ella seria mi esposa.

Detuvo mi mano aferrando la muñeca, sus paredes temblaban contra mis dedos, ladeé la sonrisa acercando mis labios al lóbulo de su oreja.
-¿y si sigo moviendo los dedos? -pregunté -estas a nada de correrte -aseguré altivo mientras ella que apenas se sujetaba por la cantidad de alcohol ingerida reía asumiendo la veracidad de mis palabras.
-Vamos susurre sacando mi mano de su interior.
Le recoloqué el vestido, ella se tambaleaba entre mis brazos riéndose sin parar mientras ascendiamos hacia cubierta subiendo un para de escalones entre risas.

Llegamos ante el capitán que lo tenia ya todo preparados, un camino de velas iluminaba la proa, de frente el inmenso mar y el en su atril mirando como íbamos los dos, sobre todo la dama que no se tenia en pie.
Su mirada le preguntó si estaba bien para cometer esta locura a lo que ella asintió con una sonrisa.
No la solté ni por un instante, el balanceó del barco la desestabilizaba y trastabillar la hacia reír.
Nos mirábamos fijamente mientras el capitán daba su discurso, solo teníamos ganas de besarnos, eso era una realidad que reflejaban ciertamente nuestros ojos.
“si, quiero”

Esas palabras tan inútiles me hicieron sonreír, me hacia sentir bien saber que había decidido pasar junto a mi toda la eternidad, hasta que la muerte nos separe.
La misma pregunta del capitán para mi, no dudé, sin despegar mi mirada de sus inmensas tormentas conteste con el mismo “si, quiero”
No necesitó pedir que la besara, nuestros cuerpos como imanes se buscaron hambrientos y su lengua voraz atravesó mis labios perdiéndose con lujuria en mi boca.
Duelo de ambas enredadas, paladeándose ante la mirada del capitán, sus caderas me buscaban, mi hombría rugía contra su vientre y sus palabras bastaron para que ambos abandonáramos las velas dispuestos a quemarnos abajo.

Entre risas bajamos a nuestro camarote, en cada rincón, hacíamos una parada, sus manos luchaban con los botones de mi camisa, tironeando de esta para ir sacándola de la cinturilla de mi pantalón.
Mis dedos ágiles desataban las lazadas de su corseé que cedía mientras ambos rugíamos descontrolados por los pasillos sin poder parar de besarnos.

Su cuerpo contra la puerta, sus dedos amarraban mi pelo atrayendome contra sus labios, sin dejar na mínima distancia para que una brizna de aire pasara entre ellos.
Con una mano sujetaba sus nalgas, sus piernas enroscadas a mi cintura, jadeábamos sin parar completamente febriles.
Me costó lo mio acertar con la llave, entre lo borracho que iba y Dan que no dejaba de mover su pelvis contra mi dureza aquello no cedía.

Nos adentramos en la habitación, la bajé al suelo y ahora su vestido calló resbalando por su inmaculada piel, solo el sujetador negro de encaje, las bragas a juego y unas medias en el mismo tono ademas de esos altos tacones cubrían su cuerpo.
La admiré de arriba a bajo, ella sonreía con picardia al ver el tono rojo de mis ojos.
Repasaba su propio cuerpo con sus manos mientras se reía tambaleándose esperando que le diera exactamente aquello que le había prometido.

Sobre la mesa, fresas, champan, nata y chocolate, no estaba mal para empezar, ladeé la sonrisa mirándola, los dos estábamos a mil en ese instante.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Ago 29, 2017 4:51 pm

No era muy consciente del lugar donde me encontraba, bueno sí lo era, pero en el estado en el que iba costaba un poco diferenciar todas las velas que había en aquel pasillo mientras luchaba por mantenerme en pie frente al capitán que no dudó en preguntarme si estaba segura de lo que iba a hacer, una sonrisa en mis labios fue su única respuesta que tuvo y empezó con aquella ceremonia mientras el brazo del vampiro intentaba sujetarme de la cintura para que los vaivenes del barco no terminaran por desestabilizarme mientras el capitán comenzaba con la ceremonia. Si dio un discurso largo o uno corto lo desconocí por completo porque en mi mente solo podía pensar en el hecho de que iba a casarme con el vampiro, justo en ese momento, aunque no fuese una boda como se esperaba ya que era bastante íntima el capitán podía hacerla oficial a bordo del barco por lo que la boda tenía toda la validez que si nos casábamos en cualquier iglesia. Pronto la pregunta en cuestión llegó y durante unos momentos me paré pensando en las palabras, las conocía pero decirlas implicaba realmente que íbamos a casarnos pero ¿no era eso lo que sucedería igualmente? Mis labios se movieron solos y salió ese “si quiero” que nos acercaba más como marido y mujer.

Podía sentir la mirada del vampiro puesta en mí, la sonrisa que traían sus labios y en vez de mirarlo con el ceño fruncido porque se había salido con la suya me encontré con que empecé a recorrer su rostro con mis ojos y centrarme en sus labios, abrí los míos ligeramente y esperé hasta que el capitán le hizo la misma pregunta. Sus palabras fueron las mismas sin apartar sus ojos de los míos sellando esa unión que nos encadenaba para toda la eternidad, o al menos, hasta que la muerte nos separara. Él tenía la firme convicción de que iba a morir en aquel viaje y por eso la prisa de casarse, pero yo más bien creía que no iba a ser así y que tendríamos que volver a casarnos frente a los demás organizando esa boda que teníamos preparada en París. No había mucho más que añadir y escuché perfectamente el “os declaro marido y mujer” que me provocó un escalofrío porque lo habíamos hecho finalmente, tanto que había luchado porque ese momento no llegara y me había encontrado con que lo estaba haciendo por voluntad propia, sin ser coaccionada en ningún momento y de libre elección. Antes de que dijera que podíamos besarnos lo hicimos nosotros juntando nuestros cuerpos, buscando los labios del otro y apoderándose de ellos incluso frente al capitán.

Nuestro deseo quedaba patente y si a eso le sumabas todo el alcohol ingerido, lo que había calentado el vampiro mi cuerpo y la situación en sí misma era como una bomba de relojería, solo quería llegar al camarote y que cumpliera con sus palabras. Un jadeo escapó de mis labios cuando nuestras lenguas se enredaron en aquel beso y finalmente comenzamos a alejarnos de aquel lugar poniendo rumbo al camarote que él ocupaba. Mis dedos se enredaban en su pelo y la otra mano comencé a desabrochar los botones de su camisa pero me era imposible, así que tuve que hacerlo con las dos manos mientras sentía que él deshacía los lazos de mi vestido mientras no nos separábamos en ningún momento, chocando nuestras espaldas contra las paredes en el recorrido, entreteniéndonos, sin dejar de besarnos riéndonos desatando esa pasión que sentíamos, esa necesidad que nos carcomía por dentro.

Finalmente llegamos a la puerta del camarote y pegó mi espalda contra esta mientras me encargaba de tirar de su camisa para sacarla de su pantalón, mis caderas se rozaban contra su miembro provocándole gruñidos y a mí jadeos por el roce, abrí su camisa finalmente y deslicé mis manos por su pecho notando su piel fría hasta que enredé una de mis manos de nuevo en su pelo acercándolo aún más. Mordí su labio, mordí su lengua y cuando me alzó con una mano un poco mis piernas se enroscaron en su cintura, estábamos completamente desatados pero no me extrañaba, era la combinación de todo lo que nos tenía así. Me reía, principalmente de él, cuando no atinaba a abrir la puerta y yo no dejaba de provocarle sin dejar de moverme contra él. Consiguió abrirla y entramos, cuando me dejó en el suelo el vestido cayó dejándome en ropa interior con un conjunto negro, medias de rejilla negra a juego con los tacones. Sentí su mirada, roja como las mismas llamas, recorrer mi cuerpo y sonreí cuando siguió el camino que hice con mis manos por mi cuerpo retrocediendo, cerró la puerta y nos dejó encerrados mientras me mordía el labio y, en silencio, le pedía aquello. Me giré para ver lo que había sobre la mesa y sonreí de lado acercándome para coger una fresa y morderla, él se acercó para poner champán en las dos copas que había y lo miré con una sonrisa terminándome la fresa.


-¿Tienes hambre, Joe? –Pregunté deslizando mis manos por sus hombros y haciendo que su camisa cayera al suelo- porque yo sí –mi dedo fue hacia el chocolate y lo unté en el bol del chocolate para llevar dicho dedo a su pecho y dejar un camino para luego lamer el chocolate del dedo- de ti –aclaré llevando mi lengua para quitar el chocolate sobre su piel, mis manos se quedaron en su cadera mientras mi lengua de forma lascivia limpiaba su piel y mis ojos lo miraban, no necesitábamos demasiado conforme íbamos, pero ya que estaba seguramente que lo aprovecharíamos a lo largo de la noche. Volví a coger otra fresa y esa vez la mordí de forma que el jugo cayera por mi cuello notando como bajaba por mi piel, por si fuera poco, deslicé lo que quedaba de la fruta por mi pecho hasta dejarlo justo entre mis pechos sobre el sujetador de encaje- podemos comer luego, ahora quiero otra cosa que me has prometido –mis manos fueron hacia la hebilla de su cinturón para desabrocharlo mientras él se encargaba del reguero de la fresa que había dejado en mi cuerpo, mordiéndome los labios al sentir sus labios por mi piel.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Miér Ago 30, 2017 8:32 pm

Ladeé la sonrisa con picardia al notar como deslizaba mi camisa por los hombros, ella sonreía mordiendo una fresa, provocandome con sus labios untados.
Mi lengua atajó la distancia, lamiéndolos, saboreandolos, nuestras lenguas batallaron fuera de nuestras bocas, tal y como íbamos nos buscábamos ansiosos.
La atraje de la cintura, riéndonos contra nuestras bocas, sin duda esa noche era un punto y aparte, algo distinto.
-Mi mujer -susurré recorriendo su mandíbula con mis dientes, bajando por su cuello, jadeando contra su yugular -tengo hambre, mucha -susurré sintiendo la sangre fluir contra mis labios.

Me separé con una ladeada sonrisa viéndola como tomaba el chocolate y creaba un reguero marrón por mi cuerpo, lamiéndolo, haciéndome jadear.
No podía mas, la alcé en volandas cogiéndola por la cintura y la llevé hasta el lecho dejándola caer obre las sabanas de seda.

Borracha como iba se reía mirándome, tomé su pie, lamiendo sus dedos, mordiéndolos mientras subía con mis labios por su pierna, mirando fijamente sus ojos. Nuestras miradas hablaban por los dos, reíamos con los labios entreabiertos, dejando que mi aliento chocara con su piel, erizandola.
Los ojos oscuros reflejaban la verdad que no decían nuestros labios, el deseo era titánico.

Ascendí por su pierna, mi lengua recorrió su muslo, ella reía por las cosquillas, mis colmillos surcaron la cara interna.
Estaba muy excitado, abrí con mis dedos su centro, observando fijamente su raja, deslizando por allí mi roja mirada.
-Dame de beber por ahí -le pedí alzando los ojos hasta los suyos, riéndome al ver como ella lo hacia pícaramente.

Cogió la botella de champan, luchó por abrirla muerta de la risa mientras yo me entretenía deslizando mi lengua por sus labios bajos, golpeando con la punta su clítoris, trazando círculos saboreando su esencia.
Me estaba volviendo loco, gruñí hundiendo mi nariz mas, mi boca contra su sexo, devorando la trinchera haciéndola jadear roncamente.

Tiró por el monte de venus el dorado y burbujeante liquido, lo lamí, el contraste de su calor, su sabor, la borrachera que llevábamos y el champan...
Metí dos dedos por la vagina, sacudiéndolos mientras seguía torturando su clítoris con mi boca.
Estaba muy mojada entre alcohol, su esencia y mi saliva.

Sus caderas me buscaban, jadeaba roncamente, atrayéndome por el pelo, pidiéndome que bebiera mas con la voz muy ronca, sin dejar de echar alcohol sobre esa zona.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Vie Sep 01, 2017 1:22 pm

El vampiro no perdió el tiempo y cuando hice aquel reguero con la fresa sus labios se encargaron de lamer lo que la fresa había dejado por mi cuerpo, sus labios recorrieron mi cuello dejando pequeños mordiscos, bajando hasta llegar a mis clavículas y finalmente coger el trozo de fruta que había entre mis pechos haciendo que sus colmillos rozaran mi piel cuando lo quitó provocándome un escalofrío, su respiración era agitada pero no era muy diferente de como estaba la mía propia. Sus manos me alzaron alegando que tenía mucha hambre sin dejar de besarnos, sus labios sabían a fresa y los mordí antes de notar que me dejaba en la cama, sus manos no tardaron en deshacerse de la ropa interior de encaje que llevaba, así también como de las medias de rejilla y de los tacones que llevaba dejándome ahora desnuda frente a sus ojos rojos que me recorrían entera con ese hambre impregnado en sus ojos y que hizo que me mordiera los labios. Cogió uno de mis tobillos y elevó mi pierna para llevar sus labios a mi pie recorriéndolo con sus labios, arrancándome jadeos por sus caricias notando que ascendía por mi pierna dejando besos, mordiscos, sus colmillos rozando mi piel. Yo me reía de vez en cuando sin poder contener la risa borracha como iba sintiendo todo mucho más en esos momentos y las cosquillas que me provocaba con sus caricias, sus colmillos hicieron un camino desde la cara interna de mis muslos hasta llegar casi a mi sexo que me hizo mover mi cadera en su dirección, caliente como estaba. Sentí sus dedos gélidos en mi sexo y gemí incluso aun cuando no me habían tocado, mis ojos se centraron en los suyos cuando me dijo que le diera de beber... y no me lo pensé.

Alargué el brazo y cogí la botella de champán que había en la mesita tras una risita pícara por las palabras del vampiro, intenté abrirla y lo cierto es que conforme iba me costó horrores pero no dejé de reírme por darme cuenta de que me costaba abrir una simple botella, risa que se veía interrumpida a veces por gemidos cuando sentí que su lengua recorría mi sexo, se centraba en mí clítoris y no me daba tregua mientras yo arqueaba mi espalda y movía mi cadera contra él totalmente encendida, extasiada en ese momento. Me mordí el labio con fuerza y finalmente abrí la botella para echar aquel líquido sobre mi sexo todo lo despacio que pude notando lo frío que estaba en contraste con mi piel que ardía y noté que lamía el champán y que yo me volvía loca incapaz de soportarlo, era un contraste entre lo caliente que yo estaba, lo frío que estaba el champán y lo fría que estaba también su lengua... todo en un contraste perfecto y maravilloso que me volvía loca de placer incapaz de aguantar los gemidos que salían de mis labios, perdida entre sensaciones. Por si toda esa combinación fuera poca pronto sus dedos se unieron a la fiesta y se colaron en mi interior, arqué mi cadera hacia él que tuvo que rodearla con su brazo y mi mano fue a su pelo enredando allí mis dedos por el placer.

La otra mano que estaba libre recorría mis pechos mientras él se centraba en mi sexo y me llevaba al borde de la locura, su lengua, sus dedos... todo era demasiado como para poder soportarlo y ya notaba como el orgasmo se acercaba a pasos agigantados después de todo lo que nos habíamos estado calentando. Tiraba de su pelo hacia mí para que no dejara de hacerme aquello, para que me diera más y me terminara de enloquecerme, acabé apoyándome en un codo sobre el colchón porque no quería perderme la imagen del vampiro entre mis piernas dándome placer, mis caderas se movían contra él, su lengua me golpeaba el clítoris y sus dedos implacables acompañaban ese ritmo demoledor. Sus ojos se alzaron para mirar los míos y nos encontramos mirándonos en aquel momento, en aquella imagen sumamente sensual y erótica del vampiro mientras yo gemía, eché la cabeza hacia atrás sin poder aguantar mucho más, movía mis caderas acompasando el movimiento de sus dedos, cogí la botella y di un trago para luego volver a tirar sobre mi sexo dejándola otra vez sobre la mesita. El vampiro se había propuesto cumplir su palabra y joder, lo estaba consiguiendo de maravilla, iba a hacer que llegara al infierno solamente con lo que me hacía... era experto en llevarme por ese camino y descender al mismísimo infierno, solo él conseguía hacerlo.


-Muérdeme
–pedí moviendo mi cadera sin parar, gimiendo pero sin apartar mis ojos de lo que él me hacía. Me miró al escuchar mis palabras y, por un momento, dudé en que fuera a hacerme caso en lo que le pedía- vamos Joe... muérdeme, así, justo ahora... –estaba al borde y no iba a aguantar mucho más, sabía lo que se había propuesto y quizás por ese mismo motivo no me mordiera así que tiré de su pelo para que me hiciera algo de caso pero no lo hizo, aunque si sentí el gruñido que hizo por mis palabras y pareció enfrascado en hacerme llegar al orgasmo... y lo consiguió. Gemí y sentí que mi cuerpo explotaba pero mientras estaba con esa sensación sentí que me mordía, una vez logrado lo que quería, y mi orgasmo se intensificó haciendo que cayera en la cama, cerrara los ojos y arqueara todo mi cuerpo tensándolo- Joe –gemí su nombre notando como bebía directo de mi sexo y yo me deshacía sobre la cama. Terminó de beber, sacó sus dedos, y con una última pasada de su lengua subió mi cuerpo hasta llegar a mi rostro para fundirnos en un beso que sabía a mí, a champán y a mi sangre en una combinación rara pero para nada desagradable, mis manos se deslizaron por su cuerpo y mis piernas se anclaron a él moviéndome rozando su miembro, con ganas de más, de mucho más. Rodé quedando arriba sobre él y besé sus labios deslizando mis manos por su pecho hasta llegar a desabrochar su pantalón notando su miembro que pedía por ser liberado, me reí contra sus labios dejando un mordisco en su inferior y pasé a morder su cuello con poca delicadeza, bajando por su garganta mordiendo su nuez y llegar hasta su pecho donde dejé un camino descendente con mis labios plagado de mordiscos, de besos y de lamidas sobre su piel hasta que llegué sobre su cintura, lo miré con una sonrisa divertida pasando mi mano sobre su miembro que lo sentía duro bajo mi tacto, totalmente excitado, y me gustaba tenerlo así, saber que en cierto forma tenía cierta dominación sobre el vampiro.

Bajé sus pantalones dejándolos a un lado y mi boca se encargó de quitarle la ropa interior rozando con mi nariz su miembro totalmente a posta, terminé por quitárselo con las manos y alcé mi mirada para observarlo, aparté mi pelo a un lado y mi mano fue a su miembro, luego acerqué mi rostro y mi lengua lo recorrió por entero notando lo húmedo que estaba en la punta donde dejé un beso y mi lengua lo recorrió quitando el líquido que había, volví a bajar para lamer todo su tronco jugando con él notando sus gruñidos y sus jadeos, volví a subir de nuevo a su punta y esa vez lo metí de lleno de en mi boca, mis ojos se alzaron para buscar los suyos que me contemplaban con ese tono rojo que poseían, su mano había ido a mi pelo para apartarlo y lo tenía cogido para que no me molestara y para que no se perdiera él nada de lo que le hacía. Mi lengua se deslizó por su tronco y pronto comencé a subir y a bajar metiéndolo en mi boca, succionando la punta notando que cada vez que me separaba seguía húmedo y me encargaba de limpiarlo, volví a metérmelo otra vez y lo dejé dentro durante unos segundos, podía notar lo mucho que le gustaba eso al vampiro y casi sonreí al ver como movía su cadera preso del placer. Sabía que no iba a aguantar mucho más y su mano tiró de mi pelo para apartarme, sabía que no era así como quería llegar y lamí mis labios cuando me alejó de su miembro mirándolo de forma lasciva, cogí el cinturón de sus pantalones y lo alcé pasándolo por su cuello para hacer que elevara su torso y acercar su rostro para besarlo, sus manos recorrían mi cuerpo mientras mi sexo se rozaba con su duro miembro.


-Átame Joe, quiero que lo hagas –mis labios buscaron los suyos en una cruenta pero pasional batalla en la que ninguno éramos ni ganador ni perdedor restregando nuestros cuerpos, mi pecho rozaba el suyo y mis sexo se deslizaba por su miembro mojándolo aún más- quiero que esta noche te conviertas en mi todo –mi mano ascendió por su mejilla y luego la dejé en su nuca- en mi dueño... en mi señor... en mi amo... –con cada palabra dejaba un beso y un mordisco en sus labios- no solo en mi marido –mis ojos observaron los suyos de forma fija y con mi lengua repasé sus labios- lo quiero todo Joe, así que vamos, átame y dame todo lo que tengas de ti, mi demonio.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Sep 05, 2017 9:28 am

La habitación quedaba inundada de sus jadeos, roncos, excitantes, sus dedos aferraban con fuerza mi pelo empujándome para que no cesara en mi empeño ojos como el fuego que se alzaron perdiéndose en su turbia mirada oscurecida por la pasión del momento.
Labios entreabiertos que dejaban escapar el aire de forma muy pesada mientras mi lengua traviesa seguía la tortura en su trinchera y mis dedos se la follaban hasta quedar completamente dentro.
“Muérdeme” pidió tirando hacia atrás la cabeza, su cascada de pelo negro se esparció sobre las sabanas, sus pechos ofrecidos parecían desde abajo cúspides de montañas y sus piernas abiertas por completo me exigían que continuara.

Solo con esa imagen, viéndola como estaba me llevaba al borde del mismo abismo en el que ella estaba. Sus paredes temblaron violentas, mi hombría palpito de pura excitación, mojándose el glande mientras la veía correrse contra mis dedos, acogerlos, presionándolos mientras gruñía revolviéndose entre las sabanas.
Fue en ese instante en el que mis colmillos se hundieron directamente en sus labios, bebiendo de su sexo, pegando tirones mientras la sangre carmesí se fundía con su propia esencia.

El placer nos recorría a ambos, gruñí completamente excitado, tocando con mis manos sus pezones duros, pellizcandolos intensificando ese orgasmo que la sumía en un placer inusitado.
Llevó la botella a sus labios dando un buen trago, mientras yo seguía bebiendo de ella sintiendo la cantidad de alcohol en sangre que llevaba en ese momento.
Ebrio de ella era incapaz de parar, hasta que tiró de mi pelo elevando mi cabeza para detenerme, mi hombría estaba muy dura, presionaba el pantalón. Su boca chocó con la mía, sabor férreo, a sexo y a champan, todo ello se mezclo en una combinación letal.

Sus manos se dedicaron a bajar mis pantalones al sentir mi urgencia, mi hombría mojada quedó frente a sus labios, sonreí al ver el estado en el que estaba. Dura palpitante a esperaba y ella no se hizo de rogar, sus labios se pasearon lentos por la punta, su lengua limpio el liquido de esta dejando después un beso al sentir como gemía de placer por cada roce. Estaba muy excitado por el modo en el que llevábamos la noche entera calentándonos.
Gruñí cuando se la metió entera en la boca, deslizando sus labios por el tronco, succionando la punta sin dejar de masturbarme con sus labios, alzando la mirada para verme jadear con los ojos rojos, turbios, oscurecidos.
Mi mano sujetó su pelo, quería verla comérmela, no perderme detalle de como sus labios la envolvían por completo.

Gruñí cada vez mas fuerte, mas ronco, al borde del abismo, cada vez salia mas liquido, ella lo limpiaba complacida, sabia como me estaba de puesto en ese momento.
Tiré de su pelo para que nuestros jadeos volvieran encontrarse contra la boca ajena, mi hombría rozaba su sexo en un baile plagado de deseo, moví sus caderas contra el martillo, excitandome con cada movimiento de su cuerpo.
“Átame”
Sonreí con malicia dejándola caer en el lecho y buscando los pantalones tomé el cinturón alzando sus manos hacia el cabecero de la cama, allí las ate con fuerza dejando su cuerpo expuesto a mi eterna voluntad.
Era mía, completamente mía, mi mujer.

Alcé sus piernas sobre mis hombros, mis dedos se hundieron en su trasero, azotandolo con fuerza, marcando mis dedos mientras ella sucumbía a cada manotazo gritando.
Me adentre entre sus piernas con rudeza, mi miembro se abrió paso por su vagina metiendola hasta el fondo haciéndola gruñir de placer.
Gemí contra sus labios moviéndome dentro de ella de forma salvaje, muy brusco, su boca mordía mis labios acallando mis gemidos.

Cogí su mano y la lleve a su entrada, para que tocara lo metida que estaba, lo mojado que estaba mi tronco y como resbalaba, el calor que desprendíamos pese a que mi hombría era tan gélida como yo mismo.
-¿me estas volviendo loco -confesé -métete los dedos, quiero follarte el culo, masturbaté para mi, demuéstrame como estas de excitada.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Sep 05, 2017 7:59 pm

Los dos estábamos aquella noche completamente locos, pero locos por el placer que nos recorría y que no nos dejaba pensar con claridad, habíamos pasado toda la noche calentándonos y había que añadir que el alcohol había también tenido parte de la culpa, esos chupitos de tequila que nos habíamos tomado nos habían puesto demasiado calientes, demasiados necesitados del otro como para poder aplacarlo de forma sencilla. Me había llevado al orgasmo una vez y sin embargo necesitaba más, mucho más de lo que pudiera darme... lo quería todo. Por esa noche quería todo lo que el vampiro tuviera para darme, todo lo que quisiera hacerme lo haría porque así yo lo deseaba, con él la palabra “placer” cobraba nuevos significados y me enseñaba otros mundos con los cuales ni habría soñado siquiera con que me llegaran a gustar tanto, pero con él todo era completamente diferente, mucho más placentero, mucho más satisfactorio de lo que podría ser con cualquier otro. Prueba de ello es que me había dado un orgasmo y me había sabido a poco, se había propuesto cumplir esas palabras que casi hicieron que llegara al límite en el pasillo, ya me había torturado con su boca y con sus labios y ahora tocaba hacerme suya, atarme y tomarme como el demonio que era, como solo él sabía hacer, y llevarme a esa locura placentera, bajar a los mismísimos infiernos si hiciera falta... no me importaba, me gustaba descender si era con él por ese abismo carnal y tremendamente placentero.

Sus labios buscaban los míos de forma desesperada ahora que había jugado con él y que me había parado porque no quería terminar así, yo lo sabía pero eso no impidió en ningún momento que mi boca fuera a su miembro para lamerlo, limpiarlo de ese líquido que denotaba lo tremendamente excitado que estaba, que no aguantaría mucho más y metérmelo en la boca mientras sus ojos me observaban, me gustaba verlo retorcerse bajo mi toque y aunque me había parado demasiado pronto lo disfruté enormemente. Nos besábamos con una pasión salvaje y desorbitada y en cuanto le dije que me atara una sonrisa maliciosa surcó sus labios para dejarme de nuevo contra el colchón y cernirse sobre mi cuerpo, cogió el cinturón y subió mis manos al cabecero de la cama para atarlos allí, supe lo que venía y lamí mis labios deseando que me embistiera, sentirlo dentro y que me llevara a la maldita locura. Notaba sus ojos rojos como las mismas llamas recorrerme de esa forma, atada, expuesta a él y a su voluntad, a lo que quisiera hacerme, sus ojos recorrían mi cuerpo y se pararon en mi sexo viendo lo mojado que estaba de nuevo, un dedo lo recorrió haciendo que arqueara mi cuerpo y ese mismo dedo lo llevó a mis labios para que probara mi propia excitación, no dudé ni un segundo en llevar su dedo a mi boca como si me llevara su miembro de igual forma.

Un ronco gemido salió de sus labios y sus manos cogieron mis piernas para ponerlas sobre sus hombros dejándome expuesta, notaba su miembro deslizarse por mi sexo y jadeé moviendo mi cadera para que me penetrara de una vez pero él tenía otros planes totalmente diferentes. Sus manos fueron a mis nalgas y el primer azote me pilló totalmente desprevenida, un grito salió de mis labios pero en vez de dolor fue tremendamente placentero, no se contenía en azotarme y yo disfruté con cada uno de ellos excitándome más con cada nuevo azote que hacía vibrar mis nalgas y una corriente me sacudiera por dentro, mis manos aferraban con fuerza los barrotes de la cama como único anclaje y movía mis caderas dándole a entender que me gustaba lo que me hacía sin apartar sus ojos ni por un solo momento de los míos viendo mis reacciones. Sin esperarlo siquiera centrada en cada azote que me daba me embistió con rudeza sacándome un gemido de placer de mis labios seguido de un último azote que se intensificó al estar él en mi interior. Comenzó a moverse como el demonio que era de forma brusca, salvaje, ruda... de esa forma que tanto me gustaba y que me volvía completamente loca.

Sus labios estaban sobre los míos y me aferraba con fuerza a los barrotes de la cama por el placer, mordía sus labios totalmente perdida en las sensaciones que me provocaba y escuchaba sus gemidos que morían en mis labios. Se hundía por completo y eso me volvía loca, entraba y salía del todo arremetiendo con fuerza y notaba que tensaba mis piernas sobre sus hombros incapaz de hacer nada, sentirme atada mientras él me embestía de esa forma con sus manos acariciando mis pechos, pellizcándolos para torturarlos con su lengua y con su aliento era placentero pero algo frustrante, quería recorrerlo por entero pero de esa forma solo podía entregarme a él, a lo que quisiera hacerme y eso también daba placer porque te dejabas llevar a lo que el otro quisiera hacerte. Quitó una de mis manos de aquel agarre pero dejó la otra en el cabecero, la cogió entre sus dedos y la llevó a mi sexo para que notara como entraba y salía de mi cuerpo, como se deslizaba, lo mojado que tenía el tronco... joder, ¿pensaba que no notaba como entraba? Lo sentía llegar hasta aquel tope interno que me producía dolor y placer, chocaba de forma salvaje y me producía escalofríos por todo el cuerpo.


-Eres un completo demonio... –jadeé contra sus labios con una sonrisa antes de buscar sus labios y besarle para morder luego su inferior, llevé mis dedos a mi sexo y gemí cuando dijo aquellas palabras provocándome una sonrisa maliciosa en el rostro, comencé a masturbarme como él me había pedido sin dejar de mirarlo cegada por completo en aquel juego que nos traíamos de perversión. Sacó su miembro y gruñí por ello deseando que siguiera penetrándome pero ya me había dicho lo que quería de mí así que mis dedos ocuparon el lugar de su miembro y comencé a moverlos en mi interior entrando y saliendo tal y como me había pedido. Sus ojos se centraron en lo que me hacía provocándome placer a mí misma mientras jadeaba y movía mis caderas... pero la sensación no era ni de lejos la misma que había sentido antes- Joe... –lo llamé necesitada de más mientras él no dejaba de mirar como me daba placer y subió sus ojos a los míos, en un movimiento rápido bajó mis piernas y me giró dejándome a cuatro patas sobre la cama, sus labios y sus colmillos recorrieron mi espalda mientras me pedía que no dejara de masturbarme y no lo hice en ningún momento, sentía su miembro recorrer mis nalgas y abrirse paso entre ellas, sus manos separaron más mis piernas, agacharon mi cuerpo presionándome por la nuca hacia el colchón donde mis pechos lo rozaban en cada movimiento todavía con la otra mano atada al cabecero, y sentí que me embestía de nuevo aferrando mis caderas. Un gemido salió de mis labios incapaz de contenerme y comenzó a moverse entrando y saliendo volviéndome loca, mordió mi nuca y sus manos fueron a mis pechos para aferrarse a ellos mientras me embestía con rudeza y con fuerza, me pidió que no dejara de tocarme y no lo hice aunque debía de admitir que era un tanto difícil cuando se movía así de esa forma, cuando me llevaba a la locura. Mi mano aferraba con fuerza el cabecero como único anclaje a algo ante aquel devastador ritmo que ponía el vampiro, pronto me alzó por el pecho para pegar mi espalda a su cuerpo sin dejar de moverse, yo era incapaz ya en esos momentos de seguir su ritmo abandonada por completo al pacer y sus labios buscaron los míos con mi rostro girado sobre el hombro, apartó mi mano de mi sexo y la sustituyó por la suya moviéndose con fuerza en mi interior. Mi mano aferró su pelo moviendo mi cadera a su mismo son entre jadeos y gemidos, besándolo sintiendo que no podía más- Joe... –gemí su nombre notando que todo mi cuerpo temblaba y finalmente acabé por alcanzar el orgasmo quedándome recostada contra su cuerpo sintiendo que mi interior se cernía sobre su miembro y sus dedos y él terminaba de embestirme un par de veces hasta que finalmente también acabó por correrse y nos quedamos así lo que duró aquella sensación, incapaz de movernos hasta que finalmente caímos al colchón con la respiración entrecortada, cerré los ojos unos segundos y lo miré con una sonrisa- un tiempo muerto... necesito... unos minutos... –acabé recorriendo su pecho con mis dedos, ambos estábamos perlados de sudor y apoyé mi frente en su pecho mientras mi respiración se normalizaba poco a poco. Al cabo de unos minutos, cuando me dejaron de temblar las piernas me levanté a por una fresa que mojé en chocolate y me la comí para volver de nuevo a la cama gateando por su cuerpo semi recostado en el colchón hasta llegar a sus labios- ¿quieres seguir, Joe? –Mi lengua lamió su labio con lascivia- lo digo porque todavía puedo cerrar las piernas –apunté con malicia mordiendo su labio inferior dejando mi cuerpo pegado al completo sobre el suyo- quiero más.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Sep 07, 2017 12:53 pm

Obediente por una vez Dan no rechisto metiéndose los dedos para darse placer, mi turbia mirada se quedó anclada a su feminidad, ladeé la sonrisa completamente excitado viendo como sus dedos entraban y salían una y otra vez mientras gemía mi nombre con urgencia suplicando que me adentrara en ella, que la tocara, que la poseyera pues nunca fue mas mía de lo que esa noche era.

La giré con rudeza, ella gruñó al sentir la violencia de mi acto mientras mi martillo se abría paso entre los cachetes de su trasero.
Gimió cuando empujé adentrándome en su interior, ella seguía masturbándose con los dedos, las tetas friccionaban con las sabanas mientras mi mano las colmaba de atenciones y su otra mano se sujetaba en el cabecero de la cama que retumbaba contra la pared.

Gruñí salvaje deslizando mis colmillos por su espalda, marcándola, haciéndola sangrar y lamiendo los ríos escarlata, jadeé de forma ronca, pesada sintiendo el placer que su culo prieto me daba acogiendo mi hombría mojada.
La alcé por los pechos nuestras bocas colisionaron mordiéndose, lamiéndose, jadeé excitado cuando su lengua se adentro en mi boca lujuriosa, tentándome a rozarla, a buscarla.

Sustituí sus dedos masturbandola, estaba muy mojada. La empalaba una y otra vez por el culo metiendola tan dentro que mis huevos se montaban sobre su culo con cada empujón. Su mano los tocó, duros, alzados, la oí gemir excitada.
Ella gruñía a cuatro patas, pidiéndome que no parara.
Nos corrimos al unisono, una corriente de placer nos inundo, apreté fuerte su cuerpo contra el mio, empujando mas fuerte mientras los últimos coletazos esparcían mi simiente en su interior.

Caímos jadeando sobre el lecho, mi hombría y mis dedos aun en su interior, se movían muy despacio mientras una picara sonrisa se dibujaba en mis labios al escucharla pedir un descanso.
-¿seguro? -pregunté con los ojos enrojecidos.
Me sacó de su interior girándose para mirarme, sus dedos recorrieron mi pecho mientras los míos apartaban el pelo mojado de su perlada frente.
-Quiero que no olvides esta noche -susurré otra sus labios.
Permanecíamos allí, en silencio, abrazados.

Por mi menté paso un sinfín de imágenes, desde el día que la conocí en el baile, el laberinto, la fiesta en conjunto, las mil y una noches de placer y tortura …
Sonreí depositando un beso tierno en su frente, ciertamente el único que le había dado y agradecí que fuera ebria porque posiblemente ni lo recordaría.

Se puso en pie para comerse una fresa, mis ojos siguieron el trayecto de su cuerpo hasta de nuevo gatear sobre mi piel fundiendonos en un beso.
-¿aun puedes nadar? -pregunté arrastrando las palabras con cierto tono juguetón -tendremos que remediar eso -aseguré contra sus labios mientras de nuevo sus caderas me buscaban incitando a mi miembro.

Azoté su trasero con mi mano sin dejar de mirarla, mi boca recorrió su mandíbula mordiendo su contorno con suavidad.
Busqué su sexo con mi mano acariciando su trinchera si dejar de mirarla fijamente, llegando al botón engrosado por lo hecho hace apenas unos minutos.
Estaba muy mojada todavía y mi esencia resbalaba por sus muslos.

La giré de golpe tumbándola en la cama sin dejar de mirarla fijamente.
-Tengo sed -aseguré gateando despacio por su piel, lamiendo cada rincón mientras me acercaba peligrosamente a su feminidad.
-Ábrete para mi, quiero beber.
Hundí mi boca en su centro...



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