Victorian Vampires
PARÍS, FRANCIA
AÑOS 1800

Nos encontramos en París, Francia, exactamente en la pomposa época victoriana. Las mujeres pasean por las calles luciendo grandes y elaborados peinados, mientras abanican sus rostros y modelan elegantes vestidos que hacen énfasis los importantes rangos sociales que ostentan; los hombres enfundados en trajes las escoltan, los sombreros de copa les ciñen la cabeza.

Todo parece transcurrir de manera normal a los ojos de los humanos; la sociedad está claramente dividida en clases sociales: la alta, la media y la baja. Los prejuicios existen; la época es conservadora a más no poder; las personas con riqueza dominan el país. Pero nadie imagina los seres que se esconden entre las sombras: vampiros, licántropos, cambiaformas, brujos, gitanos. Todos son cazados por la Inquisición liderada por el Papa. Algunos aún creen que sólo son rumores y fantasías; otros, que han tenido la mala fortuna de encontrarse cara a cara con uno de estos seres, han vivido para contar su terrorífica historia y están convencidos de su existencia, del peligro que representa convivir con ellos, rondando por ahí, camuflando su naturaleza, haciéndose pasar por simples mortales, atacando cuando menos uno lo espera.

¿Estás dispuesto a regresar más doscientos años atrás?



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El Necronomicón (privado)(+18)

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El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Sáb Jul 08, 2017 10:48 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Los días se sucedieron dentro de nuestra calma tensa y la poca tranquilidad que ostentaban desde el principio nuestras citas. Por suerte la perra de sacar a relucir los sentimientos y hablar sobre el amor en todas sus formas se había diluido con el paso de los días y volvíamos a ser esos demonios que se complacían.
Nuestra relación se estrechaba, las risas se sucedían y  casi sin darnos cuenta nos estábamos convirtiendo en una pareja.

Aun así los miedos me sobrevolaban cuanto mejor estábamos, cuanto mas disfrutaba de sus retos, de sus palabras y de su afilada lengua mas miedo tenia de perderla y no dejaba de repetirme en mi cabeza aquella voraz frase que se marcó a fuego en mi piel aquella noche en la que se desató la tormenta.
“¿te has parado a pensar, por un breve momento, si en algún momento de mi vida yo quisiera sentir esa droga que dices que se siente, o sentir como me lanzan al vacío? Podré caerme mil veces Joe, pero siempre volveré a levantarme mil veces más… esa es nuestra diferencia, que mientras yo me levanto tú te quedas hundido “


Aun así trataba de olvidarlo, puede que no tuviera ese tiovivo de sensaciones que extrañaba pero no podía negar que lo nuestro era algo parecido, algo que te arrastraba cada noche a los infiernos, nunca había un instante igual al otro y aunque no se le podía llamar amor, creo que lo suplíamos con una mezcla de odio y pasión o quizás solo era un necio que se negaba a si mismo y a ella lo obvio, que me estaba enamorando hasta las trancas aunque no pensaba decir de eso una palabra.
“Dueño de mis silencios, esclavo de mis palabras”

Aquella noche había sido invitado por mi prometida, bueno en realidad mas por su madre, pero eso era otro tema, a la fiesta de su veinte cumpleaños, los padres querían celebrar en su mansión por ultima vez el cumpleaños de esta, así que generosamente me ofrecí a pagar la fiesta sin que tuvieran que escatimar en gastos, pues todo era poco para la reina de mi averno.
Ademas durante esos días había estado ayudando a su padre con los documentos que me pidió, tenia un negocio entre manso y quizás bien llevado podría acabar siendo rentable.
Le aseguré que contaría con el mejor gestor y abogado y que ambos le acompañarían a cerrar el trato, puse el dinero para la inversión y nos convertimos así en socios los dos.

Solo le pedí que mantuviera a su hija ajena a estos negocios nuestros, no quería que la dama pensara que la estaba comprando, aunque en verdad lo que no quería era que viera que ayudaba a sus padres, que pudiera encontrar en mi una imagen alejada del monstruo que tenia grabada en su retina y que me ayudaba a que siguiera siendo el odio y no el amor lo que motivaba sus sentimientos por mi.

Vestido de gala, con un chaqué gris, camisa azul clara y sin corbata me presenté con sendos ramos de flores en su casa, ni de lejos este era el regalo de la dama, este se encontraba a buen recaudo y se lo daría en privado terminada la fiesta que acontecía.
La puerta se abrió empujada por la doncella que me sonrió agradable tomando mi abrigo e invitándome a pasar pues era sin duda uno de los invitados con mas honores a esa fiesta.
Podía sentir todos los ojos clavados en mi mientras avanzaba por el gran salón que se había convertido en una pista de baile improvisado en la que tocaba una de las mejores orquestas instrumentales.
Ademas una mujer de voz aterciopelada cantaba al piano logrando acariciar el oído de todos los invitados.

Me acerqué a la madre, un beso en su mejilla un alago y le entregué uno de los ramos alegando que no pude contenerme en comprar tibien uno para la segunda mujer mas importante de mi vida.
Ella parecía dichosa por mis palabras y rauda llamó a una de las sirvientas para que las pusiera en agua ofreciéndome su compañía hasta que Dan bajara por las escaleras con su impoluto y caro vestido nuevo.


Última edición por Joe Black el Dom Jul 16, 2017 7:03 pm, editado 1 vez



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Dom Sep 10, 2017 5:10 pm

Estaba algo cansada y necesitaba un respiro y unos minutos para reponerme antes de seguir con aquella noche de bodas, mi cuerpo estaba perlado en sudor y mi pelo se pegaba a mi frente mojado por lo que acabábamos de hacer hacía apenas un par de minutos, mi respiración seguía estando algo agitada y necesitaba un mínimo de descanso para coger fuerzas y seguir hasta que ninguno de los dos pudiéramos más, que seguramente sería yo la primera en caer dado que él era un vampiro que tenía muchísimo más aguante que yo mientras que mi resistencia estaba condicionada por ser humana. El alcohol seguía todavía recorriendo mi cuerpo, los chupitos de tequila habían cumplido su función y es que no sabía exactamente cuántos me había tomado, de ahí que pidiera un pequeño respiro. Sentía sus dedos apartar mi pelo pegado a mi frente y yo me medio recosté contra su cuerpo repasando con mis dedos su pecho sintiendo su cuerpo algo más frío por ser vampiro pero que, conforme estaba, incluso hasta me venía bien en aquel momento. Su brazo rodeó mi cintura y terminó por pegarme a su cuerpo ahora no quedando nada de espacio entre uno y otro, mi pecho se rozaba con el suyo con cada respiración que daba y me dejó ese par de minutos aunque él parecía divertido con que necesitara parar un poco, si hubiera sido por él seguramente habríamos seguido sin siquiera parar un poco, pero yo si lo necesitaba. Su olor me envolvía por completo y cerré los ojos ante la extraña sensación de estar los dos abrazados en la cama, ya como marido y mujer, y una corriente placentera me recorrió ante ese pensamiento. Podía ver sus ojos rojos brillando cuando me preguntó si de verdad quería parar y alcé mi rostro para mirarle.


-¿Tengo que recordarte que soy humana y que no tengo la misma resistencia que tú, ni el mismo aguante tampoco? –Sonreí de lado por ello y repasé sus labios con la yema de mis dedos- solo necesito un par de minutos, luego te dominaré y te montaré como la digna Lilith que soy –mordí su labio inferior de forma lasciva sin apartar mis ojos de los suyos que estaban completamente rojos, como ya había visto un par de veces denotando el demonio que era, lamí su inferior tras sus palabras de que no quería que olvidara esa noche y reí contra sus labios subiendo mi mano por el costado de su cuerpo hasta enredar mis dedos en su pelo- ¿y quién te ha dicho que la vaya a olvidar? Aún me queda algo de alcohol por el cuerpo pero te aseguro que mi mente está bastante lúcida Joe –dejé un beso en sus labios que se hizo un poco largo y dejé mi rostro contra su pecho recuperándome para el siguiente asalto, sabía que ese vampiro iba a cumplir su palabra y de alguna forma quería que lo hiciera, cada fibra de mi ser lo deseaba, incluso después de haberme tomado quería más y deseaba que me volviera a tomar hasta que apenas me quedaran fuerzas, hasta que el cansancio pudiera conmigo. Mordí su labio inferior y me separé para levantarme y coger una fresa que llevé a mis labios aprovechando que mis piernas habían dejado de temblar, no sabía por qué pero con el vampiro todo era mucho más intenso, más sentido, más vívido... tanto que me dejaba temblando por completo sin poder moverme, quizás fuera por su condición de vampiro pero no me molestaba en absoluto, me gustaba que me dejara así. Sus ojos no se apartaban de mi cuerpo mientras me comía la fresa y sonreí de lado, cogí otra más comiéndola notando el sabor dulce de la misma y cuando la acabé volví de nuevo a la cama, me subí gateando sobre esta gateando sobre su cuerpo rozándolo con el mío hasta que llegué a su rostro buscando besarlo de forma pasional, le pedí más, le recordé que aún podía moverme cuando había jurado que al terminar conmigo no lo haría y vi esa sonrisa maliciosa que traía en sus labios y que presagiaba que iba a hacerme pagar por ello- sí, aún puedo andar vampiro –le piqué siguiéndole ese juego moviendo mis caderas de forma lenta sobre su miembro, incitándolo, provocándolo y reí contra sus labios cuando dijo que tendría que remediarlo. Me dio un azote en el trasero sin apartar sus ojos de los míos y jadeé por ello, aparté mi pelo a un lado y sus labios hicieron un recorrido por mi mandíbula dejando algún que otro mordisco sin yo dejar de mover mis caderas de forma suave sobre su miembro, moviéndome de forma lenta hacia delante y hacia atrás. Mi mano fue a su mandíbula cogiéndola con fuerza con nuestros labios cerca el uno del otro, sintiendo el aliento del otro chocar contra ambos labios sin dejar de mirarnos, volvió a darme otro azote y siseé contra sus labios ante el placer de aquel acto, no lo iba a negar, me gustaba su juego duro y eso era algo que a él no le pillaba por sorpresa en ningún momento, la primera noche ya me había atado las muñecas aquella noche en el hotel y disfruté enormemente, claro que también disfruté sometiéndolo a mi voluntad.

Mi mano todavía en su mandíbula la tiré un poco hacia atrás sin dejar de mirarnos, me ponía muchísimo que jugáramos de esa forma y mi lengua recorrió sus labios de forma lasciva sin dejar de mirarlo a los ojos, los dos nos provocábamos y nos calentábamos y ahí residía nuestra mayor perdición, nos conocíamos demasiado bien como para saber dónde atacar al otro y cómo. Su mano bajó hasta mi sexo y jadeé cuando sentí que su dedo se deslizaba por la zona húmeda, completamente mojada, pero gemí cuando su dedo llegó al clítoris y moví mis caderas contra sus dedos. Tenía la zona sensible tras lo que habíamos hecho y el menor roce me producía placer, y eso era algo que él sabía. De un movimiento rápido me tumbó en la cama dejándome contra el colchón, se cernió sobre mi cuerpo y me aseguró que tenía sed comenzando a descender por mi cuerpo, lamiendo cada trozo de piel en su recorrido sin dejar ningún trozo que lamer, supe a que lo que se había referido con lo de que tenía sed y me mordí el labio con fuerza mientras bajaba de una forma deliciosa por mi cuerpo que respondía a cada caricia suya, me pidió que me abriera para él, para que bebiera y lo hice, separé mis piernas y le di acceso tras un jadeo escaparse de mis labios por sus palabras, gemí cuando su boca de nuevo fue a mi sexo y arqueé mi cuerpo elevando mis caderas al sentir que su lengua me recorría de nuevo, las sensaciones se multiplicaban por dos al tener la zona sensible y me costaba estarme quieta, tuvo que poner su mano contra mi vientre y presionarme hacia abajo para intentar controlarme mientras yo no podía dejar de arquearme y de gemir, llevé mis dedos a su pelo y los enredé con fuerza ante el placer que me recorría sintiendo que jugaba conmigo como él quería.


-Muérdeme –pedí otra vez entre jadeos mirándolo con aquella imagen erótica de tenerlo entre mis piernas- bebe de mí... –llevé mis manos a mi sexo separando así mis labios y gruñó por eso contra mi sexo y... ni se lo pensó, sus colmillos se clavaron en la carne sensible de mi sexo y gemí con fuerza sin dejar de verlo, sus ojos rojos puestos en los míos, la sangre que succionaba directamente de mi sexo, su lengua que lamía el lugar recogiendo mi sangre y al mismo tiempo acariciándome... joder, aquello era demasiado. Volví a llevar de nuevo mis dedos a su pelo y sus manos me cogieron de las caderas para acercarme más contra su boca, luego subieron a mis pechos y los acarició presionándolos, pellizcando mis pezones sin yo poder apartar la mirada de lo que él me hacía, sus mordiscos siempre traían esa excitación que calentaba todo mi cuerpo y que lo movía como si fuera un motor, era como si lo reactivara de nuevo y el placer se extendía otra vez en aquel círculo vicioso que no tenía fin. Bebió lo que quiso de mi mientras me masturbaba al mismo tiempo y no pude contenerme demasiado, el placer por ambas cosas mezcladas acabó por llevarme de nuevo al orgasmo tensando todo mi cuerpo, gemí con fuerza cuando me liberé por segunda vez en la noche notando que su lengua lamía la sangre del mordisco así como también mi propio orgasmo, con la espalda en el colchón mordiéndome los labios ante el placer que me recorría por completo, tiré de su pelo para que subiera a mi rostro y lo besé de forma algo ruda y salvaje completamente excitada moviendo mi cadera contra la suya buscando rozarme con su miembro que ya estaba otra vez listo para el siguiente asalto. Probé mi propio sabor mezclado con mi sangre y mi mano bajó por su espalda arañándola, encendida por completo otra vez- domíname –pedí contra sus labios subiendo mi mirada a la suya- quiero que me domines por lo que queda de noche Joe –le pedí mirándole de forma fija y supe que había entendido lo que le pedía- quiero que lo hagas, quiero que me lleves a ese límite al que solo tú sabes y puedes llevarme, esta noche quiero sentirlo todo, lo quiero todo.... y tú no me has dominado nunca, no al menos de verdad –era cierto, no como le había visto hacer con otras. Mis piernas rodearon su cintura y mi mano bajó por su pecho hasta llegar a su miembro recorriéndolo con mis dedos- pero primero tómame... necesito sentirte dentro –mordí su labio inferior sabiendo que no tardaría en cumplir con mi petición.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Lun Sep 11, 2017 11:54 am

Mi mano se alojó en su vientre para mantenerla quieta, sentía como se movía frenética, me hundía mas la cabeza para que siguiera jugando con su engrosado botón, redondo, endurecido, mi lengua lo lamió succionandolo, mordiéndolo.
Su voz sonaba ronca “muérdeme” separó sus labios para mi, no dudé, hundí mis colmillos en su centro, tiré de los ríos carmesí que entraban con violencia en mi organismo, la sentía sacudirse cuando mis dedos se introdujeron entre las mojadas paredes de su laberinto.
Mis dedos la embestían introduciéndose muy dentro.
Mi lengua recogía su elixir mezclado de sangre, jadeé roncamente, mi hombría ya se había endurecido de nuevo y cuando su cuerpo se tensó por le orgasmo y calló lánguido sobre el lecho completamente saciada ascendí por su piel, lamiendo el recorriendo hasta su boca.

Su lengua salió a mi encuentro, jadeaba rodeando mi cuello, suplicando cuando notó mi verga entre sus piernas que la hiciera mía de un modo posesivo, quería que la dominara, claro que antes necesitaba que me adentrara en su interior.
-¿Aun puedes cerrar las piernas? -pregunté con picarda mientras gruñía al sentir como sus dedos rodeaban la piel de mi miembro y la movía contra su entrada masturbándome.

Me adentré con rudeza entre sus paredes, gimió de placer, toda esa parte la tenia muy sensible por le placer al que habíamos sucumbido durante toda la noche, aun así, como si no pudiera aguantar el deseo se movió buscándome.
Su pelvis chocaba con la mía, alzada, exigiéndome mas de todo lo que esa noche nos estábamos ofreciendo.
-Shhhh -susurré contra sus labios.

Llevé mis dedos a mi yugular sajandola con mis uñas para que bebiera directamente de allí, de la vena principal de mi cuerpo.
Quería que se repusiera, la noche iba a dar para mucho mas, hoy ella se había convertido en mi mujer, mi Lilith.

Su boca se alzó, sus labios succionaron directamente de la herida, sentía los bruscos tirones que daba mientras yo la embestía con fuerza sobre el lecho.
La sangre escurría por sus comisuras, con sus dientes evitaba que cerrara la herida, friccionaban nuestros cuerpos, sus pezones en mi torso rugían ofrecidos, duros.
Al borde del abismo de nuevo nuestros labios se encontraron, sabor férreo, sus gemidos eran acallados con los míos.
Me apretaba de las nalgas para que me metiera mas dentro, sus piernas enredadas en mi cintura.

La empalé con violencia hasta sentir que me sacudía en su interior nuevamente, ella jadeó al recibirme, sus manso tocaban mis duros huevos que estaban casi metidos dentro de la brutalidad del encuentro.
Mi cuerpo calló sobre el suyo, exhausto, me perdí en su olor.
-Un segundo -pedí entre susurros en su oído mientras ella gemía acariciando mi pelo conmigo todavía dentro.

Mis ojos se cerraron, mi brazo rodeó su cintura, sonreí cuando la escuché recordarme que no habíamos terminado.
-Lo se -aseguré buscando sus labios, nos reímos mirándonos, mis dedos se deslizaron por su rostro perlado en sudor -solo un segundo -apunté moviendo mis caderas para que me notara en su interior.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Mar Sep 12, 2017 1:58 pm

Estaba totalmente excitada a pesar del par de orgasmos que había tenido en aquella noche, el alcohol nos había calentado demasiado y no sabía por qué pero mi cuerpo aún quería más, pedía por más como si fuera incapaz de contenerme, como si fuera incapaz de controlarlo... no sabía explicar muy bien esa sensación pero era como si no me llenara todavía, como si todavía no fuera suficiente y necesitara más de aquella noche, más de él. En realidad lo quería todo, absolutamente todo de él, al menos por esa noche así lo quería y lo deseaba. Era una noche algo diferente y no solamente porque nos hubiéramos casado de aquella manera un poco precipitada y totalmente íntima, sino que había... algo, no sabía definir muy bien qué era, sumándole a eso que estábamos en nuestra noche de bodas y solo de pensar en todo lo que quería que me hiciera el vampiro me recorría un escalofrío, solamente de verlo desnudo me mordía el labio completamente excitada. No sabía por qué y era algo a lo que no le encontraba mucho sentido, como si el alcohol hubiera llevado algo más que me provocaba esa sensación, como si hubiera mezclado alcohol y su sangre como un potente detonador que ahora era todo mi cuerpo. Quería sentir realmente lo que era que el vampiro me dominara y podríamos haberlo hecho en cualquier otro momento pero lo quería ahora, en esa cama y en ese maldito barco que nos llevaba hasta México. Lo había visto en aquella fiesta, o había visto un poco porque estaba también centrada en otras cosas y tampoco había querido ver demasiado como tomaba a la vampiresa, y quería sentirlo en mis propias carnes.

Su lengua después de haberme dado aquel segundo orgasmo, en una mezcla entre mi propia excitación y mi sangre, subió por mi cuerpo hasta llegar de nuevo a mi rostro donde nos besamos de forma pasional y salvaje, mis brazos rodearon su cuello y mis piernas encarcelaron su cintura sintiendo su miembro rozarse contra mi vientre provocándome un jadeo, era imposible que siguiera estando de esa forma después de lo que habíamos hecho pero sí, lo estaba y no iba a ponerme a buscar explicaciones ni a quejarme, no cuando el vampiro tampoco tenía queja alguna de mi estado. Mordí su labio inferior tirando del mismo y reí contra sus labios al preguntarme si todavía podía cerrar las piernas, mis ojos se anclaron en los suyos y lamí sus labios de forma provocativa enredando mis dedos en su pelo con nuestros cuerpos pegados, quería que me dominara en esa noche pero antes necesitaba sentirlo en mi interior, mi mano bajó por su cuerpo recorriendo su pecho con mis dedos hasta que llegué a su miembros y comencé a mover mi mano provocándole un jadeo que me hizo sonreír de lado, estaba duro y listo preparado para el siguiente asalto y yo estaba deseando que volviera a tomarme de nuevo.

Fue mi mano quien llevó su miembro hasta la entrada de mi sexo, moviéndola de forma que nos provocara placer a ambos hasta que él, de un certero movimiento, me penetró por completo de un movimiento rudo. Gemí cerrando los ojos ante el placer y apreté mis piernas entorno a su cintura, seguía teniendo la zona sensible que me provocaba un maravilloso placer ya acostumbrada a que estuviera dentro y lo miré esperando a que se moviera, pero él no hacía absolutamente nada por moverse, se quedó quieto sintiendo mis paredes que se cernían sobre su miembro palpitando levemente al notarlo en mi interior, completamente excitada y caliente. Traía una sonrisa en los labios mientras no dejaba de mirarme y busqué sus labios dejando pequeños mordiscos por estos, por su mandíbula y por su cuello con la intención de que comenzara a moverse pero no lo hizo, mis dedos en su pelo tiraron su cabeza hacia atrás y lo miré frunciendo el ceño como pidiéndole explicaciones de por qué no se movía, sus manos seguían en mis caderas y recorrían con lentitud mi cuerpo como si no supiera por qué le estaba mirando de esa forma. Lo hacía aposta, lo estaba haciendo aposta aunque seguramente él también quisiera comenzar a moverse. Ya que él no lo hacía comencé a moverme de forma desesperada no contentándome con tenerlo solamente dentro, así que mi cadera fue al encuentro de la suya todo el rato hasta que sus labios quedaron sobre los míos y en cierta forma me paró de las caderas.


-Deja de chistarme y muévete –pedí mordiendo su labio para luego ver como llevaba sus manos a su cuello haciendo un corte del cual salía sangre, sabía perfectamente lo que quería con aquel gesto al darme su sangre, no me hacía falta para ponerme más encendida como pasaba cada vez que bebía de él sino quizás despejar un poco mi mente, darme las fuerzas que había perdido y... ni lo pensé. Me erguí para llevar mis labios a su cuello y comenzar a beber de su sangre, un jadeo escapó de mis labios cuando esta bajó por mi garganta y fue entonces cuando comenzó a moverse de forma ruda, gemí contra su cuello sin dejar de beber y él ahora se movía como el demonio que era arrancándome gemidos y jadeos. Me separé dejando un mordisco en el lugar y nuestros labios se encontraron acallando los gemidos del otro, mis manos bajaron por su espalda hasta llegar a sus nalgas que apreté con mis dedos presionándolo para que entrara más como si eso fuera posible, me embestía con rudeza y con rapidez como un demonio y yo no podía dejar de gemir y arquear mi cuerpo hacia el suyo. Así era como quería que me tomara, así era como me gustaba que lo hiciera, sin medir sus movimientos, sin controlarse... era cuanto más lo sentía y sí, a veces dolía por la fuerza que imprimía tocando el fondo en mi interior pero era tremendamente placentero y eso restaba todo lo demás. Noté que de nuevo me acercaba al orgasmo, lo mismo que le pasaba a él, y mis uñas se clavaron en la piel de sus nalgas haciéndole sangre, mis piernas apretaron su cintura y me dejé llevar por esa sensación llegando al orgasmo notando como se corría también, mi cuerpo tembló y ya tenía mis piernas temblando en torno a su cintura, llevé mi mano a la unión de nuestros sexos viendo que estaba completamente dentro acariciando sus testículos recorriéndolos con mis dedos. Se dejó caer sobre mi cuerpo y mis manos fueron a su espalda y su pelo acariciándolo notando su respiración en mi oído, me pidió un segundo y sonreí estando todavía en mi interior, me pegó a su cuerpo y ladeé el rostro recorriendo con mis labios su oreja- aún no hemos terminado, vampiro –él se rió buscando mis labios con un “lo sé” que me hizo reír, dejé un beso en estos sintiendo sus dedos apartar mi pelo pegado a mi rostro y volvió a repetir que era solo un segundo a lo que enarqué una ceja- y yo que creía que los vampiros tenían mucho más aguante –le piqué porque antes había sido yo quien había necesitado parar un momento, y ahora lo pedía él- un segundo para ti puede ser una eternidad para mí –comenté con una sonrisa ladeada cuando se movió de forma que pudiera notarlo todavía dentro- mmmm –murmuré dejándome hacer apartando algunos mechones de su rostro, mis labios recorrieron su contorno y lo miré enredando mis dedos en su pelo- aun no entiendo cómo puedo seguir teniendo ganas de ti –comenté dejando un mordisco en su labio inferior- ¿por eso me has dado de tú sangre? Oh, pero qué demonio pervertido estás hecho –reí entre dientes repasando su columna vertebral con mi índice- me gusta que lo seas, a esta Lilith le gusta demasiado –busqué sus labios para besarlo dejando que pasara ese segundo que él necesitaba pero todavía teniendo en mente lo que quería de él, no sabía si es que no quería pero por esa noche lo deseaba, que lo hiciera de verdad y no como la noche del hotel- oh, ¿me estás pidiendo un segundo para ver si se me olvida de la cabeza la idea de que me domines? –Mis ojos buscaron los suyos, sonriendo de forma burlona, para recorrer su rostro con mis dedos- no lo vas a conseguir, esta noche no me puedes negar nada Joe ¿quieres empezar llevándole la contraria a tú mujer? Yo no te lo recomendaría, vampiro –tiré de su pelo hacia un lado dejando su cuello al descubierto y dejé la marca de mis dientes en su piel- vamos Joe, me apetece jugar y que me muestres cómo eres de “amo” –deslicé mis labios por su cuello hasta llegar a su pecho y dejar otro mordisco- tengo mucha curiosidad, ya sabes como soy y que puedo aguantar bastante.... venga, compláceme. Enséñame ese lado tuyo, quiero sentirlo en mis propias carnes y no solo recordar que lo has hecho con esa vampira -eso último se me había escapado, pero ya no había marcha atrás- no me lo pongas fácil Joe, ya sabes que me gustan los retos. Vamos amo, ¿qué quieres que haga esta esclava? -Murmuré contra su oreja para luego recorrerla con mi lengua y mover muy lentamente mi cadera contra la suya- estoy a sus órdenes.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Mar Sep 12, 2017 5:54 pm

Mis labios toman hambrientos los ajenos, lamo su inferior con una sonrisa instalada en ellos, nos miramos, nos acariciamos y por supuesto las palabras de Lilith me retan a un nuevo intento.
Aun estoy dentro me muevo y ella gime, le gusta lo que hacemos y a mi ella me vuelve loco arrastrándome al infierno.

No se olvida de lo que quiere, lo necesita, lo exige, es insaciable y eso me excita de sobremanera,
-No quiero hacerte daño -confieso. Demasiado borracho para mentir y ocultar mis motivos de porque siempre dejo que ella domine -demasiado hago cuando pierdo el control y te follo de un modo bastante brusco, te puedo hacer mucho daño -susurré deslizando mi dedo por su mejilla -No eres un vampiro Dan, solo una humana, mi mujer.

La giró alzandola sobre mi cuando inspecciona mis ojos turbios con los suyos, nuestro aliento se acaricia al ritmo que nuestras lenguas vuelven a enredarse en un duelo a muerte, sonreímos ambos contra la boca del otro, aquella noche esta siendo diferente.
-Espera, eso que has dicho -me cuesta darme cuenta voy tan ciego que voy con retraso -¿eran celos? ¿Celos de la vampiresa? ¿por eso quieres que te tome así? ¿crees que me excito mas con alguien como ella porque puedo funcionar sin control?

Me echo a reír sin poder evitarlo y ella me muerde los labios enfadada para que deje de hacerlo, le hago cosquillas y su cuerpo cede sobre el mio emitiendo sonoras carcajadas que se pierden en mi boca, acariciando nuestros labios de nuevo sin tregua.
-Nada me excita mas que tu cuerpo caliente -como si le contara un secreto susurro -¿sabes lo que mas me excita? Sentir tu sangre correr desaforada por tus venas, tu corazón la impulsa con fuerza, el ritmo aumenta cuando te corres, oxigena mas la sangre y cuando bebo de tu coño mezclando la vitae con tu elixir me vuelvo loco.
Eso no lo tengo con ninguna vampiresa

Deslizo mis dedos por su sexo mojado, antes de llevar a mi boca los dedos después.
-Joder -susurró gruñendo mientras ella me mira fijamente.
-Es verdad que follar duro me gusta, me gusta mucho, pero tu me gustas mas -confieso borracho volviendo a enredarme en su boca pidiendo que mas de ese delicioso manantial.

Tiro de ella con una picara sonrisa, lasciva mi mirada se pierde en su cuerpo.
-Quiero ver algo, quiero que te metas en la tina y me enseñes eso que haces en la bañera de tu mansión cuando yo estoy durmiendo, cuando piensas en mi y no en otro, quiero verlo -digo con la voz ronca fruto de la excitación.

Iba a replicar pero mi boca la silencia, ladeo la sonrisa cazando del cuello la botella de champan.
-No me dirás ahora que no piensas en mi -bromeo muerto de la risa dando un trago mirándola.
-Hazlo.

Recuerdo lo que le hice a Erline con una daga recuerdo como suplico por su vida, recuerdo que era humana y recuerdo que fue una tortura ¿podría hacerle eso a Dan?



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Miér Sep 13, 2017 5:48 pm

Seguíamos todavía tumbados en la cama en el “segundo” que el vampiro había pedido, no dije nada esperando el momento a que quisiera continuar haciéndome gracia que en cierta forma pidiera un breve descanso, no es algo que esperara en un vampiro como él y no puedo evitar reírme por ello cuando hacía unos minutos había sido yo quien había pedido un descanso. Sus labios bajaron por mi cuello y lamieron mis labios continuando sobre mí, sus ojos estaban fijos en los míos y tenía una sonrisa un tanto maliciosa en los labios, pero sabía lo que pretendía con ese “segundo”: que se me olvidara el hecho de que le había pedido que fuera él quien dominara, parecía que no estaba demasiado de acuerdo con ello porque aunque no me había dicho un “no” rotundo parecía querer que dejara pasar el tiempo a ver si así conseguía olvidarme. Mis dedos recorrían la piel de su espalda repasando su columna vertebral notando su piel fría, mucho más en comparación con lo caliente que estaba mi piel y mi cuerpo. Volvió a moverse de nuevo todavía estando dentro y jadeé contra sus labios por ello, cualquier roce aunque fuera mínimo me provocaba un escalofrío y hacía que el vello de mi cuerpo se erizara. Mis labios rozaron los suyos dejando una de mis manos enredadas en su pelo con mis piernas enredadas en las suyas.

Alcé de nuevo mis ojos para ver los suyos, rojos todavía, ante la confesión que me acababa de hacer de que no quería hacerme daño, algo extrañada aunque no tanto porque con el alcohol que llevábamos en nuestros cuerpos hacía que se nos soltara la lengua y que dijéramos aquello que a veces queríamos acallar y que ahora salía con demasiada facilidad. No quería hacerme daño pero que me dominara no implicara que me hiciera realmente daño, quizás él nada más que conocía esa forma de dominar al haber estado sometido durante tantos siglos a esas torturas, quizás para él a través del dolor era como realmente sentía placer. Algo que también sabía, me había dicho en varias ocasiones que le excitaba que le hiciera daño y entendía eso, podía entenderlo cuando había sido torturado durante muchísimo tiempo. Sonreí de lado por sus siguientes palabras, cierto era que a veces perdía el control cuando me tomaba de una forma brusca, pero lejos de lo que él pensara me gustaba, me gustaba cómo me dejaba, las sensaciones que me transmitía... no tenía queja por eso, no me había quejado nunca. Acabó diciendo que no era un vampiro sino una humana como si con eso diera su alegato final, pero ni de lejos me había convencido para cambiar de idea, mordí su labio inferior antes de que se moviera y me dejara sobre su cuerpo con sus dedos acariciando mi mejilla.


-Sé que soy humana y tú un vampiro, pero que me domines no quiere decir ni lleva implícito la palabra “dolor” Joe, no vas a hacerme daño y si crees que cuando me tomas de esa manera tan tuya y típica de un demonio no me gusta estás equivocado, solo tienes que notar como me dejas temblando cada vez que me llevas al orgasmo para saber que me gusta, me gusta demasiado –sus labios fueron en busca de los míos enredándonos en un beso de nuevo, nuestras lenguas se enredan como si estuvieran en una batalla a muerte y solamente cuando nos separamos pareció que había pillado algo en mis anteriores palabras, enarqué una ceja cuando no sabía a qué se refería a “eso que has dicho” porque no especificaba... pero pronto supe a lo que se refería. A la vampira, a dominar. Lo había visto en la fiesta de máscaras con la vampira, o lo que había podido ver porque no quería ver cómo se la tiraba, la forma que tuvo de jugar con ella, cómo la había dominado... eso no lo había hecho conmigo y en cierta manera quería probarlo, quería que él también lo hiciera conmigo, que jugara, que me dominara. Fruncí el ceño ante sus preguntas sin querer contestarlas porque se me había escapado pero sí, había sentido algo de celos, aunque no pensaba que se excitara más con ella porque no tenía que contenerse, sino más bien que era... otro tipo de excitación- quiero que lo hagas porque tengo curiosidad y porque nunca, realmente, te has parado a dominarme de verdad –no iba a decirle que sí había estado celosa ¿para qué? Mis palabras ya lo habían dejado claro- oh, cállate y deja de reírte –dije mordiendo sus labios para que parara de una vez y cuando terminó de reírse dijo que mi cuerpo caliente era lo que más le excitaba, es más, como si fuera un secreto entre susurros me dijo qué era lo que más le gustaba de todo: mi sangre bombeada con fuerza tras el orgasmo mezclada con mi esencia... y eso no lo tenía con ninguna vampira. Gemí contra sus labios, ahí estaba de nuevo esa sensación que había sentido en el pasillo- joder... –fue lo único que pude decir notando mi cuerpo ardiendo de nuevo no solo imaginándome sus palabras, sino sintiéndolas como lo había sentido hacía unos minutos- suena como el jodido infierno de placentero –mordí su labio inferior con fuerza y su mano se pierde de nuevo por mi sexo, caliente y húmedo, y lleva sus dedos a sus labios bajo mi atenta mirada. Dice que le gusta follar duro y no hacía falta que lo dijera, sus labios volvieron a enredarse en los míos en un nuevo beso algo salvaje y sonreí de lado cuando nos separamos cogiendo su mentón entre mis dedos- me gusta que me folles duro, Joe, ya sabes que no soy ninguna princesita que quiera o le guste la delicadeza –mordí su labio inferior cuando me separó de su cuerpo con una sonrisa lasciva recorriéndome desnuda con sus ojos, al parecer se le había ocurrido una idea y quería verme en la tina desnuda, dándome placer, como lo haría al pensar en él cuando no estuviera. Enarqué una ceja con diversión al levantarme por el tirón que me pegó- ¿y quién te dice que me toco pensando o ti, o que siquiera pienso en ti? –Le piqué viendo que cogía la botella de champán tirando con decisión de mí hacia el aseo, me dejó en mitad de este y se rió alegando que no podía decirle que no pensaba en él- igual que tú no puedes decirme que no piensas en mí –sonreí de lado porque sí, era cierto, pensaba en él y en las que cosas que hacíamos, en lo placentero y sentido que era todo, más vívido, más extremo pero me gustaba, me dejaba cansada y completamente saciada... sí, había pensado en él como sabía que él había pensado en mí- ¿es una orden de amo a esclava? ¿Quieres que lo haga? –Sonreí de lado mordiéndome el labio, claro que lo había ordenado pero antes de ello me acerqué quedando parada pegando mi cuerpo al suyo de forma que mis pechos quedaban contra su torso- está bien, lo haré. Pero tú deja de pensar en que me harás daño porque no lo vas a hacer, pondremos una palabra de seguridad si te sientes más tranquilo y cuando vea que no puedo soportarlo la diré y pararemos –mi mano subió a su rostro- tú quieres ver como me masturbo para ti y yo quiero que me domines, si lo hago... tú harás lo otro, compláceme en ese capricho Joe, estoy en mi noche de bodas amor –mis labios buscaron los suyos y dejé un beso en ellos antes de alejarme y llenar la bañera con agua templada, el baño me ayudaría a despejarme por completo, el vampiro tomó asiento frente a la bañera para no perderse nada y con una sonrisa ladeada me metí en la tina dejando que el agua me calmara y refrescara- bueno, si le miro el lado positivo a esto es que no tendré que imaginarte... te tengo justo delante para inspirarme –sonreí con malicia, recosté la espalda contra el borde, me abrí de piernas, apoyé la cabeza en el borde de la tina y cerré los ojos al tiempo que mis manos comenzaron un descenso lento por mis pechos abarcándolos con mis manos, recorriéndolos con mis dedos haciendo trazos imaginarios como si fuera él quien los acariciara. Mis dedos aprisionaron mis pezones hasta ponerlos tiesos en lo que solté un jadeo y elevé un poco mi cuerpo, seguía totalmente encendida en ese momento y algo sensible todavía.

Me entretuve un rato con mis pechos y antes de bajar mis manos descendiendo por mi cuerpo abrí los ojos para mirarle, sus ojos estaban completamente rojos en ese momento y sonreí viendo que no perdía detalle de ninguna parte de mi cuerpo, ni de mi respiración agitada, ni mis pechos ni mucho menos el recorrido descendente que estaba haciendo. Llegué hasta mi sexo y mi dedo lo recorrió por completo moviendo un poco la cadera por ello y siseando por el placer sin apartar mi mirada de él, comencé a recorrerlo de forma lenta con el dedo plagada de pequeños escalofríos así unas cuantas veces hasta que dejé mi dedo centrándome solo en el clítoris, jadeé arqueando mi cuerpo por el placer por lo sensible que tenía todo, aún todavía excitada pese a todo lo que habíamos eso. Mordí mi labio entre jadeos mirando al vampiro que no perdía detalle con la respiración acelerada, la otra mano jugaba con mis pechos para aumentar más el placer en aquel juego, era más excitante cuando me miraba de esa forma, mucho más placentero, más morboso todo. Mi cadera se elevaba con cada leve golpecito que daba hasta que finalmente jadeé echando mi cabeza hacia atrás notando que el placer se extendía y que no solo me valía con eso, quité mi mano de aquel lugar y llevé mis dedos a mi boca para chupar dos mojándolos con mi saliva sin apartar la mirada del vampiro y los llevé a la entrada de mi sexo para hundirlos en mi interior, un gemido salió de mis labios por ello y me quedé quieta dejándolos dentro.


-¿Crees que voy bien, amor? –Pregunté tras un gemido salir de nuevo de mis labios, estaba totalmente encendida de nuevo pero quería que disfrutara ya que lo había pedido- ¿tienes buenas vistas o quieres unas mejores? –Pregunté con malicia abriéndome más de piernas sacando ambas a cada lado para estar más expuesta y que me viera más, mi respiración era errática y sin dejar de mirarlo excitándome con sus ojos clavados en lo que hacía comencé a mover mis dedos en mi interior, entrando y saliendo provocándome jadeos y gemidos que no controlaba. Aumenté el ritmo y cerré los ojos otra vez arqueando mi cadera con cada roce, añadí un tercer dedo y con la otra mano me aferré al borde de la bañera notando el placer que me recorría por completo- Joe –lo llamé en mitad de un gemido con el placer extendiéndose por mi cuerpo, este tensándose de nuevo con las mejillas ardiendo, la respiración errática y mis ojos nublados puestos en los suyos rojos, llamándole para que viniera imaginándome que era él quien me daba placer y no mis dedos, invitándole a que se acercara y terminara con lo que yo había empezado.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Jue Sep 14, 2017 1:07 pm

Mis ojos rojos como el fuego y nublados de placer no se perdieron un solo movimiento lascivo de mi mujer.
Si el demonio habitaba en su cuerpo en este momento no albergaba dudas de ello.
Con mi miembro alzado solo por ver como sucumbía entre gemidos al ritmo de sus dedos gruñí sin despegar mis ojos de su centro.

Sus labios abiertos y con las piernas por encima de la tina me regalaban la imagen de tres dedos sacudiéndose violentos dentro de ella.
Jadeé con la boca abierta, expulsando el aliento de forma errática. Ella me miraba fijamente, excitándose al ver como mi mano acortaba la distancia hasta mi miembro que palpitaba ante los ojos de ella.
El glande estaba mojado, mi liquido lo bañaba poniéndolo brillante, la piel subía y bajaba envolviéndolo.

Me acerqué a ella cuando mi nombre era pronunciado entre jadeos, exigiendo acabara lo que ella había empezado. Su cuerpo estaba tenso, al borde de correrse de nuevo.
-limpiamela -le pedí con la voz ronca sacudiendo mi hombría llevándola contra sus labios.
Deslicé mi verga por su boca, manchandola de mi esencia hasta que la engulló por completo haciéndome rugir de placer.

Su lengua se deslizó por mi tronco sin dejar de mirarme, de provocarme con esos ojos pardos. No podía mas, introduje la mano en la tina y rodeé su cintura alzándola del agua.
Con rudeza la llevé contra la pared del baño, un gruñido escapó se su boca cuando su pecho impactó contra esta.
Mi mano atrapó su cuello obligandola a mantener la cabeza contra esta.

Sus caderas buscaban mi abultado miembro, gimiendo porque me adentrara en su interior sustituyendo sus dedos, estaba al borde del orgasmo y lo sabia.
-Si te hago daño pídeme que pare, estoy muy excitado, borracho y no controlo una mierda -susurré contra su oído entre jadeos.

Alcé sus nalgas ligeramente y agachándome un poco la embestí, las paredes de su laberinto completamente abiertas, mojadas acogieron mi hombría.
Mis manos tiraron con fuerza de sus caderas, azote sus cachetes al meterme muy dentro, su cuerpo rebotaba contra la pared, sus pechos quedaban apretados contra esta, rozándola con los pezones duros.
Le di otro azote, mis colmillos rozaron mi lengua llenandola de ponzoña, estaba muy ido en ese momento.

Mi lengua se deslizó por su espalda, mis dientes la rozaban, la sangre fluía de esta por el paso de ellos, haciéndola sangrar, lamiendo los ríos escarlata entre roncos gruñidos.
La gire de golpe saliendo de ella, mis ojos rojos como el fuego pero oscurecidos en un tono burdeos se clavaron en sus pardos, la elevé de nuevo por el cuello, metiéndosela con rudeza.

Nuestras pelvis chocaban como yunque y martillo.
Sus manos fueron a la mía para que aflojara el agarre, gemía a su vez sin aire mientras me la follaba con violencia sin dejar de mirar como se ahogaba, como luchaba por su vida mientras a su vez sentía el placer de mi hombría sacudiéndose violenta en su interior, esparciéndose en sus paredes.

Su cuerpo se tensó, sucumbió al placer emitiendo un grito de placer desgarrador, aflojé en ese momento mi agarre, mis dedos marcados en su cuello.
Se sujetó a mi como pudo mientras su cuerpo temblaba corriéndose todavía, jadeaba de forma ronca contra mi oído completamente fuera de si.
-Así pequeña, así -susurré buscando sus labios.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Dom Sep 17, 2017 4:36 pm

Los ojos del vampiro estaban totalmente rojos por lo que veía que estaba haciendo en aquella bañera, él lo había pedido y yo así lo hacía porque en cierta manera también me excitaba sentir cómo me miraba, como su miembro se alzaba poniéndose duro sin siquiera tocarlo o tocarse él mismo, con la única visión de mis dedos en mi centro para darme placer tal y como él había pedido. El agua estaba templada y me ayudaba a relajar cada músculo de mi cuerpo algo cansado por la noche de pasión y de lujuria que estábamos teniendo, ya quisieran las millones de mujeres que se casaban tener una noche como la que el vampiro estábamos teniendo... una noche algo diferente a todas las demás. Quizás fuera por el tequila que llevábamos en el cuerpo y que nos animaba a estar de esa forma, quizás por la idea de que era nuestra noche de bodas y nos habíamos casado en un arrebato loco en aquel viaje solamente para que si algo pasara yo pudiera estar cubierta y Nim tuviera alguien que velara por ella, que en este caso el vampiro quería que fuera yo. Un gemido escapó de mis labios cuando dejando mis ojos en los suyos rojos comencé a mover mis dedos en mi sexo, entrando y saliendo mientras la respiración se me aceleraba lentamente al mismo ritmo que aceleraba mis dedos en mi interior, el placer me recorría, el calor crecía y se extendía por todo mi cuerpo en pequeñas olas, cerré los ojos y apoyé la cabeza en el borde de la tina mientras escuchaba de fondo sus gruñidos y sus jadeos por lo que a mí misma me hacía.

Aumenté un poco más el ritmo totalmente centrada en el placer que me proporcionaba y abrí de nuevo mis ojos centrándolos en la imagen del vampiro con las piernas ya fuera de la tina regalándole una mejor vista de lo que hacía para fijarme que su mano descendía hasta su miembro, su boca ligeramente entreabierta de la que escapaban jadeos y gruñidos y su mano moviéndose de forma lenta por todo su miembro que brillaba por el líquido pre-seminal mojándolo un poco, mordí mi labio ante esa imagen y arqueé mi cadera con otro gemido lanzado de mis labios, me ponía demasiado que el vampiro estuviera frente a mí viendo cómo me daba placer, viendo como se tocaba por lo duro que estaba tan solo con lo que estaba haciendo. Lo llamé, lo llamé para que se acercara y fuera él quien terminara lo que yo había empezado, quería sus manos recorriendo mi cuerpo, sus dedos entrando en mi sexo como hacían los míos, sacudiéndose, mi boca lamer su miembro y devorarlo mientras nos dábamos placer mutuamente. Pareció que leyó mis pensamientos porque se acercó con paso lento pero decidido sin apartar su mirada de la mía, joder, era realmente excitante aquello que estábamos haciendo y notaba mi sexo palpitar por lo que me hacía, por todo en conjunto. Podía notar que el orgasmo se acercaba de nuevo y todo mi cuerpo se tensaba en anticipación, lo quería y lo necesitaba al mismo tiempo.

Su voz sonó oscura, ronca y sexy cuando me pidió que se la limpiara de una forma algo sucia y lasciva y yo lamí mis labios en respuesta a su petición, sus dedos acariciándose de forma lenta llevaron su miembro a mi boca y yo ladeé el rostro para que llegara mejor. Su miembro recorrió mis labios dejando que su esencia los manchara y bajó hasta mi mentón, lamí mis labios probando su esencia soltando un jadeo hasta que finalmente abrí mi boca y la engullí notando su rugido de placer por aquel acto. Mi lengua recorría todo su tronco sin apartar mis ojos de los suyos ni por un momento y sin dejar de mover mis dedos en mi interior, mi lengua jugaba con su miembro como quería, movía mi cabeza para sacarla de forma despacio y mi lengua lamió todo su glande sin apartar mis ojos del vampiro. Dejé un beso en la punta y volví a engullir su miembro, mi mano libre fue a sus testículos y los toqué mientras mi boca se deslizaba arriba y abaja por su tronco y mi lengua lo recorría también a voluntad. Saqué mi boca y deslicé mi lengua por sus lados dejando también que notara mis labios en cada pasada hasta que finalmente llegué a sus testículos, lamí ambos y luego me metí uno de ellos en la boca succionando su piel para luego dejarlo y hacer lo mismo con el otro. Cuando terminé volví a subir lamiendo todo su tronco, dejé un pequeño mordisco juguetón en el glande y lo engullí de nuevo notando la respiración rápida y entrecortada del vampiro, sus jadeos y gruñidos de placer que salían de sus labios... y no pudo más. Metió su brazo en el agua, rodeó mi cintura y me elevó para sacarme goteando el agua por mi cuerpo resbalando y mojando el suelo.

Quitó mi mano de mi sexo y me giró para llevarme contra la pared de un movimiento brusco que me hizo gruñir por el choque, mi pecho pegado a la pared del baño y su mano fue a mi nuca para dejar mi rostro pegado contra el mismo, ladeado. Mis caderas se movieron contra su miembro buscándolo gimiendo en cada roce cuando lo encontraba deseosa de que se hundiera y me tomara, me había dejado al borde y ahora lo necesitaba con urgencia dentro. Más que estar todo mi cuerpo pegado contra la pared estaba levemente semi inclinada hacia delante, mi rostro y pecho estaban contra la pared pero mi espalda hacia una curva y mis caderas quedaban separadas de la pared, separó mis piernas con su pie abriéndolas para darle mejor acceso y yo jadeaba por la necesidad de sentirlo dentro. Me pidió que le dijera si me hacía daño en algún momento, que estaba muy excitado, muy borracho y no controlaba nada... pero ah, era justamente como lo quería en ese preciso momento. Su aliento me susurraba en el oído y yo cerraba los ojos moviendo mis caderas para darle a entender que lo haría, pero que empezara ya, mi mano fue a su pelo y lo aferré con fuerza ladeando mi rostro para jadear contra sus labios en lo que sentía sus manos en mis nalgas.


-Si me haces daño te diré que pares... pero tómame, no aguanto más –murmuré contra sus labios sintiendo sus manos en mis nalgas subiéndolas un poco y... un gemido escapó de mis labios cuando me embistió. Estaba tan sumamente mojada y preparada de las otras veces que entró de una directo hasta el fondo, sus manos me pegaron contra él con fuerza y me dio un azote que me hizo jadear sin dejar de moverse, mi cuerpo rebotaba contra la pared por la rudeza de sus embestidas y jadeos y gemidos escapaban de mis labios por el placer- oh, sí... –gemí sintiendo sus azotes que mandaban una vibración por mi cuerpo, sus embestidas rudas y profundas, sus colmillos deslizándose por mi espalda haciéndome pequeñas heridas notando su lengua lamer después allí por donde pasaban sus colmillos. Agaché el rostro y me aferré a una de sus muñecas notando que mis piernas comenzaban a temblar y que el orgasmo se acercaba de forma inminente. De golpe paró saliéndose de mi interior con un gruñido de protesta por mi parte y me giró, mi respiración entrecortada, mis mejillas sonrosadas, mis labios entreabiertos, mi pelo revuelo y mis ojos turbios por el placer denotaban que disfrutaba y que poco me quedaba- Joe –jadeé su nombre antes de sentir su mano en mi cuello, me pegó a la pared de un movimiento brusco y me alzó del cuello levantándome del suelo, me embistió con rudeza y gemí ante el placer que me sacudió por ello, no cesaba de moverse entrando y saliendo con rapidez, tocando el fondo con cierto toque de dolor pero que era hasta incluso placentero entre toda la marea de placer, no paró como el demonio que era y sus ojos burdeos me lo hicieron saber. Llevé mis manos a la suya para que intentara aflojar un poco el garre pero fue imposible, sus dedos se cernían con fuerza en mi cuello obstaculizando la entrada de aire, mis pulmones lucharon por conseguir una brizna de aire y yo luchaba por conseguirlo, mis piernas entorno a su cintura y él golpeando en mi interior sin piedad. El aire se consumía y pude sentir con mayor intensidad el bombeo de mi corazón que retumbaba con fuerza en mis oídos como si fuera un tambor, sentía también mucho más cómo me embestía y me follaba el vampiro con esa violencia digna de él y eso también aumentaba el placer que me proporcionaba. Era una mezcla extraña entre el inmenso placer que me daba y el luchar por respirar y seguir con vida, en una mezcla explosiva que me estaba llevando, verdaderamente, al mismísimo borde. Lo sentí correrse en mi interior llenándome con su esencia, dio un par de embistes más fuertes y acabé por estallar en un orgasmo, gemí de forma desgarradora ante el placer y el sentir que me quedaba sin aire siendo él mi todo, el que me daba placer y el dueño de mi vida. Soltó el agarre de sus dedos en mi cuello y el orgasmo se intensificó cuando tomé la primera bocanada de aire llevándome a un extremo jamás conocido. Caí incapaz de sostenerme contra su cuerpo y mis brazos rodearon su cuello como pude, me tuvo que coger él dejando sus manos en mis nalgas para sujetarme porque todo mi cuerpo temblaba entre espasmos, pequeños temblores por todo mi cuerpo. Mi respiración agitada pero no dejaba de gemir por el placer inusitado que había experimentado- santo joder Joe –dije en su oreja mientras me reponía, intentaba tomar el control de mi cuerpo pero era imposible, no me respondía. Mis dedos se enredaron en su pelo y lo miré a los ojos y sentí sus labios que me susurraban sobre los míos- así quiero que me folles siempre –dije contra sus labios en un jadeo, seguía todavía dentro de mí y podía notarlo con cada espasmo de mi cuerpo, mis paredes cerniéndose contra su miembro, mis labios buscaron los suyos y los besé mientras me recomponía, bajé por su cuello dejando besos y algún que otro mordisco, pasé por su lóbulo que lo mordí y luego volví a sus labios recorriendo su mandíbula- no me has hecho daño –afirmé para que lo supiera dejando pequeños mordiscos en su labios inferior, tirando un poco de este para lamer lo que había mordido y volver a morder de nuevo, jugando con sus labios y mis dedos en su pelo- me gusta cuando te pones así, como un demonio, mi demonio.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Dom Sep 17, 2017 9:58 pm

La sostuve de las nalgas mientras su cuerpo cedía aun convulsionando por las ráfagas de placer que mutuamente nos habíamos dado durante toda la noche.
Caminé sin dejar de besarla, tropecé en algún instante mientras los dos nos reíamos ebrios y así me dejé caer al lecho devorando sus labios, acariciando su estremecido cuerpo con la cárcel en la que se convirtió el mío.
Decía que no le había hecho daño, empezaba a pensar que un demonio habitaba en su interior, no era posible que no le doliera un ápice cuando no me había contenido demasiado.

Acaricié su rostro, aquella era una noche inolvidable, una que sellaría posiblemente nuestro futuro, eramos marido y mujer.
Sonreí contra su boca solo de pensarlo mientras sus dedos se deslizaran por mi espalda dibujando mi columna vertebral como si fuera un lienzo, dando forma a mi musculatura mientras me miraba de forma fija posiblemente intentando atesorar el día que habíamos vivido, uno sin duda diferente al resto.

Habíamos firmado una tregua, una en la que se olvidó de cabreo, maldición y mi rendición ante sus ojos, habíamos vuelto a ser ella y yo, la cazadora y el vampiro que siempre fuimos empujados por los demonios de nuestro propio averno.
-Creo que por hoy esta bien ¿no? -bromeé riéndome sin dejar de tocarla.

Sus dedos se pasearon por mis labios, seguía mirándome fijamente, sintiendo el contacto de su calidez con mi piel gélida.
-Soy lo que mas odias, mi raza, es mas, soy de los primeros cainitas y aquí estamos, casados, tuve un ojo en la fiesta de compromiso -bromeé

Era cierto la elegí ademas de evidentemente porque me atraía, porque era una cazadora, la única de esa fiesta que no bebía los vientos por mi, la única que nunca me amaría y a la que nunca podría amar y aquí estábamos mirándonos como dos idiotas.
No se podía decir que esto fuera amor, pero tampoco lo contrario, nuestra relación era compleja, nos retábamos en demasía, siempre con ese tira y afloja en el que ninguno acababa de desvelar su mano y sin embargo en este momento las bestias moraban saciadas mirándose fijamente hasta la próxima gesta.
-¿Que piensas? -le pregunté intrigado.
Por como me miraba de seguro estaba maquinando algo en esa preciosa cabeza.



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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Danerys Garnert el Miér Sep 20, 2017 12:31 pm

Fue el vampiro el que tuvo que sostenerme entre sus brazos para que no me cayera resbalando por su cuerpo porque yo no podía hacerlo, todo mi ser temblaba mientras me recuperaba de aquello, sus manos aferrándome de las nalgas era lo que aún me mantenía sobre él, mis brazos rodeando su cuello apenas podía hacer un agarre fuerte y mis piernas sin duda se habían deslizado hacia abajo y ahora solo quedaban entorno a las suyas, pero sin el agarre que había mantenido antes. Cerré los ojos dejando mi rostro en su cuello mientras se normalizaba mi respiración sintiendo su respiración gélida dar contra mi pelo y mi cuello perlados en sudor, provocándome leves escalofríos. Elevé mi rostro para buscar sus labios y besarle dejando algún que otro mordisco en el inferior y así fue como me sacó del baño, buscándonos entre besos mientras él se tropezaba alguna que otra vez por el camino de vuelta a la habitación, algo que me hizo reír contra sus labios por no mirar por donde iba hasta que llegamos de vuelta a la habitación, seguíamos todavía bajo los efectos de los múltiples chupitos que nos habíamos tomado y el vampiro dejó mi cuerpo contra el colchón de la cama pero sin despejar su cuerpo del mío todavía, quedando sobre mí con sus manos recorriendo todo mi cuerpo que temblaba ya levemente mientras seguía besándome sin pausa, su lengua buscaba la mía y cuando la encontraba era una batalla entre ambas, una lucha que siempre manteníamos el vampiro y yo.

Mis dedos recorrieron su cuerpo subiendo por su columna vertebral notando cada músculo, cada parte de la misma definiendo su musculatura con mis dedos en leves caricias, sus dedos acariciaban mi rostro en ese respiro que nos habíamos dado mientras yo me acomodaba mejor sobre la cama. Me dolían un poco las piernas, concretamente, me dolían las ingles y un poco mi sexo, pero no quería decírselo porque era puramente normal que me doliera después de la noche desenfrenada que habíamos tenido, era lógico que sintiera un leve dolor por lo que habíamos hecho. Sus labios estaban sobre los míos y pude ver esa sonrisa que se traía el vampiro mientras yo lo miraba de forma fija sin dejar de recorrer su cuerpo con mis dedos, al final había terminado cediendo a lo que él había querido que era casarse, al final nos habíamos casado en ese barco y aun intentaba asimilarlo por completo. De esto no diríamos palabra alguna a nadie, cuando volviéramos a París después de resolver el asunto de la maldición nos volveríamos a casar igualmente, así que esto podía contar como un pre-ensayo de lo que nos esperaba cuando volviéramos porque mi madre ya estaba organizando el enlace y preparándolo todo a su gusto. No me pasaba por alto tampoco la noche que habíamos tenido, mientras habíamos jugado a beber tequila habíamos averiguado aquello que a ambos nos mantenía en intriga, entre chupito y chupito, luego nos habíamos casado y después... había sido una noche totalmente distinta y diferente... casi como si nos hubiéramos entregado de verdad.

Aún seguía cabreándome el hecho de que se hubiera rendido a lo que pudiera pasarle esperando que su hermano y Sun consiguieran quitar la maldición, de eso no me había olvidado pero simplemente había concedido una pausa en ese asunto por la noche que estábamos teniendo, pero seguía sin gustarme para nada la actitud derrotista del vampiro, como si su llamara de alguna forma se apagara y no hiciera nada por avivarla, simplemente disfrutara del tiempo que le quedaba. Me mordí el labio y quité esos pensamientos de mi cabeza porque no quería estropear aquella noche que habíamos tenido, mis dedos seguían dibujando todo su cuerpo todavía notándolo dentro y cada movimiento que hacíamos lo notaba provocándome un ligero escalofrío. Sonreí de lado cuando dijo que por ese momento ya era suficiente e incliné la cabeza para morder su labio inferir y tirar del mismo antes de dejar caer mi cabeza contra la almohada, aparté algunos mechones de mi rostro y mis dedos entonces fueron a su rostro, ninguno de los dos perdíamos la vista sobre el otro como si de alguna forma nos costara hacerlo, o es que simplemente tratábamos de asimilar que nos habíamos casado, que era un hecho. Lo miré de forma fija cuando me dijo que él era lo que más odiaba, a su raza, y que además él era uno de los más antiguos que había, uno de los primeros vampiros... ¿por qué quería recordármelo?


-¿Buen ojo? Si mal no recuerdo me elegiste porque querías hacer de mi vida un infierno –recordé con una sonrisa burlona- ibas a leerme pasajes apocalípticos todas las noches pero más bien creo que, en vez de leérmelos, los hacemos que no es lo mismo –comenté con cierto tono burlón, pero era cierto, yo odiaba a los vampiros desde que tenía diez años, desde que uno de ellos intentó matarme. Después cuando conocí a Matthew y me entrenó para ser cazadora seguí odiándolos aún más, cada vez que mataba a uno me enorgullecía de lo que había hecho, sí los odiaba y en eso no podía llevarle la contrario, sin embargo con el vampiro exactamente no era precisamente ese odio el que sentía, lo nuestro era algo mucho más complicado y complejo para definirlo solamente como “odio”- y yo soy lo que más aborreces en la vida, lo que más patético y tedioso encuentras; cazadores que quieren aniquilaros –respondí de vuelta porque él mismo ya me lo había dicho una vez, ninguno de los dos dijo nada más al respecto mientras nos mirábamos de forma fija sin dejar de acariciarnos, ante su pregunta de qué pensaba sonreí de lado enredando mis dedos en el pelo que tenía en su nuca acomodándome bajo su cuerpo- en que no puedo moverme... estoy reventada pero saciada por completo, y que más quisieran muchas mujeres tener una noche de bodas como esta –comenté mordiendo su labio inferior con una sonrisa pícara para luego mirarlo a los ojos- en que no me creo que nos hayamos casado –contesté de forma sincera porque era precisamente eso lo que surcaba mi mente- cuando anunciaste en tu maravillosa y brillante idea de que me elegías como tu prometida, en lo primero que pensé, fue en la manera de deshacerme de ti para que el compromiso no se llevara a cabo. De hecho, es que pensé que si no acababa contigo yo misma maquinaría algo para inculparte por algún crimen y desaparecer de la vista de todos, largarme a otro lugar y ser libre. Siempre buscaba la manera y la forma de poder alargar y retrasar ese momento todo lo que pudiera, cuando me enteré de tú.... aventura con la prostituta, vi el momento perfecto para liberarme de ti sin tener que hacer nada porque tú ya lo habías hecho por mí. Tan solo tendría que dejar que las noticias se extendieran como la pólvora entre la clase alta y llegara hasta nuestros oídos, haría la mejor de mis actuaciones como si me doliera de haberme enterado y luego todo se acabaría, sería libre –hice una leve pausa- lo que no esperé es que mi demonio te necesitara cambiando toda la jugada por completo, eso es algo que no pude prever para nada... y ahora míranos, ha pasado lo que una vez quise evitar tanto.




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Re: El Necronomicón (privado)(+18)

Mensaje por Joe Black el Miér Sep 20, 2017 6:15 pm

Su mano derecha bailaba entre mis manos, acariciaba sus finos dedos, con mis rojos puestos en ellos mientras mi sonrisa seguía pintada a fuego en mi rostro.
Estábamos riéndonos, mirándonos mientras nos besábamos entre risas, sus frases eran ciertas, habíamos empezado algo con el total convencimiento de que siempre nos odiaríamos, de que entre nosotros nunca existiría complicidad, solo odio y ganas de liquidarnos uno a otro cada día.
-Espera -dije de pronto echándome a reír a carcajadas muerto de la risa -¿que dices? ¿como estamos ahora? -pregunté.

Íbamos ebrios y las cosas se nos escapaban, pero juro que “enamorados” era la palabra que me encajaba.
Me moría de la risa por la cara que ponía, ninguno de los dos era muy dado a expresar sentimientos nos escondíamos de ellos, yo tenia mis motivos pero ¿y ella?
-Siempre me llamas cobarde, tu también lo eres -susurré contra su boca.

Su cuerpo subió sobre el mio, sus manos se deslizaban por el valle de mi cuerpo, marcando cada musculo mientras sus pardos me buscaban y su risa moría contra mi boca sin pausa ninguna.
-¿es una tregua? La tregua de nuestra noche de bodas -susurré con mis manos en sus caderas.
Los dos estábamos agotados, mis dedos acariciaban su piel erizandola, joder me sentía tan bien en ese momento cómplice entre ambos.
-¿me quieres verdad? -le pregunté riéndome contra sus labios -¿querías decirme eso?

Su rostro se hundió en mi cuello, la abracé, hacia apenas unas noches me negaba a dormir con ella, ahora la aferraba contra mi cuerpo sin soltarla, no quería que se largara, quería quedarme en el lecho con ella.
-Nim ¿si me pasa algo? -alzó la mirada clavandola en mis ojos -espera -le pedí antes de que estallara -si me pasa lago, dame tu palabra de que la cuidaras como si fuera tu hija. Se que Assur te dará sangre para que la mantengas con vida, no quiero que le falte nada, tampoco a ti..es una niña...

Hasta las peores bestias teníamos debilidades, los Black no eramos una excepción, ni siquiera padre que en parte y en ese afán de plagar el mundo de su linaje nos había convertido en su única debilidad.
Ninguno de nosotros sabia amar, crecimos aprendiendo a no hacerlo, Kane se encargó de ellos.



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